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Y si el Cuerpo grita… Dejémonos de maricadas.

Autor: Manuel Antonio Velandia Mora

1ª Edición; Bogotá, octubre 1999

2ª Edición; Alicante, julio 2011

3ª Edición; Alicante, octubre 2017

Editorial Equiláteros. Colombia/España.

325 páginas.

16,5 x 24 cm.
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Y si el Cuerpo grita…
Dejémonos de maricadas

Una guía para entender y aceptar la
homosexualidad propia y ajena

Manuel Antonio Velandia Mora PhD
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FILÓSOFO, LOCO, POETA Y MARICÓN .................................. 11
Página | 6

RAZONES QUE DAN ALGUN*S POC*S DE POR QUÉ MUCH*S
OTR*S SON COMO SON ....................................................... 17
1.1 CULTURA Y HOMOSEXUALIDAD .......................................... 18
1.2 ARGUMENTACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA ........................... 23
1.3 DISTINTAS POSICIONES TEÓRICAS EN TORNO A LA
HOMOSEXUALIDAD .................................................................. 28
LAS TEORÍAS DE ORIGEN PSICOLÓGICO ......................................... 28
TEORÍAS PSICOLÓGICAS SOBRE APRENDIZAJE ................................. 46
LAS TEORÍAS DE ORIGEN SOMÁTICO O FÍSICO ................................ 48
ALGUNAS EXPLICACIONES SOBRE BIOLOGÍA SEXUAL ........................ 48
LA BIPOTENCIALIDAD MASCULINO-FEMENINO. ............................... 52
GENÉTICA SEXUAL .................................................................... 58
ESTRUCTURA DEL ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO ADN .................... 59
PERIODO CRÍTICO .................................................................... 61
LA ORIENTACIÓN SEXUAL COMO ELECCIÓN.................................... 65
ALGO MÁS QUE UNA INMENSA MINORÍA. ...................................... 67

IDENTIDAD SEXUAL ............................................................. 72
2.1 PROCESO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL «QUERER SER» O PROCESO
DE LA IDENTICACIÓN ................................................................. 75

2.2 SEXO ............................................................................ 78
TRASTORNOS BIOLÓGICOS DEL SEXO ........................................... 80
2.3 CUERPO ........................................................................ 85
2.4 GÉNERO ........................................................................ 86
ROL DE GÉNERO ...................................................................... 92
ROL DE GÉNERO E INDUMENTARIA ............................................... 95
VARIACIONES EN EL CUERPO, VESTIDO Y ACCESORIOS ...................... 99
2.5 IDENTIDAD SEXUAL ........................................................ 101
IDENTIDAD DE CUERPO ........................................................... 106
VARIACIONES EN LA IDENTIDAD DE CUERPO ................................. 109
IDENTIDAD DE GÉNERO ........................................................... 110
TRANSGÉNEROS .................................................................... 116
ORIENTACIÓN SEXUAL ............................................................ 125
2.6 LAS ORIENTACIONES SEXUALES HOMOSEXUAL Y LÉSBICA ....... 131
EL DESEO ............................................................................. 134
LO ERÓTICO .......................................................................... 138
LA GENITALIDAD.................................................................... 141
LA AFECTIVIDAD .................................................................... 144
CONCIENCIA DE LA ORIENTACIÓN............................................... 147

PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD DE
ORIENTACIÓN SEXUAL: ...................................................... 150
3.1 COMING IN .................................................................. 152
3.2 COMING OUT ............................................................... 161
3.3 ESTABLISH ITSELF .......................................................... 167
3.4 SELF MADE .................................................................. 169

MIJ*, MEJOR NO ME DIGA NADA....................................... 186
4.1 QUÉ HACER SI USTED PIENSA QUE SU HIJ* ES HOMOSEXUAL O
LESBIANA. ............................................................................ 189
4.2 QUÉ ES MEJOR, PREGUNTAR O QUEDARSE CALLAD* ............ 191
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4.3 ENTONCES, QUÉ HACER .................................................. 194
4.4 QUÉ HACER ANTE LAS DUDAS DE LA FAMILIA ...................... 196
4.5 RESPUESTA A LA CARTA DE UNA MADRE ANGUSTIADA .......... 198

ESO NO TIENE NOMBRE ¿CÓMO DESEAN LLAMARSE LAS
LESBIANAS? ....................................................................... 201
5.1 CINCO FÓRMULAS PARA CONQUISTAR UNA BOLLERA.
206

EL JUEGO DE LOS PRÍNCIPES Y LAS PRINCESAS. .................. 210

UNA ÉTICA UNIVERSAL PARA EL MANEJO PROFESIONAL DE LA
SEXUALIDAD, DERECHOS DE HUMANOS Y HUMANAS:
DERECHOS SEXUALES ........................................................ 218
6.1 ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS .................................. 222
¿CÓMO SE DETERMINAN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES? ........... 226
6.2 DIVERSIDAD Y MINORÍAS ................................................ 232
6.3 SEXUALIDAD Y SALUD..................................................... 235
6.4 LA TOLERANCIA ............................................................ 237
6.5 LA INTOLERANCIA NACE DE LA IGNORANCIA. ....................... 238
LA TOLERANCIA EN GENERAL ES MAL INTERPRETADA. ..................... 240
LOS DERECHOS HUMANOS TAMBIÉN SON SEXUALES, LOS
DERECHOS SEXUALES TAMBIÉN SON HUMANOS ............... 244
7.1 AL RECONOCIMIENTO Y ACEPTACIÓN DE SÍ MISM* COMO
HOMBRE O COMO MUJER Y COMO SERES SEXUADOS. ................... 244
7.2 A LA EQUIDAD DE GÉNEROS ........................................... 250
EL CONCEPTO DE GÉNERO ....................................................... 251
LA PERSPECTIVA DE GÉNEROS................................................... 255
7.4 AL FORTALECIMIENTO DE LA AUTOESTIMA, LA AUTOVALORACIÓN
Y LA AUTONOMÍA PARA LOGRAR LA TOMA DE DECISIONES ADECUADAS EN

TORNO A LA SEXUALIDAD. ........................................................ 258

AUTOVALORACIÓN: EL INICIO DE LA HETEROVALORACIÓN............... 258
7.5 AL LIBRE EJERCICIO DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL .................. 262
7.6 A ELEGIR LAS ACTIVIDADES SEXUALES SEGÚN SUS PREFERENCIAS
263
7.7 AL EJERCICIO RESPONSABLE DE LA FUNCIÓN SEXUAL EN SU MODO
ERÓTICO Y REPRODUCTIVO (O MÁS CORRECTAMENTE, DIVERSIFICADO).
266
7.8 A LA EDUCACIÓN SEXUAL POSITIVA ................................... 269
7.9 A ESPACIOS DE COMUNICACIÓN FAMILIAR PARA TRATAR EL TEMA
DE LA SEXUALIDAD ................................................................. 272

7.10 A LA INTIMIDAD PERSONAL, LA VIDA PRIVADA Y AL BUEN
NOMBRE. ............................................................................ 275
BIBLIOGRAFÍA: ...................................................................... 281

LOS DERECHOS LEGALES DE LAS PERSONAS LGBT EN
COLOMBIA ........................................................................ 283
8.1 CON TODAS LAS DE LA LEY .............................................. 283
8.2 DE LOS DERECHOS CIVILES AL MATRIMONIO DE LAS PAREJAS DEL
MISMO SEXO ........................................................................ 286
8.3 SENTENCIAS DE LA CORTE CONSTITUCIONAL Y DERECHOS DE LAS
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MINORÍAS SEXUALES EN COLOMBIA ........................................... 290

EL AUTOR .......................................................................... 323
FILÓSOFO, LOCO, POETA Y MARICÓN
A León Zuleta asesinado en Medellín, Colombia, a
causa de sus luchas por los derechos humanos y de los
homosexuales.

Tal vez el titular no alcance para definir a León
Zuleta, pero sí puede aproximarnos a este hombre
amado por much@s y odiado por otr@s,
probablemente, porque los seres radicales siempre
logran despertar sentimientos profundos.

De León supe por intermedio de Lina Arregocés de
Daza, una compañera de estudios de Sociología. Ella
me facilitó una entrevista que le realizaron a Zuleta
en un periódico troskista en marzo de 1976. Él
hablaba acerca del Movimiento de Liberación
Homosexual (MLH), del que afirmaba tenía 10.000
miembros activos, y de «El Otro» como una revista de
la que circulaba el primer número. Es que León solía
hablar de sus fantasías como si fuesen realidades.

Yo quise pertenecer al Movimiento. Pero no tenía idea
de que era una fantasía, que todos los ceros eran
falsos, como me informó al responder la carta que le
escribí. También me dijo que «El Otro», era él mismo,
su único miembro. Fui el primero en escribirle.
Posteriormente lo hizo otro estudiante de Filosofía, E.
Rodríguez, quien coincidencialmente, era mi
compañero en esa carrera. León nos contactó; así fue
creciendo el número de posibles miembros, hasta que,
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conjuntamente con el Abogado, Psicólogo y profesor
Guillermo Cortés, citamos el primer sábado de abril de
1.977 a la primera reunión de lo que llamamos Grupo
de Estudio por la Liberación de los «Gueis»1, el GELG.
Grupo del que posteriormente surge la iniciativa de
crear el Movimiento de Liberación Homosexual de
Colombia; dicho nombre era utilizado por Velandia en
sus visitas de promoción de organizaciones
homosexuales en otras ciudades colombianas.2

1
Como una actitud antinorteamericana influenciada por
Zuleta quien propuso usar guëi en vez de gay, y escribirlo tal y
como suena en castellano.
2
Un grupo de estudiantes de la Universidades de Antioquia y
Nacional de Medellín, citados por Zuleta y entre quienes
estaban Gildardo Ramírez, Fernando Albear, l@s Quintero,
Urías y algunos otros que prefirieron borrar su pasado,
fundaron en 1.978 el Grupo de Estudio de la Cuestión
Homosexual GRECO. Grupo que es el primero en aceptar
mujeres como miembros y en crear alianzas con grupos
feministas. Igualmente se crean otros grupos: en Cali uno
influenciado por el GELG (1.980) y con el cual el autor perdió
todo contacto, y en Bucaramanga Acuarius creado por
Velandia en 1.981. Ebel Botero en febrero del mismo año
organizó con el apoyo del GRECO un pequeño grupo de trabajo
Zuleta, paisa de Medellín, Filósofo, Lingüista y
profesor universitario, era un hombre abiertamente
sex-pol. Sus ideas se conocieron por medio de “El
Otro”. Esta revista circuló desde finales del 77 en las
Universidades de Medellín, cuando León tenía dinero
para la impresión. Estaba escrita toda por él, excepto
algunas de las cartas de los lectores. Se caracterizaba
por su terminología técnica, propia del freudismo
radical, del troskismo y de la filosofía de vanguardia,
que en general resultaban incomprensibles para la
gran mayoría.

Las relaciones con Zuleta siempre eran teóricamente
profundas. Se negaba –fundamentado en su propuesta
sexual-política- a discutir con alguien cuya genitalidad
le fuera desconocida. Para obviar las posibles
relaciones de poder en las acciones conjuntas en la
lucha sexual-política, consideraba necesario que su
interlocutor lo penetrara y fuera penetrado
analmente, además consideraba que la demostración
pública de los afectos era una manera de combatir el
estigma y discriminación hacia los homosexuales.

León te conducía -e incluso te obligaba- a estar
permanentemente actualizado en el pensamiento

en Armenia. Al conjunto de todos los grupos que iban
apareciendo se le llamó MLHC: Movimiento de Liberación
Homosexual de Colombia.
internacional político-sexológico, a discutirlo y
aplicarlo a la realidad nacional. Tanto así, que
artículos escritos por mí en esa época son tan vigentes
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que parecen recién publicados, como resultado de
dicho trabajo.

No he podido olvidar el día en que lo conocí. Su
apariencia de loco, su embotamiento, producto de la
marihuana -compañía de todos los días-, el gusto por
el sexo y el hedor a aguardiente, se hacían presentes
en todas partes. Era tan respetuoso en la
autodeterminación, que nunca me invitó a que me
drogara o bebiera. Entre los dos se dio un hecho que
me marcó definitivamente.

Era una tarde soleada de abril, hace ya poco más de
20 años. Estábamos sentados en la silla trasera de una
buseta; intempestivamente, León se paró, se dirigió
hacia la puerta y salto. El conductor frenó. En ese
instante, León me deslumbró con su genialidad: subió
nuevamente, avanzó hacia mí y, sin mediar palabra,
me estampó un beso en la boca; nuevamente se bajó y
yo, aún adolescente, sentí sobre mí el peso de más de
10 pares de ojos de los pasajeros. Al cabo de unos
interminables segundos, me bajé, y ahí estaba él. Me
clavó en el piso, con esta perla: «Prepararse para ser
líder siempre significa estar dispuesto a la violencia».
Creo que presentía que lo suyo podía llegar a la
muerte, y que lo mío estaría rodeado de amenazas.
Parte del aprendizaje para la actividad política
consistió (sin consultarlo previamente y sin que
mediara relación de pareja) en ser besado en cuanto
espacio público fuera posible.

Para él, su actuar era una forma de luchar contra “la
persecución insidiosa de la moral, la religión y la
medicina que se complementan con el Derecho y la
Sicología (y Psiquiatría) para considerar al homosexual
como un delincuente y enfermo”... Una manera de
“interpelar directamente el poder, la ley, el orden y
la norma del macho; de luchar por superar toda
sociedad que fundamenta su poder en la exclusión y la
opresión. De ahí que toda acción no debería llegar
hasta la simple liberación sexual, sino estar
encaminada hasta lograr la conmoción de toda
sociedad clasista y falocrática”.

Amaba el sexo oral, quiero decir, le encantaba hablar
de sexo y era tenazmente consecuente con sus
ideales; sin embargo, no era ésta una razón que lo
separara profundamente de quienes de alguna manera
teníamos una visión diferente de la sexualidad y de la
lucha por los derechos sexuales. Es innegable su
influencia en los orígenes filosóficos y políticos del
Movimiento de Liberación Homosexual de Colombia
(MLHC).

Hoy lamento que hayamos perdido el espíritu de su
lucha; que las nuevas organizaciones parezcan no
tener orígenes, contenidos políticos, e ideales claros.
A pesar de que la sexualidad siga siendo un hecho
político, la homosexualidad una sexualidad al margen,
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y las lesbianas y homosexuales considerad@s
marginales, las nuevas organizaciones parecen olvidar
los cientos de asesinatos y estigmas. Se dedican a algo
que Zuleta y yo siempre rechazamos como nuestra
primera línea de acción: Al reformismo jurídico.
Pensamos que no era necesario si previamente no
lográbamos que hombres y mujeres, cualquiera que
fuera su orientación sexual, se transformaran a sí
mism@s como una manera de buscar la ruptura y el
cambio de la sociedad.
Capítulo 2

RAZONES QUE DAN ALGUN*S POC*S DE POR
QUÉ MUCH*S OTR*S SON COMO SON
Las teorías no explican la homosexualidad y la
lesbianidad; cuando mucho, se aplican solamente a
algun*s de ell*s.
Cuando yo me di cuenta de que era homosexual, pensé
que había nacido así. Después leí algunos documentos
científicos, y deduje que mi madre tenía la culpa. Pero
otras teorías me aclararon que la raíz era la relación
con mi padre, o que con ambos... Posteriormente
concluí que era cuestión de hormonas. Pero no tardé en
enterarme de que tenía que ver con mi hipotálamo;
Cuando creía tener una respuesta me enteré de que
estaba relacionado con mi herencia y mi cromosoma
“X”.
Después de mucho pensarlo creí que yo me había hecho
homosexual...
Por suerte, a pesar de tanta ciencia, sigo siendo feliz.
¡El origen es lo de menos!

Muchas ideas se han hecho públicas con respecto al
origen de la homosexualidad. Algunas de estas se han
expresado con criterio científico y fundamentadas en
investigaciones formales llevadas a cabo por
investigadores cuyo reconocimiento ha surgido a partir
de las mismas. Sin embargo, las unidades de observación
han sido en muchas ocasiones presidiarios y enfermos,
en general grupos poblacionales poco numerosos, cuyos
miembros no son representativos de los diferentes
individuos y sus procesos. En algunos, los casos
integrantes de la muestra presentan patologías o
conductas que los hicieron elegibles como sujetos de
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investigación, por tanto, no son realmente
representativos, y los resultados de dichas
investigaciones, no cobijan a toda la población lésbica y
homosexual, sino tan solo a aquellos que fueron
investigados, dada la errada selección de la muestra.

A pesar de ello, sus resultados, han sido retomados y
difundidos tanto por los sexólogos, psicólogos,
sociólogos, trabajadores sociales, educadores y
terapeutas sexuales, como por los medios masivos de
comunicación y las publicaciones especializadas,
masificando la información y conduciendo a las
comunidades faltas de instrucción y científica a asumir
dichas propuestas como la explicación aplicable a toda
la comunidad homosexual o lésbica. De todas estas
«propuestas científicas» la única que ha sido asumida y
aceptada por consenso por la comunidad científica
internacional es que la homosexualidad no es una
enfermedad.

1.1 CULTURA Y HOMOSEXUALIDAD

Frecuentemente, con el afán de buscar antecedentes
históricos de la homosexualidad, se pretende encontrar
en las culturas griegas y latinas “expresiones
homosexuales”, utilizando para ello el análisis de la
sexualidad que sólo es posible aquí y ahora en nuestras
propias culturas. En las lenguas clásicas griega y latina
no se dispone de una palabra que pueda traducirse como
“homosexual”. El concepto homosexual fue acuñado en
1869 por Karl María Kertbeny, escritor y jurista, para
definir la atracción sexual de algunos individuos por
personas de su mismo sexo, como un aspecto inherente e
inamovible de su personalidad. A través del siglo XX,
diferentes escuelas psicológicas han ampliado o
analizado esta definición, por lo tanto, no es posible
utilizar ese término con el fin de estudiar los
comportamientos o conductas de personas
pertenecientes a dichas culturas.

Muchos de los traductores suelen encontrar pasajes
eróticos claramente “homosexuales” en los textos de la
filosofía griega, como por ejemplo en “El Symposium” y
“El Banquete” (Platón), o en muchas piezas decoradas
de cerámica, con imágenes de dos o más hombres. Para
los griegos el concepto del amor romántico no se había
desarrollado plenamente. El hombre no debía ser
sexualmente fiel dentro del matrimonio para ser
honorable, y el placer sexual y el matrimonio no estaban
necesariamente vinculados; la sexualidad y la
dominación sí lo estaban. La actividad sexual no se
consideraba una experiencia mutua, sino unívoca y
unidireccional. Por lo tanto no existía el concepto actual
de genitalidad (que abordaré más adelante). El sexo era
algo que se “hacía” a alguien, y para eso se partía de un
imperativo anatómico: “se hace con el pene”.

Las palabras en griego eran específicas para actividades Página | 20
concretas, no involucraban sentimientos. Especificaban,
por ejemplo, la introducción del pene en un orificio,
como paedico, que significa “penetrar analmente”. Las
palabras que utilizamos actualmente conllevan o
expresan reciprocidad y algún tipo de vínculo,
exceptuando las que conllevan una relación unívoca
como “tirarse a alguien”, “culiarse a alguien”, “joderse
a alguien” o como dicen los españoles “follarse a
alguien”. En nuestra cultura, las personas “hacen el
amor”, o “tienen relaciones sexuales”, y las palabras
unívocas generalmente son expresiones “obscenas”.

Para los griegos, los actos sexuales que expresaban
sumisión se ejercían para humillar a los enemigos
conquistados, por tanto ser penetrado sin desearlo era
degradante y vergonzoso. Las personas consideradas
como objetos sexuales no eran ni masculinas ni
femeninas, sino activos o pasivos, agresivos o sumisos.
La relación sexual ideal era entre un hombre mayor
(activo) y uno más joven (pasivo). El acto sexual era
disfrutado por el mayor y no se esperaba que fuera
disfrutado por el menor. Al primero se le llamaba
Erastes y al segundo Eromenos. Sus relaciones no eran
anales ni orales, sino por la entrepierna, y se realizaba
de pie. Sin embargo, en los prostíbulos de hombres la
penetración anal era la norma. Como se consideraba que
al ser pasivo el hombre asumía el papel de mujer y
abdicaba en su rol de hombre, los practicantes eran
satirizados en las comedias (Halperin, 1990).

En el siglo I d.C. se empieza a mencionar el tribadismo;
prácticas de erotismo entre mujeres prostitutas, en la
que una mujer penetraba a otra con un falo artificial o
las imaginaba con un clítoris tan grande que simulaba un
pene. Una revisión de la vida y obra de Safo, la poetisa
griega que vivía en la isla de Lesbos en el siglo IV a.C.,
manifiesta que el erotismo entre mujeres podía vivirse
libremente sin condena social (Klaich, 1989).

En Norteamérica, a mediados del siglo XVIII, se
observaron hombres que adoptaban funciones, vestidos y
accesorios de mujer y que eran pareja sexual con otros
hombres. Los misioneros franceses los denominaron
berdache (hoy “homosexual masculino”), así como a las
mujeres que vestían ropas de hombres y cuyas
actividades eran la caza, la guerra u otras consideradas
propias de los hombres. Se cree que los berdaches
estaban por toda América y en todos los grupos
importantes. Los había por ejemplo en los Navajo, los
Pima, los Illinois, los Arapaho, los Mohaves, los Yanquis y
los Zapotecas de México, en varias tribus Suramericanas
y en los Esquimales de Alaska (Mejía, 1988).

La antropóloga norteamericana Ruth Underhill describió
la condición de berdache en el pueblo Papago del
sudoeste americano durante un trabajo de campo
realizado en la época de 1930. Este pueblo creía que los
niños se convertían en berdache, tras tener sueños
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sobrenaturales. Cuando los padres notaban que a su hijo
le gustaba confeccionar artesanías comúnmente
realizadas por mujeres, los ponían a prueba por si tenían
el don berdache (Underhill, 1938). Los aborígenes
americanos consideraban la sexualidad como un regalo
del mundo de los espíritus, un placer que debía ser
apreciado y disfrutado libremente antes y durante,
dentro y fuera del matrimonio y con fines de
procreación. Pero no todos los grupos indios eran tan
tolerantes; los aztecas tenían leyes que castigaban las
“prácticas homosexuales”, como también los eran el
adulterio y el incesto, que se castigaban con la muerte.
Se ha sugerido que la ley azteca contra dichas prácticas
intentaba privar a las tribus conquistadas de sus
principales líderes, los chamanes berdache (Greenberg,
1998).

La palabra “homosexualidad” sugiere muchas cosas
distintas, pero no siempre el erotismo o la genitalidad
entre hombres puede denominarse “homosexualidad”.
Muchas de las palabras utilizadas para definirla o para
hacer referencia a ella retoman los términos como:
berdache, sodomía, enfermo, urnings, degeneración,
perversión, inversión, tendencia, orientación, conducta,
variante, opción, alternativa, decisión, determinación,
natural, herencia, antinatural, congénito, consecuencia,
influencia, y muchas otras. Las teorías expresadas en
estos términos han sido utilizadas como fundamento de
estigma y vulneración a los hombres homosexuales y las
mujeres lesbianas.

1.2 ARGUMENTACIÓN DE LA IGLESIA CATÓLICA

Algunos siglos después de Cristo, exactamente en el año
309, en lo que actualmente es España, el Consejo
Eclesiástico de Elvira aprobó una serie de leyes
canónicas que afectaban la conducta sexual. Estas leyes
se convirtieron posteriormente en la legislación civil de
toda Europa, cuando el Emperador Constantino proclamó
que el cristianismo era la religión estatal del imperio
romano. La conducta sexual, que hasta el momento era
algo particular y personal, fue reglamentada por la
iglesia y el estado. A la homosexualidad, que hasta
entonces se le consideraba una conducta “antinatural”,
se le designó como sodomía 3 (Greenberg, 1998).

3 Génesis 19:1-25, Sodoma y Gomorra. Históricamente, el texto de la
Biblia que más a menudo se ha citado para justificar la violencia
contra los homosexuales ha sido la narración del Génesis sobre la
destrucción de Sodoma y Gomorra por el fuego enviado por Dios.
Especialmente desde el siglo XII (que presenció una verdadera
explosión de antisemitismo y homofobia en Europa Occidental), los
clérigos han recurrido habitualmente a histéricas arengas en que la
“sodomía” se ha definido como “actos sexuales entre varones”; ha
sido denunciada como el pecado más abominable ante Dios, y
presentada como explicación de la destrucción de aquellas dos
ciudades. La quema medieval de “sodomitas” y la pena de muerte
prescrita por “sodomía” en Europa y las Américas, fueron
justificadas con facilidad apelando al capítulo 19 del Génesis.
Todavía hoy se encuentran predicadores que poden fondos para que
se les ayude a salvar a la nación de la terrible amenaza de los
“sodomitas”. Página | 24
Así comienza la historia: “los dos ángeles llegaron a Sodoma por la
tarde” (Gén. 19:1). No se dice ni una sola palabra sobre relaciones
sexuales entre seres humanos. En cambio, se lee cómo ciertos
hombres intentaron tener sexo con ángeles. La historia continúa
contando cómo todos los hombres de Sodoma (no solamente uno o un
10%) efectuaron un intento decidido de violar a los visitantes
angélicos (Gén. 19:4-11). No fue la propuesta de una relación
consentida y amorosa, sino la violencia de una multitud decidida a
infligir violación en masa y a humillar a extranjeros, en vez de darles
la bienvenida y practicar la hospitalidad. Lo que es obvio a partir de
la lectura cuidadosa de Génesis 19, se confirma fácilmente al buscar
en la Biblia las 48 referencias a Sodoma. Sodoma es condenada por
violencia y opresión (que incluye lo que hoy se llamaría “violación
sexual”), por negativa de hospitalidad y por falta de solidaridad con
los débiles y los pobres (Ezequiel. 16:46-49), pero nunca por
“homosexualidad” mi por ningún equivalente lingüístico de la
antigüedad. Solamente Judas 7 se centra en lo que se llamaría la
“dimensión sexual” del Génesis 19. A primera vista, este énfasis
parecería contradecir el hecho de que el propio Jesús se concentró
en el rechazo de Sodoma a ser hospitalaria con los viajeros sin hogar:
“y lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas que como ellos
fornicaron (griego: ekporneúsasai) y se fueron tras una carne
diferente (Griego: sarkós hetéras)” Judas 7 BJ. Es de notar que aquí
Judas emplea la propia palabra griega (hetéras) de la que se obtiene
la palabra “heterosexual”. Los escrituristas están de acuerdo en que
la referencia de Jesús a la “carne” que es “diferente” significa
precisamente la carne de los ángeles. Partiendo del griego, o de
cualquier traducción adecuada, no es posible interpretar que el texto
de Judas tiene la intención de condenar a la “homosexualidad”.
En el griego original, no existe ninguna palabra que pueda traducir
“vicios/relaciones contra la naturaleza”, y la Biblia de Jerusalén, que
representa la mejor erudición de biblicistas católicos no incluye tal
noción, e indica claramente en su nota al texto a qué se refiere el
texto cuando habla de “otra carne”.
En dos listas paulinas de vicios, encontramos un término raro y
oscuro, probablemente acuñado por el mismo San Pablo a partir de
dos palabras griegas comunes que literalmente se puede traducir
“varón-camas”, (griego: arsenokoitai). En 1 Corintios 6:9, “varón-
camas” es precedido por la palabra común que significa “suave”,
“blando”. La Biblia Reina Valera, tradujo “varón-camas” como “los
que se echan con varones”, y “suave”, “blando”, como “afeminado”.
Incluso en el siglo XX hay teólogos (especialmente católicos) que
citan el texto para condenar la masturbación.
Los estoicos y otros filósofos griegos abogaban en sus
escritos por la indiferencia ante toda fuente de placer,
incluso el sexual, y la renuncia a cualquier emoción
excesiva; además consideraban que la única sexualidad
“natural” tenía como propósito la procreación. Incluso el
sexo podía “contaminarse” si aún con el fin procreativo
se obtenía de él demasiado placer. Toda actividad con
otro fin se consideraba ilegítima y antinatural.

Varios actos se llamaban sodomía, como por ejemplo la
masturbación, el contacto oral o anal con el pene que se
producía entre un hombre y una mujer, las relaciones
sexuales con animales y el coitus interruptus. Incluso
cualquier relación en la que el hombre asumiera posición
diferente a estar encima de la mujer, ya que todos ellos
disminuían la capacidad de concebir. A las relaciones
entre hombres no se les incluyó en este grupo hasta
entonces.

Tomas de Aquino en su Summa theológica escribió en sus
obras que la utilización de los órganos sexuales para
cualquier propósito diferente a la procreación era
lujurioso y pecaminoso. Aquino consideraba que las
relaciones entre personas del mismo sexo eran actos
egoístas y destinados a la obtención de placer, y por
consiguiente pecaminosos. Algunas personas llegaron a
considerar como sodomitas las relaciones entre
cristianos y musulmanes, e incluso se prohibían los actos
si se consideraba que la pareja era inapropiada. Se
partía para ello de la creencia de que los infieles eran
como perros u otros animales ante los ojos divinos. Se
calificaba a los actores sexuales y no a los actos.
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En la Edad Media se desaprobaron las relaciones entre
hombres, pero no fueron castigadas severamente. Los
Estatutos del Melfi, del reino de Sicilia, castigaban
muchos delitos religiosos comunes como la usura
(prestar dinero con intereses) pero callaban
manifiestamente éstas relaciones; Tanto que el
Emperador Federico II fuera acusado personalmente por
el Papa de “sodomía” y de mantener relaciones con otro
hombre para explicar la inusual indulgencia de su
estatutos (Greenberg, 1998).

En el siglo XIV los monarcas y los príncipes de toda
Europa cedieron ante la presión de la Iglesia Católica
para hacer de la sodomía un delito a menudo capital. La
legislación inglesa del siglo XIII estipulaba que las
personas que habían mantenido relaciones sexuales con
judíos, niños y miembros de su propio sexo fueran
enterradas vivas (Bokswell, 1980).

En el esquema judeocristiano actual, la genitalidad está
eminentemente ligada a la capacidad reproductiva de
los individuos. Generalmente, es analizada desde la
perspectiva de los sexos y tiene como fin la procreación.
Está limitada a la relación entre personas de sexos
diferentes y el disfrute de esta es visto como una
«corrupción de la carne».

Ante el caso del hombre que decide ejercer su
inclinación por otros hombres, es decir, un hombre que
se asuma homosexual, la iglesia Católica sostiene en su
Catecismo; «La inclinación sexual no constituye una
característica equivalente a la raza, el origen étnico u
otras que se relacionen con la discriminación, por el
contrario, la inclinación homosexual es una
enfermedad... Como seres humanos los homosexuales
tienen los mismos derechos que las demás personas... De
todos modos, éstos derechos no son absolutos. Se los
puede limitar de manera legítima en los casos en que
existe una conducta enferma. A veces esto no sólo es
legal, sino también constituye una obligación... Los
homosexuales pueden participar en las actividades de la
iglesia, sólo si practican la abstinencia sexual». El
Catecismo Católico no hace referencia en sus pasajes a
la mujer lesbiana ni a l*s bisexuales.

Para el análisis de la posición de la iglesia, prefiero citar
textualmente al sacerdote jesuita Jhon J. McNeill en su
libro «La iglesia ante la homosexualidad», cuya
publicación fue autorizada por la jerarquía jesuítica. En
la pág. 20 afirma: “...En 1971, el artículo de Joseph
McCaffrey «homosexualidad. Aquinas y la Iglesia»,
publicado en Catholic World, evidenciaba que la actitud
de la iglesia hacia la homosexualidad había permanecido
prácticamente inmutable desde lo que escribió Santo
Tomás en el siglo XIII». En tal sentido «...McCaffrey
ponía en entredicho el que la visión de Santo Tomás
Página | 28
sobre la naturaleza y la sexualidad humana en general,
así como su comprensión de la homosexualidad, pudiese
seguir siendo base de la valoración moral presente».

1.3 DISTINTAS POSICIONES TEÓRICAS EN TORNO A LA
HOMOSEXUALIDAD

Durante mucho tiempo los investigadores se han
interrogado acerca del origen de la homosexualidad,
pregunta que casi nunca se hace para el lesbianismo. No
siempre las propuestas teóricas y las investigaciones se
pueden extrapolar a la mujer lesbiana, sin embargo,
considero pertinente que l*s lectoræs, en especial las
lesbianas, entiendan que este capítulo no refleja mi
posición particular. Tan sólo facilita el acercamiento a
algunas de las diversas tendencias teóricas que buscan
explicar la homosexualidad.

LAS TEORÍAS DE ORIGEN PSICOLÓGICO

Kerl Henrinrich Ulrichs (1825-1895). Es el primer
teórico que acuño un vocabulario completo para hacer
referencia a las personas cuyo polo de atracción sexual
son personas del mismo sexo. Ulrichs acuño las palabras
Uranier para designar a los hombres que amaban a los
otros hombres y Dionäer para los hombres que aman a
las mujeres; posteriormente los denominó
respectivamanerte Urning y Dioning. Las mujeres que se
sentían atraídas por otras mujeres eran Urninging y el
Urano-dioning era quien se sentía atraído por hombres y
mujeres. Incluso acuño un término para designar a
hombres que a falta de mujer se relacionaba con otros
hombres: Uraniaster. Al que se casaba por la presión
social y asumía un estilo de vida similar al que hoy
llamamos heterosexual lo denominó: Virilisirt. Incluso,
formuló nombres diferentes para el Urning afeminado:
Weibling; al masculino lo denominó Mannling. Aclaró
que entre todas estas denominaciones era posible
encontrar múltiples variaciones.

En una época en la cual se consideraba que el amor
hacia personas del mismo sexo era contra natura, su
pensamiento fue revolucionario. Planteó que la
orientación sexual era innata, inamovible y por
consiguiente “natural”. Afirmó: “no existe el amor
antinatural. Donde hay verdadero amor, también hay
naturaleza”4. (Ulrichs, 1994)

Ulrichs usó el seudónimo “Numa Numantius” y publicó
1864 y 1869 monográficos bajo títulos tan sugestivos
como: “investigación sobre la clave del amor entre

4
Las obras de Karl heinrich Ulrichs, han sido traducidas por
Michael A. Lombardi-Nasch del Alemán al Inglés con el título
de The Riddle of “Man-manly Love”: The pionnnering Work on
Male Homosexuality;
hombres” Según Mondimore (1998) al enterarse Ulrichs
de que los órganos sexuales masculinos y femeninos de
desarrollaban a partir de los mismos tejidos del embrión
Página | 30
sexualmente inmaduro, postuló que el “espíritu”
también podía no estar formado y ser susceptible de
convertirse en “masculino” o “femenino” en todas las
personas.

Karl Westphal (1870) publicó en la Revista alemana
sobre psiquiatría archive für Psychiatrie, un caso sobre
una mujer y para referirse a ella acuñó el término
sentimiento sexual contrario. El también psiquiatra
Doctor Albert Moll (1891), publicó un volumen entero
sobre el mismo tema: Die conträre sexualempfindung.
En él rechazó el ridículo concepto de que la
masturbación podía conducir a la homosexualidad y
minimizó factores causales como la teoría de la
degeneración y la “contaminación neuropática”.

Richard von Krafft-Ebing (1896). Autor de
Psychopathia Sexualis, obra de la que publicó entre 1806
y 1903 doce ediciones, logró entrelazar el tema de la
homosexualidad a la enfermedad mental por más de 80
años. Su obra es un compendio de más de doscientas
historias de casos extraños y patológicos, entre ellos
asesinos, incluyendo a Jack el Destripador; su colega el
doctor Moll le facilitó información sobre muchos de los
casos; Utilizó un total de cuarenta y seis casos sacados
de registros policiales y manicomios. Krafft-Ebing
describió una gama de conductas que no podían ser
incluidas todas en la misma categoría conceptual. Varios
de los casos hacen referencia a personas que sufrían
graves enfermedades mentales, y que además, eran
homosexuales; incluso, el autor recurre para su
descripción a términos como neurastenia y neuropático.

Krafft-Ebing dedicó en su primera edición más de cien
páginas al instinto sexual contrario; Él, que rechazaba
la terminología de Ulrichs, recuperó para sus escritos el
término homosexual que fuera utilizado veinte años
antes por un desconocido panfletista alemán,
igualmente utilizó el término “degeneración” originado a
finales del siglo XVIII y que se empleó a mediados del
siguiente siglo para explicar conductas humanas que iban
desde el retraso mental hasta la criminalidad. Además
creía que la “sexualidad contraria”, así como el
alcoholismo y la locura, eran expresiones de un sistema
nervioso de constitución defectuosa. Incluso consideró
que la masturbación podía causar el desarrollo de la
homosexualidad.

Según Mondimore (1998), aun cuando desconocía la base
biológica de la constitución anormal, estaba seguro que
se podía detectar su expresión. Creía que los individuos
con sexualidad constitucional contraria iniciaban su
actividad sexual antes, y que sus sentimientos sexuales
eran más intensos. Así mismo, creía que el amor físico
entre los homosexuales constitucionales era exagerado y
exaltado. El mismo autor considera que Krafft-Ebing
sentó las bases “científicas” de unos estereotipos sobre
los homosexuales que iban a durar por lo menos cien
Página | 32
años: los homosexuales son asténicos, superficiales pero
supersexuados, incapaces de mantener relaciones
maduras y proclives a la enfermedad mental. La opinión
de que los homosexuales eran enfermos mentales era
casi una idea fija en la psiquiatría moderna que no se
había abandonado hasta hace poco y de forma
incompleta.

Richard von Krafft-Ebing utilizando métodos bien
diferentes que san Agustín y Tomás de Aquino, pero
llegó a las mismas conclusiones: la única sexualidad
“natural” era la procreativa heterosexual.

Henry Havelock Ellis (1859-1939) Escribió una serie de
libros a los que tituló Estudios sobre la psicología del
sexo que lo convirtieron en la principal autoridad sobre
el tema de la sexualidad en el mundo de habla inglesa.
Su obra más connotada, Inversión Sexual, fue escrita en
colaboración con John Addington Symonds (1840-1893),
un hombre del que se supo en 1954 que era homosexual,
debido a que en ese año se hizo público un manuscrito
autobiográfico que reposaba en la biblioteca de Londres.

Por iniciativa de Symonds y luego de su muerte, hicieron
parte de la primera edición, como apéndice, los escritos:
Un problema de ética griega, un ensayo sobre cómo los
clasicistas victorianos encubrieron o ignoraron las
referencias de Platón, Jenofonte y otros a la
homosexualidad, y un ensayo titulado Las opiniones de
Ulrichs, además de una serie de notas a pie de página.
Ellis dudó de publicar en Inglaterra, considerando que
Oscar Wilde seguía preso por ser homosexual (“estado”
para el que en el libro se pedía tolerancia), razón por la
que la primera edición se publicó en 1886 en Alemania
bajo el nombre de Das Konträre Gerslechtsgefühl. La
primera edición inglesa se publicó en 1887. Aun cuando
el libro era un documento académico, mesurado y con
muchas observaciones literarias e históricas el librero
Bedborough fue arrestado y acusado de escribir “un
escrito difamatorio, escandaloso, obsceno, perverso y
lascivo” (Grosskurth, 1980). En Inglaterra no volvió a
publicarse revisión alguna de Inversión Sexual o de
cualquiera otro de los cinco volúmenes subsiguientes de
«Estudios sobre Psicología del Sexo”.

Al contrario de lo que aparece en “Psycopatología
Sexual”, en “Inversión Sexual”, los “invertidos” de Ellis
llaman la atención por su normalidad. El suyo era un
mensaje radical u nuevo: Los hombres homosexuales no
son tan diferentes de los demás, a no ser por sus
compañeros sexuales. Él mismo declara “Todos estos
(casos) proceden de relatos privados, no de internos de
la cárcel ni de manicomios, y en la mayoría de los casos
no han consultado sus... instintos con un médico. Viven
como miembros corrientes y a veces honorables de la
sociedad”.

Ellis prescindió de la teoría de la “degeneración”. De Página | 34
hecho consideraba que no valía nada, estimando que el
término amenazaba con desaparecer de la terminología
científica para convertirse en un mero término de
insulto literario y periodístico. Igualmente no
consideraba, como lo hacía Krafft-Ebing, que la
masturbación podía conducir a la homosexualidad,
Incluso se adelantó a muchos investigadores, al afirmar
que “la tendencia empieza antes de la pubertad...
generalmente entre los 7 y los 9 años”, cuestionó la
teoría que afirmaba que la homosexualidad era
adquirida y no innata. Se considera que fue el primero
en utilizar la idea de homosexualidad latente.

Ellis fue claro oponerse a que se castigara la
homosexualidad como delito y al “tratamiento” que
pretendía “curarla”, porque pensaba que posiblemente
“no podía curarse”. Por supuesto Ellis fue barrido en sus
ideas por dos hombres austríacos: El médico y Filósofo
Sigmund Freud, quien inventó el psicoanálisis, y por el
político Adolf Hitler, creador del símbolo estigmatizante
de los homosexuales: el triángulo Rosa.

Sigmund Freud (1856-1939) conoció la obra de Ulrichs
sobre la homosexualidad y declaró al respecto: “la
investigación psicoanalítica se opone enérgicamente al
intento de separar a los homosexuales de las demás
personas como si fuera un grupo de una naturaleza
especial”. Según Kennett Lewes (1988), Freud no
desarrolló una única teoría de la homosexualidad;
inicialmente esbozó las líneas generales de las teorías.
“Los invertidos atraviesan durante su infancia una base
de fijación muy intensa pero breve por... (su) madre y,
tras superarla, se identifican con la mujer y se
consideran ellos mismos objetos sexuales; es decir,
partiendo de una base narcisista, buscan a hombres
jóvenes que se parezcan a ellos en personas a las que
desean amar como sus madres les amó a ellos... Su
deseo obsesivo por el hombre demuestra verse
determinado por su huida incansable de la mujer”.
Cuatro años más tarde de haber afirmado lo anterior,
Freud planteó en el “Análisis de una fobia en un niño de
cinco años” (Freud, 1909), explicación algo distinta: “La
alta estima que siente el homosexual (de niño) por el
órgano masculino, decide su destino. Durante su infancia
elige a las mujeres como objeto sexual, mientras asume
que ellas también poseen lo que a sus ojos es una parte
indispensable del cuerpo (el pene); cuando se convence
de que las mujeres le han decepcionado sobre este
particular, cesan de ser para él un objeto sexual. No
puede renunciar a un pene en nadie que le atraiga para
mantener relaciones sexuales; y si las circunstancias son
favorables, fijará su libido sobre la “mujer con pene”,
un joven de apariencia femenina. Aunque difieren en
algunos detalles, estas dos teorías expresan una idea
similar: los homosexuales masculinos no resuelven con
éxito el “Complejo de Edipo”.
Página | 36
En 1920, Freud publicó la “Psicogénesis de un caso de
homosexualidad en una mujer”. Freud vio el origen en la
homosexualidad de esta mujer en la relación con su
padre, y reactivado por una coincidencia: el nacimiento
de un hermano menor cuando ella tenía 15 años. El
afirma: “La chica sufrió su gran desilusión justamente
cuando estaba experimentando la reactivación de su
Complejo de Edipo infantil. Se hizo plenamente
consciente del deseo de tener un hijo, un chico; su
consciencia no podía saber que lo que ella quería era un
hijo de su padre, a imagen de él. ¿Qué pasó después?
Que no fue ella quien dio a luz al niño sino su rival, a la
que odiaba inconscientemente, su madre. Furiosamente,
resentida y amargada, se apartó de su padre y de los
hombres en general. Después de esta primera gran
derrota, abjuró de su condición de mujer y buscó otro
objetivo para su libido”.

En este mismo caso escribió: “En general, emprender la
conversión de un homosexual plenamente desarrollado
en un heterosexual no ofrece muchas más perspectivas
de éxito que hacer lo contrario, excepto que por razones
prácticas esto último nunca se ha intentado”.
Según Mondimore (1998), a medida que el psicoanálisis
se fue extendiendo, las observaciones de Freud y sus
ideas sobre la conducta humana fueron distorsionadas y
mal interpretadas con frecuencia. En 1948, Freud
comentó irónicamente que: “En Norteamé rica... la
profundidad de la comprensión –del psicoanálisis- no iba
a la par que su popularidad” (Freud, 1920).

Aunque Freud consideraba que gran parte de su
pensamiento y de sus ideas eran preliminares y
especulativas, algunos de quienes retomaron su método
no lo creyeron así. En los estudios de casos que Freud
desarrollaba, donde describía una de las posibles formas
de entender algo sobre la conducta de una persona en
particular, algunos de sus estudiantes veían una ley
científica aplicable a todos los pacientes (y a los que no
eran pacientes) de todas partes. Parte de esta distorsión
procede de la traducción al inglés de James Stratchey de
la obra de Freud. Por ejemplo, Stratchey inventó las
palabras ego, ello, catexis etc. En las obras originales,
Freud utilizaba palabras alemanas corrientes para
ilustrar esos conceptos. Se dice que este y otros
problemas de traducción han dificultado el estilo de
razonamiento más humanista y filosófico de Freud,
haciendo que sus ideas parezcan más rígidas y
“científicas”, de lo que pretendía su autor.

Mondimore igualmente afirma que los planteamientos de
Freud sobre la homosexualidad eran pues meditaciones
académicas, de poca utilidad práctica, a no ser porque
aclaraban la sexualidad “normal”. En obras
psicoanalíticas posteriores de otros autores Freudianos
Página | 38
que escribieron sobre la homosexualidad, las ideas del
padre del psicoanálisis no tuvieron demasiado éxito, y
caen en pedazos ante un examen detallado5.

Edmund Bergler, quizás el teórico psicoanalítico más
renombrado en los años 50´s. Sus textos homofóbicos,
llenos de prejuicios, lo hicieron famoso entre la
población homosexual. Escribió cosas como: “los
homosexuales son básicamente gente desagradable...una
mezcla de arrogancia, falsa agresión y quejicas...
Serviles cuando se enfrentan a una persona más fuerte,
despiadados cuando ostentan poder, sin escrúpulos
cuando se trata de pisar a una persona más débil”,
igualmente afirmó: “no hay homosexuales sanos”
(Homosexuality Disease or Way of Life?., 1956).

En una carta escrita en 1903 al editor del diario vienés
Die Zeit, Freud expresó su opinión totalmente opuesta al
escribir: “las personas homosexuales no están
enfermas”. Igualmente afirma en la carta a una madre
americana: “La homosexualidad no es sin duda una
ventaja, pero tampoco algo de que avergonzarse, no es

5
Para obtener una exposición completa del desarrollo de estas
ideas léase Psichoanalistic Teoric de Lewes
un vicio, no es una degradación, y no puede catalogarse
como una enfermedad; lo consideramos una variación de
la función sexual producida por una cierta detención en
el desarrollo. Es una gran injusticia y una crueldad
perseguir la homosexualidad como si fuera un delito, al
preguntarme si puedo hacer algo supongo que quiere
decir si puedo abolir la homosexualidad y hacer que su
lugar lo ocupe la heterosexualidad normal. La respuesta
es que en general, no podemos prometer que se logre...
lo que el análisis puede hacer por su hijo va en otro
sentido. Si es infeliz, neurótico, está atormentado por
conflictos o se muestra inhibido en la vida social, el
análisis puede aportarle armonía, paz mental, tanto si
sigue siendo homosexual, como si cambia” (Freud, 1951)

Alfred Kinsey (1894-1956) cuestionó la validez de casi
todo lo que se había escrito en materia de conducta
sexual hasta entonces, partiendo de que la gran mayoría
de investigadores se basaron en prejuicios caducos que
invalidaban las conclusiones. Tras publicar en 1948,
Sexual Behavior in the Human Male (La conducta sexual

en el hombre)20, Kinsey recibió una carta de un
psiquiatra que estaba ideando un proyecto de
investigación sobre la homosexualidad y le respondió:
“me choca y me perturba la frase con que empieza su
carta. Me indica que “está ideando un proyecto de
investigación que intentará establecer que la
homosexualidad es un agente, una causa
etiológicamente muy frecuente de esquizofrenia´. Los
científicos no intentan demostrar nada, intentan
descubrir los hechos del universo y aceptan esos hechos,
Página | 40
se conformen o no a sus prejuicios”.

En su libro La conducta sexual en el hombre, de las 804
páginas publicadas, el capítulo “Expresión homosexual”
tiene cuarenta y nueve páginas, y es casi tres veces más
extenso que el siguiente capítulo que es sobre la
masturbación y seis veces más extenso que el capítulo
sobre “relaciones matrimoniales”. Aparentemente para
él, los datos sobre la homosexualidad eran los que tenían
ramificaciones de mayor alcance, pues le agregó una
sección a la que tituló “consecuencias sociales y
científicas”. La principal conclusión era que la
homosexualidad era muy frecuente entre la población
normal, era poco improbable entonces que fuera algo
patológico. En el texto se lee: “En vista de los datos de
que ahora disponemos sobre la incidencia y frecuencia
de la homosexualidad, y en particular su coexistencia
con la heterosexualidad en la vida de una parte
considerable de la población masculina, es difícil
mantener la opinión de que las relaciones psicosexuales
entre individuos del mismo sexo son escasas y por
consiguiente anormales o antinaturales o que
constituyen en sí una prueba de neurosis o incluso de

psicosis».21
Otra consecuencia más general, era que no existía el
tipo de persona “homosexual”. Había hombres que sólo
tenían relaciones sexuales con mujeres, hombres que
solo tenían relaciones con hombres, y hombres que
tenían relaciones sexuales con hombres y mujeres. Para
él, la homosexualidad era algo que uno hacía, no algo
que uno era. El 37% de los hombres entrevistados
informó que había tenido en su vida una relación
homosexual con orgasmo. La tasa ascendía al 50% en los
hombres solteros hasta la edad de 35 años. El 10% de los
hombres eran más o menos exclusivamente
homosexuales durante por lo menos tres años, para las
edades comprendidas entre los 16 y los 55 años.

Según Mondimore (1998), la ideas de Kinsey sobre los
orígenes de la homosexualidad, lo colocarían hoy
probablemente entre los científicos sociales que se
denominan a sí mismos “constructivistas”, quienes creen
que los humanos tienen un instinto sexual disperso, que
la costumbre, la tradición y otras fuerzas sociales
orientan hacia patrones culturalmente aceptados... pero
sus datos no demuestran en absoluto opiniones
“constructivistas”, ni desaprueban el punto de vista
“esencialista” de que la homosexualidad es un atributo
básico del individuo.

