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SUBSTANCIA Y SUBSTRATO

EN LA METAFÍSICA ARISTOTÉLICA
Y NO ARISTOTÉLICA
Octavio Martínez López

I. PRESENTACIÓN

Justificación. El más importante problema de la filosofía es la pregunta por el ser. La

rama de la filosofía que estudia al ser es la metafísica. Investigar al ser es investigar la

substancia. Por tanto, conocer la substancia es conocer el ser; lo que vale por sí mismo en el

estudio de la filosofía. Sin embargo, tanto en la metafísica aristotélica como en las no

aristotélicas, a la substancia se la ha entendido de varias formas. Por tanto, el trabajo del

investigador es aclarar los sentidos en que se ha entendido a la substancia.

Objetivo. Aristóteles denomina substancia a la materia, a la forma y al compuesto de

materia y forma. El objetivo que me he propuesto no solamente es clarificar el concepto

aristotélico de substancia. También, contrastarlo con las diversas metafísicas no

aristotélicas. De esta forma, se podrá estar en posibilidad de emitir una crítica y una opinión

propia o un concepto propio de la substancia.

Objetivo general. Elaborar un concepto de substancia a partir de la metafísica

aristotélica y su contraste con las metafísicas no aristotélicas.

Objetivos específicos. 1. Clarificar el concepto aristotélico de substancia. 2. Contrastar

el concepto aristotélico con la definición de las metafísicas no aristotélicas. 3. Proponer un

concepto general de substancia a partir de los objetivos anteriores.

Introducción. La expresión algo que es se dice en muchos sentidos, dice Aristóteles. El

primero de ellos es el qué-es referido a la sustancia o ousía. La sustancia es la única de las

1
que se predican que es capaz de existencia separada. 1 En otro lado, afirma que la sustancia

se dice, si no en más sentidos, al menos fundamentalmente en cuatro: la esencia, el

universal, el género y el sujeto. El sujeto es aquello de lo que todo lo demás se predica,

mientras que ello mismo no se predica de ninguna otra cosa: el sujeto primero parece ser la

substancia en grado sumo.2 Por último, el filósofo señala que son substancia el sujeto

subyacente, la esencia y el compuesto de ambos, también el universal. Del sujeto

subyacente lo refiere de dos maneras: como ser determinado, bien como la materia respecto

de la entelequia.3

Estos son los sentidos de los que se pretende realizar la presente investigación. El

objetivo sería que al leerse este artículo se tenga una primera idea acerca de la metafísica –

aristotélica y no aristotélica. Es decir, no pretende ser algo más que un estudio introductorio

a la metafísica. La aristotélica es la metafísica por antonomasia, pero ha habido otros

filósofos que han hecho aportado ideas a la ciencia iniciada por el estagirita. Mi pretensión

es que aunque introductorio, este trabajo sea útil y sirva para evitar los largos rodeos

iniciales en un futuro artículo de más largo alcance. Es por ello que he partido de la

pregunta general acerca del ser objeto de estudio de esta disciplina. De ahí se sigue que el

ser en grado sumo es la substancia. Y la substancia en grado sumo es el sujeto primero: el

sujeto subyacente como ser determinado y como materia. La claridad en estos conceptos es

fundamental y constituyen el objeto del presente estudio.

Conceptos. Las categorías importantes o conceptos fundamentales que explican la idea

que se trata de transmitir en este trabajo son: ousía o sustancia, hypokeímenon o sustrato,

sýnolon o compuesto de forma y materia, forma, materia.

1
Aristóteles (2011b), 1003a33, 1028a15 y 1028a35.
2
Ibid., 1028b34-36.
3
Ibid., 1038b1-5.

2
Ousía o sustancia

La cuestión que siempre se ha planteado qué es el ser, no es sino preguntarse qué es la

sustancia (ousía).4 Este término (ousía) es el sustantivo de la misma raíz verbal y por eso

tiene la tendencia a significar ser en abstracto, el ser de la cosa que es o lo que significa ser

que “es”. En las Categorías, se refiere a ousía con dos sentidos diferentes: la substancia

primera, sujeto de toda predicación y que nunca puede predicarse de nada; y la substancia

secundaria, la esencia o forma definible, representada por el género y la especie a que

pertenecen las substancias primarias.5

Aristóteles trata a la substancia (ousía) como un término relativo; algo puede ser “más”

o “menos” substancia que otra cosa. La forma, por ejemplo, es más ser que la materia y es

más ser que el compuesto de las dos.

