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COMUNICADO EN RELACIÓN A LA CONVOCATORIA DE LA SEXTA MESA DE DIÁLOGO

En el día de ayer, 11 de junio de 2018, el Presidente de la República, Jefe de Estado y del Gobierno
convocó a los Presidentes de los órganos constitucionales del Estado, partidos políticos legalizados
y cuerpo diplomático, para anunciar solemnemente la convocatoria de la Sexta Mesa de Diálogo
Gobierno-Partidos políticos y sociedad civil a celebrase en el curso del próximo mes de julio.

A este respecto el partido Fuerza Demócrata Republicana (FDR), tiene a bien señalar lo que sigue:

En noviembre del año 2014, el Jefe de Estado convocó la Quinta Mesa de Diálogo Nacional entre el
Gobierno y los Partidos Políticos. En su discurso de apertura, el mandatario guineo-ecuatoriano
señaló que dicho encuentro se había convocado “para analizar la situación social y política actual de
Guinea Ecuatorial”, destacando que el gobierno que preside “era consciente de que el ejercicio de la
democracia es incompatible con la exclusión, la intolerancia y la descalificación”, así como que “la
Unidad Nacional, la solidaridad, la pluralidad de opiniones y la tolerancia, deben primar siempre a
la hora de considerar los temas que afectan al conjunto de la Nación”, por otra parte indicó que “era
necesario escuchar a los actores políticos y compatriotas que desde su punto de vista se manifiestan
disconformes con la evolución actual de nuestro País” y que “había convocado este Diálogo, no
para ir por las ramas, sino escudriñar la base de la realidad ecuatoguineana”.

A pesar de haber adoptado como documento de trabajo el referido discurso, todo lo señalado arriba
no quedó más que en buenas palabras, ya que el encuentro no sirvió para analizar la situación
política y social del País, porque la intolerancia e intransigencia de la delegación del Gobierno llevó
a la exclusión y descalificación de la oposición, cuando se hizo famosa una frase de uno de los
portavoces del partido en poder: “si alguien te invita a su casa a comer, hay que comer lo que él
haya preparado”, con la que quedó sobradamente demostrado que la pluralidad de opiniones y la
tolerancia brillaron por su ausencia.

Todo lo anteriormente señalado originó el fracaso rotundo de la Quinta Mesa de Diálogo Nacional
que, como ya lo indicamos en su momento, no fue más que una operación de marketing cara a la
cumbre África-Mundo Árabe que se celebró pocos días después en Malabo. Los acontecimientos
posteriores hablan por sí solos y nos dan toda la razón, porque lejos de mejorarse la situación
política, social y económica del país, se ha empeorado hasta el extremo de que todos los Órganos de
dirección del Estado están copados por miembros de la coalición liderada por el PDGE que, en
definitiva se presenta actualmente como partido único de facto, las libertades de los individuos son
cada vez más conculcadas, el desempleo es endémico y la delincuencia se multiplica de forma
exponencial.

Cuando no se utiliza la vía parlamentaria que establece la democracia y el Estado de Derecho y se
recurre a la vía política a través de negociaciones, ello denota fehacientemente la existencia de un
conflicto político latente en la sociedad, que para su solución se necesita participación y
asentimiento de todos los actores políticos para garantizar la estabilidad nacional.

No quisiéramos conjeturar que la actual convocatoria sea una nueva operación de lavado de imagen
con vista a la celebración del 50 Aniversario de la independencia de Guinea Ecuatorial, porque de
esta forma los detentores del poder estarían haciendo un flaco favor al País, al anteponer sus
intereses partidistas a los colectivos. Consideramos que en las condiciones actuales los guineo-
ecuatorianos no tienen nada que celebrar el 12 de octubre de 2018, porque no gozan de su
soberanía. Los guineanos han sido soberanos sólo durante dos días y fue paradójicamente antes de
que el país accediera a la soberanía nacional, fueron los días en que se celebró la primera y segunda
vuelta de las elecciones presidenciales de 1968. Después sólo han sido súbditos de los soberanos
que ha tenido el país.

Por lo tanto, FDR considera la convocatoria de la Sexta Mesa de Diálogo Nacional una oportunidad
propicia para debatir profundamente, y en el tiempo que fuera necesario y sin las prisas que
siempre tiene el Gobierno, los problemas que hacen difícil la convivencia entre los guineanos; una
oportunidad para encontrar solución a los graves problemas políticos, económicos y sociales que
aquejan a nuestra sociedad: la gobernabilidad, las elecciones libres, objetivas y transparentes, la
violación sistemática de los derechos humanos, la libertad de expresión y de asociación, la
corrupción que gangrena nuestra sociedad, la pobreza que azota a la mayor parte de la población
población, el problema de empleo que afectas a miles de ciudadanos, el acceso a la sanidad y a la
vivienda de las capas más pobres, que son la mayoría, por citar algunos.

FDR estima que es una oportunidad única y quizás la última que tiene el gobierno de la nación,
para evitar un estallido social de consecuencias imprevisibles, debido al clima de descontento
generalizado que reina en nuestra sociedad y agudizado por la crisis económica. Por lo que apela a
la responsabilidad y sinceridad del régimen en poder y del partido que lo sustenta, para que el
diálogo propuesto no se desarrolle en una relación asimétrica de los interlocutores o desigual, en
una relación de dominio de unos sobre los otros, sino que el consenso pueda lograrse mediante un
diálogo sincero, racional y ético; teniendo en cuenta que nadie tiene el conocimiento total y
absoluto y que, por lo tanto, es preciso el diálogo o la comunicación para llegar a alguna verdad.

Por lo tanto, el Gobierno no debe asumir unilateralmente la atribución de escoger los temas a
inscribir en el orden del día de la Mesa de Diálogo, como viene sucediendo en el pasado, colocando
a los dirigentes de las formaciones políticas y de la sociedad civil en segundo plano, como simples
súbditos que son sólo objeto de manipulación. El Gobierno no debe ser juez y parte como viene
sucediendo en encuentros anteriores, simplemente para conseguir unos objetivos que se ha marcado
con anterioridad y que no guardan relación alguna con la necesidad de encontrar soluciones a los
problemas que acucian a los ciudadanos. En este sentido, es preciso que el orden del día de esta VI
Mesa de Diálogo sea elaborado por una comisión mixta compuesta por miembros del gobierno, de
los partidos políticos y de la sociedad civil.

Una prueba de responsabilidad y de sinceridad del Gobierno sería la aceptación de la presencia de
observadores internacionales de la Unión Africana, Naciones Unidas, Unión Europea y de algunos
países amigos, para participar en el desarrollo del diálogo nacional y que puedan hacer un
seguimiento del grado de cumplimiento de los compromisos que asuman las partes.

Así mismo, este partido político considera que para que la invitación que se hace a los partidos
políticos de la diáspora y a los exiliados que pudieran tener problemas con la justicia guineo-
ecuatoriana sea creíble y que tenga un impacto positivo en el seno de la oposición, el gobierno debe
presentar con carácter urgente al parlamento nacional, un proyecto de amnistía general, con el
propósito de que los afectados puedan retornar al país con suficiente garantía, porque de otra forma
y conociéndonos como nos conocemos, es muy fácil pensar que se les está tendiendo una trampa.

Malabo, 12 de junio de 2018
LA EJECUTIVA NACIONAL