La cifra del 10% de Kinsey probablemente es el dato más
controversial de su investigación, pero generalmente,
quienes la usan la sacan de su contexto o la usan
inapropiadamente. A menudo se extiende a las mujeres,
e incluso se afirma que el 10% de los hombres son
homosexuales. Kinsey midió las conductas sexuales, no
Página | 42
clasificó a los seres humanos en un tipo particular de
sexualidad; por ejemplo, un hombre que experimenta
una o dos relaciones sexuales con otro hombre
probablemente puede identificarse como homosexual, si
no se tiene en cuenta que antes de estas relaciones era
un “Kinsey 0” es decir, un hombre que manifestaba ser
exclusivamente heterosexual.

Escala de Evaluación Heterosexual Homosexual de Kinsey
presentada en la conducta sexual del hombre.

0 = Exclusivamente heterosexual;

1 = Predominantemente heterosexual y fortuitamente
homosexual;

2 = Predominantemente heterosexual pero
ocasionalmente homosexual;

3 = Tanto heterosexual como homosexual;

4 = Predominantemente homosexual pero
ocasionalmente heterosexual;

5 = Predominantemente homosexual y fortuitamente
heterosexual;

6 = Exclusivamente homosexual.

En 1956, Kinsey publicó su segundo informe titulado
Sexual Behavior in the Human Female (Conducta Sexual
de la Mujer).22 En este libro Kinsey informó que hacia la
edad de 30 años, el 25% de las mujeres “reconocía
reaccionar eróticamente ante otras mujeres”; a la edad
de 40 años, el 19% de las mujeres entrevistadas “tenía
algún contacto físico con otras mujeres deliberado y
consciente... con intenciones sexuales”. Esta cifra
asciende al 24% al tomar en cuenta exclusivamente a las
mujeres solteras. A la edad de 45 años el 13% de las
mujeres había experimentado relaciones homosexuales
con orgasmo. En este volumen declaró: “debería
señalarse de nuevo... la imposibilidad de determinar la
cifra de individuos “homosexuales” o “heterosexuales”.
Sólo se puede determinar cuántas personas pertenecen
en un momento determinado a una de las clasificaciones
de la escala de heterosexualidad – homosexualidad.
Igualmente, fue enfático en afirmar: “una de las
características de la mente humana es que intenta
clasificar los fenómenos por dicotomía. Las cosas son
una cosa o su contrario. La conducta sexual es normal o
anormal, socialmente aceptable o inaceptable,
heterosexual u homosexual; y en estos temas, mucha
gente no quiere creer que entre un extremo y el otro

existen grados”.23

Evelyn Hooker En 1958, escribió el artículo La

adaptación del hombre declaradamente homosexual.24
Trabajo que sería utilizado 20 años después para
respaldar el trabajo de quienes quisieron eliminar
definitivamente la homosexualidad de la lista de
trastornos mentales de la Asociación Americana de
Psiquiatría. Apoyada por los Institutos Nacionales de
Página | 44
Salud Mental de los Estados Unidos y tras observar que
uno de sus estudiantes y sus amigos declaradamente
homosexuales no cumplían con los imaginarios de los
hombres homosexuales, aplicó un diseño experimental
refinadamente simple a 30 pares de hombres, uno de
ellos homosexual y otro heterosexual, equiparados por
edad, educación y coeficiente intelectual (la media del
coeficiente intelectual difiere menos de un punto); pidió
a un panel de expertos que interpretase las pruebas sin
conocer la orientación sexual de los sujetos de
investigación; y pedirles que valoraran la salud
psicológica sin conocer la orientación sexual. A modo de
reto Hooker les pidió a los expertos que determinaran en
función de la prueba quién era homosexual y quién era
heterosexual. Las pruebas utilizadas fueron la prueba
proyectiva de Rorschach o más popularmente conocida
como de manchas de tinta, y una similar, el test de
apercepción temática (TAT).

Los expertos sólo pudieron determinar correctamente al
homosexual de la pareja en una 50% de los casos, lo
mismo que hubiera predicho el azar de una moneda
lanzada al aire. En algunos casos, una persona fue
determinada como un “Kinsey 6”, por el Rorschach, y
por el mismo experto como un “Kinsey 0” por el TAT.
Hooker extrajo tres conclusiones de su estudio:

1. La homosexualidad no existe como entidad
clínica. Sus formas son tan variadas como en el caso de
la heterosexualidad;

2. La homosexualidad puede ser una desviación del
modelo sexual que entra dentro del modelo de lo
psicológicamente normal;

3. El papel que desempeñan determinadas formas
de deseo y de expresión sexual puede ser menos
importante para la personalidad y el desarrollo de lo que
frecuentemente se ha asumido.

La Asociación Psiquiátrica Americana, APA, en abril de
1.974 consideró que la homosexualidad per sé no es un
trastorno mental y por lo tanto no puede clasificarse
como tal, por no ser esta una categoría diagnóstica; en
su lugar, se crearon las de trastornos de orientación
sexual. (DSM III R: Modern Synopsis of Comprensive Text
Boock of Psychiastry IV). En el DSM-IV (APA, 1994) se
agruparon los trastornos de género y de la identidad
psicosexual en una misma categoría.

La posición de algunos colegios profesionales
estadounidenses, con respecto a que la homosexualidad
no es una enfermedad mental ni motivo de
discriminación, se encuentra registrada en las
resoluciones de las siguientes asociaciones americanas:
Para el progreso de la ciencia (1.975), de la salud
pública (1.975), de Enfermería (1.979), de Bibliotecarios
(1.971), de Trabajadores Sociales (1.977), de Educadores
Página | 46
(1.970), de Abogados Americanos (1.973) Asociación
Psicológica Americana (1.975) y el Consejo Nacional de
Profesores de inglés (1.979).

En la Clasificación Internacional de Enfermedades de la
Organización Mundial de la Salud, a partir de CIE-
10,1987, no se incluye la homosexualidad como
enfermedad. En ella se señalan, además los problemas
psicológicos conductuales asociados al desarrollo y la
orientación psicosexual, que pueden ser o no
problemáticos para el sujeto y en esa medida pueden
afectar el funcionamiento individual y a la relación con
la pareja al actuar sobre las preferencias y patrones de
relación eróticosexual.

TEORÍAS PSICOLÓGICAS SOBRE APRENDIZAJE

En el estudio coordinado por Irving Bieber (1962) se
concluyó que en la etiología de la homosexualidad el
papel de los padres emerge con gran nitidez en
muchos aspectos, lo mismo que la patología severa de la
relación madre-hijo. Según West, 1983, el padre juega
un papel determinante en la homosexualidad del hijo, ya
que en la mayor parte de los casos está abiertamente
desapegado de él; en otros casos la destructividad
paterna se presenta a través de la indiferencia o más
claramente de la ausencia. Para varios autores, los
cimientos de la personalidad y la psicopatología se
encuentran colocados dentro del núcleo familiar y más
específicamente dentro del sistema triangular (padre-
madre-hijo); la continuidad de las influencias patógenas
familiares crean y mantienen la psicopatología del niño
(Morgan y Morgan (1984), Socarides & Volkman (1991);
Friedman (1991).

En la postmodernidad la posibilidad de verse
influenciado por un único modelo, ya sea padre, madre,
o quien haga las veces de ellos, es prácticamente
imposible. En este momento de la cultura, cualquier
niño y niña se ve continuamente expuest* a los medios
masivos de comunicación, en especial de la televisión,
que se halla presente aún en los estratos
socioeconómicos más deprimidos. Aún en las localidades
más pequeñas o aisladas se tiene acceso a varios canales
de televisión, y el menos que juega con el control del
televisor puede pasar en unos pocos minutos por
diferentes programas televisivos en los que observa un
sinnúmero de modelos de familia, que van desde el de la
mujer madre soltera, viuda o separada, padre único,
familia tradicional, incluso multipadres como en el caso
de hijos de padres separad*s o menores que son
atendidos por grupos neofamiliares. El o la menor no
está en capacidad de ajustarse a un único modelo, ya
que además en su casa y en la escuela observa esos u
otros diferentes modelos. Razón por la que actualmente
no puede afirmarse que el modelo familiar influye
directamente en la etiología de la homosexualidad.

Para algunos teóricos como Keating y Over, 1.990 y Página | 48
Stoller, 1.992, las fantasías sexuales y los sueños de
contenido erótico genitales pueden ser tomadas como
material clínico con fin diagnóstico para determinar la
tendencia sexual.

LAS TEORÍAS DE ORIGEN SOMÁTICO O FÍSICO

Para much*s de los interesados en la conducta sexual
humana, la idea de poder determinar con “claridad” la
esencia de la orientación sexual es un reto que les
ayudaría a describir “definitivamente” su naturaleza. Es
decir, definir con claridad lo que los biólogos denominan
“substrato”, es decir, la sustancia física que es el
origen. Por supuesto cada vez más encontramos
investigadores que consideran que dicho substrato es
biológico. Encontramos pues teorías que centran el
origen en las hormonas, los cromosomas y el cerebro. El
presente aparte de este capítulo no pretende hacer una
presentación exhaustiva de dichas teorías, tan solo es un
acercamiento a su comprensión.

ALGUNAS EXPLICACIONES SOBRE BIOLOGÍA SEXUAL

Durante los primeros estadios del feto humano no se
puede distinguir si será de un hombre o una mujer.
Durante su desarrollo, el embrión humano atraviesa por
diferentes fases. En ellas, la anatomía interna y externa,
así como la estructura de los diferentes órganos, se
parece mucho a la de los organismos más primarios.

En cada embrión existen los precursores de los órganos
reproductores de ambos sexos. Incluso al principio de su
desarrollo tienen estructuras tanto de macho como de
hembra. El pene y el clítoris se desarrollan a partir del
tubérculo genital. Los mismos pliegues del tejido que
formarán los labios menores de la mujer se prolongan y
fusionan para formar el escroto del hombre.

Una hormona llamada testosterona que es secretada por
los testículos ayuda a que el embrión desarrolle órganos
de macho. Pero estas estructuras necesitan de algo más
que la testosterona para desarrollarse. Los conductos
sexuales denominados de Müller se convierten en
órganos sexuales de hembra en los embriones de mujer,
mientras que en los de macho se debilitan y retroceden.
Para que esto ocurra debe estar presente otro
componente químico, su nombre: hormona inhibitoria de
los conductos de Müller (HIM). Un periodo crítico se
presenta cuando el HIM no puede frenar la
transformación en los órganos de hembra. Por ejemplo,
si se castra un embrión masculino después de haber
superado el periodo crítico resultara de ello una
anatomía incompleta pero marcadamente de macho, y
no se desarrollarán órganos de hembra.
A finales de 1940, quedó claro que en el hombre existe
un gen o cromosoma “Y”, es decir, un hombre tiene un
cromosoma “X” y uno “Y”, y las mujeres dos “X”. El
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cromosoma “Y” es denominado “factor determinante del
testículo” (FDT); cuando este se pone en marcha, logra
que la gónada embrionaria indiferenciada empiece a
convertirse en un testículo y se desencadena una
cascada de acontecimientos: el testículo empieza a
segregar HIM y Testoterona; estas hormonas en
circulación provocan que una parte de los conductos
sexuales primarios retroceda y otra se convierta en
conductos sexuales internos de macho, y que los
precursores genitales externos se conviertan en el pene
y el escroto. Además, se ponen en movimiento el
desarrollo de todos los aspectos físicos del macho: la
pelvis, la musculatura y algunos aspectos del desarrollo
cerebral. Si el embrión no dispone de FDT, las gónadas
se convierten en ovarios y se presentan acontecimientos
distintos: la diferenciación de los órganos sexuales
externos e internos de hembra, la determinación de la
forma de la pelvis, el desarrollo del tejido mamario y
otras características de la mujer. Ese desarrollo se
produce sin necesidad de hormonas segregadas por los
ovarios.

Según Mondimore (1998), “estos extraños síndromes nos
ayudan a comprender la homosexualidad porque sirven
para poner en duda las categorías sexuales habituales,
no sólo la dicotomía homosexual/heterosexual, sino
también la dicotomía hombre/mujer. Los individuos que
tienen síndrome de insensibilidad andrógina son personas
genéticamente hombres que se ven, actúan y se
consideran a sí mismos mujeres. El estudio de los
individuos con déficit de 5-alfa-reductasa, parece
indicar que la identidad sexual puede diferir de la
identidad sexual social. Nacer con genitales de hembra y
ser educado como una niña, no impide que en esas
personas aparezca una identidad masculina y un interés
erótico por las mujeres, debido quizás a la
“masculinización” del cerebro”.

Los estudios anatómicos del hipotálamo de la rata,
realizados en los años 70´s, revelan que la rata macho
tiene un núcleo en particular del área preóptica más
grande que la rata hembra, esta área se ha denominado
núcleo sexualmente dimórfico del área preóptica (NSD),
y se considera crucial para la conducta de apareamiento
en el macho. A finales de los años 80´s los mismos
investigadores que habían realizado el trabajo
experimental del hipotálamo de las ratas anunciaron que
habían descubierto varios núcleos hipotalámicos en el
cerebro humano que también tenían una morfología
sexual diferente, tenían un tamaño distinto en los
hombres y en las mujeres. Habían localizado un grupo de
cuatro series neuronales nunca antes descritas en la
parte anterior del hipotálamo, series a las que
denominaron núcleos intersticiales del hipotálamo
anterior (INAH). A cada núcleo se le designó además un
número. Se describió que INAH2 e INAH3 tenían una

morfología distinta, diferente en los dos sexos. INAH3, Página | 52
era inequívocamen te mayor en los hombres.25

LA BIPOTENCIALIDAD MASCULINO-FEMENINO.

En 1.990 Money había planteado, en un trabajo
publicado por la revista de la Academia Americana de
Psicoanálisis, que: «La bipotencialidad ha sido
investigada primeramente en el hipotálamo, donde se ha
establecido el diformismo masculino-femenino, pero no
se ha podido esclarecer la participación de los factores
determinantes y sus respectivos estadios de
diferenciación de la etapa prenatal y post-natal... Otro
aspecto del problema producido por el propio avance del
descubrimiento de la investigación neuroanatómica es
que tal bipotencialidad masculina-femenina, supuesto
camino de la homosexualidad como algo intermedio
entre ambas, es que resultaría de estirpe orgánica, es
decir, no volitiva y ello produce una confrontación
drástica tanto en lo político como en lo moral, a los
postulados de la «desviación» y la preferencia
homosexual por elección”.

No obstante los indicios de la investigación biológica,
muchos autores están de acuerdo en considerar que la
homosexualidad no es una conducta que tenga relación
con la orientación de género, la conducta del sexo
opuesto, ni se trata propiamente de un trastorno de la
identidad de género (McConaghy y Silove, 1991). Para
otros, la homosexualidad puede verse como un aspecto
de la expresión sexual de género que refleja
profundamente los valores socioculturales
contemporáneos (De Cecco y Elia, 1993).

La Investigación realizada por Le Vay, un investigador
inglés residente en California EE.UU., investigador del
Salk Institute de San Diego, es a la que más despliegue y
confrontación se le han dado en los últimos años. La
revista científica «Science» (agosto 30 de 1991) público
su más reciente estudio (realizado postmorten en
hombres y mujeres heterosexuales y en hombres
homosexuales), en donde se afirma que en el cerebro
existe un racimo de neuronas conocidas como INAH3

(tercer núcleo intersticial del hipotálamo anterior), el
cual Le Vay llama «el lugar del sexo», cuyo tamaño es
dos veces más grande en hombres homosexuales que en
los hombres heterosexuales, quienes lo tenían casi de la
misma medida que el de las mujeres heterosexuales.

Le Vay concluyó que la orientación sexual tiene relación
con la estructura dismórfica de la región anterior del
hipotálamo y que ésta es el posible substrato de la
homosexualidad. Así mismo afirma: «lo que yo informé
fue la diferencia en la estructura cerebral de los
hipotálamos, no podemos hablar sobre lo que hace que
la gente sea gay o heterosexual, pero esto abre las

puertas para encontrar las respuestas a este asunto».26

Página | 54

Cabe señalar que la investigación de Le Vay se realizó en
personas fallecidas a causa del SIDA, lo que hace
vulnerable su estudio, sus conclusiones se prestan a una
serie de interrogantes tales como los planteados por
Jhon Money, psicólogo de la Universidad Jhon Hopkins,
considerado por algunos como el decano de los sexólogos
estadounidenses: ¿Cuándo se depositó «esto» allí? ¿Fue
en el estado prenatal, neonatal, durante la infancia o
durante la pubertad?. Para otros se confirma lo obvio,
pues para ellos por supuesto la orientación sexual está
en el cerebro.

Le Vay plantea la realización de un nuevo estudio con
sujetos vivos, usando la tecnología de las imágenes de
resonancia magnética, sin negar por ende que
permanece convencido que la biología es el destino.
Dice él «sí hay influencias ambientales, éstas operan
muy temprano en la vida, en la etapa fetal o en la
infancia temprana, cuando el cerebro se está todavía
integrando. Soy muy escéptico ante la idea de que la
orientación sexual es una cosa cultural».

En la revista «Archives of General Psychiatry», (marzo,
1993) se publicó la investigación de Laura S. Allen y
Roger A. Gorski, reconocidos genetistas e investigadores
de la Universidad de California, en los Angeles. Ellos
demostraron que el INAH3 tiene un tamaño mayor en los

hombres homosexuales que en las mujeres y en los
hombres heterosexuales, así mismo, que esta situación
en los hombres homosexuales se aproxima más o se hace
semejante a la de las mujeres heterosexuales. El
experimento se repitió en lesbianas por los doctores J.
Michael Bayley y Richard C. Pillard exhibiendo similares
resultados.

Evelin Hooker, quien influye positivamente en el campo
de la psiquiatría hasta el punto de lograr (en 1974) que
la homosexualidad dejara de ser considerada como una
enfermedad, demostró en un estudio realizado en los
años 50 que es imposible a través de pruebas
psicológicas distinguir heterosexuales de homosexuales.
Frente a la investigación de Le Vay interrogó ¿Por qué
queremos saber la causa? Es un error esperar que
podamos modificar o cambiar la homosexualidad... Si
entendemos su naturaleza y la aceptamos como dada,
estaremos más cerca de la clase de actitudes que harán
posible a los homosexuales llevar una vida decente en la
sociedad.

Si la causa de la homosexualidad está en los
cromosomas, teóricamente las organizaciones en la
comunidad homosexual y lésbica podrían ganar la
protección de sus derechos civiles como cualquier
minoría «natural», en la cual el eje legal es la cuestión
de una característica «inmutable». Sin embargo, para
otros, esto significa abrir el espacio para que algunos
investigadores quisiesen buscar una «cura».
Página | 56
Algunos investigadores han sugerido que los mayores
niveles de testosterona presentes en el feto son los
responsables de la mayor lateralización (desarrollo
superior de un lado del cerebro frente al otro) observada
en el cerebro del hombre; eso podría explicar la mayor
capacidad visual y espacial, y su mayor separación de
funciones en dos hemisferios: asimetría funcional del
cerebro masculino. También se cree que ello puede
explicar el hecho de que haya más hombres zurdos que
mujeres. Según esa teoría si los niveles más altos de lo
normal de testosterona influyen en la orientación sexual,
necesariamente se presentaría un número mayor de
lesbianas zurdas. Resulta que si es así. Un estudio
realizado por el equipo de Cheryl Mcormick, demostró
que el 69% de las lesbianas estudiadas eran zurdas para
escribir, cepillarse los dientes y enhebrar una aguja,
comparadas con el 35% de la población general de

mujeres.27 Otro estudio mostró que los hombres
homosexuales tiene más probabilidades de ser zurdos

que los heterosexuales.28 Este resultado no pronostica
una teoría estrictamente hormonal de la sexualidad.

Según Mondimore (1989), se cree que en algunos
individuos el efecto de la testosterona queda en parte
“amortiguado”, y las dos mitades del cerebro son tan
similares que las funciones del lenguaje o la preferencia
de una u otra mano se asignan al azar. Enalgunos ésta
dominancia es “compartida”. Resulta ser que las
personas zurdas la muestran frecuentemente. Varios
estudios han mostrado diferencias entre individuos
homosexuales y heterosexuales en funciones cerebrales
conocidas por estar lateralizadas. Citando a Hall y
Kimura, Mondimo re informa que en un estudio realizado
para medir la precisión con la que los individuos de
ambos sexos y diferentes orientaciones sexuales podían
acertar con un proyectil, los hombres heterosexuales
presentaron mejores resultados que los homosexuales, y
las lesbianas obtuvieron mejores resultados que las
mujeres heterosexuales, aún eliminando el factor de su
historia deportiva.

Varios estudios pretenden haber encontrado
correlaciones anatómicas de mayor simetría funcional en
el cerebro de los homosexuales, lo que indicaría que
tienen más funciones cerebrales repartidas entre los dos
hemisferios. Lo que conlleva a que también deberían
tener más fibras de conexión. En el estudio Orientación
sexual y tamaño de la comisura anterior en el cerebro

humano, Allen y Gorsky (1992)29 basados en autopsias,
informaron que la comisura anterior del cerebro de los
homosexuales era mayor que en el de los
heterosexuales. Según Mondimore, lo más sorprendente
es que cuando se intentó corregir el hecho diciendo que
en general el cerebro de los hombres es más grande que
el de las mujeres, resultó que el tamaño medio de la
Página | 58
comisura anterior de los homosexuales era casi el mismo
que en las mujeres.

En un reciente estudio sobre Orientación sexual y
anatomía del cuerpo calloso (1994), realizado por el

equipo de A. Scamyougeras,30 utilizando medición con
escáner del tamaño del cuerpo calloso, una sección de
éste es un 13% mayor en un grupo de hombres
homosexuales que en uno de heterosexuales.

GENÉTICA SEXUAL

El principal defecto de la teoría de la degeneración es
que depende de una teoría inexacta de la herencia que
sostiene que los rasgos adquiridos pueden transmitirse a
los descendientes. Científicamente se conoce que los
rasgos genéticos son inalterables a no ser que se
presente daño directo del ADN en las células del
esperma o de los óvulos, provocados por radiación.

En el estudio de Kallmann (citado por Mondimore), para
el que logró encontrar 85 homosexuales gemelos y pudo
entrevistarlos a todos, excepto a 22 de sus hermanos.
Los que eran dizigóticos, mostraban un 11.5% de taza de
concordancia en el tema de la homosexualidad, los pares
monozigóticos, mostraban casi un 100%. A pesar de lo
contundente de la información, se desestimó la
concordancia por considerarse obsoleta. Este rechazo de
la comunidad científica a este tipo de hallazgos radica
en la resistencia existente hacia las teorías que se
apartan del discurso psicológico o psiquiátrico.

En el estudio realizado por Bailley en 1991, (Universidad
de Northwestern) y Pillard (Escuela de Medicina de la
Universidad de Boston) en el que analizaron a más de
100 pares de gemelos, en los hombres, los gemelos
dizigóticos presentaban una tasa de concordancia del
24% en el tema de la homosexualidad. Los monozigóticos
presentaban un 50% de concordancia en el mismo tema.
Los hermanos adoptivos presentaban un 19% de tasa de
concordancia. En un estudio realizado con mujeres, los
pares monozigóticos presentaron un 48% de concordancia
en el tema de la lesbianidad, respecto a un 16% en los
pares dizigóticos y un 6% en los pares de hermanas
adoptivas. Las tasas de concordancia en la orientación
sexual siguen el patrón que se espera en un rasgo
genético: los gemelos más parecidos genéticamente
(monozigóticos) presentan un mayor tasa de
concordancia que los menos parecidos (dizigóticos), y
por supuesto, de l*s hermanos adoptiv*s.

ESTRUCTURA DEL ÁCIDO DESOXIRRIBONUCLEICO ADN

En Julio de 1993, un grupo de genetistas encabezados
por Hamer, de los Institutos Nacionales de Salud de los
Estados Unidos, publicó en el número 261 de la revista
Science, un artículo al que tituló Relación entre los
marcadores de ADN en el cromosoma X y la orientación
sexual masculina. Hamer y su equipo de trabajo,
descubrieron en el árbol genealógico de las personas
Página | 60
homosexuales, que es frecuente la existencia de otros
homosexuales en la familia. El 13.5% de los hombres
estudiados tenía un hermano homosexual y con
frecuencia un tío o un primo por parte materna. Aun
cuando no en todos los árboles se mostraba este patrón,
en varias familias la homosexualidad heredada por parte
de la familia materna era sorprendentemente manifiesta
a lo largo de varias generaciones. Recordemos que el
cromosoma X proviene del ADN de la madre, por tanto,
si el rasgo se hereda de esta, se encuentra en este
cromosoma. Al examinar los marcadores de ADN en los
cromosomas X de esos hermanos, se descubrió que 33 de
los 40 pares compartían marcadores en el extremo del
brazo largo del cromosoma X en un área denominada
Xq28.

En un estudio posterior, con otros 32 pares de hermanos
homosexuales, volvieron a hallar que 23 de ellos
compartían el marcador Xq28. Otro estudio examinó
familias de hermanas lesbianas, y descubrió que no
existía correlación entre el Xq28 y la lesbianidad. De lo
anterior se desprende que la herencia sólo es
parcialmente responsable del desarrollo de la
orientación homosexual, y que el hecho de compartir
genes idénticos no predice resultado idénticos en cuanto
a la sexualidad. En una de las familias estudiadas por
Hamer, se encontraron 4 hermanos que compartían el
marcador, dos de ellos eran homosexuales y los otros no.
Ello sugiere que en la homosexualidad podrían participar
otros genes aparte del Xq28.

PERIODO CRÍTICO

Las más recientes teorías sobre el funcionamiento del
cerebro indican que las dicotomías entre lo innato y lo
adquirido, y lo psicológico y lo biológico no son tan
importantes cuando la consideración se hace sobre
conductas de seres human*s.

El biólogo Robert Wesson afirma que “el genoma (todo el
material genético del organismo) no es un proyecto
original... sino una serie de instrucciones”. Realmente lo
que se sucede es que el cerebro “se conecta” a sí
mismo, luego del nacimiento y para ello se basa en la
respuesta que recibe del entorno.

Las neuronas de nivel inferior se sintonizan de tal
manera que pueden recibir determinada información
específica. Las neuronas de nivel superior reciben dicha
información, la seleccionan y la redistribuyen. Otro
grupo de neuronas compara la información con un grupo
diferente de neuronas, y se presenta una serie de
circuitos de retroalimentación en los que pueden
confluir esas diferentes informaciones. Una neurona que
procesa una información puede inducir a otra a que
continúe el proceso y así sucesivamente; estos procesos
se reiteran formando caminos de información por los que
ésta circula más rápidamente. Cada información
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procedente del exterior circula por dichos caminos
solidificándolos aún más, en un proceso al que se
denomina “aprendizaje”.

Para poder desarrollar conductas más complejas,
especialmente una conducta aprendida, el cerebro debe
estar inmaduro al nacer y desarrollarse durante un
periodo más largo. Como los animales inferiores tienen
cerebros altamente conectados no se pueden adaptar a
entornos cambiantes porque su cerebro ya no puede
aprender. Los animales disponen de instintos que les
ayudan a sobrevivir. Únicamente los seres humanos
pueden aprender de su entorno, transformando su
esquema de acción, y creando la posibilidad de construir
nuevas informaciones a partir del aprendizaje ya
obtenido. Es decir, el aprendizaje solamente es posible
en la medida en que se desarrollan patrones complejos
de relación de información entre las neuronas. Estos
procesos conforman redes neuronales y redes aún más
complejas dentro de las mismas redes.

El olvido, según la misma teoría, corresponde a una
desvinculación progresiva de una red. Por lo tanto, en el
proceso de recordar se pone en vigencia nuevamente la
información que se había olvidado. Algunas estructuras
son tan fuertes que no se olvidan, por ejemplo, la
estructura que posibilita caminar, y la que guarda la
lengua materna. La inteligencia la constituyen los
procesos de mayor complejidad en elaboración. Dentro
de estos procesos de intelección se encuentra el
altruismo, la lealtad, el amor filial, patriotismo, y la
elaboración de conceptos políticos como los derechos
humanos.

En los animales se encuentran conexiones fijas (centros
de valoración) que igualmente poseen los humanos,
como el circuito del miedo, que comprenden el cerebro,
las glándulas suprarrenales (que segregan adrenalina y la
hormona de la defensa de la huida), y el nervio vago
(que ejerce el control nervioso sobre el ritmo cardiaco y
la presión sanguínea). Otro centro de valoración
importante es el instinto materno (la mayor parte de las
hembras no tienen que aprender a cuidar las crías). Los
machos compiten ferozmente entre sí por el privilegio
de la reproducción. La base genética de los centros de
valoración concuerda con la teoría de la evolución, en el
sentido de que las conductas que maximizan la
reproducción de la especie se perpetúan durante la
evolución y se codifican en los genes.

Los niveles prenatales de hormonas determinan gran
parte de las conductas típicas del macho y de la hembra
en los animales, pero se sabe que también algunos
procesos hormonales ocurridos antes del nacimiento
influyen en la conducta, por ejemplo, las niñas con
hiperplasia suprarrenal congénita tienden a asumir
comportamientos considerados masculinos. Es necesario
recordar ejemplos previos de cómo las hormonas
Página | 64
influyen cerebralmente en el comportamiento de los
homosexuales y las lesbianas, situación por la que
difieren de sus homólogos heterosexuales.

Los niveles de hormonas masculinas segregadas
normalmente durante el periodo prenatal no son
suficientes para producir una expresión completa de la
conducta masculina; por eso las conductas de este orden
se superponen tanto en hombres como en mujeres, y
deben afirmarse o negarse en el proceso de intercambio
social.

Según Mondimore: “quizás los individuos más propicios a
desarrollar la orientación homosexual sean los “menos
conectados de forma fija” a la reproducción en
contraposición a sus homólogos. Esta línea de
razonamiento también concuerda con los datos que
sugieren que la orientación sexual está sometida a algún
tipo de control genético... Los datos neurobiológicos del
desarrollo y el aprendizaje explican por qué la
orientación sexual no parece sujeta a cambios. A medida
que se desarrollan, algunas conductas, incluso las
adquiridas exclusivamente a través del aprendizaje
como el lenguaje, quedan fijadas en la estructura del
sistema nervioso... Los nuevos descubrimientos en el
estudio de la conducta indican que es imposible separar
lo “innato” de lo “adquirido” o los procesos
“psicológicos” de los “biológicos”... En ningún aspecto
de la conducta humana nuestros aspectos biológicos y
psicológicos están tan fusionados y enlazados como la
sexualidad... La orientación sexual parece seguir
demasiadas “normas” biológicas para que la
homosexualidad no sea más que una “construcción”
social... es demasiado compleja para ser explicada en
término que no sean humanos. Si nuestra cualidad más
humana es nuestra enorme diversidad de capacidades y
posibilidades, especialmente nuestras relaciones con los
demás, no debería ser en absoluto sorprendente que en
algunos de nosotros la capacidad de amar se oriente
hacia miembros de nuestro mismo sexo”.

LA ORIENTACIÓN SEXUAL COMO ELECCIÓN

Para quienes asumen que la homosexualidad y la
lesbianidad es una elección, la orientación sexual se
determina a partir de una vivencia. Esta determinación
no parte del concepto de que la orientación es el
resultado de un proceso adquirido o por un determinante
biológico. Simplemente, parte de que la persona se hace
homosexual o lesbiana como resultado de la vinculación
positiva con alguien que tenía esa misma orientación
sexual.

La elección requiere de un proceso que es
eminentemente pregenital (sin intervención de los
órganos genitales) y que radica básicamente en la
asunción del afecto y el erotismo, siendo concretado
posteriormente en el intercambio genital con otras
personas de su mismo sexo. En general, este «conocer»
Página | 66
no se presenta por negación de las personas del otro
sexo (heterofobia), sino por reafirmación de las
relaciones con personas de su mismo sexo, situación que
no implica una negación al otro sexo. Hombres y
mujeres son virtualmente afectivos los unos con los
otros, sin que por ello se puedan catalogar como
bisexuales. En tal sentido, la homosexualidad y la
lesbianidad «no pueden transmitirse» por el simple
compartir espacios (como si fuera contagiada por un
virus aerobio) o aprenderse de un momento a otro, pues
requiere de un proceso en su construcción.

Sin embargo, por procesos de intercambio social en
condiciones de encierro y hacinamiento, algunas
personas asumen prácticas homosexuales, incluso
homogenitales, sin que ello determine una orientación
sexual homosexual o lésbica. En este caso no pudiera
hablarse de que estas personas son homosexuales o
lesbianas, simplemente son personas que
transitoriamente pueden catalogarse como bigenitales u
homogenitales si esa es su única práctica durante un
largo periodo de tiempo; incluso si en este hubieran
desarrollado procesos homoafectivos u homoeróticos
ALGO MÁS QUE UNA INMENSA MINORÍA.

Según algunos investigadores, la prevalencia social de la
homosexualidad no se puede determinar, ya que las
investigaciones no han cubierto amplios sectores de
población, sin embargo, las variables en dichos trabajos
oscilan entre el 1,7% y el 7% de la población total.
«Varios autores coinciden en determinar que la cifra es
cercana al 6%». (Smith 1.991)

Se tiende a creer que la homosexualidad y la lesbianidad
se presentan en mayor proporción en clases altas, en
personas cultas y en mayor cantidad en hombres que en
mujeres. Por tal razón, cuando se citan personajes
homosexuales, éstos son usualmente hombres famosos
en las artes y la cultura en general, y poco o nada se
hace referencia a los hombres obreros y artesanos, entre
otros, como tampoco a las mujeres. Sin embargo, la
homosexualidad y la lesbianidad se presentan en todas
las culturas y grupos sociales. Lesbianas y homosexuales
se han unido en muchos países del mundo buscando
reconocerse a sí mismos y a otros, conocer sus derechos
y hacerlos respetar, así como para denunciar los
múltiples atropellos a los que continuamente son
expuestos.

Ni la homosexualidad ni la lesbianidad son
enfermedades, sin embargo, aún, l*s heterosexuales, l*s
bisexuales y los mismos homosexuales y lesbianas se
plantean interrogantes tales como: ¿Responde la
conducta homosexual y lesbiana a los procesos
educativos en el entorno familiar? ¿Es el resultado de
una característica particular en el cerebro? ¿Es una
Página | 68
conducta aprendida? ¿Se es pecador por realizar el
ejercicio genital con otro hombre o con otra mujer? ¿Por
qué sí no es un delito se les sigue aislando en espacios
especiales en las cárceles? ¿Por qué razón les son
vulnerados permanentemente los Derechos Humanos y
Sexuales a los homosexuales y lesbianas, por otras
personas en la comunidad y por algun*s de l*s
representantes de la autoridad?

El eje del asunto no es tan solo obtener respuestas, sino
comprenderse y comprender al otro o la otra. Este es un
esfuerzo que posibilita la tolerancia y el respeto.
Negarl*s, ignorarl*s, no comprenderl*s, es también negar
su existencia. Lo que nos hace personas no es tan solo lo
que somos, es también lo que l*s otr*s asumen de mí.
Despersonalizar al otro o a la otra es negar también la
parte de ell*s que hay en mí. Es también negarme a mi
mism*.

El desarrollo saludable, integral, no discriminatorio y
positivo de hombres y mujeres, sólo es posible en
sociedades, grupos laborales, familiares, educativos y de
formación en que los hombres y mujeres hayan
aprendido a no maltratar y discriminar, y las diferentes
«minorías» a no permitir esta situación.
Un claro indicio del fracaso en la educación sobre la
sexualidad y los Derechos Humanos (en especial sobre el
libre desarrollo de la personalidad, la no-discriminación,
la tolerancia y el derecho a la diferencia), radica en que
se permiten en todas las instituciones formativas
(escuela, familia, iglesia) los abusos verbales y físicos a
lesbianas, homosexuales y otras minorías sexuales,
étnicas y sociales, siguiendo un patrón de comunicación
que ha sido aceptado socialmente y que se caracteriza
por ser marcadamente heterosexista, homo y
lesbofóbico.

Muchas de las razones esgrimidas por quienes se
consideran representantes de la ética y la moral social
se basan en el desconocimiento del hecho de que la
sexualidad es el componente más profundo de la
personalidad humana. Esta se desarrolla desde la más
temprana infancia y continúa evolucionando hasta la
edad adulta.

Si hombres y mujeres, lesbianas y homosexuales o de
cualquier orientación, conducta y comportamiento
sexual no pueden o no les es permitido asumir y vivir su
sexualidad como algo hermoso y significativo para sus
vidas, su crecimiento como personas y su relación
consigo mism*s y con la sociedad se desarrollarán en una
doble moral, y sobre todo, en un proceso cada vez más
conflictivo y autodiscriminatorio.
Un elemento importante en el ejercicio de la
autodeterminación es la toma de conciencia de sí mism*,
del desarrollo de la identidad sexual particular; es poder
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contar con espacios socializadores de la experiencia
particular y apropiarse de elementos que le permitan a
la persona entender su propia realidad. Esta parte del
libro es tan solo una aproximación a la comprensión de
los diferentes planteamientos teóricos en torno a la
homosexualidad. Cabe aclarar que pocos son los autores
que se han detenido a realizar un análisis de la
lesbianidad, probablemente se debe a que muchos de los
investigadores han sido a su vez hombres homosexuales,
como también, a que la mujer lesbiana es aún más
discriminada: Lo es por ser mujer, por ser lesbiana y
porque los hombres homosexuales que en general no
hacen un esfuerzo de entenderse a sí mismos, menos lo
han hecho para tratar de entender a las mujeres.

Los espacios socializadores diferentes a los guetos
comerciales y a los espacios de autoafirmación creados
por los mismos homosexuales y lesbianas en nuestra
sociedad (apartamentos, galerías, restaurantes, parques,
saunas, cafés, cines, videos), hasta ahora, no han sido
posibles. Tal vez porque sería necesario que la misma
sociedad comprendiera que l*s seres human*s somos
únic*s e irrepetibles y que cada un* tiene su propia
manera particular de trascender y evolucionar.
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Capítulo 3

IDENTIDAD SEXUAL
Hombres y mujeres suelen tomarse mucho tiempo
durante su vida tratando de entender qué desean ser
como personas.

La sexualidad es uno de los elementos fundamentales en
la construcción individual, sin embargo algunas personas
se encuentran ante la disyuntiva de ser lo que desean
ser o lo que la cultura influenciada por la familia, la
escuela y la sociedad en general les dice que deben ser
con respecto a su sexo, cuerpo, género, rol de género,
vestidos y accesorios, orientación sexual y conductas
sexuales.

Construirse una identidad requiere confrontar modelos y
determinar cuál adoptará: el suyo propio o el que la
sociedad le dicta.

Ser feliz no es posible mientras la persona se vea
obligada a escoger para su vida aquellos caminos por los
que no desea transitar.

Analizar e interpretar la construcción de la identidad
sexual implica partir de la reconstrucción del texto
sobre la sexualidad, que es elaborado básicamente por
Psicólogos, especialistas en sexualidad, sexólogos y
educadores sexuales como una manera de interpretar la
realidad sexual y sobre todo poder clasificar a l*s
usuari*s de sus servicios o posibles pacientes en sus

imaginarios particulares1 .

Las conceptualizaciones sobre sexualidad deben rescatar
cualquier posibilidad de definición que la persona haga
de sí misma. Cuando las definiciones sexológicas son
rígidas en sus límites, las personas en su interés de
ubicarse forzan su clasificación y se encasillan en éstas.
Igual suele suceder con el terapeuta; por ejemplo, el
concepto de sexo es un concepto biológico y en esto
existe un acuerdo social y científico, pero cuando se
interroga explícitamente a una persona sobre qué es un
hombre o qué es una mujer, su respuesta recurre a un
imaginario social, a un “deber ser” (“el hombre trae la
comida y la mujer cuida los niños”), que como tal no
está escrito en ninguna parte. Las personas dan
respuestas a partir de su propio imaginario con relación
al imaginario social, por tanto, la visión de cada persona
de la sexualidad es particular; se puede deducir de lo
anterior que hay tantas definiciones para la sexualidad y
sus componentes, como personas hay, es decir, no
podemos hablar de una sexualidad, sino más

correctamente de sexualidades2 . Cada sexualidad es
única como es el individuo que la vive.
Los discursos particulares de las sexualidades son
básicamente una explicación que cada persona hace
para sí misma y hacia los demás. En este intento de
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explicarlas participa de la construcción del discurso
social de la sexualidad. Este discurso como tal no está
construido, no es un referente único, pero sí uno
socializado que hace parte de los imaginarios que se
tienen en torno a la sexualidad. Dicho discurso se
plantea como la alternativa posible en la construcción
de la sexualidad, y lo denomino “deber ser”, que como
tal determina una forma de ordenamiento e intercambio
en las sexualidades. Es propio de cada cultura, tiempo y
lugar. Por ejemplo, el “deber ser” latinoamericano
incluye elementos del machismo, el sexismo, la
homofobia, el poder del hombre y el género masculino, y
elementos judeocristianos en la manera de concebir el
amor, la relación de pareja, el ejercicio de la
genitalidad, la familia, y las estructuras de poder.

Cada cual, al construirse para sí mism* una explicación
del deber ser, introduce en su apreciación particular los
elementos sociales y sus vivencias particulares.
Apreciación y vivencia le son inherentes, y hacen parte
de su cotidiano y de la manera como se relaciona con su
entorno. Por ejemplo, le afectan en sus crisis,
rompimientos y disyunciones particulares; en este
sentido, cuando la persona se plantea su identidad, lo
hace con relación a un modelo social y a su “querer ser”
(lo individual fundamentado en el social). El modelo
social en el que se fundamenta es el modelo teórico
imperante (por ser el propio de la cultura en la que
participa), el del “deber ser”.

L*s seres human*s no construyen su identidad a partir de
un modelo teórico; logran construir su identidad
particular, y ello implica un proceso que conlleva cierto
grado de conciencia de sí mismos. El proceso se elabora
teniendo en cuenta lo que ha sido para sí mismos la
vivencia de su propio deseo, que se desencadena a partir
de un hecho concreto. El análisis y comprensión del
deseo particular necesariamente tiene como referente el
“deber ser” socializado. Su proceso lo logra ajustándose
a un modelo propio, a partir de lo que considera para sí
que es correcto y adecuado. La conciencia del deseo se
elabora en el proceso de la construcción del “querer
ser”.

2.1 PROCESO DE LA CONSTRUCCIÓN DEL «QUERER SER» O
PROCESO DE LA IDENTICACIÓN

El “querer ser” no es ajeno al proceso de socialización;
En realidad, se fundamenta en una visión y experiencia
particular del “deber ser”. El “querer ser” se construye
como un proceso donde lo primero que sucede es que el
individuo hace un reconocimiento de su deseo, con
contenidos eróticos afectivos o genitales.
En un segundo momento, se realiza una introspección
en la que el individuo se centra en sí mismo, en su
realidad, en su deseo y se pregunta acerca de los
Página | 76
problemas, los conflictos que ello generaría en su
interior, en sus relaciones con los demás, y con el
“deber ser” que le puede acarrear asumir su deseo.

El tercer paso es la toma de conciencia, que implica la
aceptación de las posibles consecuencias que conlleva
el adoptar cambios o actitudes distintas al “deber ser”,
o bien las que provienen de seguir el juego social
olvidando los propios deseos.

En un cuarto paso, se hace la toma de decisiones; la
persona decide su posición frente al “deber ser”, que le
puede implicar ruptura o acomodación con este.

El quinto paso es el de la negociación, en el cual cada
persona decide si el modelo que escogió como su
“querer ser” lo vive en el ocultamiento, lo hace
explícito para algunos pocos, o lo socializa.

El último paso es ejercer su vida a partir del “querer
ser”, lo que implica la posibilidad de crear
confrontaciones con otr*s cuyo “querer ser” es
diferente, o con otr*s que por considerar que dicho
modelo es el adecuado se convierten en defensores
sociales del “deber ser” individual o del deber ser social.

Para algunos, la posibilidad de realizar este proceso no
surge, porque no se ven cuestionados en su deseo.
Cuando esto no sucede, es porque la persona se ha
identificado con el modelo del “deber ser” y su deseo no
la cuestiona.

Varios autores han denominado identificación a este
proceso, que de igual manera podría llamarse
construcción del “querer ser”. Sin embargo como este
proceso implica una ruptura entendida como una toma

de posición3 frente al “deber ser”, yo prefiero llamarlo
proceso de identicación. Nominándolo así, porque cada
persona lo construye teniendo como referente sus
propias vivencias y sentimientos, es decir, a partir de la
conciencia de su «querer ser», de lo que considera que
quiere, desea y necesita para sí. Identicarse significa
que en las experiencias y las vivencias del “querer ser”,
la persona se reafirma hasta el momento en que logra
identificarse con su deseo; en ese momento estaría
identicad* con su “querer ser”. El “querer ser” prima
sobre el “deber ser” en la medida en que reafirma el
desarrollo de la estructura de identidad sexual.

L*s seres human*s en su proceso individual de “querer
ser” pueden reelaborar el deseo y redireccionarlo.
Incluso, una vez ha llegado a la identicación de un
deseo, puede pensar en el reconocimiento de otro
deseo e iniciar un nuevo proceso.

Cada persona en su identidad sexual de manera implícita
o explícita contempla una serie de elementos que tienen
que ver con: cuerpo, sexo, género, orientación sexual y
expresiones comportamentales sexuales. Por ejemplo,
algunas personas en la comunidad consideran que
algunas prácticas no son adecuadas o pueden ser
Página | 78
antinaturales o anormales, pero cada persona valora y
describe para sí su expresión; para ello acepta o niega
dicha valoración de acuerdo a lo que ha decidido que
quiere para sí. Con ello también quiero decir que puede
haber un “querer ser” en cuanto al cuerpo, al sexo, al
género y la orientación sexual.

2.2 SEXO

Sexo es una categoría biológica que en el caso de los
humanos, hace referencia a un punto ubicado en un
continuo en el que sus extremos son los opuestos
reproductivos funcionales, y que caracterizan de manera
diferenciada la conformación de los órganos sexuales, el
aparato reproductor, y rasgos secundarios como la voz,
la distribución del vello, la estructura ósea y muscular, y
la distribución de las grasas, entre otros.

Socialmente cuando se hace referencia al sexo, la
definición se centra en la capacidad reproductiva: El
macho es el extremo reproductivo que coloca el
espermatozoide, la hembra es el extremo reproductivo
que proporciona el óvulo.

Los elementos biológicos no están determinados por un
estándar consignado como una ley. Cuando mucho se
ubican en un imaginario idealizado como un estándar
social. Por ejemplo, desde el estándar social, el macho
de la especie humana debe ser fuerte, proveedor,
agresivo, rudo y “libre”. La mujer, por su parte, sumisa,
suave y pasiva, llegando incluso a considerarse que la

inteligencia es un atributo del hombre.4

Así como no hay una medida del estándar social, del
“deber ser”, tampoco existe como patrón de medida
desde el cual se pueda afirmar -al hacer referencia a
una persona en particular- que alguien es el setenta u
ochenta por ciento del modelo de hombre.

Igualmente, otra acepción de sexo como categoría social
es lo que somos como hombres o mujeres, entrelazando
elementos conceptuales de carácter biológico y
psicosocial. En el carácter psicosocial juega un papel
determinante la socialización que se hace del concepto,
en el que interviene la cultura, y es propio de un espacio
y tiempo determinado.

Ser sexuado implica entonces, tener un sexo en sus
acepciones biológica y psicosocial. Todo ello conlleva
entonces al concepto de sexualidad. Cuando hablamos
de hombres y mujeres como categoría psicosocial y
biológica, implica pensarlos como persona, con un sexo
y con relación a otros. La relación con los otros implica
la vinculación que es posible desde la socialización en la
cultura; por tanto, ser sexuado sólo es posible siendo
human*s.
Ser sexuado siempre se plantea desde la dicotomía sexo-
género: Como hombre o como mujer, como masculino o
femenino. Cuando hablamos de sexualidad, hablamos de
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las posibilidades y resultados del intercambio psicosocial
de los seres sexuados, por tanto, no podemos decir que
los animales tengan sexualidad. Cuando se plantea el
“deber ser”, se está pensando la sexualidad como única
e inamovible, es decir, se le restringe a una única
posibilidad. Hacer referencia a la existencia de
sexualidades, es reconocer que cada ser humano es únic*
y vive de una manera particular su sexualidad, quiere
decir esto, que tod*s tenemos la posibilidad del “querer
ser”.

Hombre y mujer son definiciones que sobrepasan la
esfera de lo eminentemente biológico hacia la esfera de
lo bio-psico-social. Lo maravilloso de la existencia de l*s
seres humanos es su gran diversidad, la cual conlleva el
contemplar a cada un* de ell*s como una unidad
irrepetible. Por tal razón, no existe un modelo único y
global de hombre y de mujer. Sin embargo, sólo se
cuenta socialmente con un modelo, el “deber ser” del
hombre y de la mujer.

TRASTORNOS BIOLÓGICOS DEL SEXO

En cuanto a lo biológico es necesario aclarar que no
siempre la “diferencia” entre el macho y la hembra es
perfectamente clara. Según Mondimore (1998) existe
una serie de trastornos biológicos en el proceso de
diferenciación que logran que se produzcan como
resultado defectos en el desarrollo. Por ejemplo, el
“Síndrome de insensibilidad androgénica” es el
resultado de un defecto heredado en la molécula
receptora de la testosterona. Cuando estas personas
nacen, tienen genitales masculinos porque durante el
desarrollo ninguno de los tejidos habituales recibió la
señal de la testosterona. Los testículos además de
producir testosterona también producen algo de
estrógeno, por lo cual durante la pubertad les crecen los
senos y se les redondea la figura. Como lo que se
observa a simple vista son genitales normales de
hembra, sus padres las educan como mujeres. Solo hasta
cuando son adultos jóvenes, notan que no menstrúan,
entonces al hacerles una prueba de fertilidad se
descubre su verdadero sexo: son hombres.

Otro “revés” sexual causado por un defecto genético es
la “hiperplasia suprarrenal virilizante congénita”
(HVC). Las glándulas suprarrenales presentes en los
hombres y las mujeres, situadas en la parte superior de
los riñones producen una serie de hormonas diferentes
(una de ellas es la cortisona) que regulan la presión
sanguínea, el metabolismo del azúcar y otras
importantes funciones. Igualmente producen
testosterona en los hombres y las mujeres (normalmente
en mucha menor cantidad que los testículos). El
crecimiento anormal de las glándulas suprarrenales o
algún otro defecto genético hacen que estas segreguen
una cantidad anormalmente mayor de testosterona
provocando la HVC. Las personas genéticamente mujeres
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con HVC desarrollan genitales de macho. Se produce
entonces agrandamiento del clítoris hasta el desarrollo
de un pene grande como el de un hombre y la fusión de
los labios formando un escroto.

Al nacer, los genitales externos de las personas
genéticamente mujeres que presentan este síndrome
pueden ser ambiguos, y puede resultar verdaderamente
imposible decidir por simple inspección si el órgano
sexual es un gran clítoris o un pequeño pene, si la
criatura presenta una función incompleta del escroto o
unos labios parcialmente fusionados.

