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Unidad didáctica investigación e innovación Tecnológica

Clase 03 LA CIENCIA EVOLUCION


Semestre 2024-I
Profesor Alejandro Lizardo Carrasco Linares

I.- INTRODUCCIÓN

La ciencia es producto cultural de nuestra civilización y probablemente la


invención más poderosa de la humanidad, los seres humanos actualmente vivimos
en un mundo creado por la actividad de la ciencia, se refleja en los bienes
materiales, procedimientos políticos y administrativos, organización social y el
estado que guardan los recursos naturales; es decir, nos ha proporcionado
conocimiento verificable sobre la manera en que funciona el mundo natural, y nos
ha dado al menos la posibilidad del bienestar material en un planeta que hasta
hace algunos años se consideraba con recursos finitos. Pero, ¿Cuál fue el origen
de este producto cultural? ¿Cómo se desarrolla la ciencia actualmente? ¿Cuál es
el método de la ciencia? ¿Por qué el ser humano tiene la necesidad de explicar lo
que observa? El presente ensayo tiene como propósito reflexionar, con base al
punto de vista de quien elabora el documento, cómo a través de la ciencia el ser
humano ha dado respuesta a los diferentes fenómenos que se presentan en el
mundo, generando con ello conocimiento y evolucionando científica y
tecnológicamente, de tal forma que se ha proporcionado los medios para vivir
mejor y comprender el mundo que le rodea. Para ello describimos la evolución de
la ciencia en el mundo, desde Tales de Mileto hasta nuestros días, el surgimiento
del método científico como base del desarrollo científico y tecnológico; así como,
una reflexión final sobre responsabilidad que la civilización actual tiene en la
conservación de la vida y explicación de los fenómenos naturales y humanos.

II. LA CIENCIA Y SU ORIGEN

La palabra ciencia proviene del vocablo latino Scire el cual significa saber,
conocer. El Diccionario Filosófico de Ezcurdia-Híjar y Chávez Calderón (2004) la
definen como un conocimiento que incluye una garantía de su propia validez; en la
que dicha garantía, tratándose de las ciencias experimentales, consiste en el
experimento. Es un conocimiento cierto, racional, que versa sobre la naturaleza de
las cosas o sobre sus condiciones de existencia.
Bunge (1990), la define como un cuerpo de ideas que puede caracterizarse como
conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible; y
que como actividad (investigación), pertenece a la vida social; en cuanto se aplica
al mejoramiento del medio natural y artificial, a la invención y manufactura de
bienes materiales y culturales convirtiéndola en tecnología. Así también, la
identifica como un sistema de ideas establecidas provisionalmente (conocimiento
científico), y como una actividad producto de nuevas ideas (investigación
científica). Sin embargo, estas nuevas ideas pueden no ser siempre objetivas, por
ello clasifica a la ciencia en ciencia formal y ciencia fáctica; teniendo esta última
las siguientes características:
• La ciencia es analítica, explicativa, abierta y útil.
• La investigación científica es especializada y metódica.
• El conocimiento científico es fáctico, trasciende a los hechos, claro y
preciso, comunicable, verificable, sistémico, general, legal y predictivo.

A partir de Renacimiento, como se describirá más adelante, la ciencia adquiere un


carácter inductivo, basado en el análisis. Sin embargo, en nuestros días, para
muchos pensadores e investigadores, la ciencia ha abandonado su pretensión de
garantía absoluta y se declara autocorregible; es decir, susceptible de enmienda y
perfeccionamiento por el efecto de su propio desarrollo. Checkland (1999) define a
la ciencia es como un sistema de aprendizaje o indagación, un sistema para
averiguar cosas acerca del mundo misterioso en que nos encontramos habitando,
por lo que nos proporciona conocimiento, el cual, para él y otros pensadores
modernos, es provisional. Ahora bien, más adelante retomaré ésta definición de
ciencia para poder analizar su método.

