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Metodologia Yusara

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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA LOS ANDES – FILIAL ANDAHUAYLAS

Facultad Ciencias Jurídicas Contables y Sociales

Escuela profesional de derecho

Docente

Mag. Fisher

Monografía

Desarrolle los objetivos de una investigación, objetivo general y el objetivo


específico.

PRESENTADO POR:

Soto Huaman Scarlet Renee


Quispe Rosales Yusara
Pisco Vasquez Karina

Andahuaylas – Apurímac – Perú

2025

1
Índice
Introducción.......................................................................................................4
CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA....5
1.1. Concepto de investigación....................................................................5

1.2. Etapas del proceso investigativo..........................................................6

1.3. Relación entre el problema, la hipótesis y los objetivos...................7

1.4. Función orientadora de los objetivos en la investigación.................8

CAPÍTULO II: LOS OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN...............................9


2.1. Concepto y propósito de los objetivos.................................................9

2.2. Características de una buena formulación.......................................10

2.3. Criterios de redacción: claridad, coherencia y viabilidad................11

2.4. Tipología de objetivos: general y específicos...................................11

CAPÍTULO III: EL OBJETIVO GENERAL.....................................................12


3.1. Definición y función...............................................................................12

3.2. Elementos para su formulación..........................................................13

CAPÍTULO IV: LOS OBJETIVOS ESPECÍFICOS.......................................15


4.1. Definición y características..................................................................15

4.2. Relación con el objetivo general.........................................................16

CAPÍTULO V: IMPORTANCIA DE LOS OBJETIVOS EN LA


INVESTIGACIÓN..........................................................................................................18
5.1. Rol de los objetivos en la validez del estudio...................................18

5.2. Impacto en la metodología y resultados...........................................18

5.3. Errores frecuentes y cómo evitarlos..................................................19

CAPÍTULO VI: ANÁLISIS PRÁCTICO..........................................................20


6.1. Ejemplo aplicado de formulación de objetivos.................................20

2
6.2. Evaluación de la coherencia entre problema, objetivos y

conclusiones..............................................................................................................22

6.3. Propuestas para mejorar la formulación de objetivos en futuras

investigaciones..........................................................................................................24

Conclusiones.....................................................................................................25
Referencias........................................................................................................27

3
Introducción

La investigación científica constituye un proceso sistemático que busca

generar conocimiento y ofrecer soluciones a problemas concretos. En este

contexto, los objetivos de investigación se erigen como un componente

esencial que guía todo el desarrollo metodológico, orientando las acciones del

investigador hacia el cumplimiento de una meta claramente definida. De

acuerdo con Hernández-Sampieri, Mendoza y Torres (2022), los objetivos son

“enunciados precisos que describen lo que se pretende alcanzar con una

investigación y orientan el proceso metodológico para lograr resultados válidos

y confiables” (p. 58).

El adecuado planteamiento de los objetivos —tanto generales como

específicos— permite delimitar el alcance del estudio, organizar las etapas de

trabajo y garantizar la coherencia entre el problema planteado, la hipótesis y las

conclusiones obtenidas. Como señala Sampieri (2021), la formulación de

objetivos constituye una de las decisiones más relevantes del proceso

investigativo, ya que define la dirección y la naturaleza de la investigación.

El objetivo general representa la finalidad principal del estudio, mientras

que los objetivos específicos derivan de este y desglosan las acciones

necesarias para su cumplimiento. Esta distinción no solo tiene relevancia

metodológica, sino también teórica, puesto que permite mantener un hilo

conductor entre los distintos componentes del proyecto y facilita la evaluación

del logro investigativo (Arias, 2020).

4
La presente monografía tiene como propósito analizar de manera

detallada la naturaleza, función y características de los objetivos de una

investigación, centrándose especialmente en la formulación del objetivo general

y los objetivos específicos. Para ello, se abordarán los fundamentos

conceptuales de la investigación científica, la importancia de los objetivos en la

planificación del estudio, ejemplos prácticos de su formulación y propuestas

para mejorar su coherencia con el problema y las conclusiones.

A lo largo del desarrollo del trabajo, se utilizarán fuentes académicas y

metodológicas actualizadas, con el fin de garantizar la rigurosidad científica y la

pertinencia del análisis. En este sentido, autores como Hernández-Sampieri

(2022), Arias (2020) y Tamayo y Tamayo (2019) serán referencias

fundamentales para comprender la trascendencia de los objetivos en la

estructura del proceso investigativo.

