La revolución sistémica
cibernética y la pragmática
de la comunicación.
Antecedentes teóricos: la revolución sistémica-cibernética y la
pragmática de la comunicación.
Las teorías científicas clásicas se apoyan en la primera ley de la
termodinámica, la cual señala, en síntesis, la conservación y
transformación de la energía. La concepción de la causalidad es
lineal y unidireccional. En los años cincuenta surge una nueva
epistemología basada en la segunda ley de la termodinámica, que
enfatiza principios como «orden», «modelo» y «entropía negativa»,
utilizando el concepto de información. Se decanta el fruto de la
primera conferencia Macy y se produce una ampliación de la teoría
de sistemas, la cual concibe la existencia de sistemas más amplios
junto a la idea de retroalimentación y autocorrección.
Bateson: Sus aportes teóricos.
El aporte de Bateson.
Aunque pueda parecer
inadecuado circunscribir el trabajo
de este erudito a ciertas ideas,
cometiendo el error de dejar fuera
muchas de sus importantes
formulaciones, el aporte de este
autor se puede resumir en lo
siguiente:
1. Distinción de niveles de interacción: para la comprensión de
las relaciones humanas y la comunicación, Bateson incorpora la
«teoría de los tipos lógicos» propuesta por Russell y Whitehead.
Esta teoría permite entender que hay distintos niveles en la
interacción, por lo cual es posible hablar de metacomunicación,
las distinciones de nivel contenido y relacional de un mensaje
(Watzlawick et al., 1997). Del mismo modo, el pensamiento en
niveles acrecienta la concepción del aprendizaje, el que ocurre
del nivel 0 al infinito, siendo observable de modo más frecuente
en la naturaleza hasta el nivel 2, y, de modo especial en el ser
humano, el nivel 3 (Bateson, 1991).
1. Ecología de la mente: Bateson amplía la concepción de lo mental hacia
aquel espacio donde fluyen diferencias. El acto básico de conocer es
captar una distinción o una diferencia, que puede fluir en circuitos que van
más allá del cerebro humano. Esta idea es expresada en la llamada
«parábola del hombre que derriba un árbol». Hay un circuito entre el
sujeto (con sus ojos, vías aferentes y eferentes, cambios cerebrales), el
hacha y el árbol. Los tres forman una unidad. De este modo, Bateson
argumenta que todo está interconectado (Bateson, 1991).
2. Teoría de las paradojas y la doble coacción: mediante el estudio de las
paradojas se llega a la convicción de que en aquellas familias donde hay
pacientes esquizofrénicos hay modos de interacción caracterizados por
una ingente comunicación paradójica, la que unida a otras características
construye una matriz social con un operar doble-vincular o «hagas lo que
hagas te castigo» (Bateson, 1991).
1. Cibernética de segundo orden: las personas van haciendo
distinciones al interactuar, destacando y ordenando los hechos de
cierto modo y construyendo la realidad de cierta manera. No hay
objetividad ya que el observador está incorporado en lo
observado, a través de un acto constructivo de lo que observa,
entonces, todo conocimiento es autorreferencial. El
constructivismo es incorporado en la visión cibernética, por lo cual
interacción y construcción de la realidad son inseparables.
Donald Jackson: Sus aportes teóricos.
El aporte de Donald Jackson
Don Jackson es considerado uno de los
primeros maestros en el campo de la terapia
familiar sistémica y, asimismo, es el creador
de la llamada «teoría y terapia familiar
interactiva».
Algunas de las premisas básicas de Jackson son:
El punto central de la terapia es el comportamiento observable, lo que ocurre
en el presente entre los miembros de la familia.
El contexto más importante es la familia (las relaciones primarias del paciente).
Los síntomas y defensas son las respuestas a las interacciones que se dan en
un contexto particular.
Toda conducta disfuncional es comunicación, por lo cual es inseparable de su
contexto.
Cualquier creencia o descripciones compartidas constituyen la realidad
experimentada entre las personas.
Los participantes en las relaciones intentan definir continuamente la naturaleza
de la relación. La relación tiene dos características: da significado a quien está
involucrado en ella y es de naturaleza permanente.
En la comunicación las personas presentan mutuamente definiciones de su
relación en un esfuerzo por determinar la naturaleza de dicha relación.
Con el tiempo algunas conductas son aceptadas y otras excluidas, de
manera que se generan patrones redundantes de interacción. Estas
redundancias son consideradas las normas que rigen las relaciones.
Cuanto más rígidas o restrictivas sean las normas, habrá mayor dificultad de
adaptación al cambio y a la evolución propia de toda familia y, con
probabilidad, un miembro será identificado como sintomático. Esto muestra
lo difícil que es llegar a un consenso acerca de la naturaleza cambiante de la
relación.
La creencia en que se puede controlar la conducta de los demás, el miedo al
cambio y el mantener la estabilidad están en los intentos por definir la
naturaleza de la relación.
• Las intervenciones de Jackson implicaban los siguientes aspectos
clínicos derivados de los principios anteriores:
1. La familia se entiende como un sistema homeostático que busca mantener
el statu quo, lo que es favorecido por la conducta sintomática. El síntoma
es útil para equilibrar las relaciones.
2. Es tarea del clínico observar lo que no se dice ni se hace, a fin de
descubrir las normas familiares.
3. Es preciso alterar los patrones redundantes de interacción que se dan en
torno al paciente sintomático.
4. Jackson supone que la gente elige la mejor alternativa en un contexto
dado.
5. Jackson interviene en distintos niveles del mensaje. Estas intervenciones
implican pasar de un nivel a otro, por lo cual, con esta idea se da pie a un
trabajo paradójico y al uso de la prescripción del comportamiento
problemático.