LA MASACRE DEL SALADO
HECHO POR:
MARIO ANDRÉS MENDOZA CORDERO
MATERIA:
: CRIMIOLOGÍA
PROFESOR:
FABIÁN VEGA
INSTITUTO TÉCNICO DE VALLEDUPAR INSTEUPAR
DEPARTAMENDO DEL CESAR
VALLEDUPAR
2024
ÍNDICE
1. HECHOS
a) Planeación de la masacre.
b) La masacre (16-21 de febrero del 2000)
2. CAUSAS
a) Motivación.
3. CONSECUENCIAS
4. PERSONAJES
a) Victimas
b) Victimarios (perfiles)
5. CONCLUSIÓN
6. BIBLIOGRAFÍA
INTRODUCCIÓN
Las masacres son una modalidad de violencia que se caracteriza por causar la muerte a varias
personas indefensas y sin oposición, y a la vez, es una de las formas de violencia que más
causa un impacto fuerte hacia la población civil. La masacre de El Salado es una de las que
más destacan en la historia de las masacres en Colombia realizadas por paramilitares ocurrida
entre 1999 y el 2001 en la región de los Montes De María. Así mismo, solo en esta región, se
registraron otras 42 masacres que dejaron un aproximado de 354 muertes.
La masacre de El Salado muestra de forma clara un interés por parte de los paramilitares
hacia dicho corregimiento, cosa que motivó a la implementación de estrategias basadas en el
uso y propagación del terror como método de control territorial sobre poblaciones. Esta
estrategia empieza a ser mas utilizada a finales de la década de los 80 y a principios de la
década de los 90 evidenciado en las masacres de Trujillo, Ríofrío y Bolívar ocurridos en el
departamento del Valle del Cauca también por paramilitares y tiene su apogeo durante el
cambio del milenio.
El Salado es un corregimiento del municipio de El Carmen de Bolívar, dentro de los Montes
de María, ubicado hacia el sureste a una distancia de 18 km del casco urbano. Fue fundado en
1812, y es conocido como la capital tabacalera de la Costa Caribe, pues se convirtió en el
corregimiento más grande y más próspero de dicho municipio, debido a que cultivaba y
procesaba el tabaco y por la fertilidad de sus tierras, favorecida por sus acuíferos, permitió
que se convirtiera en una despensa agrícola donde también se producía ahuyama, ajonjolí,
maíz, yuca y ñame.
La región de los Montes de María es una prolongación de la Serranía de San Jerónimo de la
Cordillera Occidental, en la parte central de los departamentos de Bolívar y Sucre, en la
región Caribe y está conformada por quince municipios: San Jacinto, San Juan Nepomuceno,
María La Baja, Córdoba, Zambrano, El Guamo y El Carmen de Bolívar, San Onofre, Ovejas,
Chalán, Colosó, Morroa, Toluviejo, San Antonio de Palmito, Los Palmitos y parte de
los municipios de San Onofre, El Carmen de Bolívar, María La Baja, San Juan
Nepomuceno y San Jacinto.
1. LOS HECHOS
Antes de la masacre del 2000, el corregimiento de El Salado ya había tenido casos similares
puesto que en 1997 los paramilitares llevaron a cabo una masacre en la que 4 personas
resultaron ser víctimas letales, 1 persona desaparecida y 6 resultaron heridas, hecho que
evidencia que esta zona estaba sometida por la violencia durante un extenso periodo de
tiempo.
a) Planeación de la masacre
La masacre de El Salado fue planificada en la finca El Avión, perteneciente al municipio
de Sabanas de San Ángel en el departamento del Magdalena por los jefes paramilitares del
Bloque Norte Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge 40”, así como por
John Henao, alias “H2”, delegado de Carlos Castaño, quienes también lo coordinaron.
b) La masacre (16-21 de febrero del 2000)
Antes de entrar en detalles con lo ocurrido los días del 16 al 21 de febrero, cabe destacar
que la masacre no solo se dio en el corregimiento de El Salado, sino también en los
municipios de sus alrededores, sin embargo, se reconocen como pertenecientes a esta
debido a que fueron víctimas de todos los actos atroces como asesinatos y torturas de
distintos tipos perpetuados por los paramilitares en su recorrido hacia el corregimiento de
El Salado.
