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TERRA IGNOTA
CONVERSACIONES SOBRE LA ESCENA
EXPANDIDA
2.CONVERSACIONES SOBRE LA ESCENA
EXPANDIDA
VAREZ, ARNAUD CHARD!
ROCIO GALICIA, MARIANA GARCIA FRANCO,
Martin LOrez BRIE, FERNAND, DEL MONTE,
CARLOS NOHPAL, RUBEN ORTIZ, CAMILA VILLEGAS,
Y ANTONIO ZUSIGA
Rm
TERRA IGNOTAV* Eien, mayo de 2014
D.R. © Disei de portaa yreprogafia: CN'R,
DR. © Prosentacién: Rodolfo Obrexsn
DIR. © De les textos: Edgar Alvarez, Arraicl Charpentier, Rocio Galicia, Mariana
Garcia Franco, Manin Lopez Brie, Femanda del Monte, Carlos Nokpal,
Rubin Ontiz, Camila Villegas y Antonio Zien,
DR. © De fa presente ediciin: INsriTutD CULTURAL DE LeON, Cextao CULTURAL
CanneTen 4S. Libyan AZULY ANexi0 Drea EDICIONES, 2014,
Registro en tiie
Misieo, DF Tel; (0155) 54462083 / (044 $8) 18340661
‘Emil anonimod:amad@[Link]
snonimodrama gmail orn
TERRA IGNOTA se edita gracias a la colaboracién entre ef INSTITUTO CUL~
TURAL DE LEON, CENTRO CULTURAL CARRETERA 4S, LUCTERNAGA AZUL y
ANaNIMO DRAMA EDICIONES
Impresoy hecho en México Printed are bout Msi,
PRE
Rodolfo Obregon
TEXTUAL
Rubén Ortiz
‘TERRA IGNOTA:
CONVERSACIONES SOBRE LA ESCENA EXPANDIDA,
Territorios teatrales en expansion
Mariana Gareta Franco y Martin Lopez Brie
La metéfora vacia:fel arte del presentar
1s. fa eieneia deta represertacion)
Carlos Nohpal . e
Ser y Estar cedmo explicar la diferencia?
Antonio Zaitiga
El gira performético y la irrupeiin de lo read
Edgar Alvarez
Expacio cptilica?
Uina mirauta sobre ta méguina divciplinaria
Rocfo Galicia o -
EL giro social: un cuestionamiemto a manera de
reconstruecién de hechos
Amauid Charpentier y Rubén Ortiz
Relaciones de iensidnvapertura entre et concepto de
Dramaturgia y dispositivoartistico
Camila Villegas ¥ Fernanda del Monte
EXPANSIONISTAS:
inpice
13
35
”
at
89
105
Terra ignovaPRE
RoboLro OnreGon
ESTA EL lector fremte a un libro singular en el contexto de la escena me
xsicana, donde la prictica y la academia (al igual que la ertica) se han
negado 0 descalificado mutuamente con persistente regularidad,
Este abismo entre quienes reMlexionan sobre el arte y sus contextos, entre
{quienes busean una comprensién y un sentido de Ia escena desde otros
‘campos del saber, y aquellos que la practican dentro de una tradicién que
reproduce sus estéicas (incluidas sus posibles variaciones), sus modos de
produccién, sus sistemas de enseftanza y pensamicnto, sus historias, sin
‘cucstionar basicamente sus fundamentas, se hace mucho més evidente en
1 periodo como el actual donde, justamente, en el arte y en muchos otros
campos de la actividad humana se echa mano de formas ajenas a los
saberes propios y donde las maltiples lineas del pensamiento contem=
Poriineo ponen en evidencia esos fundamentos ~parafraseando a tino de
Jos pilares del poscolonialismo~ no cuestionades pero muy cuestionables,
Por eso resulta singular ~e incluso quizas hasta ejemplar— que un grupo
de creadores de la escena se haya reunido a manera de seminario part
realizar una inmersion en esas corrientes del pensamiento y esas otras
‘miradas que permiten entender mejor las dinmicas del contexto local y
reformular su propio hacer dentro de éste... © mejor dicho, formular lis
Posibles formas de subvertirlo
Lejos de fa biisquecs ce actualidad como tna novedad formal, o peor ain
como persecucién de una moda, el seminario y los textos que de él
Gerivan ~y aqul se presentan— no plantean una ripluraesttica, sino una
revision de las implicaciones politicas,éticas y filos6ficas del quehaccr,
de los sistemas de produccién imperantes y, sobre todo, estableccn sobre
bases sélidas ln necesidad de trastocar las relaciones de ese quehacer con
tas comunidades especifias a las que se dirigeo en las cues se insta, a
fin de evitar reforzar los dispositive hegemonicos y buscar en cambio la
‘mucho mis compleja capacidad para desestailizarlos, O incluso, plan-
team una versidn que implica el taslado de los saberes tradcionaes del
Terr ign
|campo teatral a otros contextos, en busca de una aceién que no sélo
ccuestione el orden de las cosas desde el diseurso sino disienta de los
espacios de reforzamiento de ese orden en el marco de fos cuales se pro-
ducen habitwalmente eses discursos. Formas del pensamiiento, no modas 0
modos ~insisto-, que revisan o actualizan las relaciones de la escena con
lun mundo siempre eambiante o un mundo siempre parecido pero sobre el
que sabemos siempre otras cosas.
La presencia en el seminario de algunos académicos atentos al sentido del
quehacer artistico actual y de algunos ereadores que comparten st acli=
Vidad eon la investigaeién o han tenido formaciones tebricas consistentes,
es perceptible no s6lo en las concepciones que aqui se expresan, sino
incluso en el uso de terminologias y cruces disciplinares que los permean,
rmismos que se enriquecen y aterrizan en la experiencia conereta de otros
creadores que, hasta ahora, han desarrollado su labor desde una con=
sistente accién intuitiva, Y aqui uno de los grandes atractivos de este
libro,
Pero, mas all de fas miltiples reflexiones y aportaciones en torno de
aspectos relevantes de la escena y sus relaciones con la compleja situa-
cidn de la vida mexicana actual, todos estos textos rezuman, con mayor 0
menor precision, a partir de sélidos andamigjes teéricos o apasionados
cuestionamientos, una clara voluntad de revivificar tas relaciones del
mundo y la escena, de reinsertar_ta vida en la escena o resaltar la
imporancia de la escena como forma privileginds para devolvernes la
experiencia de la vida
8 Conversaciones sobre la escena expandida
TEXTUAL
RUBEN ORTIZ
1
DE SEPTIEMBRE a noviembre de 2013, compart! el seminario Escena
Expandida con un grupo de companeras profesionales del teatro, todos
los migreoles de 15 a 18 horas, en el Teatro Carretera 45. Esto gracias a la
cntusiasta convoentoria y coordinacin de Edgar Alvarez y a la gentileza
de Antonio Ziiniga,
Las charlas sobre temas coyunturales de nuestro presente teatral que se
generaron en las sesiones, hicieron que en conjunto se decidiera proseguir
Jos encuentros ahora como un espacio de diiloga y, asimismo, como taller
de escritura de nuestra experiencia a traveés de los temas que el se
habia aporiado,
‘Asi, Carlos Nohpal se encaryé de concebir editorialmente la tarea y nos
propuso hacer duplas de escritores, y eada uno de nostros se apuinto a la
que mejor le parecid. De esta manera, se escribieron los texts y Iuego Se
tallerearon en conjunto, lo que dio lugar, a mi ver, a las mejores sesiones
de todas, pues ademas de conversar acerca de las temas del momento,
cada quien exponia con toda holgura sus puntos de vista, lo cual eviden-
cid las diferencias existentes. Algunos debates fueron acalorados y otros
uy divertidos, pero ante todo lo mas satisfactorio era justamente que
aunque nuestras afinidades no parecen muchas, encontramas un espacio
de intercambio de ideas, se impulsé el pensamiento y se enriquecié el
debate
Obviamente, muchos de quienes asisticron al seminario ya no pudieron
continuar esta segunda parte por motives laborales, pero siguicron
pendientes de la charla. A la lista de eolaboradares de este libro, po-
demos sumar como asistentes al seminario a Edgar Chias, Gabriela
Ochoa, Femando Yralda, Silvia Ortega, Ragnar Conde, Emesta Godoy,
Luis Fernando Lopez y Luis Lesher
Terra iotaVale a
sear que Rodolfo Obregén y Luis Mario Moncada manifestaron
tir al seminario en alguna acasién, Rodolfo lo logr6 s6lo
Una ver pero siempre mantuvo el interés en el desarrollo de las sesiones ¥
por supuesto, por mi parte el seminario mismo le debe muchos inter-
teambios de ideas. Asimismo, cuando tuve que pensar en alguien que p=
leva asistir en mi higar um miércoles que estuve fuera, pensé de inme-
ddiato en Fernanda del Monte: alguien que pudiera desanudar los nudos
conceptuales con respecto al teatro posdramético me parecfa y me parece
indispeiisable en estos dias de confusidn te6rica ¢ indiferencin del pen-
samignto eseénico.
su interés en as
u
DOS PALABRAS acerca del seminario. Este resuté un moda de
zar Ja investigacion que llevo a cabo en el CiTk: Escena expandida,
‘algunos conceptos para acercarse a la escena del siglo XXt. Como su
hombre indica, la investigacién se organiza en una serie de conceptos
aque, a mi ver van ayudando a comprender gué esti pasando en las te
tralidades contempordneas. Restmiendo muy aprisa, el seminar intenta
spunalar el coneepto de peta en escena en ss condicionantes¥ en Sus
rmodos de operacion, para luego analizar eémo esas eondicionantes y esos
modes han cambiado en el transeurso de siglo y medio, Se trata, en
efecto, de una expansion de la puesta en escena en el sentido de que ésta
hizo posible que el teatro se organizara por si mismo, se diera na. fra
y ponteriormente extendiera sus descubrimientos hasta casi perder la
identidad hallada. Algo importante de subrayar, es que todo esto no ha
sueedido al margen de los niveles de accién del contexto: ta politica, la
economia, las transformaciones del Iugar de las artes en a sociedad, los
marcos historices de los afectos: todo este (eco)sistema se ha trans-
formado velor.e inevitablemente, y lo que llamamos teatro no ha sido la
exeepeion
[Una gran motivacién para Hevar a cabo la pesquisa me la otorgaba la reti=
cencia de los poderes legitimadores del teatro mexicano a cualquier
cambio. Como intenté mostrar en Fuera de escena (Fdiciones Malaletra
2013) la estetiea teatral mexicana ha tenido una mury pobre autanomia.
paftada por las condicionantes de sus financiamientos, espacios de con-
sagracién y pedagogias; de manera que en lo que va del siglo, el mayor
argaumento. que esas fuerzas hegeménicas de legitimacién sostienen (en
voz de artistas, erticos, investigadores y alumnos) al presenciar nnevas
estéticas consiste en decir: “esto no es teatro”.
1 Conversaciones sobre ta escena
Bueno, otras formas teatrales aparecen pars bi a mal, la puesta en
escena que era nuestro territorio conocido pierde su forma y mie parece
{que eso es algo que hay que entender para poder iniciar un didlogo, tejer
parimetros criticos, poner al dia curriculas pedagégieas y eonformar
mmetodologias de investigacién.
Mm,
EN ESTE SENTIDO, el gesto de mis compafteros al acercarse al semi
nario s6lo puedo interpretarlo como signo de la necesidad de otras rela-
ciones en el campo escénico, Si los grandes maestros que nos heredaron
institueiones nos ensefaran tambign a defender la torre de mail, el nine
‘gunco, el esteticismo a ultranza, la desmotivacion teérica y la eorrosién
de la maledicencia; si las politicas piblicas insisten en atomizar los es-
fuerzos conjuntos y mandarnos a la competencia por dos pesos: aqui se
experimentaron en buena lid a escucha reflexiva y el espiritu eritico,
No puedo dejar de sefalar que, sintomticamente, en el seminario del que
hhablamos se reunieron mayormente quienes ejereen, entre otras especiali=
dades, la dramaturgia; un oficio que no conozco bien pero que, dentro de
ls limites de la puesta en escena, es con mucho el mas desarrollado en
este pais, Aventuro que su capacidad de didlogo tiene mucho qué ver con
su desarrollo,
Finalmente, debo decir que no es ésta, la del seminario, fa dinica manera
de acercarse alo que sucede en In escena ~mexicana y mundial—que en lo
{que va del siglo ha Tlegado a una asombrosa multiplicidad. Me congratula
‘mucho que To que se propuso no fuera tomado como tinea verdad: en este
libro cada quien manifiesta sus inguietudes y encuentra st modo de
‘exposicién. Si algo asi pudiera comenzar a ser el teatro que esta llegando,
‘mucho anhelaria también que se cumpliera una utopia personal: que ésta
‘nuestra profesién fuera una vor fuerte, firme y generosa en el coro de una
sociedad que lo tinico que tiene o
jzado es el crimen,
Terra ignota UtTERRITORIOS TEATRALES
EN EXPANSION?
MARIANA GARCIA FRANCO Y Martin LOreZ BRIE
EL DISPOSITIVO LLAMADO CAJA NEGRA
HABLAR de teatro en el campo expandido implica asumir que hay un
teatro que se expande mis alla de sus limites habituales, que se aleja del
epicentre del teatro. ,Pero cuziles yon esos limites y ese epicentro? Para
decir expansién, hay que imaginar tn cuerpo o un territorio que erece
‘que se desborda de si mismo y hay que visualizar claramente cma es ese
‘cuerpo antes de expanditse. La expansién es un asunto de fronteras, de
limites y bordes dlifusos: liminalidades.
Cuando hablamos de expansion, no queremos decir colonizar con el tea
tro otros teritorio, sino reconoeer Ia accién de Io teatralen estas zonas,
con el fin de que este reconocimiento nos permita convertir esta accén de
Jo teatrl fuera de su campo en una herramienta iil para fines estticos,
politicos 6 sociales (0 todo just).