Se dice que el sujeto es la materia; en cierto modo, que es la forma; en un tercer


sentido, el compuesto de ambas. Por materia, por ejemplo, el broce; por forma, la
configuración; por el compuesto de ambas, la estatua, que es el todo conjunto. Por
lo tanto, si la materia es anterior a la forma y más real que ella, por la misma razón
será también anterior al compuesto de ambas.6

Decíamos que substancia se dice en cuatro sentido principales: esencia, universal,

género y substrato o sujeto. Este último abarca tres cosas: la materia, la forma y su

producto, el objeto concreto. Sin embargo, “substrato” es ambiguo, esencia y forma son

idénticos, género es sólo un ejemplo de un universal. De ahí, queda: la materia, el objeto

físico concreto como un todo, el universal, la esencial. De lo que a su vez se deduce que

substancia sería: a) el sujeto de toda predicación y, b) un objeto individual que existe

separado.7

4
Ibid., 1024b2-4.
5
Guthrie, p. 217.
6
Aristóteles (2011b), 1029a5.
7
Ibid., p. 222.

3
La materia, “lo que no es algo en sí mismo, ni una cantidad, ni corresponde a ninguna

otra de las categorías por las que se determina el ser”, es lo que queda si se quita todo lo

demás, pero no puede considerarse substancia, porque carece de independencia e

individualidad.8 En Metafísica, Aristóteles afirma: “es evidente que también la materia es

entidad (substancia)”9. Pero, en Física, explica que sólo en potencia, no en acto: “Nosotros

afirmamos que la materia es distinta de la privación, y que una de ellas, la materia, es un

no-ser por accidente, mientras que la privación es de suyo no ser, y también que la materia

es de alguna manera casi una substancia, mientras que la privación no lo es en absoluto.”10

El objeto concreto individual, en las Categorías, se le da el rango de substancia en el

sentido más pleno y estricto porque existe por separado y es percibido por los sentidos. Sin

embargo, Aristóteles les niega ese rango en Metafísica por la razón de ser posterior y

evidente11: “Por eso tampoco hay demostración ni definición de las cosas sensibles

individuales, porque tienen materia y la naturaleza de ésta comporta que puedan existir y no

existir.”12 Por tanto, al descomponerse el compuesto en forma y materia, la forma sería

lógicamente anterior; de ahí que los individuales aparecen como substancias de un modo

derivado, porque ellos contienen la forma definible13: “Y es que a entidad (substancia) es

la forma inmanente de la cual, juntamente con la materia, resulta la que llamamos entidad

(substancia) compuesta”.14

8
Ibid., p. 223.
9
Aristóteles (2011b), 1042a34.
10
Aristóteles (2011a), 192a3-6.
11
Guthrie, p. 223.
12
Aristóteles (2011b), 1039b27-31.
13
Guthrie, p. 224.
14
Aristóteles (2011b), 1037a29-30.

4
El universal no es substancia, según lo repite varias veces Aristóteles y de modo directo

lo analiza en los capítulos 13 y 14 del libro VII de la Metafísica15. En el capítulo 13

concluye: “Si no es posible que ninguna entidad (substancia) esté constituida por

universales, ya que éstos significan algo ‘de tal cualidad’, pero no una realidad

determinada, y si ninguna entidad (substancia) puede ser tampoco un compuesto de

entidades (substancias) efectivamente actualizadas, toda entidad (substancia) carecerá de

composición y, por tanto, no habrá definición de entidad (substancia) alguna”16. En el

capítulo 14 se refiere expresamente a las Ideas platónicas a las que les niega el carácter de

substancia.