El 16 de febrero, en una vía que conduce de El Salado al Carmen de Bolívar, un grupo
paramilitar comandado por Francisco Robles Mendoza, alias ‘Amaury’ colocó un retén en
un lugar conocido como la Loma De Las Vacas, en dicho retén, detienen a un vehículo en
donde se transportaba Edith Cárdenas Ponce y otros pasajeros más, acto seguido, los
paramilitares interrogan y revisan a dichas personas para encontrar marcas que
comprueben el transporte de cargas de campaña o porte de armas, en la búsquedas de estas
marcas, “Nicolas”, quien era cercano a “Amaury” determinó como guerrillera a Edith
Cárdenas, razón por la cual la asesinan por medio de una apuñalada, seguido de esto,
asesinan a otro pasajero llamado Carlos Eduardo Díaz Ortega, el cual era conocido como
Manuel Díaz. La señora María Cabrera (promotora de la salud de El Salado) y su esposo
fueron librados por los paramilitares, la señora María y su esposo tomaron rumbo hacia el
Carmen de Bolívar donde informó a sus familiares de lo sucedido, acción que desembocó
el desplazamiento de los habitantes de El Salado hacia los montes cercanos. Estando en e
mismo sitio, el grupo de Amaury cometió dos actos de asesinato adicionales.
Al mismo tiempo, en el corregimiento Canutal del municipio de Ovejas, el grupo
paramilitar comandado por “El Tigre” se dividió en dos subgrupos; el uno se dirigió hacia
el corregimiento Canutalito y la vereda Pativaca, y el otro hacia el corregimiento Flor del
Monte, veredas El Cielito y Bajo Grande. Estos, a medida que avanzaban, dejaban cada
vez más un sendero de muertos y secuestrados que es n su mayoría eran personas acusadas
de ser guerrilleros o colaboradores de estos.
Más adelante, el grupo colocó un reten en la vía Canutal donde mataron a otras personas.
Luego de un tiempo, el grupo siguió adentrándose al corregimiento del Canutalito donde
interceptaron y capturaron a Domingo Ezequiel Salcedo (miembro de la guerrilla) persona
la cual sería obligada a cooperar con ellos a cambio de su vida. Al ingresar a Canutalito,
interceptaron y reunieron a personas que habían sido denunciadas por Domingo Ezequiel
Salcedo para luego matarlas transmitiendo un mensaje de terror a las poblaciones.
Después de salir de Canutalito, se dirigieron hacia la vereda Pativaca, específicamente en
la casa de la familia Núñez, familia que luego fue asesinada tras ser acusada por Domingo
Ezequiel Salcedo y otro desertor de las FARC apodado como “Abelino”.
Simultáneamente, el segundo grupo colocó un retén en la vía Flor del Monte – Bajo
Grande, donde detuvieron y mataron degollado a Dayro de Jesús González Olivera.
Después incursionaron en las veredas El Cielito y Bajo Grande donde cometieron mas
asesinatos tras ser denunciado por Domingo Ezequiel.
La incursión hacia Córdoba desde Ovejas con una parte del grupo de “El Tigre” que se
concentró en la finca El 18 y bloqueó la vía a La Sierra, así como la incursión del grupo de
“Cinco Siete” por la vía a Zambrano, ocasionó nuevas víctimas en la ruta del terror
paramilitar.
