Está en la página 1de 12

I.

CARGO
Consiste en la modalidad del acto jurídico por la que si impone una
obligación al beneficiario de una liberalidad, pero cuyo incumplimiento no
impide la adquisición del derecho ni determina su extinción.1

Se afirma que “el modo es la disposición negocial mediante la cual en una


donación o atribución por causas de muerte, el donatario o instituido
queda obligado a una prestación. Dado que la atribución se efectúa bajo
modo, la conservación de la atribución por el beneficiario solo está
justificada si cumple el modo. No obstante el cumplimiento del modo no
es por si solo la causa de la atribución. En primer plano se encuentra la
atribución gratuita. De ahí que con base en el modo, junto a la pretensión
de cumplimiento solo se conceda una pretensión limitada por
enriquecimiento contra el gravado de modo”2.

Características.
1. El cargo es una obligación que necesariamente debe cumplir el beneficio
de la libertad, sin ser la razón determinante del acto jurídico, porque de
ser asi se estaría ante una condición sin la cual no se puede adquirir el
derecho. v,gr.: X dona cien mil dólares para que Y los invierta en bonos
hipotecarios.
2. El cargo se presenta en los actos jurídicos gratuitos en ls que se
transmite derechos a título de liberalidad, tales como la donación, la
herencia y el legado.
3. El cargo tiene que resultar de la voluntad de quien hace la libertad.
4. Tiene que ser expreso. No existe cargos tácitos.
5. Debe ser comunicado al beneficiario.
6. No afecta la existencia ni la eficacia del acto jurídico.

1. Artículo 188.- Transmisibilidad e intransmisibilidad del cargo

1
Escuela de graduados águila y calderón, ABC de derecho civil, Acto Jurídico, ed. San Marcos., P.140
2
Wemer FLUME,op. Cit.,894
“La obligación de cumplir los cargos impuestos para la adquisición de un
derecho pasa a los herederos del que fue gravado con ellos, a no ser que
sólo pudiesen ser cumplidos por él, como inherentes a su persona.

En este caso, si el gravado muere sin cumplir los cargos, la adquisición


del derecho queda sin efecto, volviendo los bienes al imponente de los
cargos o a sus herederos.”

El artículo 1218 del Código Civil contiene un principio fundamental en


materia de obligaciones: la transmisión de ésta a los herederos, salvo
cuando su cumplimiento sea inherente a la persona, lo prohíba la ley o se
haya pactado en contrario. Es evidente que quien asume una obligación
debe cumplirla, y que si alguien fallece sin haberlo hecho, deberá
transmitir a sus herederos para que sean ellos quienes la realicen. La
obligación en sí misma, en cuanto a su naturaleza, objeto debido y
elementos que se le pudieran agregar no se altera, permanecen
invariables; la única modificación que opera es respecto a los sujetos
vinculados, por haber desaparecido uno de ellos de escena.3

El artículo 188 consagra una disposición similar a la anteriormente


referida, pero esta vez circunscribiéndola a cargo; con las siguientes
precisiones:

a. En primer lugar, declara que la obligación de cumplir los cargos


pasa ajos herederos del que fue gravado con ellos;
b. No será posible la transmisión cuando la obligación solo pudiera
ser cumplida por el gravado, como inherente a su persona;
c. Siendo la obligación de cumplir los cargos inherentes a la persona
del gravado, y éste falleciere sin haberlos realizado, la adquisición del

3
Tratado de derecho civil José león barandarián, comentarios actualizados del código civil de 1936 al
código de 1984. Versión editada por gaceta jurídica lima - Perú año 2002.

.
derecho queda sin efecto, retornando los bienes al imponente de los
cargos o, en su defecto, a sus herederos.

La primera parte de la norma no presenta mayores inconvenientes.


Tomemos el ejemplo siguiente: Juan Antonio efectúa una donación a
Lucía, con el cargo de que trimestralmente ofrezca desayuno a diez niños
de un albergue infantil. Ahora bien, si por causas del destino, Lucía llegara
a fallecer, el cumplimiento del cargo no sufriría mayor alteración puesto
que, como bien dice la norma, aquél pasaría a ser cumplido por los
herederos de Lucía.

Distinta es la situación que se presenta cuando la obligación en la cual


consiste el cargo solo puede ser cumplida por el beneficiario de la
liberalidad, por ser ínsito a su persona. Veamos el siguiente caso: Rodrigo
dona determinado bien a Jenner (experto en arte cubista), con el cargo de
que le pinte un retrato de su padre. Posteriormente, Jenner fallece sin
haber cumplido el encargo.