En los años 1960, el doctor Jhon Money de la Universidad
Jhon Hopkins estudió a estos niños a fin de desarrollar
un sistema de asignación de sexo: Cuáles de ellos tenían
más oportunidades de ser chicos sanos y felices y cuáles
de ser chicas. Anteriormente se les había asignado a

menudo un sexo (A ojo de buen cubero)5 basándose en
la masculinidad o feminidad de sus genitales. Money
ayudó a determinar que las personas genéticamente
mujeres que presentaban este síndrome casi siempre se
sentían mejor siendo mujeres (su sexo genético).

Actualmente, a los niños adreno-genitales nacidos con el
clítoris del tamaño del pene y unos labios fusionados
formando un escroto se les opera para feminizar sus
genitales exteriores y se les educa como mujeres.
Administrar una medicación con esteroides detiene la
producción anormal de testosterona en estas niñas y
permite que sus ovarios trabajen con normalidad. El
descubrimiento más interesante para el propósito de
esta discusión es que los estudios de seguimiento a largo
plazo de las niñas HVC descubrieron que muchas de ellas
eran “marimachos”, chicas con una gran energía,
interesadas en el deporte y las actividades al aire libre y
con menos sueños de convertirse en esposas y madres
que sus compañeras.

En un estudio por lo menos, llevado hasta la vida adulta,
una cantidad de estas chicas ligeramente superior de lo
que cabía esperar se habían hecho lesbianas: Sentirse
sexualmente atraídas por otras mujeres. Como esas
mujeres habían recibido tratamiento desde la infancia
por sus niveles anormales de hormonas, tuvieron niveles
de estrógeno y testosterona femenina normales durante
toda su vida. Se ha sugerido que la mayor frecuencia de
casos de homosexualidad de lo previsto en estas mujeres
se debía a los niveles anormalmente altos de
testosterona presentes durante su desarrollo. Estos
descubrimientos indican la posibilidad de que, además
de desarrollar órganos sexuales, los niveles hormonales
prenatales pudieran afectar también al desarrollo del

cerebro.6
Hermafrodita7 es una clasificación eminentemente
relacionada con la morfología genital. Es la persona cuyo
organismo presenta tanto órganos de macho como de Página | 84
hembra. Es alguien que puede ubicarse en un punto
hacia la mitad en la línea del continuo cuyos extremos
son el macho y la hembra comprendidos desde su sentido
biológico genital. En estas personas la distribución de las
grasas o la estructura ósea tienen tendencia hacia un
lado o hacia el otro del continuo macho-hembra. Esta
disfunción se debe a una alteración de la producción de

hormonas o cromosómica.8

Los especialistas necesitan realizar una serie de
comprobaciones para poder clasificar el sexo de dichas
personas. Se recomienda que dicha clasificación se haga
únicamente hasta que la persona llegue a su mayoría de
edad.

Pseudohermafroditismo en hombres (androginia o
androginismo) se trata de individuos con testículos y
apariencia de hembra.

Pseudohermafroditismo en mujeres (ginandria o
ginandroismo) se trata de individuos con ovarios y
apariencia de macho.

Los hombres y las mujeres no siempre se identifican con
su cuerpo o con su papel de hombres o mujeres. Algunos
de ellos prefieren, desde su “querer ser”, asumir una
identidad particular con respecto al cuerpo y al sexo,
temas de los que hablaremos más adelante, en este
mismo capítulo, en los apartes sobre identidad de
cuerpo e identidad de sexo.

2.3 CUERPO

La definición de diccionario dice que cuerpo es la
“sustancia material de un organismo; tronco de un
hombre o de otro animal, a diferencia de las
extremidades”. Etimológicamente la palabra proviene
del latín corpus, del indoeropeo Krp-, de Krep-
“cuerpo”. Para el autor cuerpo es una definición tanto
biológica como cultural. Es biológica, traspasando el
concepto elemental de “tronco” al de “unidad física”. El
concepto cultural parte de la idea de que cuerpo es el
“lugar en que nos habitamos”. Cuerpo es un espacio
socializado y de socialización.

Nuestro cuerpo se desarrolla no solo por la información
genética que le es inherente, sino además porque
necesita de una serie de nutrientes que obtiene en su
relación con el medio ambiente, y en el proceso de
intercambio social. Es decir, nuestro cuerpo es también
energía, movimiento, pensamiento, idea, inteligencia. El
cuerpo no es un hecho escindido entre alma o espíritu y
materia. El cuerpo es una unidad integra que se ve
permanentemente afectada, directa o indirectamente,
no sólo por los nutrientes animales y vegetales, sino
además, por el vínculo. Nuestro cuerpo se alimenta de
caricias, de ternura, del encuentro con el otro y la otra.
Cada información que recibe el cuerpo permite el
aprendizaje y este solamente es posible en la medida en
que se desarrollan patrones complejos de vinculación
Página | 86
con el entorno biopsicosocial (incluidos l*s otr*s). El
cuerpo se afecta por el entorno porque somos sensibles
al medio, pero además, porque somos inteligentes, es
decir, tenemos procesos de intelección como la
vinculación afectiva, la lealtad, el amor a la familia, y la
elaboración de conceptos políticos como los derechos
humanos, que posibilitan la sobrevivencia de la especie
humana.

Nuestro cuerpo es espacio de socialización en cuanto él
es a su vez objeto y sujeto de intercambio, incluso
porque hace parte del mercado como producción y
mercancía.

2.4 GÉNERO

Las diferencias más significativas entre los hombres y las
mujeres son las de género. La definición de diccionario
dice que “género es la clase a la que pertenecen las
personas o las cosas”. Para la Antropología y la
Sociología, el interés se centra en conocer la diferencia

desde la cual cada cultura lo interpreta.9 La cultura
asigna funciones en las instituciones sociales, en la
economía, la política, la religión y roles en el
intercambio social. La asignación es diferencial en la
niñez y en las formas de producción a partir de unas
justificaciones que parecen estar fundamentadas en el
sexo. Sin embargo, las construcciones sociales han
relegado a las mujeres del poder y les han asignado
como su espacio el hogar. Muchas personas consideran
que las diferencias son naturales (sexuales). Si las
diferencias fueran realmente fundamentadas en el sexo,
tendríamos que preguntarnos por qué las diferencias son
sociales.

La explicación sexual pretende asimilar la diferencia de
género a un hecho natural; Parir es natural, pero no lo
es que tengan que ser madres para ser mujeres, y menos
aún que éste sea su “papel”. Tampoco es natural que
cualquier otra posibilidad para la mujer se considere
“antinatural”. En el hombre todo es “natural”, excepto
asumir los roles considerados propios de la mujer.

Las diferencias entre lo masculino y lo femenino
pretenden tener un sustrato biológico; la maternidad.
Pero hombres y mujeres no pueden justificar sus
comportamientos en características exclusivas del sexo o
del papel biológico que se desempeñe en la
reproducción de la especie, sino en sus conductas que
son humanas y sociales, que son las que nos apartan de
los animales. La asignación del género, o de los
comportamientos considerados propios del género se
presenta en el proceso de socialización, y se asume por
hombres y mujeres con tanta fuerza que muchos lo
consideran “biológico”, y por tanto “natural”, olvidando
que sexualmente entre hombres y mujeres son más las
semejanzas que las diferencias.

Existe la creencia que hay una “naturaleza” del género Página | 88
desde la que se asigna desigualmente el poder y los
roles. Por ejemplo, en el matrimonio se espera que la
mujer esté en el hogar, materne, eduque a los hijos,
realice los trabajos domésticos, cuide de la salud, las
relaciones de afecto, administre la economía familiar; y
que el hombre sea el proveedor.

De igual manera se considera que las actividades que la
mujer realiza en el hogar no acumulan conocimiento ni
constituyen forma alguna de producción.

Socialmente no se le reconocen las diferentes
capacidades que cada mujer ha estructurado para sí;
académica, política, económica, etc. Evidenciando dicha
situación, encontramos beneficios inferiores en cuanto a
remuneración, estatus, atención, autonomía que
obtienen algunas mujeres por el desempeño de una labor
igual a la realizada por hombres... Esta acción represiva
se extiende a lo largo del ciclo de vida de las mujeres.

Cuando se habla de género10 no se hace referencia
directa a los conceptos de hombre o mujer. El género es
uno de los elementos que desde lo psicosocial define la
sexualidad. Entendiendo el género desde un referente
social, El “deber ser”, éste un imaginario social para los
comportamientos propios del hombre y la mujer; Al de
él se le denomina lo masculino, y al de ella lo

femenino.11 Al hacer referencia a género, se está
haciendo mención a una serie de condicionamientos
sociales para el actuar en el intercambio social, de
hombres y mujeres. Estas construcciones se determinan
históricamente, es decir, son propias de un tiempo, un
espacio, una cultura y una sociedad.

El concepto de masculinidad es a su vez político y social.
El político se fundamenta en la falocracia, en la cual el
poder lo brinda la posibilidad biológica (natural) de la
posesión de un pene. El concepto social se fundamenta
en la vivencia del machismo; término con el que se
designa la práctica del predominio de lo masculino, los
métodos de dominación, su alienación y el ejercicio
ideológico de la falocracia. Desde estos conceptos los
hombres han determinado las leyes, el uso de los medios
masivos de comunicación, el poder civil, religioso,
militar y el concepto de estado.

“El machismo es una orientación que se describe como
el culto a la virilidad. La característica principal de este
culto son la agresividad exagerada y la intransigencia en
las relaciones interpersonales entre los hombres, y la
arrogancia y la agresión sexual en las relaciones hombre-
mujer” (Stevens, 1976). “Puede entenderse por
machismo (Mintz, 1974) el conjunto de actitudes,
creencias y conducta que resulta de la creencia de que
un sexo es superior a otro. El superior dentro de esta
visión del mundo es el varón, y en diferentes aspectos:
físico, intelectual, caracterológico, cultural, y sexual. El
machismo se expresa esencialmente en hábitos,
Página | 90
costumbres y actitudes de discriminación del sexo
femenino. Es un fenómeno cultural originado en
condiciones económicas a las que trasciende para
convertirse en causa y efecto, y así legitimar las
desigualdades existentes en la sociedad”.

Lo masculino está relacionado con la sobrevivencia y el
mantenimiento de lo material, pero no se le relaciona
con la ternura, los afectos, las emociones o las
relaciones cálidas con los hombres e incluso con las
mujeres. Rivera (1991) afirma que “la socialización y el
adiestramiento a la cual se somete al niño desde
temprana edad requiere la supresión de cualquier
sentimiento que implique debilidad, fragilidad, temor,
sensibilidad, espontaneidad afectiva, y por el contrario
exige el aprendizaje de respuestas autodestructivas o de
alto riesgo”. La ideología masculina no afecta
únicamente a las mujeres; por supuesto, vulnera
igualmente a quien la propone, por tanto afecta a los
hombres, quienes son igualmente “víctimas” del
machismo, el sexismo, la falocracia y de los propios
imaginarios de la masculinidad. En el caso de los
hombres homosexuales la vulneración es doble, por
cuanto la reciben de la sociedad, y la ejercen sobre sus
congéneres.
Las mujeres feministas, en el análisis del género, han
hecho una reinterpretación de su condición de género.
Inicialmente llegó a considerarse al hombre como “el
enemigo”, lo que condujo a que algunos hombres, entre
ellos algunos homosexuales, intenten construir discursos
de la masculinidad que se fundamentan entre otros, en
la negación de cualquier forma de poder en su relación
con las mujeres e incluso con los otros hombres. Esta
“masculinidad light” no condujo a relaciones equitativas
de género, sino que se trastocó en un juego en que las

mujeres ostentaron el poder. 12

Una nueva relación entre hombres y mujeres implica
equidad y una nueva perspectiva de género. Para ello es
necesario hacer una reinterpretación de la “esencia
masculina” y de la “esencia femenina”, y por lo tanto
una revisión de conceptos sociales elementales que
manejan tanto hombres como mujeres. El problema
existe no sólo de manera unilateral: Son las mujeres las
que les enseñan a los hombres a ser “machos” y
perpetuar la falocracia, olvidando por ejemplo, que los
hombres también están en el hogar, la escuela, y la
iglesia. Hombres y mujeres enseñan a los hombres a ser
competitivos, impositivos y homofóbicos.

Un nuevo hombre y una nueva mujer deben traspasar el
concepto tradicional de género, que se construye
actualmente a partir de la posibilidad de ostentar el
poder.
ROL DE GÉNERO

El rol de género es el conjunto de prescripciones y
normas que en el tiempo y el espacio dictan la sociedad,Página | 92
la cultura, la clase social, el grupo étnico y hasta el nivel
generacional de las personas. Se puede sostener una
división básica que corresponde a la división sexual del
trabajo aún más primitiva: Las mujeres paren hijos, y
por tanto, los cuidan. La dicotomía masculino-femenina
con sus variantes culturales establece estereotipos que
condicionan los papeles y limitan las potencialidades
humanas de las personas, al estimular o reprimir los
comportamientos en función a su adecuación al género.
La indumentaria (vestido y accesorios) es un elemento
desde el cual se ratifica el modelo del rol de género.

La familia es la unidad socializadora por excelencia en la
que se aprenden los roles sexuales y los rasgos
universales de la personalidad masculina y femenina.
Pero es también la posibilidad de manejar un ámbito de
dominio, lo que marca aún más la división del trabajo de
acuerdo con los roles. El hombre masculino es público y
a la mujer femenina se le ha relegado a lo privado,
entendiendo este espacio como el del hogar. La mujer es
un ente subordinado al hombre como lo es la naturaleza
que lo rodea.

Género es una categoría impuesta sobre un cuerpo.
Como construcción cultural, al hombre y a la mujer le
corresponden unos roles sexuales que diferencian
inclusive el intercambio genital. Por ejemplo, en el rol
de género se espera que genitalmente la mujer sea
“pasiva” y que el hombre en consecuencia sea “activo”,
esto es abonado por la connotación que se le brinda a
determinadas posiciones para el coito en las que la
penetración puede contemplarse como una forma de
poder del macho sobre la hembra.

En el caso de las relaciones genitales entre hombres
homosexuales se suele identificar socialmente que quien
es “activo” es quien “penetra” y que por lo mismo es el
hombre de la relación. Entonces se espera que asuma
roles masculinos y que su pareja sexual asuma roles
femeninos.

Ser homosexual es un atentado al esquema de poder,
porque pareciera que es renunciar al papel social del
hombre “macho” y acercarse a la imagen socializada del
sujeto-objeto penetrable que es la mujer. De ahí que
socialmente se asuma que ser homosexual es «no ser
hombre» y por tanto si no lo es, por deducción «es
mujer».

Para las personas poco conocedoras de la sexualidad y
genitalidad de los hombres homosexuales persiste la
duda, ante aquellos hombres de apariencia y
comportamientos propios del género masculino. Ante
esta situación y por las dudas generadas algunos llegan
incluso a interrogar sobre quién es el hombre y quién la
mujer, buscando como respuesta conocer quien penetra
y quien es penetrado; considerando de todas formas,
que quien penetra «es más hombre», o “el hombre de la
Página | 94
relación” que quien se deja penetrar. El conflicto es más
grande aun cuando se conoce que en una pareja ambos
miembros penetran y son penetrados o la apariencia
masculina le es común a ambos.

La mujer lesbiana, es más discriminada que el hombre
homosexual, porque pareciera que al asumir su
lesbianidad renuncia a su condición de mujer -entendida
como la posibilidad de ser madre-. Cuando la mujer
lesbiana vivencia conductas de género masculino es aún
más discriminada por pretender interpretar un papel
considerado propio de los miembros del otro sexo, o más
bien, por su osadía de querer aproximarse a lo que es
“propio del hombre”. Es doblemente discriminada
porque se entiende que «no es mujer» ni pretende
demostrarlo. Sin embargo, como la mujer no posee un
pene, desde este análisis le hace falta el elemento
característico de la imagen del poder.

Para las personas que no han apropiado los discursos del
género y la sexualidad, “identificar” el rol de género en
las relaciones entre mujeres lesbianas se torna más
difícil, ya que no aparece de por medio el componente
fálico en sus relaciones genitales. Aun cuando el “rol
fundamental” del macho no se halla presente, se suele
identificar es dichas relaciones y desde el sentido común
que una o ambas personas en la pareja tiene
“amaneramientos de género”. Mas corrientemente se
interpretan en ellas metalenguajes cuyas lecturas con
respecto a la identidad de cuerpo, el vestido y los
accesorios les permitan “detectar” quién es el “hombre”
y quién la “mujer” en la relación.

No tod*s l*s seres human*s asumen plenamente desde un
conocimiento del mismo su rol de género. No todos los
hombres son masculinos ni todas las seres humanas son
femeninas correspondiéndose con el imaginario social
del “deber ser”, sino que, algun*s son masculin*s o
femenin*s a partir de un imaginario particular; incluso,
algun*s más, en su actuar cotidiano asumen tanto roles
masculinos como femeninos. Ese punto en el que cada
uno se ubica se construye a partir de su “querer ser”.
Este tema será profundizado más adelante, en este
mismo capítulo al abordar el tema de la Identidad de
Género.

ROL DE GÉNERO E INDUMENTARIA

Hombres y mujeres influenciados por la moda asumen
para sí una indumentaria que la cultura ha sumado como
elemento importante al rol de género. Cada persona
durante el transcurso de su existencia asume para sí
misma a través del vestido, los accesorios, el corte de
cabello, los maquillajes y en general la indumentaria
que se traducen en una imagen de la persona. Se
considera que hay unas imágenes que se corresponden
con “el deber ser” para el hombre o la mujer. Que los
colores igualmente se corresponden con la identidad de

sexo.13 Se ha permitido socialmente que algunas Página | 96
prendas sean “bien vistas” tanto si son llevadas por unos
u otras, como por ejemplo el jean.

Las personas en concordancia con su identidad de sexo y
de género asumen para sí una indumentaria y una
imagen; estas se convierten en metalenguaje, que es un
código grupal que se asume particularmente para
identificarse ante el entorno. La sociedad a su vez ha
interpretado dichos metalenguajes como elemento de la
identidad. Se tiende a considerar que la indumentaria
hace masculina o femenina a una persona, e incluso
algunos consideran que está determinado por la
orientación sexual. Igualmente, la indumentaria
proporciona un carácter de clase, profesión, oficio, nivel
educativo, condición socioeconómica

A partir de los años 60 los accesorios han sufrido
universalmente una transformación. Imponiéndose
inicialmente lo llamado unisex y posteriormente lo
andrógino. Muchas prendas y accesorios son actualmente
utilizados tanto por hombres como por mujeres, tales
como los pantalones, las camisetas, las chaquetas, los
cinturones, algunos modelos de zapatos y algunos
accesorios alhajas.
La indumentaria es igualmente un instrumento en las
relaciones sociales de poder. El uso del vestido y los
accesorios es también una socialización del poder, de
ello se desprende que sea socialmente aceptado que la
mujer utilice prendas consideradas masculinas como
pantalones, chaquetas, camisas y algunos accesorios, y
que por dicha condición no se le denomine travesti.

En la sociedad patriarcal se ha concebido que las
mujeres “desean adaptarse” al modelo de lo masculino,
ya que es “entendible” que en toda estructura de poder
quienes no lo ostentan acojan elementos del lenguaje
factual oficial como una manera de “empoderarse” en su
lucha por el acceso al poder.

Que los hombres renieguen de dicho modelo o de alguno
de los elementos que caracteriza el poder es
necesariamente mal visto y no comprendido. Cuando las
mujeres usan prendas y accesorios exclusivamente
considerados masculinos, y a ello le suman un rol de
género igualmente masculino, son valoradas como
“marimachos”.

El travestismo14 es una variante de comportamiento
sexual de los hombres, que consiste en usar permanente
o ocasionalmente prendas consideradas propias del
género masculino. Es una aproximación al disfrute
emocional y erótico, ya que es una expresión
comportamental sexual y una conducta asumida por los
hombres de todas las orientaciones sexuales. Se
considera una agresión socio-sexual que el macho, el
hombre, utilice indumentarias consideradas femeninas,
ya que con su vestido y accesorios reniega del imaginario
Página | 98
del “deber ser” del comportamiento de lo masculino y
del poder que se le ha conferido por el hecho de ser
hombre. Se ha identificado ser travesti con ser
homosexual, delincuente, persona vinculada a la
prostitución o trabajador sexual, pero el vestido no
determina una orientación sexual, una forma de
producción o una conducta delictiva.

Existen espacios donde este comportamiento es
permitido, es el caso de la peluquería, que se identifica
como una actividad “femenina” y que hoy día tiene un
reconocimiento casi exclusivamente de homosexuales.
Otro espacio es el carnaval – caracterizado por su
permisividad - que posibilita la expresión travesti, entre
otras censuradas en la cotidianidad.

A nivel social, se suele distinguir entre el travesti y la
travesti, aclarando que el primero asume cambios
comportamentales conservando rasgos durante el tiempo
en que está vestido, y la segunda los asume de forma
permanente, y en algunas ocasiones, llevándolos hasta la
modificación de ciertos elementos anatómicos
(implantes de silicona, infiltraciones de aceite,
inyecciones de colágeno...), y asumen un rol de género
femenino.
VARIACIONES EN EL CUERPO, VESTIDO Y ACCESORIOS

Algunos de los comportamientos o actitudes típicas que
asumen muchos homosexuales con el fin de reafirmarse
en la condición social de macho, presos del temor de ser
identificados como “hombres venidos a menos” o
“maricas” son los siguientes:

Clones

Algunos hombres homosexuales han querido llevar al
extremo la manifestación social de su identidad del
cuerpo, asumiendo lo que socialmente se entiende como
el «cuerpo del macho». Inicialmente en los Estados
Unidos, y con posterioridad en el resto del mundo,
algunos hombres homosexuales han «masculinizado» o
«machificado» sus formas por medio del ejercicio
extremo y el físico culturismo. A ello se ha sumado la
utilización de esteroides, hormonas, implantes etc.

La «clonación» (curiosa tendencia a tratar de ser únicos
aun cuando se vean todos iguales) en los hombres
masculinos y homosexuales, generalmente responde a
una contradicción en su identidad de sexo, al concebir la
práctica homosexual como una conducta asimilable al
«ser mujer». Ello no niega que en algunos de ellos este
proceso de clonación se presente de manera natural, al
practicar algún deporte con regularidad.

Cowboy
Previamente al modelo clon, la machificación de los
hombres homosexuales estaba representada en el
modelo de macho cowboy que lleva bigote, corte de
Página | 100
cabello a ras, vestido camisa a cuadros, bluejeans y
botas «texanas», e inclusive caminan parecido a los
«clones», es decir, con las piernas en parentesis y dando
el paso intentando doblar muy poco las rodillas. Este
modelo se usa actualmente en Colombia, especialmente
en las zonas del eje cafetero, los llanos e incluso en
Bogotá, en donde agregan una chaqueta de la misma
tela que el pantalón.

Estilo Sadomasoquista

Aun cuando en muchos de los casos es el atuendo de
quienes tienen esta práctica erótica, me refiero aquí a
quienes asumen una vestimenta, accesorios y un
determinado desarrollo corporal, más comúnmente
manifestado en hombres que en mujeres. Estas personas
(no necesariamente homosexuales y lesbianas) lucen
camisetas blancas, chaquetas y pantalones
confeccionados en cuero de color negro, botas estilo
militar, y en algunos casos guantes y kepis. Sus
accesorios son de cuero y metal. Generalmente sus
cuerpos son musculosos, incluso los de las mujeres. Es
más o menos una fachada para proyectar una imagen
fuerte y agresiva.
Variaciones de comportamiento, vestido y accesorios
que no representan la consolidación de una identidad.

Transformistas

Generalmente se refiere a hombres sin distingo de su
opción sexual, que por su forma económica de
producción (generalmente actores o imitadores) visten
prendas femeninas como parte del vestuario para su
actuación. Esta no es una categoría referente a la
homosexualidad. Los transformistas no consolidan su
identidad en el vestido.

Drag Queen

La palabra drag en inglés significa obstáculo, cosa
pesada. De ahí que una “drag queen” sea un hombre que
asume ocasionalmente y de forma exagerada prendas,
accesorios y comportamientos femeninos. Es una parodia
burlesca y ostentosa que caracteriza a una mujer poco
inteligente y con voz chillona. El hombre drag queen no
es un travestí ni tampoco un hombre con una identidad
transgénero, aun cuando generalmente es un hombre
homosexual. Su presencia tan solo es común en las
grandes ciudades y generalmente manifiesta en los bares
para hombres homosexuales y ciertos círculos sociales.

2.5 IDENTIDAD SEXUAL

Identidad sexual (Giraldo, 1997) “Es la íntima
conciencia, convicción y sentimiento, unitaria y
permanente, de ser y actuar como hombre, mujer o
ambivalente. Puede corresponder o no con el sexo de

asignación y con el patrón cultural”.15

La identidad es (Bonilla, 1995) “esa conciencia que tienePágina | 102
cada persona de sí misma, que ha ido estructurando
desde muy temprana edad en su proceso de socialización
y que le permite en cualquier momento de su vida
definirse como tal. Ese conjunto de categorizaciones
individualizadas no son sólo un constructo conceptual
sino emocional, puesto que guardan íntima relación con
el significado, con lo que sentimos, con lo que
internalizamos de todo aquello que hemos aprendido y
que la sociedad refuerza permanentemente. El papel
que juega el entorno familiar, escolar y social en la
consolidación de la identidad, es indiscutible. Al hablar
específicamente de la identidad sexual se incluye la
percepción que se tiene de sí mismo como hombre o
como mujer, la convicción internalizada de ser
individual como tal. Una vez la identidad se ha
consolidado (y esto ocurre a muy temprana edad), no se
puede modificar puesto que conforma el sentimiento de

unidad profundo de pertenencia a un sexo u otro”.16

Para Bonilla: “lo genético, lo hormonal, lo anatómico,
forman parte de esa identidad sexual; y sobre esta base
biológica se construye lo psicológico y lo sociocultural.
Por ello, más allá de ser hombres o mujeres, mas allá de
tener un cuerpo como referente de esa consideración
anatómica, cada uno tiene un sentimiento de
masculinidad o femineidad que le otorgan significado y
sentido a su existencia privada, en función de los
mensajes que en su proceso de socialización ha ido
internalizando en su grupo social. De dichos mensajes
dependen ostensiblemente las consideraciones privadas
que integran el concepto personal, la propia estima y
valoración que cada cual hace de sí mismo”.

Para el autor, la identidad sexual es la conciencia que
tiene cada persona de sí misma, con respecto a su sexo,
cuerpo, género, orientación sexual y expresiones
comportamentales sexuales, que puede corresponder o
no con el “deber ser” socializado sobre esos mismos
aspectos. Se estructura en el proceso de socialización,
por tanto los entornos familiar, social, escolar juegan un
papel fundamental en su determinación. Sin embargo, la
identidad sexual no es inamovible, sino que se puede
modificar de acuerdo con el “querer ser” particular de
quien la construye.

La identidad sexual es tanto particular como social. Es
decir, toda persona posee una identidad particular
sexual, y ésta siempre tendrá como referente la
identidad social sexual.

El modelo de identidad social sexual designa desde el
imaginario social el “deber ser” de la sexualidad, es
decir, determina qué debe ser la sexualidad en cada
persona. Se contempla desde el “deber ser” socializado
que el hombre (identidad de sexo) siempre será
masculino (identidad de género), “macho” (rol de
género), y heterosexual (orientación sexual), y que la
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mujer, siempre será hembra, femenina y heterosexual.
El modelo de identidad social sexual determina una
identidad de cuerpo (que es un concepto tanto biológico
como cultural) y ciertas conductas sexuales, de las
cuales la aceptación o negación de su ejercicio se
corresponde con una valoración eminentemente
cultural. La identidad particular sexual puede
construirse desde dos posibilidades, la una implica un
proceso de identificación sexual, la otra un proceso de
identicación sexual.

El proceso de identificación sexual es aquel por el cual
se llega a asumir como propio el modelo de identidad
social sexual. En la socialización la persona no cuestiona
la propuesta social de modelo para su sexualidad,
simplemente, asume que el “deber ser” socializado es su
“deber ser” particular. Para algun*s, la posibilidad de
confrontar, variar, redireccionar o negar este proceso no
surge, porque no cuestionan la vivencia de su
sexualidad. Cuando no hay dicho cuestionamiento, es
porque la persona se ha identificado con el modelo del
“deber ser” y nunca se han posibilitado pensarse su
posición respecto al mismo.

La identicación sexual implica una toma de posición
frente al “deber ser” social, en la que cada persona
construye su sexualidad teniendo como referente al
deber ser, como también sus propias vivencias y
sentimientos particulares, es decir, se hace idéntic* con
su “querer ser”, de lo que considera que quiere, desea y
necesita para sí con respecto a su identidad de sexo,
identidad de cuerpo, identidad de género, rol de género,
orientación sexual y variantes del comportamiento
sexual. La persona se reafirma en su “querer ser”, hasta
que llegue un momento en que estaría identicad* con su
“querer ser” para su sexualidad. Los seres human*s en
su proceso de identicación pueden reelaborar los
componentes de su sexualidad y redireccionar su “querer
ser”.

Para comprender con mayor profundidad el proceso de
identificación y el de identicación, a continuación
desarrollaremos teóricamente las diferentes identidades
particulares que en su conjunto conforman la identidad
particular sexual,

La Identidad Particular de Sexo hace referencia a la
aceptación o rechazo que las personas ejercen con
relación a sus genitales y la manera como se conciben
como hombres o mujeres. Cuando afirmo que una
persona en su proceso de identidad particular de sexo se
ha identificado, es porque considero que dicha persona
ha asumido el modelo socializado del “deber ser” con
respecto a sus genitales y que por lo tanto ha aceptado
plenamente dicho modelo. En este caso la identidad
particular de sexo coincide con la Identidad Social de
Sexo.

Con respecto a la Identidad Particular de Sexo, algunas Página | 106
personas no se identifican con los genitales con los que
han nacido y por tanto los rechazan. Por ejemplo, las
personas hermafroditas, las que manifiestan el Síndrome
de insensibilidad androgénica o la Hiperplasia
suprarrenal virilizante congénita (HVC) tienen en general
una relación negativa con sus genitales y lo que ello
representa para para asumirse como hombres o mujeres.
Desde dicha negación consideran determinante para su
felicidad lograr cambios en su morfología genital por
medio de lo que popularmente se conoce como
“operación de cambio de sexo”. No todas las personas
que presentan dichos trastornos biológicos del sexo
tienen una negación de sus genitales, algun*s de ell*s se
hallan a gusto con dicha morfología.

IDENTIDAD DE CUERPO

Para hablar de identidad de cuerpo es necesario tener
en cuenta que la autonomía pasa por la anatomía.
Determinarse como persona no es posible fuera de
nosotr*s mism*s. Persona es una palabra que según los
etimólogos proviene probablemente del etrusco (phersu,
que significa máscara), o del griego (prösópon: cara,
máscara, personaje dramático).
Lo que cada un* es como persona es lo que l*s otr*s
logran ver a través de su “máscara” en el proceso de
socialización. Ser persona sólo es posible desde el
reconocimiento que el/la otra me hace a través de sus
propios imaginarios y de los que construye acerca de mí.
Lo que sale de mí es lo que yo soy: soy un todo, una
unidad integra, un cuerpo.

Tener una identidad de cuerpo posibilita tener una
identidad sexual. Somos cuerpos sexuados; reconocer el
sustrato de la identidad sexual es reconocerse cuerpo-
persona.

La cultura ha construido unos parámetros desde los que
se contempla una “manera ideal” de cuerpo. El “deber
ser” persona-cuerpo está influenciado por la cultura y
los procesos de socialización. Con respecto al cuerpo
biológico en cada espacio, tiempo, etnia, cultura y
sociedad, existe un imaginario de cuerpo, e inclusive los
contenidos que se les han proporcionado en los procesos
de socialización han determinado condiciones motrices,
fortalezas y debilidades del cuerpo en el hombre y la
mujer.

Hombres y mujeres se ven afectad*s por dicho “deber
ser” corporal: En este momento y en muchos lugares el
cuerpo de él debe ser atlético, fuerte, con líneas
geométricas basadas en el triángulo y en el cuadrado, el
cuerpo de la mujer debe ser grácil, curvilíneo y de líneas
alargadas.
L*s modelos utilizadas en bellas artes y en publicidad
son una representación social de estos patrones, donde
es posible hallar opuestos, desde la figura anoréxica
Página | 108
hasta la más voluptuosa. Se es atractiv*, aceptad*,
incluso amad* a partir del cuerpo y en el
reconocimiento que se nos hace como personas.

Desde el modelo socializado del “deber ser” existe un
ideal de persona-cuerpo de hombre, al que usualmente
se le llama “príncipe azul”. Al patrón de la mujer no se
ha denominado aún, por lo que el autor ha decidido
llamarlo “princesa fucsia”. Para algunas personas existe
una disyuntiva entre asumirse con su propia persona-
cuerpo o aproximarse al modelo de príncipe o princesa.

En la constitución de su identidad particular, la persona
hace un reconocimiento de su cuerpo, estableciendo la
aceptación o negación del mismo (o de una parte de
este). A partir de la concepción que tenga de su
corporeidad y del “querer ser”, construye una
identidad particular de cuerpo. Algunos hombres y
mujeres no aceptan su corporeidad. Ello dificulta su “ser
persona”, y por tanto, la construcción de su identidad
corporal. Entonces recurren a estrategias que le
permitan “adecuarse” a su “querer ser” de cuerpo:
maquillaje, ejercicio aeróbico y de resistencia física,
aplicación de hormonas, esteroides, liposucción, cirugía
plástica, cirugía “estética”, implantes en diversos
materiales, etc.
Los cambios logrados tienen como resultado una
identicación de la identidad particular de cuerpo. Sin
embargo, algunas personas ante el surgimiento de un
nuevo deseo de cuerpo inician un nuevo proceso de
identicación que puede llegar a significarles nuevas
“adecuaciones” corporales.

VARIACIONES EN LA IDENTIDAD DE CUERPO

Algunos hombres y mujeres consideran que su mismidad
(la toma de conciencia que han hecho de ell*s mism*s,
comprendiendo sus límites en la relación con l*s otr*s),
no es la correcta y que han nacido con un problema,
consistente en que se hallan encerrados en un cuerpo
que no es el que él o ella debieran tener, asumiendo
una identidad particular negativa de su propio cuerpo
y sexo, a estos/as se les llama transexuales.

En general, l*s transexuales cortan o dejan crecer su
cabello, se realizan operaciones quirúrgicas estéticas y
se aplican hormonas, con lo que buscan transformar su
morfología a una parecida a la estructura corporal que
está de acuerdo con las características propias del sexo
escogido (en especial los genitales) con el cual han
construido su mismidad y con el que, por tanto, se

identifican psicológicamente.17 Como una manera de
reafirmar el sexo escogido, asumen el vestuario
característico del género correspondiente a ese sexo
(aunque ello no implica que sean travestis).
Muchas personas suelen identificar a l*s transexuales
como homosexuales o lesbianas, lo que no
necesariamente es cierto, porque no hay una relación
Página | 110
directa entre la identidad particular de cuerpo y dichas
orientaciones sexuales. En general, l*s transexuales
tienen relaciones heterosexuales, aun cuando desde su
entorno social las personas se nieguen a aceptarlos en su
identicación de cuerpo, sexo, género y orientación
sexual.

En el deber ser no se acepta que una pareja de dos
personas, un* de los cuales es transexual, defina su
relación como heterosexual.

IDENTIDAD DE GÉNERO

Hombres y mujeres interiorizan en el cotidiano, roles de
género cuyo fundamento estructural es el “deber ser”:
lo masculino para ellos, lo femenino para ellas.

La tradición cultural del «macho empoderado»,
determina formas de poder que están relacionadas con
la manera como se asume lo masculino y lo que significa
ser hombre. La cultura latinoamericana ha asumido
como propia una estructura de comportamiento a la que
la sociedad ha llamado machismo. Dicha ideología
conlleva una manera particular en que los hombres
deben comportarse: como “machos”; estilo que se repite
en muchos momentos de la historia y que se identifica
cultural y socialmente como el “deber ser” del
comportamiento del hombre. De ello se desprende que
se es más hombre si se tienen más hijos, varias mujeres,
si se inicia más temprano la vida sexual activa, si se
toman determinadas posiciones en la práctica genital, si
no se expresan los afectos, si se tiene un pene grande, si
se es más velludo o más fuerte. Aun cuando dichas
características parecen estar predeterminadas por el
machismo, no se ha profundizado totalmente en el

análisis social de estas,18 a esta situación se suman los
cambiantes esquemas culturales de hombres y mujeres
que cada día se orientan más hacia lo andrógino, donde
habría que analizar cómo se acondicionan los
mecanismos discriminatorios para hombres y mujeres.

Un interrogante que surge es sí una persona puede auto-
determinarse por fuera de los modelos. El modelo de lo
masculino, del macho, del hombre y de las formas como
puede relacionarse con su pareja es tan fuerte y
predominante que de todas maneras, así lo rechace,
toda persona adquiere parte del mismo. Por ejemplo, el
modelo «dice» que ser masculino conlleva ser el
proveedor y salir a producir; que la mujer es quien debe
quedarse en casa, lavar los platos, cuidar los niños.

Ningún modelo publicitado y conocido habla de la
importancia de paternar, de la ternura como cualidad
que también puede ser masculina o que se deben
reconocer como forma de producción las actividades que
las mujeres realizan en la casa, menos aún, que ser
proveedor(a) de la economía no determina el poder en
el hogar. Cuando se piensa en masculinidad, todos los
modelos hacen referencia al hombre como el ser que
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debe ostentar “cierto” poder.

El material para la construcción de la identidad de
género estaría mediado por el acceso a la información
cultural que gira en un espacio social determinado, por
ejemplo, una persona tiene su propia identidad, pero la
sociedad puede llegar a vulnerarla tanto que incluso
puede tocar el extremo de negarse a sí misma la
posibilidad de expresarla socialmente.

En la manifestación social de la identidad particular lo
económico tiene cierto peso pero no es el factor
determinante. Lo es más la actitud mental de quienes
están en el entorno y la permisividad que esta
representa. Si un artista asume una actitud de género no
oficial, ello puede ser considerado «como rasgo

identitario»,19 entonces, socialmente se acepta la
persona, situación que se repite con la «aceptación» de
personas que son influyentes por su condición

socioeconómica o su papel en el entorno.20

Usualmente algunas personas transgreden el modelo. Por
ejemplo, se tiende a pensar que usar aretes, teñirse el
cabello o maquillarse es algo femenino, pero muchos
hombres lo hacen; de igual manera algunas mujeres se
hacen cortes de cabello considerados masculinos, usan
permanentemente pantalones, montan en moto,
manejan camión o algunas incluso son levantadoras de
pesas. Ha habido un vuelco cultural en cuanto los roles.
En el caso específico de Colombia, el avance del discurso
sobre los derechos humanos ha posibilitado la creación

del de los derechos sexuales.21 Esto se demuestra con
los fallos de la Corte Constitucional que han posibilitado
que las personas se vistan como deseen, se registren con
cualquier nombre sin importar si este es de hombre o
mujer. El discurso sobre género (femenino en especial)
igualmente ha tenido un gran avance; es un discurso muy
importante como alternativa frente al poder, ya que en
la medida en que el discurso se hace crítico también se
identifican las flaquezas del poder y la sociedad, y la
vulneración que desde estas se impone continuamente a
much*s sujet*s.

El acceso a medios de comunicación globalizantes como
la Internet, la televisión por cable o parabólica y un
poco menos la escuela, posibilitan a las personas
aproximaciones a realidades diferentes a las que se está
habituado, aun cuando se viva siempre en la misma
ciudad e incluso en el mismo barrio; dicho acercamiento
a la realidad moviliza en las personas vivencias
diferentes. Si no se tuviera acceso a la televisión -
situación poco frecuente en este momento- el único
modelo que se observaría sería el provisto en casa por
los padres y los contactos con el vecindario; pero si se
tiene acceso a un televisor entonces al modelo conocido
se suma el de las telenovelas y seriados (modelos locales
e internacionales), percibiendo continuamente múltiples
Página | 114
modelos de hombre, de mujer, de familia, de
vinculación y ello le posibilita imaginarios y posibilidades
distintas de autodeterminación frente al modelo del
“deber ser”.

Lo anterior nos pone en una situación particular frente
al rol de género, donde las personas se identifican con
un modelo cada vez más global e integrador. Sin
embargo, se continúa buscando identicarse con un rol de
género, bien sea el particular o el exigido a nivel social.

Algun*s hombres y mujeres se han visto o se han
interrogado a sí mism*s en algún momento de su vida por
su feminidad o masculinidad. Usualmente estas
preguntas se hacen desde lo que las personas consideran
que es el deber ser. Este tipo de pensamiento en general
no reconoce que tanto hombres como mujeres no tienen
roles de género que se caractericen por ser
exclusivamente masculinos o femeninos, de manera
unívoca e inequívoca. Toda persona presenta, como
resultado de la cultura, manifestaciones con una
tendencia marcada hacia un rol de género, pero con
presencia de manifestaciones del rol del otro género.

Asumir un comportamiento que no es considerado
“propio”, o “digno” de un género se denomina
“amaneramiento”. Los amaneramientos de género no
son exclusivos de una determinada orientación sexual,
sin embargo, suelen identificarse popularmente con
homosexualidad y lesbianidad. Los amaneramientos de
género son conocidos en el argot del entorno
homosexual y lésbico como “plumas”. Las plumas no son
un equivalente a amaneramiento de género, son tan solo
una de las posibilidades en las que se puede
reinterpretar dicho rol. En un capítulo posterior se
presentan los resultados de una investigación sobre
cómo los homosexuales y lesbianas se identifican con las
“plumas”.

Cuando a una persona se le hace un cuestionamiento con
respecto a su rol, generalmente se lo están planteando
frente a la manera como asume su género, e inclusive,
sobre su orientación sexual. Para quién su rol de género
se identifica con el “deber ser”, no es usual encontrar
en su comportamiento “amaneramientos” de género,
pues reconoce que lo que el otro observa como tal es tan
sólo el comportamiento típico de las personas de su sexo
(por ejemplo, el que un papá salude de beso a sus hijos
hombres).

Si la persona se conflictúa frente al interrogante por su
rol de género, es porque descubre que en sus
manifestaciones está asumiendo conductas que no se
identifican con el deber ser. Este conflicto hace parte
del proceso de identicarse en el género.
Algunas personas han determinado, desde su querer ser,
la no existencia de una tendencia específica, asumiendo
para sí un rol al que se ha denominado “androginidad”.
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Una persona Andrógina es un hombre o una mujer cuyo
“rol de género” imbrica actitudes que otros entenderían
como masculinos o femeninos, precisamente porque no
son un rol ni un comportamiento, sino una actitud.

Con lo anterior quiero decir que todo rol implica no sólo
el comportamiento que se considera el “adecuado”
desde “el deber” socializado, sino que además, es el
resultado de una actitud que se asocia al género
identificado como propio de su sexo.

TRANSGÉNEROS

Existe un grupo de personas quienes parecen saltarse
dicho juego de roles de poder y sus imaginarios, son l*s

transgéneros22 . Son aquellas personas quienes teniendo
la estructura física considerada propia de un sexo,
asumen comportamientos de género considerados
típicamente propios del otro sexo, es decir, propios del
otro género. No pudiera afirmar que el/la transgénero
hace parte del continuo cuyos extremos son el “deber
ser” de lo masculino y lo femenino, sino que se ubican
en un punto aparte de dicha posibilidad.

Si se le habla a un transgénero, entonces debe
hablársele en el género que dicha persona ha asumido
para sí, si es femenino entonces es una una, no una uno.
Usualmente se piensa que alguien transgénero es
travesti, pero el travestismo es una expresión
comportamental sexual (en otras palabras, para la
búsqueda del placer). Un transgénero usa prendas
propias del género identicado; es por eso que necesita
usar vestidos y accesorios que coinciden con el género
que asume para su estilo de vida.

El discurso de género debe ser construido desde hombres
y mujeres. Una de las desventajas del actual discurso de
género es que durante mucho tiempo se construyó
exclusivamente desde la mujer. Ello conlleva a que
actualmente se hable de género y se piense
popularmente que se está hablando de lo femenino, o
bien que género no se relacione con lo masculino, y
menos aún con lo transgénero. Tal vez por esto muchos
hombres y mujeres que no están interesados en este
proceso teórico, consideran que cuando hablan de “El
hombre” en el cotidiano, hacen referencia a ambos
sexos como lo hacen los códigos penales, es decir que las
mujeres pueden ser clasificadas en masculino.

1 Prestar apoyo, asesora, aconsejar, acompañar,
tratar o hacer terapia a una persona partiendo de
rotularla en una clasificación sexual es una vulneración a
los derechos fundamentales de las personas.

2 Sexualidades: En principio yo afirmo que no hay
una sexualidad porque ésta es únicamente un imaginario
social, que como tal no es uno, sino propio de cada
espacio, tiempo, lugar, sociedad, cultura y persona.
Existen sexualidades. Hay tanta particularidad en la
vivencia que cada un* tiene de la homosexualidad, la
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heterosexualidad, la lesbianidad o la bisexualidad, que
habría de hablarse de homosexualidades,
heterosexualidades, bisexualidades o lesbianidades.
Igualmente no es políticamente correcto hablar de
homosexualidades para hacer referencia a las
lesbianidades. Estas sexualidades deben ser tratadas de
manera diferente y sus expresiones conllevan
connotaciones de poder, de sexo, de género y de vivir el
placer, la genitalidad, la efectividad y la eroticidad de
una manera diferente. Considero una agresión enmarcar
a las mujeres que tienen relaciones con otras mujeres en
la definición de homosexualidad; creo que las mujeres
son tan particulares que hay que hablar de las
lesbianidades, e incluso si hablamos de heterosexuales
deberíamos hacerlo de heterosexualidades de mujeres y
de hombres.

Tampoco es correcto en sexualidades hablar de ismos,
porque «ismo» hace referencia a una posición política,
ideológica o filosófica, por tanto no se debe hablar de
heterosexualismo, bisexualismo, lesbianismo u
homosexualismo. Las relaciones sexuales son relaciones
de poder, mas no políticas, en cuanto se basan en roles y
no en ideologías.
3 Toda toma de posición conlleva escoger una de
las múltiples alternativas, algunas de ellas pueden ser
aceptar plenamente el modelo o negarlo rotundamente,
o tomar posiciones moderadas frente a una u otra
posibilidad e incluso, hacer un sincretismo de ellas.

4 Octavio Giraldo en su libro explorando las
sexualidades humanas cita a Alicia de Reichel (Reichel-
Dormatoff, 1978), quien observó en 1949, que en
Taganga, Colombia, un pueblo de 800 habitantes
mestizos, pescadores, los comportamientos de hombres
y mujeres eran inversos con relación a la mayoría de la
cultura colombiana: “de los hombres se espera
colaboración, cohesión, generosidad, absoluto control de
las tendencias agresivas, honradez y ecuanimidad frente
a todas las situaciones; de las mujeres, en cambio, se
espera agresividad y competencia, emotividad y celos,
avaricia y murmuración, egoísmo y falta de honradez”.
Por otra parte, entre los indios Kogi de la Sierra Nevada
de Santa Marta, en este mismo país, es al hombre a
quien le compete tejer la mochila para transportar al
recién nacido a la ceremonia religiosa de purificación en
el río.

5 Sexo de asignación: es el que se le asigna a la
persona al nacer. Por lo general lo que se tiene en
cuenta para “definir el sexo” es el aspecto de los
genitales externos. El sexo asignado no siempre coincide
con el sexo genético, debido a ciertas alteraciones
genéticas u hormonales que modifican el aspecto de los
genitales.

6 En la obra del Profesor Jhon Money: Gay, Página | 120
Straight, and In.between: The sexology of erotic
Orientation se revisan la hiperplasia suprarenal
congénita, el síndrome de insensibilidad andrógénica y
otros síndromes de desarrollo sexual erróneo debido a
problemas hormonales y genéticos. (Nueva York, Oxford
University Press; 1988.

7 Hermafrodita: Del griego hermaphóditos, hijo de
Hermes y Afrodita que heredó los dos sexos de sus
padres, y el latín ismus, sufijo que indica estado o
condición. Presencia simultánea de testículos y ovarios
en un individuo.

8 Cromosomas: son los portadores de los caracteres
hereditarios. Se encuentran en el núcleo de las células
de todos los seres vivos. Cada especie tiene un número
determinado. La especie humana posee 46, que están
ordenados en pares. De estos 23 provienes de la madre y
los otros 23 del padre. Como las posibilidades de
combinación de los cromosomas y de los genes
contenidos en ellos son innumerables, los componentes
sexuales y los caracteres hereditarios (factores
somáticos o físicos) que integran la individualidad
biológica de la persona, dependen de las posibilidades
de dicha combinación.
9 Whitehead (traducción de Y. Torres) afirma:
“Cuando hablo de la construcción cultural del género me
refiero, sencillamente, a las ideas que le asignan
significados sociales a las diferencias físicas entre los
sexos, y que convierten dos clases biológicas, macho y
hembra, en dos clases sociales, hombres y mujeres, y
que hace que la relación social que guardan hombres y
mujeres parezca razonable y apropiada.

10 Género es un imaginario psicosocial y ecológico.
Ecológico en el sentido de que lo que es aquí y ahora no
es aquí y allá, por tanto la definición de género es
espacio-temporal y cultural.

11 Cuando el concepto género se utiliza para otras
especies, dicha definición no es importante porque no
tiene la carga psicosocial que tiene en l*s human*s. Por
ejemplo, a nadie le interesa si lo correcto es decir el
whisky o la whiska, si los objetos son masculinos o
femeninos, igual se les antoja lo mismo, pero en el caso
del ser humano, se espera que el hombre sea el macho,
lo masculino, y se rechaza contemplarlo en lo femenino;
quien se asuma de esta manera moviliza un conflicto
social. La sociedad ha tratado de marcar tanto los
límites del poder como los de la sumisión; usualmente a
todo lo que implica poder, según la tendencia, se le
denomina en masculino, y todo lo que implica
«debilidad», no poder, o acceso al mismo, es lo
femenino.
12 Una profundización teórica sobre género puede
hacerse leyendo a Marta Lamas en su libro “El género: La
Construcción Cultural de la Diferencia Sexual. Miguel
Página | 122
Angel Forrua Grupo Editorial, México, 1996.

13 En algunos países latinoamericanos a los niños
recién nacidos se les viste de color azul y a las niñas de
color rosado. El blanco es un color que se acepta para
ambos.

