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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD DEL ZULIA


FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y POLÍTICAS
ESCUELA DE CIENCIA POLÍTICA
ADMINISTRACIÓN Y GERENCIA PÚBLICA
PROFA. LUCRECIA MORALES

INDICADORES DE DESEMPEÑO DEL SECTOR PÚBLICO VENEZOLANO

AUTORES:
Estrada B., Manuel
Fernández M., Francis
Medina A., Verónica
Mujica L., Libia
Romero A., Yelkarin
Maracaibo, Marzo 2011
ÍNDICE

Preámbulo

1. Concepto de indicadores de desempeño.


1.1. Finalidad de los indicadores de desempeño
1.2. Propiedades de los indicadores de desempeño

2. ¿Por qué necesitamos indicadores de desempeño en el Sector Público?

3. Dimensiones de los indicadores de desempeño (EECE)


3.1. Eficacia
3.2. Eficiencia
3.3. Economía
3.4. Calidad de servicio
3.5. Ventajas de la tipología escogida

4. Indicadores de desempeño en el Sector Público Venezolano.

4.1. Indicadores de desempeño en el Sector de la Educación Universitaria


PREÁMBULO

La evaluación del desempeño de la gestión pública está en el centro de las preocupaciones tanto
de los tomadores de decisiones de las instituciones gubernamentales, a todos los niveles de la
gestión nacional, regional y local, como de la sociedad civil o pueblo en general.

En el caso de las agencias gubernamentales, surge un interés por el tema debido al rápido
crecimiento y alcance de las actividades y gastos del Estado. Este aumento fue acompañado, a
su vez, de una falta de control, contabilidad y transparencia de los procesos del sector público.
En lo concerniente a la ciudadanía o pueblo, la preocupación surge por la existente percepción,
de que el Estado no cumple a cabalidad con sus funciones, y que la corrupción es lo que
predomina en las altas esferas de poder.

Por ello y ante la exigencia por optimizar los niveles de eficiencia y eficacia en el uso de los
recursos, así como generar y fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas hacia los
ciudadanos y los grupos de interés que rodean la acción pública, hace necesaria la creación de
efectivos indicadores que permitan vislumbrar el rumbo que está llevando la administración
pública del Estado, a fin de continuar con el rumbo trazado o, cambiar de estrategia para lograr
un efectivo desenvolvimiento de la administración. Esto es lo que ha motivado a los gobiernos a
impulsar el desarrollo de indicadores de desempeño en las instituciones públicas.

Como vemos, la utilidad de contar con indicadores de desempeño para los gobiernos es
indiscutible. Por ello, partiendo de indicadores como; eficiencia (uso de recursos para la
generación de los productos), eficacia (capacidad de cumplir con la producción comprometida y
de logro de objetivos), calidad (capacidad de lograr la producción de los bienes y servicios de
acuerdo a los atributos esperados por los usuarios), y economía (cómo se organizaron los recursos
económicos y presupuestarios para el logro de los resultados). El objetivo de este trabajo será
responder la interrogante ¿Qué indicadores del desempeño pueden ser aplicados
exitosamente, en el Sector Público Venezolano?, es decir, ¿cuáles de los indicadores
anteriormente citados, son aplicables a la Administración Pública Venezolana y por qué?

En este sentido, en una primera instancia se determinaran los esfuerzos del Estado venezolano
por incorporar indicadores de desempeño en el sistema de evaluación de la Administración
pública, y que en concordancia con las demandas y necesidades de transferencia y rendición de
cuentas, comprende los indicadores que se estudiarán y que en consideración pueden ser
aplicado en el Sector Público venezolano. De igual manera, se presentará la aplicación de los
indicadores contemplados en un área del sector público venezolano, como lo es el sector de
educación superior, como criterios para la formulación de políticas, planificación, toma de
decisiones y evaluación de la calidad de las instituciones de educación superior, así como la
eficiencia con la cual operan los procesos académicos y administrativos de una institución de
educación superior.

Ante el planteamiento de expectativas esbozado, resulta pertinente formular las cuestiones


siguientes: ¿Puede un sistema de indicadores contribuir al análisis y reformulación de la
misión de la universidad, y por consiguiente a su transformación?, ¿De qué manera puede
tal sistema propiciar cambios que afecten positivamente la estructura, funcionamiento,
eficiencia y calidad de la institución? Para dar respuestas a estas preguntas, y en general, para
dar cumplimiento con el objetivo de este trabajo, resulta necesario definir qué se entiende por
indicar de desempeño, y cuál es la importancia de aplicación de éstos en el ámbito de gerencia,
específicamente del sector público, lo cual se intenta a continuación.

DESARROLLO
1. CONCEPTO DE INDICADORES DE DESEMPEÑO

El uso de los indicadores de desempeño está relacionado directamente con la evaluación de los
resultados en varios ámbitos de acción de las intervenciones públicas.

Un indicador es una medida cuantitativa o cualitativa asociada a la efectividad o eficiencia de


una organización. Otra aproximación interesante al concepto de indicador es la que permite
desagregar las funciones que cumple el indicador:

“Un indicador es una unidad de medida que permite el seguimiento y evaluación


periódica de las variables clave de una organización, mediante su comparación en
el tiempo con los correspondientes referentes externos o internos” (Asociación
Española de Contabilidad y Administración de Empresas. AECA, 2002)1

Desde la perspectiva de las funciones que puede tener el indicador se pueden señalar dos: una
primera función descriptiva que consiste en aportar información sobre el estado real de una
actuación pública o programa, por ejemplo el número de estudiantes que reciben beca, y por
otro lado una función valorativa que consiste en añadir a la información anterior un “juicio de
valor” basado en antecedentes objetivos sobre si el desempeño en dicho programa o actuación
pública es o no el adecuado, en este caso “número de becas entregadas con relación a los
estudiantes carenciados”. Esta última expresión nos está dando información sobre el logro de la
actuación del objetivo de “Aumentar el número de becas para estudiantes carenciados”
(suponiendo que este es un objetivo intermedio).

En lo concerniente al desempeño, puede decirse que es un concepto relativamente nuevo en la


administración pública. Según la Real Academia Española el desempeño se refiere a “actuar,
trabajar, dedicarse a una actividad”, lo cual nos proporciona una idea básica, pero que requiere
una elaboración conceptual más amplia para el ámbito de la gestión pública.

