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Universidad Nacional Experimenta

De los Llanos Occidentales


Ezequiel- Zamora
Vicerrectorado de Producción Agrícola UNELLEZ Guanare.
Programa: Ciencias del Agro y del Mar
Ingeniería: Agronómica
Sub proyecto: Fitopatología

PRINCIPALES MOHOS Y MICOTOXINAS ASOCIADOS A GRANOS DE


MAÍZ

Autores:
Peña Ali C.I.:18.100.011
Romero Julio C.I.:17.509.263
Torbello José C.I.: 18.295.865

Guanare, Noviembre del 2009

La semilla es el árbol del


futuro

Aristóteles,
335 a.c.
INTRODUCCION
El maíz (Zea mays L.) es uno de los cereales más importantes que se cultivan
en el mundo, ya que es una materia básica de la industria para transformarla
en harina, aceite, proteínas, almidón, bebidas alcohólicas entre otros (O.
Luzón, M. Chavarry y C. Manzzani 2006). El maíz aporta en el mundo el 15%
(que representa más de 50 millones de toneladas) de la proteína y el 19% de
las calorías derivadas de los cultivos alimenticios en las dietas mundiales (V.
San 2001). En Venezuela, el maíz es el cereal más importante por la superficie
cosechada y el consumo per capita (A González, N. Labrín y V. Barrientos
2007). La producción de maíz en Venezuela presenta múltiples problemas
derivados de la siembra en zonas agroecológicas, con marcadas diferencias en
cuanto a las características físicas y químicas de los suelos, regímenes
pluviométricos y altitud, entre otros factores climáticos, los cuales influyen en
los rendimientos (P. Monaste rios 2000).
En Venezuela el cultivo se afectado por un grupo considerable de
enfermedades, las cuales pueden ser ocasionadas por hongos, virus o
bacterias. Entre las enfermedades de tipo fúngico se destacan las
podredumbres del tallo y la mazorca; las mismas pueden ser causadas por
diferentes hongos patógenos que producen, no solo un efecto directo sobre la
disminución del rendimiento, sino que tiene enormes implicaciones tanto en la
calidad del grano como en la salud pública y animal, por la producción de
metabolitos tóxicos secundarios llamadas micotoxinas (O. Luzón y M. Chavarry
2007).
En Venezuela ha sido elevada la incidencia de mohos potencialmente
toxigénicos en el maíz. Por tal, motivo, se hace necesario realizar
investigaciones tendentes al monitoreo permanente de la incidencia de mohos
toxigénicos y micotoxinas en genotipos potencialmente utilizables en
explotaciones comerciales bajo condiciones ambientales particulares(O. Luzón
y M. Chavarry 2007).

En la siguiente investigación se tratan los diferentes agentes patógenos


causantes de enfermedades en las semillas de maíz.

REVISIÓN LITERARIA

Enfermedades de post cosecha de los productos vegetales, causados por


ascomicetos y hongos imperfectos:

Las enfermedades de post cosecha de los productos vegetales, órganos de las


plantas, son aquellas que se desarrollan durante la cosecha y posteriormente
durante la selección, empaque y trasporte de los productos al mercado; durante
su almacenamiento en lugares de embarque o en el mercado y durante las
distintas operaciones de manipulación, que se quieren para llevar la cosecha
del agricultor al comerciante mayorista, de ahí a la tienda minorista y por último,
hasta el consumidor. Durante cualquiera de estas operaciones, el producto
puede mostrar los síntomas de enfermedades que empezaron en el campo,
pero que permanecieron latentes hasta su momento; dicho producto puede ser
sometido a condiciones ambientales o a tratamientos que en sí mismos son
perjudiciales para él y que empeoraran su aspecto y disminuyen su valor
alimenticio, o el producto puede ser sometido a condiciones que favorecen su
ataque por microorganismos que producen pudriciones, los cuales hacen que
se pudra una porción de él y que en algunos casos (cuando secretan
sustancias toxicas) hacen que el resto de él no pueda ser consumido o que
tenga un valor nutricional y precio de venta demasiado bajo ( G. Agrios 1996).

Todos los tipos de productos y órganos vegetales son susceptibles a las


enfermedades de post cosecha. En general cuanto más tierna o suculenta sea
la superficie del producto y mayor sea el volumen de agua del producto entero,
es mayor su susceptibilidad al daño e infección por hongos y bacterias. El
grado de daños o las perdidas depende del producto particular, del organismo y
organismo patógeno y de las condiciones de almacenamiento. Aun cuando la
pudrición de las hortalizas y frutos frescos es mucho más común y aparece en
las tiendas minoristas o en casas, la pudrición de los cereales y leguminosas
también es muy común y las pérdidas que producen son bastante
considerables. Sin embargo, las pérdidas de granos y leguminosas, a pesar de
su magnitud, se producen principalmente en los grandes depósitos o en los
almacenes de los agricultores, comerciantes mayoristas o fabricantes, y rara
vez son observadas por el público en general (G. Agrios 1996).

Las pérdidas debidas a las enfermedades de post cosecha se estiman en un 10


a 30% en la producción total de los cultivos, y en algunos cultivos perecederos
no son raras las pérdidas superiores al 30%, sobre todo en los países de sur
América. Las pérdidas de frutos frescos, hortalizas y flores debidas a las
enfermedades de post cosecha a menudo son directas, es decir disminuyen la
cantidad y calidad de los productos afectados. Sin embargo, con respecto a los
granos y legumbres, los daños ocasionados por las enfermedades de
postcosecha, además de las pérdidas directas de calidad y cantidad se deben
también a la producción de algunos microorganismos infectantes, como de
sustancias toxicas conocidas como mico toxinas. Estas sustancias son
venenosas para el hombre o los animales que consumen productos hechos a
base de granos o leguminosas, parcial o totalmente infectadas con dichos
microorganismos. Las mico toxinas son producidas también por algunos
hongos que infectan a las hortalizas y fritos frescos, pero son eliminadas de
ellos durante la selección, preparación o antes del consumo, cuando se
desechan las hortalizas, frutos podridos, o también sus partes podridas. Debido
al uso cada vez mayor, por parte de los grandes fabricantes de enormes
cantidades de hortalizas y frutos frescos para elaborar jugos de frutas y
hortalizas, ensaladas de col, alimentos para niños y otros; el control de calidad
de las hortalizas y frutos individuales se torna casi económicamente impráctico,
de ahí que exista la posibilidad de que la importancia de las infecciones de post
cosecha y la presencia de mico toxinas, preparados ah grandes volúmenes
aumente en el futuro (G. Agrios 1996).
Las enfermedades de post cosecha se deben principalmente, a un número
relativamente pequeño de ascomicetos y hongos imperfectos, a unos cuantos
Oomicetos y Zigomicetos basidiomicetos y algunas especies de bacterias. Esta
últimas son principalmente de los géneros; Erwinia y Pseudomonas. De los
Oomicetos, Pythium y Phitophthora solo producen pudriciones blandas de
hortalizas y frutos carnosos que comúnmente se encuentran en contacto con el
suelo o muy cerca de él, aunque se propagan hacia otros frutos sanos cuando
son almacenados. Otros dos Zigomicetos, Rhizopus y en ocasiones Mucor,
afectan a las hortalizas y frutos carnosos después de haberlos cosechado y
también a los granos y leguminosas almacenadas, así como a los alimentos
preparados tales como el pan (G. Agrios 1996).

Los hongos y las bacterias mencionados anteriormente, como causante de


enfermedades de post cosecha, son a menudo organismos parásitos primarios,
es decir atacan a los tejidos vivos y sanos, a los que degradan y hacen que se
pudran. Sin embargo, es frecuente que con dichos organismos vayan en los
tejidos, otros hongos y bacterias que actúan como parásitos primarios. Así
mismo, no es raro que muchos de estos parásitos primarios ataquen al mismo
tejido simultáneamente o en secuencia. Así es frecuente que algunos de los
parásitos primarios actúen también como parásitos secundarios (G. Agrios
1996)

Muchas de las enfermedades de post cosecha de frutos, hortalizas granos y


leguminosas, son el resultado de infecciones insipientes de las plantas o sus
frutos por patógenos que se encuentran ya en el campo, en tanto las plantas y
frutos estén todavía desarrollándose o después que los fritos o semillas han
madurado en el campo, pero antes de que sean cosechados. Los síntomas de
dichas (infecciones de campo) pueden ser tan inconspicuos que pueden pasar
inadvertidos durante la cosecha. En las hortalizas y frutos carnosos las
infecciones de campo continúan desarrollándose después de la cosecha,
mientras que en los granos y en las leguminosas el desarrollo de dichas
infecciones cesan poco después de ellas. En hortalizas y frutos carnosos
almacenados, las nuevas infecciones pueden deberse a esos mismos
patógenos o a otros, mientras que en granos y leguminosas las infecciones
durante su almacenamiento comúnmente ocasionada por patógenos de
distintos a los que producen infecciones de campo. Como ocurre como las
enfermedades de las plantas ocasionadas por hongos y bacterias, las
enfermedades de post cosecha se ven favorecidas en grado considerable por
la presencia q un alto nivel de humedad y de temperaturas altas. (G. Agrios
1996)

Los granos y leguminosas pueden ser (y ordinariamente son) mantenidos


durante largos periodos, debido a que su contenido de humedad es bajo y
puede ser reducido tan bajo como el 12-14 %. Cuando su contenido de
humedad es bajo, casi ninguno de los hongos que producen las infecciones de
campo, continua desarrollándose y ocasionando nuevas infecciones
inmediatamente, aun cuando los granos vuelvan a humedecerse. Sin embargo,
hay otros hongos que infectan a los granos y las leguminosas que tienen un
contenido de humedad cercano o ligeramente inferior a un 14 o 15%, de ahí
que la severidad y el avance de la infección se incrementa drásticamente con
cualquier incremento, por pequeño que sea el nivel de humedad por arriba de
ese rango. Las temperaturas altas favorecen la infección de los granos que
contienen un alto nivel de humedad, de manera análoga o como ocurre en los
frutos y las hortalizas. Sin embargo, es frecuente que la infección de cómo
resultado, un aumento drástico en la temperatura de los granos humedecidos e
infectados, debido al calor que se produce por la respiración de los hongos y
bacteria que se desarrollan activamente y que producen la infección (G. Agrios
1996).