14 Se puede ser travestí siendo heterosexual,
homosexual, o bisexual.

15 Giraldo Neira, Octavio. Explorando las
Sexualidades Humanas. México; Trillas; Pág.98; 1997.

16 Bonilla Bejarano Nelssy. Identidad. Ministerio de
Educación Nacional. Santafé de Bogotá; Retina, 1995;
prefacio.

17 Los transexuales antes de cambiar su morfología,
deben recibir apoyo psicológico para su identicación
sexual, en el sexo y cuerpo que han escogido, como
mujeres (cuando son hombres que cambiaron sus
genitales a una forma cercana a una vagina) o como
hombres en el caso inverso.

18 En general son las mujeres más que los hombres –
explicable- por las estructuras de poder- quienes
aportan discursos sobre la temática de género, ya que
estas no son necesarias para quienes ostentan el poder
sino para quienes lo buscan. Entonces, las que lo buscan
-en este caso determinado- han tratado de dar
explicaciones al respecto, por ejemplo, sobre qué es una
mujer; por eso hay más depuración teórica sobre la
feminidad que sobre la masculinidad, y particularmente
hay más carreta de la masculinidad en los homosexuales
que en los heterosexuales, ya que la violencia social
también ha logrado que al homosexual se le vulnere a
partir de la idea de que no es hombre, o más
correctamente, de que no es masculino

19 Se define como una serie de características
comportamentales, a partir de las cuales la persona es
reconocida y diferenciada de las otras, inclusive de su
grupo inmediato de referencia.

20 Por ejemplo, yo he encontrado seres transgéneros
en estratos supremamente populares que son sujetos
reconocidos por los otros en su rasgo identitario; es tan
importante su poder en lo afectivo, que los aceptan. He
encontrado igualmente, en estratos populares,
peluqueros asumidos totalmente transgéneros, a quienes
en su comunidad se les habla en femenino y se les
denomina «señora». Todas las mujeres y los hombres
que van a la peluquería y son sus clientes los piensan
hombres, pero los tratan en femenino, probablemente
porque de todas maneras son personaje que hacen parte
del entorno y tienen importancia en él, o simplemente
porque necesitan de sus servicios, o de lo contrario
deberían desplazarse a otro lugar y pagar más, y es eso
lo que l*s lleva a aceptar.

21 Los derechos relacionados con el género son Página | 124
parte de los derechos sexuales, porque las personas
tienen el derecho a llamarse como se quiera, como
también a identificarse con un sexo, un género, una
orientación sexual, unos comportamientos y conductas,
en una educación, formación y con unas metas de vida.

22 Si hablamos del caso de un hombre, un
transgénero es hombre en su corporeidad y en su
comportamiento, en sus actitudes, mientras que en sus
prácticas es femenino, así l*s otr*s no lo vean femenino,
ya que desde su carga particular lo ven masculino o
feminizado. Lo más importante para un transgénero no
es que los demás lo vean femenino, es que él se ve
femenino, por eso, cuando ella habla sobre sí puede
afirmar: yo soy una mujer.

Por ejemplo, nosotros trabajamos con una
persona en un proyecto, a quien se le indentifica
socialmente hombre, pero «ella» afirma sobre sí: yo soy
una mujer heterosexual que tiene relaciones con
hombres; ante dicha respuesta el/la observador(a)
despistad* pudiera pensar que relaciones que ella tiene
con hombres son homosexuales. A lo que ella responde:
Yo sólo me puedo relacionar con un hombre que
entienda que yo soy una mujer, que me trate como una
mujer. Yo me relaciono con un hombre que se comporte
como hombre, que se comporte masculino.

El/la transgénero tiene una aproximación hacia su
cuerpo que no implica necesariamente un rechazo hacia
sus genitales, pero si un rechazo a lo que «debería ser»
su posición de género. Asume el vestido, todos lo
amaneramientos y comportamientos de lo femenino y de
define a sí misma como mujer. Cuando ella dice mujer
está afirmándose en lo femenino, está introduciendo el
concepto de género. No concibe que su relación con el
otro hombre sea homosexual, sino heterosexual, porque
ese hombre se relaciona con una mujer, o más
correctamente con la fémina que es ella. Ella viste
permanentemente con el vestuario afín con la actitud de
género identicada para sí: una mujer. Ella no quiere
tener senos ni construirse una vulva, no le interesa
porque no tiene problemas con su cuerpo, no es un
transexual, es transgénero.

ORIENTACIÓN SEXUAL

Algunos llaman a lo mío instinto, otros dicen que lo
aprendí, o que he sido condicionado para ello, otros más
afirman que uno nace así. Al fin de cuentas, a mí lo que
más me interesa es que en la medida en que he sido más
claro conmigo mismo vivo más tranquilo.

Estando una noche en un bar para homosexuales besé a
mi amiga Yaneth y al día siguiente un hombre
homosexual me telefoneó a casa y me insultó. La
persona me dijo que no podía creer cómo el
“representante” más conocido de los maricas en el país
Página | 126
se atreviera a hacer “eso” en público. Yo le respondí que
estoy seguro de lo que soy, que me acepto homosexual,
que gozo plenamente las relaciones genitales con otros
hombres, que mis deseos y momentos más eróticos son
con hombres, y que puedo permitirme amar a hombres y
mujeres, y que eso no me hace ni menos, ni más
homosexual.

En últimas, lo más importante frente a mi orientación
sexual es que es mía, que yo la vivo, la disfruto y que ser
lo que se desea ser es tan, pero tan importante, que no
me importa que una vez más me amenazan de muerte si
con hablar públicamente de esto logro que otros y otras
puedan ser tan plen*s con su orientación como lo soy yo.

Al tratar de interpretar los fenómenos sexuales con
respecto a cómo una persona decide a el/la sujeto con
quien desea establecer vínculos de pareja, se han venido
utilizando diferentes términos. Los más comunes son:
capacidad, inclinación, tendencia y orientación. Los
tres últimos son traducidos indistintamente como la
misma acepción y utilizados en diferentes definiciones,
con las que el autor tiene acuerdos o diferencias.

Algunas de las teorías para explicar los fenómenos
sexuales hacen referencia al impulso sexual como un
mero instinto. Otros autores reconocen que todos los
patrones sexuales humanos son producto del aprendizaje
y del condicionamiento. Uno de ellos (Churchil, 1969)
piensa que todos los mamíferos poseen la capacidad
básica de responder sexualmente a cualquier estímulo
suficiente... Así pues, resulta engañoso o inexacto
presuponer que haya algún mamífero humano que en la
hora del nacimiento o antes de efectuado el aprendizaje
posea algún instinto o predisposición relacionada con
una clase determinada de estímulo sexual. Es la
experiencia, y solo la experiencia, quien determina el
modelo de respuesta social que llega a convertirse en
característica de todo individuo... Es falso hablar de una
tendencia original o de una predisposición innata, tanto
al autoerotismo, como la heterosexualidad o la
homosexualidad. Algunos estudiosos han intentado
minimizar el factor aprendizaje sustituyendo la palabra
tendencia por el término instinto... otros han enturbiado
la cuestión y abierto el camino a la teoría del instinto, al
establecer una distinción entre capacidad y tendencia.

Para Bieber (1962) “capacidad es un término neutral que
tiene el significado de potencialidad, esto es,
posibilidad, mientras que tendencia implica la
probabilidad de acción en una dirección determinada. A
nuestro modo de ver, el ser humano tiene capacidad
para la homosexualidad pero tendencia a la
heterosexualidad”. A lo que Churchil anota: “Es más
justo y exacto decir que los humanos poseen capacidad
para la respuesta heterosexual, como también para la
homosexual, pero que no tienen tendencia innata a la
heterosexualidad ni a la homosexualidad.
Página | 128
Para los autores ya citados en el primer capítulo, con
respecto a las teorías del origen de la homosexualidad y
que creen que la causa es genética o física, lo correcto
es usar el término orientación. Este término es
igualmente utilizado por Ardila (1998) y Giraldo (1997), y
se refiere a la capacidad de ser atraído por objetos
sexuales de unas características anatómicas o de otras.
Las personas generalmente están identificadas con su
sexo morfológico y su correspondiente papel sexual, y se
inclinan a actividades sexogenitales y/o afectivas con
personas que igualmente tienen una morfología con su
correspondiente papel sexual.

Otros autores equiparan el concepto de orientación
sexual al de inclinación sexual. Uno de ellos, (Alarco,
1992) la define como la expresión que indica,
principalmente, la actividad sexual que efectúa un
individuo con otra persona. Considera además que “está
condicionada fundamentalmente por factores
psicosociales. Depende de la identidad sexual y el rol
sexual desarrollados en el curso del crecimiento”.

La mayoría de los modelos definen las diferentes
orientaciones sexuales desde la genitalidad y la
afectividad; algunas otras teorías dan explicaciones
específicas a la orientación sexual homosexual y en muy
pocos casos a la lésbica.

Para el autor, la orientación sexual es una manifestación
de origen genético y cultural, en la que una persona que
ha identicado o no su orientación expresa su vinculación
como persona-cuerpo hacia otra a partir del deseo, el
erotismo, la afectividad y la genitalidad, relación que
esta mediada por la conciencia que se tiene de la
orientación. Las orientaciones sexuales son las
heterosexualidades, las bisexualidades, las

homosexualidades y las lesbianidades.1

Se tiene una orientación sexual así esta se haya o no
aceptado, asumido y expresado.

La Fantasía

La palabra fantasía proviene del latín phantasía, imagen
mental; del griego phantasía, imagen, aparición,
imaginación; de phantázein volver visible; de phanínein
mostrar.

L*s seres human*s son fantaseantes, es decir, vivencian
fantasías desde muy pequeñ*s, antes y después de
definirse en una orientación sexual. La fantasía es una
facultad de la mente que le permite reproducir
imágenes, crearlas de cosas inexistentes o idealizar las
reales; generalmente no hacen referencia a una
actividad genital, afectiva o erótica en particular, sino
que se traducen en «situaciones» de las que la persona
obtiene cierto grado de disfrute, como por ejemplo,
pensarse volando en brazos de superman o supergirl. La
fantasía es una primerísima aproximación a el/la sujeto-
Página | 130
objeto de vinculación sin llegar a determinar la
orientación sexual. Se transforma en deseo cuando
implica a dich* sujeto-objeto.

En el ámbito sexual, las fantasías eróticas son de gran
importancia porque ayudan a dar significado a la
actividad sexual y estimulan el placer, llegando incluso,
en algunos casos, a sustituir en algunas personas el
contacto sexual. Según Kinsey, juegan un papel más
importante en los hombres que en las mujeres,
seguramente a causa de la cultura y los procesos de
socialización.

El uso de imaginación durante los procesos de
masturbación (Giraldo, 1997) juega un importante papel
en la formación del guión sexual personal. La fantasía
puede producir la excitación que conduce a la
masturbación, al orgasmo o al placer que se obtiene a
través de ésta. El proceso de simbolización hace posible
el aprendizaje (condicionamiento) por medio de
autorefuerzo. El/la ser human* puede hacer
condicionamientos anticipatorios, incluso bloqueando de
antemano posibles respuestas, ya sea de evitación o de
acercamiento.
Rubén Ardila en su libro “Homosexualidad y Psicología”,
citando a Storms, afirma: “Los adolescentes con
fantasías eróticas muy tempranas en la vida tienen más
probabilidad de asociarlas con estímulos eróticos del
mismo sexo. Por una interacción de factores de
condicionamiento clásico y aprendizaje social, los
muchachos que llegan temprano a la adolescencia tienen
más probabilidad de desarrollar conductas
homosexuales. Antes de los trece años es más frecuente
que los compañeros de juego sean del mismo sexo, lo
cual le da al muchacho más posibilidades de tener
experiencias homosexuales durante éste período.
Después de los trece años existe más acceso a estímulos
heterosexuales. La formación de grupos de compañeros
de juego del mismo sexo durante la infancia y la
pubertad es un hecho que se ha encontrado en muchas
culturas.”

2.6 LAS ORIENTACIONES SEXUALES HOMOSEXUAL Y LÉSBICA

Para poder comprender plenamente qué son las
orientaciones sexuales es necesario entender los cuatro
elementos que la definen: deseo, erotismo, afectividad,
genitalidad. El autor no hará referencia a todas las
orientaciones sexuales, por tanto no profundizará sobre
las heterosexualidades y las bisexualidades, sino que se
detendrá en las homosexualidades y las lesbianidades.

La Lesbianidad es una orientación sexual de origen
genético y cultural, en la que una mujer que ha
identicado o no su lesbianidad, expresa su vinculación
como persona-cuerpo hacia otra mujer, a partir de
manifestaciones lesbicodeseantes, lesbicoeróticas,
Página | 132
lesbicoafectivas y lesbicogenitales, las cuales se
explicarán más adelante.

En la encuesta realizada por Gallup Colombia para la
Revista Semana, en su edición anual sobre sexo, año
1999, El promedio nacional de mujeres que manifestaron
haber tenido relaciones con otras fue únicamente el 1%,
Medellín es la ciudad colombiana en donde hay una
mayor presencia de mujeres que tienen sexo con otras,
con un 3%, le sigue Barranquilla con el 2% y Bogotá y Cali
con el 1%. El promedio de hombres que tienen sexo con
otros es mucho más elevado, con un 6% para el país.
Medellín sobrepasa el promedio nacional, allí el 9%
reportó haber realizado estas prácticas. Bogotá tiene un
promedio del 6%, Cali y Barranquilla el 4%. Un 5% de los
hombres casados y el uno por ciento de las mujeres en
esta misma condición manifiestan tener relaciones tanto
con hombres como con mujeres.

La Homosexualidad es una orientación sexual de origen
genético y cultural, en la que un hombre que ha
identicado o no su homosexualidad, expresa su
vinculación como persona-cuerpo hacia otro hombre a
partir de manifestaciones homodeseantes,
homoeróticas, homoafectivas y homogenitales, las
cuales se explicarán más adelante.
En la encuesta Gallup-Semana (Agosto, 1999) con
respecto a hombres que se relacionan con otros hombres
y mujeres que lo han hecho con otras arrojó los
siguientes resultados: El 44% de los hombres que en
Bogotá iniciaron su vida sexual con otros hombres, lo
hicieron antes de los 10 años. El 26% lo hizo entre los 13
y los 16 años, y un 20% inició después de los 20. El 100%
de las mujeres que contestaron esta encuesta en Bogotá
iniciaron con posterioridad a los 17 años. En Medellín los
hombres suelen iniciar entre los 15 y los 16 años (54%),
el 38% lo hizo de los 17 a los 20 años y únicamente el 8%
inició entre los 10 a 12 años. En esta ciudad el 76% de las
mujeres se inició sexualmente con otras mujeres entre
los 17 y los 20 años.

Cali es la ciudad colombiana en la que los hombres
inician más tarde, el 84% después de los 20 y el 16%
entre los 15 y los 16 años; en cambio todas las mujeres
iniciaron antes de los 18 años. Igual sucede con las
barranquilleras, a diferencia de los hombres que tiene
estas prácticas, donde el 61% inició entre los 13 y los 16
años. El 39% lo hizo en esta ciudad entre los 17 y los 18
años.

The Social Organization of Sexuality, en su investigación
sobre las prácticas sexuales en USA realizada en 1992 y
publicada en 1994, utilizando una muestra de casi 3.500
personas, descubrió que el 7,1% de los hombres y el 3,8%
de las mujeres mantenían algún tipo de contacto
homosexual desde la pubertad. Estos porcentajes en
hombres tienen el mismo patrón de los resultados de
Gallup-Semana; los resultados en las mujeres difieren
Página | 134
bastante, probablemente ello esté relacionado con el
sexismo, la lesbofobia internalizada y social, que
conduce a que las colombianas con estas prácticas sean
menos explícitas al respecto.

El porcentaje de personas que en la investigación
americana informaba haber mantenido contactos
homosexuales durante los doce últimos meses anteriores
a la entrevista decayó al 2,7% en los hombres y al 1,3%
en las mujeres, lo que corresponde a grandes rasgos con
los porcentajes de personas que dijeron considerarse a sí
mismas homosexuales o bisexuales (2,8% de los hombres
y 1,4% de las mujeres).

EL DESEO

La palabra deseo se origina en el latín vulgar: desidium.
Anhelo, aspiración, tendencia, y del latín culto desidia
(voluptuosidad). Es para algunos autores la expresión de
una necesidad cualquiera, una representación clara de
propósitos y contenidos. Es la elaboración mental, un
grado posterior de desarrollo a la fantasía. Puede ser
tanto un acto irracional como un acto deliberado. Para
Hegel, el ser humano se define por el deseo: el apetito
acompañado de la conciencia de sí mismo. A partir de
Freud, el deseo aparece vinculado a lo sexual. Para él,
el deseo es el movimiento del aparato psíquico de
acuerdo con los principios del placer y la realidad. Desde
Lacan, deseo sería mera metonimia de significantes y
jamás se podría satisfacer, porque constituye una parte
estructural del sujeto.

El deseo se define como una tendencia de la voluntad
(libre albedrío) a conocer o conseguir algo: al hacer
referencia al deseo en el desarrollo de la sexualidad,
éste implica entonces a otr* sujeto-objeto. El deseo
puede ser voluntario o involuntario. Es evolutivo: es
cada vez más complejo e integral. Se puede descubrir en
la interacción social e implica intersubjetividad, ya que
en la medida en que cada un* se reconoce deseante,
reconoce al otro o a la otra, y en ese reconocerse, la
persona se identifica y construye, o bien se reconstruye
e identica. Proceso que no siempre se presenta antes de
llegar al intercambio real en lo genital, lo afectivo o lo
erótico. El deseo está relacionado con la posibilidad del
gusto, del placer, del disfrute que produce imaginar.

El deseo no se orienta hacia todas las personas, sino tan
sólo hacia algunas. Hombres y mujeres experimentan
deseos hacia personas de su mismo sexo y/o con sexo
diferente al suyo; esto no las define en una orientación
sexual. Cuando mucho las hace heterodeseantes,
bideseantes, homodeseantes o lesbicodeseantes.

El deseo por sí solo no define una orientación sexual,
aun cuando sí puede determinar una tendencia hacia
el/la sujeto-objeto del mismo. El deseo implica
vinculaciones imaginarias, ya sean éstas afectivas,
eróticas o genitales, hacia otr*s sujet*s. En el caso del
Página | 136
hombre que desea exclusivamente a otro hombre se
puede afirmar que es homodeseante, y lesbicode
seante es el caso de la mujer que desea exclusiva mente
a otra. Cuando se es homodeseante o lésbico deseante,
no hay una transgresión del «deber ser» a menos que
dicho deseo se haga palabra y se exprese públicamente.

En general, pudiera afirmarse que un homosexual no
desea los hombres, sino que tan solo es deseante por
algunos hombres que poseen unas características
especiales. Para el/la ser deseante hay condiciones del(-
a) sujeto desead* que atraen: la manera de ser, de
comportarse, un cuerpo, unos genitales, un erotismo,
una afectividad específica, pero no tod*s se incluye en el
marco de referencia del deseo. Al no cumplir con alguna
de las razones ya expuestas, entonces no nos permitimos
desearle.

Cada homodeseante y lésbicodeseante es únic* e
irrepetible. Puede que nos atraiga desear algo parecido,
pero si profundizamos en el deseo nos daremos cuenta
de que cada deseo es distinto, porque cotidianamente
hemos trascendido y evolucionado de una forma
particular.
Ser deseante hace parte de la mismidad, de la
conciencia de sí, o de la inconsciencia de sí. No tod*s
tienen claro qué desean. El deseo es un elemento que
apoya el autoreconocimiento de la orientación sexual,
pero no la define. El hecho de que una persona se haya
definido en su orientación sexual no significa que su
deseo se agote. Seguirá siendo deseante por que el
deseo es una posibilidad del imaginario, de la
construcción mental. El deseo esta siempre vigente, es
permanentemente nuevo y cambiante.

Tod*s queremos posesionarnos y poseer. La posesión es
el resultado de la necesidad que surge en el(-a) sujet* de
apropiarse del(-a) objeto desead*. Posesionarse en el/la
otr* es estar en ell*s, y poseerl*s es hacerl*s propiedad
privada. Se puede intentar poseer al(-a) sujet*, o más
explícitamente su autonomía. Con ello se busca que
cualquier decisión de la otra persona no sea tomada sin
consultar a su “propietario”. El proceso de
enamoramiento es en principio una pérdida de la

autonomía.3

El autor considera que el deseo es un factor importante
en la determinación de la orientación sexual, por tanto
no acepta el concepto de que los animales tienen una
orientación sexual; el deseo no es posible en el animal,
como tampoco es posible lo erótico. En los animales es
posible la cópula, por tanto la genitalidad, pero la
genitalidad no es lo que le da el sentido a ser human*s,
condición básica de la sexualidad.

LO ERÓTICO Página | 138

Erotismo es una palabra que proviene del griego
erotikós, éros, érotos, amor, y el latín ismus, sufijo que
indica estado o condición. El erotismo hace referencia a
la capacidad que tienen determinadas partes del cuerpo
de convertirse en zonas de placer y señala igualmente la
excitación que produce un estímulo. Rebasa la esfera de
lo genital y se amplía hasta las esferas de socialización
de la cultura. La eroticidad lleva inmersos unos
referentes relacionados con los sentidos, o más
concretamente con lo que se ha visto, oído, tocado,
degustado u olfateado. Se puede recibir estímulo de
diferentes situaciones y cosas que pueden atraer la
atención, como por ejemplo, del cine, la literatura, las
fragancias, las texturas, las situaciones, los objetos.

Para Cela (1988) el erotismo es la exaltación –y aún la
sublimación- del instinto sexual, no siempre ni
necesariamente ligada a la función tenida por sexual. En
el/la ser human* la actividad se ve incidida por la
dialéctica del deseo (voluntario, involuntario y aún
rechazado).

Para George Bataille, “el erotismo es la actividad sexual
de l*s seres humanos en la medida en que esta difiere de
los animales, ya que en el hombre no siempre esta es
erótica, sino que lo es cuando deja de ser animal. El
erotismo es una de las urdimbres del tejido social en
tanto que aparece estrechamente ligado a los polos
pulsionales de la vida, de ahí su firme vinculación con
las religiones, las artes, el pensamiento cuya trama, por
otra parte, no es la experiencia interior de cada
individuo, su modo de conjugar deseo, libido y
necesidad, en alianza siempre presidida –en su más
remoto horizonte- por la más inevitable y radical ilusión:
el amor”.

Lo erótico es una elaboración superior del deseo, no
solamente es imaginado sino que puede ser practicado;
implica un proceso que tiene relación directa con el
disfrute o displacer que produce satisfacerlo o no. Lo
erótico posee una carga. Al deseo no siempre se le pone
un cuerpo, a lo erótico sí. Se desea ser acariciado por
una mano, sin que necesariamente importe el hombre o
la mujer de la que cuelga la mano.

El erotismo no siempre está mediado por el amor, lo
está por la necesidad de la de la vinculación con el
placer. Incluso en muchas ocasiones se vivencia como
una experiencia ajena al otro o a la otra.

Cuando el erotismo se orienta y elabora exclusivamen te
hacia algún sujeto de su mismo sexo y dicha persona es
hombre, el sujeto en cuestión es homoerótico, y si se
orienta exclusivamente de una mujer hacia otras
mujeres entonces, se es lesbicoerótica.
Algun*s homosexuales y lesbianas frecuentan algunos
espacios de socialización (cines, videos, bares, saunas,
baños en centros comerciales, parques, apartamentos)
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que por sus propias condiciones de oscuridad,
clandestinidad o aislamiento, posibilitan acercamientos
de tipo erótico, que hacen parte del proceso de
construcción de la identidad de orientación sexual. Sin
embargo, esta no es una expresión comportamental
sexual propia de las homosexualidades y lesbianidades,
ya que es mucho más frecuente en las ciudades grandes
y en personas que en el proceso de socialización micro o
macro grupal de su orientación sexual se vinculan con
otras personas que son usuarias de dichos espacios.

En las poblaciones de hombres heterosexuales estas
conductas suelen ser más frecuentes que en los
homosexuales, y mucho más que en las lesbianas. No
solamente lo son en cuanto a la cantidad de población
con dicha orientación sexual, sino porque es parte de la
implementación particular del machismo (bares de strip-
tease, prostíbulos, comercio sexual...).

Esta expresión comportamental sexual se presenta en
homosexuales y lesbianas como resultado de la
imposibilidad de concretar explícitamente su vinculación
con personas del mismo sexo, lo que las lleva a recurrir
a dichos espacios como una manera de no hacerse
públicos, porque no se reconocen a sí mism*s en su
orientación sexual, o precisamente porque las
consideran eróticas y placenteras.

LA GENITALIDAD

La genitalidad es otro componente fundamental de la
orientación sexual. Se refiere a la posibilidad del
intercambio entre dos personas. Inicialmente el
concepto de genitalidad -del latín genitalis; apto para la
generación- hacía referencia a la posibilidad de la
cópula hombre-mujer. Sin embargo, la acepción actual
abarca en su definición lo relativo a ella o a los órganos
que la posibilitan, y no implica necesariamente la
penetración. Por tanto, al hablar de genitalidad se hace
referencia a cualquier expresión comportamental sexual
en la que hay contacto con los genitales de otra persona,
en pareja o grupalmente.

Tocar los senos o el pecho, acariciar el cuerpo en lugares
extragenitales no es una práctica genital sino una
práctica erótica.

Se considera que las relaciones entre hombres son
eminentemente genitales, probablemente porque se
piensa que son precisamente hombres quienes se
relacionan, y la falocracia esta tan interiorizada que a
pesar de la orientación sexual, se sigue ejerciendo como
parte del cotidiano en las relaciones con otros hombres.

Se puede entonces ser homogenital si la genitalidad se
asume exclusivamente con otros hombres, o
lesbicogenital si se asume exclusivamente con otras
mujeres.

En la encuesta de Gallup Colombia realizada para la Página | 142
Revista Semana, en su edición anual sobre sexo, para el
año 1999, las mujeres lesbianas reportaron un promedio
de cuatro parejas sexuales en su vida sexual, en Medellín
el 62% de ellas reportó una pareja. En los hombres
homosexuales la situación es bastante diferente. El
grupo más “fiel” es el de los barranquilleros, el 61% 1
persona y 39% dos. La ciudad con mayor incidencia en el
número de compañeros sexuales en Bogotá, el 51%
reportó más de 8 parejas. En Cali no se presentó ningún
reporte de una o dos parejas, el 16% refirió 3 personas,
el 38% afirmó haber tenido 4 personas y el 27%
documentó 5 parejas, y el 19% más de 8 compañeros. En
Medellín el 63% ha tenido 1 o 2 compañeros sexuales y
únicamente el 8% reportó más de 8 personas en su vida
sexual.

Con respecto a la pregunta de si llegan o no al clímax, el
100% de las bogotanas y las caleñas, y el 38% de las
antioqueñas lo logran. Los hombres homosexuales que
parecen disfrutar en mayor intensidad su vida sexual son
los bogotanos, el 88% llega al clímax. De los hombres de
las otras ciudades, el 37% lo logra en Medellín, el 27% en
Cali y el 43% en Barranquilla. Los hombres solteros
parecen disfrutar menos en sus relaciones con otros
hombres, el 56% lo alcanza, frente al 77% de los casados.
El 76% de los bogotanos llega al clímax en todas sus
relaciones sexuales, lo mismo le sucede al 37% de los
hombres de Medellín. En Barranquilla el 57% de ellos lo
logra la mitad o muy pocas veces y el 43% no sabe si ha
llegado a este punto de excitación. En Cali el 65% logra
muy pocas veces el clímax.

Las Prácticas Orales

En los Estados Unidos la práctica oral es la relación
genital más frecuente entre los hombres homosexuales.
En Colombia, en todas las relaciones lo hacen el 69% de
los casados y el 12% de los solteros. El 7% de los casados
no lo hace nunca e igual sucede con el 42% de los
solteros. La ciudad en donde más se practica el sexo oral
es Bogotá 51% lo hace todas las veces, en Medellín el
18% y en Barranquilla el 39%, llama la atención que en
Cali no hay ningún reporte de hombres que vivencien la
oralidad en todas sus relaciones. En Medellín el 41% lo
hace la mayoría de las veces y en Cali el 27% lo hace en
la mayoría de sus contactos.

La práctica oral se realiza por el 100% de las bogotanas.
En Barranquilla en cambio el 100% lo hacen muy pocas
veces y el 62% de ellas no lo hace nunca.

Prácticas anales penetrativas

En la encuesta Gallup-Semana (agosto, 1999) el 32 % de
los solteros y el 11% de los casados se abstienen de este
tipo de actividad genital. Por ciudades llama la atención
que no hay un solo bogotano que reporte que nunca ha
tenido relaciones anales, en Medellín y Cali el 60 y 57%
respectivamente manifiestan la misma condición, el 35%
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de los hombres de Cali tampoco lo hace.

En Bogotá el 56% de sus habitantes homosexuales
siempre tiene penetraciones anales. En Cali el 65% lo
hace la mitad de las veces y en Barranquilla el 43%
afirma lo mismo.

LA AFECTIVIDAD

Según la Real Academia Española de la lengua «… el
amor hace alusión a la atracción de un sexo hacia otro».
Hacer el amor, según la misma academia, hace
referencia al acto sexual, es decir a la cópula; es un
eufemismo de antigua utilización.

Según Camilo José Cela… “El amor, tal y como es
habitualmente considerado en nuestra cultura,
constituye un hecho social e histórico del que no pueden
obtenerse conclusiones generales e inamovibles.
Posiblemente el amor no es sino la elaboración
intelectiva del instinto sexual, ya que parece indudable
que contiene un componente psíquico que no aparece
en el puro instinto. En cualquier caso, instinto y
conocimiento del amor figuran ya unidos en las culturas
que han alcanzado un cierto grado de complejidad y que
han añadido a los rituales y ceremonias en torno a la
iniciación sexual y la procreación, variantes más
numerosas y depuradas que las primitivas. El concepto
de amor ha entrado recientemente a formar parte de la
actividad del hombre, y aun así ese concepto -y sus
manifestaciones individuales y sociales- ha
experimentado muy considerables mutaciones. Múltiples
teorías y formulaciones sobre el amor, carecen de
concomitancia con la variante que aquí nos interesa, la
sexualidad, y si tienen que ver algo con ella, quizá lo sea
incluso a su pesar.

Estas teorías, hasta fecha reciente, han disociado casi
siempre el amor de la sexualidad o, al menos, han
reducido su importancia, actitud que resulta ya
indefendible, puesto que -según hoy se entiende- el
amor parte siempre de un supuesto físico, aun cuando su
presencia no sea biológicamente necesaria para la

existencia del instinto”.4

Como el concepto de amor puede identificarse con
contenidos sexistas (algunas personas se refieren a las
relaciones genitales como “hacer el amor”) el autor
prefiere hacer referencia al concepto de afectividad
para hablar de la vinculación emocional entre dos
personas, cualquiera que sea su sexo u orientación
sexual. Afectividad es el conjunto de sentimientos y
emociones de una persona. No conlleva una reciprocidad
ni se fundamenta en la posibilidad del intercambio
genital.
Un hombre es homoafectivo cuando sus afectos se
vivencian de manera exclusiva hacia otros hombres, y
una mujer es lesbicoafectiva cuando sus afectos se
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asumen de manera exclusiva hacia otras mujeres.

Se suele creer que los hombres homosexuales tienen
procesos homoafectivos muy fuertes y que esto pudiera
estar relacionado con que los hombres “conocen mejor”
las necesidades de otros hombres. Aun cuando esto
pudiera tener algo de verdad, los procesos
homoafectivos y lesbicoafectivas se vivencian de una
manera particular en la medida en que quienes los viven
hayan asumido o no su orientación sexual, ya que ello
implica en algunas oportunidades que las relaciones se
vivan clandestinamente y que como respuesta se
“aproveche” mejor la oportunidad del encuentro con la
pareja. Una vez las personas han asumido su orientación
o están en el proceso avanzado de la asunción de esta,
la afectividad se vive con mucha más tranquilidad.

Las parejas de homosexuales y las de lesbianas suelen
seguir el patrón heterosexual de relacionamiento,
incluso copiando las estructuras de poder, ello se
fundamenta en que es este el modelo aprendido y que
dicho “deber ser” está tan enraizado en la cultura que
es difícil desprenderse del mismo para asumir nuevas
formas de vinculación afectiva.
Algunas formas afectivas de relacionamiento entre
hombres y entre mujeres con estas orientaciones
sexuales son analizadas más profundamente en los
subtemas: “Tu sobrino también es mi sobrino”,
“Tenemos el mismo marido” y el “Juego de los príncipes
y las princesas”.

CONCIENCIA DE LA ORIENTACIÓN

Otro de los elementos fundamentales en la construcción
de la orientación sexual es la conciencia de la
orientación. Con ello quiero decir que si un hombre es
homodeseante, homoafectivo, homogenital y
homoerótico, pero no se piensa así mismo homosexual; o
una mujer es lesbicodeseante, lesbicoafectiva,
lesbicogenital, lesbicoerótica, pero no se define como
lesbiana, estas personas están en su derecho a
autodeterminarse como les parezca, así los teóricos y
especialistas pretendan «hacerle caer en cuenta de su
error».

Antes de pensarse y asumirse como un hombre
homosexual o una mujer lesbiana, lo realmente
determinante para definir la identidad particular de
orientación sexual no es como l*s otr*s piensen a la
persona sino como cada un* se determina a sí mism*.

Cuando la persona se identica particularmente como
homoerótica, homoafectiva, homogenital y
homodeseante y tiene una identidad particular de
homosexual, entonces se ha identicado como
homosexual; o si la persona es lesbicoafectiva,
lesbicogenital, lesbicoerótica y lesbicodeseante y posee
Página | 148
una identidad particular de orientación sexual de
lesbiana, entonces, la persona se identica
particularmente como lesbiana. L*s seres human*s
pueden ser homoafectivos, homogenitales,
homodeseantes, homoeróticos, pero identificarse
particularmente como heterosexuales. En ese caso la
persona es para sí heterosexual, aun cuando su identidad
social pueda ser de homosexual, es decir si se le
“reconoce” homosexual. Este pensarse es fundamental
para la identidad, ya que es la propia persona quien se
identica a sí misma, así l*s otr*s l* piensen y asuman de
una manera diferente.

Desde un concepto sexista, se suele considerar que el
homosexual es un hombre que se construye como un ser
no masculino y la lesbiana como un ser no femenino. La
masculinidad y la feminidad son conceptos de género y
no están directamente relacionados con la orientación
sexual. Ser un hombre con comportamientos
considerados socialmente femeninos o una mujer con
comportamientos considerados socialmente masculinos
no implica ser homosexual o lesbiana. El amaneramiento
de género y la conducta transgénero no definen la
orientación sexual, así socialmente se contemple que lo
uno conlleva lo otro, y viceversa.
Lo importante para el individuo no es como l*s otr*s l*
piensan -Identidad Social de Orientación Sexual- sino
como cada un* se piense, se autodetermine. Antes de
asumir la genitalidad, la afectividad, el erotismo, antes
de definirse como homosexual o lesbiana, la persona se
empieza a dar cuenta de quién le atrae, de con quién
quiere estar cerca, con quién tiene las fantasías, o a
quién prefiere, a pesar de que el deseo está mediatizado
por su “deber ser” socializado cuyo modelo se supone es
el heterosexual.
Capítulo 4
Página | 150
PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE LA
IDENTIDAD DE ORIENTACIÓN SEXUAL:
Todas las personas pasan por unas etapas en el proceso
de la construcción de la identidad sexual. Es un proceso
continuo y evolutivo en el que cada paso genera el
posterior.

En esta construcción, tanto hombres como mujeres tiene
deseos, acercamientos e incluso contactos afectivos,
eróticos, y genitales. Estos se pueden presentar con
personas de cualquiera de los dos sexos, sin que ello
determine en las personas una orientación sexual
específica, pero si es un elemento que puede apoyar la
decisión hacia una orientación sexual. Esta situación
puede crear conflicto en las personas cuando consideran
que cualquier deseo y acercamiento a otras del mismo
sexo es un acto que l*s determina como homosexuales o
lesbianas. En algunos casos la sola identicación del deseo
provee elementos suficientes para determinar una
orientación sexual como en el caso de las personas que
sin tener relaciones afectivas, eróticas o genitales,
tienen clara cuál es su orientación sexual y se
determinan en ella. En otros casos las personas pueden
tener su identidad ubicada en determinada orientación
sexual, pero su praxis estar dispersa en manifestaciones
consideradas propias de otras orientaciones. Por
ejemplo, es común que hombres se definan como
heterosexuales, pero que sean biafectivos, bigenitales,
bieróticos, o también definirse heterosexual y her
homogenital, bierotico y heteroafectivo.

Quienes asumen orientaciones sexuales consideradas al
margen, usualmente hacen más consciente este proceso
Sin embargo, algunas personas con determinadas
orientaciones sexuales diferentes a la más aceptada
socialmente -la heterosexual- pueden negarse
consciente o inconscientemente a culminar dicho
proceso.

En el argot de la población homosexual se han
identificado dos pasos en el proceso de construcción de
la identidad de orientación sexual homosexual y lésbica,
al primero de ellos se ha llamado “estar en el closet”; al
segundo se le ha denominado “salir del closet”. Esta
salida puede producirse por el “outing” (que otros hagan
pública la orientación sexual, utilizando para ello medios
masivos de comunicación).

El autor ha definido cuatro etapas por las que atraviesan
todas las personas en el proceso de identicación de su
orientación sexual. Éstas, aun cuando se presentan la
una a continuación de otra, se manifiestan en tiempos
diferentes en cada persona, y generalmente se
superponen los momentos finales de una etapa del
proceso con los momentos iniciales de la siguiente etapa
del mismo.

3.1 COMING IN Página | 152

La primera etapa del proceso de construcción de la
identidad de orientación sexual es el Coming In,
interiorizarse, adentrarse en sí mism*. El individuo
empieza a tomar conciencia de su deseo por otra
persona del mismo sexo. El coming in es el momento
más difícil en la construcción de la identidad de
orientación sexual, lo es tanto, que muchas personas
pueden permanecer en esta etapa durante muchos años,
inclusive décadas.

La vergüenza de sentirse o pensarse diferente parece ser
elemento fundamental de la construcción de la
identidad particular de orientación sexual, vergüenza y
construcción están en esta etapa en una relación
dinámica y permanente. Proviene la vergüenza tanto de
reconocerse diferente al «deber ser» como de confrontar
dicho modelo. Mientras la persona permanezca
vergonzante nunca podrá trascender su proceso de
coming in. La persona debe pensarse en su vergüenza y
distanciarse de ella, esto es posible si se permite revisar
su propia experiencia y observar en que se fundamenta
esta, la culpa que le produce, y la represión y
autorepresión de la que por su causa fue sujeto.
Lo primero que estas personas suelen aprender es a
reconocer las “etiquetas” con las que se estigmatiza a
lesbianas y homosexuales. Estos rótulos son usados por
otr*s para agredir a quienes consideran que tienen un
comportamiento diferente. Generalmente, quienes los
usan no conocen plenamente su significado pero sí su
carga emocional. Quienes fueron rotulados igualmente
no reconocen el significado pero si suelen sufrir de la
violencia que con su uso se ejerce.

El rótulo marimacho5 se aplica a niñas. Mariquita,

mariposa y “niña” son etiquetas para niños, “rar*”6 es
un rótulo que se utiliza en ambos (igualmente la
expresión “es como rar*”). Se colocan dichos rótulos a
muchachas cuando ellas parecen ser más activas que
otras chicas, jugar con juguetes considerados
“masculinos”, o ejercer roles que se consideran “el
deber ser” de los hombres. En el caso de los menores, se
les aplican cuando son menos activos que sus
congéneres, en especial cuando juegan con muñecas o
prefieren aliarse con las niñas. Los rótulos para adult*s
no varían mucho, aun cuando a ellas también se les

suele llamar “areperas”7 (“tortilleras”, en países

diferentes a Colombia), “boquitas pintadas”8 . A los
hombres adolescentes además, se les dice “niñita”,

“loca”9 o “loquita”10 , “ronscón”, “rosqueto”.
Las personas en terapia y consejería con el autor
conforman un grupo de más de cuatrocientos hombres y
70 mujeres. Las ideas expuestas a continuación hacen
Página | 154
referencia a sus historias de vida. Tanto ellas como ellos
suelen referir que entre los 4 y los 10 años se sentían
diferentes a otr*s menores. Algunos recuerdan
situaciones como que sus carros tenían nombres de
hombre y que los colocaban a jugar uno sobre otros,
eran además retraídos, callados, juegan más con niñas
que con niños ya que el juego con ellos no parecía “tan
creativo”. En los juegos ellos tenían más preocupación
por las situaciones del cotidiano, en algunas ocasiones
recuerdan haber usado ropa de las hermanas o la madre
y jugaban con otras niñas a “las amigas”, y tenían una
gran preocupación por la estética de las cosas que los
rodeaban.

Ellas en cambio evocan situaciones diferentes: gran
interés por los juguetes y juegos de ellos. Generalmente
las otras chicas les parecían tontas, poco interesantes,
pocas recuerdan situaciones relacionadas con usar
prendas masculinas, pero si que en los juegos gustaban
hacer el rol de padres o maestros.

En la adolescencia se sintieron atraíd*s por personas
mayores, ya que antes, siendo más pequeñ*s, lo hacían
por l*s compañer*s generalmente algo más mayorcit*s y
en grados superiores. Ellos solían preferir a los que
consideraban más atrevidos (líderes) y ellas, en cambio,
a niñas muy femeninas. Su admiración generalmente
estaba acompañada de un sentimiento afectivo unívoco,
que llega incluso al nivel del “enamoramiento”,
situación que generalmente no es conocida por la otra
persona. Los hombres recuerdan más que las mujeres
haber sido agredidos por esos hombres de los que se
enamoraron, situación que no cambió su interés. En el
grupo son pocos los hombres y mujeres que recuerden
haber sentido necesidad de relacionarse con personas de
su misma edad o de comportamientos similares.

Generalmente, quien está en Coming In se encuentra en
un proceso de construcción diferente al de una identidad
heterosexual. Se siente como la única persona
atravesando dicha circunstancia. Siendo adolescentes o
adult*s jóvenes, al sentirse atraíd*s por personas de su
mismo sexo o desarrollando actividades para las cuales
el “deber ser” de la identidad de género decía que el
comportamiento era “inapropiado” sintieron una gran
inquietud que los desestabilizaba emocionalmente.

El temor a ser enfermos, anormales, les produjo dudas y
contradicciones, frente a las cuales inicialmente no
intentaron obtener respuestas de otras personas.
Recuerdan haber consultado en diccionarios y
enciclopedias sobre palabras tales como homosexual o
lesbiana, haber arrancado hojas de periódicos o revistas
sobre el tema para leerlas posteriormente con
detenimiento, y también sentirse molestos cuando en su
presencia los medios masivos hicieron referencia al
tema.

A las personas de ambos grupos cuando eran pequeñ*s Página | 156
les llamaba la atención que l*s rotularan y que no
sintieran que estuvieran haciendo nada diferente a otr*s
menores de su sexo. Ya siendo adolescentes, y en la
medida en que fueron comprendiendo los contenidos de
los rótulos, seguir siendo rotulados logró marginarlos de
las actividades grupales, tanto en la escuela como en la
familia. Incluso siendo participes de una reunión, cada
vez que alguien hablaba de homosexualidad o
lesbianidad, sintieron que se aceleraba su ritmo
cardiaco, sudaban sus manos y les temblaba la voz; la
molestia fue aún mayor cuando estando en la calle
alguien gritó alguno de los rótulos, llegando al extremo
de temer que siempre que se hablaba del tema era hacia
ell*s.

Tanto ellos como ellas “odiaban” participar de
conversaciones relacionadas con el sexo, aun cuando
manifestaron interés por “observar” con detenimiento a
sus compañer*s. Se sentían molestos al ser
“sorprendid*s” en estas actividades. Los hombres más
que las mujeres manifiestan molestia de cómo otros
hombres hablan en sentido peyorativo de las mujeres, en
especial cuando ellas son tratadas como “objetos
sexuales”.
Cuando ellos estuvieron cerca de personas
marcadamente “amaneradas” en sus roles de género
esto les produjo cierta contradicción, tenían temor de
llegar a “ser como esa persona” pero igualmente,
sentían una gran atracción por observarla. Ellas no
recuerdan haber estado cerca de mujeres en esta
condición. Observar a dichas personas les hizo tomar
conciencia de sus propios amaneramientos; ello los llevó
a tener gran temor de actuar en grupo o tener que
realizar actividades de la vida cotidiana. Algunos
hombres recuerdan que mientras caminaban en
dirección a algún punto en especial y tenían que pasar
cerca de un grupo de personas, sentían la necesidad de
caminar distinto y lo hacía, o simplemente preferían dar
un rodeo así ello le significara caminar muchas cuadras.

Su contradicción se incrementó notablemente en la
medida en que se sintieron atraídos por otras personas
de su mismo sexo o estigmatizados por sus
amaneramientos. En estos momentos empezaron a
sentirse preocupados por la sensación que despertaban
en otras personas y tomaron dos tipos de alternativas:
obligarse a realizar aquellas actividades que les
molestaban o aislarse totalmente. Cuando se los
permitieron se destacaron en actividades de tipo
cultural llevadas a cabo en sus lugares de estudio. Otra
alternativa bastante frecuente fue sostener relaciones
de pareja con adolescentes del otro sexo en l*s cuales no
estaban nada interesad*s. Muy pocos recurrieron a
terapia, aun cuando los hombres se mostraron más
propensos a comentar de sus inquietudes con religiosos y
sacerdotes, pero la gran mayoría de quienes hicieron
Página | 158
esto se sintieron vulnerados, utilizados e incluso
agredidos sexualmente, aun cuando no recuerdan dicha
situación con molestia o desagrado. Muy poc*s se
decidieron a hablar con sus padres o maestr*s.

L*s que tienen recuerdos de épocas en las que estaban
aún más pequeñ*s no recuerdan haber “deseado” un
contacto genital con algun* de su mismo sexo, cuando
mucho, algunas aproximaciones que describen como
“roces” de piel o algo de contacto físico. Con el paso del
tiempo sus fantasías se fueron centrando en personas del
mismo sexo, Recuerdan que se pensaban en situaciones
de peligro y cómo ante dicha situación un personaje de
las tiras cómicas venía a rescatarl*s; posteriormente,
fueron personas más reales las que aparecieron como
parte de sus imaginarios cotidianos. Las personas que les
despertaban sensaciones, que describen como “casi de
enamoramiento” fueron generalmente aquellos a
quienes admiraban por alguna razón en su vida
cotidiana, algun*s recuerdan con especial cariño a
maestr*s de escuela o a personajes de programas de
televisión.

Cuando en instituciones educativas -especialmente para
hombres- se dieron las condiciones para observar los
cuerpos de otros hombres -igualmente adolescentes-,
como por ejemplo, en las duchas o en ciertos juegos
sexuales entre ellos que son “demostraciones de
hombría” tuvieron temor de ser “reconocidos”, huyeron
de la situación, y muy pocos quisieron seguir dichos
juegos.

No hay un consenso entre si sus primeras relaciones
surgieron con el deseo o el deseo se fue concretando a
partir de su primera relación. Sentían que deseaban
algo, incluso alguien, pero inicialmente no conocían qué
era lo que deseaban. El deseo se fue concretando hasta
volverse casi una “obsesión”, pero prefirieron callar
porque sentían que sus sentimientos eran incorrectos.

Los primeros contactos genitales de hombres con otros
hombres se llevaron a cabo aproximadamente entre los
10 y los 16 años, casi siempre fueron con personas algo
mayores (en muchas oportunidades se iniciaron con
familiares muy cercanos quienes vivían en su misma casa
o a quienes visitaban en periodo de vacaciones). En
pocas oportunidades se relacionaron genitalmente con
compañeros de estudio de su misma edad, cuando lo
hicieron, tener que verlos a cada momento les motivó
grandes conflictos. Un grupo muy pequeño de jóvenes
estableció “relaciones” que pudieran denominarse “de
pareja”. Se suele conservar el afecto y el interés por los
compañeros por quienes se sintieron atraídos.

Las mujeres en un porcentaje mucho más elevado que el
de los hombres, recuerdan sus primeras relaciones como
cercanas, de gran vinculación y complicidad.
Usualmente hicieron pareja con chicas de su misma
edad, pero no las recuerdan con tanto entusiasmo como
Página | 160
lo hacen los hombres. Las mujeres que se iniciaron
después de los 16 años y antes de los 22 lo hicieron con
mujeres de su misma generación pero casi siempre algo
mayores. Las que iniciaron después de los 25 lo hicieron
con mujeres mucho más mayores que ellas, muchas de
ellas con mujeres casadas y con hijos.

Los hombres que se iniciaron luego de los 18 años y
antes de los 30, en una gran proporción se iniciaron con
hombres mucho mayores, quienes “les enseñaron” sobre
la vida. Usualmente se presentaron relaciones de
dependencia económica en las que la persona mayor
ejercía censura, coartaban su libertad y los utilizaban
sexualmente. A pesar de ello, suelen ser muchos años
después sus amigos. Los que se iniciaron después de los
30 años siempre lo hicieron con hombre menores que
ellos y muchas veces se sintieron inducidos por esos
chicos, generalmente adolescentes entre los 14 a los 23
años.

A las personas en proceso de coming in les es muy difícil
utilizar la palabra homosexual o lesbiana para definirse
así mism*s; definirse heterosexuales no produce ningún
conflicto a l*s personas con esta orientación sexual. L*s
bisexuales aun cuando viven un conflicto por la
autodenominación no pasan por un proceso tan difícil
como el del primer grupo citado.

Una vez la persona hace conciencia de que existen otr*s
como él o ella, se encuentra ante la disyuntiva de
realizar intentos por establecer o no vínculos
(usualmente sus primeros contactos son ocasionales). Si
desea realizarlos, en su búsqueda se acerca a grupos de
personas que hacen su vida social en torno a un
apartamento o a espacios comerciales y efectúa intentos
erráticos orientados a personas que caracteriza como de
igual orientación sexual. Esta apertura le posibilita un
paso posterior en la construcción de su identidad de
orientación sexual.