El concepto de desempeño en el ámbito gubernamental normalmente comprende tanto la


eficiencia como la eficacia de una actividad de carácter recurrente o de un proyecto específico.

Una definición general de indicador de desempeño sin entrar aún a especificar los ámbitos o
niveles de su uso, es la siguiente;

1 Bonnefoy y Armijo. (2005). Indicadores de Desempeño en el Sector Público.


“Son instrumentos de la gerencia que permiten medir, en términos cuantitativos y
cualitativos, la gestión de una organización, así como los niveles de eficacia y
eficiencia con los cuales se han logrado o lograran las metas. De ahí que los
indicadores se estructuren en función de las variables de medición que son
finalmente, los elementos que permiten expresar cuantitativamente los valores
necesarios para diagnosticar y evaluar los recursos empleados o previstos, en
función de las metas y objetivos, así como medir el grado de efectividad de los
resultados alcanzados.” (Briceño, 2011, pag.17)2

Se observa entonces que, los indicadores de desempeño se constituyen mediante una relación
entre dos o más datos significativos, que tienen un nexo lógico entre ellos, y que proporcionan
información sobre aspectos críticos o de importancia vital para la conducción de la organización.
En consecuencia, las organizaciones del ámbito público además de programar sus metas físicas y
financieras, definen también los instrumentos que le permitirán medir los resultados de su
gestión (eficacia y eficiencia), respondiendo así a la cuestión sobre cómo saber cuándo una
determinada meta ha tenido éxito y cuando no.

En este sentido de ideas, la evaluación del desempeño busca responder interrogantes claves
sobre cómo se ha realizado la intervención del Estado, si se han cumplido los objetivos
(concretamente, la medida en que éstos han sido cumplidos), el nivel de satisfacción de la
población objetivo, entre otras. En suma, se busca evaluar cuán bien o cuán aceptable ha sido el
desempeño de determinado organismo público con el objetivo de tomar las acciones necesarias
para perfeccionar la gestión.

1.1. FINALIDAD DE LOS INDICADORES DE DESEMPEÑO

La información del desempeño no es un fin en sí mismo, de nada sirve medir, si el balance


obtenido de esa medición no tiene una finalidad ulterior. Por ello se dice que los indicadores de
desempeño, pueden ser utilizados para:

Medir el avance hacia el logro de objetivos y metas organizacionales: El Gobierno bien sea
Nacional, Regional o Municipal, puede utilizar Indicadores de desempeño para monitorear el
logro de objetivos institucionales. Los indicadores deben permitir realizar seguimientos al logro

2 Briceño, José. (2011) Plan y Presupuesto en el Sector Público Descentralizado Venezolano.


Edit. SIGEST. Caracas.
de objetivos estratégicos, pero también orientarse al logro de objetivos operativos, y mejorar la
gestión de actividades cotidianas.

Promover la confiabilidad de nuestros servicios: La ciudadanía y los políticos pueden usar los
Indicadores de desempeño para medir la confiabilidad de nuestra organización. La publicación de
nuestros indicadores puede incrementar el conocimiento de nuestros usuarios y la ciudadanía
sobre el nivel de los servicios que reciben, y si el Gobierno, a cualquiera de sus niveles está
cumpliendo con sus metas.

Comparar nuestro desempeño para identificar oportunidades de mejora: Los indicadores de


desempeño pueden utilizarse para identificar oportunidades de mejora a través de
comparaciones con el desempeño de nuestra propia organización a través del tiempo, o entre
diferentes unidades u organizaciones. En los años recientes, se han incrementado las actividades
de Benchmarking en el sector público. El Benchmarking busca compartir el entendimiento de
cómo se desempeñan las organizaciones, identificar aquellos procesos que explican las
diferencias en el desempeño, y dónde y cómo se pueden hacer mejoras. Los indicadores de
desempeño se pueden utilizar en este proceso para identificar áreas con buenos desempeños y
áreas con desempeños pobres, y para medir los efectos de las acciones.

Promover la mejora de servicio al publicar los indicadores de desempeño: Los indicadores se


pueden utilizar para alentar la mejora del servicio al utilizar información comparativa que
permita identificar si las organizaciones se están desempeñando bien o pobremente.

1.2. PROPIEDADES DE LOS INDICADORES DE DESEMPEÑO

El diseño de Indicadores de desempeño debe sujetarse a los siguientes principios y cumplir, según
el Dr. Ever Uzcátegui, con las siguientes propiedades:

Pertinencia: No todo lo que puede ser medido, debe serlo. Tiene que ver con evaluar lo correcto,
de tal forma que antes de definir los indicadores se debe conocer el proceso de producción que
se mide. Independencia: Se debe evitar usar indicadores que puedan estar condicionados en sus
resultados por factores externos, o la actividad conexa de terceros, sean estos públicos o
privados. Costo Razonable: La información para su elaboración debe ser recolectada a un costo
razonable dentro de la confiabilidad necesaria. Públicos: Deben ser conocidos y accesibles a
todos los niveles de la institución, así como al público usuario y a la Administración Pública en
general. Carácter Participativo: Que involucre en el proceso de preparación a todos los actores
relevantes como una forma de asegurar la legitimidad y reforzar el compromiso con las metas e
indicadores resultantes. Homogeneidad: Para su preparativo se debe usar el mismo parámetro o
unidad de medida: asesorías legales, inspecciones, etc. Confiabilidad: Se debe contar con datos
suficientes y demostrables, lo cual implica generar indicadores que provienen de registros,
estadísticas, y sistemas de información disponibles. Específicos y sensibles: Significa que los
indicadores deben evidenciar los cambios que se desean medir.

2. ¿POR QUÉ NECESITAMOS INDICADORES DE DESEMPEÑO EN EL SECTOR PÚBLICO?

En el caso de las organizaciones gubernamentales, surge un trascendental interés por el


desarrollo de sistemas de indicadores de desempeño, ante el rápido crecimiento y alcance de las
actividades y gastos del Estado, en muchos casos acompañado de una falta de control,
contabilidad y transparencia de los procesos del sector público; necesidades todas que debe
tomar en cuenta y debe satisfacer el sistema de indicadores de desempeño.