Lo que Ilamamos ef campo expandido del teatro no es algo nuevo. Lo
teatral siempre ha existido mas alla de las definiciones de teatro, si to-
‘mamos en cuenta las Titurias, las fiestas, as competencias deportivas, las
‘igoras, Tos parlamentos y muchos otros modelos de convivio y expec~
tacidn, Sin embargo, la modernidad ha restringido el campo de lo teatral
zonas muy definidas, encerrando la det
idm entre cuatro paredes y una
sola manera de ver el teatro: Ia caja negra. Este es el dispositive que
tomamos como punto de partda para hablar de expansion,
> proponetoos el siguiente ensayo oom un dilogo esrito en el ie inkeaos
atrtzar algunas conversaciones soe Ia estena expandida, Nos repartimos l=
tunes tsmas que identiicamos eomo importantes a desareolla al hablar del
‘campo expandido dela teatralidad y cala uno expuso sus relleionesy parece=
res. A nosotros nos ha sevido mucho para elriticar una vena canal de
iniciones amontonadas. Esperamos que sea de uildad para aos
Rerraigune 13La modernidad es una consecuencia del desarrollo occidental, que in
puso nvevos paradimas en la sociedad: se estblecs I coloizacién como
modelo mundial legtimo de enriquecimiento de ls naciones; se despiaz6
a Dios espritual y en su lugar se entroniz® al Dios capital se concibié a
fa naturateza como materia prima o como un obstiulo; se enalteci6 al in-
dividuo y st interioridad, por encima del colectivo y la comunidad: y en
Jo que atae a estas reflexiones, pera que no est aislado de lo anterior: se
le otorg6 al arte una autonomia frente a la sociedad,
‘Se podria decir que en el momento en que el individuo se vuelve duetto
‘de si mismo (y ya no le pertenece a Dios, o a su seftor, 0. su tierra), st
cexpresion adquiere relevancia y 1a valoracién del arte por su funcién
(ilustrativa, decorativa, arativa, educativa, moralizante) disminuye a
‘medida que aumenta el valor de Io que expresa en si mismo: lo que siente
yy hace sentir. El arte adquiere una nutonomia con respecto a su funcidn en
Ta sociedad y su principal finalidad y razén de ser se Yuelven puramente
estéticas,
[La modernidad precisa definiciones claras y crea compartimentos donde
cada cosa pueda encajarse, de modo que no s6lo quede bien definida,
no que resulte medible y sobre todo, se le pueda asignar un valor mone=
tario. Asi, el arte pasa de los palacios, las plazas y los templos a los mu-
08, que se insttuyen como el sitio para la contemplacion del arte sin
‘otro fin que el goce estético (goce interior del individuo frente a la obra.
¥¥ al mismo tiempo se utilizan como espacios de validacién y consagra-
cidn, Algo semejante le ocurre al teatro, que aunque ya existia claramente
como edificio, habia sido un lugar de encuentro, un espacio educative y
ioralizante ~en el caso del teatro griego y los autos sacramentales~ 0 de
diversin, mis que de contemplacién artistica. Para conseguir la apre~
ciaeién attistiea de la obra teatral, se hace necesario oscurecer y silenciar
al pliblico, aislando al espectador del escenario. Buscando esto, el edificio
“_.teatral se modifiea poco a poca, oscureciéndose por dentro hasta crear el
formato de caja negra: un sitio aislado del exterior, silencioso, donde el
piblico observa mansamente la obra que el artista ha creado; abt el arte
teatral adquiere su avtonomia estética, Puestos en este camino, no tarda
cn radicalizarse la separacién del espacio escénico del espacio de expec-
tacién, por medio de la convencién de la “cuarta pated” invisible, que
divide el escenario del piblico (Una caja, adentro de una caja).
E] drama burgués de finales del siglo x1x es la cima de esta idea, que coin-
cide con el positivismo como ideologia cientifieist, con la psicologia co-
mo explicacién de! comportamiento humano, y en general con Ia nocién de
14 Conversaciones sobre ta escena expand
que el mundo es explicable y controlable gracias a la ciencta; es entonces
que, para dotar de visin artista al espacio escénico, surge la figura del
director de escena, el artista de lo teatral definido a partir de entonces co-
mo puesta en escena. El duefo y sefior del arte dentro de la caja negra
Este arte autonome busea representar frente a les ojos de su piblieo algo
que no esta ahi: una realidad, una idea, una emocion... y para lograrlo se
vale de una serie de procedimiemtos, y convenciones, poéticos, retéricos y
enicos. Todos estos procedimientos y convenciones en relacién con él
Piblico asistente, sus usos y costumbres, sus relerentes y su psicologia
‘constituyen un dispositive que es lo que cominmente reconacemos co-
mo teatro al menos desde el Siglo XIN.
Sin embargo, el mismo dispositive limita sus posibilidades de represen
tacidn por las convenciones que establece. Cuando clegimos representar
algo, automsticamente hay algo del mundo real que debe ser excluido de
la representacién, para que ésta sea posible El dispositive de la caja
hhegra es capaz de representar ~gravias a herramientas retdricas como la
‘metifora~ muchisimas cosas, pero hay un punto donde las mismas ca-
Tacteristicas del dispositive impiden o dificultan que otro tipo de expe-
riencias se desarrollen en el espacio teatral. Es decir, que ahi es posible
Fepesenor un realidad, peo hay muchas ora realidad que se quedan
Y¥ es aqui, que surge la inquietud de Ia expansidn,
Qué es eso que no esti representada adentro de la caja negra? :Qué es
80 que el dispositive convencional del teatro no nos deja ver en el tea
tro? {De qué realidad estamos hablando? ,Adems de To no represen
lado, hay algo no representable? {Se puede representar por el mismo
medio las cosas que por definicion ese medio exeluye?
MLB
EL DISPOSITIVO CAJA NEGRA AFUERA DE LA CAJA NEGI
ESTE escrito que hago a-continuacidn tiene que ver mucho con una
experiencia personal, con un transito en estos Lerrenos, con una nece-
sidad de hacer mas preguntas que me permitan seguir indagando e
investigando las posibilidades para hacer de la escena un territorio
expandido,
Tevaignia 15Me parece que entendiendo el fendmeno de la caja negra en su visibn
politica e historica, como ta continuacién de un sistema que cted a su
Cconveniencia este dispasitivo ¥ que siglos después parece que tiene una
fincién incuestionable dentro de la sociedad y del arte. Salirse del dis-
positivo implica, en eieria medida, ponerio en cuestin;interrogario,
No necesito un teatro para hacer teatro, puedo hacer teatro en cualquier
cespacta; entonces el primer paso es salir del mecanismo institucional, ce]
peso y significado que la caja negra ha adquirido en nuestra cultura,
Pero, gqué pasa una vez estando fuera de la misma? {En dénde repercute
ele primer paso 0 primera decisién en el acto creative? ;Se busca
solamente salir de la caja negra porque las instituciones estin muy ocu+
padas y no nos dieran un espacio? ;¥ entonces este acto, esta fuga es una
frustraciOn disfrazada de resistencia teatral?
Y Jo que vemas en muchos casos es un traslado que busea repetir el dis-
positivo, simular ta caja negra donde no hay eaja negra; entonces nos
‘preocupamos por conseguir luces, consola con DMX, un reproductor de
audio y buscar en el espacio una actistica tal porque nos parece impo-
sible que el actor no se escuche © no se vea. Disponemos a los espec~
tadores de tal manera que no se pierdan absolutamente nada de lo que
pasa en nuestra “puesta en escena’. Nos preguntamas entonces, {Por qué
‘estamos fuera del teatro cuando hubiera sido infinitamente mas fitl la
representacién de esta obra de (eatro en un teatro? Lo que se repite en=
ionces, no es silo el dispositive caja negra, sino una manera de mirar el
mundo, una postura aprendida, una colonizacién, una manipulacién y un
‘ojo (11 ojos, si pensamos que el ojo de los espectadores y el director se
‘empatan en algiin punta) que eternamente vigila
Ahora bien, ef acto de salir de ta caja negra, aunque replique el dis-
positivo, facilita la intervencidn de elementos que estn fuera del control
de los mecanismos utilizados. para la ereacién. Los espacios empiezan a
hablar por si mismos: si bien el equipo de trabajo puede adoptarios (ta
‘como uno se domestica dentro de la caja negra), o aungue se hayan em
peflada en esconderlos con Tues y quieran que veamos y escuchemos un
discurso unidireceional, siempre seri mas ficil mirar otra casa: podemos
dlistraeinos con la vista de la ciudad, con las paredes de una casa derruida,
‘con Jos vitrales de una iglesia © con los aviones que pusan por el ciclo.
Muchas veces, eso resulta mais poderoso y verdadero que lo que nes estan
4queriendo mostrar. Hay entonces una pequefia provocacion que puede it
hacia dos lugares: el primero es que los ereadores nunca se den cuenta de
| fo poderosa que podria ser su accién si no fueran necios en repetir los
16 Conversaciones sobre a escond expantida
esquemas (y en cuanto una caja negra esté disponible correrin a ella); ef
segundo hngat es mucho mis interesante: que se percaten que lo real est
necesitando salir, que fa escena est pidiendo una expansién tal que la re=
presentacion convencional se debilita, estd empobrecida por lo que la ro-
‘dea, Entonces, e discurso ficeional es lo que menos importa si se voltea a
‘ver lo que lo real tiene para decir en términos politicos, sociales, espacia-
les y temporales; entonces fo que se necesita es transformar el dispesitivo,
‘© mejor dicho, desmantelar el dispositive y con esta accion, transversa~
lizar la mirada
Recién haciendo esto potlemos ponernos a pensar en la teatralidad del
espacio exterior y en que salir de la caja negra puede tener un aleance
‘mucho mis grande y profande que replicar una puesta en escena
MGF
FISURAS EN LA CAJA NEGRA
[Link] negra esti ssid paral in; para ailar ef mundo Fiecio
nal del mundo real, Vemos la flsiin y abandonamos In teal Sis
endemos la inredidad y aceptamos fn cin como realidad temporal
Todo el mundo se acomod, It funcin va acomenza, por favor, apagven
sus celulares, EI mecanismo, aunque imperfecta, funciona. Pero pase que
a veces el mundo real irumpe por accidene: suena el celular el espec=
tar contest se va la hz; lmblalleve yuna gotera se desparana en
el escenario; se evela el ido de afierae impide escuchar alos actors,
aque dejan de actuary empiczan a gritar. El mecanismo de icin se des:
Compone, Ocure a vees quc esto mismo jucga for: todo el mondo,
sabe que lo que pasa es un necidente lo acepa como tal el sceidete|
revit i escena, 2Por que? La razin puede estar emparenada con ef
hecho de que micas veces (muchas) alguns obras muy culdads, muy
emsayada, may perfetas en si Mecanismo posto, son inmensamene
aburridasporgue quiseranehuir one itable el teatro son personas cone
Viviendo en el presente, Es decir, buscun el objeto de arte perfecto y
termina sin considerar que serépresentado en el tempo ee a Bene
Alcatoreidad, Estos mecanismos perfects tenden a aislar al espectadr,
cuando no fo ignoran: el diveursoatistico es lo importants la gene que
se oa, Ves a donde el accident le devieve al pico sa present,
Al actor lo pone alert, lo obliga a tomar en cuenta a quien esti mirand, ¥
Ae repene ace lava al esenarn
Teraignota 17Es posible convertir esto timo en wn procedimiento: inclu al piblico y
sefalarlo como presente, usarlo, invitarlo, subirlo al escenario, activarlo,
invitarlo a yotar por el final de la obra, incluso agredirlo, propiciar ef
distanciamiento y la reflexidn sobre el mecanismo mismo de la ficcion
(pero segnimos en el dispasitivo caja negra, que siempre ha considerado
la presencia del espectador), En muchas teatralidades, esto ha sido pric
tica frecuente, El clown 0 el teatro de mascara establecen su postica a
partir de compartir el suceso eseénica con el espectador,
Hay que sefialar que el dispositive lamado eaja negra soporta bastante
bien la puesta en crisis del propio dispositivo. Tiende a asimilar estas
suras e incorporat las eanvenciones que generan, No hay que perder de
vista que los mecanismos eseénicos son mudables y mutables, de modo
{que una préctica corriente en algin sitio puede ser una idea renovadora en
ciro lugar. ¥ esto no depende solamente de los procedimientos artisticos,
sino sobre todo de la mirada del piblico y su entendimiento de las revlas
del juego teatral
Bs posible entonces sear los atifcos del disposiiv, dsvestir el tea
tro, mostrar el truco, eambiar el formato frontal a formato aren, pass
rela tes fentes, actarente el piblic, et. Seguimos dentro de Ta ea
[por ln ficeién ya esconscente desu arifcio y To inluye en a fcc
Se rea una tension (ya bastante asimilada en nuestros estenais, por
cleric). Se abren ols posblidades, la realidad es Uamada a estena se
ineorpora a teal ent Roc (se fcsonaliza la realidad) cusndo fs,
temas los nombres tienen tn referent en la realidad compeobabe. Se
incliye el testimonio, el documento real ala escena La elon se spa
por la presencia de lo real, El especladorconvocado se pregunta hasta
Ubnde estamos jugando y hasta donde no? Seguimos en la caja nea,
pero las tenlones producen fisuras en el dispositive y algunas ices
Cuelan desde aera. El campo de la caja empieza a expandise. Loreal
puede manifetarse de muchas maneras: desde el esgo Teal de fos actos,
Circenses hala actres 0 performers con discapacidads evidentes que les
ondicionan st presencia en escend, 0 personas repescntindose a si
mismas, dando tstmonio de hechos vvidos. As ver algo de a ficeén
puede eseapare La fcc puede contin por ejemplo, en naraciones
Inulmediles, El espectador puede levaree tara a cam, ivestgar em
ingemetalgin dato, duar donde y cuindo termins le historia que Te
coniarn, volver aver los personajes en cro context.
EE teatro documental, por ejemplo, que utiliza material directamente to-
mado de la realidad para desarrollar un tema, y se vale de artificios teax
trales para su exposicién, ¢s un ejemplo claro de cémo la caja negra
18 Conversociones solve ka escena expan
puede fisurarse hacia lo real sin perder por ello las caracteristicas esen-
es del dispositivo. La realidad convocada aporta un cierto nivel de
lrgeneia que la ficcién pura rara vez aleanza, Si um grupo de actores se
planta en el escenario y ellos dan testimonio de los abusos que han su=
frido por parte de figuras de autoridad a lo largo de sus vids, el hecho de
ue sean experiencias reales, vividas por ellos mismos suma contunclen=
cia y relevancia a lo que se dice. Si luego otro grupo de actores toma el
texto extrapolado de esta obra y busca repetirla “actuando” lo que los
primeros simplemente exponian, la representacién se vuelve un simulacro
‘y aquello que le daba vida se extingue, o al menos se trivializa.