3.2 COMING OUT

La segunda etapa del proceso de construcción de la
identidad de orientación sexual es el Coming Out. Es el
proceso por medio del cual el individuo busca salir de sí
hacia otr*s, motivado en la búsqueda de consolidar su
identidad particular de orientación sexual,
aproximándose a elementos teóricos y situaciones
vivenciales que le faciliten la comprensión de su
dinámica individual. Para quien se piensa en una
orientación homosexual, lésbica o bisexual, el proceso
generalmente conlleva la apertura hacia otr*s con su
misma orientación, situación que es más fácil para el
heterosexual, por ser este el “deber ser” de la
orientación sexual.
Buscando espacios que le posibiliten explicitar la
orientación sexual, la persona intenta comentar su
situación con quienes cree tener seguridad suficiente y
Página | 162
siente que puede fiarse. Dependiendo del grado de
confianza que tenga con l*s amig*s del colegio, del
vecindario, de la universidad o del trabajo, el proceso se
da hacia estas personas, encontrando tres tipos de
respuesta principalmente; la de censura, la de
aceptación y la de “compasión”. El grupo de personas
que rodean a la persona, generalmente compuesto por
heterosexuales, asume con sorpresa y curiosidad la
declaración. Este “desahogarse” proporciona una ayuda
al autoestima en la medida en que la persona no se
siente aislada del mundo, pero no plantea soluciones
reales a sus necesidades afectivas-eróticas, lo cual aun
cuando l* tranquiliza l* lleva a buscar espacios donde
éstas puedan ser satisfechas, o por lo menos intenta
saciar de alguna manera su curiosidad.

Otra alternativa es dirigirse a personas en quienes ha
observado comportamientos que identifica como
manifestaciones de alguien que tiene su misma
orientación sexual. En ellas suele encontrar cierta
apertura, pero generalmente son un camino más directo
a los ghettos, lugares en los que generalmente es difícil
encontrar personas con la sensibilidad y el tacto que
implica apoyar a alguien que siente que lo que está
pasando en su vida es realmente difícil.
El Coming Out generalmente se logra tan solo hacia
grupos pequeños de personas, primordialmente de la
misma orientación sexual y en lugares públicos
exclusivos o de uso mayoritario para estas personas.

El coming out induce a una doble experiencia de vida: la
del ghetto (bar, sauna, video, apartamento) y de los
espacios íntimos (familia, escuela, trabajo). En el ghetto
la persona se reconoce a sí misma homosexual o
lesbiana, en este espacio encuentra “amigos”, gente con
quien hablar, o simplemente personas a quienes
observar desenvolviéndose con “naturalidad” con otr*s
de su misma orientación sexual. Quienes recién acceden
a estos lugares suelen tener aún mucho temor de ser
identificad*s ingresando a ellos, inclusive ser reconocid*s
por otras personas, así ellas frecuenten esos mismos
lugares.

Las personas en este proceso suelen leer literatura
científica, acudir al teatro, ver películas, acceder a
Internet y buscar muchas otras situaciones relacionadas
con el tema de la orientación sexual; incluso acceden a
profesionales de la terapia sexual, la psicología como
una manera de encontrar respuestas a sus dudas.

En su entorno familiar prefieren evitar cualquier
acercamiento al tema y por tanto eluden responder a
cualquier duda o interrogante planteado por familiares y
amigos. Sus respuestas suelen ser evasivas s o negativas.
Cuando se autorizan a establecer algunos contactos,
suelen mentir con respecto a datos como sus nombres,
edad, posición familiar, lugar de vivienda, teléfono.
Página | 164
Inicialmente suelen tener dudas sobre identificarse en su
orientación sexual, ello los lleva a dar excusas y
explicaciones que niegan la verdad, cuando alguien al
interior del gueto les interroga sobre el tema en
mención.

Si la persona ha pasado reiteradamente por estas
experiencias, suele ser más tranquilo en cuanto a sí
mismo y las respuestas, sobre todo cuando ya se siente
como “pez en el agua” al interior del gueto. En cuanto a
la familia, aceptar la situación suele ser mucho más
difícil, por tanto, solo quien está totalmente seguro e
identicado se autoriza a permitir que algun*s amig*s
lleguen a su casa y conozcan a su familia. La gran
mayoría prefiere tener un “rompi miento” con su familia
y aislarse antes que aceptar la realidad que se le impone
al autonominarse lesbiana u homosexual.

Para quienes deciden aislarse de la familia parece
mucho más fácil establecer un vínculo de pareja, o
puede ser precisamente la “formalización” de una
relación lo que lleva a “cortar el cordón umbilical” con
su familia.

Si la persona en su proceso de coming out se vincula con
alguien que tenga un espacio privado que es abierto a
otras personas con su misma orientación sexual y/o a
personas permisivas, eso le facilita la identicación, pues
descubre allí modelos de vida que le ayudan a consolidar
su “querer ser”. Es más común el ghetto de apartamento
entre los hombres homosexuales que en las lesbianas. El
grupo de apartamento, incluidos algun*s excompañer*s
sexuales (más l*s ocasionales que l*s algo o totalmente
permanentes) se va transformando en una especie de
neofamilia, en la que algunos de ellos actúan en el papel
de padres, hermanos y cómplices. Suele hablarse de
“hermanit*s” para hacer referencia a algunas personas
con quienes se tuvo algún contacto erótico, afectivo o
genital que no se consolidó en una relación de pareja
pero que se vuelven amigos bastante cercanos a quienes
se le cuentan todas las situaciones de la vida, incluso los
detalles más íntimos.

Muchas personas deciden que su vida va a permanecer
en coming in como su máxima posibilidad de aceptación
de su orientación sexual. Con el tiempo las personas
abren sus espacios de socialización a esferas mayores,
pero casi siempre permanecen ocultos a su familia o por
lo menos en una condición poco explícita y bastante
velada.

Para quienes tienen acceso a un grupo terapéutico11 , a
un profesional especializad* en esta área que tiene un
manejo positivo de la homosexualidad y la lesbianidad,
el proceso de coming out se les facilita, lo que les
permite asumir su identidad particular de orientación
sexual con mayor tranquilidad y menos conflicto. Las
personas que han tenido una salida e identificación
Página | 166
positiva suelen ser un buen apoyo emocional para las
personas en crisis.

En este momento de la construcción de la orientación
sexual aún existe un marcado temor a que otr*s
diferentes a su propio gueto se enteren de dicha
orientación. Generalmente, se presenta un marcado
temor hacia el hecho de que los padres conozcan dicha
circunstancia y lo mismo ocurre hacia otros ámbitos de
dominio para el intercambio social como la escuela y el
lugar de trabajo, aun cuando generalmente, si se
informa de dicha situación a algunas personas en esos
espacios de socialización.

Son pocas las personas pertenecientes a una orientación
sexual minoritaria quienes deciden avanzar en su
proceso hacia una tercera etapa, en la que hacen
pública su orientación sexual.

El autor desarrolló una investigación sobre cómo
homosexuales y lesbianas asumen «las plumas». Para
ello aplicó en junio de 1.998 en Bogotá, Colombia, una
encuesta en 100 hombres y 35 mujeres quienes aceptan
su orientación sexual y son usuari*s de lugares de
encuentro exclusivos para esta población. Los
homosexuales que se identifican como tales al interior
del ghetto se hallan a gusto con su orientación sexual; el
43% opina que se encuentra satisfecho y el 51%
plenamente satisfecho. Un 2% de los hombres
entrevistados, aun en etapa de coming in, quieren
cambiar su orientación sexual o la rechazan en igual
proporción. Esta situación no se manifestó en las
mujeres entrevistadas.

Las mujeres lesbianas están igualmente identificadas con
sigo mismas cuando ya han pasado o están en su etapa
de coming out. El 53% estáplenamente satisfechas y el
44% se define satisfecha.

3.3 ESTABLISH ITSELF

La tercera etapa del proceso de construcción de la
identidad de orientación sexual ha sido denominada por
el autor como Establish Itself. Es el proceso en el que la
persona busca consolidarse a sí mism* en una orientación
sexual determinada. Lo que le implica generalmente,
cuando se pertenece a una minoría sexual, hacer una
afirmación de la misma en los entornos familiar,
educativo y laboral.

Para las personas en el Establish Itself su sexualidad
parece ser el eje de su existencia. Por ello es frecuente
observar en ellos una permanente reafirmación de la
orientación, sin que ello signifique que quienes deciden
llegar a esta etapa del proceso hagan vox populi de la
información sobre su orientación.
En esta etapa algunas de las personas suelen
intelectualizar su discurso con respecto a su orientación
sexual y construir un discurso político al respecto. Otra
Página | 168
característica de las personas en esta etapa es hacerse
partícipes de grupos de discusión sobre la sexualidad o
miembros y militantes de organizaciones identificadas
como de lesbianas y gay, en las que se trabaja por los
derechos humanos y sexuales.

Existe una marcada tendencia a que en los inicios de la
actividad política sexual las personas tengan
inconvenientes para comprender y trabajar
conjuntamente con otras en el mismo proceso, pero de
otro sexo. Esta dificultad se torna mayor cuando
acceden a dichas organizaciones personas travestis,
transexuales, transgéneros o trabajadoræs sexuales,
probablemente porque han construido un discurso sobre
su identidad particular y la orientación sexual que
identifican como la propia, y por consiguiente han
tenido poco tiempo para permitirse entender a otras
minorías en el amplio espectro de la diversidad

sexual.12

En la medida en que las personas llevan más tiempo en
su proceso de establecerse en su identidad particular de
orientación sexual van dándose cuenta de que el énfasis
que ponían en explicitarla ya no es tan necesario.
La gran mayoría del pequeño grupo de personas
Establish Itself continúan viviendo su cotidiano de tal
manera que empieza a girar menos en torno a su
homosexualidad o lesbianidad y amplían sus necesidades
a otros temas que ahora se tornas más importantes.
Inicialmente esos otros temas también suelen estar
relacionados con la sexualidad, pero el grupo de trabajo
suele ser mucho más amplio y diverso.

Esta última posibilidad es el camino que conduce a la
última etapa en la construcción de la identidad
particular de orientación sexual.

3.4 SELF MADE

El último paso del proceso de construcción de la
identidad de orientación sexual ha sido nominado por el
autor como Self Made. En esta cuarta etapa del proceso
la orientación deja de ser el eje existencial para ser tan
solo un elemento más en su cotidiano, conviertiéndose
ell*s mism*s l*s hacedoræs de su propia existencia.
Puede decirse entonces que en ese momento se
construyen plenamente como personas identicadas,
situación que por la estabilidad emocional que produce,
motiva a algun*s a hacer totalmente pública su
orientación sexual. Este hecho puede vivienciarse de dos
maneras.

Una de ellas es convirtiéndose en abanderados de las
causas por los derechos sexuales y la otra, que es la más
corriente, viviendo su homosexualidad o su lesbianidad
libremente en todos sus ámbitos de dominio.
Generalmente tienden a construir parejas bastante
Página | 170
estables y a desarrollar actividades económicas
“liberales”, en las que su orientación sexual es tan solo
un elemento más de su existencia.

Las personas heterosexuales consideran, generalmente,
que su proceso Self made está plenamente concluido y
caracterizado, Sin embargo ello no es así, razón por la
cual, generalmente, entran en crisis cuando reciben una
propuesta con contenidos (afectivas, eróticas o
genitales) que no asumen pertinentes a su orientación
sexual. En este momento la duda los lleva a confrontarse
y ello les permite iniciar un proceso de identicación de
su heterosexualidad.

Conciencia de la orientación sexual

En la medida en que la persona avanza en su proceso de
construcción e identicación de identidad particular de
orientación sexual, igualmente va tomando conciencia
de la significancia particular y sobre todo social que
tiene asumirse de esta manera. Ser homosexual o ser
lesbiana puede llegar a ser muy satisfactorio para quien
así se asume, pero dicha consolidación y disfrute es
tomado por otr*s como una afrenta e incluso como una
violencia. En especial por aquell*s que consideran que la
vida no puede vivirse en un camino que de alguna
manera es diferente o se aleja del “deber ser”.

Es tal el conflicto que ello genera al interior de la
familia, que en algunos casos las personas son obligadas
a salir de sus casas, se les incomunica, se les saca del
país e incluso son ultrajadas y vulneradas emocional y
físicamente. La sociedad no escapa de este conflicto y
sus respuestas llegan a violencias que posibilitan la
discriminación, la vulneración de los derechos
fundamentales, llegando incluso a la amenaza de muerte
(como es el caso del autor de este libro) y al asesinato
como ha sucedido a cientos de hombres homosexuales en
Colombia, entre ellos a León Zuleta, y a miles de
hombres y mujeres en el mundo. Recordemos los
múltiples asesinatos acaecidos en los campos de

concentración en Alemania13 y otros exterminios
recientes en diferentes países del mundo, en los que aún
se considera la homosexualidad y la lesbianidad un
delito. La discriminación es un hecho permanente
cuando se habla de sexualidades al margen, pero no deja
de sorprender que la autodiscriminación sea también la
respuesta que se den así mismas algunas personas.

1 El autor considera que Lesbiana es la acepción
adecuada para hacer referencia a mujeres que se
vinculan afectiva, erótica y genitalmente con otras
mujeres, a partir de su deseo y que además, poseen una
conciencia de su orientación sexual. El lector puede
remitirse a una profundización sobre este tema en el
subtema “Esto no tiene nombre”.

2 Este texto hace específicamente referencia de lasPágina | 172
homosexualidades y las lesbianidades, aun cuando el
análisis es válido a cualquier orientación sexual.

3 Una de las fantasías de l*s seres human*s es
encontrar un alguien en quien perderse (su autonomía y
anatomía)

4 Cela, Camilo José; Diccionario del Erotismo:
Volumen I, Ediciones Grijalbo; Barcelona, 1976

5 Al igual que el término de arepera, posee las
mismas connotaciones de segregación y detrimento de
los derechos fundamentales de la mujer. Se refiere a
mujeres que asumen características de género “propias”
de lo masculino para relacionarse y comportarse.

6 Con esta expresión se asume que la
homosexualidad es anormal o contranatural.

7 Término peyorativo, vulgar, lesbicofóbico,
heterosexista y agresivo, usado como insulto. Describe
una relación no falocrática en la cual el pene no es
necesario para lograr la satisfacción y el placer.

8 Son lesbianas con características de género
marcadamente femeninas que se relacionan
exclusivamente con otras que responden a sus mismas
características.
9 Se refiere a hombres homosexuales que en su
lenguaje verbal y no verbal, al igual que su vestido, son
amanerados; es una caricatura de la contradicción entre
lo masculino y lo femenino. En general, su forma de
producción se asocia con actividades consideradas
femeninas y su presentación personal y lenguaje son
socialmente interpretados como agresivos

10 Se aplica en el mismo sentido que loca, aunque
no posee la misma carga peyorativa.

11 En Colombia existen algunas organizaciones de
homosexuales, lesbianas y de diversidad sexual, pero la
gran mayoría de ellas no ofrecen servicios en los que las
personas encuentren apoyo para la construcción de su
identidad particular. El autor es el fundador y hace
parte del grupo de profesionales voluntarios que hacen
parte de la Organización Equilateros un proyecto de
Diversidad y Minorías Sexuales, trabajando en Bogotá,
Colombia, al que las personas pueden acudir a apoyo
emocional, e inclusive consultar en un servicio gratuito
de información telefónica.

12 L*s seres human*s somos idéntic*s en lo esencial,
y divers*s en lo existencial. Al hablar de diversidad
sexual se tiende a creer que lo diverso es únicamente
aquello que nos es extraño, por lo tanto se considera
que diversidad y homosexualidad son conceptos que se
pueden utilizar como sinónimos; de ahí la necesidad de
aclarar que el término homosexual es pertinente a una
orientación sexual, mientras que diversidad hace
referencia al amplio espectro de posibilidades que e/la
ser human* asume en la búsqueda de satisfacer su deseo,
Página | 174
afectividad, erotismo y genitalidad, teniendo como fin
último el placer o el displacer. Aun cuando hombres y
mujeres seamos esencialmente iguales, las múltiples
experiencias de la vida hacen de nuestra evolución,
desarrollo y existencia una historia particular. Las
relaciones que establecemos con nosotros mism*s, con
otr*s sujetos e incluso con objetos y animales están
fundamentadas en la necesidad de asumirse a sí mism* y
a l*s otr*s. La sexualidad es inherente al ser humano y
está influida por el periodo prenatal, el sexo, el medio y
la cultura: los entornos social, familiar, educativo,
laboral y los medios masivos de comunicación.

Cada ser humano y su sexualidad son únicas e
irrepetibles, por dicha razón se transforma de manera
diferente, con una trascendencia particular y
evolucionando de acuerdo con su propia historia. La
sexualidad humana es un aspecto natural y sano de la
vida y comprende el derecho y la obligación de hacer
elecciones sexuales responsables y establecer
condiciones esenciales de una vida sana. Una existencia
saludable requiere de una sexualidad saludable. La
ciencia ha llegado a concluir que la salud implica un
completo bienestar físico, psicológico y social. En el
análisis de la sexualidad al hacer referencia a
comportamientos humanos, algunos de estos fueron
considerados aberraciones, desviaciones, perversiones -
conceptos ya desactualizados pero aún utilizados- sin
embargo, aún se considera el ejercicio de la sexualidad
como algo sucio, pecaminoso o vergonzoso y se valora
como algo correcto o incorrecto, apropiado o
inapropiado, normal o anormal, ético o no, natural o
antinatural, tan solo dependiendo del punto óptico
desde donde lo contemplemos.

La diversidad sexual no hace a las personas ni buenas ni
malas y debe ser contemplada desde la tolerancia,
entendiendo esta como un proceso activo que implica
reconocer, aceptar y valorar al otro o a la otra en su
diversidad y que conlleva el respeto como punto de
partida de cualquier forma de vínculo o de relación de
poder. El análisis de la salud y de la sexualidad debe ser
objetivo, descriptivo y libre de prejuicios. De ahí que al
pensar en dar un nombre a las múltiples posibilidades
que el ser humano tiene para construir su sexualidad se
haya pensado en el concepto de diversidad sexual. Esta
es muy amplia, ya que se puede ser divers* por el sexo,
la orientación sexual, el género y en las expresiones
comportamentales. Se es divers* –tod*s lo somos de
alguna manera- por el hecho de ser human*s. El ejercicio
de nuestros derechos de human*s nos hace autónom*s y
autodeterminad*s en el ejercicio de nuestra sexualidad,
cuando se parte desde el principio de que nuestras
expresiones no pueden dañar a otras personas.
13 Los nazis sacaron gran parte de la teoría que
justificaba sus acciones contra los homosexuales en un
libro titulado “Sex and Character” escrito en 1.903 por
Página | 176
Otto Weininger, un judío homosexual y clandestino que
se suicidó poco después de publicarse su libro. En él
proponía que los hombres tenían una constitución
superior a la de las mujeres, debido a cualidades
inherentes a su masculinidad. Escribió que los hombres
tenían sentido de la moral, inteligentes y capaces de
sabiduría y grandeza, y que las mujeres eran inmaduras,
superficiales y estaban interesadas en el sexo, incapaces
de logros científicos o artísticos, o participar en la
política o el gobierno. Los hombres eran los líderes
naturales y las mujeres encargadas de cuidar de los
hombres y los hijos. Predijo que la sociedad florecería
mientras se preservaran esos roles. Propuso además que
la personalidad del individuo estaba determinada por
una mezcla de cualidades “masculinas” y “femeninas”.
Aunque se podía tolerar una cierta mezcla, los “tipos
intermedios” que tenían demasiadas cualidades del sexo
opuesto eran peligrosos para la sociedad porque minaban
su estructura “normal”. Dijo que los hombres judíos eran
anormalmente “femeninos” y, por consiguiente,
peligrosos para la sociedad. Los homosexuales,
evidentemente, también eran tipos intermedios
anormales que corrompían la sociedad. Aunque los
judíos no eran considerados más proclives a la
homosexualidad, habían “extendido” este vicio en la
sociedad alemana para ejercer un mayor dominio
cultural. (Mondimore, 1.998).
Capítulo 5

El juego de los príncipes y las princesas.
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Mujeres y hombres construyen su propia fantasía sobre
aquella persona con la que desean compartir todos los
momentos del resto de su vida; es el o la sujeto-objeto
de su deseo, amor, erotismo y genitalidad, que además
tiene características corporales, intelectuales, afectivas
y de comportamiento, que en su conjunto definen al
patrón, en relación con el cual se evalúa y califica
cualquier posibilidad de pareja. Príncipe azul es como
se ha denominado al patrón ideal de hombre. El modelo
ideal de mujer parece ser etéreo y anómico, por tanto
he decidido llamarlo princesa fucsia.

Cada cultura traza sus propios modelos, pero cada
hombre y mujer - sin importar su conducta sexual- se ha
construido el suyo propio y desde él busca, evalúa,
califica, acepta o rechaza sus posibles parejas. Desde el
machismo pareciera ser que la mujer reúne más
fácilmente las condiciones de princesa; la mujer - por el
poder que ha dado al hombre “como respuesta a su
vida”- es más exigente en la escogencia de su príncipe.

Desde el romanticismo hasta la conquista actual - que es
bastante directa- el rito de aproximación y de cortejo
conserva características similares: una de ellas es la
manera como hombres y mujeres interesad@s en una
posible pareja, hacen lo imposible para "gustar" a esa
persona.

La relación es un intercambio permanente de ganchos

Cuando se conoce a alguien se da comienzo a una
medición - inconsciente o consciente- signada por el
particular modelo de príncipe y princesa. Cada hombre o
mujer (de acuerdo con su identidad sexual) se asume y
es asumid@ como una posibilidad. Quienes logran
atraernos lo hacen porque desde nuestra óptica
particular poseen un gancho que nos atrae (It´s). Si
logramos "colgarnos" de ese gancho es porque la otra
persona lo posibilita ya que también le somos
atractiv@s. Todos queremos atraer y a los propios le
sumamos otros “ganchos” –no reales- que actuamos
como estrategia de conquista. Nos enganchamos
mutuamente con ganchos irreales y reales, y así se
consolidan las relaciones.

Por ejemplo: En una pareja existe una mutua atracción.
Un@ es vist@ como cercan@ a un patrón, atrae y es
identificad@ positivamente como correspondiente con el
modelo. Un@ de ell@s habla de su gusto por el cine; se
le responde con el mismo interés y una invitación que
acepta complacid@ -pensando que es “la única forma”
de estrechar el vínculo-, al conocer la cinta que van a
ver, piensa expresar su preferencia por otro tipo de
película o de actividad. Acepta ya que prefiere ceder en
sus "gustos" antes que molestar. La película le parece
espantosa pero prefiere afirmar que es muy buena. La
persona se entusiasma y l@ invita a un ciclo de cine. Una
vez más acepta la propuesta. Durante diez días asiste
Página | 180
diariamente al cine, se siente molest@, pero prefiere
ignorar sus sentimientos buscando estar con esa persona.
L@s amig@s de su "pareja" le parecen un@s intelectuales
detestables pero l@s soporta, porque para “su pareja”,
al fin y al cabo, son importantes. Cede una, otra y otra
vez en sus gustos y necesidades, y lo hace durante
mucho tiempo. La otra persona también cede ante
situaciones que no son de su total agrado. Ningun@ es
consciente de que su relación de pareja se fundamenta
más en los ganchos irreales que en los reales.

Perdidos en la pareja

Cuando consideran que la relación está “plenamente
consolidada”, que están enamorad@s (las raíces en
griego de enamorarse son las mismas de enajenarse:
perderse en el otro), cada un@ asume la fantasía de que
la otra persona cuadra perfectamente con su patrón
para el ser ideal. Quien se enamora pierde su esencia
para ser “esencialmente” aquello que la otra persona
desea que sea. En el enamoramiento la propia
corporeidad es asumida como "propiedad de la pareja";
“complacer” el ejercicio genital y el erotismo está
determinado no por los propios deseos sino por los de la
pareja y por esta son “administrados y usufructuados”:
quien está enamorado se enajena y su realidad parece
ser posible única y exclusivamente en función de la
pareja.

Con el paso del tiempo cada persona se siente escindida
entre quien está enamorad@ y quien necesita ser para
sí, ello la motiva a recuperarse en su propia esencia.
Lentamente se da cuenta que el príncipe azul se va
destiñendo y se transforma en verde o que la princesa
fucsia realmente es de un ácido naranja. Cuando el
interés se mantiene -a pesar de las múltiples
confrontaciones-, se hace "todo lo posible" por negar-se
dicha decoloración.

Al tratar de recuperar su esencia cada persona se siente
falsa en lo que ha sido “su entrega a la pareja”, quisiera
ser explícit@ y dejar de lanzar ganchos falsos, pero su
reflexión particular l@ conduce a una serie de
interrogantes: ¿Cómo evitar que la pareja decida por l@s
dos?, ¿Cómo decirle que no se ha sido totalmente
explícit@ y honest@? Cómo informar que lo compartido y
afirmado como maravilloso y excitante parece ya no
serlo. Por ejemplo, cómo decirle sin herir, que detesta
ese tipo de cine y que sus amig@s le parecen
desastros@s.

Cada persona basa su relación en la confianza que tiene
en la otra. Los gustos compartidos generalmente son
aquellas situaciones y valores que las hacen más
atractivas. Afirmar que parte del encanto "es falso", es
perder su propia posibilidad de relacionamiento. Surge
entonces otro interrogante: si nos pusiéramos en lugar
de la otra persona resistiríamos tal "engaño". Cada
miembro de la pareja se hace consciente de su propia
Página | 182
incongruencia, pero no reconoce ni conoce que la otra
persona pasa por el mismo proceso de reafirmación.
Cada "partner" se piensa y asume honesta y a su vez
entiende a la otra persona como manipuladora. Amb@s
se engañan y se preguntan: Cómo "desteñirse" sin causar
daño, cómo mostrar que se es un ser maravilloso a pesar
de no poseer “el tono perfecto” o cómo descubrir lo
encantador que puede ser alguien de “otro color”.

Siempre nos pensamos siendo el eje de nuestras
relaciones. El bienestar particular es el más importante
y en el fondo, el del otro o la otra es suyo. En cualquier
relación el malestar del uno afecta la situación del otro.
Cuando surge el conflicto nos preguntamos qué hemos
hecho para causar malestar y la respuesta casi siempre
“nos demuestra” que en la pareja parece estar la causa,
pues casi siempre somos "conscientes" de que actuamos
bien.

Tenemos nuestras propias razones para actuar y estas
nos son muy lógicas. Las de la otra persona nunca lo son
tanto e incluso se llega a pensar que la única razón que
tiene la otra persona para actuar es hacernos daño. El
amor pareciera desaparecer con la misma velocidad con
que se pierde el encanto del color. El amor se trasforma
sin darnos cuenta en actos que son asumidos por la otra
persona no como de amor sino como actos violentos y
todo intento por re-descubrir a la pareja como un ser
amoroso parece terminar en una confirmación de que no
lo es. Se asume que el amor ha dejado de existir, que se
transformó en violencia. Sin embargo, es dificil dar fin a
la relación, y se sigue una y otra vez intentando que el
amor renazca.

El amor se fundamenta en ser persona (en griego sonar a
través de). El amor cuando está basado en una
circulación de ganchos irreales es "im-personal" pues lo
que se da al otro ser es precisamente aquello que no se
es. La relación no existe plena y totalmente, se
comparte con un ser escindido. Si la relación se basa
primordialmente en que la otra persona ama un ser que
no es, no ama realmente a esa persona, ama a un ser
extraño. Existe la imposibilidad en cada un@ de ser
reconocid@ y valorad@ en su propia esencia.

Redescubrir al ser real se dificulta, porque este nos
parece tan falso que en él lo real se nos antoja irreal,
incluso, porque cada uno de los miembros de la pareja
está tan escindido que en algunos momentos su propia
realidad le parece falsa o que su falsedad pareciera ser
su esencia verdadera. La reconstrucción de una relación
se dificulta por que la persona tendría que negar al ser
falso para reconocer al verdadero, es decir, iniciar una
relación con alguien distinto, de quien se asume una
molestia que pudiera llegar a ser solucionada. La
relación se fundamenta en que uno de l@s miembros
acepta jugar los juegos propuestos por la pareja y se
niega a sí mism@.
Página | 184
Cuando construimos una relación lésbica u homosexual
el grupo de amig@s –y en muy pocos casos la familia-
hace el “casting” y apoya la consolidación de la pareja.
Al romperla no solo se rompe con las propias
expectativas, se rompen también las de ell@s. En
muchos casos nuestro príncipe azul o nuestra princesa
fucsia lo son más de l@s otr@s que el o la nuestra.
Cuando las relaciones se basan en las expectativas de
ell@s -según el poder que estos ejerzan sobre nosotr@s-
ésta situación dificulta o favorece el rompimiento o la
consolidación de la pareja. La hipocresía con que se
manejan las relaciones (ya sean familiares, de amigos o
de pareja) induce a seguir actuando los roles que los
demás desean. A sostener una y otra vez relaciones im-
personales.

Consolidar o dar por terminada una relación requiere ser
consciente de:

Que la relación es de los dos miembros de la misma y no
del colectivo social; Que circular ganchos que no lo son
tiene como consecuencia final descubrirse como ser
escindido; Que se es amado por lo que realmente se es,
o que se puede ser amado por aquella parte del ser que
no es; Que enamorarme es perderse en el otro, perder
su propia esencia y ponerla en manos de la pareja.

Si la relación es real, si cada persona se relaciona siendo
ella misma, si el fundamento del vínculo es el amor y no
el enamoramiento, entonces los conflictos tan solo serán
eso; si la relación se plantea desde la negación de sus
mismas posibilidades, entonces el vínculo como tal no
existe y la relación es tan solo un sofisma de distracción.

Antes de iniciar cualquier relación deberíamos
plantearnos algunos interrogantes:

Por qué buscar príncipes azules o princesas fucsias si los
seres ideales no existen; Por qué negarse la posibilidad
de compartir con muchos hombres o mujeres que no
tienen el tono perfecto pero en quienes se podría
descubrir que son personas maravillosas; Qué sentido
tiene para la existencia jugar el juego de no ser nosotros
mismos y aceptar ser aquello que el otro o la otra desea
que seamos; Qué me aporta como persona aceptar a
alguien en mi vida, motivado en que la familia o los
amigos piensan que esa persona "me sirve".

Es probable que encontrar las respuestas no nos haga
muy felices; no obstante interrogarnos es también la
posibilidad de entender que lo más valioso de nuestra
vida somos nosotros mismos. Jugar los juegos es una
decisión particular, pero, ¿Tiene sentido hacer de
nuestra vida un juego?
Capítulo 5.
Página | 186
MIJ*, MEJOR NO ME DIGA NADA
Las madres, más que los padres, casi siempre conocen
de la orientación homosexual o lésbica de su hij*, pero
el temor a confirmarlo hace que prefieran hacerse l*s
desentendid*s y no se atrevan a plantear el tema.
Cuando se autorizan a interrogar o a fisgonear a
hurtadillas las visitas y llamadas telefónicas, es porque
ya definitivamente se decidieron a comprobarlo. De
todas formas, siempre guardan en el “fondo de sus
corazones” la esperanza de estar equivocad*s.

Para un hombre que se piensa homosexual o una mujer
que se asume lesbiana es supremamente difícil hablar
con su madre y su padre al respecto. Lo es
generalmente, no por ell*s mism*s, sino por el temor que
tienen a causarles dolor, o más correctamente, a romper
los imaginarios construidos sobre ell*s desde cuando
empezaron a pensarl*s human*s.

Desde mucho antes de ser padres y madres, las personas
tejen sobre l*s hij*s una serie de fantasías con respecto a
toda la globalidad de su ser. L*s piensan no sólo con un
cuerpo, sino con un comportamiento, una actividad
laboral, un estilo de vida, unas relaciones afectivas, una
familia, unas creencias, un*s amig*s, una manera de
disfrutar la vida, de comunicarse, una economía. Incluso
los imaginan con unas normas de comportamiento, una
posición social y hasta tienen claro cómo serán sus
niet*s, atreviéndose con todo ello a construir una vida
para ell*s.

Los padres y madres en general no educan a sus hij*s en
la libertad de la autodeterminación sino desde el
principio de la obediencia plena. L*s hij*s saben que
autodeterminarse implica, de alguna manera, romper
con dichos imaginarios. Los padres y madres igualmente
conocen que algunos rompimientos necesariamente
ocurrirán, pero no esperan que estos se den
precisamente en el “deber ser” para la sexualidad.

Ser homosexual o lesbiana no es algo que se haga contra
el padre y la madre. Es una determinación particular que
se vive para sí y no en función de otr*s. Sin embargo,
quien se asume en una orientación sexual que de alguna
manera implica un rompimiento con el “deber ser”
socializado, vive un proceso de crisis. Ésta se presenta
desde el mismo momento en que se da cuenta de su
posible quebrantamiento a la norma estipulada
(heterosexual), hasta cuando definitivamente se identica
en su orientación sexual (homosexual o lésbica) y la
asume para su cotidiano. Estas crisis se genera tanto por
su propia contradicción, como por la que se le presenta
con el modelo del “deber ser”, cuyos representantes
más cercanos y directos son sus propios padres y madres.

La crisis se vive por romper las expectativas ajenas, más Página | 188
que por truncar las propias. Acomodarse a aquello que
se le ha trazado “no es posible” porque no se ajusta a su
“querer ser”, sino que es una imposición que l* obliga a
“ser” aquello que precisamente ha decidido “no ser”. La
disyuntiva por la que pasan la gran mayoría de
homosexuales y lesbianas está entre decidirse a ser para
sí mism*, o seguir el juego social y comportarse en
público siguiendo el patrón del “deber ser” que de ell*s
se espera.

Si la persona se decide a vivir su vida en función de sí
misma, hace entonces explícita su orientación sexual o
rompe definitivamente con su grupo familiar como una
manera de no confrontar la situación. Si se decide por no
hablar al respecto, asume una vida totalmente
“clandestina” que l* puede llevar a convivir con su
familia hasta bien avanzada su edad o incluso, hasta
aceptar construir una relación formal heterosexual. Este
último grupo, generalmente, es el que presenta un
mayor conflicto para sus familiares y pareja, ya que
est*s últim*s, por algunas situaciones, empiezan a notar
“algo” que les es extraño; “Logran darse cuenta” de que
algo está pasando en la otra persona, y esto genera el
conflicto que desencadenará la negación total o la
evidencia de la orientación sexual.
4.1 QUÉ HACER SI USTED PIENSA QUE SU HIJ* ES
HOMOSEXUAL O LESBIANA.

Generalmente lo primero que se hace es precisamente
aquello que no se debe hacer. Cuando las personas
manifiestan algún tipo de amaneramiento de género que
no se corresponde con su sexo, esto se identifica como
la posibilidad de que la persona tenga una orientación
sexual diferente a la heterosexual. En algunos momentos
los padres no plantean interrogantes sino que toman
determinaciones sobre la vida de su hij*. La persona
generalmente se da cuenta de la contradicción que
genera cuando, sin haber manifestado algún interés al
respecto, se encuentra inscrita en un curso de un
deporte considerado propio para su sexo, en las fuerzas
militares o en otras actividades en las que
necesariamente tendrá que asumir un comportamiento
más relacionado con lo que se espera de el/ella desde el
“deber ser”. Otras personas, cuando logran darse
cuenta, ya están en la consulta de un terapeuta
profesional que la familia ha escogido para que le haga
el dictamen sobre la orientación sexual de su hij*. En
algunos casos más extremos, incluso, les llevan a
tratamiento médico hormonal para masculinizarlos o
feminizarlas según sea el caso. Esto suele sucederle
también a personas que aun cuando siendo
heterosexuales no se comportan dentro del modelo del
“deber ser” para el género.
Si la persona no presenta amaneramientos de género se
dificulta la «identificación social» de su orientación
sexual, ya que desde el imaginario socializado se tiende
Página | 190
a creer que toda lesbiana necesariamente tiende a ser
“masculina” y que todo homosexual manifestará algún
“afeminamiento”. En este caso, ante la falta de
“evidencia”, la persona tiene que cometer “algún error”
para que se dude de su “heterosexualidad”.

Todas estas actuaciones son consideradas por la persona
como una agresión a su individualidad y generan
conflictos, así la persona siga el juego planteado por la
familia.

Un problema adicional, y algo diferente, se plantea
cuando la persona en la búsqueda de consolidar su
identidad de orientación sexual se autoriza a establecer
algún tipo de contacto (afectivo, erótico o inclusive
genital) con alguien del mismo sexo. Un solo contacto de
este tipo, o incluso varios, no definen la orientación
sexual como homosexual o lesbiana. Inclusive apoyan la
construcción de una identidad como heterosexual, pero
no dejan de preocupar a quienes lo hacen de esta
manera.

Esta situación es aún más difícil para quienes en dicho
intento fueron «descubiertos» por su padre, madre o
alguna otra persona del entorno familiar o neofamiliar,
ya que como desde el «deber ser» esto no se considera
posible, la persona en cuestión queda «marcada»,
estigmatizada e incluso agredida por algo que en verdad
no hizo y que si lo hubiera hecho, no debería ser el
origen de una relación violenta con quienes se supone l*
aman y respetan.

4.2 QUÉ ES MEJOR, PREGUNTAR O QUEDARSE CALLAD*

En el afán de conocer “la verdad” se suele realizar
acciones que vulneran a la persona en cuestión. Por
ninguna razón esculque, escudriñe, oiga llamadas, lea
cartas... En otras palabras, no vulnere la privacidad de
su hij*. Esto motiva una serie de desavenencias que en
vez de crear las condiciones para el diálogo, lo
entorpecen hasta el punto de llegar a manifestaciones
físicas y/o verbales violentas, de las que posteriormente
se arrepentirán, y que causarán un daño muchas veces
irreparable.

La forma más común de tratar de dar respuesta a las
dudas sobre la orientación sexual de l*s hij*s es hacer
preguntas que no son directas, pero cuya respuesta se
cree que resolvería la duda planteada.

Las preguntas “indirectas” más comunes suelen ser:
¿Cuándo piensas casarte?, ¿Por qué sólo te llaman
hombres o mujeres?, ¿Por qué no te conocemos un novio
o novia?, Porque no te compras un vestido en vez de
vestirte como un muchacho?, ¿Por qué te vistes así si los
otros hombres no lo hacen?, ¿Por qué te comportas de
esa manera que no eés propia de un hombre o una
mujer?, ¿Por qué juegas con muñecas si estas son para
las niñas, o por qué juegas con carros si eso es para
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hombres? ...

Estas preguntas motivan respuestas abiertas, es decir,
frases cuyos contenidos son falsos, evasivos, o que
pueden llegar a ser verdaderos, pero no necesaria mente
contienen toda la verdad. Generalmente, cuando se
plantean dichos interrogan tes es porque la persona aún
no está preparada para la oír la respuesta concreta y
directa. En este caso no interrogue. El hacerlo pone en
alerta a su hij* y crea condiciones que dificultarán un
dialogo posterior.

Las preguntas, si es que se realmente desea hacerlas,
tienen que ser directas. Una pregunta directa y cerrada
(es decir, de la que se espera que la única respuesta
posible sea un sí o un no) pone en aprietos a la persona
interrogada. Si lo que usted espera de la pregunta no es
llegar a una confrontación sino al diálogo, entonces esta
tampoco es la manera adecuada de preguntar.

En resumen, no haga preguntas si no está preparad* para
la respuesta, cualquiera que ella sea. Antes de atreverse
a preguntar, permítase tener de antemano posibles
respuestas a los interrogantes que usted quisiera
plantear. Si se decide a hablar con su hij* es necesario
que antes de formular cualquier pregunta se creen las
condiciones para que la conversación no se torne
violenta. Para ello, es conveniente haber pensado
previamente cuál será su actitud ante una respuesta
afirmativa. ¿Se desmaya?, ¿L* felicita?, ¿Se pone a
llorar?, ¿Le dice que toda la vida lo había sospechado y
que l* ama tanto que acepta cualquier situación siempre
y cuando con ella sea feliz?, ¿L* hecha de la casa?, ¿Se le
ofrece como cómplice para ocultárselo al resto de la
familia?, ¿Le dice que le molesta, pero que al fin y al
cabo es su vida?, ¿Le propone que cuando desee expresar
sentimientos relacionados con su afectividad lo haga
fuera del entorno familiar?, ¿Le dice que si tiene una
pareja, por nada del mundo la traiga a la casa? ...

Las respuestas o actitudes que usted tome pueden ser
muchas y variadas, pero de ellas depende la posibilidad
de entablar un diálogo respetuoso, o por el contrario,
llegar a la violencia o la agresión. Una manera de evitar
la confrontación es hablar con cabeza fría, intentando
no alterarse y comprendiendo que lo que está en juego
es la vida y futuro de su hij*. Por supuesto, hablar no es
fácil, más cuando se tiende a creer que lo que la
persona determina para sí misma le afecta no sólo a
el/ella, sino a la familia, e inclusive a toda la parentela
y hasta al vecindario.

Las madres y padres deben entender que cuando el eje
de la conversación rompe la barrera de lo íntimo a nivel
familiar, o si se llega a pensar que cualquier posibilidad
de vida para su hij* debe enmarcarse en el “deber ser” y
en el peso que éste tiene para los demás, eso que usted
pretende plantear como un diálogo es entendido por
Página | 194
el/ella como una imposición, ya que los prejuicios se
convierten en el eje conductor del supuesto
acercamiento, y cualquier razón expuesta por el/la hij*
será interpretada por los padres como una burla a los
principios familiares y sociales.

4.3 ENTONCES, QUÉ HACER

Bueno, aceptar la orientación sexual de su hij* no quiere
decir que usted tiene que aprobar plenamente un estilo
de vida con el que usted no está de acuerdo. Aceptarla
implica tolerancia, y por supuesto respeto, pero estas
dos condiciones deben darse desde los dos lados del
“conflicto”. Así que, antes de interrogar, pregúntese
usted mism* qué haría si la respuesta fuera afirmativa, y
determine en qué estaría dispuest* a ceder y en qué
definitivamente no. Por ejemplo, usted no tiene por
qué aceptar que su hij* tenga relaciones genitales con su
pareja en el cuarto contiguo al suyo. Aun cuando esta
pudiera ser también una alternativa, es probable que
esto sea visto por usted como una falta de respeto por
considerar que la sexualidad debe vivirse en la intimidad
y que dicha situación le vulnera en sus principios. Si es
así, diga directamente las razones que acompañan su
decisión, pero entienda que si usted no está dispuest* a
ceder en nada, su hij* entenderá que usted una vez más
está tratando de imponerse y tratará como siempre de
llevarle la contraria.

Este es tan solo un ejemplo, pero probablemente es la
decisión más difícil de tomar, así que permítase
plantearse muchas alternativas, los pro y los contra de
cada una, pero no deje en ningún momento de pensar
que todo lo que está haciendo o decidiendo es por el
bien de sus mutuas relaciones de afecto, del de su hij*, y
por supuesto, del suyo.

Una manera adecuada de iniciar la conversación es
planteando de antemano que el amor es el motivo que
induce y conduce el diálogo. Por supuesto, no es posible
plantear el tema del amor si usted no ha logrado pensar
en los duelos que pueden presentarse al ver sus
imaginarios rotos. Probablemente ya no será abuel*
porque tampoco será suegr* (tal y como socialmente se
acostumbra) y menos aún, podrá organizarle su
apartamento, la fiesta de despedida, prepararle el
vestido de novia, ni muchas cosas más.

Igualmente surgirán algunos paradigmas; “¿será que mi
hijo se convertirá en mi “hij*”?. Esta pregunta es muy
corriente, porque se tiende a creer que todos los
homosexuales quieren ser mujeres, serán travestis o se
dedicarán a la peluquería. Ésta no siempre es la
alternativa; únicamente del 1% al 5% de los hombres
homosexuales asumen conductas femeninas en su
comportamiento cotidiano, pero no descarte del todo la
posibilidad de que suceda, así le duela pensarlo. Con
respecto a la profesión de su hijo, hay hombres
homosexuales en todas las actividades laborales; se dice
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que en Colombia los hay desde Ex presidentes y
senadores de la República hasta pordioseros. Y por
supuesto, entienda que ser peluquero es una actividad
tan respetuosa como cualquier otra, y que incluso puede
llegar a ser la más rentable.

También se tiende a creer que toda lesbiana será algo
masculina, pero este planteamiento igualmente es
lejano de la realidad, lo uno y lo otro no necesariamente
van juntos. Pero de la misma manera que en el caso
anterior, es una de las posibilidades que existe para un
porcentaje mínimo de ellas. Así que de todas formas es
mejor pensarlo antes de tomar cualquier actitud o
determinación.

4.4 QUÉ HACER ANTE LAS DUDAS DE LA FAMILIA

Si usted es el hijo o la hija en cuestión, debería
prepararse para que en algún momento se le plantee el
tema. Así que prepárese para la confrontación. Piense
que la mejor alternativa no es decidirse por mentir.
Siempre proseguirá la duda y la pregunta se repetirá una
y otra vez hasta que usted se decida a responder
honestamente.

Nunca responda con respuestas que induzcan a la
agresión. Una respuesta típica por supuesto es negarlo,
pero otra respuesta usual es responder “¿Sí, y qué?”.
Contestar así es como encender la mecha que dispara el
juego. Los padres toman esta aseveración como un reto
y entran fácilmente en la disputa. Si lo que usted quiere
es mejorar la relación, acrecentar el conflicto no es la
mejor manera de hacerlo. La respuesta asertiva y
adecuada solo es posible desde el conocimiento que
usted tiene de su familia, sus intereses e ilusiones, así
que es mejor darle vueltas al asunto antes de que sea
muy evidente la necesidad de la respuesta. Si usted
descubre que mentir es la mejor alternativa entonces
mienta, pero entienda que la duda ya está planteada y
que tarde o temprano surgirá nuevamente el tema y que
si entonces usted responde afirmativamente, entonces
deberá explicar porque mintió antes.

Surgen entonces dos preguntas: ¿Es necesario decirlo a la
familia?, ¿Cuándo es la mejor oportunidad para hacerlo?
Con respecto a la primera, yo creo que sí, que hay que
hacerlo. Cuándo hacerlo depende sobre todo de que la
persona esté segura de lo que quiere informar. Si usted
habla del tema cuando sigue considerando la orientación
sexual homosexual o lésbica como un problema, no dude
en que así será entendida por sus allegados. Si usted lo
hace cuando está totalmente seguro de que desea
hacerlo, y que ésta es realmente la orientación sexual
que desea para su vida, su propia actitud positiva se
reflejará en la manera como habla al respecto.
Sin embargo, para dar a conocer su orientación, es
conveniente apoyarse previamente en alguien que este
preparad* profesionalmente para hacerlo. No siempre l*s
Página | 198
psicólog*s pueden manejar este tema con tranquilidad,
así que es necesario buscar de antemano que la persona
que lo va a asesorar tenga una actitud positiva al
respecto. Piense además que igualmente sus padres
pudieran necesitar hablar con un(a) profesional que los
oriente adecuadamente. En algunos momentos, ell*s se
sienten más tranquilos si saben que usted está siendo
apoyad* por personal idóneo. De cualquier forma
entienda que informar o no hacerlo es una decisión
eminentemente particular, que es su vida y felicidad la
que está en juego, y que por lo tanto no puede ni debe
dejar su decisión en manos de otra persona.

4.5 RESPUESTA A LA CARTA DE UNA MADRE ANGUSTIADA6

En agosto de 1995, la revista estadounidense New
Woman publicó esta carta de una madre:

«Recientemente, mi hijo Ralph, de 19 años, nos informó
a mi esposo y a mí que es homosexual. Aparentemente,
sus fantasías y atracciones sexuales siempre han
involucrado a hombres. Dice que sus intentos por tener
relaciones sexuales con mujeres no han sido más que
derrotas deprimentes. Mi esposo y yo nos sentimos

6Si su hijo o hija es homosexual o lesbiana; Diario La República
(Guatemala); Traducción Laura E. Asturias; Abril 8 de 1996.
devastados pues Ralph nunca se casará. ¿Deberíamos
enviarlo a un psiquiatra para que lo ayude a hacerse
heterosexual antes que sea demasiado tarde?»

Harriet Lerner, autora y psicóloga de la Clínica
Menninger de Nueva York, responde así a esta madre
desilusionada:

«Los padres de hijos homosexuales e hijas lesbianas a
menudo experimentan choque, dolor e incredulidad
antes de llegar a sentir una genuina aceptación de la
realidad. Comprensiblemente, es doloroso para ustedes
aceptar que su hijo nunca tendrá una vida convencional,
así como verse obligados a revisar la imagen que tienen
de su futuro.

«La orientación sexual no está siempre tallada en
piedra. Pero cuando la preferencia sexual es
sólidamente homosexual en alguien tan joven como
Ralph, su orientación no cambiará. Si él siente
vergüenza, culpabilidad o angustia, podría negar u
ocultar sus pasiones, hacerse pasar como heterosexual y
aun llegar a casarse. Si escoge este camino, también
sufrirá depresiones, como ocurre con todas las personas
cuando vivimos vidas falsas donde no hay espacio para
satisfacciones.

«¿Querría Ralph visitar a un psiquiatra? Si así fuera,
motívenlo a escoger un profesional que le ayude a
reafirmar su homosexualidad. En su vida, Ralph merece
tener amor, dignidad y respeto por sí mismo. Esto
podría no ocurrir si las personas importantes que lo
rodean son incapaces de aceptar su orientación y tratan
de cambiarlo a toda costa.
Página | 200
«Todas las personas podemos interiorizar los mensajes
que la sociedad nos envía, en el sentido de que la
homosexualidad es vergonzosa, mala o una enfermedad.
Es importante saber que la homosexualidad es tan
‘normal’ como la heterosexualidad. Esto significa que
hay tantas personas ‘locas’ como las hay cuerdas en
ambos grupos. Los padres y madres no ‘provocan’ la
homosexualidad en sus hijos o hijas, de modo que no
deben sentirse responsables. Además, no están solos.
Se estima que, solamente en los Estados Unidos, hay
unos 25 millones de homosexuales y lesbianas. Son, por
definición, hijos e hijas de 50 millones de padres y
madres.