En consonancia con lo anterior, Schacter (2002) encuentra que “la principal utilidad en el marco
de la justificación de la acción pública, tiene que ver finalmente con que a partir de datos
fiables sobre los resultados se abre la posibilidad de informar y rendir cuenta a los ciudadanos
sobre el uso de los recursos y el grado de obtención de los objetivos propuestos. Otra perspectiva
sobre la importancia de los indicadores de gestión es que éstos hacen posible la rendición de
cuentas, la cual está en el centro del corazón del sistema de gobernabilidad política”3.

En el ámbito público el tema de la evaluación de desempeño cobra una importancia mayor en la


medida que fortalece la transparencia en la gestión pública a través de instrumentos de medición
cualitativos y cuantitativos del desempeño. El resultado de la medición es un valor que
representa el nivel de desempeño efectivamente alcanzado por la organización que, al
compararlos con las metas establecidas, permite determinar el grado de cumplimiento de las
mismas, facilitando de esta forma la rendición de cuentas de los resultados de la gestión en el
marco de la ley y de la ética de gobierno.

En efecto, la aplicación de indicadores de desempeño genera obligación de todos los


administradores gubernamentales proceder a rendir cuentas de los resultados de la gestión
llevada a cabo con los recursos financieros públicos surgidos del cumplimiento de las obligaciones
impositivas de la ciudadanía. Un sistema de indicadores de desempeño, entre otros instrumentos,
permite a los administradores públicos fundamentar los resultados obtenidos de su gestión

3 Schacter, Mark (2002) “Not a “Tool Kit”. Practitioner`s Guide to Measuring the Performance of
Public
Programs. Institute On Governance. Ottawa. Canadá. http://www.iog.ca/publications/guide.pdf.
Citado por “Indicadores de desempeño en el sector público” CEPAL.
utilizando los recursos públicos asignados. Todo ello permite a la ciudadanía tomar contacto con
los resultados obtenidos y evaluar el desempeño de los administradores públicos en particular, y
de la administración, en general.

De allí que el desempeño institucional es importante para una mayor transparencia y eficiencia
de los recursos públicos, con el objeto de que los gobiernos mejoren día a día su forma de
administrar. La medición de desempeño, a través de los indicadores de gestión, no sólo es
esencial para la instalación y desarrollo de una administración por resultados, sino también para
fortalecer el proceso de mejora continua de los servicios a la ciudadanía, en concordancia, los
indicadores de desempeño en el sector público, permiten mejorar los servicios a la ciudadanía.

Consecuentemente, resulta necesario que los administradores gubernamentales inviertan tiempo


en el desarrollo de los indicadores de desempeño como elemento de la administración
estratégica y operativa de la organización a la que pertenecen, También, deben desarrollar sus
propios indicadores de desempeño y efectuar comparaciones con indicadores similares a nivel
nacional y con los de organizaciones extranjeras exitosas en la gestión pública.

La utilización de indicadores permite que las organizaciones y cada una de sus unidades
componentes, hagan una “mirada hacia adentro” acerca de qué cosas se están haciendo y cómo
se están haciendo para cumplir con los objetivos y las metas que le han sido asignadas. Esta
actividad continua permite mejorar el proceso productivo de bienes y servicios que debe prestar
la organización; asimismo, al definir indicadores de desempeño y analizar su comportamiento se
podrán hacer comparaciones con otras organizaciones, tanto nacionales como extranjeras, que
presten similar servicio a la población. De esta forma, la organización se obliga a atender
exclusivamente a sus objetivos y prioridades, y generar la capacidad interna de objetar el
funcionamiento de aquéllas áreas cuyo desempeño no es el adecuado acorde a los objetivos y
resultados preestablecidos.

Por tanto, en el ámbito del sector público los indicadores de desempeño permiten mejorar la
capacidad de responder por la responsabilidad asignada. Los administradores gubernamentales
tienen responsabilidades asignadas y éstas están definidas por: la estructura orgánica, (define la
función que debe cumplir dentro de la organización, su responsabilidad primaria y acciones), los
recursos que se le asignan para cumplir con dicha función, y por los objetivos y metas que le han
sido asignados.

Todos ellos constituyen la responsabilidad propia del administrador gubernamental y deberá


responder por esa responsabilidad a través de la rendición de cuentas de los resultados de su
gestión en procura de cumplimentar los objetivos y metas que le fueron asignados.
Todos los administradores gubernamentales son gerentes públicos y, como tales, deben
planificar, administrar y controlar; en este sentido, los indicadores de desempeño sirven para
que el administrador gubernamental pueda medir, y de esa forma, ejercer el control sobre las
acciones emprendidas para dar cumplimiento a los objetivos y resultados predeterminados.
Constituyen una herramienta de auto control que deben utilizar y es parte integrante del
concepto de control integrado a la gestión.

De esta forma, la utilización de indicadores de gestión constituye un componente importante de


la rendición de cuentas de los resultados de la gestión, permitiendo fundamentarla. En la medida
que los indicadores de gestión se publiquen por distintos medios, se facilita la rendición de
cuentas ante la ciudadanía dado que, como resultado de la medición, se podrá comparar los
productos y resultados previstos, acorde a la responsabilidad asignada, con los logrados
constituyendo un fuerte impacto en el comportamiento de las organizaciones frente a la
ciudadanía receptora de los servicios públicos.

3. DIMENSIONES DE LOS INDICADORES DE DESEMPEÑO.

La evaluación del desempeño se asocia al juicio que se realiza una vez culminada la acción o la
intervención. Busca responder interrogantes claves sobre cómo se ha realizado la intervención, si
se han cumplido los objetivos (concretamente, la medida en que éstos han sido cumplidos), el
nivel de satisfacción de la población objetivo, entre otras. En suma, se busca evaluar cuán bien o
cuán aceptable ha sido el desempeño de determinado organismo público con el objetivo de
tomar las acciones necesarias para perfeccionar la gestión.

Actualmente, es casi consensual que en la evaluación del desempeño de la ejecución del gasto
público, los criterios de análisis sean los de economía, eficiencia, calidad y eficacia (EECE).