Pudriciones de granos y leguminosas de post cosecha

Aun cuando varios ascomicetos y hongos imperfectos, tales como Alternaria,


Cladosporium, Colletrotichum, diplodia, Fusarium y helminthosporium ataquen
a los granos y leguminosas en los campos, requieren que el grano tenga un
nivel de humedad demasiado alto (24-25%) para poder desarrollarse y, por lo
tanto, son incapaces de crecer en granos después de haberlos cosechado,
debido a que estos a menudo se almacenan con un contenido de humedad del
12 al 14%. Dichos hongos aparentemente mueren después de algunos meses
durante el almacenamiento o se debilitan hasta un límite en el que no les es
posible infectar a nuevas semillas, pero al mismo tiempo, pueden manchar a
las semillas, matar a los óvulos, debilitar o destruir a los embriones, ocasionar
el arrugamiento de las semillas y producir compuestos (mico toxinas) toxinas
para el hombre los animales (G. Agrios 1996).

La mayoría de las pudriciones o deterioros de los granos y leguminosas


después de la cosecha, durante su almacenamiento y transporte, son causados
por varias especies de hongos Aspergillus. En ocasiones, la infección por
Penisillum se produce en granos o leguminosas almacenadas a bajas
temperaturas y con un contenido de humedad ligeramente por arriba del nivel
normal. Sin embargo, Aspergillus, en particular A. flabus infecta con frecuencia
a los cacahuates y granos de Maíz cuando están aun en el campo, y su
incidencia en este ultimo aumenta cuando los granos son dañados por insectos
u otros agentes patogénicos, así como las pudriciones del tallo, sequia, daño
foliar severo, inundaciones y por otras situaciones de estrés a las que están
sometidas las plantas (G. Agrios 1996).

Cada uno de las distintas especies o grupos de especies de Aspergillus que


ocasionan el deterioro de las semillas, requieren que estas contengan un límite
inferior de humedad bien definido, debajo del cual no se desarrollaran.
Requieren también que las semillas tengan un límite superior y optimo menos
bien definido de humedad; estos y en particular el límite superior están
determinados principalmente por la competencia que se establece entre las
especies asociadas, cuño requerimiento por un contenido optimo de humedad
coincide con el límite superior al cual pueden sobrevivir las primeras especies.
Debido a la competencia con los hongos de campo a otras razones
desconocidas, los hongos del almacén no invaden a los granos en grado
considerable antes de la cosecha (G. Agrios 1996).

Aspergillus y otros hongos del almacén, al invadir los embriones de las


semillas, hacen que disminuya notablemente el porcentaje de germinación de
las semillas infectadas que se utilizan para la siembra. Los hongos del
almacenamiento manchan también a los embriones y semillas que dañan o
destruyen, lo cual disminuye el grado y precio al cual el grano debe venderse;
la harina que contiene más del 20 % de granos manchados permita producir
pan con un volumen menor y de sabor (menos exquisito). En muchos casos,
casi el 100 % de los embriones de trigo pueden ser infectados por Aspergillus
sin que hasta ese momento sean manchados y ese trigo se utiliza con
frecuencia, y sin saber porque en la elaboración de pan y otros productos,
además que no se sabe si dicho grano representa un peligro para la salud de
quien lo consume. La infección de granos, heno, alimentos, algodón y otros,
almacenados en grandes volúmenes o durante un embarque prolongado,
causan incremento en el crecimiento y la respiración del hongo y esto hace que
los materiales se calienten en grado variable; también estos últimos liberan
humedad al respirar, la cual hace que aumente la humedad de los granos
adyacentes. Aun cuando no todos los deshechos de los granos almacenados
den como resultado un calentamiento drástico o incluso detectable, cual
deterioro en proceso despide calor, que en algunos materiales puede elevar la
temperatura hasta 70 ºC o más. Los hongos actúan a niveles inferiores de
humedad donde no hay agua libre disponible, mientras que las bacterias se
desarrollan a niveles más alto de humedad. (G. Agrios 1996)

Micotoxinas y Micotoxicosis.

Uno de los efectos más importantes de las pudriciones de post cosecha, de


frutos y hortalizas y especialmente de semillas y del deterioro de los alimentos
por hongos, es la inundación de micotoxicosis, es decir, enfermedades de
animales y del hombre ocasionadas por el consumo de forrajes y alimentos
invadidos por hongos que producen sustancias toxicas denominadas mico
toxinas. El ergotismo y el envenenamiento por hongos son los ejemplos
clásicos que mejor se conocen de las mico toxicosis y se han conocido desde
hace mucho tiempo, la importancia del problema de las mico toxinas comenzó
a apreciarse durante la Segunda Guerra Mundial, cuando en Rusia y en
muchos otros países el consumo de granos enmohecidos causo en numerosas
personas y animales necrosis en la piel, hemorragias, insuficiencia renal y
hepática e incluso la muerte. Síntomas similares aparecieron también en
caballos que fueron alimentados con paja enmohecida. Sin embargo, no fue
hasta 1960 que un gran número de jóvenes turcos murieron en Inglaterra,
luego de que consumieron cacahuates contaminados, que las investigaciones
intensivas sobre las micotoxinas establecieron que constituyen un problema
mundial. Las mico toxinas representan una amenaza constante para la salud
del hombre y los animales, no solo cuando existen en concentraciones
relativamente altas y ocasionan síntomas de enfermedad agudos, sino quizás
aun mas debido a los efectos crónicos que ejercen sobre la salud y la
productividad, la presencia contante de dosis sub agudas de estas toxinas en
los alimentos y forrajes que se consumen en todo el mundo, sobre todo en los
países en vías de desarrollo (G. Agrios 1996).

Las mayorías de las micotoxinas se ocasionan por hongos tan comunes y de


amplia distribución como Aspergillus, Penisillum y Fusarium, y algunas
ocasionan enfermedades graves e incluso la muerte. Aspergillus y Penisillum
producen sus toxinas principalmente en semillas almacenadas, heno ó alimento
y forrajes procesados con fines comerciales, aunque la infección de las
semillas a menudo se efectúa en el campo. Fusarium produce sus toxinas
principalmente en el maíz y otras gramíneas, que infecta en el campo o
después de que el maíz se almacena en graneros (G. Agrios 1996).

Las mico toxinas que producen cada uno de esos hongos difieren entre sí con
respecto a su formula química, los productos en los que son transformados, las
condiciones bajo las cuales se produce, los efectos que surten en los seres
humanos y varios animales, y en su grado de toxicidad. Sin embargo, muchos
hongos distintos producen las mismas toxinas ó compuestos estrechamente
relacionados (G. Agrios 1996).

Tipos de Micotoxinas.

• Aflatoxinas: su nombre se debe al hecho de que originalmente, se supo


que era producida por A. flavus. Pero se sabe en la actualidad que es
producido por otras especies de Aspergillus. Esta toxina puede ser
producida en las semillas de cereales infectados y en la mayoría de las
leguminosas, pero en ellas alcanza una concentración muy baja (aprox.
50 ppm), que quizás no sea toxico. Durante algunos años, un alto
porcentaje (30 % o más) de las cosechas de maíz de grandes áreas han
contenido una concentración de Aflatoxinas superior a las 100 ppm,
valor que es 5 veces más del que se permite en los alimentos para
consumo humano y en el forraje, utilizado para animales sensibles como
los pollos. Esta toxina existe en una gran variedad de compuestos
derivados que despliegan efectos variables (G. Agrios 1996).

• Toxinas de Fusarium
Dos grupos de toxinas, las Zerallenosas y los Tricotecenos y sus derivados
correspondientes, son producidos por varias especies de Fusarium
principalmente en el maíz enmohecido. La Zearalenona conocida también
como la micotoxina F-2, es producida por Fusarium roseum, Fusarium
moniliformie, Fusarium tricinctum y Fusarium oxysporum. Esta toxina es más
toxica para el cero, en el cual ocaciona anormalidades y degeneraciones del
sistema genital, conocidas “Sindrome estrogénico”. Los cerdos hembras que
contiene dicha toxina muestran vulvas hinchadas, en las que se producen
lesiones de sangrado, atrofia, ovarios no funcionales, aborto y procrean
además crías que al nacer son pequeñas o débiles. Los cerdos machos
muestran signos de afeminación- atrofia de los testículos y alargamiento de las
glándulas mamarias (G. Agrios 1996).