Pero, cómo es que actualmente definimos a la ciencia bajo un contexto de


temporalidad y además autocorregible, cómo es que nos llevó a comprenderla de
esa manera. Para responderme a estas dos interrogantes considero importante
conocer cómo surge la ciencia y cómo fue su desarrollo. Por lo que presento una
breve descripción de su desarrollo identificando para ello cuatro importantes
momentos: ciencia griega, ciencia medieval, revolución científica y la ciencia en la
actualidad.
II.1 Ciencia Griega

El proceso que nos llevó al desarrollo de la ciencia moderna tuvo su origen en los
griegos con una duración de 900 años y dividida en tres períodos, presocrático,
socrático y pos-socrático. El primero del 600 al 400 a.C, dividido en dos fases, el
de la ironía y el de la Magna Grecia. En la ironía se establecieron los fundamentos
de la ciencia, y sus principales pensadores son Tales (624-565 a.C), Anaximandro
(611-547 a.C), Anaxímenes (570-¿? a.C), los cuales fueron los filósofos naturales
de la ironía y de la creación de mitos racionales acerca del universo y su discusión
crítica, en un mundo supersticioso y cargado de mitos; así también, Heráclito (540
475 a.C) con el “cambio” como principio unitario que subraya la apariencia de las
cosas y una distinción aguda entre el sentido y la razón, y a Demócrito (470-400
a.C) quien plateó la idea del mundo en forma de átomos y espacio, cualidades
atribuidas a nuestros sentidos.

La “Magna Grecia”, comprendió de los años finales del siglo V y mediados del IV
a.C. con pensadores como Parménides (siglo V a.C.), Zenón de Elea (Siglo V
a.C.), Empédocles (500-430 a.C.); los dos primeros se identifican por el ataque a
la ciencia observacional y la aseveración de la primacía del pensamiento lógico,
desarrollaron las condiciones para la discusión racional: “lo que no se puede
formular sin contradicción no puede ser” (Wartofsky, 1968); sin embargo, el tercero
defiende a la ciencia observacional y plantea que el mundo está formado por la
mezcla de los elementos básicos: tierra, aire, fuego y agua.

A esta misma época pertenece Pitágoras (582-¿? a.C.) e Hipócrates (460¿? a.C),
el primero se caracteriza por la tradición religiosa (anti-ironiana), la tradición
matemática y decía que la unidad central era el número, manifestaba que el
universo podía plantearse matemáticamente; mientras que el segundo en el
empirismo ya que decía que la verdad emerge de la observación cuidadosa y la
verificación de la práctica exitosa; se le asocia la transformación de la medicina
griega en un procedimiento científico y en sus escritos se revela la emergencia del
empirismo como principio de la ciencia y lo que ahora conocemos como el método
deductivo. Podría decirse que con Hipócrates emergió la idea de la ciencia
positiva.

El segundo período (Socrático) y desarrollado en Atenas, comprendió del 400 al


300 a.C., con Sócrates, Platón y Aristóteles, cuyas aportaciones fueron las
siguientes: Sócrates (470-399 a.C.), se oponía a investigar en la naturaleza y a
todo el programa de la escuela iónica. Su preocupación fue el comportamiento del
hombre aquí en la tierra y lo que constituía el comportamiento asegurando su
regreso al cielo, se le asocia el uso sistemático el método dialéctico (búsqueda del
conocimiento mediante pregunta y respuesta), el cual es una contribución
importante del método científico ya que alienta la discusión crítica para el análisis
de los argumentos y premisas revelando inconsistencias. Platón (428-347 a.C.),
mostró hostilidad hacia la ciencia de la naturaleza de los ironistas, ya que decía
que el mundo de las apariencias es engañoso y que en cualquier caso está en
constante estado de flujo. Él colocó la realidad final en el mundo de la inteligencia,
en ideas, en conceptos. Su inspiración fue la geometría, porque según él,
expresaba la perfección eterna del mundo de las ideas a través de la expresión de
sus certezas, sus pensamientos condujeron al racionalismo.

Aristóteles (384-322 a.C.), pupilo de Platón, fue el pensador más influyente en la


historia de la ciencia (600 a. C hasta el siglo XVII), su cosmovisión incluyó trabajos
sobre física, lógica y metafísica, ética y política; así como biología, para ésta
última, concluyó que las formas matemáticas perfectas no son modelos útiles para
las plantas, animales y seres humanos, y que requerían de estudios más
cuidadosos. Manifestó que las ideas no existían de manera separada de su
encarnación en objetos del mundo, por el contrario, los objetos exhibían un
esfuerzo por alcanzar su fin verdadero.

El énfasis de Aristóteles sobre la función o proceso conduce al empirismo, y su


análisis sobre la naturaleza fundamental del objeto conduce a una visión sobre la
importancia de la clasificación por función y a la formulación de la forma clásica
del argumento deductivo: el silogismo, el cual es un paso importante sobre el
trabajo consciente sobre la metodología de la ciencia, así también, mostró un claro
entendimiento sobre la naturaleza temporal de las hipótesis y del esfuerzo por
lograr la objetividad que demanda la lógica de la ciencia. Sus conjeturas no fueron
refutadas durante más de 20 siglos.