En suma, este estudio busca reflexionar sobre el papel que desempeñan

los objetivos dentro de una investigación y demostrar que su correcta

formulación no solo orienta la metodología, sino que constituye un indicador

determinante de la calidad científica del trabajo final.

CAPÍTULO I: FUNDAMENTOS DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

1.1. Concepto de investigación

La investigación científica es un proceso ordenado, sistemático, que

busca generar nuevos conocimientos o aplicar los ya existentes de manera

rigurosa para resolver interrogantes o problemas planteados. Según el Instituto

Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), “la investigación

científica es un proceso ordenado y sistemático, de análisis y estudio” (INSST,

5
s. f.). Asimismo, se define como un conjunto de actividades humanas

destinadas a la obtención de nuevos saberes y/o su aplicación para la

resolución de problemas concretos (Concepto.de, s. f.).

Estas definiciones subrayan que investigar no es simplemente recopilar

información, sino que implica planificación, método y sistematicidad.

Las investigaciones “comprenden una serie de métodos, técnicas y

procedimientos que permiten recolectar y analizar datos, formular o poner a

prueba hipótesis y ampliar el conocimiento sobre un tema de un modo

sistemático y comprobable” (Concepto.de, s. f.). De allí se desprende que la

investigación científica requiere claridad metodológica, transparencia en los

criterios de análisis y coherencia lógica.

1.2. Etapas del proceso investigativo

Una vez entendido el concepto, cabe revisar las etapas típicas o fases

del proceso investigativo, las cuales orientan la estructuración del estudio. Por

ejemplo, en el portal de UNIR-Ecuador se plantean seis fases del método

científico: observación, planteamiento del problema, hipótesis,

experimentación, análisis y conclusión.

De forma similar, algunos autores sugieren que el proceso comprende:

selección del tema, revisión de antecedentes, planteamiento del problema,

delimitación, hipótesis, etc.

En una presentación resumida se proponen las siguientes fases:

Observación o generación de preguntas.

Investigación bibliográfica o documental.

6
Formulación de hipótesis y objetivos.

Diseño metodológico, recolección y análisis de datos.

Interpretación de resultados y conclusiones.

Cada una de estas etapas guarda una estrecha vinculación con la

correcta definición de los objetivos de la investigación, pues sin un

planteamiento claro del “qué voy a lograr” no se puede conducir

adecuadamente el resto del proceso.

1.3. Relación entre el problema, la hipótesis y los objetivos

El planteamiento del problema es el punto de partida de una

investigación: define lo que se busca comprender, explicar, predecir o

intervenir. Una vez que se ha identificado el problema, los objetivos se formulan

para dar respuesta a dicho problema. Este vínculo es esencial: los objetivos

adaptan el problema (lo que se busca) en metas concretas que la investigación

pretende alcanzar.

Tal como se indica en la literarura, “la etapa de planteamiento del

problema implica definir claramente qué es lo que se quiere investigar y por

qué es relevante” (FIDE, s. f.).

Y más aún, en la etapa de formulación de objetivos se señala que “la

formulación de los objetivos de investigación” actúa como guía formal de lo que

el estudio persigue (Investigalia, s. f.).

Al respecto, la formulación de objetivos y la hipótesis (cuando se

emplea) se consideran una fase clave: Formulación de los objetivos y la

hipótesis es la etapa señalada tras el planteamiento del problema.

7
Por tanto, podemos decir que los objetivos de investigación emergen

como el puente entre el problema planteado y la ejecución metodológica del

estudio.

1.4. Función orientadora de los objetivos en la investigación

Los objetivos de investigación tienen múltiples funciones dentro del

proceso investigador. Primero, definen lo que se espera lograr con el estudio:

“Los objetivos son imprescindibles, ya que indican lo que se espera de la

investigación y definen la forma en que se alcanzará el resultado”

(AccessMedicine, s. f.).

Segundo, permiten orientar la metodología, la recolección de datos, el

análisis y la dirección del proyecto (QuestionPro, s. f.).

Tercero, contribuyen a la transparencia del estudio hacia los

financiadores, pares académicos y otros interesados: “Los objetivos de

investigación también mejoran la comunicación. Permiten a los investigadores

transmitir claramente la finalidad y el alcance de su estudio a las partes

interesadas…” (ATLAS.ti, s. f.).

En resumen, los objetivos actúan como:

Guía para el desarrollo del estudio.

Criterio de medición de logros.

