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Confesión Ficta en el Proceso Judicial

El documento aborda la figura de la confesión en el proceso judicial, destacando la Confesión Ficta como una declaración que se produce cuando el demandado no responde a la demanda, lo que implica la aceptación tácita de los hechos alegados por el demandante. Se analiza su naturaleza jurídica, requisitos y efectos en el Proceso Civil Venezolano, así como su importancia en el contexto legal actual. La investigación busca enriquecer el conocimiento sobre la confesión ficta y su aplicación en el ámbito jurídico, promoviendo una mejor comprensión y práctica del Derecho.

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Confesión Ficta en el Proceso Judicial

El documento aborda la figura de la confesión en el proceso judicial, destacando la Confesión Ficta como una declaración que se produce cuando el demandado no responde a la demanda, lo que implica la aceptación tácita de los hechos alegados por el demandante. Se analiza su naturaleza jurídica, requisitos y efectos en el Proceso Civil Venezolano, así como su importancia en el contexto legal actual. La investigación busca enriquecer el conocimiento sobre la confesión ficta y su aplicación en el ámbito jurídico, promoviendo una mejor comprensión y práctica del Derecho.

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EL PROBLEMA

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

CAPITULO I

La confesión es un medio de prueba judicial, que consiste en una


declaración de ciencia o conocimiento, expresa terminante y seria, hecha
conscientemente, sin coacciones que destruyan la voluntariedad del acto,
por quien es parte en el proceso en que ocurre o es aducida, sobre los
hechos personales o sobre el conocimiento de otros hechos perjudiciales a
quien la hace o a su representado, según el caso, o simplemente favorables a
su contraparte en ese proceso.

En otras palabras, la Confesión Ficta es la declaración que hace una parte


sobre los hechos propios, o el conocimiento que tiene de los hechos ajenos, y
que le perjudican o favorecen a la contraparte. Además, la confesión se
refiere a la configuración de una de las modalidades del testimonio de quien
tiene la calidad de parte en el proceso, debe versar sobre hechos y sobre
todo hechos pasados, sin embargo, puede versar sobre hechos personales
del confesante o sobre el conocimiento que tiene sobre hechos ajenos, pero
con la condición de que ellos le causen perjuicio.

Asimismo, hay que señalar que la confesión no es otra cosa que la


declaración que hace una parte de la verdad de los hechos afirmados por la
contraria, esta afirmación conlleva a manifestar que la confesión ha sido la
prueba por excelencia para determinar el reconocimiento personal de un
hecho propio, referente a una conducta que asume la aceptación personal de
haber sido actor de un acontecimiento o la admisión de saber algo, siendo las
consecuencias jurídicas que se desprenden de quien la hace, el requisito
esencial de la confesión, la cual se caracteriza por ser personal cuando llega
al juez por medio de una persona, indirecta porque el juez se informa de los
hechos por el relato que le hace otra persona e histórica por contraerse, a la
narración de unos hechos acaecidos con antelación a dicha narración.

En este mismo orden de ideas, Couture, citado por Calvo, (2008), plantea
que la confesión es el acto jurídico consistente en admitir como cierto,
expresa o tácitamente, dentro o fuera del juicio, un hecho, y cuyas
consecuencias de derecho son perjudiciales para aquel que formula la
declaración. (P. 97). En este sentido, la confesión viene a ser uno de los
medios de prueba aportados por la parte; pero, a diferencia de otros medios
de prueba que tienen el aspecto personal como denominador común, está el
testimonio y la experticia, que son propias de terceros.

Ahora bien, Lo ideal es que en el proceso surjan declaraciones para


demostrar hechos debatidos en el mismo, declaraciones que pueden venir de
terceros ajenos a la contienda judicial o de las propias partes litigantes,
siendo que en el primero de los casos se está ante los denominados
testimonios de terceros (prueba testimonial) y en el segundo de los casos, se
está en presencia de declaraciones de parte que pueden conllevar o no la
existencia de una confesión judicial. En el caso de Venezuela, en todas las
épocas sin distinción de ninguna latitud, ha sido considerada la confesión
como la reina de las pruebas “Regina probationum”. En el Derecho
Contemporáneo ha ocupado un carácter especial, no obstante, en la
actualidad se han iniciado cuestionamientos a los paradigmas que
fundamentan a la confesión y se somete a controles garantistas, con el fin de
salvaguardar la libertad y la dignidad de los seres humanos. Desde el punto
de vista de la Confesión Ficta, Rivera (20010), la conceptualiza como:

Una declaración que hace una parte sobre un acto propio vinculado a una
determinada relación jurídica que es desfavorable a sus intereses o del
conocimiento que tiene de actos ajenos que son opuestos a sus pretensiones
o que son favorables a la contraparte. (p.59).

Lo cierto es, que la Confesión Ficta representa en el proceso judicial la


admisión que se hace en un juicio o fuera de él de algún hecho o acto que
produce consecuencias, consideradas por la mayoría de los tratadistas como
la admisión de una parte del juicio. Por lo demás, la doctrina ha señalado
diversas clases de confesión, entre ellas está la Confesión Ficta o presunta;
que se da por la falta de cumplimiento de un requisito necesario en el
proceso judicial que esté en curso. Según la Sala de Casación Social del
Tribunal Supremo de Justicia Venezolano, la confesión ficta es la admisión de
hechos alegados por la parte accionante, y que el demandado no niegue o
rechace expresamente o no se haya fundamentado el motivo de su rechazo,
aunado a que tampoco haya presentado pruebas que desvirtué aquellos
alegatos del actor, siempre que estos últimos no sean contrarios a la ley.

Entendida la Confesión Ficta así, es importante destacar que es en el


Código de Procedimiento Civil Venezolano, donde se establecen las pautas,
las cuales comienzan con la incoación de la demanda y finaliza con la
ejecución de la sentencia. Una vez que el demandado es citado para que
conteste la demanda y no comparece, inmediatamente se produce la
confesión ficta. Es así como, la no comparecencia del demandado al acto de
contestación de la demanda se traduce en una especie de confesión que no
solo se presenta en los procesos judiciales actuales sino que su surgimiento
se fue dando desde tiempos muy remotos.

Igualmente, vale decir que la Confesión Ficta se encuentra tipificada


dentro del ordenamiento jurídico nacional en el artículo 362 del Código de
Procedimiento Civil. Esta confesión es la que se produce por mandato de la
ley, entonces, la confesión ficta es aquella que ocurre cuando el demandado
no contesta la demanda dentro del lapso estipulado por la ley, pero que
tampoco prueba nada en su favor dentro del lapso probatorio. Esto se
produce porque la parte citada no comparece a la audiencia o, aun cuando
concurra, es reticente a responder o lo hace con evasiva. Esta clase de
confesión es la desarrollada en la presente investigación.

Sobre la naturaleza jurídica de la Confesión Ficta, es significativo indicar


que es la de una presunción, que se desprende de la ley en el artículo 362 de
dicho código e impulsando al juez a resolver el asunto debatido en base a esa
confesión, que no es más que una función jurídica que el legislador elabora
de acuerdo a la contumacia del demandado al no contestar ni probar nada
que le favorezca, confesión esta que no se produce como una declaración
desfavorable de parte, sino como una consecuencia jurídica que el legislador
asigna a determinada conducta de las partes, lo que constituye una
presunción legal. El artículo 362 del Código de Procedimiento Civil, establece
textualmente:

“Si el demandado no diere contestación a la demanda dentro de los lapsos


indicados se le tendrá por confeso en cuanto no sea contraria a derecho la
petición del demandante, si nada probare que le favorezca. En este caso,
vencido el lapso de promoción de pruebas sin que el demandado hubiese
promovido alguna, el tribunal procederá a sentenciar la causa, sin más
dilación, dentro de los ochos días siguientes al vencimiento de aquel lapso,
ateniéndose a la confesión del demandado. En todo caso, a los fines de la
apelación se dejara transcurrir íntegramente el mencionado lapso de 8 días si
la sentencia fuere pronunciada antes de su vencimiento”.

Dado el caso de que el código actual, amplió el derecho a la defensa y el


tratamiento para resolver las cuestiones de los defectos de poder, sobre este
punto, la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia
del 14 de Junio del 2000, señala lo siguiente:

“Cuando el demandado se hace representar en juicio por un representante


judicial, y este actúa con poder insuficiente, por sí solo, no es causa para que
se le tenga por confeso, como lo establecía el artículo 276 del Código de
Procedimiento Civil derogado, por cuanto, con la entrada en vigencia del
nuevo ordenamiento procesal civil, la parte interesada puede proceder
conforme a lo que prevé el artículo 156 y dependerá de la decisión de la
incidencia que surja al respecto, se le tendrá como válido y eficaz o quedará
desechado; por ello fue suprimido el artículo 361 de la vigente ley adjetivo
civil (Sentencia N° 202 Expediente N° 99-458)”.

Desde este punto de vista, la naturaleza de la confesión se refiere a


declaraciones de conocimientos y a determinadas reglas para resolver las
cuestiones que puedan presentarse referida a la forma de otorgamiento de
poderes tanto de la parte actora como la del demandado, estableciendo
distintas opciones. Secuencialmente, hay que hacer referencia a las
generalidades de la confesión ficta, que según la jurisprudencia, versa sobre
una presunción, es decir, que por una ficción legal se entiende, que el
demandado aceptó y reconoció la veracidad y certeza de los hechos alegados
por el actor en el libelo de la demanda.

En contraposición a lo establecido, la rebeldía o contumacia, según el


legislador venezolano, ocurre cuando el demandado a pesar de haber sido
legalmente citado, no concurre al acto de contestación de la demanda. Ahora
bien, la ley procesal expresa que la confesión ficta, se refiere a los hechos
constituidos por la rebeldía del demandado a no comparecer al acto de
contestación de la demanda; pero no por ese solo presupuesto al
demandado se le va a tener por confeso, sino que también deben ocurrir
otros efectos procesales en función a otros supuestos, los cuales están
contemplados en el Código de Procedimiento Civil Venezolano.

También, es válida la idea mencionar los requisitos que provocan la


Confesión Ficta, entre los cuales están: que el demandado haya sido
legalmente citado y no diere contestación a la demanda, en el lapso de
emplazamiento; que en el término probatorio, el demandado no probare
nada que le favorezca. Sobre esta afirmación, Cordero (2011), señala que:

“Si tal condición no se realizo en absoluto, o si la misma se cumplió


habiéndose omitido formulas y requisitos formales que se consideran
esenciales, la citación de parte interesada, decretara de oficio la reposición
de la causa al estado de nueva citación. La no comparecencia del
demandado, en tal caso es de gravísima influencia en el resultado del
proceso, no puede producir los efectos de la confesión ficta”. (p.37). Si esta
es la mera verdad, y la citación no se realiza, entonces, no se puede afirmar
que el demandado no se encuentra en conocimiento del proceso que se está
realizando. Razón por la cual es necesario que se haya permitido el ejercicio
de la legítima defensa del demandado.
La problemática relacionada con la petición del demandante cuando es
contrario a derecho y la desestimación de la demanda por ser improcedente
e infundada sobre la confesión ficta, se ha venido dando con cierta
frecuencia no solamente a nivel nacional, sino también, en el Estado Apure,
lo que amerita formular una serie de interrogantes para solventar tal
situación un tanto anormal.
¿Porque son importante los fundamentos teóricos para determinar la
confesión ficta?

¿Cuáles son los efectos que produce la confesión ficta en el Proceso Civil
Venezolano?

¿En qué consiste la confesión ficta en la reconvención?

Una vez abordadas las interrogantes, se procede a formular los objetivos,


los cuales permiten dejar claro el logro final de la investigación; los mismos
se desglosan en objetivo general, este orienta el estudio y permite mantener
una constante de referencia en el trabajo a ejecutarse; asimismo, los
objetivos específicos, precisan los requerimientos en orden a la naturaleza de
la investigación y tienen como orientación el objetivo general.

Objetivo General:

Analizar la confesión ficta en el Proceso Civil Venezolano.

Objetivos Específicos:

-Interpretar la importancia que tienen los fundamentos teóricos al


momento de determinar la confesión ficta.

-Debelar los efectos que produce la confesión ficta en el Proceso Civil


Venezolano.

-Explicar la confesión ficta en la reconvención.


Justificación.

La justificación de esta investigación según la autora, obedece


fundamentalmente al aporte del estudio, el cual está dirigido hacia el
enriquecimiento de las ciencias jurídicas, ya que el conocimiento de los
elementos teóricos y legales en cualquier profesión es fundamental para
realizar una labor impecable en estricto apego a los principios básicos y sobre
todo del Abogado. Igualmente, el marco teórico está orientado a llenar un
vacío cognitivo que mantiene una relación directa con la responsabilidad que
ha de tener el profesional del derecho en el ejercicio de su carrera.

Por otro lado, es válido indicar que dicho estudio contribuye en apoyar las
diferentes teorías aquí expresadas, así como también aclarar conceptos
fundamentales que han ido evolucionando a través del cambio que se ha
experimentado en materia jurídica en el área civil. En la profesión del
Derecho existe un conjunto de normas y principios que regulan la actividad
profesional, y es una obligación y compromiso que el Abogado conozca el
contenido de las mismas, a los efecto de que pueda calificar su conducta
profesional y evitar la realización de cualquier hecho que sin tipificarse como
un delito, perturban el normal, cabal y adecuado cumplimiento de las
obligaciones que se le imponen como profesional.