La esencia es la substancia en el sentido más verdadero y pleno. La substancia es

precisamente la forma o la esencia de una cosa, el sujeto de la definición por el género y

las diferencias.17 Pero, si a la materia se le negó la categoría de substancia, ¿por qué la

forma no sigue la misma suerte? Aristóteles señala que sí la posee por estar

conceptualmente separada:

Y entidad [substancia] es el sujeto [subyacente o substrato]: en cierto sentido, la


materia (y llamo materia a aquello que es acto no es algo determinado, pero en
potencia es algo determinado); en otro sentido, la forma y la estructura que, siendo
algo determinado, es separable en la definición; en tercer lugar, en fin, el
compuesto de ellas. Solamente de éste hay generación y corrupción, y sólo él es
separado en sentido absoluto.18

A la esencia se le considera como separada, ya que a la substancia se le concibe como el

objeto del conocimiento científico, y la esencia, al ser inteligible y definible, se le puede

abstraer mentalmente y pensar en ella en sí misma. La substancia es lo que queda cuando

15
Guthrie, p. 226.
16
Aristóteles (2011b), 1039a15-20.
17
Guthrie, p. 228.
18
Aristóteles (2011b), 1042a26-31.

5
hemos abstraído de los especímenes individuales el eídos que comparten todos los

miembros de la misma especie.19

De lo hasta aquí mencionado, se puede concluir que al hablar Aristóteles de substancia,

parece que se refiere “a los objetos físicos individuales y concretos”, a lo que Platón les

había negado el carácter de “seres” y aceptó solamente como “devenires”. La pregunta es,

entonces, por el elemento estable que hay en ellos por el que se le puede aplicar la palabra

“son”. En el libro VII de la Metafísica, debemos asumir que lo que llama substancia se

refiere a la substancia segunda (las especies), según su definición en Categorías; mientras

que el individual sensible es la “la substancia primera”.20

Aristóteles llama substancia a las cosas individuales, pero no se resigna a aceptar que

las formas universales existen como entidades trascedentes, cuestión que lo lleva a su

proeza mental de separar la forma o esencia, no como reflejo de algo que suceda en la

naturaleza, sino como abstracción. “La forma específica, la esencia del individual, es una

entidad inmutable y no material que existe, pero existe sólo en las manifestaciones de la

naturaleza, es decir, en unión con la materia, no en un mundo trascedente.” 21 Esta

explicación de la realidad no es satisfactoria, pero duró largo tiempo.22

De lo anterior, conviene establecer las características que definen la substancia, es

decir, los parámetros que permitirían distinguir entre lo que es y no es, de acuerdo a la

doctrina aristotélica: 1) Substancia es “lo que es inherente a otra cosa y por tanto no se

predica de otra cosa, constituyendo sólo una substancia de inherencia y predicación de los

demás modos de ser. 2) Substancia se puede llamar sólo a un ente capaz de existir

19
Guthrie, p. 232.
20
Ibid., p. 233.
21
Ibid., p. 234.
22
Ibidem.

6
“separado del resto”, autónomamente, en sí y por sí mismo. 3) Substancia se puede llamar

sólo lo que “es algo determinado”, no como atributo universal, ni de abstracto racional. 4)

Substancia tiene como característica la “unidad intrínseca”. No es substancia un mero

agregado de parte, ni multiplicidad no organizada unitariamente. 5) Son caracteres propios

de la substancia “el acto y la actualidad”. Será substancia sólo lo que es acto o lo que

implica esencialmente y no la pura potencia o potencialidad no actuada.23

La materia es considerada como substancia por Aristóteles cuando señala: “es evidente

que también la materia es entidad (substancia). Efectivamente, en todos los cambios

opuestos hay algo que es sujeto de los cambios.”24 Aunque la considera únicamente en

sentido débil, ya que en otra parte matiza su posición respecto a la materia:

A quienes parten de estas consideraciones les sucede, ciertamente, que la materia


es entidad (substancia). Pero esto es imposible. En efecto, el ser capaz de existencia
separada y el ser algo determinado parecen pertenecer en grado sumo a la entidad
(substancia); por lo cual la forma específica y el compuesto de ambas habría que
considerarlos entidad (substancia) en mayor grado que la materia.25
La forma cumple con todos los parámetros mencionados para poderla llamar

substancia: 1) No debe su existencia a ninguna cosa y, así, no puede predicarse de otra

cosa. Aunque es inherente a la materia, lo es como algo que informa o determina, es decir,

es la materia que depende de la forma. 2) La forma existe por separado, ya que puede

separarse de la materia en tres sentidos: con el pensamiento, al ser condición de la materia,

en aquellas substancias que se agotan enteramente en la forma. 3) La forma es algo

determinado; hace que las cosas sean lo que son y no algo distinto. 4) La forma es unidad