El último período de desarrollo de la ciencia griega, desarrollado en Alejandría,


comprendió del siglo III a.C. hasta aproximadamente el año 201 d.C. Sus
principales pensadores fueron Estratón (Siglo III a.C.) se interesó en la
investigación de la naturaleza en vez de la ética y estableció una técnica de
experimentación; Euclides (330-260 a.C.) juntó el conocimiento de la geometría
que se había estado acumulando por cientos de años y le dio la presentación
lógica de sus Elementos de geometría; Aristarco (310-230 a.C.) argumentó la
existencia de una cosmología heliocéntrica, e intentó el cálculo geométrico de las
distancias relativas de la Tierra la Sol y a la Luna; Arquímedes (287-212 a.C.) hizo
diversas contribuciones a las matemáticas y a la mecánica, Ptolomeo (¿?-168 d.
C) propuso un grupo complejo de movimientos epicíclicos para explicar los
movimientos que efectuaban los planetas; y Galeno (131-201 d.C) estableció
mediante numerosas disecciones de animales el tratado de fisiología que fue
utilizado hasta el siglo XVI. En esta época la ciencia emergió como una actividad
profesional diferente de la filosofía y se registró el desarrollo de la ciencia en la
forma de una serie de especialidades: geometría, astronomía, geografía,
mecánica y medicina.

En conclusión, el logro griego más importante fue el de apartar la explicación de


los funcionamientos del mundo, de los dominios míticos y mágicos, y en crear un
nuevo tipo de explicación (la explicación racional) que fue la materia de un nuevo
tipo de averiguación; así como, la importancia de la observación.
II.2 Ciencia Medieval

Hacia 750 a.C., los árabes crearon un imperio musulmán, desde España hasta
China, absorbiendo tanto el conocimiento como el territorio, a ellos se les deben
algunos conocimientos sobre la óptica y la alquimia, pero sobre todo la forma en la
cual escribimos los números, junto con la importante invención de un signo para
representar el cero, lo cual posibilita la creación de un entero y que la matemática
que conocemos sea posible. Sin embargo, su mayor contribución, durante el
desarrollo de la ciencia moderna, fue la traducción y conservación de los textos
griegos, ya que gracias a ellos el conocimiento griego estuvo disponible en las
universidades medievales y en las órdenes monásticas.

Una vez que el siglo XVII hubo forjado la ciencia experimental y que utilizaron para
averiguar cómo funciona el mundo, el interés por la misma se centró en los
problemas que podría resolver. Sin embargo, en los siglos XIII y XIV, el problema
fue sobre todo de índole filosófica con el debate entre los “realistas” y los
“nominalistas” (presentándose más tarde uno similar entre los racionalistas y los
empiristas), en ese mismo siglo XIII en Oxford se encaraban los problemas
metodológicos de la inducción con base en los planteamientos filosóficos de
Aristóteles, ya que como se mencionó anteriormente, el interés principal de éste
fue la deducción de conclusiones a partir de premisas incuestionables; por lo que
Robert Grosseteste (Franciscano) y sus seguidores escribieron acerca del
problema de la emergencia de preguntas metodológicas y sobre cómo investigar
los fenómenos para poder generalizar sobre ellos; así como distinguir las
generalizaciones verdaderas de las falsas. Propuso reglas para el examen
inductivo de fenómenos y propuso el uso de experimentos deliberadamente
diseñados para comparar y elegir entre teorías rivales.

Robert Bacon (Franciscano) fue uno de los seguidores de Grosseteste; y sus


escritos apoyaron el uso de los experimentos, argumentó que el conocimiento
científico se debía adquirir mediante el experimento, que la expresión matemática
era esencial y buscó los resultados prácticos de la ciencia. William de Ockham,
también Franciscano, se interesó en la lógica de la inducción, sus trabajos fueron
importantes para el desarrollo de la ciencia ya que su examen de la inducción
centró la atención en la observación como medio necesario para descubrir hechos
acerca del mundo y de su famoso principio conocido como La rasurada de
Ockham, formulado de la siguiente manera: “las entidades no se multiplicarán sin
necesidad” o “cuando se confronten explicaciones contrarias, aceptemos las más
simples”; y el cual tiene su origen en la filosofía de Aristóteles. La importancia del
principio de Ockham radica en el rigor y precisión que induce en la discusión
cualitativa debido al hecho de que existe solamente una explicación o descripción
de algo que es mínimo, mientras que existen una infinidad de explicaciones que
introducen a otras entidades. Aunque este pensador escribió dentro de un marco
de trabajo aristotélico se le reconoce como parte del movimiento que
eventualmente derrotó a la física de Aristóteles y su cosmovisión.

