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COMPETENCIAS COMUNICATIVAS EN EDUCACION

Resumen de la conferencia a cargo de


VÍCTOR MIGUEL NIÑO ROJAS

“Conocer es comunicar,
comunicar es aprender”.
Mario Kaplún

Todo el mundo habla del cambio educativo. De subirse al tren del cambio. Porque si nos
deja el tren, estaremos desactualizados. Este reto exige mirar alternativas, romper el
cerco de la rutina, abrir brechas o “hacer caminos, al andar”, como diría Antonio
Machado. Un camino que se está construyendo, o mejor, reconstruyendo para llevar el
cambio al aula, es asumir el conocimiento como algo esencialmente compartido. Este se
reconoce como tal, cuando al menos dos lo confrontan, lo viven, lo comparten. Es decir,
cuando es comunicado.

Siempre predicamos que aprender no es un evento individual de memorización; pero ni


siquiera es de descubrimiento o construcción, si no está mediado, socializado. Porque
“si hacemos un balance introspectivo de las cosas que realmente hemos aprendido en
nuestra vida, comprobaremos que son aquellas en que hemos tenido la oportunidad y el
compromiso de comunicarlas a otros” (Kaplún, 1992).

Entonces tal vez el aprendizaje, el acto educativo, está indisolublemente ligado a la


comunicación. Y es que la comunicación es la sangre que sostiene la existencia de una
sociedad, es el instrumento para la creación y vigencia de la cultura, es la vida del
espíritu. Y el acto educativo, que tiene lugar en la escuela, como espacio destinado al
cultivo del ser humano, al fomento de la convivencia y a ser pilar de la democracia,
tiene su cabal realización justamente en los actos comunicativos. Como dirían Beltrán
Riaño y otros (2005), “Comunicación dialógica y democracia constituyen el protocolo
de un proceso de convenciones simbólicas, que parte de la comunicación como
elemento básico de todo acto de convivencia”.

Las concepciones educativas andan parejas con las concepciones y prácticas de


comunicación. Y éstas están ligadas, a su vez, a una cosmovisión, es decir, a la manera
como se concibe el hombre, el universo, la sociedad, la cultura, el aprendizaje. Por esto,
no siempre se ha concebido el acto comunicativo del mismo modo, en los distintos
contextos históricos. Y por tanto, las prácticas comunicativas no han sido las mismas,
en las distintas comunidades. Si hacemos referencia a la tan desprestigiada y
vilipendiada educación tradicional (basada en la heteroconctrucción del conocimiento,
según Not, 1994), veremos que allí estaba la mediación comunicativa. Pero se trata de
una comunicación unilateral, vertical, unidireccional, monológica, de transmisión o
información, a veces dominante, manipuladora y poco democrática. En rigor de verdad,
se centraba en un solo interlocutor, pues el segundo sujeto apenas respondía a los
requerimientos de control del primero, casi sin iniciativa.
Desde la otra orilla, en la pedagogía activa (la autoconstrucción del conocimiento, Not,
1994), la comunicación exigió unos roles en que el maestro tuvo que bajarse de su
pedestal; la comunicación dejó de ser vertical y pasó a ser horizontal, pero la acción se
centró en instrumentar una orientación en la actividad del estudiante, considerado éste
con mayor autonomía, pero sin mayor participación y compromiso de parte del
enseñante. Diríamos que la comunicación tendió a debilitarse, en la medida en que
eventualmente se dejara solo al alumno.

Hoy, cuando la proliferación de tendencias pedagógicas es el plato del día, se predica la


comunicación dialógica, de ida y vuelta, de participación mutua, y de un aprendizaje
que nace de la interacción (interestructuración del sujeto y objeto para el aprendizaje,
según Not, 1994). En el campo educativo se ha empezado a hablar de “discurso
pedagógico” “comunicación pedagógica” (Bernstein, 2000), “pedagogía de la
comunicación” (Kaplún, ), “enseñanza dialogante” (Not, 1992), para no citar más. Es
aquí donde surge nuestra propuesta de un “Modelo de Interacción Múltiple Pedagógico-
Comunicativa”, expuesto en el libro de Niño Rojas y Pérez Grajales, “Los medios
audiovisuales en el aula” publicado por Magisterio, Bogotá, 2005. El modelo involucra
una comunicación dialógica, protagonizada por un sujeto primer interlocutor (maestro)
y un sujeto segundo interlocutor, en donde ambos son aprendices, los dos interactúan,
con posibilidades de iniciativa y autonomía, pero sin que el primero se adueñe del
proceso ni el segundo prescinda del primero. La mediación es posible gracias a los
diversos “sistemas simbólicos” (Not, 1994 - MEN, 1998- Niño y Pérez, 2005), o sea, el
lenguaje verbal y no verbal.

