El Defensor de los Derechos Humanos en Bolivia  y un Informe censurado 
  Por: Abog. Alan E. Vargas Lima 
 

    A  partir  de  la  emisión  del  Informe  del  Defensor  del  Pueblo1,  difundido  públicamente  en  fecha 23 de noviembre del presente año 2011 ‐ciertamente realizado en legítimo ejercicio  de  sus  atribuciones  y  ampliamente  sustentado‐,  se  ha  generado  mucha  polémica  y  controversia, cual era previsible en la actual coyuntura política que ha puesto en evidencia  la vulneración de los derechos humanos de los pueblos indígenas en Bolivia, por parte de  un Gobierno autodenominado “Plurinacional”, que ha utilizado la bandera de la defensa  de  los  Pueblos  Indígenas  y  la  Madre  Tierra,  únicamente  con  afanes  reeleccionistas,  para  luego  reprimirlos  ante  la  mínima  voz  de  rechazo  a  sus  pretensiones  “integracionistas”  mediante la construcción de carreteras que no resisten a ninguna Evaluación de Impacto  Ambiental, lo que demuestra ampliamente su inviabilidad.    Sin  embargo,  a  raíz  de  las  voces  simultáneas  de  apoyo  y  rechazo  al  referido  Informe  Defensorial, surgen ciertas dudas acerca del carácter vinculante u obligatorio o no de los  Informes emitidos por ésta instancia, así como la presunta duplicidad de funciones con la  investigación fiscal que se está llevando adelante para dilucidar los abusos cometidos, y la  aplicación  o  no  de  las  recomendaciones  señaladas  en  el  mismo,  aspectos  que  requieren  ser  aclarados  y  precisados  con  el  apoyo  de  la  doctrina  constitucional  para  precisar  la  naturaleza  y  el  alcance  de  las  funciones  que  desarrolla  la  Defensoría  del  Pueblo  en  un  Estado  Constitucional  y  Democrático  de  Derecho,  ello  siempre  a  la  luz  de  las  normas  previstas por la CPE aprobada el año 2009. 
                                                            
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El Informe Defensorial sobre la intervención a la Marcha Indígena en Defensa del TIPNIS, ahora se encuentra disponible virtualmente en: http://bit.ly/skWUfl

 

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  1. Antecedentes Históricos    Los antecedentes más lejanos de ésta institución, se remontan a un Decreto expedido en  1713, según el cual, un procurador, elegido por el Parlamento, debía ejercer control sobre  las  acciones  de  la  Administración  Pública  y  la  justicia,  lo  que  se  convirtió  en  norma  de  rango constitucional en 1809, cuando la Constitución de Suecia estableció formalmente la  figura  del  “Justitie‐ombudsman”,  elegido  por  el  Parlamento,  asignándole  como  tarea,  y  como persona de confianza, controlar y poner límite al poder Real, mientras transcurriera  el tiempo en que la Asamblea parlamentaria no se reuniera2.    Años más tarde en 1915, la figura del Ombudsman evolucionó con el establecimiento del  “Militarie‐ombudsman”, con el encargo expreso de controlar la administración militar, de  procesar  las  quejas  de  los  soldados  en  servicio  activo,  y  establecer  las  posibles  transgresiones  contra  sus  derechos.  Este  período  de  virtual  desdoblamiento  de  sus  funciones, duró por el espacio de cincuenta años aproximadamente, posterior a los cuales  la institución fue objeto de una nueva transformación, a través de la conformación de un  equipo  de  tres  “ombudsman”  al  trabajo  del  antes  denominado  “Justitie‐ombudsman”,  especializando su labor por sectores, incluyendo los ámbitos militar y eclesiástico, dado el  crecimiento de la actividad pública.    Ciertamente, el Ombudsman  se difundió por los países nórdicos a lo largo  de éste siglo,  pero su aparición en el resto de Europa y en otros países del mundo se produjo después  de la Segunda Guerra Mundial, gracias al trabajo del jurista danés Stephan Hurwitz, quien  ocupó el cargo de Ombudsman durante 15 años y adaptó los principios de esta institución  a la forma republicana de gobierno.    De  ahí  que,  el  Ombudsman  es  conocido  con  distintos  nombres  en  el  mundo  entero,  denominándosele  Mediador  en  Francia,  Comisionado  Parlamentario  en  Gran  Bretaña,  Comisionado de los Derechos Humanos en México, Procurador de los Derechos Humanos  en Guatemala, Defensor de los Habitantes en Costa Rica y, Defensor del Pueblo en España  y en varios países latinoamericanos.   

                                                            
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Sobre este aspecto, los especialistas se han pronunciado señalando que: “la figura nació en Suecia, es una creación jurídico-política sueca del Siglo pasado, en 1809 se sancionó en su Constitución y se incorporó como un instrumento de control al Poder Ejecutivo. Con posterioridad se ha llegado a difundir a otras naciones, por ejemplo en Dinamarca, Finlandia, en fin, varios países cuentan con la institución: Dinamarca abrió sus puertas con la Constitución de 1953; Noruega y Nueva Zelanda en 1962; Guayanas en 1966; Gran Bretaña en 1967; Isla Mauricio en 1968; Irlanda del Norte en 1969; Israel en 1971; Francia en 1973; Austria y Portugal en 1975. Existe también en Alemania Federal, incorporada para el ámbito militar en 1957; en algunas provincias de Canadá, y en los Estados de Iowa, Hawai, Nebraska, en Estados Unidos; en Australia Occidental y Meridional”. ORIHUELA, Julio Cesar. La figura del Ombudsman, Orígenes y Difusión. En: OMBUDSMAN, DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS. Capítulo Boliviano del Ombudsman. La Paz (Bolivia): PAP, Publicidad Arte Producciones, 1991. Pág 12.

 

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Por otro lado, una evaluación preliminar de la historia del Ombudsman permite señalar,  que  su  misión  transcurre  simultáneamente  al  creciente  control  de  la  legalidad  en  que  deben  desenvolverse  la  Administración  Pública  y  las  diversas  instancias  judiciales  y  administrativas.  Así  también,  es  de  resaltar  que  su  labor  como  instrumento  jurídico‐ político  ha  permitido  muchas  veces  prevenir  conflictos  entre  la  autoridad  pública  y  los  ciudadanos, por su capacidad de ofrecer solución inmediata a los problemas presentados,  sin necesidad de acudir a la vía judicial; siendo que además, su labor ha sido muy efectiva  en  la  identificación  de  deficiencias  en  el  ejercicio  de  la  administración,  promoviendo  su  corrección e identificando sus causas3.    En  este  sentido,  la  Asociación  Internacional  del  Ombudsman,  señala  los  siguientes  requisitos como básicos para que esta institución sea reconocida como tal: a) que figure  en  la  Constitución;  b)  que  la  ley  que  rige  sus  funciones  sea  aprobada  por  el  órgano  Legislativo; y, c) que el titular sea designado por una mayoría congresal de dos tercios, y se  asegure su independencia frente a los demás Órganos del Estado4.    2. El Ombudsman en América Latina    La institución del Ombudsman se extendió en una primera etapa, hacia los países vecinos  de  Suecia,  como  Noruega  y  Finlandia.  Luego,  tras  un  período  de  estancamiento,  logró  extenderse de una u otra forma a gran parte de los países del continente europeo, para  finalmente  alcanzar  universalidad  al  incluirse  en  varias  de  las  Constituciones  Latinoamericanas, en estos últimos años5.     De ahí que, en América Latina, en las últimas décadas se ha expresado un real interés por  incorporar  ésta  institución  en  las  estructuras  estatales  nacionales,  generalmente  como  parte  de  la  modernización  institucional  de  cada  país,  adoptando  a  este  efecto  distintas 