En la evaluación del desempeño, debe tenerse en cuenta, el cumplimiento (o no) de los objetivos
en términos de insumo, producto, resultado e impacto, puesto que ello proporciona una idea
clara del “costo” del logro de objetivos y de la eficacia de la programación. Es decir, si se han
cumplido los objetivos generales y específicos de la intervención: qué involucró (el cumplimiento
de dichos objetivos) en términos de insumos (o factores productivos), es decir, si se generó
ahorro en el uso de los mismos (economía) y si se usó una combinación apropiada de estos
(eficiencia), y qué nivel de producto se logró (cuán productivo fue el uso de los factores), y en el
caso de la eficacia, si se cumplieron o no, y en qué grado los objetivos generales y específicos
(valuados en términos de resultados e impacto). Asimismo, también deberá tenerse en cuenta la
eficacia en el cumplimiento de los valores a alcanzar propuestos en términos de economía,
eficiencia y calidad (si es que se establecieron ex -ante).
En forma gráfica, en el siguiente cuadro, se puede examinar las interrelaciones existentes entre
los indicadores en una lógica de la perspectiva del proceso productivo, integrando además los
niveles de servicio provistos y dimensiones relativas a la utilización y satisfacción de los usuarios.

Para los efectos de este trabajo se tomarán analizarán los indicadores de desempeño que
comúnmente se conocen como las “3 E”: Eficiencia, Economía, Eficacia, agregando el indicador
de calidad de forma separada del indicador de “eficacia”, que en muchos trabajos se considera
un atributo de esta categoría. Esto no quiere ni mucho menos decir que sean los únicos
indicadores existentes, solo que hemos considerado los aquí presentados como de alta
pertinencia y aplicabilidad para los objetivos trazados. Estos indicadores pueden observarse en la
tabla 1:

EFICACIA EFICIENCIA ECONOMÍA CALIDAD

Cuál es el grado de Cuál es la Cuán adecuadamente Cuán oportunos y


cumplimiento de los productividad de los son administrados los accesibles a los
objetivos, a cuántos recursos utilizados, es recursos utilizados usuarios son los bienes
usuarios o decir cuántos recursos para la producción de y servicios
beneficiarios se públicos se utilizan los bienes y servicios. entregados.
entregan los bienes o para producir un
servicios, qué determinado bien o
porcentaje servicio.
corresponde del total
de usuarios.
TABLA N°1

A continuación se desarrolla conceptualmente las dimensiones de la evaluación antes descritas:

2.1. EFICACIA

Se refiere al logro de los objetivos trazados al inicio de la intervención. Evalúa el grado de


cumplimiento de los objetivos planteados (independientemente de los recursos asignados para
tal fin). Si bien la referencia para la evaluación de la eficacia lo constituyen los objetivos
planteados al inicio de las acciones, éste por sí mismo no necesariamente reflejaría un buen
desempeño puesto que estos niveles programados y alcanzados podrían estar alejados de
estándares adecuados. Por esta razón, una evaluación completa del nivel de eficacia alcanzado,
debe efectuarse tomando como referencia un nivel estándar o benchmark establecido previo a la
intervención y hacia el cual debería tender el valor a alcanzar originalmente programado.

Las medidas clásicas de eficacia corresponden a las áreas que cubren las metas u objetivos de
una institución: cobertura, focalización, capacidad de cubrir la demanda y el resultado final.

Cobertura
La cobertura es la expresión numérica del grado en que las actividades que realiza, o los
servicios que ofrece, una institución pública son capaces de cubrir o satisfacer la demanda total
que por ellos existe. El porcentaje de cobertura de los servicios, actividades o prestaciones, es
siempre una comparación de la situación actual respecto al máximo potencial que se puede
entregar.

Focalización
Este concepto se relaciona con el nivel de precisión con que las prestaciones y servicios están
llegando a la población objetivo previamente establecida.
Un primer paso en la construcción de este tipo de indicadores consiste en verificar si los usuarios
reales a los que hoy estamos llegando coinciden con nuestra población objetivo, las llamadas
filtraciones en la demanda. Estas filtraciones pueden deberse a la fuga de beneficios del
programa a los usuarios no elegibles (error de inclusión), o bien en la cantidad de usuarios
elegibles que no acceden a los beneficios del programa (error de exclusión). Una segunda manera
de construir indicadores de focalización es el análisis de cobertura, en que se mide qué
porcentaje de esa población objetivo está recibiendo los bienes o servicios públicos.

Capacidad para cubrir la demanda actual


Este tipo de medidas de eficacia dice relación con la capacidad que tiene una institución pública
para absorber de manera adecuada los niveles de demanda que tienen sus servicios. Este tipo de
mediciones son más restringidas que las de cobertura y focalización, debido a que
independientemente de cuál sea nuestra "demanda potencial", sólo nos dicen que parte de la
demanda real que enfrentamos, somos capaces de satisfacer en las condiciones de tiempo y
calidad apropiadas.

Resultado Final
El resultado final es otra de las dimensiones del indicador de eficacia y al igual que en la
evaluación de programas públicos lo que se busca es medir la contribución del conjunto de la
intervención de la entidad pública (no así de un “programa específico”). Como resultado final se
entenderá el efecto “final” o impacto que las acciones de una entidad tienen sobre la realidad
que se está interviniendo.

La eficacia puede ser considerada tanto del punto de vista tradicional como la comparación de
los resultados obtenidos con los esperados, sino también, como una comparación entre los
resultados obtenidos y un óptimo factible, de forma tal que este concepto coincida con la propia
evaluación de programas.

2.2. EFICIENCIA

El concepto de eficiencia describe la relación entre dos magnitudes físicas: la producción física
de un bien o servicio y los insumos que se utilizaron para alcanzar ese nivel de producto. La
eficiencia puede ser conceptualizada como “producir la mayor cantidad de servicios o
prestaciones posibles dado el nivel de recursos de los que se dispone” o, bien “alcanzar un nivel
determinado de servicios utilizando la menor cantidad de recursos posible”.

