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CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION

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CICLOS Y PROCESOS DE LA NATURALEZA, EN LA EDUCACIÓN Y EN MUCHOS MOMENTOS DE LA VIDA
PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO norojor@cablenet.com.ar

 No sólo somos como los árboles: somos árboles. La naturaleza imita la naturaleza. La naturaleza se reproduce en escalas diversas y cada microcosmos replica al macrocosmo.  Somos las RAICES que comienzan a crecer cuando aun somos potencialidad, casi nada: son ellas las que van dándonos fuerza, alimentados por quienes nos dieron la vida y nos aman. Allí están en ellas: las condiciones genéticas, los entornos emocionales, los traumas, las buenas o malas historias: están en lo profundo y desde allí alimentarán al árbol entero. Las raíces no son todas iguales: una se hunde en la profundidad de la tierra y buscan allí su fortaleza; otras crecen se expande en abanico y construyen una trama que otorga fortaleza; y finalmente hay raíces que se expanden lateralmente y encuentran la fuerza en quienes están a su alrededor.  Somos el TRONCO que va creciendo con nosotros, en el día a día de la maduración y las diversas formas de educación. RAIZ + TRONCO constituyen la base de la personalidad, porque seremos lo que en definitiva hagamos de nosotros en esos lugares esenciales. Con sus formas, su grosor, su rugosidad, sus marcas, sus heridas, su historia y el paso de los años.  Somos las RAMAS que comienzan a crecer cuando nosotros le vamos dando a la vida nuestra orientación y nuestras decisiones: ellas son nuestros proyectos, nuestras decisiones, nuestros caminos. Fuertes, seguras, sólidas, o bien: titubeantes, frágiles, quebradizas… Las

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ramas tienden a lo alto o se lanzan hacia los costado como buscando abrazarse a los otros árboles. Se muestran orgullosas o aman crear refugios y sombras protectoras.  Somos las HOJAS que van asomando apenas asomamos los ojos a la superficie, pero se vuelven tales cuando el TRONCO se ha hecho RAMA y en ellas – dividiéndose – emergen una a una las hojas. Las palabras que decimos, las acciones, las decisiones, son los rastros de nuestra propia vida. Algunas HOJAS son perennes y no caen nunca (convicciones, ideas indestructibles) y otras echan a volar en el otoño para retornar milagrosamente el primavera. Nuestra vida misma es ese eterno renovarse que juega con la vitalidad expansiva y esos momentos (muy nuestros, muy íntimos) en que nos refugiamos para reprogramarnos.  Somos los FRUTOS que surgen de nosotros y en la relación con los demás: diversos, múltiples, variados. Cada uno con su sabor, su textura, su cantidad, su momento de maduración. Como nuestras obras, nuestras creaciones, nuestras producciones, los aportes al mundo de la cultura. Serán los FRUTOS los que abonan nuestra trascendencia, más allá de nuestras vidas.  Somos también – a veces – nuestras ESPINAS, hojas frustradas que trabajan defendiendo al árbol contra las variadas agresiones… Y somos también la SAVIA, la interacción con el medio ambiente, el agua que nutre, la tierra que sostiene. Somos nosotros y somos el contexto y las circunstancias.  Somos también el ARBOL MUERTO: el árbol viejo que finalmente muere, el árbol herido por algún fenómeno, somos el árbol talado y convertido en útil madera (fuego, mueble, casa, puente, escalera, camino), el árbol maltratado y destruido.  EDUCAR es como CULTIVAR= (1) asegurar que las RAICES crezcan sanas y seguras en la primera edad; (2) que se consolide el TRONCO cuando la educación asume un carácter más formal; (3) que ayuda a tender – una a una - las RAMAS pero que confía luego en la libertad de cada uno en la construcción de su vida: (4) que enseña a crear las HOJAS y los FRUTOS… y (5) que - como toda la naturaleza - sabe que hay un FINAL al que vemos y preparamos viviendo intensamente. Es un crecimiento silencioso, permanente, milagroso en que cada uno se construye a sí mismo (como cada árbol) aunque hay muchos que a nuestros alrededor se asocian para ayudarnos.

CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION  La educación como proceso (y como la vida misma en sus diversas crisis y etapas) puede asociarse a diversas analogías o metáforas. Hemos elegido el proceso de nacimiento y desarrollo de los vegetales (especialmente los árboles) para presentar – paso a paso – los diversos momentos de la educación en todo ser humano, orientado así la labor del educador y e iluminando el compromiso del educando.  AMOS COMENIO (Moravia. 1592 – 1670) trabajó todos los temas y las propuestas innovadoras (siglo XVII) de educación y escolarización proponiendo analogías permanentes con el mundo natural. También asoció los procesos educativos con las diversos oficios, creaciones y actividades humanas de su tiempo (arquitectura y construcciones, tipografía e imprenta, etc.). Veamos un ejemplo: “Nadie puede creer que es un verdadero hombre a no ser que haya aprendido a formar su hombre; es decir, que esté apto para todas aquellas cosas que hacen el hombre. Esto se demuestra con el ejemplo de todas las criaturas que, aunque destinadas a usos humanos, no sirven para ello a no ser que nuestras manos las adapten. Por ejemplo: Las piedras, que nos son dadas para construir nuestras casas, torres, muros, columnas, etc.; pero que no sirven para ello a no ser que nuestras manos las corten, las tracen, las labren. De igual modo, las perlas y piedras preciosas destinadas a ornamentos humanos deben ser cortadas, talladas y pulimentadas por la mano del hombre; los Metales empleados para notables usos de nuestra vida, han de ser necesariamente rebuscados, licuados, purificados y de vario modo fundidos y batidos, y sin esto, tienen para nosotros menos aplicación que el mismo barro de la tierra. De las Plantas tenemos alimento, bebida, medicina; pero de manera que las hierbas han de sembrarse, cultivarse, recogerse, triturarse, etc., y los árboles deben ser plantados, regados, abonados y sus frutos recogidos, secos, etc., y mucho más, si hay que obtener algo para la medicina o la construcción, porque en tal caso deben ser preparados de muchos y diversos modos. Y aunque parece que los Animales, por estar dotados de vida y movimiento, habían de sernos suficientes con esto; sin embargo, si queremos utilizar su trabajo, por el que nos son concedidos, hemos de procurar antes su aprendizaje. Si no, veamos: el caballo nació apto para la guerra, el buey para el tiro, el asno para la carga; para la guarda y caza el perro; para la cetrería el halcón y el milano, etc., y de muy poco nos valdrán si no amaestramos a cada uno de ellos para su oficio.” DIDACTICA MAGNA. CAPITULO IV  Pero si específicamente rastreamos las referencias permanentes a los ARBOLES en su obra más destacada (DIDACTICA MAGNA) las referencias son alrededor de SETENTA, algunas con largas explicaciones, y otras con breves menciones. No es el único tipo de ejemplos: el sol y los astros, la arquitectura, el mundo animal son otras referencias permanentes, especialmente cuando establece a partir del capítulo XVI los FUNDAMENTOS de la EDUCACION NECESARIA. Entre ellas seleccionamos algunas de las más importantes: (1) El hombre ha sido llamado por los filósofos microcosmo, compendio del Universo, que encierra en sí cuanto por el mundo aparece esparcido. Ya en otra parte demostramos la verdad de esta afirmación. El entendimiento del hombre al venir a este mundo ha sido comparado muy acertadamente a la semilla o germen; en el cual, aunque en el momento no exista la figura de la hierba o árbol, en realidad de verdad hay en él un árbol o hierba, como claramente se comprueba cuando, depositada la semilla en la tierra, emite raicillas por abajo y tallos hacia arriba, que, en virtud de la fuerza nativa, se convierten después en troncos y ramas, se cubren de hojas y se adornan con flores y frutos. Nada, pues, necesita el hombre tomar del exterior, sino que es preciso tan sólo desarrollar lo que encierra oculto en sí mismo y señalar claramente la intervención de cada uno de sus elementos. CAPITULO V