                                                            
RIVERA S., José Antonio; JOST, Stefan y otros. LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO: Comentario Crítico. Tercera Edición, actualizada con las reformas del 2004. Cochabamba (Bolivia): Talleres Gráficos KIPUS, 2005. Págs. 344-345. Así también, puedes consultar el Libro: Origen y devenir del Ombudsman ¿Una institución encomiable? (Biblioteca Jurídica Virtual – UNAM), disponible virtualmente en: http://t.co/1Rf0wNmt 4 DEFENSOR DEL PUEBLO DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA. I Informe Anual del Defensor del Pueblo al Honorable Congreso Nacional (Abril de 1998 a Marzo de 1999). La Paz (Bolivia): Cooperación Técnica Alemana GTZ, 2000. Pág. 5. 5 “En esencia, es la figura del Ombudsman español la que influye de manera importante en el ánimo de las naciones de Latinoamérica. En efecto, la impronta cultural que ha tenido España en las naciones latinoamericanas propició que éstas en su mayoría, hayan adoptado a esta Institución, si bien con los principios tradicionales de la figura original, pero con características propias y matices diferentes, derivados de la realidad latinoamericana, que han llevado a los especialistas a denominarlo como el Ombudsman criollo, el cual se ocupa fundamentalmente de la promoción, protección y defensa de los derechos humanos en general, a más de ocuparse de la atención de las reclamaciones provenientes de los ciudadanos que arguyen una deficiente gestión pública por parte de las autoridades”. Al respecto, puedes consultar mayores datos sobre el Ombudsman y su impacto en América Latina (por la Dra. Mireille Roccatti) en el siguiente enlace: http://t.co/hq9iP1cK
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denominaciones:  Defensor  del  Pueblo,  Comisionado  de  Derechos  Humanos,  Defensor  de  los Habitantes, o Procurador de Derechos Humanos6.    Cabe  hacer  notar,  que  la  primera  Constitución  latinoamericana  que  estableció  la  institución del Defensor del Pueblo,  fue la de Guatemala, con la atribución particular de  promover el respeto y la vigencia de los derechos humanos en aquel país; y fue a partir de  aquella  innovación,  que  la  institución  del  “Ombudsman”  se  generalizó  en  todo  el  continente7, teniendo entre sus atribuciones específicas y principales, atender la defensa,  protección y promoción de los derechos humanos, sin que ello vaya en desmedro de  su  clásica  labor  de  control  sobre  la  Administración  Pública,  principalmente  en  el  ámbito  europeo.  En  este  sentido,  la  vertiente  de  la  región  latinoamericana,  como  la  europea,  confluyen  al  establecer  en  el  Defensor  del  Pueblo,  una  instancia  pública  y  una  labor  colectiva,  dirigida  a  consolidar  la  construcción  de  un  auténtico  Estado  Democrático  de  Derecho,  cuyo  presupuesto  básico  es  la  vigencia  plena  de  la  Constitución.  En  otras  palabras, esta institución se establece como una instancia complementaria a los sistemas  y  procedimientos  de  control  jurídico  del  poder  público  y,  en  especial,  de  los  actos  emergentes de su estructura administrativa.     Para  lograr  su  cometido,  debe  actuar  como  un  mecanismo  sencillo,  exento  de  formalismos,  expedito  y  efectivamente  gratuito.  Su  legitimidad  democrática  se  hace  evidente en la medida que ejerce la vigilancia sobre la actividad de los Órganos del Estado,  dentro  de  los  parámetros  establecidos  por  la  misma  Constitución  en  defensa  de  los  derechos  fundamentales consagrados por  ella, en busca de  la realización de  los  valores  fundamentales  del  sistema  constitucional,  tales  como  la  dignidad,  justicia,  libertad,  solidaridad, etc. Por esta razón, su potencial para influir en el ordenamiento estatal y su  relación  con  el  ciudadano  ‐y  viceversa‐  es  de  la  mayor  trascendencia,  por  lo  que,  su  actividad exige máxima firmeza, prudencia y fortaleza, valores esenciales de la sabiduría.  De ahí que, la institución del Defensor del Pueblo, es conocida como la Magistratura cuya  fortaleza es la persuasión8.   
                                                            
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“El primer Procurador de los Derechos Humanos fue elegido en Guatemala en 1987 y jugó un papel importante en el proceso de democratización y de verificación de los acuerdos de paz en ese país. En México empezó en 1990; en El Salvador nació en 1991, en Colombia en 1991, en Costa Rica y Honduras en 1992, en Perú y Argentina en 1993, en Nicaragua en 1995 y en Ecuador en 1998. En la actualidad son 18 los países de la región y del Caribe los que cuentan con un Defensor del Pueblo. Este todavía no existe en Chile, Uruguay, Venezuela y Paraguay”. DEFENSOR DEL PUEBLO DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA. I Informe Anual del Defensor del Pueblo al Honorable Congreso Nacional (Abril de 1998 a Marzo de 1999). Pág. 6. 7 “El modelo seguido en Argentina, y en gran parte de Latinoamérica, corresponde al Defensor del Pueblo español, institución que fue creada en 1981. En la Argentina existe en la Provincia de San Juan, establecida por la Constitución de 1986, también en la Capital Federal existe el Contralor General Comunal. También existe en la Provincia de Córdoba, establecida en la Constitución provincial en su artículo 124. También en la Provincia de San Luis y, últimamente, se ha nombrado al Defensor del Pueblo de la Provincia de Santa Fe. En América Latina, también está presente en Puerto Rico y Costa Rica, bajo la figura de los Defensores de los Derechos Humanos de los Refugiados. Por otro lado, está el Ombudsman del canal de Panamá (…)”. ORIHUELA, Julio Cesar. La figura del Ombudsman, Orígenes y Difusión. En: OMBUDSMAN, DEMOCRACIA Y DERECHOS HUMANOS. Capítulo Boliviano del Ombudsman. Pág 13. 8 RIVERA S., José Antonio; JOST, Stefan y otros. Obra Citada. Pág. 346.

