EL CONEJO LOCO
Había una vez un conejo amarillo que era
mago. Siempre usaba un sombrero azul con
una franja roja, y con su varita mágica salía
a pintar el bosque de maneras muy
extrañas. Un día vio un arcoíris y gritó: —
¡Hoy nadie lo pintará normal! Así que
ordenó: rojo, naranja, amarillo, verde, azul
y violeta. Pero el travieso conejo dijo: —¡El
violeta no irá arriba, irá abajo como si fuera
un helado derritiéndose!
Después, pintó el sol de color verde limón y
las nubes de rosado chicle. Los árboles los
dejó con hojas azules, pero sus troncos los
convirtió en amarillos como bananos gigantes. El río lo pintó naranja, como si
fuera jugo de mandarina, y las piedras del camino las volvió rojas, como manzanas.
El conejo saltó feliz y dijo: —¡Ahora ustedes pinten igual que yo, para que el
bosque se vea loco y mágico!
EL CONEJO LOCO
Había una vez un conejo amarillo que era
mago. Siempre usaba un sombrero azul con
una franja roja, y con su varita mágica salía
a pintar el bosque de maneras muy
extrañas. Un día vio un arcoíris y gritó: —
¡Hoy nadie lo pintará normal! Así que
ordenó: rojo, naranja, amarillo, verde, azul
y violeta. Pero el travieso conejo dijo: —¡El
violeta no irá arriba, irá abajo como si fuera
un helado derritiéndose!
Después, pintó el sol de color verde limón y
las nubes de rosado chicle. Los árboles los
dejó con hojas azules, pero sus troncos los
convirtió en amarillos como bananos gigantes. El río lo pintó naranja, como si
fuera jugo de mandarina, y las piedras del camino las volvió rojas, como manzanas.
El conejo saltó feliz y dijo: —¡Ahora ustedes pinten igual que yo, para que el
bosque se vea loco y mágico!