Elemento de coherencia entre problema, hipótesis (o preguntas) y

metodología.

Comunicación clara del alcance a la comunidad investigadora y otros

actores.

8
Por ello, una redacción adecuada de los objetivos es crucial para la

calidad, claridad y viabilidad del estudio.

CAPÍTULO II: LOS OBJETIVOS DE INVESTIGACIÓN

2.1. Concepto y propósito de los objetivos

Los objetivos de investigación representan la meta fundamental que

orienta el estudio. Es decir, son las declaraciones que expresan qué se busca

lograr a través del proceso investigativo. De acuerdo con Ryan (2023), “los

objetivos de investigación describen lo que tu proyecto pretende lograr”

(párrafo. 2). En este sentido, los objetivos constituyen el punto de partida para

toda planificación científica, pues delimitan el alcance del estudio y facilitan la

evaluación de los resultados obtenidos.

ATLAS.ti (s. f.) sostiene que los objetivos “actúan como una hoja de ruta,

estableciendo lo que se quiere alcanzar y cómo se pretende hacerlo”. En otras

palabras, permiten estructurar de manera coherente el problema, la hipótesis y

la metodología (QuestionPro, s. f.). Su correcta formulación asegura que el

estudio mantenga un rumbo preciso y que cada etapa contribuya al logro del

propósito general.

En términos metodológicos, los objetivos no solo expresan la intención

del investigador, sino que también reflejan la relevancia y el aporte del estudio.

Según Hernández-Sampieri, Fernández y Baptista (2014), los objetivos son

esenciales porque “guían el desarrollo de la investigación y determinan la

información que habrá de recolectarse” (p. 35).

9
Por tanto, puede afirmarse que los objetivos de investigación definen,

orientan y justifican el proceso científico, garantizando coherencia entre la

pregunta planteada, los métodos empleados y las conclusiones obtenidas.

2.2. Características de una buena formulación

Una adecuada formulación de los objetivos requiere cumplir con ciertos

criterios que aseguren su claridad y factibilidad. Entre los más aceptados se

encuentra el modelo SMART, por sus siglas en inglés: Specific, Measurable,

Achievable, Relevant y Time-bound (Editage, 2024). Dicho modelo permite que

los objetivos sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y delimitados

en el tiempo, cualidades indispensables para garantizar su cumplimiento.

Asimismo, Best Dissertation Writer (2023) enfatiza que un objetivo bien

formulado “debe ser claro, conciso y verificable, de manera que indique

exactamente qué se espera obtener y cómo será evaluado” (párrafo. 3). En

este sentido, la precisión semántica y la coherencia con el problema de

investigación son aspectos esenciales.

Según ATLAS.ti (s. f.), un buen objetivo debe poseer claridad,

coherencia interna y viabilidad metodológica, ya que “estos elementos

garantizan que la investigación sea comprensible, realizable y relevante dentro

del campo de estudio”. Además, la redacción debe realizarse mediante verbos

de acción, tales como analizar, identificar, describir, comparar o evaluar, que

indiquen claramente la actividad investigativa a desarrollar (Hernández-

Sampieri et al., 2014). Un objetivo correctamente formulado es aquel que es

claro, concreto y coherente con el propósito del estudio, evitando la

ambigüedad y la vaguedad conceptual.

10
2.3. Criterios de redacción: claridad, coherencia y viabilidad

La redacción de los objetivos debe seguir una estructura lógica y

sintáctica precisa, empleando verbos en infinitivo que expresan acciones

observables y medibles. De acuerdo con Indeed (2025), “los objetivos bien

redactados deben ser comprensibles, estar alineados con el propósito del

estudio y definir el tipo de resultado esperado” (párrafo. 4).

La claridad implica que el lector pueda entender de inmediato qué se

busca lograr; la coherencia, que los objetivos específicos mantengan relación

directa con el general; y la viabilidad, que sean alcanzables en función de los

recursos y el tiempo disponibles (Best Dissertation Writer, 2023).

Por ejemplo, un objetivo formulado como “Analizar los factores que

influyen en la desmotivación académica en estudiantes universitarios” resulta

más claro y operativo que “Estudiar la desmotivación académica”, ya que el

primero delimita la acción y el objeto de análisis.

En palabras de Hernández-Sampieri et al. (2014), “la congruencia entre

los objetivos y las demás partes de la investigación es fundamental para evitar

desviaciones metodológicas” (p. 37). Por ello, la claridad conceptual y la

precisión en la redacción son condiciones esenciales para garantizar la validez

interna del estudio.