Así mismo, el presente estudio tiene como finalidad incentivar a los


estudiantes e inclusive los profesionales del Derecho para que se avoquen a
la investigación minuciosa sobre la confesión ficta, esto por supuesto, traerá
como consecuencia que frente a una situación de no comparecencia por
parte del demandado, se pueda tomar conciencia, a fin de que de
presentarse un caso de esta naturaleza se pueda resolver sin ningún tipo de
contratiempo. La idea, además, es que este trabajo pueda servir de consulta
para casos similares que presentan caracteres que se deben cumplir en la
confesión ficta para que sea considerado como tal, tanto en el juicio principal
como en la reconvención. Se justifican los estudios relacionados con la
confesión ficta, en la medida que el representante legal en un juicio logre
resolverle el problema a su representado en el conflicto planteado ante el
órgano jurisdiccional. En contraste con lo anterior, vale decir que la presente
investigación tiene una relevancia, la cual está enmarcada en varios aspectos
relacionados con lo ético- axiológico de la praxis en materia del Derecho,
configurando así, una convivencia armónica en el Sistema Judicial, desde una
percepción humanista como concepción filosófica sobre el ser humano,
además, trae consigo la intencionalidad de una actuación por parte de los
representantes legales que actúan en una determinada litis, donde debe
prevalecer la verdad como fundamento integrador jurídicamente. Algunas
veces resulta imposible abarcar todos los campos en que posiblemente se
pueda ramificar el tema seleccionado, por esta razón es necesario precisar
hasta donde llegar y que aspectos incluir, en otras palabras, es importante
referir los alcances de la investigación.

Al respecto Márquez (2011), plantea que “la justificación significa la


posibilidad de aplicación real de los resultados de la investigación, los cuales
le dan prestancia al estudio que se está realizando”. (p.55). es decir, la
extensión o magnitud en términos generales que se lograría con la solución
del problema. Esta investigación está dirigida a proporcionar suficientes
conocimientos sobre la confesión ficta en el juicio principal y en la
reconvención, procurando el desarrollo intelectual jurídico de quien tomo la
decisión de estudiar con mucha voluntad el Derecho Procesal Civil y
fundamentalmente la confesión ficta, además, tiene como propósito
examinar cuidadosamente la problemática planteada en su contexto real, a
fin de proporcional las posibles soluciones al litigante y así difundir el
contenido de este trabajo para la correcta interpretación de la figura jurídica
contenida en la confesión ficta, su formación y sus efectos.

La intención del investigador una vez que toma la decisión de abordar y


desarrollar el tema seleccionado es que esta información no se convierta en
letra muerta como cualquier cuerpo inerme que no da ninguna utilidad al
colectivo que a diario se desempeña, bien como profesional del Derecho o
estudiante de dicha carrera, en las diferentes universidades que tienen su
asiento en Venezuela, la idea real es que los distintos actores relacionados
con el quehacer jurídico tomen este material de consulta para proseguir con
futuras investigaciones que han de servir como plataformas para la
construcción de otros trabajos que seguramente ayudarían a resolver
conflictos dentro del marco de la confesión ficta a nivel nacional.

MARCO TEORICO

CAPITULO II

Este capítulo se realiza para dar a la investigación un sistema coordinado y


coherente de conceptos y proposiciones que permitan abordar el problema,
así como lo indica Sabino (2008). “se trata de integrar al problema dentro de
un ámbito donde éste cobre sentido, incorporando los conocimientos previos
relativos al mismo y ordenándolos de modo tal que resulten útil a lo que se
pretende llegar” (p.82). De acuerdo con este autor, la idea es desarrollar cada
uno de los constructos teóricos inmersos en el objetivo de la investigación
comenzando por la explicación de los antecedentes referentes al estudio,
para luego presentar algunas investigaciones previas, seguido de las teorías y
aspectos legales que sirvieron para dar sentido teórico al tema, siendo la
confesión ficta y el proceso civil venezolano los dos constructos que
representan la investigación.

Ahora bien, con respecto a este planteamiento, sobre el marco teórico,


Tamayo (2006), indica que no es otra cosa que” la integración del tema con
las teorías, enfoques teóricos, estudios afines y bases legales”. (P.89).
Asimismo, Méndez (2010), establece que el marco teórico “es la descripción
de los elementos teóricos.”(p.78), señalados por unos autores que permiten
al investigador documentar los procesos de conocimientos con dos aspectos
diferentes: por una parte, se logra ubicar el objeto de investigación dentro de
las teorías existentes, para precisar la corriente de pensamiento en donde se
inscribe; por la otra, es una descripción detallada de cada uno de los
elementos de las teorías que serán directamente utilizadas en el desarrollo
de la investigación, incluyendo las relaciones más significativas que se dan
entre esos elementos teóricos.

ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACION

Con respecto a la contestación de la demanda, hay que destacar que la


misma es un acto procesal que se realiza por el demandante mediante el cual
el demandado ha de responder a los hechos invocados, bien para admitirlos
o negarlos. En ella el demandado expondrá los fundamentos de su posición a
las pretensiones del actor, alegando las excepciones materiales que tuviera
por conveniente. En este caso de considerarse inadmisible la acumulación de
acciones, lo manifestara así, expresando las razones de la inadmisibilidad.

Ahora bien, al tratarse sobre la contestación de la demanda se debe


hacer referencia a la litis constestatio del procedimiento civil romano, que es
un antecedente histórico, porque es una de las instituciones del derecho
romano, más importantes y de tanto peso en la tradición jurídica que aun en
estos tiempos, cuando la contestación de la demanda no tiene el mismo
significado, ni efectos que tenia la litis contestatio en el derecho romano, se
sigue utilizando aquella forma tradicional y sus denominaciones para
interpretar la institución en el derecho romano.

Es por ello que Romberg (2009), estableció lo siguiente:


“El proceso histórico de la transformación de la litis constestatio en el
derecho romano, corre con la evolución del derecho, y de la vida social y
política de roma, que estuvo siempre en desarrollo, guiada por el principio
jurídico-político según el cual, la legislación debe ser la expresión de la
conciencia jurídica del siglo, es decir, una evolución secular, que se
manifiesta claramente en el proceso de desarrollo de la justicia romano,
podría decirse, que ese proceso parte del Antiguo Sistema de la legis
acciones, en el cual la intervención del magistrado romano, se limitaba a
favorecer las formas de arbitraje privado y a evitar de este modo la
violencia, que provocaba la autodefensa, y pasando en el período
republicano por el procedimiento formulario de lo jurídico latio y la
fórmula, el cual dividió las fases del procedimiento en dos momentos: in
ius e in iudicium del ordo iudiciorum privatotum, llega finalmente, en la
época imperial, a la extraordinaria cognitio, que concentra los poderes en
uno solo, en virtud del ius extraordinarium de los emperadores y condujo
a los indicios extraordinarios, en el cual la litis constestatio quedo
radicalmente transformada”. (p.95)

Asimismo, la progresiva transformación de la litis constestatio culmino en


la época imperial con la cognotio extraordinem o extraordinaria cognitio.

Según el mismo autor señala que:


En el derecho Justiniano, la litis contestatio quedo reducida al momento
procesal en el cual quedaba definido en cierta medida, el objeto del litigio
por la narración que tiene el actor de sus pretensiones ante el magistrado y
por repuesta del demandado, como lo expresa el siguiente pasaje del codex
Iustinianus Eum lis fuerit contetata, cum iudex narrationem negotii causam
audire coeperit. Fairen Guille es muy expresivo: “si se tenía la litis por
contestada es que propiamente ese momento no era la que la antiguo litis
contestatio en sí. Lo que se trato en el nuevo procedimiento romano, fue
determinar un momento por el cual se produjesen los efectos que
antiguamente iban unidos a la litis contestatio: y la solución dada fue la de
intentar revivir la figura, que así paso a ser una pura ficción, pues resulto que
sus antiguos efectos, en cuanto al momento de su producción. Unos, la
interrupción de la prescripción, paso a litigarse con la notificación de la
citación escrita, otros, el efecto consuntivo, paso a producirse con la
sentencia. (p. 101)
En el derecho Justiniano el juicio se verifica aun contra el que no quiere
litigar, y así en el derecho moderno, no se requiere un acuerdo entre las
partes, ni contractual, ni cundi contractual, para que tenga lugar el juicio,
aunque el demandado no quiere asistir a la contestación de la demanda, el
proceso sigue su curso en ausencia del mismo (proceso contumacional),
porque el demandado solo tiene la carga de comparecer a contestar la
demanda, para evitar los efectos dañosos que su ausencia le produciría. Los
ciudadanos, en el derecho moderno, y el demandado en el proceso, están
sujetos al derecho y a los efectos del proceso, aun en contra de su voluntad.

El nuevo concepto de Jurisdicción, como función pública que desarrolla el


estado en interés de la composición legal de los conflictos y de la paz social,
hace más útil la necesidad de un contrato o de un cuasi contrato, como
ocurrió por la misma razón en la época del imperio romano, para someter la
decisión de los conflictos al juez y obtener una sentencia. Por esta razón
mítica, casi mística que tenían los Iuristas medioevales de la litis contestatio
romano, la doctrina de los siglos XVIII y XIX siguió considerando vigente la
extinguida institución romana y hablando del cuasi contrato de la litis, al
referirse a la naturaleza del proceso moderno, como si aquella fuera algo
religioso, que reclamaba el debido tributo a una divinidad concreta, según la
afirmación de Santi romano.

En Roma, la incomparecencia del demandado poseía en la época clásica


del derecho un significado más amplio del que posee actualmente. Por
“contumaz” no se entendía simplemente aquel demandado que no
compareciere, sino también cuando asistiera o se encontrare presente en el
juicio pero lo hiciere bajo reglas distintas a las establecidas en el
procedimiento pautado para el caso; se entendía por contumacia la
desobediencia al juicio, es decir, que el demandado aun cuando
compareciere al acto de contestación o se encontrare físicamente en el
juicio, no lo hiciere investido de las reglas formales bajo las cuales debían
desarrollarse su presentación y consiguiente intervención dentro del proceso
que se lleva a cabo.

Este procedimiento era conocido como la bonarum venditio y por medio


del cual, el actor de una acción real, ante la imposibilidad de seguir el
proceso in jure, se dirigía al pretor para pedirle que se pusiera en posesión de
los bienes,, el juez al observar tal hecho concedía la bonarum venditio
( evento de bienes) cuando el demandado no fuera encontrado en su periodo
determinado de tiempo. En fin, en el Derecho Romano, la confesión ficta
(ficta confesión) era considerada como una pena que sufría el demandado
por el incumplimiento a la obligación de comparecer en juicio.

Dentro de esta perspectiva, dicha figura legal, denominada en el Derecho


Español antiguo contumacia, era mal vista hasta el punto de ser considerado
como un desacato o menos precio a la autoridad del Monarca o Juez. Sin
embargo, hay que destacar que la confesión es un medio de prueba que
consiste en la declaración o reconocimiento de los hechos, que hace el
interesado a petición de la otra parte litigante sobre los hechos
controvertidos. La confesión es considerada como la prueba por excelencia,
ya que ofrece más seguridad para los fallos de la justicia, es de carácter
personal. En la confesión deben quedar como ciertos hechos narrados que
sean perjudiciales para el confesante; aunque en la actualidad la imprudencia
ha modificado el valor probatorio o valor legal de la confesión, la cual ha
querido igualar o equiparar a los demás medios de prueba.

En cuanto a la evolución histórica de la confesión ficta en Venezuela, es


importante señalar que la no contestación de la demanda ha pasado por
varias etapas, trayendo distintas secuelas en cada una de ellas. De allí pues,
que la confesión ficta, como consecuencia de la no contestación, aparece por
primera vez en el año de 1.836, establecida dentro de normativa que
formaba parte del Código de Procedimiento Civil de este año, mejor conocido
en esa época como el código de Aranda. De aquí, que para los legisladores de
esa época el hecho de la no comparecencia del demandado se consideraba
como una infracción legal, que además, de originar una sanción monetaria,
también se consideraba dentro del proceso como confeso.

La figura de la confesión ficta se encontraba establecida en el artículo 1 de


la ley II del título I de dicho código, el cual rezaba textualmente:

Si el demandado, no compareciere a la hora señalada, por si o por su


representante, se le impondrá una multa que no baje de doce pesos ni
excede a gastos de justicia; se le citará de nuevo y con solo el termino de la
distancia. Y si tampoco se presentare, será responsable de los perjuicios que
la demora haya causado al demandante; se le tendrá por confeso siempre
que el termino probatorio nada pruebe que le favorezca, y la causa
continuara como si no hubiese comparecido y contestado la demanda. Pero
si el que faltare a la primera citación fuera el demandante, pagará la misma
multa, y se le diferirá el acto hasta el día siguiente a la hora determinada
cuando se recibirá al demandado para que proceda con su contestación, aun
así la causa continuara su curso, y será responsable del perjuicio que la
demora haya inferido al demandado.
Cabe destacar que el código de Aranda en su artículo 2 establece una
excepción al primer artículo. Contemplado así, que en el caso que la parte
acredite causa suficiente, a juicio del juez, por no haber comparecido, el
legislador lo diferirá por el tiempo que crea necesario hasta que se concrete
el momento de llevar a cabo tal acción. Por otra parte, en el año 1.836 es
dictado un nuevo código, de breve duración, conocido como el código de
Páez, en el cual se considera no solamente la no comparecencia del
demandado al acto de contestación de la demanda, como confesión ficta,
sino también la del apoderado que se presenta con poder insuficiente, sin las
formalidades debidas.

