figura/fondo No. 5.
Primavera 1999
ÍNDICE
EDITORIAL 2
LA EXPERIMENTACIÓN EN PSICOTERAPIA 3
Jean-Marie Delacroix
FAMILIAS ENSAMBLADAS 13
María Silvia Dameno
UNA MINORÍA SEXUAL EN PSICOTERAPIA 29
Víctor M. Velasco M.
LA PSICOTERAPIA ABORDA EL ALCOHOLISMO 47
Mirna Escárrega de la Toba
LOS ATRIBUTOS EXISTENCIALES COMO UNA METAESTRATEGIA
PSICOTERAPÉUTICA. Una Revisión de la Aplicación de los
fundamentos del existencialismo en la práctica clínica. 71
Yaqui Andrés Martínez
¿A QUÉ JUGAMOS? 97
Yolanda Falcón Flores
LAS RAÍCES PSICOANALÍTICAS DE LA GESTALT 107
Dra. Andrée Fleming-Holland R.
EL NIÑO ANTE EL IMPACTO DE LA MUERTE DE UN SER
QUERIDO. Alternativas. 115
Guadalupe Hernández Ramos
TESTIMONIOS 135
Nancy Sassón
Yolanda Falcón Flores
Noelia Castrejón
RESEÑAS 145
1
EDITORIAL
Este es el quinto número de la revista Figura/Fondo. Continuamos con
nuestro propósito inicial de dar a conocer material de investigación
reciente a la comunidad de psicoterapia gestalt, y a la comunidad
psicoterapéutica en general. En este número encontrarás, lector, diversos
artículos que se enmarcan en lo anterior.
Tal es el caso, por ejemplo, de un estudio sobre las raíces psicológicas de
la psicoterapia gestalt, de cómo ésta puede abordar el problema del
alcoholismo, del planteamiento de una minoría sexual en psicoterapia, de
la experimentación en psicoterapia gestalt, y de una revisión del
Existencialismo en su relación con la gestalt; entre otros materiales
igualmente nuevos.
Queremos recordarles que la revista tiene la sección de “testimonios”
donde podemos alijar colaboraciones más cortas y puntuales de
experiencias específicas, como asistencias a eventos, congresos, talleres,
etc.
Nos complace informar que el ímpetu para el trabajo de investigación, no
sólo no ha decrecido, sino que continúa ascendentemente, tanto dentro de
nuestra comunidad, como de las instituciones afines hermanas.
En este sentido deseamos destacar la satisfacción que nos da que a lo
largo de los cuatro números anteriores, en este quinto, y en futuros
volúmenes, contemos con las colaboraciones cada vez más sistemáticas de
colegas visitantes extranjeros, como es el caso de Paco Peñarrubia, J.M.
Delacroix y Martha Slemenson, entre otros; sus testimonios enriquecen
mucho nuestro trabajo.
Por lo mismo invitamos a todos aquellos profesionales de la psicoterapia
gestalt y de la psicología humanista en general, a enviar sus
colaboraciones a nuestra revista, para ir logrando cada vez más tener una
revista de todos y para todos los que estamos involucrados en el hacer
gestáltico.
2
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
LA EXPERIMENTACIÓN EN PSICOTERAPIA
GESTÁLTICA.
Jean-Marie Delacroix (*)
LA TERAPIA GESTALT EN SUS COMIENZOS: LA
EXPERIMENTACIÓN, UN FIN EN SÍ MISMO.
La noción de experimentación en Terapia Gestalt es fundamental, ya que
plantea el tema de la articulación entre una teoría y una práctica, así como
la cuestión del vínculo o la ausencia de relación entre lo que se dice en las
sesudas reuniones de teóricos y didactas y lo que se practica en la
intimidad del despacho del psicoterapeuta o en el crisol de las vivencias
grupales. Hemos de observar cómo el terapeuta gestalt integra la
experimentación en su trabajo. Sólo entonces sabremos si realmente ha
entendido qué es la Terapia Gestalt.
Mi propósito aquí no es hacer la historia de la noción de experimentación.
Es inherente a cualquier forma de psicoanálisis o de psicoterapia. Freud
practicaba la hipnosis poniendo su mano en la frente del paciente o le
pedía que se tumbara en el diván y le practicaba la regla de la asociación
libre bien fundamentada en su práctica basada en una experimentación.
El analista lacaniano que frustra decidiendo parar la sesión a los cinco
minutos y hace pagar el precio total, le impone a su paciente una
experiencia de shock. La cuestión es saber cuál es su finalidad y su
referencia a un corpus teórico coherente que le da sentido. La
experimentación ha conocido sus horas de gloria gracias al desarrollo del
Movimiento del Potencial Humano y de la Psicología Humanista a partir de
los años 50.
Las técnicas aportadas por J.L. Moreno en el psicodrama y por W. Reich,
en su concepción del psicoanálisis teniendo en cuenta el “carácter” y la
coraza muscular, han abierto la puerta a un buen número de prácticas,
ejercicios y experiencias en el campo del desarrollo personal. La
experimentación en sí misma no es gestáltica, ni algo original de F. Perls;
es, en primer lugar, una práctica resultante de la corriente
humanista. Un buen número de
(*) Jean-Marie Delacroix. Director y fundador del Instituto Francés de Gestalt en
Grenoble, Lyon y Marsella. Con más de veinte años de experiencia en docencia y
psicoterapia.
3
practicantes y de formadores en Terapia Gestalt tienen aún
mucha confusión entre terapia humanista y psicoterapia gestáltica ya que
piensan que es suficiente utilizar ejercicios, técnicas y experimentos para
“hacer Gestalt”.
Es cierto que algunos de los videos en los que vemos “trabajar” en grupo a
F. Perls son engañosos. De esta manera, una joven sale de un grupo, se
pone delante de él y le dice algo. Éste la conmina, ella tiene su crisis y
después vuelve al grupo con una gran sonrisa exclamando: “Oh, I feel
belter now!” (¡Me siento mejor ahora!”).
¿Cómo una intervención de este tipo puede ser creíble y ser considerada
como terapéutica? ¿Cómo puede modificarse el futuro de esta joven por
haber sacado su rabia delante del grupo y delante del maestro? Las
demostraciones que F. Perls hacía en Esalen han marcado a la Terapia
Gestalt hasta el punto de hacer creer que la psicoterapia era un asunto de
experimentos. Es la imagen que ofrece igualmente “Sueños y Existencia”.
Estamos ante una caricatura, ante un comportamiento, a veces en el falso
self, pero no realmente en lo que es una psicoterapia. A. Jacques subraya
ya en 1984 en el Congreso de la Sociedad Francesa de Gestalt en Burdeos
que la Terapia Gestalt era conocida como “la mejor y la peor” por los
experimentos. A lo largo de mi formación en Terapia Gestalt que tuvo lugar
durante muchos años en Quebec a partir de 1974, viví dos corrientes de
pensamiento: la escuela de Cleveland y la del Instituto de Gestalt de los
Angeles.
Puedo decir que para Cleveland en esa época la experimentación era
adecuada, pedagógica, comportamentalista, sin comienzo ni fin (es decir,
sin precontacto, ni postcontacto). La caricatura sería: “Ponte delante de
alguien y dile a la cara lo que sientes por él” o “Ahora que sientes los
puños cerrados y que sabes que están reteniendo la rabia ¿puedes hacer lo
contrario?”. Una cierta visión del cambio subyace en esta manera de
hacer: para crecer es suficiente expresar lo que se siente, hacerse
consciente de las necesidades y arreglárselas para satisfacerlas. La
experimentación se convirtió en el camino regio para expresarse y para
satisfacer las necesidades, demasiado a menudo sin tener en cuenta el
entorno. La vía regia también para cultivar el egotismo.
En la corriente californiana tal y como yo la he vivido desde 1976 a 1979,
la experimentación ponía el fondo a lo emocional, al movimiento, a lo
espectacular, a la creatividad, a la locura, a la ausencia de límites. Un
grupo era una especie de happening en el que no se sabía qué esperar,
4
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
sostenido por una filosofía de este tipo: “Para crecer, desbloquea tus
emociones, satisface tus necesidades, pierde la cabeza, coloca tus límites
lo más lejos posible”. Entonces era malo tu pensamiento, reflexionar y
utilizar tu inteligencia para entender lo que pasaba.
A pesar de mis críticas sobre la concepción de la experimentación y sobre
la terapia, todavía en vigor en estas dos corrientes de pensamiento,
reconozco que esto es lo que he vivido, que he comprendido la importancia
de la noción de “awareness” y que he presentido su posible impacto en el
marco de un proceso terapéutico. No obstante, yo no veía siempre el
vínculo entre awareness y experimentación, pues esto favorece a menudo
el hacer en detrimento del ser. Esto me planteaba interrogantes.
A comienzos de los años 80, I. From puso en primer plano la obra de base
de Perls, Hefferline y, Goodman “Gestalt-Therapy” y sus referencias
teóricas. Empecé entonces a comprender hasta qué punto la
experimentación era un arma de doble filo, una ilusión, un sinsentido, una
impostura si no se enraizaba en una base teórica sólida dándole cuerpo y
permitiéndole estructurarla en referencia sólidas más que en los impulsos,
la proyección, el placer, los límites, la neurosis del animador o la histeria
grupal.
LA EXPERIMENTACIÓN: UN ACONTECIMIENTO CONCRETO
DE LA FRONTERA DE CONTACTO
El concepto actual de la experimentación en el cuadro de las
investigaciones y las reflexiones hechas en el Instituto Francés de Terapia
Gestalt se apoyan en la teoría del Self desarrollada por Goodman y
redescubierta gracias a I. From. Consideramos la psicoterapia gestáltica
como un análisis a través de la presencia; presencia en sí misma y
presencia en el mundo. Como un análisis del transcurso de la experiencia
inmediata, “la experiencia se sitúa en la frontera entre el organismo y el
entorno, la experiencia es contacto, funcionamiento de la frontera
organismo / entorno”. (P. Goodman, Ob. Cit.).
El objeto de la terapia es actuar en el nivel de las perturbaciones de la
frontera de contacto, de tal manera que el proceso de ajuste creativo
reemplace la relación neurótica que caracteriza algunas interacciones
establecidas entre el organismo y el entorno. Para hacer esto, será
necesario identificar si las tres funciones del self están en alianza o no, las
unas en relación con las otras y más concretamente cómo las funciones
5
ello y personalidad están al servicio o no de la función ego. Se piensa
todavía a menudo en el medio gestáltico que el objetivo terapéutico es
poner en marcha el despliegue del ciclo de contacto. No es ahí donde
reside la esencia misma de la gestalt; es en las dilucidaciones de algunos
acontecimientos del campo, a saber, las perturbaciones de la frontera de
contacto y, a nivel del individuo, parte integrante de este campo, las
deducciones de la conjunción entre las tres fronteras del self. J.M. Robine
se expresa así sobre este tema:
“La Terapia Gestalt actúa en el nivel de las perturbaciones de la
frontera de contacto y esto no es para permitir exclusivamente que
al contacto se despliegue cueste lo que cueste. No es el contacto lo
que hace la terapia, es la deducción de las perturbaciones de esta
frontera de contacto; en esto es en lo que consiste el acto
terapéutico: la puesta en acción del contacto contribuye
afectivamente al crecimiento personal y pertenece al aval de la
terapia, no a su curso, ni se lo puede reemplazar si no es en
posición defensiva del tipo de una formación reactiva”.(J.M.Robine,
1983)
Es en esta perspectiva de la teoría del self en la que es necesario resituar
el tema de la experimentación. ¿Qué es, entonces, la experimentación?
Aunque pueda resultar curioso, la literatura es más bien pobre en este
tema mientras que la mayor parte de los terapeutas gestálticos la utilizan
en abundancia. Muchos autores le han consagrado algunas páginas con
una confusión constante entre la experimentación, los ejercicios y las
técnicas. El único texto sustancial sobre este tema que he encontrado
hasta ahora es un artículo de J. Melnick aparecido en “Gestalt Journal”
en 1980 y traducido por A. Jacques con el título “El empleo de la
estructura impuesta por el terapeuta en terapia gestáltica”. La definición
dada por J. Zinker en “El proceso Creativo en la Psicoterapia Gestalt”
aparecido en 1977 me parece rápida, incompleta y muy
comportamentalista. Es, no obstante, interesante recordarla para subrayar
la evolución que se da en los gestálticos con referencia a la teoría del self:
“La Terapia Gestalt se caracteriza especialmente por su insistencia
en modificar el comportamiento de la persona en plena situación
terapéutica. Esta modificación sistemática del comportamiento se
llama experimento cuando desarrolla la experiencia del cliente. La
experimentación constituye la piedra angular de un aprendizaje
basado en la experiencia vivida del cliente”.(J.Zinker, 1977)
6
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
La experimentación es un momento concreto y un acto particular en el
desarrollo del proceso terapéutico. Se podría decir que es a la Terapia
gestalt lo que la interpretación es para el psicoanálisis. Es un protocolo y
un proceso de investigación a través de los cuales una experiencia será
tomada con vista a explorar y/o a cumplir un objetivo en función de una
hipótesis dada. En el proceso de experimentación y vivencia van a la par:
la experimentación proponiendo una estructura o un protocolo que
permitan al paciente vivir una experiencia, la cual puede producir una
nueva experimentación y así continuar.
La experimentación es un acto concreto estructurado por el terapeuta
según el momento y la problemática del paciente, o por el terapeuta y el
paciente, o por el paciente solo, según un objetivo variable en función del
contexto terapéutico, por ejemplo:
• hacer surgir al campo de la consciencia lo no consciente hasta que
aparezca de forma clara,
• poner al paciente en un estado de urgencia de gran intensidad con el fin
de que aparezca una cresta intermedia entre la excitación y la angustia,
• hacer que accedan a su consciencia los acontecimientos de frontera-
contacto presentándose como perturbaciones.
El “awareness” es la base fundamente que le dará sentido; es una de las
llaves esenciales para comprenderla, crearla y producirla. Su finalidad es
el ser y no el hacer, poner en evidencia el “yo estoy a punto de” y no el “yo”
disuelto en la acción. Actuar, hacer poner en movimiento, puede volverse
una pérdida de awareness y una “movilización al lado de “ la función ego.
Verse estando en acción, en movimiento, en la emoción, da un sentido a la
experimentación. El testigo trasciende la acción. Con respecto a esta,
citemos a J. LATNER:
“El prerrequisito del proceso gestáltico sano es la toma de
consciencia y el contacto con el sistema actual de necesidades y de
posibilidades. Con base en esto, la terapia consiste en llevar la
atención al funcionamiento actual y a ayudarnos en el
descubrimiento de medios para desarrollar nuestra consciencia y
para contactar y manipular el campo a partir de la necesidades que
hemos descubierto. La clavija abierta de la metodología gestáltica
es la toma de consciencia...”. (J.Latner, 1995)
Podría decir, como conclusión, que la experimentación puede ser
considerada como un acontecimiento concreto que se inscribe en la
cadena asociativa organísmica entre los acontecimientos de la frontera de
7
contacto y, según el momento en el que este acontecimiento aparece, va a
contribuir al nacimiento, al desarrollo o a la destrucción de una gestalt.
DOS GRANDES CATEGORÍAS DE EXPERIMENTOS.
La Experimentación Esencial o de Nivel 1
El enunciado básico para empezar un proceso gestáltico se podría
formular así: “Dirige tu atención hacia ti mismo, hazte consciente de las
manifestaciones emitidas por tu cuerpo, de tus fluctuaciones emocionales,
teniendo en cuenta que estás aquí, en mi presencia y dímelo con tus
palabras para ti”. Esta invitación mete al cliente en un estado de “darse
cuenta” y de abandonarse a la experiencia inmediata, metiéndose en lo
desconocido revelado por la consciencia despierta en la experiencia. Citaré
otra vez a J. LATNER*:
“Dirigiendo la atención hacia nosotros mismos, llegaremos a
conocer lo que es nuestra experiencia real. Esto es lo contrario a un
funcionamiento perturbado... No es necesario centrarse en
vivencias ricas en significados o en emociones. Podemos dedicar
perfectamente nuestra atención a los aspectos de nuestro
funcionamiento que parecen elementales, incluso banales, como la
manera en la que vemos, la manera en la que masticamos, la
manera con la que andamos, en cada una de las actividades que
forman parte del continuum de nuestra consciencia inmediata y de
nuestro comportamiento, son los elementos de lo que somos... Con
este tipo de trabajo terapéutico, nos ocupamos del continuum de
nuestra consciencia”. (J.Latner, 1995)
Esta invitación a centrarse en uno mismo favorece que surjan las
manifestaciones de la función “ello”. Van a pasar a primer plano las
“figuras corporales”: sensaciones, respiración, posturas, tensiones
musculares, timbre de voz, movimientos espontáneos, manifestaciones
digestivas, somnolencia, impulsos diversos... creando así una ampliación
progresiva del campo de la consciencia corporal. Las fluctuaciones de lo
sensorial y de la fisiología se van a revelar, lo no consciente va a entrar en
el campo de la consciencia. La invitación a meter o volver a meter la
presencia del otro, como el terapeuta, en este continuum de la experiencia,
corre el riesgo de poner a flor de piel una fisiología conectada a lo
emocional y/o de hacer surgir una figura: imagen, recuerdo, sueño,
situación presente o pasada, real o imaginaria, palabra, sintaxis...Todas
estas manifestaciones pueden ser consideradas como los acontecimientos
de la frontera de contacto y ésta nos aparece entonces en toda su
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
fluctuación, hallándose situada a lo largo de esta cadena asociativa
organísmica compuesta de la sucesión de acontecimientos que construyen
la interacción entre el organismo y el entorno, el paciente y el terapeuta.
El acontecimiento en la frontera de contacto subyacente a esta
experimentación, que consiste en invitar al paciente a permanecer
constantemente en su experiencia y a seguirle en esta experiencia, me
parece que es algo muy íntimo y yo lo llamo “cuerpo a cuerpo psíquico”.
Cuerpo a cuerpo, porque mi presencia le está acompañando corporalmente
con el gesto, el movimiento de las manos, el cuerpo inclinado hacia, el tono
de la voz, por el hecho de que los dos cuerpo están presentes,
manteniendo cada uno su espacio parecen estar en una danza sutil.
Psíquico porque se relacionan, se viven, se revelan, se leen, se susurran,
se lloran cosas escondidas de hace mucho tiempo en las capas de la
experiencia, del cuerpo, del corazón y del inconsciente. Lo arcaico sale de
su concha, está a flor de piel, a flor de labios; puede hacerlo porque el
marco aparece como una estructura, como un contenido en el interior de
estas “cosas flotantes” que pueden surgir con seguridad y depositarse en
este espacio intermedio creado por la frontera-contacto. A veces, tengo la
impresión de que este contenido es la escena de la ilusión. Una vez que
termina la representación, todo vuelve a la sombra, se repliega. La “cosa
flotante” no volverá quizás nunca... No obstante, el organismo ha
aprehendido, gracias a la ampliación del campo de la consciencia, que esta
“cosa flotante” es un constitutivo de sí mismo ya que se ha revelado
momentáneamente en el gran día. Ahora puede empezar el trabajo de
digestión y de asimilación.
¿Es un camino para abordar y trabajar lo arcaico en psicoterapia? Para
mí, este tipo de experimentación abre la consciencia del paciente a
fragmentos de lo que es realmente, a su esencia misma. Por esta razón la
llamo “esencial”. Lo que yo llamo “nivel 2" me parece como secundario, ya
que no puede existir sanamente más que a partir de datos presentidos en
la experimentación esencial.
La Experimentación Secundaria o de Nivel 2
Este tipo de experimentación deriva lógicamente de la anterior. Es la
continuación. Las manifestaciones de la función ello del self, convertidas
en figuras saliendo de un fondo aportan el material que permite su
elaboración y su creación. La consciencia plena de estas manifestaciones
de la función ello en la frontera de contacto movilizan a la vez la excitación
y la resistencia. El peligro representado por el entorno terapéutico hace
aparecer en el nivel de la función ello los mecanismo de supervivencia, es
9
decir, las fijaciones a partir de las cuales se instala la repetición neurótica.
Los mecanismo de supervivencia son la expresión misma de la neurosis:
en una situación de urgencia, el organismo ha tratado de poner en juego
su adaptación frente el entorno percibido como amenazante; esa secuencia
de interacción se repite hasta que se cronifica y aparece en las situaciones
que le recuerdan al organismo la situación inicial, aunque el contexto no
sea el mismo. Esta cronificación está inscrita en el cuerpo como todos los
demás elementos de la historia, dando lugar a lo que Goodman llama una
fisiología secundaria, convertida en segunda naturaleza. Es a través de la
experimentación esencial preguntando a la función ello como podemos
retomar algunos elementos de la estructura de esta fisiología secundaria.
Los mecanismos de supervivencia presentes de manera crónica, basados
en la intensidad, van a sufrir la prueba de una amenaza en el campo
terapéutico y a manifestarse, clara e intensamente, acompañados de una
movilización de la angustia. Es entonces cuando entra en juego el arte y el
acto terapéutico en la creación, la progresión, la gestión del experimento.
La alianza terapéutica debe ser lo suficientemente fuerte para que un
clima de confianza y de seguridad permita al terapeuta subir la intensidad
de la situación de urgencia. A partir de esto, en la progresión del proceso
terapéutico el paciente podrá hacer consciente sus respuestas fijas, ya que
acepta el riesgo de introducir la novedad en su manera de interactuar
hasta poner en marcha el proceso de ajuste creativo en acción. J.M.
Robine escribe sobre esto:
“Frente a la situación de urgencia crónica y de baja intensidad que
constituye la experiencia neurótica, la experiencia terapéutica
propone una situación de urgencia experimental, segura y de fuerte
intensidad. Es, además, esta dialéctica la que justifica el empleo de
lo que designamos en Terapia Gestalt con el término de
experimentación y que constituye una de las características
importantes de nuestro método: la experimentación no es otra cosa
que la réplica experimental de la experiencia del sujeto en un
campo diferente, ya que el terapeuta sabe variar los parámetros
con un objetivo de toma de consciencia”.(J.M.Robine, 1987)
Es aquí en donde puede encontrar su sitio este acto concreto que es la
experimentación de nivel 2 en sus distintas formas: juego de roles,
expresión corporal, confrontación con el entorno total o parcial, la mejor
forma que puede existir es la que el propio paciente crea sin tener que
recurrir a las sugerencias del terapeuta. La panoplia de “técnicas”,
ejercicio, enfoques variados muy utilizados a menudo por los terapeutas
gestálticos tienen aquí su sitio, en una perspectiva teórico-clínica
10
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
claramente gestáltica o en una perturbación de la función personalidad del
terapeuta (por ejemplo, llamar Terapia Gestalt a lo que es un enfoque
ecléctico sin soporte teórico real o a lo que es un recurso de una
intervención que pertenece a otro sistema y que tiene otro corpus
metodológico y teórico).
Joseph Melnick propone una “clasificación de las experiencias” y, sobre
todo, da algunas reflexiones fundamentales:
“Antes de proponer una experiencia se debe tener una metodología
que se base en los fundamentos teóricos y operativos de su
trabajo... Un problema serio encontrado en el enfoque experimental
de algunos terapeutas gestálticos es que echan sus raíces en la
confusión entre la metodología y las técnicas. La metodología
gestáltica trata en primer lugar de las relaciones figura-fondo y de
la exploración de los acontecimientos en la frontera de contacto...
Para que una técnica sea realmente gestáltica, debe surgir de una
metodología gestáltica segura y estar claramente ligada a ella. Y
esta metodología debe estar sólidamente fundada, igualmente, en
la psicología y la terapia gestáltica. Faltando esto, no se puede
llegar más que a un aprendizaje y a una realización de trucos y de
argucias aisladas. No se debe confundir la forma y la esencia”.
Esta experimentación de nivel 2, tal como yo la presento, reenvía sobre
todo a las fases de toma de contacto y de contacto pleno del ciclo de
contacto. Permite canalizar la excitación contenida en la función ello del
self y ponerla al servicio de la función ego del self que podrá entonces
tomar posición haciendo elecciones claras (y ya no engancharse en la
rutina de la repetición, es decir, de la no elección) con los rechazos, las
identificaciones y las alienaciones. Al mismo tiempo, las representaciones
inscritas en la función personalidad van a expandirse o a modificarse: “Al
final de este experimento, yo soy también alguien que...”.
Para resumir, la experimentación de nivel 2 encuentra su sentido en las
siguientes condiciones:
• las técnicas que puede utilizar reposan en una metodología basada en
una teoría,
• tienen su origen, su material, su excitación, en el experimento de nivel
uno
• se basan en un acontecimiento concreto de la frontera-contacto, a
saber, la reactualización de un mecanismo de supervivencia con alta
intensidad,
11
• se ocupan de trabajar las tres funciones. Modificando la función, se
cambia la estructura,
• tiene el rigor de la experiencia de laboratorio para determinar las
condiciones que permiten pasar de la repetición neurótica al ajuste
creador.
________________________________________________________________________
Nota: Este artículo ha sido traducido por Carmen Vázquez en el Centro de Terapia y
Psicología de Madrid, en 1996, del original “L’expérimentation en psychothérapie
gestaltiste”, publicado en la REVISTA GESTALT, Nº1, otoño, 1990, de la Sociedad
Francesa de Terapia Gestalt, pp.125-134.
BIBLIOGRAFÍA
JACQUES, A. (1984). La theorie du soi comme instrument clinique, en
“LA GESTALT EN TANT QUE PSYCHOTHERAPIE”, S.F.G. Jornadas de
estudio, Bordeaux.
LATNER, J. (1995). EL LIBRO DE LA TERAPIA GESTALT. Cuatro Vientos.
Santiago de Chile.
MELNICK, J. (1980). L’UTILISATION DE LA STRUCTURE IMPOSÉE PAR
LE THÉRAPEUTE EN THERAPIE GESTALTIQUE. Gestalt Journal, otoño de
1980, III 2p.4.20.
PERLS, F. (1974). SUEÑOS Y EXISTENCIA. Cuatro Vientos. Santiago de
Chile.
ROBINE, J.M. (1987).Comment penser la psychopathologie en Gestalt-
thérapie?, en “FORMES POR LA GESTALT-THERAPIE”. Instituto Francés
de Terapia Gestalt.
ZINKER, J. (1979). EL PROCESO CREATIVO EN LA TERAPIA
GESTÁLTICA. Paidós, B. Aires.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
FAMILIAS ENSAMBLADAS
María Silvia Dameno (*)
El amor para toda la vida se inventó
cuando el promedio de vida era de treinta años.
Ahora que es de setenta,
¿qué se hace con los otros cuarenta?
Ángeles Mastretta
¿QUÉ ES UNA FAMILIA ENSAMBLADA?
La actual sociedad está signada por el cambio. Hace pocos años la mayoría
de las personas comenzaban y terminaban su carrera laboral en una
misma empresa que los jubilaba después de "40 años de fieles servicios".
También vivían habitualmente en una única casa desde que se casaban
hasta el final de sus vidas, y las bodas de plata y de oro eran frecuentes
motivos de reunión y festejo.
Lo cierto es que, para bien o para mal, la sociedad ha cambiado. Las
personas cambian de trabajo e incluso de profesión, se mudan varias veces
a lo largo de su vida y no necesariamente se unen "hasta que la muerte los
separe". Lo que antes era habitual es cada vez mas una rareza.
No he investigado especialmente los efectos del cambio de trabajo o de
hábitat, pero dado que tengo una pareja que no es el padre de mis hijos
empecé a interesarme hace unos años por lo que ahora llamo familias
ensambladas.
Ensamblada es una familia en la cual uno o ambos miembros de la actual
pareja tienen uno o varios hijos de uniones anteriores. Dentro de esta
categoría entran tanto las segundas parejas de viudos y viudas como de
divorciados y de madres solteras. Cuando comenzaron las investigaciones
sobre el tema, después de la segunda guerra mundial, la mayor parte de
estos casos la conformaban los viudos de guerra. En la actualidad el
grueso de las familias ensambladas en el mundo occidental lo constituyen
los divorciados con hijos y que vuelven a formar pareja. Esto implica
(*)María Silvia Dameno. Psicóloga egresada de la Escuela de Post - Grado de A.G.B.A.
Olleros 32-24. 1426 Buenos Aires Argentina.
13
que hay dos familias ensambladas por cada chico cuyos padres se han
vuelto a casar, ya que se considera dentro de esta categoría no sólo aquella
con la que los hijos conviven en forma en forma permanente, sino también
aquella que visitan algunas veces al mes.
En la Argentina carecemos de muchas cosas y entre ellas se incluyen las
estadísticas oficiales. Una encuesta privada realizada en diciembre de
1986 (1) sobre sexualidad y pareja en la Argentina, señalaba que alrededor
del 20% de los encuestados había tenido por lo menos un matrimonio o
pareja de convivencia anterior a la presente y que el 10% del total tenían
hijos de parejas anteriores a la actual. Otra más reciente (2), realizada en
la ciudad de Buenos Aires, indicaba que el 7% de los matrimonios tenían
hijos de matrimonios anteriores, excluyendo de esta muestra todos
aquellos casos en que la primera o la segunda unión no habían sido
legalizadas. Estos números son la punta visible de un iceberg, ya que no
todas las parejas se casan legalmente, ni se divorcian ante los tribunales y
entre las segundas parejas son mayoría las uniones de hecho o
consensuales, dado que la ley de divorcio es muy reciente en nuestro país
(1987). Una cifra más realista y que se acerca más al standard
internacional es la obtenida en 1993 (3) que indica que el 30% de los
adolescentes son hijos de padres separados. Considero este guarismo más
real, teniendo en cuenta que en Europa la tasa global de divorcios es del
30% de los matrimonios (siendo más alta en los países escandinavos y más
baja en España y Francia). En Estados Unidos trepa al 50% del total de
ellos. Tanto europeos como norteamericanos coinciden en el porcentaje de
nuevas uniones: el 75% de las mujeres y el 80% de los hombres lo
intentan nuevamente.
Hablo de porcentajes pese a la aridez de los números para dar una idea
de cuantas son las personas implicadas en esta situación. Stepfathers of
America, organización que agrupa en Estados Unidos a segundas parejas
con hijos, calcula que dentro de 10 años ésta será la forma más común de
organización familiar en Norteamérica.
LAS FAMILIAS SIN NOMBRE
Este grupo humano ya demográficamente significativo se incrementa día a
día, acompañando el aumento mundial del número de divorcios en las
últimas décadas. Constituye sin embargo un caso concreto de cambio
social no reconocido en lo institucional en nuestro país: no hay leyes que
lo reconozcan y amparen, ni centros de asesoramiento psicológico o
modelos sociales de funcionamiento que lo contengan. Las instituciones se
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
modifican más lentamente que los individuos que las integran y las
familias ensambladas ni siquiera tenían, cuando empecé a investigar este
tema, un nombre. Algunos terapeutas hablaban de familias "mixtas"
siguiendo a Virginia Satir quien dedicó un capítulo de un libro (4) al tema,
aunque el término no es específico ya que incluye también a las familias
adoptivas y a las de crianza. Otra alternativa era definirlas por
comparación (segundas, posteriores, etc.) o por negación (no intactas, no
biológicas, etc.) indicando con ambas opciones la desvalorización de la
nueva familia.
Por otra parte, aunque sí existiesen términos para denominar los nuevos
vínculos, éstos se emplean frecuentemente en forma peyorativa, tanto que
en el diccionario padrastro y madrastra están definidos como " mal
padre/madre" o más directamente como "persona mala o cruel" (5). El
carácter despectivo del nombre y la presuposición de crueldad se refleja en
la persistencia en la literatura infantil de cuentos de malas madrastras y
padrastros como Blancanieves, Cenicienta o David Copperfield. Adultos y
niños que crecieron escuchando que ser madrastra o padrastro era ser
una persona mala, competitiva, vengativa y cruel se niegan a incluirse a sí
mismos dentro de esta categoría o a denominar de ese modo al vínculo.
El cine fue el primero en desmitificar a las crueles madrastras de los
cuentos con la inolvidable comedia " los tuyos, los míos y los nuestros";
cuidándose, eso sí, de aclarar que estos padrastros no pertenecían a la
categoría de "usurpadores" dado que ambos protagonistas eran viudos.
Las primeras madrastras y padrastros de la TV seguían el estereotipo de
crueldad de los cuentos, pero la presión social que significó el incremento
de familias ensambladas en Estados Unidos y las quejas de las
agrupaciones de padrastros, lograron que la TV rompiera con este molde
en la serie Dinastía, transformando el rol en su opuesto absoluto y
creando una "supermadrastra" con una bondad y comprensión imposibles
de imitar. Configuraron así dos posibilidades poco atractivas para imitar: o
el rechazo o la sobreexigencia.
El equilibrio entre estos dos extremos se fue logrando gradualmente en la
TV norteamericana y por imitación también en nuestro país. A partir de
1995 algunos programas de la TV argentina (Montaña rusa, Nueve lunas)
empezaron a incluir entre sus protagonistas a madrastras o padrastros
que no eran ni ángeles ni demonios, sino personas reales, con miserias y
grandezas que intentaban mantener el mejor vínculo posible con sus
hijastros. También comienzan tímidamente a surgir contra-cuentos como
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el de la escritora argentina Elsa Borneman (6) "La madrastra" que
combaten el prejuicio sobre las personas que cumplen este rol.
Aun así todavía no he conocido a nadie que acepte cómoda y
tranquilamente este rótulo y aún es frecuente que las personas
consideren que sólo son padrastros o madrastras cuando el progenitor del
mismo sexo ha muerto. De todos modos el nuevo grupo familiar carecía de
denominación y no tener nombre colabora a su invisibilidad estadística y
social. Para suplir esta falta y comenzar a combatir su "innombrabilidad"
empecé lo que después resultaría ser mi primera tarea terapéutica hacia
estas familias: darles un nombre. Así fue como comencé a hablar de
familias ensambladas en distintos medios porteños y a denunciar el uso
peyorativo de los términos que corresponden a estas relaciones no
consanguíneas.
El rebautizarlas públicamente trajo como consecuencia numerosas
consultas de personas que se encontraban en esta situación y se
identificaron con la problemática de la que hablaba y esto también aceleró
la investigación que estaba llevando a cabo hasta ese momento solo para
mí. Como terapeuta no hay nada más provocativo que trabajar con
aquellas situaciones que vivimos.
CARACTERÍSTICAS DE LAS FAMILIAS ENSAMBLADAS
A partir de las demandas profesionales que surgieron al empezar a hablar
del tema, tuve que diseñar estrategias o adaptar las ya desarrolladas en
otros países para el abordaje de los problemas específicos que se me
planteaban.
Para esto contaba con tres elementos fundamentales:
• mi formación como terapeuta gestáltica.
• mis conocimientos bibliográficos sobre familias ensambladas.
• mi experiencia personal en el tema.
Definirme como gestaltista implica básicamente para mí ver lo obvio. Lo
obvio, en el tema que me ocupa, es que esta nueva organización familiar
posee una estructura y una dinámica propias, diferentes a las de las
familias intactas. Tanto de las lecturas como del intercambio con colegas
de otros países fui aprendiendo que las diferencias fundamentales son:
1. Nacen de una pérdida: esto significa que, salvo en el caso de una
persona sin hijos que se una a un padre/madre, todos los integrantes del
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
nuevo grupo familiar llegan a esta familia después de la perdida de una
relación familiar primaria. Suelo citarles a mis pacientes al poeta Samuel
Johnson, quien define a los segundos matrimonios como "el triunfo de la
esperanza sobre la experiencia".
Los adultos y los chicos sufren al tener que adaptarse a pérdidas y
cambios. El tiempo de elaboración de este duelo es diferente para cada uno
de los integrantes de la nueva familia y muchas veces el dolor ha sido
elaborado por alguno de los implicados, pero no por todos. Los adultos
deberán recuperarse de haber perdido: un compañero, un proyecto común,
la ilusión de ser "los primeros" con su nueva pareja, y de todas las
pérdidas y cambios que ocurren después de una muerte o divorcio (de
casa, de trabajo, de status económico, de bienes materiales y/o de
accesibilidad a los hijos). Los hijos también sufren la pérdida parental (aun
en aquellos casos en los que el padre no conviviente los visita
regularmente) y deberán eventualmente renunciar a su fantasía de reunir
a sus padres nuevamente. También sufren los cambios que el divorcio o
muerte implica (de escuela, lugar de residencia o amigos).
2. Los ciclos vitales, individuales, maritales y familiares son
incongruentes: por ejemplo una pareja comienza su relación mientras el
hijo de uno de ellos es adolescente o una persona sin hijos se encuentra
repentinamente a cargo de un púber. Esta incongruencia significa para
estas familias tener que conciliar necesidades muy diferentes.
Muchas veces se les pide a los padrastros o madrastras que asuman un
rol parental antes de que se haya establecido un vínculo emocional. Los
padres biológicos crecen en el rol parental al mismo tiempo que sus hijos
con los cuales conviven desde su concepción, experiencia que su nueva
pareja no ha tenido. Cuanto mayor sea este hijastro que no ha visto crecer,
la expectativa de "paternidad instantánea" es menos realista y cualquier
rol que vayan a ocupar en el futuro (desde el parental, o el "ayudante de
crianza" al de simplemente el de otro adulto en la casa) lleva tiempo para
desarrollarse.
3. Las relaciones padre-hijo preceden a las de la pareja y los vínculos
con los hijos son más intensos que con la nueva pareja, al menos al inicio.
Esto genera frecuentemente conflictos de lealtades entre los miembros de
la pareja. El adulto que se une a una persona con hijos, no suele sentir
que la relación que su pareja tenga con él sea la primaria para esa
persona. Sobre todo para aquel que se muda a la casa del otro los
sentimientos de exclusión y soledad son casi inevitables.
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En general las personas que han tenido hijos de uniones anteriores se
unen a otras después de un tiempo de vivir en un hogar monoparental con
sus hijos, generando relaciones estrechas que dificultan el ingreso de otras
personas. La nueva pareja no comparte con el resto de los miembros de la
familia muchas tradiciones ni los recuerdos de una historia en común y
debe esperar el transcurrir del tiempo y vivencias compartidas para poder
generarlas y sentirse "miembro de pleno derecho".
4. Hay un padre o una madre actualmente presente o en el recuerdo
cuya existencia como tal se mantiene, a pesar de haber concluido el
vínculo como pareja. La nueva familia deberá convivir con la presencia
(real o virtual) de un ex-marido o una ex-mujer.
Aún aquel padre que nunca ve a sus hijos o que incluso ha muerto, es
parte del pasado de los chicos y éstos necesitan que se les permita tener
un vínculo o recuerdos de él. Esta situación puede ser difícil de tolerar
para el padrastro o madrastra del chico (ver fotos, cartas, atender por
teléfono o recibir la visita del/la "ex"). Por otra parte, un padrastro no
aceptado por el padre biológico puede generar en el niño conflictos de
lealtades. Aquellos chicos a los que se les pide que elijan ("o estás conmigo
o estás contra mí") y a los cuales los padres o padrastros no les aceptan
querer a los otros adultos en su vida, son puestos en un callejón sin
salida.