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CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION (2) Se deduce claramente de lo dicho que la condición del hombre y la de la planta son semejantes. Pues así como a un árbol frutal (manzano, peral, higuera, vid) puede desarrollarse por sí mismo, pero silvestre y dando frutos silvestres también; es necesario que si ha de dar frutos agradables y dulces sea plantado, regado y podado por un experto agricultor. De igual modo el hombre se desarrolla por sí mismo en su figura humana (como todo bruto en la suya); pero no puede llegar a ser Animal racional, sabio, honesto y piadoso sin la previa plantación de los injertos de sabiduría, honestidad y piedad. Ahora hay que demostrar que esta plantación debe efectuarse cuando las plantas son nuevas. CAPITULO VII (3) Nuestro cuerpo conserva toda su energía con una dieta moderada; acerca de lo cual diremos aquí muy poco, ya que este asunto compete al médico, valiéndonos del ejemplo de los árboles. El árbol necesita tres cosas para su perfecta existencia: 1. Humedad constante. 2. Transpiración frecuente. 3. Descanso alternativo. Necesita humedad porque si carece ella se marchita y seca. Esta humedad debe ser moderada, pues prodigada con exceso hace que la raíz se pudra. De igual manera es necesario el alimento para el cuerpo: si carece de él perecerá de hambre y sed, y tampoco debe suministrársele con exceso porque la potencia digestiva se recargará y fatigará. (…). El árbol también necesita transpiración y vegetación e frecuentes por los vientos, las lluvias y los fríos; de lo contrario, se marchita y seca fácilmente. Asimismo es de absoluta necesidad para el cuerpo humano el movimiento y la agitación y ejercicios serios o recreativos. (..) Por último, tiene también el árbol necesidad de descanso durante determinados períodos. Es decir, no debe siempre estar produciendo semillas, flores y frutos, sino que a veces debe atender a sus operaciones internas, elaborar su savia y fortalecerse. Por esto quiso Dios que tras el estío viniese el invierno para proporcionar descanso a todo cuanto crece sobre la tierra y a la tierra misma, de igual modo que ordenó en su ley dejar descansar la tierra cada siete años.(Lev. 25.) Asimismo dispuso la noche para los hombres (y también los demás animales), a fin de que durante ella se reparasen las fuerzas gastadas en las fatigas del día, no solamente mediante el sueño, cuanto por el reposo de los miembros. CAPITULO XV (4) Así el agricultor no aplica los tallos a la corteza por fuera, ni los introduce en la superficie del tronco, sino que abre el cuerpo de la planta por la misma médula e introduce profundamente el tallo bien ajustado, tapando las hendiduras cuidadosamente de modo que no pueda extravasarse ninguna parte de la savia, sino que riegue el interior del tallo y le comunique energía para su vegetación. También el árbol, alimentado por la lluvia celeste o por la humedad del terreno, no lo recibe por la parte exterior de la corteza, sino que efectúa su nutrición por los poros de las partes interiores. Por lo mismo no suele el agricultor regar las ramas, sino las raíces, y el animal no toma el alimento por los miembros exteriores, sino por el aparato digestivo, que una vez que lo prepara lo esparce por todo el cuerpo. Así, pues, si el formador de la juventud actúa intensamente sobre la raíz del conocimiento, esto es, el entendimiento, con facilidad pasará el vigor a la estaquilla, la memoria, y aparecerán por fin las flores y los frutos, el uso expedito del idioma y el conocimiento de las cosas. CAPITULO XVI. (5) La Naturaleza produce todo de sus raíces propias, no de ningún otro origen. Así en los árboles, lo mismo la madera que la corteza, hojas, flores y frutos, todo procede de la raíz y no de otra parte. Pues aunque la lluvia descienda de arriba y el hortelano riegue por la parte inferior, se hace necesario que todo se infiltre por la raíz y se difunda por el tallo, ramas, hojas y frutos. Por eso el agricultor, aunque obtenga de otra parte cualquiera una estaquilla, ha de injertaría necesariamente en el tronco, a fin de que, incorporado a su substancia absorba el jugo de la misma raíz y nutrido por él pueda desarrollarse por virtud de la raíz misma. Por ella está el árbol provisto de todo sin que haya necesidad de adornarle con hojas y ramas recogidas de otra parte. De igual modo para cubrir de plumas a un ave no hay que utilizar despojos de otro cualquier volátil, sino que se producen en la parte interior de su cuerpo. CAPITULO XVI