El maíz infectado por Fusarium sp. A menudo induce el vómito en los cerdos o
que éstos se reducen al comer. Aun cuando las bajas concentraciones de la
toxina T-2 inducen el vómito en los cerdos (G. Agrios 1996). Las Fumonisimas,
producidas por Fusarium verticilloides han sido asociadas con la producción de
edema pulmonar en porcinos, leucoencefalomalacia en equinos,
carcinogénesis en primates, toxicidad en aves de corral, alterciones del sistema
nervioso, retardo en el crecimiento y otros problemas asociados con la
destrucción del metabolismo de los esfingolípidos y posiblemente cáncer
esofágico y otros tipos de cáncer en humanos (O. Luzon, M. Chavarri y C.
Mazzani 2007)

Otras toxinas de Aspergillus y Penicillum, además de las aflatoxinas, las


especies de Aspergillus producen otras toxinas en los granos, las especies de
Penicillum producen también las mismas toxinas u otros compuestos similares
en los granos que infectan, según G. Agrios 1996. Las mas importantes de
dichas toxinas son:
Las Acratoxinas: las cuales ocacionan la degeneración y necrosis del hígado y
el riñon, asi como varios otros síntomas en los animales domesticos. Algunas
de estas toxinas persisten en la carne de animales alimentados con forraje
contaminado y pueden ser transmitidas a la cadena alimenticia humana,
planteando un problema de salud pública.

Las toxinas de arroz amarillento, principalmente los compuestos Citreoviridina,


Citrinina, Luteoskynina y la Cicloclorina. Estas toxinas son producidas por las
especies de Penicillum que crecen en el arroz almacenado, cebada, maíz y en
el pescado seco, y producen toxinas asociadas a varias enfermedades tales
como el beri-beri cardiaco, alteraciones nerviosas circulatorias, degeneración
de los riñones y del hígado y muchas otras.

Las toxinas tremorginicas, que ocasionan temblores notables del cuerpo y una
descarga excesiva de la orina, seguida por ataques convulsivos que a menudo
ocasionan la muerte. Son producidas por especies tanto de Aspergillus como
de Penicillum que infectan alimentos almacenados y los que se encuentran en
refrigeración, así como a granos y productos obtenidos a partir de cereales.
Los acidos peniciclico, el cual es carcinógeno, es producido por las especies
tanto de Aspergillus como de Penicillum en los granos de cereales
enmohecidos, forrajes mixtos y en ocasiones en otros en otros productos como
es el caso del tabaco notablemente enmohecido. No son muy comunes en la
naturaleza y su importancia es bastante desconocida.

La paulatina es también una sustancia carcinógena producida por penicillum y


Aspergillus. Es toxica para bacterias, algunos hongos, plantas superiores y
animales. Se encuentra con frecuencia y en forma natural, en alimentos, tales
como frutas o bien en jugos elaborados con frutas parcialmente infectadas por
Penicillum, en el pan que se ha enmohecido espontáneamente, en los
productos de panadería y en la mayoría de los productos comerciales
elaborados con manzana. Así la Paulatina puede constituir un grave peligro
para la salud tanto del hombre como de los animales.
En Venezuela ha sido elevada la incidencia de los mohos potencialmente
toxigenicos en el Maíz. Son numerosas las investigaciones en las cuales se
afirma que la contaminación de los granos de Maiz con A. flavus y F.
verticilliformis, y sus toxinas ocurren desde el campo, además las condiciones
ambientales imperantes en las principales zonas productoras de maíz, juegan
un papel fundamental en su incidencia. Por tal motivo, se hace necesario
realizar investigaciones tendentes al monitoreo permanente de la incidencia
de mohos toxigenicos y micotoxinas en genotipos potencialmente utilizables en
explotaciones comerciales bajo condiciones ambientales particulares (O.
Luzon, M. Chavarri y C. Mazzani 2007).

Métodos de prevención y control


La contaminación con micotoxinas puede ocurrir a campo, donde hay niveles
favorables de humedad ambiental y de la espiga y/o el grano que favorecen
mayormente el desarrollo de Fusarium spp. o durante el almacenamiento o
procesamiento de los granos, donde se favorece mayormente el desarrollo de
Aspergillus y/o Penicillium spp. Los niveles de contaminación con micotoxinas
dependen de la localidad de siembra, del genotipo sembrado, de las
condiciones de manejo en pre y poscosecha, las condiciones ambientales de la
campaña y de la población del patógeno Altos niveles de contaminación con F.
verticillioides y fumonisinas se hallan fuertemente asociados con clima caluroso
y seco durante el período de floración, seguido de períodos de alta humedad
durante el llenado de grano. F. graminearum, en cambio, se ve favorecido por
períodos frescos y húmedos después de antésis y la enfermedad es más
severa cuando el cultivo antecesor es trigo o maíz, debido al rastrojo que
permanece en superficie. Estos niveles de contaminación a campo con
micotoxinas de Fusarium spp. están mayormente asociados con la severidad
de síntomas visibles (Desjardins et al., 1998, Clements et al., 2003; Presello et
al., 2006a, Reid et al., 1996), por lo que el desarrollo y uso de genotipos
resistentes es una alternativa de manejo para reducir la contaminación. Existen
evidencias de que maíces con endosperma flint y maíces pisingallo (maíces
pop corn) son más resistentes a la infección con Fusarium spp. y a la
acumulación de micotoxinas que maíces con endosperma de menor grado de
dureza. Los híbridos tipo “plata” en general tienen a acumular concentraciones
variables de toxina, dependiendo del ambiente de siembra, pero no se puede
asegurar un bajo contenido de micotoxinas en base al tipo de endosperma. La
presencia de insectos también favorece la contaminación con micotoxinas. En
este sentido, los maíces con eventos BT, en general evento MON810, han
demostrado ser efectivos para F. verticillioides y fumonisinas, pero han
demostrado menor efectividad para F. graminearum y sus toxinas DON y ZEA.
La contaminación con aflatoxinas a campo ocurre mayormente durante años
calurosos y secos y es mucho mayor cuando los genotipos se encuentran bajo
condiciones de stress. Si bien el mayor problema ocurre durante el
almacenamiento, la resistencia genética también se presenta como la mejor
alternativa de prevención y control. Es poco lo que se conoce sobre la
efectividad de los tratamientos químicos para Fusarium spp. y Aspergillus spp.
y sobre los tratamientos de decontaminación cuando el maíz ya esta
contaminado. Los métodos de decontaminación si bien son económicos, por lo
general no logran eliminar completamente las toxinas o las transforman en
otros productos también tóxicos. Ante esta situación no es posible hacer
recomendaciones al respecto y lo mejor es tomar medidas tendientes a
prevenir la contaminación.

Control de las pudriciones del grano.


El control de del desecho y deterioro de postcosecha de los granos,
leguminosas, forrajes comerciales y otros, ocasionados por hongos, depende
de ciertas precauciones y condiciones que deben satisfacerse antes y durante
la cosecha y, posteriormente, durante el almacenamiento. Siempre que el
cultivo sea sano y de alta calidad cuando sea cosechado, su infección y
desecho posteriores durante su almacenamiento se podría evitar si: 1) el nivel
de humedad del grano se mantiene a niveles inferiores al mínimo requerido
para el desarrollo de los hongos comunes del almacén. Algunas especies
resistentes de Aspergillus crecerán y ocasionaran deterioro de las semillas de
cereales que contienen un porcentaje de almidón y un nivel de humedad tan
bajo como de 13-13.2%, así como de semillas de soya que tienen un
contenido de humedad de 11.5 a 11.8%. Otras especies requieren un mínimo
de humedad de 14% o más para ocasionar perdidas de granos. 2) La
temperatura del grano almacenado debe mantenerse tan bajo como sea
posible debido a que la mayoría de los hongos del almacén crecen mas
rápidamente a temperaturas entre 30 y 55 ºC, se retrasa su desarrollo del 12 a
15 ºC y a que casi cesa su crecimiento de 5 a 8 ºC. Las temperaturas bajas
retrasan también la respiración de los granos y previenen el aumento de
humedad en ellos. 3) la infestación de los productos almacenados por insectos
y ácaros disminuye considerablemente mediante el uso de fumigantes. Esto
evita que los hongos inicien y continúen su desarrollo con rapidez. 4) el grano
almacenado no debe estar inmaduro o ser demasiado viejo, debe estar limpio,
tener un buen índice de germinación y no haber sufrido de daño mecánico, así
como estar libre de semillas rotas; dicho grano resiste la infección por hongos
del almacén, que de otra forma podrían invadir al gano quebrado o debilitado.

Además de empezar con buenos cultivos sanos y libres de insectos o de llevar


a cabo fumigaciones para eliminar a estos últimos, la solución más simple y
más común para mantener al grano libre de hongos del almacén es mediante el
uso de sistemas de ventilación, en los cuales el aire se difunde a través del
grano a una velocidad de flujo relativamente baja. El flujo de aire elimina el
calor u el exceso de humedad. Puede regularse de tal forma que sea posible
ajustar el contenido de humedad de la masa de granos al nivel deseado y
disminuya la temperatura de 8 a 10ºC, intervalo de temperatura en los cuales
los ácaros y los insectos permanecen latentes y los hongos del almacén se
mantienen casi en reposo.