Finalmente, fue durante los siglos XV y XVI que ocurren los cambios sociales e
intelectuales y crean las condiciones para el desarrollo de la ciencia desde 1600:
la exploración de los límites del mundo conocido, la ebullición intelectual del
Renacimiento, las ideas antiautoritarias de la Reforma y el desarrollo de
tecnologías que hicieron posible el uso de instrumentos científicos muy mejorados
y el incremento de la disposición de los libros impresos.

II.3 La Revolución Científica

En esta parte del desarrollo de la ciencia se destacan el establecimiento del


modelo heliocéntrico del sistema solar, realizado por Copérnico y Kepler; el
desarrollo de la mecánica con el trabajo del Galileo; y la síntesis de Newton de las
dinámicas terrestres y celestiales; así como el desarrollo de la discusión sobre la
naturaleza del método de la ciencia que se observa en Francis Bacon, Galileo,
Descartes y Newton. Nicolás Copérnico fue aristotélico; sin embargo, su trabajo
marcó el inicio del movimiento que iba a destruir el modelo de Aristóteles. Propuso
el modelo heliocéntrico que reducía el número de círculos postulados necesarios
para explicar los movimientos celestiales, de 80 a 34, pero su compromiso
aristotélico con el movimiento circular uniforme le forzó a seguir algunos senderos
epicíclicos, por la que la influencia del nuevo modelo fue ligera; ofrecía un grupo
de movimientos menos complicados que el modelo de Ptolomeo, pero requería
una visión revolucionaria del universo, una visión opuesta a las enseñanzas de la
iglesia, la institución más poderosa de la época.

Johnnes Kepler, para este hombre el lenguaje de los números era el lenguaje del
universo físico, y fue capaz, mediante esfuerzos prodigiosos, de generar una
descripción matemática del movimiento planetario con base en las creencias de
los pitagóricos (creían que Dios había creado el universo siguiendo algún patrón
numérico simple), y del modelo heliocéntrico de Copérnico; pudo ordenar el caos
de los datos astronómicos y resumir el movimiento planetario en tres leyes
matemáticas simples en las que se asumían órbitas elípticas para los planetas.
Kepler fue un profeta de la revolución científica.

Galileo, contemporáneo de Kepler, se le puede considerar como el primer


revolucionario importante. La educación temprana de Galileo fue aristotélica
convencional, sin embargo, desafió la física de Aristóteles, es decir, arrostró la
visión de su época derivada de la reconciliación entre el aristotelismo medieval y la
cristiandad, y, por ende, a la institución cuyo poder se unía a dicha visión: la
iglesia. Las contribuciones de Galileo en la astronomía fueron muy importantes,
sus escritos culminaron con sus diálogos sobre los dos sistemas principales del
mundo, en los cuales se defiende a las ideas copernicanas de las doctrinas de
Aristóteles; el libro tuvo un efecto en la cosmovisión que los hombres educados de
la época sostenían y lo condujo a un juicio ante las autoridades papales de la
época.

La contribución de Galileo no fue solamente una adición al conocimiento, sino un


cambio en la concepción de cómo se debe descubrir a éste, por lo que la
cosmovisión de Aristóteles no pudo sobrevivir a las demostraciones de Galileo, y
al hecho de que estas demostraciones las podían someter a juicio y verificar otras
personas constituyó un paso importante en la evolución del método de la ciencia.
Sin embargo, Galileo fue más un pensador racionalista que un experimentador, a
pesar de haber llevado a cabo algunos experimentos cruciales, no formuló como
principio la necesidad de realizar la investigación experimental del mundo natural;
pero sus contribuciones a la metodología de la ciencia fueron parte del crecimiento
estable del concepto de la experimentación deliberada.

El más grande de los científicos del siglo XVII fue Isaac Newton, hizo
contribuciones significativas a los métodos de la ciencia experimental y produjo su
desarrollo. Newton, aplicó la idea de los movimientos de la tierra y la luna, inventó
el cálculo para que sirviera de herramienta matemática al enfrentar el problema y
calculó con bastante precisión el ciclo de la luna utilizando una ley de gravitación
de cuadro inverso. Fue un brillante experimentalista y teorista, y se convirtió en
una importante metodología como resultado de las controversias en las que se
involucró. Al defender sus resultados y métodos estableció muchos principios de lo
que se convirtió en la práctica científica aceptada.

