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Argumentación

El documento analiza las reglas generales para construir argumentos cortos, basándose en el capítulo de Anthony Weston. Se destacan la importancia de diferenciar entre premisas y conclusiones, la necesidad de premisas fuertes y consistentes, y la recomendación de evitar términos vagos y emociones al argumentar. Además, se enfatiza la claridad y la lógica en la presentación de argumentos para asegurar su efectividad.

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Argumentación

El documento analiza las reglas generales para construir argumentos cortos, basándose en el capítulo de Anthony Weston. Se destacan la importancia de diferenciar entre premisas y conclusiones, la necesidad de premisas fuertes y consistentes, y la recomendación de evitar términos vagos y emociones al argumentar. Además, se enfatiza la claridad y la lógica en la presentación de argumentos para asegurar su efectividad.

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Los argumentos, por Ashley Ferreira.

Comprenderemos el capítulo primero, «La composición de un argumento corto Algunas


reglas generales» (Weston, 1992, pp. 19-31) Analizaremos y, por lo tanto, llegaremos a
conclusión.

En un principio nos encontramos con una pequeña introducción, la cual nos indica que
estaremos leyendo a continuación sobre las reglas generales básicas de argumentos cortos.
Así mismo, tenemos una perspectiva como escribí anteriormente "general", ya que no se
abarcan los distintos tipos de los mismo que pueden llegar a existir.

A la hora de desarrollar un argumento corto, debemos de tener presente ciertas reglas. Las
cuales Weston enumera en 7 puntos.

Premisas y conclusión.

A la hora de argumentar usted debe de ser consciente sobre qué es lo que está tratando de
probar y cuál es la conclusión que tiene al respecto.
Entre premisas y conclusiones, hay una diferencia que puede resultar invicta.
Cuando hablamos de una conclusión, nos referimos a la afirmación en la que usted se muestra
en favor y mediante la que da sus razones para estarlo. Por otro lado, las premisas son las
afirmaciones mediante las que usted ofrece sus razones.
Por ejemplo:

Sea serio. Ser de otra forma no resulta.

Ser de otra forma no resulta, es nuestra premisa, mientras que Sea serio es nuestra
conclusión. Estamos dando una razón, para ser de tal forma.
A la vista es fácil de comprender, pero se pueden presentar argumentos más tediosos a la hora
de hacerlo.
Un ejemplo que en el capítulo se nos da es el de Sherlock Holmes, y es el siguiente:

«” Un perro estaba encerrado en los establos y, sin embargo, aunque alguien había estado allí y había sacado un
caballo, no había ladrado. Es obvio que el visitante era alguien a quien el perro conocía bien...”»

El argumento que Holmes contiene dos tipos de premisas. En primera instancia tenemos una
explícita, que comprende: el perro no ladró al visitante. Y en segunda, una de hecho general,
que es: los perros ladran a los desconocidos.
A simple vista puede ser que no se comprenda en su totalidad lo que se está planteando, pero
al adentrarnos.
Nos encontramos con que Holmes se basa en afirmar aquello, luego de unir las dos premisas.
Nosotros sabemos por conocimiento común, que los perros ladran a los desconocidos. Por
ende, el no ladrar implica, para el dramaturgo, que el perro conocía al que entró.

A la hora de desarrollar un argumento, si nuestro medio es el de indagación. Se nos


recomienda entonces comenzar con la conclusión que pretendemos defender y exponerla
claramente.
A la hora de exponerla, debemos tener premisas, que en el mejor de los casos estarán basadas
en experiencias, información y estadísticas. Esto no asegura que nuestro argumento sea mejor
o peor que otro, ya que no es ético.

Orden natural.

Los argumentos cortos tienden a ocupar uno a dos párrafos.


Se recomienda poner primero la conclusión, seguida de las razones. O a la inversa. Siempre y
cuando la idea central, más allá del orden de pensamientos, prevalezca. Es decir, se pueda
llegar al mismo resultado.

Se valora que las premisas se den paso una a la otra. Ya que el no estar entrelazadas
naturalmente, a demás de ser mucho menos comprensivas. El lector, el receptor, o quién de
fije en su argumento, deberá leerlo hasta tres veces para comprender.

Una partida fiable.

Usted necesita premisas fuertes, si quiere que su argumento sea fuerte. Aún, si el mismo es
válido, si sus premisas son débiles, el todo se torna de la misma manera.