2.4. Tipología de objetivos: general y específicos

La literatura metodológica distingue entre objetivo general y objetivos

específicos. El objetivo general expresa el propósito principal del estudio, es

decir, lo que se pretende alcanzar de manera global. Por su parte, los objetivos

11
específicos derivan del general y descomponen esa meta en acciones

concretas y medibles (ATLAS.ti, s. f.).

Según Ryan (2023), “el objetivo general responde a la pregunta central

de la investigación, mientras que los objetivos específicos detallan los pasos

necesarios para alcanzarla” (párrafo. 5).

Por ejemplo, si el objetivo general es “Determinar el impacto del estrés

laboral en el rendimiento de los docentes universitarios”, los objetivos

específicos podrían ser:

Identificar los principales factores estresores laborales.

Evaluar los niveles de estrés percibido en una muestra de docentes.

Analizar la relación entre el estrés y el desempeño académico.

Este esquema permite observar cómo los objetivos específicos

contribuyen de forma directa al logro del objetivo general, articulando un

sistema coherente de metas jerarquizadas (Hernández-Sampieri et al., 2014),

En cuanto a los objetivos de investigación, tanto generales como específicos,

constituyen la guía estructural del estudio, orientando el desarrollo

metodológico y la interpretación de los resultados.

CAPÍTULO III: EL OBJETIVO GENERAL

3.1. Definición y función

El objetivo general constituye el eje central de toda investigación

científica, ya que orienta de manera global la dirección del estudio y define el

propósito fundamental que se desea alcanzar. En otras palabras, representa la

12
meta principal que guía las acciones investigativas desde la formulación del

problema hasta la interpretación de los resultados.

De acuerdo con Hernández Sampieri, Fernández Collado y Baptista

Lucio (2014), “los objetivos de investigación señalan a lo que se aspira en el

estudio y deben expresarse con claridad, pues son las guías del estudio” (p.

45). El objetivo general, por tanto, se deriva directamente del problema de

investigación y sintetiza su propósito esencial.

Asimismo, Creswell (2018) sostiene que un buen objetivo general debe

“enunciar de manera precisa el propósito central del estudio, incluyendo la

intención de explorar, describir, comprender o explicar un fenómeno

determinado” (p. 89). En consecuencia, este objetivo proporciona coherencia a

todos los elementos metodológicos, garantizando que la investigación

mantenga una dirección unificada y lógica.

Su relevancia radica en que constituye el vínculo entre el planteamiento

del problema y los objetivos específicos. Mientras estos últimos descomponen

la meta en pasos concretos, el objetivo general presenta una visión integral de

lo que se pretende alcanzar. Como afirma Bernal (2020), “la formulación del

objetivo general es el punto de partida para definir la estructura de un proyecto

de investigación coherente y viable” (p. 72).

3.2. Elementos para su formulación

Formular un objetivo general exige precisión conceptual y coherencia

con la naturaleza del problema. De acuerdo con Arias (2020), la redacción de

un buen objetivo implica considerar los siguientes elementos fundamentales:

13
Verbo en infinitivo: El objetivo debe iniciar con un verbo que denote

acción y resultado, como “analizar”, “determinar”, “evaluar”, “identificar” o

“describir”. Los verbos deben ser claros y medibles, evitando expresiones

vagas como “comprender” o “reflexionar”.

Objeto de estudio: Es necesario especificar el fenómeno o variable

principal que será investigada. Según Sabino (2021), el objetivo debe “hacer

explícito el foco de atención del investigador, aquello sobre lo que se pretende

obtener conocimiento” (p. 98).

Contexto o alcance: La delimitación espacial, temporal o institucional

otorga precisión al objetivo, evitando formulaciones demasiado amplias o

abstractas. Por ejemplo, se puede indicar la población, la región o el periodo de

análisis.

Propósito global: Se refiere al resultado o contribución esperada. En este

punto, se define el impacto que se busca generar en el ámbito teórico o

práctico.

Coherencia con el problema: El objetivo general debe responder

directamente a la pregunta de investigación, siendo su traducción operativa.

Como afirma Hernández Sampieri et al. (2022), “cada objetivo debe derivarse

lógicamente del problema y guardar congruencia con la hipótesis o el enfoque

metodológico adoptado” (p. 40).

En la práctica, un objetivo general bien formulado debe poder evaluarse

al finalizar la investigación, es decir, el lector debe ser capaz de verificar si se

cumplió o no a través de los resultados obtenidos.