«Ralph no necesita que su homosexualidad sea
convertida en patología. Pero sí necesita que su familia y
sus amistades estén a su lado y lo apoyen. El derecho a
ser diferentes y a ser quienes realmente somos, es el
derecho más precioso que todos y todas poseemos».
Capítulo 6

ESO NO TIENE NOMBRE ¿CÓMO DESEAN
LLAMARSE LAS LESBIANAS?
Invité a un grupo de mujeres a mi apartamento, todas
ellas con algo en común: en los últimos años han
sostenido o mantuvieron relaciones afectivas, eróticas y
genitales con otras mujeres, se sentían felices de sus
experiencias y no tenían algún conflicto por su conducta
sexual. Parecía una reunión bastante armoniosa a pesar
de que diferían en sus edades, gustos, grupos sociales y
su apariencia corporal y de vestido, sin embargo, al
colocar un tema específico de conversación, la armonía
fue desapareciendo como por arte de magia, incluso,
algunas se sintieron molestas con el tema y otras
expresaron las desavenencias surgidas entre ellas
mismas. El tema planteado fue ¿Cómo prefieren ustedes
que las llamen?
Yo cité algunos términos que me parecen sexistas y
discriminatorios que, considero, de ninguna manera
logran definirlas, por ejemplo, llamarlas “marimachos” o
“machorras”; son alusiones que creo pretenden
identificarlas partiendo del preconcepto de que una
mujer que asume esta identidad y sus prácticas, es de
alguna manera una mujer que renuncia a su papel de
mujer y a su rol de género, y en ello estuvieron de
acuerdo. Otras jergas, aun cuando tienen estos mismos
preconceptos, además presuponen que la genitalidad no
Página | 202
es posible cuando no existe un falo de por medio; una
palabra bastante corriente desde este imaginario es
“arepera”.
En general, a todas les molestaba ser identificadas con
dichas palabras y con una genitalidad considerada como
propia o exclusiva de hombres, a pesar de ello, una
manifestó que le agradaba que en la intimidad “su
mujer” la llamara “papito”. A lo que otra respondió que
oír esta expresión en labios de su pareja sería una razón
suficiente para dar por terminada la relación.
Recibiendo de su interlocutora como respuesta, la
aseveración “eso es problema mío, es problema de cada
una”. Otras dijeron que “eso” era un problema para
todas ellas, ya que “por ello era que las llamaban con
esos términos tan masculinos y agresivos”. Quiero decir,
que particularmente me molestaría que mi pareja o
incluso un amigo me llamara en algún momento
“mamita”, primero porque yo no soy su progenitora y
segundo porque no me asumo de género femenino y
menos aún transgénero. A lo que otra me respondió
“muy probablemente usted utiliza la palabra “papito”, y
que sin embargo mi pareja no era mi progenitor. Por
supuesto respondí que sí, pero que una cosa es ser
“papito y otra “mamita”. Aun cuando no lo dije,
considero que a las mujeres a quienes llaman “papito”
tampoco se consideran progenitores de sus parejas, o
sea que si les gusta ser llamadas de esta manera muy
seguramente es porque se asumen al interior del género
masculino.
A algunas mujeres ser llamadas “gay” les parece
“elegante” pero para otras es simplemente un
extranjerismo que no tiene sentido, otra opinó “lo mío
no siempre fue alegre”, incluso una de ellas considera
que es una palabra para hombres, por tanto prefiere
llamarse “homosexual femenina”, yo pregunté: ¿Sí una
mujer presenta comportamientos masculinos, entonces
sería una mujer homosexual masculina? Algunas
sonrieron, pero otra se molestó fuertemente, ella afirmó
“una mujer siempre lo será, y no deja de ser femenina
aunque en algunos momentos su comportamiento no lo
sea tanto”. Otras opinaron que no se puede negar que
algunas mujeres se visten y se comportan de manera
masculina.
Sin embargo, el debate se orientó desde la afirmación de
una de ellas, quien piensa que “homosexual, es un
término que socialmente refleja una conducta sexual de
hombres”. Varias estuvieron de acuerdo en que
prefieren ser nombradas con esta denominación que con
algunas otras, pero no todas estaban de acuerdo, otras
consideraban que llamarlas homosexuales era
desconocer en ellas “una sexualidad diferente”.
Yo pregunté si era posible encontrar una palabra con la
que todas pudieran estar de acuerdo para hacer
referencia a su práctica y a su conducta. Me asombró el
silencio absoluto, las miradas se cruzaron una y otra vez,
Página | 204
pero no surgió alguna propuesta.
Como broma, pregunté si ellas que eran mujeres de esta
época preferirían llamarse “Mitelenes”. Ninguna
entendió mi comentario, probablemente porque no
conocían que la isla griega que en la antigüedad se
llamara Lesbos, lleva hoy ese nombre. Muy pocas
conocían la historia del término “lesbiana”, algunas
creían recordar que Lesbos era una “poetisa griega”, una
de ellas aclaró que la poetisa era Safo y que la isla en
que vivía se llamó Lesbos, pero pensaba que ella escribía
poesía que tan solo hablaba de las relaciones entre
mujeres; lo que todas ignoraban era que Safo poseía una
escuela en aquella isla y que quienes iban allí eran
mujeres, que eran iniciadas en la poesía y en la danza,
como era la costumbre para las jóvenes helenas. Lesbos
era una isla prohibida para los hombres.
También les comenté sobre el renacimiento y el
“batallón volante” de Catalina de Médicis y de cómo en
Francia, en el siglo XVIII, la reina María Antonieta
auspició la creación de sociedades devotas de Safo, a las
que llamaron Anandryne, que quiere decir anti-hombre.
La presidente de esta asociación fue una célebre actriz
llamada Mademoiselle Rancourt, y figuraban, con cargos
importantes, damas como la duquesa de Villeroy, la
princesa de Lamboalle, la condesa de La Mont, la
condesa Jules de Polignac y la reina, a este grupo de
mujeres las llamaron lesbianas y se reunían en el palacio
propiedad de madame de Furiel.
Aun cuando ser lesbiana estaba relacionado con la
nobleza, a la mitad de las presentes en la reunión citada
les parece un nombre “terrible”. Lesbiana les suena
despectivo y discriminatorio, aunque a otras les parezca
el nombre adecuado e incluso el término “políticamente
correcto”. Una de ellas me dijo sonriente “Yo prefiero
me llames linda” y en verdad lo es, pero no todas son
lindas, no todas se lo merecen.
Así que de nada sirvió preguntarles. No tengo respuesta,
no logro captar cómo desean ser llamadas y aun cuando
sé que políticamente, y mientras logre un consenso para
usar otro nombre, seguiré llamándolas lesbianas,
también me quedó claro que el lenguaje en cuanto a las
mujeres y su sexualidad es tan árido y desértico como
mitelene, que esta, sumada a otras no tan explícitas
razones, es el fundamento por el cual para ellas “esto no
tiene nombre”.
5.1 CINCO FÓRMULAS PARA CONQUISTAR UNA
BOLLERA.

Si su ritmo cardiaco se acelera y sus mejillas se tornan Página | 206
rojo tomate cuando piensa que es lesbiana, usted aún no
está preparada para lanzarse al rito de conquista. De
todas formas si ya está lista, quiere hacerlo nuevamente
o cree que pronto será el momento, le cuento estas
fórmulas para no fallar en la conquista:

Aun cuando la mona se vista de seda mona siempre se
queda: Si usted la mira y ella tiene el cabello corto, usa
maletín ejecutivo, zapatos mocasines, camisa de
abotonadura y chaqueta de cuero y esto le parece una
pinta “algo masculina”, tranquila, aún no coja impulso;
no todas se visten “como si fueran hombres”, es más,
algunas incluso algunas bolleras visten inspiradas en la
tendencia “cake birthday”, es decir, llevan blusitas de
encajes, cuellos con adorni tos en las orillas como de
servilletica en papel para bases de ponqué. No olvide
que el hábito no hace al monje.

La amabilidad no es una invitación: Si usted sabe que
aquella mujer la mira y la remira con una sonrisa muy
coqueta, le ha aceptado tres veces los “detallitos”
(inversiones) que usted encuentra como por azar (luego
de buscarlos en muchas tiendas), la llama a su casa para
preguntarle “algo que olvidó en la oficina”, le dice que
le gustaría verla y le responde que claro, que sí...
Tranquila, tampoco coja impulso; muy probablemente
tan solo la mira porque usted no para de hacerlo, le
recibe los dulces por que le encantan y como cualquier
coqueta dice que sí a las invitaciones sabiendo que no
piensa cumplir.

No siempre quien monta en camión es camionero: Si
usted la observa y a simple vista le nota que tiene
hombros anchos, parece no tener senos, no se maquilla,
usa pantalones con “corte masculino”, correa ancha,
tiene cadena de plata gruesa en el brazo, usa chaqueta
café en gamuza, botas texanas y manicartera, fíjese
muy bien antes de dar el gran salto; muy pocas se
deciden por este look, así los “versados en moda
lésbica” opinen lo contrario. Y por si aún le queda
alguna duda, recuerde: ser lesbiana no tiene nada que
ver con la complexión física, ya que las hay algo
masculinas, muy “barbies” y por supuesto, andróginas.

Tener escudo no te hace miembro de la logia: Si usted
se ha fijado en las amistades de ella y ha logrado
concluir que el único que la llama es un amigo que
“parece como homosexual”, si ha averiguado y ha
descubierto que ella no tiene marido, no se le conoce
señal alguna que identifique que ha tenido novio y
tampoco es separada, por fin usted ha podido concluir
algo, con un problemita eso sí; tan solo pudo darse
cuenta que algunas mujeres en algunos momentos llegan
a odiar a los hombres tanto o más como algunas de ellas
se odian entre sí. Por supuesto, tampoco está preparada
aún para lanzarse al ruedo, ya que ser lesbiana no
implica tener pésimas relaciones con los hombres.
Página | 208
Incluso, algunas tienen mejores relaciones con estos,
que aquellos con las féminas.

Las porristas también hace parte del equipo de
football: Si usted le ha dedicado un tiempo a observar su
comportamiento y ha podido darse cuenta de que ella
siempre “se pone en su sitio” en las relaciones con los
hombres, no participa de los chismes, no habla por
teléfono como si le fueran a dar el premio nacional a la
persistencia, no se derrite como helado ante un niño o
con un oso de peluche, por fin puso el martillo en la
cabeza del clavo; en esto sí las lesbianas son bien
particulares: se comportan igualito a todas las mujeres.
Afirmar que todas las mujeres son de ésta u otra manera
es tan solo un decir; las lesbianas como algunas otras
mujeres y algunos hombres no siempre logran expresar
adecuadamente sus afectos, su ternura o relacionarse
con facilidad.

Como usted podrá darse cuenta, conquistar es muy fácil.
El primer paso y el más importante para hacerlo es no
construirse la realidad de la otra desde los estereotipos
propios o sociales. Ser lesbiana no siempre tiene que ver
con estos, tiene que ver tan solo con una manera muy,
pero muy particular –con relación a otra mujer- de
desear, vivir el afecto, el erotismo, la genitalidad, de
pensarse a sí misma y ante el mundo, y por suerte para
serlo no hay que seguir los patrones con que “los
expertos en lesbianismo” han querido caracterizarlas. El
segundo, como afirma Richard Tarry es “take a long hard
look before deciding”, me parece muy sabio aquello de
pensar si realmente creemos que vale la pena abrirle el
corazón a alguien. Los siguientes pasos dependen
también de usted, ya que es la única que realmente
debe saber que quiere.
Página | 210
Capítulo 7

EL JUEGO DE LOS PRÍNCIPES Y LAS
PRINCESAS.
Mujeres y hombres construyen su propia fantasía sobre
aquella persona con la que desean compartir todos los
momentos del resto de su vida; es el o la sujeto-objeto
de su deseo, amor, erotismo y genitalidad, que además
tiene características corporales, intelectuales, afectivas
y de comportamiento, que en su conjunto definen al
patrón, en relación con el cual se evalúa y califica
cualquier posibilidad de pareja. Príncipe azul es como
se ha denominado al patrón ideal de hombre. El modelo
ideal de mujer parece ser etéreo y anómico, por tanto
he decidido llamarlo princesa fucsia.

Cada cultura traza sus propios modelos, pero cada
hombre y mujer - sin importar su conducta sexual- se ha
construido el suyo propio y desde él busca, evalúa,
califica, acepta o rechaza sus posibles parejas. Desde el
machismo pareciera ser que la mujer reúne más
fácilmente las condiciones de princesa; la mujer - por el
poder que ha dado al hombre “como respuesta a su
vida”- es más exigente en la escogencia de su príncipe.
Desde el romanticismo hasta la conquista actual - que es
bastante directa- el rito de aproximación y de cortejo
conserva características similares: una de ellas es la
manera como hombres y mujeres interesad*s en una
posible pareja, hacen lo imposible para "gustar" a esa
persona.

La relación es un intercambio permanente de ganchos

Cuando se conoce a alguien se da comienzo a una
medición - inconsciente o consciente- signada por el
particular modelo de príncipe y princesa. Cada hombre o
mujer (de acuerdo con su identidad sexual) se asume y
es asumid* como una posibilidad. Quienes logran
atraernos lo hacen porque desde nuestra óptica
particular poseen un gancho que nos atrae (It´s). Si
logramos "colgarnos" de ese gancho es porque la otra
persona lo posibilita ya que también le somos atractiv*s.
Todos queremos atraer y a los propios le sumamos otros
“ganchos” –no reales- que actuamos como estrategia de
conquista. Nos enganchamos mutuamente con ganchos
irreales y reales, y así se consolidan las relaciones.

Por ejemplo: En una pareja existe una mutua atracción.
Un* es vist* como cercan* a un patrón, atrae y es
identificad* positivamente como correspondiente con el
modelo. Un* de ell*s habla de su gusto por el cine; se le
responde con el mismo interés y una invitación que
acepta complacid* -pensando que es “la única forma” de
estrechar el vínculo-, al conocer la cinta que van a ver,
piensa expresar su preferencia por otro tipo de película
o de actividad. Acepta ya que prefiere ceder en sus
"gustos" antes que molestar. La película le parece
Página | 212
espantosa pero prefiere afirmar que es muy buena. La
persona se entusiasma y l* invita a un ciclo de cine. Una
vez más acepta la propuesta. Durante diez días asiste
diariamente al cine, se siente molest*, pero prefiere
ignorar sus sentimientos buscando estar con esa persona.
L*s amig*s de su "pareja" le parecen un*s intelectuales
detestables pero l*s soporta, porque para “su pareja”, al
fin y al cabo, son importantes. Cede una, otra y otra vez
en sus gustos y necesidades, y lo hace durante mucho
tiempo. La otra persona también cede ante situaciones
que no son de su total agrado. Ningun* es consciente de
que su relación de pareja se fundamenta más en los
ganchos irreales que en los reales.

Perdidos en la pareja

Cuando consideran que la relación está “plenamente
consolidada”, que están enamorad*s (las raíces en
griego de enamorarse son las mismas de enajenarse:
perderse en el otro), cada un* asume la fantasía de que
la otra persona cuadra perfectamente con su patrón
para el ser ideal. Quien se enamora pierde su esencia
para ser “esencialmente” aquello que la otra persona
desea que sea. En el enamoramiento la propia
corporeidad es asumida como "propiedad de la pareja";
“complacer” el ejercicio genital y el erotismo está
determinado no por los propios deseos sino por los de la
pareja y por esta son “administrados y usufructuados”:
quien está enamorado se enajena y su realidad parece
ser posible única y exclusivamente en función de la
pareja.

Con el paso del tiempo cada persona se siente escindida
entre quien está enamorad* y quien necesita ser para sí,
ello la motiva a recuperarse en su propia esencia.
Lentamente se da cuenta que el príncipe azul se va
destiñendo y se transforma en verde o que la princesa
fucsia realmente es de un ácido naranja. Cuando el
interés se mantiene -a pesar de las múltiples
confrontaciones-, se hace "todo lo posible" por negar-se
dicha decoloración.

Al tratar de recuperar su esencia cada persona se siente
falsa en lo que ha sido “su entrega a la pareja”, quisiera
ser explícit* y dejar de lanzar ganchos falsos, pero su
reflexión particular l* conduce a una serie de
interrogantes: ¿Cómo evitar que la pareja decida por l*s
dos?, ¿Cómo decirle que no se ha sido totalmente
explícit* y honest*? Cómo informar que lo compartido y
afirmado como maravilloso y excitante parece ya no
serlo. Por ejemplo, cómo decirle sin herir, que detesta
ese tipo de cine y que sus amig*s le parecen desastros*s.

Cada persona basa su relación en la confianza que tiene
en la otra. Los gustos compartidos generalmente son
aquellas situaciones y valores que las hacen más
atractivas. Afirmar que parte del encanto "es falso", es
perder su propia posibilidad de relacionamiento. Surge
entonces otro interrogante: si nos pusiéramos en lugar
Página | 214
de la otra persona resistiríamos tal "engaño". Cada
miembro de la pareja se hace consciente de su propia
incongruencia, pero no reconoce ni conoce que la otra
persona pasa por el mismo proceso de reafirmación.
Cada "partner" se piensa y asume honesta y a su vez
entiende a la otra persona como manipuladora. Amb*s se
engañan y se preguntan: Cómo "desteñirse" sin causar
daño, cómo mostrar que se es un ser maravilloso a pesar
de no poseer “el tono perfecto” o cómo descubrir lo
encantador que puede ser alguien de “otro color”.

Siempre nos pensamos siendo el eje de nuestras
relaciones. El bienestar particular es el más importante
y en el fondo, el del otro o la otra es suyo. En cualquier
relación el malestar del uno afecta la situación del otro.
Cuando surge el conflicto nos preguntamos qué hemos
hecho para causar malestar y la respuesta casi siempre
“nos demuestra” que en la pareja parece estar la causa,
pues casi siempre somos "conscientes" de que actuamos
bien.

Tenemos nuestras propias razones para actuar y estas
nos son muy lógicas. Las de la otra persona nunca lo son
tanto e incluso se llega a pensar que la única razón que
tiene la otra persona para actuar es hacernos daño. El
amor pareciera desaparecer con la misma velocidad con
que se pierde el encanto del color. El amor se trasforma
sin darnos cuenta en actos que son asumidos por la otra
persona no como de amor sino como actos violentos y
todo intento por re-descubrir a la pareja como un ser
amoroso parece terminar en una confirmación de que no
lo es. Se asume que el amor ha dejado de existir, que se
transformó en violencia. Sin embargo, es difícil dar fin a
la relación, y se sigue una y otra vez intentando que el
amor renazca.

El amor se fundamenta en ser persona (en griego sonar a
través de). El amor cuando está basado en una
circulación de ganchos irreales es "im-personal" pues lo
que se da al otro ser es precisamente aquello que no se
es. La relación no existe plena y totalmente, se
comparte con un ser escindido. Si la relación se basa
primordialmente en que la otra persona ama un ser que
no es, no ama realmente a esa persona, ama a un ser
extraño. Existe la imposibilidad en cada un* de ser
reconocid* y valorad* en su propia esencia.

Redescubrir al ser real se dificulta, porque este nos
parece tan falso que en él lo real se nos antoja irreal,
incluso, porque cada uno de los miembros de la pareja
está tan escindido que en algunos momentos su propia
realidad le parece falsa o que su falsedad pareciera ser
su esencia verdadera. La reconstrucción de una relación
se dificulta por que la persona tendría que negar al ser
falso para reconocer al verdadero, es decir, iniciar una
relación con alguien distinto, de quien se asume una
molestia que pudiera llegar a ser solucionada. La
relación se fundamenta en que uno de l*s miembros
Página | 216
acepta jugar los juegos propuestos por la pareja y se
niega a sí mism*.

Cuando construimos una relación lésbica u homose xual
el grupo de amig*s –y en muy pocos casos la familia-
hace el “casting” y apoya la consolidación de la pareja.
Al romperla no solo se rompe con las propias
expectativas, se rompen también las de ell*s. En muchos
casos nuestro príncipe azul o nuestra princesa fucsia lo
son más de l*s otr*s que el o la nuestra. Cuando las
relaciones se basan en las expectativas de ell*s -según el
poder que estos ejerzan sobre nosotr*s- ésta situación
dificulta o favorece el rompimiento o la consolidación de
la pareja. La hipocresía con que se manejan las
relaciones (ya sean familiares, de amigos o de pareja)
induce a seguir actuando los roles que los demás desean.
A sostener una y otra vez relaciones im-personales.

Consolidar o dar por terminada una relación requiere ser
consciente de:

Que la relación es de los dos miembros de la misma y no
del colectivo social; Que circular ganchos que no lo son
tiene como consecuencia final descubrirse como ser
escindido; Que se es amado por lo que realmente se es,
o que se puede ser amado por aquella parte del ser que
no es; Que enamorarme es perderse en el otro, perder
su propia esencia y ponerla en manos de la pareja.

Si la relación es real, si cada persona se relaciona siendo
ella misma, si el fundamento del vínculo es el amor y no
el enamoramiento, entonces los conflictos tan solo serán
eso; si la relación se plantea desde la negación de sus
mismas posibilidades, entonces el vínculo como tal no
existe y la relación es tan solo un sofisma de distracción.

Antes de iniciar cualquier relación deberíamos
plantearnos algunos interrogantes:

Por qué buscar príncipes azules o princesas fucsias si los
seres ideales no existen; Por qué negarse la posibilidad
de compartir con muchos hombres o mujeres que no
tienen el tono perfecto pero en quienes se podría
descubrir que son personas maravillosas; Qué sentido
tiene para la existencia jugar el juego de no ser nosotros
mismos y aceptar ser aquello que el otro o la otra desea
que seamos; Qué me aporta como persona aceptar a
alguien en mi vida, motivado en que la familia o los
amigos piensan que esa persona "me sirve".

Es probable que encontrar las respuestas no nos haga
muy felices; no obstante interrogarnos es también la
posibilidad de entender que lo más valioso de nuestra
vida somos nosotros mismos. Jugar los juegos es una
decisión particular, pero, ¿Tiene sentido hacer de
nuestra vida un juego?
Página | 218

Capítulo 7

UNA ÉTICA UNIVERSAL PARA EL MANEJO
PROFESIONAL DE LA SEXUALIDAD,
DERECHOS DE HUMANOS Y HUMANAS:
DERECHOS SEXUALES
“La pericia y la ética deben ir de la mano
La ética sin pericia es desafortunada;
la pericia sin ética, ciega”
Hans-Martin Sass

La diferencia es suficientemente sutil para pasar
desapercibida
M.A.V.M.

La gran diversidad de los seres que habitamos el mundo
es tan enorme que aún ahora no se han podido clasificar
los millones de especies que lo conforman: animales,
vegetales, zoo-vegetales y la humana. Cada especie es
un conjunto de sujetos muy parecidos en sus formas, en
sus estilos de vida y en sus maneras de sobrevivir; sin
embargo, por más parecido que se tenga, cada ser es
único, irrepetible y evoluciona de una manera diferente,
no existen pues dos seres iguales, en la especie humana,
además de lo anterior, cada ser, ha nacido en
condiciones diferentes a l*s demás, en un espacio,
tiempo, lugar, cultura, sociedad particular, cada un* ha
recorrido un camino diferente que le hace pensar y
actuar de manera distinta a l*s otr*s.

Las diferencias, parecen ser entonces el principio de la
vida, pues la vida sólo puede perpetuarse gracias a la
diversidad que hace las diferencias entre los seres. La
extinción de una especie afecta a todas las otras, la
eliminación de un(-a) ser human* es la negación de lo
diverso y la muerte de los nacimientos. Vivir es existir;
existo y actúo desde mis condiciones y formas
particulares de ver el mundo. A pesar de que éste
principio parece ser muy claro, a los seres humanos a
veces se nos olvida lo importante que es vivir, existir,
dejar vivir y dejar existir: impedimos la existencia y la
vida cuando no permitimos a l*s demás pensar y actuar
de la forma como quieren hacerlo, es decir de una forma
diferente a la nuestra. Algun*s seres human*s han
llegado a considerar que su manera de contemplar la
realidad, que es una visión únicamente suya, por tanto
particular, es el “deber ser” del actuar de las personas
que las rodean, del grupo en el que están inmersas, e
incluso, de la sociedad en general.

El frágil hilo de la vida y la existencia se entreteje desde
la convivencia y el reconocimiento de las necesidades
vitales de los seres. Todo aquello que sea imprescindible
para la vida es un DERECHO. Para garantizar su ejercicio
y respeto, a lo largo de la historia se han tenido que
determinar cuáles son esas necesidades básicas, para
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que l*s seres human*s puedan vivir de una manera digna.

Pero, ¿Qué significa ser human*? según Humberto
Maturana, “...los seres humanos, somos seres culturales,
no biológicos, aunque seamos biológicamente homo
sapiens sapiens. En su opinión,"... lo humano surge en
la historia evolutiva de los primates bípedos a los que
pertenecemos, con el lenguaje. Cuando esto ocurre, el
vivir en el lenguaje se hace parte del fenotipo
ontogénico que define a nuestro linaje como linaje
cultural, y en torno a cuya conservación se dan todas las
variaciones estructurales que llevan al ser biológico
homo sapiens sapiens. Pero en esta historia, el lenguaje
y el "lenguajear" permanecen siempre como rasgos
fenotípicos que se establecen de novo en cada individuo
en el ámbito de su vivir cultural...”. A ésto agrega que
“...las culturas son redes de conversaciones, modos de
vivir en el entrelazamiento del "lenguajear" y emocionar,
y que el ser cultural implica el vivir en una tal red de
conversaciones. En consecuencia, al decir que el ser
humano es un ser cultural, lo que dice es que lo humano
surge en la culturización del homo sapiens sapiens, no
antes...”. En otras palabras, dice que somos
“...Concebidos homo sapiens sapiens no humanos, y
que nos hacemos humanos en el vivir humano aunque
nuestra biología de homo sapiens sapiens sea el
resultado de nuestra deriva filogénica cultural humana.
¿Cuándo ocurre esto?...” Maturana piensa que “...la
humanización del embrión o el feto, no es un fenómeno
que tenga lugar como parte de su desarrollo, sino que
surge como parte de la vida de relación cultural de
éste... La culturización y, por lo tanto, la humanización
del homo sapiens sapiens en desarrollo, empieza
cuando el embarazo comienza a ser un estado deseado
por la madre, y ésta se desdobla en su sentir y reflexión,
dando origen en su vientre a un ser que tiene un nombre
y un futuro. Esto no ocurre en un momento fijo; no es un
fenómeno fisiológico aunque afecte de manera total las
fisiologías de la madre y del embrión o feto; es un
fenómeno psíquico, esto es, de la vida de relación. Si
hay un aborto antes de este momento desaparece un ser
vivo, un embrión pero no un ser humano...”.

Entendiendo qué un(-a) ser es human* y que como tal
sujeto de derechos, entonces se pueden denominar a
éstos y para aquell*s como DERECHOS de HUMAN*S.
Como los derechos son la base de las leyes, varias
organizaciones internacionales los incluyen en sus
normas, y las constituciones de los países están
fundamentadas en éstos.

Los Derechos Humanos son principios internacional
mente reconocidos. Están establecidos en la Declaración
Universal e Internacional de los tratados con respecto a
los Derechos Humanos. Estos Derechos son universales e
indivisibles, como lo afirma la Conferencia Mundial de
Página | 222
Viena sobre el mismo tema.

La declaración de derechos determina específicas
obligaciones para el Estado; en cuanto a la protección y
salvaguarda, define la calidad de vida óptima para sus
ciudadan*s.

6.1 ÉTICA Y DERECHOS HUMANOS

Frecuentemente, se realiza la discusión acerca de
Derechos de Human*s teniendo en cuenta un marco
teórico sustentado por razonamientos éticos. Los
intentos ante este tipo de raciocinio brindan
lineamientos para conductas éticas, para aplicar teorías,
principios y reglas a una situación específica y en este
caso que contemplaremos, para la sexualidad. Existen
múltiples orientaciones sobre este enfoque; por
ejemplo, algunas orientaciones feministas dirigen los
principios éticos a través de su potencial para promover
el interés de la mujer ante la autodeterminación, así
como también, ante las perspectivas y experiencias de
las mismas.

Tradicionalmente, se utilizan cuatro principios en la
revisión ética de situaciones relacionadas con derechos
humanos. Principios que se utilizarían al tratar el tema
de la sexualidad: El Principio de Autonomía7 (respeto
por el/la ser human*); El Principio de Beneficencia (la
intervención debería ser útil); El Principio de No-
Vulnerabilidad (la intervención NO debería afectar
negativamente); El Principio de Justicia (igualdad en la
oportunidad).

La aplicación localmente acertada de la teoría,
principios y reglas éticas requieren de un proceso que
permita una más amplia discusión de diversidad de
intereses. Los dilemas éticos no son estéticos; por lo
tanto, soluciones intensas y debates interactivos, son
inherentes al proceso de resolución de conflictos.

El respeto hacia los Derechos Humanos es precondi ción
necesaria para el apoyo, acompañamiento, asesoría,
consejería y terapia sexual y la no-discriminación de las
personas en el amplio espectro de la diversidad sexual
en general y de las minorías sexuales en especial. La
expresión abierta, la comunicación y la participación
activa de l*s profesionales de la sexualidad y de la
comunidad de quienes son l*s usuari*s de sus servicios

7Según Nino, Carlos Santiago, Ética y derechos Humanos; Ed. Astrea,
1989. "... La Autonomía Personal hace relación a que el ser humano
sea el que determine y adopte libremente su plan de vida y su ideal
de excelencia...". Arias Ávila, Néstor Oswaldo, considera que: "...El
desarrollo de la autonomía personal está relacionado no solamente
con la forma de expresión, de pensamiento y de conciencia de las
personas, sino que también hace referencia al modo de vida, de
comportarse y de interrelacionarse con los demás. Uno de esos
aspectos es el que atañe a la vida sexual y privada de las personas..."
son necesarias para la aplicación de políticas,
estrategias y programas exitosos.

El desarrollo de una fuerte respuesta basada en la Página | 224
comunidad y sus necesidades, es esencial para la
efectiva atención y cuidado. En situaciones donde los
derechos son constreñidos, el potencial para una
efectiva respuesta basada en las necesidades de l*s
usuari*s será notablemente disminuida.

Temas concernientes al poder y la vulnerabilidad deben
ser manejados, identificando las diversas creencias,
valores culturales, actitudes, conocimientos y prácticas;
Pues ubicadas las conductas, factores y cofactores de
riesgo se disminuye como resultado la vulnerabilidad de
las personas.

La vulnerabilidad social y económica contribuye a la
expansión de la falta de oportunidades para resolver los
conflictos sexuales particulares. Los Derechos Humanos
de los grupos marginados o subordinados, como las
mujeres, l*s indígenas, trabajadoræs sexuales, minorías
sexuales e indigentes deben ser respetad*s, si se quiere
tener éxito en los programas acerca de su sexualidad.
El Estado Colombiano, por ejemplo, reconoce sin
discriminación alguna, la primacía de los Derechos
inalienables de la persona8,9.

Para la Corte Constitucional, hablando de bienes
jurídicos, el corazón de la democracia es el respeto de
los derechos de las personas. El fin último y fundamento
mismo de la organización política democrática es la
dignidad humana, la cual solamente puede ser
garantizada mediante la efectiva protección de los
Derechos Fundamentales.

Algunas características de los Derechos Humanos

Son Preexistentes, porque los derechos de la persona
humana son anteriores y superiores a toda forma de
organización política (aparición del Estado) y prevalecen
frente a cualquier norma positiva con la cual se
pretenda desconocerlos; son Inalienables, porque no se
pueden enajenar, ceder o transferir; son Inherentes,
porque constituyen un modo de ser intrínseco al sujeto;
son Esenciales, porque son aquello por lo cual un ser es
lo que es.

Todos los Derechos Humanos son: Universales,
Indivisibles e Interdependientes10. Son los que

8 Estos Derechos son los mismos de la Declaración Universal de 1948
que los proclama como bienes jurídicos iguales e inviolables de todos
los miembros de la familia humana.
9 Artículo 5 de la Constitución Política de Colombia
10 Declaración de Viena de 1993.
corresponden al(-a) ser human* en cuanto tal; es decir,
como poseedor(-a) de una identidad inimitable
caracterizada por su racionalidad, que le permite
Página | 226
ejercitar sus deseos y apetencias libremente, de ahí que
se le reconozca una dignidad -la dignidad humana- que l*
coloca en situación de superior(-a) en el universo social
en que se desenvuelve y por ello es acreedor(-a) de
derechos que le permiten desarrollar su personalidad
humana, y sin los cuales ésta se vería discriminada,
enervada y aún suprimida.

Se consideran Derechos Fundamentales los Derechos a:
La Vida, Libertad de Expresión y Conciencia, Intimidad,
Libre Desarrollo de la Personalidad, Igualdad,
Información, Libertad de Culto, Circular Libremente,
Buen Nombre, la Paz, Trabajo, la Elección Profesional,
Libertad de Enseñanza y Cátedra, Asociación, Debido
Proceso y Reunión, entre otros.

¿CÓMO SE DETERMINAN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES?

No sólo por la mención expresa que de ellos haga la
Constitución Política, sino también para la realización de
los principios y valores consagrados en ella, y además,
por la conexión que tienen con otros Derechos
Fundamentales expresamente consagrados. Tal es el
caso, por ejemplo, del Medio Ambiente y la Salud frente
al Derecho a la Vida.
¿Cuándo se vulnera o amenaza un Derecho? La
vulneración lleva implícito el concepto de daño o
perjuicio. Se vulnera un Derecho cuando el bien jurídico
que constituye su objeto es lesionado. Se amenaza un
Derecho cuando ese mismo bien jurídico que constituye
su objeto está próximo a ser lesionado.

Luchar por sus derechos parece ser únicamente interés
de quienes hacen parte de una minoría; pues para
quienes están o se ubican al “otro lado de la línea”
asumirse desde su visión como “dueñ*s” del poder les
hace creer que su análisis de la realidad es el correcto y
que quienes no lo aceptan, necesariamente están al
margen. Iris Marion Young nos dice al respecto: "...Los
privilegios sociales y económicos suponen entre otras
cosas, que los grupos que gozan de ellos, se comportan
como si tuvieran derecho a hablar y a ser escuchados,
que los demás los tratan como si tuvieran ese derecho y
por último que disponen de los recursos materiales,
personales y organizativos que les permiten hablar y ser
escuchados en público. Los privilegiados no suelen ser
proclives a proteger los intereses de las personas y
grupos oprimidos, en parte, porque su posición social
impide que entiendan dichos intereses, y en parte
también, porque su privilegio depende hasta cieno
punto de la opresión continuada de los demás. Por lo
tanto, una razón básica para contar con representación
explícita de los grupos oprimidos en las discusiones y en
la toma de decisiones es socavar la opresión"11.

Según Martha López Castaño, Directora del Instituto de Página | 228
Derechos Humanos Guillermo Cano, en Colombia "...Son
precisamente las mujeres quienes han puesto en
cuestión este modo de individuación, quimera de la
democracia moderna, porque al erigir esa identidad
neutra, universal y masculina, se borran no solamente
las diferencias individuales, sino también grupales. Los
grupos minoritarios que pugnan por el reconocimiento
social, los grupos étnicos, aquellos donde está en juego
su opción sexual, los grupos excluidos como las mujeres,
los homosexuales, jóvenes, niños y niñas... no son meros
conglomerados humanos, son de hecho modos de
individuación a la búsqueda de una identidad propia...".
La oficialidad en el ejercicio de la sexualidad es la
heterosexualidad, el sexo predominante son los hombres
y el género la masculinidad; por tanto, cualquier
persona que no sea de dicho sexo, género u orientación
sexual será considerad* marginal. Este pensamiento
también hace parte del de quienes se piensan a sí
mism*s al margen, y es aún más demarcado en quienes
son ubicad*s mucho más al margen, como es el caso de
las minorías sexuales.

11Citado por Martha López C. La exclusión minoritaria y la Apuesta
diferencial de ciudadanía.
El respeto por los Derechos Humanos y los Derechos
Sexuales, conlleva el interés por que todo acercamiento
a la sexualidad de una persona o al análisis de ésta, se
fundamente en unos principios éticos desde los cuales se
asume que todos l*s seres, por el hecho de ser human*s,
poseen derechos que le son inherentes y que su actuar
se fundamenta en dichos principios.

Explicar la ética, para el trabajo de quien lo hace en el
tema de la sexualidad implica pues, entender que l*s
human*s como tales somos sujetos de derechos y
deberes que facilitan el interactuar social. Estos
derechos, los derechos de human*s y su aplicación al
tema de la sexualidad, fundamentan la deontología
(deber-ser) para el actuar en la vida privada y en su
actividad laboral para cualquier persona cuya actividad
se fundamenta en la sexualidad de los usuari*s de sus
servicios; de ahí el interés del autor en dar una
explicación a los derechos de l*s human*s como derechos
sexuales.

Una deontología fundamentada en los Derechos de los
Humanos proporciona normas éticas de excelencia para
ser aplicadas no solo en la intimidad de los
profesionales, sino también en las organizaciones que
los agrupan, convirtiéndose así en la regla ética. Más
aún, en un país como Colombia del que su Constitución
se fundamenta el Manifiesto Internacional de los
Derechos Humanos.
La relación entre ética y Derechos Humanos debe ser
explicada, por tanto prefiero citar textualmente a Carlos
Eduardo Maldonado12 "...Los Derechos Humanos son una
Página | 230
ética - o también quieren ser una ética universal. Ello
en el sentido tanto de ethos como de ethos, esto es,
tanto en el sentido de una ética individual como social.
Sin embargo, los Derecho humanos no tienen el mismo
peso que el derecho positivo, pues no existen
tribunales, cárceles, mecanismos de vigilancia o de
control positivos tal como sí es el caso en el derecho
positivo. Los Derechos Humanos se sitúan, por el
contraria, en el nivel de la opinión pública, pero su
topos es el de la conciencia (o el del corazón, o eso que
en alemán se designa también como Gemüt: estado de
ánimo, temple de ánimo, espíritu, etc., pero que no
tiene precisamente significaciones psicológicas o
psicologistas). Los Derechos Humanos se sitúan, por
consiguiente, en una dimensión perfectamente distinta
al de toda la positividad y la normatividad jurídica: los
Derechos Humanos se sitúan al nivel del fuero interno
de los individuos que viven en sociedad. Con ésto
queremos significar sencillamente que los Derechos
Humanos no deciden nada pero que si nos colocan en la
posición de decidir - acerca de un estado dado de

12Maldonado, Carlos Eduardo. Hacia una Fundamentación de los
Derechos Humanos, Instituto de Derechos Humanos "Guillermo
Cano", ESAP; Bogotá, 1994
problemas relativos a la dignidad de las personas. Por
tanto, el problema de los Derechos Humanos exige un
desarrollo de la propia racionalidad, e incluso, es
precisa decirlo, de nuestra propia espiritualidad. La
preocupación por los Derechos Humanos es,
independientemente de credos, políticas o filosofías
particulares, una preocupación propia de los seres que
han alcanzado un desarrollo personal más elevado.

No obstante, de lo anterior no se desprende en modo
alguno que, puesto que la ética de los Derechos
Humanos se sitúa en el fuero interno, haya que
renunciar a los mecanismos jurídicos, políticos y de
información y denuncia que se adelanta generalmente.
Una comprensión semejante los desvirtuaría de todo
contenido y los reduciría a algo así coma un "idealismo
de buenas intenciones".

En rigor, la ética de los Derechos Humanos es, en el
estado actual de cosas, una ética del deber ser, tanto
más cuanto que el respeto, la dignificación y la
cualificación de la vida de los individuos no son (todavía)
una realidad universal.

El ideal de toda ética es el de ser universal, o mejor, es
porque ninguna ética es propiamente universal por lo
que en su horizonte se plantea el ideal de devenir válida
para todos los seres humanos, sin diferencias de
latitudes, ni de tiempos. Pero que los Derechos Humanos
sean una ética del deber ser no los conviene
necesariamente en una ficción ni en una abstracción. En
verdad, los Derechos Humanos tienen la particularidad
de ser una ética del deber ser y (sin embargo), al mismo
Página | 232
tiempo, una ética de contenidos específicos - pues su
contenido es, en cada caso, la vida real, concreta, de
cada individuo en cualquier, situación, geografía y
tiempo.

En cuanto deber ser, los Derechos Humanos quieren que
el respeto a la dignidad de la persona sea algo tan
natural y común que pertenezca al propio ethos ( modo
como vivimos o habitamos natural, espontáneamente) de
todos y cada uno de los individuos. En cuanto ética de
contenidos, la importancia, la validez y la extensión de
los Derechos Humanos es exactamente la misma
extensión, validez e importancia que la vida concreta de
cada ser humano tiene en las condiciones y situaciones
específicas en que se hace posible o busca hacerse
posible...”

Para entender por qué algunas personas son sujetos de
vulneración es necesario comprender las razones desde
las cuales otr*s se fundamentan para su vulneración.

6.2 DIVERSIDAD Y MINORÍAS

Una minoría sexual es un grupo de personas, hombres
y/o mujeres que por sus actitudes, comportamientos o
prácticas asumen conductas que de alguna forma los
hacen diferentes a otras personas en la comunidad. Se
puede ser minoría por múltiples razones; por ejemplo:
Por razón del(-a) sujeto-objeto de la genitalidad, por
el(-a) sujeto-objeto de los afectos, por sus
características corporales, porque las prácticas sexuales
o genitales se asumen como actividad laboral y fuente
principal de la economía, por los elementos con los
cuales se logra el placer, por las situaciones en las
cuales tanto las víctimas como l*s victimari*s y otr*s
obtienen placer. De igual manera se consideran minorías
sexuales a amplios grupos de personas como lo son las
lesbianas, los homosexuales y l*s bisexuales, y a grupos
de personas por cuestiones de género, por sus
expresiones comportamentales sexuales, por ejemplo,
por usar vestimentas o accesorios considerados propios
del otro género, por pertenecer a un género específico
como sucede con las mujeres.

La alternativa implantada desde los Códigos de Policía y
por autodeterminación de algun*s "representantes de la
autoridad" para corregir a aquell*s quienes viven su
sexualidad al margen del patrón socialmente aceptado,
parece ser la «limpieza social». Esta «limpieza» implica
ejercer permanentemente y como respuesta a los
propios temores la violencia contra aquell*s individuos
que asumen «conductas inmorales». La violencia
conlleva el chantaje, la agresión física y verbal, el pago
de “peajes” o <multas> a la policía, el aislamiento social
bajo la forma del encierro en una comisaría, la violencia
sexual e inclusive la muerte.
Debido a los posibles efectos de duelos familiares y
sociales, así como individuales, muy especialmente l*s
menores y algun*s adult*s se encuentran ante el dilema
Página | 234
de necesitar apoyo en la construcción de su identidad y
no buscarlo en la familia, razón por la que se ven
obligad*s a negar sus crisis y aquellas situaciones que las
producen, ante las cuales se sienten imposibilitad*s para
obtener respuestas, negación que se repite en la escuela
y en las iglesias. Las personas no plantean sus
inquietudes y temores por que temen a la violencia de la
que pudieran llegar a ser víctimas por parte de sus
familiares, compañer*s en los planteles educativos, e
incluso docentes y otr*s profesionales entre quienes
están l*s de la psicología y servidoræs de las diversas
iglesias e incluso profesionales de la sexualidad. Esta
situación motiva en las personas el rompimiento con sus
creencias religiosas e incluso con sus iglesias; con
padres, madres y familia en general; aislamiento social y
deserción escolar, que l*s lleva al extremo de
convertirse en habitantes de la calle.

Tod* profesional de la Sexualidad debe comprender que
personas en la gran diversidad sexual son l*s usuari*s de
sus servicios, de ahí que quien desde su profesión apoya
en este campo, está en obligación ética, de entender,
comprender y actuar fundamentad* en la realidad psico-
social de quienes hacen parte de una minoría sexual.
6.3 SEXUALIDAD Y SALUD

Situaciones referentes a la sexualidad y la salud,
también justifican socialmente que quienes las vivencian
sean asumid*s como marginales y minoritari*s; por
ejemplo, las enfermedades de transmisión sexual y en
especial el sida13, que desde su primera definición en
Occidente fue entendida como una enfermedad marginal
al ser denominada GRID14 (Inmunodeficiencia
Relacionada con los Gay). Uniendo de paso dos temas
controversiales: Homosexualidad y Muerte.

Los efectos del desarrollo e implantación de los discursos
preventivos y su utilización en los programas influyen
hasta el punto, como lo afirma Jonathan Mann, de
“...Lograr cambiar las formas de relacionamiento
social...”, e incluso, motivar la implementación de
mecanismos de "control social" como discriminación,
estigma y otras formas de perjuicio, como también,
histeria, “cacería de brujas” individuales o colectivas,
que son producto de una deficiente “anticipación social
al riesgo”15. Situación que este mismo autor siendo

13El Editor, retoma la propuesta de LOUISE L. HAY (El sida, Cómo
abordarlo de manera positiva, Ed. Urano, 1990) de escribir sida en
minúsculas -aún que es sigla-, para así, quitarle en parte desde el
lenguaje, la connotación terrorífica.
14 Gay Related Inmmuno-Deficience
15Desde el Cuerpo, Velandia Mora, Manuel Antonio; UNDCP/Naciones
Unidas, DAPC/Japón, Fundación APOYÉMONOS. Colombia 1996
funcionario de la Organización Mundial de la Salud
denominó como la “tercera epidemia del sida”.

Dicha discriminación motivó el desarrollo de una Página | 236
propuesta teórica que buscaba defender los derechos de
las personas afectadas por el HIV/sida, promulgada en
junio de 1989 durante la VI Conferencia Mundial de sida
y conocida como Manifiesto de Montreal. Colombia fue
uno de los primeros países en el mundo que retomó
dicho manifiesto en su Decreto 559 de 1991, siendo
también el primero en revisar su legislación sobre sida;
resultados que se oficializaron en el Decreto 1543 de
junio 12 de 1997. El discurso sobre el sida ha consolidado
también los de la diversidad sexual y las minorías
sexuales, y reforzado los de los Derechos Humanos y
Sexuales, la ecología, el género -incluso en su versión
masculina- y la homosexualidad.

El o la profesional de la sexualidad que atraviesa por una
condición de salud relacionada con su vida sexual activa,
está doblemente expuest* a la discriminación, estigma,
sexismo y homofobia. Los efectos de la tercera epidemia
del sida, también afectan a l*s profesionales de la
sexualidad en su quehacer cotidiano, de ahí que su
deber ético para el actuar le implique revisar sus
actitudes, creencias y prácticas con respecto a la
sexualidad de los grupos afectados por las ETS y por el
sida en especial, así como también, sus temores ante la
muerte.
6.4 LA TOLERANCIA

Respeto por la Diferencia y la Diversidad

Sentirse únic* y poseedor(a) de la verdad: Asumir que
somos l*s únic*s en el planeta y que tenemos la
respuesta adecuada, la conducta apta, la opción
correcta, el comportamiento esperado, las prácticas
acertadas, nos hace creer que somos l*s poseedores de
la verdad; también nos permite olvidar que la verdad no
es única, que es relativa y que incluso es probabilística,
y sobre todo, no nos permite elaborar los duelos de
adecuación a los estilos de vida asumidos por las
personas que amamos.

El intolerante cree tener la "verdad". Toda "verdad"
diferente a la suya debe ser eliminada; incluso, llega al
extremo de deshacerse de la fuente de esa otra "verdad"
que no tolera. Según el Ex-Defensor del Pueblo, Jaime
Córdoba Triviño: "..El intolerante no cree ni en el
diálogo ni en el pluralismo, pues uno y otro son para él
transigencia y debilidad..."16.

Uno de los peligros de entender y explicar la realidad
desde la visión como miembros de una minoría sexual es
hacerse intolerantes ante otras formas de contemplar la
realidad, al formular interrogantes para l*s otr*s pero no
permitirse hacerlos para sí mism*. Desde esta
perspectiva la lucha política por la reivindicación de los

16 DEFENSORÍA DEL PUEBLO; Su Defensor, mayo 1995.
derechos minoritarios se transforma en una acción auto-
excluyente en las acciones por los derechos colectivos,
marcando de paso la marginalidad y exigiendo incluso
Página | 238
una mayor ghettización, tal vez en ello radica el temor a
hacerse participe de actividades en las que se trabaja
conjuntamente con personas de la diversidad sexual con
otras orientaciones sexuales. Recientemente surgieron
en el panorama político nacional una serie de candidat*s
que se han asumido a sí mism*s como representantes de
minorías homosexuales y de las trabajadoras sexuales;
dichas personas han olvidado que los derechos sexuales y
diversificadores (no son reproductivos, porque no somos
clones de nuestros padres y madres) conciernen a todos
los seres humanos y no únicamente a aquell*s que como
ell*s se han puesto o han sido puest*s al margen.

6.5 LA INTOLERANCIA NACE DE LA IGNORANCIA.

La adhesión a los propios valores: Cada un* de nosotr*s
ha estado inmers* en un proceso económico, ecológico y
bio-psico-social, concretado en la familia, la escuela, la
iglesia, la comunidad y por la cultura, desde el cual se
ha conformado una serie de valores para el interactuar y
desarrollar su particular modelo de vida.

Reconocer que cada persona tiene su propio esquema de
valores y que éstos entran en contradicción, crea en el
individuo una serie de tensiones entre la posibilidad de
seguir adherido a los suyos y aceptar los del(-a) otr*. El
esquema particular de valores lleva a expresar opiniones
particulares y a vivenciar prácticas en este mismo
sentido; sin embargo, el miedo a que la otra persona
actúe desde sus propios valores está signado por el
temor a la posible desestabilización que particularmente
les puede conllevar lo desconocido, lo nuevo. Los
valores éticos y morales están directamente
influenciados por el pensamiento religioso y la cultura.
En general las diferentes confesiones no tienen una
postura clara sobre los valores pertinentes a la
sexualidad, situación que puede denotarse en la
inexistencia en Colombia de una pastoral para las
minorías sexuales, para aquell*s que parecen ser "las
otras ovejas".

El actuar cotidiano de las minorías sexuales usualmente
logra que se genere en algunas personas mayor
contradicción de la que logran generar en la escala de
valores otros modelos de comportamiento social. El
actuar pertinente a la afectividad, y sobre todo al
erotismo y la genitalidad de l*s otr*s seres human*s,
provoca en cada persona una reflexión sobre su propio
comportamiento. Cuando éste, y las actitudes,
conocimientos y prácticas parecen no ser muy sólidos,
los individuos tienen el temor de ser vulnerad*s, pero
sobre todo, de cambiar su opción y hacerse víctimas
del proceso de marginación e intolerancia, desde el cuál
ell*s mismas se han comunicado o incomunicado con esos
seres puestos al margen, frente a l*s cuales son
victimari*s.

LA TOLERANCIA EN GENERAL ES MAL INTERPRETADA. Página | 240

Se entiende como un "tener que aceptar todo lo que l*s
otr*s hagan", incluso, cuando este actuar vulnera los
derechos individuales. Pero ésta exige una comprensión
del(-a) otr*, y no tener que aceptar que éstæ trascienda
los límites individuales. Comprender implica posibilitar
el desarrollo de los demás seres, aunque este proceso no
puede entorpecer ni negar el propio.

Para algun*s, tolerar parece significar "ignorar", ser
indiferente a la expresión del(-a) otr*; sin embargo,
cuando éstæ nos es indiferente, no estamos siendo
tolerantes, sino que l*s estamos negando. Quien niega a
su congénere asume que esta persona no existe. Para
poder ser tolerante con alguien, es preciso brindarle un
espacio en el que el(la) otr* surja como legítim* en sí
mism*. Si la persona no es reconocida, esto implicaría la
negación de su existencia, y por tanto, sería un acto de
intolerancia.