Taxonomía de Aspergillus
Según (Abarca L. 2000) la taxonomía es una disciplina dinámica y esto
conlleva la realización de cambios en la nomenclatura que no siempre son de
fácil comprensión. Recientemente, se han producido importantes cambios en la
taxonomía de Aspergillus spp y sus teleomorfos. Desde 1965, el texto por
excelencia sobre el género ha sido "The genus Aspergillus" de Raper y Fennell.
Se aceptaba 132 especies subdivididas en 18 grupos. Samson realizó una
recopilación de las especies y variedades descritas posteriormente, con una
revisión crítica sobre la validez de los taxones publicados. La sistemática actual
de Aspergillus se ha visto enormemente influida por los trabajos presentados
en dos reuniones científicas dedicadas exclusivamente a los géneros
Penicillium y Aspergillus. En ellas se realizaron importantes contribuciones
multidisciplinares a la taxonomía del género, y en especial se revisó su
nomenclatura siguiendo las normas del código internacional de nomenclatura
botánica (ICBN). La monografía de Raper y Fennell presentaba serios
problemas de adecuación a dicha normativa, ya que no se había tenido en
cuenta la prioridad de los nombres más antiguos y las especies nuevas
descritas no estaban tipificadas. Los nombres utilizados fueron tipificados por
Samson y Gams y Kozakiewicz . Además, la clasificación infragenérica en
grupos no es aceptada por el ICBN, por lo que Gams et al., reclasificaron el
género y lo dividieron en 6 subgéneros, cada uno de los cuales dividido a su
vez en una o más secciones que se corresponden con los grupos descritos por
Raper y Fennell. Por último, muchas especies del género Aspergillus presentan
un teleomorfo dentro de los ascomicetos, pero Raper y Fennell retuvieron el
nombre Aspergillus tanto para el teleomorfo como para el anamorfo, en
contraposición con el artículo 59 del ICBN. Gams y Samson y Kozakiewicz se
encargaron de realizar los cambios necesarios para su adecuación.
Aunque una de las normas de nomenclatura es que tengan prioridad los
nombres de los sinónimos más antiguos, su estricta aplicación en el género
Aspergillus implicaría sustituir algunos nombres que son ampliamente
utilizados. Con el fin de proteger los nombres en uso, la Comisión Internacional
de Penicillium y Aspergillus, que depende de la División de Micología de la
"International Union of Microbiological Societies" (IUMS), elaboró una lista de
186 especies de Aspergillus y 72 teleomorfos con el anamorfo Aspergillus, que
fue presentada en el "XV International Botanical Congress" celebrado en Tokio
en 1993. Aunque formalmente no pudo ser aprobada, se recomienda
encarecidamente a los taxónomos no adoptar nombres distintos a los de la
lista. Algunos autores propusieron un cambio en la nomenclatura de las
estructuras morfológicas de Aspergillus. Así, se recomienda sustituir los
términos "vesícula", "estipe" y célula pie" por "ápice hinchado", "parte media" y
"parte basal" del conidióforo respectivamente, ya que se trata de tres partes de
una misma estructura. Los términos "fiálide" y métula" se recomienda que sean
sustituidos por "célula conidiógena" y "célula que soporta la célula conidiógena"
o simplemente "célula soporte", respectivamente. Aunque dichas propuestas se
Recogen en la última edición del Ainsworth and Bisby's Dictionary of the Fungi,
no parecen haber tenido mucha aceptación, ya que la mayoría de
investigadores continúan utilizando la terminología tradicional. Algunas de las
especies pueden reproducirse sexualmente. Las formas perfectas de
Aspergillus se incluyen en los géneros Chaetosartorya, Dichlaena, Emericella,
Eurotium, Fennellia, Hemicarpenteles, Neosartorya, Petromyces, Sclerocleista
y Warcupiella. Estos estados teleomórficos se encuentran en la familia
Trichocomaceae, del orden de los Eurotiales, perteneciente al phylum
Ascomycota
La clasificación del género Aspergillus en subgéneros y secciones está basada
fundamentalmente en cuatrocaracterísticas: presencia de teleomorfo, presencia
o ausencia de métulas; disposición de las métulas o fiálides sobre la vesícula y
coloración de las colonias.

Características morfológicas del género


Aspergillus
Aspergillus es un género
mitospórico que se caracteriza por
la producción de hifas
especializadas, denominadas
conidióforos, sobre los que se
encuentran las células
conidiógenas que originarán las
esporas asexuales o conidios. El
conidióforo característico de
Aspergillus, aunque es una
estructura unicelular posee tres partes bien diferenciadas: vesícula (extremo
apical hinchado), estipe
(sección cilíndrica situada debajo de la vesícula) y célula pie (sección final, a
veces separada por un septo, que une el conidióforo con el micelio). Sobre la
vesícula se disponen las células conidiógenas, denominadas habitualmente
fiálides. En muchas especies, entre la vesícula y las fiálides se encuentran
otras células denominadas métulas. Las cabezas conidiales que sólo presentan
fiálides se denominan uniseriadas, y las que presentan fiálides y métulas,
biseriadas.

Diámetro de las colonias y dimensiones de las estructuras comúnmente


utilizadas en la identificación de las especies consideradas.
_____________________________________________________________________________________________________________
Característica A. fumigatus A. flavus A. niger A. terreus E. nidulans
_____________________________________________________________________________________________________________
Diámetro colonias (mm)
CYA 25ºC 45-70 65-70 55-70 30-50 40-50
MEA 25ºC 45-65 60-70 50-70 30-65 35-60
CY20S 25ºC 40-60 65-70 68-70 45-70 40-50
CYA 37ºC 60-70 55-65 50-70 50-65 50-70
Estipe (longitud, μm) 200-400 400-800 400-3000 100-250 70-150
Vesícula (anchura, μm) 18-30 20-45 30-75 12-20 8-12
Métulas (μm) - 8-10 x 5-7 12-20 x 3-6 5-7 x 2-3 5-7 x 2-3
Fiálides (μm) 5-9 x 2-3 8-12 x 3-4 7-10 x 3-4 7 x 1,5-2,5 5-8 x 2-3
Conidios (μm) 2-3 3-6 3,5-4,5 2-2,5 3-4
Cleistotecios (μm) - - - - 100-250
Ascosporas (μm) - - - - 4,6 x 3,5-4
Células de Hülle (μm) - - - - 10-25

Características utilizadas en la identificación de las especies


Los criterios seguidos hasta el momento para clasificar las especies del género
Aspergillus y sus teleomorfos son principalmente morfológicos. No obstante, en
algunas secciones se han realizado además estudios bioquímicos o
moleculares encaminados a resolver algunos de los problemas planteados en
su clasificación. El sistema de identificación propuesto por Klich y Pitt, utiliza
tres medios de cultivo y dos temperaturas de incubación. Cada cepa debe
sembrarse en tres puntos en dos placas de medio CYA (Czapek Yeast extract
agar), una placa de CYA con 20% de sacarosa (CY20S), y una placa de MEA
(agar extracto de malta). Una de las placas de CYA se incuba a 37ºC y las
restantes a 25ºC. Tras siete días de incubación se procede a la observación de
las características morfológicas macroscópicas y microscópicas de los cultivos.

Principales características macroscópicas:


- diámetro de las colonias
- coloración del anverso y del reverso de las colonias
- presencia de esclerocios
- presencia de gotas de exudado
- presencia de pigmento difusible
- textura de las colonias

Principales características microscópicas:


- disposición de las métulas o fiálides sobre la vesícula
- longitud y anchura de los estipes
- forma y diámetro de las vesículas
- longitud y anchura de las métulas y fiálides
- forma, diámetro, ornamentación y color de los conidios
- forma, tamaño y color de las células de Hülle
- forma, tamaño y color de las ascosporas

Aspergillus flavus Link


Características macroscópicas:
Colonias de color verde oliváceo a verde
amarillento; micelio blanco; esclerocios,
cuando están presentes, de color marrón
oscuro a negro, variables en forma y
tamaño; reverso incoloro, marrón claro o
anaranjado; textura de la colonia
variable, generalmente lanosa o flocosa.
Colonias de color oliváceo y
ocasionalmente verde oscuras; micelio
blanco, apenas visible; esclerocios a veces presentes de color marrón a negro,
variables en tamaño y forma; reverso generalmente incoloro y a veces amarillo
pálido. Colonia flocosa, especialmente en la zona central.

Características microscópicas
Cabezas conidiales uniseriadas y biseriadas, principalmente radiales; estipes
normalmente rugosos, hialinos o de color marrón pálido. Vesícula esférica;
métulas ocupando prácticamente toda la superficie de la vesícula. Conidios
globosos o elipsoidales, lisos o ligeramente rugosos.

La taxonomía de la sección Flavi basada únicamente en criterios morfológicos


pone de manifiesto la dificultad de identificación de muchos de los aislamientos.
Los estudios morfológicos, bioquímicos y genéticos realizados hasta el
momento evidencian que la diferencia entre las especies más frecuentes es
pequeña. Una de las propuestas más discutida es la realizada por Kurtzman
et al., que reduce muchas especies de la sección a la categoría de subespecie
o variedad de A. flavus.

Aspergillus niger van Tieghem


Características macroscópicas:
Colonias de color negro o marrón muy oscuro; reverso incoloro a amarillo;
colonia densa, granular a flocosa. Textura granular a flocosa.
Características microscópicas
Cabezas conidiales biseriadas y
radiales; estipes de paredes gruesas,
lisos, hialinos, amarillentos o de color
marrón pálido. Conidios globosos de
color marrón, normalmente muy
rugosos con crestas irregulares y
protuberancias.