23
Reale, p. 165.
24
Aristóteles (2011b), 1042a32-34).
25
Ibid., 1029a26-30.

7
por excelencia y da unidad a la materia. 5) La forma es acto por excelencia, incluso

principio que da paso al acto.26

El sýnolon o compuesto (de materia y forma) o cosa individual concreta es substancia

por vía de consecuencia al constar de materia y forma: es el sustrato de inherencia y

predicación de todas las determinaciones accidentales, existe por sí mismo, es algo

determinado en sentido concreto, es una unidad y porque existe en acto.27

De lo que antecede podemos obtener una nueva conclusión parcial. Y es que forma y

sýnolon cumplen con los parámetros para ser considerados como substancia. Sin embargo,

desde el punto de vista empírico, el compuesto o sýnolon es la sustancia por excelencia;

mientras que desde el punto de vista ontológico y metafísico, la forma es sustancia en grado

sumo, ya que es principio, causa, razón de ser o fundamento.28

El universal que los platónicos elevaron al rango de substancia no posee título alguno

para ello, según la doctrina aristotélica, de acuerdo a las características establecidas. El

eidos aristotélico no es un univesal, sino un principio metafísico, una condición ontológica,

una causa:29

“¿Por qué estos materiales son una casa?”: porque en ellos se da la esencia de las
cosas. Y “esto –o bien, este cuerpo que tiene esto- es un hombre”. Por consiguiente,
se pregunta por la causa de la materia (que no es otra que la forma), causa por la
que aquélla es algo. Y ésta es, por su parte, la entidad (substancia).30

Hypokeímenon o substrato

El substrato (hypokeímenon, “subyacente”) es aquello de que se compone el

compuesto, que a su vez es aquello a lo que se reduce cada objeto del mundo sensible que

26
Reale, pp. 166-167.
27
Ibid., p. 167.
28
Ibid., p. 168.
29
Ibid., p. 169.
30
Aristóteles (2011b), 1041b5-9.

8
existe separadamente. El substrato es llamado también materia, y es conformado o poseído

por una forma determinada (eídos). A través de la abstracción, Aristóteles resolvió el

problema del conocimiento; explica que dado que, a primera vista, el mundo parece estar en

movimiento constante y que no ofrece verdades fijas que permitan una filosofía natural,

sólo la mente entrenada puede, mediante un proceso mental, analizar este flujo continuo y

hallar en su trasfondo determinados principios básicos que no cambian. Esta serie de

substancias no existen separadas del mundo sensible, sino susceptibles de ser objeto de una

consideración mental separada.31

El sustrato o materia es el elemento que persiste a través del cambio y el desarrollo.32

Esto se refiere a la causa material, de la que Aristóteles señala que es aquel constitutivo

interno de lo que algo está hecho.33 La hýlē es lo que permanece (hypoménon), el sujeto o

substrato (hypokeímenon) que es determinado por la forma. Hýlē es un concepto analítico,

un reducto abstracto que no responde a algo realmente distinto. La cosa sensible, lo

compuesto de materia y forma (sýnolon) es lo que sólo tiene existencia real. Así, la materia

es entendida como mera potencialidad, de la que es generado algo al ser determinado, por

una forma que la actualiza y la configura.34

La substancia, así entendida, es la abstracción para la representación de un fundamento

imaginario de los fenómenos. Aunque se ha caracterizado de un modo diverso de acuerdo a

las metafísicas no aristotélicas.

Anaximandro. La idea más antigua de la substancia divina. Anaximandro concibió la

substancia en el sentido más abstracto (indefinido) y, en su aplicación al mundo, en el más

31
Guthrie (1998), p. 116.
32
Ibid., p. 134.
33
Aristóteles (2011a), 194b24.
34
Ibidem, n. 134.

9
universal. Era la idea pura y simple de un sujeto de elementos cualitativos multiplicados

indefinidamente –el infinito (lo ilimitado)- al que se suponía se adhería un poder activo

inseparable (inherente) que dirigía las composiciones y descomposiciones.

Heráclito. Teoría de la fluencia divina. Heráclito consideró al mundo como un

producto de la substancia viviente única, único en sí mismo y destinado a una serie de

evoluciones idénticas bajo la acción del mismo principio divino. Para él, todo nace de la

discordia.