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(6) La Naturaleza enlaza todas las cosas con vínculos perpetuos.(…) De igual manera acontece en el árbol: de la raíz sale el tronco; de éste las ramas; de las ramas, las ramitas; de éstas los esquejes, de los esquejes las yemas; de éstas las hojas, flores y frutos, y después nuevos esquejes, etc., de modo que aunque se llegasen a reunir miles de miles de ramas, hojas y frutos no constituirían sino un solo y mismo árbol. Así también si un edificio ha de sostenerse, deben estar los cimientos, las paredes, el techo y todas las cosas grandes y chicas de tal manera adaptadas unas a otras y enlazadas que se adhieran con solidez y constituyan una casa. CAPITULO XVI

 Relacionar la vida y la formación con el CICLO NATURAL DE LA VIDA VEGETAL es un buen recurso para entender lo que sucede en los procesos educativos formales y no-formales, y todo lo que nos demanda e impone la vida misma. 1  No sólo podemos referirnos a la existencia y a la educación, sino a otras situaciones: las relaciones que establecemos con los demás (las mas variadas formas de amor), los vínculos de los padres con sus hijos, los procesos institucionales, el desarrollo de una empresa o de una carrera profesional y hasta las formaciones políticas de los pueblos admiten la aplicación de esta analogía y de sus diversas etapas.

JOSE ANGEL BUENA POEMA DEL ARBOL
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca te erguiste en desnudez y desaliento, sobre una gran alfombra de hojarasca que removía indiferente el viento... Hoy he visto en tus ramas la primera hoja verde, mojada de rocío, como un regalo de la primavera, buen árbol del estío. Y en esa verde punta que está brotando en ti de no sé dónde, hay algo que en silencio me pregunta o silenciosamente me responde. Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
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LEONARD BOFF ABRAZAR ARBOLES
Abracé al árbol con cariño, como quien lo despierta. Después con más fuerza, fusionándome. Los pies en las raíces, rostro, pecho, vientre, sexo y piernas pegados a su tronco, lo abrazaba tiernamente con las palmas abiertas. Sentí mi propia respiración. Tomé pulso de mi sangre para sintonizar con la sangre del árbol. Se fueron transformando mis cabellos en hojas, en tronco mi cintura, los brazos en ramaje,

El uso de la analogía aparece en algunos sitios que trabajan la dinámica organizacional y la presencia en ella de los emprendedores.

CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION el fango en flor, y sé lo que me dices; ya sé que con tus propias hojas secas se han nutrido de nuevo tus raíces. (…) Y, en cordial semejanza, buen árbol, quizá pronto te recuerde, cuando brote en mi vida una esperanza que se parezca un poco a tu hoja verde... mis pies en entrañadas raíces . Y sentí por todo mi ser una energía bienhechora que ascendía por la tierra, que bajaba de los cielos. De repente dejé de sentir mi yo: y fui árbol, sólo árbol, pura energía cósmica

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SIEMBRA TIERRA Y SEMILLAS

Sembrar, plantar. SEMBRAR es depositar la semilla en el interior de la tierra para que se hunda en ella y fructifique. El sembrador sigue diversas técnicas para asegurarse que las semillas caen en el lugar indicado (tierra preparada), bien distribuida (sin molestarse) y en condiciones de crecer. Las semillas tienen una preparación especial, un momento especial para la siembra, y condiciones para lograr que se produzca el nacimiento de las nuevas plantas. SEMBRAR viene de “seminare”, de semilla, y los diccionarios definen como “esparcir semillas en un terreno preparado para que germinen y den plantas o frutos”. PLANTAR en cambio es colocar un vegetal pequeño o creador y producido en otro lugar para hacerlo crecer. Es poner o meter en tierra una planta para que viva en ella. Por eso trasplantar es pasar una planta de un lugar a otro. SEMBRAR y PLANTAR son las acciones fundamentales, esenciales, las que ponen en marcha el proceso.

Es la tarea de la vida y de la educación. Ser sembrador y sembrar. En la vida lo que hacemos es sembrar en nosotros mismos, o admitir que los otros siembren en nosotros (cuando crecemos podemos distinguir entre quienes siembra frutos o cizaña, y rechazar críticamente lo que no nos conviene). Como educadores preparamos la semilla (para que sea la mejor), preparamos, abonamos el terreno (motivamos, entusiasmamos), esperamos las condiciones mas propicias para la siembra, nos adaptamos a las circunstancias y contextos (cada uno es como es) y confiamos en nuestro trabajo, y en el valor de la semilla, pero sobre todo confiamos en lo que cada uno puede hacer con esa semilla. Es esa confianza la que alimenta el optimismo, aunque no siempre se vean las respuestas esperadas.