 

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3. El Ombudsman y su aparición en Bolivia a través de la Reforma Constitucional  de 1994    En el caso de Bolivia9, debemos comenzar recordando que en virtud de la Ley Nº 1585 de  Reforma  a  la  Constitución  Política  del  Estado,  promulgada  y  publicada  en  fecha  12  de  agosto  de  1994  se  introdujeron  diversas  modificaciones  al  texto  constitucional  que  se  hallaba vigente sin cambio alguno desde el año 1967 hasta ese entonces.     A ello se debe agregar, que dicha reforma constitucional indudablemente se constituye en  un hecho trascendental con una importancia histórica sin precedentes dentro del sistema  constitucional,  puesto  que  en  aquella  oportunidad,  y  por  vez  primera  en  la  historia  republicana  de  nuestro  país,  se  reformó  la  Ley  Fundamental  dando  cumplimiento  a  los  mecanismos y procedimientos especialmente previstos al efecto por la propia Constitución,  vale  decir  que  se  aprobó,  sancionó  y  promulgó  la  Ley  de  Reforma  Constitucional  en  observancia de las normas previstas  por los artículos 230 al 232 del texto constitucional  vigente en ésa época.     Asimismo cabe hacer notar ‐a los fines del presente trabajo‐, que mediante dicha reforma  constitucional  efectuada  en  1994,  se  reformaron  aproximadamente  35  artículos  de  la  Constitución Boliviana, y dichas modificaciones pueden resumirse en lo siguiente:     Inserción  de  los  pueblos  originarios  y  comunidades  indígenas  a  la  estructura  social del Estado, a cuyo efecto se definió la estructura social como multiétnica y  pluricultural,  así  como  de  las  bases  de  su  organización  como  son  la  unión  y  la  solidaridad;     Modificaciones en el sistema electoral, cambiando el requisito de la edad para el  ejercicio de la ciudadanía de 21 años que regía hasta entonces, a 18 años;    

                                                            
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En el año 1991, ciertamente se produjo un gran debate acerca de la necesidad de incorporar al Defensor o Procurador del Pueblo, para afianzar la ruta de la transformación del sistema político, ampliando la democracia con base en la reforma y modernización del Estado. De ahí que, uno de los eventos realizados fue el taller “El procurador del pueblo”, ocasión en la cual, el entonces Vicepresidente de la República, Dr. Luis Ossio Sanjinés, acerca de la naturaleza de ésta institución, y justificando la necesidad de su incorporación en nuestro país a través de una Ley de la República, señalaba que: “estamos conscientes de la necesidad de existencia de una instancia de reclamo o de defensa en la cual el pueblo, los individuos, los ciudadanos más desamparados tengan voz frente al Estado; además, para que, simultáneamente, sirva para evitar la corrupción y pueda ejercitar fiscalización respecto de los actos ejecutados por personas inescrupulosas, para que de ese modo se pueda garantizar la aplicación de las leyes en nuestro país (...) Conociendo la existencia de un Capítulo Boliviano relativo al Defensor del Pueblo, el mismo que también opera a nivel internacional, es preciso apuntalar la aplicación de ese esfuerzo en el país, pero, claro está, amoldándolo y especificándolo de acuerdo a nuestras necesidades. Estas temáticas están comenzando a ser discutidas en el Consejo Nacional de Reforma Judicial, lo cual ya significa un avance. (…)”. VICEPRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA – ILDIS. Debate sobre la Reforma del Estado: El Procurador del Pueblo. La Paz (Bolivia): Publicidad, Arte y Producciones, 1991. Pág. 9.

 

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Fortalecimiento  del  Poder  Legislativo,  a  través  de  la  reforma  del  sistema  de  elección de los Diputados para devolverles legitimidad y representatividad, con la  introducción del sistema del doble voto en circunscripciones uni y plurinominales;     Estabilidad y gobernabilidad en el ejercicio del gobierno nacional, reformando las  reglas para la elección congresal del Presidente y Vicepresidente de la República,  en aquellos casos en los que ninguno de los candidatos obtenga mayoría absoluta  de votos en las elecciones generales;     Plena  vigencia  y  protección  de  los  derechos  humanos10  como  base  del  orden  democrático  constitucional,  a  cuyo  efecto  se  ha  creado  la  Defensoría  del  Pueblo  con la misión de velar por la vigencia y cumplimiento de los derechos y garantías  de las personas con relación al sector público;     Fortalecimiento  de  los  gobiernos  locales  autónomos  como  unidades  básicas  del  desarrollo  sostenible  sobre  la  base  de  la  planificación  participativa  y  el  control  social;     Seguridad  jurídica  y  fortalecimiento  del  orden  constitucional  reformando  la  estructura  del  entonces  Poder  Judicial  (actual  Órgano  Judicial),  mediante  la  creación  del  Tribunal  Constitucional  como  máximo  intérprete  jurisdiccional  de  la  Constitución,  asignándole  la  función  del  control  concentrado  de  constitucionalidad11.    En  este  sentido,  la  Constitución  reformada  en  1994,  instituyó  al  Defensor  del  Pueblo  (artículo 127 constitucional) para velar por la vigencia y el cumplimiento de los derechos y  garantías  de  las  personas  en  relación  a  la  actividad  administrativa  de  todo  el  sector  público, así como también velar por la defensa, promoción y divulgación de los derechos  humanos, sin necesidad de recibir instrucciones por parte de los demás órganos del poder  público,  habiendo  establecido  la  misma  Constitución,  que  el  Presupuesto  General  debe 
                                                            