Estoicos. Logos seminal. La substancia es la composición física en que se identifican el

compuesto material con el principio dirigente. En la cosmogonía estoica: es el éter

luminoso de que están formados los astros, procede de la misma materia primera; la

naturaleza viviente y las almas son combinaciones de los cuatro elementos bajo la acción

del logos seminal, inherente a la sustancia. Las almas, más o menos duraderas, aunque

mortales, son conducidas por la Razón y el Destino al punto de unidad en que todo termina

y recomienza.

Estratón de Lámpsaco. Teoría materialista de la substancia. La naturaleza en la que

todo se hace por pesos y movimientos, que se designa como principio de la generación y

del cambio. Lo hace todo. Estratón veía el azar como antecedente concebible de la

naturaleza: todo estado de cosas se explica por los estados precedentes, pero que en su

conjunto permanece inexplicable.

Espinosismo/ Estoicismo. Entre Pensamiento y Extensión (propiedades, cualidades) -

substancia extensa y fenómenos mentales- Spinoza pensó que no había más que una

substancia que abarcaba, junto con una infinidad de otros que nos son desconocidos, los

dos atributos mencionados, y que esta substancia única era Dios. El fuego viviente, eterno,

que rige las transformaciones de los elementos y provee la composición material de las
10
almas se halla reemplazado por la substancia divina cuyos modos se desarrollan en dos

series paralelas en donde todo lo que se ofrece como individual no es más que el conjunto

de propiedades del gran Todo.

Atomismo. Multiplicidad de la substancia. Cuando la substancia se consideró como

múltiple, se pensó que las cualidades debían ser los productos de las combinaciones de las

substancias. Así como se había admitido la infinidad de cualidades (unidad de la

substancia), se admitió la infinidad de substancias: atomismo. El atomismo es una

aplicación general de la doctrina de los números de Pitágoras: para corporificar simples

conceptos como son los números, se confirió realidad en sí a mónadas extensas y llenas de

magnitud imperceptible, dotadas de figuras. Estos sujetos reales son las esencias

indivisibles.

Demócrito. Doctrina mecánica de la substancia. Demócrito admitió por primera vez la

eternidad y la extensión sin límites del movimiento y sus efectos tal como son ofrecidos por

la experiencia. El torbellino y la necesidad son, respectivamente, el agente universal y la

ley: el torbellino se compone de agregaciones y desplazamientos de átomos; la necesidad es

el encadenamiento de los estados sucesivos. Átomos psíquicos (átomo-idea): Demócrito

imaginó que ciertos átomos constituían representaciones mentales, pensamiento, todo lo

que recibe el nombre de alma.

Platón. Substancia indeterminada. Platón admite la existencia de un receptáculo común

de las formas, del que éstas proceden y al que siempre vuelven. Este ser indefinible era

menos un sujeto que un mero concepto de lugar en donde las ideas y los números se hacen

participables a las almas. La idea platónica de substancia o de la materia es el concepto de

indeterminación, de virtualidad o potencia, anterior a la actualidad de las cosas; queda

reducida a su sentido categórico abstracto a una forma de entendimiento.


11
Aristotelismo. La noción de substancia empleada hasta aquí no es designada por

Aristóteles como ousía (realidad y actualidad), sino que responde a las ideas de sujeto,

materia y potencia: hypokeímenon (indeterminado). El sujeto abstracto y universal,

indeterminado, posee en potencia todas las formas: noción de substancia. El aristotelismo

hace uso de una concepción de cierto devenir universal de los fenómenos: el Ser universal.

Escolástica. El sincretismo alejandrino se trata de una conciliación de las doctrinas de

Platón y Aristóteles; adoptó la teoría de la emanación. La tercera hipóstasis, el Alma en el

mundo, hubiera podido tomar una forma substancialista, pero encontró un obstáculo en la

idea fundamental del descenso del Ser. La teología del cristianismo ha hecho remontar al

Creador toda actividad real. La escolástica no ha tenido que otorgar al sujeto universal,

aparte de Dios, más que el sentido lógico, indeterminado o negado, de hypokeímenon

aristotélico.

Descartes. Dualidad de las substancias. Surge el problema de descubir una relación

entre los fenómenos de la materia inorgánica y los de la sensibilidad y la inteligencia. El

realismo substancialista no podía encontrarla. La escolástica había renunciado a ello.