Al-Musallam en su revisión constató


que dos nombres más antiguos, A. phoenicis (Corda) Thom 1840 y A. ficuum
(Reichardt) Hennings 1867, eran sinónimos de A. niger. La conservación del
nombre A. niger fue formalmente propuesta por Kozakiewicz et al., y aceptada
posteriormente. La taxonomía de los componentes de Aspergillus sección Nigri
es una de las más complejas del género. Basándose en características
morfológicas, las doce especies propuestas por Raper y Fennell, quedaron
reducidas a cinco especies claramente distinguibles, y un complejo de especies
denominado agregado A. niger, formado por dos especies A. phoenicis y A.
niger, esta última dividida a su vez en seis variedades y dos formas. Según
este sistema de clasificación, A. niger van Tieghem se denominaría A. niger
var. niger. La dificultad que presenta la identificación de las especies del
agregado ha propiciado la aplicación de otros criterios. Kusters van Someren et
al., basándose en los patrones de RFLP del rDNA obtenidos, propusieron la
división del agregado A. niger en dos especies morfológicamente idénticas: A.
niger (rDNA tipo I) y A. tubingensis (rDNA tipo II), denominadas así ya que
entre las cepas del grupo I se encontraba la cepa neotipo de A. niger (CBS
554.65) y entre las del grupo II, la cepa tipo de A. tubingensis (CBS 134.48).
Esta división ha sido posteriormente corroborada mediante otras técnicas
moleculares.

Aspergillus terreus Thom


Características macroscópicas
Colonias de color marrón canela o marrón amarillento;
micelio blanco; reverso amarillo, dorado o marrón; a veces
pigmento difusible amarillento. Colonia aterciopelada,
lanosa o a veces flocosa en la zona central, plana o con
surcos radiales. blanco apenas visible; reverso en tonos
amarillentos; textura granular o algo flocosa.
Características microscópicas
Cabezas conidiales biseriadas, en columnas compactas;
estipes de pared lisa, hialinos. Vesículas de forma variable, esférica o
subglobosa; métulas ocupando la mitad o dos tercios de la vesícula. Conidios
lisos, globosos o subglobosos.

Penicillum ssp.
Los Penicilios son mohos comunes que desarrollan sobre los más diversos
substratos: granos, paja, cueros, frutas, etc. Su identificación en base a las
características morfológicas fue caótica hasta que Pitt (1980) normalizó las
condiciones de cultivo y Frisvad (1981) consideró la formación de los
metabolitos secundarios en la descripción de las especies. La importancia de
estos mohos en la alimentación humana y animal se debe a que, además
causar deterioro, producen toxinas (Pitt & Leistner 1991).

Según (L. Carrillo 2005) las especies del género Penicillium Link pueden
caracterizarse como ubicuas con toda propiedad. Algunas habitan el suelo,
otras prefieren la vegetación en descomposición, otras crecen bien en sustratos
como frutos de cereales y madera. Su acción en relación con los procesos
naturales de reciclado de materiales biológicos es muy importante. Abundante
y característico, el géneroPenicillium con sus colores verdosos y azulados, sin
duda forma parte importante del concepto primario de moho que todo ser
humano posee.
El nombre genérico Penicillium, del latín penicillus (el pincelito), fue publicado
por primera vez en la obra de Link “Observationes in Ordines Plantarum
Naturales” en 1809. El mismo hace referencia a la morfología de la estructura
conidiógena característica del género, que se asemeja a un pequeño pincel .
Dicha estructura conidiógena se denomina “penicilio”. El penicilio, que puede
presentar distintos grados de complejidad, se sustenta sobre el pie del
conidióforo, y este último surge de una hifa fértil. El pie del conidióforo junto con
el penicilio constituyen el conidióforo . Entre las monografías más importantes
de los últimos cincuenta años sobre el género Penicillium merecen destacarse
los trabajos de Raper & Thom , Samson et al., Pitt y Ramirez. Todos estos
trabajos han reconocido a las características morfológicas del conidióforo como
carácter taxonómico primario. La monografía de Raper & Thom “A Manual of
the Penicillia” es una obra clásica sobre el género. Los autores consideraron la
textura de las colonias como un carácter taxonómico importante. Asimismo se
puso mucho énfasis sobre la practicidad en la determinación de las especies.
Según la opinión de Pitt, Raper y Thom en estrecha colaboración con Fennell,
produjeron el primer sistema de clasificación realmente práctico y manejable
sobre el género Penicillium, que fue usado casi universalmente durante más de
dos décadas. Samson et al. Revisaron las especies ubicadas por Raper &
Thom en las subsecciones Fasciculata, Lanata y Funiculosa.

La interacción de Penicillium con el hombre origina diversos efectos, algunos


beneficiosos como la producción de antibióticos, la realización de
modificaciones químicas en moléculas biológicas, etc.; otros perjudiciales,
como el deterioro de varios tipos de manufacturas y la producción de
metabolitos secundarios tóxicos (micotoxinas) en alimentos y piensos. La
producción de micotoxinas por especies de Penicillium constituye un serio
problema que pone en riesgo la salud humana y animal. Esto se conoce desde
1891 cuando Sakaki, en Japón, demostró que un extracto alcohólico de arroz
enmohecido (arroz amarillo) resultaba fatal para perros, conejos y cobayos,
cuyos síntomas indicaban parálisis del sistema nervioso central. Las especies
del género sintetizan un amplio espectro de micotoxinas con estructuras
químicas muy diversas. Sin embargo, en función de su acción biológica pueden
clasificarse en dos grandes grupos: las que alteran las funciones renal y
hepática y aquellas que son neurotóxicas. La producción de micotoxinas en el
género observa cierta tendencia inespecífica, es decir, suelen ser varias las
especies que producen la misma toxina. Las nefrotoxinas de Penicillium son, a
grandes rasgos, asintomáticas o causantes de debilidad generalizada en
humanos y animales. La producción de nefrotoxinas fue adjudicada en varias
oportunidades a especies erróneas. Así se generó, en el curso del tiempo, una
gran confusión. A ésto se sumó el efecto de los cambios naturales en la
taxonomía del género a medida que el conocimiento relacionado con los
taxones que lo componen se profundizó y amplió. De este modo, trabajos muy
depurados y concebidos para contribuir a esclarecer la relación entre las
toxinas producidas y las especies productoras brindaron información que no
coincidió en todos sus aspectos (R. Comerio 2000).

Morfología
Este género se caracteriza por formar conidios
en una estructura ramificada semejante a un
pincel que termina en células conidiógenas
llamadas fiálides.
Los conidióforos del género Penicillium, cuyas
ramificaciones se ubican formando verticilos. Si
hay sólo un verticilo de fiálides el pincel es
monoverticilado. Las ramificaciones de un
pincel poliverticilado son ramas, rámulas,
métulas y fiálides. Los conidios generados en
fiálides suelen llamarse fialoconidios para
indicar su origen. En la fiálide, al dividirse el núcleo, se extiende
simultáneamente el extremo apical que luego se estrangula separando a la
espora recién formada. Se llama conectivo a la porción de pared que une entre
sí a los conidios permitiendo la formación de cadenas, y en algunas especies
se aprecia claramente con el microscopio óptico (Webster 1986). Los
filamentos o hifas alcanzan un diámetro entre dos o tres micrómetros y tienen
septos con un poro central que no es visible al microscopio óptico. Las paredes
del estípite, las ramas o las métulas pueden ser lisas, rugosas o equinuladas.
La pared de las fiálides es siempre lisa. Las fiálides pueden tener forma de
ánfora o bien ser casi cilíndricas con la porción apical en forma de cono. El
tamaño máximo de las fiálides es de 15 mm y la parte terminal no supera los 3
mm de largo. Los conidios son esféricos o elipsoidales, unicelulares, hialinos
que en masa se ven de color verde, verde azulado, verde aceituna o gris. La
pared de los conidios es lisa o rugosa según las especies (Webster 1986). El
género Penicillium está subdividido en grupos o subgéneros de acuerdo a la
morfología de los pinceles aunque también se tiene en cuenta la velocidad de
crecimiento. La serie Monoverticillata (Bridge et al. 1992) o subgénero
Aspergilloides (Pitt & Hocking 1997), comprenden a todos los penicilios
monoverticilados. En ellos el estípite suele tener mayor diámetro en la zona
donde se implantan las fiálides, sin llegar a ser una vesícula como en el género
Aspergillus. La serie Terverticillata o subgénero Penicillium, comprende a las
especies que tienen tres, a veces cuatro, niveles de ramificaciones y son de
crecimiento relativamente rápido sobre Czapek-Glicerol. Las especies con
pinceles biverticilados, generalmente simétricos, cuyas colonias son de
crecimiento lento sobre Czapek-Glicerol se agrupan en la serie Biverticillata
symmetrica, o subgénero Biverticillium, pero a veces suele haber algunos
pinceles terverticilados. Las fiálides son delgadas, con el ápice alargado y
alcanzan la misma longitud que las métulas. Si los pinceles son biverticilados o
irregulares, a veces junto a monoverticilados, con las fiálides en forma de
ánfora y más cortas que las métulas, se las reúne en el subgénero Furcatum
que comprende especies de las series Biverticillata asymmetrica y Divaricata.
Las colonias de este subgénero crecen relativamente rápido en Czapek-
Glicerol (Bridge et al. 1992, Pitt & Hocking 1997). Las cepas de Penicillium con
reproducción sexuada corresponden a los géneros teleomórficos Eupenicillium
que forma cleistotecios con pseudoparénquima constituído por células de pared
engrosada, y Talaromyces que presenta los ascos rodeados de hifas
entrelazadas formando la delgada pared del gimnotecio (Pitt & Hocking 1997).
Eupenicillium y Talaromyces tienen además otros anamorfos en los géneros
Torulomyces el primero y Geosmithia, Merimbla y Paecilomyces el segundo
(Pitt et al. 2000).