Algunos autores estiman que la expresión, “derechos humanos” o derechos del hombre, llamados clásicamente derechos naturales, y actualmente derechos morales, no son en realidad auténticos derechos protegidos mediante acción procesal ante un juez, sino criterios morales de especial relevancia para la convivencia humana, y que en todo caso, una vez que determinados derechos humanos se positivizan, adquieren la categoría de verdaderos derechos protegidos procesalmente, transformándose en derechos fundamentales vigentes en un determinado ordenamiento jurídico, lo que equivale a decir que los derechos fundamentales son derechos humanos positivados por la legislación interna de un determinado Estado. En otras palabras, lo anterior significa que bajo la expresión “derechos fundamentales”, se designa a los derechos garantizados y reconocidos por la Constitución y, en cambio, la denominación “derechos humanos” hace referencia a los derechos proclamados y garantizados por las normas e instrumentos internacionales; los primeros tienen como fuente de producción al legislador constituyente, y los segundos, a los Estados y Organismos internacionales. Cfr. DURAN RIBERA, Willman R. Principios, Derechos y Garantías Constitucionales. Santa Cruz – Bolivia: COMUNICACIONES EL PAÍS, 2005. Págs. 99-100. 11 RIVERA SANTIVAÑEZ José Antonio. “Reforma Constitucional en Democracia”. En: “Análisis de la Reforma a la Constitución Boliviana”, editado por la Academia Boliviana de Estudios Constitucionales. Santa Cruz (Bolivia): Editorial EL PAÍS, Noviembre de 2002. Págs. 5-8.
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contemplar  una  partida  para  el  funcionamiento  de  ésta  institución.  Precisamente  ésta  norma  constitucional  –que  no  fue  objeto  de  modificación  alguna  en  la  reforma  constitucional del año 2004–, establece y define claramente las características básicas de  lo que representa la institución del Defensor del Pueblo en Bolivia:    a) Es  un  órgano  estatal  independiente  de  los  demás  Órganos  del  Poder  Público,  dado  que  por  la  naturaleza  de  su  función  tutelar  y  su  papel  de  contrapesar  las  acciones de otras instancias del poder estatal, necesariamente debe ser autónomo  e independiente de las presiones políticas, garantizando así un compromiso a largo  plazo con la democracia. A efecto de cumplir dicho mandato y gozar de autonomía  funcional,  el  personal  dependiente  de  ésta  instancia  no  puede  ‐y  no  debe‐  estar  involucrado  en  problemas  político‐partidarios,  así  como  tampoco  puede  estar  en  condiciones de recibir instrucciones directas o indirectas de los poderes públicos,  ni de ninguna autoridad.    b) Se constituye en una Magistratura de persuasión, vale decir, que se trata de una  institución  de  carácter  no  jurisdiccional,  sin  capacidad  alguna  de  sancionar  ni  de  imponer  coercitivamente  sus  decisiones.  En  este  sentido,  cumple  más  bien  un  papel  de  mediación,  en  la  investigación  de  las  denuncias,  pudiendo  intervenir en  los  procedimientos  administrativos  o  constitucionales,  con  el  exclusivo  propósito  de  proteger  los  derechos  fundamentales  de  las  personas,  procurando  la  rectificación  de  las  consecuencias  de  la  vulneración  de  derechos.  De  ahí  que,  la  eficacia  de  su  actividad,  se  asienta  en  su  capacidad  de  convencimiento,  dado  el  peso ético de sus funciones y su legitimidad social.    c) Es  una  instancia  de  intermediación  entre  la  sociedad  civil  y  el  Estado,  a  cuyo  efecto deberá establecer vínculos muy particulares con los diferentes sectores de  la sociedad civil, y construir una imagen de máxima credibilidad para el ciudadano,  a través de la investigación y sus eventuales pronunciamientos sobre las quejas o  reclamos que le sean presentados. Cabe señalar que el fortalecimiento de aquellos  vínculos con la sociedad civil, es una prioridad en el proceso de investigación y en  la  resolución  de  los  reclamos  que  le  sean  sometidos  a  su  conocimiento,  de  tal  forma  que  se  establezca  un  camino  de  convergencia  entre  la  ciudadanía  y  la  Administración Pública.    Conforme se puede ver, las tareas que le asigna la Constitución al Defensor del Pueblo, lo  configura como un contralor de la legalidad y la conciencia ética en el ejercicio del poder,  dado  que  al  asumir  el  papel  de  responder  públicamente  ante  los  actos  contrarios  a  los  derechos humanos y/o derechos fundamentales de la ciudadanía, su accionar equivale y  contribuye a una lucha frontal contra la corrupción, la desviación y el abuso de poder, así  como  la  impunidad,  reafirmando  el  principio  de  responsabilidad  en  el  ejercicio  de  la  función  pública,  consagrado  también  por  la  misma  Constitución.  Asimismo,  esta  institución  de  establece  como  un  mecanismo  idóneo  de  mediación  y  solución  de  conflictos, por lo que el Defensor del Pueblo, antes de ser un vocero de la confrontación, 

 

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asume una posición que, a través de la persuasión, la mediación y la conciliación, permite  resolver los eventuales conflictos que se le presenten, fortaleciendo así la vigencia de los  valores éticos y constitucionales, así como la práctica de la tolerancia.    Finalmente cabe definirlo como un promotor de la vigencia social de la Constitución, dado  que  se  constituye  en  un  mecanismo  operativo  para  que  los  derechos  y  garantías  contemplados en la Ley Fundamental, sean respetados en la cotidianidad. En este sentido,  el comportamiento y actividades del Defensor del Pueblo, deben contribuir a la reducción  de las desigualdades y la vulnerabilidad de los sectores socialmente más vulnerables, ante  las  diferentes  prácticas  burocráticas  en  el  sector  público,  por  lo  que,  su  creación  indudablemente constituye un aporte al desarrollo de la cultura democrática en sociedad,  que  marca  los  límites  legales  de  la  actuación  del  poder  público.  Por  estas  razones,  su  acertada  incorporación  a  la  Constitución  Boliviana  con  las  funciones  que  se  le  han  asignado,  hacen  del  Defensor  del  Pueblo  una  institución  de  fortalecimiento  de  la  democracia  y  la  gobernabilidad,  dado  que  no  solamente  abre  canales  de  participación  ciudadana  directa  para  hacer  posible  el  ejercicio  del  derecho  de  petición12  con  el  fin  de 
                                                            
El art. 24 de la Constitución Política del Estado vigente, establece que: “Toda persona tiene derecho a la petición de manera individual o colectiva, sea oral o escrita, y a la obtención de respuesta formal y pronta. Para el ejercicio de este derecho no se exigirá más requisito que la identificación del peticionario”. Así también, el art. 7 inc. h) de la CPEabrg, disponía el derecho fundamental de toda persona: “A formular peticiones individual o colectivamente”. Al respecto la jurisprudencia constitucional, ha señalado que el derecho de petición: “… es la facultad o potestad que tiene toda persona para dirigirse, individual o colectivamente ante las autoridades o funcionarios públicos, lo que supone el derecho a obtener una pronta resolución, ya que sin la posibilidad de exigir una respuesta rápida y oportuna carecería de efectividad el derecho. En consecuencia, el ejercicio del derecho supone que una vez planteada la petición, cualquiera sea el motivo de la misma, la persona adquiere el derecho de obtener pronta resolución, lo que significa que el Estado está obligado a resolver la petición. Sin embargo, el sentido de la decisión dependerá de las circunstancias de cada caso en particular y, en esa medida podrá ser positiva o negativa. Sin embargo, la obligación del Estado no es acceder a la petición, sino resolverla. (…) En consecuencia, solo en la situación en que transcurridos lo términos o plazos que establece la ley, el Estado, a través del funcionario o autoridad correspondiente, no emite respuesta alguna, el derecho de petición resulta desconocido o vulnerado”. Así las SSCC 0189/2001-R, 1366/2004-R y 0925/2004-R, entre otras. Además, el Tribunal Constitucional ha manifestado que el derecho de petición es un: “…derecho fundamental cuyo núcleo esencial comprende la respuesta pronta oportuna, resolviendo en lo posible la petición en sí misma, es decir, resolviendo el asunto objeto de la petición (…) la respuesta para que sea oportuna tiene que comprender y resolver el fondo de lo pedido y ser comunicada al peticionario, caso contrario se incurre en una vulneración del derecho constitucional fundamental de petición”. Así la SC 0272/2005-R de 30 de marzo. De igual manera, ha puntualizado que la respuesta debe ser motivada, por cuanto el derecho de petición se puede estimar como lesionado cuando la autoridad a quién se presenta una petición o solicitud, no la atiende, es decir, no la tramita ni la responde en un tiempo oportuno o en el plazo previsto por ley; de forma que cubra las pretensiones del solicitante, ya sea exponiendo las razones del porque no se la acepta, explicando lo solicitado o dando curso a la misma, en cualquiera de los casos donde se omita dar los motivos sustentados legalmente o de manera razonable, se tendrá por vulnerado el derecho. Razonamiento asumido por la SC 0025/2005-R de 10 de enero. Ahora bien, conforme a la Constitución Política del Estado y la jurisprudencia constitucional, se ha establecido que al accionante le corresponde demostrar los siguientes hechos: a) La formulación de una solicitud expresa en forma oral o escrita; b) Que la misma hubiere sido formulada ante una autoridad pertinente o competente; c) Que exista una falta de respuesta en un tiempo razonable; y, d) Se haya exigido la respuesta y agotado las vías o instancias idóneas de esa petición ante la autoridad demandada y no existan otras vías para lograr la pretensión (SC 0768/2010-R de 2 de agosto). Disponible virtualmente en: http://www.tribunalconstitucional.gob.bo/
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precautelar los derechos ciudadanos y de la comunidad, sino que también aporta al mejor  funcionamiento  de  la  administración  estatal  y  de  las  entidades  que  prestan  servicios  públicos, generando así una convivencia social más integrada y menos conflictiva13.    4. La configuración constitucional del Defensor del Pueblo en Bolivia     En la configuración del Defensor del Pueblo en Bolivia, efectuada a través de la reforma  constitucional de 1994, se establecieron diversas atribuciones (artículo 129) que pueden  ser reunidas y clasificadas en tres áreas principales de su actividad:    1) Facultades  de  investigación;  siendo  deber  de  ésta  institución  realizar  investigaciones a instancias del interesado, o también de oficio, que conduzcan al  esclarecimiento  de  los  actos  de  la  administración  y  sus  agentes  que  hubieran  afectado  algún  derecho  humano  o  fundamental  del  ciudadano,  con  el  fin  de  corregir las situaciones que motivaron los reclamos, y así promover la restitución  de los derechos vulnerados.    2) Facultades de promoción del buen funcionamiento y eficiencia de la Administración  Pública;  que  se  ejercitan  a  tiempo  de  responder  a  situaciones  presumiblemente  injustas  que  los  órganos  del  poder  público  pueden  provocar  en  la  ciudadanía,  formulando  advertencias,  recomendaciones  y  recordatorios  legales,  dirigidos  a  autoridades,  funcionarios  y  servidores  públicos,  debiendo  promover  medidas  correctivas en defensa de los intereses legítimos de la población.    3) Facultades de defender, promover y divulgar los derechos humanos; a cuyo efecto  el  Defensor  del  Pueblo,  además  de  poder  formular  recomendaciones,  recordatorios  de  deberes  legales  y  advertencias  para  la  restitución  de  derechos  vulnerados,  se  encuentra  legalmente  habilitado  para  ejercitar  e  interponer  los  Recursos  y  Acciones  Constitucionales  correspondientes,  pudiendo  además  promover  la  adopción  de  medidas  legislativas  que  establezcan  mecanismos  de  protección  de  estos  derechos,  a  cuyo  efecto  podrá  realizar  los  programas  de  difusión y capacitación necesarias.    5. La institucionalización del Defensor del Pueblo en Bolivia 
 