Atendiendo, en primer lugar, a lo anotado en el punto b), la obligación de


cumplimiento no pasa a los herederos de Jenner, por cuanto el cargo fue
impuesto, precisamente, por sus dotes de pintor experto en arte cubista;
es decir, él y sólo él, debía cumplirlo. Tenemos entonces que no se ha
cumplido el cargo y ya tampoco puede serio por el deceso del único capaz
de efectuarlo.

En principio, al no ser el cargo presupuesto de la liberalidad, la


consecuencia sería que su incumplimiento no podría acarrear la
revocabilidad del acto, sino tan solo la exigencia de su cumplimiento. No
obstante, el Código se orienta por otra solución.
En efecto, de acuerdo al ítem c), al no haberse cumplido los cargos cuya
realización resultaba propia del gravado, la adquisición del derecho queda
sin efecto, regresando los bienes al patrimonio del imponente de los
cargos, o a sus herederos.
Pero se presenta el problema que la disposición establecida en el artículo
188 parece restringida al hecho de cargo personalísimo. No existe una
norma que respecto a los casos de incumplimiento de cargo no
personalísimo, indique la solución más apropiada. Como menciona LEÓN
BARANDIARÁN, "el problema en cuanto a nuestro Código Civil queda en
pie, si procede o no la resolución de la liberalidad por incumplimiento del
cargo, si éste no es inherente a la persona del obligado a dicho cargo".

Los Derechos francés, español, brasileño, suizo y alemán acogen la teoría


de la revocabilidad de la liberalidad. Explica esta posición ALBALADEJO:
"En la obligación normal, el obligado debe cumplir (débito) y responde
(responsabilidad) con todo su patrimonio para el caso de incumplimiento;
en la obligación modal, el obligado debe cumplir (débito), pero sobre él no
pesa para el caso de incumplimiento sino la amenaza de revocación del
acto que, a la vez de imponerle la obligación, lo benefició. En este punto
de la sustitución de la responsabilidad (del deudor) por la revocabilidad
(del negocio) es en lo que se diferencia la obligación modal de la
ordinaria".

Si bien no son desdeñables estas afirmaciones, el Código vigente se ha


encarga-do de despejar toda duda, más si tenemos en cuenta que el
Código de 1936 no contenía norma precisa al respecto. De tal manera, si
se produjese el incumplimiento del cargo -por expresa disposición del
artículo 185 del Código Civil de 1984- los beneficiados con el mismo
podrán exigir su cumplimiento, valiéndose para ello de los medios
franqueados por el ordenamiento para tal propósito.

Hasta aquí, la norma comentada es clara. ¿Pero qué sucedería si se ha


verificado la transferencia del bien objeto de la liberalidad? Situémonos en
el ejemplo anterior:

Rodrigo efectúa una donación a Jenner, con el cargo que éste le pinte un
retrato de su padre. Sin embargo, antes de iniciar el cumplimiento o
estando cumpliendo el cargo, Jenner enajena el bien a Fabiola. Luego de
la transferencia, Jenner fallece.
El artículo 188 prescribe que cuando el gravado con el cargo muere sin
cumplirlos, la adquisición del derecho queda sin efecto, retornando los
bienes a poder del imponente o sus herederos. Del caso propuesto,
surgen las siguientes interrogantes:

 ¿Puede aplicarse al supuesto de incumplimiento del cargo y


posterior transferencia del bien, la disposición del último párrafo del
artículo 188?
 ¿Qué consecuencias jurídicas generaría dicha transferencia
respecto al imponente o sus herederos y frente al adquirente?
 ¿Qué sucede con los herederos del gravado con el cargo?
 ¿De qué mecanismo legal podrá valerse el imponente o sus
herederos frente a tal eventualidad?

Indudablemente la respuesta a la primera interrogante planteada es


negativa. Nos explicamos: el alcance de la norma se limita tan solo a los
herederos del gravado. Son éstos quienes, frente al deceso del obligado,
deberán restituir el bien (o bienes) al imponente o sus herederos; toda vez
que la adquisición del derecho ha quedado sin efecto. Ahora bien, los
herederos del gravado nada pueden devolver, en este caso, porque los
bienes ya no están dentro de su patrimonio, pues fueron enajenarlos por
el beneficiario de la liberalidad a un tercero.