Identificación
Es importante poder diferenciar los Penicilios de los otros hongos que forman
esporas en conidióforos ramificados. El más parecido es el género
Paecilomyces que tiene fiálides con el ápice muy alargado, conidios elípticos y
colonias de tonos pardos pero nunca verdes. El género Geosmithia se originó
al separar de Penicillium las especies que forman colonias blancas a beiges,
esporas casi cilíndricas y fiálides rugosas y cilindroides que se estrechan
súbitamente en el ápice. Las especies de Gliocladium tiene fiálides con el
extremo curvado y esporas mucosas que se aglomeran, mientras que los
Penicilios originan xerosporas en fiálides con un eje de simetría. También las
especies de Trichoderma forman conidios mucosos que se reúnen en
cabezuelas con tonos verdes. El género Scopulariopsis produce colonias
pardas y esporas en anélides (Pitt & Hocking 1997). PENNAME (Pitt 1991) era
una clave que permitía identificar los Penicilios comunes con ayuda de una
computadora. Usaba las características macromorfológicas de las colonias
sobre Czapek-Levadura, Malta-Glucosa y Czapek-Glicerol luego de 7 días a
25°C, y la posibilidad de crecer a 5 ó 37°C. También se necesitaba conocer las
características micromorfológicas observadas en un microcultivo. PENIMAT
(Bridge et al. 1992) era también un programa para identificar Penicillios, pero
solamente los terverticilados. Se requerían los datos fisiológicos como:
alcalinización de los medios con ácidos orgánicos, creatina, urea o tween 80,
crecimiento en presencia de nitrito, creatina o ácido acético, hidrólisis de
caseína o almidón, producción de ureasa, pigmentación en Czapek con 4% de
oxalato de amonio y formación de algunos metabolitos secundarios. Pero
ambos programas están desactualizados pues en el afán de estabilizar la
nomenclatura y mejorar la taxonomía, cada año se proponen nombres nuevos
además de la reactivación de viejas denominaciones mediante la
neotipificación. Pitt et al. (2000) dan una lista de todas las especies aceptadas
en el “International Workshop on Penicillium and Aspergillus” reunido en
Holanda en 1997, que contiene 50% más de especies de Penicillios que las
descriptas por Pitt en 1980.
Cultivos
En los estudios taxonómicos las cepas son sembradas y observadas bajo
condiciones de laboratorio normalizadas empleando medios como Czapek-
Levadura, Malta-Glucosa o Czapek-Glicerol, sin embargo hay variabilidad
aunque mínima, según la fuente del agar, agua o extracto de levadura, así
como con el volumen de medio vaciado en las placas (Okuda et al. 2000). La
aparición de los cleistotecios o gimnotecios en el término de una a tres
semanas y el aspecto de los ascosporos son los principales elementos para
identificar a los teleomorfos. Hay que considerar también los errores
ocasionales por cambios imprevistos de la temperatura de incubación o de la
composición del medio, por lo que las pruebas deben ser repetidas al menos
una vez (Pitt 1980). Las colonias de Penicillium son circulares si no hay
impedimento alguno para su crecimiento, con un borde neto muchas veces sin
fructificación y mostrando el color del micelio. Éste es generalmente blanco,
pero en algunas especies es amarillo, anaranjado, púrpura o pardo claro. La
superfice de la colonia madura, o sea con sus conidios formados, puede ser:
aterciopelada, ligeramente algodonosa o con pequeños haces (fascículos) de
conidióforos. En unos pocos casos los haces miden varios milímetros
(coremios) con el extremo constituído por las cadenas de esporas (Pitt 1980).
Los medios como Malta-Sacarosa, Creatina-Sacarosa, Creatina -Diclorán y
Sacarosa-Diclorán, permiten aislar y diferenciar Penicilios, incubando a 25°C
durante una semana. El agregado de 0,5% de ácido acético glacial al medio
favorece el aislamiento de P. roqueforti (Frisvad et al. 1992). Algunas especies
son tolerantes a 100 mg de cicloheximida/mL de Malta-Glucosa, por ejemplo P.
glabrum, P. brevicompactum, P. griseofulvum, P. olsonii y P. aurantiogriseum,
los que crecen al 30-70% de la velocidad de crecimiento de los testigos (Seifert
& Giuseppin 2000).

Ambiente
Los Penicillios crecen sobre los alimentos preparados o sus materias primas,
ya sean de origen vegetal o animal, si hallan la actividad del agua y los
nutrientes necesarios. Temperatura y actividad del agua necesarias para el
crecimiento de algunas especies de La baja temperatura de almacenamiento
disminuye la velocidad del deterioro de las frutas infectadas por P. expansum,
pero no lo previene. Los granos de cereales pueden contener P.
aurantiogriseum aún antes de la cosecha, especialmente en las épocas
húmedas, pero la mayor contaminación ocurre en los depósitos donde se
mantienen las esporas desde una cosecha anterior (Lacey 1989 ). La
esporulación a una baja actividad del agua permite a los hongos completar su
ciclo de vida sobreviviendo a las condiciones adversas, para ser luego
diseminados por insectos y ácaros. P. aurantiogriseum esporula a una actividad
del agua de 0,86 si la temperatura es 16 ó 30°C, pero a 23°C a una actividad
próxima a 0,83 (Magan & Lacey 1988). Los Penicilios como los Aspergillus no
son afectados por la luz y esporulan fácilmente en la obscuridad. P.
aurantiogriseum y especialmente P. roqueforti pueden tolerar.

Fusarium ssp.
Es un patógeno común del maíz. Ocasiona pérdidas significativas en los
rendimientos y afecta la calidad sanitaria de los granos de maíz. En el casquete
de cada grano o grupo de granos distribuidos en la mazorca, hay una
coloración rosa-salmón a marrón rojiza. A medida que la enfermedad progresa,
crece un moho pulverulento o algodonoso de color rosa. Granos de maíz
aparentemente sanos pueden contener el hongo y latoxina, sin mostrar el signo
de la contaminación fungosa.

Morfología
La forma y tamaño de las esporas es la
característica principal para el reconocimiento
de los fusarios. Las esporas están dispersas
en el micelio aéreo o en esporodoquios o
masas limosas (pionotos). Los macroconidios
son curvados, pluriseptados, con una célula
apical más o menos puntiaguda y en muchas
especies con una célula basal en forma de
pie. Los microconidios son comúnmente
unicelulares, elipsoidales, fusiformes,
claviformes, piriformes o subglobosos,
similares en ancho a los macroconidios, con
una base redondeada o truncada, por lo general formando cabezuelas
mucosas, pero en algunas especies en cadenas basípetas. No siempre son
producidos ambos tipos de esporas. Los conidióforos del micelio aéreo en
algunos casos sólo constan de una célula conidiógena, en otros están
ramificados, a veces en verticilos. Las monofiálides producen conidios desde
una sola abertura y en las polifiálides surgen las esporas desde más de una
abertura en la misma célula (Booth 1971).
La presencia de una célula basal con forma de pie en los macroconidios se
considera característica de Fusarium pero varios géneros de Coelomycetes
también la tienen. A su vez unas pocas especies de Fusarium presentan
conidios pluriseptados sin esa célula basal y se las llama mesoconidios (Seifert
2001). Algunas especies presentan clamidosporas terminales, laterales o
intercalares, a veces formando cadenas. Las células conidiales ocasionalmente
se transforman en clamidosporas. Algunas especies forman esclerocios
irregulares, de color beige, ocre, pardo o gris obscuro. Las colonias de los
distintos fusarios que crecen moderada a profusamente, tienen diversos
colores (blanco, rosado pálido, rojo, anaranjado, púrpura, celeste, verde
aceituna o pardo), especialmente en el el reverso de la colonia, excepto pardo
obscuro o negro. El micelio es ralo o denso, ya sea algodonoso, como un fieltro
o con una zona central de funículos, pero en algunos casos es limoso. Hay
fusarios con pionotos de color anaranjado. Los pigmentos que difunden en el
agar suelen variar de color o tono con el pH. Algunas especies presentan
zonas concéntricas de distinta morfología macroscópica debido a la secuencia
luz - obscuridad (Seifert 2001). Los teleomorfos producen peritecios y
pertenecen a los géneros Cosmospora, Gibberella, Nectria (Albonectria,
Haematonectria), Monographella y Plectosporium (Samuels et al. 2001). La
mayoría de las especies son heterotálicas. Ocasionalmente se suele observar a
N. haematococca Berk. & Br. (F. solani) en los cultivos corrientes y con
frecuencia los peritecios de la homotálica G. zeae (Schw.) Petch (F.
graminearum) al prolongar la incubación (Booth 1971). Las características
micromorfológicas de algunas especies se presentan en las figuras de la clave
dada en capítulo 10.