De igual manera para que se genere la ficción legal de la confesión ficta,


es necesario al igual que el código de Aranda en su reforma del año de 1.850,
que la petición del demandado no sea contraria a derecho y que el
demandado en el lapso probatorio no alegare nada que le favorezca. Así que
estas disposiciones sobre la confesión ficta en el año 1.836, es la misma
contemplada en el Código de Procedimiento Civil de 1.875 y del Código de
1.879. Ahora bien, según Balzan (2009) señala que: en el Código de
Procedimiento Civil de 1.904, esta disposición fue modificada, al respecto en
el artículo 286 establece lo siguiente:

Se le tendrá por confeso en cuanto no sea contraria a derecho la petición


del demandante, si en el término probatorio no prueba que la inasistencia
fue designada por caso fortuito o de fuerza mayor, o que no ha existido
nunca la obligación cuyo cumplimiento se le demanda. (p.359).
Este código disponía que la única manera en que no se consideraba
confeso al demandado, era que demostrara en el lapso probatorio, que su
inasistencia se origino por un hecho fortuito o fuerza mayor o que la
obligación que alegaban el autor en el escrito de demanda fuera inexistente,
es decir, que no existía. El código de 1.916 y el vigente de 1.987, acogen
textualmente la redacción del “humano Código de Páez”. Contemplado en su
artículo 276, que reza así:

Si faltare él, demandado al emplazamiento, o si quien pretenda presentársele


lo hiciere con poder insuficiente o sin las formalidades debidas, o sin tener
representación legitima, se le tendrá por confeso en cuanto no sea contrario
a derecho, la petición del demandante, si en el término probatorio nada
probare que le favorezca. Si quien faltare fuera el demandante, se le admitirá
al demandado su contestación, o se le oirá sus excepciones dilatorias o de
inadmisibilidad conforme al artículo 247. Si faltare ambas partes se
suspenderá el procedimiento hasta que el demandante vuelva a solicitar la
citación del demandado.
El presente artículo establece algunos supuestos para que se produzca la
no comparecencia del demandado, o la confesión ficta:

*El reo no comparezca, personalmente.

*El apoderado que pretenda representarlo presenta un poder que no sea


suficiente o bastante, bien porque asumir la representación, o porque le
falten las formalidades debidas.

*Quien se presenta por el demandado como su representante legitimo,


no lo sea realmente.

Igualmente, hay que señalar que según el artículo 1400 del Código Civil
Venezolano, existen dos tipos de confesión ficta. (p.829), las cuales son:
Además, la confesión ficta se encuentra tipificada dentro del
ordenamiento jurídico nacional en el artículo 362 del Código de
Procedimiento Civil Venezolano, el cual establece lo siguiente:

Si el demandado no diere contestación a la demanda dentro de los plazos


indicados en este Código, se le tendrá por confeso en cuanto no sea
contraria a derecho la petición del demandante, si nada probare que le
favorezca. En este caso, vencido el lapso de promoción de prueba sin que el
demandado hubiese promovido alguna, el Tribunal procederá a sentenciar
la causa, sin más dilación, dentro de los ocho días siguientes al vencimiento
de aquel lapso, ateniéndose a la confesión del demandado. En todo caso, a
los fines de la apelación se dejara transcurrir íntegramente el mencionado
lapso de ocho días si la sentencia fuere pronunciada antes de su
vencimiento. (p.332).
En función a lo anterior, hay que señalar que la confesión es la que se
produce por mandato de la ley, la confesión ficta es aquella que ocurre
cuando el demandado no contesta la demanda dentro de lapso estipulado
por la ley, pero que tampoco prueba nada en su favor dentro del lapso
probatorio. Esto se produce porque la parte citada no comparece a la
audiencia o, aun cuando concurra, es reticente a responder o lo hace con
evasivas. Esta clase de confesión es la desarrollada en la presente
investigación.

En el marco de esta investigación, se realizo la revisión e indagación


previas de otros trabajos que tratan sobre la misma temática, las cuales
sirvieron de guía al investigador permitiendo hacer comparaciones del tema
en estudio. La presentación de estos estudios se hace de forma cronológica
ascendente.

En este sentido, Agnelli (2012) en su trabajo especial de grado titulado “El


Medio Probatorio de la Confesión en el Proceso Civil con la prueba de
posiciones juradas.” Presentado en la Universidad Bicentenaria de Aragua, la
autora en su trabajo de investigación, planteo como objetivo principal: El
análisis de los medios probatorios de la confesión y de las posiciones juradas
en el proceso civil y laboral venezolano. Para el desarrollo de la misma se
procedió a exponer, explicar y comentar los aspectos relacionados al
procedimiento de la prueba de la confesión y las posiciones juradas, en
materia civil, la cual procede de la voluntad del confesante como su única
causa, esto va a evidenciar y resaltar lo importante de estas pruebas, cuando
son promovidas y evacuadas en el proceso, por ser ellas las que producen
plena prueba y más eficacia de la verdad. La metodología utilizada en esta
investigación para la recopilación de información fue la documental jurídica
dogmatica.

Del mismo modo, Escobar (2011) realizo una investigación que tuvo por
título “Análisis de la Confesión como Medio Probatorio en el Proceso Civil.”
Presentado en la Universidad Bicentenaria de Aragua. En este estudio el
investigador plantea como objetivo general la necesidad de analizar la
confesión ficta en el proceso civil venezolano. Asimismo, indica que uno de
los aspectos más importante en la función jurisdiccional, en los derechos y
obligaciones que el ordenamiento jurídico positivo le otorga para asegurar la
estabilidad y armonía social, es que el Estado no ejerza esa digna función, si
por medio de las pruebas del proceso no pudiera conocer los hechos
quebrantadores de la manera jurídica que confíen el supuesto de hecho
contemplado en la ley.

El camino metodológico seguido fue el de la investigación documental,


dado que se revisaron fuentes bibliográficas de diferentes aspectos, tanto
documentales como visuales. En cuanto a la conclusión, se referencia a que
la confesión es el único medio de prueba que precede de la voluntad del
confesante como vía expedita por reconocer un hecho que produce
consecuencias jurídicas desfavorables, lo que evidencia la importancia de
este medio de prueba, por ser la que la ley otorga como valor probatorio la
plena prueba y más eficaz de la verdad.
De igual manera Padrón (2012) presento un trabajo denominado “Efecto
de la confesión ficta”. En la Universidad Bicentenaria de Aragua, el cual tuvo
como propósito el estudio de los efectos de la confesión ficta en el
procedimiento civil ordinario venezolano con especial énfasis en lo
estipulado en el Código de Procedimiento Civil de Venezuela. Sobre la
metodología, el tipo de investigación que se aplico fue la documental, a
través de la recolección de información producto de la revisión de diferentes
fuentes escritas. Es importante señalar que la confesión ficta es punto de
discusión por parte de Abogados, Jueces y demás integrantes del sistema
judicial, específicamente en cuanto a los efectos y consecuencias de la
comparecencia del demandado al acto de contestación de la demanda, o en
su defecto se niega a responder en el interrogatorio o lo hace con evasivas.

Ahora bien, cuando se produce lo planteado anteriormente se está en


presencia de lo que se denomina contumacia o rebeldía, la cual se reconoce
en Venezuela como la confesión ficta. La autora concluyo en que la falta de
contestación de la demanda en el derecho venezolano, da lugar a la
confesión ficta, originando la presunción de confesión que recae sobre los
hechos narrados en la demanda y que la confesión ficta sea admitida en el
proceso como una verdadera prueba.

Seguidamente, Fernández (2013) realizo una investigación, cuyo título es:


“Alcance de la confesión en el proceso civil venezolano”, la misma fue
presentado en la Universidad Bicentenaria de Aragua, desde el punto de vista
conceptual, la confesión es la prueba obtenida mediante una declaración o
reconocimiento que un sujeto hace en su contra y a favor de otro, acerca de
hechos que benefician a este último; este estudio le permitió al investigador
precisar la eficacia probatoria de este medio en el proceso, tomando en
cuenta su naturaleza judicial o no, la manera como el legislador ha de
tratarla, la interpretación de la doctrina y la jurisprudencia, todo este
material es que sirve de apoyo para que el juez pueda valorar la prueba
consignada por una de las partes. Tiene como finalidad, analizar los efectos
que produce la confesión ficta en el proceso civil venezolano.
Con respecto a la metodología que aplicó el investigador es la relacionada
con la modalidad jurídico dogmatica, la cual es esencialmente documental,
basada en el análisis bibliográfico, donde se reviso el contenido de la norma
jurídica interpretando la ley y evaluando las estructuras del derecho y las
figuras jurídicas que se vinculan con el tema desarrollado, tomándose en
consideración las normas legales vigentes en la que se haya inscrito el
problema.

Otro soporte valido para esta investigación fue el aportado por: Thomas
Cruz (2011), quien se digno en realizar un trabajo, cuyo título llevo por
nombre: “La Confesión Ficta en la Ley Orgánica Procesar del Trabajo, su
inconstitucionalidad”, el mismo fue abordado en la Universidad Católica
Andrés Bello, en la ciudad de Caracas, este estudio tuvo como objetivo:
Describir la Confesión Ficta en la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, su
inconstitucionalidad, la metodología que puso en práctica fue la descriptiva
monográfica, basado en las técnicas de análisis documental, especialmente
leyes, jurisprudencias, y doctrina nacional.

Además, es importante señalar que la información se analizó desde la


perspectiva de su contenido y los resultados fueron dirigidos a establecer la
inconstitucionalidad de la confesión ficta en el proceso laboral venezolano,
describiendo la institución de la confesión y de la confesión ficta con
sus prerrogativas de aplicación que la enfocan como violatoria de los
derechos fundamentales establecidos en la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela de 1.999.

Del mismo modo, se identificaran las etapas procesales en la que se


presenta la confesión ficta, comparando el proceso laboral tanto con el
proceso de amparo constitucional como con el Código Procesal Civil,
Modelo para Iberoamérica. Así, se analizaron los preceptos
constitucionales que se vulneran, y la comparación con otras leyes que le
sirvieron de marco orientador al criterio del autor para considerar a la
confesión ficta, como una ficción legal la cual quebranta el orden
procesal para las partes y limita el bienestar para la sociedad en
general.

Finalmente, una vez que el investigador analiza la institución de la


confesión ficta, resalta que la misma debe ser interpretada como ficción lega,
así mismo de ésta se tiene conocimiento sobre una diversidad de enfoques
que permiten su interpretación, siendo la más importante que da lugar a
reconocer: que la ficción no puede ir en contra de la realidad, no puede
prevalecer la ficción sobre la realidad.

La investigación realizada sobre la normativa legal vigente trae como


consecuencia establecer que la confesión ficta se presenta en ocasión de la
incomparecencia de una de la parte a un determinado acto procesal. Por otro
lado, al considerar el valor probatorio de la confesión ficta, se establece que,
sí existe en el expediente pruebas que desvirtúen la confesión ficta, deben
ser apreciadas y valoradas al momento de tomar la decisión el juez, sobre el
fondo de la pretensión planteada a la jurisdicción, ya que como se ha
señalado anteriormente la ficción no debe ir nunca contra la realidad.

En relación a la posibilidad de la inconstitucionalidad de la confesión ficta


en el Proceso Laboral Venezolano, la revisión de las normativas vigentes
dentro del marco jurídico venezolano, permite considerar que la confesión
ficta, tal como está establecida, es violatoria directa, inminente y
consecuentemente de los derechos normativos fundamentales previstos en
la Carta Magna.

En este mismo orden de ideas, Millán (2012) estructuro una investigación


denominada: “La Confesión en el Proceso Civil Venezolano”, el escenario
donde se realizo este estudio fue la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho,
Barcelona-Venezuela, la misma fue desarrollada en función de un propósito,
cuyo anunciado es: Explicar la Confesión en el Proceso Civil Venezolano, la
metodología puesta en práctica se enmarca en el orden descriptivo
documental, donde la investigadora opto por revisar una serie de bibliografía
y documentos que sirvieron de soporte desde el punto de vista histórico.
finalmente, se procedió a concluir, indicando que la inasistencia del
demandado a la contestación de la demanda o su comparecencia tardía al
mismo, vale decir extemporánea, trae como consecuencia que se declare la
confesión ficta, que por su naturaleza es una presunción juris tantum, lo cual
comporta una aceptación de los hechos expuestos en el escrito de la
demanda; siempre y cuando, la pretensión intentada no sea contraria a
derecho, por una parte y, por la otra, que nada probare el demandado que le
favorezca, ni aparecieren desvirtuados las pretensiones del accionante por
ninguno de los elementos del proceso, ya que puede en el lapso probatorio el
accionado lograr, con los medios de pruebas admisibles en la Ley, enervar la
acción del demandante.

BASES TEORICAS
Para el desarrollo de la investigación es necesario describir los distintos
fundamentos relacionados al problema investigado, esto proporcionara una
visión amplia de los conceptos utilizados por el investigador para cimentar su
trabajo. Según Arias (2008, p.79), “las bases teóricas implican un desarrollo
amplio de los conceptos y proposiciones que conforman el punto de vista o
enfoque adoptado, para sustentar o explicar el problema planteado”.
La confesión Ficta
La confesión ficta es la presunción de que los hechos demandados son
ciertos, todo a razón de que la parte demandada no compareció al acto de
contestación a la demanda y en el termino probatorio nada ha probado que
le favorezca, en este sentido, se encuentra comprendida el artículo 362 del
Código de Procedimiento Civil. En mi criterio, en el caso de las acciones mero
declarativas, que tenga por objeto declarar la existencia o inexistencia de un
derecho o de una relación jurídica y la determinación de su alcance, como
todo juicio, es perfectamente posible que opere la figura de la confesión
ficta.

Sin embargo, cierto sector de la doctrina considera que donde esté


presente el interés público no existe la confesión ficta, aun cuando la parte
demanda no comparezca a la contestación, ni presente pruebas, el juez, no
podrá declarar la confesión ficta, esta tesis ha tenido sustento, en base al
criterio sostenido por el Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Constitucional,
en sentencia de fecha 29 de Agosto de 2003, bajo la ponencia del
Magistrado Dr. Jesús Eduardo Cabrera Romero, donde expresamente se
estableció que:

(…) existen materias donde no funcionan los efectos del artículo 362 del
Código de Procedimiento Civil, como sucede con los juicios donde está
interesado el orden público, y la falta de contestación no invierte nada, por lo
que el actor sigue teniendo sobre si la carga de la prueba. Igual sucede en los
juicios donde el demandado es un ente público que goza de los privilegios del
fisco, cuya situación es idéntica a la planteada, es decir, se da por contestada
la demanda y en consecuencia no existe la posibilidad de inversión de la
carga de la prueba, como se ha señalado (…).”