El dispasitivo caja negra es algo que trasciends las cuatro paredes del
teatro, pues se Hleva asimilado como un esquema que tendemos a repro
ducir como artistas o espectadares cuando se nos dice que fo que tene~
mos enffente es teatro, Si e§ teatro, entonces buseamos imponer el dise
positivo previamente asimilado, porque asi es mis facil entender lo que
Vemos, y si no se corresponde con lo que “deberiamos ver" dentro de un
dlispositivo de caja negra, entonces Suponemos que eso “no es teatro”. Las |
Fisuras son inferesanles precisamente porque praponen su juego a partir
de este dispositive espacial y mental, ponigadolo en crisis, sefalando sus
imperfeeciones, ullizando sus limitaciones como detonante creativo,
Sin embargo, no hay que perder de vista la capacidad del mismo dispo-
sitivo para asimilar y normalizar estas tensiones. Una vez. que el piiblico
frecuente se acostumbra a tales fisuras, éstas ya no se pereiben coma
tales, y se domestica el acontecimiento, pues vuelve a la caja que con-
tiene “lo que si es teatro”, Ahora bien, estos pablicas no son un bloque
homogéneo, y si bien un aficionado o asiduo al teatro puede distinguir los
diferentes procedimientos antes mencionados, para quien ve una puesta
en escena por primera vez, el dispositive en su forma mas convencional
puede offecerle grandes novedades y sorpresas, al tiempo que no tiene
ningiin prejuicio tespecto a cémo debe ser el teatro, de modo que puede
asimilar de igual grado las mis radicales expansiones de lo teatral
(Siempre y cuando Ia obra o la picza le resulten legibles de alguna
manera)
‘También hay que tomar en cuenta que los procedimientos de fisura no\
siempre son eficaces 0 pertinentes. Muchas veces generan confusion en
vez de crear tensiones al dispositivo, Muchas veces estan fuera de lugar y
se vuelven inutile, Suele suceder que un grupo artstica adopta un
procedimiento visto a otro grupo -lo cual en st mismo no tiene mada de
malo~ pero si este procedimiento de tisura no es cansecuente con las
Preguntas sobre el dispositive que se plantea el grupo, entonces se vuel=
Terraignoa 19
———
ve sélo una copia formal, sin investigacién que la respalde y por lo tanto,
vacia,
'Y es que es importante sefialar que estos procedimientos de fisura con-
jMevan un desplazamiento hacia otro tipo de estéticas, necesariamente
ldiferentes a las estéticas de la representacién teatral convencional. Sucle
ser en ese desplazamiento donde se producen los desencuentros con el
piblico especialista o con la critica, pues éstos pronuneian juicios de va~
lor sobre aspectos formales que no suelen ser del interés de la estética
propuesta por Ia obra,
abe entonces preguntar {Qué tipo de estéticas se plantean en estos pro~
ccedimientos de fisura? {Es posible hablar de una estétioa de la experien-
cia, mas que de estéticas de la forma y el contenido? ;Queé tipo de expe~
riencia crean o proponen las fisuras a la caja negra? ,Que tipo de piiblico
ha sido adiestrado para y por el dispositivo llamado caja negra y cémo
asimila estas fisuras?”
MLB
TEATRALIDAD SIN CAJA NEGRA
YUNA vez. que podemos entender qué es to que realmente nos expuls6
de la caja negra, lo que nos hizo salir de ese constructo, podemos empezar
‘a pensar en la creacién escénica de otro modo: en la escena expandida,
A través de los siglos el teatro se ha apegado a ciertos esquemas para va~
lidar su existencia, cuando las posibilidades son infinitas. He escuchado a
Jo largo del tiempo preguntas coma {Esto es teatro? {Por que esto
teatro? O afirmaciones tajantes como decir “esto no es teatro”. Pienso en
Rayuela, pienso en Paquiasquiaro y en esta necesidad de expand, de no
seguir cinones y por supuesto, no volver a crearlos, La eaja negra, en
tonces, con todas sus implicaciones ideol6gicas se queda corta, obsoleta y
4 veces perversa ante la necesidad de dialogar von fo real, con la vida, con
la sociedad: de habitar un espacio que irrumpa y que pueda de alguna
‘manera ser irrumpida, Rescatar Jo proformativo, la accién, el tiempo
presente que le pertenece a la escena me parece urgente. La teatralidad no
Te pertenece sélo a la caja negra, sino tambien a las calles, a los espacios
piiblicos donde el ojo del espectador no es el que mira una puesta en
‘eseena, sino el que atraviesa el espacio y el tiempo del didlogo propuesto.
Surge entonces, lo que lliana Dieguéz llama politica de la obscenidad que
implica llevar a escena lo que no se ve, lo que de algun modo esti fuera
de la escena oficial
20 Conversacones sore la eseona expander
No se trata ya de hacer una representacion con un texto y unos perso-
najes que siguen alimentando el mismo discurso, sino de evea territories
{que posibiliten la convivencia y el paso de la memoria, entendida ésta
como a herida de la que habla Barthes en La edimara hicida, de manera
«que la reflexion erezca y posibilce otras modos de mirar y pensar la vida.
Existen en la actuatidad ispasitives anisticas —Hlenos de teatralidad
donde lo real juega un papel primordial, donde el espectador deviene en
tun actuante 0 en un_acompafante, donde la mirada no esté prede-
terminada por un director de escena sino por una serie de acciones y
suicesos, en los que el espacio propuesto es tna parte fundamental de esta
teatralidad expandida, donde los fines y modes de accionar son muy
intos de To que puede suceder en el terreno del “teatro” y abren nue
vas reflexiones de teatraidad
Si bien las fisuras dentro de fa caja negra en las que el accidente toma un
primer plano y lo real emerge pueden generarnos un distanciamiento
frente ala representacisn, fuera de ella (de la caja negra) la tearalidad se
desplaza a un espacio muy distinto, sin dejar cabida a la reproduccién
sistémica del teatro,
‘Dejamos entonces de pensar en términos de “especticulo”, para pensar en
procesos movibles, desplazables, dialogantes, liminales. Las acciones
rebasan el terrtorio de lo estético (aunque lo incluyen) para moverse en el
terreno de lo politice-social, sugiriendo que Ia vida y el ante se van
volviendl indisociables,
Creo entonces que hay que repensar la (eatralidad en otros pardmetros,
‘aprender a mirar en vez de intentardirigir la mirada y ser conscientes del
didlogo que se quiere proponer para poder abrir esta mirada y asi, exe
pandir también el espacio y el tiempo en que se generan las acciones,
Posibilitando un nuevo modo de habitar o deshuabitar este territorio que es
nuestra sociedad.
CONTRADISPOSITIVOS,
2COMO hablar de un contradispositivo? No intentaré explicar con de-
talle lo que-¢s un dispositive: remito para eso al texto de Focault, Vigor
Y Castigar. Baste decir que hablo de un mecanismo de poder que von
‘rola, que infenta crear un sistema, Hoy dla atiizamos este término para
tun montén de cosas: la teenologia, por poner un ejemplo, cuenta con va~
rigs dispositivos; 0 se dice que fue un éxito el dispositive empleado por el
gobierno o por cualquier otto grupo de personas para un determinado
Terraigrow 21se le llama dispositive intrauterino al método anticonceptivo que no deja
pasar a tas espermatozoides para crear un terver sujeto. No ereo que sea
fortuito el uso inconsciente que hoy hacemos de la palabra dispositive,
me parece que Io tenemos insertado en In médula espinal y por ello se
vuelve tan diffi! hablar det asunto.
El contradispositivo entonces, tiene que ver con salirse de esa construc~
cid de control y de poder para hacer un desplazamiento hacia otro lugar
salirse del discurso oficial para ercar otra cosa que no sea un nuevo
dispositive (una nueva manera de control), sino precisamente un contra
dispositive (un mecanismo desarticulador del control). Pienso como
ejemplo en el carnaval que plantea Bajtin en su libro Cultura popular en
Ja edad media y ef renaciniemto, que no sé6lo es una protesta contra el
discurso oficial, sino una liberacién del mismo con una teatralidad
intrinseca muy particular; salir a las calles y poner el mundo de cabeza,
tirar topogrificamente el orden de las cosas como un acto de rezene-
racién, El contradispositivo es una cosa absolutamente necesaria no s6lo
para la Tibertad de la creacién, sino para el bien de una sociedad que
puede ser pensada de otra manera.
‘Crear un contradispositive es pensar en la emancipacion, en salir del
‘marasmo, desterrtorializarnos, encontrar el espacio habitable del dislogo
para poder cuestionamos de qué lado estamos jugando, quienes son los
verdaderos enemigos.
Me parece que es trea del artista no s6lo crear contradispositivos sino
pensar contradispositivamentc. Entonees los espeetadores, que ya no son
espectadores sino presencias pensantes, acluantes, serén’no s6lo recep
tores de algo que alguien quiere decir (a quién le importa fo que nos
quieran decic?) sino seres desplazandose juntos para volver a tomar fo que
por naturaleza nos pertenece, volver al carnaval en el sentido de tomar las
calles la palabra y la vida
“Termino con una cita (larga cita) de Brian Holmes a la que me fue indis-
pensable recurrir para hablar de contradispositives:
Lo que hay que entender, expresar y después desmantelar y
abandonar en el movimiento de la experiencia artstica son las
‘modalidades coneretas por las que nosotros y nosotras ~que
un sin quererlo, de las clases medias gestoras
dll planeta participamos mediante nuestro propio trabajo en
el despliegue conereto de los dispositivos de poder soberano.
disciplinario y liberal, y en la profunda lacura sistémica que en
22 Comversaciones sobre la escena expamtida
Conjunto constituyen. He enfocado las relaciones entre las es-
feras culturales y financieras como una articulacién clave que
Permite, estructura y al mismo tiempo esconde este despliewue
dde poder sobre los movimientos del cuerpo y la mente. Es pre-
cisamente esta articulacién lo que debemos desafiat, cuestionar
en st legitimidad y en su sentido mismo, para que toda la mé-
quina de comunicaciones del capitalismo cognitive pueda ser
tusada. con el objetive de abrir un debate sobre Ia crisis del pre-
sente. Confrontarse con este dispositive sistémico a través de
procesos de experimentacién social deliberados ¥ delirantes que
ppuedan desmontarlo, descarilarlo, abrienda otras eaminos, otros
modos de produccién material y de produceién de nosotres
mismos: he ahi la contrauryencia del presente,
GF
DRAMATURGIAS PROFUGAS DEL TEXTO
SI ENTENDEMOS dramaturgia como las palabras eseritas para decirse
fen escena, nos quedamos cortos. No hay dramaturgia en el clown, ni en el
mimo, ni en el ballet, ni en las transiciones entre escena y escena de na
‘obra convencional. En cambio, bajo esa definicion si queda incluide el
discurso de un politico en campaia. Si nos apeyamos a decir que la dra~
‘maturgia es el arte de componer y representar una historia sobre el esce~
nario, nos atenemos a las palabras “historia” (que supone un micleo
anecditico y deja fuera a posibilidad de relatos fragmentarios y discon-
tinuos) y “representar” donde no queda margen para dramaturgias de lo
teal. La idea de partitura eseénica es interesante, pero apunta a un st-
Pesto interprete que ejecuta lo cifrado en dicha parttura, y eso tampoca
resulta exacto
Por eso tal vez hace falta una definicién —provisional, como todas las
definieiones ~un poco mas amplia
Algo asi como: Ia organizacion de elementos les y presenciales en
él tiempo que dura un suceso. (Si le quitaramos la palabra presenciales y
agregiramos que se distribuyen por medias masivos, estariamos hablando
de guidn), Pere... ¢Podtia hablarse de la organizacidn de elementos no
Significantes? {Deberia incluirse Ia palabra arte, artistico, poético, en
algan lugar? Por lo menos, con este intento de definicién podemos ineluir
én la dramaturgia trabajos de organizacién de especticulos muy diversos
~incluida la danza contemporinea, el performance ¢ incluso algunas
piezas de arte sonoro-.
Terra ignota 23AY de qué sirve ampliar de ests manera la idea de dramaturgia?
En principio, para abrir posibilidades creativas, al mismo tiempo que se
distingue de lo meramente literario. La dramaturgia entonces sera lite=
ratura en la medida que se privilegic Ia palabra como vehiculo del dis-
curso, pero ser otra cosa si el acento se pone en el cuerpo, en la accién,
en la experiencia (sin que por ello se excluya necesariamente el elemento
literario como “parte” de la obra). Deja de ser un trabajo que se hace so~
Jamente antes de poner en escena una obra, para convertirse en un pro=
ceeso que acompafia el montaje do la obra 0 del dispositivo escénico. Este
proceso puede registrarse en documentos que testimonian los caminos
Que va tomando la obra, quedando asi una huella de lo que fue fa drama-
turgia, pero nunca la dramatuigia en sf misma, que solo se realiza en el
acto escenico.
‘Ahora bien, este testimonio registrado puede también convertitse en una
fobra en si misma, ya sea obra grafica o una obra literaria 0 audiovisual
por ejemplo, A su vez, puede ser el punto de partida para otra obra, el
etonante de una meva aceién escénica en las antipodas del teatro © de
tuna puesta en escena completamente convencional. El panorama de lo
‘que se Hama dramaturgia se amplia y resulta mucho mas ferti, conta-
minado y contaminante, con muchisimas mis vertientes de las que caben
en la concepeién de “texto para puesta en escena”, con inmensas posi-
bilidades combinatorias para encontrar posticas vivas y Hlenas de sentido.
