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Miguel Hernández

1. Obra poética de Miguel Hernández por J.A. Serrano:


Poemas de adolescencia:

Mientras hacía de pastor en la sierra o bien en el huerto de su casa de


la calle Arriba de Orihuela, Miguel leía durante horas y escribía en un
cuaderno o en un trozo de papel de estraza de los que se usan en las
tiendas para envolver; a veces leía sus poemas en voz alta y lo hacía
también de noche, cuando todos estaban acostados y se enfadaba
mucho si le hacían apagar la luz. Leía sobre todo a Rubén Darío, Juan
Ramón Jiménez, Becquer, Virgilio, San Juan de la Cruz, Fray Luis y
Verlaine.

Se conservan más de cien poemas de esta primera época, la mayoría


de arte menor, combinados libremente o según las formas
tradicionales de la poesía popular: romancillos (“La Siringa”),
redondillas (“Piedras milagrosas”) y romances (“Soledad”).

Los temas son variados pero casi siempre relacionados con la vida
campestre y su paisaje, lo cual se ve en el vocabulario: zagal, zurrón,
cordero, lagarto…

A veces crea formas verbales derivadas de un adjetivo (“astro que


tremulece”) o de un sustantivo (“temblorea una esquila”) o la
adjetivación de un nombre propio (“la noche baltasara”)

En muchos de sus poemas es fácil advertir la influencia de poetas del


Siglo de Oro, del Romancero, de Rubén Darío y de Juan Ramón
Jiménez.

Son muy abundantes las escenas mitológicas y los ambiente


orientales por su gusto por el Romanticismo y el Modernismo.

Su primer poema publicado fue en el semanario “El pueblo de


Orihuela” el lunes 13 de enero de 1930.

Aunque “Perito en lunas” se escribió en 1932, se gestó en los poemas


de juventud.

Tiene mucha influencia del poeta Góngora, de Lorca y de Guillén.


El amor y el sexo, temas frecuentes en toda su obra, ya están en
estos primeros poemas.

2. Síntesis de los aspectos más importantes tratados en la


web de Carratalá:
Datos bibliográficos y trayectoria poética:
Nace el poeta en Orihuela (Alicante) el año 1910. De humilde origen
campesino, abandonó muy pronto el colegio jesuita para dedicarse a
cuidar el rebaño de cabras de su padre. Sus muchas lecturas
ampliaron su formación y empezó muy pronto a escribir poesía. Sus
primeros versos se publican en 1930 y su primer libro, “Perito en
lunas”, en 1933. También publica en la revista “El gallo crisis”,
dirigida por su amigo José Marín (Ramón Sijé).
En 1934 se traslada a Madrid y este mismo año formaliza su noviazgo
con Josefina Manresa con la que se casa en 1937.
Su amistad con el poeta chileno Pablo Neruda determina su
participación en la guerra civil en el bando republicano.
En 1939, cuando intentaba pasar a Portugal, es detenido y
encarcelado y condenado en 1940 a pena de muerte, que luego se le
conmuta por treinta años. Pasa por distintas cárceles hasta que en
1941 llega al Reformatorio para Adultos de Alicante donde muere al
año siguiente de tuberculosis.
En 1933 se publica “Perito en lunas” que describe la vida cotidiana a
través de complicadas metáforas, y en 1936 su obra maestra, “El
rayo que no cesa”, cuyo tema central es la frustración amorosa. Más
adelante publica libros de poesía de tono social: “Viento del pueblo”
(1937), “El hombre acecha” (1937-1939) y “Cancionero y romancero
de ausencias” (1939-1941). Este último libro, escrito en la cárcel,
refleja la amargura de la última etapa de su vida, su situación de
prisionero y la angustia por la suerte de su mujer y su hijo.

3. Ideas más importantes del estudio sobre “El rayo que no


cesa”: simbología.
4.La simbología
En la mitología clásica el rayo era un atributo de los dioses. Según el
diccionario de símbolos representa la unión sexual entre el cielo y la
tierra y la fecundidad. Es la luz del cielo que ilumina a los hombres,
los rayos del sol que nunca cesan. El trueno para Miguel Hernández
sería la voz de Dios y el rayo su escritura.
4.1 El rayo
El rayo es elegido por el poeta como símbolo de su atormentado
amor, el amor como destino trágico en su vida: “se me ha muerto
como del rayo Ramón Sijé”.
4.2 La muerte
La muerte como fin del dolor espiritual y carnal está presente en todo
el libro: “un enterrado vivo por el llanto”.

4.3 La pena
La pena está presente en cada momento de la vida del poeta y en el
libro se hace alusión a ella veinte veces.

4.4 El amor
En Miguel Hernández el amor abarca tanto el impulso humano de la
sexualidad como el arrebato místico y la sublimación del erotismo.
El poeta está obsesionado por el color blanco que representa la
hermosura de la amada con diferentes nombres como marfil, hielo,
nieve, lácteo, nácar, jazmín o espuma: “almendro de nata”.

4.5 El toro
En un símbolo de la virilidad, de bravura, de un ser no nacido para la
humillación y la burla. Este símbolo, propio de la cultura ibérica donde
el toro se consideraba un animal sagrado, no aparece hasta la mitad
del libro.

4. Ideas más importantes del estudio sobre Perito en


lunas (sólo los apartados señalados: Apartado 1.3. ;
Simbología):

1.3. La simbología

Uso de la polisemia o del doble sentido de las palabras o doble


sentido de las palabras; una palabra no significa lo que creemos en
una primera lectura.