Ha sido un buen día, ha hecho buen tiempo. Ya están las semillas echadas al viento para mi alegría, para mi contento. NOEL NICOLA

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ACTITUDES

TRABAJO, ENTREGA, ESFUERZO, ESPIRITU CRITICO, INTERPRETAR LOS SIGNOS Y LAS CIRCUNSTANCIAS, CONOCER, CONFIAR, CUIDAR, ABONAR La semilla habiéndose acomodado en un lugar confortable, se dispone a la instancia de LATENCIA. Nadie la ve, está absolutamente oculta y debe morir, destruirse para que pueda nacer la planta, Parece que nada sucede, pero sucede todo. La latencia se caracteriza por ser un tiempo de inactividad aparente donde la naturaleza en su conjunto recupera sus fuerzas vitales. Ese período varía según las semillas, condiciones, las plantas, las especie, y el contexto. Es tan importante el “no intervenir” durante ese tiempo, que si removiéramos la tierra donde esa semilla se ha cobijado, probablemente nunca germinaría. En este período de oscuridad y silencio uno puede pensar no hay intención de la semilla en crecer, no hay movimiento, que en la tierra no hay nada, sólo vacío.. La semilla espera inmersa precisamente allí, en el silencio y la oscuridad de la tierra, a que se presenten determinadas condiciones externas e internas para que suceda todo, porque cuando se inicie el proceso ya no se podrá detener. Espera en cierta forma dormida pero atenta, a que salga a lus, su verdadero propósito. Todos hemos esperando por días o por semanas, que el terreno, la parcela, el campo parece mudo, muerto, quieto. No podemos hacer nada con la mirada. Sólo velar por la lluvia y evaluar las condiciones del clima. Y de pronto el milagro se va produciendo en una, en dos, en todos. Y la vida nos sorprende con toda su fuerza. En muchos momentos de nuestra vida todo se vuelve latencia, oscuridad, silencio y espera: no hay nada que asome, nada que nos adelante el porvenir, nada que nos permita comprobar que hemos elegido el mejor camino y que el esfuerzo vale la pena. Es un período duro en que vamos construyendo los raíces de lo que finalmente nacerá, una especie de muerte que anuncia la resurrección (“que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado). Hay que saber interpretar los silencios, las esperas, las muertes. En la educación refleja el momento en el que nos retiramos, salimos de la escena, nos callamos y dejamos que la semilla sembrada o la planta trasplantada se tome su tiempo para germinal, nacer, avanzar. No siempre se dará en los plazos previstos o programados, no se dará de manera homogénea en todos, pero en el interior de cada uno (con su particular historia y forma de ser) suceden cosas que no podemos ver, sino cuando se ha producido el nacimiento y emerge. Pueden pasar los meses y los años, y recién allí como sembradores comprendemos que el trabajo no ha sido vano, que los frutos finalmente han llegado.


PERIODO DE LATENCIA: INSTANCIA DE MUERTE, ESPERA Y OSCURIDAD

ACTITUDES

CONFIAR, ESPERAR, ACOMPAÑAR, VER E INTERPRETAR LAS SEÑALES, TENER PACIENCIA Y CONFIANZA, NO INQUIETARSE, EVITAR LOS JUICIOS ANTICIPADOS (CONDENA), VER EN EL PRESENTE EL FUTURO. El tiempo de la vida y de la creación. Es En la vida es el tiempo de las el momento de mayor apertura y de novedades y de las

CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION pura potencialidad. La aparición del brote en la semilla, las flores en las plantas y el crecimiento de las hojas son fenómenos típicos de la instancia creativa. La savia que comienza a circular lo pone todo en movimiento, y la semilla sale a conquistar el mundo, emerge de la oscuridad a la luz, se da conocer, deja de ser mera posibilidad para ser, existir: está allí ante nuestros ojos. Es una vida nueva y por lo tanto el proceso es caótico, imprevisible, aleatorio e incontrolable. La v ida brota y estalla por todos lados. Todo cambia en torno a la planta. Ya nada es igual: lo que esperábamos está, se muestra y quiere ser reconocido. Nacimientos solitario o nacimientos múltiples: un árbol luchando solo, o una multitud de planta que se asoman en un almácigo, en las hileras de una quinta, en la superficie de un campo. O son los brotes que irrumpen en todos lados. No estaban ayer, parece que han estallado hoy…y la planta vuelve a mostrar la vida, de manera milagrosa, adquiere una energía contagiosa y expansiva, fruto del dinamismo interior (savia) que fluye por los conductos alimentando los diversos tejidos. Este es el momento en que hay que cuidar la tierra y abonarla, velar para que no haya plagas que la afecten, asegurar el riego, protegerla de las inclemencias del clima, acompañarla hasta que se vuelva fuerte y lo soporte todo. posibilidades, como su pronto se nos diera todo: un amor, un hijo futuro, un trabajo, un viaje, una oportunidad efectiva. A la larga espera, la respuesta deseada o la sorpresa: a veces aparecen “brotes” donde creíamos que no habíamos sembrado nada. Nos envuelve el entusiasmo y la vida nos sonríe: somos pura entrega y proyectos. En el proceso educativo, por su parte, el educador nota que su palabra ha prendido, que es respetado, seguido, entendido. Se comienzan a producir los cambios deseados: en los conocimientos, en el saber (o los procedimientos), en las actitudes que acompañan los encuentros. Se ha descubierto el valor, el mensaje, la propuesta. Hay un conflicto cognitivo que ha desarmado la estructura precedente (la semilla) para darle vida a la nueva estructura, al nuevo paradigma. Pero aún no hay autonomía plena, y es necesario velar por las jóvenes generaciones, acompañarlos y protegerlos de las amenazas interiores y exteriores. El educador es aun una presencia necesaria.

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CRECIMIENTO ETAPA CREATIVA VIDA Y INNOVACION

ACTITUDES

ALEGRIA, ENTUSIASMO, AMOR A LA VIDA, AGRADECIMIENTO, DESORDEN CREATIVO, DINAMISMO CONTAGIOSO, ENTREGA.

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TUTORES Y PODA MOMENTO PARA EL DOLOR Y LOS RESPALDOS PARA EL CRECIMIENTO

Cuando la planta – cualquiera sea, especialmente los futuros árboles – ya se ha afirmado y comienza el camino de su crecimiento, no basta con remover la tierra y abonarla, regarla en su justa proporción, sino que es necesario sostener su crecimiento con UNA GUÍA O UN TUTOR que asegure que avanza como corresponde. Uno sabe que la planta interiormente se resiste y protesta: quisiera crecer libremente, sin tutelas, hacia cualquier lado porque el milagro de la vida le permite explotar en brotes y en rama, pero el tutor es necesario porque es quien le pone la dirección indicada. Con suavidad pero con firmeza es imprescindible sujetar y atar. Esa es la fórmula del crecimiento: darle forma y orientar el desarrollo. En su concepto básico, el ENTUTORADO consiste en ir atando y uniendo diferentes partes de las ramas al tutor. A la presencia del tutor se le agrega la TAREA DE LA PODA: es quitar para fortalecer, provocar dolor y privaciones para garantizar que la planta tenga mayor fuerza en su tronco y en sus ramas, que pueda crecer en altura. Hay ramas que sobran y aunque la planta “sufra” la poda y pierda partes de sí, sabe que de esa manera tendrá mejor vida y mayor forma y fortaleza. Sin embargo hay que tener que en el crecimiento las plantas producen cambios: sin tutor crece desordenada y sin fuerza pero si el tutor la ajusta o la ahoga puede impedir su desarrollo. Hay un justo medio entre la sobreprotección que estrangula y el descontrol que termina en abandono y descuido. Tanto el tutor como la poda deben servir para dar más vida, no para matar.