[No se pretende decir que no haya que contar historias o inventar persona~
jes, al contrario, Hay que hacerlo, si se desea, por eleccién y por conv’
ign, to por imposicion de formas o por normativas de los poderes
hhegeménicos que detentan la validacién del “como debe ser” el teatro,
En los concurses de dramaturgia es muy comin escuchar a los jurados
decir “esto es literatura, no es teatro” y descartar con Ia sentencia a un
ccandidato, al verse frente a una obra con altos contenidos narrativos ©
posticos, 0 decir “esto esta muy mal escrito” al evaluar una obra que ha
‘deseuidado las palabras para apuntalar Ia accién de los personajes (ya no
mos inn que inchuye diagramas y fotos como parte de si concep-
cidn), No sabemos cudindo y en qué medida se privilegian los eriterios li-
terarios o los eriterios de “posinilidad” eseenica (lo que sea que eso signi-
fique). Lo que nos hace suponer que para ganar un premio de estos, 1a
smayoria de las veces hay que quedarse razonablemente a la mitad.
Imaginemos por un momento qué poxtia pasar si en los certémenes ¥
‘concursos de dramaturgia se definieran estos eriterios y se tomaran pos
24 Conversacionss sobre la escona expands
turas claras: por un lado, certimenes literarios de escritura para teatro,
sabiendas de que el texto es una obra literaria con aspiraciones a ser
transformada por la escena; bienvenida In poesia, bienvenida Ia nae
rracién, bienvenidas las palabras escritas para ser dichas (bienvenido el
‘drama, peto no es necesario, bienvenidos los personajes, pero no son
‘deferminantes, bienvenida la anéedota, el desarrollo, la accién, pero nada
de esto es condicién para determinar la validez o invalidez de la obra)
Por otro lado, registras de procesos dramatirgicos donde se puedan eva-
Jar de dos maneras: ya sea el valor del registro camo testimonio, 0 el
valor artstico que puede adguirir la forma en la que el registro Tue rea
lizado y es presentado (en este caso, el registro viene a ser una obra
antstica-dramatirgica en si misma, cuyo punto de partida fue el proceso
de creacidn de una obra escénica)
El caso de Jos certimenes de dramaturgia es un ejemplo de cémo los me-
canismos de validacion hegeménicos dejan afuera a una parte importante
erucial~ de la ereacién artistica, Siempre llevan algo de retraso con res-
pecto a lo que se esté haciendo. Lo mismo vale para la mayoria de las
eonvocatorias institucionales, para los comités de seloccién que progra-
man en teatros oficiales o festivales, para la supuesta critica especializada
¥y para los esquemas asumidos como buenos por gran parte del gremio
‘eatral. Es por ello que se vuelve importante senalar estos puntos y apos~
tar por la expansion imaginativa, aunque en la prfctica a algunos les
parezca abvia lo que se ha dicho, y aunque no tados queramos dedicamnos
1 explorar esta dilatacion de las fronteras estéticas del teatro yl
‘earalidad. °
Pern tose desde Ue atin ORE tps we ekgeiench, querezice
PISTA PARA LOS DESPISTADOS
ESTOS dispositivos, fisurss y contradispsitivas de la eScena en expan-
ion tienen muy poco que ver con fa vanguardia, No se trata de exigir una
Terraiguota 25ruptura formal. No se trata de renovar el lenguaje, No hay originalidad
posible, No se trata de encontrar una manera nunca antes vista de sacarse
‘un moco. La expansign no significa sustituir una cosa por otra mis nueva,
sino ampliar el panorama, imaginar la geografia de un mundo donde
ccaben muchos mundos, Un mapa teatral donde cohabitan muchos teatros
y teatralidades,
ampoc signifies qu se expand hacia cali cosa (un lobo que se
insu termina or seoetase) 8 dee ene ce ea
lida de ura pieza de insereion soy el poformance gue rept asta el
hartsge un polio en campafa? Algo ene gue er con i fee
Seren eon el dgenso. El poli representa lode stempe, No hay
Exputlin porque eo hay an epreseracn diferente qe habit. La
tne jusifen in expinsin ex dre ‘vor_a lo que 0 (ela voz.
corporeizary visiizar los discarsosslencidos, aqulo que desea
tk fs dscuisos ofiiasy hegemonios, Toque se ala po pero por
\ miedo a represalias, por el temor de ser segregado 0 no reconocide por
denellos gue ponen las els del juego. La expansion del qe se habla
hes fonmal, es conceptual (de la conpein, devivaran reos y
Ckscubrimentos frmate,no dial), El campo expandigo mo es ua
fst (3 caso wa pole) ono eoncibe ana sola esttien deta,
ine ms bcm induce logir 0 dearly diferentes estes en cade
‘Se trata pues, de expandir las fronteras de Jo representado y lo repre=
sentable (y los medios y maneras de representarlo) para que sean po~
m MLB
25 Comersaciones sabre la escena expandi
LA METAFORA VACiA:
(ELARTE DEL PRESENTAR VS. LA CIENCIA
DE LA REPRESENTACION)
Cantos NOuPAL
Por fn tengo derecho a saludar a seres que no conozco
Pasan frente a mi.y se acwmulan ato lejos
Todd to que en ellos veo mientras tanto me es desconocide
Vou esperanza no es mesos fuerte que a mia
FL MUSICO DE Sanvr-MeRRY, Guillaume Apollinane
i
EN EI mundo del arte existe un nombre que detona pokémicas: Marcel
Duchamp. Su sola mencion desata acaloradas diseusiones, lo que es ine
negable es su papel preponderante dentro de la llamada primera: Van-
‘guardia del siglo XX, un movimiento ant-tradicionalista por eseneia. La
sonia, el fingimiento, el sarcasmo, el doble sentido, ef humor y todas las
formas de provocacidn infelectual se manifiestan, al igual que los sues,
como baluares de choque, lanzas en la batalla conira la caballeria dela
tradicién, el canon establecido y reinante. Duchamp abomind de los
Cimientos simblicos en las obras artisticas camo eonsecvencia del paso
del tiempo, y exalts el valor de lo coyuntural, fo fugnz y to conteme
Pordneo, Duchamp despreciaba el arte retiniano: aquel tipo de arte que:
Segin él, es interpretado por la retina y no por Is mente. La distincion de
Duchamp entre arte retniano y mental no deja de ser extrana: ya que es
cil alegar que el color, fa linea el tazo, el dibujo de un cuerpo 0 el mito
de Venus no son mids’ que meros conceptos, 0 sea: figuras mentales
Duchamp es uno de los principales defensores de la creacién artistica
como fesultado de un puro ejereicio dela voluntad, sin necesidad estricta
de formacion, preparacsn 0 talento
Su obra maesira es: “La novia desnudada por sus solteros, incluso
Morige mise i un par ses eélibatires, méme), El origina, llamado tame
bign “EI gran vidio", en el que trabajo casi diez aos, lo considers con-
cluido en 1923, en el momento preciso en el Man Ray, al tomarle una
foto, lo resquebrajé. Posiblemente Duchamp habia elegido el vidrio como
Tera ignoia 2‘material para tentar al azar, seguro de que su obra maestra, preparada
cuidadosamente desde 1912, con una serie de trabajos ~[Link]-
‘minares y 6leos-, no podria sobrevivir tal y como la habia realizado,
nn
EL ARGUMENTO general ante las manifestaciones artisticas contempo-
rneas es el desconcierto: no narran ni representan nada. Cualquier argu
mento desampara: se vuelve imposible ~en apariencia al menos entender
Jo que el artista quiere decir. El espectador reconoce, sin embarzo, que no
hay algo que entender, porque, el artista al compartir su obra no trata de
comunigar un significado especifico: su propésito primario es estimular
los sentidos, perturbar o acelerar el cireuito de comunicacién que se da
entre [a obra manifiesta y el espectador perceptivo. Nada alli esta re-
presentade ni pretende ser representativo. Y éste es el punto principal de
teste ensayo: poner sobre papel, conceptos varios sobre la representacién y
la presentacidn.
Pensar ciertas pricticas escénicas contempordneas como habitantes de la
“eausa presentacional’ o rebeldes de In “tradicidn representacional” es, en
‘el menor de los casas limitar, complicando, In experiencia estética que
ante todo es un acantecimiento sensorial
‘Toda prictica escénica contemporanea lidia con estos 2 coneeptos:
representar, (Del lat. repraesentare.) tr. Hacer presente algo con
palabras o figuras que I imaginacion retiene // Ser imagen 0
simibolo de algo.
presentar. (Del lat, praesentare.) tr. Hacer manifestacion de
algo, ponerlo en Ia presencia de alguien // Colocar provisio-
nalmente unn cosa para ver el efecto que produciria colocada
definitivamente.
‘Se ha dicho, hasta la saciedad de! tugar comin, que ‘el teatro esté en ci
sis’ oe el mejor de los casos de habla de ‘la crisis del drama’, pero nin-
guna de estas expresiones lagra definir claramente un eoncepto; apuntan
apenas a balbucear un presentimiento: algo esti dejando de ser, “el futuro
rng es Io que esperdibamos’
(tra de las causas de la crisis en el teatro actual, tiene que ver con 2 ele-
‘mentos de las prcticas escénicas: el espacio y los abjetos.
28 Conversaciones sobre la escena espana
En el “teatro de caja negra’, las eosas suceden en un No-lugar, En antro-
ppolowia social, la teoria de los ‘No-lugares’, aeullada por-el antrop6lozo
francés Mare Auge, se refierea los lugares de transitoriedad que no tienen
suficiente imporlancia para ser considerados como "lugares", Son Ingares
antropoligicas los historicos 0 los vitales, asi como aquellos otros es-
pacios en los que nos relacionamos. Un “No-lugar’ es una autopista, una
habitacion de hotel, un aeropuerto o un supermercado, Carecen de con
figuracién espacial, son un cambio circunstancial, casi exclusivamente
definido por el pasar de individuos, No personalizan ni aportan a la
identidad porque no es facil interiorizar sus aspectos 0 componentes. ¥ en
ellos Ia relacion o comunicacién es mas artificial, Este ‘espacio repre-
senacional’ neutro, propio de la tradieién eseénica, ayuda a que vuele lt
imaginacién, pero no propicia que establezcamos conexiones entre la
ficcién y la realidad. Asumimos que el “espacio de representacién’ es un
Ingar abstracto y sin embargo sabemos que eso que vemos es “esceno-
_afia® (Duchamp y su ‘Fuente’: es lo que vemos y, sin embargo, no es lo
‘que significa).
El segundo elemento, tiene que ver eon el hecho de que muchas veces en
el ‘espacio escénico” las cosas no son To que san. Esta obviedad es el so-
porte de In eualidad inofensiva de las prictieas escénieas tradicionales: st
‘ncapacidad de perturbar al espectador. Las casas pueden ser lo que son
dentro del escenario. Si en las prcticas eseenicas las eosas na son lo que
son y los actores actan como sino percibieran al espectador y estuvieran
en un ‘No-lugar’, se dejan inofensivas a las pricticas escénicas, limitin-
ddolas tna pequefa parte de toda la teatralidad (o teatralidades) que pu-
dlieran expresar
EE teatro s6lo tiene dos particularidades, es Aqui (espacio) y es Ahora
(tiempo. Si el espacio deja de ser luzar y el actor no da muesiras de per=
=
Terraignota 61
eeConsiderando tal panorama, este ensayo propone una leetura eritien sobre
tun modelo de teatro que ha abandonado el didlogo con la comunidad de la
que espera, paradéjicamente, abarrote las salas. Este alejamiento adver-
tims se ds cuando menos en tres planos: de la forma, del contenido y a
partir del espacio fisico, Si bien hemos visto obras que logran ese vinculo,
hay muchas que demuestran que se ha agotado el modelo. Signos de es
‘agotamiento son salas vacias agonizantes, obras montadas sobre guiflos
‘que narran las vicisitudes del trabajo actoral como estrategia para asegu-
rar euando menos el autoconsumo; puestas en escena que se erean a partir
de campaitas publicitarias; un signo recurrente es la superficialidad y
negativa a mirar el mundo con ojos criticas. La ausencia de mirada critica
es fundadora de la reproduccién, la inmovilidad, la ceguera y Ia acepta-
ci6n técita del starus quo artistic, el cual es una derivacion del social, Es
desde este lugar, evidentemente negative, desde donde quiero comenzar
la reflexion,
La palabra teatro encierra una contradiceién pues canlleva dos direcciones
contrapuestas, Teatro es acelin, cuerpos, relaciones, movimiento, y, simul
tineamente tambign es ls fijeza del edificio donde se escenifiea. Bensamos
teatro y aludimos al “agui y el ahora”, pero también aparece la estructura
inmutable que encicrra uné maguinaria, la materalidad que posbilta una
narrativa que pareciera precisa de efectos mecénicos y luminicos. ;Cémo
pasamos de 10 fuga. al peso de las piedkas, a la arquitectura? 2Cémo lo
transitorio echo cimientos y cémo la vida se interné en toneladas de varila
¥y cemento? Fl teatro asi se desdoblé en esas dos dimensiones donde ef
acontecimienio artistico instauré un lugar para su realizacion y protescin.
1a misma ftrmula doble -edificio y acontecimiento- se da en Ia iglesia y el
parlamento, ejemplos precisos para aludir @ la misma maquinaria. En el
caso del teatro, este trinsito signd el devenir de la historin de lt esce-
hificacidn, pues para cierts contextos culturales, el teatro fue y es lo que
sucede dentro del edifico, prevalencia de a arquitectura sobre la vida, Bajo
esta frmula es ef espacio el que selecciona y condiciona al hecho postico
Esta determinante es un dato fundamental para comprender la instauracion
del canon: lo que entra al recinto y por Io tanto se legitima, y aquello que
vive y cireula en la periferia (formas [Link], rituals,
repretentacionales, teatralizadas y hasta performéticas).” Hasta aqui
® Pensemos en la larga diseusion que poe en cust la existence foes
teattales prehispnieas 0 todas aquellssrepresentacones marginale que sy
sobeeviven com festividadesreligiosas 0 pagans. En ambos casos peemanecen
en la peifera, desde mizadas ortadoxas se les niega su consideraiin cam
actos permeads por la tctralidad. Otro caso seria las eseritrasescenias que
aparecen en las protesas sociales, éstasdesvinculada por cleeeiin propia del
‘orden esti, pes sus objeivos Son os.
62 Comversaciones ste la escena expand
zz
poreceria resuelta la contradiceion, pero hemos andado s6lo sobre la
Superlicie. {Seré que acontecimiento y espacio s6lo implican diver-
gencia?