5. En el caso de divorciados hay que conciliar las necesidades de la
pareja actual con las de coparentalidad con una ex-pareja lo cual
muchas veces implica contactos y negociaciones para compatibilizar dos
hogares, con escalas de valores y hábitos de vida diferentes, limitando la
libertad de decisión de la nueva pareja sobre los hijos a cargo.
Es bastante frecuente que cuando un divorciado o divorciada contrae
nuevas nupcias, su ex cónyuge trate de sabotear la nueva relación con
una "quita de colaboración" con los hijos o con el dinero. Esta situación es
dañina para todos los involucrados y sobre todo para los hijos cuando se
los lleva a tomar partido. La nueva pareja formada a partir del divorcio de
los papás de un niño decidirá conjuntamente las reglas para ese hogar, lo
que está permitido y lo que no en esa casa (horarios, orden, comidas
habituales, responsabilidades de cada miembro, etc.) y esto tendrá
seguramente diferencias con el otro hogar del niño. Es importante que
todos los implicados entiendan que las reglas que cada uno de los dos
hogares que el chico tenga, no son ni mejores ni peores que las del otro
hogar.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Salvo en aquellos casos en que los fundamentos de la crianza sean
opuestos, la mayor parte de los chicos puede entender perfectamente que
esto, que en casa de papá pueden hacer, no lo pueden hacer en la de
mamá y viceversa. Lo problemático es pedirles que elijan una u otra como
mejor.
6. Duplicación de la familia extensa: abuelos, tíos, primos etc. nuevos
que deberán conocerse y eventualmente definir algún tipo de vinculación
(inclusive elegir no vincularse también es una elección).
La persona que se ha divorciado con hijos no sólo tiene un ex -cónyuge,
sino también una ex- familia política de la que no se separa del todo, ya
que siguen siendo parientes de sus hijos. A su vez al volver a casarse
entrará en escena una nueva familia política a la cual adaptarse ella e
incluso sus hijos. Las familias se multiplican con la aparición de
abuelastros, tiastros e incluso vínculos que carecen de nombre (¿qué
parentesco tiene un chico con la cuñada de su padrastro?) y al
multiplicarse el número de miembros se multiplica la posibilidad de
conflictos.
7. Las relaciones legales entre personas que conviven son ambiguas o
a veces inexistentes. Actualmente en Argentina la ley no da derechos a
los padrastros o madrastras (pedir un régimen de visitas, custodia o
tenencia). Paradójicamente en el caso de que cometan un delito contra sus
hijastros, el ser padrastro o madrastra se considera una agravante para su
penalización.
La carencia de un status legal hace que un padrastro no pueda autorizar
una internación u operación urgente, viajar con sus hijastros al extranjero,
incluirlos en su cobertura médica, firmar sus boletines escolares, etc. El
vacío jurídico dificulta la integración y consolidación de la familia creando
situaciones de mucho sufrimiento para sus miembros.
TAREAS
Aplicar el enfoque gestáltico a esta organización familiar implicó un desafío
que me vi obligada a resolver si quería trabajar con estas familias.
Sistematizando lo que aprendí de mis pacientes en relación con las
antedichas características, fui estableciendo una serie de tareas
terapéuticas relacionadas con cada una de ellas. A pesar de que
obviamente existen enormes diferencias entre una familia y otra, las
principales estrategias de intervención serían :
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1. Nacen de una pérdida: es importante que el terapeuta que atiende a
estas familias pueda identificar y revalidar los sentimientos de pérdida
que sus miembros experimentan. Trabajar con los involucrados los duelos
como tradicionalmente los trabajamos en gestalt es útil en las consultas de
estas familias ya que permite la expresión y manifestación de los
sentimientos de tristeza y enojo.
La experiencia me fue mostrando que los asuntos inconclusos de la
organización familiar anterior recaían sobre la actual y la perturbaban en
su funcionamiento. Las gestalts inacabadas como sabemos, tienden a
reproducir un mismo modo de reacción en lugar de hacer frente
creativamente a una situación nueva, repitiendo conductas y actitudes
que, si anteriormente derivaron en un fracaso, podrían hacer fracasar
también a la nueva familia. Resulta difícil para personas que están
ilusionadas con un nuevo proyecto aceptar que los hijos generalmente
preferirían, al menos al inicio, permanecer en el modelo de su familia
anterior. Los chicos tienden más a actuar que a explicar cómo se sienten y
necesitan saber que van a recibir atención parental a pesar de que él o ella
tengan una nueva pareja.
También resulta necesario trabajar con las familias el temor al cambio y
las situaciones de impasse. Los cambios a los que necesariamente se ven
sometidos todos los integrantes, suelen generar inseguridad y
desconcierto. Si la pareja que va a formar la nueva familia consultara
antes de tomar la decisión de convivir, les sugiero que introduzcan los
cambios lo más gradualmente posible, dándose tiempo para que todos se
adapten a las nuevas situaciones. Es aconsejable que informen a los
chicos de los planes que los involucran en un tono intermedio entre el
autoritarismo y el pedido de permiso, convencidos de su derecho como
adultos a tomar decisiones sobre sus vidas y las de sus hijos y sostenerlas
de un modo no hostil para estos últimos. Así como hay padres que
imponen con excesivo autoritarismo sus decisiones y ni siquiera informan
sobre ellas, otros invierten los roles y necesitan apoyo para llevar adelante
un proyecto para el cual no cuentan con el "permiso de los hijos".
2. Tienen ciclos vitales incongruentes: estas diferencias hacen que las
necesidades de los distintos integrantes no se puedan conciliar fácilmente.
Es importante en el trabajo terapéutico dar lugar a la expresión de las
necesidades de todos sin establecer juicios de valor sobre las mismas. El
terapeuta deberá esclarecer que corresponden a etapas evolutivas
diferentes y trabajar la discriminación de los miembros entre sí, para
lograr una mayor cohesión familiar. Partir de la aceptación de las
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
diferencias abre el camino a las negociaciones entre necesidades grupales
e individuales, desarrollando la tolerancia y la flexibilidad.
Muchas veces ayuda la información sobre cuáles son las características
propias de la edad que los hijos e hijastros tienen. Por ejemplo, cuánto
mayores sean los hijastros, más difícil será para el padrastro o madrastra
esta adaptación, no sólo porque llevan más tiempo con un modelo anterior,
sino también porque los adolescentes están tratando de dejar la familia
mientras que la pareja esta intentando armarla. Aclarar que esto no
corresponde necesariamente a una actitud de sabotaje por parte del
adolescente, sino a una característica de esa edad, ayuda a evitar que
"luchen contra los molinos de viento”. Otro ejemplo sería informarles que a
los adolescentes les disgusta vivir en dos casas porque sus amigos no
saben dónde encontrarlos, más que porque no quieran ver a alguno de sus
progenitores. Esto suele ser vivido como que sus padres no les importan o
están enojados con ellos, en lugar de entender que a esta edad el grupo de
pares tiene un peso mayor.
Para lidiar con las diferencias con varias familias introduje las pautas
lingüísticas para grupos (hablar en primera persona, no juzgar ni criticar,
responsabilizarse, etc.) con el fin de facilitar la expresión de todos los
miembros dentro y fuera del consultorio. Esto trajo como resultado una
mejor comunicación intrafamiliar y mejoró los chances de que las
necesidades de todos pudiesen ser satisfechas.
3. El vínculo padre-hijo/s precede al de pareja: tratar de fortalecer lo
más posible, en las sesiones con la pareja actual, el nuevo vínculo,
sabiendo que el grado de cohesión de la nueva familia es directamente
proporcional al grado de cohesión de la pareja. Justamente por ser más
nuevo es importante destinar tiempo y energía para nutrir el vínculo,
dándose tiempo a solas y cuidando de sus necesidades como pareja.
Habitualmente el esfuerzo puesto en hacer que el nuevo hogar funcione,
hace que al principio se dejen de lado las necesidades de descanso,
diversión y privacidad de la pareja. En una segunda unión frecuentemente
no hubo noviazgo, luna de miel ni el tiempo pre-niños del que dispone una
pareja tradicional. Generalmente las complicaciones de combinar los
horarios de los tuyos, los míos y los nuestros requieren de una
planificación activa para que los adultos dispongan de tiempo para ellos.
En cuanto a la exigencia de integración a los padrastros o madrastras al
nuevo hogar, es importante fomentar el darse cuenta de que la intensidad
de los vínculos no es algo que pueda forzarse y que cualquier sentimiento
requiere tiempo para desarrollarse. Además requiere que el padre o madre
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biológico dé su lugar a su nueva pareja en la relación con sus hijos y le
permita colaborar en su crianza. El terapeuta buscará combatir algunos
mitos irreales como la idea de amor y ajuste espontáneo o la del carácter
transitivo del amor ("si quiero a esta persona también querré a sus hijos; si
esta persona me quiere sus hijos también lo harán"). Aun siendo obvio, es
importante explicitar claramente que el amor no se manda ni se ordena,
que no surge en un día y que aun no surgiendo nunca, puede ser
reemplazado por el respeto y la tolerancia. Es muy frecuente que estas
familias no vean estas obviedades, lo que suscita expectativas poco
realistas en quienes las sostienen.
En la "fusión" de dos organizaciones familiares es difícil que no se
encuentren tradiciones diferentes, modos distintos de hacer las mismas
cosas. Lo más común es sentir que “mi” o “nuestro” modo es el correcto y
el del otro equivocado. Esto incluye un sinnúmero de costumbres, desde la
manera de celebrar fiestas o cumpleaños hasta el modo de pasar el tiempo
libre, poner la mesa u ordenar un cuarto. La nueva pareja necesitará
muchas veces ser ayudada para encontrar un modo propio de hacer las
cosas, que incluirá en algún caso el modo previo de cualquiera de los dos,
en otro la alternancia de los modos de ambos y en otro una nueva manera
de resolver la misma situación. Solo cuando se establezca una tradición
propia de esta nueva familia todos los integrantes podrán sentirse
miembros y parte.
4. Convivir con la presencia (real o virtual) de un ex-marido o una ex-
mujer: la tarea con los "ex" es básicamente el rescate de las proyecciones.
En este caso "dar al César lo que es del César" implicaría facilitar que los
niños puedan referir al padre o madre y al padrastro o madrastra los
atributos que tienen y no los que se idealizan o rechazan. La misma regla
se aplica con los adultos a ex -parejas , hijos de uno u otro o historias
previas. Un clásico ejemplo de como las proyecciones llevan a confundir lo
real con lo imaginario es el prototipo de la "mala madrastra" como
resultado de proyectar en ella la ira o resentimiento que los niños pueden
sentir por su madre, mecanismo que emplean para poner a salvo la
imagen de ésta última. Otra tarea relacionada con ésta es facilitar el darse
cuenta de la agresión que esconden los sentimientos de culpa hacia la ex-
pareja o los hijos propios.
Por más que no resulte tan simple, propender al desarrollo de una relación
civilizada entre los adultos involucrados en la crianza de los mismos niños
es beneficioso para todos los involucrados. Las luchas de poder entre sus
dos hogares no logran incrementar el amor hacia uno de sus padres y su
pareja en desmedro del otro, sino que llevan a disminuir su confianza y
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
autoestima. No es necesaria una relación amistosa sino simplemente
"neutral" para reducir el stress que significa para los hijos el conflicto de
lealtades. Si bien es frecuente, la actitud competitiva entre ambos padres o
entre padres y padrastros, no conduce a la construcción de una nueva
familia sino a su opuesto.
5. La co-parentalidad con una ex-pareja sólo se pude llevar adelante
centrándose en el presente. Lo que esta persona es ahora (el padre o
madre de mis hijos) no es lo que fue (mi pareja). Poder ver esta obviedad
depende de que la tarea de elaborar las pérdidas se haya desarrollado
con eficacia. En este aspecto el terapeuta debe estar especialmente atento
a las señales no verbales que denoten que la persona está funcionando con
los parámetros de "allá y entonces" más que los de aquí y ahora.
Frente a una co-parentalidad poco conflictiva conviene discriminar entre
actitudes cooperativas y actitudes confluentes de personas que no han
terminado realmente de separarse. En el caso contrario, resulta útil
proponer una visión acrítica del "otro hogar" de los hijos y no hablarles
negativamente de su otro progenitor. Evitar que los chicos funcionen como
"correo" de los mensajes de los adultos, "espías" del otro o "rehenes" en las
luchas de poder con una ex-pareja. Permitir a los hijos sentirse a gusto en
sus dos hogares es saber aprovechar los beneficios que una familia
ensamblada proporciona.
Suelo decir a los padres, siguiendo a los Visher (7) que "para un niño tener
dos hogares es como tener dos nacionalidades: resulta sumamente
ventajoso salvo que los países entren en guerra".
6. La ampliación de la familia extensa. Exige trabajar la aceptación de
las diferencias, la asunción de nuevos roles, la delimitación de los espacios
personales, la clarificación del límite de contacto y las proyecciones
recíprocas. Para ello resultan sumamente útiles las clásicas técnicas
gestálticas de silla vacía y silla caliente, que permiten a las personas
trabajar en una sesión los conflictos con personas que no están presentes.
Una básica tarea en este sentido consiste en hacerles ver que, a diferencia
de una familia intacta, los integrantes de la familia no comparten
totalmente una familia extensa (por ejemplo los hijos incluyen como
miembros de la familia a sus padres y abuelos que no son familiares para
su padrastro o hay medios-hermanos que se consideran hermanos y sin
embargo tienen una pareja de abuelos distinta o tíos de uno que no lo son
de otro).
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Sólo cuando esta difícil tarea se ha logrado, la identidad de la nueva
familia ensamblada está consolidada. El reconocimiento que proviene de
las familias de origen y de la sociedad en general (vecinos, maestros,
amigos, etc.) es lo que generalmente otorga a los miembros de la nueva
familia la sensación de constituirse como tales. También en el proceso
evolutivo familiar se verifica la necesidad del apoyo ambiental para llegar
al autoapoyo.
7. Desprotección legal. Esta tarea es prácticamente imposible si no se
trabaja en equipo con abogados que asesoren desde su área de
competencia a los involucrados. Cuando derivo a estos profesionales pongo
especial acento en la posibilidad de mediación, ya que llegar a soluciones
acordadas suele ser positivo a largo plazo. Si se han desarrollado
correctamente las estrategias anteriores, se incrementan las posibilidades
de acuerdos y se disminuyen las de pleitos. Cuando a pesar de todo las
familias llegan a los tribunales lo más frecuente es que necesiten de su
terapia como espacio de descarga de sentimientos de tristeza y de ira que
ocultan el miedo y la impotencia, para lo cual la gestalt provee
herramientas múltiples.
HERRAMIENTAS
Considero sin embargo que el haber constituido una familia ensamblada
es el mas útil de los elementos con los que cuento, ya que me permite co-
vivenciar, "ponerme en el pellejo" aplicando la premisa del curador herido.
Desde las propias dificultades que tuve, tengo y tendré que sortear para
lograr una buena convivencia, puedo crear estrategias que cooperen al
buen funcionamiento familiar. Mi terapia personal y mi supervisión me
ayudan a encontrar el equilibrio entre la confluencia y la proyección
permitiéndome discriminarme del que consulta. Establecer las similitudes
y diferencias entre los consultantes y yo implica responder una serie de
preguntas para establecer las características de esa familia en especial:
• ¿ Cuánto tiempo llevan de convivencia?
• ¿ Cuánto tiempo vivieron los adultos como familia monoparental?
• ¿ Qué edades tenían los hijastros al iniciarse la convivencia y cómo se
les presentó con los nuevos miembros?
• ¿ Qué tipo de vínculo existe entre...
* ¿padrastro o madrastra e hijastros?
* ¿hermanastros entre sí?
* ¿hermanos y medios-hermanos?
* ¿familias de origen y políticas?
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
* ¿padrastros y padres?
* ¿los chicos y su otro padre biológico?
* ¿padre o madre con ex-esposo/a?
• ¿ Cuáles son las situaciones pendientes de la constelación familiar
anterior?
• ¿ Qué cambios tuvieron lugar desde que la familia inició la convivencia?
• ¿ Cómo manejan usualmente o cómo negociaron si hubo dificultades
con:
* ¿el dinero?
* ¿la atracción sexual entre no consanguíneos?
* ¿la disciplina y la autoridad?
* ¿las diferencias de hábitos y costumbres?
* ¿la alternancia de niños en dos hogares?
* ¿la frustración de expectativas (mitos de amor y ajuste
instantáneos)?
* ¿el nombre de las nuevas relaciones?
* ¿los festejos y las festividades?
• ¿ Cuáles son las prioridades de lealtad dentro de la nueva familia?
• ¿ Cómo se reparte el tiempo para dar lugar a mantener las viejas
lealtades y fortalecer las nuevas relaciones?
• ¿ Cómo se maneja el espacio hogareño? ¿ Vive la nueva familia en una
casa propia o en la anterior de alguno de los integrantes de la nueva
pareja? ¿Se respetan espacios propios y comunes? ¿ Hay un lugar
previsto para los hijos de fin de semana?
• ¿ Cómo nutre la nueva pareja el vínculo entre ellos?
Planteo todas estas preguntas no a la manera de una anamnesis sino
propiciando el darse cuenta del qué, cómo, cuándo y dónde del
funcionamiento familiar a la manera gestáltica.
Desde la primera entrevista y aun cuando estoy recolectando los datos,
pretendo ser útil al paciente incrementando su darse cuenta.
Comparto con Marie Petit (8) que " una familia es semejante a un
archipiélago compuesto de diferentes islas cuyos contornos son
permanentemente remodelados por las corrientes que circulan entre ellas.
El objetivo de la terapia familiar es obtener de alguna forma el mapa de
estas corrientes invisibles - tanto las benéficas como las corrosivas - a fin
de permitir que cada uno reaccione en el sentido de su propio destino."
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ROL DEL TERAPEUTA
El rol del terapeuta con estas familias es el de cualquier coordinador
grupal gestáltico: proveer un espacio de expresión para los sentimientos y
necesidades de todos los miembros de la familia, promover la
confrontación positiva entre todos los integrantes y denunciar los medios
utilizados para evitar el contacto tanto, de los involucrados entre sí como
de cada miembro con sus propias emociones.
Deberá ser lo suficientemente flexible como para evaluar en cada situación
cuáles son las personas a incluir en las sesiones y quiénes son, en cada
caso, los que necesitan ser apoyados.
Sobre ninguno de estos temas hay leyes o fórmulas y dependerá de la
experiencia de cada terapeuta ver a quienes citar en cada caso y cuál es la
prioridad a atender.
Cuando el proceso terapéutico se ha llevado adelante con eficacia, los
protagonistas logran una expresión cada vez mas afinada de sus propias
necesidades y de lo que esperan de los otros para satisfacerlas.
Cada uno puede discriminarse del resto y tomar conciencia de cuáles son
las gratificaciones y frustraciones que puede esperar de ellos. Permite a
cada miembro alternar fluidamente entre la unión y la separación y
hacerse responsable de los propios deseos, necesidades y sentimientos.
Aunque explicitar todas las técnicas que fui diseñando para aplicar a la
problemática de las familias ensambladas excede las posibilidades de este
artículo, me gustaría que quedara como síntesis lo apropiado de este
enfoque para el trabajo con el tipo de familias en cuestión. Considero que
la gestalt es especialmente útil por:..
• su flexibilidad de encuadre.
• trabajar en el Aquí y Ahora.
• propiciar el cierre de situaciones inconclusas.
• favorecer la expresión de sentimientos y emociones.
Las familias ensambladas pueden desarrollarse en forma exitosa si aplican
los postulados gestálticos tal como los desarrollara Claudio Naranjo (9)
adecuándolos a su situación:
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
1) Vive ahora ->
Eviten quedar atrapados entre el recuerdo y la expectativa, no arruinen el
presente lamentándose por el pasado o preocupándose por el futuro.
2) Vive aquí ->
Relaciónense con lo presente no con lo ausente.
3) Deja de imaginar: experimenta lo real ->
Anulen mitos y expectativas poco realistas sobre los demás miembros de la
familia.
4) Abandona los pensamientos innecesarios; mas bien, siente y
observa ->
Olviden sobre todo los pensamientos comparativos.
5) Prefiere expresar antes que manipular, explicar, justificar o
juzgar ->
Aprendan a comunicar lo que sienten si desean lograr una buena
comunicación familiar.
6) Entrégate al desagrado y al dolor tanto como al placer; no
restrinjas tu darte cuenta ->
No es negando los conflictos como se resuelven.
7) No aceptes ningún debería o tendría más que el tuyo propio -
>
Para estas familias no hay modelos preestablecidos, busquen el suyo.
8) Responsabilízate plenamente de tus acciones, sentimientos y
pensamientos ->
No atribuyan a los otros lo que es suyo y no tomen como propio lo que es
de otros.
9) Acepta ser como eres ->
Es decir una familia ensamblada y no una intacta. Infórmense de lo que
esto significa.
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Suelo entregar a mis pacientes esta adaptación propia del enfoque
gestáltico a su situación y cuando se presenta una dificultad familiar,
muchas veces bromeamos sobre cual de los "mandamientos" han
"desobedecido". Llego con esto al elemento final de los necesarios para
trabajar con familias ensambladas: el sentido del humor sin el cual,
personalmente creo, casi nada es posible.
BIBLIOGRAFÍA
C.E.T.I.S (Centro de Educación, Terapia e Investigación en Sexualidad)
(1986). “Primera encuesta sobre sexualidad y pareja en la argentina”.
REVISTA SEXHUMOR . Diciembre.
NUDDELMAN Bass (Consultora). (1991). ENCUESTA. Revista Noticias.
Diciembre.
FINKEL, Susana. (1994). COMO CONVIVIR CON LOS HIJOS DE SU
PAREJA Encuesta del Centro de Estudios de la Población realizada sobre
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FAMILIAR. Ed. Pax-México. México.
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PETIT, Marie. (1986). LA GESTALT. Ed. Kairos, Barcelona.
NARANJO, Claudio (1990). LA VIEJA Y NOVÍSIMA GESTALT. Ed. Cuatro
Vientos. Santiago de Chile.
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UNA MINORÍA SEXUAL EN PSICOTERAPIA.
( Los Travestis Heterosexuales )
Víctor M. Velasco M. [*]
Los travestis heterosexuales son hombres cuya existencia es desconocida
por la mayoría de la población, incluso negada, ya que generalmente se
asocia al travestismo con la homosexualidad y se piensa que no hay un
hombre al que le guste vestir como mujer y que, al mismo tiempo,
mantenga su atracción erótica y afectiva por las mujeres. Por ello estos
hombres, que en su mayoría descubrieron esta afición cuando tenían entre
5 y 10 años de edad, se sienten solos y muchas veces culpables. Sus
historias son parecidas y, al mismo tiempo, diversas. Uno de ellos lo
descubrió cuando se puso las zapatillas de su mamá, otro cuando se puso
las pantaletas de su hermana y uno más cuando, jugando, su novia o
esposa le hizo ponerse sus prendas.
Al principio, como niños, descubrieron que les resultaba excitante usar la
ropa de alguna familiar. Sin embargo, ya habían introyectado los roles
sociales lo suficiente para darse cuenta que era algo que debían callar,
pues la familia, especialmente los varones, no lo aprobarían. Aunque
algunos de ellos eran vestidos por mamá, las primas o las hermanas, y por
lo tanto se les festejaba.
Al llegar a la pubertad se sintieron muy confundidos, porque el entorno
social les había enseñado que quienes se visten de mujer lo hacen para
atraer a hombres y porque desean ser amados por ellos. Sin embargo, en
su caso no era así, porque además de lo excitante que les resultaba el uso
de ropa femenina, sexualmente les gratificaban las mujeres y no se sentían
atraídos por los hombres. Se encontraron así sin un marco de referencia o
un grupo social en el cual incrustarse en función de su afición.
Debido a la introyección de los valores sociales que denigran lo femenino y
lo que socialmente se identifique como afeminado, la mayoría se sintió
muy mal por tener este gusto y empezó a vivir en lo que uno de ellos llamó
"un círculo neurótico", en el cual robaban o compraban ropa
femenina y luego de ponérsela y masturbarse, se la arrancaban de
(*) Víctor M. Velasco M. es coordinador del Grupo Crisálida. Es terapeuta Gestalt y
Biomnémico, además de sexólogo. Dirige el Centro de Capacitación y Apoyo Sexológico
Humanista (CECASH, A.C.) Tel: 756 13 63.
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inmediato para guardarla o quemarla, jurando no volver a repetir la
situación, hasta que la ansiedad por hacerlo de nuevo se imponía y volvían
a hacerlo. Algunos psicoterapeutas a los que consultaron contribuyeron a
su infelicidad al asegurarles que era una "enfermedad" que debería y
podría ser erradicada, y que lo sería si ellos ponían "suficiente fuerza de
voluntad". Los que iniciaron tratamientos al respecto sólo pudieron
terminar decepcionados de la terapia y de sí mismos, ya que no pudieron
lograr la desaparición de esta expresión, pese a sus esfuerzos y gastos de
tiempo y dinero.
Después de la culpa, llegó para ellos el momento de aceptar que su
impulso era muy poderoso y que sería imposible desterrarlo, por lo que
decidieron aceptarlo como parte de sí mismos. Alguno optó por salir
travestido a la calle durante la madrugada, otro salió a la calle en la
seguridad de su auto, manejando, mientras usaba zapatillas y vestido, uno
más alquilaba un cuarto de hotel y allí se travestía.
Finalmente, algunos de ellos pudieron enterarse de la existencia de un
grupo creado para apoyarles en el reconocimiento de su travestismo y
llegaron así a CRISÁLIDA, grupo que el autor de estas líneas coordina y
que fue concebido, no para curar lo que no es una enfermedad, sino para
dignificar una expresión humana desconocida por el gran público y por
muchos profesionales de la conducta.
En la experiencia de casi dos años de trabajar con este grupo se basa este
artículo que hoy comparto con mis colegas, esperando contribuir a la
mejor atención de esta minoría sexual.
ALGUNAS DEFINICIONES BÁSICAS
El travestismo suele confundirse con la homosexualidad o con la
transexualidad. Sin embargo, cada una de estas expresiones de la
sexualidad es diferente. Para clarificarlo veamos como se define cada una
de ellas:
Al hablar de homosexualidad, lo mismo que de heterosexualidad o
bisexualidad, nos referimos a orientaciones sexuales, es decir a la
inclinación que tenemos por compartir nuestra expresión sexual con
miembros de nuestro mismo sexo, del otro, o de ambos.(Carrera, 1982; 96)
SEXO: Es el conjunto de diferencias biológicas que hacen a un individuo
macho o hembra de una especie. Sin embargo, en el caso de nuestra
30
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
sociedad, se construyen a partir de estas diferencias una serie de valores y
se indican comportamientos diferenciados para machos y hembras y esto
es lo que va conformando los géneros masculino y femenino, que
generalmente se usan indistintamente con la noción de sexo. Cuando nos
referimos en este texto a género, lo hacemos para referirnos a las
características construidas socialmente, aunque sea sobre una innegable
base biológica.
El travestismo es el gusto por usar prendas, manerismos, expresiones,
accesorios , adornos, lenguaje e incluso comportamientos característicos del
otro género, en la cultura de la propia persona. Pertenece a las ahora
llamadas Expresiones Comportamentales de la Sexualidad (E.C.S.), que
antes eran conocidas como aberraciones o desviaciones sexuales y
consideradas sólo propias de algunos sujetos. Ahora sabemos que las
E.C.S., en sus diversas formas, están presentes en todo ser humano tanto
a niveles eróticos, como a niveles no eróticos (Alvarez Gayou, 1986; pág.50).
Para algunos autores, como Carrera, el travestismo es una forma de
fetichismo, es decir, es la fijación en un objeto o en una parte del cuerpo y
necesidad compulsiva de usar ese objeto o esa parte para obtener
satisfacción sexual (Carrera, 1982,436)
La Transexualidad, es una condición en la cual la persona tiene la sensación
interna de pertenecer a un sexo distinto al que biológicamente presenta. Se
considera Transexualidad Primaria cuando el individuo reporta esta
sensación desde su infancia y Transexualidad Secundaria cuando la
persona reporta esta percepción solamente después de pasar por períodos
de travestismo. De acuerdo con el manual de diagnostico de enfermedades
mentales de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), se considera que
una persona es transexual cuando presenta, después de la pubertad, una
inconformidad persistente con sus órganos sexuales, sensación de no
pertenecer al sexo que se le ha asignado y el tratar persistentemente, al
menos por dos años, de modificar sus caracteres sexuales secundarios o
primarios para adquirir las características del otro sexo. (González Méndez,
1994; pág.148)
EL TRANSGENERISMO: Es un concepto que tiene dos significados. Por
un lado, designa aquella condición en que la persona gusta de travestirse
de manera permanente, al mismo tiempo que reitera su identificación con
su sexo biológico. Es decir, vive como si fuera del otro género, pero sin
renunciar al papel de género que le correspondería socialmente en razón
de su sexo biológico. Por ejemplo un chico llamado Adrián, que permanece
travestido todo el día, al tiempo que exige ser tratado con su nombre
31
masculino.
También hablamos de Transgenerismo como la subversión de los
estereotipos de género que imperan en la sociedad, y entonces se habla de
transgénero como un gran concepto que abarca a quienes se travisten, a
quienes no están identificados con su sexo biológico y, en general, a todo
aquel que rechace el género que se le ha asignado socialmente en función
de su sexo biológico.
Es importante señalar que estas categorías pueden encontrarse
entremezcladas en una misma persona, de manera que hay travestis
heterosexuales y travestis homosexuales, lo mismo que transexuales
heterosexuales y transexuales homosexuales.
FENOMENOLOGÍA DEL TRAVESTISMO
Para conocer las situaciones reales con las que puede encontrarse el
terapeuta que recibe a una persona que consulta por los problemas que le
causa su travestismo, presentaremos algunos de los elementos que
comparten la mayoría de los hombres travestis heterosexuales, aunque al
mismo tiempo cada uno de ellos lo vive de manera diferente.
Conoceremos algunos aspectos teóricos, que son confirmados por la
vivencia de quienes participan en el grupo "Crisálida". En el grupo han
participado en dos años unas 30 personas y, además, hemos recibido
cartas de un total de 50 interesados. Sin embargo, los datos que daremos
se basan en un grupo de 12 de ellos, que son los más asiduos
participantes.
No busco dar una visión total del travestismo heterosexual en México, sino
ilustrar el trabajo de un grupo, y el enfoque y las técnicas que he utilizado
para trabajar con ellos.
LAS CAUSAS DEL TRAVESTISMO
Respecto al por qué alguien llega a ser travesti, pregunta tan válida como
aquella de por qué alguien llega a ser una buena cocinera, existen diversas
teorías. Una de ellas indica que se debe a la introyección inadecuada de
los roles masculino y femenino. Otras aseguran que se debe a una falta de
hormonas masculinas en un momento crucial de la masculinización
32
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
cerebral. No tenemos comprobación de ninguna de estas teorías.
Entre las explicaciones de tipo sociológico, está la que aduce una falta de
introyección adecuada de roles, probablemente explicada por el hecho de
que:
"la mayoría de nosotros, que llegamos a ser travestis o
transexuales, somos producto de una familia con padre ausente o,
en el mejor de los casos, distante. Estábamos mucho más
emocionalmente ligados a nuestras madres o a alguna otra
autoridad femenina que permaneció a través de nuestras vidas...
somos, en un porcentaje desproporcionado, hijos únicos o primeros
hijos".(Edwards, 1997 s/p).
Sin embargo, esta correlación no ha podido demostrarse como causal, ni
como presente en todos los casos.
Otra situación "traumática" que se supone explicaría el origen del
travestismo, es que un niño hubiese sido forzado a travestirse. Sin
embargo, se conocen casos, como el del general norteamericano Patton,
que fue travestido por su madre en la infancia, sin aficionarse a ello;
mientras que en "Crísalida", de una muestra de 26 entrevistados, sólo 3
vivieron la experiencia, y "Gina" refiere que a quien vestían de niña era a
su hermano; sin embargo, ese hermano un día rompió la ropa que le
ponían, luego, quien es hoy Gina, buscó un abrigo de su prima y se lo
puso, descubriendo una gran excitación emocional con ello. Ésta tampoco
es una explicación suficiente.
Sin embargo, merece destacarse el hecho de que, en la primera ocasión en
que ocurrió el travestismo, produjo una gran excitación emocional, incluso
sexual, y que se vive como una necesidad en momentos de ansiedad. Ello
podría indicar una asociación en la cual, el travestismo sirve como una
válvula de escape de una gran tensión, quizá asociado con la idea de que
siendo mujer la vida es más fácil de vivir; que cumpliendo los estereotipos
masculino y/o femenino al mismo tiempo, se es más fácilmente aceptado,
con menos exigencias. De hecho, el travesti, representa sólo a mujeres en
papeles sociales muy estereotipados.
Yo me inclino a pensar que hay una conjugación de factores biológicos,
culturales y psico-espirituales que se entremezclan para producir esta
experiencia , sin que ninguno sea, por sí mismo, determinante. No
obstante al preguntarme sobre el posible origen de esta faceta de la
personalidad, me parece que, en el trabajo terapéutico, hay que buscar el
sentido que puede encontrar el individuo al hecho de que esta expresión
33
de la sexualidad se manifieste en su vida. Es decir, hay que ayudarle a
formular preguntas como ¿para qué existe esta situación en mi vida? y
¿qué puedo aprender de ella?.
El CONTINUO TRAVESTI
Los varones travestis heterosexuales pueden ubicarse a lo largo de un
continuo que iniciaría con el fetichismo por ciertas prendas femeninas,
hasta posiblemente llegar a ser transexuales secundarios, aunque la
mayoría no llega a ese último punto. También, algunos llegan a un punto
en el que salen enteramente y no pueden ser ya considerados travestis.
Usualmente esto ocurre alrededor de la edad madura y en el momento en
que el travestismo deja de ser para ellos un estímulo emocional y/o
erótico. Esta salida del travestismo es espontánea, no es el resultado de
terapia médica o psicológica y aún no sabemos en qué porcentaje puede
ocurrir.
En "Crisálida", un 75% inició el proceso de travestirse antes de los 10
años. Sólo un integrante lo inició a los 32 años. Esto no es raro, pues
diversos estudios confirman que "Muchos travestis y transexuales pueden
claramente recordar alguna forma de "cambio de ropa" antes de los 10 años
y aun antes".(Edwards, op.cit). En el momento actual, quienes integran el
grupo han pasado ya por fases de crisis y aceptación que se manifiestan
en la necesidad de encontrar a sus iguales para compartir experiencias y
consejos. Otros participantes van un poco más allá, y reconocen y buscan
satisfacer su deseo de ser vistos en público y unos pocos, incluso, buscan
hacer labores de información a la comunidad sobre el travestismo, lo que
les convierte en activistas travestis.
Este proceso puede ser presentado de manera esquemática de la siguiente
forma, insistiendo en que no todos siguen el mismo ritmo, ni de manera
lineal y que, para algunos, la carrera puede interrumpirse en cualquier
punto.
Etapa 1. Transexualismo Infantil
Según Edwards, muchos niños que llegaron a ser travestis creían que se
iban a volver niñas. Él dice: "El primer trauma que recuerdo, es cuando me
dijeron que jamás llegaría a ser una chica. La revelación ocurrió cuando me
descubrieron mientras me ponía un par de medias de mi madre". Muchos
hombres transgeneristas, incluyendo aquellos que llegarían a ser
travestistas heterosexuales, fueron transexuales o transgeneristas en su
infancia temprana (Edwards, 1977). En esta etapa no se buscaba la
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
excitación sexual, sólo el gusto por vestirse como niña. En "Crisálida", un
40% reporta haberse sentido niña y el 60% restante no vivió esa
sensación. En esta primera etapa no aparece una excitación erótica, sólo
una sensación de relajamiento luego de la excitación de hacerlo.
Etapa 2. Travestismo Fetichista
En la mente del niño, cuando él se ponía medias de su madre o sus
pantaletas, él se convertía en una niña. La textura y diseño de la ropa
femenina, tan alejado de lo masculino que debía usar cotidianamente, le
apoyaba esta fantasía. El travestirse se convirtió en la cosa más excitante
que había hecho y entonces aprendió que éste es un recurso para sentir
placer y gratificación. Lo que no sabemos es por qué éste fue el recurso y
no otro.
Este período se extiende por varios años, quizá hasta la adultez joven. Es
alrededor de la pubertad cuando los niños que llegaron a ser varones
heterosexuales, incluso los que creían ser niñas, se identificarán con su
cuerpo y reconocerán las gratificaciones que su pertenencia al género
masculino les puede deparar.
Es muy probable que en esta etapa un niño o un adolescente sean
sorprendidos al travestirse y sean llevados a psicoterapia, con la esperanza
de que ese comportamiento sea erradicado. Es muy importante que el
terapeuta haya trabajado con su propia sexualidad y sus valores a fin de
que, sin homofobia, pueda orientar adecuadamente tanto a los padres
como al joven, logrando aclarar dudas y temores al mismo tiempo que
evita crear expectativas falsas sobre una erradicación de esta conducta.
(Velasco, 1997; pág. 53)
Dado que tal erradicación es, hasta donde la literatura reporta, imposible,
es necesario ser honestos y trabajar apoyando terapéuticamente un
proceso de desculpabilización y aceptación personal y familiar de esta
expresión, así como en la responsabilización del joven y en el incremento
de su capacidad de negociar los espacios en los que puede llevar a cabo su
afición, sin riesgo para él y sin buscar acarrear consecuencias negativas
para sus parejas, aunque haciéndose cargo de las dificultades que ellas
pueden tener para aceptar esta faceta de ellos y la necesidad de que se
plantee honestamente desde el principio.
Debo señalar que es tan posible que un joven sorprendido travistiéndose
sea heterosexual, como que sea homosexual o transexual. Obviamente
habrá algunas variantes, pero la actitud terapéutica básica debe ser la
misma. Para algunos hombres, es suficiente llegar a esta etapa en que
35
utilizan algunas prendas, se excitan y masturban, y después de
masturbarse, dejan la ropa a un lado, incluso, en ocasiones, con mucha
culpa. Sin embargo, otros avanzan al siguiente punto del contínuo.
Etapa 3. "Fetichismo De Mujer Completa"
Cuando al muchacho o adulto joven no le basta ya ponerse sólo unas
prendas, sino que necesita vestirse totalmente como mujer, ha llegado a
esta fase. Hablamos de aquellos que sólo buscan vestirse completamente
pero no se interesan en cambios de sexo o de género. Esta fase presupone
que el joven cuente con la oportunidad para hacerlo. Por ello, es probable
que surja cuando ya trabaja y puede comprarse su ropa, además de vivir
solo o tener su propio cuarto o poder alquilar un cuarto de hotel. Si ya se
ha casado, puede hacerlo cuando su esposa sale de fin de semana y
teniendo la ropa escondida en la caja de herramientas.