Dos autores básicos inspiran el modelo, quines sustentan esta acción dialógica. Uno es
Mario Kaplún (1999) de quien destacamos estas palabras: “educarse es involucrarse y
participar en un proceso de múltiples interacciones comunicativas” .

El otro es Louis Not (1992), ya citado, del cual recogemos los siguientes principios:

 “El que aprende construye su saber, pero recurre al que enseña, para que éste
le aporte lo que él no puede encontrar por sí mismo”.

 “La acción es recíproca, porque la actividad de uno provoca la del otro, pero
sobre todo porque cada uno actúa sobre el otro y reacciona ante el otro”.

Refiriéndose a esta problemática, Habermás (1996) nos habla de la “intersubjetividad”,


la “interactividad” y el “reconocimiento recíproco”.

En consecuencia, ni el maestro es el sabelotodo que se abroga el derecho de enseñar al


que no sabe, pues el estudiante sí sabe y tiene iniciativa, pero tampoco éste lo puede
todo. Necesita y tiene el derecho a que el otro le enseñe. Frente a la enseñanza
tradicional, se rescata la iniciativa y participación del estudiante y, frente a la educación
activa, se rescata el rol de “enseñante” del maestro, de orientador y dinamizador, de
dialogante y acompañante del proceso.

Pero, además, el modelo pretende superar el dialogismo: propone asumir con todas sus
implicaciones la interacción múltiple, en donde participan más sujetos en una
comunicación rica y valiosa, que va y viene de muchas direcciones. Pues, vemos que en
el aula, además de los sujetos del ámbito institucional en que está inmersa, entran por
alguna mediación o virtualmente, otras personas y grupos, autores, ideólogos,
comunicadores, productores, etc. Van y vienen mensajes que impactan a los
interlocutores de la comunicación dialógica central de alumno maestro. El valor de los
textos y de los medios audiovisuales no está en éstos en sí, sino en la interacción que
por su conducto ejecutan muchas personas. Por todo, el maestro y el alumno tendrán
que tomar conciencia de la necesidad de afrontar comprensiva y críticamente estas
mediaciones.

Entonces, ¿qué consecuencias trae este modelo propuesto? ¿Qué cambios es necesario
suscitar en docentes, alumnos y demás sujetos educativos, para que respondan a un
proceso pedagógico renovado, como el que se sugiere? Es necesario construir las
respuestas, entre todos, en las prácticas educativas, como la misma validez del modelo.
Salta a la vista, sin embargo, que lo más urgente es el cambio de actitud y de roles en los
sujetos educativos. Entre las muchas tareas por emprender, se requiere la capacitación
para el dominio de la competencia comunicativa, que incluye otras competencias: la
competencia lingüística, la textual, la pragmática, la de manejo de lenguajes no
verbales, etc. La idea de competencias en educación, que bien entendida podría jalonar
el cambio, está ampliamente esclarecida por Tobón (2004).

En fin, en la era de las comunicaciones, tal vez estemos entrando a una era educativa,
en la que a nosotros los docentes nos incumbe el papel importantísimo de ser ante todo
comunicadores, en un sentido integralmente humano.

REFERENCIAS

 Bernstein, Basil. Hacia una sociología del discurso pedagógico. Bogotá:


Magisterio, 2000.
 Habermás, J. Teoría de la acción comunicativa. Complementos y estudios
previos. México: Rei, 1996.
 Beltrán Riaño, Daniel y otros. Comunicación dialógica, Democracia y discurso
pedagógico. Bogotá: Universidad Distrital, 2005.
 Kaplún, Mario. Una pedagogía de la comunicación. Quito: Editorial Quipus,
1999.
 Ministerio de Educación Nacional. Lineamientos curriculares: Lengua
castellana. Bogotá: MEN – Magisterio, 1998.
 Niño rojas, Víctor Miguel. Competencias en la comunicación. Hacia las
prácticas del discurso. Bogotá: ECOE Ediciones, 2003.
 Niño Rojas, Víctor Miguel y Pérez Grajales, Héctor. Los medios audiovisuales
en el aula. Bogotá: Magisterio, 2005.
 Not, Louis. La enseñanza dialogante. Hacia una educación en segunda persona.
Barcelona: Herder, 1992.
 __________. Las pedagogías del conocimiento. Bogotá: F.C.E., 1994.
 Tobón, Sergio. Formación basada en competencias. Pensamiento complejo,
diseño curricular y didáctica. Bogotá: ECOE Ediciones, 2004.