Teoría de la Argumentación Jurídica
Capítulo 1
ARGUMENTACIÓN:
NOCIONES BÁSICAS
Debemos exponer algunas nociones básicas sobre la
teoría de la argumentación antes de discutir sobre la ar-
gumentación jurídica. El capítulo es breve, pero trata so-
bre algunos conceptos complejos (inducción y deducción,
por ejemplo). Es normal que surjan dudas sobre estos
conceptos, dudas que solo podrán ser aclaradas cuando
consultemos algún libro más profundo sobre lógica. En
este capítulo tan solo diremos lo que nos parece esencial
para la comprensión de los aspectos fundamentales de la
argumentación jurídica. Los principales conceptos dis-
cutidos en este primer capítulo son los siguientes:
• Argumentos;
• Estandarización de argumentos;
• Argumentos simples;
• Argumentos complejos;
• Justificación externa de argumentos; y
• Justificación interna de argumentos.
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
1.1 ¿Qué es argumentar?
Argumentar es el acto de producir argumentos.
Producir un argumento es presentar razones para defen-
der una conclusión. Esta no es la única definición posible
del acto de argumentar. Por ejemplo, algunos prefieren
entender a los argumentos como diálogos, vale decir,
como series (más o menos largas) de afirmaciones, ob-
jeciones, réplicas, etc. Esta concepción –que podría ser
descrita como dialógica– no está equivocada. Ella es
conveniente para ciertos contextos y para ciertos pro-
pósitos, pero no nos parece particularmente útil para
explicar la interlocución jurídica.
Debemos adoptar una noción de argumento que sea
capaz de representar el aspecto competitivo y conflictivo
de la argumentación jurídica. Argumentar no es exacta-
mente un acto privado o monológico (los argumentos ju-
rídicos son producidos característicamente en el contex-
to de debates públicos), pero cada argumentador (por así
decir) es responsable por sus propios argumentos. Cada
argumentador, cuando produce un argumento, presen-
ta sus razones para defender su conclusión. Esto no quiere
decir que la argumentación jurídica siempre sea compe-
titiva o conflictiva. En el ambiente académico, por ejem-
plo, hay mucho espacio para la colaboración intelectual.
¿Para qué sirven los congresos, simposios y conferencias
si no es para que los juristas puedan reunirse, dialogar y
aprender unos con los otros? Sea como sea, la colabo-
ración no es el principal motor del derecho. Parece que
esto no inspira a los abogados, defensores y promotores
cuando se enfrentan en los Tribunales.
36
Teoría de la Argumentación Jurídica
1.2 Estandarización de argumentos
Algunas personas argumentan de manera transparente
y organizada. Ellas exponen claramente sus objetivos
(vale decir, las conclusiones a las que quieren llegar) y el
camino que recorrerán para alcanzar esos objetivos (vale
decir, las razones que llevan a sus conclusiones). Pero
no todos argumentan de forma clara. A lo largo de este
libro consideraremos algunos argumentos formulados de
manera poco clara en el documento o en el discurso en el
que originalmente fueron introducidos. Para tornar más
clara y comprensible la estructura de sus argumentos,
nosotros los someteremos a un procedimiento que puede
ser denominado estandarización.
Consideremos un ejemplo simple(1): Sherlock
Holmes, el célebre detective inglés, encuentra un vie-
jo sombrero de fieltro. Holmes, aunque no conozca al
propietario de este sombrero, le cuenta a Watson mu-
chas cosas sobre su propietario, puesto que afirma, por
ejemplo, que se trata de un intelectual. Watson, como
era habitual, pide que Holmes esclarezca su afirmación.
A modo de respuesta, Holmes coloca el sombrero so-
bre su cabeza. El sombrero resbala por su cabeza hasta
apoyarse en la nariz. Holmes dice que es una cuestión
de volumen. Un hombre con una cabeza tan grande
debe tener algo dentro de ella.