Cuando somos intolerantes, nos atrevemos a cuestionar
las opciones particulares de l*s otr*s, en especial a las
personas diversas sexualmente que son minoría. En
general, estos interrogantes son a su vez dudas,
temores, inconsistencias en la dinámica individual de
quien indaga. Las preguntas que el autor expone a
continuación, son algunas de las muchas preguntas que
personas en la comunidad e inclusive, especialistas en
sexualidad, formulan permanentemente a quienes hacen
parte de una minoría sexual, tratando de obtener
respuestas a los conflictos que les crean aquellas
situaciones, para las cuales no las tienen. Preguntarse
sobre las razones que inducen el cuestionamiento y
permitirse responder a esos mismos cuestionamientos,
permite ante todo, la posibilidad de comprender,
entender, asumir y ser más tolerante con l*s otr*s.

Tod* profesional de la sexualidad está en la obligación
ética de ser tolerante y por tanto respetuos* de la
persona tratada, atendida, acompañada, formada o
aconsejada y de su historia particular de vida. La
tolerancia es un principio activo y permanente que
conduce a un actuar ético: el respeto.

Bibliografía:

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(Des)Construcción del otro?; Ed. Magisterio; Colombia
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y perspectivas; Publicación Científica Nº 527; USA,
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Fundamentación de los Derechos Humanos, Instituto
de Derechos Humanos "Guillermo Cano", ESAP; Bogotá,
1994;

Mi mamá me mima, mi papá fuma pipa. Presidencia de
la República, Dirección Nacional para la equidad de la
mujer; Colombia, 1996.

VELANDIA MORA, Manuel Antonio. La confidencialidad:
Una violación a los derechos de quienes viven con
HIV/sida; Derechos Humanos y Salud; Defensoría del
Pueblo, Colombia 1993.
VELANDIA MORA, Manuel Antonio. Los Derechos
Humanos también son Sexuales, Los Derechos
Sexuales también son Humanos en “Duelo, Memoria y
Reparación”; Pág. 175 a 202; Fundación Manuel Cepeda
Vargas/ Defensoría del Pueblo/ Ministerio de Cultura,
Colombia 1998.
Capítulo 7
Página | 244
LOS DERECHOS HUMANOS TAMBIÉN SON
SEXUALES, LOS DERECHOS SEXUALES
TAMBIÉN SON HUMANOS
LOS DERECHOS HUMANOS Y SEXUALES.

7.1 AL RECONOCIMIENTO Y ACEPTACIÓN DE SÍ MISM* COMO
HOMBRE O COMO MUJER Y COMO SERES SEXUADOS.

El Psicólogo Carl Rogers, cuando habla de la persona que
funciona plenamente, plantea que “Una personalidad
sana surge durante un proceso que la hace más dueña de
sí, capaz de ser auténtico, sin máscaras”. Lo cual le
permite incorporar las experiencias propias, descubrirse
a sí mism* en la experiencia total de su organismo y
aceptarse a sí mism* y a l*s demás, con la libertad de ser
realmente lo que se es.

El sexo, solemos entenderlo como construcción
biológica; sin embargo, aun antes de nacer social,
cultural y relacionalmente se construye una explicación
del sexo para cada persona como macho o como hembra,
construcción que en algunos casos no se soporta en la
existencia real de lo biológico. Al observar un scanner
realizado al vientre de una mujer preñada, si el
producto que se gesta se identifica en la categoría
“macho”, a partir de una evidencia biológica que es
poco evidente, que sólo es una visión de lo más
superficial de la biología humana, se asignan unas
propiedades, en este caso se afirma y se espera que ese
“macho” sea fuerte, saludable, recio, resistente.

Las Mujeres, los Hombres y l*s intersexuales pasan por
un proceso de de-construcción/re-construcción de su
identidad sexual y de éll*s mism*s. Preguntarse acerca
de sí mism* y sobre otras muchas cosas relacionadas con
ser hombre o mujer, sobre su papel en la sociedad y la
significancia de serlo al interior de todos los procesos
sociales de intercambio, surge como resultado de un
cuestionamiento sobre la realidad de ser en sí mism*s y
en su relación con l*s otr*s.

Generalmente, los procesos educativos formales no
permiten un cuestionamiento a l*s educadores por parte
de l*s educand*s. Lo que conduce a negar la existencia
de los posibles interrogantes. Pareciera que para l*s
educadoræs, representantes de diferentes iglesias
judeocristianas y para la sociedad en general, las
personas no tuvieran la necesidad de elaborar su
sexualidad, que no fuera esencial dicho proceso, que las
respuestas y la sexualidad se dieran "naturalmente" en la
pubertad y que por tanto, los interrogantes y temores
propios de este desarrollo no necesitaran ser
respondidos o re-interpretados.
Los textos escolares, los materiales didácticos y sus
ilustraciones, los textos bíblicos reinterpretados por
algun*s hermenéutas y escrituristas responden a una
Página | 246
presentación y contenidos sexistas. Existe una
socialización diferencial; es decir, no se interactúa con
hombres y mujeres de la misma manera. Esta
diferenciación es reproducida igualmente en la familia,
la escuela, las iglesias, en el trabajo y en todos los
estamentos de la sociedad; entonces, no es difícil que
una visión y praxis sexista se perpetúe. No sólo influye
en nosotr*s aquello que se nos dice. También nos afecta
lo que se nos deja de decir, lo que observamos y lo que
vivimos en lo cotidiano.

Ser mujer u hombre está sustentado desde nuestras
características biológicas y en lo que le es "propio" a
cada sexo. Para ello es necesario el reconocimiento de
la diferenciación anatómica entre los sexos, del propio
cuerpo, de su genital y de su función. En el caso de la
mujer, ésta identidad está signada por una de sus
representaciones asumidas socialmente como más
significativa: Su capacidad diversificadora de l*s
human*s. El Concepto de Sexo se refiere a los rasgos o
características de naturaleza biológica que diferencian a
los hombres de las mujeres. Es la conformación de los
órganos sexuales, del aparato reproductivo, rasgos
secundarios como la voz, el vello, la conformación ósea
y muscular. Mientras los rasgos de género varían de una
cultura a otra, de una generación a otra y están en
transformación permanente por efecto de la cultura, los
rasgos sexuales tienen un ciclo de desarrollo marcado
principalmente por la edad y son difícilmente
modificables.

Desde el patrón-modelo se nos asigna socialmente una
serie de roles por el hecho de ser mujeres o de ser
hombres. La socialización diferencial es pues, la
endoculturización (la socialización en un espacio y
tiempo determinados al interior de un grupo social) de lo
identificado social, cultural y relacionalmente como
propio del hombre y de la mujer.

La “asignación” a la persona de un sexo al observar sus
genitales externos, se hace sin saber si internamente se
corresponde con lo que externamente aparece (se
espera que sea así). Complementariamente se hace una
asignación de roles sexo-genitales que desde el “deber
ser” se supone son propios de cada sexo . Al asignar el
sexo se ha dividido el mundo en extremos que se
complementan ignorando que existe un continuo que
determina una serie de variaciones intersexuales; por
ejemplo, algunos seres pueden tener dos genitales
externos que se corresponden con aquello que
determinamos como los genitales del macho y de la
hembra; puede suceder también, que se presente en los
genitales internos una mezcla de ambos, o algunos
individuos pueden presentar un genital externo que no
corresponde con el interno; en resumen, hasta el
momento, se han clasificado 16 intersexualidades o
grandes variaciones entre las categorías extremos del
Página | 248
continuo macho-hembra.

Los seres suponen sobre sí, y se conjetura de ell*s que
son machos o hembras “pur*s” de la especie; sin
embargo, much*s de nosotr*s morimos sin lograr
evidenciar científicamente que realmente somos lo que
suponemos y los demás suponen que estamos siendo. Por
ejemplo, es probable que yo mism*, lector(a), nunca
haya tenido la posibilidad de que se me realice una serie
de exámenes con cuyo resultado se determine mi
composición hormonal, el estado de mis genitales
internos y externos, y si cumplen plenamente con las
funciones que de ellos se esperan. Cada ser tiene una
identidad de sexo y en consecuencia una identidad de
cuerpo, esta identidad puede cambiar al experimentar
cambios en el sexo o en cuerpo, su explicación o las
emociones que este y aquel generan en la persona.

Es importante recalcar que únicamente será posible para
la persona identificarse en sí mism* cuando se entiendan
y desmonten los efectos de la sociedad, la cultura y la
socialización en la existencia, asumiéndose
existencialmente único e irrepetible. Construir una
identidad particular es la única posibilidad de Ser.
Mientras no se use la libertad de construirse, Ser se hace
imposible.
Pensarse a sí mism* implica pensarse a partir de una
diferenciación sexo-género; es decir, sobre los datos
biológicos de la diferencia sexual se nos ha construido
una identidad como niños y niñas, y desde esta
dicotomía masculino-femenina observamos el mundo,
pero sobre todo, nos observamos a nosotr*s mism*s.

El cuerpo, es primera instancia se comprende como una
estructura biológica, pero casi nunca se asume que está
afectado por la sociedad, la cultura, el tiempo y el
espacio; desde lo anterior, el cuerpo es una construcción
ecosistémica y bio-sico-sociocultural.

Socialmente se espera que el cuerpo del macho y la
hembra tengan una complexión antropomorfa. Esta tiene
una relación directa con nuestra etnia, con las
condiciones socioeconómicas que permiten o no el
acceso a los nutrientes necesarios y con las condiciones
propias del ecosistema en el que se vive. Sin embargo, el
cuerpo que vivimos y la percepción de él, ya sea
particular y social está influenciada por aquello que
culturalmente se entiende “debe ser” el cuerpo de la
mujer y el hombre; por ejemplo, las mujeres rollizas y
con celulitis que pintaba Rubens no representan el
cuerpo de la mujer de hoy, como tampoco la mujer de
una región del país se reconoce en su cuerpo como la
hace una mujer de otro lugar en el mundo e incluso en
su misma ciudad, en su mismo barrio. El cuerpo de
modela desde una “necesidad social” por eso, así
seamos machos o hembras hacemos dietas, cirugías
plásticas, ejercicio, exposiciones al sol o cambiamos el
color del cabello; y además, experienciamos el cuerpo a
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través de los accesorios y vestidos como si estos fueran
su extensión: usamos zapatos con tacón, falda o
pantalón, prendas sueltas o ajustadas.

7.2 A LA EQUIDAD DE GÉNEROS

Para la mujer, Ser se ha interpretado socialmente como
una posibilidad que se torna imposible sin el apoyo del
hombre. Desde esta perspectiva, la mujer se ha
escindido y sólo se le ha posibilitado ser “media
naranja”, “la costilla”, o el "poder detrás del hombre”.
La mujer tendría que construir su propia identidad de
sexo, de género, comprender y orientar su rol de
género, haciéndose eje y fundamento de su propio
desarrollo, para así colocarse en su verdadero papel
social e histórico.

¿Son mis interrogantes similares a los de l*s otr*s? ¿Es
correcto imaginar, ensayar, callar, desear? ¿Ocurrió algo
que me hiciera ser distinta a ellos y a las otras? ¿Soy
realmente un ser diferente o soy igual a las otras y a los
otros? ¿Si yo no soy un ser escindido, si yo soy una
persona completa, ser como soy y lo que soy, me
convierte en sujeto-objeto de vulneración? Estos
interrogantes y muchos otros más a los cuales la mujer
le busca respuesta tienen ahora una perspectiva
diferente en su análisis: La perspectiva de género.

Para entender dicha perspectiva es necesario entender
¿Qué es el género?; entender, comprender y asumir que
la mujer no está sola, que hace parte de un quehacer
social y que su construcción como persona, aun cuando
sea un ejercicio solidario con las otras mujeres, implica
también un compromiso comunitario en el que el
hombre no es el enemigo, ni la permanente
reencarnación del poder y la violencia.

Mientras los mismos hombres no revisen su papel y rol de
género -que no es lo mismo que ser machista-, es decir,
si no se permiten crear su propio discurso sobre la
masculinidad, se seguirá tornando difícil en lo cotidiano
la convivencia con otros hombres y con las mujeres. El
hombre nunca podrá entenderse como el igual con el
que convive y trabaja hombro a hombro una mujer, si él
mismo se concibe y asume como diferente; en tal
sentido el hombre debe reconocerse igual a la mujer.

EL CONCEPTO DE GÉNERO

Según la Secretaría de Mujer y Género de la Consejería
para la Política Social, de la Presidencia de la República,
“...Género se refiere al conjunto de rasgos adquiridos en
el proceso de socialización, que diferencian a hombres y
mujeres en una sociedad. Son las responsabilidades
sociales, pautas de comportamiento, valores, gustos,
temores, actividades, expectativas, etc. que la cultura
asigna en forma diferenciada a hombres y mujeres...”.
En otras palabras, es el modo de ser hombre o de ser
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mujer en una cultura determinada. De allí se derivan
necesidades y requerimientos diferentes en hombres y
mujeres para su desarrollo y realización.

La Antropóloga y feminista mexicana Marta Lamas
considera que “... Para los fundamentalistas la Categoría
género resulta amenazante para el pensamiento religioso
fundamentalista porque pone en cuestión la idea de "lo
natural" (tan vinculado con la de lo divino), y señala que
es la simbolización cultural, y no la biológica, la que
establece las prescripciones relativas a lo que es "propio"
de cada sexo... Utilizar la categoría género para
referirse a los procesos de diferenciación, dominación y
subordinación entre los hombres y las mujeres obliga a
remitirse a la fuerza de lo social, y abre la posibilidad de
la transformación de las costumbres e ideas. Así, la
perspectiva de género se aleja de las argumentaciones
funcionalistas y deterministas, y busca explicar la acción
humana como un producto construido con base en un
sentido subjetivo...”.

Género es un concepto ecosistémico, un aprendizaje
continuo, una construcción particular y social que se
vivencia de manera diferente en cada persona, sociedad
y cultura. Se refiere a la forma en que todas y cada una
de las sociedades, en un tiempo, cultura y relaciones
sociales, determinan actitudes, valores y relaciones que
le conciernen a los hombres, mujeres y seres
intersexuales. Explica el quehacer de machos y hembras,
como también los comportamiento y el ejercicio de los
roles que se consideran propios de un sexo; se identifica
como masculino al considerado “deber ser” del
comportamiento de los machos de nuestra especie y
femenino al de las hembras. Aquello que se considera
propio del comportamiento masculino o femenino en una
persona, grupo, ciudad, región, país o continente, no
necesariamente lo es en otro.

En la vida cotidiana encontramos seres a quienes se les
denomina andróginos, estos sin recalcar un género sobre
el otro reúnen en sí e indistintamente actitudes,
prácticas y comportamientos a los que se les determina
social y culturalmente como masculinos o femeninos;
igualmente observamos personas que aun cuando se les
ha criado en un género deciden comportarse en el otro,
hecho al que denominamos conducta transgenerista.

Algunas veces se hacen lecturas desde la propia cultura
y sociedad de lo que sucede en las personas de otras
culturas y sociedades, al hacerlo se trata de encasillar lo
que allí acontece con la manera particular como se
explica el mundo. Por ejemplo, se observa que los
escoceses visten una prenda a la que se nomina “falda a
cuadros” o que los indígenas de la Sierra Nevada usan
una “bata” que se nos antoja una prenda “femenina”,
sin lograr comprender que el kilt o la túnica con la que
visten los indígenas en la Sierra Nevada no son prendas
femeninas aun cuando en su diseño se parezcan a lo que
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se considera “deben usar” las mujeres.

Cada persona tiene una identidad de género aun cuando
en ella hay un substrato común al de otras personas
quienes igualmente se identifican con dicho género. Sin
embargo, se niega socialmente la posibilidad de
construirse desde la no-confluencia, de ahí el rechazo
social a læs(os) transexuales, trangeneristas e
intersexuales.

El ser humano se reconoce social y particularmente
como hombre o mujer cuando sexo y rol confluyen,
razón por la cual las categorías sociales y particulares
hombre y mujer son considerados como excluyentes.

Los conceptos hombre y mujer reúnen en su
determinación elementos biológicos (macho/hembra),
culturales, sociales y relacionales (género).

La estructuración del género llega a convertirse en un
hecho social con tanta fuerza, que inclusive se piensa
como una división natural; lo mismo pasa con ciertas
capacidades o habilidades supuestamente biológicas que
son construidas y promovidas social y culturalmente. Hay
que tener siempre presente que entre mujeres y
hombres hay más semejanzas como especie que
diferencias sexuales.
La identidad de género: Se adquiere más o menos a la
misma edad en que el/la menor adquiere el lenguaje
(entre los dos y los tres años). La pertenencia a un
determinado género l*s hace identificarse en todas sus
manifestaciones: Sentimientos y actitudes,
comportamientos, juegos, etc., como niño o como niña
(o más concretamente como masculino o femenino) y
por este tamiz pasan todas sus experiencias.

El rol de género: Se forma a partir del conjunto de
prescripciones y normas que dictan la sociedad y la
cultura, la clase social, el grupo étnico y hasta el nivel
generacional de las personas. Se puede sostener una
división básica que corresponde a la división sexual del
trabajo aún más primitiva: Las mujeres paren hijos, y
por tanto, los cuidan; así que: Lo femenino es lo
maternal, lo doméstico, contrapuesto con lo masculino
como lo público. La dicotomía masculino-femenina con
sus variantes culturales establece estereotipos, muchas
veces rígidos, que condicionan los papeles y limitan las
potencialidades humanas de las personas, al estimular o
reprimir los comportamientos en función a su
adecuación al género. La indumentaria (vestido y
accesorios) es el elemento desde el cual se ratifica el
modelo del rol de género.

LA PERSPECTIVA DE GÉNEROS

La manera como se relacionan hombres y mujeres en los
diferentes procesos sociales, ya sea como pareja, micro
o macrogrupo determina las relaciones de género. Éstas
están presentes en todos los ámbitos de dominio:
Pareja, familia, amigos, escuela, iglesia, trabajo,
Página | 256
política, etc.; es decir, no se circunscribe sólo a las
relaciones entre personas, sino también a todos los
procesos entre los diferentes estamentos y
organizaciones. Hombres y mujeres están inmers*s en un
sinnúmero de relaciones de poder, dominación,
dependencia, equidad, exclusión, discriminación,
tolerancia, equidad, o solidaridad; cómo se manifiesten
estas relaciones depende de cómo el género se
manifiesta en los procesos de socialización.

Se ha creído que la sociedad es un grupo homogéneo, y
que por lo tanto, el bien social es respuesta a la
necesidad particular; sin embargo, los individuos tienen
necesidades y expectativas particulares y estas son
diferentes en función de un amplio número de factores
tales como edad, sexo, grupo social, etnia, nivel de
educación, poder adquisitivo, clase social, género,
conductas y orientación sexual. Reconocer la diferencia
y poder identificar esas necesidades particulares y
preparar respuestas adecuadas a dichas circunstancias
favorece no sólo un desarrollo integral, sino además, una
respuesta en equidad en la que l*s mismos actores sean
partícipes en la toma de decisiones. Dicha participación
debe ser equitativa, pero sobre todo responder a las
necesidades particulares de cada grupo y proceso.

La perspectiva de géneros parte del reconocimiento de
que hombres y mujeres juegan un papel determinante
en el desarrollo social y en consecuencia deben tener
acceso a las decisiones, los recursos, y los beneficios
obtenidos. Las diferencias de sexo y género por ser
procesos culturales son cambiantes, redireccionables y
por tanto, no son camisa de fuerza, ni limitantes de la
participación social, aun cuando aparezcan como
demostraciones del ejercicio mal entendido del poder.

La perspectiva de géneros no es un planteamiento de uso
exclusivo para los programas de la mujer. El género es
también una situación que afecta a los hombres y las
relaciones entre éstos y entre aquellas. Y como ya lo
hemos venido afirmando, entre ellos y ellas, por tanto,
la perspectiva de género debe ser tenida en cuenta en
cualquier actividad o contexto determinado y proponer
soluciones pertinentes. Ello no niega que en algunos
casos se deban proponer programas específicos para
mujeres y por supuesto para hombres, porque el enfoque
de género no busca únicamente resolver los problemas
de la mujer; si no, establecer relaciones de equidad
entre hombres y mujeres.
7.4 AL FORTALECIMIENTO DE LA AUTOESTIMA, LA
AUTOVALORACIÓN Y LA AUTONOMÍA PARA LOGRAR LA TOMA DE
DECISIONES ADECUADAS EN TORNO A LA SEXUALIDAD.
Página | 258
AUTOVALORACIÓN: EL INICIO DE LA HETEROVALORACIÓN.

La construcción de la identidad particular y de la
perspectiva de género son elementos fundamentales
para la participación en los procesos de desarrollo
social. Sin embargo, aun cuando cada un* de nosotr*s se
reconozca a sí mism*, si no reconoce a l*s otr*s, su
participación en dichos procesos surgirá de la negación
de las personas, sin las cuales no le sería posible el
ejercicio de la democracia.

Por otro lado, quien no se reconoce vital en la
interacción social pierde parte de la esencia que
constituye su Ser, por lo tanto, se podría afirmar que
esta persona no es. Quien no es, no existe como tal,
dado que la existencia como persona (del griego: Sonar a
través de) está representada por lo que en esencia
somos. A pesar de que nosotr*s mism*s no nos
autovaloremos o no nos autoreconozcamos, l*s otr*s
asumen de nosotr*s que somos personas. Ell*s nos
asumen persona a partir de su propio reconocimiento,
nos interpretan desde sus propias vivencias y
particularidades. Cada un* de nosotr*s no es únicamente
aquello que otr*s interpretan o quieren que seamos,
también se es objeto de la voluntad ajena y por tanto
sujeto-objeto de vulneración.

La Mismidad: Además del reconocimiento de la
identidad particular, es el reconocimiento de la
unicidad; de que soy un(-a) ser únic* y que por tanto no
existe nadie igual a mí: Soy irrepetible y mi proceso de
desarrollo será necesario y eminentemente particular. El
desarrollo implica un grado de evolución del Ser. Cada
nivel de energía o de desarrollo a su vez posibilita un
paso posterior (evolución). La tendencia evolutiva
parece demostrar que la mayoría de los seres busca
permanentemente niveles cada vez más elevados de
energía (anatropía); sin embargo, algunos seres asumen
procesos entrópicos, es decir, involutivos.

El proceso evolutivo de desarrollo implica alcanzar
permanentemente niveles superiores; es decir, hombres
y mujeres somos trascendentes. Así mismo, todo nuestro
desarrollo evolutivo, consciente o no, hace parte de
nuestra existencia (somos históric*s) y ésta, a su vez, se
encuentra determinada por nuestra condición de género
y su representación en el proceso de intercambio social.

En resumen, toda mujer o todo hombre consciente de su
mismidad, se fundamenta en su identidad particular, por
tanto en su unicidad y en que es irrepetible, evolutiv*,
trascendente e históric*. Cada un* de nosotr*s es Ser
plen* en sí mism*.
La Otreidad: L*s seres no estamos sol*s en el planeta,
permanentemente estamos relacionándonos con otros
seres, quienes a su vez también se reconocen en su
Página | 260
mismidad. Entendemos a l*s otr*s como diferentes
(otreidades); sin embargo, no siempre logramos
asumirlos en su verdadera esencia, generalmente much*s
de éll*s nos son indiferentes; incluso, parecen no tener
sentido en nuestra existencia. Somos intolerantes porque
al no reconocerl*s no estamos reconociendo nuestros
propios límites.

Mientras el/la otr*, siga siendo "otr*", no es posible un
vínculo, ya que éste implica reconocimiento,
convirtiendo al "Otro" en "Tú". Cotidiana y generalmente
el trato de "Tú" a una persona connota un interés, un
acercamiento, posibilitarnos ir hacia él/la, permitirle
llegar hacia nosotr*s.

La Liminaridad: Es*s "Otr*s" y esos "Tú" son distintos a
"Mí". Reconocerl*s en su mismidad, implica a su vez
asumirlos como una unidad plena y con las mismas
condiciones en las que me reconozco. Al marcar la
diferencia con aquell*s "otr*s" y esos "Tú" estoy
reconociendo que existe un límite. El ejercicio de ser
permanentemente consciente de los límites de la inter-
sujetividad en las relaciones ("Yo" - "Tú") se ha
denominado liminaridad.
La Alteridad: Asumirse en un permanente juego de
intercambio social en el que nuestro quehacer y
cotidianidad afecta al "Tú" del otro y de la otra, y que su
actuar permanentemente me afecta a "Mí", únicamente
es posible desde el reconocimiento de mis propios
límites: Liminaridad. Esta exploración de mi posibilidad
de afectar desde mi "Yo" al "Tú" y de sentirme afectado
desde su "Tú" se denomina alteridad. Dicha alteración es
posible de ser analizada desde dos diferentes niveles de
manifestación.

El primer nivel hace referencia a la oposición entre los
mismos seres y entre éstos y las cosas, por el mismo
hecho de existir. El segundo está determinado por las
cualidades particulares de es*s "otr*s" y esos "Tú"; es
decir, por las relaciones planteadas desde la diversidad.
Dicha diversidad nos plantea el relacionamiento desde
nuestras mismidades y la posibilidad de la hostilidad, la
oposición, el conflicto, la tolerancia, el respeto e
incluso, nuestra propia vulnerabilidad y la de aquell*s
con quienes socializamos o nos negamos a hacerlo.

El proceso de heterovaloración implica pues la
valoración de la diversidad, el reconocimiento pleno y
total de es*s "Otr*s" transformándolos en nuestros
propios "Tú".
7.5 AL LIBRE EJERCICIO DE LA ORIENTACIÓN SEXUAL

Cada persona hace una escogencia íntima y excluyente y
por tanto clara para sí, de su identidad de orientación Página | 262
sexual. Esto significa que se identica (se asume para sí
mism* y no en función de un modelo) como
heterosexual, bisexual, homosexual o lesbiana y que
hace conciencia del(-a) objeto-sujeto de su afectividad,
su erotismo y su genitalidad. Esta toma de conciencia es
particular y por tanto pertenece a la esfera de la
privacidad, y no atenta contra la convivencia y la
organización social.

Para quienes asumen que la orientación sexual es una
opción, ésta se desarrolla a partir de una vivencia. Este
proceso es eminentemente pregenital (sin intervención
de los órganos genitales), y radica básicamente en la
asunción del afecto y el erotismo, siendo concretado
posteriormente en el intercambio genital. Generalmente
se contempla el análisis de la orientación sexual en
personas que tienen relaciones genitales con personas de
su mismo sexo, así mismo es el caso de l*s bisexuales,
pero casi nunca en la heterosexualidad.

En general, en los homosexuales y las lesbianas dicho
conocer no se presenta por negación de las personas del
otro sexo (heterofobia), sino por reafirmación de las
relaciones con personas de su mismo sexo, situación que
no implica una negación total al grupo inicialmente
mencionado. Hombres y mujeres son virtualmente
afectiv*s l*s un*s con l*s otr*s, sin que por ello se puedan
catalogar como bisexuales.

En tal sentido, la homosexualidad, la lesbianidad, la
heterosexualidad y la bisexualidad "no pueden
transmitirse" por el simple compartir espacios (como si
la identidad sexual fuera transmitida aerobiamente) o
aprenderse -tampoco aprehenderse- de un momento a
otro, pues requiere de un proceso en su construcción.

El proceso por el cual la sociedad identifica sexualmente
al individuo se llama Identidad Social Sexual. La
sociedad ha creado un patrón «ideal» de identidad
sexual: el heterosexual, desde éste modelo, quien asuma
una identidad diferente a la preestablecida socialmente,
se convierte necesariamente en un ser «diferente», y
por tanto marginal. Ello ha «justificado» que para
algunos individuos la identidad sexual particular y la
identidad sexual social no estén «sintonizadas».

7.6 A ELEGIR LAS ACTIVIDADES SEXUALES SEGÚN SUS
PREFERENCIAS

La preferencia sexual por personas de uno u otro sexo
responde a una amplia gama de posibilidades y su
reconocimiento únicamente es posible desde la
exploración. Cada individuo tiene derecho a realizar
cualquier práctica sexual genital de forma privada o con
otras personas, si ella no es nociva para éstas y es bajo
su consentimiento informado. La actividad sexual no
tiene necesariamente un fin coital. Para las iglesias de
contenido dogmático judeo-cristiano la genitalidad está
Página | 264
limitada a la relación entre personas de sexos diferentes
y el disfrute de ésta, es visto como una "corrupción de la
carne". Otro tipo de conductas sexuales ejecutadas por
los seres humanos para la obtención del placer hay sido
catalogadas con conceptos valorativos tales como:
Desviación, perversión, aberración, que ya implican en
su utilización una censura previa e incluso discriminación
hacia quien asume la conducta. Por ejemplo, el coito
anal se consideró por la cultura judeo-cristiana como
una perversión o desviación, mientras que en otras es
solo una forma de enriquecer la vida sexual.

Expresiones comportamentales de la sexualidad

Es un término acuñado inicialmente por el Instituto
Mexicano de Sexología, buscando utilizar un lenguaje
descriptivo, objetivo y científico en vez del valorativo,
peyorativo, sexista y discriminatorio que se venía
promulgando. Las Expresiones Comportamentales
Sexuales (ECS) consideradas sexualmente saludables,
engloban todas las expresiones comportamentales de la
sexualidad que integran el universo expresivo de l*s
seres human*s. Las ECS no pueden en su ejercicio
vulnerar a la pareja, cuya participación debe hacerse en
forma consciente y voluntaria, por tanto, exige el
respeto por cualquier forma de vida y condición etárea,
física y mental.

Las ECS pueden tener desde una expresión mínima (que
produce gusto o satisfacción y que está presente en todo
individuo) hasta una prevalencia casi exclusiva. Se han
clasificado siete niveles de expresiones
comportamentales: 1. La expresión mínima; 2. La
expresión acentuada; 3. La expresión eróticosexual al
nivel de fantasía; 4. La expresión eróticosexual mínima;
5. La expresión eróticosexual preferida; 6. La expresión
eróticosexual predominante y; 7. La expresión
eróticosexual exclusiva. Las ECS pueden aparecer en
cualquier momento de la vida y reorientarse con apoyo
emocional -si la persona así lo desea-. Generalmente se
presenta más de una y en algunos momentos requieren ir
acompañadas de otras ECS. Se manifiestan en personas
de cualquier edad, sexo, género u orientación sexual.

Las prácticas privadas de ECS que implican auto-agresión
corresponden a la esfera de la autodeterminación y por
tanto son decisión particular. Las prácticas hetero-
agresivas físicas o verbales corresponden a la
autodeterminación de quien es el o la sujeto-objeto de
las mismas, y su ejercicio sólo es posible tras un mutuo
acuerdo que implica un previo consentimiento. La
actividad sexual por ser una decisión particular no puede
ser fruto del acoso o del abuso.
El consentimiento para ser pleno debe ser informado. Es
decir, debe ser una manifestación libre y voluntaria.
Para ser libre la persona debe conocer plenamente la
Página | 266
ECS a la cual se expone y los efectos que su decisión
puede tener en su salud física y mental, como también
en sus relaciones sociales. Todo consentimiento, por
tanto, debe tener como fundamento la axiología; es
decir, teniendo en cuenta la naturaleza intacta de los
valores que la persona aprecia y adopta. El
consentimiento para ser informado necesita además que
la persona asuma su decisión comprendiendo de
antemano la realidad a la que se expone, basada en lo
que ello significa para su integridad, valores y cultura.

7.7 AL EJERCICIO RESPONSABLE DE LA FUNCIÓN SEXUAL EN
SU MODO ERÓTICO Y REPRODUCTIVO (O MÁS CORRECTAMENTE,
DIVERSIFICADO).

Según Camilo José Cela, el erotismo es "...el apetito
sexual contemplado en sí mismo o en función de los
signos, las zonas erógenas, situaciones y objetos capaces
de fijar su atención o despertarlo de su sueño. Es la
exaltación -y aún la sublimación- del instinto sexual, no
siempre ligada a la función tenida por sexual...". El
erotismo implica el reconocimiento del(-a) otr* en toda
su extensión y no únicamente en su función genital.

María Lady Londoño reconocida colombiana, líder
feminista y luchadora por los Derechos Sexuales y
reproductivos considera que "...La vivencia de la
sexualidad debe originarse en los deseos, en la
excitación, nunca en la obligación, ni en habito de la
rutina, menos aún en el temor de ofender o como un
acto de obediencia... para adentrarnos en el erotismo
hay que aprender a desaprender constantemente,
poniéndole alas a los sueños y a los proyectos de
vida...". Autorizarse a ser, implica autorizarse a sentir-
se viv*, y la vida es una experiencia que sólo puede ser
plena cuando nos autorizamos a vivirla. La vida no es
una experiencia que pueda vivirse a medias, es la
máxima y única experiencia que podemos vivir. El
erotismo no está en lo dado, no es historia. El erotismo
es la sensación, el sentimiento, el deseo que
vivenciamos. No es una construcción terminada; es un
proceso que se construye en cada imaginario realizado o
no, con cada ser con quien nos permitimos fantasear,
tocar, oler, mirar, saborear, oír; el erotismo es un
derecho, porque nos da sentido; no es un sin sentido,
porque para serlo requiere de nuestros cinco sentidos.

En el esquema judeo-cristiano la genitalidad está
eminentemente ligada a la capacidad reproductiva de
los individuos. Generalmente es analizada desde la
perspectiva de los sexos y tiene como fin la procreación.

Cada hombre y mujer es dueñ* de sí, de su ser, de su
cuerpo. Colocar el cuerpo al servicio de la procreación,
de la maternidad y la paternidad es una elección
eminentemente particular y no una obligación. Paternar
y maternar es un ejercicio que va delante de la
capacidad de ser fecundo o fecundable, es la posibilidad
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de generar vida. La unión de un espermatozoide y un
óvulo es sólo el comienzo de un sinnúmero de procesos
que únicamente terminan con la muerte. Proveerlos no
significa entonces proveer la vida; cuando mucho, es
generar la posibilidad de ésta. El compromiso de la vida
entonces no radica en la posibilidad de realizar un acto
genital, sino en el compromiso de generar una
existencia. Que como mínimo implica dar-se
continuamente y hasta cuando la vida generada sea
posible y plena por sí misma.

El hecho de estar consciente de realizar un coito no
implica la conciencia de ser un(a) generador(a) de
existencia. En tal sentido, estar anatómica y
mentalmente preparad*s para el disfrute no significa
estarlo para paternar o maternar. Como la genitalidad es
un hecho disfrutable y válido en sí mismo, y diferente al
decidir ser padre o madre, la procreación se convierte
en un acto tan valioso por sí mismo, que debe ser
validado en su propia esencia, más no como una
consecuencia de otro acto cuyo fin es totalmente
diferente.

L*s seres human*s no se reproducen, se diversifican; por
que las vidas generadas no son idénticas a las suyas sino
únicas e irrepetibles, por tanto diversas. Procrear no es
entonces una diversión, sino la posibilidad de generar la
diversidad.

7.8 A LA EDUCACIÓN SEXUAL POSITIVA

Desde la infancia hasta la vejez, entendiendo que la
Educación Positiva (Useche), es el "...proceso formativo
que le brinda a la persona según su desarrollo intelectual
y emocional, los conocimientos científicos que le
permiten superar la ignorancia sexual, la ansiedad y la
confusión que esa ignorancia genera...", esta educación
debe ser oportuna, laica, gradual, científica, respetuosa
de la identidad particular y con enfoque de género. La
educación sexual tiene sentido si se halla en integración
con la vida misma y en la vía de contribuir al desarrollo
de la personalidad de hombres y mujeres, teniendo
como marco la autonomía, el respeto por sí mism*, y l*s
otr*s, el goce, el disfrute y desarrollo de todas nuestras
potencialidades como seres humanos.

Los padres y madres de familia, el entorno familiar, l*s
maestr*s y las iglesias en general, construyen para cada
persona un itinerario y unas metas de vida enmarcadas
en un esquema del “deber ser para la persona”, el cual
corresponde a uno socializado de la identidad: La
identidad social.

Cuando un hombre o una mujer rompe con dicho
esquema, quienes se han convertido en l*s “guardianæs”
y “defensoræs” de la “moral pública” pasan a su vez por
una serie de procesos, hasta adecuar los
comportamientos sexuales de la persona “transgresora”
a su imaginario particular del “deber ser”; procesos que
Página | 270
le son necesarios para rechazar o permitirse
“aceptarla”; dicha “aceptación” sigue, durante otro
tiempo, considerándola al margen hasta que es tolerada
y por tanto respetada en su existencia. Este proceso de
adecuación al imaginario particular se vive como un
duelo, ya que la vivencia particular de l*s otr*s se asume
como una pérdida propia. Dichas pérdidas están
relacionadas con el temor a que se asuman posiciones de
género no esperadas para personas con determinado
sexo, conductas sexuales diferentes a las de la
orientación sexual heterosexual, que se niegue la
posibilidad de tener hijos, o simplemente, que se asuma
una profesión o un estilo de vida no considerados
“normales” o más correctamente inmersas en la “norma
social heterosexual”; es decir, siguiendo la norma del
“deber ser” socializado. Estos duelos permiten reparar
las lesiones mentales autocausadas por la intolerancia al
libre desarrollo de la personalidad. Para quienes la
comprensión de la sexualidad se ha basado únicamente
en el conocimiento de su práctica individual,
aproximarse a un análisis sobre una identidad sexual
distinta a la suya propia puede constituirse en una
actividad que le demanda esfuerzo y contradicción,
como también en un obstáculo para el entendimiento de
la propia, la de otras personas y la general.

Las personas que tienen como eje de su oficio la
educación, apoyo, asistencia y asesoría a hombres y
mujeres jóvenes, tienen la responsabilidad ética y moral
de crear e implementar programas que brinden
aceptación y sean sensibles a los requerimientos,
inquietudes y necesidades de tod*s l*s jóvenes,
incluyendo a los homosexuales, lesbianas y otras
minorías sexuales.

Un desarrollo saludable integral, no discriminatorio y
positivo, sólo es posible en sociedades, grupos laborales,
familiares, educativos y de formación en donde los
hombres y mujeres hayan aprendido a no maltratar ni
discriminar, y las "minorías" a no permitir esta situación.

Un claro indicio del fracaso en la educación sobre la
sexualidad y los Derechos Humanos (en especial sobre el
libre desarrollo de la personalidad, la no-discriminación,
la tolerancia y el derecho a la diferencia), radica en que
se permite en todas las instituciones formativas
(escuela, familia, iglesia) los abusos verbales y físicos a
lesbianas, homosexuales y otras minorías sexuales,
étnicas y raciales, entre otras; desde un patrón de
comunicación aceptado socialmente que se caracteriza
por ser marcadamente homofóbico, heterosexista e
inclusive xenofóbico. Como por ejemplo tratar de
“niñas” o “mariquitas” a los jóvenes que no asumen
comportamientos machistas

Muchas de las razones esgrimidas por quienes se Página | 272
consideran representantes de la ética y la moral social
se basan en el desconocimiento del hecho de que la
sexualidad es el componente más profundo de la
personalidad humana. Ésta se desarrolla desde la más
temprana infancia y continúa evolucionando hasta la
edad adulta.

Si hombres y mujeres, lesbianas y homosexuales o de
cualquier orientación sexual no pueden o no les es
permitido asumir y vivir su sexualidad como algo
hermoso y significativo para sus vidas, su crecimiento
como personas y su relación consigo mism* y con la
sociedad se desarrollará de manera oculta y por tanto,
con una presentación que se plantea hacia la sociedad
desde una doble moral, y sobre todo, en un proceso cada
vez más conflictivo y autodiscriminatorio.

7.9 A ESPACIOS DE COMUNICACIÓN FAMILIAR PARA TRATAR
EL TEMA DE LA SEXUALIDAD

La familia es la consecuencia de la interrelación entre
quienes conscientemente decidieron generar una o más
existencias, y aquell*s en quienes se diversifi caron. Al
hacer referencia a la vida, el autor no lo hace
exclusivamente referenciando la posibilidad de existir
(nacer), sino y sobre todo, en la experiencia cotidiana;
es decir, en el sentido que se le da a la existencia. De
ahí que al pensar en familia no se considere únicamente
la posibilidad de los padres biológicos, sino que se
conciba como padre o madre a aquellos que asumen tal
rol y a su ejercicio, es decir al maternar y paternar. El
compromiso de paternar y maternar es posibilitar la vida
en sus mejores condiciones de construcción.

El vínculo no es únicamente posible con aquell*s quienes
consciente o inconscientemente generaron el principio
de la existencia, sino también y en especial con aquell*s
quienes son por decisión particular padres, madres o
hermanos, es decir, al entorno construido por la
adopción o por el proceso de creación de una
neofamilia. Se entiende por neofamilia al grupo o
entorno afectivo construido por una persona, luego del
rompimiento familiar o por separación de la familia,
generalmente por desplazamiento a otra ciudad o país,
con personas con quienes tiene elementos en común,
tales como la forma de producción, de estudio o de
orientación sexual. Es común, sobre todo en hombres
homosexuales, compartir afectivamente con quien fue su
pareja, luego del rompimiento de la relación,
estrechando así vínculos afectivos y emocionales; este
proceso también se realiza con algunas personas con
quienes tuvo relaciones genitales pasajeras, que no
culminaron en una "relación de pareja", pero sí derivaron
en una relación de lealtad. Estas personas hacen las
veces de padres y hermanos con sus correspondientes
roles en la consejería y el cuidado. En lesbianas y
personas con otras orientaciones sexuales o vinculadas a
la prostitución o al trabajo sexual también se consolidan
Página | 274
grupos neofamiliares.

La neofamilia posibilita el diálogo sobre sexualidad y
otros temas pertinentes, en mejores condiciones en que
lo hace la familia; probablemente, porque en la
neofamilia se parte de la sexualidad y la orientación
sexual como hechos conocidos y en la familia se
pretende ignorar la vida sexual activa de sus miembros.
La familia, además, se rige por esquemas morales de
contenido judeocristiano, que sobrevalora aspectos
como la virginidad, las relaciones prematrimoniales, y
fundamenta su actuar y análisis en la pareja y la
orientación heterosexual. La sexualidad en la familia es
contemplada entonces como una actividad sucia y
pecaminosa y su vivencia como una culpa que se "debe
expiar".

La familia debe reconocer su papel como célula social, e
institución básica de la sociedad y posibilitar una
educación fundamentada en los Derechos de la persona,
sin olvidar las vivencias propias de la juventud y
asumidas en la búsqueda de la consolidación de la
identidad y la orientación sexual. La valoración y el
diálogo de la sexualidad deben estar de acuerdo con una
visión que recupere los avances científicos, los procesos
sociales y particulares, como también los cambios
surgidos con el desarrollo del pensamiento con respecto
a la sexualidad; para ello, los padres y madres deben
buscar actualizarse permanentemente, con una
información clara, precisa y concisa, no olvidando sus
propios principios éticos y morales, pero sí bajo la
posibilidad de permitir una dialógica de los mismos,
basados en el conocimiento de que la sexualidad sólo es
posible en el ser humano y es construida en el quehacer
cotidiano, actividad que no existe por sí misma sino que
únicamente es posible en el vínculo constructivo con
otros seres.

7.10 A LA INTIMIDAD PERSONAL, LA VIDA PRIVADA Y AL BUEN
NOMBRE.

Cada persona decide autónomamente respecto a su vida
sexual, dentro de un contexto ético social y principios
fundamentados en Leyes Positivas; es decir,
circunscritas a la Constitución Política, y por ende a los
Derechos Humanos. El ejercicio consciente de la
sexualidad es racional, y por tanto autodeterminado y
actuado bajo consentimiento informado.

Aun cuando hombres y mujeres seamos esencialmente
iguales, las múltiples experiencias de la vida, hacen de
nuestra evolución, desarrollo y existencia una historia
particular. Dicha historia corresponde a la intimidad
personal; es decir, a lo que se decide para sí. Cada
persona determina qué hace público sobre sí o qué desea
conservar de su intimidad y nadie puede hacer pública
dicha información sin el consentimiento y autorización
explícita de la persona directamente implicada.

Las relaciones que se establecen con nosotr*s mism*s y Página | 276
con otr*s sujetos están fundamentadas en la necesidad
de asumirnos a nosotr*s y a l*s otr*s, de ser reconocid*s
por est*s, y en la búsqueda de satisfacer nuestros
deseos, afectividad, erotismo y genitalidad, teniendo
como fin último, el placer o el displacer; situaciones que
determinan la identidad de género y sus roles, las
maneras de relacionarse e inclusive el tipo de sujeto u
objeto del que o en el que se quiere obtenerlos y
además cómo lograrlo: Es decir, todo lo que hace en su
conjunto a la sexualidad; ésta es inherente al ser
humano y está influida por el periodo prenatal, el sexo,
el medio, la cultura, los entornos social, familiar,
educativo, laboral y los medios masivos de
comunicación.

Se considera Vida Privada lo que cada persona decide
hacer o vivir en su sexualidad o en su vida en general,
así sea entendido por otr*s como una autoviolencia,
incluso hace parte de la vida privada de la pareja, o la
familia lo que se vive en relación con otr*s
(fundamentado en su intimidad). Situaciones, imágenes
de video, fotoografías, cartas, diarios, no pueden ser
publicados o divulgados por ningún medio sin
autorización de la(-s) persona(-s) directamente
implicadas.
Estrictamente hablando, se conoce como outing el
proceso de dar a conocer la condición sexual (en
especial la orientación sexual homosexual o lésbica) de
ciert* personaje públic*, en la creencia de poder
conseguir por este medio los objetivos, generalmente
bien establecidos de antemano, que de otro modo no se
alcanzan. Tremendamente complejo, y con
connotaciones que mezclan los derechos a la intimidad y
a la información, con los objetivos, el fenómeno del
outing está íntimamente ligado a la evolución de las
organizaciones proderechos y libertades a lo largo del
Siglo XX, pero muy especialmente desde 1990.
Generalmente se relaciona el origen del outing con el
rechazo Social hacia la comunidad gay que la aparición
del sida causó en los Estados Unidos en los primeros 80,
pero aún habrían de pasar unos años antes de que los
primeros casos sonados tuvieran eco en los medios de
comunicación y sobre todo, consecuencias políticas y
sociales.

Considero que el outing es siempre erróneo y
contraproducente; otros lo contemplan como un arma,
una herramienta que debe ser utilizada contra
homosexuales y lesbianas no públic*s en su orientación
sexual quienes con su actuar o posición política
perjudican a otr*s, o a toda la comunidad. Los más
acérrimos defensores del outing argumentan que este
tipo de actuaciones debe efectivamente hacerse
público, pero que utilizar el outing sólo con ese objeto
significa equiparar la revelación de la homosexualidad o
el lesbianismo a la imposición de un castigo; para éll*s,
el fin último, del outing, aun cuando no lo justifica, es
Página | 278
evitar la degradación que supone dar a estas
orientaciones sexuales un tratamiento distinto que a la
heterosexualidad, sea el que sea, en todos los ámbitos
de la vida, incluyendo el que se otorga a los personajes
públicos en los medios de comunicación.

Al respecto, el autor considera que la persona tiene
además de los Derechos a la Privacidad, su Intimidad y
Buen Nombre, el Derecho a que su imagen o parte de
ella no sea utilizada por otras personas, en un medio
masivo de comunicación o de circulación restringida;
como por ejemplo, en un informe científico, una
presentación audiovisual en un evento especializado o
las memorias de un congreso, sin su consentimiento y
autorización; por ser éstas, violaciones a su integridad y
autodeterminación. Cuando una imagen es usada por un
profesional para ilustrar una información, la utilización
de dicha imagen deberá ser presentada bajo
consentimiento informado y por escrito, la persona
deberá conocer dicha imagen y ésta estará circunscrita a
la situación particular a la que al(-a) usuari* se le hizo
referencia, y de ser posible eliminando características
pudieran hacer identificable a la persona, tales como la
nariz los ojos, o determinada lesión o marca en la piel
fácilmente reconocibles. La persona tiene derecho a
privacidad, intimidad, buen nombre y a su imagen, aun
después de fallecida.

La interacción social logra que de la persona se
construya una imagen socializada, dicha imagen hace
referencia directa al status, que es la construcción que
una persona hace sobre sí y que es reconocida
socialmente. El buen nombre corresponde al derecho
que tiene la persona a conservar su status, aquello que
es conocido por el público en su interacción social, se
conserve y se explicite tal y como es reconocido y no
como es interpretado por l*s otr*s agentes sociales. La
persona tiene derecho a conservar su intimidad, su vida
privada y su buen nombre; es decir, a conservarse
integr*.

Para el autor la “...Integridad es un concepto más
complejo que el de autonomía. La integridad abarca la
autonomía porque la pérdida de ésta, impide que se
obre como ser humano intacto y completo. Puede ser
contemplada desde dos ángulos diferentes
complementados entre sí: La integridad de la persona,
que a su vez se subdivide en Integridad Corporal o Física,
Integridad Psicológica o Mental e Integridad Social. La
segunda es la Integridad Axiológica..."

Integridad Corporal: Toda persona tiene derecho a
conservar intacto su cuerpo; quien acceda a éste debe
hacerlo bajo el consentimiento del otro o incurre en
violación de sus derechos. Ésta se puede perder cuando
se encuentra afectado un órgano o un proceso
metabólico.

Integridad Psicológica o Mental: La unidad del propio Página | 280
ser con respecto a su cuerpo. La violencia física
corrompe el equilibrio del ser; en cuanto a la conciencia
y manejo del mismo. Nuestra propia identidad está
basada en la conciencia de la mismidad y con referencia
a ella, logra un equilibrio emocional; una violación a esa
conciencia des-integra la unidad del ser.

Integridad Social: Todo ser está inmerso en un juego de
relaciones microgrupales, grupales, sociales,
planetarias, universales; y éste envuelve dentro de sí al
individuo, haciendo suyas situaciones de los ámbitos de
dominio en los que está inmerso. El individuo hace
parte del juego bio-psico-social y, a su vez, es una
resultante del mismo.

Integridad Axiológica: Cada uno de nosotros se define a
sí mism* desde los valores que ha asumido como propios,
sin importar de donde éstos sean tomados. Toda
interacción debe partir del respeto a los principios ético-
filosóficos individuales”.

Algunos conceptos filosóficos que posibilitan la
comprensión de los Derechos Humanos como Derechos
Sexuales.
BIBLIOGRAFÍA:

THEODOSIADIS, Francisco. Alteridad ¿La (Des-
)Construcción del otro?; Ed. Magisterio; Colombia 1996.

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y perspectivas; Publicación Científica Nº 527; USA,
Washington 1990.

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República; Colombia 1991;

VELANDIA MORA, Manuel Antonio. Desde el Cuerpo;
UNDCP - Naciones Unidas, DAPC - Japón, Fundación
Apoyémonos; Colombia, 1996.

LAMAS, Marta. El Género: La construcción cultural de la
diferencia sexual; Universidad Nacional Autónoma de
México; México, 1996.

VELANDIA MORA, Manuel Antonio. La confidencialidad:
Una violación a los derechos de quienes viven con
HIV/sida; Derechos Humanos y Salud; Defensoría del
Pueblo, Colombia 1993.