Cultivos
Para aislar el hongo que se encuentra dentro de los vegetales hay que
desinfectar la superficie sumergiendo el material durante 5 minutos en
lavandina concentrada comercial diluída 1/10. También se suele emplear agua
oxigenada 10 volúmenes o etanol 75°. Luego se corta el tejido con un
instrumento estéril y se toma con una aguja o gancho un trocito del interior del
mismo para depositarlo sobre un medio selectivo (Peptona-Diclorán, Papa-
Glucosa-Diclorán) o Papa-Sacarosa (cap. 3). A las 48 hs de incubación a 25°C
hay suficiente desarrollo como para hacer un repique, excepto en el caso de los
pocos fusarios que requieren una temperatura de 18°C (Thrane et al. 1992).
Para la obtención directa de las especies de Fusarium en los cereales, se
depositan los granos con la superficie desinfectada sobre placas del medio
Papa-Glucosa-Diclorán, Papa-Sacarosa o Malta-Glucosa (cap. 3) y se incuba 7
días a 25°C bajo luz diurna indirecta o artificial (Pitt & Hocking 1997).
Cuando hay esporodoquios en la superficie vegetal se coloca una gota de agua
estéril sobre los mismos y la suspensión de esporos se toca con el asa para
levantar la gota que se extenderá en trazos por una superficie gelificada estéril.
Con 30 a 50 aumentos se ubica el esporo y con una aguja se separa el trozo
de gel para depositarlo en el medio de cultivo. Si se deja durante una noche
para que germinen las esporas, se facilita la observación y el transplante. De
igual manera se suele tratar un cultivo para obtener el desarrollo originado en
una sola espora (Booth 1971). Tanto para la identificación de las cepas como
para la producción de toxinas se requiere un cultivo bien esporulado. Esto se
favorece incubando a la luz solar indirecta o bajo un equipo de dos tubos
fluorescentes, uno "luz de día" y otro "luz negra", encendidos cada doce horas.
Como las cepas de colección suelen esporular poco, conviene sembrarlas en
Zapallo (cap.3) u hojas de clavel desinfectadas e insertas en Agar-Agua
(Nelson et al. 1983) o el medio para esporulación (Seifert 2000).
Los cultivos deben estar bien aireados porque el CO2 suprime la formación de
los conidios. La pigmentación puede variar con el pH. Debido a que la manera
de formarse los esporos y las características de la célula conidiógena son
fundamentales para la identificación de los fusarios, es necesario hacer un
microcultivo (cap. 3) (Seifert 2000).

Identificación
Los conceptos de especies fúngicas están basados sobre la morfología, los
experimentos de entrecruzamiento o los datos moleculares, o en la integración
de dos o tres de estos juicios (Yli-Mattila et al. 2002). Aunque los
macroconidios son considerados típicos de Fusarium, hay otros géneros que
forman esporas parecidas, con célula pie o sin ella. Pero la mayoría de estos
hongos producen conidiomas de tipo acervular, estromático o picnidial y los
fusarios presentan esporodoquios. Por otra parte si los fusarios no producen
macroconidios pueden ser confundidos con otros géneros.
Nelson et al. (1983) pusieron orden a la taxonomía de esa época empleando un
substratro natural para favorecer la conidiogénesis. Desde entonces hubo
cambios en la nomenclatura y aparecieron nuevas especies. La “Fusarium
Interactive Key” de Seifert (2000) permite conocer la proximidad de una cepa a
la mayoría de las especies reconocidas. La producción de metabolitos
secundarios contribuye también a la identificación. El cruzamiento en las
especies que forman estructuras teleomorficas confirma la identificación en las
cepas heterotálicas.

Ambiente
Las especies F. avenaceum, F. culmorum, F. graminearum, F. poae, F.
semitectum, F. sporotrichioides y F. tricinctum se encuentran en cereales, F.
nygamai, F. subglutinans y F. verticilloides en maíz, F. thapsinum y F.
chlamydosporum en sorgo, mientras que F. nygamai y F. fujikuroi se hallan en
arroz. En legumbres se observan F. chlamydosporum y F. tumidum, y en papa
F. solani. Las especies F. acuminatum, F. equiseti, F. oxysporum, F.
proliferatum, F. sambucinum y F. solani se encuentran en diversos substratos
(Marasas et al. 1984, Samuels et al. 2001 ).
Las especies de Fusarium se encuentran en los vegetales antes de la cosecha.
Como persisten en los productos almacenados, si la actividad del agua lo
permite crecerán causando alteraciones y a veces produciendo toxinas. Salvo
F. culmorum, los fusarios no compiten bien con las especies de Aspergillus
y Penicillium (Lacey 1989).
Algunos fusarios son patógenos de los cereales y pueden formar micotoxinas
en los granos aún antes de la cosecha. Otros fusarios pueden crecer en el
refrigerador y aquéllos con capacidad competitiva contribuir a la podredumbre
de frutas y hortalizas almacenadas. La persistencia de los fusarios en el suelo
durante uno a varios años se debe, principalmente, a la presencia de los
clamidosporas. Estos requieren para germinar fuentes exógenas de
nutrimentos por lo que son muy sensibles al antagonismo, pero su distribución
casi universal indica la omnipresencia de los microambientes específicos. La
tolerancia de algunos fusarios, tales como F. oxysporum y F. solani, a una
alta presión parcial de CO2 permite el aislamiento selectivo de los mismos a
partir de algunos substratos muy poblados (Griffin 1973).
La velocidad de crecimiento suele variar a la temperatura óptima, pero no la
respuesta al pH. El pH óptimo para F. equiseti está entre 5,5. y 7,5 y para F.
graminearum alrededor de 7,2. F. verticilloides tolera un amplio rango de pH,
desde 3 a 9,5. Estas dos últimas especies crecen bien a 25 y 30ºC.

ANTECEDENTES.
Yacurito, estado Portuguesa, En esta localidad se cosecharon 69 muestras
de Maíz compuestas de 23 parcelas de igual número de híbridos ciclo 2002-
2003. Las especies de mohos predominantes fueron A. flavus y F.
verticillioides, lo cual coincide con investigaciones previas realizadas en
Venezuela en las cuales se mencionan a estas especies como las principales,
infectando al maíz desde el campo en las zonas productoras más importantes.
Resultados similares fueron encontradas en Costa Rica donde una de las
especies predominantes en maíz fue F. verticilliodes. Todas las muestras en
esta localidad resultaron colonizadas, entre otras, por ambas especies de
mohos. El análisis de varianza para la incidencia de A. flavus y F. verticillioides,
arrojo diferencias altamente significativos entre genotipos (cuadro 1). El hibrido
mas colonizado por A. flavus fue D-2002y resulto ser significativamente
deferente de trece de los hibridos. Por otro lado, SF.98 fue menos colonizado y
solo fue diferente de los cinco hibridos con la mayor colonización.

La incidencia de A. flavus fue alta en cinco genotipos, intermedia en siete y


baja en los restantes. Para F. vercillioides, la mayor incidencia se encontró en
D-2562 el cual resulto significativamente diferente de 10 de los híbridos. Por
otro lado, P-30F94 fue el menos colonizado y significativamente diferente de 22
híbridos restantes. La incidencia de F. vercillioides fue alta en cinco genotipos,
intermedia en siete y baja en los restantes, se confirmo la tendencia observada
en investigaciones previas, según la cual, generalmente, los genotipos más
colonizados por A. flavus se encuentran entre los menos colonizados por F.
verticillioides.

El análisis de varianza para contenido de aflatoxinas arrojo diferencias


altamente significativas entre genotipos. en la comparación de medias, los
híbridos P-30B87 y P-30F94 que presentaron la mayor contaminación (113,45
y 60,00 ng/g, respectivamente) resultaron se significativamente al resto y
fueron los únicos que excedieron la tolerancia de 20 ng/g establecida para el
maíz en Venezuela. La baja contaminación con aflatoxinas encontrada en la
mayoría de los híbridos, a pesar de la alta incidencia de A. flavus, explica por el
hecho de que las muestras fueron trasladadas de inmediato al laboratorio,
secadas, divididas en submuestras de trabajo y refrigeradas, reflejándose en
los análisis la real situación de campo. La síntesis de aflatoxinas se acelera con
manejo deficiente durante la poscosecha temprana periodo en el cual los
contenidos de humedad en los granos son altamente favorables para la síntesis
de aflatoxinas.

El hibrido Tocorón-370 resultó ser el único que excedió la tolerancia del 1 ug/g
de fumonisinas establecida para maíz en algunos paises. No fueron
encontradas diferencias significativas entre genotipos para contenido de esta
micotoxina. La inusualmente baja contaminación encontrada en la mayoría de
los genotipos, a pesar de la alta incidencia de F. verticillioides fue contraria a
los resultados de investigaciones previas en la que se determinaron contenidos
superiores de fumonisinas como por ejemplo en D-2002 en otra localidad del
estado Portuguesa .

Las diferencias observadas en la susceptibilidad a A.flavus y F. verticilloides


confirman influencia del genotipo en su comportamiento ante esos patógenos y
menos evidentes resultaron las diferencias observadas al evaluar la incidencia
de micotoxinas. Esto también ha sido explicado en el sentido de que
mecanismo genéticos distintos e independientes operan en la reacción a una
especie de moho y a su micotoxina.

Las Velas, Estado Yaracuy. En esta localidad se cosecharon 75 muestras


compuestas, en 25 parcelas de igual número de híbridos. Las especies de
moho predominantes fueron A. flavus y F verticillioides, lo cual coincide con lo
observado en el estado Portuguesa y con otras investigaciones realizadas en
Venezuela las cuales mencionan a estas especies como las principales,
infectando al maíz desde el campo en las zonas productoras más importantes.
Todas las muestras en esta localidad resultaron colonizadas, entre otras, por
ambas especies de mohos. El análisis de varianza arrojo deferencias altamente
significativas para la incidencia de ambas especies. el hibrido mas colonizado
por A. flavus fue P-30B87 y fue diferente del resto, mientras que los tres
híbridos menos colonizados (0,4%) resultaron significativamente diferentes
solamente de los tres híbridos mas colonizados la incidencia de A. flavus fue
alta solamente en P-30B87, intermedia en HS-11 y baja en los restantes. la
baja incidencia de A. flavus observada fue usualmente para el estado Yaracuy
donde investigaciones previas mostraron alta incidencia de mohos de este tipo
durante dos años.

