ECHA TU PAN SOBRE LAS AGUAS
Porque después de muchos días lo hallarás.
Reparte tu porción con siete, o aún con ocho, pues no sabes si tú mismo estarás
mañana en necesidad. El que el viento observa no siembra, y el que mira las nubes no
siega. Por la mañana siembra tu semilla y a la tarde no des reposo a tu mano.
Preserva en la siembra, pues no sabes cual semilla germinará, quizás germinen
todas. Eclesiastés 11:1-6
Eclesiastés 11:1-6 Encontramos el principio de la siembra y la cosecha a lo largo de
toda la biblia y como un principio de vida de cada hombre y mujer usado
poderosamente por Dios.
La razón por la cual mucha gente, no está creciendo, ni está disfrutando de la
abundancia de Dios en sus vidas es porque no está sembrando semillas. La semilla
siempre tiene que ir por delante, marcando el camino, abriendo surcos. Dios no
necesita nuestro dinero, ni nuestro trabajo, ni nuestro talento; cuando El nos pide que
demos algo, no es porque quiera algo de nosotros, es porque El quiere que
sembremos semillas en la tierra para luego levantar una cosecha.
Si te sientes solo y triste pensando que nadie te ama, es momento de sembrar una
semilla de amor en otra persona. Si estas esperando un milagro financiero, hoy
puedes suplir la necesidad de alguien que no tiene nada y Dios se encargará de que
tu necesidad sea suplida. No es suficiente decir, yo confío en Dios, que El suplirá
todas mis necesidades. Sería como un agricultor que sin haber sembrado ninguna
semilla, se sienta a esperar una gran cosecha.
Dios no puede derramar nada en manos cerradas y es por eso que El nos dice: “Echa
tu pan, tíralo, suéltalo….
Necesito tus manos desocupadas de lo tuyo, para llenarlas de lo mío”, con algo
mucho mas grande y abundante de lo que tienes hasta ahora.
Te invito a desmenuzar conmigo, la palabra de Eclesiastés 11 con el propósito, de
encontrar la profunda revelación que hay en esta escritura.
ECHAR:
La palabra hebrea es Shalak que significa: soltar, empujar, enviar, arrojar, crecer,
proyectil de ataque, espada Todo en la vida tiene un propósito, aún tu semilla tiene
que ser sembrada con un propósito, Job hacia un sacrificio de ofrenda todos los días,
con el propósito de que Dios guardara a sus hijos del pecado.
Cuando tu sueltas la semilla, ella se convierte en un proyectil de ataque contra el
enemigo; en una punta de lanza, que abre lo que está cerrado, que alista el camino
para el cumplimiento del propósito.
PAN:
Lékjem en hebreo significa: alimentos, mantenimiento, sustento y provisión. La raíz de
esta palabra es Lakján que significa:
pelear, guerra, combate, atacar, guerrear, presentar batalla.
El pan en nuestras manos, nos sostiene y alimenta, el pan en las manos de Dios, nos
da vida y vida abundante y multiplicada.
Dios le dijo a Abraham “Yo te bendeciré y te multiplicare abundante y
repetidamente”. Jesús se llama así mismo el pan de vida.
Recordemos al joven que solo tenía cinco peces y cinco panes, para el sustento de su
numerosa familia, cuando el decidió ponerlos en las manos de Jesús, nunca imagino
que el sustento de su familia, seria la base para alimentar y proveer a miles de
personas, y que aún sobraría para llevarle a muchas otras.
AGUA:
La Palabra hebrea es Zarám y su significado es borbotar, torrente del Espíritu, dicha y
seguridad. El israelita se dirige a Dios, como a la única fuente de agua de vida. Jesús
habla de si mismo como el agua viva.
En hebreo la palabra “agua” se usa siempre en plural; “mayim” corrientes de agua y
las escrituras dicen que la voz de Dios, esta sobre las aguas, y el sonido de su voz es
como torrente de muchas aguas.