Un indicador clásico de eficiencia es el costo unitario de producción o costo promedio, el cual


relaciona la productividad física y el costo de los factores e insumos utilizados en la generación
de un bien o servicio. En el ámbito de las instituciones públicas existen muchas aproximaciones a
este concepto. En general, se pueden obtener mediciones de productividad física, relacionando
nivel de actividad, expresado por ejemplo como número de subsidios entregados, cantidad de
usuarios atendidos, inspecciones realizadas, etc., y nivel de recursos utilizados (gasto en bienes y
servicios, dotación de personal, horas extraordinarias, etc.).
Otro grupo importante de indicadores de eficiencia son los orientados a medir la productividad
media de los factores: cuantas unidades de producto se obtienen en promedio por cada unidad
de factor.

Una vez determinado el valor del indicador de eficiencia, ya sea de producto medio o costo
medio, es necesario aplicar un análisis respecto de los resultados logrados. La idea es detectar
cuáles son los factores ineficientes que pueden estar generando un valor de indicador que escape
a la media de los estándares comparativos, o de las metas que estime razonables de ser
obtenidas.

Estos factores generadores de ineficiencias pueden ser el personal en la tarea no idóneo, o sin
capacitación suficiente que retarda el tiempo de respuesta de un proceso, o la dotación excesiva
de personal en la tarea que hace por ejemplo que el promedio de inspecciones por inspector sea
más baja que los estándares aconsejados.

2.3. ECONOMÍA

Este concepto se puede definir como la capacidad de una institución para generar y movilizar
adecuadamente los recursos financieros en pos del cumplimiento de sus objetivos. También
puede decirse que, está referido al desarrollo de las acciones con un mínimo uso de recursos y se
genera a partir de la comparación entre los indicadores de insumo programados con respecto a
los ejecutados. Todo organismo que administre fondos, especialmente cuando éstos son públicos,
es responsable del manejo eficiente de sus recursos de caja, de ejecución de su presupuesto y de
la administración adecuada de su patrimonio.

Indicadores típicos de economía son la capacidad de autofinanciamiento (cuando la institución


tiene atribuciones legales para generar ingresos propios), la ejecución de su presupuesto de
acuerdo a lo programado y su capacidad para recuperar préstamos y otros pasivos.

Otro tipo importante de indicadores de economía son aquellos que relacionan el nivel de recursos
financieros utilizados en la provisión de prestaciones y servicios con los gastos administrativos
incurridos por la institución.

2.4. CALIDAD DEL SERVICIO

La calidad del servicio es una dimensión específica del desempeño que se refiere a la capacidad
de la institución para responder en forma rápida y directa a las necesidades de sus usuarios. Son
extensiones de la calidad factores tales como: oportunidad, accesibilidad, precisión y
continuidad en la entrega de los servicios, comodidad y cortesía en la atención.
La calidad de servicio se puede mejorar por la vía de mejorar los atributos o características de
los servicios que se entregan a los usuarios.

Entre los medios disponibles para sistematizar la medición y evaluación de estos conceptos se
cuentan la realización de sondeos de opinión y encuestas periódicas a los usuarios, la
implementación de libros de reclamos o de buzones para recoger sugerencias o quejas.

2.5. VENTAJAS DE LA TIPOLOGÍA ESCOGIDA

Esta clasificación de indicadores se ha utilizado en varios gobiernos de la región y en la mayor


parte de los gobiernos de países de la OCDE. Su elección se basa en una serie de ventajas frente
a otras tipologías que son más complejas, éstas se pueden resumir en las siguientes:

• La tipología se centra en los aspectos básicos y necesarios para entender el desempeño de la


intervención pública.

• Permite comprender la interrelación entre el proceso productivo de bienes y servicios y las


dimensiones del desempeño.

• Es la tipología que por su simplicidad y concreción ha probado ser útil para los usuarios en los
países en que se ha implantado (la mayor parte de los países de la OCDE, Chile, Uruguay, Costa
Rica, etc.).

4. Indicadores de desempeño en el Sector Público Venezolano.

La administración pública requiere hoy en día mayores y mejores respuestas ante las nuevas
necesidades y demandas, exigiendo una administración pública moderna y eficiente, donde
impere el modelo de gestión, que incluyan sistemas administrativos acordes al dinamismo y
complejidad actuales.

En el sistema público venezolano existen en la actualidad importantes esfuerzos para crear


indicadores de gestión en los diversos órganos y entes de la Administración Pública, que se
evidencia en las transformaciones administrativas que han tenido lugar en el sector público
venezolano producto de la integración de los postulados de “gerencia empresarial eficiente” que
se promovieron y aplicaron. Para ello, se han gestionado cambios importantes en la legislación
de las entidades públicas, incorporando indicadores para evaluar la gestión de organizaciones,
programas y políticas públicas.

La consagración de la dimensiones de los indicadores desempeño desde la eficacia de la


Administración Pública, eficiencia en la asignación y utilización de los recursos públicos, así como
la consagración de mecanismos de rendimiento de cuentas dentro de cada nivel, desde un nivel
hacia los otros y desde el Estado hacia la sociedad civil; representan todos ellos indicadores de
desempeño que, en primer lugar, aseguran la conformidad de las actuaciones con la legislación,
encontrando su sustento en la “Ley Orgánica de la Administración Pública”4, y por otro lado, de
ser útil a la gestión de la entidad determinada, cumpliendo para ello las funciones destinadas.

De conformidad a lo anterior, se puede observar que el régimen legislativo permiten dar un


avance del futuro para el logro de una administración pública, planificada y controlada, y desde
luego eficiente y eficaz, en el devenir de la gestión pública de Venezuela; contemplando
principios y prácticas que rigen la actividad de la Administración Pública garantes de un
desempeño eficaz, eficiente, económico y de calidad de este sector.

“Principio de control de gestión, artículo 18. El funcionamiento de los órganos y


entes de la Administración Pública se sujetará a las políticas, estrategias, metas y
objetivos que se establezcan en los respectivos planes estratégicos, compromisos de
gestión y lineamientos dictados conforme a la planificación centralizada. Igualmente,
comprenderá el seguimiento de las actividades, así como la evaluación y control del
desempeño institucional y de los resultados alcanzados.”5

Maria Elena León agrega al respecto, que nuestro ordenamiento jurídico tiene “…una clara
disposición de insertar el modelo administrativo venezolano, a reglas de carácter gerencial de
amplia acogida, se presenta en la LOAP un contenido definitivamente orientado a lo que se
conoce como gestión por resultados”.6 Observamos entonces que en función de ello, se
desarrollan principios de aplicación inmediata para la administración pública nacional, estadal y
municipal, y de forma supletoria para los demás poderes públicos, así como rasgos característicos
de dicha tendencia: planes de gestión, impactos cuantificables, plazos de ejecución y contratos o
acuerdos, que deberán atender la evaluación del desempeño institucional mediante indicadores

4 Poder Constituido, Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.”Decreto con rango, valor y fuerza
de Ley Orgánica de la Administración Pública”, Gaceta oficial N° 5.890 Extraordinaria, 31 de julio de 2008.