Es muy probable que gasten mucho en comprar ropa femenina que, luego
de ponérsela un rato y masturbarse con ella, se arrancarán violentamente
y tirarán a la basura o quemarán, mientras que juran por enésima vez que
esa fue la última vez que lo hicieron y que abandonarán su costumbre.
Después de un tiempo, vuelve a aparecer el deseo de hacerlo, que resisten
un tiempo, hasta que "sucumben a él", compran ropa, la disfrutan, se la
quitan, la queman, se enojan consigo mismos , juran que no lo harán más
y... vuelven a repetirlo.
Este es otro momento en que muchos tocarán a las puertas de tu
consultorio, llevados por el desconcierto y la culpa, y buscando ser
"curados" de su "vicio". Será responsabilidad del terapeuta explicar la
situación y acompañar en el proceso de autoaceptación, evitando
incrementar sensaciones de culpa y fracaso en su consultante. El tema a
trabajar será la ansiedad que les genera su afición y que puede provocar
problemas de comportamiento y de salud mental.
Etapa 4. La "Resignación" y Necesidad de Autoaceptación
Cuando la actividad travestista se va incrementando, y es evidente que no
puede controlarse voluntariamente, se origina en el practicante la
sensación de que ya no puede luchar contra ella y que debe aceptarse y
entenderse a sí mismo, además de que empieza a buscar la aceptación de
otros.
Eso implica al mismo tiempo el reconocimiento de que es distinto de otros
hombres y la posibilidad de que pudiera salir a la calle y mostrarse ante
otros.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Las nuevas necesidades de su proceso requieren de nuevos niveles de
aceptación y entendimiento por parte de su familia y su entorno, que
pueden resultar tan "desproporcionados" para quienes les rodean que,
incluso, ponen en peligro sus relaciones de pareja y familiares si sienten
que su esposa no los apoya suficientemente. En este sentido, la
experiencia de "Scarlett" es muy reveladora, cuando dice: "La relación con
mi esposa es buena, salvo en lo relativo a mi travestismo, porque a veces lo
entiende y a veces no".
La necesidad de aceptación y entendimiento de esta etapa lleva a los
travestis a buscar grupos de iguales, ya sea directamente, por revistas y
aun internet o buscando bares de travestis, según sus posibilidades de
acceso a la información y la existencia de dichos grupos. De allí la
importancia de la existencia de grupos y lugares seguros. Esta es también
una etapa de búsqueda ansiosa de información que puede llevar a
comprar cualquier revista o contestar cualquier anuncio con sólo detectar
la palabra travesti.
Es muy importante, terapéuticamente, fomentar la empatía con las
esposas y plantear el derecho que ellas tienen de tomar decisiones de
compartir o no su vida con alguien que les ha ocultado un secreto, cuando
así ha sido. Debe también entenderse el peso que se les obliga a cargar a
ellas, llevando un "secreto de familia" que no pueden compartir ni con sus
hijos. La consejería de pareja puede resultar fundamental en este
momento.
Evidentemente, los hombres que llegan a "Crisálida", lo hacen en este
período. Por ello, llegan ansiosos de conocer la historia de los otros para
compararla con la suya, establecer similitudes y sentirse reintegrados a la
humanidad. Por ello son actitudes fundamentales la hospitalidad con los
recién llegados y el "bautizo" con un nombre femenino, cuando no lo
tenían, o bien la revelación de eso que ellos han buscado para afirmar su
identidad, como travestis y como parte de un grupo humano específico.
Etapa 5. Revelación e Integración
Al perder el miedo a ser descubiertos y lograr la aceptación de sí mismos, es
más fácil revelar a otros su condición. Por ejemplo, en "Crisálida", cerca de
un año después de llegar al grupo, "Gina" reveló a su familia su travestismo
y logró el respeto y la aceptación del mismo. Ahora él y otros miembros del
grupo pueden asumir que tienen dos facetas que se complementan. Además,
"Scarlett" lo ha revelado ya en su empleo, aunque ésta es una medida que
sólo cada persona puede decidir y que no se puede imponer a nadie, por sus
repercusiones.
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Gracias a los movimientos de liberación femenina y gay, hoy se habla
abiertamente, al menos en las ciudades, de este tema; y aun los niños
travestis pueden saber que existen otros hombres que comparten su
afición.
En "Crisálida", "Bianca", a sus 18 años, está en esta etapa, mientras que
"Gina" dice: durante 44 años no había conocido a ningún otro travestí. El
hecho de que hoy, a menor edad alguien pueda encontrar a sus iguales,
abre enormes posibilidades para su desarrollo humano. También las
películas, programas de televisión y de radio han contribuido a esta
posibilidad.
Éste es otro momento peligroso para las relaciones maritales, pues el
hombre puede "entusiasmarse demasiado" y su esposa sentir que pierde al
varón con el que se casó, o no aguantar la presión emocional que le genera
el saber que él desea salir travestido a la calle, donde puede detenerlo la
policía o ser agredido y exponerse al escándalo y que se enteren los hijos.
Además, dado que algunos hombres podrían avanzar hacia la etapa de
travestismo de tiempo completo, ellas podrían sentir que la virilidad de su
pareja disminuye y eso afecta la relación.
Podemos señalar que, en una reunión de esposas de travestis,
encontramos que muchas de ellas hablaron de haberse sentido
traicionadas debido a que ellos les revelaron esta faceta de sí después del
matrimonio, en circunstancias que no les permitían a ellas oponerse o
separarse. Además, señalaron que aceptan el travestismo de sus parejas,
pero que es algo que no las complace y prefieren mantenerlo lejos de ellas
lo más posible. De allí que el grupo les haya significado un alivio, pues no
tienen así que ver algo que no les agrada.
Etapa 6:Trasvestismo de Tiempo Completo
Esta es una etapa a la cual arriban algunos hombres travestis después de
la edad madura, en la que consideran que vivir como si fuera mujer
durante todo el día sería mas satisfactorio que hacerlo solo durante
períodos cortos de tiempo. Esto puede conllevar a la necesidad del retiro
laboral o del autoempleo a fin de poder realizar una labor productiva en
la cual pueda estar siempre como mujer, sin perder estabilidad laboral. La
sexualidad puede ser más que heterosexual, "asexual".
Etapa 7:Transexualismo Secundario
Como ya he señalado, en una edad ya avanzada algunos hombres dejan el
travestismo de una manera "espontánea". Sin embargo, unos pocos pasan a
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
un momento en el cual llegan a concluir que, en realidad, eran mujeres y
señalan que el travestismo es una fase que termina cuando se declaran
transexuales preoperados. Desde la teoría se les define como transexuales
secundarios. Al respecto, Edwards deja la interrogante: Si el travestí, de niño
se sintió niña, ¿regresa, al llegar a esta fase, a sus orígenes? Aquí también,
"Crisálida" es muy joven para tener experiencia que permita una respuesta.
Para finalizar, consideremos algunas de las bases que pueden permitirnos
orientar más eficaz y de manera más humanista a nuestros consultantes.
EL TRATAMIENTO TERAPÉUTICO DEL TRAVESTISMO
Asumo que el travestismo no es un problema en sí mismo. Lo que lo
convierte en tema de la psicoterapia son las dificultades del hombre
travesti para enfrentar un ambiente social hostil a esta expresión humana.
Hostilidad que se explica, ya que la sola existencia del travestismo
cuestiona los valores machistas en los que se ha sustentado mucha de
nuestra cultura, puesto que muestra que hay hombres a los cuales las
exigencias sociales les son desagradables y deja entrever la posibilidad de
que algunos quisieran renunciar a cumplirlas o quisieran cambiarlas.
Además de esta postura básica, que fundamento más adelante, lo que guía
mi trabajo es el hecho de que está demostrada la ineficacia de las terapias
hasta ahora utilizadas para erradicar esta afición en quienes la practican y
que inculyen técnicas aversivas, psicoanálisis, descargas eléctricas y aun
tranquilizantes.
EL PROCESO TERAPÉUTICO EN CECASH
Fase Individual
El trabajo terapéutico se realiza en dos fases: la primera es individual y se
inicia cuando el paciente llega al consultorio y plantea, muchas de las
veces con vergüenza, el hecho de que es travesti, lo que él llama "su
problema". Lo primero es general un "rapport adecuado", es decir, un
clima de confianza y respeto que le permite explorar sus temores y deseos.
Durante esta fase se emplea preferentemente el enfoque centrado en la
persona, de Carl Rogers.
Más tarde comentamos acerca del peso de la homofobia en sus
sentimientos, establezco las diferencias del travestismo respecto a la
homosexualidad, y le pido cotejar con su experiencia. Esto permite
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expandir los puntos de referencia del consultante y facilita el integrar el
travestismo como parte de su sí mismo. Obsérvese que nunca le pido que
deje de sentirse avergonzado. Este es un resultado del proceso, no una
imposición.
Después de esta información y habiendo creado un clima de confianza,
utilizo la técnica de "continuum de conciencia", o bien la llamada
"focusing" (Gendlin, 1988), explorando dos temas básicos: primero ¿cómo
me siento realmente ante el travestismo? y segundo ¿qué deseo hacer ante
él?
Hasta hoy, la experiencia es que las respuestas que dicta el cuerpo son
básicamente: “siento excitación mezclada con miedo” y, “lo que deseo es
practicarlo sin sentirme culpable, y sin peligro”.
Desde los años 70's los doctores Pomeroy y Leah Schaefer apoyaban el que
los travestis ejercitaran su afición (Carrera, 1982;374). Ello inicialmente
puede llevar a que se incremente la conducta y luego decrezca, junto con
el decremento de la compulsión por hacerlo. Dado que el travestismo
aparece como una gran necesidad cuando la persona vive situaciones de
gran ansiedad, es lógico que al practicarlo más seguido y sin culpa, la
compulsión disminuya y se haga más manejable.
Personalmente considero correcto que, si el consultante lo desea, se
travista en la consulta, lo que le permite empezar a cumplir, además, esta
fantasía tan importante para el travesti. Esta fase puede darse
conjuntamente con el trabajo de focusing ya señalado.
Fase Grupal
Después del proceso individual, al que sólo acceden las personas que aún
tienen conflicto para aceptar su travestismo, que no son todos los que
llegan a "Crisálida", la persona prefiere el trabajo grupal, donde al
compartir experiencias con otros que han sentido lo mismo que él, se
siente más apoyada y validada, comparte estrategias eficaces para manejar
en la vida cotidiana su afición, aprende de las experiencias de otros cómo
hablarlo con su pareja, con los familiares y tiene un espacio social que,
lejos de atacarlo, le da seguridad y calidez.
El resultado de todo este trabajo, como lo señala "Gina Fourlong", es que el
"círculo neurótico" de ansiedad-vestirse-culpa-ansiedad-vestirse-culpa,
puede romperse y dar paso a una vivencia más plena de cada persona.
Vale la pena señalar que una experiencia común en "Crisálida" y "Eon",
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
otro grupo transgenerista de la ciudad de México, es que, al paso del
tiempo, conforme la necesidad de travestirse y de ser visto por otras
personas se satisface dentro del grupo, esta acción pierde un poco de la
tensión que generaba y de la excitación sexual que le acompañaba, lo que
nos plantea preguntas muy interesantes acerca de la relación entre
ansiedad y deseo sexual.
Dentro del grupo se trabaja en dos niveles; el primero es el mejoramiento
de la imagen femenina de cada participante mediante el uso de técnicas
teatrales que le dan más control del personaje que ha creado. Por otro
lado, como un taller de desarrollo humano, en que se fomentan
habilidades de empatía, respeto, asertividad, comunicación y otras, que les
refuerzan la autoestima e incluso han permitido que los participantes de
"Crisálida" hayan dado testimonio acerca de sus vivencias en cursos y
talleres diversos, así como en la radio y en el "Congreso Latinoamericano de
Sexología".
Una vez iniciado en este trabajo, me he percatado de que aparecen
necesidades de quienes viven esta afición que son determinadas por el
ocultamiento en que se vive; desde el lugar donde comprar un vestido,
medias o zapatos, hasta dónde lavar la lencería y la ropa de calle, que
puede ser guardada cotidianamente en una caja de herramientas y no
puede llevarse fácilmente a la lavandería, ni lavarla en casa sin despertar
sospechas de infidelidad por parte de la esposa.
Asimismo, es necesario tomar medidas de seguridad para proteger de
chantajes a los participantes. Es fundamental y lo hemos logrado llevando
diversos "filtros" para los aspirantes, que incluyen la verificación previa de
su identidad y del nivel de aceptación de su propio travestismo, ya que
una persona que no lo ha aceptado tendería a provocar problemas dentro
del grupo, según lo hemos observado
Resulta llamativo para los observadores externos que en Crisálida
aparentemente no se presentan las competencias y luchas verbales por el
poder, tan comunes en un grupo de travestis gay.
No obstante, si se observa con más atención, estas luchas siguen
presentándose, aunque no de forma muy aguda, por lo que es
responsabilidad del facilitador de tales grupo el explicitarlas y conducir a
su resolución de forma que permita el crecimiento del grupo.
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APÉNDICE
¿Enfermos o Minoría Sexual?
A continuación hago una breve exposición de los fundamentos sociológicos
de la forma de trabajo que utilizo y que me permiten no caer en la idea de
que al travesti hay que "curarlo". Separo este material del cuerpo central
del artículo para evitar confusiones y para enfatizar que, aunque no
pertenece al cuerpo teórico que recibimos la mayoría de los
psicoterapeutas, no podemos olvidar el componente social de nuestros
consultantes y, sobre todo, el peso que lo social tiene en la forma en que
construyen su realidad. Un grupo social puede convertirse en "diferente"
cuando es percibido como portador de ciertas características específicas,
siempre dentro de un cierto contexto social. De hecho, es el grupo
dominante en un medio social el que, al marcar una característica como
propia sólo de un grupo, crea a los "diferentes".
Las diferencias, a su vez, pueden ser vistas como negativas o como
positivas, pero cumplen la función de establecer una separación entre
quienes las portan y la "mayoría". Estas diferencias, debido a que
cuestionan las "verdades universales" del grupo social, tienen que ser
"explicadas", o "justificadas". Estas explicaciones, a su vez, tienen que ser
asumidas por los "diferentes" para que asuman el discurso "oficial" sobre
su propia existencia. Si aceptan ese discurso, aceptarán también las
"sanciones y/o premios" que el medio social les aplique por su diferencia.
Las explicaciones que podamos dar a una "diferencia" dependerán
inevitablemente del tiempo y lugar en el que estamos viviendo y de los
valores que allí predominen, de nuestros conocimientos específicos sobre
un tema, así como de nuestras experiencias y conocimiento de lo humano.
Las explicaciones acerca de la diversidad sexual no escapan a esta regla.
Por ello debemos entender que la idea de que una persona pueda ser
definida a partir de una sola característica de su sexualidad, haya surgido
a fines del siglo XIX, en el que, a la par de la consolidación del capitalismo
y su expansión mundial, aparece la noción del individuo como una entidad
que puede tomar decisiones y separarse de su comunidad, e incluso tener
valores diferentes a ella. De allí la necesidad de conocer esas
manifestaciones para controlarlas.
Así, a fines del siglo XIX y principios del XX surgieron diversos estudios
acerca de uno de los campos en que más se manifiesta la individualidad y
en el cual se pensaba que esta individualidad podría ser más subversiva
del orden social. Me refiero al estudio de las diferentes manifestaciones de
42
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
la sexualidad, los que permitieron acuñar términos como "homosexual",
"desviación sexual", "perversión", que denotan la existencia de formas de
sexualidad diversas a la monogamia heterosexual que, para los europeos
de ese momento, oficialmente, era la forma de sexualidad "madura y sana".
El concepto de desarrollo psicosexual "normal" que se impuso, a partir de
Freud, como un conjunto de normas y conductas sexuales que por sí
mismas deben considerarse superiores a otras conductas sexuales, surgió
de la conjunción del etnocentrismo europeo (reforzado por su capacidad de
expansión mundial), con una visión evolucionista del mundo que fue
tomada, en su momento, tanto por las ciencias naturales como por las
ciencias sociales; (véanse los trabajos de Darwin, Comte, y Engels).
Dentro de los valores arraigados entre los europeos de esa época y que han
perdurado, estaba, indudablemente, el de la sexualidad reproductiva
(heterosexual y "oficialmente" monogámica) con sus diferencias genéricas
claramente establecidas, con su valoración de lo masculino como superior
y su degradación de lo femenino y lo que se identificara como tal. Por
tanto, esta sexualidad fue la que se propuso como "madura", "sana" y
"deseable".
Una vez establecido el paradigma evolucionista heterosexista y
monogámico de la sexualidad, las discusiones giraron alrededor de éste y
sus valores. Así, toda manifestación de la sexualidad que no tuviese como
fin la reproducción podía verse, ya no como pecado, sino como su
equivalente laico, la "perversión" o "aberración sexual", y a sus portadores
como entidades subhumanas que podrían ser puestas bajo tratamiento a
fin de "ayudarlos a madurar" o, en el último de los casos, a segregarlos del
mundo para que no lo contaminasen.
Toda la anterior digresión, que es más sociológica que psicológica, la hago
para que los terapeutas entendamos que nuestro trabajo en la consulta
nos exige, inevitablemente, responder a nuestros consultantes desde una
posición ante el mundo que no puede ser ingenua, sino crítica y
cuestionadora, a menos que concibamos al psicoterapeuta como un nuevo
elemento del "status quo" y no como un apoyador de procesos personales
de liberación del potencial humano inscrito, al igual que su consultante,
en un medio social dinámico.
A partir de la mitad de este siglo, surge un cuestionamiento del paradigma
de la salud mental positivista y se consolida una visión humanista dentro
de la psicología, que pretende más la aceptación de la diversidad humana
que el encuadramiento de las personas dentro de un molde único.
43
Además, con la expansión de los descubrimientos antropológicos acerca de
la diversidad de conductas sexuales en distintas culturas y la realización
de estudios como el de Kinsey sobre los diversos comportamientos
sexuales, dentro de nuestra propia cultura, se replantean las anteriores
"verdades" de la sexología y la psicología.
Además, el conocimiento de otras culturas ha permitido entender que el
travestismo puede tener diversos significados, y que no significa en sí
mismo algo degradante, sino a veces es socialmente fomentado, Vg.:
"...entre los Chuk-chee de Siberia, el shamán es una figura
religiosa con gran poder y prestigio que tiene una querida y a
veces hijos y que, a su vez, sirve de esposa a otro hombre casado
con mujer. Por su parte, los Konia de Alaska, educan a ciertos
niños para desempeñar el papel femenino y de adultos los dedican
a "esposas" de los hombres más importantes de la comunidad. Los
Reichel-Dolmatoff (1978) cuentan de la actitud de aceptación que la
población mestiza de Aritama, en la costa atlántica colombiana,
tiene de los casos de travestismo que se presentan. (Giraldo,
1986;47).
A toda la transformación anteriormente referida de los paradigmas de la
salud sexual, se suma el ejemplo de la resistencia negra al racismo en los
Estados Unidos, que hace surgir la noción de "minoría" y permite la
aparición del activismo feminista y gay, que van transformando la
autoimagen de estos grupos de una imagen de "culpables" o "desviados", a
una imagen de "oprimidos sociales", y les va mostrando la necesidad de la
autoaceptación, como paso previo para la necesaria acción política.
Este ejemplo va impactando a nivel social y terapéutico, y surgen estudios
y grupos de apoyo para otras minorías sexuales, como son los travestis y
transexuales.
Toda esta revisión de conceptos y actitudes impacta la labor del terapeuta,
aunque a veces lo haga más lentamente de lo deseable, de tal manera que
hoy, ante las consultas de quienes pertenecen a "minorías sexuales", no
podemos plantearnos "curar" lo que no es una enfermedad, sino apoyar
que el autoconocimiento conduzca al incremento de la libertad y la
responsabilidad, así como a la congruencia entre el sentir y el hacer de
cada persona.
Nuestra tarea terapéutica es, creo yo, trabajar para que la persona conozca
su travestismo, lo acepte y tenga espacios de seguridad donde ejercerlo.
44
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Evidentemente, existen límites éticos para el ejercicio de las conductas
sexuales que deben preocupar a los terapeutas. Yo asumo los siguientes:
1) La conducta sexual de que se trate es algo que la persona asume
de forma libre y voluntaria.
2) La conducta sexual no se impone a nadie, de tal manera que
quien participa en ella lo hace de manera libre y voluntaria.
3) La conducta sexual implica ciertas consecuencias y los
participantes deben responsabilizarse de ellas, tanto de las
positivas como de las que no son deseables para la persona, ni
para otros participantes
4) Esa conducta sexual, al realizarla, le permite sentir que crece
como individuo libre y responsable.
Asimismo, debemos recalcar que para un travesti se impone la necesidad
de la honestidad, a fin de que su esposa o pareja conozca a lo que puede
enfrentarse y juntos tomen decisones respecto a hablar o no con los hijos,
al uso común o exclusivamente personal de la ropa femenina que hay en
casa, al tiempo que él dedicará a su afición, y a otros aspectos que tendrá
que enfrentar.
Podremos ver ahora por qué considero que el travestismo puede y debe ser
abordado en terapia como un asunto de "Expresión Comportamental de la
Sexualidad" y no como una "enfermedad".
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BIBLIOGRAFIA
ALVAREZ Gayou, Sánchez, D, y DELFIN Lara, F.(1986).SEXOTERAPIA
INTEGRAL. Ed. El Manual moderno. México.
CARRERA, Michael. (1982). SEXO. Ediciones Folio, Barcelona.
EDWARDS, Kerry. (1997). TRAVESTISMO, UN VIAJE PERSONAL.
Documento en Internet, obtenido en s/p.
GENDLIN, Eugene. (1988). FOCUSING. Ed. Mensajero, Bilbao.
GIRALDO Neyra, Octavio. . (1986) Explorando las sexualidades humanas.
Ed. Trillas, México.
GONZÁLEZ Méndez G.(1994). "Los estados intersexuales y la disforía de
Género" en ANTOLOGÍA DE LA SEXUALIDAD HUMANA. CONAPO-Manuel
Porrua México.
VELASCO Morales, Víctor. (1997). "La homofobia en la psicoterapia", en
Revista FIGURA FONDO. México, Otoño.
46
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
LA PSICOTERAPIA GESTALT ABORDA EL
ALCOHOLISMO
Mirna Escárrega de la Toba (*)
INTRODUCCIÓN
Desde la antigüedad, el hombre ha tenido la necesidad de modificar su
afectividad para enfrentar de diferente manera la insatisfacción personal
que le producen algunas de sus vivencias, y de explorar otras formas de
percibir su realidad; por lo que ha recurrido a la ayuda de sustancias que
le proporcionen esto, aunque sea momentáneamente. Las manifestaciones
externas incluían motivos sobrenaturales, religiosos, ceremoniales, etc.
Actualmente, no podemos negar el placer que sentimos al degustar un
buen vino, el tequila con las amigas, etc., pero desafortunadamente, no
nos damos cuenta cuándo podemos cruzar la línea invisible que separa al
bebedor social del alcohólico. ¿Por qué me interesa el alcoholismo? Desde
que nací he estado en contacto con personas alcohólicas, las cuales de
una u otra manera me han afectado. Como codependiente, he participado
en la dinámica de esta complicada enfermedad sin darme cuenta y, la
verdad... ¡no ha sido nada fácil!
Ahora, con una poca más de conciencia y conocimiento acerca de este
tema, me gustaría compartir con ustedes la teoría acerca de esta
enfermedad y proporcionarles algunas herramientas terapéuticas que les
sean de utilidad para trabajar con este tipo de pacientes. El problema que
yo he detectado es que algunos terapeutas vemos al alcohólico o adicto
como un vicioso y no como un enfermo que presenta varios síntomas, los
cuales deben ser conocidos por el terapeuta para poder ayudarle
adecuadamente. Además he escuchado a algunos terapeutas decir que no
les gusta trabajar o que sienten temor de trabajar con este tipo de
pacientes, ya que desconocen el tema o tienen ciertas creencias acerca del
alcoholismo.
(* ) Mirna Escárrega de la Toba . Con estudios en ingeniería Bioquímica en el
Tecnológico de Monterrey. Diplomado en Desarrollo Humano. Diplomado en Adicciones y
Codependencia. Con especialidad en Psicoterapia Gestalt, Trabajo de Sueños, Niños,
Parejas y Enfoque centrado en la Persona, en el Instituto Humanista de Psicoterapia
Gestalt, A.C.
47
Otro problema que detecté es que casi no existe bibliografía desde el punto
de vista de la Psicoterapia Gestalt acerca de este tema. Dentro de los
profesionales que se dedican a este ramo hay diferencias en su manera de
trabajar. Coinciden en la necesidad de tener un enfoque humanista y en
que la terapia individual ayuda al crecimiento del alcohólico, pero la
terapia de grupo es indispensable.
Los cambios que quiero lograr son:
♦ Hacer conciencia de la enfermedad y despertar el interés de los
terapeutas gestalt para una mayor profundización en el tema. Espero
que este artículo sea un punto de partida.
♦ En este artículo hablaré sólo del alcohólico y no de la dinámica familiar,
ya que hablar de hijos de alcohólicos o codependencia es tan complejo e
interesante que bien podría ser tema de otro artículo.
INFORMACIÓN BÁSICA SOBRE EL ALCOHOLISMO
El Alcoholismo como Enfermedad.
"El alcoholismo es una enfermedad primaria y crónica, con factores
genéticos, psicosociales y ambientales que influyen sobre su desarrollo y
manifestaciones.A menudo la enfermedad es progresiva y mortal" (Monte
Fénix,1992).
Es una enfermedad primaria porque es una enfermedad en sí misma y no
la causa o reflejo de otra. Es una enfermedad porque produce síntomas
que se presentan involuntariamente. Es progresiva y mortal porque la
enfermedad persiste a través del tiempo y los cambios físicos, emocionales
y sociales, se van acumulando y van progresando con el consumo del
alcohol. El alcohol puede producir la muerte debido a sobredosis,
complicaciones en el cerebro, hígado, corazón, etc., además de los
accidentes producidos en estados de intoxicación. Algunos terapeutas y
personas en general nos podemos confundir acerca de si una persona es
alcohólica o no, ya que los hábitos de consumo varían y las consecuencias
también. Existen tests que nos orientan al respecto; Entre ellos se
encuentran el cuestionario AUDIT (Alcohol Use Disorders Identification
Test), el MAST (Michigan Alcoholism Screening Test), el SAPS (Substance
Abuse Proclivity Scale), etc. En la bibliografía de A.A. se pueden encontrar
algunos tests prácticos y útiles.
En algunas personas la enfermedad se manifiesta rápidamente y en otras
tarda años. Algunos inician su alcoholismo bebiendo compulsivamente y
otros no. Algunos beben a diario y otros se mantienen abstemios durante
48
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
largos intervalos de tiempo. Unos beben grandes cantidades de licor y
otros no. "Los alcohólicos son personas que no son capaces de controlar ni
de predecir sus hábitos de beber y cuya forma de beber causa problemas en
aspectos importantes de sus vidas" (Black,1991, pag.14).
El alcoholismo, conforme va avanzando, va deteriorando las diversas áreas
de la vida del alcohólico y desafortunadamente, afecta en primera
instancia a aquellas personas más cercanas a él.
"El alcohólico es una persona que en su hábito de beber ha establecido
una dependencia psicológica hacia el alcohol, además de la adicción
física... son personas que no son capaces de controlar consistentemente
sus hábitos de bebida ni pueden predecir cual será su comportamiento
una vez que empiezan a beber... la bebida ya no es cuestión de
elección, se vuelve compulsión. (Ibid.,pág.13)
La compulsión es el deseo imperioso que los empuja a realizar actos
peligrosos para sí mismos y para los demás; aunque saben que se están
deteriorando con el alcohol, lo siguen consumiendo. También hay
obsesión, idea fija que se anida en la mente del individuo generando
ansiedad y que no puede ser eliminada por el razonamiento lógico.
Podemos decirle: “si te causa problemas el alcohol deja de tomar, y ya”,
pero para el alcohólico esto es muy difícil.
El alcoholismo es una enfermedad que no hace distinciones; lo mismo
ataca a personas cultas que a ignorantes, personas del clero, médicos,
obreros, etc. El alcohólico promedio es una persona que tiene familia y
responsabilidades, sólo el 3% lo constituyen los borrachos perdidos o
teporochos. Los hijos de alcohólicos tenemos una gran probabilidad de
volvernos alcohólicos o tendemos a casarnos con personas con problemas
de adicción. En mi familia, los 5 hijos menores, o nos casamos con
personas con problemas adictivos, o tenemos problemas adictivos. "El
alcoholismo puede ser una enfermedad generacional...tanto la genética como
el medio ambiente desempeñan un papel importante. Algunas
investigaciones indican que puede haber una tendencia genética hacia la
enfermedad" (Ibid,pag.14).
Rasgos de Personalidad y cómo se Fomenta la Adicción.
Existen ciertos rasgos de personalidad que aumentan la probabilidad de
volverse adicto (al alcohol u otras sustancias), por ejemplo, si una persona
es tímida y el alcohol lo hace sentirse desinhibido, probablemente quiera
49
consumir la sustancia para sentirse así; con lo que se pondrá en marcha el
proceso adictivo.
Es bueno recalcar que no solamente el rasgo de personalidad causa la
adicción, ya que es multifactorial, pero creo que es importante que
conozcamos cuáles son estos :
Perfeccionismo: Autocrítica implacable. La sustancia hace que la
persona se sienta más perfecta o la libera de esforzarse de ser así.
Avidez de poder y control para compensar sentimientos de impotencia y
vergüenza. El alcohol le proporciona la ilusión de ser todopoderoso o lo
anestesia con respecto a su impotencia.
Deshonestidad, autoengaño. Se refuerza la negación acerca del uso del
alcohol y sus consecuencias.
Escasa capacidad de enfrentar las cosas. La droga o el alcohol
suministra una vía de evasión de tal manera que el alcohólico no
enfrenta sus problemas.
Modo de pensar extremista, en blanco y negro. Los estados de ánimo
negativos hacen más atractivo el uso de sustancias.
Carencia de sentido de sí mismo. La sustancia proporciona una
seudoidentidad, aunque esta sea negativa.
Vacío interior. La sustancia es utilizada para llenar el hueco interior.
Carencia de significado y propósito. El alcohol suministra algo qué
hacer, es sustituto de la dedicación.
Excesiva búsqueda de aprobación. Lo anestesia respecto al rechazo.
Autocensura. El alcohol le ayuda a eliminar el juez interno.
Dificultad para controlar la ira. La manifiesta impulsivamente o la evade.
En ambos casos no se hace responsable.
Adormecimiento emocional. La sustancia le proporciona actividad, crisis
y sensaciones para contrarrestar el aplanamiento emocional.
Tensión interior. El alcohol le baja la tensión.
Excesivo temor al rechazo y al fracaso. La sustancia le encubre el
carácter temeroso, brindándole un falso orgullo.
Sentimientos de vergüenza. El alcohol promueve sentimientos de
adecuación o lo anestesia para no sentir el dolor que le provoca esto.
Falta de fronteras o límites. La conducta compulsiva le evita tener que
fijar límites.
Necesidad de gratificación inmediata. La sustancia le proporciona un
arreglo rápido que el adicto cree merecerse.
Problemas con la intimidad; sentimientos de soledad y falta de
pertenencia. A veces le proporciona una seudocomunidad.
Dificultad para sentir placer real. La adicción le proporciona un falso
placer.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Depresión. La sustancia contrarresta los sentimientos de depresión.
Obsesión con uno mismo. La adicción hace que esté constantemente
lamiéndose las heridas.
Factores de Riesgo que Propician la Adicción
Existen ciertos factores de riesgo tanto individuales, como familiares y
sociales que aumentan la probabilidad de que una persona pueda
convertirse en alcohólica.
a) Factores de riesgo individual
Además de todos los rasgos de personalidad descritos anteriormente,
existen personas que poseen ciertas características de personalidad que
les impiden enfrentarse con éxito a los estados depresivos, ansiedad y
frustración de la vida diaria, y las bebidas alcohólicas les permiten
experimentar una sensación de alivio y relajación.
Las tres características principales son:
• Poca tolerancia a la frustración.
• Poca tolerancia al dolor.
• Capacidad de demora disminuida. No saben esperar, todo lo quieren al
instante.
b) Factores de riesgo familiar
Existen ciertas actitudes en la familia que alientan el consumo de alcohol.
Entre éstas se encuentran:
- Conductas permisivas, en el que el beber se ve como normal. (En mi
familia de origen, si bebes eres divertido, si no...¡qué aburrido!)
- Mala relación entre padres e hijos.
- Falta de afecto.
- Indiferencia.
- Mal manejo de la disciplina: o muy rígida o muy condescendiente.
- Falta de comunicación entre los miembros.
- Desintegración familiar.
- Cambio de roles.
c) Factores de riesgo social
Existen ciertos factores sociales que fomentan o inhiben el consumo de
alcohol. En las sociedades en las que emborracharse es un falta grave,
condenada por todos, casi no hay alcoholismo.
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Entre las características sociales que promueven el consumo se
encuentran:
♦ Pertenecen a una sociedad o cultura en la que se provoca culpabilidad
y confusión respecto a la conducta del bebedor.
♦ Medios de comunicación que alientan el consumo (beber es sinónimo de
éxito, la rubia de categoría, etc.)
♦ Grupos de amigos que beben. (Consumes alcohol cuando tus amigos lo
hacen, para pertenecer).
♦ Incitación a conductas indeseables.
♦ Crisis de valores.
♦ Falsas expectativas promovidas por la sociedad, que causan frustración
a quienes no pueden alcanzarlas.
♦ Presión moral.
♦ El alcohol es utilizado como cohesión e interacción social, ejemplo:
vecinos que se reúnen socialmente alrededor de una botella, la cual les
permite una interacción más abierta ya que se desinhiben. Una fiesta
es buena si hay alcohol... y si es bueno y abundante, ¡mejor!
Desarrollo de la Enfermedad
El alcoholismo es una adicción caracterizada por:
Deseo irresistible de tomar la sustancia.
Una tendencia a aumentar la dosis; se presenta el fenómeno de
tolerancia (hace falta cada vez más alcohol para conseguir el mismo
efecto).
Desarrollo de dependencia física y psicológica.
Aparición del síndrome de abstinencia con síntomas físicos y psíquicos
en caso de interrupción súbita del consumo.
Con efectos nocivos para el individuo y la sociedad.
El alcoholismo puede dividirse en cuatro fases para su estudio:
Fase pre-alcóholica.
Fase prodrómica.
Fase crítica.
Fase crónica.
Cada una de estas fases ésta dividida en subfases, las cuales vienen
siendo como los escalones de la enfermedad. (Oficina intergrupal de
servicios de A.A.)
a) Fase pre-alcohólica
Cuando el individuo se inicia en la ingestión del alcohol no sabe que puede
volverse alcohólico...El primer contacto con el alcohol es el consumo
ocasional de alivio; se le considera como tranquilizador, bebe una cantidad
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
regular sin causar problemas; sin embargo, con el uso constante va
modificando su metabolismo químico y sube la tolerancia, cree que cada
día aprende más a beber. (pag.3-4).
b) Fase prodrómica.
Aparición de lagunas mentales.
Aquí se pasa la línea invisible que separa al bebedor social del alcohólico;
aparecen las lagunas mentales; La persona puede cometer actos
antisociales e incluso llegar hasta extremos sin darse cuenta. Aquello
queda olvidado en la más completa amnesia; en estas circunstancias, el
individuo puede aparentar control de sus movimientos psicomotrices
aunque éstos son automáticos, incluso no recuerda lo que ve, oye, habla,
etc. (En este punto recuerdo lo que pasó con un tío muy querido por
nuestra familia durante un lapso de laguna mental: mi hermano iba
conduciendo su auto en el que iban mi papá y mi tío, de imprevisto, mi tío
atacó a mi hermano con un puñal enterrándoselo en el hombro. Al otro día
mi tío aseguraba que él no recordaba nada, que no era posible que esto
hubiera sucedido).
Beber a escondidas.
El alcohólico trata de ocultar que bebe más de lo normal, por lo que mejor
bebe a escondidas; se da cuenta de que si bebiera descaradamente las
otras personas no lo entenderían, toma conciencia de estar cometiendo un
acto que es censurado por los demás y él también tiene introyectos al
respecto; con esto volverá a tomar para mitigar la culpa.
Preocupación por el alcohol.
Hay un interés con todo lo relacionado con el alcohol. Asiste con
entusiasmo a actividades donde se pueda beber.
Consumo ávido.
La necesidad de alcohol va aumentando, puede tomar de un solo trago la
primera copa para estimular el termómetro emocional, o servirse mayor
cantidad que los demás, etc.
Sensación de culpabilidad por su comportamiento de bebedor.
Se comienza a dar cuenta vagamente de que bebe más de lo corriente y
que su vida moral ante sus propios ojos está bajando, empieza a observar
el resultado de las faltas cometidas, por lo que empieza a sentir culpa, la
cual ahoga con alcohol; también puede traer culpas viejas a las que acalla
de la misma manera.
53
Evita toda referencia al alcohol.
No le gusta que le digan alcohólico o borracho porque lo toma como un
insulto; evita pláticas de otras personas donde se toque el tema porque
cree que se refieren a él; si se ataca directamente, responde de una
manera evasiva, dice que él no tiene problemas con la bebida y que se
comporta como cualquier bebedor social para disfrutar de un momento de
alegría.
Aumento de los palimpsestos (lagunas mentales).
Al final de esta etapa aumentan los palimpsestos o lagunas mentales ya
que el alcohol empieza a deteriorar el sistema nervioso; la compulsión no
se ha desarrollado mucho. La duración de esta fase es variable,
dependiendo de la persona, puede durar meses, años... ¡pero hay casos
que brincan directamente desde la primera copa a la fase crítica!
c) Fase crítica
En esta fase se desarrolla la enfermedad propiamente dicha; el alcohólico
sigue su curso hasta llegar a la destrucción.
Pérdida de control.
Una vez que el alcohólico bebe una pequeña cantidad se despierta una
apremiante necesidad de beber, la cual no termina hasta que está
embriagado; el alcohólico se da cuenta que necesita el alcohol para calmar
sus conflictos internos, se da cuenta que la fuerza de voluntad no es
suficiente; entra a una serie de pruebas para demostrar que sí puede dejar
de beber cuando él quiera.
Razona su comportamiento de bebedor.
Empieza a racionalizar; convierte los pretextos en razones. Al principio le
es fácil porque no son frecuentes sus borracheras, pero después inventa
mentiras para justificarse.
Presiones sociales.