‘Sabemos que la raiz etimoligica de la palabra ¢heatron, es el lugar para
er. La accién de ver une Ia creacién y la construceién arquitecténica
‘como lugar: la poiesis y el edificio, ;Céma se unen si antes estaban
‘separados? Roman Gubern en su libro Del bisonte a ta realidad virtual,
‘expone que el desarrollo historico de la imagen-escena tradicional
comienza con el espacio del teatro griego (Ingar) como modelo que educd
Ja mirada para una sintesis de orden espacial tridimensional, mismo que
fiorj6 un punto de viste auténomo: el del espectador. A lo expuesto por
Gubern habria que sumar que teatro y teoria comparten la misma raiz
etimolégica: In accién dle contemplar o ver. Aunque ambas acciones son
usadas como sindnimos, en realidad hay un matiz importante entre
ambas, Contemplar remite a una accién hasta cierto punto determinada
por la pasividad, por el contrario, ver implica no sélo una accién ocular,
‘sino tn ejercicio de inteleccién: entender algo que estaba aculto. Al aludir
la accién ver, ya no estamos separando lo que sucede en el edificio y el
‘fuera, més bien estamos ahora pensando cémo opera la delimitacion
espacial dentro del recinto en tanto ordenadora de la peteepeion y la
eomprensién. Al colocarnos al interior, el teatro seria mis que un espacio
fisico, resultaria la posibilidad que los griegos usaron para la con-
formacién y entrenamicnto del pensamiento simbdlico. Esa funcion
fen nuestros dias ya no es exclusiva del teatro, pero si una
que lo separa de a representacién mimética de lo cotidiano.
Cintas veces Jo que se llama dramitica resulta mis una formulacién
felenovelera, es decir, Ia simplificacion ramplona de la realidad, un
pretendido blindaje conta lo real, la aceptacién de que asi es el mundo o
de que el premio a nuestras buenas acciones se dard en el cielo. Por ef
Ccontrario y ya que hemos hecho una parada en el drama, es justo sefialar
la existencia de dramaturgiss que proponen al espectador enumnciados y
facciones encaminadas a descentrar, conectar, movilizar y_constitur
Iultiples sentidos
Pero, zeémo opera Ia visidn forjada desde el edificio teatral? EI italiano
Manfredo Tafuri sefiala la consolidacién del edificio teatral (burgués)
como nna maquina dele vsin selectiva -son unos los que hacen y otros
os que observan desde un lugar determinado-, enfrentada claramente a la
cena medieval dispesa que se fundaba en la mltipicidad espacial. Fl
Primero enfatizando el ordenamienio la uiliacién de cbdigos
Tiperespecilizados (en principio la separacién de escenario y sala) y fa
Segunda eomo un espacio flexible (ausencia de platea y por To tanto
Tera ignota
3propiciadora de movilidad). En palabras de Tafuri: “En el teatro medieval
la escena y fa calle se identificaban como espacio tinico, ef lugar teatral
cera una galaxia dispersa, y apenas se diferenciaba el espacio de!
cespectador de su espacio cotidiano, fuera casa o calle. Por tanta, no
existia una gran distancia entre teatro y ciudad, 0 dicho de otro modo, arte
y vida. El arte, y el teatro, se producian por intensificacién momentinen
Ge Ia vida, 0 de la ciudad y la experiencia urbana”. (Citado por Quesada
206), Esta cereania resulta una relacidn sustanciosa para proponer una
cconstelacién (conexién entre el teatro medieval y las pricticas eseénicas
contemporaineas) y al tiempo advertir el cambia de paradigma que los
separa. Seutin Fernando Quesada, el teatro era un laboratorio de pruebas
de la ciudad. Enunciado que refuerza al afirmar que los edificios teatrales
se usaron para ensayar formas de ciudad que conducen en su refinamiento
al control del espacio piiblico por parte del poder econsmico y politico,
Desde este emplacamicno es poibe pensar a potencin dl tatoo mis
extenldamente dela epresenacin como engvanaje dela hagutaria de
aetrnamiento.© contol, pero también de cimneipacion, La esehi=
Fiaeion de les autos sacramental da cuenta ve la utlizacion de esta
potenea, misma que pretend sate elismo socials muchos silos
despues ara ninzar una ideologtacimentad no slo ene discurso sino
en tanto estuctum que podinmos llamar de delimtacion especial
entenlzndola en tn sentido amplio. Estos des ejemplos ene mucho
Mis alla dela épocaen fs que nos ubiquers habia que falar a
atencién en el adiestramiento de los cuerpos,'" lo cual comienza con el
respelo a ubcacn del espacio dl publico 3. por era par, de Tox
2ctores, as mismo el aprendizaje de todo un edge que va desde pad
silencio, quedarse en el lugar asignado, no escupit, no comer estar
Senta, legando hist el stendet To qu suede sobre el escenario para
gue “pase To que pase” se cierre con la convencion social dc apatso
Gesto que muchas veces es solo indice de tna forme vacia: I auio-
matizaciin de aueto corecto comportamiento sei. Despus dela
exposicién de este punto de vista, ls actores qoe dicen aie 3U gran
‘Reompenta ee apnuso no pueden ms que prcer ingen
Ahora bien, la operacién de interiorizacién del acto teatral en ef edificio
trajo cnormes transformaciones: se establecié la divisidn entre escenario y
sala en 1759, la cual artastré paulatinamente la separaciGn entre aetores y
™ Norbert Eas ubiea en la reglamentacinaeeren del so de cubes para comet,
lun momento ruil en el control sobre el eucepo que el podcrgjrcs en el espacio
Drivado, Por otra parte, le discplina sobre cl euerpo del actor es advert en el
‘matning a qe sel somete,
64 Comversaciones sobre la escena expancda
piblico, entre ficeidn y realidad, entre quien tiene la vor. y quien asume el
silencio: ahi la hiperespecializacion antes citada. Mas todavia, se
introducia iusoriamente lo que era publico (Ia vida) dentro de lo privado
(el espacio). Tal estratewia fie empleada para construir identidades. En
este sentido, el caso de los teatras en Alemania del siglo Xviti es ejem-
plar. En ese siglo Alemania era un conjunto de principades, pero con el
nnacimiento de la Repiblica se orient6 hacia la construccién de un “teatro
de ciudad” (Siaulihizater). Jens Hillje apunta que esos teatros eran
Jevantados como forralezas en el centro de las ciudades y eran simul-
‘tineamente un teatro nacional y un teatro civico, es decir, tenian en el
centro una funcién educativa de amplio espectro. Esta era necesaria en la
empresa fundacional de Ia nacién, pero tambign en el establecimiento del
enncepto de ciudadano compeometido con un deber nacional. A este
momento corresponden las narrativas sobre héroes que cohesionan los
stupos o mis precisamente las nacionalidades. Bvidentemente estas
iarativas aparecen en la literatura oral y escrita, pero imaginemos su
potencia al interior de teato, es decir, al centro de una ciuded, sobre
‘eerpos elementos visuoles.y sonoros; finalmente dentro de una
fortaleza que coloca a los ciudadanos en un espacio que como hemos
visto esta apuntando hacia su “necesario" dseiplinamiento social
Fl piblico debe observar y aprender eédiges determinados, luego enton-
2s hay ln idea de un piblico, mis certeramente, se tiene In idea de Wo que
debe ser el pilico. “En la gran ciudad, que aparece a mediados del XVI
«5 donde con mis intensidad se produjo la identificacidn del actor con el
‘iudadano, y de la experiencia urbana con la experiencia teatral, pudiendo
Hegar a decirse que ambos eran medios equivalentes” (Quesada 210). A
partir de lo anterior es muy elaro eémo la maquinaria teatral no es tna
Configuracién inocente ni aséptica. Hemos visto ya cémo fue aplicada en
‘esa dreccion. No obstante podriamos afladir un nivel mais, aguel que
tmodela el vestir. En el siglo Xvill a decir de Quesada, el cuerpo era
trataco como un manigui y la ropa comin fue empleada coma vestuario,
5 decir, como disfraz. Sobre la eleccién de la ropa hay un mecanismo de
expresion, se busca construir un personaje social. Asi se plantea una
diferencia clara entre el ser piblico y el que habita la esfera intima. Esta
Sofistcada eodificacién que deviene en expresiva opera sabre el eseenario
Y Heya a ta calle. (Se ests planteando entonces que el escenario resulta
‘una especie de escuela? En efecto, siguiendo In idea planteada sobre el
Yestuario puede ahora suponerse que el ser piblico sigue el modelo de
onstruceién de un personaje. Es asi que hay un trinsito fundamental:
“Del hombre natural al hombre social, 0 fo que es to mismo, de hombre al
factor” (Quesada 211). Logicamente el planteamiento sobre el vestuario
Jo podemos levar al terrtorio del comportamiento, el personaje tiene que
Torraignow 65fe
aprender a actuar en el ambito social. La libre manifestacién de expre-
siones y deseos tiene que ajustarse en la esfera piiblica a una norma
tividad que va siendo ilustrada sobre los escenario.
1a ubieaci6n del pillico sentado en un espacio determinado y en la
‘scuridad, asf como la solicit de silencio podrian pensarse radicalmente
‘como aeciones que van retringiendo ead Vez mis la expresion de lo que
mis adelante sera Hamado masa, concepto crucial para hablar de los
medios masivos de comunicacién. EI silencio exigido es decisivo si se
iensa desde Ia perspectiva que enlaza la formacin del piblico con
siudadano, La exigencia de silencio arastra el encorselamiento emo-
cional o mis precisamente la (deVlimitacién de su expresividad, Dando
rienda suelta a esta perspectiva critica, el oscurecimiento de Ia sala
resulta también significativo. La penumbra deviene en ln invisibilizacién
dde un gran sector, pero tambin el sedalamiento, enmareado, de un tinico
lugar al que se le proporcionan todas las luces: el escenario. En otras
palabras, se estableve un tnieo foeo, una sola direccin visual: todos sin
Posibilidad de movimiento o expresion verbal contemplando cémo-
damentey en anonimato lo que pasa sobre el espacio univoco del
eseenario, Sobre ése se ediica la llamada cuarta pared, reveladora de la
negacidn de la existencia del otro, auloengato que busea. imponer la
consisteneia del universo ficticio y no del real que es negad. Con esta
accidn se ha matado toda posibilidad de relacién. Del otro lado del
proscenio, el piblico acepta su condicién contemplativa sin cvestionar la
expuesto. Quesada es categérico cuando advert: “al pico se nos ha
asignado un rol determinado en la ceremonia teatral de obediencia cre-
ciente” (214), Ceremonia hipercodificada, que marca como ya se ha
expueste, lugares, roles y comportamientes, Pero si hay toda una magui-
natia de jerarquizacin y un ordenamiento,je6mo entonces dinicamente
retenemos el nivel narrativo a través de las historias que se ilstran sobre
el escenario y no vemos el mecanismo?
La celebracidn del acto teatral en espacios confinadas cambié defini
vvamiente la relacién entre quienes haceu el teatro y quienes lo observan.
Unos se asumieron como emisores de ideas 0 mensajes y otros como
receptores y decoslficadores, Verticalidad y violencia epistemoldgica. Ba-
jo este régimen es que a la salida de los teatros todavia hoy en dia algunos
se preguntan cul fue el mensaje 0 qué habrin querido decir, aceptando
asi con sumision su naturaleza expectant
sta jerarquia también se ancla desde ta literatura dramética, misma
que Jacques Derrida critica denomindndola escena teolégica. La cual
se expliea como un modelo donde el dramaturgo es omnipotente y
66 Comersaciones sobre ta
cena espana
a Cl ee
fomnipresente, pues su figura es definitoria del rumbo de lo eseénivo, ya
{que su presencia se concreta a través del texto, ef cual el equipo creativo
tiene In mision de atender e ilustrar, Se jueya asi un orden donde la
autoridad es el dramaturgo y los denuis sus servidores.
La escena es teolégica en tanto que esté dominada por la pala~
bra, por una voluntad de palabra, por el designi de un logos pri-
mero que, sin pertenecer al lugar teatral, lo gobierna a distancia.
La escena es teol6giea en tanto que su estructura comparta,
siguiendo a toda la tradicién, los elementos siguientes: un autor-
creador que, ausente y desde lejos, armado con un texto, vigil,
retin y dirige el tiempo o el sentido de la representacisn, deja
do que ésta lo represente en lo que se llama el contenido de sus
jpensamientos, de sus intenciones ¥ de sus ideas. (Derrida: 322)
Es esta hegemonia contra la que Artaud y las vanguardias se rebelaron. La
palabra dejo ver sus fisuras y ef modelo del dramaturgo omnipotente fe
Cuestionado. Pero el régimen de dominio no ha muerto, la centralidad del
‘montaje repitis Ia escena teolégica sustituyenci el rol vel dramaturgo por
¢l del director escénico. Concebido este iltimo como el verdadero creador
gue ejerce su potesind sobre actores disciplinacos, lstos a servir la vision
individual del director protegida bajo el pacto que él es ef ereador y, por
lo tanto, la autoridad.” Este modelo teatral articula varios elementos,
Directoves-empresarios que reproducen la maquinaria cuando sobreponen
Jos planteamientos del arden estética sobre el intercambio de ideas, Ia
‘colaboracidn y fa apertura hacia miltiples sentidos. Actores entrenacos en
fa representacion pero no en la ereacién ni en la incorporacién de su
subjetividad. Actores apoliticas empefiadas en entrenar el cuerpo,
olvidando su formacién eritica, Un pibblico que es pensado homogéneo,
pasivo y carente de autonomia creativa, al cual se Hega a olvidar de facto
fn puestas en escena cripticas o ensimismadas en el sacrificio que
significa hacer teatro. Historias y estructuras perfectamente planteadas
para dar la espalda a la reflexién, mismas que abonan a partir de su
fnsimismamiento a favor del mantenimiento del Imperio." Edificios
featrales convertides en auditorios para eventos politicos o para la
Presentaciin de conferencias de autoayuda. Edificios pensados en su
‘monumentalidad para separar y no para propiciar el convivio. Narrativas
F ttdemino “creadorpersnificaabiertamente el régimen telOgien,
Escribo ese eoncepto eon mayiscula, pues hu sido tomado de la torizacién de
Michael Hardt Antonio Negri, quienes en su libro fnperi, plaean que en
‘estos tierpos cl imperia ao se ubiea nus en la teriteraidad de los estados=
haeién, sino en cl ascionar de las corpraciones trsnacionales que dominan la
‘sonoma mile impanen eseretps ¥disimieas gad al eonsumismo.