5 En este artículo de la “Ley Orgánica de la Administración Pública” se observa el control y


evaluación de desempeño en el sector público.

6 León, Maria Elena (2002). “La evaluación del desempeño institucional en la Ley Orgánica de la Administración
Pública de Venezuela: descripción y análisis”. VII Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la
Administración Pública, Lisboa, Portugal.
de gestión que establezcan previamente los órganos y entes de la Administración Pública
Nacional, bajo el espíritu de la ley.

“…la utilización de indicadores es de radical importancia, si se concibe a los mismos


como criterios de referencia “para vigilar, controlar, darle seguimiento y evaluar las
acciones que desarrollan las dependencias o entidades de la administración pública,
a través de los programas que ejecutan.”7

Por tanto, principios de funcionamiento planificado y control de la gestión y de los resultados,


funcionamiento de la administración pública sujeto a los planes estratégicos y a los compromisos
de gestión, el seguimiento de las actividades, su evaluación, y el control del desempeño
institucional y de los resultados alcanzados, son meros caracteres que anuncian, o dan cabida, a
un sistema legal de indicadores de desempeño contemplados en nuestra legislación. Es así que la
“Ley Orgánica de la Administración Pública” expone los cuatro (4) indicadores de desempeño
estudiados, que a nuestra consideración pueden ser aplicados efectivamente en el sector público
venezolano.

En este sentido, en primera dimensión encontramos la eficacia contemplada en el artículo 19 de


la LOAP, que en consonancia con lo establecido en el apartado anterior, refiere al cumplimiento
de los objetivos de la administración pública:

“Principio de eficacia, artículo 19. La actividad de los órganos y entes de la


Administración Pública perseguirá el cumplimiento eficaz de los objetivos y metas
fijados en las normas, planes y compromisos de gestión, bajo la orientación de las
políticas y estrategias establecidas por la Presidenta o Presidente de la República, la
Comisión Central de Planificación, la Gobernadora o Gobernador, la Alcaldesa o
Alcalde, según fuere el caso. La actividad de las unidades administrativas sustantivas
de los órganos y entes de la Administración Pública se corresponderá y ajustará a su
misión, y la actividad desarrollada por las unidades administrativas de apoyo técnico
y logístico se adaptará a la de aquellas”.

De igual forma, el artículo siguiente de la misma ley establece el alcance de otros de los
indicadores de desempeño contemplados en el control de la evaluación de la gestión en relación
de los recursos utilizados para la consecución de sus fines:

7 Guía para la Definición de Indicadores. Secretaría de Contraloría y Desarrollo Administrativo. UDAJO 1997, citada
por Roberto Ávalos Aguilar en “Propuesta de Creación de un Sistema de Evaluación de la Gestión Pública por medio de
Indicadores”. Ponencia presentada en el VI Congreso Internacional del CLAD. Buenos Aires. 2001. Citado por María
Elena León Álvarez
“Principio de eficiencia en la asignación y utilización de los recursos públicos,
artículo 20. La asignación de recursos a los órganos, entes de la Administración
Pública y demás formas de organización que utilicen recursos públicos, se ajustará
estrictamente a los requerimientos de su organización y funcionamiento para el logro
de sus metas y objetivos, con uso racional de los recursos humanos, materiales y
financieros.

En los casos en que las actividades de los órganos y entes de la Administración


Pública, en ejercicio de potestades públicas que por su naturaleza lo permitan,
fueren más económicas y eficientes mediante la gestión de los Consejos Comunales y
demás formas de organización comunitaria o del sector privado, dichas actividades
podrán ser transferidas a éstos, de conformidad con la ley, reservándose la
Administración Pública la supervisión, evaluación y control del desempeño y de los
resultados de la gestión transferida.

Los órganos y entes de la Administración Pública procurarán que sus unidades de


apoyo administrativo no consuman un porcentaje del presupuesto destinado al sector
correspondiente mayor que el estrictamente necesario. A tales fines, los titulares de
la potestad organizativa de los órganos y entes de la Administración Pública, previo
estudio económico y con base en los índices que fueren más eficaces de acuerdo al
sector correspondiente, determinarán los porcentajes máximos de gasto permitido en
unidades de apoyo administrativo”

Otro de los principios que contempla el sector público venezolano es aquel que refiere a la
capacidad de autofinanciamiento de las organizaciones, o lo que es lo mismo la economía,
fundamentado en nuestra legislación en la LOAP en su artículo 17:

“Principio de Responsabilidad Fiscal, artículo 17. No podrán crearse nuevos


órganos o entes en la Administración Pública que impliquen un aumento en el gasto
recurrente de la República, los estados, los distritos metropolitanos o de los
municipios, sin que se creen o prevean fuentes de ingresos ordinarios de igual o
mayor magnitud a las necesarias para permitir su funcionamiento.”

Por su parte, la calidad del servicio en respuesta a las necesidades de los usuarios y la
accesibilidad al mismo, son dimensiones o índices que la ley cita pretender imprimir a la
actividad del sector público:

“Principio de simplicidad, transparencia y cercanía organizativa a las personas,


artículo 22. La organización de la Administración Pública procurará la simplicidad
institucional y la transparencia en su estructura organizativa, asignación de
competencias, adscripciones administrativas y relaciones interorgánicas. La
estructura organizativa preverá la comprensión, acceso, cercanía y participación de
las personas de manera que les permitan resolver sus asuntos, ser auxiliados y recibir
la información que requieran por cualquier medio”

Ahora bien, ¿Por qué el sector público procura una administración pública eficaz, eficiente y
suficiente? La respuesta es contundente, los servicios que presta el Estado a los administrados
deben de ser efectivos, logrando el propósito del servicio con prontitud, empleando los medios
idóneos para servir de manera adecuada cubriendo las necesidades de los administrados;
logrando asimismo, mecanismos de comunicación e información que hagan de la Administración
Pública una estructura transparente donde el secreto sea la excepción y no la regla, y estimular
estrategias orientadas hacia una mayor participación ciudadana en los procesos decisorios de la
administración. Y todo ello mediante la creación en las diferentes dependencias unidades de
evaluación estratégica, encargadas del seguimiento y evaluación de las políticas de su área y
rescatar la misión estratégica del organismo central de planificación.