Empieza a sentir presión en su casa, trabajo, amigos, etc., debido a su
conducta, por lo que acentúa su racionalización.
Ilusión de grandeza.
Las actitudes negativas de su entorno lo hacen adoptar un mecanismo
compensatorio que es la fanfarronería respecto a sus posibilidades sociales
y económicas, de capacidad, etc.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Conducta marcadamente hostil.
Sus razonamientos le hacen pensar que el resultado de su conducta no es
culpa de él, sino de los demás; se empieza a alejar de su medio social y a
mostrar una conducta agresiva como defensa.
Remordimientos persistentes.
Se da cuenta de que sus conductas han cambiado y de que sus
potenciales físicos y mentales van de caída, lo que le produce
remordimiento. Esto lo hace reflexionar de una manera positiva, haciendo
probablemente su último examen de conciencia porque, después, no le
servirá de mucho.
Periodo de abstinencia total.
Deja de beber por periodos cortos o largos, pero vuelve a recaer.
Modifica sus hábitos de beber.
Cree que el fracaso en la bebida se debe a que no ha usado los licores
adecuados y cambia de tipos, marcas, etc.
Abandono de amistades.
Debido a su conducta agresiva, sus amigos lo van abandonando.
Deja empleos.
Debido a su falta de responsabilidad en el trabajo, lo despiden, esto le
crea ansiedad, sentimientos de minusvalía, etc. que lo incitan más a la
bebida.
Subordinación completa al alcohol.
La vida le parece imposible sin el alcohol; crea completa dependencia
psicosomática.
Apatía hacia otros intereses exteriores.
El alcohol va desplazando actividades que antes tenía ocupando más la
atención del enfermo hasta que lo entretiene completamente.
Nueva interpretación de sus relaciones interpersonales.
Establece un divorcio con las personas normales hasta volverse un
individuo hosco y huraño.
Marcada conmiseración de sí mismo.
Debido a las hostilidades del medio ambiente, cae en un constante
lamento que lo desemboca en el alcohol, por eso los vemos llorar cuando
están con copas.
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Proyectos de fuga o su realización.
Como se siente acosado por su círculo social proyecta una fuga geográfica;
cree que cambiándose de casa, a una ciudad o país donde no lo conozcan,
su vida cambiará, dejará de tomar y recuperará su prestigio.
Cambios de costumbres familiares.
La familia que antes llevaba una vida social activa puede retraerse por
vergüenza o visceversa, para evadir los momentos dolorosos de su casa.
Razonamientos irrazonables.
La conmiseración aumenta hasta convertirse en resentimiento. Este es el
motor de la enfermedad; lleno de odio y rencor no puede ni quiere
perdonar, porque ha empezado a destruirse moralmente.
Protección de abastecimiento.
Para no quedarse desprovisto de su dosis necesaria empieza a esconder el
licor en los lugares menos esperados.
Descuido de la alimentación.
El constante consumo de alcohol le produce irritación en el estómago, lo
que le produce falta de apetito y se puede producir trastornos físicos o
debilidad general.
Primera hospitalización.
Empieza requerir ayuda médica ya sea en casa o en un hospital; va desde
desintoxicación hasta enfermedades físicas graves o mentales
desencadenadas por el alcohol.
Disminución del impulso sexual.
Es uno de los primeros síntomas de debilidad orgánica.
Celotipia.
Los problemas en su casa o la disminución en el impulso sexual le
provocan celos infundados los cuales pueden acabar muchas veces en
tragedia; los celos se convierten en idea obsesiva.
Bebida regular matutina.
Empiezan a tomar desde la mañana para mitigar la ansiedad, malestar
físico y la inseguridad psíquica, los cuales hacen imposible que el
alcohólico empiece su día sin el auxilio de la primera copa al levantarse.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
d) Fase crónica
Con la bebida regular matutina va adquiriendo más la necesidad constante
de alcohol por lo que el beber se vuelve crónico; esta etapa comprende:
Período de embriaguez prolongada.
La ingestión alcohólica constante debilita su capacidad física y mental;
hay notables pérdidas, la familia lo rechaza; esto lo hace buscar más el
alcohol para mitigar su miseria.
Deterioro ético marcado.
Está derrumbado, exhibe su miseria, se niega a sí mismo, ni él mismo cree
lo que es ahora; lo que le interesa es embriagarse y no le importa cómo
conseguirlo, ya no le importa integrarse a la sociedad, está lleno de ira,
resentimiento, etc., lo que lo hace hundirse aún más.
Disminución de las capacidades mentales.
El excesivo consumo de alcohol ha deteriorado su cerebro.
Psicosis alcohólica.
Puede aparecer Delirium tremens la cual se manifiesta por alucinaciones;
también aparece la psicosis de Korsakof por deficiencia de vitamina B, se
produce amnesia para hechos recientes, casi no puede identificar a las
personas, ausencia de reflejos en la rodilla, dolor intenso en las piernas.
También puede presentarse alucinosis aguda, con los síntomas del
delirium pero más intenso, por lo que son presas de miedos terribles, con
esto causan escándalo o pueden llegar a matar. Además puede haber
paranoia alcohólica, psicosis depresiva, pseudoparálisis alcohólica,
psicosis delirante crónica (el individuo oye voces), delirio persecutorio (el
enfermo huye o se esconde de sus enemigos poderosos); esto puede
volverse crónico y el alcohólico quedar recluido en un hospital psiquiátrico.
Bebe con personas socialmente inferiores.
Con el afán de sentirse superior busca a personas que han caído más bajo
que él; esto puede complicar más su alcoholismo ya que puede contraer
hábitos delictivos y llegar a perversiones y degeneraciones.
Consumo de productos industriales.
Empieza a consumir alcohol metílico, el cual no es autorizado para beber,
su grado de toxicidad es muy alto.
Disminución de la tolerancia al alcohol.
El individuo se embriaga y llega a la impotencia física y mental con poco
alcohol que consuma. El organismo sigue y sigue minándose.
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Temores indefinidos.
Aparecen fobias por motivos irreales. Vive el presente, pasado y futuro al
mismo tiempo y le da miedo; desarrolla un odio a la sociedad porque cree
que ésta lo va a castigar; siente miedo a causa de su angustia, culpa y
remordimientos.
Temblores persistentes.
Los nervios pierden su capa de mielina, aparecen calambres que sólo se
calman con el alcohol.
Inhibición psicomotora.
El funcionamiento del sistema nervioso va decayendo; el alcohólico no
puede coordinar sus movimientos, sus nervios y músculos están
embotados.
La ingestión de alcohol toma carácter obsesivo.
No puede dejar de beber ni un momento, tiene que conseguir el alcohol
como sea.
Vagas aspiraciones religiosas.
Busca refugio en lo religioso (en el 50% de los casos), pero lo más seguro
es que no lo encuentre.
El sistema racional se quebranta.
Sus razonamientos o pretextos son puestos a prueba con la realidad; su
fin está cercano y se da cuenta de su ruina orgánica.
Hospitalización definitiva.
La enfermedad a la que está más predispuesto es a la cirrosis hepática y
posteriormente, la muerte.
APLICACIONES TERAPÉUTICAS
El Ciclo de la Experiencia en el Alcohólico
Existen dos niveles de alteraciones regulatorias manifestadas por el
alcohólico:
1) Las defensas habituales y resistencias que interrumpen el ciclo en
diversos puntos, que impiden el flujo suave hacia la satisfacción de
necesidades (como en cualquier persona).
2) Aparece una alteración en el ciclo mismo... el fondo se desarrolla de
manera pobre, por lo que se restringe en su entrada a la conciencia... la
figura se fija en el alcohol o en el beber como respuesta a mucha de la
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
experiencia del alcohólico; la acción se fija a la conducta del beber,
siendo esta una respuesta mediante la cual la persona no establece
contacto ni satisface sus necesidades. (Nevis, 1992)
Las alteraciones se presentan principalmente en las primeras fases del
ciclo: en el desarrollo del fondo, en la conciencia y en la formación de
figura; por lo tanto, la acción y el contacto son resultado de las primeras
desviaciones. Beber es un seudocontacto. A continuación se muestra la
diferencia entre un ciclo normal y un alcohólico.
Ciclo Normal Ciclo Alcohólico
Sensación Información cruda de la No identifica las
experiencia. Se basa en sensaciones.
señales sensoriales,
afectivas, etc.
(Ejemplo: Sensación de (No sé que esta
cansancio) sensación es de
cansancio.)
Desarrollo de Fondo Fondo fértil disponible a Fondo pobre, poca
la conciencia. disponibilidad a la
conciencia.
Formación de Figura Emerge la figura de Figura fijada en el
acuerdo con la consumo de alcohol.
necesidad.
(Necesidad de descanso) (Con una copa me voy a
sentir bien).
Movilización de energía Apropiada. Sensación de Pobre.
energía que lo llevará a
moverse al entorno.
Acción Conduce al organismo a Acción fijada en el
obtener una respuesta consumo de alcohol.
de acuerdo con la
necesidad.
(Se acuesta) (Se sirve alcohol)
Contacto Satisface su necesidad. Beber es un falso
contacto.
(Descansa) (Bebe alcohol)
Retirada Se asimila la experiencia. Confluencia con el
alcohol.
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El fondo se desarrolla de manera pobre porque no identifica sus
sensaciones y la figura que forma la dirige hacia el alcohol. He preguntado
a alcohólicos por qué beben y sus respuestas han sido: bebo para andar
en la fiesta, bebo para sentirme alegre, para relajarme, para bajar la
tensión, para olvidar mis problemas, etc.
Muchas de las necesidades físicas, emocionales, etc., las canalizan por
medio del alcohol. Al principio esto les funciona. La tensión se reduce, la
angustia les baja, pero después el alcohol se convierte en su medicina para
manejar las experiencias de la vida diaria y casi todas sus necesidades se
organizan alrededor de la figura del alcohol. Así se establece el círculo
vicioso, cada vez que el bebedor busca alivio en situaciones de estrés, la
dependencia psicológica se acentúa y posteriormente aparece la física.
¿Por qué el alcohólico no está en contacto con sus sensaciones? Esto se
debe en gran parte a aprendizajes familiares y sociales. Los hijos de
alcohólicos aprendemos que mucha de la experiencia se canaliza así: si
estamos tristes hay que beber, si estamos alegres, también. Las
alteraciones se presentan principalmente en las primeras fases del ciclo:
en el desarrollo del fondo, en la conciencia y en la formación de figura; por
lo tanto, la acción y contacto son resultado de las primeras desviaciones.
Beber es seudocontacto.
APLICACIONES TERAPEÚTICAS
Nevis (1992) divide el trabajo en 4 fases para su organización. Estas son:
a) Fase de ingestión alcohólica. El alcohólico aún se encuentra bebiendo.
b) Fase de transición. El alcohólico ya quiere dejar de beber.
c) Fase de recuperación temprana. Más o menos hasta el primer año
después de que dejó la bebida.
d) Fase de seguimiento. Después del primer año de abstinencia.
Fase de Ingestión Alcohólica o Activa.
La comprensión de los alcohólicos y la manera como pueden ser ayudados
empieza con el conocimiento, comprensión de los pensamientos,
emociones y acciones del alcohólico que se encuentra activamente
bebiendo. (Nevis,1992). En esta etapa son muy importantes las actitudes
rogerianas. Creo que debemos conocer la dinámica de esta enfermedad
para que verdaderamente podamos empatizar con el cliente, ya que si no
es así, probablemente vamos a tener prejuicios o creencias falsas que van
a obstaculizar nuestro trabajo. Lo que menos quiere el alcohólico es
60
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
nuestro juicio, ya que de esto recibe mucho de su alrededor. Para el
alcohólico el mundo externo es hostil, amenazante y fuera de su control.
Su mundo interno es caótico y confuso, por lo que el alcohólico responde a
esto reduciendo, amortiguando y cerrándose a cualquier tipo de sensación.
Se desensibiliza por medio del alcohol.
En esta etapa los puntos principales a trabajar son:
Trabajar negación, haciendo un puente entre las consecuencias y su
manera de beber. Trabajar aceptación mediante la premisa “soy
alcohólico, no puedo controlar mi manera de beber”, y empezar a detectar
sensaciones.
Trabajando sensibilización. Para resensibilizar lo tenemos que hacer
poco a poco. Podemos iniciar con funciones de contacto, que describa
que ve, oye, etc. Debemos de tener cuidado de no meterlo a
sensibilización profunda ya que esto sería muy amenazante para él.
¿Qué hacer si aún se encuentra bebiendo? Otro de los retos al cual se
enfrenta el terapeuta, es mantener un enfoque claro hacia la
conducta de ingestión del alcohol... la primera meta es interrumpir el
consumo lo más pronto posible.(Nevis, 1992). Para las personas no
alcohólicas o para los terapeutas esto parecería muy fácil: ¡Dejo de
beber ya!, pero para el alcohólico es una tarea titánica y sin apoyo de
un grupo terapéutico, ayuda médica o psicoterapeútica es casi
imposible, aunque haga las promesas o juramentos que quiera.
Se intenta desintegrar la figura fijada en el alcohol y cambiarla por “soy
alcohólico y no puedo controlar mi forma de beber”. Con esta premisa, ya se
tiene una base de donde partir. Se trabaja la aceptación.
Trabajando la negación
Debemos incrementar el darse cuenta del cliente en cuanto a la cantidad,
la frecuencia y el patrón de consumo y conectarlo con la disfunción y crisis
que hay en su vida. La negación es un proceso que apoya y mantiene al
alcohol como figura dominante. “Es un proceso mediante el cual, las
adversidades relacionadas con el consumo de alcohol son
sistemáticamente excluidas de la conciencia... constituye una alteración
en la formación de figura”. (Nevis, 1992)
Debemos hacer un puente entre las consecuencias y su manera de beber
para incrementar su conciencia. Podemos explorar por ejemplo:
¿Qué problemas familiares estás provocando con tu alcoholismo?
¿Qué ganas o pierdes negando o minimizando tus problemas?
¿ Qué problemas laborales o económicos tienes?
¿Cuál es tu conducta cuando estás alcoholizado?
61
¿Cómo te afecta socialmente?
¿Qué problemas físicos tienes?, etc.
Para ayudarle a trabajar la negación es bueno darle información del
alcoholismo como enfermedad, ya que generalmente se cree malo, inmoral,
etc. Al explicarle que es un enfermo baja su ansiedad. Incluso podemos
comparar el alcoholismo con la diabetes, de la cual el enfermo no es
culpable, pero una vez que sabe que la padece, es responsable de
controlarla. También el asistir a grupos de autoayuda como Alcohólicos
Anónimos le ayuda a debilitar la negación, ya que puede identificarse con
las experiencias de otros alcohólicos.
Tendiendo un puente entre creencias y negación
La negación es reforzada y apoyada por un intrincado sistema de
creencias que comprende una porción significativa del fondo de la
experiencia del alcohólico. “Estas creencias se encuentran ligadas a
valores culturales, las cuales son introyectadas sin ser examinadas”.
(Nevis,1992)
Entre estas creencias se encuentran por ejemplo: “yo debería ser
todopoderoso”. Cree que el debería de ser capaz de controlarse a sí mismo
y a casi cualquier cosa. Ha aprendido que el control es bueno y aceptable;
por lo tanto, si no puede controlar su forma de beber, es inaceptable; por
lo que tratará de probar una y otra vez que sí puede, que en el momento
que él quiera, deja de beber, aunque la experiencia le demuestre lo
contrario. El terapeuta Gestalt debe retar estas creencias, que recuerde
cuántas veces ha tratado de controlar su forma de beber y cuál ha sido el
resultado.
El terapeuta necesitará apoyar la aceptación de nuevas creencias: “Soy
alcohólico, no puedo controlar mi forma de beber”, en sustitución de: “Yo
debería de estar al control”. Este cambio de creencia generará en el
alcohólico una lucha interna, aparecerá una polaridad: la fuerte, “yo
puedo” y la débil, “no puedo”. Debemos trabajar esto, para que se dé
cuenta del conflicto en relación al control.
Creencias más comunes en el alcohólico
El malestar interior que nos hace vulnerables a la adicción se origina en
un sistema de creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, de los
demás y del mundo que nos rodea. Éstas determinan en gran medida
nuestros sentimientos, nuestra personalidad y nuestra conducta. Entre
ellas se encuentran:
62
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Yo debería ser perfecto: En el meollo de las adicciones se encuentra la
creencia de que la perfección se puede alcanzar; si creemos esto, nunca
estaremos a la altura de las circunstancias. Los adictos no pueden ver
las cosas buenas, sus cualidades o sus conocimientos; generalmente se
fijan en lo que no pueden hacer o no conocen.
Yo siempre debería conseguir lo que quiero: Los adictos creen que no se
les debería imponer ninguna clase de límites, y en un mundo sin
límites, no puede haber bastante, porque seguimos creyendo que
deberíamos tener más... conseguir más... ser más...
Yo debería ser todopoderoso: El alcohólico o adicto se engaña en cuanto
a su poder, pues cree que él debería ser capaz de controlarse a sí
mismo, a otras personas y a casi cualquier cosa.
La imagen lo es todo: Cuanto más nos esforzamos por conseguir una
falsa imagen, más nos alienamos de nosotros mismos; el resultado es
una sensación de vacío; no sabemos quiénes somos y nos apoyamos en
factores externos como el alcohol y las drogas.
Algunos factores externos pueden darme el poder de que carezco: Esta
creencia se basa en la mentalidad de solución rápida. Cuando bebemos,
obtenemos una sensación de poder y control.
Yo no soy bastante: Esta creencia es muy eficaz para el desarrollo de la
adicción; conduce a un absoluto rechazo de sí mismo, a la conclusión
de que no soy un individuo digno de ser querido, que no valgo ni
merezco nada. Esta creencia se expresa a través de pensamientos
como: no sirvo para nada, soy malo, soy egoísta, soy un tonto; luego el
alcohólico basa su conducta en esta creencia.
La vida debería estar libre de dolor y no requerir ningún esfuerzo. Si
insistimos en evitar el dolor emocional, en sentirnos bien todo el
tiempo, tendremos que evadir la realidad y eso es lo que hace el
alcohólico con su conducta. Negarnos a afrontar el dolor tiene el efecto
de limitar nuestra libertad, porque significa que estamos controlados
por circunstancias externas a nosotros mismos.
Los sentimientos son peligrosos: El temor del alcohólico o adicto es que,
si admite sus sentimientos, le sucederá algo terrible; por lo tanto llega a
la conclusión de que lo mejor es no sentirlos.
Yo debería satisfacer mis necesidades indirectamente: Esta creencia se
basa en la mentalidad del arreglo rápido. Si no puedo ser Yo, lo mejor
será resignarme a satisfacer mis necesidades indirectamente a través
de personas, sustancias y factores externos a mí. Me relaciono
pasivamente con el mundo. (Elizondo,J.A. 1995).
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Fase de Transición (El Alcohólico ya Quiere Dejar de Beber)
Esta fase es lo que se conoce como tocar fondo. “Son experiencias
poderosas que los lleva a disminuir temporalmente sus defensas y
empiezan a admitir su pérdida de control en el alcohol”. (Nevis, 1992)
Algunos alcohólicos tocan fondo cuando se enfrentan a experiencias
fuertes como encarcelamiento, accidentes automovilísticos,
atropellamientos, actos delictivos, etc. En este punto quiero comentar que
muchas veces la familia no dejamos que el alcohólico toque fondo porque
le evitamos las consecuencias, por ejemplo, evitamos que sea encarcelado,
le solucionamos sus problemas ocasionados por sus actos delictivos, y
con esto sólo provocamos que siga caminando en su carrera alcohólica y
de autodestrucción. (Un joven adicto comentaba que en un momento de
intoxicación, él y su amigo habían robado un automóvil y atropellaron a
una persona, no sabían si había muerto; como los papás de su amigo
eran influyentes, les habían solucionado el problema y no les había pasado
nada. En el presente, siguen en su carrera de adicción y sus papás
impidiéndoles que toquen fondo).
Como terapeutas, debemos seguir trabajando con las consecuencias de su
manera de beber, trayendo una y otra vez a la conciencia las pérdidas
relacionadas con su alcoholismo, en el cual la nueva creencia “no puedo
controlar mi forma de beber” es el tema central. Tal vez el cliente trate de
evadirse y quiera desviar el tema, hay que frustrar y concentrarse en las
consecuencias de su forma de beber. (Nevis, 1992).
Pueden aparecer proyecciones y atribuir sus problemas a otras personas
con el afán de proteger su bebida. Una persona alcohólica me comentaba
que sus problemas, los cuales eran producto de su adicción, se debían a
que su esposa estaba enferma de bocio por lo que siempre andaba de mal
humor y lo presionaba mucho, que por eso bebía, para olvidarse de sus
problemas.
Recuperación temprana
En este punto ya se acepta la nueva creencia: soy alcohólico y no puedo
controlar mi forma beber. Con la ruptura de la figura fijada en el alcohol se
experimenta una necesidad de dependencia y vulnerabilidad, con la cual
siente necesidad de tener apoyo externo. (Nevis, 1992)
Aquí se desplaza la dependencia que tiene el alcohólico al alcohol, hacia
otra figura que puede ser un poder superior como él lo conciba. En lugar
de luchar contra su dependencia nos aliamos a ella, antes dependía del
alcohol, ahora depende de un poder superior. (Aquí no se trata de meterse
64
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
en cuestiones religiosas, se trata de tener un poder superior a él: puede ser
Dios, el grupo de autoayuda, etc.). Estos principios se manejan en
Alcohólicos Anónimos; en lo personal creo que como terapeutas de
pacientes alcohólicos sí es necesario que conozcamos esta filosofía, la cual
maneja principios de la psicoterapia gestalt como son el aquí y el ahora,
hazte responsable, etc. En esta etapa, el alcohólico puede experimentar
reacciones de duelo por haber dejado el alcohol; puede sentirse triste,
enojado, deprimido. También pueden aparecer otras conductas
compulsivas como comer en exceso, comprar, etc.
Trabajando el aquí y el ahora.
Para facilitar las acciones necesarias para la sobriedad, trabajamos con el
cliente el hacer conscientes los disparadores o claves internas o externas
del pasado que antes lo impulsaban a beber, los patrones de pensamiento
pueden ser obsesivos o proyecciones al futuro. Se trabaja el aquí y el ahora
para contrarrestarlos. Debemos hacer que se dé cuenta cómo él muchas
veces se provoca estados de tensión y angustia los cuales dificultan su
abstinencia. (Nevis,1992).
Un alcohólico comenta: - “Es que no puedo parar los pensamientos, se me
viene una idea y no la puedo soltar, le doy vueltas y vueltas hasta que se
convierte en una bola de nieve, siento que me voy a morir “.
Podemos hacer que el paciente se responsabilice, que se dé cuenta cómo
se provoca esto; para bajar la ansiedad, que se enfoque en su respiración,
que contacte con el aquí y ahora, hacer ejercicios de imaginación guiada,
etc. Con aquellos clientes que utilizaban el alcohol para desensibilizarse de
sentimientos, producto de experiencias de abuso, incesto, violación, etc.,
tratamos de contener y hacer a un lado este material, retomando esto en
fases más avanzadas del tratamiento. “En esta etapa el material debe ser
desmantelado en pedazos que sean manejables para el cliente”. (Nevis,
1992). Cuando están muy frágiles, no debemos hacer trabajos fuertes de
sentimientos, ya que el paciente utilizaba el alcohol como anestesia para
estos recuerdos, para evadirse de las sensaciones y sentimientos que
acompañan al surgimiento de estos asuntos inconclusos y pueden recaer
en el intento de no sentir.
Fase de Seguimiento
En esta etapa puede comenzar el trabajo más profundo.
“Muchos alcohólicos han participado en prostitución, violaciones o
situaciones que les provocan culpa y vergüenza al traerlas al presente,
65
por lo que debemos evaluar la capacidad del paciente para enfrentarlas
y manejarlas , ya que de lo contrario los sentimientos serían muy
avasalladores”. (Nevis,1992).
El funcionamiento del cliente se puede evaluar con un diagrama de
recursos, en el que se checan las diversas áreas:
Familiar. Cómo está su relación con su pareja, hijos, familiares.
Laboral. Si tiene trabajo, si funciona a un nivel aceptable.
Social. Si tiene amigos o familiares que lo apoyen.
Físico. Grado general de salud.
Económico. Grado en que tiene resueltas sus necesidades de casa,
alimentación, etc.
Intelectual. En qué grado ejerce sus capacidades de concentración,
memoria, etc.
Emocional. Cómo maneja las tensiones y frustraciones diarias, grado de
bienestar emocional.
Sexual. Satisfacción en sus relaciones sexuales.
Recreativo. Cómo usa su tiempo libre.
(Apuntes diplomado en adicciones, Katum)
Etapa temprana
Mucho del trabajo en esta fase se relaciona con el primer cuarto del ciclo
de la experiencia, en donde existe énfasis en la sensación y en la
conciencia. Es probable que el cliente sienta ansiedad ante nuestras
intervenciones, pero si le decimos cual es nuestro propósito al hacer esto,
estará más receptivo, le podemos informar que al estar en contacto con
sus sensaciones, podrá identificar sus sentimientos o necesidades y que
con esto se podrá hacer un trabajo más completo sobre asuntos del
pasado que aún no se encuentren sanados. (Nevis, 1992).
Trabajando focalización
El alcohólico irá aprendiendo a centrar su atención en sensaciones antes
ignoradas. Kepner (1992) dice que para resensibilizar necesitamos
atención, respiración y cuerpo vivo. Debemos enseñarle a que preste
atención a sus sensaciones, hacerle notar cómo es su respiración,
podemos reflejarle cuando vemos tensión en alguna parte de su cuerpo,
reflejos no verbales, gestos o cualquier manifestación física, fortalecer
funciones de contacto, que describa qué ve, oye, etc.
Podemos entrenarlo para que reporte sus sensaciones dándole tarea fuera
de terapia, que las anote en un cuaderno cuando se percate de ellas. El
cuerpo vivo lo podemos trabajar recomendándole que haga ejercicio,
deporte, etc. Muchos de los alcohólicos provienen de hogares
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
disfuncionales, donde los sentimientos eran invalidados o castigados, por
lo que usaron la desensibilización cómo una forma creativa de
sobrevivencia. (Un paciente alcohólico recordaba como, siendo pequeño, lo
separaron de su mamá sin darle ninguna explicación, se lo llevaron a vivir
con su abuela y cuando lloraba porque extrañaba a su madre, lo bañaban
en la intemperie con agua fría y lo vestían de mujer, ¡para que se le quitara
lo mariquita y no llorara!).
Recuperación media
En esta etapa ya se han fortalecido las funciones de contacto, hay más
contacto con las sensaciones y se comienzan a expresar los sentimientos
bloqueados y reprimidos, la persona en recuperación ha obtenido un grado
de autoapoyo que le da la base para autonutrirse y abandonar creencias
erróneas sobre sí mismo. (Nevis,1992)
En esta fase las resistencias más comunes que aparecen son proyecciones,
introyectos y retroflexión. Debemos ayudar al cliente a movilizar la energía
para satisfacer sus necesidades. Se trabaja retroflexión en la que
generalmente aparecerán polaridades.
Una polaridad frecuente que surge en el alcohólico es la parte aceptada:
dura, fuerte, y la rechazada: débil, emotiva, la cual cuando aparece le
produce ansiedad. Debemos trabajar los introyectos que sustentan esto,
que los compare con su experiencia directa para que pueda revaluarlos y
así mismo expandir sus límites de expresión. Algunas otras polaridades
que pueden aparecer son: ser independiente - depender, controlar -soltar,
etc.
“El alcohólico, a menudo reporta enojo excesivo e incontrolado, culpa a otros,
se vuelve explosivo. El meollo de estas reacciones es un proceso de
protección, ya que la rabia le sirve para cubrir su dolor, heridas y tristeza.”
(Nevis,1992)
Recuperación posterior
En esta etapa, el alcohólico ya está preparado para trabajar cualquier
tema. Ponemos énfasis en la fase de contacto y retirada del ciclo de la
experiencia. Podemos alentar al cliente para que asimile sus cambios, que
experimente la satisfacción de sus logros, que integre partes nuevas. Se
trabajan introyectos que limitan el gozo, el placer, la alegría.
Se puede trabajar temas como límites, trabajo con la familia de origen,
abandono. Se explora dónde se encuentra en términos de autoaceptación y
autoconocimiento: ¿Quién soy?, ¿Qué quiero?, ¿ Qué me gusta?, etc.
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Empiezan a surgir metas, lo alentamos a que preste atención a sus nuevos
intereses. Se puede hacer un proyecto de vida a corto plazo acerca de las
diferentes áreas, revisando por ejemplo:
Salud física. Que revise cómo anda de salud, que programe una visita
con el médico, con el dentista. Cómo es su alimentación y qué puede
hacer para mejorarla, etc...
Salud mental. La mejor higiene mental para el alcohólico es tomarlo con
calma, que evite los excesos de tensión, presión y angustia; que se dé
cuenta cómo puede detectar cuando está ansioso, cómo se comporta y
qué puede hacer para controlar su ansiedad. También debe acudir a
juntas de A.A.
Salud espiritual. Por medio de prácticas espirituales como meditación,
oración, ejercicios de relajación, autoafirmación, lecturas de
espiritualidad, etc.
Pareja. Debe revisar cómo es la relación con su pareja. Retomar
asuntos relativos al poder y control, ya que el alcohólico generalmente
ha perdido autoridad.
Hijos. Normalmente tienen pocas habilidades paternales, ya que
generalmente proceden de familias disfuncionales, por lo que hay que
checar cómo es la relación con sus hijos y qué puede hacer para
mejorarla.
El proyecto de vida debe incluir puntos como:
1. Salud física 7. Hijos
2. Salud mental 8. Trabajo
3. Salud espiritual 9. Estudios
4. Pareja 10. Tiempo libre y aficiones
5. Hermanos 11. Amigos
6. Padres 12. Vecinos
Se complementa el trabajo alentando al cliente para que haga un
inventario personal diario y que asuma su responsabilidad por sus
sentimientos y conductas dando los pasos necesarios para solucionar los
problemas. Con esto se apoya la introspección, los sentimientos y las
acciones. Es lo que en A.A. constituye el 10° paso: Continuamos haciendo
un inventario personal y admitimos cuando estamos equivocados. Esto les
ayuda a ser honestos consigo mismos y con los demás.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
REFLEXIÓN FINAL
Con respecto al alcoholismo, surgen y surgen nuevas formas de trabajo,
aparecen y desaparecen clínicas de tratamiento, que si el modelo de las
clínicas de Estados Unidos es el adecuado, que si el conductismo, que si
las comunidades terapéuticas, etc.
¿Quién tiene la verdad? ¡Difícil saberlo, depende en dónde estás ubicado!
Como yo estoy ubicada en la psicoterapia gestalt, quise mostrar un mapa
de trabajo en el que el ciclo de la experiencia y las formas de relación
pueden ser de gran utilidad para trabajar con este tipo de pacientes.
CONCLUSIONES
El alcoholismo es una enfermedad que presenta síntomas como cualquiera
otra. Es progresiva y mortal porque los cambios físicos, emocionales y
sociales se van acumulando y van progresando a través del tiempo hasta
conducir al alcohólico a la locura o la muerte.
La enfermedad se divide en 4 fases: prealcohólica, prodrómica, crítica y
crónica, con síntomas claros en cada una de ellas. El alcohólico ha
establecido una dependencia psicológica y física hacia el alcohol y no
puede controlar sus hábitos de bebida, ni su conducta una vez que inicia
la ingestión alcohólica. Existen factores de riesgo individuales, familiares y
sociales que aumentan la probabilidad de que una persona pueda volverse
alcohólica.
Se expuso el ciclo de la experiencia como herramienta terapéutica de
trabajo y se dividió en diferentes fases con el fin de hacer más gráfico el
modelo de intervención. Se debe trabajar la negación, la aceptación de la
enfermedad, creencias, sensaciones y posteriormente ir trabajando las
pautas crónicas de detención. El primer objetivo es mantener la
abstinencia del alcohólico porque de lo contrario no hay avance en el
crecimiento del paciente, por lo tanto, es requisito su afiliación a un grupo
de A.A. para obtener contención. El presente artículo no abarcó todos los
aspectos del alcoholismo, ya que este tema es muy basto y complejo.
Espero que haya despertado su interés para seguir profundizando en el
tema.
69
BIBLIOGRAFÍA
BLACK, Claudia. (1991). NO HABLAR, NO CONFIAR, NO SENTIR. Los
efectos del alcoholismo sobre los hijos y cómo superarlos. Concepto, S. A.
México, D.F.
ELIZONDO, J.A. (1995). Manual inédito. DIPLOMADO EN ALCOHOLISMO Y
OTRAS ADICCIONES. México, D. F.
MONTE FÉNIX. (1992). Fuente: American Society of Addiction Medicine
and National Council on Alcoholism and Drug Dependence. México, D. F.
NEVIS, Edwin. (1992). GESTALT THERAPY. Perspectives and applications.
Gardner Press, Inc. New York.
Oficina Intergrupal de Servicios de A. A. (1990). NUEVA VERSIÓN DE LA
TABLA DE LA ALCOHOLOMANÍA DEL DR. JELLINEK. México, D. F.
KEPNER, James. (1987). PROCESO CORPORAL. Un enfoque gestalt para el
trabajo corporal en psicoterapia. Manual Moderno, S.A de C.V. México, D.F.
70
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
LOS ATRIBUTOS EXISTENCIALES COMO UNA
METAESTRATEGIA PSICOTERAPÉUTICA.
Una revisión de la aplicación de los fundamentos del
existencialismo en la práctica clínica.
Yaqui Andrés Martínez (*)
Hoy en día existen más de 100 enfoques psicoterapéuticos. Vivimos
tiempos de renacimiento de antiguas ideas, de comparaciones y de
apertura a nuevas formas de pensamiento; de ahí que el estudioso de la
psicoterapia pueda sentirse confundido y avasallado por la gran cantidad
de información existente que, además, en muchas ocasiones se presenta
como contradictoria.
Los diferentes enfoques de psicoterapia se clasifican normalmente en 4
diferentes corrientes: psicoanalítica, congnitivo-conductual, existencial-
humanista y transpersonal.
En la corriente humanista-existencial hay varios enfoques que llaman mi
atención ya que me parecen particularmente importantes por su visión del
ser humano y su aplicación en la práctica clínica. Uno de éstos es la
psicoterapia Gestalt, considerada por algunos autores como uno de los
principales enfoques existenciales, junto con la Logoterapia de Frankl, la
terapia del Dasein de Binswanger, la terapia existencial de May, etc. (Perls,
1994b; Yalom, 1984; Dublin, 1997; Naranjo, 1993; y otros).
Estoy de acuerdo con la anterior apreciación; sin embargo, al igual que
Naranjo (1993), considero que los planteamientos de la filosofía existencial
no se encuentran del todo aprovechados por gran parte de los terapeutas
gestálticos, ni por muchos otros terapeutas de la corriente humanista, y
prestar mayor atención a dichos planteamientos puede potencializar el
desarrollo profesional (y personal) de los terapeutas, así como el desarrollo
personal de sus clientes. Dicha filosofía ofrece un marco de referencia que
no sólo sirve para reflexionar, sino que sirve de apoyo para vivir de una
manera más completa, auténtica y plena.
_________________________________________________________________________
(*) Yaqui Andrés Martínez Robles. Lic. en Psicología, Universidad Intercontinental.
Especialidades en Enfoque Centrado en la Persona y Psicoterapia Gestalt en el Instituto
Humanista de Psicoterapia Gestalt, México. Coordinador del Diplomado en Psicoterapia
Gestalt del ITAM. Actualmente dedicado a la docencia y a la psicoterapia de individuos y
de grupos. Yaquideb@datasys.com.mx
71
De esta manera, podemos aprovechar aún más nuestras bases filosóficas
para la generación de estrategias psicoterapéuticas.
Uno de los objetivos del presente artículo es proporcionar un primer
acercamiento a los planteamientos de este enfoque filosófico que a menudo
se presenta como obscuro y difícil, para facilitar su comprensión y
aprovechamiento en la práctica clínica cotidiana.
Cabe aclarar el por qué la Gestalt es considerada un enfoque existencial.
Perls menciona: “La terapia Gestalt es un enfoque existencial, lo que
significa que no nos ocupamos únicamente de tratar síntomas o
estructuras de carácter, sino que más bien de la existencia total de la
persona” (Perls, 1994; pág. 78).
Rollo May define al existencialismo como: “... el intento de comprender al
ser humano sin caer en la tradicional escisión entre el objeto y el sujeto...”
(Yalom, 1984; pág. 37). Por su parte, la psicoterapia Gestalt es un enfoque
holístico, es decir integrador, por lo que sintoniza con la anterior
definición.
Para varios autores, las principales bases filosóficas de la terapia Gestalt
son: el existencialismo y las filosofías orientales como el Taoísmo y el
Budismo Zen. Según Ginger (1993), Perls había leído la mayor parte de los
escritos de los autores existencialistas, lo que le hace afirmar que la
Gestalt es una “filial terapéutica del existencialismo” (Ginger, 1993; Pág.
36). Entre las influencias que menciona están, por ejemplo:
• el valor de la subjetividad, de Kierkegaard,
• el cómo sobre el por qué, de Brentano,
• el regreso “a las cosas mismas” y la interdependencia sujeto-objeto, de
Husserl,
• la empatía como conductor del contacto profundo, de Scheler,
• el encuentro auténtico y directo, de Buber,
• la responsabilidad por la propia existencia y la importancia de las
vivencias corporales, de Binswanger,
• la importancia del contacto, de Minkowski,
• la conciencia de la relación de la propia existencia con el mundo, de
Jaspers,
• el análisis del “estar aquí” y la valoración de la angustia existencial, de
Heidegger,
• el no hablar acerca de otros sino directamente, de Marcel,
• el énfasis en la libertad-responsabilidad, de Sartre,
• el valor por la experiencia vivida y el sentimiento corporal inmediato, de
Merleau-Ponty, etcétera.
72
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Comenta que “Noël Salathé no duda en considerar a la Gestalt como “una
antena terapéutica del existencialismo”, que aborda cinco cuestiones
existenciales fundamentales: lo finito, la responsabilidad, la soledad, la
imperfección y el absurdo” (Ob. Cit. Pág. 37-38). Estas cuestiones que
Salathé comenta son similares a los que en el presente escrito se
presentan como “atributos existenciales”, mismos que se amplían más
adelante.
Además, todo enfoque existencial (incluida la Gestalt), utiliza la
metodología fenomenológica, esto es: el entrar en la experiencia del cliente
haciendo a un lado conceptos, marcos teóricos o supuestos previos que
distorsionen la comprensión directa de los fenómenos. Como lo expresó
Binswanger: ”No existe un solo espacio, ni un solo tiempo, sino tantos
espacios y tiempos como sujetos” (Ibid, pág. 30).