(1) Esa es una versión adaptada de un ejemplo usado por Wes-
ley Salmon (1978). A propósito, su libro merece ser consul-
tado por el lector que desee explorar más a fondo los temas
de este capítulo.
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
Holmes tiene ciertas razones para creer que el dueño
del sombrero es un intelectual. El argumento de Holmes
puede ser estandarizado de la siguiente forma:
1. Hay un sombrero grande que le corresponde a
algún dueño.
2. Los dueños de sombreros grandes tienen una
cabeza grande.
3. Las personas que tienen una cabeza grande tie-
nen un cerebro grande.
4. Las personas con un cerebro grande son inte-
lectuales.
Luego,
5. El propietario del sombrero es un intelectual.
Al estandarizar el argumento de Holmes, nosotros
lo dividimos en dos partes. Una parte es aquella que
precede al luego, la cual está compuesta por frases que
se denominan premisas. Un argumento debe tener una
premisa (como mínimo), pero el de Holmes (de acuerdo
con la estandarización sugerida) tiene cuatro. La frase
que viene después del luego es la conclusión. El luego es
el término que marca la transición entre las premisas y
la conclusión (otros términos podrían cumplir la misma
función: ‘entonces’, ‘por tanto’, ‘así’, ‘de esta forma’, etc.).
Muchas veces enumeramos las frases para referirnos a
ellas de manera rápida y simple. En el caso del argumen-
to de Holmes, la estandarización envolvió la formulación
de premisas que el propio Holmes no pronunció, pero
las dejó implícitas (por ejemplo, la premisa 2). Es común
que las premisas implícitas sean explicitadas en la estan-
darización de argumentos y que, por tanto, el argumento
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Teoría de la Argumentación Jurídica
estandarizado resulte más largo que el argumento origi-
nal. Pero este no siempre es el caso. A veces, el autor de
un argumento es repetitivo o prolijo, y nosotros termina-
mos suprimiendo las afirmaciones superfluas cuando se
estandariza su argumento.
Consideremos un segundo ejemplo(2). Un cientista
imaginario dice lo siguiente: “Realicé un experimento
riguroso con ratones en nuestro laboratorio para deter-
minar los efectos de una nueva sustancia que promete
combatir la caída de cabellos. Verifiqué que la sustan-
cia provoca algunos efectos indeseables en los ratones:
la significativa pérdida de peso. Los hombres y muje-
res todavía no fueron tratados con esta sustancia, pero
temo que también sufran una pérdida de peso. Al final,
el organismo humano suele reaccionar a sustancias de
esa naturaleza de la misma manera que el organismo
de los ratones. Los ratones no son más susceptibles que
nosotros a esas drogas. Su aparente fragilidad es enga-
ñosa”. El argumento del cientista puede ser estandari-
zado de la siguiente forma:
1. Los ratones pierden peso cuando son tratados
con la sustancia X contra la caída de cabellos.
2. Los hombres y mujeres tienen reacciones fi-
siológicas similares a las de los ratones cuando
usan sustancias de ese tipo.
Luego,
3. Existe el riesgo de que los hombres y mujeres
pierdan peso si son tratados con la sustancia X.
(2) También es una adaptación de un ejemplo de Salmon.
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
El argumento estandarizado es más sucinto que el
argumento original, pero su contenido es esencialmen-
te el mismo. Las tres últimas frases del argumento ori-
ginal, por ejemplo, son repetitivas. Estas fueron usadas
por el cientista para enfatizar aquello que la premisa
2 del argumento estandarizado consigue expresar de
manera más sucinta.
Es muy importante que se recuerde que la estanda-
rización tan solo sirve para tornar la estructura de un ar-
gumento más transparente. Al estandarizar un argumen-
to no debemos intentar perfeccionarlo y mucho menos
empeorarlo. Nuestro objetivo es entender el argumento
tal cual fue producido por su autor. Como intérpretes, no
debemos distorsionar el argumento. Volveremos a discu-
tir esta idea más adelante.