Naturaleza Jurídica
Con relación a la naturaleza jurídica de la confesión ha existido y persiste
la discrepancia entre algunos tratadistas, los cuales consideraban que se
trataba de una declaración bilateral de voluntad de naturaleza negociar, tesis
que fue rápidamente rechazada, porque si fuera bilateral negociar requeriría
del consentimiento de la otra parte y esto no ocurre; además, el legislador
contempla la confesión como medio de prueba y no como contrato; otros la
consideran como una forma de disposición de los derechos privados, más
que medio de prueba, en consecuencia debe existir el animus confitendi en la
confesión, como voluntad de producir ese determinado efecto jurídico, se le
objeta que en la practica una confesión no es una declaración de voluntad en
el sentido que se persiguen consecuencias jurídicas determinadas, se puede
declarar y asumir el hecho sin conocer dichas consecuencias jurídicas.

En el sentido procesal venezolano, la confesión constituye uno de los


medios de prueba, en efecto, el Código Civil la contempla en sus artículos
1400 al 1405 y el Código de Procedimiento Civil la coloca encabezando los
medios probatorios señalados por la ley, se regula en el Capítulo III, DEL
Título II de Libro Segundo. De esto se infiere que la confesión es un medio de
prueba de eminente carácter personal, en caso de ser judicial, es un acto
procesal y medio de prueba.

La confesión como medio de prueba


En América Latina predomina el sistema del derecho canónico y común
recibido de España. En nuestro país, la confesión espontánea, judicial y
extrajudicial está regulada en el Código Civil, y la confesión judicial provocada
a petición de parte (posiciones) bajo juramento, en el Código de
Procedimiento Civil. En ambos casos, la confesión hace plena prueba. Esta
prueba de confesión provocada (posiciones juradas), en el Código de
Procedimiento Civil de 1986, sufrió una serie de reformas que permitieron un
verdadero equilibrio e igualdad procesal que se reflejan en un mejor
desarrollo de la prueba, pues se terminó la tan frecuente práctica desleal, e
hizo que fuera posible en este campo la plena vigencia de los principios de
igualdad y lealtad en el proceso y una administración de justicia fundada en
el convenimiento más pleno y real de los hechos de la causa.
Basándonos en estas definiciones se pueden observar y extraer claramente
los elementos que tiene toda confesión: es una declaración de parte, es una
declaración personal, entiéndase por tal la que se formule por quien ejerza la
representación legal o convencional de otro; el objeto de la declaración son
los hechos; los hechos objeto de la declaración deben ser favorables a la
parte contraria, los hechos deben ser del conocimiento personal del
confesante, la declaración debe ser consciente, libre, expresa y terminante;
el confesante debe tener capacidad jurídica para la confesión.
Condiciones esenciales de la confesión
Existen según la norma jurídica tres tipos de condiciones con respecto a la
confesión ficta, las cuales son: a) Capacidad: según la ley y las consecuencias
de la confesión, se requiere en el confesante la capacidad necesaria para
obligarse; b) Espontaneidad: esta condición supone que el confesante la
preste sin ninguna injerencia ajena, incluso, sin valerse de apuntes o papeles,
y en casos excepcionales, sólo se le permite consultar cuando se trate de
cantidades u otros asuntos complicados a juicio del Tribunal; c) Oportunidad:
es procedente ofrecer y actuar en la confesión conforme a estas reglas, una
vez en la primera instancia, y luego en la segunda instancia, a menos que
después de absueltas las primeras se aleguen en contra, hechos o
instrumentos nuevos, caso en el cual se podrán promover otra vez con
referencia a los hechos o instrumentos nuevamente aducidos.
Proceso Civil Venezolano
De acuerdo a lo que se plantea en el Código de Procedimiento Civil
venezolano referente, a los efectos que produce la confesión ficta, es
importante destacar que la misma se va a originar en caso de que el
demandado no comparezca al acto de la contestación de la demanda, no se
va a producir una declaración desfavorable de parte, sino una consecuencia
jurídica asignada por el legislador a determinada conducta de las partes, que
se le conoce como una presunción legal.
En cuanto a esto, la Ley señala expresamente que el demandado se le tiene
por confeso cuando no resulta contraria a derecho, la petición del
demandante, es lo que se le denomina confesión ficta, la cual presume que el
demandando admitirá todo cuanto se diga en el libelo de la demanda. La ley
señala este efecto, debido a que se entiende que el demandado se ha
colocado en rebeldía o contumacia al no atender a la orden de
comparecencia señalada en el emplazamiento requiriendo que esta petición
del actor no sea contraria a en el emplazamiento requiriendo que esta
petición del actor no sea contraria a derecho, puesto que de ser así la
confesión no produce efecto.
De esta manera, el efecto principal de la no comparecencia del demandado al
acto de contestación de la demanda, el origen de una presunción en su
libelo, la cual trae consigo el surgimiento de la inversión de la carga de la
prueba y esta es asumida por el demandado. En este caso el demandado
tiene la oportunidad de desvirtuar lo alegado por el actor en el libelo de la
demanda, pero en una forma limitada, esto se deriva de la expresión que
establece el artículo 362 del Código de Procedimiento Civil cuando se refiere
a:” Si nada probare que el favorezca”. Al respecto Cabrera (2010) autor
citado por Rancen contempla lo siguiente: el primer efecto procesal de la
inasistencia del demandado a contestar la demanda (tanto por si, por
medio del apoderado o por medio del defensor ad-litem) es que la carga
objetiva de la prueba la tiene él, sin nadie prueba nada en ese juicio se
sentenciara contra el demandado quien era el que tenía que probar (p. 63).
De esta opinión se puede deducir que la inasistencia del demandado origina
la carga de la prueba hacia él mismo, es decir, que si este hubiere contestado
la demanda simplemente y hubiere contradicho todo o en parte lo alegado
en la demanda, entonces, la carga de la prueba sería para el actor, quien
debería probar lo que sostiene en su pretensión el demandado al
defenderse. La confesión ficta siempre se refiere a los hechos y produce una
presunción de derecho a favor del actor.
Con respecto a lo anterior, vale decir que los efectos de la confesión ficta se
van a originar siempre que no sea contraria a derecho la petición del
demandante y si en el término probatorio no produce nada que le favorezca
el demandado insistente a la contestación de la demanda. Lo que no se le
permite es demostrar nuevos hechos, sino los que ya estén invocados en el
libelo de la demanda, ya que esto es inadmisible para las disposiciones
legales que establece el procedimiento judicial de las situaciones planteadas
en el libelo de la demanda y su respectiva contestación.
Cuando existe confesión ficta se va a originar una presunción Iuris Tantum
con respecto a todos los hechos alegados en el libelo, por lo que el examen
de las pruebas que se encuentran en el expediente se limitará a determinar si
la demanda es o no contraria a derecho. Cuando el demandado no
comparece en el lapso establecido para su emplazamiento, bien sea a
proponer cuestiones previas, o para contestar al fondo al demanda, hará que
los derechos recluyan en la misma oportunidad del vencimiento del término
que se le conceda en el emplazamiento. Par a dar mayor veracidad al trabajo
desarrollado sobre la confesión ficta en el proceso civil venezolano, el
investigador ha seleccionado una serie de sentencias con la finalidad de dar
un conocimiento más claro sobre la producción de la confesión ficta y las
pruebas presentadas por el demandado en el procedimiento civil.
La Sala de Casación Civil en sentencia dictada el 26 de Abril de 1990,
establece que:
El demandado que incurre en confesión ficta, bien sea porque no presento
por escrito la contestación o no asistió al acto de posiciones juradas, solo
puede hacer la contraprueba de lo alegado por el actor en su libelo, pues
obviamente los hechos admitidos en las posiciones juradas estampadas
deben versar sobre lo alegado en la demanda, pero no podría demostrar el
confeso un hecho extraño a la prueba de confesión, es decir ninguna de las
excepciones que deben ser opuestas expresa innecesariamente en la
contestación de la demanda (sentencia de la Corte Suprema de Justicia,
Abril de 1990, expediente N° 6576) .
Sucesivamente, hay que indicar que el efecto de no comparecer es un caso
concreto de confesión ficta, la citación impone la carga procesal de
comparecer, el incumplimiento de dicha carga trae como consecuencia que
se presuman ciertos hechos alegados, si había pliego escrito y las preguntas
eran asertivas, o el hecho no admitiere prueba de confesión, la no
comparecencia se apreciará, como indicio en contra de la parte citada. Para
que se produzca la confesión ficta y por ende sus efectos, es propicio que se
originen los requisitos de la misma para que sean consecuencia jurídica y por
ello considerada como una verdadera prueba; dichos requisitos son: a) Que
el demandado no conteste la demanda en el tiempo establecido por la Ley,
sin causa que lo justifique; b) Que no sea contraria a derecho la petición del
actor, sino que este amparado por la Ley; c) Que el demandado no probare
nada que le favorezca, según la norma.
En caso de que no se cumplan los supuestos, el demandado no puede
promover cuestiones previas con la excepción establecida por la Ley,
tampoco puede contestar la demanda ni citar a terceros, ya que perdió su
oportunidad procesal para invocarlo. Debido a la pasividad y rebelde actitud
procesal del demandado se impide el esclarecimiento del caso controvertido
entre las partes. Es importante señalar que cuando no existe contestación de
la demanda, se aplica el principio de preclusión contemplado en el
ordenamiento procesal civil, que no es otra cosa que el demandado perdió la
posibilidad de probar otros hechos como impeditivos o extintivos, que bien
hubiera podido alegar contestando la demanda.
Efectos que produce la Confesión Ficta en el Proceso Civil Venezolano
La confesión ficta se va a originar en caso de que el demandado no
comparezca al acto de la contestación de la demanda, no se va a producir
una declaración desfavorable de parte, sino una consecuencia jurídica
asignada por el Legislador a determinada conducta de las partes, que se le
conoce como una presunción legal. En cuanto a esto, la Ley señala
expresamente que el demandado se le tiene por confeso cuando no resulta
contraria a derecho, la petición del demandante, es lo que se denomina
confesión ficta la cual presume que el demandado admitirá todo cuanto se
diga en el libelo de la demanda. La Ley señala este efecto, debido a que se
entiende que el demandado se ha colocado en rebeldía o contumacia al no
atender a la orden de comparecencia señalada en el emplazamiento
requiriendo que esta petición del actor no sea contraria a derecho, puesto
que de ser así la confesión no produce efecto.

De esta manera el efecto principal de la comparecencia del demandado al


acto de la contestación de la demanda, es el origen de una presunción en su
libelo, y la cual trae consigo el surgimiento de la inversión de la carga de la
prueba y esta es asumida por el demandado. En este caso el demandado
tiene la oportunidad de desvirtuar lo alegado por el actor en el libelo de la
demanda, pero en una forma limitada, esto se deriva de la expresión que
establece el artículo 362 del Código de Procedimiento Civil cuando se refiere
a: “si nada probare que el favorezca”. Al respecto Cabrera (2010), contempla
lo siguiente: “El primer efecto procesal de la inasistencia del demandado a
contestar la demanda (tanto por sí, por medio del apoderado o por medio
del defensor ad-litem) es que la carga objetiva de la prueba la tiene él, si
nadie pruebe nada en ese juicio se sentenciara contra el demandado quien
era el que tenía que probar” (p.63).

De esta opinión se puede deducir que la inasistencia del demandado


origina la carga de la prueba hacia él mismo, es decir, que si este hubiese
contestado la demanda simplemente y hubiere contradicho todo o en parte
lo alegado en la demanda, entonces, la carga de la prueba sería para el actor,
quien debería probar lo que sostiene en su pretensión el demandado al
defenderse.

Como puede verse, la confesión ficta siempre se refiere a los hechos y


produce una presunción de derecho a favor del actor. Sus efectos se van a
originar siempre que no sea contraria a derecho la petición del demandante
y si en el término probatorio no probare nada que le favorezca al demandado
inasistente a la contestación de la demanda. Lo que no se le permite es
demostrar nuevos hechos, sino los ya estén invocados en el libelo de la
demanda, ya que esto es inadmisible para las disposiciones legales que
establece el procedimiento judicial de las situaciones planteadas en el libelo
de la demanda y su respectiva contestación.

Ahora bien, cuando existe confesión ficta se va originar una presunción


Iuris Tantum con respecto a todos los hechos alegados en el libelo, por lo que
el examen de las pruebas que se encuentran en el expediente se limitara a
determinar si la demanda es o no contraria a derecho. Desde luego, cuando
el demandado no comparece en el lapso establecido para su emplazamiento,
bien sea a proponer cuestiones previas, o para contestar al fondo la
demanda, hará que los derechos precluyan en la misma oportunidad del
vencimiento del término que se le conceda en el emplazamiento.

Para dar mayor veracidad al trabajo desarrollado sobre la confesión ficta


en el proceso civil venezolano, se presentan algunas sentencias con la
finalidad de expresar un conocimiento más claro sobre la producción de la
confesión ficta y las pruebas presentadas por el demandado el procedimiento
civil.

La Sala de Casación Civil en sentencia dictada el 26 de Abril de 1990,


establece que: “El demandado que incurre en confesión ficta, bien sea
porque no presento por escrito ls contestación o no asistió al acto de
posiciones juradas, solo puede hacer la contraprueba de lo alegado por el
actor en su libelo, pues obviamente los hechos admitidos en la posiciones
juradas estampadas deben versar sobre lo alegado en la demanda, pero no
podría demostrar el confeso un hecho extraño a la prueba de confesión, es
decir, ningunas de las excepciones que deben ser opuestas expresa
innecesariamente en la contestación de la demanda” (sentencia de la Corte
Suprema de Justicia, Abril de 1990, expediente N° 6576).