Yalom por su parte comenta: “Los terapeutas existenciales han insistido
siempre en que debe intentarse la comprensión del mundo privado del
paciente antes que concentrarse en las desviaciones que éste presenta con
respecto a las normas” (Ibid, pág. 37). Como puede verse, esto es muy
similar a la comprensión profunda y fenomenológica que se propone en la
Gestalt.
Las similitudes con las terapias existenciales no terminan ahí, incluso los
tres pilares de la Gestalt mencionados por Naranjo (1990): aquí y ahora,
darse cuenta y responsabilidad, son compartidos con dichos enfoques:
“Desde la perspectiva existencial, la exploración profunda significa,
más que una exploración del pasado, el intento de eliminar las
preocupaciones cotidianas para centrarse sólo en la propia
situación existencial; es por ello que lo único que nos interesa del
pasado es aquello que sigue siendo presente... No se trata de
pensar en el proceso a través del cual llegamos a ser como somos,
sino en cómo somos. El pasado, es decir, lo que recordamos de él,
importa sólo en la medida en que forma parte de nuestra existencia
actual y ha influido en nuestra manera de enfrentarnos, en el
momento presente, a nuestras preocupaciones esenciales... el
enfoque hace hincapié en la conciencia, la inmediatez y la
elección.” ( Darse cuenta, aquí y ahora, y responsabilidad).
(Yalom, 1984; Pág. 22 y 147. Los subrayados y paréntesis son
míos.)
Por otra parte, es común considerar que la psicología humanista y la
psicología existencial son tradiciones similares (podríamos decir que son
73
parientes), sin embargo, son diferentes en el acento que ponen sobre
diferentes aspectos del ser humano.
Mientras que la corriente humanista (desarrollada principalmente en EUA
con Maslow, Rogers, Allport, etc.) enfatiza el desarrollo de las
potencialidades, la satisfacción de las necesidades y la autorrealización; la
postura existencial (herencia del pensamiento europeo de posguerra con
representantes como Frankl, Fromm, May, etc.) da importancia a ciertos
aspectos de la existencia que, aunque confrontantes y generadores de
angustia, son reales.
Al promover el equilibrio entre la frustración y el apoyo (Perls, 1994a), la
Gestalt integra ambos aspectos. A mi juicio, de esta manera puede tener
una posición más apegada a la realidad: una perspectiva que considera al
ser humano con limitaciones y aspiraciones, sin negar los aspectos
obscuros y angustiantes de la vida, evitando así caer en una postura
simplista, rosa e ingenua, ni negar los aspectos superiores, potenciales y
trascendentes, para no caer en posturas deterministas y pesimistas.
Incluso Polster (1990) menciona la importancia de la filosofía existencial:
“El existencialismo... hizo que todos aprendiéramos a respetar más
la importancia de los problemas cotidianos de la vida... ignorar o
negar estos problemas crea una seguridad selectiva, pero costosa,
que se paga en despersonalización, violencia desatinada y
explosiva, y vida de segunda mano... aunque los existencialistas
ofrecen poco en materia de prescripciones prácticas, sus
conceptos... han estimulado la inventiva terapéutica aplicada a dar
sustancia a estas finalidades, que de lo contrario seguirían siendo
abstractas” (Polster, 1990; Pág. 296).
Éste es precisamente el principal objetivo del presente ensayo: brindar una
aproximación clara a los atributos de la existencia señalados por dichos
filósofos para promover la creatividad e inventiva, por parte de cualquier
terapeuta de la corriente humanista existencial, a partir de los mismos.
Para entender dichos planteamientos es necesario conocer -y comprender-
a lo que se refiere el término: EXISTENCIA.
Para definir “EXISTENCIA” desde la postura existencial, tenemos que
recurrir a la fenomenología. En la postura fenomenológica-existencial, SER
HUMANO significa existir, un existir como ser-en-el-mundo (con guiones
para resaltar la unidad indivisible). Los existencialistas usan el término
“DASEIN” para describir la existencia, se refiere a un “ser ahí” da = ahí;
74
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
sein = ser (Boss, 1963, en Villanueva, 1985; Heidegger, 1980, en
Saldanha, 1993). En términos gestálticos: una figura que es inseparable
del fondo. “El sujeto que es el hombre, sencillamente no aparece sin estar
implicado en el mundo” (Luypen, 1967; pág.26). ”Psicológicamente, el ser y
su mundo son inseparables”. (Villanueva, 1985; pág. 15). May lo expresa
claramente:
“Dasein indica que el hombre es el ser que es ahí e implica también
que tiene un ahí en el sentido de que puede conocer y puede tomar
una postura en relación a ese hecho. El <ahí> es, más aún, no sólo
cualquier lugar, sino el <ahí> particular que es mío, el punto
particular en tiempo y espacio de mi existencia en este momento
dado”. (May, 1977; pág. 41).
“Existir”, en estos términos, implica darme cuenta de que soy; es estar
consciente de que se es; esto significa que si yo no me percato de mí
mismo, fenomenológicamente no soy. La mesa, por ejemplo, no tiene
consciencia de que existe, por lo tanto la mesa ante sí misma no existe. Es
decir, la existencia desde el punto de vista fenomenológico ES consciencia
(con “sc” para diferenciarlo de la conciencia o estado de vigilia, que es un
estado de la mente.
Con relación a la existencia, me refiero a la capacidad de la mente humana
de darse cuenta inclusive de su propio darse cuenta, implica la posibilidad
de desdoblarse en observado y observador). En la medida en que me doy
cuenta de que existo, soy. Ser, existir y consciencia pueden considerarse
sinónimos. Como no es posible percatarnos de nuestro “yo” sin
diferenciarlo del “no-yo”, la consciencia, es decir, la existencia
fenomenológica, sólo surge al contrastarnos con el medio del cual somos
inseparables (del mismo modo que la figura surge al contrastarla con el
fondo): ser-en-el-mundo = dasein.
“Si el ser humano no fuera consciente de su propia existencia,
formaría una parte indiferenciada de la naturaleza, como el árbol o
la nube... él como individuo ni siquiera “sería”, ni podría existir su
realidad... para ser, en el sentido existencial-fenomenológico, es
necesario estar consciente... El ser es porque se da cuenta de que
es”. (Villanueva, 1985; pág. 167, 168).
Sin embargo, el ser humano no nace dándose cuenta de su dasein, de su
ser-en-el-mundo, sino que se va dando cuenta de su propia existencia
paulatinamente y conforme madura psicológicamente; además es un
proceso que una vez que inicia, nunca termina. Dicho proceso ha sido
llamado “despertar existencial”.
75
Durante las primeras etapas de vida, dado el limitado desarrollo
cognoscitivo, un individuo suele únicamente tener una idea vaga de su
propia existencia y sus atributos existenciales. Es verdad que sufre la
angustia de la separación, que puede tener miedo a los extraños, temor al
castigo, ansiedad por ser “niño malo” o “niño feo”, miedo a perder el
cariño de sus padres, a ser incapaz de hacer frente a las dificultades que le
plantee su medio, ya sea en la sociedad o en la escuela, etc. Sin embargo,
rara vez un niño puede sentir asombro de su propia existencia y quedar
maravillado ante el simple hecho de que es. Para poder tener una
experiencia de este tipo, la “experiencia de Yo Soy” (May, 1977) se
necesitan procesos cognoscitivos más desarrollados, abstractos y
complejos. Normalmente una persona no podrá darse cuenta de sí mismo
y de lo que “ser ahí” implica si no ha alcanzado la etapa de “operaciones
formales” que describe Piaget (Piaget, 1988).
Durante la infancia, la niñez y la preadolescencia, es posible que la
persona reconozca y se identifique con su cuerpo, nombre, familia,
cualidades positivas y negativas, posesiones, sueños, atributos y
capacidades (Allport, 1961 en Villanueva 1985), pero aún no está
capacitado para darse cuenta de que él es más que todo eso, de que su ser
trasciende cualquier característica que le atribuya; de que él simplemente
es. No obstante, desde la adolescencia, al obtener la maduración
cognoscitiva el individuo tiene la capacidad de experimentarse a sí mismo
en una forma completamente nueva y diferente; de cuestionarse, por vez
primera, seriamente sobre su propia vida y de descubrir su propio camino.
Ese proceso en que el ser humano se da cuenta plenamente de su propia
existencia es a lo que llamamos “despertar existencial”. (Villanueva, 1985).
Como vemos, el despertar existencial es muy importante para el ser
humano, ya que a través de él puede darse cuenta de su personalidad, las
características de su vida, etc. Es decir, gracias a este proceso puede darse
cuenta del QUE en su vida. Esto corresponde al objetivo gestáltico del
darse cuenta (Naranjo, 1990).
Por otra parte, también puede empezar a darse cuenta plenamente de la(s)
manera(s) en que él mismo contribuye o promueve la aparición de diversos
factores en su vida, tanto los que le parecen positivos como los que valora
como negativos; en otras palabras, puede descubrir el CÓMO de su propia
vida y por consiguiente, adoptar una postura al respecto. Esto sólo puede
realizarse en el aquí y ahora, segundo objetivo gestáltico.
Para la terapia existencial en general, el énfasis en el aquí y ahora es
importante: “Lo primero que se necesita para un tratamiento constructivo
del tiempo es aprender a vivir en la realidad del momento presente, ya que,
76
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
psicológicamente hablando, este momento presente es todo lo que
tenemos”. (May, 1974; pág. 238)
Por último, adquiere la posibilidad de percatarse de lo que busca, sus
motivaciones y objetivos, sus metas, creencias, etc., esto quiere decir que
el despertar existencial le da la posibilidad de asumir una postura ante su
existencia: el PARA QUE de su vida. Esto, en definitiva está unido con el
tercer objetivo gestáltico: la responsabilidad.
Precisamente estas tres situaciones que implica el despertar existencial (el
qué, cómo y para qué) son las tres preguntas más utilizadas en la terapia
Gestalt; probablemente, ésta sea una razón más para considerarla un
enfoque existencial.
Ahora bien, ¿cuáles son los atributos existenciales?; ¿cuáles son las
características de la existencia que se hacen conscientes por medio del
despertar existencial?
Los atributos existenciales son las cualidades del ser, las características de
la existencia entendida fenomenológicamente que están presentes en la
condición de ser-en-el-mundo. Dichos atributos pueden ser de gran
utilidad para generar experimentos y estrategias de intervención de
acuerdo a la creatividad de cada terapeuta. Para los fines del presente
escrito los presento divididos fundamentalmente en cinco.
PRIMER ATRIBUTO EXISTENCIAL: LA MUERTE
Para empezar, si puedo darme cuenta de que existo, entonces también
puedo darme cuenta de que puedo dejar de ser o de existir en cualquier
momento. De hecho, percatarse de la existencia necesariamente va
acompañado de la consciencia de que es posible dejar de existir. Como ya
se mencionó, el yo sólo puede conocerse por contraste con el no-yo.
Sólo hace falta que pongamos las noticias en el televisor o en la radio, o
que abramos cualquier periódico, para darnos cuenta de que la muerte
nos rodea por todos lados, y lo más aterrador de esto es que en realidad no
sabemos cuando llegará el momento para cada uno de nosotros, cuando
será nuestro último día: en 10 años, en 2, en 6 meses, mañana, hoy...
Independientemente de la edad que tengamos, de nuestro estado de salud,
etc. cotidianamente, aún sin darnos cuenta, estamos expuestos a un
sinnúmero de factores que amenazan nuestra existencia.
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El primer atributo existencial es nuestra primera fuente de angustia: la
finitud, fragilidad, extinción, la muerte. “Uno de los conflictos
existenciales básicos es la tensión que se crea entre la conciencia de la
inevitabilidad de la muerte y el deseo de continuar siendo”. (Yalom, 1984;
pág. 19).
Este atributo está presente en la psicoterapia en el trabajo con las
pérdidas, despedidas, finales (inclusive el final del proceso
psicoterapéutico), en las experiencias cercanas a la muerte, e incluso en
algunos aspectos que parecen más sutiles como el insomnio y otros
temores.
En mi práctica he podido percatarme de que este atributo está más
presente de lo que nos imaginamos; influye y afecta en momentos que
parecen no tener ninguna relación, por ejemplo: hiperactividad sexual
compulsiva, excesivos cuidados a los peligros citadinos, el miedo al triunfo
y al placer e incluso, por paradójico que parezca, el miedo a la vida. Como
lo único que nos asegura que vamos a morir es el hecho de estar vivos
(solo muere aquello que tiene vida), algunas personas, a nivel inconsciente
o semiconsciente, evitan vivir en plenitud con tal de promover la fantasía
de que alejan de sí la posibilidad de la muerte. Yalom menciona que
incluso el miedo a la muerte puede provocar suicidios: “tengo tanto miedo
a la muerte que prefiero suicidarme... es una conducta activa que le
permite a uno controlar aquello que lo controla a uno” (Ob. Cit. pág. 153-
154).
Es también común encontrar este atributo en la necesidad compulsiva por
tener el control o por evitar la pérdida del mismo, ya que la finitud nos
confronta con el poco control que tenemos sobre nuestra vida y la de otros.
A su vez, existen personas que no se permiten disfrutar de momentos
placenteros, cualesquiera que éstos sean, por el temor a sufrir la pérdida,
o por evitar el dolor de que el momento agradable termine. Este es otro
ejemplo de cómo la angustia de muerte está presente en multitud de
circunstancias de la vida, ya que a lo largo de nuestra existencia se nos
presentan muchas muertes, y no sólo me refiero a la muerte de los seres
queridos sino a esas pequeñas muertes que se presentan en la finalización
de ciclos, como terminar la universidad, la transición de niño a
adolescente, el final de una relación de pareja importante, un viaje, un
cambio de residencia, etcétera.
Este miedo surge de manera importante ante la pérdida de un ser querido,
ya que al dolor de la pérdida se le suma el recordatorio de que “algún día
tú también morirás”.
78
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Ahora bien, el reflexionar sobre estos temas y hacerlos una metaestrategia
terapéutica nos ayuda a tener más herramientas para realizar un
pautamiento apropiado, una mayor empatía y una vía para generar
experimentos; puede parecer morboso, mas no lo es, “aunque el hecho
físico de la muerte destruye al individuo, la idea de la misma sirve para
salvarle” (Yalom, 1980; pág. 48).
Utilizo la palabra “metaestrategia” para marcar el aspecto de que es un
marco teórico que sirve para generar más estrategias.
Myriam Muñoz suele comentar que: “...no es conveniente negar las
experiencias desagradables ya que con ello nos negamos una buena
posibilidad de desarrollo” (en comunicación personal). Eckhart expresa la
misma idea: “...verdaderamente, es en la obscuridad donde uno encuentra
la luz, así que cuando nos encontramos sumidos en la pena, esta luz es la
que más cerca está de nosotros” (Borisenko, 1995; pág. 101)
Recordemos que el ideograma chino que representa la palabra crisis está
formado por dos palabras: peligro y oportunidad. Esto es aplicable a todos
los atributos existenciales, pero en especial al hecho de la muerte, ya que a
lo largo de la historia se ha tendido a reprimir y negar:
“La represión fundamental no es el sexo, sino la muerte. La muerte
es el último y principal tabú... El crecimiento espiritual corre parejo
a la aceptación de la muerte... La negación de la muerte es
equiparable a la negación de Dios...
Los filósofos existencialistas han señalado de múltiples maneras
cómo esta negación de la muerte desemboca en que nuestra vida
resulta mucho menos vital y activa... negar la muerte es también
negar la vida. Cuando nos asusta la muerte vivimos de manera
extremadamente cautelosa y preocupada ante la posibilidad de
que algo pueda sucedernos. Así que, cuanto más tememos a la
muerte, más tememos a la vida y por lo tanto, menos vivimos”
(Wilber, 1995; Pag. 84-85).
Este escrito de Wilber corrobora la importancia del trabajo cara a cara con
la temática de la muerte.
La negación ha estado presente desde tiempos muy remotos. El Bhagavad
Gita presenta un diálogo interesante en donde Arjuna le pregunta a
Krishna: -“¿qué es lo más asombroso del mundo?”, a lo que Krishna
responde: “lo más asombroso del mundo es que las personas puedan ver
seres humanos muriendo por todos lados y creer que eso no les va a
ocurrir a ellas” (citado por Blaschke, s/fecha; Pág. 13)
79
Otto Rank comenta que “El neurótico es el que ha rehusado el préstamo
(la vida) para no tener que pagar el precio (la muerte)” (Yalom, 1984; pág.
141).
Es importante tener en cuenta que el temor o angustia ante la muerte rara
vez aparece, en la clínica, tal cual, es por ello que como terapeutas
tenemos que estar atentos a las manifestaciones indirectas del mismo, ya
que puede ayudarnos a aumentar enormemente la potencia de nuestra
intervención.
Es común, que por medio de un ajuste creativo (concepto crucial en la
teoría gestáltica), la persona desarrolle todo un sistema defensivo para
protegerse de dicha angustia, lo cual no necesariamente es disfuncional.
Lo importante es señalar el impulso positivo que puede brindar el
contemplar la muerte como una parte de la vida:
“La incorporación de la muerte a la vida enriquece a ésta y permite a los
individuos liberarse de trivialidades sofocantes, vivir de una manera más
intencional y auténtica. La conciencia plena de la muerte provoca a veces un
cambio radical en la persona” (Yalom, 1984; pag. 77).
Treya Killam Wilber lo expresa de conforme a su experiencia personal con
el cáncer: “El hecho de no poder seguir ignorando la muerte me hace
prestar más atención a la vida” (Wilber, 1995; pág. 85).
Incluso es conveniente aprovechar las experiencias cercanas a la muerte
en este contexto. Existen varias investigaciones que muestran como este
tipo de experiencias pueden servir como catalizador para una vida más
plena y para avances psicoterapéuticos importantes (Yalom, 1984).
Si nos damos cuenta de que en cualquier momento podemos optar por
quitarnos la vida, también podemos percatarnos de cómo estamos
eligiendo vivir y hacer consciente nuestra elección:
“Es dudoso que alguien pueda realmente empezar a vivir, es decir
a afirmar y elegir su propia existencia sin haber enfrentado primero
con franqueza el hecho terrible de que podría borrar su existencia
pero elige no hacerlo. En cuanto que uno es libre para morir,
también lo es para vivir... . En la medida en que hemos podido
escoger morir y no lo hicimos, cada uno de los actos a partir de ahí
ha sido posible en cierta medida a causa de una elección. Cada
acto tiene entonces su componente especial de libertad... .
Cuando se ha elegido conscientemente vivir, ocurren dos cosas.
Primera, la responsabilidad por uno mismo adquiere un nuevo
80
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
significado. Se acepta la responsabilidad por la propia vida no
como algo que se ha recibido como carga, como algo agobiador,
sino como algo que se ha elegido... . La otro cosa que ocurre es que
la disciplina exterior se convierte en autodisciplina.” (May, 1974;
págs: 154, 156-157)
Después de lo dicho hasta ahora, ojalá sepamos aprovechar el potencial
terapéutico de la muerte sin depender de circunstancias fortuitas o de la
presencia de alguna enfermedad terminal.
Es por ello que parte de nuestra labor terapéutica es estar muy atentos a
cualquier circunstancia que nos hable, directa o indirectamente, del miedo
a la muerte, de este modo, podemos retomarlo y concentrarnos de lleno en
la pregunta fundamental: “¿qué es lo que hace que esta persona VIVA?”;
incluso podemos preguntar directamente: “¿qué te hace vivir?, ¿estás
realmente vivo/a?, ¿pierdes el tiempo soñando con un futuro inexistente o
con un pasado lejano?”
La muerte se presenta como un hecho inevitable, no sólo para el cliente,
sino también para el terapeuta; el reconocimiento abierto y franco de este
temor fundamental abre la posibilidad de reconocer y apreciar lo que sí
existe y sí está presente en el momento actual. La confrontación con la
muerte nos lleva directamente a uno de los principales objetivos de la
terapia Gestalt, la vivencia en el único momento existente: el aquí y el
ahora.
Obviamente, para poder trabajar directa y honestamente con los diferentes
atributos existenciales, es necesario que el terapeuta los haya trabajado
personalmente y que esté dispuesto a seguir haciéndolo como parte de su
proceso de desarrollo. La confrontación con los atributos existenciales no
es un asunto de “una vez por todas”, más bien, es un reconocimiento y
elaboración constante.
SEGUNDO ATRIBUTO EXISTENCIAL: LA LIBERTAD
El hecho de la muerte nos confronta con otra realidad: “ya que me voy a
morir, y desconozco el momento en que me llegue la hora, tengo que
decidir el rumbo que de a mi existencia, elegir cómo voy a vivir mi vida, y
por más que busque, no existe una estructura externa que en verdad
pueda asegurarme cual es la mejor opción”.
Este es el segundo atributo existencial: la libertad. Cuando hablo de
81
libertad no me refiero al concepto que nos vende el cine o a ilusiones
románticas suscitadas por la estatua de Nueva York; sino a la facultad que
a ratos no quisiéramos tener, ya que nos enfrenta con el hecho de tener
que realizar elecciones a lo largo de nuestra vida, elecciones como: “¿a qué
me quiero dedicar el resto de mi vida?”; “¿es ésta la pareja con quien
quiero compartir mi vida?”, etc. y muchas otras decisiones que
quisiéramos que otros tomaran por nosotros. En su defecto, quisiéramos
consejo de un manual titulado: “Qué hacer en situaciones difíciles”, o
simplemente poder pasar sin decidir.
Sin embargo, esto es imposible, ya que aun en la no-elección hay una
elección, la de ceder la decisión a otro o al destino.
Esta es la libertad existencial. Fromm le dedicó varios estudios en “El
miedo a la libertad” (1974) en donde describe varias de las estrategias que
los seres humanos utilizamos para escapar de la “prisión de la libertad”:
conformismo autónomo, es decir, perderse en la masa o confluencia,
actitudes destructivas o autodestructivas y el aislamiento.
No me refiero a la libertad de... , ya que no estamos libres de gran número
de factores que nos influyen, sino a la libertad para... para elegir nuestra
actitud ante estos factores y el camino que hemos de seguir ante ellos:
“Es indudable que la libertad para elegir está limitada, como todo
lo humano, por factores biológicos, socioculturales, económicos,
políticos y psicológicos; no obstante, dentro de sus limitaciones,
cada individuo debe elegir su rumbo” (Villanueva, 1988; Pág. 27).
“La libertad es la capacidad del hombre para hacerse cargo de su
propio desarrollo. Es nuestra posibilidad de formarnos a nosotros
mismos... la conciencia de sí mismo nos da el poder de permanecer
fuera de la rígida cadena de estímulo respuesta...”. (May, 1974;
págs: 146, 147)
Este atributo se presenta con cada una de las elecciones de la vida, por lo
tanto, está presente de manera constante en el espacio terapéutico.
Es importante no dejarlo pasar, ayudar a nuestros clientes a que se den
cuenta de las elecciones que ya están realizando, que de verdad están
todos los días frente a nuevas decisiones que pueden tomar de manera
consciente o inconsciente (una decisión más) y que no hay manera de
dejar de decidir. Así, promoveremos que hagan un mejor y mayor uso de
su libertad, lo que en definitiva los llevará a un modo de vida más
auténtico.
En la práctica me he topado con personas que eligen ceder sus decisiones
82
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
en manos de otros (confluencia), que las proyectan en los demás, que se
distraen o hacen cualquier otra cosa postergando indefinidamente la toma
de decisiones (deflexión), o que no permiten la emergencia de nuevas
figuras para así no tener que decidir (fijación). El trabajo indicado sería
promover el darse cuenta sobre el cómo ya está eligiendo, y como elige no
elegir.
Para May (1988), la tarea de la terapia es “hacer a la gente libre”, esto
incluye poder acompañarla hasta el momento a que pueda optar
consciente, responsable y por sí misma ante las diversas circunstancias de
su vida.
Esta libertad de la que estamos hablando no implica la ausencia de
restricciones... son precisamente dichas restricciones las que nos llevan a
optar y a no poder dejar de hacerlo.
“Metafísicamente, la libertad en su esencia implica la aceptación de
las cadenas que toca llevar y por las que estás ajustado y de la
armadura con la que tú empujas las cosas hacia un fin escogido y
evaluado por tí mismo, no impuesto. No es, y nunca puede ser la
libertad, la ausencia total de restricciones, de obligaciones, de ley y
deber”. (Malinowski, citado por May, 1988; pag. 79)
Es importante ayudar a que nuestro cliente se percate de cómo él mismo
ha decidido seguir viviendo su vida como hasta ahora, y de que él -y solo
él- puede optar por una elección diferente.
TERCER ATRIBUTO EXISTENCIAL: LA RESPONSABILIDAD
A este conflicto entre la falta de base y el deseo de encontrar una
estructura podemos agregarle que: “si tengo que decidir, pues mi vida me
pertenece, entonces tengo que responder a ella, soy responsable de lo que
decida y de lo que deje en manos de otros o del destino”.
Este es el tercer atributo de la existencia: la responsabilidad. Y no es la
responsabilidad de la que nos hablan nuestros padres y abuelos: “¡no seas
irresponsable, haz tu tarea!”; o “¡qué persona tan responsable, nunca ha
faltado al trabajo!”. Esta es una responsabilidad entendida como la
habilidad para responder, respons-habilidad; es decir, es ineludible, no
podemos dejar de ser responsables en ningún momento, somos
responsables de todo aquello que hagamos o dejemos de hacer.
83
“Sea lo que sea que haga, él lo hace (refiriéndose al cliente). Está optando, y
una de las funciones del terapeuta es hacer que se percate de sus
decisiones, ayudarlo a darse cuenta de que él está optando –es decir, que él
es responsable” (Naranjo, 1990; pag. 84).
Smith (1997) comenta que el mensaje básico de la terapia Gestalt es que
cada quien debe tomar responsabilidad personal por su propia existencia.
Perls escribía “respons-habilidad” con guión, para ilustrar que un hecho
básico en la vida es la habilidad personal para responder. “Sólo yo puedo
moverme a mi mismo, pensar por mí, sentir por mí, vivir por mí. El
corolario de esto es: yo no puedo moverte, pensar por ti, sentir por ti, o
vivir por ti. Yo soy yo y tú eres tú”. (Smith, 1997; pág. 15).
Al reconocerme como responsable, me hago consciente de que estoy
creando mi propio destino y en algunos casos mi sufrimiento. Reconozco
como propios mi cuerpo, sentimientos, deseos, necesidades, impulsos y
pensamientos; no es posible seguir culpando a los demás, ni a mi pasado,
ni a mi inconsciente. “Responsabilidad significa simplemente el estar
dispuesto a decir “yo soy yo” y también “yo soy lo que soy” (Perls, 1994;
pág. 77).
La responsabilidad se presenta con el darse cuenta de la situación
existencial y la consiguiente puesta en juego de la decisión de hacer algo
diferente o continuar como hasta el momento. Además, la responsabilidad
es uno de los tres pilares de la Gestalt mencionados por Naranjo (1990). Es
importante tener una buena observación de cómo se manifiesta y
desarrolla este atributo dentro del proceso psicoterapéutico, no sólo en
cuanto a promover el darse cuenta del mismo, sino también en estar
atentos para no cargar con responsabilidades que no nos tocan. El que
tiene que crecer es el cliente y sólo lo puede hacer por él mismo, nosotros
sólo estamos para facilitar su proceso.
Parte del trabajo con la responsabilidad está en poder acompañar al
cliente desde el apoyo ambiental hasta la confianza en su propio
organismo o autoapoyo, y esto sólo puede realizarse en el aquí y ahora,
otro de los tres principales objetivos gestálticos. De tal manera que ante la
demanda de respuestas o soluciones, siempre podemos preguntarle al
cliente: “¿TÚ qué quieres hacer?”.
CUARTO ATRIBUTO EXISTENCIAL: LA SOLEDAD
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
El ser humano es individual, nadie puede morir por mí, ni decidir por mí,
ni tampoco ser responsable por mí; aquello que me hace ser único e
irrepetible, que me hace ser un individuo, al mismo tiempo me aísla y me
separa. Aunque aparentemente podamos coincidir en el significado de
cierta experiencia o estímulo con otro(s), en el interior de cada uno la
experiencia es única, privada, individual e irrepetible. Nunca nadie ha
visto ni verá el mundo y la vida exactamente de la misma manera como yo
la veo. El hecho que en todo el mundo no exista una persona exactamente
igual a mí, me separa de los demás. En nuestra unicidad estamos solos.
Así tenemos el cuarto atributo existencial: la soledad. No se trata de la
soledad interpersonal que se refiere al aislamiento de otros individuos, ni
tampoco a la soledad intrapersonal que tiene que ver con la separación
entre la persona y su organismo autónomo, es decir, para consigo misma
(Rogers, 1989).
Se trata de una soledad más intima y profunda: existencial.
“La individualidad del hombre tiene como precio la soledad. Las
experiencias y vivencias de cada ser humano son únicamente
suyas y nadie puede realmente comprenderlas como él; cada uno
nace solo, vive solo y muere solo: todo ser humano es solo”.
(Villanueva, 1985; pág. 17).
Este atributo puede presentarse por sí mismo, o a través de la soledad
interpersonal, o al darse cuenta de alguno de los otros atributos. Incluso,
podemos observar que en ocasiones muchas relaciones interpersonales se
generan no por el interés de compartir, sino como un paliativo de la
sensación de soledad: “Sin lugar a dudas, la gente de todas las épocas ha
tenido miedo a la soledad y ha tratado de escapar a ella”. (May, 1974; pág.:
29)
Cuando un cliente accede a través de la experiencia cotidiana o de algún
experimento terapéutico a este atributo, y la sensación y el sentimiento de
soledad son retomados por el terapeuta como un factor existencial
ineludible, la persona generalmente se abre a tener un encuentro más
genuino y profundo con el mismo terapeuta y con otras personas de su
vida. Paradójicamente, la aceptación de la soledad existencial nos acerca
de una manera más real e intima al contacto profundo con los otros. Y
parece que sólo de esta manera, a través del verdadero encuentro con otro
ser humano, el dolor de la soledad existencial se vuelve llevadero, ya que
estamos juntos en nuestra soledad.
Un aspecto importante a trabajar cuando nos topamos con este atributo,
85
es averiguar cuáles son las ideas que acompañan al sentimiento de
soledad. La soledad es real, mas el conflicto se acrecienta con todo lo que
creo que ésta significa. Por ejemplo, hay personas que al comenzar a
experimentar su soledad se dicen que lo que pasa es que no son
suficientes, que nadie las quiere, que no son dignas de recibir amor, etc. lo
que viene a complicar el asunto, haciéndolo muy difícil de sobrellevar. Lo
importante es aclarar que hasta cierto punto, estamos y estaremos solos, y
que el resto son generalmente introyectos aprendidos desde la infancia.
“...Sentirse solo es estar solo más exagerarlo diciendo unas cuantas
pavadas” (Perls citado por Enright, 1993; pág. 33)
Enright (1993) menciona un ejemplo sobre la experiencia del dolor. Dos
niños se caen y se lastiman la rodilla. El primero comienza a llorar
mientras su madre lo levanta para consolarlo; el segundo comienza a llorar
y al darse cuenta que sus hermanos continúan jugando, se levanta y sigue
con el juego. Adentrémonos en la experiencia interna de cada niño: es
probable que el primero haya dicho “uff, cómo duele; veo que mi mamá me
carga y me acaricia, seguro me quiere, seguiré llorando para que me siga
acariciando”. El segundo pudo haber pensado, “uff, cómo duele; a mis
hermanos les importa un rábano, y si sigo llorando me sacarán del juego
por llorón... sí me duele, pero bueno, pásenme la pelota”. La sensación de
dolor puede ser la misma, mas cada uno la experimenta diferente de
acuerdo a las ideas que la acompañan. Con la soledad ocurre algo similar:
aunque el sentimiento de soledad existencial puede ser el mismo, la
manera de experimentarlo es influida por las ideas concomitantes y el
ambiente en el que se encuentra.
La intimidad del encuentro intrapersonal, incluyendo al verdadero
encuentro entre cliente y terapeuta, se da desde la aceptación de que “tú
estás solo, y yo estoy solo... acompañémonos juntos”.
QUINTO ATRIBUTO EXISTENCIAL: LA AUSENCIA DE UN
SENTIDO VITAL
Una vez que me doy cuenta de que no puedo escapar de la muerte, de que
no puedo renunciar a mi libertad ni a mí responsabilidad, y de que
además estoy solo, comienzo a preguntarme: “entonces... ¿para qué sirve
la vida? ; ¿qué sentido tiene todo este asunto del vivir?”.
Al hacernos estas preguntas nos encontramos con un gran vacío por
respuesta. No existe un sentido dado previamente para la existencia, al
menos no uno que podamos conocer sin que implique fe en algún precepto
religioso, con excepción quizá de que este sentido aparezca en una
86
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
experiencia mistico-religiosa en la cual la respuesta puede llegar
acompañada de una sensación de certeza. Lamentablemente sabemos que
este tipo de experiencias no son del todo comunes para la gran mayoría de
la gente.
La única respuesta que podemos tener es que la vida no tiene un sentido
per se; cada uno de nosotros necesita encontrarle un sentido a su vida,
descubrirle un sentido a cada momento de su existencia.
Surge el quinto atributo existencial: la carencia de un sentido dado de la
vida. “La existencia no tiene una meta. Es simplemente un viaje... La vida
sucede y nosotros nos vemos lanzados a ella; no requiere ninguna razón ni
justificación” (Bhagwan Shree Rajneesh citado por Yalom, 1984; pág. 561).
El sin sentido suele estar presente en una gran cantidad de nuestros
clientes y se presenta como tema de sesión o desplazado en apatía, flojera,
falta de motivación, cansancio, depresión, etcétera.
“El hombre, captándose a sí mismo, se da cuenta de su impotencia
y las limitaciones de su existencia. Vislumbra su propio fin: la
muerte... Está solo en tanto cuanto es una entidad única, no
idéntica a nadie más y consciente de su yo como entidad
separada... La vida del hombre no puede “ser vivida” repitiendo los
patrones de su especie; él la debe vivir... Debe dar cuenta a sí
mismo, de sí mismo y del significado de su existencia”. (Fromm,
1947; págs. 53-56)
Frankl (1990, 1991), dedicó gran parte de su vida a estudiar lo que él
consideró la principal neurosis de nuestro tiempo: la neurosis noógena, es
decir, aquella que surge de la frustración existencial por no encontrarle un
sentido a la vida.
También describe cómo el vacío existencial, resultante del fracaso en
encontrar un sentido, puede adoptar diferentes formas y presentarse
incluso con la sintomatología de una neurosis clásica al estilo freudiano.
En ello basa su postura: la Logoterapia.
A Frankl le gustaba citar a Nietzsche: “quien tiene un porqué para vivir,
encontrará casi siempre el cómo”, frase que pudo comprobar en carne
propia con su experiencia en un campo de concentración nazi durante la
segunda guerra mundial.
El “imperativo categórico” de la logoterapia es, a mi parecer, una buena
87
recomendación que nos confronta con los cinco atributos existenciales. En
palabras de Frankl:
“Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la
primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como estás
a punto de obrar. Me parece a mí que no hay nada más que pueda
estimular el sentido humano de la responsabilidad que esta
máxima que invita a imaginar, en primer lugar, que el presente ya
es pasado y, en segundo lugar, que se puede modificar y corregir
ese pasado: este precepto enfrenta al hombre con la finitud de la
vida, así como con la finalidad de la que cree de sí mismo y de su
vida”. (Frankl, 1991; pag. 108).
En resumen, cuando un ser despierta a sí mismo, a su existencia, cuando
fenomenológicamente existe, se enfrenta con los cinco Atributos
Existenciales mencionados, es decir que puede reconocer:
“Soy mortal e indescriptiblemente frágil, débil, limitado y
desamparado. Soy un punto invisible en un pequeño planeta, en el
que sólo alcanzaré a dar un número insignificante e incierto de
vueltas diminutas alrededor de una estrella enana perdida entre
más de cien mil millones de estrellas, que forman una de las cien
mil millones de galaxias que flotan en la inmensidad del espacio
girando en la eternidad del tiempo. Mi vida es frágil y efímera y sé
que puedo perderla sin el menor aviso; estoy condenado a muerte
y sé con absoluta certeza que mi condena se cumplirá. Esta mano
tibia y flexible que hoy detiene con firmeza un papel o un libro, un
día estará tiesa y helada; no me cabe la menor duda. Ignoro
cuándo moriré, pero que tendré que pasar por esa puerta, eso no
está en tela de juicio. Moriré y el mundo seguirá girando como
hasta ahora, los niños jugando y los enamorados tomándose de la
mano.
Soy insignificante, pero paradójicamente soy único e irrepetible;
soy el ser más importante que ha existido y existirá en la historia
del universo entero para mí. Soy grandioso y lleno de riquezas
nuevas e inigualables. Y precisamente por ser único e irrepetible,
por ser individual, estoy solo en la inmensidad del espacio de la
vida. Mi mundo es mi mundo y jamás alguien lo ha visto ni lo vera
como yo, ni podrá entenderlo como yo lo hago, ni sentirlo como yo
lo siento. Estoy separado del resto de la creación por mi
individualidad, pero paradójicamente soy parte integral de ella.
Soy parte del universo y mi presencia hace una diferencia, por
88
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
mínima que ésta sea. Mi vida es mi vida y precisamente por eso
soy responsable del sentido que dé a mi existencia. Los caminos
que tome serán mis caminos y sólo yo podré responder por
haberlos elegido, pero, paradójicamente, soy tan limitado que mi
existencia está influida por un sinnúmero de factores
incontrolables, impredecibles e incomprensibles. Y es precisamente
por ello que tengo que elegir y soy libre.
Mi vida no es más que mía, y soy responsable por ella justamente
porque puedo elegir el curso que dé a mi existencia sobre este mar
de corrientes inciertas: soy libre para dar un significado a mi
existencia o destruir mi vida sobre esta tierra, enriquecerla o
destrozarla, pero, paradójicamente, no puedo renunciar a mi
libertad: soy esclavo de ella. (Villanueva, 1985; pág. 16).
Ahora bien, los cinco atributos existenciales son todos manifestaciones de
la existencia; ninguno es más importante que otro ya que, en realidad,
cada uno se presenta a través del otro; por ejemplo: la cercanía de la
muerte nos confronta con nuestra soledad, con la libertad de asumir una
postura ante ella y la concomitante responsabilidad, así como con el
sentido de nuestra existencia... mi soledad me señala mi fragilidad y por lo
tanto la posibilidad de mi muerte, lo que me hace tener que hacer uso de
mi libertad para tomar una actitud al respecto y de manera responsable,
no sin antes haberme cuestionado por el sentido de todo esto; etcétera.
“Porque soy individual y solo, soy frágil, responsable y libre;
porque soy frágil y mortal, soy responsable, libre y aislado;
porque soy libre, soy responsable, desamparado y separado;
porque soy responsable, soy individual, débil y libre
y porque soy consciente, soy todo eso, soy humano,
y ser humano es mi misión.” (Villanueva, 1985; pág. 166).