14
CAPÍTULO IV: LOS OBJETIVOS ESPECÍFICOS

4.1. Definición y características

Los objetivos específicos son las metas particulares que derivan del

objetivo general y permiten desglosar el propósito global de la investigación en

partes más manejables, concretas y observables. Representan los pasos

intermedios que conducen a la consecución del objetivo principal. Según

Hernández Sampieri, Fernández y Baptista (2022), los objetivos específicos

“operacionalizan el objetivo general, dividiéndolo en componentes que orientan

el proceso de recolección y análisis de datos” (p. 41).

A diferencia del objetivo general, que tiene un carácter más amplio, los

objetivos específicos son más precisos y delimitados. Bernal (2021) sostiene

que estos “expresan los propósitos particulares que deben alcanzarse para

lograr el objetivo general, y se formulan de manera secuencial y lógica” (p.108).

De esta manera, su cumplimiento asegura que el propósito global sea

alcanzado de forma ordenada.

Entre las principales características de los objetivos específicos, se

destacan las siguientes:

Claridad: Deben ser comprensibles, evitando ambigüedades o términos

abstractos.

Secuencia lógica: Deben plantearse en un orden coherente que muestre

el proceso de desarrollo del estudio, desde la descripción hasta el análisis o

evaluación.

Medibilidad: Deben expresarse de forma que permitan verificar si se

alcanzaron o no al finalizar la investigación.


15
Concordancia: Deben guardar relación directa con el objetivo general,

sin apartarse de la naturaleza del problema.

Realismo: Han de ser factibles en función de los recursos disponibles, el

tiempo y las condiciones del estudio.

En palabras de Arias (2020), los objetivos específicos “constituyen los

peldaños que, al ser alcanzados, permiten al investigador llegar a la meta

general; su logro acumulativo define el cumplimiento del objetivo global” (p. 89).

Por ello, su correcta formulación garantiza la coherencia metodológica y el éxito

de la investigación.

4.2. Relación con el objetivo general

La relación entre los objetivos específicos y el objetivo general es

jerárquica y funcional. Los específicos derivan directamente del general, y su

conjunto representa la ruta que permite cumplir el propósito central del estudio.

Como explica Tamayo (2019), “el objetivo general expresa el fin último del

trabajo, mientras que los objetivos específicos determinan los resultados

parciales que, en conjunto, hacen posible alcanzar ese fin” (p. 74).

En otras palabras, cada objetivo específico debe responder a una

dimensión o aspecto del problema de investigación. Su función consiste en

operativizar el objetivo general, transformando una intención amplia en tareas

concretas y observables. Hernández Sampieri et al. (2022) afirman que los

objetivos específicos “orientan las acciones y decisiones metodológicas,

determinando qué información se debe recolectar y cómo será analizada” (p.

43).

16
De este modo, la relación entre ambos niveles de objetivos puede

representarse de la siguiente manera:

Nivel

Propósito

Alcance

Ejemplo de formulación

Objetivo general

Define la meta global del estudio.

Amplio

Analizar la influencia del estrés laboral en el rendimiento de los

trabajadores del sector salud.

Objetivos específicos

Detallan los pasos concretos para alcanzar la meta.

Limitado y operativo

1. Identificar los principales factores que generan estrés laboral.

2. Describir las manifestaciones del estrés en el ámbito laboral.

3. Evaluar la relación entre el nivel de estrés y el rendimiento de los

trabajadores.

Como puede observarse, los objetivos específicos complementan y

desarrollan el objetivo general, garantizando que el proceso investigativo sea

sistemático, coherente y medible.

17
CAPÍTULO V: IMPORTANCIA DE LOS OBJETIVOS EN LA

INVESTIGACIÓN

5.1. Rol de los objetivos en la validez del estudio

Los objetivos de la investigación definen la dirección, el propósito y el

alcance del estudio.

Según Hernández Sampieri et al.(2018, p.36), los objetivos “constituyen

la guía del proceso de investigación; de ellos depende la elección del diseño,

los instrumentos y las técnicas que se aplicaran”. Unos objetivos claros y bien

delimitados aumentan la validez interna, ya que aseguran la coherencia entre el

problema, las hipótesis y los resultados, y fortalecen la validez externa, al

permitir que las conclusiones sean aplicables a otros contextos.