VELANDIA MORA, Manuel Antonio. La confidencialidad:
Una violación a los derechos de quienes viven con
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La exclusión minoritaria y la Apuesta diferencial de
ciudadanía; LÓPEZ C., MARTHA Revista Nova & Vetera,
Nº 31 abril - junio, Instituto de Derechos Humanos
"Guillermo Cano"; Bogotá 1998;

LÓPEZ C., MARTHA. La perspectiva de género. Página | 282
Presidencia de la República, Consejería para la política
Social, Secretaría de Mujer y Género, Colombia, 1996.

Mi mamá me mima, mi papá fuma pipa. Presidencia de
la República, Dirección Nacional para la equidad de la
mujer; Colombia, 1996
Capítulo 8

LOS DERECHOS LEGALES DE LAS PERSONAS
LGBT EN COLOMBIA
Introducción

Un análisis desde los fallos de la Corte Constitucional
Colombiana

Desde 1936 hasta abril de 2010 en Colombia se ha
implementado un cambio substancial en el tema de los
derechos humanos entendidos como derechos sexuales,
ello se refleja en una serie de fallos proferidos por la
Corte constitucional en los que se reconocen los
derechos de los homosexuales y las lesbianas, y en
algunos pocos casos algunos derechos de las personas
transexuales. Este artículo presenta y analiza los más
importantes fallos legales en Colombia y su importancia
para el logro de la normalización de las
homosexualidades, lesbianidades y transexualidades en
este país.

8.1 CON TODAS LAS DE LA LEY

El proceso en la búsqueda de la aceptación y la
tolerancia hacia los homosexuales en Colombia tiene un
primer y sustancial avance con la reforma al Código
Penal vigente desde 1936 (en donde la homosexualidad
deja de ser delito para ser considerada como una
«enfermedad»). Hace más de veinte años, desde el
Página | 284
Movimiento homosexual.

Colombiano, creado el 7 de abril de 1977, se dio el
primer gran paso con la reforma del Código Penal de
1936, con la que se despenalizaron las actividades
homosexuales entre mayores de 14 años (en el Código
Penal vigente desde 1981 desaparecieron los Art. 323 y
329 que las condenaban). Aunque se han dado algunos
avances, todavía existe discriminación por razón de la
orientación sexual y no existe en Colombia hasta el
momento ninguna ley que la prohíba.

A pesar de que en Colombia no es frecuente penalizar a
homosexuales o lesbianas por su comportamiento, los
homosexualidades y lesbianidades siguen siendo vistas
como conductas que atentan contra el orden moral y
social; esto se fundamenta en el pensamiento
judeocristiano sobre el amor y la sexualidad. El proceso
democrático nacional permitió cierto reconocimiento a
los homosexuales y lesbianas, que fue alcanzado gracias
al trabajo de personas y organizaciones en pro de los
derechos fundamentales y la no-discriminación a los
homosexuales, lesbianas y personas transgénero, sin
embargo dicho logra ha sido muy poco con relación a las
personas bisexuales.
A pesar de los avances en la norma jurídica se continúa
discriminando a homosexuales y lesbianas. El
comportamiento homosexual y lésbico se observa como
una situación que atenta contra las «buenas costumbres»
y la moral establecida socialmente. Aun cuando no es
una enfermedad, para muchos la homosexualidad y la
lesbianidad siguen siendo «comportamientos
anormales», más por ser considerados conductas
disidentes que por ser comportamientos que afectan
mentalmente a las personas en su individualidad o a la
comunidad en su orden moral o social.

La Constitución Política de Colombia de 1991 influyó en
forma positiva sobre este proceso al reconocer para
todos los individuos un conjunto de derechos y garantías
fundamentales creando los mecanismos de protección de
los mismos. En este cambio legislativo sobresale la
Tutela, de la que ya hemos hablado, como mecanismo
judicial de protección inmediata a los derechos
fundamentales de los individuos.

Los homosexuales y las lesbianas que se han visto
afectados de diversas maneras por su condición sexual e
incluso las que no se sienten afectadas, "Tienen interés
jurídicamente protegido, siempre y cuando en la
exteriorización de su conducta no lesionen una conducta
diferente, a la de los heterosexuales, no por ello
jurídicamente carecen de legitimidad..., en aras del
principio de igualdad, consagrado en la Carta como
derecho constitucional fundamental de toda persona
humana, no hay título jurídico que permita discriminar a
un homosexual." Según lo afirma la sentencia T-539/94
Página | 286
de la Corte Constitucional, que tuvo como ponente al
Magistrado Dr. Vladimiro Naranjo Mesa.

8.2 DE LOS DERECHOS CIVILES AL MATRIMONIO DE LAS PAREJAS
DEL MISMO SEXO

La desprotección legal de la que son sujetos los
homosexuales y lesbianas colombianos ha motivado a
que en diferentes ocasiones los legisladores hayan
intentado buscar la protección de los derechos de estas
minorías sexuales y sociales. Ya el 8 de septiembre de
1999 la Senadora Margarita Londoño presento al
presidente del Senado el primer Proyecto de Ley "Por el
cual se protegen y reconocen derechos a las mujeres y
hombres bisexuales y homosexuales"

Proyecto en el que tuve la oportunidad de participar
como uno de sus redactores.

El citado Proyecto buscaba, entre otros derechos, que el
Estado colombiano garantizara el derecho de las
personas homosexuales a hacer una comunidad de vida
permanente y singular, sin que ésta constituyera unión
marital de hecho; que en la comunidad de vida
permanente y singular constituida por homosexuales se
presumiera la existencia de una sociedad patrimonial;
que el Plan Obligatorio de Salud les diera cobertura
familiar y que para sus estos efectos, serían
beneficiarios del sistema el (o la) cónyuge, el (o la)
homosexual con sociedad patrimonial vigente, o el (o la)
compañera permanente, del afiliado cuya unión fuera
superior a dos (2) años; además, que para todo régimen
especial en materia de seguridad social, que consagre
derechos a favor de cónyuges y/o compañeros
permanentes, el Estado garantizaría los mismos derechos
en igualdad de condiciones, a los (o las) homosexuales
con sociedad patrimonial vigente.

El citado Proyecto de Ley pasó sin pena ni gloria por la
Comisión Séptima del Senado, muy probablemente
porque allí tenían asiento el Senador Corsi,
representante de la Derecha Católica y el Senador Perea
quien ni siquiera hizo la ponencia, este par de “Padres
de la patria” lo hundieron sin darle el debate necesario,
a pesar de la presión ejercida por múltiples
organizaciones nacionales e internacionales cuyas
actividades se fundamentan en los derechos humanos y
sexuales.

Este proyecto fue sepultado por los Senadores Corsi
Otálora y Manuel Rosero Perea antes de su primer
debate en la Comisión Séptima. El 22 de septiembre de
1999 se archivó el proyecto.

Aquí se presenta un recuento de los proyectos
relacionados con las parejas del mismo sexo en Colombia
presentados en Senado y Cámara para su discusión:
 Proyecto de Ley 097 de 1999 Senado. “Por la cual se
protegen y reconocen derechos a las mujeres y
hombres bisexuales y homosexuales”. Archivado;
Página | 288
 Proyecto de Ley 085 de 2001 Senado. “Por la cual se
reconocen las uniones de parejas del mismo sexo, sus
efectos patrimoniales y otros derechos”. Archivado;

 Proyecto de Ley 043 de 2002 Senado. “Por la cual se
protegen y reconocen los derechos a las mujeres y
hombres bisexuales y homosexuales”. Archivado en
Plenaria de Senado en sesión del 26 de agosto de
2003;

 Proyecto de Ley 113 de 2004 Senado. “Por la cual se
reconocen la unión de parejas del mismo sexo y sus
efectos patrimoniales”. Archivado el 27 de junio de
2005;

 Proyecto de Ley 130 de 2005 Senado / 152 de 2006
Cámara. “Por la cual se dictan medidas relativas a la
protección social de las parejas del mismo sexo”.
Aprobado en cuatro debates y archivado en trámite
de conciliación;

 Proyecto de Ley 005 de 2007 Cámara y 214 de 2007
Senado. “Por el cual se dictan medidas relativas a la
protección social de las parejas del mismo sexo”.
Aprobado en la Cámara de Representantes y
posteriormente archivado;
 Proyecto de Ley 001 de 2007 Senado acumulado con
006 de 2007 Senado. “Por el cual se dictan normas
para la protección social de las parejas del mismo
sexo”. Archivado;

 Proyecto de Ley 006 de 2007 Senado acumulado con
001 de 2007 Senado. “Mediante el cual se dictan
medidas relativas a la protección social de las
parejas del mismo sexo y se dictan otras
disposiciones”. Archivado en comisión;

 Proyecto de Ley 073 de 2010 Senado. “Por la cual se
reconocen las uniones de parejas del mismo sexo y
sus efectos legales”. Archivado; Proyecto de Ley 029
de 2011 Cámara. “Por medio del cual se crea el
contrato de unión civil entre personas”. Retirado sin
discusión;

 Proyecto de Ley 037 de 2011 Cámara. “Por medio del
cual se modifica el artículo 113 del Código Civil y
otros”. Archivado sin discusión;

 Proyecto de Ley 047 de 2011 Cámara. “Por medio del
cual se regula la unión civil entre parejas del mismo
sexo y se dictan otras disposiciones”. Archivado sin
discusión;

 Proyecto de Ley 058 de 2011 Cámara. “Por medio del
cual se modifica el Código Civil, el Código de
Infancia y Adolescencia y se dictan otras
disposiciones”. Archivado sin discusión;
 Proyecto de Ley 047 de 2012 Senado. “Por medio de
la cual se regula la unión civil entre parejas del
mismo sexo y se dictan otras
Página | 290
disposiciones”. Archivado en Plenaria;

 Proyecto de Ley 067 de 2012 Cámara acumulado con
101 y 113 de 2012 Cámara. “Por medio del cual se
crea el pacto de unión civil”. Archivado;

 Proyecto de Ley 113 de 2012 Cámara. “Por medio del
cual se modifica el artículo 113 del Código Civil y
otros”. Archivado sin discusión;

 Proyecto de Ley 101 de 2012 Cámara. “Por medio del
cual se modifica el Código Civil en materia de
matrimonio y se dictan otras disposiciones”.
Archivado sin discusión;

 Proyecto de Ley 141 de 2015 Senado. “Por medio del
cual se regula unión civil entre personas y se dictan
otras disposiciones”. Archivado.

8.3 SENTENCIAS DE LA CORTE CONSTITUCIONAL Y DERECHOS DE
LAS MINORÍAS SEXUALES EN COLOMBIA

En sentencia T-539/94 de la Corte Constitucional, existe
una aclaración de voto de los magistrados Jorge Arango
Mejía y Antonio Barrera Carbonell, en la que expresan:
"Toda consideración basada en la conducta sexual como
factor de desigualdad, lleva en sí el germen de la
discriminación. La corte por tal motivo, no debe hacer
análisis que partan del supuesto de tratar a los
homosexuales como seres distintos a la generalidad de
los humanos". Igualmente se lee en dicho fallo: "los
homosexuales no pueden ser objeto de discriminación en
razón de su condición de tales. El hecho de que su
conducta sexual no sea la misma que adopta la mayoría
de la población, no justifica tratamiento desigual".

De lo anterior se desprende que, el hecho de que las
personas con orientación sexual diferente a la
heterosexual asuman comportamientos o expresiones
sexuales que no sean iguales a las que adopta la mayoría
de la sociedad, no justifica que sean sometidos a
hostigamiento y señalamiento social. Y que existe hacia
ellas un interés jurídicamente protegido siempre y
cuando su orientación no lesione o afecte los intereses
de otras personas ni de la sociedad en general.

En el ordenamiento constitucional colombiano la
discusión sobre si la orientación sexual está determinada
biológicamente, o por el contrario, es una opción libre
del ser humano, no es particularmente relevante, puesto
que, ambas tesis conducen a idénticos resultados en
cuanto al grado de protección que la Carta confiere, por
cuanto no sólo prohíbe la discriminación por razón de
sexo ( C. P., Art.13) sino que además, garantiza los
derechos a la intimidad y, en especial, al libre desarrollo
de la personalidad (C. P., Arts. 15 y 16).
A partir del anterior desarrollo puede deducirse que las
personas homosexuales y lesbianas gozan de una doble
protección constitucional. Pues, si la orientación sexual
Página | 292
se encuentra biológicamente determinada, como lo
sostienen algunas investigaciones, entonces la
marginación de los homosexuales es discriminatoria y
violatoria de la igualdad, pues equivale a una
segregación por razón del sexo (C. P., Art.13). Por el
contrario, si la preferencia sexual es asumida libremente
por la persona, como lo sostienen otros enfoques,
entonces esa escogencia se encuentra protegida como un
elemento esencial de su autonomía, su intimidad y, en
particular, de su derecho al libre desarrollo de la
personalidad (C. P., Art.16). Por cualquiera de las dos
vías que se analice, el resultado constitucional es
idéntico, por cuanto implica que todo trato diferente
fundado en la homosexualidad de una persona se
presume inconstitucional y se encuentra sometido a un
control constitucional estricto.

Derecho a la honra es otro principio fundamental que
consagra la Constitución colombiana (Art. 21). La honra
hace referencia al concepto objetivo que se tiene de
nosotros por parte de los otros. Trasciende el círculo de
lo particular hacia lo grupal y lo social; su radio de
acción y conocimiento es proporcional a la ascendencia
que la persona tiene en la sociedad. Por ello, este
derecho personalísimo es el resultado de la valoración
que la sociedad se ha formado de la persona respecto de
sus actos y ejecuciones, que por ser acordes con la ley,
brindan la certeza de que quien así se comporta deberá
contar con el respeto general de los demás.

El derecho a la intimidad (Art.15). En la vida de hombres
y mujeres hay actos públicos y privados, siendo éstos
últimos restringidos a la órbita familiar por el hecho de
que solo interesan a quienes integran esta célula social y
su conocimiento no importa o está vedado a los demás
miembros de la sociedad.

El derecho al libre desarrollo de la personalidad, tiene
como fundamento el principio de la libertad que permite
a los seres humanos realizar todos sus actos sin más
limitantes que las que imponen los derechos de los
demás y el ordenamiento jurídico, el cual todos tenemos
el deber de acatar. Ser libre implica la posibilidad de
actuar y de sentir de acuerdo a como lo dicta la propia
conciencia. A elegir un estilo de vida de conformidad
con las propias elecciones y anhelos, sin desconocer con
ello los derechos de los demás y el ordenamiento
jurídico existente.

Por consiguiente, como se lee en la Sentencia C-309/97
constituye una violación a este derecho "cualquier
vulneración que le impida a una persona alcanzar o
perseguir aspiraciones legítimas de su vida y escoger
libremente las opciones y circunstancias que le dan
sentido a su existencia". Ahora bien, la Corte
Constitucional ha señalado con claridad que, al
interpretar este Artículo constitucional, se debe hacer
énfasis en la palabra "libre", más que en la expresión
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"desarrollo de la personalidad", pues esta norma no
establece que existen determinados modelos de
personalidad que son admisibles y otros que se
encuentran excluidos por el ordenamiento, sino que esa
disposición señala "que corresponde a la propia persona
optar por su plan de vida y desarrollar su personalidad
conforme a sus intereses, deseos y convicciones, siempre
y cuando no afecte derechos de terceros, ni vulnere el
orden constitucional"

Colombia es uno de los pocos países en el mundo en que
la homosexualidad no es una razón para que una persona
sea excluida de prestar el servicio militar. En la
sentencia T. 097/94, que tuvo como Magistrado ponente
al Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz, la Corte constitucional
afirma:

«No existe una correspondencia necesaria entre
amaneramiento y homosexualidad y menos aún entre
estas conductas y las prácticas homosexuales. (…) De
prevalecer este tipo de argumentación, las personas
cuyos comportamientos pudiesen ser caracterizados
como amanerados, estarían en una situación de peligro
de inculpación permanente (…) Qué decisión se debe
tomar ante el dilema que resulta de la existencia de un
reproche social hacia el homosexualismo, el cual no
tiene fundamento en la Constitución Política, pero que
de alguna manera afecta el desarrollo y el objetivo
institucional de la policía o del ejercito? Dicho en otros
términos, Qué es más importante: el valor normativo o
impulsar el derecho frente al ser social o el valor fáctico
y determinante de la realidad social frente al Derecho?
Nos encontramos entonces, en presencia de una
discriminación que viola el artículo 13 de la Carta, o más
bien se trata de la exclusión razonable e inherente al
funcionamiento y objetivos propios de la Institución? (…)
De la condición de homosexual de una persona no debe
derivarse un juicio de indignidad personal o
institucional. El carácter peyorativo de representación
popular del homosexualismo no debería ser un motivo
para que la institución armada considere afectada su
dignidad (…) Es importante subrayar que la sala, en
modo alguno, prohíja el homosexualismo en los cuarteles
y escuelas de policía. Entiende, eso sí, que el
homosexualismo, en sí mismo, representa una manera de
ser o una opción individual e íntima. (…) La condición
homosexual no debe ser declarada ni manifiesta. La
institución tiene derecho a exigir de sus miembros
discreción y silencio en materia de preferencias
sexuales».

Posteriormente, con fallo del 14 de julio de 1999, la
Corte Constitucional revisó una serie de disposiciones del
Régimen Disciplinario de las Fuerzas Militares (Decreto
85 de 1989) y concluyó que desconocía derechos
consagrados por la Constitución como el de la intimidad,
el libre desarrollo de la personalidad, e incluso, la
defensa de la familia. La corporación respaldó la norma
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que consagra cometer actos homosexuales en público,
sin embargo lo hizo con una condición: que se aplique
también a los heterosexuales. La norma equipara las
normas de conducta que deben seguir los unos y los
otros. De acuerdo con la corte, la homosexualidad no
puede ser contemplada por sí misma como una conducta
reprochable, pero sí la ejecución pública de actos
sexuales, dentro de las instalaciones militares o durante
el servicio. El Magistrado Vladimiro Naranjo ejemplificó
afirmando: "el hecho de que un militar revele
abiertamente su condición de homosexual o conviva con
su compañero en las casas fiscales de la institución
militar no puede dar lugar a la exclusión del servicio".

Desde 1991, a partir de la nueva Constitución Política y
desde la Corte Constitucional se han emitido con
relación a tutelas, sentencias y/o conceptos de algunos
magistrados a favor de la Igualdad de Derechos para
todas las personas: Heterosexuales, homosexuales,
lesbianas y bisexuales. A continuación cito algunos de
dichos fallos, en los que en algunas ocasiones aparecen
los nombres propios de las personas tuteladas, estos
nombres se citas porque dichos documentos son de
consulta pública, ya que cuando las personas han
solicitado expresamente a la Corte proteger su
intimidad, los fallos la protegen.

En diciembre de 1993, la Corte Constitucional, Sentencia
T-594 de 1993, autorizó a un hombre a cambiar su
nombre masculino por otro femenino que correspondía a
su identidad personal. Se amparó su derecho al libre
desarrollo de su personalidad. "Es viable jurídicamente
que un varón se identifique con un nombre usualmente
femenino, o viceversa: que una mujer se identifique con
un nombre usualmente masculino., o que cualquiera de
los dos se identifique con nombres neutros o con
nombres de cosas. Todo lo anterior, con el propósito de
que la persona fije, en aras del derecho al libre
desarrollo de la personalidad, su identidad, de
conformidad con su modo de ser, de su pensamiento y
de su convicción ante la vida".

En julio de 1993, con ponencia del magistrado Eduardo
Cifuentes, la Corte tuteló los derechos al debido proceso
y al buen nombre de un alumno de la Escuela de
Carabineros de la Policía expulsado por supuestas
conductas homosexuales. En su fallo la Corte dijo que tal
condición no es un impedimento para servir a la Patria y
que "la sanción de una persona por razones provenientes
de su homosexualidad no puede estar basada en juicio
de tipo moral, y mucho menos puede ser motivo de
exclusión de una institución". La decisión se basó en la
protección a la intimidad y al libre desarrollo de la
personalidad.

En marzo de 1996, en la sentencia proferida por el Página | 298
Magistrado Eduardo Cifuentes, se protegió el Derecho a
la Libre Opción Sexual, arguyendo que "la Ley no impide,
en modo alguno, que se constituyan parejas
homosexuales y no obliga a las personas a abjurar de su
condición u orientación sexual y sustrae al proceso
democrático la posibilidad y la legitimidad de imponer o
plasmar a través de la ley la opción sexual mayoritaria.
La sexualidad, aparte de comprometer la esfera más
íntima y personal de los individuos, pertenece al campo
de su libertad fundamental, y en ellos el Estado y la
colectividad no pueden intervenir, pues no está en juego
un interés público que lo amerite y sea pertinente, ni
tampoco genera daño social"

La Corte Constitucional protegió la libre identidad sexual
y dijo que la conducta y el comportamiento homosexual
tienen el carácter de orientaciones válidas y legítimas de
las personas.

En marzo de 1998, la Corte tuteló el derecho a la
educación de dos jóvenes de Ginebra (Valle) que habían
sido excluidos por su condición homosexual y ordenó
garantizarles el cupo para el próximo período escolar.

En septiembre de 1998, se debatió e impugnó el Estatuto
Docente, o Estatuto del Magisterio establecido por el
Decreto ley 2277 del año 1979, en Colombia, ya que se
consideraba a la homosexualidad como causal de mala
conducta que posibilitaba la sanción y el castigo de los
maestros homosexuales. El motivo de la solicitud fue que
se declarara no acorde con la Carta Política la expresión
"El Homosexualismo" del literal "B" del artículo 46 del
Decreto Extraordinario Nº 2277. La Sala plena de la
Corte Constitucional conceptuó, Sentencia C-481/98,
que la "Homosexualidad no es falta disciplinaria en el
ejercicio docente".

En calidad de homosexual, coordinador de Equiláteros,
docente universitario y Miembro Titular de la SCS
sociedad científica con reconocimiento en Colombia,
hice una presentación el 01.09.98 ante la Sala de
Audiencia de la Corte Constitucional, en esa oportunidad
Velandia (1998) afirmó, según se lee textualmente:

"(…) La alternativa implantada desde los Códigos de
Policía y por autodeterminación de algun*s
representantes de la autoridad para corregir a aquell*s
quienes viven su sexualidad "al margen" del patrón
socialmente aceptado, parece ser la «limpieza social».
Esta «limpieza» implica ejercer permanentemente, y
como respuesta a los propios temores, la violencia
contra aquell*s individuos que asumen las considerados
por ellos, «conductas inmorales». La violencia conlleva
el chantaje, la agresión física y verbal, el pago de
"peajes" o a algunos miembros de la policía, el
aislamiento social bajo la forma del encierro en una
comisaría, la exclusión del lugar de trabajo, la violencia
sexual e inclusive la muerte social y física. Cuando se ha
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sido sujeto-objeto de estigma, sexismo, discriminación,
homofobia y se ha sentido la violencia en la experiencia
cotidiana de vida, fundamentados en nuestra
experiencia y como respuesta, mostramos a nuestr*s
alumn*s que la tolerancia, el respeto y la solidaridad
hacen la vida más plena y que es en estas condiciones
que vale la pena vivirse y gozarse la existencia.

(…) En caso de considerarse la homosexualidad como una
causal de mala conducta para l*s docentes y sí se
aplicaran las sanciones correspondientes, cuántos
hombres y cuantas mujeres se verían afectad*s? Para
acercarnos a la comprensión de dicha magnitud citaré
algunas investigaciones con respecto a la frecuencia de
la presencia de la homosexualidad.

(…) Homosexualidad es también un concepto social
fundamentado en una aproximación al concepto
sexológico que hace referencia a la preferencia que
tiene la persona para relacionares con personas de su
mismo sexo. Este concepto implica para cada persona
inmersa en una cultura, espacio y tiempo determinado
un imaginario con respecto a cómo dicha persona asume
su erotismo, afectividad, genitalidad e incluso deseo.
Dicho imaginario se concibe desde un modelo socializado
del deber ser: "la heterosexualidad". En la práctica
ningún hombre o mujer corresponde a dicho imaginario,
ya que su análisis e interpretación conlleva una visión (la
propia) que es eminentemente particular. Pudiera
entonces afirmar que no existe la homosexualidad como
tal, sino homosexualidades y que un(-a) homosexual es
tan solo alguien que así se concibe para sí mism*.

(…) Una deontología fundamentada en los Derechos de
los Humanos y humanas proporciona normas éticas de
excelencia para ser aplicadas no solo en la intimidad de
los profesionales, sino también en las organizaciones que
los agrupan, convirtiéndose así en la regla ética. Más
aún, en un país como Colombia cuya Constitución se
fundamenta en el Manifiesto Internacional de los
Derechos Humanos. Cualquier análisis del papel social de
hombres y mujeres debe estar atravesado por el respeto
por los Derechos de l*s Human*s y sus Derechos Sexuales,
y conlleva el interés por que todo acercamiento a la
sexualidad de una persona o al análisis de ésta, se
fundamente en unos principios éticos desde los cuales se
asume que tod*s l*s seres, por el hecho de ser human*s,
poseen derechos que le son inherentes y que su actuar
se fundamenta en dichos principios y no en el temor a la
sanción ya sea social o jurídica.

El 6 de mayo de 1998 se realizó en una notaría de Bogotá
el primer "matrimonio homosexual" celebrado en el país,
que fue registrado mediante Escritura Pública. Más
correctamente este "matrimonio" es la oficialización de
un convenio económico en el que consta explícitamente
que la sociedad la constituyen dos personas
homosexuales.
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En julio de 1999, Sentencia C 507/99, la Corte
Constitucional dijo sí a los homosexuales en las fuerzas
militares, advirtiendo que pueden revelar su condición
sexual pero que están sometidos a las mismas normas de
conducta que los heterosexuales. La Corte reconoce que
códigos de honor militares pueden ser más estrictos.
Declarando que no se ajusta a la Constitución una norma
que prohibía a los miembros de las fuerzas militares
tener relaciones con personas "homosexuales" o realizar
"actos homosexuales". La Corte consideró que estos son
comportamientos protegidos por la autonomía personal y
no pueden ser sancionados.

El señor Carlos Julio Puentes presentó en septiembre de
1999, acción de tutela en contra de la Alcaldía de la
ciudad de Neiva por considerar violados por parte de esa
localidad, los derechos constitucionales de la comunidad
"gay", a la igualdad y al libre desarrollo de la
personalidad. La comunidad "gay" de Neiva pidió un
permiso a la Alcaldía de esa localidad, para realizar un
desfile por las principales calles de la ciudad de Neiva,
con las candidatas al Reinado Nacional "gay" en su
versión de 1999, teniendo en cuenta que durante las
fiestas de San Pedro se autorizaron y realizaron varios
desfiles tanto de niños, como de ancianos, reinados de
barrio y aquellos relacionados con el Festival y Reinado
Nacional del Bambuco. En su caso, como su reinado tuvo
lugar después de las fiestas de San Pedro, solicitaron la
posibilidad de realizar el desfile público, el día 1º de
septiembre de 1999, (en la tutela señalan 1º de
octubre); posibilidad que les fue negada por la Alcaldía
de Neiva mediante resolución motivada del 10 de agosto
de 1999. La corte al respecto declara que la diversidad
sexual y su expresión pública están amparadas por la
Constitución. El fallo se emitió en marzo de 2000.

En mayo de 2002, el ciudadano Néstor Iván Osuna Patiño
interpuso tutela contra el parágrafo 2° del artículo 4° de
la Ley 588 de 2000. La norma demandada establece un
trato desigual no justificado que limita a unos
ciudadanos la posibilidad de acceder al desempeño de
funciones públicas en propiedad. La Corte, Sentencia T-
268/00, retira del ordenamiento una norma que
establecía el "homosexualismo" como inhabilidad para
ejercer el cargo de notario. La Corte consideró que esta
norma violaba la autonomía personal y la igualdad, y
además es irrelevante desde el punto de vista
disciplinario.

En el mismo mes y año, la señora Aracely Romero
Ravelo, actuando en nombre de su hija, la menor
Daniela Giovanna Martínez, interpuso acción de tutela
contra la directora del Colegio Nuestra Señora de
Nazareth, del municipio de Bosa, pues considera que la
accionada ha vulnerado los derechos fundamentales de
su hija a la igualdad, la intimidad personal y familiar, el
libre desarrollo de la personalidad y el derecho a la
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educación, al haberle dado un trato discriminatorio y
haberle cancelado la matrícula, mediante decisión del
28 de agosto de 2001 proferida por el Consejo Directivo
de dicha institución. A la estudiante se le canceló la
matricula, porque se "dudaba de su identidad sexual", al
respecto la Corte, Sentencia T 435/02, declaró que los
colegios no pueden establecer normas en los manuales
de convivencia que sancionen la "homosexualidad" o el
"lesbianismo".

En septiembre de 2003 el líder homosexual Edgar
Eduardo Robles Fonnegra interpuso acción de tutela en
contra de la Asociación de Scouts de Colombia, que lo
expulsó de su organización, en razón de su orientación
sexual. La Corte, Sentencia T-808/03, ordenó su
reintegro a la asociación por cuanto las instituciones
privadas tienen el deber de no discriminar a las personas
por ningún motivo.

En marzo de 2004, Juan Pablo Noguera Villar interpuso
acción de tutela contra el Departamento de Policía de
Santa Marta, con el objeto de que se ampararan sus
derechos a la igualdad, a la integridad, al libre
desarrollo de la personalidad, a la honra, al buen
nombre y a la libre circulación, luego de ser detenido
arbitrariamente por miembros de la Policía, quienes
consideraban que su presencia, en un lugar público,
afectaba la moral. La Corte, Sentencia T-301/04, aclaró
que la única moral pública que puede permitir restringir
derechos es aquella que sea necesaria para proteger los
distintos proyectos de vida a la luz de una democracia
constitucional y ordenó detener estas acciones.

En mayo de 2004, en ejercicio de la acción pública de
inconstitucionalidad, la ciudadana Marcela Patricia
Jiménez Arango, demandó la inexequibilidad de los
artículos 25, 26, 33, 40, 41, 42, 45, 47, 48, 49, 50, 58-1,
58-10, 59-1, 59-2, 59-6, 59-22, 59-35, 59-38, 59-46, 60-
1, 60-4, 60-6, 60-8, 60-19, 60-22, 60-60 de la Ley 836 de
2003 "Por la cual se expide el reglamento del Régimen
Disciplinario para las Fuerzas Militares". Mediante auto
de 6 de octubre de 2003, el Magistrado sustanciador
resolvió rechazar la demanda. La Corte, Sentencia C-
431/0, al revisar el fallo declaró inconstitucionales
algunas normas del reglamento del régimen disciplinario
de las fuerzas militares que incluían alusiones negativas
hacia las personas homosexuales.

En noviembre de 2004, en el proceso de revisión del
fallo adoptado por el Juzgado Penal del Circuito de
Chaparral, Tolima, la Corte en su fallo, Sentencia T-
1096/04, protegió los derechos de un hombre recluido
en un establecimiento carcelario, y quien había
denunciado ser abusado sexualmente por otros reclusos.
Reconociendo que debido a los prejuicios sociales y a las
condiciones de derechos humanos de las cárceles, los
homosexuales tienen mayor vulnerabilidad social y riesgo
en estos lugares.
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En agosto de 2005, en nueve de los diez procesos
analizados en la presente sentencia (Sentencia T-
848/05) según demandas interpuestas por mujeres que
acusan al Director, Carlos José Prada Ospina, y al
Subdirector y Capitán de la Guardia de la Cárcel Distrital
Villahermosa de Cali, José Ramiro Tobar Gómez, de
violar sus derechos a la dignidad humana (Art. 1°, CP),
el derecho a la salud (Art. 49, CP) y discriminar "a la
mujer por el período menstrual". En el último de los 10
procesos que se estudia en la presente sentencia, un
accionante acusa a la Cárcel del Distrito de Manizales,
para varones, de violar sus derechos a la dignidad
humana, a la intimidad y a la igualdad, también con
ocasión a las requisas a las cuales ha sido sometido por
la guardia. Al presente proceso también fue vinculado el
Instituto Penitenciario y Carcelario, INPEC. La Corte
llamó la atención a los directores de los centros
carcelarios para que protegieran y respetaran la libertad
sexual de los miembros de la comunidad carcelaria. La
Corte no considera razonable limitar el derecho de toda
persona a realizar la visita íntima en un ‘ambiente con
las condiciones de salubridad necesarias’, proporcionado
por el propio establecimiento penitenciario, o limitar el
derecho a ‘los elementos de aseo necesarios para la
visita íntima’, cuyo ingreso debe permitirse, o en su
defecto, su suministro garantizarse.

En fallo de 2007, la Corte estableció que la orientación
sexual es un criterio prohibido de discriminación en
materia laboral (Sentencia T-152/07). En febrero de este
mismo año, la Corte Constitucional, Sentencia C-075/07,
declaró la exequibilidad de la Ley 54 de 1990, tal como
fue modificada por la Ley 979 de 2005, en el entendido
que el régimen de protección en ellas contenido se
aplica también a las parejas homosexuales,
reconociendo así, los derechos patrimoniales de las
parejas del mismo sexo, en iguales términos y
condiciones de las parejas heterosexuales.

En octubre de 2007, le correspondió a la Corte
establecer si se vulneraban los derechos fundamentales
a la igualdad (Art. 13 C. P.) y a la dignidad humana (Art.
1º C. P.), entre otros, al establecerse en el artículo 163
de la Ley 100 de 1993 que la protección a la seguridad
social en el régimen contributivo tiene alcance familiar
y, por tanto, no cubre a los miembros de las parejas del
mismo sexo. La Corte Constitucional, Sentencia C-
811/07, declaró exequible el artículo 163 de la Ley 100
de 1993, en el entendido que el régimen de protección
en ella contenido se aplica también a las parejas del
mismo sexo, reconociendo el derecho de afiliación en
salud de las parejas del mismo sexo, en los mismos
términos y condiciones de las parejas heterosexuales.
"La equiparación de derechos patrimoniales da el primer
paso para el reconocimiento de gay y lesbianas como
sujetos de derecho en Colombia" (Velandia. 2007) es el
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titular del artículo del que a continuación presento
apartes, escrito para AGMagazine de Argentina:

El 7 de febrero de 2007 será un día histórico en la lucha
por los derechos humanos y los derechos sexuales en
Colombia, la Corte Constitucional ha garantizado los
derechos patrimoniales de las parejas homosexuales. A
partir de esta fecha se consideran patrimonio de la
pareja los bienes adquiridos en la convivencia si se
demuestran dos años de esta.

El fallo fue promovido por la demanda interpuesta por la
ONG Colombia Diversa en contra de la Ley 54 de 1990
que reglamenta la unión marital de hecho, en la que se
señalaba que la unión libre es la integrada por "un
hombre y una mujer"; el ponente del fallo, el magistrado
Rodrigo Escobar Gil, logró ocho votos a favor y tan solo
uno en contra.

Al declarar inconstitucional dicho aparte las parejas de
hombres o de mujeres que comprueben una convivencia
de dos años obtendrán los mismos derechos
patrimoniales que estaban previstos para las uniones
libres heterosexuales, siendo parte de la sociedad
patrimonial establecida; los bienes adquiridos durante la
unión, serán parte de la sociedad que han
establecido. Con el fallo las parejas del mismo sexo que
conviven se asimilan a las conformadas por un hombre y
una mujer que conviven sin ser casados quedando en
igualdad de condiciones.

El alto tribunal no ha aprobado el matrimonio, en tal
sentido ha sido enfático al afirmar que esta es una es
una atribución que le corresponde al Congreso. La
demanda una vez proferida motiva las tradicionales
respuestas negativas a los derechos de las personas LGBT
por parte de las asociaciones cristianas y de la
Conferencia Episcopal Colombiana; instituciones que
parecieran no comprender las grandes diferencias
existentes entre matrimonio y derechos civiles, hecho
que se refleja en las palabras de monseñor Fabián
Marulanda, Secretario general del Episcopado, quien
advirtió que la preocupación de la iglesia católica es que
no se le llame matrimonio a la unión homosexual. Por
supuesto cabe destacar el exabrupto cometido por el ex
senador Carlos Corsi, de Laicos por Colombia, quien
considera que la Corte ha creado un nuevo sexo: el gay.

En 2007 se "Establecen políticas públicas para gay,
lesbianas, y trans en Bogotá" (Velandia. 2008a). Tras
considerar que gay, lesbianas, bisexuales y transexuales
conforman sectores sociales de gran valor para la
sociedad, sobre los cuales se han concentrado diferentes
formas de discriminación y tratos desiguales e
inequitativos, la Alcaldía de Bogotá vio la necesidad de
crear una Política Pública LGBT.

Tres días antes de dejar su cargo, el alcalde de Bogotá, Página | 310
Luís Eduardo Garzón, impulsó estas políticas tras el
compromiso asumido con organizaciones LGBT.

El trabajo conjunto de varios años de los líderes,
lideresas y organizaciones LGBT bogotanas ha tenido sus
frutos con la expedición del Decreto No. 608 publicado
el pasado 28 diciembre de 2007, por medio del cual se
establecen los lineamientos de la Política Pública para la
Garantía Plena de Derechos de las personas lesbianas,
gays, bisexuales y transexuales/transgeneristas (LGBT)
en Bogotá, Distrito Capital.

Esta política es el paso final de un proceso que se inició
con la suscripción de un convenio con Luís Eduardo
Garzón –siendo candidato a la presidencia–, que se
ratificó al este ser elegido Alcalde de Bogotá y que tuvo
su primer resultado con el lanzamiento en junio de 2006
de una acción desde la alcaldía por una "Bogotá sin
indiferencia".

La alcaldía, igualmente, durante dos años consecutivos
ha financiado el Centro Comunitario LGBT de Bogotá,
que se ha convertido en el lugar de encuentro y
convivencia con la diversidad de la población LGBT
capitalina.
El Decreto considera que dichas formas de
discriminación se dan tanto en los ámbitos cotidianos y
familiares como en los públicos e institucionales y se
expresan desde actos sutiles de segregación hasta
crímenes y actos de violencia física causados por el odio
y la intolerancia y que por tanto se hace necesario
establecer los lineamientos de la Política Pública para la
garantía plena de los derechos de las personas lesbianas,
gay, bisexuales y transexuales/transgeneristas (LGBT) y
sobre identidades de género y orientaciones sexuales en
el Distrito Capital, y se dictan otras disposiciones.

En 2008 la Justicia autorizó las pensiones para parejas
del mismo sexo en Colombia. La Corte Constitucional
colombiana autorizó el 17 de abril el pago de la pensión
de sobrevivientes a las parejas del mismo sexo. Un gran
paso legal para la población lésbica gay, que se suma al
fallo de esta misma Corte que autorizara hace un poco
más de un año la unión marital de hecho y los derechos
patrimoniales a estas parejas.

Para el Alto Tribunal "la decisión fue tomada con base en
el principio de igualdad que debe existir entre los
colombianos, sin importar sus preferencias sexuales". La
norma aclara que para poder adelantar los trámites
relacionados con el pago de la pensión de
sobrevivientes, las parejas de homosexuales y de
lesbianas deben haber certificado ante un notario, que
son compañeros permanentes y sostienen una relación
estable, singular e ininterrumpida, durante cinco años,
antes de la muerte del pensionado.

Para que la persona sobreviviente reciba la pensión, la Página | 312
pareja debió haber convivido, de manera permanente, la
unión debió mantenerse de manera continua durante
cinco. Las separaciones temporales por trabajo, estudio
o viaje no disuelven la unión. Si la persona que pasa a
ser beneficiaria tiene más de 30 años de edad, la
pensión será vitalicia, si tiene menos de esta edad, la
recibirá por 20 años.

El fallo del Alto Tribunal declaró exequibles varios
artículos de la Ley 100 de 1993, amplió la comprensión
de los conceptos conyugue y compañero o compañera
permanente a las parejas del mismo sexo, condicionando
así su vigencia y dando la posibilidad de aplicarlos
también para la pareja permanente del mismo sexo
del(a) afiliado(a) al sistema de seguridad social.
En 2009 los demandantes pidieron a la Corte que se
ampliara a las parejas del mismo sexo la protección en
todos los derechos que gozan las parejas heterosexuales
en unión marital de hecho. Igualmente, se pidió el
mismo régimen de deberes y responsabilidades para
ambos tipos de pareja.

Con ponencia presentada por el Magistrado Rodrigo
Escobar Gil, según la cual la actual redacción de 42
artículos violaba el derecho a la Igualdad, la Corte
Constitucional produce un fallo que afecta la
jurisprudencia en el Código Civil, Penal y Disciplinario, y
tiene efecto en el Régimen Especial de Salud de las
Fuerzas Militares.

El Alto Tribunal decidió incluir a las parejas del mismo
sexo dentro del concepto de "compañero permanente", a
partir de la fecha (28 de enero de 2009) estas parejas se
verán cubiertas por diferentes derechos en materia civil,
penal, política, migratoria, social y económica, que les
permitirán estar en igualdad de condiciones con las
parejas heterosexuales que vivan en unión libre.

Aun cuando la Corte se declara inhibida para incluir o no
a las parejas del mismo sexo dentro del concepto de
familia. Del fallo se desprende el amparó de los
derechos y beneficios de la Ley de Justicia y Paz en
materia de víctimas e indemnizaciones; en los delitos de
desaparición forzada y genocidio, la pareja podrá
administrar sus bienes, así como exigir al Estado
encuentre a su compañero o compañera permanente; el
derecho a no incriminar a un compañero permanente ni
declarar en su contra; recibir la nacionalidad las parejas
del mismo sexo que vivan con un extranjero durante más
de dos años; el sistema de salud de las fuerzas militares,
incluirá las parejas del mismo sexo en cuanto a pensión
de supervivencia y la condición de beneficiario en salud;
se contemplan los derechos de patrimonio inembargable
por los que se puede determinar que una propiedad es
de ambos y declararla "patrimonio familiar"; igualmente
serán beneficiarios del seguro de vida y del Seguro
Obligatorio de Accidentes de Tránsito, lo que significa
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que si uno de los miembros de una pareja homosexual
muere, el otro recibirá indemnización; con relación al
subsidio, este se considera en los casos de subsidio
familiar, subsidio familiar de vivienda, subsidio para
acceso a propiedad rural, e indemnización por muerte
en accidente de tránsito del compañero permanente;
normas sancionatorias y preventivas de delitos, faltas y
la garantía de no incriminar al compañero y ser cubiertos
por los delitos de violencia intrafamiliar; y, los
funcionarios públicos cuando hagan su juramento de
posesión deberán también juramentar a su pareja
homosexual, en caso de tenerla.

Los derechos y deberes demandados y reconocidos por la
Corte, se relacionan con normas del Derecho Público que
establecen límites al acceso y ejercicio de la función
pública y a la celebración de contratos con el Estado;
igualmente con derechos civiles y políticos, como la
protección de la vivienda; de tal manera que el
denominado 'patrimonio de familia' sea inembargable y
la afectación de vivienda familiar; acceso a la
nacionalidad colombiana, y residencia en el
departamento de San Andrés y Providencia; derecho a
prestaciones, subsidios y medidas indemnizatorias de
carácter social a favor de las parejas del mismo sexo;
como también, con el régimen especial de seguridad
social de la fuerza pública.

Sentencia C-577/11 MATRIMONIO-Exequibilidad del
artículo 113 del Código Civil que lo define y exhorta al
Congreso de la República a legislar de manera
sistemática y organizada sobre los derechos de las
parejas del mismo sexo. La corte resuelve:

CUARTO.- EXHORTAR al Congreso de la República para
que antes del 20 de junio de 2013 legisle, de manera
sistemática y organizada, sobre los derechos de las
parejas del mismo sexo con la finalidad de eliminar el
déficit de protección que, según los términos de esta
sentencia, afecta a las mencionadas parejas.

QUINTO.- Si el 20 de junio de 2013 el Congreso de la
República no ha expedido la legislación correspondiente,
las parejas del mismo sexo podrán acudir ante notario o
juez competente a formalizar y solemnizar su vínculo
contractual.

Sentencia SU214/16 resolvió: NOVENO. DECLARAR que
los matrimonios civiles celebrados entre parejas del
mismo sexo, con posterioridad al veinte (20) de junio de
2013, gozan de plena validez jurídica. La corte resuelve:

DÉCIMO. DECLARAR que los Jueces de la República, que
hasta la fecha de esta providencia han celebrado
matrimonios civiles entre parejas del mismo sexo en
Colombia, actuaron en los precisos términos de la Carta
Política y en aplicación del principio constitucional de la
autonomía judicial, de conformidad con la parte motiva
de esta sentencia.
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DÉCIMO PRIMERO. ADVERTIR a las autoridades judiciales,
a los Notarios Públicos, a los Registradores del Estado
Civil del país, y a los servidores públicos que llegaren a
hacer sus veces, que el presente fallo de unificación
tiene carácter vinculante, con efectos inter pares, en los
términos de la parte motiva de esta providencia.

DÉCIMO SEGUNDO. ORDENAR a la Sala Administrativa del
Consejo Superior de la Judicatura, a la Superintendencia
de Notariado y Registro y a la Registraduría Nacional del
Estado Civil, que adopten medidas de difusión entre los
Jueces, Notarios Públicos y Registradores del Estado Civil
del país, el contenido del presente fallo, con el
propósito de superar el déficit de protección señalado en
la Sentencia C- 577 de 2011, proferida por la Corte
Constitucional.

La Corte Constitucional de Colombia puso fin a años de
incertidumbre para las parejas del mismo sexo y
reafirmó los derechos de personas LGBT al confirmar la
validez del matrimonio entre personas del mismo sexo el
28 de abril de 2016.

Recordemos que en decisión de junio de 2011, pidió al
Congreso que legalizara sobre uniones entre personas del
mismo sexo y advirtió que, de no hacerlo en un plazo de
dos años, estas parejas tendrían derecho a pedir a
jueces y notarios que procedieran a “formalizar y
solemnizar” su “vínculo contractual”. El Congreso no
promulgó la legislación necesaria, lo cual resultó en más
de dos años y medio de incertidumbre jurídica entre
jueces y notarios. Algunos han celebrado matrimonios de
parejas del mismo sexo mientras que otros se han
negado a hacerlo, y esto generó un clima de
discriminación arbitraria que los peticionarios de este
caso —liderados por la organización local Colombia
Diversa— buscaron finalizar. La decisión de la Corte de
reconocer a todos los colombianos, con independencia
de su orientación sexual, el derecho a contraer
matrimonio con la persona que quieren representa un
paso paradigmático para los derechos humanos en el
país. "El Principio de Igualdad es uno de los valores y
derechos en los cuales se fundamenta la no
discriminación a las minorías en Colombia, ya que todos
los ciudadanos de este país gozan de las mismas
libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación
por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar,
lengua, religión, opinión política o filosófica. (Art. 13 de
la Constitución Política C. P.). De ello se desprende que
todas las personas somos iguales ante la Ley y las
autoridades, y que nadie puede ser objeto de
discriminación en razón su orientación sexual así ésta no
sea la socialmente considerada como "el deber ser". Con
base en este principio de Igualdad consagrado en la
Carta como derecho constitucional fundamental de toda
persona humana, no hay título jurídico que permita
discriminar a un homosexual o a una lesbiana por
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adoptar dicha orientación sexual".

En Colombia, la negociación por la Paz condujo a
acuerdos para la finalización del conflicto armado con
las FARC-EP. En 09/2014 se instaló la Subcomisión de
Género en la Mesa de Conversaciones; se ocupó de
revisar los acuerdos e incorporarles un enfoque de
género que incluía la población LGTBI. Enfoque que en
un proceso de paz no tiene antecedentes. La
Constitución política de Colombia de 1991 reconoció el
derecho al libre desarrollo de la personalidad, piedra
angular en la construcción de los derechos de la
población LGTB, que hizo del SÍ a la Paz su bandera. En
la campaña del plebiscito los discursos de la “Ideología
de género” se aglutinaron del lado del NO e
inesperadamente lo ganaron, incrementando el conflicto
ideológico entre los dos extremos y la participación de
feministas y población LGTBI. Participación que se ha
extendido a la negociación con la guerrilla del Ejército
de Liberación Nacional ELN en 2107.
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TE+CONSTITUCIONAL%27%29+%29%26M%3D1%26K%3DSENT
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EL AUTOR
Manuel Antonio Velandia Mora. Sociólogo, Filósofo, Sexólogo,
Máster en Educación, Postgraduado en Gerencia de Proyectos
Educativos, Doctorando en Psicopedagogía en la Universidad
del País Vasco, Doctor en Enfermería y Cultura de los cuidados
en la Universidad de Alicante. Master es gestión de las
políticas públicas y la interculturalidad. Fundador del
Movimiento Homosexual Colombiano, Miembro Titular y ex
Vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Sexología y ex
Director de la Revista Latinoamericana de Sexología.

Cofundador del Movimiento de Liberación Homosexual de
Colombia (1976); pionero de los programas de prevención del
sida en Colombia y América Latina (1983); Fundador del
GAI/Sida Grupo de Ayuda e información frente al sida (1983);
Fundador de la Mesa de Organizaciones trabajando frente al
sida en Bogotá (1989); Fundador de la Mesa de organizaciones
trabajando frente al sida en Colombia (1989); Fundador de la
Red Latinoamericana de organizaciones trabajando frente al
sida (1989); Fundador de Apoyémonos Asociación colombiana
de Apoyo en Sida, Hepatitis e ITS (1992); Fundador de
Equiláteros Proyecto colombiano de diversidades y Minorías
sexuales.

Primer candidato homosexual a la Cámara de Representantes
por Bogotá en representación del Partido Liberal Colombiano
(2001); En 2002 logró el cambio de los estatutos del Partido
Liberal Colombiano para que se aceptara a las minorías
sexuales como un sector social con derecho a tener sus propios
candidatos a cargos de elección popular.

Velandia, autor de diferentes libros, capítulos de libros,
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artículos en medios de comunicación en diferentes países; es
bloguero oficial de Revista Semana.com en Colombia, siendo
“Dejémonos de maricadas” el primer blog de un homosexual
en un medio masivo de comunicación en Colombia.

En 1996 ganó el Premio nacional de Investigación profesional
en Sexología, otorgado por la Sociedad Colombiana de
Sexología. Fue nominado en 1998 al Premio Mundial de
derechos Humanos Felipa de Souza, Comisión Internacional de
los Derechos Humanos para Gay y Lesbianas. Luego de un
atentado con granada en contra su vida y de amenazas de
muerte que se ampliaron a su familia, en 2007 se ve obligado
a refugiarse en España, país que en Abril de 2010 le concedió
el Asilo político y por orientación sexual.

Es Doctor por la Universidad de Alicante, entidad que en 2011
lo distinguió Sobresaliente Cum Laude por Unanimidad, por su
tesis doctoral.

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