El efecto de no comparecer es un caso concreto de confesión ficta, la


citación impone la carga procesal de comparecer, el incumplimiento de dicha
carga trae como consecuencia que se presuman ciertos hechos alegados, si
había pliego escrito y las preguntas eran asertivas, o el hecho no admitiere
prueba de confesión, la no comparecencia se apreciará, como indicio en
contra de la parte citada. Para que se produzca la confesión ficta y por ende
sus efectos, es vital que se originen los requisitos o supuesto de la misma
para que sean consecuencia jurídica y por ello considerada como una
verdadera prueba; dichos requisitos son: a) que el demandado no conteste la
demanda en el tiempo establecido por la Ley, sin causa que lo justifique; b)
que no sea contraria a derecho la petición del actor, sino que este
contemplado por la Ley; c) que el demandado no probare nada que le
favorezca, según la norma.

En caso de que no se cumplan los supuestos, el demandado no puede


promover cuestiones previas con la excepción establecida en la Ley, tampoco
puede contestar la demanda, ni citar a terceros, ya que perdió su
oportunidad procesal para invocarlo. Debido a la pasividad y rebelde actitud
procesal del demandado se impide el esclarecimiento del caso controvertido
entre las partes. Además, es importante señalar que cuando no existe
contestación de la demanda, se aplica el principio de preclusión contemplado
en el ordenamiento procesal civil, que no es otra cosa que el demandado
perdió toda posibilidad de probar otros hechos como impeditivos o
extintivos, que bien hubiera podido alegar contestando.

En este mismo orden de ideas, se debe hacer referencia a que cuando la


parte demandada no contesta en toda la oportunidad establecida por la Ley
se produce en su contra una presunción Iuris Tantum, pero además no
promueve ninguna prueba que le favorezca, esta presunción es Iuris et de
Iure. En otras palabras, la confesión ficta de los hechos por la no contestación
de la demanda se transforma en un medio de prueba, así como en una forma
tácita o presunta fijación formal de los hechos.

De igual forma, el artículo 347 del Código de Procedimiento Civil


contemplado dentro del Capítulo III del libro segundo reza textualmente: “ si
faltare el demandado al emplazamiento, se le tendrá por confeso como se
indica en el artículo 362, y no se admitirá después la promoción de las
cuestiones previas ni la contestación de la demanda, con excepción de la
falta de jurisdicción, la incompetencia y la litispendencia, que pueden ser
promovidas como se indica en los artículos 589,60 y 61 de este Código”.(p.
314).

De hecho, esta norma castiga con la confesión ficta, la actuación del


demandado de faltar al emplazamiento, en consecuencia, produce los
mismos efectos que encausan al no dar contestación a la demanda. Sin
embargo, como lo enseña la doctrina y casación venezolana, la confesión
ficta consiste en admitir los hechos y no el derecho, razón por la cual, es al
soberano criterio del juez a quien corresponde calificar si los hechos jurídicos
admitidos y aceptados por la demanda se adecuan a la calificación jurídica
pretendida en su libelo de demanda, por el actor.

Ahora bien, precluye la oportunidad para el accionado de promover


cuestiones previas y para contestar la demanda siendo precedente solo la
oposición de la falta de jurisdicción porque su declaración con lugar, traería
como efecto la extinción del proceso. La cuestión previa de incompetencia,
también procede en este caso, su declaratoria con lugar provoca que las
versiones pasen al juez competente para conocer, y por último, se puede
oponer también la litispendencia por cuanto al ser declarada procedente
causa también la extensión del proceso.

Por otra parte, es necesario informar que este articulo remite al artículo
362, el cual se encuentra dentro del Capítulo IV, título I del libro segundo,
que establece textualmente:
Si el demandado no diere contestación a la demanda dentro de los plazos
indicados en este código, se le tendrá por confeso en cuanto no sea contrario
a derecho la petición del demandante, si nada probare que le favorezca. En
este caso, vencido el lapso de promoción de pruebas sin que el demandado
hubiese promovido alguna, el Tribunal procederá a sentenciar la causa, sin
más dilación, dentro de los ochos días siguientes al vencimiento de aquel
lapso, atendiéndose a la confesión del demandado. En todo caso a los fines
de la apelación se dejara transcurrir íntegramente el mencionado lapso de
ocho días si la sentencia fuere pronunciada ante de su vencimiento. (p. 332).

Este articulo indica que la falta de comparecencia del demandado,


produce una confesión ficta de los hechos en que se basa la demanda;
equivale a admitir el demandado la verdad de esos hechos, porque si ninguna
de las partes promoviera pruebas, debe declararse con lugar la demanda,
siempre que no sea contraria a derecho, estos es, siempre que la acción no
sea ilegal. Por consiguiente, esta confesión es revocable, si se demuestra que
la falta de comparecencia del demandado se debe a causas poderosas ajenas
a su voluntad como enfermedad, muerte, perdida de la libertad, o lo que es
lo mismo, si como dice la Ley, el demandado prueba algo que le favorezca.

Por supuesto, si hiciere esa prueba, la confesión ficta desaparecería y


quedaría el caso, como si hubiera sido contradicha la demanda en todas sus
partes, por lo que el actor debe promover siempre la prueba de su derecho,
esto en caso de que el demandado destruya la confesión ficta en el lapso
probatorio. Siendo reiterativo, hay que señalar que la confesión ficta puede
producirse por la inasistencia del demandado al acto de contestación o por
carecer de eficacia, esta contestación en virtud de carecer el apoderado de la
representación debida o cuando teniéndola se le ha otorgado de manera
extemporánea, sin perjuicio de la ratificación del accionado de los actos
efectuados por el apoderado cuestionado.

Por otro lado, hay que destacar que la jurisprudencia ha sido conteste en
considerar que consagra a favor del actor una presunción de derecho que
admite prueba en contra el hecho de la rebeldía del demandado en cuanto a
la contestación de la demanda, produce una ficción en virtud de la cual se le
tiene por confeso respecto de lo alegado por el actor en su libelo de
demanda. Es evidente que el demandado rebelde tiene la carga de utilizar el
lapso de promoción de pruebas a fin de desvirtuar la veracidad de la
presunción que pesa en su contra motivado a lo que establece el artículo 362
del Código de Procedimiento Civil (eiusdem)

De allí que, existe una innovación importante, en cuanto a la prueba que


aporta el confeso, está en referido artículo 362, al señalar que:

Vencido el lapso de promoción de pruebas, sin que el demandado


hubiese promovido alguna, el Tribunal procederá a sentenciar la causa, sin
más dilación, dentro de los ochos días siguientes al vencimiento de aquel
lapso, atendiendo a la confesión del demandado.

Esta regla se justifica por la actitud omisiva del demandado en tal


circunstancia, que pone a su cargo el Onus Probandi para desvirtuar la
confesión. Por este motivo el artículo 362, del mismo Código, también
destaca, el origen de la inversión de la carga de la prueba, con la finalidad de
cumplir con los artículos 506 del referido Código y el artículo 1354 del Código
Civil, el cual plantea textualmente en su primer aparte lo siguiente:

Artículo 506:

Las partes tienen la carga de probar sus respectivas afirmaciones de


hecho. Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y quien
pretenda que ha sido libertado de ella, debe por su parte probar el pago o
el hecho extintivo de la obligación.

En cuanto al artículo 1354 del Código Civil, expresa textualmente: “Quien


pida la ejecución de una obligación debe probarla, y quien pretenda que ha
sido libertado de ella debe por su parte probar el pago o el hecho que ha
producido la extinción de su obligación”. El efecto de esta obligación es la
inversión de la carga de la prueba, las cuales a su vez, es una consecuencia de
la presunción de aceptación de los hechos que la doctrina denomina
confesión ficta.
Para profundizar lo señalado, la Sala de Casación Civil en sentencia dictada
el 14 de junio de 2000, sostiene: “las pruebas que puede presentar el
demandado confeso son aquella que al ser promovida y evacuada desvirtúen
los presuntos hechos sostenido en la demanda. La norma contenida en el
artículo 362 de Código Procesal Civil, establece la sanción a que se hace
acreedor el demandado contumaz, prevé asimismo, que aportando aquellas
probanzas no permitidas, existen las posibilidades de invertir su situación de
confeso, pues es una presunción Iuris Tantum, que estatuye, admitiendo en
consecuencia prueba en contrario” (sentencia del tribunal superior de
justicia, junio 2000, expediente N° 99-455).

De ahí que, el demandado al no utilizar esta alternativa y de no evitarse


en la actas procesales, el accionado tiene que aportar al juicio pruebas que le
beneficien y que se orienten a demostrar que la pretensión intentada fuera
contrario a derecho, ya que es necesario que el demandante aporte al juicio
elementos probatorios de los cuales emergiera fehacientemente el derecho
reclamado. Ahora bien, la misma Sala en la fecha señalada sostiene que: “En
el caso bajo estudio, el sentenciado de alzada declaró confesa a la demanda
por considerar indebidamente otorgado el instrumento poder con el cual los
abogados del demandado dieran contestación a la demanda, en
representación de PROMOTORA BUENAVENTURA, C.A.” (Sentencia del
tribunal supremo de justicia, Junio 2000, expediente N° 99-706).

En contraste con lo anterior, esta sentencia señala el efecto en cuanto a la


confesión ficta al presentarse un poder defectuoso, que no es otra cosa que
la declaración de la confesión a la parte demandada por presentar
ilegalmente un poder o instrumento para que actúen en su representación.
De igual forma, cuando el demandado se hace presentar en juicio con un
representante judicial, y este actúa con poder insuficiente, por sí solo, no es
causa para que se le tenga por confeso, como lo establecía el artículo 276 del
Código de Procedimiento Civil derogado, por cuanto con la entrada en
vigencia del nuevo ordenamiento legal procesal civil, la parte interesada
puede proceder conforme lo prevé su artículo 156 y dependerá de la decisión
de la incidencia que surja al respecto.
En cuanto a las pruebas que debe promover el demandado, hay que
destacar lo establecido por la Sala de Casación Civil en fecha 27 de abril 2001.

Este comentario se refiere al artículo 362del Código de Procedimiento


Civil, especialmente a la expresión “sin nada probare que le favorezca, la cual
ha originado una discusión doctrinaria, se ha sostenido tradicionalmente que
el demandado le es permitido la prueba que tienda a enviar o paralizar la
acción intentada, es decir, la contra prueba de los hechos alegados por actas,
demostrar que ellos son contrario a derecho. En cambio no le es permitida
la prueba de aquellos hechos constitutivos de excepciones que han debido
alegarse en la contestación de la demanda (sentencia N° 00-557).

De allí pues, que esto se interpreta en el sentido de que al contumaz no se


puede ofrecer o dar el mismo trato a aquel que sí contesto la demanda, ya
que sería contrario al principio procesal donde el demandado confeso está en
una situación privilegiada con respecto al actor. En cuanto al hecho que
pueda alegar circunstancias que contenga una prueba contraria al actor,
quien la desconocería hasta el momento de imponerse del escrito de
promoción de prueba del demandado, causa por la cual solo se le va a
permitir al demandado promover las pruebas en forma limitada, y no sobre
las defensas y excepciones que debieron oponerse en el escrito de
contestación.

En contraste con este comentario, se agrega la opinión de Borjas (2014),


quien se refiere a” la forma de realizar la promoción de pruebas una vez que
se produce la confesión ficta, la cual sería en forma limitada” (P. 109). Esto
significa que la confesión ficta es una sanción al demandado por no asistir a
contestar la demanda, entonces, no tendría sentido si se le otorgara libertad
probatoria como premio a su negligencia.

En función al texto del artículo 362 del Código de Procedimiento Civil, otro
efecto de la confesión ficta estaría planteado de la siguiente manera:
“vencido el lapso de promoción de pruebas sin que el demandado hubiese,
promovido alguna, el tribunal procederá a sentenciar la causa sin más
dilación, dentro de los ocho días siguientes al vencimiento de dicho lapso
atendiéndose a la confesión del demandado”.

Con base a lo anterior, se deduce que este efecto se produce cuando en el


lapso de promoción de pruebas el demandado no probare nada que lo
favorezca. De allí pues, al momento en que el demandado no promueve
pruebas en el lapso respectivo, el proceso entra en estado de sentencia a
partir de la actitud omisiva en la cual se encuentra el contumaz. Por este
mismo motivo no se aplica el artículo 401 del Código de Procedimiento Civil,
el cual tipifica la factibilidad de que el juez pueda ordenar de oficio que se
practiquen las diligencias contempladas en dicho artículo, una vez vencido el
lapso probatorio; de igual forma se puede aplicar el artículo 514 ibídem dado
de que no existe ningún informe.

En fin, es importante destacar que el demandado contumaz, solo tiene la


facultad procesal de ir a contraprueba de los hechos alegados por el actor
como generadores de derecho invocado. Esto significa la imposibilidad de
alegar en su defensa hechos nuevos. Debe limitarse a desvirtuar los que
figuran en el trasfondo legal del libelo de la demanda, sí lograr comprobar su
falsedad no se reputará confeso. Es por esto que la norma suspende dicha
codificación hasta el vencimiento del lapso de promoción de pruebas.

Confesión Ficta en el Juicio de Cuentas

De igual manera, se mencionara la ficta confesión, o lo que es lo mismo,


confesión ficta en el juicio de cuentas, se sabe que todo aquel que haya
administrado bienes o negocios ajenos, o hubiere estado, en cualquier forma,
encargado de ellos, debe rendir cuentas de su gestión, informando detallada
y ordenadamente sobre las entradas ocurridas durante la actuación y los
gastos realizados en el mismo periodo, esto con la finalidad de establecer si
resulta un reliquat (ganancias) o un déficit (perdidas), es decir, si en
definitiva aún un saldo favorable, o por el contrario, lo hay adverso al
causahabiente.
Ahora bien, cuando el demandado no rinde las cuentas ni hace oposición
a la demanda, incurre en contumacia, razón por la cual sin intimado para
rendir cuentas dentro de los veinte días siguientes a su intimación dicho
demando se le tendrá por confeso, teniéndose por cierta la obligación de
presentar el informe exigido por el actor, así como el periodo que debe
comprender y los negocios determinados en el escrito de la demanda,
procediendo el juez a dictar sentencia sobre el pago reclamado por el
demandante o sobre la restitución de los bienes que el demando hubiere
recibido para el actor en el ejercicio de la representación o de la
administración conferida.