Sin embargo, sin menoscabo de lo planteado anteriormente, no quiere significar que nuestro
ordenamiento goce de un sistema de índices de desempeño que permita la evaluación
institucional y cumpla con la necesidad del gobierno venezolano de “medir” para tener
informaciones para la evaluación de las políticas, seguimiento de la ejecución financiera,
definición de responsabilidades y controles. Todo lo contrario, la falta de regulación específica
acerca de los de los criterios para la definición y registro de los indicadores de evaluación del
desempeño institucional, no permite una verdadera aplicación de estos indicadores, lo que
promueve dudas acerca de las posibilidades de realización de la normativa señalada;
considerando siempre que esto no quiere significar que en el sector público no se apliquen
efectivamente en todas sus áreas los indicadores tratados, pero que de igual manera son
potencialmente aplicables al control de gestión y desempeño de nuestro sector público
venezolano, tal como lo podremos observar en la aplicación práctica de los índices de desempeño
que se presentará a continuación referida al sector de la educación universitaria.

4.1. Sistema de indicadores del Sector de Educación Universitaria:


Es más que obvia la necesidad de analizar periódicamente el espacio que llamamos educación
superior, entendida ésta, como el complejo mundo académico que se traduce en
comportamientos de sus diversos actores: estudiantes, profesores, empleados, obreros y que es,
al mismo tiempo, un importante mercado económico, porque la educación superior genera
actividades económicas y financieras inherentes a la sociedad. Ello supone que la educación
superior venezolana satisface diversas funciones, tanto las típicamente académicas, como
aquellas de índole económica, pues en este sentido es un aparato, en donde interviene el sector
público a través de los subsidios que el Estado otorga al sector de la educación superior y el
sector privado. En todas las situaciones, las instituciones de educación superior son un elemento
instrumental, en unos vale para acceder al poder académico, en otros al poder en la sociedad
abierta, en unos más para lucrar y por ello ocurren casos de corrupción administrativa y
académica.
En todo caso cabe señalar, que aunque la educación superior es una actividad académica, es
también una parte importante del área económica de los servicios, un espacio interesante para
la actividad política e ideológica, un conjunto de instituciones que a veces son manejadas en
forma personal e inconsulta, caso en el cual, como señalábamos, ocurren numerosos casos de
corrupción administrativa, algunos de ellos debidamente registrados por los organismos
competentes de la administración pública.

A pesar de que en la realidad se presenten ciertas irregularidades dentro de las nuestras


instituciones universitarias, legalmente el sistema de educación universitaria en su generalidad,
tiene como principal objetivo de su organización y funcionamiento el cumplimiento de los
principios, valores y normas consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, que permiten una mejora en la administración de sus unidades, bajo los principios de
legalidad, servicio a los particulares, rendición de cuentas, publicidad normativa, responsabilidad
patrimonial y fiscal, funcionamiento planificado, asignación y utilización de los recursos públicos,
suficiencia, racionalidad, adecuación, simplicidad, transparencia, cercanía organizativa a los
particulares, coordinación y cooperación.

De lo anterior se deduce que, la evaluación y la autoevaluación institucional son procesos que


deben formar parte de la gestión de toda organización de Educación Superior, tanto en el orden
académico como en el administrativo. Desde el punto de vista académico, la evaluación debe ser
incorporada a fin de elevar la calidad de la Institución y desde la óptica administrativa está
relacionada con el uso eficiente de los recursos.

Naturalmente, un análisis acerca de la educación superior no acepta sugerir que un modelo


académico es mejor o más ventajoso que otro, excepto en la medida en que cada modelo,
independientemente de su diseño institucional, acoja los principios básicos elementales y
esenciales de lo que es una institución de educación superior, cuyos objetivos descansan en las
necesidades de la sociedad, esto es, entrenar recursos humanos, prestar servicios a la comunidad
y buscar nuevo saber, nuevo conocimiento, a través de la investigación científica, tecnológica y
humanística.

Para un análisis acerca de la Educación Superior, son muchos los aspectos que según Sizer (1991)
pueden ser tratados por medio de los indicadores:

• Disponibilidad de recursos
• Conocimiento por parte de los usuarios de lo existente
• Accesibilidad de los servicios por parte de los usuarios
• Alcance en el uso de los servicios
• Adecuación de los servicios ofrecidos a las expectativas o demandas
• Eficiencia en el uso de los recursos
• Eficacia en el cumplimiento de los objetivos
• Beneficios sociales o económicos obtenidos
• Aceptabilidad de los resultados por parte de los usuarios
Para apreciar y estimar con cierta precisión objetiva el mapa actual de la educación superior
venezolana, cabe establecer como principio técnico que habida cuenta de la relativa ausencia de
datos es improbable arribar a conclusiones relativamente ciertas, en la materia. Para ensayar
una aproximación objetiva cabría elaborar ciertas tablas con índices variados, tales como los
siguientes:

INDICADORES DE CALIDAD DE LAS INSTITUCIONES


• Índice/escala de producción/productividad académica
• Índice/escala de producción académica en términos de horas/aula/año
• Índice/escala relativo a la planta física, medido en área de terreno disponible,
área de construcción, equipamiento para actividades deportivas
• Índice/escala de equipos bibliotecarios y recursos técnicos para el acceso a
información. Número de computadoras personales e institucionales (per capita)
• Índice/escala de movilidad social vertical
• Índice/escala de utilidad social, extensión compromisos con la comunidad
• Índice/escala de formas de gobierno y principios de la gobernabilidad académica
institucional
• Índice/escala de prestigio/reputación
• Índice/escala de empleabilidad
• Índice/escala de "conflictividad" -política, social e ideológica
• Índice/escala de libertad académica
• Índice/escala de publicaciones (libros, revistas, videos, películas, periódicos)
Fuente: Albornoz, Orlando (s.f)8
Además de estos indicadores propuestos expresamente para el contexto venezolano, de igual
manera sería útil vislumbrar otro tipo de indicadores que han sido sugeridos para el Sistema de
Educación Superior Español9, considerando que podrían llegar a ser de oportuna aplicación en
nuestras instituciones universitarias y, servir de complemento para los anteriormente expuestos.
Estos indicadores serían:

1. Oferta universitaria
2. Recursos humanos (p.d.i. y p.a.s.)
3. Demanda universitaria

8 Albornoz, Orlando. (s.f) ALGUNAS NOTAS SOBRE LA EDUCACIÓN SUPERIOR EN VENEZUELA. Disponible en:
http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/res106/txt82.htm#0 Consultado:
18 de Marzo 2011.