La institución del Defensor del Pueblo ingresó al escenario público  en  Bolivia, como una  iniciativa  de  la  sociedad  civil,  alentada  por  el  Capítulo  Boliviano  del  Ombudsman,  conformado por un grupo plural de personalidades.    De  ahí  que,  y  gracias  a  la  persistente  labor  de  divulgación  que  realiza  el  mencionado  Capítulo,  sobre  las  características  de  esta  figura,  y  al  apoyo  que  le  brindan  otros  defensores  y  juristas  que  llegan  a  Bolivia  –para  participar  en  seminarios  y  diversos 
                                                            
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RIVERA S., José Antonio; JOST, Stefan y otros. Obra Citada. Pág. 348.

 

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talleres–,  se  divulgan  las  atribuciones  de  esta  institución  como  un  signo  de  identidad  democrática.  En  1994  es  incorporado  a  la  Constitución  Boliviana,  figurando  en  el  Título  Cuarto  referido  a  la  Defensa  de  la  Sociedad,  con  el  expreso  mandato  de  velar  por  la  vigencia y el cumplimiento de los derechos y garantías de las personas, con relación a la  actividad  administrativa  de  todo  el  sector  público,  así  como  el  de  velar  por  la  defensa,  promoción y divulgación de los derechos humanos.    La  reforma  a  la  Constitución  Boliviana,  entró  en  vigencia  en  1995,  pro  tuvieron  que  transcurrir  más  de  dos  años  para  que  el  entonces  Congreso  Nacional  aprueba  la  Ley  Nº  1818  del  Defensor  del  Pueblo,  de  fecha  22  de  diciembre  de  1997,  que  establece  principalmente  la  forma  de  organización  y  las  atribuciones  específicas  de  la  nueva  institución.    A) La designación del Defensor del Pueblo     El 30 de diciembre de 1997, el entonces H. Congreso Nacional publicó una convocatoria a  concurso  nacional  de  méritos  y  antecedentes  para  la  elección  de  Defensor  del  Pueblo  y  señaló el 12 de febrero de 1998 como plazo para la presentación de antecedentes, siendo  que  cualquier  ciudadano  o  ciudadana  podía  postularse  personalmente  o  ser  presentado  por una institución de la sociedad civil.    En  este  sentido,  la  citada  Ley  Nº  1818  establece  que  para  desempeñar  el  cargo  de  Defensor  del  Pueblo  se  requiere  tener  como  mínimo  35  años  de  edad,  ser  boliviano  de  origen  y  haber  cumplido  los  deberes  militares  (para  los  varones),  estar  inscrito  en  el  Registro  Electoral,  no  haber  sido  condenado  a  pena  corporal,  salvo  rehabilitación  concedida por el Senado, no tener pliego de cargo o auto de culpa ejecutoriados, ni estar  comprendido en los casos de exclusión y de incompatibilidad establecidos por ley.     En efecto, se considera incompatible con el cargo de Defensor del Pueblo cualquier otra  actividad pública o privada remunerada a excepción de la docencia universitaria. El titular  de la institución está expresamente prohibido de postular a cargos electivos en los cinco  años posteriores a la conclusión de su gestión a fin de evitar que ésta función sea utilizada  como palestra política.    B) La postulación y elección de la primera Defensora del Pueblo     La Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia, la Asociación de Periodistas de La Paz, la  Asociación Nacional de la Prensa y el Círculo de Mujeres Periodistas presentaron como su  candidata  a  la  ciudadana  Ana  María  Romero  de  Campero.  Entre  los  atributos  para  desempeñar  el  cargo,  las  instituciones  destacaron  “su  autoridad  moral,  ecuanimidad,  reconocida  firmeza  de  carácter,  tradición  de  compromiso  activo  con  la  defensa  de  los  derechos humanos, la legalidad, la ética, la democracia y la libertad”.   