Podemos comprender que el despertar existencial es un proceso generador
de angustia, ya que los atributos existenciales resultan confrontantes y
exigen una respuesta de nuestra parte. Sin embargo, es un proceso
indispensable para la autorrealización. Estoy seguro que cualquier
terapeuta de cualquier corriente se ha topado con ellos varias veces en su
desempeño profesional.
“La mayoría de los terapeutas experimentados,
independientemente a la escuela ideológica que pertenezcan,
saben que el temor a la propia muerte puede ser catalizador para
un importante cambio de perspectiva en el individuo, que lo que
realmente cura, es el análisis de las relaciones, que los pacientes
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se sienten torturados por la necesidad de elegir, que ellos mismos
tienen que catalizar la voluntad de actuar de los pacientes, y que la
mayoría de éstos se sienten abrumados por la falta de un sentido
vital”. (Yalom, 1984; pág. 15).
Los atributos existenciales son especialmente importantes para la
psicoterapia ya que generalmente, al generar angustia, pueden facilitar el
desarrollo de pautas disfuncionales que la persona realiza en su esfuerzo
por controlar el miedo y la ansiedad que le generan. “Todos los seres
humanos viven en una especie de incertidumbre, pero algunos no pueden
con ella. La psicopatología depende pues, de la interacción entre una
tensión omnipresente y los mecanismos de defensa del individuo”. (Yalom,
1984; pág. 25). Además, la conciencia de ellos promueve una situación
límite entre seguir como hasta ahora, o iniciar un modo de vida más pleno
y saludable.
Según Kierkegaard: “arriesgarse produce ansiedad, pero no hacerlo
significa perderse a uno mismo... Y arriesgarse, en el sentido supremo, es
precisamente tomar conciencia de uno mismo”. (Citado por May, 1974;
pág. 11)
Fromm (1971) y Villanueva (1985) mencionan que el despertar existencial
es “una verdadera expulsión del paraíso”. La toma de consciencia, el existir
fenomenológico, es al mismo tiempo la bendición y la maldición del ser
humano. Es una maldición pues nos obliga a luchar por resolver una
dicotomía insoluble...
“El hombre es el único animal para quien su propia existencia constituye
un problema que tiene que resolver y del cual no puede escapar” (Fromm,
1971; pág. 27). Es también una bendición ya que reconocer los atributos
existenciales es el camino hacia la autorrealización.
“El enfrentamiento con los supuestos básicos de la existencia es doloroso,
pero a la postre es curativo” (Yalom, 1984; pág. 25). “Si existe una ruta
hacia lo mejor, ésta debe pasar por una contemplación plena de lo peor”
(Hardy citado por Yalom, 1984; pág. 26). La literatura nos da varias
muestras de la importancia de la observación de lo obscuro y temido, por
ejemplo: la Divina Comedia y el cuento de Eros y Psique que pertenece a la
mitología griega.
“Reconocer y aceptar los atributos existenciales y tolerar las angustias
ontológicas correspondientes es lo que los existencialistas (Bugental, 1965)
llaman una forma auténtica de ser-en-el-mundo, es darle a la vida un sí
como respuesta” (Villanueva, 1985; pág. 22). Dar este sí no es nada fácil,
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
generalmente buscamos alternativas para no tener que enfrentarnos a
dicha angustia, cometiendo un “suicidio existencial”.
Entonces, ¿qué impulsa al ser humano a decirle sí a la vida, a no cerrar
los ojos a la realidad ontológica y darse la oportunidad de autorrealizarse,
pudiendo convertirse en la persona que en realidad es?... La respuesta
más cercana es una fuerza o energía a la que se le han dado diferentes
nombres: tendencia actualizante, impulso innato hacia la autorrealización,
energía libidinal, fuerza vital, espíritu, etcétera.
Podemos decir que esta energía es el sexto atributo existencial, sin
embargo, éste no es un atributo de la existencia fenomenológica, ya que
está presente en toda forma de vida. Podemos decir que es la vida misma
manifestándose en diferentes grados de complejidad a lo largo de la gran
cadena evolutiva. De este modo, dicha fuerza es más compleja en reptiles
que en vegetales, más compleja en mamíferos que en reptiles, y más
compleja en el ser humano que en el resto de las especies. Mientras que en
las plantas y vegetales esta energía adquiere un carácter físico-biológico,
en los animales abarca también lo emocional y para el ser humano, es una
unidad física-biológica-emocional-psicológica. La maravilla es que para los
seres humanos el movimiento de dicha energía no termina ahí, pues el
despertar existencial le añade una dimensión más: la existencial que al ser
transcendida, alcanza el ámbito de lo espiritual. Por esto, no es de
extrañar que a dicha fuerza en algunas tradiciones se le llame Dios, o
como diría V. Frankl: “La presencia ignorada de Dios” (1991), o la chispa
divina que habita en cada uno de nosotros.
Sin embargo, si la persona elige “cerrar los ojos” a su realidad ontológica e
intenta vivir como si ésta no fuese real, negándose a sí mismo la
posibilidad de autorrealizarse, de ser él mismo, de convertirse en la
persona que realmente es en esencia, es muy posible que tenga que hacer
frente a un conflicto adicional: la culpa existencial por estarse siendo infiel
a sí mismo, defraudándose por no ser todo lo que pudiera.
Cuando esta culpabilidad existencial se hace consciente, puede servir
como un motor para hacer frente al momento vital, y de ese modo
aprovechar su empuje para asumir la responsabilidad de la propia vida y
poder vivir de un modo más auténtico y pleno.
Es por ello que algunos la llaman “culpa sana”, por ser una llamada de
atención, un grito desde lo más íntimo del ser, que impulsa –y reclama--
por una existencia más plena.
Por otra parte, trabajar existencialmente conmigo mismo o con otro, es
91
también un proceso de índole transpersonal, ya que dicho proceso
“desborda y trasciende la historia de cualquier individuo, y es válida para
todos porque tiene que ver con la situación de los seres humanos en el
mundo.” (Yalom, 1984; pág. 23)
De esta manera el proceso psicoterapéutico puede englobar al ser humano
completo, desde lo más individual hasta lo más colectivo, desde lo más
obscuro del ser, hasta lo más luminoso, en un encuentro profundo entre el
cliente y el terapeuta; como una Gestalt.
En un escrito anterior ejemplifiqué este tipo de trabajo con un esquema
que puede servir también en esta ocasión (v. Martínez, 1998).
Como hemos revisado a lo largo del presente artículo, los atributos
existenciales constituyen un marco de referencia útil para generar
estrategias psicoterapéuticas; son una metaestrategia que sirve de apoyo
como mapa o modelo en la comprensión de los problemas. En términos
psicoterapéuticos, es posible anexarlos a los diferentes caminos que como
terapeutas tenemos para comprender el proceso por el cual atraviesan
nuestros clientes y de este modo ser más eficaces en nuestro trabajo. Si
estamos atentos, las situaciones clínicas que tienen que ver con dichos
atributos surgen a borbotones, y si nos damos cuenta de lo importante que
es trabajarlos, tendremos entonces una gran herramienta que potencialice
nuestro trabajo.
Para ello necesitamos cubrir un primer requisito: reconocer dichos
atributos y la angustia concomitante en nosotros mismos:
“Dado que los terapeutas, no menos que los pacientes, deben
confrontar estos supuestos de la existencia, la postura profesional
de objetividad desinteresada, tan necesaria para el método
científico, resulta inapropiada. Nosotros los psicoterapeutas
simplemente no podemos derramar comprensión y exhortar a que
luchen denodadamente con sus problemas. No podemos hablarles
de usted y sus problemas, sino de nosotros y nuestros problemas,
porque nuestra vida, nuestra existencia, siempre estará ligada con
la muerte, el amor ligado con la pérdida, la libertad con el miedo, el
desarrollo con la separación. Todos estamos en todo esto juntos”.
(Yalom, 1998; pag. 27).
Como concluye Villanueva: “La interrogante está en si negaremos nuestra
realidad existencial viviendo en forma no auténtica o si optaremos por la
verdad” (Villanueva, 1985; pág. 22).
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
EPÍLOGO
Trabajar con los miedos y angustias existenciales de nuestros clientes nos
confronta con los propios, es por ello que muchos terapeutas prefieren
evitar dichos temas, perdiéndose la gran oportunidad de crecer juntos en
el encuentro. A final de cuentas es el encuentro lo que verdaderamente
trabaja como factor terapéutico, el Yo-Tú que tanto ha sido estudiado y
que forma parte crucial de la teoría y técnica de la psicoterapia existencial-
humanista en general y de la terapia Gestalt en particular. A este respecto
Perls nos brinda lo que el llamó: “la oración de la Gestalt”:
Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.
Y tu no estás en este mundo para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo.
Y si por casualidad nos encontramos es hermoso.
Si no, no puede remediarse.
(Perls, 1994b; pág. 16)
Esta es sólo la mitad del camino, ya que si nos quedamos aquí terminamos
aislándonos del otro. Esta primera mitad es muy útil para romper la
confluencia y las falsas expectativas que pongo sobre otros y que otros
ponen sobre mí.
Sin embargo, a favor del encuentro Yo-Tú Buberiano, necesitamos voltear
hacia el otro, y hacia lo que su existencia genera en la mía, y viceversa:
Si yo sólo hago lo mío y tú sólo haces lo tuyo,
Estamos en peligro de perdernos el uno al otro
Y a nosotros mismos.
Yo no estoy en este mundo para llenar tus expectativas;
Pero estoy en este mundo para confirmarte
Como un ser humano único,
Y para ser confirmado por ti.
Somos completamente nosotros mismos sólo en la relación con el
otro;
El Yo alejado del Tú se desintegra.
Yo no te encuentro por casualidad;
Te encuentro por una vida activa
De desarrollo y extensión.
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En lugar de que pasivamente deje que las cosas me ocurran,
Yo puedo intencionalmente hacer que ocurran.
Yo debo empezar conmigo mismo, en verdad;
Pero no debo terminar conmigo mismo:
La verdad comienza con dos.
(Tubbs en Dublin, 1997; pág. 142)
94
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
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96
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
¿A QUE JUGAMOS?
Yolanda Falcón Flores (∗ )
Máscaras. Estorban estas máscaras
Rostros mil al mundo interior,
en el espejo observo, mondaré las cáscaras
máscaras sin fin y encontraré lo mejor.
que aún conservo.
¿Cómo y cuándo Decidí no más usarlas
las aprendí a usar? ya basta de engañar,
¿Cuál escoger pero voy a guardarlas
si me quiero dibujar? las puedo necesitar.
¿A dónde me pueden llevar?
“¡Ay! Ya no aguanto a mi hija divorciada que vive conmigo. ¡Es horrible!
Puro problema, de verdad ya me colmó la paciencia”. Estas palabras decía
nuestra amiga Olivia, quien siempre llega tarde a los desayunos y
quejándose. Isabel que siempre está lista para dar consejos y "ayudar a los
demás", rápidamente le contestó: “Dile que se vaya de tu casa”. Olivia
replica: “Sí, pero mi esposo no está de acuerdo, él dice que primero salgo
yo que ella”.
“Y, ¿ porqué no hablas con ella y le marcas límites?” “No, porque se brinca
todos los límites, no hace caso...” “Y, ¿si hablaras con tu esposo para que
te apoye?” “Sí, pero el adora a la niña, y entre la hija y la nieta hacen con
él lo que les da la gana”.
A estas alturas de la conversación había algo de desilusión en la cara de
Isabel por no poder ayudar a Olivia, en tanto que en el rostro de ésta
asomaba sutilmente una actitud de..."¿ya ven que nadie puede
ayudarme?" Este es un juego psicológico que lleva por nombre: “Si, pero...
no, porque”.
En ese mismo desayuno, Elsa toma la palabra para expresar sus enormes
deseos de trabajar y la gran frustración que siente porque su esposo no se
lo permite. Decía: “Si no fuera por mi esposo, yo tuviera en este momento
(*) Yolanda Falcón Flores. Estudios de Medicina y Psicología, especialidades en Análisis
Transaccional, Hipnosis, Psicodrama, terapia Psicocorporal, Programación
Neurolingúística y Psicoterapia Gestalt.
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un excelente puesto, porque yo antes de casarme había empezado a
ascender en mi trabajo con gran facilidad. Si no fuera por él yo tendría
mucho dinero ahorrado, pero claro no tengo nada”. Si no fuera por él esto
o lo otro. Este juego se llama "si no fuera por ti".
La conversación se hizo general y el tema era la inseguridad de la ciudad.
Todas aportamos. A mí me asaltaron hace poco... A mi hija le robaron el
coche la semana pasada, ¿no es terrible? A mi esposo lo bajaron de su
coche y le quitaron todo el dinero y así las historias siguieron. Este juego
se llama “¿No es terrible?”
Me despedí de mis amigas porque tenía cita con el dentista. Mientras
esperaba mi turno, llegó una chica y se sentó junto a mí. Me llamó la
atención su cara llena de golpes, notorias contusiones que deformaban su
rostro, abría la boca para respirar mejor, observé sus dientes volando, con
voz gutural me dijo: “Mi hermano me golpeó, vengo a sacarme los dientes”.
“Qué pena”, le dije. Este juego podría ser "patéame" o bien "mira lo que
me has obligado a hacer" o una combinación de ambos.
¿QUÉ ES UN JUEGO?
Un juego psicológico es una serie de estímulos y respuestas donde hay
mensajes ocultos que progresan hacia un resultado previsible y bien
definido. El estímulo de una persona es la invitación para la respuesta de
la otra y así sucesivamente. El resultado previsible y bien definido al cual
progresan es la producción de sentimientos desagradables para cada
jugador.
Erick Berne, creador del análisis transaccional representa a los juegos con
la siguiente fórmula:
Cebo + Flaqueza...Respuesta...Cambio...Beneficio Final
• Cebo: Es un estímulo con un mensaje ulterior, oculto y que es
enviado para "enganchar" una parte complementaria sensible de otra
persona.
• Flaqueza: Es el punto débil complementario del segundo participante
que se enganchará en el cebo. Si el individuo no entrase en el juego,
respondería de una manera directa y honesta. La respuesta se está
preparando a través de un diálogo interno.
• Respuesta: Aquí el participante responde y entra en el juego. Tanto
el cebo como la respuesta se dan a nivel social, que es un pretexto para
que se desarrolle el juego. Lo que importa es el nivel oculto, ulterior.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
• Cambio: En esta parte del juego hay un cambio de roles, cosa que
aclararé un poco más adelante.
• Beneficio Final: Es el ajuste de cuentas, aquí se experimenta un
malestar en cada jugador.
LOS ROLES EN LOS JUEGOS
En los juegos psicológicos intervienen tres roles, el de perseguidor, el de
salvador y el de víctima, que son falsos, son una especie de máscaras que
usamos para jugar. Un auténtico perseguidor cumple con su deber, no
asume un rol fingido. Por ejemplo un inspector que tiene que revisar el
control de calidad en una empresa o un policía que persigue a un
delincuente. El genuino salvador es por ejemplo un salvavidas en una
playa que logra salvar a alguien que se está ahogando. La víctima
auténtica es una persona que es perseguida por su origen o el color de su
piel.
El salvador necesita que lo necesiten. El perseguidor necesita que lo teman
y la víctima necesita que la rebajen. Los roles de los juegos son aprendidos
desde la infancia en la interacción con los familiares y después de muchas
repeticiones se desempeñan automáticamente y de manera inconsciente.
Muchas personas que en la infancia deciden el rol de salvador se dedican a
profesiones donde abundan las víctimas como médicos, enfermeras,
terapeutas, abogados, religiosos etc.
La víctima es entrenada desde pequeño para serlo, ya que en su infancia le
daban solo estímulos negativos del perseguidor y de lástima del salvador.
Como se había dicho, se entra al juego desde un rol y luego hay un
cambio. En el primer ejemplo, Olivia llega quejándose de su hija que vive
con ella, está en un rol de víctima, Isabel entra de salvadora dándole
opciones. Al ver que Olivia no acepta sus sugerencias, Isabel quedó como
víctima, frustrada por no poder hacer nada por Olivia, en tanto que ésta se
convierte en perseguidora, haciéndole ver que ella no puede ayudarla.
En el segundo juego, que se llama "si no fuera por ti", Elsa se siente
víctima de su esposo que no le permite trabajar. Éste sería el perseguidor a
quien ella hace responsable de su actividad y al mismo tiempo lo persigue
por su actitud quedando éste como víctima de ella.
Perseguidor: el que atosiga, el agobiante, el que vive estresado, quien
golpea impunemente, quien goza con el sufrimiento de los demás, el
negrero, el demasiado exigente.
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Salvador: el acaparador, quien goza con la necesidad de los demás aunque
no se da cuenta de su gozo, quien ayuda pero no se da cuenta de nada: el
premio es el gozo de saberse imprescindible y superior.
Víctima: el devaluado, que se siente a gusto así, busca la lástima de los
demás. Sin embargo se da cuenta de la carga que puede ser para los
demás. Generalmente habla de enfermedades y del tiempo.
CARACTERISTICAS DE LOS JUEGOS
1. Repetitivos.- No producen nuevos aprendizajes, ni en el entorno directo
de la persona, ni en su relación.
2. Generalizados.- Reemplazan a las comunicaciones humanas y directas.
Obedecen a programaciones inconscientes y restan libertad al individuo
sobre todo en aquellos casos donde las primeras grabaciones son
negativas e implican deterioro para uno mismo y para los demás.
3. Deshonestos.- En los juegos, la realidad no se admite como tal, se
distorsiona o se niega.
4. Conflictivos.- No ayudan a mejorar las relaciones interpersonales,
deteriorándolas aún más.
5. Dramáticos.- Con los cambios emocionales y de roles algunos juegos
conducen a la muerte.
6. Fáciles de entender.- Los juegos comunes tienen nombres propios que
nos ayudan a entenderlos fácilmente.
GRADOS DE LOS JUEGOS
Los juegos pueden fluctuar de leves a graves en tres grados.
Primer grado: Son socialmente aceptables, como fumar, beber un poco
más de la cuenta, flirtear, pequeñas mentiras etc..
Segundo grado: Estos causan daño en nuestra dignidad y autonomía
personal aunque los participantes traten de ocultarlo en lo posible.
Ejemplos: incumplimiento con lo acordado, infidelidades, ausentismo
prolongado en el trabajo, etc.
Tercer grado: Estos juegos son intensos y conducen a la dependencia, a
contraer enfermedades graves, al hospital, la cárcel, juzgados y a veces
terminan con la muerte, si no damos marcha atrás con conductas
positivas.
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NOMBRES DE ALGUNOS JUEGOS TÍPICOS
Desde el Rol de Perseguidor:
¡Esta vez te agarré desgraciado!.- Está al acecho de las faltas ajenas, y
cuando se producen cae encima con todo. Atrás de este juego hay una
creencia de "no se puede confiar en nadie".
Defecto.- Siempre busca un defecto o falla en los demás. Nunca da
estímulos positivos. La creencia es "todos se equivocan".
Tú me metiste en esto.- Evita responsabilidad. Cuando las cosas andan
mal, culpa a otro. La creencia es: "nunca tengo la culpa". Mira lo que me
hiciste hacer.- Es lo mismo que el anterior.
Rincón.- Busca desesperar a otros, demostrando que, hagan lo que hagan,
siempre estarán mal. Cree que alguien siempre debe estar arrinconado, y
para no estarlo él, arrincona a otro. La creencia es: "no hay salida".
Peleen entre ustedes.- Busca que otros peleen para no pelearse él. La
creencia es: "no hay que comprometerse".
"Van a ver. ¡Yo les voy a mostrar".- Persona competitiva, resentida, que
busca triunfo. Creencia: "Yo tuve razón".
Cheque de goma.- Promete y consigue cosas por su promesa. Luego no
cumple. Creencia:" La gente es estafable".
Tribunales.- Un juez que persigue a uno y salva a otro. Creencia: "Yo sé
quién tiene razón".
Trate de cobrarme.- Juegos de deudor-acreedor. Creencia: "Me saldré con
la mía".
Alboroto.- Peleas. Creencia: "No vale la pena acercarse". Evita intimidad.
El mío es mejor que el tuyo.- Competencia. Creencia: "Soy superior".
Desde el Rol de Salvador:
Sólo trato de ayudar.- Ofrece ayuda para fracasar. Mantiene la
dependencia de una víctima, para caer él mismo en víctima, en la misma
situación. Creencia: "Soy imprescindible"
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Mira cuánto me he esforzado.- Colaboración que no es efectiva ni honesta.
Creencia: "No valoran mis esfuerzos"
Desde el Rol de Víctima:
Estúpido.- Se autorrebaja. Comete errores, y queda confuso y criticado.
Busca a otro, que juegue a "genio". Creencia: "No hago nada bien".
Patéenme.- Provoca ser castigado, sancionado, criticado. Creencia: "Soy
malo, tonto".
Abandonado, engañado.- Se vincula con jugadores de "Cheque de goma",
que le prometen y le fallan, y queda deprimido. Creencia: "Siempre me
pasa lo mismo, no puedo confiar en nadie".
¿Cómo sale uno de esto?.- Se coloca en situaciones difíciles. Necesita ser
salvado para salir de ellas. Creencia: "Siempre caigo".
Arrinconado.- La persona que queda en el rincón en este juego. Creencia:
"No tengo salida".
Si no fuera por tí... No hace algo, por temores fóbicos o por prohibición
parental interna, y dice que otro se lo impide. Creencia: "Evito
responsabilidad por no hacer cosas".
Pata de palo.- Aduce defectos de nacimiento o enfermedades para eludir
responsabilidades. Creencia: "Evito responsabilidades por no hacer cosas".
Pobrecito yo.- Busca lástima y compasión. Creencia: "Nací para sufrir".
Disculpe.- Molesta, se equivoca, olvida tareas importantes, pero apela a la
buena educación y tolerancia de los demás para ser perdonado. Creencia:"
Deben perdonarme haga lo que haga".
Mira lo que me hiciste hacer.- Comete errores y echa la culpa a otros.
Creencia: "Yo no soy responsable".
Si pero...no, porque.- Pide consejos para no aceptar ninguno. Creencia:
"Nadie me dirá lo que tengo que hacer".
Alcohólico.- Hay varias versiones: alcohólico húmedo (con alcohol),
alcohólico seco: fumador, jugador, comedor compulsivo, adicto a compras.
Creencia: "Mejor no sentir ni pensar".
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Deben tomarme como soy.- Pide que lo acepten tal como está, aunque esté
sucio, sea grosero, etc. Creencia: "Deben aceptarme tal como soy".
Tribunales.- En el papel del condenado. Creencia: "No hay justicia".
Mira lo que me hiciste hacer.- Responsabiliza a los demás de su miseria.
Creencia: "No soy culpable".
¿POR QUÉ JUGAMOS?
Los juegos ayudan a satisfacer necesidades básicas y vitales que
generamos en la infancia y que nuestra mente mágica cree que no hay otra
forma de satisfacer. A la satisfacción de estas necesidades obsoletas Erick
Berne llamó seudoventajas de los juegos. Las básicas son ocho:
1. Los juegos proveen estímulos negativos que permiten satisfacer el
"hambre de estimulación".
2. Los juegos confirman la posición existencial básica, o sea la opinión que
tengo de mí mismo con respecto a los demás, decidida en la infancia.
Satisfacen el hambre de posición.
3. Los juegos confirman mensajes parentales recibidos en la infancia.
4. Los juegos mantienen y refuerzan la expresión de sentimientos
permitidos en la infancia.
5. Los juegos permiten la descarga de la tensión que generan los diálogos
internos.
6. Los juegos permiten evitar situaciones temidas, como intimidad, éxito,
autonomía etc.
7. Los juegos permiten llenar tiempo.
8. Los juegos permiten la realización de pasatiempos derivados de ellos,
que también llenan tiempo.
¿CÓMO SALIR DE LOS JUEGOS?
Dussay propone cuatro opciones ante una invitación a entrar en un juego:
- Exponer o descubrir el juego: Se explica lo que está sucediendo aquí y
ahora. Le damos información de la teoría de los juegos a los participantes
para invitarlos a detener el juego.
- Seguir el juego: Tomamos conciencia de la invitación y fingimos
aceptarla. Esta alternativa puede usarse cuando una exposición del juego
fue rechazada, o se consideró que es prematura.
103
- Ignorar el juego: En vez de analizarlo o seguirlo, podemos cambiar el
tema, dar estímulos positivos, etc. Ignorar un juego es una opción que
podemos usar luego de haberlo detectado, muy diferente de pasar por alto
un juego por no haber tomado conciencia de él.
- Ofrecer una alternativa: La alternativa puede ser pasar a un juego más
inofensivo, contestar de una forma diferente a la que se espera. Por
ejemplo: En vez de entrar a un juego de alboroto con agresión física, pasar
a un “¿No es terrible?”, o “Miren cuánto me he esforzado”. Para tomar
cualquiera de estas opciones es conveniente conocer cuál es nuestro juego
principal y los juegos secundarios. Un modo fácil de descubrir esto es
detectando los roles que jugamos, ello nos permite ver también las
emociones asociadas y la posición existencial correspondiente.
Nos ayudaría mucho también:
• Darnos cuenta de que existe un juego.
• Dejar de desempeñar nuestro rol preferido ya sea el de Salvador,
Perseguidor o Víctima.
• Facilitar a otras personas el abandono de sus roles.
• Dar estímulos positivos.
• Ofrecer propuestas adultas.
• Interrumpir la conversación con respuestas inesperadas.
• Dejar de criticarnos a nosotros mismos.
• Tener presentes a los demás y valorarlos.
• Al darse cuenta que se está adentro, salirse del juego psicológico.
• Ser consciente y así no entrar en el juego.
Después de leer esta información tal vez podamos contestar las siguientes
preguntas:
1. ¿ A qué jugamos?
2. ¿Nos damos cuenta cuánto tiempo pasamos jugando?
3. ¿Quién nos enseñó a jugar?
4. ¿Quién nos prohibió tener intimidad con nosotros mismos y con los
demás?
5. ¿Qué técnica encontramos más adecuada para dejar de jugar?
"Los juegos que todos jugamos" es una obra de teatro que está en cartelera
desde 1983 y tiene más de 5,900 representaciones; creo que esto no es por
casualidad.
Hay muchas razones que justifican entrar en los juegos psicológicos, y la
verdad es que si pudiéramos tener intimidad de una manera honesta, y si
tuviéramos claro nuestro significado personal, no los necesitaríamos.
Nuestra vida sería plena.
104
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
BIBLIOGRAFÍA
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106
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
LAS RAICES PSICOANALÍTICAS DE LA GESTALT
Dra. Andrée Fleming - Holland R. (*)
Una pregunta que surge repetidamente es si la terapia gestáltica es una
forma de “psicoanálisis existencial”, o si la gestalt pertenece a la familia
psicoanalítica. Primero, hay que aclarar qué quiere decir la palabra
psicoanálisis. En 1923 Freud señaló que el “psicoanálisis” es el nombre de:
1) un método para la investigación de procesos psíquicos que apenas son
accesibles de otra manera; 2) un método de tratamiento de trastornos
neuróticos que se basa en esta investigación; 3) una serie de
conocimientos psicológicos obtenidos por esa vía...” (Freud, p. 211). En la
misma obra habla de cinco piedras angulares del psicoanálisis: las teorías
de los procesos psíquicos inconscientes, la represión, la resistencia, la
sexualidad infantil y su desarrollo y el complejo de Edipo (Ibid, p. 223).
Dado que la gestalt ha sido criticada por su carencia de fundamentos
teóricos subyacentes a sus técnicas terapéuticas (Naranjo, 1990)
intentamos examinar la influencia del psicoanálisis en la terapia gestáltica
en el segundo de dos niveles conceptuales: 1) la teoría y 2) la teoría de la
práctica terapéutica.
El determinismo psíquico, reflejado en los procesos psíquicos
inconscientes, no aparece en la gestalt, retomado como una influencia
sobre el “aquí y ahora”, como una vivencia actual. El psicoanálisis pone
énfasis en los procesos psíquicos inconscientes pasados; la gestalt, en los
procesos psíquicos presentes, que reflejan la suma total de la experiencia
del individuo. Dice Perls que: “desde el punto de vista gestáltico, el
neurótico no es meramente una persona que una vez tuvo un problema, es
una persona que tiene un problema continuado, aquí y ahora, en el
presente” (Perls, 1976, p. 69).
El consciente y el inconsciente son procesos dinámicos e intercambiables
en las dos terapias: para que el inconsciente se vuelva consciente es
necesario mover algún órgano propioceptivo interno que da origen a los
sentimientos. En la terapia gestáltica estos órganos corresponden a las
tres zonas: externa, interna y de fantasía. El énfasis en lo somático del
psicoanálisis lo retoma la gestalt: a través del cuerpo se puede llegar a
(*)Dra. Andrée Fleming-Holland R.. Facultad de Psicología, Universidad de Veracruz,
Xalapa.
107
sentir, o como dijo Perls: “...no hay que escuchar al contenido sino más
bien observar la forma de hablar y la expresión corporal...” (Ibid).
El punto que une a los dos conceptos en un tercero es la transferencia, por
la cual se puede llegar a comprender el pasado del paciente (psicoanálisis)
o la forma en que la persona reproduce situaciones pasadas en el presente
(gestalt). Para Perls el terapeuta ayuda como facilitador el proceso de darse
cuenta de estas situaciones pasadas (“inconclusas”) mientras para Freud
la transferencia se entiende como una repetición y actualización de
actitudes emocionales inconscientes establecidas en la infancia, en
relación con el terapeuta en el presente (Salama, 1988). No es tanto la
diferencia teórica del concepto de la transferencia de una teoría a otra,
sino más bien es el uso que se da al fruto de éste tronco común.
El concepto de la represión freudiana es la función de mantener algún
recuerdo o pulsión fuera del consciente. Para Freud fue la piedra angular
de la neurosis. Perls reformuló la represión como la falta de “la habilidad
para organizar la conducta de acuerdo con una jerarquía de necesidades”
(Castanedo, 1988, p. 50). Es decir, la represión es la inhabilidad de hacer
figura de fondo, de poder enunciar y así trabajar su necesidad dominante,
sea fisiológica o psicológica.
El concepto de la resistencia freudiana está íntimamente ligado con la
represión: en la terapia se detecta por la falta de fluidez en la asociación
libre. Perls retoma esta represión como interrupciones. La diferencia entre
los dos conceptos estriba en que el psicoanálisis considera la resistencia
como un obstáculo neurótico mientras en la gestalt las interrupciones
funcionan como patrones necesarios en el momento según la ley de
Prágnanz1. En el psicoanálisis se trabajan las resistencias hasta llegar a
trabajar con el Id y sus impulsos, es decir, hasta que el inconsciente se
vuelve consciente a través de las interpretaciones del terapeuta. En la
gestalt no se utiliza la interpretación por el terapeuta; esto se convierte en
el darse cuenta de la persona misma, ayudada por el terapeuta como
observador y facilitador del proceso terapéutico.
El psicoanálisis contempla los mecanismos de defensa como barreras
yóicas creadas para permitir impulsos o solucionar conflictos
intrapsíquicos; en gestalt los mecanismos de defensa (o interrupciones)
funcionan como barreras que bloquean la consciencia del darse cuenta, de
poder formar una figura fuente del fondo.
1 Si son pasajeros; pero si se fijan, queda interrumpido el flujo de energía en forma neurótica.
108
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
En contemplar la sexualidad infantil y su desarrollo en el complejo de
Edipo, el psicoanálisis tiene una teoría compleja y amplia, mientras la
gestalt no la tiene formalizada. Freud enfatizó la infancia, especialmente en
sus aspectos sexuales (si estos vienen de abuso o seducción actual, o de
su represión en fantasías). Aunque la gestalt utiliza un campo analítico en
la terapia infantil, Perls puso más atención en la oralidad infantil,
considerándola como un intercambio amoroso con la madre, un
intercambio de deseo por la que surge la agresión, por la masticación
(pulsión oral), más que por la sexualidad infantil. Para Freud, la oralidad
fue una fase; para Perls, la oralidad engloba la personalidad a través de
toda la vida de la persona.
Al examinar los conceptos analíticos, no se ven muy claramente las
influencias posteriores en gestalt. Sin embargo hay dos conceptos de
primera importancia en la gestalt, en los cuales sí se pueden trazar las
raíces analíticas: el concepto de contacto y el concepto de polaridades2. En
la época de Freud, el pensamiento científico alemán fue caracterizado por
un “ monismo cercano al misticismo”, en el cual el universo fue concebido
como un organismo hecho de fuerzas en perpetua contradicción. Un
principio fundamental de esta metafísica de la realidad era la ley de las
polaridades, o de las fuerzas antitéticas (Jensen, 1993). Freud retomó
estas polaridades como Eros y Tanatos, los instintos de vida o el amor
objetal, y de muerte o el regreso al estado inorgánico original. Para Perls,
las polaridades representan la personalidad fragmentada, en figura -
fondo, siempre en lucha como top - dog / under - dog (super - ego / id),
contacto - retiro (actitud atrayente / repelente), zona interna / externa.
Las representaciones de estas polaridades en técnicas como la silla vacía,
entre otras, para poder integrarlas, es la meta principal de la psicoterapia
gestáltica.
El concepto de contacto es retomado por Perls de la transferencia analítica,
y desde antes, en la carta número 52 a Fleiss (1885) en la cual habla de
“las Barreras del Contacto” a un nivel neuronal. Perls reformuló este
concepto y lo extendió a un nivel intra e interpersonal. En gestalt cuando
regresamos en fantasía, trabajamos en el hemisferio derecho a cambiar las
“huellas mnéticas” del inconsciente con nuevos significados, así
reordenando las inscripciones anteriores y permitiendo su entrada al
consciente como recuerdos modificados de su carga afectiva. El contacto
en la terapia gestáltica es el contacto terapéutico en sí, focalizando la
situación vivencial en la cual se hace el contacto entre la persona y su
medio. Según Paul Goodman:
2 Aunque las polaridades en Gestalt también tienen su fundamento en concepciones
orientales como Ying y Yang y, por lo tanto, en Jung.
109
“El proceso de contacto es un todo que engloba a la conciencia
inmediata, la respuesta motora y el sentimiento- una
cooperación de los sistemas sensorial, muscular y vegetativo- y
se produce en la frontera - superficie dentro del campo
organismo / ambiente” (Citado en Salama, 1988).
Otro concepto de igual importancia para las dos terapias, pero por razones
diferentes, es el de los sueños. Para Freud los sueños representan deseos
no realizados, reprimidos, que surgen en un estado onírico cuando la
resistencia está baja y abre la puerta al inconsciente. Para Perls los sueños
son mensajes existenciales, una parte de la persona misma. El trabajo del
sueño es descifrar los mecanismos de condensación y desplazamiento para
llegar al contenido latente del contenido manifiesto. Pero para Perls, como
para Freud, el sueño es como “una pequeña muerte” en que está ausente
la consciencia y sus procesos de contracatexis en defensa yóica como
sucede en el estado de vigilia.
Perls retomó muchas de las ideas analíticas de las funciones y los
mecanismos de defensa del ego y las tradujo en términos gestálticos de
aquí y ahora (Joslyn, 1987). Así, el inconsciente gestáltico se traduce al
“transferido de la experiencia” o “la gestalt”; la introyección se traduce
como “una atribución inapropiada del no - yo al yo”; la proyección como
“una atribución inapropiada en la figura”; la confluencia como “la
conservación de una unidad inapropiada en el fondo”, y la compulsión
repetitiva analítica (de vivir una repetición de un trauma psíquico) como
un asunto inconcluso” (Ibid, p. 234 - 236).
Dice Perls:
“Las repeticiones son inversiones en favor de la conclusión de
una gestalt para poder liberara las energías propias, para
crecer y desarrollar. Son las situaciones inconclusas las que
detienen la obra: ellas son obstáculos en el camino de la
maduración”. Perls, 1987, pág.64)
Pero tanto Freud como Perls están de acuerdo en que el proceso de hacer
conscientes estos bloqueos o repeticiones es el meollo del proceso
terapéutico. Freud consideró que “la regla de abstinencia” ayudaba al
paciente a trabajar sus resistencias; Perls retomó este concepto como la
“frustración terapéutica” o “prescribiendo el síntoma” (Joslyn, 1987).
La asociación libre se convierte en el “darse cuenta del momento” (Naranjo,
1990) a veces contra el fondo de la “silla vacía”, donde el terapeuta se
ausenta físicamente como en la técnica analítica del diván. La catexis
110
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
analítica, o sea, la energía psíquica investida en un objeto de relación, en
la terapia gestáltica se retoma como “la actitud repelente - atrayente”
(polaridad) del individuo respecto a las cosas de su medio que le ofrecen
esperanza y promesa, por un lado, y temor o terror, por otro. Que esta
catexis sea positiva o negativa depende solamente del concepto mental,
creencia, o percepción del individuo, aunque generalmente él tiende a
buscar contacto con las catexis positivas y evitar las negativas. Cuando el
mismo contacto tiene ambas cargas, entonces surge la ambivalencia
(Castanedo, 1988, p. 50 - 51).
Existe otro concepto gestáltico derivado de antepasados analíticos: el
principio de la autorregulación organísmica. Aunque no es una teoría de
los instintos, está relacionada con la explicación mecanicista interior, pero
retomada dentro de un marco holístico como “una descripción de las
relaciones que hay entre las múltiples necesidades del organismo en su
conducta; la autorregulación del organismo es la sabiduría de estas
interacciones” (Latner, 1978, p. 25). Sigue el principio de Prágnanz:
“cualquier campo psicológico está tan bien organizado como las
condiciones globales lo permitan en ese momento particular” (Ibid, p. 27).
Como dice Perls:
“Estamos dejando a un lado la teoría de los instintos y
considerando el organismo simplemente como un sistema en
equilibrio y que debe funcionar adecuadamente. En la práctica
tenemos dentro de nosotros mismos cientos de situaciones
inconclusas. Desde el punto de vista de la supervivencia, la
situación más urgente es la que se convierte en el controlador,
el director; es la que toma las cosas a su cargo” (Perls, 1974,
pág. 28).
Otro punto en común parte de la admisión de Freud de que el analista
puede educar a través de transferencia. Perls retomó este concepto y lo
hizo piedra angular en la terapia gestáltica, junto con las reglas de ser
auténtico en la relación y respetar a la persona en su proceso. Parte de
este proceso terapéutico es llevar a la persona a mover su energía. Los
antecedentes analíticos fueron propuestos por Freud cuando habló de la
necesidad de mover el monto de energía, igual que en la terapia gestáltica:
lo que difiere son las técnicas utilizadas. En el psicoanálisis, son verbales e
interpretativas; en la gestalt, son corporales y vivenciales. El proceso de la
introspección, con su meta de “insight” intelectual es reemplazado por el
“darse cuenta”, así logrando una concentración en el sentir en vez del
pensar.