1.3 Argumentos complejos
Denominamos argumento simple a un conjunto de
frases compuesto por una o más premisas interdepen-
dientes y una única conclusión. Vimos dos ejemplos de
argumentos simples. Uno de ellos fue formulado por
Holmes y el otro por nuestro cientista imaginario. Los
argumentadores justifican (muchas veces) sus creencias
no solo en un único argumento simple, sino en una serie
de argumentos simples relacionados.
Consideremos el siguiente argumento: “Hay por lo
menos dos razones para creer que estudiar derecho es
una buena idea: el bachiller en derecho tiene muchas oportu-
nidades de empleo, y el bachiller en derecho también goza de
un prestigio social”. Es engañoso estandarizar este argu-
mento de la siguiente forma:
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Teoría de la Argumentación Jurídica
1. El bachiller en derecho tiene muchas oportuni-
dades de empleo.
2. El bachiller en derecho goza de un prestigio social.
Luego,
3. Estudiar derecho es una buena idea.
En una estandarización solo debemos posicionar las
premisas en secuencia cuando consideremos que ellas
afirman razones interdependientes para creer en la con-
clusión. Por ejemplo, la premisa que dice que los ratones
tratados con la sustancia X pierden peso solo lleva a la
conclusión de que existe un riesgo de pérdida de peso
para los hombres y mujeres tratados con X si combiná-
ramos aquella premisa con otra que dice que los ratones,
hombres y mujeres tienen fisiologías semejantes. Las dos
premisas solo funcionan juntas. Falta algo crucial al si-
guiente argumento:
1. Los ratones pierden peso cuando son tratados
con la sustancia X contra la caída de cabellos.
Luego,
2. Existe el riesgo de que los hombres y mujeres
pierdan peso, si son tratados con la sustancia X.
La persona que crea que ese argumento está comple-
to probablemente piense así porque observa la premisa
sobre la semejanza fisiológica entre ratones, hombres y
mujeres (como si estuviese implícita). Sin esta premisa,
explícita o implícita, el argumento no funciona: la pre-
misa 1 (sola) no proporciona ninguna razón para creer
en la conclusión.
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
Por otro lado, las premisas del argumento que reco-
mienda el estudio del derecho no son interdependientes.
Se puede decir lo siguiente:
1. El bachiller en derecho goza de un prestigio
social.
Luego,
2. Estudiar derecho es una buena idea.
Este argumento no está incompleto. La premisa 1
expresa una razón independiente para creer que la con-
clusión es verdadera. Lo mismo se puede decir sobre el
siguiente argumento:
1. El bachiller en derecho tiene muchas oportuni-
dades de trabajo.
Luego,
2. Estudiar derecho es una buena idea.
Los dos argumentos juntos son capaces de defender
mucho mejor la conclusión, pero si ellos están separa-
dos pierden fuerza. Si estos dos argumentos simples son
independientes, entonces el individuo que defienda la
conclusión de que estudiar derecho es una buena idea
basándose en los dos tipos de consideración (sobre las
oportunidades de trabajo y prestigio social) emplea, en
vez de un argumento simple, un argumento complejo
compuesto por dos argumentos simples convergentes.
Una estandarización adecuada de este argumento com-
plejo tendría que encontrar algún medio para mostrar lo
que hay de especial en la forma como se relacionan las
premisas (gráfico 1).
42
Teoría de la Argumentación Jurídica
Por lo tanto, los argumentos simples pueden com-
binarse para formar argumentos complejos. Cuando los
argumentos simples convergen hacia una misma conclu-
sión, ellos forman lo que denominamos argumento comple-
jo convergente. Un segundo tipo de argumento complejo
que nos interesa es el argumento complejo encadenado. Los
argumentos complejos encadenados son series de argu-
mentos simples relacionados de tal forma que la conclu-
sión de un argumento simple funciona como premisa de
un argumento simple subsecuente. Veamos un ejemplo:
1. Las comidas grasosas hacen mal a la salud.
Luego,
2. Debemos evitar las comidas grasosas.
3. La feijoada(3) es una comida grasosa.
(3) Nota de los Traductores (NT): La feijoada (‘frijolada’ o ‘fre-
jolada’ en español) es uno de los platos típicos de la cocina
brasileña (considerado como un plato nacional) y de la gas-
tronomía de Portugal. Sus ingredientes básicos son los frijoles
(suelen ser negros en Brasil; blancos o rojos en Portugal) y la
carne de cerdo en salazón. Es un plato relativamente barato
y es consumido por casi todas las clases sociales. Debe pen-
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
Luego,
4. Debemos evitar la feijoada.
La frase 2 es la conclusión de un argumento simple
(que tiene a la frase 1 como premisa) y, al mismo tiempo,
es la premisa de otro argumento simple que tiene a la
frase 3 como segunda premisa y a la frase 4 como conclu-
sión. La frase 2 es una conclusión intermediaria del argu-
mento complejo encadenado, y la frase 4 es la conclusión
final de ese argumento. Un argumento complejo encade-
nado puede ser bastante largo. Por tanto, este argumento
puede pasar por varias conclusiones intermediarias antes
de llegar a la conclusión final.
Consideremos un ejemplo más de argumento com-
plejo. Los comediantes ingleses que formaban el famoso
grupo Monthy Python crearon una escena en la que una
mujer, en los tiempos medievales, es acusada de ser bruja.
La mujer es sometida a un juzgamiento público:
Multitud: Encontramos una bruja. ¿Podemos que-
marla?
Autoridad: ¿Cómo saben que ella es una bruja?
Hombre 1: Parece una bruja.
Acusada: ¡No soy una bruja!
Autoridad: Pero está vestida como una bruja.
Acusada: Ellos me vistieron de esta forma.
Autoridad: ¿Ustedes la vistieron?
sarse que, junto con la caipiriña, la samba y el carnaval de
Brasil son los elementos más conocidos internacionalmente
de Brasil.
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Teoría de la Argumentación Jurídica
Hombre 1: ¡No! ¡Sí! Más o menos. Pero, ¡ella tiene
una verruga!
Autoridad: ¿Por qué ustedes creen que es una bruja?
Hombre 2: ¡Ella me transformó en una salamandra!
Autoridad: ¿En una salamandra?
Hombre 2: ¡Yo mejoré!
Multitud: ¡Quémenla!
Autoridad: ¡Silencio! Hay medios para descubrir si
ella es una bruja.
Multitud: ¿Seguro? ¡Cuéntenos! ¿Son dolorosos?
Autoridad: Díganme: ¿Qué hacemos con las brujas?
Multitud: ¡Las quemamos!
Autoridad: ¿Y qué más quemamos además de las
brujas?
Hombre 1: ¡Más brujas!
Hombre 3: Madera.
Autoridad: Entonces, ¿por qué las brujas se prenden
con el fuego?
Hombre 2: ¿Por qué son hechas de madera?
Autoridad: ¡Muy bien! ¿Cómo sabemos entonces si
ella está hecha de madera?
Hombre 1: Vamos a construir un puente con ella.
Autoridad: Pero también construimos puentes de
piedra.
Multitud: ¡Es verdad!
Autoridad: ¿La madera se hunde en el agua?
Hombre 3: ¡No! ¡Flota!
Multitud: ¡Láncenla en el lago!
Autoridad: ¿Qué cosas más flotan en el agua?
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
Multitud: Pan, manzanas, cerezas, etc.
Hombre 4: Un pato.
Autoridad: Exactamente. Así, lógicamente [...].
Hombre 1: Si ella pesa lo mismo que un pato, enton-
ces ella está hecha de madera.
Autoridad: Luego [...].
Multitud: ¡Es una bruja!
Autoridad: Usaremos mi mayor balanza.
(La acusada es colocada sobre una balanza y se cons-
tata que ella pesa lo mismo que un pato).
Acusada: ¡Yo me rindo!
Multitud: ¡Quémenla!
