0% encontró este documento útil (0 votos)
32 vistas6 páginas

Citas Textuales

Cargado por

chakito777
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
32 vistas6 páginas

Citas Textuales

Cargado por

chakito777
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Citas textuales

Una cita textual o directa es una forma de incluir en un escrito propio


las palabras de otro texto de manera literal, es decir, sin realizar
ninguna modificación. Por ejemplo: “Los paradigmas son tan
penetrantes e invisibles que se confunden fácilmente con la verdad”
(Leonard, 2011, p. 33).
Las citas textuales suelen utilizarse en ensayos, tesis, monografías y
todo tipo de trabajos académicos, puesto que permiten tomar ideas de
otros textos para debatirlas o para reforzar nuestro punto de vista.
Para referir un discurso ajeno, existen determinadas marcas formales
que le permiten al lector identificar que está leyendo palabras que
fueron tomadas de otros textos. Además, se brinda la información
necesaria para que sea posible acudir a la fuente original de la cita.
Siempre debemos explicitar de dónde se ha tomado una cita textual y
diferenciar la propia voz de la ajena. De lo contrario, se incurre en
plagio, una forma de deshonestidad intelectual que puede acarrear
problemas y sanciones.
Para tener en cuenta: Tanto las citas textuales como la bibliografía final
de un texto se suelen elaborar siguiendo modelos metodológicos
estandarizados. Los más extendidos actualmente son las normas APA
(del inglés American Psychological Association) y MLA (del inglés
Modern Language Association).

¿Cómo citar textualmente?


Las normas APA establecen que las citas textuales deben incluir una
referencia entre paréntesis con la siguiente información:

Apellido del autor. Es el primer dato que se ofrece para identificar el


texto fuente. En algunos casos, si el autor se ha nombrado antes de la
cita o está claro a quién pertenece por el contexto, puede omitirse esta
información en el paréntesis.
Año de publicación del texto. Esto es particularmente importante si
hay varios textos citados del mismo autor, ya que podrán distinguirse
por año. En caso de que haya más de uno del mismo año, se
diferencian agregando una letra minúscula luego del número y sin
espacios, comenzando por la a (por ejemplo: 2004a).
Número de páginas citadas. La mayoría de las veces van
antecedidas de las abreviaturas p. o pp. (dependiendo de si es una
página o más). En caso de ser varias páginas consecutivas, se citan la
primera y la última, separadas por un guion corto (por ejemplo: pp. 12-
16). En caso de ser más de una página pero discontinuas, se usan
comas (por ejemplo: pp. 12, 16). Algunos textos se citan con número
de parágrafo o párrafo, pero son casos poco frecuentes (por ejemplo:
§ 32).
Entonces una cita textual quedaría del siguiente modo: Si
consideramos que “se han descrito y catalogado alrededor de un
millón de especies de insectos, pero se calcula que existe una
cantidad diez veces mayor” (Deutsch, 2009. p. 135), queda claro que
queda mucho trabajo por delante para obtener un inventario completo
de la fauna del planeta.
Para tener en cuenta: Los datos que se consignan entre paréntesis en
una cita textual siempre deben remitir a la bibliografía, donde se
encuentran las referencias completas de todos los textos.
Tipos de cita textual
En función de la extensión de las citas, se diferencian:
Citas cortas (menos de 40 palabras). Deben ir incorporadas al texto,
sin interrumpir su flujo ni su diagramación. Se enmarcan entre comillas
(que indican el inicio y el final de la cita) y van acompañadas por una
referencia con los datos bibliográficos del texto original entre
paréntesis, que se referencia completo en la bibliografía.
Citas largas (40 palabras o más). Deben colocarse en un párrafo
aparte, separadas del margen izquierdo de la página con una sangría
mayor que el cuerpo del texto y con la tipografía un punto más chica.
En este caso, no se requieren comillas. Luego de la cita, deben
incluirse los datos bibliográficos correspondientes.
En ambos formatos de citas, los elementos pueden colocarse en
diferente orden, según se quiera poner el énfasis en el autor o en la
cita propiamente dicha:
Cita textual narrativa o con énfasis en el autor. Por ejemplo: En
este trabajo sostenemos, tal como afirma Di Tullio (2003), que “la
identidad lingüística proviene de la lengua materna” (p. 29).
Cita textual entre paréntesis o con énfasis en el contenido. Por
ejemplo: En este trabajo sostenemos que “la identidad lingüística
proviene de la lengua materna” (Di Tullio, 2003, p. 29).
Ejemplos de citas textuales
Ejemplos de citas textuales cortas
Como podemos constatar en las investigaciones de Foucault (2001), la
noción de locura forma parte integral de la razón, dado que “no existe
civilización sin locura” (p. 45).
Si analizamos la literatura francesa antes de la revolución, veremos
que “la literatura ilegal formaba por sí sola un mundo aparte, un sector
especial del comercio del libro” (Darnton, 2008, p. 51).
Conviene, en ese sentido, acudir al psicoanálisis: “La doctrina del ser
se manifiesta a raíz de la introyección [castración] del lenguaje en el
individuo” (Tournier, 2000, p. 13).
Así lo afirma en su prólogo a la obra Elena Vinelli, cuando sostiene
que “es la construcción sociocultural de los géneros la que viene a
diferenciar la subjetividad femenina de la masculina” (2000, p. 5),
dándonos a entender el semblante feminista que subyace a la novela
de Sara Gallardo.
No ha de esperarse, entonces, mucho más de estas investigaciones,
excepto “el breve desencanto de dar con la verdad insospechada”,
como afirma Evers (2005, p. 12) en su célebre diario de
investigaciones.
Ejemplos de citas textuales largas
Así, podemos leer en la novela de Gallardo (2000):
Pero las mujeres pasan siempre en grupos. Me escondí y esperé. La
Mauricia pasó con su botijo y la arrastré. Cada día se escapó después
para encontrarme, temblando por el miedo al marido, a veces
temprano y a veces tarde, a aquel lugar que yo conozco. En la casa
que hice por mi mano, para vivir con mi mujer, en la misión del gringo
noruego vive con su marido (p. 57).