En cuanto a el enfoque a la infantería marina, quien tenía el control de la zona de El
Salado, el ganadero y político Miguel Nule Amín reportó al comando del BAFIM Nº 5 el
robo de 400 cabezas de ganado, de las fincas Santa Helena y La Nubia ubicadas entre los
municipios de San Onofre y Toluviejo por parte del Frente 35 de las FARC. Nule informó
que el ganado estaba en el corregimiento Macayepo. El gobernador de Sucre, Eric Morris,
se contactó con el comandante de la Primera Brigada de Infantería de Marina para
informarle del robo de ganado y la presencia guerrillera, insistiendo en el despliegue de
una acción inmediata. El Comando de la Primera Brigada de Infantería de Marina ordenó
mover dos compañías del BACIM Nº 31 hacia el sector Los Números y dos más hacia
Macayepo, mientras replegó otras cuatro, razón por la cual el corregimiento quedó sin
protección militar. Suceso altamente relevante debido a que la presencia de la infantería
era esencial puesto que este corregimiento ya se había expuesto a situaciones similares de
violencia, sin contar que el 23 de diciembre de 1999 un helicóptero lanzó volantes sobre el
casco urbano de El Salado con amenazas a sus habitantes advirtiéndoles que comieran,
bebieran y celebraran las fiestas de fin de año, pues éstas serían las últimas, por lo cual
se debió haber tomado en cuenta el riesgo que esa amenaza conlleva en esa zona que ya de
por sí tenía antecedentes de violencia.
El 17 de febrero, el grupo de “Amaury” retomo su incursión al Salado, no obstante, en el
camino tuvo múltiples enfrentamientos con el frente 37 de las FARC en donde eran
perseguidos por estos mismos.
Por otro lado, los habitantes del salado que habían escapado a los montes debido a la
noticia que la señora María Cabrera y su esposo habían transmitido, estaban volviendo a
sus casas debido a que las condiciones en el monte eran demasiado precarias para poder
vivir.
Al mismo tiempo, el grupo del jefe paramilitar “El Tigre” continuó la ruta hacia El Salado
sin combates con la guerrilla; y el grupo de “Cinco Siete” se dirigió hacia el campamento
central del Frente 37 de las Farc en la finca Las Yeguas, ubicada entre el corregimiento El
Salado y la vereda La Sierra. “Cinco Siete” es el primer comandante paramilitar que
reconoce que el campamento central del Frente 37 de las FARC no estaba en el pueblo de
El Salado sino en la citada finca. A su llegada a ella encontró el campamento vacío.
Mientras la masacre se desarrollaba dentro del territorio, la Infantería de Marina reportaba
informaciones de inteligencia sobre una inminente incursión de las Farc hacia los cascos
urbanos de El Carmen de Bolívar y Ovejas, razón por la cual se ordenó a los Bafim Nºs 5,
31 y 33 que adelantaran acciones de protección de los mismos, reforzando así las partes
externas al territorio de la masacre.
El día 18 de febrero de 2000 El grupo de “Amaury” continuó siendo atacado y perseguido
por la guerrilla, razón por la cual pidió apoyo de los grupos de “El Tigre” y “Cinco Siete”
que venían desde Ovejas y Zambrano. Por causa del apoyo de los demás grupos, los
paramilitares lograron repeler las fuerzas de los guerrilleros de las FARC. Esta situación
peligrosa que ocurria en las afueras de El Salado generaban terror ente los habitantes.
Luego de que la guerrilla se retiró, el pueblo quedó en manos de las fuerzas paramilitares.
En la incursión paramilitar, el helicóptero artillado que los apoyaba impactó una casa
ubicada en la calle principal del pueblo, la cual conserva las huellas de los impactos de
bala en el techo. Allí cayó la primera víctima del poblado: Libardo Trejos Garrido.