 

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Al  cierre  del  plazo  para  la  recepción  de  candidatos,  la  entonces  Comisión  Mixta  de  Constitución, Justicia y Policía Judicial del Congreso, procedió a la calificación de perfiles  de 123 postulantes. Luego de analizar los antecedentes, así como el número de cartas de  apoyo recibidas, los miembros de la Comisión clasificaron a los candidatos, y entre ellos,  seleccionaron  a  cuatro  que,  a  juicio  de  los  parlamentarios,  poseían  condiciones  sobresalientes  para  optar  al  cargo.  Por  orden  alfabético,  estos  resultaron  ser  los  ciudadanos:  Cristina  Corrales,  Julieta  Montaño,  Rafael  Puente  y  Ana  María  Romero.  Los  antecedentes de todos los candidatos fueron enviados al pleno del Congreso Nacional que  el 26 de marzo de 1998, reunido en sesión especial, eligió con más de dos tercios de votos  a la periodista Ana María Romero de Campero14, como la primera Defensora del Pueblo.    C) Las competencias del Defensor del Pueblo en Bolivia    De acuerdo a lo establecido por el artículo 11 de la Ley Nº 1818 del Defensor del Pueblo,  éste tiene las siguientes atribuciones:    1. Interponer,  conforme  establece  la  Constitución  Política  del  Estado  en  su  Articulo  129,  Recursos  de  inconstitucionalidad,  Directo  de  Nulidad,  de  Amparo  y  Habeas  Corpus, sin necesidad de mandato.  2. Investigar  y  denunciar,  de  oficio  o  como  consecuencia  de  una  queja,  los  actos  u  omisiones  que  impliquen  violación  de  los  derechos  humanos,  de  las  garantías,  derechos  individuales  y  colectivos  establecidos  en  la  Constitución  Política  del  Estado,  leyes,  tratados  y  convenios  internacionales  aprobados  por  el  Estado  Boliviano.  3. Solicitar  a  las  autoridades  y  servidores  públicos  información  relativa  al  objeto  de  sus investigaciones sin que éstas puedan oponer reserva alguna.  4. Formular recomendaciones, recordatorios de deberes legales y sugerencias para la  adopción  de  correctivos  y  medidas  a  todos  los  órganos  de  la  administración  pública,  al  Consejo  de  la  Judicatura  o  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  cuando  los  hechos se relacionen a la administración de justicia o constituyan delito.  5. Proponer modificaciones a Leyes, Decretos y Resoluciones no judiciales, relativas a  los derechos humanos.  6. El  Defensor  del  Pueblo  deberá  vigilar  la  situación  de  las  personas  privadas  de  libertad, para velar por el respeto de los límites de la detención. Para este efecto, y  para fines de registro  el Defensor del Pueblo deberá ser informado por  escrito de  todo arresto, apresamiento o detención que se realiza en el territorio nacional.  7. Recomendar  al  Poder  Ejecutivo  la  suscripción  de  tratados  y  convenios  internacionales sobre derechos humanos y su aprobación al Poder Legislativo. 
                                                            
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Ana María Romero de Campero, destacada periodista, escritora, activista por la Democracia y los DDHH, ex Ministra de Estado, primera Defensora del Pueblo de Bolivia y en los últimos meses Presidenta del Senado Nacional (con licencia), falleció, en la ciudad de La Paz, víctima de complicaciones gastrointestinales que la habían mantenido en cama desde enero del año 2010. La destacada periodista, más conocida como “Anamar”, falleció víctima de complicaciones gastrointestinales la noche del lunes 25 de octubre de 2010, alrededor de las 22:10, en su casa ubicada en el tradicional barrio de Sopocachi de La Paz, informaron sus familiares. (Fuente: Diario Crítico de Bolivia http://bolivia.diariocritico.com)

 

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8. Tener  libre  acceso  a  los  centros  de  detención,  reclusión,  internamiento  y  confinamiento sin que pueda oponérsele objeción alguna.  9. Velar por el respeto de la naturaleza multiétnica y pluricultural del Estado boliviano  y  promover  la  defensa  de  los  derechos  humanos  de  los  pueblos  indígenas  y  originarios del país.  10. Promover  y  recomendar  en  sus  actuaciones  la  observancia  a  las  Convenciones  y  Tratados Internacionales relativos a los Derechos Humanos de la Mujer.  11. Ejercer  sus  funciones  sin  interrupción  de  ninguna  naturaleza,  aún  en  caso  de  declaratoria de estado de sitio.   12. Solicitar  a  cualquier  dependencia  de  la  administración  pública  la  declaratoria  en  comisión  de  funcionarios  técnicos,  cuyos  servicios,  específicos  y  temporales,  sean  requeridos por el Defensor del Pueblo.  13. Diseñar,  elaborar,  ejecutar  y  supervisar  programas  para  la  defensa,  promoción  y  divulgación  de  los  derechos  humanos,  así  como  establecer  mecanismos  de  coordinación  con  organismos  gubernamentales  y  no  gubernamentales  para  estos  efectos.   14. Velar  por  los  derechos  y  deberes  fundamentales  de  las  personas  en  el  ámbito  militar y policial.  15. Gestionar  convenios  de  cooperación  técnica  o  financiera  con  organizaciones  nacionales e internacionales.  16. Elaborar los reglamentos necesarios para el ejercicio de sus funciones. 

 
6. La Defensoría del Pueblo en la Nueva Constitución Boliviana del año 2009 
 

Actualmente,  la  Nueva  Constitución  Política  del  Estado  Plurinacional  de  Bolivia  (NCPE)  aprobada en el año 2009, asigna la función de Defensa de la Sociedad, a la Defensoría del  Pueblo,  y  a  éste  efecto,  en  su  Artículo  218,  establece  que:  “I.  La  Defensoría  del  Pueblo  velará  por  la  vigencia,  promoción,  difusión  y  cumplimiento  de  los  derechos  humanos,  individuales y colectivos, que se establecen en la Constitución, las leyes y los instrumentos  internacionales.  La  función  de  la  Defensoría  alcanzará  a  la  actividad  administrativa  de  todo  el  sector  público  y  a  la  actividad  de  las  instituciones  privadas  que  presten  servicios  públicos. II. Corresponderá asimismo a la Defensoría del Pueblo la promoción de la defensa  de  los  derechos  de  las  naciones  y  pueblos  indígena  originario  campesinos,  de  las  comunidades urbanas e interculturales, y de las bolivianas y los bolivianos en el exterior.  III.  La  Defensoría  del  Pueblo  es  una  institución  con  autonomía  funcional,  financiera  y  administrativa,  en  el  marco  de  la  ley.  Sus  funciones  se  regirán  bajo  los  principios  de  gratuidad, accesibilidad, celeridad y solidaridad. En el ejercicio de sus funciones no recibe  instrucciones de los órganos del Estado”.    De  la  norma  transcrita,  resalta  la  función  de  la  Defensoría  del  Pueblo,  destinada  a  velar  por  la  vigencia  de  los  derechos  humanos,  individuales  y  colectivos,  promocionándolos,  difundiéndolos  y  además  cumpliendo  y  recomendando  su  cumplimiento,  sea  que  estén  establecidos  por  la  Constitución,  por  las  Leyes  (nacionales,  departamentales  o  municipales), o bien por los instrumentos internacionales ratificados por Bolivia, esto en 

 