Descartes propuso una dicotomía como clasificación de los fenómenos: 1) Los modos

propios del pensamiento, de la actividad psíquica. 2) Los de la materia (extensión, figura y

pensamiento). Esta definición correspondía a 2 substancias enteramente distintas. (La

denominación de substancia se aplicaba por fin y por primera vez a concepciones bien

definidas del gran objeto de la experiencia).

Spinoza/ Malebranche. Relación entre las substancias. Spinoza adoptó la doctrina de

la unidad fundamental sostenida por los panteístas: concluir del fenómeno a la substancia.

Spinoza conservó la dualidad cartesiana para los modos de esta substancia única.

Malebranche admitió la existencia de almas creadas y distintas como dato de la teología.


12
Explicó las ideas residentes en los hombres por las ideas que radican en Dios, por medio de

una participación que llamó visión.

Leibniz. La armonía preestablecida. La doctrina de las mónadas, de Leibniz, es el

sistema de la multiplicidad de las substancias. Leibniz define las mónadas por cualidades

internas, representativas y por las relaciones que sostienen con los demás sujetos: la idea de

substancia parece perder todo carácter realista, y aproximarse a la función de fenómenos.

Armonía preestablecida: correlación constante eterna entre dos series de propiedades, no

entre los modos del pensamiento y los modos de la extensión; sino entre las apeticiones, las

percepciones y los actos de una infinidad de seres dotados de sentimiento (mónadas).

Apriorismo/ Empirismo. Regla cartesiana: tomar de los fenómenos de conciencia

como tales, la materia esencial de la investigación filosófica, pues sólo como tales son

inmediatos para el conocimiento, y las representaciones externas no nos son dadas más que

por mediación y por el testimonio de dichos fenómenos. Los aprioristas y empiristas

aceptaban esta regla, pero discrepaban en la interpretación del testimonio de los fenómenos

de la conciencia: Los aprioristas pensaban que las relaciones generales abarcadas por el

entendimiento, por razón de la constitución de éste, son elementos inseparables de las

percepciones y de las concepciones, presidiendo también los juicios. Los empiristas

consideraban que lo singular y lo sensible constituían la única fuente y el criterio de todo

conocimiento.

Berkeley. Rechazó la substancialidad de las ideas generales o su demostración, e

intentó suprimirles el nombre de ideas, que sólo aplicó a los fenómenos sensibles como

tales. Negó la existencia subjetiva de los cuerpos, para substituirlos por las mencionadas

ideas. Quedaba la existencia de los espíritus: con referencia a estas ideas (que Berkeley

asimilaba a la materia), se plantea el problema de la existencia correlativa del sujeto


13
percipiente. Berkeley admitía la substancia pensante, la del yo individual como intuitiva

para sí mismo; la del yo ajeno por inducción.

Hume. Rechazó enteramente la idea de substancia. Locke: “la palabra substancia no

implica… más que cierto sujeto indeterminado que desconocemos en absoluto… pero que

consideramos como el sustrato de las ideas por nosotros conocidas.” Hume pretende

expulsar del espíritu las ideas generales. A persona o substancia debemos adscribirles una

idea que nos sea inteligible. Toda idea deriva de impresiones antecedentes, pero no

poseemos ninguna impresión de persona o substancia. No poseemos de una substancia

externa una idea que sea distinta de las ideas de las cualidades particulares, ni del espíritu

una noción que sea distinta de las percepciones particulares. Todas nuestras percepciones

distintas son existencias distintas y el espíritu no percibe jamás ninguna conexión real entre

existencias distintas.

Kant. Ha conservado a la categoría de la substancia su significación realista. Admite la

existencia de substancias desconocidas, poseedoras del carácter abstracto y negativo que

por falta de atributos las hace de imposible objetivación para el pensamiento: nóumenos.

Los nóumenos nos son conocidos por las representaciones que nos facilita su acción sobre

nuestra sensibilidad; les damos el nombre de cuerpos. Los nóumenos están situados no sólo

fuera de nosotros, sino fuera del tiempo y del espacio, constituyendo las causas de nuestras

representaciones. La cosa en sí que se convierte en fenómeno es una forma objetiva dentro

de nosotros, cuyo sujeto real escapa a toda representación posible.

De lo anterior, podemos concluir que estos autores fuera de la metafísica aristotélica

analizan la existencia real de la substancia; así, a la doctrina de la substancia se le entiende

como la explicación de la formación y las propiedades de la substancia. Ya no es el

14
concepto de ousía, sino que responde a las ideas de sujeto, materia y potencia:

hypokeímenon.