Tera inabanales que consciente o inconscientemente reproducen el status quo no
s6lo en el universo fiveional sino en su estructuracién, Maestros que de
Vinculan la teoria de la practica y entrenan a sus alumnos en la reprocii-
‘cin y no en la ereacién, Maestros que entrenan a sus alumnos en teatro
‘el pasado negandose a comprender los aleanees de ln escena contempo-
ranea, Critios y especialistas que defiende al “tearo” como si de un terri
torio de su propiedad se tratara, olvidando que la tnica forma de sobrevi-
vencia es la transformacion a partir de un-didlogo con la comunidad, con
su propia eronotopfa y desde miltiples visiones que revelen la complej-
dad social. Criticos e investigadores incapaces de pensar el teatro cuando
escapa 0 problematiza sus perspectivas tedricas y en este caso es mas fie
cil descalificar que observar y proponer una teorizacién que considere las
tensiones epistemolégicas.
Hasta agui sea expuesto eémo opera la msiguina cisciplinaria en cuanto
8 conformacién, formacién y reproduesién de convencienes desde el teatro.
LLuogo de este planteamiento es posible comprender el malestar hacia el
arden prevalent ef cual ha Hevado a algunos a salir del edifico teatral y
buscar espaciosy estrategias que traten de esquivar u oponer resistencia a
la maguinaria disciplinaria. No se trata s6lo de la sla, sino del esfverzo
por fundar un dislogo. Naturalmente este camino no es exchisivo del tea~
fro, muchos aos antes las artes plistcas experimentaron su propio ma-
lestar ante la maguinara, la eual se reproduee en la institueiGn museistica
¥.el mercado, Lo que a nosotros es la caja negra a ellos es la eaja blanca,
‘No aistante ellos han andado mis camino, asi que una mirada 2 sus pro-
blematcas se hace necesaria como ejrcicio de desteritralzacion y “i
tanciamient reflexivo”,
Félix Duque define al arte piiblico como Ia exposicién simbélica de la
herida producida por la violencia e indifereneia, limite que seiala como
individual y colectivo,
[No es una arte para el piblco ni def piblico, sino un arte que toma
‘como objeta de estudio al pilico mismo, a la vez que pretende ele-
var a ese piblico a syjero cansciente y responsable, no s6lo de sus
actos (timo refugio ético del buen burzués), sino de los actos come=
tidos por otros contra otros: porque é1 misma, el piblico ha de saber
[..-] que yo es ato. No mis circunstancias, sino el corazén rajado de
uns mismo” jemediable social. (Duque: 108. Subrayado del autor)
El planteamiento de Duque nomina la via que ef modelo teatral expuesto
no ha asumido. No se trata de sacar al teatro a la calle para que sca
cconsumido por los tansefntes, tampoco reside en elaborar propuestas que
68 Conversoctones sabre la escena expansila
complazcan el gusto generalizado, Lo que este autor destaea es un arte
{que concibe a su pailico en un lugar nodal y lo piensa como un sujeto
pensante: “consciente y responsable”, capaz. de entenderse en su dimen-
‘Fién social, Esta caracterizacién no Sélo resulta opositora a la maquina
isciplinaria, podria accionar su rolura. Dugue da wn paso més al advertir
‘que el arte piblico no aboga por un arte mas justo en el sentido populista,
sino que pone entredicho el espacio politico al exponer la enfermedad
‘social cuando se trata de evadir. Desde otra perspectiva, el ejercicio de
Facer visible aquello que se pretende ocultar seria justamente lo politico
del arte, Heana Diéguez nombra a esta practica: obscena, es decir, mostrar
Jo que queda fuera de la escena, Siguiendo a Walter Benjamin ta
‘podriamos denominar como un arte a eontrapelo,
En términos espacles habria que sefialar que los espacios que pensamos
‘son mayoritariamente urbanos, y es que como enunciadores hemos sido
formados, habitamos y-pensamos os espacios citadinos, he aqui una
(de)limitacién, En ellos vivimos, asi que dia a dia observamos su tans=
Tormacion respecto al ordenamienio urbane que privilegia el eemento, las
‘vias rapidas para los autos que exeluven a transeintes, la colocacién de
niles de cémaras vigia que pretenden accionar contra la inseguridad, los
brazos del consumismo que apareeen en forma de mals, anancios
fespectaclares 0 entre mereaderias de todo tipo. He esbozado una imagen
Tise que enseguida voy a horadar al hablar de otros espacios que no
Gquereinos mirar, pienso en las ciudades petdidas, en las fronteras
Pobladas de migrantes convertidos en homo Sacer contemporanecs,
Pienso en las zonas de trifieo de estupofacientes y personas, en los
Aepisitos de basura que hablan de manera contundente de nuestros
hhbitos y excesos... En la misma ciudad hay espacios que no queremos
Imirar: fos pasos a desnivel, las casas abandonadas y las aleantarillas como
tefiigios de “niftos dela calle”, ancianos eindigenas migrantes
En su libro Arte piiblico y espacio politico, Duque muestra cémo ta
‘egeneracién urbana precisa de adornos que oculten el pasado “triste y
sucio” (118). El andlisis que leva a cabo ~en cuanto a momumentos y
‘murales— concluye haciéndonos ver eémo son s6lo adornos de “consumo,
ficiles de entender y de digerir” (123). Un arte que navega entre lo bonito
'y Io apacible. Algunos ejemplos que analiza fueron producidos por
‘anistas que trabajaron con desechos recuperados de Ia basura (mufecas,
Zapatos, miquinas, bicicletas), no obstante, este hecho que pudiera
"Giorgio Agamben toma est figura del derecho romano para en nuestros tempos
escribir ajuelos sere al margen que son mates, han perdido sus derechos y
$n pura vida bole.
Terraiguota OFPensarse desestabilizador, no va mais alld pues no clabora huella. Se trata
apenas de un trabajo con ottes materiales al que le falta método y la
reflexién sobre la disposicién de los objetos entre si y con respecto al es
pacio donde son colocados, a esas obras les falta la tierra, Duque se
Pregunta: zqué ¢s lo que imita el arte? “Imita la callada y latente funcign
de la tierra su opaca labor de constante cevastacién y ereacid ce super
cies y formas, como un antiguo y perenne oleaje™ (140), En otros tér-
rminos, este autor esti apuntando lo que se podria definir como sentidos
méviles que avanzan hacia fo intangible arraigado en lo profundo, Més
adelante este autor explica que el arte piblico busca que en el publica re-
surja la coneiencia y la memoria, con Jo cual se Hlevard a cabo una re~
‘lexién sobre su situacidn social que lo alejaré de Ia homogeneizacion
pretendida por los Estados-nacion,
En efecto, la idea de homogeneizacion es otra caracterstica de Ia miquina
cisciplinaria, Hay dos imagenes que podemos citar para ejemplificar su
funcionamiento social: cl uso de uniformes en policfas y militares, pero
también en escolares y trabajadores manuales, la segunda imagen es un
tanto mas rebuscada y cotresponde a la moda: hombres y mujeres unifor-
‘mados a partir de las tendencias dictadas en las pasarelas internacionales
au impactan y domesticanmosstosdesos de cosucién de personajes
En nuestro campo, el problema de la hamogeneizacién del pablico resulta
en impedimento para construir didlogo. En la bisqueda de un acerca-
mento con el piblico y el quebrantamicnto de narrativas y normas socia-
les, diversos artistas propusieron intervenciones y acciones urbanas para
ccontraponer a través del orden artistico una zona de resistencia a la mix
quina diseiplinaria controladora de cuerpas y pensamientos en Io indi-
vidual y, en Jo colectivo, quebrantadora de lazos de solidaridad. Silvio de
Gracia reflexiona en torno al arte efimero que surgié en tres contextos
dictatoriales en Sudamérica: Argentina, Brasil y Chile, El estudio de esas
dictaduras le hace observar que:
[La ciudad se transforma en un tervtorio vigilade donde los tre
ficos de la cotidiandad se vacian de sentidos y donde toda latencia
y makestar se calla y reprime, replegindose hacia zonas de silencio
€ invisibilidad, Frente a este vaciamiento simbslico de la ciudad, la
irupeidn de diversas practicas artisieas en el entorno urbana no
sélo se configura como una ampliacién o desbordamiento de los
sopories convencionales, sino esencialmente como una forma de
resimbolizar el espacio social y de contendcr con los sentidos in-
{equivocos ¢ ineonmovibles del orden dictatorial, (De Gracia: 2)
7 Conversaciones sobre la excenaexpaia
alo que es denominado como arte y a las instit
El arte piblico es expansidn, ruptura o mixtura genérico-diseiplinar, pero
haciendo evidente Ia nxiquina disciplinaria, mis todavia, contendiendo
‘con ella a través de un lenguaje desvelador del sistema. Esta operacién
‘monumental ~que De Gracia advierte en el régimen dictatorial y que es
posible extender a otros-, tanto en lo formal como a nivel de enfrenta-
‘miento politico, deviene en el abandono del circuito institucional del arte
'y en consecuencia en la generacién de estrategias y circuitos alternativos.
Desde esta perspectiva es comprensible que el arte piblico conlleve
‘Varios cuestionamientos: ala Jegitimidad de la representacién en general,
168 que determinan sut
produccién y consumo. E] malestar nace del reconocimiento de la exis-
fencia de tn orden artistico legitimador y reproductor de los sistemas
_autoritarios. Tal conceptualizacién es determinante para la eleccién de las
probleméticas a exponer, de la primacia del cuerpo como territorio y de
Jas sintaxis empleadas.
Es observable que se produce una interseccién entre arte y politica que
{eviene en la ccupacién de espacios piblicos. mismos que en muchos de
Jos cas0s sélo conservan ese miemibrete, La no-habitacin de esos espactos
puede atribuirse al miedo, la violencia rea, el abandono o la implemen
facidn de hibitos orientados al individualismo. La concepcion de las
ciudades apunta cada vez mis a la inexistencia de experiencias convi-
viales, ‘Transitamos ciudades ordenadas a partir de vias répidas para los
coches, vivimos en areas grises contenedoras de edificis uniformes cada
{ez mis altos, observamos la proliferacién de estacionamiientos antes que
de areas verdes, se multiplican las luces ariiciales hiperbrillantes de los
lanancios que operan como repelentes, lo mismo sueede con una red de
millones de cémaras de vigilancia que provocan a sonsacién agobiante de
control. Esta sistematizacién y programacién del tipo de relaciones
humanas que abi se pueden gestar implica un disciplinamiento fisieo,
psicoldgico, Este “ambiente” nos plantea una imagen aséptien y muerta
de lo social, donde todo deberia funcionar a la perfeccidn en el émbite
privado. Pero esa imagen no corresponde con fa realidad, Ia pretension
aséplica no se cumple pese al control ejercido, lo real se desborda ©
fnrompe. La experiencia latinoamericana demuestra que las. verdades
silenciadas han encontrado en el arte un terrtorio fructifero para su
Nisibilidad. En el teritorio del ate, seatin De Gracia, diversas pricticas
fen el entorno urbano “exceden Jo esrictamente artistico y adquieren ma-
{or vitalidad como précticas culturales disidentes 0 contrahegemnicas”
{Q), Ese direccionamienio a contracorriente lo poeriamos pensar como la
Conformacign de una mirada critica que identifica las. estructuras
Jerdrquicas, ya sea en el plano social, cultural 0 artistico, Con esta tina
‘da trtamos de articular, a partir dela mirada, el espacio y toque antes
Terra igo
Be eereferimos como vision: teatro como lugar para ver, de contemplacién. A
Te contra, la mirada es un ejereicio de conciencia y de emancipacion.
Sepin opinién de algunos, pareceria que cl formato es el mismo due las
prieticas atsticas de los afos stent, sin embargo, hubria ave enatiy
Prniro eartcteristicas que separan a uno del otro, El arte publica cuestions
sil e,asiar 0 Sa cose te. cestnateiel aoe oc)
una obra de teatro abre nuevas representaciones, cusndo da la palabra ko ‘arte, es decir que sin dejar de fener algin soporte material, fa obra dejaba
subaltero, cuindo inaugura nuevos modos de afeetamos? Arriba puse de lener su interés y atencion en el objeto final, en la Obra. Esta des-
varios ejemplos que me parecen bastante politicos ~ materalizacion, a su vez, ha puesto en desequilibrio diversas nociones de
Ia estetca y de la preseriptiva objetual: jqué de la prescriptiva es iti, si
Y me parece que todavia se puede ir mas lejos: por una parte, me parece de ella se quieren desmarcar las précticas?, qué pardmetros pueden
{que hay un montén de teatralidades que muchas veces na surgen del lado ontener ain el concepto “ate”?
del campo teatral, pero que provienen de la emergencia por nuevas i
fepresentaciones, por escuchar otras voces. El temor del campo es que Este aspecto ha sido bien seguido por la critica e investigacin de las artes
4quedan era de sus espacios de legitimacién ¥ ya no puede emit juicios plasticas que se asustan menos con los desplazamientos disciplinares y
sobre ellos. Pues bien, yo creo que ali hay tetralidad y que hay politicay -—=—_‘Beenieos. Pero, en todo caso, digamos alin que esta desmaterializaciin ha
ie MO podemos dejar inadvertidos eses fentmenos. Me interesa, como ido desde ln puesta en aceién del cuerpo, al minimalismo, al arte concep-
je arriba, cémo un artista puede ser el gran atractor de algunas pro- Hil y, mis para acd, la que no sin discusiOn podemios llamar estética rela-
bleméticas sociales, pero sin la obligaci6n de presentar eso como una cional. En ésia tiltima, las operaciones artsticas estin concentradas en el
‘obra de arte 0 ponerle fa firma, sino como una bola de nieve que toma st entramado de las relaciones entre personas, insfituciones © comunidades,
fuerza de las masas que atrae. {ya veces el espacio cerrado del museo funciona como contenedor e im-
Dulsor de las relaciones y.a veces, los artistas van a los espacis de viven-
Es en este sentido que se mueve nuestra prictia reciente, Hemos pe ina experimentar convivencia. Las primeras preguntas son obvins: (qué
sadlo que ante a situacién del pai, no nos intresa posicionarnios en la {ipo de relaciones se promueven?, (qué tan interesante es lo que pasa en
reproduccidn de las representaciones al uso sobre la violencia ¥ todo eso. sas convivencias construidas?: ¢se refverzan habitos hegeménicos?, ;s¢
‘Quetemos estar alli donde todo eso se comienza a tejer: en el quehacer de idealiza el concepto de comunidad, sin pensar en sus aristas fascistas 0
todos los dias, en la construceién de afectos, en las directrices de los - conformistas?, jqué tan critica resulta la constelacién de singularidades
imaginarios, porque pensamos que gran parte del problema tiene que ver ‘que se hace convivir? Pero también vienen otras: jest el artista proyec-
con Ja erosi6n de Tos imaginarios que impone tanto el modo capitaista de Jando sus fantasmas? y, por tanto, cesta instrumentalizando la buena vo-
produccién, como los destinos tragicos de la corrupeisn y el clientelismo. Tuntad de los participantes?, {qué efectos deja en la comunidad el paso del
‘Queremos accionar junto a las personas, sabiendo que somos. profes | aitsta?,zqué visibiliza su aecionar: su propia trayectoria o las inquietuces
sionates del imaginario, que se nos ha concedido ese privilegio y que no Tocales?
lo queremos gastar tan sdlo en becas y rescfias
El terreno, como se ve, es jabonose: es posible separar lo politica, lo
Social y lo artistiee?, ;cémo? En este Sentido, no hay preseripeién posi=
86 Conversciones sobre fa escen expan
Terraignta 87bile, tiene uno que averearse a cada easo y ver dénde hia puesto al artista la
nea y preguntar por qué.