Los grupos de “Amaury” y “El Tigre” entraron al pueblo, mientras el de “Cinco Siete”
cerraba el cerco desde los cerros; entonces empezaron a recorrerlo pateando las
puertas de las casas y obligando a los pobladores a salir y dirigirse hacia el parque
principal acusando a lo habitantes de ser colaboradores de la guerrilla. Las personas que
se habían escondido en sus casas fueron sacadas a la fuerza y conducidas hacia el
parque principal y las personas que intentaban escapar yendo por el monte fueron
asesinadas. Una vez reunida la población en el parque principal, los paramilitares
separaron a las mujeres, los hombres y los niños. Las mujeres con niños fueron encerradas
en la casa de la señora Margoth Fernández Ochoa ubicada frente a la cancha de
microfutbol, las mujeres fueron ubicadas en las escaleras de la iglesia y los hombres en
fueron colocados en la cancha frente a las mujeres, del mismo grupo de mujeres. Algunas
fueron obligadas a cocinarle a los paramilitares durante los dos días de estadía que estos
iban a tener en el corregimiento. Luego de eso, el grupo de Amaury y el tigre iniciaron la
matanza. Luego de cada ejecución, los paramilitares, que habían sacado los
instrumentos musicales de la comunidad que estaban en la Casa de la Cultura,
comenzaron a tocar una tambora. En otras palabras, los paramilitares utilizaba los
instrumentos musicales de la casa de cultura para hacer lo que se le conoce como “la fiesta
de sangre” que consistía en pender equipos y hacer sonar los instrumentos después de cada
ejecución, así mismo, robaban las tiendas para poder abastecerse de alcohol o comida.
Después de la primera ejecución, los paramilitares interrogaban a las víctimas sobre la
presencia de las guerrillas en el pueblo, exactamente hacían preguntas cómo “ si vienen, si
les cocinan, si tienen mujeres”, a su vez también les hicieron quitarles la ropa y
posteriormente, los revisaban en busca de marcas o indicios que indiquen que so
combatientes o que han llevado cargamento de campaña e incluso, buscaron marcas como
la ausencia de vellos en las piernas por uso diario e las botas pero ninguna de las víctimas
pudo ser identificada de ese modo, pero aún desconfiando de la fiabilidad del método,
recurrieron a pedir las identificaciones de las víctimas, lo que significa que sí existía un
listado de personas guerrilleras pero que ninguna de ellas estaba en el pueblo por el
momento por lo que optaron por utilizar métodos de tortura y ejecución con el fin de
lograr la cooperación de las víctimas, entonces se hizo énfasis en los “caratapada” y el “
sorteo”: fueron forzados a enumerarse y el que tuviera el número antes previsto era sacado
a la fuerza y ejecutado e incluso, en algunas ocasiones, optaron por utilizar métodos de
tortura como amarra una soga al tórax y el cuello de la víctima y luego halar con extremos
opuestos en direcciones opuestas hasta llegar al límite de estrangulación como fue el caso
de Desiderio Francisco Lambraño que luego de haber pasado por dicha tortura, fue
acribillado estando moribundo y luego apuñalado en el cuello con la bayoneta de un fusil,
Por otro lado, los “caratapada” mataban a cada persona que culpaban de tener algún
vínculo con la guerrilla. Los “caratapadas” Sacaron a Emiro Cohen Torres, comerciante y
ex –concejal de El Carmen de Bolívar, que fue culpado de ser colaborador de la guerrilla
por ser dueño de un carro; lo llevaron hasta la calle que separa la cancha y la Iglesia, allí
aplicaron la forma de tortura anteriormente mencionada. Luego hicieron lo mismo con
Oscar Antonio Meza Torres, a quien además le insertaron la bayoneta del fusil en el
cuello. Luego sacaron a Enrique Medina Rico, un hombre de 60 años, a quien le
encontraron una carne en su casa y lo acusaron de provenir de ganado robado. Fue llevado
a la cancha y baleado. También fueron señalados y luego baleados Justiniano Pedroza, de
59 años, y Néstor Tapia, de 58.