A esto conviene contraponer la visión del autor francés:


En las religiones universales, del tipo del cristianismo y del budismo, el
pavor y la náusea preludian las escapadas de una vida ardiente
espiritual. Ahora bien, esta vida espiritual, que se funda en el refuerzo
de las prohibiciones primeras, tiene sin embargo el sentido de la fiesta
(Bataille, 2001, p. 54).
La escritura constituye un punto de encuentro y desencuentro de las
miradas más positivas y más románticas en torno al hecho literario. En
ese sentido, es útil la distinción que hace Sontag (2000):
He aquí la gran diferencia entre la lectura y la escritura. Leer es una
vocación, un oficio en el cual, con la práctica, uno está destinado a ser
cada vez más experto. Como escritor, lo que uno acumula son ante
todo incertidumbres y ansiedades (p. 7).
Este concepto de “devenir” puede encontrarse disperso a lo largo y
ancho de la obra del filósofo. Sin embargo, su esclarecimiento parece
ser materia complicada:
Devenir nunca es imitar, ni hacer como, ni adaptarse a un modelo, ya
sea el de la justicia o el de la verdad. Nunca hay un término del que se
parta, ni al que se llegue o deba llegarse. Ni tampoco dos términos
que se intercambien. La pregunta “¿Qué es de tu vida?” es
particularmente estúpida, puesto que a medida que alguien deviene,
aquello en lo que deviene cambia tanto como él […]. Se acabaron las
máquinas binarias: pregunta-respuesta, masculino-femenino, hombre-
animal, etc. (Deleuze, 1980, p. 6).
En este mismo sentido, en la correspondencia entre Sigmund Freud y
Albert Einstein, es posible leer lo siguiente:
Es usted mucho más joven que yo, y puedo esperar que para cuando
llegue a mi edad se cuente entre mis “partidarios”. Como yo no estaré
en este mundo para comprobarlo, solo puedo anticipar ahora esa
satisfacción. Ya sabe lo que pienso ahora: “Anticipando
orgullosamente tan alto honor, disfruto ahora…” [Este fragmento es
una cita tomada del Fausto de Goethe]. Cordialmente y con invariable
admiración y respeto, Sigmund Freud (1932, p. 5).

Signos especiales
Las citas textuales pueden presentar algunos de los siguientes signos,
abreviaturas o caracteres especiales:

Corchetes. La aparición en medio de una cita corta o larga de un texto


entre corchetes significa que eso no forma parte de la cita, sino que
pertenece al investigador, quien se ve obligado a aclarar o añadir algo
para que pueda entenderse el texto citado correctamente.
Ibíd. o ibídem. Esta expresión en latín significa “allí mismo” y se
emplea en algunos sistemas de referencia para indicar al lector que
una cita textual pertenece al libro citado inmediatamente antes.
Op. cit. Esta locución latina significa “obra citada” y se emplea en los
casos en que existe un solo texto consultado de un autor que se cita
varias veces, de modo que se evita volver a mencionar los datos
bibliográficos y se varía solo el número de página.
Et al. Esta abreviatura latina significa “y otros” y se emplea para los
casos de obras con un autor principal y numerosos colaboradores,
demasiados como para listarse en su totalidad. Por ende, se cita el
apellido del primer autor y se acompaña de esta abreviatura.
Puntos suspensivos entre paréntesis (…) o corchetes […]. La
aparición en medio de una cita corta o larga de estos signos señala al
lector que una parte del texto original ha sido omitida en la cita.
¿En qué se diferencia la cita textual de la paráfrasis?
La paráfrasis es una forma de citar una idea de otra persona de una
manera no literal. A diferencia de la cita textual, que es un préstamo
del texto original que no se modifica en absoluto, una paráfrasis es
una reinterpretación de un pensamiento ajeno, expresado con las
palabras del autor que lo toma.

En este caso, alguien lee las ideas de otro autor y luego las explica en
sus propios términos. Por lo general, se parafrasea para resumir lo que
otra persona ha expresado o para hacerlo más comprensible. Tal como
en las citas textuales, se debe respetar la autoría del texto original
agregando la referencia correspondiente. Por ejemplo:

Como bastante se ha dicho en numerosos libros de física cuántica, las


leyes absolutas del universo con que el hombre moderno pretendió
explorarlo y comprenderlo resultan ser mucho más flexibles y relativas
(Einstein, 1960) de lo que se suponía.

También podría gustarte