Pero, ademas, hay que tomar en cuenta que todo esto tiene otras tes con=
dicionantes: uno, que la desmaterializacion del arte es una voluntad por
lejarse del ftichismo del objeto, tan convenient ala eaptura capitalist:
segundo, que el accionar transdicplinaio no es un invento de los artistas,
un efecto del quebrantamiento de los grandes relatos y los comprar=
timentos de fa modernidad, es decir, que la autonomia de campo artstico
tiene que vérselas con otros campos donde existen otras lesitimaciones,
otros modos de justificar, evaluar o dar sentido los haceres. Y, por iiti-
‘mo, el paso de tina estéti¢a protésiea -en In que se suponia que al mundo
le hacia falta algo y el artista vendria a manufacturar Ia prtesis de fo fl-
‘ante a una esttica dialégica, en la que el arte abre posbilidades de
exponer,dilogar y visibilizaren conjunto con la personas del mundo
Es asi que, por mi parte, regreso a una idea: Io que hago es escena exparn-
ida, por lo que mis pardmetros durante un proceso no se desvian mucho
de lo que me ensefié Margules acerca de las materias primas de la puesta
en escena: texto, tiempo, espacio, actuacién, imagen, movimiento, Qué
pasa con cada uno de estos materiales?, chacia dénde se ha desplazado su
comportamiento?: que se dice, cOmo y para gué?; ,edmo distinguir tiem-
po de duracion y qué tiempos pueden aparecer?; jeu es la naturaleza de
este espacio, cémo distribuye los roles y los poderes?: ,quign es el sujeto
de la enunciacidn, a quign representa, por qué dice o calla?; zedmo se van
a distribuir fos cuerpos en el espacio, los espacios, para eonformar qué
imagen, y qué imagenes representaran este estado de cosas? y, finalmen-
te, {emo se mueve todo este dispositive, a qué mueve, a quisnes?
En este sentido, pues, salimos a la calle despues de seminarios de focal
zacién de un cancepto y lego de Ia elaboracién de un dispositive que
problematice y distribu tiempos y espacios. Dispositivo que nos da un
principio de aceién, pero que tiene que mutaren el conocimiento diario
Hacemos trabajo de campo camo los aniropélogos: indagamos en los ar-
chivos como los historiadores; hacemos enlaces con la gente como los po-
litios: dames tallees como los profesores. Posteriormente. elaboramsos
espacias de intercambio, escenarios conformados desde Io artstico, que
animen dindmicas donde eada subjetividad se represente y exponga st
vision frente a los dems. Y, aungue una y otra vez las organizaciones
civiles nos dicen que hay un jugar en el que elles va no pueden hacer mais
¥ponen su confianza en el arte, nosotros tenemos que tepetir que somes
Sélo artistas, ciudadanos con cirtos sabers, v que esto slo se mueve si
lo hacemas juntos
88 Comersaciones sobre la esconaexpandida
RELACIONES DE TENSION/APERTURA
ENTRE EL CONCEPTO DE DRAMATURGIA,
Y DISPOSITIVO ARTISTICO
CAMILA VILLEGAS ¥ FERNANDA DEL MONTE
CIERTO es que pretender articular un discurso cobverente en torno a las
indagaciones hechas a partir del Seminario de Excena Expandida entre la
dramaturgia y los dispositives artisticos es quizs eolocarnos dentro de un
ppantano. Uno de los primeras obsticulos alos que nos enfrentamos es ala
idea predominante sobre el concepto de dramaturgia. Cuando hablamos
de ésta por afiadidura pensamos en el dramaturgo como aquel escritor de
textos dramaticos que entrega a un director y actores la base desde donde
pattira el montaje de una repeesentacién, Pero el concepto de dramaturgia
‘es mucho mis que un texto teatra, en realidad es una estructura fundante,
‘por lo que, entonces —Ia dramaturgi en montajes donde no hay texto es
‘una estructura ereada para dotar de sentido a una puesta, al desarrollo de
‘una idea, de un concept, Y, por otro lado, el texto puede ser a priori 0 a
(posteriorl, es decir, un pretexto, una provocacién, un comienzo o un
‘registro del hecho teatral.
[Equiparar el texto con fa dramaturgia o hablar de dramaturgia como algo
‘pre-existente, anterior al acontecimiento, sea éste una puesta en escens 0
‘no, es caer ~como bien lo sefiala Adrian Heathfield en una forma de
autorfa y poder encubierto”,"* en la tentacion de concebir la dramaturgia
‘como una especie de autoria, en disfrazar la figura del director 0 del au-
tor con el mote de dramaturgo. Pero la dramaturgia no es algo dado, es un
proceso, Un texto es per ser dramaturgia st y solo si es leide, y no nos
Teferimos a una lectura dramatizada porque entran en juego otras ele~
Tmentos, Se trata de un primer nivel de dramaturgia, que seri lo que
ddenominamos dramaturgia textual
© SHEATHEALD, Adrian. Dremel sn dramaturgo, en “Dramaturgiaen el
amp expandido” p91
= Terraiqnota 89tun segundo nivel podemos identificar fa dramaturgia de montaje, que
cs la que también podemos designar como un dispositive artistica, euya
nnaturaleza esté basado en engarzar, armonizar, liga, separar, contraponier
¥ plantcar las relnciones entre distinios elementos. Entre la dramaturgia
‘del montaje y lo que denominaremos como tercer nivel, la dramaturgin
del espectador, es esto que no se puede fjar, que no pertenece a nadie y
{que es lo que hace un acontecimiento eseénico o performative algo vivo y
convivial, es ese espacio liminal efimero donde puede nacer en un mo~
‘mento el deniominade contradispositivo.
[A partir de esta perspectiva amplia de la dramaturgia, gdnde queda fa fi-
gura del dramaturgo? Preguntarse sobre el dramaturgo significa como
punta Heathfield, “una renegociacién del contrato social del aconte~
cimiento”."® Renegociacién urgente frente al reconocimiento de tos dis-
positivos, Reneyociar, preguntarse, dda.
Estas preguntas en torno al dramaturgo surgen a partir de considerar el
acontecimiento teatral como algo no restringido a la representacion ni al
texto, nia sélo lo que acontece afvera sino a esto que es un acto vivo con
el entero, a partir de la reconfiguracion del pensamiento sobre ta teatra~
lidad, performatividad, y las ideas de representacién y presentacién.
Esta idea de dramaturgo como un ente individual o coleetivo que estructi-
ra, que dota de sentido a lo expuesto en escena, expandida 0 no, que tiene
distintosniveles, es ahi donde podemas encontrar su relacién con los eon
ceeptos de dispositive, dispositivo artstico y contradispositive, y especiti-
‘camente lo ubicamos en el segundo nivel de la dramaturgia del montaje.
1, DRAMATURGIA DE MONTAIE
EN UN intento por definir este nivel de dramaturgia consideremos Ia de~
finicidn de José A. Sanchez
Un espacio intermedio entre los tres factores que componen el
{endmeno escénico: el teatro, In actuaci6n ¥ el drama. El teatro es
el lugar del espectador (espacio social o de representacion); la
‘aetuacién («performance el lugar de los actores (espacio expre=
sivo o de dinamizacién); el drama es el lugar de la accién, elif
ceable o no en un texto (espacio formal o de construcciGn),
yi.
90 Conversactomas sobre la escenaexpandila
Fs deci la dramanurgia (de montaje) como esa estructura gue conecta los
tres espacios, una liga que tensiona los tres ambitos, donde los actores se
Suscriben pero dinamizan, el texto o la palabra eodifiea y se genera una
realidad extra-cotidiana, Pero dicha estructura es flexible, no es fija y
‘cambia junto con el suceso, Es, podtriamos decir, una interrogacion que se
Fesuelve momentineamente en una composicién efimera, que no se puede
Far en un texto: In dramaturgia (de montaje) esté mas alo mis ack del
tonto, se resuelve siempre en el encuentro inestable de los elementos que
jgomponen la experiencia eseénica
Inscribir la dromaturgia de montaje en un campo expandido implica
tender todos los acontecimientos eseénicos. Asi pues, como sefala
Sanchez
La dramaturgia (de montaje) ya no pertenece al teatro, ni @ le
danza-teatro, es una précticn que abarca diversas diseiplinas y
lugares de inferés cultural, Alli donde se actie pilblicamente
siempre habré un conjunto de preguntas y principios que
cesperardn a ser respondidas y probados."*
Marat
RETOMAR Ia definicion de dramaturgia de J.A. Sanchez puede ser dit
para dibujar un mapa de las distintas dramaturgias de montaje que se
feercan enfonees a un nuevo territorio que se denomina como campo
expandido, donde ya no sélo existe la puesta en escena, si no que la obra,
por asi decirlo, se abre hacia el espectador de formas distintas a cdmo lo
hacen las de las obras-representaciones y sobre todo, que erean un dis-
postive para cambiar o posibiltar nuevas relaciones entre los ereadores y
Tos espectadores, nmuchas veces convirtiendo esta relacién en el objetivo
de In escena presentads,
A partir de este punto podemos intentar trazar una linea que toca los dos
texiremos: en uo, Io representacional (dramatico), yen el opuesto, 10
performative (presentacional-abierto). En esa relacién de tension que
‘existe entre ambos “polos”, la deamaturgia de montaje es el pensamiento
entre los extremos, es lo que concilia, lo que se pregunta, lo que cues-
fiona también eso que se expone,
T SANCHEZ, Jose A. ef al. “Dramaturgia on el campo expand en Repensar fa
eamaturgia,p. 192.
Pia
Teraigroa 9!La representacién privilgia la fibula el universo conrad, ia ieién, en
cambio, el polo de lo performative implica accién, presencia, Se carac- ‘ciones cientificas, proposiciones filos6ficas y morales”, Afirma que el
teria por una Muidez entre fo linguistico, lo corporal y la imagen. Asi, la cispositivo es “una formacidin que iene come funcién principal responder
dramaturaia de ontaje logra articular en una composicii elimera tea {enn momento historico dado a una necesidad urgent. Indica ademis
ir, pelt 7 an: ted can oper coe Tos he exten Ae el dispositive conse pra sostene at an proces de sobre
privilegiando situacién o accibn, drama o performatvidad detrminacion funciona” como “un proceso petpetuo de claboracién
estates
Pata Giorgio Agamben, “todo dispositive implica un proceso de sub-
jetivacidn sin el cual no podria funcionar como dispositive de gobierno,
aunque se reduzea a un puro ejercicio de violencia. Foucault ha mostrado,
asimismo, cémo en una sociedad disciplinaria los dispositives aluden, a
través de una serie de pricticas y de discursos, de saberes y de ejercicios,
fla creacion de cuerpos déciles pero libres, que asumen su identidad y su
Tibertad de sujetos en el proceso mismo de su subjetivacién. De esta
‘manera, el dispositivo, antes que todo, es una maquina que produce sub-
Jetivaciones y, por ello, también es una méquina de gobierno”.
Mapa 1. Posicién estética de la dramaturgia de montaje,
Representacional] [Performativo
Y al ubicarse un punto entre ambos polos, segin dénde y eémo lo haga,
implies tna posta éticovestetica pues la dramalurgia de montaje esti
wscrita en tn dispositivo al que puede (o intenta) manipula, avalar, evi
fenciar, transgredir, redireccionar, modifiear, obviar, evadir, o ignorar
pero sicmpre siendo parte de ¢l, y como esté frente a una alteidad (lo que Estos dispositivos nos Hlevan a pensar y hablar en términos de accién, de
conlleva consideraciones étieas sobre ef otro) justo por el lugar dénde se presencia, de relacion, sobre todo de relaciones, pero dichas relaciones
fneuentra es que nos lleva a pensar en su relacién eon el concepto de son adaptables, pes se tata de una red que genera relaciones de poder
dispositiv. entre los individuos a partir de decisiones libres que surgen de ellos
nisms, por lo tanto el dispositive es como Ios puntos que se unen, ¢o-
{gCémo opera la dramaturgia de montaje segin el lugar que ocupa dentro ‘mo la sinapsis de un sistema, mis que el sistema mismo, Cando n0so-
‘e Ios dispositivos del poder hegemanico? Esto nos Hlevara mas adelante ‘10s aplicamos este concepto y lo relacionamos con el arte, entonces nos
altrazo de un segundo mapa ‘enconlramos en esta relacion social, en fos meeanismos que se pueden
‘generar, y cn su intenfo de crear nuevos dispositives que quizas vayan e
Qué simitiudes encontramos enire el eoneepto de deamaturgia de mone contra de esos dispositives (Ilamémosles hegeménicos o grandes, a
taje como estructura relacional en los ambitos teatral y performativo y el como los nuevos dispositivos mis anclados en el tema tzenolgico como
de dispositivo eseénico? | os telefonos eelulares) que individualizan y complejizan los disposi-
‘ivos que utiliza el poder para modelar y controlar a os ciudadanos, ast
donde ya no “forman’ © dotan de una identidad clara al individuo sino
2. DisPosITIVos aktisticos mis bien lo desubjetivizan, como apunta Agamben:
quello que define a los dispositives que empleamos en la fase
‘actual del capitalismo es que no efectian la produccién de un
sujeto, sino ms bien que son procesos que podemos amar pro-
esos de desubjetivacién.