Para que nuestro crecimiento en la vida sea el deseado es oportuno que nos choquemos con quienes nos ponen un límite o un freno. Con amor, con autoridad o con experiencia lo que nos regalan es la posibilidad de darle una orientación a nuestra existencia. Esas personas significativas son las que operan en nosotros la poda. Limitan nuestras posibilidades para que podamos ejercer la libertad y crecer, nos marcan nuestros defectos para que los podamos corregir. Nos provocan rebelión y dolor, pero nos permiten organizar nuestra vida. Educar es – entre otras cosas – establecer los límites, marcar el rumbo, proponer el camino. El límite no sólo prohíbe, sino que sugiere, indica, ayuda. Sin sentido del límite es posible que la libertad se vuelva poco operativa porque no nos conduce a ningún lugar. Los límites marcan el terreno de juego, evita los desbordes, asegura la posibilidad de elegir. Con el proceso de crecimiento la educación sabe retirarse progresivamente, porque los límites no deben ahogar sino acompañar. Tanto el descuido como la sobreprotección atentan contra el desarrollo. Hay un momento en que la planta ya crece sola: y hay un momento en que los educandos deben comenzar a volar solos.

Hay caminos que no llevan a ningún lugar, no por eso dejan de alumbrar, no por eso son los que no hay que andar...

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ACTITUDES

EXIGENCIA, AUTORIDAD, CONTROL, VIGILANCIA, CONSEJO, COMPAÑÍA, CUIDADO, DIALOGO Y PALABRA, CONFIANZA. Cuando el árbol ha crecido lo suficiente, cuando la planta se ha desarrollado, entonces es capaz de dar frutos, de dar de sí (y no sólo de recibir): se concreta gracias a la fecundación, a la espera, al crecimiento de las etapas anteriores. Las estaciones más cálidas son las que suelen acompañar estos procesos, aunque hay plantas que producen sus frutos todo el año o en otras estaciones. La planta crece en tamaño y en altura, y se expande para darlo todo de sí: los frutos son la expresión más cabal de su fecundidad. Sin embargo existe un tiempo para producir el fruto, por lo que la planta trabajar sin pausa para que su fruto esté listo en el momento oportuno. Siguiendo el plan maestro de la naturaleza, la planta con sus hojas ensanchadas en la primavera absorberá todo el bióxido de carbono, la humedad del aire y la luz del sol que esté a su alcance durante las horas del día. Asimismo sus raíces abrirán sus redes para captar del suelo los nutrientes que necesitan las zonas de producción para completar la maduración del fruto. Y la savia conducirá todo hacia los lugares necesarios para que los frutos vayan naciendo, ensanchándose, tomando forma, madurando, tomando el formato, el color, el sabor definitivos. Si los frutos se desprenden antes de la planta, serán desechados porque están verdes; si no se los consume o se lo corta a su debido tiempo, los frutos se caerán porque están demasiado maduros. Hay un momento justo, un tiempo justo para que el árbol dé sus frutos en el momento indicado. Dar frutos: todos sabemos lo que significa dar frutos, fructificar en la vida. Es la apertura a los otros, la formación de una familia, tener hijos, trabajar, producir, crear cultura, dejar algo de nosotros en lo que hacemos. Producirnos por dentro y por fuera. Hay acciones, proyectos, obras que no llegan a madurar, y se nos caen mientras lamentamos que se pudran en el suelo… Y hay otros que se nos pasan, no llegamos a definirlo a tiempo y terminan también en el suelo. La educación busca ver estos frutos, pero no siempre logra conocerlos. Los tiempos de la educación no son previsibles, porque los frutos pueden llegar de manera inmediata, a los pocos meses, años después o cuando ya no nos veamos más. Los frutos maduros de la educación son los compromisos con uno mismo, el desarrollo objetivo y subjetivo de la cultura, el ingreso productivo Y responsable al mundo social y laboral, el saber y los conocimientos, la ciudadanía comprometida. Son siembras que el educador realiza, pero que fructifica con el tiempo, llega a la madurez cuando ya no estamos con ellos, pero eso no le quita valor a lo que hacemos.