La autoridad conduce a la multitud a través de un
argumento complejo. Para comenzar, hay dos argumen-
tos simples independientes:
A
1. Las brujas se prenden con el fuego.
2. La madera se prende con el fuego.
Luego,
3. Las brujas son hechas de madera.
B
4. La madera flota en el agua.
5. Los patos flotan en el agua.
Luego,
6. Si la acusada tuviese el peso de un pato, ella está
hecha de madera.
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Teoría de la Argumentación Jurídica
Las frases 3 y 6, conclusiones de los argumentos
simples A y B, respectivamente, reaparecen como premi-
sas de un tercer argumento:
C
6. Si la acusada tuviese el peso de un pato, entonces
ella está hecha de madera.
7. La acusada pesa lo mismo que un pato.
Luego,
8. La acusada está hecha de madera.
3. Las brujas son hechas de madera.
Luego,
9. La acusada es una bruja.
El argumento C, por sí solo, es complejo, dado que
está compuesto por dos argumentos simples encadena-
dos. Y forma con A y B un argumento complejo mucho
mayor porque usa las frases 3 y 6 (conclusiones de A y B,
respectivamente) como premisas.
El ejemplo de Monthy Python no solo sirve para
ilustrar el alto grado de complejidad que un argumento
puede alcanzar, sino también para reforzar la idea men-
cionada anteriormente de que la estandarización no es
realizada con el objetivo de perfeccionar argumentos.
Tornar un argumento más claro no es perfeccionarlo. El
argumento usado para condenar a la supuesta bruja es
(cómicamente) malo, incluso después de ser estandariza-
do. Todos los argumentos (A, B y C) tienen problemas
serios. Tomemos, por ejemplo, el argumento A. ¿Qué lle-
varía a una persona con sana conciencia a pensar que las
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
brujas son hechas de madera solo porque las brujas y la
madera se prenden con el fuego? Estandarizamos los ar-
gumentos, sin distorsionarlos, para revelar su estructura y
(en un segundo momento) someterlos a una evaluación.
La noción de argumento complejo será muy im-
portante para nuestro estudio sobre la argumentación
jurídica. Tienden a ser complejos (convergentes y/o
encadenados) los argumentos que aparecen en las de-
cisiones judiciales, las denuncias de los fiscales, las pe-
ticiones de abogados, etc.
1.4 Justificación externa y justificación interna
La estandarización no hace más que revelar y es-
clarecer la estructura de un argumento. La evaluación del
argumento estandarizado –la afirmación de que este es
bueno o malo, fuerte o débil– depende de otras consid-
eraciones. Un buen argumento es aquel que pasa por dos
pruebas: la prueba de la justificación externa y la prueba
de la justificación interna. Se dice del argumento que pasa
por la prueba de la justificación externa que este se en-
cuentra externamente justificado; mientras que el argu-
mento que pasa por la prueba de la justificación interna
está internamente justificado.
Las dos pruebas son independientes una de la otra.
Un argumento está externamente justificado si tiene pre-
misas verdaderas. Por otro lado, un argumento está in-
ternamente justificado si sus premisas constituyen una
defensa lógicamente adecuada de su conclusión (lo que,
como veremos, no exige que las premisas sean verdade-
ras). Comparemos:
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Teoría de la Argumentación Jurídica
A
Alceu Valença es de Pernambuco.
Luego,
Alceu Valença es de Argentina.
B
Alceu Valença es de Minas.
Luego,
Alceu Valença es de Brasil.
Ninguno de los dos argumentos es bueno. El prime-
ro tiene una premisa verdadera (y, por tanto, está exter-
namente justificado), pero la premisa no constituye una
defensa lógicamente adecuada de la conclusión. El hecho
de que Alceu Valença sea de Pernambuco no nos permite
concluir que él sea de Argentina. El argumento A no
está internamente justificado. B, por otro lado, está in-
ternamente justificado porque, si fuese verdad que Alceu
Valença es de Minas, sería posible concluir que él es de
Brasil. Pero la premisa del argumento B no es verdadera
y, por tanto, el argumento no está externamente justifi-
cado. Un buen argumento debe tener los dos atributos:
premisas verdaderas y capaces de proporcionar una bue-
na defensa de la conclusión. Veamos un ejemplo:
C
Alceu Valença es de Brasil.