Por otro lado, existen dos dificultades en el estudio metafísico de la substancia. La

primera, la diferencia entre ousía e hypokeímenon, desde el punto de vista de la doctrina

aristotélica. La segunda, por la abundancia de fuentes, la extensión de los textos por

consultar y las características de esta investigación introductoria, no queda claro, por el

momento, cuál es la pregunta a la que tratan de responder las metafísicas no aristotélicas.

Cuando Aristóteles se refiere al concepto de substancia, ¿es el mismo concepto a que se

refiere Descartes, Locke o Kant? Es decir, ¿están investigando ambas metafísicas el mismo

problema o hablar de ousía e hypokeímenon es tratar de cuestiones distintas?

II. ANÁLISIS

He analizado la teoría expuesta por Guthrie (1998) y Reale (2007). Se trata de análisis

coincidentes en la forma y fondo. Ambas explicaciones resultan esclarecedoras de la

doctrina aristotélicas y logran disipar las posibles contradicciones que puedan encontrarse

en apariencia en Aristóteles. Sobre todo Reale que hace la distinción entre los puntos de

vista empírico y metafísico, para poder asignar el nombre de substancia tanto al compuesto

como a la forma. Aunque también Guthrie señala que al Libro VII debe tomársele como

referido a la substancia segunda, es decir, las especies. Pero también comenta que

Aristóteles considera a las cosas individuales como substancias, aunque al rechazar las

entidades trascedentes, a través de su teoría del hilemorfismo, separa la forma o esencia del

compuesto, no solamente como abstracción mental, sino como entidad inmutable (y no

material) que existe (en las manifestaciones de la naturaleza, en un unión con la materia, no

15
en un mundo trascedente).35 De ahí que me parecen tales interpretaciones claras y

convincentes. Incluso, parece que no dejan en una investigación inicial como la presente

más preguntas por contestar.

Sin embargo, si salimos de la metafísica de Aristóteles y tratamos de alcanzar algún

autor que haya continuado esta ciencia metafísica, la cuestión se vuelve más compleja y

requiere mayor atención. El problema se acentúa si se recurre a Renouvier (1944). Este

autor tiene la presentación que tienen los grandes maestros, pero como umbral para el

estudio que nos atañe representa un reto importante. Esto lo menciono porque el texto de

este filósofo es complejo y se debe tener noción de los conceptos que emplea porque en el

libro no se explican o se explican poco.

Esta es la razón por las que considero importante consultar dos artículos principalmente

para una mejor comprensión y explicación de esta segunda parte. El primero es de Félix

Duque y se titula La naturaleza del sujeto en la Lógica hegeliana, y precisamente auxilia,

sin proponérselo en la mejor comprensión de los términos del libro de Renouvier. El otro es

de Julián Carvajal Cordón, se titula El problema de la sustancia en la “metafísica” de

Aristóteles, que a su vez analiza la obra de Xavier Zuribi, especialmente el libro Sobre la

esencia. También considero que, por la claridad en la exposición, puedo auxiliar en el

mejor entendimiento del concepto de la substancia.

III. CONCLUSIÓN

Este trabajo es el primer borrador sobre la investigación del concepto de sustancia. La

primera conclusión es que, de acuerdo con Reale, la forma es sustancia en grado sumo. Esto

significa, que para entender la sustancia debemos entender el concepto de forma. Además,

algunas características se encuentran en materia y sýnolon.

35
Guthrie, p. 234.

16
Ahora, saliendo del concepto aristotélico e incluyendo a otras metafísicas, ya no

aristotélicas, hay un giro en el concepto. Estos filósofos analizan la existencia real de la

substancia; la doctrina de la substancia se trata de la explicación de la formación y las

propiedades de la substancia.

IV. BIBLIOGRAFÍA

Aquino, T. (1980). Sobre el ser y la esencia. En Fernández, C., Los filósofos medievales II.

Selección de textos. Madrid: BAC.

Aristóteles (2011ª). Física (en Aristóteles II). Madrid: Gredos.

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Cassirer, E. (1986). El problema del conocimiento II. México: FCE.

Descartes (2011). Meditaciones metafísicas (en Descartes II). Madrid: Gredos.

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