FRUTAS QUE MADURAN O FRUTOS QUE SE CAEN: LA HORA DE LA COSECHA Y LOS RESULTADOS

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,

CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION que ese barco, ese niño irá muy lejos por el agua. Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras hacia puertos distantes, hacia islas lejanas. Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestra propia barca, en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada. GABRIEL CELAYA

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ACTITUDES

OPTIMISMO, CONFIANZA, CELEBRACION, ESPERANZA, PACIENCIA, FE, COSECHA, CUIDADO DE LOS FRUTOS. Con los frutos cosechados y el cambio de estación, con la llegada de los primeros fríos, los árboles y las plantas comenzarán a perder todo lo que trabajosamente fueron creando y construyendo. Llega una etapa destructiva que la planta necesita para asegurar su crecimiento y fortalecer su estructura. Ya no tiene los frutos porque se los han arrancado o se han caído, y ahora comienza a perder las hojas. Se aproxima otro período de latencia o de espera. La energía de la savia comenzará su movimiento descendente en dirección a las raíces, restando nutrientes a las extremidades de las ramas. Los frutos que han caído, se descomponen en sus partes elementales, liberando las semillas de su interior. Nuevamente aparecen las semillas ya que es la descomposición la que permite que sea visible aquello que estaba oculto. Y esas semillas esperarán o volarán para convertirse nuevamente en la aventura de la vida, repitiendo paulatinamente todos los pasos, haciendo despertar a la vida. El árbol guarda en su memoria genética cada una sus experiencias y su crecimiento como árbol le permite hacerse más firme, más seguro, dar más y mejores frutos. No vive la oscuridad y el silencio como un fracaso, sino como una oportunidad para Cuando creemos que tenemos todo armado, organizado, conquistado y hemos construido el estado y la paz deseada, la vida nos da sorpresas y nos obliga a repensar, revisar, ajustar, aceptar fracaso, volver atrás, y comenzar a sembrar nuevamente. El mito de SISIFO levantando la piedra una y otra vez es también una analogía de la existencia humana que no tiene reposo, sino que vive en la inquietud y el trabajo de reconstrucción permanente. La educación por su parte sabe que nunca concluye: (1) porque la educación de cada uno de los sujetos o de los seres humanos es inagotable y requiere una presencia permanente. No hay años escolares, premios y promociones, sino que hay una existencia por ayudar a definir y acompañar. (2) porque la tarea del educador se compromete con generaciones que se van sucediendo unas a otras: cuando ya se ha logrado la educación y los frutos de una, asoman en el horizonte las futuras. Mientras despedimos a los parten, le damos la


INSTANCIA DESTRUCTIVA O DE REVISION: SECARSE O PERDER TODO LO QUE SOBRA

CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION crecer. bienvenida a los que llegan. Hay en este ir y venir permanente (en la vida y en la educación) un aprendizaje que nos permite procesar y potenciar nuestra experiencia.

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ACTITUDES

OPTIMISMO – CONFIANZA – TRABAJO – LUCHA – VOLVER A EMPEZAR – CAPACIDAD PARA PROCESAR LOS FRACASOS Y DEBILIDADES – APRENDIZAJE CONSTANTE. Y el ciclo se repite año a año, con los mismos árboles, con distintas plantas. El universo vegetal hace el recorrido una y otra vez, porque en ese cíclico movimiento está la fuerza y el secreto de la vida, que aunque se repite siempre es absoluta creación y novedad. Vida y educación son ciclos permanentes: no se repiten, pero se vuelve una y otra vez a realizar los mismos esfuerzos para alcanzar los deseados resultados. Tal vez ni los sujetos, ni los educadores, ni los esfuerzos, ni los resultados sean los mismos, pero el ciclo va y viene como en el universo natural.


RENOVACIÓN DEL CICLO

CICLOS, CRECIMIENTOS, DESARROLLO: LA EDUCACION FILOSOFIA Y EDUCACION FRANCISCO LUIS BERNADEZ SONETO GRABADO EN EL TRONCO DE UN ÁRBOL Aquel afán de ser, árbol amigo, que me dejó grabado en tu corteza fue tan grande y de tal naturaleza que mientras vivas viviré contigo; Pues hasta cuando el tiempo, su enemigo, me haya borrado de tu fortaleza, y estén muertas la mano y la cabeza que me han dejado aquí, como testigo, aquel afán de vida que me inflama subirá con tu savia confundido y, en un último esfuerzo de su ardor, se asomará al temblor de cada rama, al sagrado calor de cada nido y al silencio feliz de cada flor.

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