También en este supuesto, tiene el demandado la oportunidad de


promover pruebas sobre algo que le favorezca, lo cual puede hacer en un
lapso de cinco días contados de la fecha de vencimiento del plazo veinte días
que le conceden, a contar desde su intimación, para rendir las cuentas o para
hacer oposición. En caso de promover pruebas se evacuaran en un lapso de
veinte días, salvo que la prueba promovida sea de experticia, caso en el cual
se procederá conforme a las reglas establecidas en los artículos 451 al 471
del Código de Procedimiento Civil.

Desde esta perspectiva, los efectos de la confesión ficta en el juicio de


cuentas acarrean, como consecuencia, las certezas tanto de la obligación de
rendir el informe pedido por el demandante, como del periodo que debe
comprender y de los negocios determinados en el escrito de la demanda.
Cuando tal situación se da el demandado podrá promover pruebas que en
algo le favorezcan para enervar la acción ejercida. Pero si nada probare, o si
probando fueren desestimadas las pruebas promovidas, la sentencia del
juez< debe ser necesariamente condenatoria, pronunciándose sobre el pago
reclamado por el actor o sobre la restitución de los bienes que el demandado
hubiere recibido para él, en el ejercicio de la representación o de la
administración conferida.

Vale decir, que el pronunciamiento del juez sobre la confesión ficta del
intimado solo opera cuando este no rinde cuentas ni hace oposición a la
demanda dentro de los veinte días siguientes a su intimación, o cuando
hecha la oposición, la presentación del informe se da sin cumplir con el
mandato. Esto es comprensible, pues la contumacia y la renuncia del
demandado a presentar informe en la fase introductoria del juicio especial de
cuentas lo sanciona el legislador con la presunción legal de ficta confessio y
sus efectos.

Más, cuando el supuesto es de haberse ejercido la oposición y el juez


estima, que la misma es procedente, ya que el juicio de cuentas no se tramita
más y se convierte en trámite procesal ordinario. Queda así suspendido el
juicio especial, y se pasa al juicio ordinario, el cual deberá concluir con una
sentencia definitiva en la que no caben las previsiones del artículo 677 del
Código de Procedimiento Civil, pues ellas solo son aplicables al juicio de
cuentas, tanto “si el demandado no hiciere oposición a la demanda, ni
presentare las cuentas en el plazo previsto en el artículo 673, si la apelación
que en él se concede resultare desestimada” claro está que si el demandado
ni apela ni presenta las cuentas en el lapso previsto, en el artículo 675, se
aplicara la previsión del encabezamiento del articulo 677( eiusdem).

Con respecto a lo anterior, hay que indicar que el efecto fundamental de


la presunción ficta es la producción de una confesión Iuris Tantum, la cual
admite prueba encontrada, dejando como consecuencias el surgimiento de la
inversión de la carga de la prueba, y que es asumida por el demandado.

La Confesión Ficta en la Reconvención

La Reconvención más allá de la actitud que toma el demandado de


defenderse, de impedir que tenga éxito la pretensión del actor, él asume un
comportamiento diferente, ya que ejerce a su vez una pretensión en contra
de la parte actora. Al respecto Balzan (2011) define la Reconvención como:
“la petición por medio de la cual el demandado reclama a su vez, alguna cosa
al actor fundándose en la misma o distinta causa de él. (p.409).

Dentro de las perspectivas del proceso civil, por ser este una continuidad
de actos, tiene su inicio con una demanda que introduce el actor, en la cual
señala las pretensiones de hechos y de derecho con la finalidad de obtener la
aplicación de la voluntad correcta de la Ley, por ser sentencia favorable, esta
demanda va dirigida a otra persona denominada demandado, el cual se
defiende mediante un escrito que es la contestación de la demanda, y donde
contradice y rechaza todas aquellas pretensiones señaladas en el libelo de
demanda por el demandante.

Aun así, el legislador le otorga una oportunidad al demandado para


intentar una nueva acción o nueva demanda llamada reconvención o mutua
petición, que no es otra cosa que la pretensión que el demandado hace valer
contra el demandante en el proceso pendiente, fundada en el mismo o
diferente titulo que la del actor, para que sea resuelta en el mismo proceso y
mediante la misma sentencia. Siendo una pretensión independiente, ella no
tiende como la excepción a rechazar o anular la pretensión del actor, y por lo
tanto, no es una defensa, ni aun en sentido amplio, sino un ataque o bien
una demanda reconvencional.

Ahora bien, considerando a la reconvención como una pretensión


independiente, entonces, ella puede ser propuesta mediante demanda
principal contra el actor, pero aquí tiene el carácter de demanda
reconvencional porque se acumula en el proceso pendiente a la pretensión
principal, y constituye por ello una manifestación del proceso con pluralidad
de objeto: la pretensión y la contraprestación o pretensión acumulada,
objeto de la reconvención.

Igualmente, hay que indicar que la reconvención no va a constituir una


defensa, sino un ataque, esta es una vía para que el demandado interponga
una pretensión independiente, fundamentada en el mismo título o diferente
que el del actor, para que sea resuelta en el mismo proceso y mediante la
misma sentencia por razones de conexión y de economía procesal. Sobre
este particular, Balzan (2011) sostiene que:

El objeto del proceso principal, se aplica así con la acumulación por la


inserción de otro objeto: la pretensión del demandado, que se incorpora al
mismo proceso, de tal modo que la demanda primitiva se amplia, pero no
producto de un acto del demandante (reforma de la demanda) sino del
demandado (demanda reconvencional). (p.411).

Desde este punto de vista, y por efecto de la reconvención, el demandado


se convierte en actor y el actor en demandado, aprovechando la
circunstancia de encontrarse involucrado en un proceso ejercita una
pretensión en contra de su actor, de allí que se convierte en una acción de
actor contra actor. Por esta razón, la reconvención no es más que una contra-
demanda, mediante la cual, el demandado original ocupa la posición del
actor, y este la del demandado. Esto implica que debe citarse al reconvenido,
contra demandado. En la reconvención no podrán comprenderse personas
que no figuren como demandante en el acto en que se opone la
reconvención, es decir, se requiere que exista identidad de personas en la
demanda y en la contra- demanda.

Asimismo, es importante señalar, que sobre la contra-demanda no


proceden las cuestiones previas sino para ser resueltas al decidir el fondo
debatido, sin que sea necesario abrir una incidencia con motivo de su
oposición. Dentro de este orden de ideas, para que la reconvención proceda
es vital que se den dos supuestos o condiciones en forma concurrente, como
son: a) que el tribunal ante quien se propone sea competente según la
materia tratada; b) que el procedimiento que origine el trámite de la
reconvención sea compatible con el ordinario, según el artículo 366 del
Código de Procedimiento Civil Venezolano vigente. En caso de no cumplirse
con dichos supuestos los mismos serán inadmisibles según lo establecido en
la Ley e inclusive el juez pueden declarar la inadmisibilidad cuando dichos
supuestos van en contra del orden público.

De la misma manera, el artículo 365 del Código de Procedimiento Civil


establece: “podrá el demandado intentar la reconvención o mutua petición,
expresando con toda claridad y precisión el objeto y sus fundamentos. Por
supuesto, si versare sobre objeto distinto al del juicio principal, lo
determinara como se indica en el artículo 340, en otras palabras, si va a
reconvenir por un objeto que se distinto tiene que presentar la demanda con
los mismos requisitos que tiene el artículo 340 del Código de Procedimiento
Civil Venezolano vigente.

En realidad, la reconvención o mutua petición es un recurso que la Ley


confiere al demandado por razones de celeridad procesal, en virtud del cual
se le permite plantear a su vez en el acto de la litis contestación, cualquier
pretensión que pueda tener contra el actor primitivo, incluso referida a
situaciones diferentes de las que se plantean en el juicio principal. Existe
reconvención cuando el sujeto pasivo de la pretensión aducida es el propio
demandante originado, de tal manera, no es reconvención la propuesta de
demanda contra un tercero ajeno a la relación procesal originada, en tal
virtud cuando en el acto de contestación de la demanda, se pretende
reconvenir al demandante y a la vez proponer demanda contra un tercero, se
debe declarar la acumulación, en fin, la reconvención es un acto privativo del
actor y del demandado, conforma un solo proceso y la decisión abarca a
ambas.

Con respecto al efecto de la reconvención es que, tanto la demanda como


la contra-demanda, serán tramitadas en un mismo proceso y corresponderán
a una misma sentencia, todo de conformidad a lo dispuesto en el Código de
Procedimiento Civil. El fundamento de la misma estriba en la economía
procesal. En este sentido, mediante la reconvención el demandado solicita la
actuación, al traer al proceso una nueva pretensión que deberá ser resuelta
simultáneamente con la que planteara inicialmente el actor, puede darse la
situación de que ambas sean acogidas o rechazadas.

Lo cierto es que entre los efectos que produce la reconvención en la


secuela de la litis, la misma se remite a su naturaleza jurídica, a la
competencia del tribunal, a la sustanciación del juicio y las partes. Visto así, y
planteada una nueva litis, esto da lugar a un segundo pleito, el cual
constituye otra demanda, lógica y legalmente conexa con la originaria,
cuando se dan la condiciones exigidas por el legislador.

Para corroborar lo anteriormente planteado, la Sala de Casación Civil en


sentencia dictada el 17 de Febrero del 2000, sostiene: La doctrina reiterada
de esta Sala ha sostenido que los pronunciamientos de esta especie no son
recurribles en casación de inmediato, pues, ellos tienen el carácter de
sentencias Interlocutorias que no ponen fin al juicio, ni impiden su
continuación; en consecuencia, el gravamen que causen podrá o no ser
reparado en la sentencia definitiva, la que solo se admite cuando la
Interlocutoria tiene fuerza de definitiva y aquellas que causen gravamen
irreparable.

Además, Esta Sala de Casación Civil, en sentencia de fecha 6 de Abril de


1994, respecto a este tipo de decisiones, sostuvo lo siguiente:

De esta manera, interpreta la sala, que la reconvención es en el


ordenamiento procesal vigente, según el artículo 361 de Código de
Procedimiento Civil, al igual que en el Código derogado, una defensa que
debe el demandadero oponer en la contestación es la contestación de la
demanda, con la característica de ser uno de los casos de conexión
especifica, esto es reputada así por la Ley, al contrario del artículo 52 del
Código Procesal Actual, no otro juicio acumulado y, por ende la sentencia
que la declara inadmisible, es una interlocutoria que, en vez de terminar el
juicio, el único que existe, más bien ordena su continuación, y la definitiva
puede reparar el gravamen causado por la inadmisión de la reconvención
en el proceso donde fue propuesta.

Esta sentencia al igual que la Ley señala que la reconvención propuesta


por el demandado en la contestación al fondo de la demanda constituye una
defensa, con la característica de resolverse dos acciones, por una misma
sentencia intentada en la misma instancia.

Al hacer referencia a lo anterior, es importante señalar que la Ley le


concede al demandado una defensa al producirse la confesión ficta, ya que
puede intentar una nueva demanda, es decir, una nueva pretensión en
contra del demandante en el proceso pendiente; para que sea resuelta en el
mismo proceso y mediante la misma sentencia.
TEORIA DE LA INVESTIGACIÓN

Teoría de la Confesión. Fuerza Probatoria de la Confesión.


Según la estructura de esta investigación, se presenta lo relacionado con los
referentes teóricos , que no son otra cosa que soportes validos que de una u
otra forma sirven de apalancamiento para darle significado a la parte jurídica
como elementos esenciales en todo proceso investigativo. Quizás, la teoría
de mayor relevancia sobre la confesión ficta es la referente a la fuerza
probatoria de dicha confesión, de allí se desprende la idea de que es
indudable que la confesión es un medio de prueba, que se incorpora en el
proceso para que sea apreciada por el juez.
Es obvio, que deben cumplirse los requisitos procesales, pues, la falta de
algunos de ellos que sean esenciales podría afectar de nulidad la confesión.
Su fuerza o eficacia probatoria depende de la persona que la recibe, es decir,
de quien haya sido el destinatario. Los Artículos 1.401 y 1.402 del Código Civil
lo definen con claridad. La judicial, o sea, la hecha ante un juez, aun cuando
sea incompetente, produce plena prueba acerca del hecho confesado, por
supuesto, debe cumplirse con todos los requisitos establecidos en el Código
de Procedimiento Civil para los actos procesales y los particulares de la
confesión.
Igualmente, hay que señalar que la confesión ante la parte contraria o ante
su representante produce los mismos efectos que la judicial, siempre y
cuando se cumplan los requisitos de existencia, validez y eficacia de la
confesión. Obsérvese que incluso puede tener el valor de indicio cuando
aquella se hace a un tercero. No obstante, debe advertirse que la confesión
no es un medio de prueba que deba predominar sobre las demás. Debe
apreciarse y valorarse en conjunto con las otras aportadas al proceso.
A pesar, de que en la confesión judicial o extrajudicial realizada a la parte
contraria o a su representante, se provoca una vinculación del criterio del
juez respecto del hecho confesado, es posible en pruebas desvirtuarlo, todo
esto deberá considerarlo en su sentencia. Cuando la confesión tiene valor de
indicio o en aquellos casos en que ella se refiera a hechos que constituyen
relaciones jurídicas indisponibles, por ejemplo, en un divorcio que en
interrogatorio se admita consumir bebidas alcohólicas y embriagarse
diariamente, el juez podrá apreciarlas libremente.

REFERENTES LEGALES DE LA INVESTIGACION.