111
El darse cuenta es sencillamente, “el proceso de notar lo que
se hace, los sentimientos, los pensamientos y las situaciones
del cuerpo a través de la focalización de la propia conciencia
por medio del concepto del contacto, el sentir, la excitación y la
formación de una gestalt” (Salama, 1988, pág. 56 - 57).
Dice Perls que:
“La terapia gestáltica al enfatizar el continuo de la conciencia de
uno mismo y del mundo, se convierte en una forma de vida y de
sentir que parte de la experiencia propia. No es analítica e intenta
integrar la personalidad fragmentada o dividida como para ello se
sirve de un enfoque no interpretativo que tiene lugar en el aquí y en
el ahora”.(Íbid)
Y después amplia este pensamiento: La terapia gestáltica antes que una
terapia verbal o interpretativa, es una terapia vivencial (experiential). Le
pedimos a nuestros pacientes que no hablen de sus traumas y sus
problemas en las remotas áreas del pretérito y los recuerdos, sino que
revivencien sus problemas y sus traumas –que son sus asuntos
inconclusos en el presente- en el aquí y ahora. Si el paciente ha de cerrar
alguna vez el libro de sus problemas del pasado, lo hará en el presente.
Pues debe tomar conciencia que si sus problemas realmente son cosas del
pasado, ya no serían problemas, y ciertamente no serían del presente.
Además, como terapia vivencial, la técnica gestáltica exige del paciente que
se vivencie a sí mismo lo más posible y que se vivencie tan plenamente
como pueda en el aquí y ahora. Le pedimos que se dé cuenta de sus
gestos, de su respiración, de sus emociones, de su voz y de su expresión
facial, tanto como de sus pensamientos más apremiantes. Sabemos que
mientras más se dé cuenta de sí mismo, más aprenderá acerca de lo que
es él mismo. A medida que vivencia los modos en que se evita el “ser
ahora” -los modos diversos como se interrumpe- también comenzará a
vivenciar el sí mismo que ha interrumpido (Perls, 1976, p. 70).
En resumen, Perls considera al hombre desde el punto de vista
organísmico y holístico, y rechaza el marco intelectual analítico que separa
el hombre de su totalidad, deformando así la realidad. Mientras Freud
consideró los síntomas neuróticos como un “retorno de lo reprimido”
especialmente de la pulsión sexual infantil, Perls considera a la neurosis
como “una insuficiencia de la consciencia para captar aquello que no
puede ser aceptado por ella”, es decir, en gestalt la neurosis representa un
déficit de conciencia o de darse cuenta; “un déficit de contacto más que
una presión de contenidos” (Salama, 1988, pág. 7 - 8).
112
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
El concepto de la pulsión freudiana se refiere a una energía transformada
de la pulsión sexual; la libido representa una dimensión dinámica, una
polaridad en el conflicto psíquico, la cual es el objeto principal de la
representación en el inconsciente, Perls pone más énfasis en la pulsión
oral que en la sexual desde la publicación de su primer libro, Ego, Hambre
y Agresión (1942), donde postula la destrucción de la experiencia en
fragmentos “con una finalidad integradora; del mismo modo que el
alimento debe ser previamente triturado para poder, luego, asimilarse”
(Citado en Salama, 1988, p. 8).
Los conceptos analíticos básicos de la compulsión a la repetición y la
transferencia sufren modificaciones temporales en la gestalt que cambian
totalmente su relación terapéutica: los dos cobran una significación
gestáltica de cómo la persona reproduce situaciones significativas pasadas
en el presente, modificándolas con algo nuevo que no existía en el pasado.
El concepto del inconsciente de Freud representaba todo contenido no
presente en el campo actual de la conciencia; en la gestalt el inconsciente
es la gestalt o el fondo de la figura (aunque para Perls el concepto de
inconsciente no existe como tal). Así, en la gestalt el paso del inconsciente
al consciente es el resultado de un darse cuenta, facilitado por el/la
terapeuta en la toma de consciencia.
Como dice Salama: “La terapia psicoanalítica es una constante
búsqueda en el pasado, en él se hallan las causas de los
conflictos actuales. La gestalt es un sistema terapéutico que
tiene sus bases en el aquí y el ahora, pero que también tiene
en cuenta el pasado, pues en la practica se puede ver como el
paciente suele acudir al tratamiento con un gran deseo de
mirar hacia atrás, hacia su pasado”.(Salama, 1988, pág.10).
De manera parecida el insight del psicoanálisis es “la percepción
significativa del paciente de aquellos denominadores comunes de su
conducta tal como le son señalados por el terapeuta” (Ibid, p. 10).El
insight psicoanalítico es un aumento de la conciencia de la relación entre
el paciente y su medio, con un correspondiente efecto positivo, mientras
que el concepto de “darse cuenta” en la gestalt se refiere a la experiencia
inmediata de la toma de conciencia como un proceso paulatino y personal
de la emergencia de la figura del (tras) fondo.
Para concluir, ambos enfoques emplean técnicas terapéuticas basadas en
una teoría de la personalidad. Los dos rechazan la intervención alopática o
farmacológica y su objetivo común es quitar las barreras que obstaculizan
a la persona en su búsqueda de una vida mejor. Las dos son terapias
eficaces aplicadas a un nivel individual o grupal. Pero mientas el
113
psicoanálisis es un método racional y analítico, centrado en el
descubrimiento del por qué de las acciones o pensamientos de la persona,
y con énfasis en el pasado, la gestalt es un método vivencial centrado en el
cómo de las acciones o pensamientos y con énfasis en el aquí y ahora.
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SALAMA, Héctor. (1988) EL ENFOQUE GUESTALT. México: Manual
Moderno.
114
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
El NIÑO ANTE EL IMPACTO DE LA MUERTE DE UN
SER QUERIDO. Alternativas.
Guadalupe Hernández Ramos (*)
Si en realidad queréis conocer el
espíritu de la muerte, abrid bien vuestro
corazón al cuerpo de la vida. Porque la vida y
la muerte son uno, como lo son el río y la
mar.
G.J.Gibrán
RESUMEN
El presente trabajo tiene los siguientes objetivos: Se discute la actitud que
en general se tiene acerca de la muerte. Cómo ésta se transmite a los
niños y cómo es vivida por ellos. Cómo se orienta a los adultos para
acompañar a un niño ante la pérdida de un ser querido. Se señala la
importancia de identificar las manifestaciones que presenta el niño cuando
no elaboró su duelo adecuadamente. Qué sucede cuando no hay
despedida o no se elabora el duelo. También se mencionan las alternativas
de Terapia Gestalt que facilitan el proceso de duelo en el niño.
INTRODUCCIÓN
La muerte es un tema que despierta sentimientos de temor, tristeza y
angustia en la mayor parte de las personas. La muerte significa el final de
nuestra existencia y esto implica que somos seres finitos al igual que el
resto de los seres vivos. En la mayoría de las culturas se han buscado
explicaciones de qué sucede después de la muerte; parece ser que es como
un deseo de continuar existiendo de cualquier otra forma. Basta recurrir a
textos o investigaciones antropológicas que muestran que en cada cultura
hay una parte referida a la muerte y lo que hay más allá. En diferentes
regiones del mundo los hallazgos de tumbas se acompañan de variados
objetos como una manifestación de la creencia que después de la muerte
hay algo más.
(*) Guadalupe Hernández Ramos es Licenciada en Psicología Clínica y Educativa de la
U.V.M. Es Psicoterapeuta del Instituto Humanístico de Psicoterapia Gestalt. Tiene la
especialidad en Adultos, Adolescentes y Niños. Da asesoría y capacitación a nivel directivo
en colegios con programas académicos y formativos (hector@cecimac.unam.mx).
115
Por ejemplo, en la cultura egipcia se embalsamaba a los muertos y se les
enterraba junto con sus objetos personales para acompañarles en "la otra
vida".
"...mi padre había comprado una tumba en la necrópolis situada al
oeste del río. Estaba rodeada de tumbas que los sacerdotes de
Amón vendían muy caras a la gente a fin de asegurarles la
inmortalidad. Para complacer a mi madre, le redacté un Libro De
Los Muertos que sería enterrado en la tumba con mis padres a fin
de que no se extraviasen en su largo viaje....."(Sinuhé, El Egipcio).
(Waltari, 1963, pág. 43).
La ofrenda para la celebración del día de muertos en México es una
muestra clara de la creencia de nuestra cultura, de que los muertos aún
están viviendo en otro lugar y en ese día regresan a comer todo lo que está
dispuesto para ellos. Estas referencias son una manifestación de que no se
acepta la muerte como el momento final de nuestra existencia. Tal parece
que no se está dispuesto a tomar la muerte como parte de la vida misma.
Por lo tanto, no estamos preparados para despedirnos cuando muere un
ser querido; ni a despedirnos cuando llega el momento de nuestra partida.
Ante la muerte hay dolor, un dolor que requiere su expresión y
manifestación para llegar a la etapa de aceptación. Estos sentimientos tan
presentes en nuestra cultura son transmitidos por los adultos a los niños.
Ellos experimentan este dolor y requieren ser acompañados en la
expresión de sus sentimientos para llegar a la etapa de aceptación.
Vivimos en una sociedad que propicia la evasión de la idea de la muerte,
nos apresuramos a terminar con nuestro duelo y tenemos prisa por volver
a la "normalidad". Esta actitud provoca que el proceso de duelo sea más
difícil y desconcertante para los sobrevivientes, ya que niega la
importancia y profundidad de sus sentimientos.
En el pasado, cuando la mayoría de las personas vivían en el campo, los
enfermos morían en su casa. A los animales se les sacrificaba por
alimento; a veces, otros animales los mataban o morían sus crías. El
nacimiento y la muerte se tomaba como algo habitual, con pena, dolor y
duelo, pero como experiencias naturales. Los niños presenciaban estos
sucesos y aprendían a aceptarlos como una parte normal de la vida.
Actualmente muchos de nuestros esfuerzos por prolongar la vida o
minimizar el dolor ocasionan serios daños emocionales en los
involucrados, incluyendo a los niños quienes aprenden de este modelo.
Ellos lo viven con temor, confusión y culpa.
El rito del luto es necesario y natural; nos permite que la separación se
116
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convierta lentamente en una realidad que el niño podría experimentar
como alternativa de solución si los adultos asumieran responsablemente
su propio proceso.
1. Cómo la actitud hacia la muerte se transmite a los niños y cómo es
vivida por ellos.
Ante la pérdida de un ser querido se dan actitudes, como la aceptación, o
la negación. En la aceptación se habla del fallecimiento, de los
sentimientos que surgen, así como de los ritos y la participación en ellos.
Esta es una actitud que promueve la elaboración del duelo en una forma
más natural.
La actitud de negación se da por diferentes situaciones y no permite la
elaboración del duelo; por ejemplo, cuando muere un ser querido es
posible que a los padres del niño, que también están viviendo esta pérdida,
les preocupe que no puedan controlar sus emociones y rompan a llorar
frente a él. En principio el dejar fluir las lágrimas, la tristeza y otras
emociones es lo más natural y real. Sin embargo, la exposición de una
fachada valiente y estoica no sólo será falsa, sino que puede propiciar que
el niño trate de comportarse en la misma forma y no se sienta libre para
llorar y expresar sus verdaderos sentimientos.
Los niños son sensibles al lenguaje corporal; ellos se dan cuenta cuando
se está fingiendo o no hay sinceridad en las palabras. Por lo tanto, si las
palabras no armonizan con la expresión facial o con lo que revela el
cuerpo, el niño se desorienta.
Cuando actualmente los enfermos son atendidos en hospitales, a los niños
se les impide el acceso a éstos, provocando que no se puedan despedir de
ese ser querido y así evitar el que presencien el proceso de la muerte. Con
"buena intención" y para ser protegidos del dolor, se les oculta la verdad.
De esta manera se les impide presenciar los ritos luctuosos, estar en
contacto con las visitas y escuchar las expresiones de condolencia por
parte de familiares y amigos. En muchas ocasiones son alejados de su
casa y enviados con un familiar o cuidadora. La exclusión produce
confusión sobre el significado de la muerte y hace más problemático el
modo de afrontar pérdidas sucesivas.
Otro aspecto que es importante mencionar son los términos y el tipo de
expresiones que comúnmente se usan para hablarle a un niño acerca de la
pérdida de un ser significativo, ocasionando también temores y
confusiones. Ejemplos: la frase "tu padre se fue" genera sentimiento de
117
abandono y esperanza de un regreso futuro y falso. La expresión "Dios se
lo llevó" o "Dios quería otro angelito en el cielo para él", provoca
sentimientos de mucho coraje contra Dios. Así mismo con "la hemos
perdido"... el niño supone la probabilidad de encontrarla. Es muy común
decir "se fue al cielo, ahí va a estar mejor y ya no sufrirá". Sin embargo, el
niño no comprende dónde es el cielo, ni tampoco por qué lloran los
adultos; si le dijeron que es un lugar donde iba a estar bien, cómo es que
reaccionan en forma trágica e incongruente con respecto a la explicación
que le dieron. Esta es una de las razones por la cual algunos niños no
creen en los adultos.
Cuando la actitud del padre sobreviviente es ausentarse de la casa en vez
de estar presente para compartir el dolor, se producen consecuencias
desagradables de relación entre ellos. Los adultos con frecuencia e
incorrectamente le otorgan responsabilidades al pequeño, quien no está en
posibilidad de asumirlas. Por ejemplo: "ahora que papá ya no está, tú vas a
ser el hombre de la casa" o cuando falta la mamá a algunas niñas se les
dice "cuida a tus hermanos para que ayudes a tu padre". La actitud más
común que propicia que se nieguen los sentimientos es "Sé fuerte y no
llores", "Ya pasó y no vamos a seguir llorando", "Al mal tiempo buena
cara" o, con frecuencia, el silencio absoluto como si no hubiera ocurrido
nada.
Elisabeth Kübler Ross menciona que los niños reaccionan ante la muerte
de sus padres de acuerdo a cómo hayan sido criados antes de ocurrir la
muerte. Si los padres no le tienen miedo a la muerte, si no han protegido
a sus hijos sino que han compartido con ellos, por ejemplo, la muerte de
un animal doméstico o de una abuela, o si le han permitido participar en
el cuidado del padre o la madre moribunda en casa y también asistir al
funeral, entonces no tendrán problemas con los niños (Kübler, 1996. pág.
20).
2. Cómo orientar a los adultos para acompañar a un niño ante la
pérdida de un ser querido.
Para los adultos es difícil comprender la idea de muerte, enfrentarla y
vivirla. Asumen diferentes actitudes ante el niño; a veces, con la idea de
"protegerlo" del sufrimiento, consideran pertinente ocultarle la verdad. En
otros casos por falta de preparación ignoran cómo actuar con el niño.
La Dra. Elisabeth Kübler Ross quien dedicó su vida a acompañar
moribundos y enseñar cómo hacerlo a médicos, enfermeras, capellanes y
personal que trabaja cerca de estos pacientes, considera que el proteger al
118
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
niño del dolor es en realidad para protegerse el propio adulto, y tiene un
lema que dice: " Si cubrieras las montañas del cañón del Colorado para
protegerlas de las tormentas, nunca verías la belleza de sus relieves ". Eso
significa que no se debe sobrecubrir a los hijos porque al hacer esto los
adultos se escudan a sí mismos, impidiendo que los hijos tengan una
oportunidad para crecer y prepararse para la vida (Kübler, 1996. Pág. 21).
"Si un niño vive con la verdad, aprende a afrontar la vida" (Pangrazzi, pág.
91). Una de las verdades que se recomienda transmitir es que la muerte
forma parte de la vida. Cuando padres y educadores acompañan con
sensibilidad esta experiencia, favorecen una elaboración positiva.
Es recomendable que una persona moribunda sea llevada a su casa para
despedirse de su familia. Así el niño puede ocuparse de llevar el té, o bien
ponerle la música favorita del enfermo; de esta manera los niños
participan en el cuidado que sea necesario. Cuando una persona enferma
ya no habla y entra en coma durante los últimos días de su vida, los niños
aún pueden expresar su afecto, tocando, acariciando, mencionando sus
asuntos pendientes, hablándole y despidiéndose.
Se les podría explicar a los niños que este ser querido está como en un
capullo y que cuando llegue el momento el capullo se abrirá y saldrá la
mariposa; que está vivo y puede escuchar todo lo que ellos le dicen,
incluso la música. Si se permite a los niños participar en este proceso
tendrán una experiencia de aprendizaje increíblemente hermosa (Kübler,
1996. pág. 27).
Al comunicarle al niño la noticia de una muerte, es recomendable usar un
lenguaje sencillo y adecuado para su edad, evitar eufemismos para no
provocar confusión. Es importante reconocer que la forma de
comunicación en un niño es diferente a la del adulto y, dependiendo de su
edad, se puede expresar la realidad de la muerte en forma de una
narración, asociándolo con un cuento. El uso de imágenes de la
naturaleza, como el recuerdo de una mascota que falleció, o el de una flor
marchita puede facilitar la comprensión del acontecimiento luctuoso.
Muchos padres dudan sobre la participación de los niños en los ritos
fúnebres por temor de que esta experiencia los afecte. Por lo general, si un
niño desea asistir a los ritos, se sugiere tomar en cuenta su deseo. Es
conveniente una previa información sobre lo que va a suceder y quién
estará presente. La muerte suscita en el niño preguntas y curiosidades
tales como ¿el difunto puede comer?, ¿tendrá frío?, ¿sufrirá? Respuestas
sencillas y apropiadas de quien lo acompañe le ayudarán en la
comprensión del misterio de la muerte. El estar involucrado, el poder
119
hacer algo, aunque sencillo, es un modo de sentirse parte de la
experiencia. Lo mismo ocurre con él al observar el dolor de los demás y
experimentar de alguna manera el propio.
Dado que el niño expresa sus sentimientos en una forma distinta a la de
los adultos, en la mayoría de los casos lo hace a través de su conducta o
de sus juegos. Mediante éstos él recuerda el acontecimiento y da expresión
a su malestar y a sus necesidades. El dibujo es un recurso para narrar su
historia interior por medio de los temas que desarrolla y los colores que
usa. Estos canales de comunicación constituyen espacios de contacto que
permiten al adulto enterarse y compartir sentimientos del niño,
comprender sus reacciones y entablar con él, a nivel verbal o no verbal, un
diálogo de ayuda y acompañamiento.
Es muy importante respetar el juego del niño, su discurso y la
manifestación de sus sentimientos, a pesar de que al adulto también lo
lleve a contactar el dolor que provoca el recuerdo del ser querido que ya no
está. Dejar fluir libremente sus expresiones, sus dibujos, sus preguntas.
Permitirle hacer esto cuantas veces lo necesite y todo el tiempo que lo
desee, así elaborará su duelo.
El contacto físico es un medio maravilloso de comunicación y
demostración de amor.
Los niños necesitan modelos para crecer y afrontar las crisis de la vida.
Los padres o los adultos que conviven con ellos se convierten en modelos
positivos en la medida en que saben compartir los sentimientos presentes
en el duelo y promueven su expresión. Expresar el dolor con lágrimas es el
camino para reencontrar la paz.
3. La importancia de identificar las manifestaciones que presenta el
niño cuando no elaboró su duelo adecuadamente.
En la obra Duelo y Melancolía de Sigmund Freud se define la palabra
"duelo" como la reacción frente a la pérdida de una persona amada o de
una abstracción que haga sus veces; como la patria, la libertad, un ideal
etc.. Duelo, en alemán Trauer, en inglés mourning, puede significar tanto
el afecto penoso como su manifestación exterior. Duelo es igual a dolido.
El duelo trae consigo graves desviaciones de la conducta normal en la vida.
No es un estado patológico, se confía en que, pasado cierto tiempo, se
superará sin remitirlo a tratamiento, y se juzga inoportuno y aun dañino
perturbarlo. En algunos hay melancolía como una disposición enfermiza
del duelo (Freud, 1996 pág. 241).
120
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
En los adultos el duelo pasa por etapas acompañadas de sentimientos de
dolor. Se inicia con la negación y después aparece el enojo; la etapa
siguiente es la negociación; posteriormente se manifiesta la depresión y la
culpa. La etapa final es la aceptación (O'Connor. 1996, pág. 37).
En el duelo de los niños, es probable que sus etapas no sean como las del
adulto, pero finalmente llegan a la aceptación. Los sentimientos del niño
ante la pérdida de un ser querido son semejantes a los del adulto, aunque
se expresan de manera distinta. Sienten tristeza por lo que ha sucedido,
ira por haber sido abandonados y temor por haber sido dejado solos.
El temor puede ser porque el padre sobreviviente pueda también morir o
ante su propia muerte. El pensamiento mágico del niño puede llevarlo a
experimentar culpa por la fantasía de haber provocado la muerte por un
mal comportamiento o por un enojo, o por haber deseado tan sólo que
desapareciera por un momento (Pangrazzi, pág. 98).
El duelo se puede clasificar en dos tipos: el duelo sano y el duelo
complicado. Como ya se ha mencionado anteriormente, es de vital
importancia que al niño se le permita experimentar y expresar el
sentimiento que surge ante una pérdida. A este proceso se le denomina
duelo sano.
En el niño surgen alteraciones importantes cuando el duelo no ha sido
elaborado y no necesariamente es por un mal manejo en el hogar. Hay
casos donde los familiares han intentado ayudar al pequeño de una
manera abierta y afectiva; sin embargo, pueden surgir cambios
conductuales que sirven como signos o expresiones de su estado
emocional.
El duelo complicado se da si existen algunas de las siguientes condiciones:
1. Cuando hubo una relación ambivalente u hostilidad no expresada hacia
el muerto.
2. Si la pérdida no es hablada en la familia, si los adultos hacen su vida
como si nunca hubiera sucedido.
3. Si no existe una red de apoyo en la familia (abuelos, tíos, primos)
(Steegman, 1996).
Según Steegman el duelo complicado puede ser crónico o retrasado.
En el duelo crónico el individuo presenta ciertas características, pues sus
sentimientos a veces son excesivos, nunca terminan, hay ataque de
pánico, fobias, depresión y ansiedad persistente. El duelo retrasado se
121
manifiesta con características de negación del hecho; puede presentar
síntomas físicos, ¨acting-out¨, presencia de drogas, alcohol, desórdenes
alimenticios y ansiedad persistente.
En un estudio realizado en Gran Bretaña en el que se dio seguimiento
durante trece meses a niños que entre los doce y los diecisiete años habían
perdido un padre, se encontró que en la mayoría de los casos había un
comportamiento retraído y una baja en el rendimiento escolar. Muchas
veces las enfermedades físicas acompañan el duelo, ya que éste activa la
supresión del sistema inmunológico. (Steegman, 1996).
Hay niños que presentan conductas como si regresaran a etapas
anteriores del desarrollo: mojar su cama por las noches, chuparse el dedo,
dormir abrazados de un muñeco de peluche que ya había sido olvidado,
hablar con un tono de voz como un niño de menor edad. En otros niños
ocurren temores ante la obscuridad, requieren dormir con la luz prendida,
pueden presentar pesadillas o terrores nocturnos pidiendo a gritos la
presencia de su mamá o papá.
Cuando no se habla acerca del evento ocurrido, presentan fantasías e
imaginan que ellos también van a morir. Por ejemplo, en el caso en el que
un niño llegó a tener algún pleito o rivalidad con un hermano fallecido o
por algún momento pasó por su pensamiento el deseo de la muerte, ocurre
que cuando ésta acontece sin una despedida o expresión afectiva e incluso
de enojo ante la enfermedad del otro, se generan sentimientos de culpa. A
veces los niños se sienten celosos ante las atenciones que se le brindan a
un enfermo y puede ocurrir que después del deceso esto genere un
sentimiento de culpa.
En mi experiencia en el trabajo con niños he observado expresiones
melancólicas, palidez, desinterés, falta de movimiento o el caso opuesto,
actividad excesiva no manifiesta con anterioridad, así como conductas
impulsivas y agresivas. Hay pequeños que muerden en forma desesperada
lápices, gomas, crayolas o cualquier objeto.
Otra manifestación evidente es la baja del rendimiento académico, falta de
interés o dispersión durante la clase. También suelen perderse en
ensoñaciones. Hay niños que modifican la ingestión de alimentos,
haciéndolo en exceso o bien faltándole el apetito. Pueden presentarse
enfermedades psicosomáticas, dermatitis, etc.
Estos signos son un pre-aviso para acudir a un apoyo profesional, aun
cuando es difícil para los padres tomar la decisión y comúnmente suponen
que la actitud del niño pronto va a cambiar. Por lo general, los padres
122
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
buscan finalmente ayuda profesional cuando las conductas del niño ya
son inmanejables para ellos. Los síntomas que se presentan ante la
pérdida de un ser querido no son exclusivos de esta situación. Estos se
pueden manifestar ante otros eventos difíciles en la vida del niño.
Puede haber múltiples causas que propicien que se acuda a un
profesional. A veces, el duelo que no se ha elaborado puede ser el motivo
de consulta inicial y además existir otras necesidades del niño que deban
ser tratadas en terapia. En otros casos se acude únicamente para facilitar
que el niño pueda vivir la pérdida, trabajando con él por un período corto y
suficiente sin que se requiera mayor tiempo.
"En ocasiones se lleva al niño a terapia por una conducta
preocupante que no parece estar directamente conectada con una
experiencia específica. Pero tras algún trabajo con el niño,
descubro que en realidad ha existido alguna experiencia que
cuando es destapada y encarada, deja al niño libre de
inquietudes" (Oaklander, 1992, pág. 246).
Erik Erikson en su obra Infancia y Sociedad plantea el caso de Sam, un
niño de tres años de edad que aparentemente presentaba crisis
convulsivas de tipo neurológico, con características similares a las del paro
cardíaco que provocó la muerte de su abuela poco tiempo antes. Sam
encontró un día un topo muerto en el jardín y se mostró agitado; su madre
no pudo responder a sus preguntas acerca de la muerte y por la noche
Sam volvió a presentar otra crisis.
Dos meses más tarde, se produjo otro ataque cuando aplastó por accidente
una mariposa. La idea de la muerte era el factor desencadenante de sus
crisis, sin existir un factor orgánico que lo provocara. Tampoco había
patología neurológica. La abuela padecía del corazón y Sam disfrutaba
molestándola. Un día presentó un ataque cardíaco y quedó tirada en el
piso. La abuela informó que Sam se había trepado a una silla y se había
caído, a pesar de sus ruegos para evitar que se subiera. La abuela no se
pudo recuperar y falleció después.
La madre insistía que Sam no sabía nada acerca de la muerte de su abuela
porque le dijeron que se había ido a Seattle de viaje. Sam lloró y exclamó
"¿por qué no se despidió de mí?" y se le respondió que no había tenido
tiempo. Cuando sacaron la caja, la madre le dijo que eran los libros de la
abuela. El niño nunca vio aquellos libros cuando la abuela llegó a vivir
con ellos, ni comprendía por qué había muchos parientes derramando
tantas lágrimas junto al cajón de libros. Estas son las incongruencias que
confunden a los niños.
123
En casa, cuando se le solicitaba que buscara algo que se había perdido,
Sam respondía en tono burlón: "Se ha ido de viaje a Seattle". Se volvió
agresivo y pegalón con otros niños y era fácil provocar su cólera ante
cualquier restricción. Sam entró a un grupo terapéutico en donde
construía diferentes tipos de cajas rectangulares cuya abertura cerraba
cuidadosamente.
Por otra parte se negó a escuchar la tardía explicación de la madre acerca
de la muerte y le respondió "estás mintiendo; la abuela se ha ido de viaje y
voy a volver a verla".
Sam fue paciente de E. Erikson quien finalmente resolvió que las crisis no
eran de tipo neurológico, sino que estaban causadas por el sentimiento
que le provocaba la idea de la muerte (Erikson, 1978, pág. 21).
En este ejemplo se demuestra con claridad que a los niños no se les puede
engañar; ellos tienen idea de la verdad y se confunden ante los falsos
discursos que les dan. Pueden sentirse muy angustiados ante la idea de la
muerte como le sucedió a Sam, o culpables pensando que ellos han
provocado este desenlace.
Otro ejemplo es el de Paulina, una niña de nueve años de edad, que
llevaron a mi consultorio porque manifestaba estados de crisis de angustia
ante la salida de los padres a algún compromiso social. Lloraba y gritaba
para suplicar y convencerlos que no la dejaran; ella creía que les podía
ocurrir un accidente y podrían morir. Esto surgió después del fallecimiento
de su abuelo paterno. Los padres le explicaron a la niña acerca del
fallecimiento del abuelo, pero ella necesitaba procesar mucho más su
duelo y requería de un espacio para expresar sus sentimientos de miedo
ante la pérdida.
En las primeras sesiones participaban los padres pues ella temía que al
retirarse pudieran desaparecer. Poco a poco toleró que ellos estuvieran
afuera durante la terapia, aunque constantemente salía para asegurarse
que aún no se marchaban. Ella es muy racional y no participaba en juegos
de fantasía. Cuando trabajó con plastilina eligió hacer un perrito; yo le
pedí que hablara por él, dándole voz, pero ella se negaba diciendo que los
perros no hablan y que no se podía imaginar que pudiera pensar un perro.
Paulina mostró gran gusto por el dibujo, como la mayoría de los niños, y
éste fue un material que posteriormente eligió y trabajó con más
flexibilidad. Lo que trazaba era de su interés y hablaba acerca de sus
personajes, haciendo después diálogos entre ellos. Inició con varias
124
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
sesiones en las que no se habló de la muerte de su abuelo, hasta que poco
a poco tocó el tema del temor de que esto le sucediera a sus padres.
Finalmente expresó que una amiga del colegio le relataba historias
terribles en donde los padres se accidentaban y no volvían sus hijos a
verlos. Cuando logró hablarlo, se enojo con la amiga, y después consigo
misma por haberle creído, golpeando el material de trabajo al mismo
tiempo que hablaba. Paulina se dio cuenta que su amiga no era confiable
pues además de considerarla tonta por sus bajas calificaciones pensaba
que le platicaba estos cuentos para que le diera miedo.
Considero que tal vez se dieron los dos eventos en un tiempo muy
próximo; por un lado el fallecimiento del abuelo y por otro las historias de
la amiga. En este caso Paulina logró expresar sus sentimientos de una
manera clara para mí, pero es importante mencionar que, muchas veces,
el niño manipula los materiales y no sabemos exactamente qué va
pasando, ni qué significado le está dando. Aun cuando no se requiere
nuestra interpretación, el niño va dándole significado a sus emociones de
una manera que a él le beneficia.
¿Qué sucede cuando no hay despedida o no se elabora el duelo?. Cuando
no hay despedida o vivencia de ritos, que de alguna manera signifiquen
decir adiós a los seres cercanos que fallecen, es posible que se mantenga
esa experiencia como un asunto inconcluso en la edad adulta. En estos
casos se dice que la gestalt no ha sido cerrada, el sentimiento sigue abierto
y presente. El asunto inconcluso surge ante la expectativa de una
necesidad que no fue satisfecha. Cuando una persona vive un asunto
inconcluso tiene miedo de enfrentarlo porque vuelve a surgir el
sentimiento original. Los síntomas que se manifiestan son anhelo,
obsesión de buscar el mismo satisfactor, tendencias de devaluación,
exigencia y reacción desproporcionada ante un evento dado.
4. Alternativas de Terapia Gestalt que facilitan el proceso de duelo en
el niño.
El manejo terapéutico gestáltico es una alternativa que propicia que el
niño se dé cuenta y exprese sus sentimientos ante el dolor por la muerte
de un ser querido. Puede sentir coraje, tristeza, abandono, culpa, afecto
etc... A través de la manipulación de juguetes, barro, plastilina, dibujos,
recortes etc., el niño puede procesar su duelo. Es una oportunidad para
hablar de la persona que murió sin sentirse amenazado ya que esto puede
ser simbólico y se respeta lo que él esté dispuesto a tocar o a no tocar.
125
Uno de los aspectos más importantes al inicio y a lo largo de la terapia es
la actitud empática del terapeuta hacia el niño; es fundamental mostrarle
que tiene un interés genuino por estar con él y darle el espacio que
necesite para compartir lo que él siente.
Así mismo se debe acompañar al niño para que él se dé cuenta de cómo se
siente, y que lo exprese. Mostrarle además comprensión de lo que está
sintiendo. En muchas ocasiones a través del juego él va procesando algo
que el facilitador no puede ni debe tratar de interpretar. El significado es
para el niño a través de lo que está haciendo, aunque el terapeuta no lo
entienda.
"Me parece que hacer conjeturas o interpretaciones sobre lo que
sucedió a nada conducirá como no sea a darnos material para
conversaciones superfluas. Lo importante es la calidad de la
experiencia terapéutica del niño, no el análisis de la situación
hecha por alguien" (Oaklander, 1992. pág. 239).
Ann Duckles, maestra y terapeuta del I.H.P.G., considera que es suficiente
describirle al niño lo que está haciendo, sin hacer ningún juicio. Por
ejemplo: veo que coloreas con mucha fuerza, te escucho que bajas el tono
de tu voz, ahora tienes una gran sonrisa, etc... Esto es hacer terapia.
Violet Oaklander dice que al hacer terapia y estar con el niño se puede
sentir su tristeza o inquietud. Su expresión corporal y las manifestaciones
de algún tipo de perturbación lo llevan a la falta de equilibrio de los flujos
naturales del organismo total.
"Hacer terapia se puede describir como retroceder a ubicar y
restaurar la función desubicada. El normal desarrollo y crecimiento
de un niño es la parte esencial de mi modelo de trabajo"
(Oaklander, 1992. pág. 56).
El manejo terapéutico de Violet Oaklander es lo más recomendable para
trabajar gestalt con niños, utilizando materiales como arenero, barro,
fantasías, metáforas, cuentos, tarot, expresión corporal y la infinidad de
experimentos que propone en su libro "Ventanas a Nuestros Niños".
Debido a que esta forma de trabajo está disponible para cualquier asunto
que se necesite procesar, también puede utilizarse en la elaboración de un
duelo.
Esta autora se considera directa y confrontativa en la situación de miedo
del niño. Ella pide que le dibuje su temor o que lo represente mediante
126
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
figuras de juguete en descripciones parecidas a las que él experimenta.
"Contactarse con sentimientos no expresados relacionados con el temor
específico es el paso inicial de la terapia" (Oaklander, 1992, pág. 238).
Cuando el niño ha vivido una experiencia traumática, el incidente debe
sacarse a la luz, conversarse, o tal vez reactuarlo simbólicamente.
Oaklander menciona el caso de Patricia, una niña de doce años de edad,
que por su comportamiento irritaba a su padre y a su madrastra. Por esta
razón fue llevada a terapia. La madre real había sido asesinada por el
padrastro de la niña y después se suicidó. Patricia encontró los cadáveres,
entonces tenía ocho años de edad. En terapia cada vez que se tocaba el
asunto, la niña sólo se encogía de hombros, sin revelar ninguno de sus
sentimientos. Tuvieron muchas sesiones de pintura, arcilla y cuentos, a
través de los cuales se revelaron muchas de sus quejas y problemas
vigentes.
Un día Patricia anunció que había soñado con su madre. Procedió a hablar
de este sueño y después se animó a hablar de sus sentimientos guardados
relacionados con su traumatizante descubrimiento. Hizo dibujos del
crimen, de la casa, de la comisaría, incluso de su anterior vecindario, que
no volvió a ver después de haber sido sacada de allí el mismo día en que
sucedió esto. Recordaba y contaba las conversaciones que se habían
desarrollado aquel día. Incluso recordaba haberse asustado de los policías
cuando llegaron, sintiendo que quizás ella había hecho algo malo. Empezó
a soñar mucho con sus antiguos amigos, su antigua casa y especialmente
a su madre. A medida que trabajaba su pesar, se serenó más y disfrutó de
una notoria mejoría en sus relaciones familiares (Oaklander. 1992. pág.
247).
Elisabeth Kübler Ross sugiere que se use el lenguaje simbólico no verbal
como el dibujo y el simbólico verbal como las parábolas. Ella utiliza
metáforas y parábolas para facilitar la comprensión por medio de
analogías. Un ejemplo para explicar la muerte es el del capullo, que ya
había sido referido con anterioridad.
Pedirle a un niño simplemente que realice un dibujo facilita la expresión;
muy probablemente ellos platicarán todo lo que saben acerca de la muerte.
El dibujo es el lenguaje más sencillo, más hermoso y más útil de los niños.
Los que son mayores escriben poemas espontáneos, que es el lenguaje del
alma, o montan "collages" para comunicar algo que no pueden transmitir
con palabras. A continuación se menciona un modelo terapéutico hecho
por Anna Steegman, el cual fue presentado en la Conferencia Internacional
de Niños y Adolescentes, del Instituto Gestáltico de Cleveland de 1996.
127
En ese modelo se muestra cómo se trabaja el duelo en grupos dentro del
sistema educativo en Nueva York. En los últimos años se ha encontrado
que hay un alto índice de niños que debido a la violencia callejera han
perdido por muerte a algún familiar cercano.
Se propone trabajar con un máximo de diez participantes y se lleva al cabo
en siete sesiones de una hora y media por semana. La estructura por
sesión se divide en los siguientes temas: 1. Conocimiento entre los
participantes; 2. Hablar acerca de la relación que tenían con la persona
fallecida; 3. Comentar sobre el funeral; 4. Manifestar sentimientos; 5.
Cambios en la relación familiar; 6. Perspectivas hacia el futuro; 7.
Despedida.
Con niños pequeños se trabaja con títeres. Se les solicita que lleven un
objeto significativo de su relación con la persona que falleció.
El facilitador también participa compartiendo los objetos y relatando su
significado. Se debe hablar acerca del funeral y utilizar una caja para
colocar las preguntas que se contestarán. Los adolescentes así mismo
deben describir cómo fue el día del funeral, como percibían el clima de
afuera y el clima interior.
Los facilitadores deben diseñar una actividad para que los niños hablen de
sus sentimientos, localicen dónde los sienten y los puedan expresar. Para
facilitar el reconocimiento de sentimientos se recomienda que lean un
cuento acerca de las pérdidas y que hagan una lista de los sentimientos
que encontraron en él.
En el modelo se sugiere que los niños hablen de los cambios que hay en
su familia a partir de la falta del miembro que falleció; que dibujen la
familia como estaba conformada antes y después del fallecimiento. Cuando
se concluye el trabajo los niños deben llevarse el material que elaboraron.
Como ya se ha mencionado anteriormente, una de las actividades que
facilitan este proceso es el dibujo, porque a los niños les agrada y pueden
expresan sus estados de ánimo. Para ello se sugiere el libro: ¨When
Someone very special dies¨, escrito por Marge Heegaard, (1988) para que
sea ilustrado por los niños.
Hay ideas para niños entre seis y doce años de edad; aquí se plantea que a
través de estos dibujos dirigidos los niños pueden aprender a tolerar el
dolor.