Luego,
Alceu Valença es latinoamericano.
C tiene los dos atributos de los que debe gozar todo
buen argumento: su premisa es verdadera y lleva efec-
tivamente a su conclusión. Se debe notar que aquí no
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
se usa la expresión ‘buen argumento’ como sinónimo de
‘argumento eficaz’ o ‘argumentos persuasivos’. Existen
argumentos que tienen premisas falsas o problemas ló-
gicos, pero acaban persuadiendo a las personas (en el
caso de la bruja, la multitud irracional fue persuadida
por el argumento malo, pero eficaz de la autoridad). Por
otro lado, existen argumentos con premisas verdaderas
que establecen adecuadamente sus conclusiones, pero
no persuaden a nadie (Galileo, por muy buenos que fue-
sen sus argumentos en defensa del heliocentrismo, difí-
cilmente convencería a los inquisidores). En la práctica
jurídica, se dice comúnmente que los ‘buenos’ abogados
son aquellos que persuaden a los jueces con mucha fre-
cuencia, vale decir, aquellos que suelen ganar sus causas.
Pero esos ‘buenos’ abogados no siempre persuaden a los
jueces usando buenos argumentos (en el sentido que
aquí se emplea la expresión). Por el contrario, un ‘buen’
abogado es, muchas veces, aquel que se vale de trucos
retóricos y otros subterfugios para confundir y engañar,
en vez de esclarecer e instruir.
La teoría de la argumentación distingue entre argu-
mentos deductivos e inductivos(4). Los argumentos in-
ductivos buscan establecer su conclusión como siendo
probable, dada la veracidad de las premisas. Los argumen-
tos deductivos pretenden establecer su conclusión como
siendo necesaria o cierta, dada la veracidad de las premisas.
Esta diferencia es importante porque ella tiene una in-
fluencia sobre los criterios que deben ser usados para eva-
(4) Hay quien creía en otras categorías además de esas dos: por
ejemplo, argumentos abductivos y conductivos. Para nues-
tros propósitos, no existe la necesidad de ser tan sutil.
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Teoría de la Argumentación Jurídica
luar la capacidad que tienen las premisas para proporcio-
nar una defensa adecuada de la conclusión (justificación
interna). Los argumentos deductivos, en lo que se refiere
a su justificación interna, son juzgados de acuerdo con un
criterio de evaluación más riguroso que los argumentos
inductivos. Consideremos el siguiente argumento:
D
Caetano Veloso es de Brasil.
Luego,
A Caetano Veloso le agrada el arroz y frijol.
D, entendido como un argumento deductivo, no está
internamente justificado. A fin de cuentas, es posible que
a un brasileño no le agrade el arroz y frijol. La premisa,
aunque sea verdadera, no garantiza como cierta la vera-
cidad de la conclusión. Por otro lado, tomado como un
argumento inductivo, D pasa la prueba de la justificación
interna. Es tan común que a los brasileños les gusten el
arroz y frijol. El hecho de que Caetano Veloso sea brasi-
leño torna por lo menos probable la conclusión de que le
gusta el arroz y frijol.
¿Cómo saber si un determinado argumento es de-
ductivo o inductivo? Esta es una cuestión difícil y con-
trovertida, pero consideramos que todo depende de las
intenciones del propio autor del argumento. Aunque los
autores de argumentos reales no siempre revelen sus in-
tenciones de forma clara, ellos pueden hacerlo a través
de la inclusión de adverbios específicos después del luego.
Consideremos dos versiones posibles del argumento D:
D*
Caetano Veloso es de Brasil.
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
Luego (necesariamente o ciertamente),
A Caetano Veloso le gusta el arroz y frijol.