La investigación que se desarrolla, encuentra respaldo legal en
instrumentos de suma importancia que tienen como finalidad enfocar la
materia jurídica y su relevancia en cuanto a la formación de los seres
humanos desde el punto de vista legal. Partiendo de esta afirmación, el
investigador creyó conveniente comenzar resaltando lo que establece la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) en el artículo
49, numeral 5, cuya referencia es la siguiente:

“Ninguna podrá ser obligada a confesarse culpable o declarar contra sí


misma, su cónyuge, concubino o concubina, o pariente dentro del cuarto
grado de consanguinidad y segundo de afinidad. La confesión solamente será
válida si fuere hecha sin coacción de ninguna naturaleza”. La norma atreves
de este articulo lo que pretende es indicar que esto representa una garantía
contra las confesiones obtenidas por medio de las fuerza o la intimidación,
como ha sido corriente en muchos casos y no solamente en la Edad Media,
en la cual el tormento o su inminencia era la forma habitual de obtener la
confesión.
En este mismo orden de ideas, el Código Civil Venezolano (1.982),
plantea de manera secuencial en los artículos 1.400, 1401, 1402, 1403,
1404, 1405, lo siguiente: “La confesión es judicial o extrajudicial”; “La
confesión hecha por la parte o por su apoderado dentro de los límites del
mandato, ante un juez, aunque éste sea incompetente, hace contra ella
plena prueba”; “La confesión extrajudicial produce el mismo efecto, si se
hace a la parte misma o a quien la representa, si se hace a un tercero
produce sólo un indicio”; “La confesión extrajudicial no puede probarse por
testigos, sino en los casos en que la ley admite la prueba de testigos”; “La
confesión judicial o extrajudicial no puede dividirse en perjuicio del
confesante. Este no puede revocarla si no prueba que ella ha sido resultado
de un error de hecho. No puede revocarse so pretexto de un error de
derecho”; “Para que la confesión produzca efecto debe hacerse por persona
capaz de obligarse en el asunto sobre que recae”. (p.p.829, 831,832).

Haciendo referencia al articulado anterior, es importante señalar que la


confesión es el medio probatorio que consiste en el reconocimiento de un
hecho que hace el interesado de un acto propio, en atención a un asunto
jurídico que en alguna manera resulta desfavorable al confesante. Ahora, en
cuanto al valor probatorio de la confesión, esta prueba contra el que la
presta. Dentro de la naturaleza propia de esta prueba, está que con ella se
persigue que el que confiese admita un hecho que le perjudique. En la
práctica se observa a veces casos en que el confesante cree que si no expresa
cuanto le favorece, se perjudica, lo que no es exacto.

Asimismo, el Código de Procedimiento Civil Venezolano (1987), como


instrumento de carácter legal, también establece en el articulo 347 lo
siguiente: “Si faltare el demandado al emplazamiento, se le tendrá por
confeso como se indica en el artículo 362, y no se le admitirá después la
promoción de las cuestiones previas ni la contestación de la demanda, con
excepción de la falta de jurisdicción, la incompetencia y la litispendencia, que
pueden ser promovida como se indica en los artículos 59,60,61 de este
código”. (p.p.313, 314).

Para corroborar lo anterior, vale mostrar la letra del artículo 362: “Si el
demandado no diere contestación a la demanda dentro de los plazos
indicados en este Código, se le tendrá por confeso en cuanto no sea
contraria a derecho la petición del demandante, si nada probare que le
favorezca. En este caso, vencido el lapso de promoción de prueba sin que el
demandado hubiese promovido alguna, el Tribunal procederá a sentenciar
la causa, sin más dilación, dentro de los ocho días siguientes al vencimiento
de aquel lapso, ateniéndose a la confesión del demandado. En todo caso, a
los fines de apelación se dejará transcurrir íntegramente el mencionado
lapso de ocho días si la sentencia fuere pronunciada antes de su
vencimiento”. (p.332).

Para reforzar el texto articular, es importante destacar que la confesión


ficta no es más que la presunción de derecho mediante la cual se estima que
el demandado reconoce la verdad de los hechos alegados por el
demandante, solamente desvirtuable cuando el demandado demuestra la
falsedad o inexistencia de tales hechos. Ahora bien, solo tiene el demandado
contumaz la facultad procesal de ir a contraprueba de los hechos alegados
por el actor como generadores del derecho invocado. Esto significa la
imposibilidad de alegar en su defensa hechos nuevos. Debe limitarse a
desvirtuar los que configuran el trasfondo legal del libelo de la demanda. Si
logra comprobar su falsedad no se reputará confeso. Es por esto que la
norma suspende dicha calificación hasta el vencimiento del lapso de
promoción de pruebas.

La Sala de Casación Civil. Sentencia dictada el 26 de Abril de1.990.


Expediente N° 6576. A través de esta sentencia se denota que: el
demandado que incurre en confesión ficta, bien sea porque no presento
por escrito la contestación o no asistió al acto de posiciones juradas, solo
puede hacer la contraprueba de lo alegado por el actor en su libelo, pues
obviamente los hechos admitidos en las posiciones juradas estampadas
deben versar sobre lo alegado en la demanda, pero no podría demostrar el
confeso un hecho extraño a la prueba de confesión, es decir ninguna de las
excepciones que deben ser opuestas expresa innecesariamente en la
contestación de la demanda

El Tribunal Supremo de Justicia, en Sala Constitucional, en sentencia de


fecha 29 de Agosto de 2003, bajo la ponencia del Magistrado Dr. Jesús
Eduardo Cabrera Romero, donde expresamente se estableció que:

(…) existen materias donde no funcionan los efectos del artículo 362 del
Código de Procedimiento Civil, como sucede con los juicios donde está
interesado el orden público, y la falta de contestación no invierte nada, por lo
que el actor sigue teniendo sobre si la carga de la prueba. Igual sucede en los
juicios donde el demandado es un ente público que goza de los privilegios del
fisco, cuya situación es idéntica a la planteada, es decir, se da por contestada
la demanda y en consecuencia no existe la posibilidad de inversión de la
carga de la prueba, como se ha señalado (…).”

CAPITULO III

MARCO METODOLOGICO

FUNDAMENTACION EPISTEMICA

El marco metodológico es la instancia referida a los métodos, las diversas


reglas, registros, técnicas, y protocolos con los cuales una Teoría y su Método
calculan las magnitudes de lo real. De allí pues, que se deberá plantear el
conjunto de operaciones técnicas que se incorporarán en el despliegue de la
investigación en el proceso de la obtención de datos. En contraste con lo
anterior, Balestrini (2009), señala que: “El fin del Marco Metodológico, es el
situar en el lenguaje de investigación, los métodos e instrumentos que se
emplearan en la investigación planteada, desde la ubicación acerca del tipo
de estudio y el diseño de investigación; su universo o población; su muestra;
los instrumentos y técnicas de recolección de datos; la medición; hasta la
codificación, análisis y presentación de los datos” (p.126). De esta manera, se
proporcionará al lector una información detallada acerca de cómo se
realizará la investigación.

Es importante señalar que para definir una metodología capaz de abordar


una investigación en el campo del derecho, se requiere tomar en
consideración las diversas circunstancias de la mencionada ciencia social las
cuales están representadas por un aspecto normativo, un aspecto factico y
otro axiológico, de tal manera que el problema jurídico abordado para
establecer el estudio referido al análisis de la confesión ficta en el proceso
civil venezolano, se fundamenta en las fuentes formales, y por lo tanto, su
alcance se limita a los preceptos legales vigentes referidos al objeto de
estudio.

Tipo de Investigación

Con respecto al tipo de investigación, este estudio es de carácter


documental, dado que permite obtener conocimientos a partir del análisis de
datos que ya han sido recolectados o analizados en otras investigaciones y
que se extraen de distintas fuentes de consulta. En relación a lo señalado,
Rojas (2010), destaca que la Investigación Documental “constituye un
procedimiento científico y sistemático de indagación, recolección,
organización, interpretación y presentación de datos e información alrededor
de un determinado tema, basado en una estrategia de análisis de
documentos”. (p. 37). Esto significa que el propósito de la Investigación
Documental es el de ampliar y profundizar el conocimiento con apoyo
principalmente, en trabajos previos, información y datos divulgados, por
medios impresos o electrónicos.

Además, es importante destacar que la metodología que se utilizo fue


establecida según la modalidad jurídico dogmática, la cual es esencialmente
documental, basada en el análisis bibliográfico, donde se estudio el
contenido de la norma jurídica interpretando la ley y evaluando las
estructuras del derecho y las figuras jurídicas que se vinculan con el tema
desarrollado, tomándose en cuenta las normas legales vigentes en las que se
encuentra inscrito el problema. Asimismo, vale indicar que para definir una
metodología capaz de abordar una investigación en el campo del derecho,
requiere tomar en consideración las diversas circunstancias de la mencionada
ciencia social, área donde se circunscribe el derecho.

Dentro de este marco de ideas, hay que mencionar que el derecho está
representado por un aspecto normativo, un aspecto fáctico y otro axiológico,
de tal manera que el problema jurídico abordado para establecer el estudio
referido al análisis de la confesión ficta en el proceso civil venezolano, se
fundamenta en las fuentes formales, y por lo tanto, su alcance se limita a los
preceptos legales vigentes referidos al objeto de estudio, en función de esta
revisión y partiendo de las características del trabajo, el mismo se ubica en la
tipología dogmatica de tipo documental.

Nivel de la Investigación

Esta investigación se enmarcó dentro del nivel descriptivo. El Manual de


Normas para la elaboración de Trabajos de Investigación de la Universidad
Nacional Experimental “Rómulo Gallegos” (UNERG, 2006), señala que los
estudios descriptivos:

Se refieren: al estudio de problemas con el propósito de ampliar y


profundizar el conocimiento de su naturaleza, con apoyo, principalmente
en fuentes bibliográficas y documentales. La originalidad de este estudio se
refleja en el enfoque, criterios, conceptualizaciones, conclusiones y
recomendaciones propias del autor (p.16).

En este sentido, se abordo el problema encontrado a través de la


observación y revisión de una serie de documentos relacionados con el tema
en cuestión y se hizo con la firme intención de aportar ideas orientadas a
solucionar tal problemática. Por su parte, Hurtado de Barrera (2012), define
los estudios descriptivos como: “aquellas investigaciones cuyo propósito es
describir un evento obteniendo los datos de fuentes confiables “(p.114).
Desde esta perspectiva, este trabajo tiene como norte ofrecer una serie de
ideas a fin de ir resolviendo esta problemática relacionada con la petición del
demandante cuando es contrario a derecho y la desestimación de la
demanda por ser improcedente e infundada sobre la confesión ficta en
materia civil, tal cual como lo plantea el Código de Procedimiento Civil
Venezolano vigente.

Método de la Investigación
De acuerdo a la opinión generalizada, se ha venido planteando que los
métodos son los procedimientos que se aplican para lograr los objetivos que
los investigadores se proponen en el planteamiento del problema según la
investigación que se esté realizando y en el caso particular de este trabajo el
método que se utilizo fue la modalidad jurídica dogmática, que no es otra
cosa que la aplicación de la lógica formal a los casos de derecho, además, se
caracteriza por tener un objeto real que es la norma.

Igualmente, se permite la aplicación de la lógica para analizar los sistemas


jurídicos y la norma en concreto dentro de un sistema jurídico, código o ley.
Asimismo, vale destacar que este tipo de método es esencialmente
documental, basado en el análisis bibliográfico, donde se estudio el
contenido de la norma jurídica interpretando la ley y evaluando las
estructuras del derecho y las figuras jurídicas que se vinculan con el tema
desarrollado, tomándose en cuenta las normas legales vigentes en las que se
haya inscrito el problema.

Diseño de la Investigación

Desde el punto de vista conceptual, el diseño de la investigación es el plan


global en el contexto del estudio propuesto, que permite orientar desde el
punto de vista técnico, y guiar todo el proceso de investigación, desde la
recolección de los primeros datos, hasta el análisis e interpretación de los
mismos en función de los objetivos definidos en el presente trabajo. En
relación a lo planteado, Hurtado de Herrera (2010), lo define como: “la vía
expedita para hacer explícitos los aspectos operativos de la investigación”.
(p.147). Esto significa que si el tipo de estudio se define con base en el
objetivo, el diseño de trabajo se definirá con base en el procedimiento.

En contraste con esta realidad y atendiendo a los objetivos delimitados,


de manera primaria, la investigación se orienta hacia la incorporación de un
diseño documental, motivado a que para llevar a cabo el análisis sobre la
confesión ficta en el proceso civil venezolano, se tomaron en cuenta otras
consideraciones realizadas por expertos en el campo legal, así como también
se identificaron las vertientes de carácter teórico y conceptual disponibles
sobre el tema referido anteriormente.

Técnicas de recolección de los datos

Arias (2009), menciona que “las técnicas de recolección de datos son las
distintas formas de obtener información”. (pág.53). Las técnicas de
recolección de datos que fueron utilizadas en la presente investigación son la
observación directa estructurada y el fichaje. Las técnicas de investigación
documental centran su principal función en todos aquellos procedimientos
que conllevan el uso óptimo y racional de los recursos documentales
disponibles en las funciones de información. Basándose en una investigación
documental la principal técnica reconocida es la revisión documental y esto
se hace a través de un arqueo bibliográfico.

Sobre este particular, Pérez (2010) expresa que "el arqueo bibliográfico
consiste en explorar, buscar la bibliografía que será utilizada para el
desarrollo del tema (bibliotecas, ficheros, centros de documentación, centros
de informática virtual y consultas entre otros)" (pág. 27). A través del arqueo
se podrá observar las posibilidades de delimitar un tema "objeto de estudio",
para leerlo, ampliar e informarnos, obtener mayor conocimiento, o en la
necesidad de realizar una investigación especifica determinada. En este
sentido, un arqueo bibliográfico es realizar un inventario de los materiales
escritos sobre la temática seleccionada. Se requirió el ser acucioso,
sistemático y cauteloso, en relación con la selección de la información que
posteriormente fue sometida a revisión. Así también fue necesario descartar
informaciones de dudosa procedencia, es decir, aquella proveniente de
fuentes no arbitradas.