Por ejemplo,si como objetivo general “Analizar la relación entre el estrés

laboral y el rendimiento académico en estudiantes universitarios de

andahuaylas”, entonces los objetivos específicos deberían centrarse en

variables concretas como el nivel de estrés, los hábitos de estudio y los

promedios de notas.

Esto garantiza que los instrumentos de medición de un cuestionario

sobre estrés sean permanentes y que los resultados obtenidos sean

coherentes.

5.2. Impacto en la metodología y resultados

Los objetivos de la investigación ejercen un impacto directo en la

metodología y en los resultados, ya que determinan el tipo de enfoque, diseño

y técnicas que se utilizarán para alcanzar las metas del estudio. Según

Hernández Sampieri et al. (2014, p. 122), los objetivos orientan la selección de

18
métodos cuantitativos, cualitativos o mixtos, así como la forma en que se

recopilan y analizan los datos.

De este modo, si los objetivos están bien planteados, la metodología

será coherente y los resultados responderán de manera precisa a las

preguntas de investigación. En cambio, objetivos mal definidos pueden

conducir a técnicas inadecuadas, sesgos en la interpretación y conclusiones

erróneas. Por ello, la claridad y pertinencia de los objetivos garantizan la

validez interna y externa de los resultados obtenidos.

Finalmente, este impacto metodológico se tradujo también en

implicaciones prácticas: los resultados pueden ser utilizados con mayor

seguridad por profesionales del área, y la metodología seguida ofrece un

modelo replicable para estudios futuros en contextos similares. En este sentido,

la investigación no sólo produjo resultados relevantes, sino que su propio

proceso metodológico aporta una contribución al campo de estudio, en línea

con la visión de Hernández Sampieri et al. (2014) de que la investigación

científica debe facilitar la construcción de conocimiento replicable y aplicable.

5.3. Errores frecuentes y cómo evitarlos

En la formulación de objetivos, los errores más comunes son redactarlos

de forma vaga, ambigua o demasiado amplia, lo que afecta la dirección la

dirección del estudio.

Como señalan Hernandez Sampieri et al. (2018), los objetivos “deben

redactarse con verbos que expresan acción verificable y reflejar con precisión

lo que se pretende alcanzar” (p.53).

19
En la formulación de objetivos, uno de los aspectos más delicados es

evitar errores comunes que pueden afectar la calidad del estudio.

Entre los errores más frecuentes están:

Redactar objetivos muy amplios o vagos.

Plantear objetivos que no se relacionan con el problema.

Usar verbos imprecisos (como “conocer” o “entender”).

Confundir objetivos con actividades o tareas.

Un ejemplo, si el objetivo general es “Determinar la influencia de la

motivación académica en el rendimiento”, no sería adecuado escribir un

objetivo específico como “Realizar encuestas a los estudiantes”, porque eso es

una actividad, no un resultado esperado.

Una redacción correcta sería: “Analizar la relación entre el nivel de

motivación y las calificaciones de los estudiantes.”

Para evitarlos, Hernández Sampieri recomienda que los objetivos sean

claros, específicos, medibles y alcanzables, y que exista una relación directa

entre el objetivo general y los específicos, formando un sistema jerarquizado

con el problema y la metodología.

CAPÍTULO VI: ANÁLISIS PRÁCTICO

6.1. Ejemplo aplicado de formulación de objetivos

Para comprender de manera práctica la correcta formulación de los

objetivos de investigación, se presenta el siguiente ejemplo aplicado a un tema

social y educativo de relevancia actual:

20
Tema de investigación: La influencia del uso de redes sociales en el

rendimiento académico de los estudiantes universitarios.

Planteamiento del problema:

En los últimos años, las redes sociales se han convertido en un medio

de comunicación y entretenimiento ampliamente utilizado por los jóvenes

universitarios. Sin embargo, su uso excesivo podría generar distracción,

dependencia o disminución en el rendimiento académico. Surge, por tanto, la

necesidad de analizar si existe una relación significativa entre el tiempo

destinado a redes sociales y el desempeño académico de los estudiantes.

Objetivo general:

Analizar la influencia del uso de redes sociales en el rendimiento

académico de los estudiantes universitarios de la Facultad de Psicología de la

Universidad Nacional Mayor de San Marcos durante el año 2024.

Objetivos específicos:

Identificar las principales redes sociales utilizadas por los estudiantes

universitarios.

Determinar el tiempo promedio diario dedicado al uso de redes sociales.

Evaluar la relación entre el tiempo de uso de redes sociales y el

rendimiento académico de los estudiantes.