Luego de haber matado a los hombres, los paramilitares se centran en las mujeres
insultándolas e interrogándolas sobre el paradero de las novias de los comandantes de la
guerrilla (refiriéndose a Boris o Camacho) seleccionaron a Neivis Arrieta y comenzaron a
interrogar a las otras sobre su vínculo afectivo con el comandante guerrillero, alias
“Camacho”. Ante la ausencia de información, acercaron a un encapuchado, uno de los
desertores de las Farc, quien afirmó que ella era la novia del comandante guerrillero, como
consecuencia, Ella fue llevada por los victimarios a un árbol contiguo a la cancha de
microfútbol, donde la desnucaron y luego la empalaron, introduciéndole un palo por la
vagina. De ahí en adelante se produjeron otras muertes hacia mujeres.
También se dieron fenómenos de violencia como la violación debido a que antes de que
comenzara la masacre, una joven de 18 años de edad fue retenida en el patio de una casa
para luego ser llevada a un monte por una paramilitar con el objetivo de encontrarse con
un paramilitar que llevó a cabo la violación. A su vez, también fue registrado el caso de
una menor de edad la cual fue encontrada en estado crisis cosa que indica una posible
violación masiva. Mientras la fiesta de sangre seguía en el parque principal, los
paramilitares continuaron recorriendo el pueblo desocupando las tiendas y arrasando con
los bienes que los habitantes de El Salado tenían en sus casas.
El fin de la masacre el día 18 de febrero sólo llegó cuando uno de los victimarios recibió
en su radio de comunicaciones la orden de parar la masacre, con el énfasis de que habían
matado mucha gente inocente. Entonces los paramilitares decidieron distribuir entre los
sobrevivientes una parte de las mercancías que habían sustraído de las tiendas,
ordenándoles que se dirigieran a sus casas y que prepararan comida. Se les dijo que las
puertas de las casas permanecieran abiertas, pues ellos se iban a quedar en el pueblo. No
les permitieron llorar ni enterrar los cuerpos de sus familiares, vecinos y amigos
asesinados. Mientras los sobrevivientes de El Salado permanecían en estado de zozobra
dentro de sus casas, los paramilitares deambularon por el pueblo durante el resto del día y
la noche, consumiendo licor y poniendo música. Al mismo tiempo, los rumores
generalizados sobre lo que estaba ocurriendo hicieron que los habitantes de la vereda La
Sierra decidieran huir a los montes. Sólo hasta el 18 de febrero el Comando de la Primera
Brigada de Marina ordenó el despliegue de acciones para operar en el territorio de la
masacre a través de unidades de los Bafims Nº 5, 31 y 33.
El 19 de febrero los paramilitares siguieron su recorrido por el corregimiento, a su vez,
dejaron grafitis en las paredes con insultos y mensajes violentos dirigidos hacia las
guerrillas. A las 5 de la tarde los paramilitares informan que se irán del corregimiento y
que la infantería marina viene hacia El Salado, por lo que se replegaron por la vía El
Salado, vereda La Sierra en el municipio de Córdoba y también las vías a Zambrano y la
vereda El Balguero.
Una hora después, la compañía Orca del Bafims N° 31 llegó al casco urbano del
corregimiento de El Salado, Los sobrevivientes comenzaron a recoger a sus muertos, los
subieron en mesas y los colocaron en el interior de la Iglesia para velarlos durante la
noche.
El 20 de febrero Los sobrevivientes de El Salado, en coordinación con la Infantería de
Marina, decidieron cavar fosas comunes para enterrar a los muertos, considerando su
avanzado estado de descomposición como consecuencia de la exposición a la intemperie
por más de 24 horas. Se cavaron cuatro fosas comunes en las áreas aledañas al parque
principal y allí fueron colocados los cuerpos envueltos en hamacas. Una parte de los
cuerpos fue enterrada en fosas comunes y otra en el cementerio ubicado en las afueras del
casco urbano.