LA OBSERVACION

Según Hernández, Fernández y Baptista (2011), “la observación consiste


en el registro sistemático, cálido y confiable de comportamientos o
conductas manifiestas”. (Pág., 309). Igualmente, Méndez (1995), señala que
ésta se hace “a través de formularios, los cuales tienen aplicación a aquellos
problemas que se pueden investigar por métodos de observación, análisis de
fuentes documentales y demás sistemas de conocimiento”. (p.145). La
observación se realizó cuando se visitó a los tribunales en materia civil,
donde por supuesto se estaba llevando a cabo juicios relacionados con la
Confesión ficta.

Además, este tipo de técnica de recolección de datos permite


acumular y sistematizar información sobre un hecho jurídico o fenómeno
social que tiene relación con el problema que motiva la investigación.
En la aplicación de esta técnica, el investigador registra lo observado,
mas no interroga a los individuos involucrados en el hecho o fenómeno
social o jurídico; es decir, no hace preguntas, orales o escrita, que le permitan
obtener los datos necesarios para el estudio del problema. Existen diferentes
tipos de observación, entre las cuales están: la observación no estructurada
participante y la observación estructurada, esta última es la que se ha
seleccionado para ser aplicada en dicha investigación, dado que en la
medida que el investigador tiene un plan de seguimiento del hecho que
observa, puede utilizar fichas o formatos especiales para el registro de la
información.

EL FICHAJE

Así mismo, se creyó conveniente utilizar el fichaje, ya que es una técnica


que facilita la sistematización bibliográfica, la ordenación lógica de las ideas y
el acopio de información, en síntesis, constituye la memoria escrita del
investigador. En la investigación jurídica, la elaboración de todo tipo de fichas
de fuentes de información ha sido y es una tarea básica del investigador del
derecho.

De igual manera, Lucarelli y Correa (2012, p.102), plantean que el


fichaje: "Consiste en recoger por separado esos fragmentos significativos
de información, a fin de manejarla independientemente de su texto de
origen. Esta técnica puede dar lugar a nuevas organizaciones del tema
que se está estudiando, a través de las relaciones que se establezcan con
otros fragmentos fichados. Se puede confrontar información y puntos de
vista, diferenciar datos, complementar otros." De allí que el fichaje sea una
técnica para registrar información de libros o artículos.
En contraste con lo anterior, hay que señalar que el fichaje es una técnica
auxiliar empleada en la investigación y que consiste en la utilización
sistemática de las fichas para registrar la información que luego se va a
contrastar con otras fuentes. El acto de registrar los datos que identifican una
fuente implica su evaluación y valoración; es decir, lleva a sopesar lo que se
tiene en las manos para posteriormente saber si puede aportar o no la
información requerida para el tema de investigación; además, facilita la
tarea de tomar notas y hacer observaciones que se consideren importantes
sobre el material.

CAPITULO IV

CONCLUSIONES RECOMENDACIONES

Conclusiones

La investigación realizada reviste gran importancia en el campo del


Derecho por cuanto se refiere a la Confesión Ficta, que no es otra cosa
que la No comparecencia del Demandado al acto de la contestación de la
demanda, o no acude a las diligencias sin justificación alguna, o aunque se
presente, no responde o lo hace en forma evasiva. Aquí se presentan
diversas situaciones que originan una modalidad de confesión judicial, o
lo que e lo mismo reconocimiento ficto: como son la inasistencia
injustificada del citado y la negativa a responder; estas son las
formalidades o exigencias que le dan a la confesión ficta el asertivo de
plena prueba.

Cabe destacar, que la falta de contestación de la demanda en el Derecho


Venezolano, origina la Confesión Ficta, constituyéndose una presunción
de confesión, la cual recae sobre los hechos narrados en la demanda, y
ella se caracteriza por ser una presunción IURIS TANTUM, admitiendo
prueba en contrario, por lo cual el demandado tiene la carga de
desvirtuar esa confesión realizada según la ficción legal, siendo el
contumaz en este caso quien lleva la carga de la prueba. Entendiéndose
por contumaz la persona que debidamente citada a comparecer en juicio
no lo hace en el plazo legal conferido, o que abandone el lugar después de
haber comparecido.

Es por ello, que las pruebas que el demandado confeso puede llevar a
cabo son todas aquellas, que comprueben la falsedad, inexactitud o
inexistencia de los hechos alegados en la demanda. Ahora bien, existen
muchas opiniones en cuanto a los tipos de prueba y la libertad que tiene el
demandado para ejecutarla.

De allí que, muchos tratadistas sostienen que el demandado confeso tiene


una libertad de prueba en sentido amplio; lo cual resulta ilógico, ya que el
demandado tiene oportunidad para alegar todas las defensas y
excepciones que considere pertinentes, es en la contestación al fondo de la
demanda, es decir, momento en el cual este no realiza dicho acto,
perdiendo de esta manera la oportunidad de promover las pruebas en
sentido amplio sin ningún tipo de restricción, excepto aquellas
contempladas en la Ley, por esta razón dicha libertad de prueba que
posee el demandado, debe ser considerada en forma restringida, debido a
la omisión producida, donde no se puede admitir ninguna prueba, excepto
los hechos extraños a la contraprueba de la confesión, dando como
resultado que el demandado no pueda introducir hechos nuevos a la litis,
es decir, debe promover las pruebas que desvirtúen el contenido de la
demanda, sin agregar un nuevo hecho a la misma.

Para concluir, es importante señalar que la confesión es considerada


como la reina de las pruebas, y por constituir una clase de éstas; la
confesión ficta se debe conocer como una prueba autentica, razón por la
cual tendrá los mismos efectos de la confesión, es decir, que se va a
estimar como plena prueba en contra del que la prestó; aunque al
respecto existan diversas opiniones en cuanto al tipo y libertad de pruebas
que el demandado contumaz pueda alegar en el proceso de rebeldía; esta
libertad se refiere a la que posee al momento de alegar algo que le
favorezca cuando se encuentra en la situación del confeso.

Partiendo desde otro punto de vista, es de suma importancia que la


reconvención no va a constituir una defensa, sino un ataque, puede ese
demandado interponer una pretensión independiente, fundamentada en
el mismo título, o diferente titulo que la del actor con el fin de ser resuelto
en el mismo proceso y mediante la misma sentencia por razones de
conexión y de economía procesal. De aquí, por efectos de la reconvención
el demandado se convierte en actor y el actor en demandado,
traduciéndose de esta manera en una acción de actor contra actor.

Recomendaciones.
Finalizada la investigación, el autor procede a presentar las
recomendaciones, las cuales han sido el resultado del desarrollo de los
objetivos planteados durante la misma.

1. Siendo que la falta de contestación a la demanda produce la


Confesión Ficta y esta constituye una presunción de la Confesión del
demandado sobre los alegatos presentados por el demandante en el libelo
de demanda, el autor recomienda que cuando está verificada en el juicio
sea tomada como plena prueba de la parte actora.

2. Producida la Confesión Ficta, podrá el demandado promover y


evacuar prueba que le favorezca no obstante solamente podrá el confeso
proponer aquella que comprueben, la falsedad, inexactitud o inexistencia
de los hechos alegados a la demanda; de allí que el autor recomienda a los
profesionales del Derecho estudiar la pruebas que pretendan presentar en
el lapso probatorio para la defensa de su representado considerado
contumaz.

3. Por considerar la prueba de Confesión como la reina de la prueba,


el autor recomienda a los colegas dar contestación a la demanda, aunque
sea sin muchas formalidades; e decir mediante simple diligencia si es
preciso, por cuanto de no hacerlo habrá sometido a su representado una
confesión de todos los hechos que la parte actora ha presentado,
encontrándose así el demandado en una notable y desventajosa posición
en el proceso.

4. La reconvención como defensa del demandado, se recomienda a los


abogados que deben tener claro que la acción y la reconversión no
constituyen juicios separados, si no uno solo, cuya decisión ha de abarcar
la materia relacionada con esas acciones, en ese juicio no puede
considerarse totalmente vencida la parte que al sucumbir en su propia
acción obtiene sentencia favorable en la que propuso sus adversario.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

RIVERA, R. (2.006). LAS PRUEBAS EN EL DERECHO VENEZOLANO. 4ta


Edición.

ECHANDIA, H. (1.981). TEORÍA GENERAL DE LA PRUEBA JUDICIAL. Tomo


I y Tomo II. 5ta Edición.

RENGEL, R. (1999). TRATADO DE DERECHO PROCESAL CIVIL


VENEZOLANO. Volumen IV.

CONSTITUCIÓN DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA (1.999),


Publicada en Gaceta Oficial N° 38.860 el 30 de diciembre de 1999.

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Aires. Ediciones Desalma.
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EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA, EN SALA CONSTITUCIONAL, en
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Dr. Jesús Eduardo Cabrera Romero

EL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTO CIVIL VENEZOLANO (1.916)


Lucarelli, E. y Correa, E. (1993) Cómo hacemos para enseñar a aprender.
Buenos Aires. Santillana.

La dogmática jurídica es una disciplina perteneciente al Derecho, cuyo


método se basa en la de complejos sistemas de carácter formal, compuestos
por dogmas jurídicos o tipos. Tales dogmas han de extraerse del contenido
de las normas jurídicas positivas, utilizando la abstracción, y siguiendo una
serie de operaciones lógicas que otorgan a la dogmática jurídica un carácter
eminentemente sistemático.

En contraposición al método exegético, en el que la interpretación de la


norma se sustenta en el sentido de las palabras reflejadas en el derecho
positivo, el método dogmático se atiene a los principios doctrinales como
medio principal para interpretar el sentido de la norma jurídica. Estudia el
contenido normativo de las leyes, de todo un sistema jurídico o de sectores
concretos de cada sistema jurídico y la fuerza socialmente organizada con el
derecho dogmático son dos normas jurídicas. Además este modelo se basa
fundamentalmente con las fuentes formales que integran el ordenamiento
jurídico, vale decir con las siguientes fuentes:

La ley: Constituye, en la mayoría de los ordenamientos jurídicos modernos,


fuente primordial y directa del derecho. Nuestro legislador ha adoptado una
posición radical al respecto, ya que no sólo establece el principio de la
primacía de la ley (arts. 1 y 2 del CC), sino que no admite otras fuentes
formales directas distintas a ella. Efectivamente, conforme al artículo 4 del
CC, el silencio de la ley se suple, en primer término, con otras disposiciones
de la misma Ley y si aún hubiere dudas, se aplicarán los principios generales
del derecho, los cuales deben ser inferidos de la propia ley. En atención a que
la ley es la única fuente formal directa de derecho en nuestro ordenamiento
jurídico.

La analogía: es un principio de interpretación del Derecho. Se sustenta en la


semejanza que debe existir entre el caso previsto y el no previsto, evitando
así la diferencia radical entre ambos. Es un método o instrumento para la
interpretación jurídica que se corresponde fundamentalmente con la tarea
de los jueces (y no tanto con la tarea de los legisladores). Así, las lagunas de
la ley deben ser colmadas, a través de la tarea jurisdiccional, a partir del
principio que reza "donde hay la misma razón legal debe existir igual
disposición de derecho.

La Analogía Jurídica-Integración de la ley

Es una operación llevada a cabo por los intérpretes o agentes del derecho, es
un método desintegración jurídica mediante el cual se atribuye a un caso o a
una materia que no encuentra una reglamentación expresa en el
ordenamiento jurídico, la misma disciplina prevista para un caso y para una
materia similar. La Analogía Jurídica presenta un doble papel en la
interpretación de la ley.

Los principios generales del derecho: Los principios generales del Derecho
son los enunciados normativos más generales que, a pesar de no haber sido
integrados formalmente al ordenamiento jurídico, se entiende que son parte
de él, porque sirven de fundamento a otros enunciados normativos
particulares, o bien recogen de manera abstracta el contenido de un grupo
de ellos. Son conceptos o proposiciones de naturaleza axiológica o técnica
que informan la estructura, la forma de operación y el contenido mismo de
las normas, grupos normativos, conjuntos normativos y del propio Derecho
como totalidad. Estos principios son utilizados por los jueces, los legisladores,
los creadores de doctrina y por los juristas en general, sea para integrar
lagunas legales o para interpretar normas jurídicas cuya aplicación resulta
dudosa.

Parte dogmática en la constitución de Venezuela: En la Constitución


venezolana la parte dogmática está constituida por los Principios
Fundamentales que determinan la configuración política y territorial del
Estado venezolano, así como por la enumeración y regulación de los
Derechos Fundamentales, sus garantías y los deberes. Por otro lado se
incluyen los principios rectores de la política social y económica. De esta
manera, la parte dogmática se compone de: Título I, Principios
Fundamentales (artículos 1 a 9) Título II, Del Territorio, demás Espacios
Geográficos y la División Política Capítulo I, Del Territorio y demás Espacios
Geográficos (artículos 10 a 15) Capítulo II, De la División Política (artículos 16
a 18) Título III, De los Deberes, Derechos Humanos y Garantías Capítulo I,
Disposiciones Generales (artículos 19 a 31) Capítulo II, De la Nacionalidad y
de la Ciudadanía Sección Primera, De la Nacionalidad (artículos 32 a 38)
Sección Segunda, De la Ciudadanía (artículos 39 a 42) Capítulo III, De los
Derechos Civiles (artículos 43 a 61) Capítulo IV, De los Derechos Políticos y
del Referendo Popular Sección Primera, De los Derechos Políticos (artículos
62 a 70) Sección Segunda, Del Referendo Popular (artículos 71 a 74) Capítulo
V, De los Derechos Sociales y de las Familias (artículos 75 a 97) Capítulo VI,
De los Derechos Culturales y Educativos (artículos 98 a 111) Capítulo VII, De
los Derechos Económicos (artículos 112 a 118) Capítulo VIII, De los Derechos
de los Pueblos Indígenas (artículos 119 a 126) Capítulo IX, De los Derechos
Ambientales (artículos 127 a 129) Capítulo X, De los Deberes (artículos 130 a
135)

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