Proponer estrategias de manejo responsable del uso de redes sociales

para mejorar el rendimiento académico.

Análisis:

21
El objetivo general delimita el propósito global del estudio (analizar una

relación causal).

Los objetivos específicos se estructuran en secuencia lógica: primero se

identifica, luego se describe, se evalúa y finalmente se propone una

intervención.

Se observa la coherencia entre verbo, objeto de estudio, contexto y

propósito, conforme a los criterios metodológicos propuestos por Hernández

Sampieri, Fernández y Baptista (2022).

Según Bernal (2021), este tipo de estructura garantiza que los objetivos

“mantengan una conexión lógica entre el problema planteado y las

conclusiones esperadas, evitando ambigüedades en la delimitación del estudio”

(p. 112).

6.2. Evaluación de la coherencia entre problema, objetivos y

conclusiones

Uno de los errores más comunes en la investigación científica es la falta

de coherencia entre el problema, los objetivos y las conclusiones. Esta

incoherencia ocurre cuando los resultados obtenidos no responden a lo que se

planteó inicialmente o cuando los objetivos no guardan relación directa con la

pregunta de investigación.

Hernández Sampieri et al. (2022) explican que “toda investigación debe

mostrar una relación sistemática entre la formulación del problema, los

objetivos y las conclusiones, de manera que exista una correspondencia lógica

entre lo que se propone y lo que se demuestra” (p. 47).

22
Para evaluar la coherencia de un trabajo investigativo, se recomienda

aplicar los siguientes criterios:

Correspondencia temática: El tema del problema debe ser el mismo que

aborda el objetivo general y que se refleja en las conclusiones.

Relación causal: Las conclusiones deben responder a los objetivos

planteados, mostrando los resultados obtenidos y su vínculo con las hipótesis

formuladas.

Progresión lógica: Los objetivos específicos deben funcionar como

etapas que conduzcan al cumplimiento del objetivo general.

Consistencia conceptual: Los términos clave utilizados en los objetivos

deben coincidir con los conceptos definidos en el marco teórico.

Viabilidad metodológica: Los métodos y técnicas empleadas deben ser

adecuados para alcanzar los objetivos propuestos.

Por ejemplo, si en el caso aplicado se concluye que “el uso excesivo de

redes sociales reduce el rendimiento académico en un 25%”, dicha conclusión

debe derivarse de los resultados obtenidos y estar directamente vinculada con

el objetivo general de analizar la influencia del uso de redes sociales en el

rendimiento académico.

Arias (2020) enfatiza que “la validez interna de una investigación

depende, en gran medida, de la congruencia entre el problema, los objetivos y

los resultados; la ausencia de dicha coherencia afecta la credibilidad del

estudio” (p. 93).

23
Por tanto, mantener la coherencia entre estos elementos es un principio

metodológico esencial que garantiza la calidad científica del trabajo.

6.3. Propuestas para mejorar la formulación de objetivos en futuras

investigaciones

Con base en el análisis realizado, es posible identificar algunas

estrategias que pueden mejorar la formulación de objetivos en futuras

investigaciones académicas. Estas propuestas buscan fortalecer la claridad,

precisión y coherencia metodológica:

Capacitación metodológica continua:

Las universidades deben promover espacios de formación sobre

formulación de objetivos, redacción científica y diseño metodológico. Según

Bernal (2021), una de las causas más frecuentes de error en los proyectos de

investigación es “la insuficiente preparación metodológica de los estudiantes y

profesionales que los elaboran” (p. 118).

Revisión por pares:

Antes de aprobar un proyecto, se recomienda someter la formulación de

los objetivos a revisión por un comité metodológico o grupo de expertos. Esto

permite detectar inconsistencias o ambigüedades antes del desarrollo del

estudio.

Aplicación de guías estructuradas:

Utilizar modelos estandarizados de redacción —por ejemplo, plantillas

que incluyan los verbos sugeridos, el objeto de estudio y el contexto— facilita la

24
redacción precisa. Tamayo (2019) propone que “el uso de estructuras fijas

contribuye a mejorar la calidad formal y conceptual de los objetivos de

investigación” (p. 78).

Uso de verbos operativos y medibles:

Se recomienda emplear verbos que expresen acciones verificables,

como analizar, determinar, evaluar, identificar, describir o comparar. Estos

verbos ayudan a establecer objetivos observables y a definir indicadores claros

de cumplimiento.