La respuesta se vuelve más complicada cuando intentamos absolver la


cuestión referente a las consecuencias jurídicas de la transferencia,
respecto al autor de la liberalidad o sus herederos. Si nos atenemos
estrictamente al carácter intuito personal de la obligación en que consta el
cargo, resultaría que por aplicación de la segunda parte del artículo 188,
el imponente o sus herederos nada podrían alegar para revertir los bienes
otorgados, pues el cargo solo correspondía al gravado con él, quedando
los herederos de éste excluidos de toda "participación" en el mismo.
Respecto al adquirente del bien, no cabe duda alguna que su adquisición
se encontrará protegida, pues adquirió de buena fe de quien
efectivamente podía disponer del bien. Recuérdese que la liberalidad no
está supeditada al cumplimiento descargo; por tanto, el gravado con él
podía disponer de él y tercero efectuar su adquisición.

La otra cuestión a resolver es lo atinente a los herederos del gravado con


el cargo. Puede argumentarse, y con razón, que al ser personalísimo su
cumplimiento, nada tienen que ver ellos con las consecuencias que
pudieran generarse ante una eventual transferencia, frente al autor de la
liberalidad o sus herederos. Sin embargo, es posible también pensar lo
contrario.

Efectivamente, al recibir la liberalidad el beneficiario adquiere una ventaja


patrimonial. Posteriormente lo enajena a un tercero, percibiendo como
contrapartida el precio del bien. Tendríamos entonces dos beneficios: la
liberalidad recibida y el pre-cio por la enajenación. Fallecido, es indudable
que sus herederos no podrán ya disponer del bien pero sí de la suma
recibida por él; importándoles, en consecuencia, un beneficio económico.
Con todo lo dicho hasta aquí: ¿Puede pensarse que los herederos no
responderán por las consecuencias que generen el incumplimiento del
cargo y la posterior transferencia?

En cuanto al mecanismo legal del cual podría valerse el imponente del


cargo o sus herederos, pensamos que éste podría ser el del
enriquecimiento sin causa.

De acuerdo al artículo 1954 del Código Civil, "aquel que se enriquece


indebida-mente a expensas de otro está obligado a indemnizarlo".
Reiterada jurisprudencia concuerda en que para la procedencia de esta
acción, deben concurrir tres requisitos fundamentales: el
empobrecimiento del demandante, el enriquecimiento del demandado y
una relación de causalidad entre el empobrecimiento y el enriquecimiento.
Consideramos que el ejemplo propuesto cumple con tales requisitos.
Se ha producido un empobrecimiento del imponente o, en su defecto, sus
herederos, por cuanto al haberse verificado el incumplimiento y el
fallecimiento del obligado a cumplir el cargo, los herederos de éste
debieron haber regresado los bienes a aquél, por haber quedado sin
efecto la adquisición del derecho; con lo cual la situación patrimonial del
imponente no se hubiese visto afectada. Pero sucede que de por medio
existe una enajenación; por tanto, si nada retorna al patrimonio del
imponente, es lógico pensar en un perjuicio económico de su parte.

Con los herederos del gravado acontece todo lo contrario. Ellos ya no


pueden devolver absolutamente nada, pues el bien ha sido transferido a
un tercero. No obstante, su patrimonio se ha incrementado con la
ganancia obtenida por el grabado en virtud de la transferencia. En otras
palabras, se han enriquecido.

Entre ambas situaciones existe evidente conexión, por cuanto el


empobrecimiento del imponente y el enriquecimiento de los herederos del
gravado se derivan de un mismo acto: la liberalidad. Además, la
posibilidad de devolución cuando el cargo es inherente (artículo 188, 22
párrafo) permite mantener el "equilibrio patrimonial" entre ambas partes,
situación que no se presenta en este caso. Por lo expuesto, creemos que
esta solución es la más conveniente frente a situaciones de este tipo.
Claro, salvo mejor parecer.

2. Plazo judicial para el cumplimiento del cargo

“Si no hubiese plazo para la ejecución del cargo, éste debe cumplirse en
el que el juez señale. La demanda se tramita como proceso sumarísimo.”

Resulta claro que si el autor de la liberalidad fijó un plazo de cumplimiento


para el cargo, éste debe cumplirse dentro de aquél. No obstante, puede
suceder que en el acto no se haya determinado un plazo, ni mucho menos
la manera de fijarlo, para lo cual habrá que recurrir al juez para que sea él
mismo quien lo determine concretamente.4

Es del todo lógica la solución brindada por este artículo, pues no es


posible admitir que el cargo quede pendiente de realización en forma
indefinida; pues si así fuera, quedaría librado a la decisión del obligado el
cumplirlo o no.