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concordancia con las previsiones contenidas en el Artículo 13, parágrafo IV constitucional,  en  donde  se  establece  expresamente  que  “Los  tratados  y  convenios  internacionales  ratificados por la Asamblea Legislativa Plurinacional, que reconocen los derechos humanos  y que prohíben su limitación en los Estados de Excepción prevalecen en el orden interno.  Los derechos y deberes consagrados en esta Constitución se interpretarán de conformidad  con los Tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Bolivia”.    En complemento de lo anterior, la Constitución también declara que “El Estado garantiza  a todas las personas y colectividades, sin discriminación alguna, el libre y eficaz ejercicio de  los derechos establecidos en esta Constitución, las leyes y los tratados internacionales de  derechos humanos” (Artículo 14,  parágrafo III constitucional), de  lo  cual  se puede inferir  que el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia, a través de la Constitución ha decidido seguir  la  tendencia  de  otorgar  una  jerarquía  especial  con  aplicación  preferencial  a  los  tratados  y/o  convenciones  internacionales  que  consagran  derechos  humanos  a  favor  de  los  ciudadanos,  cuya  observancia  y  resguardo  actualmente  se  encuentra  a  cargo  de  la  Defensoría del Pueblo.    Ahora  bien,  de  la  norma  constitucional  anteriormente  transcrita,  también  es  rescatable  considerar que la función de la Defensoría del Pueblo extiende sus alcances a la actividad  administrativa de todo el sector público y a la actividad de las instituciones privadas que  presten  servicios  públicos,  esto  en  resguardo  de  los  derechos  de  la  ciudadanía,  que  eventualmente podrían encontrarse en peligro o en virtual estado de vulneración, a cuyo  efecto  ésta  instancia  está  encargado  de  su  resguardo  y  protección,  a  través  de  los  mecanismos  jurisdiccionales  previstos  constitucionalmente,  debiendo  considerarse  además  que  ahora,  merecen  especial  atención  también  los  derechos  de  las  naciones  y  pueblos indígena originario campesinos (artículos 30 al 32 constitucionales), así como de  las  comunidades  urbanas  e  interculturales,  y  de  las  bolivianas  y  los  bolivianos  en  el  exterior, cuya promoción y defensa debe ser ejercida por la misma Defensoría, afianzando  así su misión principal de lucha por la vigencia y respeto de los derechos humanos.    Por otro lado, a fin de garantizar la autonomía funcional e independencia del Defensor de  los  Derechos  Humanos  en  el  Estado  Plurinacional  de  Bolivia,  se  ha  previsto  constitucionalmente  que  la  Defensoría  del  Pueblo  es  una  institución  con  autonomía  funcional, financiera y administrativa, en el marco de la ley, debiendo regir sus funciones  bajo los principios de gratuidad, accesibilidad, celeridad y solidaridad, no pudiendo recibir  ninguna instrucción de los órganos del Estado durante el ejercicio de sus funciones –a ser  desarrolladas por un periodo de seis años, sin posibilidad de nueva designación–, así como  tampoco puede ser objeto de persecución, detención, acusación ni enjuiciamiento por los  actos realizados en el ejercicio de sus atribuciones (artículo 219 constitucional), gozando  de inmunidad en atención a su investidura, durante el ejercicio de sus funciones.    En  este  sentido,  la  Defensora  o  el  Defensor  del  Pueblo  puede  ser  designado(a)  por  al  menos  dos  tercios  de  los  miembros  presentes  de  la  Asamblea  Legislativa  Plurinacional  (artículo  220  constitucional),  requiriéndose  al  efecto,  de  convocatoria  pública  previa  y 

 

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calificación  de  capacidad  profesional  y  méritos  a  través  de  concurso  público,  entre  personas  reconocidas  por  su  trayectoria  en  la  defensa  de  los  Derechos  Humanos,  condición  indispensable  para  el  desarrollo  de  las  funciones  que  le  corresponde  desempeñar, siempre y cuando cumpla con las condiciones generales de acceso al servicio  público,  además  de  contar  con  treinta  (30)  años  de  edad  cumplidos  al  momento  de  su  designación y sobre todo tener probada integridad personal y ética, determinada a través  de la observación pública (artículo 221 constitucional).    Ahora  bien,  entre  las  atribuciones  constitucionalmente  asignadas  a  la  Defensoría  del  Pueblo  (artículo  222  constitucional),  se  prevén:  interponer  las  acciones  de  Inconstitucionalidad, de Libertad, de Amparo Constitucional, de Protección de Privacidad,  Popular,  de  Cumplimiento  y  el  Recurso  Directo  de  Nulidad,  sin  necesidad  de  mandato;  presentar  proyectos  de  Ley  y  proponer  modificaciones  a  Leyes,  Decretos  y  Resoluciones  no judiciales en materias de su competencia; investigar, de oficio o a solicitud de parte,  los actos u omisiones que impliquen violación de los derechos, individuales y colectivos,  que  se  establecen  en  la  Constitución,  las  leyes  y  los  instrumentos  internacionales,  e  instar al Ministerio Público al inicio de las acciones legales que correspondan; solicitar a  las  autoridades  y  servidores  públicos  información  respecto  a  las  investigaciones  que  realice la Defensoría del Pueblo, sin que puedan oponer reserva alguna (a cuyo efecto las  autoridades y los servidores públicos tienen la obligación de proporcionar a la Defensoría  del Pueblo toda la información que solicite en relación con el ejercicio de sus funciones);  formular  recomendaciones,  recordatorios  de  deberes  legales,  y  sugerencias  para  la  inmediata  adopción  de  correctivos  y  medidas  a  todos  los  órganos  e  instituciones  del  Estado, y además emitir censura pública por actos o comportamientos contrarios a dichas  formulaciones, entre otras.     Por último, cada año, la Defensora o el Defensor del Pueblo debe informar a la Asamblea  Legislativa Plurinacional y al Control Social sobre la situación de los derechos humanos en  el país y sobre la gestión de su administración, pudiendo ser convocada o convocado en  cualquier  momento  por  la  Asamblea  Legislativa  Plurinacional  o  el  Control  Social,  para  rendir informe respecto al ejercicio de sus funciones15. 
                                                            
