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QUE SON LAS FALACIAS

Una falacia (sofisma) es un razonamiento aparentemente "lógico" en el que el resultado


es independiente de la verdad de las premisas. En sentido estricto, una falacia lógica es
la aplicación incorrecta de un principio lógico válido, o la aplicación de un principio
inexistente.

Las falacias son una forma incorrecta de razonar. De su estudio de definición y


clasificación se ocupa la Lógica, ciencia que tiene como objeto el establecimiento de
normas para razonar correctamente.

La Lógica reserva el nombre de falacia a una forma de razonamiento que parece


correcto, pero que resulta no serlo cuando se le analiza cuidadosamente
Etimológicamente significa: razonamiento engañoso.

La falacia trata de ocultar la falta de relación lógica que debe existir entre las premisas
y la conclusión en toda argumentación, bajo las apariencias de verdadero razonamiento.
El estudio a través de la historia, determina que el uso de las falacias en el proceso de
razonamiento se remonta a la época dominada por sofistas, en la antigua Grecia.

Se llamaba sofistas a un género de maestros ambulantes, quienes por un salario se


dedicaban a la enseñanza de la retórica, la gramática, la filosofía, la oratoria, etc., a la
nueva clase dirigente , ya que con la implantación del régimen democrático, el saber se
considero indispensable para la carrera política e incluso para los asuntos privados.

La popularidad alcanzada por los sofistas propició el que fuera:

“por las ciudades vendiendo su ciencia a los que desean adquirirla y alaban
indiferentemente todo lo que vende. Puede suceder que la mayor parte de ellos ignoren
si lo que venden es bueno o malo para el alma”.

Situación esta que obligo a otros círculos intelectuales a advertir a sus


contemporáneos del peligro que los sofista representaban para la sociedad, como lo hace
Hipócrates:

“Es preciso estar muy en guardia con el sofista, no sea que, a fuerza de ponderarnos
sus mercancías, nos engañe, como hacen los que nos venden las cosas necesarias para
alimento del cuerpo”.

Además del status que como maestros habían alcanzado a los ojos de la sociedad, los
sofistas utilizaban como un instrumento favorito la retórica, la que dominaban como
pocos, y con la que según Platón, lograban la finalidad de “poder persuadir mediante
sus discursos, en una palabra convencer” y “ganarse la voluntad de las multitudes”,
independientemente de la corrección o incorrección del razonamiento utilizado.

Sócrates llama a la retórica la “obrera de la persuasión”, pues con ella se cree y no


tanto saber. “El orador, dice Sócrates no se propone instruir acerca de los justo y de lo
injusto, sino únicamente atraerlos a la creencia” este objetivo lo lograban los sofistas y
otros oradores recurriendo a artificios en el curso, que hoy se conocen como falacias
El filósofo que se ocupa detenidamente en conocer y hasta clasificar los temas de
razonamiento incorrecto mas frecuentes en los debates sobre temas de interés público en
la antigüedad, fue Aristóteles, quien en su obra “El organón” pone los principales
errores en los cuales se puede incurrir al momento de discutir, los cuidados que deben
observarse y las formas de distinguir un error de razonamiento.

RELACION ENTRE FALACIA Y MENTIRA

El término falacia suele utilizarse equívocamente, especialmente en los círculos no


académicos, como sinónimos de falsedad o mentira. Esta misma descripción se le
atribuye en algunos diccionarios de la lengua española.

A este respecto, debe insistirse que si ha de usarse con propiedad, debe limitarse la
atención al hecho de que lo que en este tipo de razonamientos esta en juego no es la
veracidad o falsedad de la afirmación hecha, sino la validez o validez del argumento
utilizado para hacerla.

Por ejemplo, si se afirma que como la biblia asegura que la tierra es el centro del
sistema solar, y siendo la Biblia un libro con autoridad, entonces ha de ser así.

En este ejemplo. Lo que esta en cuestión no es la veracidad o falsedad de la


composición. “La tierra es el centro del sistema solar”, No es esa la falacia. Lo que se
cuestiona, porque es lo que constituye la falacia, es la relación que existe entre esa
afirmación y el argumento sobre el que se quiere fundamentar.

Efectivamente, la Biblia puede hacer esa afirmación. Y, verdad es que a la Biblia le


atribuyen autoridad un elevado número (varios millones) de personas.

Pero considerar esa circunstancia como argumento suficiente para aceptar


proposición hecha, constituye el verdadero problema. Ninguna relación hay entre la
autoridad atribuida a un libro religiosos y una afirmación científica.

El problema a dilucidar, pues, no es la verdad o falsedad de afirmación (ésa no es


tarea de la lógica), sino la relación que se establece entre la premisa la conclusión.
(Entre ellas en un razonamiento lógico, debe haber una relación y no de otro tipo).
Entre consecuencia, falacia y mentira no son términos sinónimos.

CLASIFICACION DE LAS FALACIAS: FALACIAS NO FORMALES

Las falacias se dividen en dos grupos: falacias formales y falacias no formales.

Se llama falacias no formales al tipo de falacias que no afectan la estructura formal


del razonamiento, es decir, no faltan a las leyes del mismo.

Estas falacias se encuentran en el contenido, en el cual se aducen elementos no


lógicos sino elementos persuasivos, generalmente de carácter psicologico (porque se
recurre a cualquier sentimiento, a través de al intimidación, la amenaza, el insulto, etc.)
Y en otros casos, se recurre al uso inapropiado de elementos gramaticales o retóricos.

Estas falacias se encuentran en el contenido, en el cual se aducen elementos no


lógicos