9 (S.A) (2000). INDICADORES DE RENDIMIENTO PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR. España.


4. Recursos financieros
5. Recursos físicos
6. Proceso
7. Resultados
8. Información de contexto

OFERTA UNIVERSITARIA

1º. Distribución interna de la oferta de titulaciones


2º. Distribución global de la oferta de titulaciones
3º. Relación de la oferta de titulaciones en el entorno

DEMANDA UNIVERSITARIA

1º. Alumnos preinscritos en 1ª Opción sobre la oferta de plazas.


2º. Alumnos de nuevo ingreso en 1ª Opción sobre el total de nuevo ingreso.
3º. Nota media de acceso del primer quintil.
4º. Nota media de acceso.
5º. Porcentaje de alumnos que provienen de otras CC.AA.
6º. Porcentaje de alumnos extranjeros.

RECURSOS HUMANOS (P.D.I. Y P.A.S.)

1º. Porcentaje de P.D.I. a tiempo completo.


2º. Porcentaje de P.D.I. Doctores
3º. Porcentaje de P.D.I. Permanentes
4º. Proporción P.A.S./P.D.I.
5º. Proporción P.A.S./P.D.I. a tiempo completo.

RECURSOS FINANCIEROS

1º. Transferencias corrientes de las administraciones públicas sobre el total de ingresos


corrientes
2º. Precios públicos de enseñanzas de grado sobre el total de ingresos corrientes
3º. Ingresos generados por prestación de servicios sobre el total de ingresos corrientes
4º. Ingresos generados por la actividad investigadora sobre el total de ingresos no financieros.
5º. Gastos de personal sobre el total de gastos corrientes.
6º. Gastos de mantenimiento y conservación sobre el total de gastos corrientes.
7º. Gasto corriente por alumno matriculado.
8º. Gasto corriente por alumno matriculado corregido por la experimentalidad.

RECURSOS FÍSICOS

1º. Disponibilidad de puestos escolares en aulas.


2º. Disponibilidad de puestos escolares en laboratorios.
3º. Disponibilidad de puestos escolares en bibliotecas.
4º. Disponibilidad de puestos escolares en aulas de informática.

PROCESO
1º. Tiempo de dedicación lectiva del alumnado.
2º. Oferta práctica de la titulación.
3º. Oferta optativa de la titulación.
4º. Prácticas en empresa del plan de estudios.
5º. Proporción de grupos grandes en la titulación
6º. Proporción de grupos pequeños en la titulación.
7º. Dedicación del P.D.I. Doctor permanente al primer curso del primer ciclo.
8º. Proporción de estudiantes por P.D.I.

Estos indicadores de desempeño aquí expuestos tienen gran relevancia si quiere lograrse un
efectivo control dentro del sector público educativo, por ello, es necesario conocer la
importancia de contar con indicadores de desempeño dentro del sistema de educación
universitaria. Así entonces, los indicadores son importantes porque:

• El objetivo es definir y proponer unos indicadores comunes para todo el sistema universitario
venezolano, que sean capaces de proporcionar información cuantitativa sobre las
Universidades que sea útil tanto a los gestores de las propias instituciones como a sus
usuarios, ya sean estos estudiantes o empleados administrativos y obreros.
• Lo que se buscaría con los indicadores propuestos es la creación de un catálogo nacional de
efectivos indicadores, del que las instituciones o personas que lo deseen puedan hacer uso.
• No se trata específicamente de “indicadores de calidad”. Los indicadores son una información
útil pero parcial. No se deben utilizar para elaborar de manera generalizada rankings de
calidad. Por el contrario, es lógico que cada usuario de los indicadores establezca, de forma
intuitiva o matemática y para cada toma de decisión que necesite realizar, su ponderación
individual.

Pero, ocurre que a veces a pesar de contar con indicadores efectivos, no es posible levantar este
tipo de información, habida cuenta de la ausencia de datos confiables. Pero en todo caso, es
necesario establecer que la calidad del sector público universitario no es una variable abstracta,
sino relacionada con la práctica cotidiana de las instituciones. En este sentido, en cualquier país
de América Latina y el Caribe, entre ellos Venezuela claro está, una institución, al interno de un
país, o un país en relación con los otros, se hallará en una u otra posición en cada uno de los
indicadores a medir arriba plasmados.

En otro orden de ideas, cabe señalar que a pesar de los esfuerzos efectuados la educación
superior venezolana continúa desarrollando, en su generalidad, una tecnología educativa del
aula, con la investigación y las otras actividades propias de estas instituciones como cuestiones
de orden marginal. Existe escasa investigación empírica en este sector de la educación y de
hecho ni siquiera estadísticas confiables. Probablemente, es un tema interesante, la educación
superior venezolana no es una actividad intelectual y académica, sino una actividad de orden
burocrático y no solamente hay una baja productividad académica, sino un bajo consumo de los
bienes de la cosa intelectual.

Ante estas disyuntivas y para abordar y corregir estos problemas, es que se han venido
implantando en nuestro país diversas políticas, entre las cuales se incluye la ya mencionada,
medición de los indicadores de desempeño.

Confiamos en que, con la utilización de efectivos indicadores de desempeño puedan detectarse


los problemas existentes en el Sistema de Educación Universitaria de Venezuela, y claro, que lo
que se ha medido no quede en el aire porque, ¿De qué sirve medir si no se va a controlar?