VIENTO:
Los vientos proceden de los cuatro puntos cardinales, en algunas ocasiones estos
vientos son frescos y favorables y en otras, son secos, fuertes, y vienen provocando
sequia, calor, lluvia y tempestades. Es por eso que si miramos los vientos contrarios,
las circunstancias, los obstáculos, nunca sembraremos y por lo tanto nunca
cosecharemos.
La decisión debe ser sembrar, teniendo en cuenta que nuestra situación actual, no
determina nuestro futuro.
En tiempos bíblicos una gran hambruna azotó la tierra de Canaán. Las personas no
tenían comida ni agua, y se veían en una necesidad desesperante, así que Isaac hizo
algo que para las personas sin visión parecería muy extraño. “y sembró Isaac en
aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová”. Isaac se
levantó en fé, en medio de esa hambre y sembró su semilla. Dios hizo que se
multiplicara de una manera sobrenatural aquella semilla, y suplió su necesidad.
SEMILLAS:
En Hebreo esta palabra es plural “semillas” significa “semen”, descendencia,
estirpe, simiente de la mujer:
Jesús, que habla de destruir el poder de la serpiente. Refiriéndose a la descendencia
de Abraham, habla de que en su semilla serán benditas todas las naciones y familias
de la tierra.
En la ley, Dios exigía, que la semilla para ser sembrada, debía, ser pura.
Levíticos 11:37 Dios El Padre, sembró su más preciosa semilla, El Hijo, para
salvación de muchos, tú y yo somos fruto de esa costosa siembra.
SEMBRAR:
Concebir, plantar, fructificar. Toda siembra va a encontrarse con la oposición del
enemigo, tratando de impedir que se conciba y aún cuando alguien concibe, el va a
tratar una vez más de matar ese fruto, impidiendo que caiga en buena tierra. La tierra
no es buena por naturaleza, sino preparada por Dios, para su deleite (Mateo 13:3-43).
COSECHA:
Multiplicación, provisión, aumento, sobreabundante gracia de Dios. En Israel la
cosecha siempre estaba asociada con las fiestas, la cosecha era un tiempo para
gozarse.
“y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de palmeras,
ramas de árboles frondosos, y sauces de arroyos, y os regocijareis delante de
Jehová vuestro Dios por siete días” Levíticos 23:40.
Dios no bendice la mediocridad, en todo podemos ver el desborde de su naturaleza
excelente.
· Ramas con “Fruto”
· Árbol “Hermoso”
· Ramas de “Palmeras”
· Ramas de árboles “Frondosos”
· Sauces de “Arroyos”
Quiero dejar a tu imaginación, esta fiesta de abundante cosecha, porque la cosecha
siempre es multiplicativa, sea que venga de una siembra de la carne o una siembra en
el espíritu, siempre será multiplicativa.
Ahora que tenemos todos los ingredientes, podemos parafrasear esta palabra con el
propósito de que nuestra vida sea impactada y demos comienzo a un maravilloso ciclo
llamado “siembra y cosecha”.
Echa tu pan, sobre las aguas del espíritu suéltalo, lánzalo, envíalo como un proyectil
al ataque, preséntale batalla al enemigo de tu descendencia, de tu linaje, de tu fruto,
suelta lo que hasta ahora te ha sostenido, arrójalo a la fuente de vida, exponlo a la voz
de Dios, al pensamiento de Dios, a las decisiones de Dios.
No mires las circunstancias, ni la necesidad en la que te encuentras hoy, no mires los
obstáculos que traen los vientos, dale a Dios una medida completa, siembra, planta,
abre tu mano, comienza el ciclo que colmará tu vida indefinidamente de la provisión de
Dios y de su abundante gracia.
Mantente listo para concebir, que un día darás a luz, la visión, los sueños de Dios, en
tu vida y en tu generación.
Siembra semillas de buena calidad, siémbralas en tierra fértil, en tierra preparada por
Dios, tierra en la que El se deleita, tierra que El mismo se encargará de regar con el rio
de Su Espíritu y entonces un día saldrás con hermosas ramas de frondosos árboles,
llenos del fruto de tu cosecha a “Celebrar delante de Dios”.