128
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
No se requiere que se le especifique al niño el propósito del libro,
solamente se le dice que es para hablar sobre alguien muy especial. Se
recomienda el uso de crayolas para que utilicen mayor presión al trazo. Se
propicia el hablar acerca de la pena y el dolor ante la pérdida de un ser
querido y aceptar que se tienen estos sentimientos. Nuevamente aquí se
hace especial énfasis en la actitud de la persona que trabaje con el niño.
Es fundamental respetarlo y aceptar su lenguaje no verbal, no sugerir ni
interpretar los dibujos que el niño vaya realizando. Respetar las
expresiones del niño al que se le pude preguntar si desea hablar más
acerca de su dibujo. Lo importante es la expresión de ideas y no la
habilidad de dibujar. Ellos hacen historias con este material.
En el inicio del libro se pide que se hagan dibujos acerca de los cambios
que tiene la gente en su vida; se dibujan cómo se imaginan que eran
cuando fueron bebés, cómo son ahora y cómo serán de viejos. Esto es con
la finalidad de facilitar la comprensión de los cambios que se presentan en
cualquier persona desde que nace hasta que muere.
Otro dibujo que se solicita es el de las fases por las que pasa una oruga
hasta llegar a ser mariposa. También se pide un dibujo de árboles en las
diferentes estaciones del año. Trazarán primero un árbol lleno de hojas y
flores como en la primavera; luego uno lleno de frutos por el verano, otro
mas deshojándose en el otoño y finalmente uno seco y sin hojas por el
invierno. Esto ayuda a darse cuenta que los seres vivos pasamos por
etapas vigorosas y otra sin vida.
Junto con estos dibujos se les explica que cuando se está viviendo se está
creciendo y hay cambios. Morir es el final de vivir; las plantas mueren, los
animales mueren y la gente también muere. Morir es una parte natural de
la vida. Cuando alguien que queremos muere, hay dolor. Ese dolor va y
viene como las olas del mar; para poder comprenderlo se solicita el dibujo
de una ola que sube y baja como los sentimientos. Habrá tiempos muy
dolorosos y tiempos muy calmados.
Hay muchas causas por las que la gente muere, pero la gente no puede
morir porque alguien lo piense o lo desee a otro. Se les solicita a los niños
que dibujen a alguien a quien se haya querido y que murió. Escribirán por
qué esa persona era importante. Se les explicará que cuando alguien
muere nunca puede regresar. Los muertos no pueden comer, dormir,
pensar o sentir. La gente tiene un cuerpo que se puede ver y algo llamado
espíritu o alma que no se puede ver.
Cuando alguien muere el espíritu deja el cuerpo y lo que queda es
colocado en un sepulcro, es enterrado o cremado. La familia y los amigos
129
se juntan en un servicio funeral para honrar a los muertos, recordar lo
bueno que hicieron y mostrar el cariño que han sentido. Es difícil decir
adiós a alguien que se ama. Otra actividad que se sugiere es que los niños
imaginen y luego dibujen en qué se pudieron convertir los que murieron,
aclarándoles después que en realidad esto no se sabe.
También conviene que los niños se den cuenta de sus sentimientos en
momentos agradables o difíciles, explicándoles que cada persona tiene
diferentes sentimientos. Se les pide a los niños que dibujen caras de
alegría, tristeza, enojo, miedo, culpa y amor.
Los sentimientos son algo que podemos sentir en el cuerpo. Se les pide que
con colores localicen en una figura humana en dónde experimentan cada
sentimiento. Se les solicita que dibujen situaciones que les produzcan
diferentes sentimientos como por ejemplo "me siento enojado algunas
veces porque..." De esta manera dibujan la razón que les provoca el enojo.
Es importante que los sentimientos se expresen de una manera que no
haga daño a nadie; por ejemplo, si se está enojado se puede decir "yo
estoy enojado porque...." y se puede dibujar líneas fuertemente sobre un
periódico para sacar el enojo; luego se puede estrujar el papel, hacer una
pelota y lanzarla. También se puede pegar a una pelota o a una almohada
y gritar en la regadera. Otra sugerencia sería escribir una carta y después
romperla y romperla.
Para sacar un enojo también se pueden escribir sentimientos sobre un
periódico, correr o caminar rápido, patear o aplaudir con vigor, masticar
con fuerza una manzana, dibujar sentimientos de temor o de las
preocupaciones que necesitan compartir con alguien.
Al final hay que expresar la necesidad de amar y de tener confort, cerrar
los ojos e imaginar lo que se necesita. Hacer el dibujo de un recuerdo
favorito de la persona que falleció. Se sugiere que expresen "yo aprendí
algo importante de esta persona y siempre tendré el amor que me ha
dado".
Se sugiere cerrar con el reconocimiento de que hay gente con la que se
puede contar y otras personas a quien se ama; propiciar que el niño se dé
cuenta que a esas personas se les puede platicar sus sentimientos. Los
niños pueden dibujar a estas personas. Es recomendable que el terapeuta
se muestre flexible ante los temas que desea tocar el niño, trabajar con lo
que está en el aquí y en el ahora sin que se presione al niño para abordar
otro tema.
130
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Ser creativo tanto en su trato como en los materiales que utilice. Que el
terapeuta confíe en su sabiduría, no limitar el trabajo a un síntoma en
particular o a un tema exclusivo, no se le puede parcializar ya que es un
ser humano total. El paciente procesará los aspectos en el orden que él
necesite y el único que puede conocer esa jerarquía es él; por esta razón el
paciente requiere de mucho respeto.
CONCLUSIONES
Ante el impacto de la muerte el niño y el adulto vivirán este episodio con
dolor; dolor que será una oportunidad para crecer en la medida que en se
esté dispuesto y preparado para aceptarlo.
Cuando se tiene claro que no somos perennes pueden suceder varias
cosas: por un lado nuestra calidad de vida aumenta, nos permitimos
disfrutar cada día que tenemos la dicha de abrir los ojos y respirar, nos
admiramos de las pequeñeces y nos regocijamos de toda nuestra
existencia.
Por otro lado, reconocer nuestra muerte significa aceptar nuestras
despedidas a cada etapa que cerramos y dejamos atrás; que aunque son
dolorosas nos abren el camino siguiente hacia la madurez.
Por ejemplo, cuando salimos de la universidad nos da dolor dejar nuestra
etapa estudiantil pero nos abre el camino de la vida profesional. Cuando
dejamos a nuestra familia paterna por el matrimonio, de alguna manera es
una pérdida para tener otro logro; y años más tarde cuando nuestro
cuerpo pierde su turgencia juvenil ha valido la pena porque tenemos más
conocimiento y experiencia de la vida.
Llegar a la muerte es de alguna manera el momento culminante de
nuestra existencia en la medida en que se hayan saboreado y despedido
cada una de las etapas.
En mi niñez tuve muchas pérdidas de gente muy amada, en mi juventud
perdí a mi madre y vivía aterrada ante la posible muerte de otro ser
querido. Mucho agradezco a mi terapeuta el ayudarme para darme cuenta
de estos sentimientos y conocer el lado luminoso de la muerte.
El poder enfrentar la muerte y haberme despedido de mi padre en una
forma dulce, dándole todo mi cariño, mis cuidados, tomándolo de la mano
junto con mi hermana, cantándole suavemente, se convirtió en una dádiva
131
que aparentemente era de mí para él, y tiempo después me di cuenta que
había sido un regalo para mí misma, dejándome el corazón con una gran
paz.
Esto es lo que yo deseo compartir. He comprobado que las personas a las
que he asistido para vivirlo así, despidiéndonos, dejándolos ir con nuestro
cariño y acompañándolos, también experimentan una gran tranquilidad y
aceptación. Se puede decir que el duelo es menos doloroso.
Es de suma importancia que los terapeutas asumamos el significado de la
muerte para poder acompañar a nuestros ¨crecientes¨. Es de tal relevancia
que actualmente existe la especialidad en tanatología. Si nosotros nos
damos la oportunidad de dar afecto a nuestros seres queridos en vida,
experimentaremos satisfacción, como menciona A. Rabatté (1981, pág.
106):
“Si quieres hacer feliz a alguien que quieres mucho, dícelo hoy, sé
bueno… en vida, hermano, en vida. Si deseas decir te quiero a la
gente de tu casa, y al amigo cerca o lejos… en vida, hermano, en
vida. No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerle
sentir tu afecto… en vida, hermano, en vida. Nunca visites
panteones, ni llenes tumbas de flores; llena de amor corazones, en
vida, hermano, en vida. (fragmento)
Es fundamental que se tome en cuenta a los niños. Que se les haga saber
cuando fallece un ser querido y que se les permita participar en los ritos
luctuosos. A pesar de que son pequeños, ellos también sufren y requieren
tener un espacio para expresar sus sentimientos al igual que los adultos.
Cuando se les niega esta oportunidad ellos se confunden y es más difícil
que puedan enfrentar otras pérdidas mas adelante.
Cuando un niño vive la pérdida de un ser querido y en casa no es posible
ayudarlo para que él la tolere, es recomendable acudir a una terapia. La
terapia gestáltica es una excelente alternativa para acompañar a un niño
en el proceso de duelo. Este tipo de manejo terapéutico propicia un espacio
seguro en donde el niño puede expresar libremente sus sentimientos,
fluyendo a su tiempo como él lo vaya sintiendo, sin que se le presione. Es
un ambiente de sumo respeto y comprensión.
Si un niño ha vivido una experiencia traumática, el incidente debe sacarse
a la luz, conversarse o reactuarlo simbólicamente.
La manipulación de material como barro, arcilla, juguetes etc., sirve para
expresar lo que el niño no puede decir con palabras. El niño puede
132
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
trabajar cualquier tema que necesite especialmente los sentimientos que
surjan en el aquí y el ahora. La Terapia Gestáltica sirve para que el niño
restablezca sus funciones y actividades. Lograr el normal desarrollo y
crecimiento tanto interno como externo es uno de los objetivos
principales.
133
BIBLIOGRAFIA
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Editorial Paidós. Buenos Aires Argentina.
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Cleveland. June, 1996.
WALTARI, Mika (1963) SINUHÉ, EL EGIPCIO. Editorial Latino Americana,
México.
134
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
TESTIMONIOS
Cuando más necesito, cuando más vulnerable me siento, cuando no
encuentro consuelo, entonces me aíslo, me aparto y me confluyo con la...
NATURALEZA Y YO
Hoy viví mi soledad Salpiqué bugambilias
acompañada en el vientre
sola. los muslos
se poblaron azahares
Me penetré en la tierra en las manos desnudas
y como la montaña
se insinuaron sus formas Las aves en los arcos
en espera del otro. decían su presencia.
Me convertí en la hoja Explorando silencios
en mariposa caminé pensativa.. .
en brisa
en el aroma verde
de los campos.
El cactus
líquido curativo
escondido en el fruto,
habló de sus ausencias,
amigos, camaradas,
miradas mudas,
llantos
Nancy Sassón
135
LA MARIONETA
Soñé ser una marioneta
mi madre manejaba los hilos. Esta vez mi esposo
Yo era pequeña tiene los hilos.
me sentaba, me paraba, Espero pacientemente
sonreía, jugaba hasta encontrar
siempre que el hilo unas tijeras a mi alcance.
adecuado fuera manipulado. Las tomo y yo misma
corto los hilos
Era mi primera comunión caigo al piso inerte.
mi vestido blanco, hermoso
yo quería bailar, girar
los hilos no se movían. No sé cuánto tiempo pasa
Para que al fin pueda
El vestido blanco incorporarme.
iba creciendo, creciendo...
de pronto se convierte Ahora tengo vida propia
en mi vestido de novia. Hago lo que quiero,
Puedo bailar, reír, gozar.
De nuevo aparece el deseo Ya no soy marioneta.
de bailar, reír, gozar. Es una bella realidad.
No puedo hacerlo.
Los hilos no se mueven,
me rebelo,
ya no puedo ser marioneta
ya soy grande.
Yolanda Falcón Flores
136
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
LOS ANIMALES COMO AYUDA EN UN PROCESO
TERAPÉUTICO
Noelia Castrejón Marbán (*)
Una bola llena de pelos asoma su nariz por la puerta, revisa que mamá no
esté cerca y entra corriendo a saludar a la niña que está en la silla; la
huele, la besa, y ella le sonríe. Mamá nota su presencia y lo corre, pero no
importa cuantas veces lo saquen o lo regañen, el siempre ve la forma de
estar cerca de la niña de la silla, un día mamá se da cuenta que lo único
que hace sonreír a la niña de la silla son las cosquillas que provocan los
besos de esa bola de pelos, así que le dan permiso de permanecer cerca de
la silla de la niña todo el tiempo que él quiera, cuando al fin la niña se
pudo parar salió corriendo con su perro a jugar al jardín, y dejaron atrás
la silla.
Esa niña de la silla soy yo, que tuve la fortuna de contar con una pata
amiga desde muy temprana edad. De una enfermedad que tuve a los ocho
meses de edad, quedé tan débil y mal, que no me podía mover; mi madre
me sentaba en una silla para que pudiera ver a mis hermanas jugar
cuando ellas estaban dentro de la casa, pero fue tanto tiempo y todos en la
casa tenían cosas que hacer, que para las potras niñas, la niña de la silla
era un fastidio, porque no podía correr, ni hacer travesuras, sólo
permanecía sentada con su mirada perdida, yo estaba tan débil que no me
podía parar de esa silla y de lo único que me acuerdo de esa época era de
cómo mi perro me hacía cosquillas con su nariz fría; creo que eso me
conectaba a la tierra.
Los animales, desde que tengo uso de razón, han formado parte de mi
vida, de una u otra forma han estado presentes. Y fueron parte importante
en mi recuperación y en la toma de tierra después de esta enfermedad que
padecí de bebé, ya que sin saber por qué, el hecho de que Canelo, mi
perro, siempre estaba a mi lado, me hacía muy feliz, cubriendo el vacío y la
soledad que me rodeaban y por medio de sentir su nariz húmeda y fría
sobre mis manos o cara, regresaba de mi mundo de fantasía en el cual yo
vivía aislada.
(*) Noelia Castrejón M. Médico Veterinario Zootecnista (UNAM). Especialidad en
Psicoterapia Gestalt, Sensibilización Gestalt y Adolescentes (IHPG).
137
Por eso estoy convencida de que los animales nos pueden ayudar mucho
en terapia como asistentes realmente eficientes. En la terapia Gestalt
donde el experimento es muy importante, crea que el trabajar con
animales podría ser realmente eficiente.
Carl Rogers en su libro Terapia y Personalidad y Relaciones
Interpersonales, nos señala que para que un proceso terapéutico se dé, es
necesario que :
“Dos personas estén en contacto; que la primera persona, a la que
denominamos cliente, se encuentra en un estado de incongruencia,
de vulnerabilidad o de angustia; que la segunda persona a quien
denominaremos terapeuta sea congruente en la relación con el
cliente; que el terapeuta experiencie una comprensión empática
hacia el marco de referencia interno del cliente; que el cliente
perciba, por lo menos en un grado mínimo de ayuda”. (Pág. 49-50)
El objetivo de un proceso psicoterapéutico es, desde mi punto de vista, el
ayudar al cliente a investigar y a poner aprueba su propia capacidad, para
localizar y evaluar sistemas de energía, produciéndose así, un proceso de
crecimiento integrativo y de generosidad creativa.
Cuando nos sentimos solos, enfermos, diferentes, no aceptados, y alguien
nos brinda una mano debería de decir: una pata amiga, la cual nos acepta
con una consideración positiva incondicional y nos brinda su compañía
sin tener que fingir nada, ni tratar de ser simpáticos, buenos, etc., sino
simplemente ser como somos, esto nos proporciona una sensación de ser
comprendidos en lo más profundo de nuestro ser cubriendo así gran parte
de lo que Rogers nos señala.
En la terapia Gestalt nos apoyamos también en experimentos como parte
del tratamiento terapéutico. Por medio de ellos tratamos de que el cliente
viva su aquí y ahora, se responsabilice y se de cuenta de lo que siente. El
proponerle por ejemplo, que por medio de una mascota modele una
conducta, es buen experimento, muy rico en posibilidades y sorprendente
en algunos casos. (Polster y Polster, 1991. Pág. 221-224)
Una pata amiga, por lo tanto, además puede ayudar a aprender a
relacionarnos con los demás porque nos crea conciencia de que además de
nosotros, también existen otros seres sobre la faz de la tierra, que al igual
que nosotros, necesitan de esa mano amiga y comprensión empática.
Al estar relacionándonos con un animal, aprendemos la empatía porque
empezamos a entender a ese ser amigo que está enfrente de nosotros y
138
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
aprendemos a conocer sus necesidades, sin que nos lo pida con
palabras.No es nuevo que los animales sean empleados en Psicología,
primero fueron empleados para el estudio de conductas de
comportamiento y condicionamiento (los famosos ratones de laboratorio);
en Etología, haciendo un comparativo entre la conducta animal y la
conducta humana. Y ahora utilizándolos como ayuda en procesos
terapéuticos.
En el tratamiento de fobias, se utilizan animales entrenados los cuales
pueden permanecer tiempos determinados sin movimiento, así, las
personas que padecen la fobia, pueden ir tomando confianza y ver que no
pasa nada al tener un animal a cierta distancia, ellos pueden ir midiendo
la distancia en la que se sienten cómodos, hasta que se acostumbran a la
presencia de un animal, también estos animales están entrenados para
poder ser tocados sin moverse, y así el acercamiento y toma de confianza
pueden ser satisfactorios hasta poder jugar con uno de estos animales
entrenados.
Después se pasa a la etapa de poder pasear por la calle con ellos y así
sucesivamente hasta que el paciente aprende las distancias que puede
tolerar con animales desconocidos, y aprende las actitudes de defensa de
los animales, así como cuando un animal está jugando o cuando está
atacando (Waltham, pág. 59). Esto siempre se realiza haciendo que el
paciente se dé cuenta de qué le sucede en el aquí y ahora, que se
responsabilice de su miedo, de sus sentimientos y de su resistencia, y se
percate de que es válido el tener miedo a animales que no conocemos, que
no todos los animales son amistosos, y que él puede aprender a distinguir
entre un animal amistoso o uno agresivo, que el miedo lo puede salvar de
ser atacado o herido, pero que también puede pasar ratos agradables
jugando con un animal juguetón sin tener que ser lastimado.
Pero ¿Qué Tipo de Animales Podemos Usar en Terapia?.
Mary R. Burch, en su artículo incluido en el libro The Waltham Book or
Human_Animal Interaction: Benefis and Responsabilitties of Pet Ownership,
nos dice que a principios de los ochenta, profesionales que trabajan con
animales como ayuda en sus lugares de trabajo, han hecho una distinción
necesaria entre Animales que Ayudan en Actividades (AAA) y en Animales
que Ayudan en Terapia (AAT). Debido al alto nivel en el profesionalismo y
al incremento de uso de este tipo de terapias, los términos antes usados
como “Terapia con mascotas” y “mascotas que facilitan terapia” han
empezado a ser abandonados, ya que no se trata de sugerir que cualquier
mascota puede hacer trabajo de terapia.
139
De hecho se han dado cuenta de que hay que seleccionar animales
especiales para este uso con un específico entrenamiento; con
temperamento tranquilo, cariñosos y con un don especial. Hay ciertas
razas más usadas, entre ellas el Labrador, Pastor Alemán y Golden
Retriver.
Para mí, toda mascota que es criada en casa como parte integral de la
familia, no como un animal de ornato, sino como parte de ella, aprende y
se identifica con cada uno de los individuos de la casa. Desde mi punto de
vista estos son los animales (AAA). Para mí Canelo fue muy importante y
no era un animal entrenado, sino era parte de mi familia, era un miembro
más, con el que contábamos hasta para nuestras fiestas infantiles.
Los animales AAA nos proveen la oportunidad para motivar, educar o dar
recreación o beneficios terapéuticos, enriqueciendo así la calidad de vida
de nuestro paciente y hay una gran gama de usos o tareas a realizar junto
con animales. Por ejemplo el simple hecho de proponerle a un niño el trato
de que si se esfuerza en alguna tarea asignada a cambio obtendrá como
premio el ir a montar o a alimentar a las palomas o a visitar un zoológico o
acuario, es un estímulo para el niño. Esto se está empleando ya con éxito
en centros para niños con parálisis cerebral o síndrome de Down.
Por su parte los animales AAA se utilizan en un tipo de terapia en donde el
animal es parte integral del proceso terapéutico para el desarrollo de
comportamientos deseables o para el decremento de una conducta
inapropiada.
La gente por naturaleza necesita tanto dar como recibir cariño, y los
animales pueden cubrir estas necesidades, o iniciarnos en formas de
resolverlos.
En los Estados Unidos de Norteamérica, se han implantado varios
programas en los que ésta práctica de utilizar animales en procesos
terapéuticos se utiliza con buenos resultados, como ejemplo de estos
podemos citar: en prisiones de EUA se han realizado estudios en los cuales
se han implantado programas de cuidado de animales y se ha demostrado
que los presos que se hicieron cargo de algún animal en las granjas que se
colocaron en las prisiones (cerdos, aves, gansos), fueron menos violentos y
con un desarrollo más apropiado socialmente. Aquí se demuestra que el
simple hecho de encontrarse en contacto con otro ser vivo y de ocuparse
de las necesidades de éstos, ya nos sensibiliza y nos da un sentido de que
no somos solos sino que necesitamos compartir un espacio con otras
especies, para tal vez mejorar las relaciones con la nuestra.
140
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Se han utilizado en terapias para niños con exposición prenatal a drogas
como resultado de que sus madres usaban substancias como crack o
heroína. Estos niños normalmente tienen problemas de salud,
neurológicos y de desarrollo, atención deficiente y problemas de lenguaje e
hiperactividad. Se demostró que con la presencia de una mascota el nivel
de concentración y de desarrollo de un niño de estos, es mayor.
El programa consiste en entregarles un animal AAT que los ayuda a
mantenerse en el aquí y ahora y al tener que alimentar, pasear y jugar con
el animal, después este animal de peluche que represente lo mismo que el
animal AAT. En pacientes con parálisis cerebral o síndrome de Down,
montar a caballo les ayuda a tener mayor equilibrio y les da una sensación
de libertad.
Recientemente a niños con este problema se les han implantado
programas en los que incluye la monta a caballo por lo menos una vez por
semana como premio a su esfuerzo realizado durante la semana dentro de
un salón de clases, y se ha demostrado que obtienen un mayor equilibrio
así como un aliciente para realizar mejor sus tareas y poder obtener el
premio de ir al hípico a montar a caballo.
Yo tuve la oportunidad de participar en uno de estos programas, ya que la
mamá de un amigo mío era dama voluntaria de un centro de rehabilitación
para niños Down, y nos pidió ayuda para poder llevar a los niños al hípico;
tuve la suerte de ser aceptada para participar con ellos.
Al estar junto con ellos durante sus paseos a caballo, ya fuera montando
con ellos o jalándoles los caballos, se les sentía y veía que estaban más
libres y era impresionante cómo los animales percibían que se trataba de
un jinete especial, y se comportaban mucho más tranquilos que cuando
los montaba cualquier otro jinete, y al compartir nuestras experiencias con
los maestros de estos niños, nos decían que era increíble el avance que
habían tenido a partir de que se les daba la oportunidad de asistir a
montar a caballo.
El nadar con delfines (no se han hecho estudios científicos pero hay
testimonios) de que para niños Down o con parálisis cerebral así como
para pacientes con trastornos emocionales, es altamente terapéutico, se
cree que el refinado sistema de sonar que poseen los delfines, les permite
percibir las emociones humanas y darles respuesta. Otras personas
creemos que esto se debe a que los delfines son la encarnación de aquellas
cosas que son valiosas en la vida como la alegría, la libertad, el amor, y
141
todo viene acompañado de la sonrisa irresistible que ellos poseen. (Hahn,
1998)
En un consultorio terapéutico pueden ser utilizados para modelar
conductas, que con un ser humano, podrían ser amenazantes para
nuestro cliente, como poder poner límites, dar una caricia, aceptar ser
tocados, etc., ya que para algunos de nosotros puede resultar menos
amenazante practicar este tipo de actitudes primero con una mascota,
para después ponerlo en práctica con los demás seres que nos rodean.
Los acuarios instalados dentro de los consultorios médicos se ha
observado que bajan el nivel de estrés de los pacientes, ya que el sonido
del agua, así como el poderse mantener ocupados observando a los peces,
ayuda a distraer la atención de los pacientes y estos entran mucho más
tranquilos a consulta.
Se ha demostrado que en los asilos de ancianos, orfanatorios, centros de
rehabilitación, etc., en los que se permiten mascotas, el nivel de salud
mental y física de los mismos es mucho mejor que en los que no se permite
la presencia de estos.
Su presencia da la oportunidad de juego, intimidad, nutrimento emocional
y socialización, ayudando asó a bajar el nivel de los sentimientos de
soledad, reduce la ansiedad, decrece la depresión y aumenta la
socialización.
Se ha comprobado también, que los niños que poseen mascotas son más
sociables que los que no las poseen, ya que con el simple hecho de sacar a
pasear a la mascota, se tiene mayor relación con las personas que están en
la calle.
Un ejemplo de esto lo podemos ver en la película “Mejor Imposible” en
donde el personaje principal, puede empezar a expresar sus sentimientos
hacia un perro, y la forma en cómo lo trata cuando lo saca a pasear atrae
la atención de dos mujeres que vana caminando en la calle.
Además, el hecho de tener la responsabilidad de darle de comer, tenerla
aseada y limpio el lugar en donde vive, nos enseña a tener una visión más
real de lo que es un ser vivo, que no es un juguete y que la vida hay que
cuidarla, así como las de las personas que nos rodean.
Muchas veces, hacerse responsable de la propia vida empieza por tomar
pequeñas responsabilidades acerca de los demás, que en el caso de las
mascotas se abre a toda una gama de posibilidades.
142
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
Los niños que tienen mascotas, a diferencia de los que no las poseen, son
niños más sensibles y desarrollan más habilidades con mayor facilidad,
así, de adultos de vuelven más sensibles y empáticos con las personas que
los rodean.
Es muy humano destacar cómo el papel de una mascota en la vida de las
personas de la tercera edad, o que están solas, les da un sentido de vida,
además de la compañía y afecto que les brindan, así como el juego que
muchas veces les hace falta.
En la revista de Selecciones del Reader´s Digest, encontré un artículo que
nos narra la historia de una campeona de slamon para discapacitados.
Ella había entrado en una depresión muy fuerte al enterarse de que le
quedaba poco tiempo de vida debido al cáncer que padecía, narra que lo
que le dio sentido de vida fue el haber adoptado a un cachorro el cual
llamó: Sol de media noche, y que gracias a él pudo incluso aceptar el amor
de un hombre y casarse con él y ser feliz, el tiempo que tuviera de vida, es
decir viviendo en el aquí y ahora. (Sullivan, R, 1998).
A mí me ayudó mi amigo Canelo a entender que no importaba si yo era
simpática, buena, o si olía bien o no, a él le importaba lo que yo era, nada
más; lo único que quería de mí era mi compañía y yo la suya, no tenía que
hacer nada inteligente, ni siquiera tenía que hablar, sólo tenía que estar
yo.
Un amigo mío canadiense, veterano de la segunda guerra mundial,
aprendió a dar todo el amor que él hubiera podido darle a un hijo gracias a
su hermosa perrita Basethound: Matilda, él y su esposa Helena
comprendieron que para George sería muy difícil educar a un niño debido
a todo lo que él había vivido durante la guerra, ya que tenía ataques de
miedo, enojo, depresiones muy fuertes y no quiso transmitirlas a un niño,
pro gracias a Matilda, aprendió a dar ese amor, ya que ella fue la hija que
nunca pudo tener, gracias a eso él podía dar ese mismo amor a muchos
niños que conocimos. Matilda lo aceptó y quiso, con su buen o mal humor,
con sus depresiones o sus miedos, ella siempre estaba ahí porque lo único
que le importaba era George, sin juicios ni condiciones. George me decía
que gracias a ella él pudo volver a expresar amor sin miedo, ya que era el
único ser sobre la tierra que lo podía comprender en lo más profundo de
su ser, con ella no tenía miedo de sentirse descubierto o vulnerable, ya que
lo quería con todos sus defectos.
Al igual que yo, George no tenía que hacer nada sólo ser él, y esa pata
amiga siempre estaba ahí para acompañarlo.
143
En este ensayo he tratado de poner mi muy particular manera de ver y
vivir una relación terapéutica con los animales, y ahora que he estado
leyendo e investigando sobre este temo, me doy cuenta de que no sólo a mí
me ayudó, sino que ésta puede ser una herramienta muy valiosa que
podemos utilizar como terapeutas en nuestra práctica, ya sea en nuestros
lugares de consulta o dejándolo como tareas asignadas a nuestros clientes.
Tal vez podamos abrir un campo interesante de investigación,
documentando y sistematizando nuestros casos en los que un animal AAT
resulte no sólo un coterapeuta, sino un recurso más, utilizado con
seriedad y responsabilidad. Si estás interesado en el tema comunícate al
tel. 01 (73) 26 23 01.
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POLSTER, E. y POLSTER, M. (1991). TERAPIA GESTÁLTICA. Amorrortu.
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READER´S DIGEST. Marzo. México.
HAHN, L. (1998). “El Delfín que llegó para quedarse”. SELECCIONES DEL
READER´S DIGEST. Abril. México.
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figura/fondo No. 5. Primavera 1999
RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
IMÁGEN DEL SER; PSICOLOGÍA DE LA
MEDITACIÓN
NARANJO, Claudio. (1994). IMAGEN DEL SER, PSICOLOGÍA DE LA
MEDITACIÓN. Cuatro Estaciones. Argentina. (171 Págs.)
Uno.
Los caminos del ser se presentan ante nuestros modernos ojos como una
ventana hacia lo infinito que no llega a terminar de comprenderse. La
inquietud nos inunda, la duda por conocer los límites y corrientes del río
interno provoca incesantes expresiones, así Claudio Naranjo se aventura
a preguntar y comenta sobre el camino del ser en el proceso de la
meditación.
El libro que reúne su propuesta se compone de una introducción más
cuatro capítulos, y un epílogo que no deja de enlazar los puntos que a
nuestra razón escapan.
La idea de Naranjo es tratar de encontrar la comprensión justa al proceso
psicológico que ocurre a la meditación, que va más allá de lo que muchas
palabras pudieran definir, y en esto todos los ojos que toquen su
naturaleza múltiple sienten el lado cierto: todo es lo mismo y todo es
diferente... finalmente se resume lo que Naranjo quiere decir...
Ante premisa tan circundante el autor se halla a la tarea de definir eso
que le parece su propósito: se encuentra (como todos los que repasamos
estas líneas) en una época de acelerado encuentro entre las corrientes
de conocimiento que conforman al mundo; nos sentimos en un humeante
torrente en el que el problema del desarrollo personal se hace cada vez
más patente como una necesidad y como un obstáculo que se traduce a
vacío.
Los objetivos que Naranjo se propone se enmarcan dentro de la línea del
encuentro. Las posibilidades para occidente van siendo cada vez más
integradas a la otra parte de su mundo.
La filosofía de lo holístico como parte de la recuperación del hombre
desalmado en esta época de grandes aceros.
¿Cómo encuentra una línea que permanezca fiel a la naturaleza del
145
figura/fondo No. 5. Primavera 1999
proceso de meditación?
Sobre esa base, parte, encontrando tres puntos medulares para desarrollar
su exposición: busca definir el proceso de la meditación como actividad
más allá de sus formas; intenta plantear una clasificación general de las
técnicas de meditación y subraya la naturaleza de los procesos
psicológicos que tienen lugar en la meditación: procesos que son la
esencia y el objetivo, así como la práctica misma de la meditación; y aquí
nos topamos con un punto fundamental para la comprensión del proceso:
la meditación no es una actividad fragmentadora del espíritu, muy al
contrario, propone la esencia de hallar al ser humano completo con la
única premisa de hacer cualquier cosa con la actitud correcta.
Y en esto de cualquier cosa el autor se decide a tocar puntos de corriente
común: las tradiciones ancestrales como puntos de similitud en
planteamiento de actitud y camino correcto, todos son la misma cosa
aunque diferentes... pero todos son.
Dos.
La primera parte del libro se refiere al ámbito de la meditación, su bagaje
su contexto que finalmente permite los precisos procesos significativos.
Todas las formas de la meditación plantean caminos distintos hacia una
actitud que se concreta a la actividad de ser; en esto no hay ni preguntas
ni respuestas.
La meditación, según a conclusión del autor y de los filósofos de la
meditación, va más allá de su procedimiento, no es sólo pensar o no
pensar; es un acercamiento a la realidad psicológica o espiritual que tanto
se nos olvida en estos de tiempos de conteo intempestivo. Y aquí vamos
tomando el hilo, al igual que otras técnicas de conscientización o
despertar, como lo puede ser la psicoterapia, la meditación se interesa
más por el cómo, que por el qué; es más un proceso mental que un
contenido mental; es un esfuerzo por detectar y liberarme de todo
condicionamiento o funcionamiento compulsivo de la mente; es un
reordenamiento de las piezas, una percepción de las figuras y los fondos a
un tiempo simultáneo: es un integrar. Los caminos de la meditación, como
ya se ha dicho, toman rumbos distintos pero la relación que los une es la
búsqueda del cómo.
Si logramos librarnos de la estructura mental preestablecida, podemos
simplemente darnos cuenta de los contenidos de la conciencia a cada
momento. Logro un contacto con la realidad en el eterno presente y de
nuevo la corriente integradora Gestalt da punto de unión a sus líneas. El
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individuo, al alcanzar una intensificación de su darse cuenta, observa la
realidad desde su propia experiencia; él es consciencia. Él es su
experiencia y su estado inefable... nosotros somos...
En la segunda parte el autor da una revisión al tipo de meditación
concentrada o absortiva. Uno de los objetivos de meditar es lograr o
encontrar el espejo interno sobre el cual el individuo se refleja a sí mismo,
en el espejo del simbolismo.
Una de la tareas del terapeuta y uno de los alcances del proceso
terapéutico es alcanzar también la especulación y el darse cuenta de las
partes y movimientos que nos conforman: observarlos, contemplarlos,
comprenderlos. Darse cuenta significa ser receptivo, y antes de que
llegue la concentración, es necesario encontrar el silencio interno. El que
medita se halla frente al lago de la mente donde puede reflejar la esencia
de su ser.
El creciente en proceso terapéutico se halla ante su propio lago de quietud
en el que sus reflejos pueden dar forma sin límite y enjuiciamiento. El
terapeuta adquiere facultades reflejantes, es él el espejo. Así la
ecuanimidad aparece como parte de esta actitud contemplativa, pero esto
no significa una actitud indiferente, sino libre de vivir o morir, de ganar o
perder.
Es una puerta para vivir y contemplar la maravilla de la existencia... Los
ojos se dilatan, se contraen al sentir nombrado el momento de ser sin
procuración por lo resultados. Estamos siendo empáticos, no queremos
decir que razonamos, clasificamos o enjuiciamos sino que conocemos lo
que llega desde el interior. Las conexiones no dejan de presentarse, el
proceso de crecimiento nos pone ante esta vía de acceso al centro viviente.
Cada quien toma su forma, su color, pero todo nos conduce al hallazgo de
lo inefable, a reconocer la traición constante que hacia nuestro ser se
comete al no dejarlo simplemente ser...
La psicoterapia se encuentra como terreno fértil en su relación al proceso
de meditación; también el terreno del arte encuentra sus similitudes pues
el artista da forma expresiva a su no ser; enfoca su empatía hacia sus
propios contenidos, no piensa acerca de ellos, los comprende y los
plasma... La percepción se expande, así el meditador o es uno con su ser
más profundo; se integra y crea sus propios estados mentales. Él es su
realidad.
El camino negativo es la siguiente fase del libro que plantea otra pieza de
tan enarbolado universo.
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En la meditación se presenta un camino posible de negación que
aparentemente es muy dispar a los otros. Sin embargo lleva el mismo
propósito contemplativo, pero con la peculiaridad de buscar la negación de
todo el mundo aparente.
Los pensamientos, la imaginación, los preconceptos, las expectativas. Y
no es, por tanto, participar menos en el mundo.
El método budista propone practicar la actividad de Buda, que no es ni
tuya ni mía, es simplemente la práctica del ser. Otro método negativo en
alto grado de negación es la meditación Vipassana o “insight". La
percepción en este método resulta de la observación directa de la
experiencia.
Se llega a la atención pura como orientación característica del camino
negativo, y de pronto la complejidad del mundo se revela ante el registro
de sensaciones, sonidos, emociones o estados mentales. La verdadera
purificación del ser se da ante la no reacción ante los acontecimientos.
Resulta la meditación Vipassana un darse cuenta en forma continua,
siendo esto un principio paralelo a la terapia Gestalt... y viviendo un ahora
= experiencia = darse cuenta = realidad. Todo como un símbolo
simultáneo.
El sí mismo expresado en la forma de entrega o de vacío de preconceptos,
no es, como afirma Naranjo, una característica única del camino de la
meditación en las filosofías orientales.
Resulta muy claro que se reconocen diversos tipos de experiencias dentro
de las cuales se busca la expresión del ser sin añadiduras, y donde el
vaciarse se considera como ventana hacia lo inamovible y lo que no deja
de moverse... Todo es lo mismo y todo es diferente ...
Tres.
Claudio Naranjo termina su viaje por los procesos psicológicos y con un
epílogo integrador de la experiencia. La intención del libro es mostrar la
meditación como una unidad al margen de su forma.
Dicha unidad se presenta como un estado psicológico hermanado al darse
cuenta... una experiencia simultánea que involucra el fluir de la conciencia
sin interferir en la dirección que tome. En esencia el ejercicio se ocupa de
la acción en la inacción.
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“.... el río corre, el que lo observa se sienta en la orilla... la mente es como
un espejo, no proyecta nada, no se aferra a nada... la mente es como un
espacio, el río debe correr por su propia cuenta...”
La atención se transforma en lago difícil de dividir, la figura es tan
percibida como el fondo y el círculo se completa... estar deseando ser,
lleva a un encuentro del ser... o a ser...
La invitación es constante, en medio de este tiempo con aristas
multiformes... el encuentro es inminente, la salutación, sin embargo aún
los ojos se cierran de pensar en encontrarse, en no ser ya más dos, sino
una visón integrada, transparente...
Los velos se corren, se aferran, luchan por no ser destituidos, pero dentro
corre una estela de luz que ya no cesa ...
Los pilares han ido cayendo, la figura solitaria del lago en reposo va
pudiendo ser distinguida como por rayos de reflejo...
Y mientras tanto la emoción consciente sigue tomando la forma del
espejo, brillante, traslúcido, sin querer tomar de nuevo las puntas
cortantes ... no es un camino, es un proceso.
Rosana Blanco
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