La Infantería de Marina advirtió a los sobrevivientes que no fuesen a salir del pueblo, pues
ellos no podían garantizarles su seguridad; a pesar de lo cual continuaron
recorriéndolo y sus alrededores en busca de sus víctimas, hasta encontrar en los montes a
la señora Pura Chamorro y la niña Helen Margarita Arrieta, de siete años de edad,
hermana de Neivis Arrieta. La niña fue hallada sin vida.
La muerte de Helen deja en evidencia las condiciones deplorables y vulnerables de las
personas que, por causa del temor y en búsqueda de la supervivencia, intentaron escapar al
monte en donde se toparon con a la escasez de alimentos, agua y la exposición a la
intemperie en lugares bastante calientes y expuestos a accidentes y a ataques de animales
peligrosos que fácilmente pueden ocasionar la muerte.
El 21 de febrero la situación se prolongó debido a que todavía había paramilitares por las
cercanías de El Salado, y no solo por la vía de La Sierra, si no que también estaba el grupo
de Amaury por la vía a Canutalito y la vereda de El Balguero. Mientras se movían,
seguían acusando a gente de ser guerrillera y así mismo, ejecutándolos.
2. CAUSAS
a) Motivación
El motivo por el cual los paramilitares incursionaron en el corregimiento del salado fue el
control del territorio. Sabemos que los paramilitares surgieron en respuesta a las guerrillas
de extrema izquierda por lo que entre el paramilitarismo y las guerrillas siempre habrá un
tipo de enemistad, la masacre de El Salado fue planificada y ejecutada con el fin de
infundir miedo y controlar la región mandando diversos mensajes tanto a la población
cercana, como a los propios guerrilleros, se buscaba el dominio sobre la zona, eliminar a
supuestos colaboradores de las guerrillas y enviar un mensaje a la población de que
cualquier colaboración hacia las guerrillas será gravemente castigada. Así mismo,
también se buscó mandar un mensaje a las guerrillas, se buscaba demostrar de lo que eran
capaces de hacer con en el fin de infundir terror y respeto.
3. CONSECUENCIAS
Entre las consecuencias de la masacre de El Salado, encontramos principalmente la
gran cantidad de fallecidos por distintos municipios lo cual ya de por si es una gran
lástima puesto que se estima que el número de víctimas podrías sobre pasar los 100.
Otra consecuencia bastante grave es el desplazamiento forzado que vivieron muchas
familias de dicho corregimiento con el fin de tener esperanzas para poder sobrevivir
puesto que los habitantes pasaban mucho miedo con respecto a lo sucedido en los
alrededores, este desplazamiento fue tan grave que de 7000 habitantes que tenía el
corregimiento, solo 730 personas aproximadamente han podido regresar, convirtiendo
casi a el corregimiento del salado en un “pueblo fantasma”
Además de esas dos consecuencias, está también el daño psicológico y emocional que
la masacre lastimosamente dejó en los habitantes de la región, puesto que fueron
expuestos a situaciones de mucho estrés y de muchas acciones atroces, sin olvidar
también el dolor que estas dejaron a los familiares de las víctimas.
4. PERSONAJES
a) Víctimas
Los 450 paramilitares que realizaron la masacre de El Salado dejaron una gran marca
en la historia debido a la gran cantidad de víctimas que dejó. Al principio se estimaba
que el número de fallecidos era entre 60 y 66, pero más tarde se demostró que pueden
ser más de 100 víctimas. Las victimas de la masacre de El Salado, en su mayoría, eran
campesinos que vivían en la región. Muchas de estas víctimas fueron torturadas,
mutiladas y asesinadas de manera brutal, dejando a las familias destrozadas y
viviendo con el trauma de la masacre, sin contar a todos aquellos que tuvieron que
desplazarse forzosamente por causa de la inseguridad que había en el momento y que,
por causa de la masacre, no pudieron volver a su tierra natal.
b) Victimarios
JEFES PARAMILITAES
Carlos Castaño: Carlos Castaño Gil, alias el Comandante, fue un jefe paramilitar
colombiano, máximo líder de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Las Autodefensas Unidas de Colombia fueron una federación de grupos
paramilitares del país autodenominados como autodefensa campesina, aliadas de
la Fuerza Pública (Fuerzas Militares y Policía Nacional) que combatían a las
guerrillas colombianas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –
Ejército del Pueblo (FARC-EP), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las
Disidencias del EPL45 todos actores armados implicados con el narcotráfico.