Para F. verticilloides, la mayor incidencia se encontró en HS-9 el cual no fue


significativamente diferente de cuatro de los híbridos. Por otro lado. SK-198 fue
el menos colonizado y solo fue significativamente diferente de nueve híbridos.
La incidencia de F. verticilloides fue alta en cinco genotipos, intermedia en siete
y baja en los restantes. Los híbridos D-2562 y D-2002 estuvieron entre los tres
más colonizados por este moho, tal como ocurrio en el Yacurito Edo.
Portuguesa. Según la escala utilizada, su incidencia fue baja en l6 genotipos,
intermedia en ocho y alta en HS-9.

El análisis de varianza para contenido de aflatoxinas arrojó diferencias


altamente significativas entre híbridos. En la comparación de medias, los
híbridos P-1409BW y HS-9 fueron los únicos contaminados con 3,3 y O,5 ng/g,
respectivamente , y solamente el primero resultó ser diferentes de los demás.
Veintitrés híbridos no presentaron contaminación y ninguno excedió la
tolerancia de 20 ng/g establecida para maíz en Venezuela. La baja
contaminación con aflatoxinas encontrada en la mayoría de los híbridos,
guarda una estrecha relación con a incidencia de A. flavus y con el hecho de
que las muestras fueron trasladadas de inmediato al laboratorio, divididas en
submuestras de trabajo y refrigeradas, reflejándose en estos análisis la real
situación de campo.

El sombrero, Estado Guárico. En esta localidad se cosecharon 63 muestras


compuestas, en 21 parcelas de igual número de híbridos. Las especies de
moho predominantes fueron A. flavus y F verticillioides, lo cual coincide con lo
observado en el estado Portuguesa y con otras investigaciones realizadas en
Venezuela las cuales mencionan a estas especies como las principales,
infectando al maíz desde el campo en las zonas productoras más importantes.
Todas las muestras en esta localidad resultaron colonizadas, entre otras, por
ambas especies de mohos. El análisis de varianza arrojo deferencias altamente
significativas para la incidencia de F. verticilliodes. y no significativas para A.
flavus la incidencia de A. flavus fue baja en todos los genotipos.
Para F. verticilloides, la mayor incidencia se encontró en D-2002 sin diferencia
significativa para otro genotipo. Por otro lado el hibrido HS-11 fue el menos
colonizado y solo fue significativamente diferente de catorce genotipos. llama la
atención la sustentabilidad de D-2002 el cual también presento colonización
intermedia (16-30 %) en los estados Portuguesa y Yaracuy.

El análisis de varianza para contenido de aflatoxinas arrojó diferencias


altamente significativas entre híbridos. En la comparación de medias, no aporto
elementos para discusión alguna. Solamente cuatro híbridos resultaron
contaminación y ninguno excedió la tolerancia de 20 ng/g establecida para
maíz en Venezuela. La baja contaminación con aflatoxinas encontrada en la
mayoría de los híbridos, guarda una estrecha relación con a incidencia de A.
flavus lo cual ha sido constante en otras evaluaciones en el estado.

Materiales y método

A semillas del hibrido de maíz ECB-4377 se le realizo un estudio para


determinar los patógenos que presentaba dicho material.
El estudio se realizo en el laboratorio de Fitopatología de la universidad
UNELLEZ-Guanare.
Se utilizaron 800 semillas las cuales 400 se lavaron con agua y jabón, luego se
dejaron en remojo por 30 segundo en cloro al 3% y posteriormente se lavaron
con agua destilada.
Se realizaron 16 cámaras húmedas (Figura. 1), utilizando bandejas de aluminio
a las cuales se les colocaron papel absorbente dentro.
Posteriormente se separaron las 400 semillas restantes sin lavar para ser
utilizadas como testigo.
Se ordenaron en 8 bandejas las 400 semillas lavadas, colocando 50 semillas
por bandejas en 5 hileras con 10 semillas cada una, ordenadamente.
Figura 1. Cámara Húmeda

En las otras 8 bandejas restantes se colocaron las otras semillas realizando el


mismo procedimiento anterior.

Luego de ordenar las semillas en las bandejas se le coloco al papel absorbente


agua destilada y se envolvieron con papel emboplast.
Las observaciones para determinar patógenos se realizaron a partir de las 24
horas repetidas en el tiempo cada 24 horas hasta la aparición de signos en las
semillas. (Figura. 2). Posteriormente se los realizaron impresiones para ser
observadas en el microscopio. (Figura 3,4)

Figura 2. Semillas con signos de patógenos


Figura 3. Vista microscópica Penicillium Figura 4. Vista microscópica A. niger

Simultáneamente a la realización de las cámaras húmedas se sembraron 100


semillas lavadas con cloro al 3% por 30 segundos en medios de cultivos PDAa
para determinar hongos, colocando 5 semillas por capsulas de petri para un
total de 20.
Luego de 96 horas se observo las estructuras reproductivas de los hongos y se
procedió a caracterizarlos, (figura 5,6). Para luego sembrar cada semilla con un
patógeno distinto en una capsula con medio de cultivo para separar el
patógeno deseado de otros.

Figura 5. Desarrollo de hongos en el medio Figura 6. Desarrollo avanzado del hondo en


de cultivo PDAa

Por último se observaron las capsulas luego de 48 horas visualizando


homogeneidad en los patógenos deseados por capsulas y determinando
especialmente cada uno.
RESULTADOS Y DISCUCIÓN

Los hongos encontrados durante el aislamiento son 8, Penicillum, A. niger, A.


flavus, A.terreus, Rizophus, Fusarium, Colletotricum y Monila; de los cuales
Penicillum, fue el patógeno mas prevalente, colonizando mayor numero de capsulas,
los hongos del genero Aspergillus ocuparon el segundo lugar en colonización de
capsulas, mientras que Fusarium presento baja colonización, mostrando la real
situación del campo, ya que las muestras se encontraban almacenadas a bajas
temperaturas. Siendo muy probable la síntesis de micotoxina, las cuales no fueron
evaluadas.

A. A.
A. Penicilliu Rizoph Monili Fusariu Colletotric
Repeticio flavu terre ∑
niger m us a m um
nes s us
1 1 2 0 2 2 0 0 1 8
2 0 0 3 2 0 0 1 0 6
3 0 1 1 5 1 0 0 3 11
4 0 0 2 5 0 0 0 0 7
5 2 2 0 2 1 0 0 4 11
6 0 0 4 4 0 0 0 0 8
7 0 3 1 4 0 0 0 4 12
8 0 0 3 3 1 0 0 0 7
9 1 5 0 3 0 0 0 1 10
10 0 0 3 2 0 0 0 0 5
11 2 0 3 5 0 5 0 0 15
12 0 0 3 1 1 0 0 0 5
13 0 0 2 2 0 0 0 0 4
14 0 0 4 4 0 2 0 0 10
15 0 0 0 5 0 0 0 1 6
16 1 0 5 1 0 0 0 0 7
17 2 0 1 4 0 0 0 0 7
18 2 0 0 0 0 5 0 0 7
19 0 0 0 0 0 5 0 0 5
20 0 0 0 0 0 5 1 1 7
15
∑ 11 13 35 54 6 22 2 15 8
Cuadro 1. Presencia de hongos en medios de cultivos

Cuadro 2. Comparación de incidencia de hongos en el los medios de cultivo.

Para calificar la incidencia de las especies de hongos tomados en


consideración en la evaluación, se utilizo la escala propuesta por Mazzani et al.
Según la cual la incidencia se califica como baja (0 a 15%), intermedia (16 a
30%) y alta (> 30%). En tal sentido, Penicillium tiene una incidencia Alta con
34,17%, A. terreus, Intermedia con 22,15% y el resto Baja como valores
menores al 16%.

Cuadro 3. Incidencia de los hongos considerados en la evaluación (%)


CONCLUSIONES

Las investigaciones reflejan para los estados Portuguesa, Yaracuy y Guarico


dominancia en cuanto al grado de infestación de las especies flavus y
verticilliformes del género Aspergillus, pero para el hibrido Matiz ECB- 4377,
porcesado en el laboratorio de fitopatología UNELLEZ- Guanare la mayor
dominancia la posee el género Penicillum ssp. seguido de Aspergillus terreus y
Monilia ssp. En virtud de que, la incidencia de los hongos del género
Aspergillus tiene una tendencia de intermedia a baja, ya que la colonización no
supera valores del 22%, mientras que Penicillum obtuvo una alta incidencia de
presencia en los medios de cultivo alcanzando valores del 34%.

RECOMENDACIONES

A fin de minimizar los niveles de fitopatógenos presentes en maíz se


recomienda:
- Realizar siembras tempranas
- Sembrar genotipos resistentes
- Buenas prácticas de cultivo, evitando condiciones de stress
- Minimizar el daño por insectos
- Cosechar temprano, evitar las demoras
- Evitar los granos dañados
- Almacenamiento adecuado: < 13% humedad, limpio, fresco, aireado, sin
insectos
- Aplicar fungicidas, de manera de eliminar y/o controlar hongos en semillas
almacenadas.
Para evitar riesgos en la salud humana y animal se debe:
- No alimentar animales con maíz en mal estado
- No utilizar fracciones de descarte de maíz como forraje
- Chequear las partidas de maíz
- Realizar buenas prácticas de manufactura

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