Sobre las disposiciones constitucionales contenidas en el proyecto de Constitución aprobado por la Asamblea Constituyente en Bolivia, y posteriormente modificado por el entonces H. Congreso Nacional en el año 2008, han surgido diversas críticas y opiniones autorizadas, en sentido de que se habría omitido definir el régimen de responsabilidad jurídica emergente de la función pública en general; al respecto se ha señalado que: “(…) En efecto, entre las atribuciones del Tribunal Supremo de Justicia, simplemente se hace referencia a que esa instancia tiene la atribución de conocer del juicio de responsabilidades contra el Presidente y Vicepresidente del Estado, más no hace mención alguna a las otras altas autoridades nacionales y departamentales, como los Ministros de Estado, Prefectos de Departamento, Contralor General de la República, vocales de la Corte Nacional Electoral, Defensor del Pueblo; Procurador General del Estado; Rector de la Universidad estatal; embajadores; y esa omisión da lugar a varias preguntas obligadas ¿el juzgamiento de esas autoridades será competencia de los Tribunales Departamentales?, o en su defecto ¿esas autoridades no tendrán responsabilidad jurídica?, o finalmente ¿esas autoridades no gozarán de fuero constitucional y serán juzgados como cualquier ciudadano por los tribunales ordinarios de instancia?; de ser ésta última la razón para esa ausencia normativa, resultaría lamentable para el Estado de Derecho toda vez que expondría a esas altas autoridades al uso abusivo del derecho de acceso a la justicia, ya que a diario se
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  Conclusión Preliminar    De  las  normas  previstas  por  la  Constitución,  se  infiere  que  el  Defensor  del  Pueblo,  en  cumplimiento del deber constitucional de velar por la vigencia, promoción y cumplimiento  de los derechos humanos, individuales y colectivos, establecidos tanto en la Constitución,   como  en  las  Leyes  y  los  Instrumentos  Internacionales  de  Protección  de  los  Derechos  Humanos,  tiene  la  obligación  constitucional  de  actuar  en  defensa  de  los  derechos  fundamentales  de  las  personas,  –entre  ellos  el  derecho  al  medio  ambiente16–,  que  nos  corresponden a todos los bolivianos en general, y a los Pueblos Indígenas Originarios que  viven  en  la  zona  del  Territorio  Indígena  –  Parque  Nacional  Isiboro  Sécure  (TIPNIS)  en  particular, mismos que fueron desconocidos y suprimidos flagrantemente por la represión  violenta  ejercida  por  miembros  de  la  Policía  Nacional  en  contra  de  los  Marchistas,  debiendo  considerarse  también  la  existencia  de  intereses  comerciales  extranjeros  y  compromisos  inconsultos,  contraídos  en  esferas  gubernamentales  a  nombre  del  pueblo  boliviano, lo cual además, inclusive ahora pretende mimetizarse con supuestos planes de  desarrollo e integración, que ciertamente no resisten una mínima evaluación de impacto  ambiental17, como ha quedado demostrado en el transcurso del conflicto.    Ahora, bien, conforme se puede ver de todo lo expuesto anteriormente, y de acuerdo a la  naturaleza  persuasiva  de  las  atribuciones  que  debe  desarrollar  el  Defensor  del  Pueblo,  evidentemente  ésta  autoridad  puede  investigar  de  oficio,  todos  aquellos  actos  u  omisiones  que  impliquen  violación  de  los  derechos  individuales  y  colectivos  de  la  población, establecidos en la Constitución, las Leyes y los instrumentos internacionales de  protección  de  los  Derechos  Humanos;  y  como  resultado  de  dicha  investigación,  podrá  también  requerir  e  instar  al  Ministerio  Público  el  inicio  de  las  acciones  legales  que  correspondan  en  el  marco  de  sus  atribuciones  –lo  que  no  implica  duplicidad  alguna  de  funciones, sino que debe actuar en defensa de la legalidad y de los intereses generales de  la sociedad–, siendo indudablemente necesario que a éste efecto, pueda y deba elaborar  un  Informe  detallado  sobre  las  circunstancias,  fechas,  momentos  y  lugares  en  que  se  hubiera  producido  la  vulneración  de  derechos  humanos,  identificando  a  los  presuntos  responsables de esta situación irregular.    
                                                                                                                                                                                     
plantearían acciones penales, por ejemplo, contra los Ministros de Estado al grado que éstas autoridades tendrían que pasar su tiempo asumiendo defensa ante las acciones penales y no cumpliendo su labor específica; debe entenderse que el fuero constitucional no es una protección a la persona sino a la investidura para garantizar la independencia del respectivo órgano constitucional en el desempeño de sus funciones (…)”. RIVERA SANTIVAÑEZ, José Antonio. “Hacia Una Nueva Constitución. Luces y Sombras del Proyecto modificado por el Parlamento”. Cochabamba (Bolivia): FUNDACIÓN KONRAD ADENAUER, FUNDAPPAC y Oficina Jurídica para la Mujer, 2008. Pág. 95. 16 Al respecto, es útil consultar el Libro de mi autoría: El Derecho al Medio Ambiente en la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. La Paz (Bolivia): LIDEMA, 2011. Ahora disponible virtualmente en: http://t.co/cQMDdaJn 17 Una reciente Evaluación Ambiental Estratégica, elaborada en referencia a la inviabilidad de la carretera planificada para atravesar el TIPNIS, se encuentra disponible en: http://t.co/39OOtIh8

 

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Sin  embargo,  lamentablemente  la  Constitución  no  autoriza  en  ninguna  parte  de  su  contenido,  la  emisión  de  Informes  Defensoriales  con  carácter  vinculante  u  obligatorio,  dado  que  dichos  pronunciamientos  –por  su  naturaleza  informativa–  únicamente  surten  efectos en calidad de opinión autorizada –proveniente de una autoridad pública designada  por nuestros representantes nacionales reunidos en la Asamblea Legislativa Plurinacional  (artículo 161, numeral 8 constitucional)–, destinada a poner en evidencia la existencia o no  de la vulneración a  los derechos humanos de una o varias personas individuales o de un  determinado  sector  de  la  población  (en  este  caso,  los  pueblos  indígenas  que  protagonizaron la Marcha en Defensa del TIPNIS), a efecto de que se adopten con carácter  inmediato  las  acciones  legales  y  las  medidas  legislativas  pertinentes,  encaminadas  a  la  reparación de ésta situación; mas no puede ser interpretado un Informe Defensorial como  un  instrumento  vinculante  o  de  cumplimiento  obligatorio,  semejante  a  una  sentencia  judicial que deba imponer sanciones, lo que resultaría un evidente contrasentido respecto  a  la  magistratura  de  la  persuasión  que  debe  desempeñar  la  Defensoría  del  Pueblo,  sin  capacidad  de  coerción,  y  ninguna  facultad  de  imposición  de  sanciones,  lo  que  a  su  vez  implica  la  imposibilidad  de  asumir  funciones  que  no  le  competen,  salvo  la  necesidad  de  individualizar  a  los  presuntos  responsables  de  la  vulneración  de  derechos,  para  que  las  instancias competentes –Ministerio Público y Órgano Judicial– lleven adelante el proceso  de investigación respectivo en el marco específico de sus atribuciones, a fin de evaluar el  grado  de  responsabilidad  de  las  personas  y/o  autoridades  involucradas,  así  como  las  sanciones  a  que  serían  pasibles  por  su  acción  u  omisión  vulneradora  de  los  derechos  humanos de la población.    Pensamos que ahí radica la naturaleza del Informe Defensorial difundido públicamente en  fecha 23 de noviembre de 2011, mismo que ciertamente fue elaborado en base a la propia  inspección in situ que hizo el Defensor del Pueblo al lugar del conflicto (Yucumo), además  de  entrevistas  y  testimonios  de  quienes  fueron  objeto  de  una  represión  desmedida  en  aquella oportunidad, conforme lo ha evidenciado toda la población boliviana a través de  las  imágenes  difundidas  por  los  medios  de  comunicación  televisivos;  motivo  por  el  cual,  era previsible que se identificara directamente a los miembros de la Policía Nacional como  responsables  de  estos  hechos  violentos,  sin  que  el  cumplimiento  de  órdenes  superiores  pueda  eximirlos  de  su  responsabilidad  directa,  quedando  sin  embargo,  pendiente  la  identificación sobre la autoría o fuente de origen de las órdenes emitidas desde la sede de  Gobierno.        Abog. Alan E. Vargas Lima  Responsable del Blog Jurídico:   Tren Fugitivo Boliviano http://alanvargas4784.blogspot.com/   Homenaje al 63º Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  La Paz, 10 de diciembre de 2011.   

 

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