Validación entre pares y tutores:

El acompañamiento de docentes o asesores metodológicos contribuye a

garantizar que los objetivos mantengan correspondencia con el problema, las

hipótesis y los métodos propuestos.

Retroalimentación permanente:

La mejora continua de los objetivos debe ser un proceso dinámico. Cada

etapa de la investigación puede requerir ajustes o reformulaciones para

mantener la coherencia entre los resultados obtenidos y el propósito general.

En definitiva, una formulación precisa y coherente de los objetivos no

solo mejora la calidad del trabajo científico, sino que también favorece la

generación de conocimiento confiable y pertinente para la sociedad.

Conclusiones

A lo largo del desarrollo de esta monografía, se ha demostrado que los

objetivos de una investigación constituyen el eje articulador del proceso

25
científico, pues delimitan la finalidad del estudio, orientan las acciones

metodológicas y determinan la coherencia entre el problema planteado, la

hipótesis y las conclusiones finales. En este sentido, el objetivo general y los

objetivos específicos no son simples enunciados, sino componentes

estratégicos que garantizan la dirección, pertinencia y validez del trabajo

investigativo.

El objetivo general se configura como la meta principal que el

investigador busca alcanzar; representa la esencia del estudio y define su

propósito último. En cambio, los objetivos específicos operan como desgloses

operativos que permiten abordar el problema de forma progresiva y

sistemática. Según Hernández-Sampieri, Mendoza y Torres (2022), la correcta

formulación de ambos tipos de objetivos es indispensable para que la

investigación mantenga un enfoque lógico y estructurado que posibilite la

obtención de resultados verificables (p. 64).

Asimismo, se evidenció que los objetivos deben formularse con claridad,

precisión y viabilidad, evitando ambigüedades y manteniendo correspondencia

con el problema de investigación. Como afirma Arias (2020), la validez de un

estudio depende en gran medida de la coherencia interna entre los elementos

que lo componen, siendo los objetivos el puente que vincula la fase teórica con

la práctica.

El análisis práctico permitió observar que los errores más comunes en la

formulación de objetivos se relacionan con su redacción inadecuada, la falta de

correspondencia con el problema y la formulación de propósitos inmedibles o

vagos. Por tanto, resulta fundamental que el investigador asuma una postura

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crítica y reflexiva en esta etapa, evaluando constantemente la congruencia

entre sus planteamientos y los resultados esperados.

Finalmente, puede concluirse que los objetivos son el corazón del

proceso investigativo. Su correcta formulación no solo orienta la metodología,

sino que refleja la madurez teórica y la rigurosidad del investigador. Un objetivo

bien construido es, en última instancia, la garantía de que la investigación se

desarrollará de manera coherente, efectiva y significativa dentro del campo

científico.

Referencias

Arias, F. (2020). El proyecto de investigación: Introducción a la metodología

científica (8.ª ed.). Editorial Episteme.

Bernal, C. A. (2021). Metodología de la investigación: Para administración,

economía, humanidades y ciencias sociales (5.ª ed.). Pearson

Educación.

Bunge, M. (2019). La investigación científica: Su estrategia y su filosofía. Siglo

XXI Editores.

Hernández-Sampieri, R., Mendoza, C., & Torres, P. (2022). Metodología de la

investigación (7.ª ed.). McGraw-Hill Interamericana.

Kerlinger, F. N., & Lee, H. B. (2020). Investigación del comportamiento:

Métodos de investigación en ciencias sociales (5.ª ed.). McGraw-Hill

Education.

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Méndez, C. E. (2019). Metodología: Diseño y desarrollo del proceso de

investigación con énfasis en ciencias empresariales (5.ª ed.). McGraw-

Hill.

Namakforoosh, M. N. (2021). Metodología de la investigación (3.ª ed.). Editorial

Limusa.

Pineda, E., & Alvarado, N. (2020). Fundamentos de investigación científica.

Fondo Editorial de la Universidad del Zulia.

Sampieri, R. H. (2021). Metodología de la investigación: Las rutas cuantitativa,

cualitativa y mixta (6.ª ed.). McGraw-Hill.

Tamayo y Tamayo, M. (2019). El proceso de la investigación científica (6.ª ed.).

Editorial Limusa.

Torres, C. (2021). Elementos básicos de la investigación científica: Una guía

práctica. Editorial Trillas.

Universidad Nacional Autónoma de México [UNAM]. (2022). Guía para la

formulación de objetivos de investigación. Instituto de Investigaciones

Sociales. https://www.iis.unam.mx/

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