Castaño fue aliado del Cartel de Medellín, y conformó grupos paramilitares como
el Muerte a Revolucionarios del Nordeste.
Salvatore Mancuso: Salvatore Mancuso Gómez, conocido también por los alias
del Mono Mancuso, Santander Lozada o Triple Cero (Montería, 17 de agosto de
1964), es un narcotraficante y exjefe paramilitar colombiano de ascendencia
italiana, comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC);
desmovilizado en 2005 y extraditado a Estados Unidos en 2008. Mancuso ha
reconocido su participación en por lo menos 300 asesinatos, y es señalado de
participar en las masacres de Mapiripán, masacre de El Aro, masacre de la
Gabarra y la masacre de El Salado.
Rodrigo Tovar Pupo: Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, es un excomandante
paramilitar colombiano del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de
Colombia (AUC), que operaba principalmente en los departamentos de Cesar,
Magdalena, La Guajira, Atlántico y Santander y que es responsable de asesinatos,
masacres y secuestros en dichos departamentos a lo largo de 12 años.
Rodrigo Mercado Pelufo: Rodrigo Antonio Mercado Pelufo, alias “Cadena” o
“Rodrigo Cadena”, también llamado “el Verdugo de Macayepo” paramilitar
colombiano que fue el segundo hombre al mando del Bloque Héroes de los
Montes de María de las Autodefensas Unidas de Colombia que comandaba alias
Diego Vecino, aunque no se ha encontrado su cuerpo se presume que falleció.
Según informes de prensa Mercado Pelufo tenía fama de ser uno de los hombres
más sanguinarios del grupo paramilitar, ya que comandó la masacre de 40
personas en El Salado en el departamento de Bolívar el 17 de febrero del año
2000.
Luis Francisco Robles Mendoza: Robles Mendoza, ex jefe del bloque Héroes de
los Montes de María de las autodefensas, aceptó los cargos de homicidio
agravado, concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado, hurto
agravado y calificado, daño en bien ajeno, incendio y acceso carnal violento
5. CONCLUSIÓN
La masacre de El Salado fue un trágico suceso que conmocionó mucho a Colombia,
esta masacre que fue perpetuada por los paramilitares como forma de control/dominio
del municipio del Carmen de Bolívar que está dentro de los Montes de María, lugar
por el cual el AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) mostraba cierto interés
motivo por el cual hicieron usos de estrategias basadas en el terror y exceso de
violencia hacia la población con el objetivo de infundir miedo por medio de ciertos
mensajes dirigidos hacia la población e incluso hacia los guerrilleros.
Las consecuencias de esta masacre fueron devastadora, en especial para la comunidad
de El Salado que no solo sufrieron las pérdidas de sus seres queridos y el
desplazamiento forzoso, sino también el daño psicológico y emocional que dejó en la
región.
También cabe resaltar la responsabilidad por parte de la infantería marina y la
Armada Nacional que dejó expuesta la zona de El Salado que se encontraba bajo su
control incluso cuando esta estaba recibiendo amenazas por medio de volantes por
parte de las fuerzas paramilitares.
6. BIBLIOGRAFÍAS
https://babel.banrepcultural.org/digital/collection/p17054coll2/id/34
https://www.telesurtv.net/news/causas-masacre-salado-colombia-
20210215-0068.html
https://youtu.be/pZgjPVfasXY?si=jds7KVomrcFtiiLU