ZAQUE nos referimos cuando hablamos de disposit
Eliémino “dispositive” agus uon nueva idenidad a patrdl aso gue
reilizb el Biota francés, Michel Foucault, que a partir de su andl
sobre la realidad enconité qu cl poder se manifesta pragmaticamente 9
aves del Jarl yas relciones donee spestv ese “sstena Be
le relaciones” que se puede descubrir entre “ linucioso ensamblaje m
anne ain pe etre ce nae sae a llevar lines 4208 20EP.2Ospasohs
tnicas, decisiones reguladoras, leyes, medidas administrativas, afirma- IAGAMBEN, Giorgia {On ean algo? Sociol, ao 2, nimer0 73,
eh major
HOLMES, Brian, 6 dsposiveartsco, ola artielacin de enunciaciones
92 Conersaciones sobre la escona expaida
Terraigrota 98Desde esta perspectiva los dispesitivos artsticos, y con ellos los dispo-
sitivos eseénicos (generados a partir de las ideas de representacién 0
performatividad), son eventos que plantean exponer estos mecanismos
ane subyacen en las relaciones sociales, a veces sélo exponiendo su con
Figuracion, otras veces intentando crear nuevas relaciones ene Jos s-
Jetos, que necesitan de fa objetivacidn, de Ia expasicion, y por lo tanto de
Ja contextualizacién y la toma de conciencia de los individuos que gene-
ran este dispostivo artstco,ineluyendo a fos artistas y a las espectadores
que se vuelven en este momento covereadores de dicho dispositive, patl-
cipesy actres de este dispositive atistico.
Mucho de lo que sucede en el arte hoy, se explica en términos de esta
biisqueda relacional y no tanto con respecto a la creacién de xn objeto
stético, el arte atual no slo busca la ereacin de un objeto esttico sino
también la relaciin de dicho objeto con el sujetoy hace una inmersin en
cl ambito de lo social y filosofico, asi Brian Holmes, en su texto EI
Sispositvo aristio, 0 fa ariclacién de ennmciacionss colectivas, nos
acerca a una definicin del dispositive artistico,
Una de las fertes potencialidades del arte actual proviene de
cierta sensibilidad por la manera en que rigurosas inv
tzaciones filos6ficas, sociolésicas o cientifcas pueden combi-
narse eon formas estéticas para impulsar procesos colectivos
«que desnormalizan el curso de la propia investigneiOn,abrien-
dio senderas eriticos y constructivos. Los proyectos que resul-
tan de esa sensbilidad contienen una densa trama discursva,
pero se sustentan asimismo en el ejecivio lidico y autore-
flexivo de las capacidades bisicas del ser hamano: percepcién,
alecto, pensamiento, expresion y relacién
Lo que emerge dle este tipo de préctica es una nueva definicidn
de arte como laboratorio mévil y teatro experimental para
investigar e instigar el cambio social y cultural
Las obras se eonvierten en elementos de lo que aqui llamaré un
dispositive para la articulaeign de una cnunciacidn coleetiva.®
* HOLMES, Brien, £1 dispastive artistic, 0 la amicadacén ce enunciociones
cokers
hnprsals. webs. ullessalas!meraes/ie620Nolmes 24208, 9000
20arstico-pdl 9.2
Odispostv
4 Canversacones sobre fa excena expandida
wT
zx
Fn el Ambito de los eseénico (teatral, performative) existen ereaciones
donde lo expuesto no es tinicamente reeibido 0 percibido por el espec-
tador (sujeto) si no que mas bien el objetivo es la relacion que resulta
entre los espectactores, es decir donde el actor 0 performer ya no es el
aque ejerve el acto de la accién o creacién y el espectador es quien recibe y
percibe desd la pasividad eso que se le ésté mostrando sino que se crean
Telaciones conviviales presenciales donde lo que subyace es la bisqueda
yy los efectos que tienen las dimensiones desde donde se pueden relacionar
jos incividuos. Asi, hoy el arte teatral expandido busca “acontecimientos
‘escénicos a través de complejos dispositivos artisticos de enunciaciones
colectivas’
Peto aqui nos enfientamos a otro problema. {Cémo podemos crear un
dlispositivo artistico que no sea simplemente parte del gran dispesitivo (al
que llamamos hegeménico también}, cémo sabemos si realmente estamos
Jogrando exear una red de nuevas relaciones entre actores, y no sélo esta
‘mos sumando més dispositivos que no logran configurarse “fuera” del
dispositive?
Los ispositivos artistios tienen el potencial de profanar, es decir, de
sustraer del dispositivo ciertos elementos, o sustraerlos de la funcion que
el dispositivo les ha conferido.
Pero como Agamben sefiaa
El problema de la profanacién de los dispositives (es decir, de
Ja restiuein al uso comtin de aquello que fue tomado y sepa-
rado en ellos) es urgente. Este problema no seri jams corree-
tamente formulado en tanto aquellos que le poseyeron no sean
capaces de intervenir también en el proceso de subjetivacién,
asi como en los propios dispositivos, para traer a la luz. ese
“Ingobernable” que es a la vez. el punto de origen y el punto de
‘partida de toda politica
Los dispositivos artisticos entonees tienen la eapacidad de convertirse en
estos mecanismos que logran profanar del dispositivo ciertos elementos y
Cconvertirse en contradispositives.
Sia .
AGAMIBEN, Giro, Oo eum dipositine?, Sxl fo 26, nimeo 73,
1, 29-264, nayraensto 2011
Terratgnata 98Como lo apunts Victor Turner, refiriéndose a lo que una performance
{istlzcivs) posde loare Un coniradispositive entonces es capaz de articular un punto, un espacio
de fia, una estructura relacional donde los individuos. sean irreco-
ocibles, incontrolables, indistinguibles, indefinibles, inasible. Una es-
“ructura donde las relaciones jueguen, se inventen, se adhieran o Fuguen
del juego y de sus reglas con libertad de hacerlo, donde, como en el tea-
‘ro, la relacion, la aceptacién de una relacién espacio-temporal se una
alterativa, no una imposicion ni una impostura
La reflexividad performativa es la condicién de un grupo
sociocultural, o de sus miembros mas perceptivos que actiian en
representacién del mismo, por Ia cual vuelven, se pliegan
reflexionan sobre si mismos y sobre las relaciones, acciones,
simboles, ados, cédigos, roles, estatutos, estructaras so-
ciales, roles eticos y legates y otros componentes sociocultu-
rales que componen sus “yoes’pullicos.®
‘Asi pues, tal vez To que babra que observa es el tpo de relacién que una
tramaturgin dada favorece, consinuye. Eso dependera de todos los juga-
xu pare, Brinn Halines etvibe dores involucrados, dela libertad con que asumen su rol en el juego.
La figura csiea del dispostivo es el pandiptico de Bentham, To- @De qué manera puede ser una dramaturgia un verdadero contradis-
ddo el mundo recuerda sus elementos: un edificio anillado con pesivo?
una torre ceatal,celdas largasy estrechas con ventanas al fon
do, prisioneros expuestos claramente a la luz. Las ventanas de la
torre estin equipadas con persianas para que el prisionero munca
esté seguro de si el guardian esta presente; por tanto, aguél se
amporta siempre como si estuviera bajo ia mirada de obser-
vadar. Como todos ls dispositivos sociales, el pandptic estaba
funcionalmente sobsedeterminado: podia utilizarse como pri=
sin, manicomio, barracén militar, hospital, fabrics, eseuela
Podfa servir para aislar personas peligrosas o initiles, para pro-
hibirlas en la sociedad, pero también podia servir para modelar
sus objetos disciplinrios conviriéndoles en fuerza productiva,
integrdndolos como soldados,trabajadores o burseratas. Su fi
cidn era convertir la confusa, comanicativa, contagiosa masa de
la muchedumbre en individues distintives, conocibles,
controtables
{Ser posible construir un texto-pretexto que favorezea, impulse, la ges-
tacién de una dramaturgia-contradispositivo?
[Asi la dramaturgia pensada para el “otro”, unas reglas del juego puestas
para que todos los jugadores las utilicen, es ya una idea dentro del me~
canismo-dispositivo, quizis lo que hace a un contradispositivo es su
fefectividad de transformar cierta realidad, y de contraponer formas orga~
nizacionales, perceptivas.
Si un contradispositive viene desde la creacién estétiea,enfonees tendeia
‘ue ser un objeto esttico que tenga ciertarelacin directa con los que los
Viven la experiencia, en este caso teatal, donde esta relacidn cambie su
forma de percibir esa realidad cotidiana, que se vuelve como un pequeio
hhueco de libertad donde producir mievas formas de pensamiento, de
reflexién, que en realidad es el principal objetivo del arte: ser ese lugar
done se juewan de manera ficcional nuevas realidades, podemos pensar
fen Uin mundo feliz de Husley 0 en Le granja &e Orwell camo ejemplos de
[pensamientos que previeron y que de alguna manera “avisaron” de ta
realidad que se avecinaba,
En este gran dispositive (o mas bien fuera de éste, en el limite, en la pee
riferia) es donde surgen, se gestan, irrumpen, los contradispasitivos
2Que hace de un dspositvo ser un contradispostive? {Cémo definimos
FE arte, ia dramaturgia en especifico, pueden fincionar sin cambiar
postar desatender st Ambit estético para dar cuenta de estos muevos
Mecanismos posibles, Puede ser un espejo que refleje eso que se esti
Tealizano, como es0 quc da eucna, si consideramos fa dramaturgiatan-
* HOLMES, Bran, £7 dispavtiv artic, ta arelactin de envacacones {[Link] el constructo como las ruinas despus del hecho teatral. Ast la
cole ‘amaturgia dentro de los contradispositivos anisticos puede tener un
ipsa webs stsalsmaeriles 420 Hales 2208, 96208 204s ‘pel fundamental en cuanto articuladar del diseurso dando las relas del
farsi pa
9% Conversaciomes sobre la escena expandia Tereaignona 97juego desde donde parte ta experiencia teatral-convivial que mute esas
unas preguntas: gen qué forma es un dispositvo-cémplice un
formas derelacién entre actr-espectndor dentro de I eseena expancid, YY sorgen mas prepunias: cen qué forma es un isposiivo-compl
dispositive atstico2,;es esto posible? {En qué forma es tambien artistico
‘un contradispositivo2, pues los hay que estin fuera del campo de! arte?
Lo que al menos queda claro es que la dramaturgia no es un dispositive y
en todo aso pensar una “dramaturgia expandida” se vuelve un nuevo
nivel de juego donde eso que sucede y el discurso articulador pasa del
lado del espectador-actor-co-creador, y que formaria parte de ese cons-
tructo que es hecho teatral como contradispostivo atistico si es que Io-
‘tara artculrse como tal
Mapa 2, Posietin ética de los dispositives artsticos
[ Contradispositivo,
Dispositivo-cémplice | a
nel segundo mapa se trata de posicionar a los dispostvos artis y su
felacién con el “gran dispositivo”. En un extremo, aquellos que son edm-
plces. Fn el ito, los verdaderos coniradispestivos, pues muchas veces
‘hemos asistido a disposiivos arsticos que han sido “comidos, o chupa-
dos” por el gran dispositivo, sabemas que los dispositives que intentan
plontear una nucva rlacion ene sujetos, machas veces se elven parte de
se mainstream y el mismo sistema lo vuelve algo para “wsarse", para
entrar en “nuevo juego” entonces se plantea In siguiente pregunta: “yCo-
tno pueden los las artistas eintelectuales salir de tal dispositiv, que ha
etrado en perfecta sineronia con las operaciones de los mercados
financieros informatizados?”*
Imaginemos esos dibujos infantiles donde Henos de puntos (la drama
turgia) que pueden conectarse (relacionarse) y que segiin cOmo fo hagan |
adquiririn un sentido w otros. Esas conexiones que se establecen a partir
de algo dado, son las que forman el dispositive L
Mara i
RECORDEMOS que nuestro primer mapa ubicaba a fa dramaturgia de
‘montaje en alain punto entre lo performativo y lo representacional. Para
trazar un segundo mapa, tomemos en cuenta fa posicién que adguiere
dispositivo artistico en términos del gran dispositive,
Apuntetnos que tna vez generado un dispositivo artistico determinado, este
conlleva una enunciacion coleetiva y por Io tanto, habré que preguntarse:
‘qué se nos permite decir, gué nos fuerza, qué se nos impide decir, en tal 0
ual acontecimientoescénico, Consideramos que todo dispositive pucde ser
‘isado por el sistema hegeménico, para cualquier fin, en ese sentido, obvi-
“mente pueden cxistirconttadispositivos que terminen siendo usados por et
‘mismo sistema que tata de generar dispositives para homologar y con-
trolar* Esta iden profanadora de los dispositivos, que pueden romper de
Cierta manera la red de relaciones 0 el llamado status quo, quizas sélo se
pueda dar en un momento, 0 como en el mismo teatro, por lo que, en la
idea de dispositivos escénicos es muy fuerte lo effmero, lo que dura una
brisa, esa idea de que el dispositivoartistico o el contradispositive pueda
ser s6lo visto por algunos, usado 0 ereado en un momento especitica y
luego desaparecido. Es asi que es lo mas conveniente a esto parecer, esta
idea profanadora de un contradispositivo.
Los dispositvos artisticos tienen la posbilidad de erear mimticamente a
partir del dispositive hegemsnico y en ese caso no llegar nunca a con-
figurar nuevas relaciones de poder ene indvidos, nia eoncientzar Ios
mecanismos por ls cuales se generan estas relaciones. He aqui el primer
extreme: en un polo (0 cerca muy cerea de él) se ubian este tipo de ds-
Dostivos artisticas que no logran mais que sumar al status quo. Los
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