D**
Caetano Veloso es de Brasil
Luego (probablemente),
A Caetano Veloso le gusta el arroz y frijol.
Si el autor del argumento pretende que la veracidad
de la conclusión sea garantizada por la veracidad de las
premisas, el argumento es deductivo (este es el caso de
D*). Si el autor pretende que la veracidad de la conclu-
sión sea tan solo probable, dada la veracidad de las pre-
misas, el argumento es inductivo (este es el caso de D**).
En cada caso, el argumento solo estará internamente jus-
tificado si esas pretensiones, deductiva o inductivamente,
fueron realmente satisfechas.
Los profesionales del derecho dan una gran impor-
tancia a cierto tipo de argumento deductivo. Tenemos
en mente el denominado silogismo jurídico. Veamos un
ejemplo:
E
Quien conduzca bajo la influencia del alcohol debe
ser punido.
Juan condujo bajo la influencia del alcohol.
Luego,
Juan debe ser punido.
En contextos jurídicos, los silogismos de este tipo
suelen ser formulados con la pretensión de que la veraci-
dad de la conclusión sea garantizada por la veracidad de
las premisas. De hecho, el silogismo E está internamente
52
Teoría de la Argumentación Jurídica
justificado. Analicemos E y F (que citaré a continuación).
F también es un silogismo, pero carece de justificación
interna. Aunque las premisas sean verdaderas, de ellas no
se sigue la siguiente conclusión:
F
Quien conduzca bajo la influencia del alcohol debe
ser punido.
Juan condujo bajo la influencia de la marihuana.
Luego,
Juan debe ser punido.
Tendremos mucho espacio, en los próximos capítu-
los, para discutir sobre el silogismo jurídico. Por ahora
simplemente debemos mencionar que no reducimos la
argumentación jurídica al silogismo. Tan solo creemos
que él cumple un papel importante en la argumentación
jurídica. Es común que el silogismo figure, al lado de
otros tipos de argumento, como uno de los elementos
constituyentes de los argumentos complejos que carac-
terizan al discurso jurídico. Alejemos desde ya la idea
impopular entre los juristas contemporáneos de que la
argumentación jurídica es estrictamente silogística. Ya
regresaremos a estos interesantes y complicados asuntos.
1.5 Resumen
• Argumentar es presentar razones para defender una
conclusión.
• Los argumentos pueden ser estandarizados para
que queden más claros y sean más fácilmente eva-
luados. Estandarizar envuelve distinguir entre frases
que cumplen la función de ‘premisa’ y ‘conclusión’.
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Fábio P. Shecaira y Noel Struchiner
La persona que estandariza no debe distorsionar el
argumento original.
• Los argumentos simples son conjuntos de frases
compuestos de una conclusión y una o más premisas
interdependientes.
• Los argumentos complejos son conjuntos de argu-
mentos simples que convergen hacia una misma con-
clusión o que se encadenan, pasando por conclusio-
nes intermediarias hasta llegar a una conclusión final.
• Un buen argumento debe estar tanto interna como
externamente justificado. La justificación interna se
refiere a la corrección lógica, vale decir, a la capaci-
dad de las premisas para ofrecer una defensa ade-
cuada de la conclusión. La justificación externa se
refiere a la veracidad de las premisas.
• La justificación interna y la justificación externa son
atributos mutuamente interdependientes. Un argu-
mento puede tener premisas verdaderas y presentar
(al mismo tiempo) algún problema lógico. Por otro
lado, un argumento puede ser lógicamente perfecto
y tener (al mismo tiempo) premisas falsas.
• La justificación interna de un argumento es cotejada
de distintas maneras, dependiendo del carácter de-
ductivo/inductivo del argumento. El ‘silogismo jurí-
dico’ suele ser formulado con pretensiones deductivas
y, por lo tanto, solo puede ser considerado interna-
mente justificado si la veracidad de su conclusión
fuese garantizada por la veracidad de sus premisas.
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