Las metáforas son difíciles de entender si no se tiene referencias


biográficas del autor. Los símbolos usados son los que rodean la vida
cotidiana del poeta en su Orihuela natal: las palmeras, la sandía, la
granada, el oro como dátiles, la luna,…

1.3.1. La luna

El elemento unificador de todos los poemas es la luna, con la que


Miguel Hernández tenía una relación especial dado que pasaba
mucho tiempo en el campo y observando la naturaleza y el cielo ya
que era pastor (por eso se consideraba un perito o, lo que es lo
mismo, un experto en lunas).

A la luna se le han atribuido muchos significados a lo largo de la


historia y en diferentes culturas. Simboliza el ciclo de la vida y la
muerte, la fecundidad, lo femenino…

La palabra luna aparece 21 veces en el libro, como tal y en palabras


inventadas por el poeta (neologismos) como “tornaluna, lunaste,
interlunas, luna monda,…”

1.3.2. Los colores

Usa varias veces los distintos colores menos el amarillo , que no


nombra, quizás por superstición, y los sustituye por oro y dorado.

1.3.3 La higuera

Según dice este trabajo, la higuera es un símbolo de masculinidad y


como tal, según Ramón Fernández, la usó el poeta en su libro, pero
yo creo que es posible otra interpretación: la
hermana de Miguel Hernández, Elvira, se casó con
Paco Moreno, tío de mi padre, y la mujer del poeta,
Josefina Manresa, era muy amiga de mi abuela. Mis
abuelos nacieron y pasaron su juventud en
Orihuela, siendo vecinos de Miguel Hernández y
hace unos años mis padres pudieron visitar su casa
y ver la higuera que crecía en medio de su patio,
que era un árbol muy especial. Por tanto, aunque
es posible que el poeta usara simbólicamente la
higuera creo que es posible que se inspirara en este árbol real del
que he hablado.

1.3.4. Otras ornamentaciones

El poeta recrea su propio mundo bucólico y juega con acertijos y


juegos de palabras como este: “ALÍ y su perro CAN fueron a tomar el
TE; el que no lo adivine tonto es”.

(para ver los hipervínculos pulsar Control y clicar en la palabra)


5. Comentario de diversos poemas del autor: interpretación
del contenido, figuras retóricas, búsqueda de palabras en el
diccionario…

NANAS DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Libro al cual pertenece: “Cancionero y romancero de ausencias”
(1938 - 1941)

Interpretación del poema:

Este poema está dedicado a su hijo, a raíz de recibir una carta de su


mujer en la prisión, en la que le decía que no comía más que pan y
cebolla. El titulo se lo pusieron posteriormente, pero Miguel
Hernández nunca lo titulo.

Le dice a su hijo que mantenga la alegría y la inocencia de un niño,


porque así a pesar de estar en la cárcel le hace feliz: “Tu risa me
hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca”.

Métrica: 12 estrofas de te veros de 7 y 5 sílabas pero hay alguno de


cuatro (“Rival del sol”). De arte menor, tiene estructura romance (-a-
a-a), con métrica irregular.

Rima: asonante.

Figuras retóricas:

– Metáfora: “La cebolla es escarcha” o “Al octavo mes ríes con


cinco azahares” …
– Comparación: “Con cinco dientes como cinco jazmines
adolecentes”
– Exageración o hipérbole: “Es tu risa la espada más victoriosa.
Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol”.

Vocabulario:

– Alondra: Pájaro de 15 a 20 cm de largo, de cola ahorquillada,


con cabeza y dorso de color pardo terroso y vientre blanco
sucio. Es abundante en toda España, anida en los campos de
cereales y come insectos y granos.

– Cernido (participio del verbo cerner): Separar con el cedazo la


harina del salvado, o cualquier otra materia reducida a polvo,
de suerte que lo más grueso quede sobre la tela, y lo sutil caiga
al sitio destinado para recogerlo.

ELEGÍA

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se


me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería).

Yo quiero ser llorando el hortelano


de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero..

Libro al cual pertenece: “El rayo que no cesa” (1934 – 1935)

Interpretación del poema:

Elegía: Composición poética del género lírico, en que se lamenta la


muerte de una persona o cualquier otro caso o acontecimiento digno
de ser llorado, y la cual en español se escribe generalmente en
tercetos o en verso libre. Entre los griegos y latinos, se componía de
hexámetros y pentámetros, y admitía también asuntos placenteros.

Como se indica al inicio del poema (“En Orihuela, su pueblo y el mío,


se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería”)
el poeta expresa el dolor por la muerte de su amigo.

Métrica: 16 estrofas de tres versos cada una (ABA/BCB/CDC), la


última estrofa es de 4 versos. Terceto encadenado de arte mayor
(endecasílabo).

Rima: consonante

Figuras retóricas:

– Metáfora: “del almendro de nata te requiero”


– Enumeración:
“Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.”
– Exageración o Hipérbole:
“Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.”
– Anáfora: marcado en gris
Llegó con tres heridas
Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Libro al cual pertenece: “Cancionero y romancero de ausencias”


(1938 - 1941)

Interpretación del poema: para él la vida la muerte y el amor son


tres “heridas”, o sea, tres causas de sufrimiento.

Métrica: 3 estrofas de 4 versos de arte menor (abca/cabc/bacb). Es


un verso libre.

Rima: asonante

Figuras retóricas:

– Anáfora: marcado en verde


– Paralelismo: marcado en amarillo