René Descartes, miembro de la realeza francesa menor y fundador de la filosofía


moderna, no enfatizó los hechos de la ciencia, pero si la manera científica de
pensar. Rechazó las suposiciones incuestionables de la filosofía escolástica y
buscó la verdad por medio del razonamiento deductivo cuidadoso, a partir de
ideas irreductibles básicas. Parte de una postura de escepticismo extremo, de
duda absoluta, formulando la proposición más celebrada en la filosofía occidental,
Cogito, ergo sum, “Pienso, luego existo”. Así también, proporciona cuatro reglas
para “dirigir adecuadamente la razón de uno mismo”; la primera describe la
necesidad de evitar la “precipitación y el prejuicio”, la aceptación únicamente de
ideas claras y distintas; la tercera requiere una progresión ordenada desde lo
simple hacia lo complejo; la cuarta invoca un análisis completo en el que no se
omite nada. Sin embargo, la segunda regla es la más significativa, ya que encierra
una característica primordial de la manera científica de pensar que se ha
practicado hasta nuestros días, y consiste en dividir cada una de las dificultades
que se estaban examinando en tantas partes como fuera posible y necesario para
resolverla mejor; he aquí el principio de la reducción analística que caracteriza a la
tradición intelectual de occidente; observándose virtualmente en toda la ciencia de
los siglos XVIII y XIX.
La revolución de pensadores como Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Bacon y
Descartes, dieron a los hombres una nueva cosmovisión del universo, que
remplazó la visión del mundo medieval, y les proporcionó un método para
investigar la naturaleza que funcionó al ser verificado. Uno de ellos fue Albert
Einstein (1879-1955), quien establece una nueva cosmovisión que explica las
observaciones de manera más completa que la cosmovisión de Newton y que
sobrevive a verificaciones estrictas, esta es la teoría de la relatividad.

II.4 La Ciencia en la actualidad

En los apartados anteriores he presentado en forma general el desarrollo del


pensamiento científico, en donde se identifica la contribución de los griegos a la
invención del pensamiento racional; el desarrollo consiente de la metodología
(iniciado por los clérigos medievales) y su aportación de los principios del enfoque
experimental; así como, las explicaciones empíricas y teóricas de la revolución
científica, con las aportaciones de Newton, haciendo que el mundo real pudiera
comprenderse mediante las ideas. Sin embargo, en el siglo XX, los grandes
pensadores nos han planteado lo provisional del conocimiento como resultado de
la complejidad del mundo actual y por la forma reduccionista en que fueron
abordados a lo largo de la historia, los fenómenos del mismo.

Como consecuencia de lo anterior, surgieron nuevas formas de entender la


complejidad del mundo, resaltando, el Falsacionismo de Karl Popper, la teoría de
sistemas de Ludwig von Bertalanffy y el pensamiento complejo de Edgar Morín;
dando pie al desarrollo de las ciencias sociales como una nueva manera de
observar los fenómenos, así como su integración en las ciencias naturales, y no
abordarlos solamente bajo una cosmovisión matemática. Las aportaciones de
estos pensadores se detallan en los siguientes párrafos.

Karl Popper, nació en Viena en 1902, se formó intelectualmente en la corriente


dominante del positivismo lógico nacido y desarrollado en el Círculo de Viena; sin
embargo, fue hasta 1950 que sus aportaciones adquirieron popularidad entre las
comunidades científicas. El núcleo central de su pensamiento epistemológico es la
idea de la “Falsabilidad” y constituye el fundamento de un criticismo racional o
racionalismo crítico. Su crítica partió de dos fundamentos: 1) La ciencia no
empieza en la observación directa sino de las teorías para convertirlas en
verdaderas y que la observación sirve para comprobar cosas; 2) La observación
de la realidad no sirve para verificar leyes o teorías para convertirlas en
verdaderas; decía que la verdad es imposible de conseguir.