Jurisprudencia

"En el caso bajo examen no se fijó plazo para el cumplimiento del cargo,
por lo que conforme a lo dispuesto en el artículo 186 del Código Civil
corresponde al juez fijar el plazo, vencido el cual y por cumplimiento del
cargo recién procedería la renovación de la elaboración y reversión del
predio" (Cas. Nº 1039-97. En: Diálogo con la Jurisprudencia, Nº 28, enero-
2001, p. 240).

"En la donación real con cargo, el 'animus donandi' está motivado por una
finalidad particular que debe satisfacer el donatario, o sea por una
obligación que asumió el donatario y que constituye la causal impulsiva y
determinante del acto jurídico, como así resulta de la concordancia de lo
dispuesto en los artículos 185 y 1642 del Código Civil" (Cas. Nº 1039-97.
Diálogo con la Jurisprudencia Nº 38. Enero 2001. Pág. 239).

3. Artículo 185.- Exigibilidad del cumplimiento del cargo

“El cumplimiento del cargo puede ser exigido por el imponente o por el
beneficiario. Cuando el cumplimiento del cargo sea de interés social, su
ejecución puede ser exigida por la entidad a la que concierna.”

4
Tratado de derecho civil José león barandarián comentarios actualizados del código civil de 1936 al código de 1984.
versión editada por gaceta jurídica lima - Perú año 2002.
El cargo, consiste en la modalidad del acto jurídico por lo que se impone
una obligación al beneficio de una liberalidad, pero cuyo incumplimiento
no impide la adquisición del derecho ni determina su extinción.5

Concluye el Código Civil el tratamiento de las modalidades del acto


jurídico con la regulación del cargo, entre los artículos 185 a 189, en lo
concerniente a su cumplimiento, inexigibilidad, transmisibilidad, ilicitud e
imposibilidad del mismo.

Entendemos por él al elemento que se incorpora a un acto patrimonial


gratuito. La mayoría de los autores que se han ocupado del tema, hacen
resaltar la característica de su accesoriedad. Así, BORDA lo ha definido
como la obligación accesoria impuesta a quien recibe una liberalidad; y de
forma amplia SANTOS BRIZ, para quien constituye una estipulación
accesoria inserta en negocios a título gratuito, por medio del cual se
impone al beneficiario de la misma, el cumplimiento de una prestación en
favor del disponente, de terceros o del propio beneficiario; actividad que
no actúa, como contraprestación de la atribución patrimonial que aquél
recibe, sino simplemente la reduce.

El cargo siempre ha estado ligado a un acto de liberalidad, y ha servido


para cumplir aquellas finalidades que no podían obtener satisfacción por
medio de los esquemas y fórmulas que brindaba el ordenamiento jurídico
a los particulares; así por ejemplo, en el Derecho romano se eludía la
prohibición de estipular en provecho de una tercera persona ajena a la
relación, imponiendo a una de las partes el cargo de realizar una
prestación a favor de otra (DÍEZ-PICAZO y GULLÓN).
Mediante el acto jurídico a título gratuito, se produce una liberalidad
mediante la cual una persona transmite a otra un derecho, reportándole al
beneficiario un provecho o enriquecimiento. Ahora bien, el cargo añadido

5
CALDERÓN SUMAMIVA Ana Cecilia y Guido César AGUILA GRADOS, “EL ABC DEL DERECHO CIVIL”, 4ta.
Edición, Editorial SAN MARCOS, Lima 2010, Página 86.
a esta liberalidad comportará para el beneficiario una obligación de tipo
patrimonial, cuya consecuencia será la disminución del beneficio recibido.

De esta manera, el cargo viene a importar una obligación que grava a una
de las partes en los actos de liberalidad; accesoria respecto a la
adquisición del derecho; y excepcional, por cuanto no deriva
ordinariamente del acto realizado, no constituye un complemento normal
de la transmisión del derecho, sino que es por su naturaleza
independiente de éste, siendo tan solo la voluntad del enajenante quien
establece dicha vinculación.

El artículo 185 del Código Civil destaca claramente quiénes podrán exigir
su cumplimiento: el imponente de la liberalidad -o sus herederos-, el
beneficiario y, cuando el cumplimiento sea de interés social, por la entidad
a la que concierna. En el ejemplo propuesto anteriormente de donación
de una biblioteca con cargo a la realización de un estudio sobre la
situación de la niñez, el cargo podrá ser exigido, sea por el imponente del
mismo, sea por la entidad dedicada a tales fines (Fundación por los Niños
del Perú).