Por ejemplo:

Todos los adolescentes son irresponsables hoy en día. Por lo tanto, todos los padres son malos.

La premisa en este argumento es la afirmación de que todos los adolescentes son


irresponsables en la actualidad. Se necesita una justificación para que sea verdadera, y aún
así, puede que no sea precisamente verdad.
Usar términos como todos o nadie, que comprenden realidades y opiniones infinitamente
variadas, a un nivel general. Automáticamente nos compromete. Nuestro argumento queda
condenado a ser débil.
¿Cómo sabe usted que todos los adolescentes son irresponsables?, ¿Es posible que todos los
padres sean malos?, ¿Qué es ser malo? Esta y muchas otras cuestiones quedan en el aire.

Sea concreto y conciso.

Como escribía anteriormente. Trate de evitar términos generales, vagos o abstractos. Y sea
conciso a la hora de la elaboración. Eso le llevará a ahorrar la confusión de las personas que
le escuchen. Por ejemplo:

Hoy caminé 2 horas sin parar. Fue de gran esfuerzo físico para alguien que no suele hacerlo.

Deje las emociones fuera.

No se ponga en una posición en la que la única manera de argumentar, sea en base a críticas o
alusiones a su contrario.
Sea serio y sincero, y no trate de ofender o agredir al que lo escucha por más que no esté de
acuerdo con usted.
Pongamos de ejemplo, usted se encuentra en un debate en el que está a favor de la
legalización de la marihuana, y su oponente en contra de la misma.
Usted no puede pretender atacarlo en base a su físico, cuando no tiene relación alguna con la
razones que debe de dar para probar la validez de su posición.
Si usted no es capaz de imaginar el punto de vista de su oponente, entonces no ha entendido
bien de qué se trata.

Segundo ejemplo:

La legalización de la marihuana puede facilitar el proceso de lucha contra la ansiedad y el avance en el


tratamiento del glaucoma, en base a sus efectos contra los mismos. Más, tú no sabrás comprender de lo que
hablo porque eres mujer.

Use términos consistentes.

La consistencia de un argumento depende de las conexiones de las premisas en favor a la


conclusión y a la inversa. Por lo tanto, se recomienda utilizar un grupo único de términos para
cada idea.
Se denota consistencia cuando:

Si X, entonces Y.

Más, nos encontramos con una diferencia, y es la versión que tengamos del argumento. Puede
ser uno complejo, o puede ser uno concreto y fácil de comprender.
El punto es que la misma idea se puede argumentar desde versiones diferentes.

En primera instancia con un argumento concreto. Y de cada premisa es exactamente la X de la


siguiente y así sucesivamente.
Mientras que un argumento explícito, Y solo es aproximada a la X de la segunda, la Y de la
segunda es apenas aproximada a la X de la tercera.
Es decir, se divaga más.

Use un único significado para cada término.

El usar una sola palabra para abarcar más de un sentido, puede comprometer la firmeza de
nuestro argumento. Es así que se denomina, la falacia de la "ambigüedad".

Se cita el siguiente ejemplo:

«Las mujeres y los hombres son física y emocionalmente diferentes. Los sexos no son iguales. Entonces, y por
lo tanto, el derecho no debe pretender que lo seamos ».

Es acertado en el sentido de que no somos física y emocionalmente iguales.


Se utiliza "igual" en su específica definición de simplemente idéntico.
Pero al utilizarla a un nivel jurídico, "igualdad" se toma como merecer los mismos derechos y
oportunidades.
Por lo tanto, si reformulamos el argumento queda:

«Las mujeres y los hombres no son física ni emocionalmente idénticos. Por lo tanto, las mujeres y los hombres
no merecen los mismos derechos y oportunidades.»

Es el mismo argumento débil, con la insuficiencia al descubierto. Ya que siquiera se utilizan


premisas que demuestren las diferencias que se plantean. Y la relación que eso pueda llegar a
tener con los derechos y oportunidades.

Ejemplo:

Los hombres son seres inteligentes. Las mujeres no son hombres. Por lo tanto, no son inteligentes.

Después de leer el capítulo, concluyo en que el construir argumentos lleva consigo reglas
que, no tomadas en cuenta, pueden ponernos en desventaja a la hora de debatir.

Bibliografía.

Anthony Weston (1987). A Rulebook for Arguments, Avatar Books of Cambridge

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