Popper concluyó que una teoría que pretendiera explicarlo todo en realidad no
explicaba nada y consideraba que los avances científicos no se producen por
acumulación de pruebas empíricas a favor de un determinado enunciado, sino
justo, por lo contrario. El trabajo científico no trata de verificar constantemente sus
enunciados, sino en buscar otros que los contradigan. Demostró que la ciencia en
rigor, no acierta, sino que no falla; deja de ser un saber absolutamente seguro
para ser hipotético, conjetural y deja de ser inductivo para ser deductivo
abandonando el criterio de verificación para seguir el de falsación. Así también,
concibe a la ciencia como una aventura de pensamientos y que por los
descubrimientos a que nos enfrenta por cuestiones inesperadas nos desafía
constantemente a ensayar respuestas nuevas.
Él planteó que las leyes científicas son contrastables a pesar de que no se puedan
probar; es decir, pueden ser contrastadas mediante intentos sistemáticos de
refutación; y en su método, propone que no se evite sistemáticamente la
refutación, ni introduciendo hipótesis- o definiciones ad hoc- ni rehusando siempre
a aceptar la fiabilidad de los resultados experimentales no convenientes; sino
formulando teorías lo menos ambiguamente posibles para exponerlas a la
refutación; dando como resultado que se deriven nuevas hipótesis, y de estas
formulaciones, consecuencias que irán más allá de los hechos conocidos, por lo
que la teoría, tanto si es verdadera como falsa, dirá más acerca del mundo de lo
que se conocía hasta entonces; ya que de ser falsa, aumentará el conocimiento,
por descubrirlo, y reanudará el proceso de búsqueda de teorías mejores.

El biólogo alemán Ludwig von Bertalanffy, fue el precursor de la Teoría General de


Sistemas, publicando sus trabajos entre 1950 y 1968, la cual dominó las ciencias,
principalmente la administración. No buscaba solucionar problemas ni intentaba
soluciones prácticas, sino producir teorías y formulaciones conceptuales que
pudieran crear condiciones de aplicación en la realidad empírica. Los supuestos
básicos de la teoría son:

“Existe una nítida tendencia hacia la integración de las diversas ciencias naturales
y sociales. Esta integración parece orientarse hacia una teoría de sistemas. Dicha
teoría de sistemas puede ser una manera más amplia de abordar los campos no
físicos del conocimiento científico, especialmente las ciencias sociales. Esa teoría
de los sistemas, al desarrollar principios unificadores que atraviesan verticalmente
los universos particulares de las diversas ciencias involucradas, nos aproxima al
objetivo de la unidad de la ciencia. Esto puede llevarnos a una integración muy
necesaria en la educación científica” (Chiavenato, 1997:724).

Bertalanffy, criticaba la visión que se tiene del mundo, fraccionada en diferentes


áreas como la física, química, biología, sociología, etc., divisiones arbitrarias cuyas
fronteras están sólidamente definidas y presentando espacios vacíos entre ellas, a
pesar de que la naturaleza no está dividida en ninguna de esas partes. Por lo que
su teoría define a la integración de las diversas áreas como un conjunto de
elementos interdependientes e interactuantes; un grupo de unidades combinadas
que forman un todo organizado y cuyo resultado es mayor que el resultado que las
unidades podrían tener si funcionaran independientemente. Por ello, afirma que
las propiedades de los sistemas no pueden describirse significativamente en
términos de sus elementos separados, por lo que su comprensión sólo ocurre
cuando se estudian globalmente, involucrando todas las interdependencias de sus
partes. La teoría se fundamenta en tres premisas básicas: a) los sistemas existen
dentro de los sistemas; b) los sistemas son abiertos; c) las funciones de un
sistema dependen de su estructura.

Edgar Morín, nació en París en 1921, es un pensador multidisciplinar conocido


especialmente como sociólogo y epistemólogo. Es considerado uno de los pocos
maîtres à penser del siglo XX. Figura como pionero en los estudios sobre
complejidad. En su colosal obra El Método, sintetiza todos los nuevos desarrollos
en teoría de sistemas, teoría de la información y cibernética, reformulando el
método de la complejidad. Ésta obra es un proceso de búsqueda de estrategias
viables para un pensar complejo físico-bioantropológico desde una perspectiva
científico-filosófica-literaria, que permite una praxis ética en el campo tanto del
conocimiento académico como de la praxis social (Morín, 2005).

En su obra Introducción al Pensamiento Complejo, presenta una serie de ensayos


y presentaciones realizadas entre 1976 y 1988, en los cuales su método comienza
a cobrar forma como estructura articulada de conceptos. Presenta una unión entre
simplicidad y complejidad, implicando procesos como selección, jerarquía,
separación, reducción y globalización. Trata de articular lo que está disociado,
pero no en una unión superficial, ya que esa relación es al mismo tiempo
antagónica y complementaria.

El diálogo estimulador del pensamiento de Morín propone a todos los que se


interesen en desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana
orientada hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras
posibilidades.

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