Por ser un elemento agregado al acto de liberalidad, el incumplimiento no


determinará su revocabilidad, sino tan solo la exigencia de su realización
por parte de los interesados, empleando para ello los medios franqueados
por la ley a fin de que el deudor les procure aquello a lo cual estuvo
obligado, o haciéndoselos procurar por otro a costa del mismo (artículo
1219 C.C.); y por aplicación del mismo principio, la invalidación o
revocación de una donación sujeta a cargo, determina la obligación del
donante de abonar al donatario el valor del cargo satisfecho.

Jurisprudencia

"En la donación real con cargo, el animus donandi está motivado por una
finalidad particular que debe satisfacer el donatario, o sea por una
obligación que asumió el donatario y que constituye la causal impulsiva y
determinante del acto jurídico, como así resulta de la concordancia de lo
dispuesto en los artículos 185 y 1642 del Código Civil" (Cas. Ng 1039-97.
En: Diálogo con la Jurisprudencia, Nº 28, enero-2001, p. 239).

4. Inexigibilidad o incumplimiento del cargo

“El gravado con el cargo no está obligado a cumplirlo en la medida en que


exceda el valor de la liberalidad.”

Por su naturaleza misma, el cargo constituye una obligación modal, esto


es, un deber jurídico que, por eso, no es una contraprestación a la
liberalidad aceptada. Sin embargo, es exigible dentro de las condiciones
establecidas por la Ley y por quien tenga un legítimo interés económico
y moral.6

El cargo viene a constituir una obligación accesoria impuesta por el autor


de una liberalidad al beneficiado con la misma, para que efectúe
determinada actividad, sea en beneficio del disponente o de un tercero, e
incluso, en favor del propio gravado con el cargo; constituyéndose, de ese
modo, en una restricción a la ventaja económica obtenida. Aceptada tal
imposición, queda el gravado obligado a su ejecución, en tanto los
beneficiados con el mismo a exigir su cumplimiento (Artículo 185 C.C.).

Pero efectuada la liberalidad, puede acontecer que el cargo impuesto


exceda el valor de aquélla, ocasionando no solo un empobrecimiento del
gravado; sino además, colisionando con la finalidad misma de toda
liberalidad, que no es otra cosa que producir el enriquecimiento del
beneficiario. ¿Cuál es la solución brindada por el ordenamiento jurídico
para resolver este supuesto?

6
VIDAL RAMÍREZ Fernando, “EL ACTO JURÍDICO”, 5ta. Edición, Gaceta Jurídica S.A., Agosto 2000, Páginas
304 -329
El Código Civil de 1936 no contenía referencia alguna sobre este punto,
pero las opiniones vertidas en torno a éste, oscilaban entre mantener la
validez del acto, especialmente si el cargo se dirigía al propio provecho
del obligado en aquél; en declarar la inexigibilidad del cargo, en cuanto
excedía el monto de la liberalidad; y finalmente, quienes se inclinaban en
reputar al acto como oneroso.

El Código de 1984 ha previsto concretamente esta circunstancia en el


artículo 187, optando por la inexigibilidad del cargo. Es decir, si el cargo
es inferior o igual al valor de la liberalidad, el gravado queda obligado a su
cumplimiento; si excede, de acuerdo a lo prescrito por esta norma, el
gravado no estará obligado a cumplirlo. La solución es del todo justa, pues
"sería incongruente admitir que el cargo pudiera ser de tal entidad que no
solo "hubiera enriquecimiento, sino que por añadidura el gravado se
empobreciera" (LOHMANN).

En otras palabras, debe tenerse presente que el valor de la liberalidad


constituye el límite del valor del cargo, y que todo exceso de éste, conlleva
a que el gravado no se vea obligado a cumplirlo; pues de lo contrario,
podría ocasionarle la pérdida de la ventaja que le hubiera podido reportar
la liberalidad. Sus obligaciones, se limitarán, como precisa BORDA, al
monto de los bienes recibidos.

Cuando se trate de cargos de naturaleza no patrimonial (efectuar una


donación con cargo de que se permita la exposición de una determinada
pintura), donde sea difícil establecer su valor, habrá que estar a la
obligatoriedad del cargo y, en todo caso, examinar cuidadosamente caso
por caso (LOHMANN).

Por último, el valor del cargo deberá estimarse al momento de aceptarse


la liberalidad y obligarse al cumplimiento de aquél.