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LA

TERAPIA GESTALT (Marie Petit)


COMENTARIO CRÍTICO

JOSÉ MADRIGAL MORENO Mayo 2016

LA TERAPIA GESTALT, Marie Petit. Edit. Kairós, Barcelona, 2009 2ª edición. 1ª Edición
LA GESTALT – THERAPIE DE L’ICI ET MAINTENANT (La gestalt - Terapia del Aquí y
Ahora), Edit. ESF, París,1984

INTRODUCCIÓN

Antecedentes de la autora y trabajos previos.
Marie Petit, doctora en Antropología, psicoanalista de orientación junguiana es
miembro titular y fundadora de la Societé Française de Gestalt (SFG) en 1981, puesta en
marcha por un grupo de Gestalt-Terapéutas formados en el Centre International Gestalt
de Quebec, entre ellos Serge y Anne Ginger.
En 1982 Marie Petit y Hubert Bidault crean en París el Centre d’Evolution que
junto a otros institutos de Gestalt en Burdeos y Grenoble ofrecen formación teórico-
práctica para terapeutas de 500-600 horas, distribuidas en tres o cuatro años.
La Societé Française de Gestalt (SFG) edita un boletín anual reservado a sus
miembros, difundido a través de librerías, donde Marie Petit ha publicado algunos
artículos sobre temas relacionados con la práctica de la Gestalt-terapia (Nº 2, 1991 y Nº,
21, 2001). Otros artículos suyos se publican en diversa revistas como Cahiers de Gestalt-
thérapie (Nº 9, 2001/1) y en Gestalt (Nº 23, 2002/2 y Nº 38, 2010/2).
Marie Petit publicó La Gestalt: Therapie de l’ici et maintenant en 1980,
constituyendo el primer libro publicado en Francia sobre esta materia. En esos
primeros años los libros publicados sobre Gestalt no excedía de 25, ahora son más de
400.

Temas principales
Marie Petit, escribe La terapia Gestalt (La Gestalt: Therapie de l’ici et maintenant, en la
primera edición francesa), según sus propias palabras, intentando responder a una
serie de preguntas fundamentales: ¿Cómo y porqué encontramos tan poca satisfactorios
el sabor de nuestra vida, nuestras relaciones con el mundo, con los demás, con nosotros
mismos? ¿Cómo podemos remediarlo? ¿Qué soluciones originales pueden aportar a este
problema la terapia Gestalt?.
La autora se coloca deliberadamente en la problemática de una persona
interesada tanto en comprender aquello que no funciona en su vida, y deseosa de iniciar
un cabio, como de familiarizarse con lo que en este proceso pueda aportarle la terapia
Gestalt y ofrece al lector una visión de lo que ocurre en el transcurso de un trabajo
Gestalt y de la forma en que ocurre.
El libro se divide cuatro partes, en la primera: Individuo sano, individuo
enfermo, muestra como el ser humano, en el curso de su evolución a lo largo de la vida
para alcanzar su autonomía, se ha ido construyendo a base de reacciones de
supervivencia para evitar frustraciones y miedos a ser abandonado, haciendo que estos
esquemas se repitan incansablemente hasta perder el contacto con la realidad.

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En la segunda parte: Restaurar la unidad del ser, la autora muestra cómo a
través de la terapia Gestalt la persona puede reencontrar el contacto consigo mismo y
con lo que le rodea.
En la tercera parte: Campo terapéutico, campo de experiencias, muestra cómo
se desarrolla la terapia grupal, cuáles son los temas que se repiten con más frecuencia,
donde se sitúa la intervención del terapeuta y de qué instrumentos dispone, finalizando
con una breve síntesis de los campos de aplicación de esta terapia.
En la cuarta parte: La terapia gestalt, una terapia de pleno derecho, la autora
expone una breve biografía de Frederick Perls, así como los fundamentos teóricos de la
terapia Gestalt.

RESUMEN

Parte I: INDIVIDUO SANO, INDIVIDUO ENFERMO
1. En relación directa con lo real
La terapia Gestalt, según Perls, tiene como objetivo “desarrollar el proceso de madurez y
el potencial humano y repara los fallos de la personalidad para restituir al individuo en su
totalidad”. Como se aprecia, se trata más de favorecer un proceso de crecimiento y de
toma de conciencia que de curar en el sentido de eliminar un síntoma molesto.
Más allá de satisfacer las necesidades primarias (hambre, protección,..) existe
una necesidad profunda de realizarse, es decir, de utilizar plenamente las capacidades
creativas. Esta necesidad de realizarse, al igual que las demás necesidades, pasa por el
contacto; lo que vive en las fronteras del individuo, en el presente y en ninguna otra
parte.
El contacto (con los demás, con los seres, consigo mismo), es una constante a lo
largo de la existencia como ser humano. Es gracias al contacto como puedo tomar de mi
entorno aquello que es necesario para mi crecimiento, tanto en el plano biológico como
en el plano mental. Es retirándome en mí mismo como me doy la posibilidad de
integrar, de “digerir” las experiencias precedentes y como doy al deseo la posibilidad de
experimentar cosas nuevas, la posibilidad de emerger.
El contacto utiliza las funciones motrices y sensoriales. Tanto si el contacto tiene
lugar entre un elemento del mundo exterior como si lo tiene con un elemento del
mundo interior, necesita la intervención de una consciencia activa0 que sitúe los límites,
las fronteras de uno u otro objeto. Así, por ejemplo, estaré en contacto con mi tristeza o
con mi dolor de estómago en la medida en que lo haya localizado, identificado, y en que
haya aceptado conscientemente su existencia.
En esta operación de diferenciar una entidad del resto de su entorno a fin de entrar
en contacto con ella, interviene lo que se denomina las fronteras del yo. Que son un
resultado del conjunto de experiencias vividas por una persona y que determinan la
gama finita de respuestas que dicha persona puede aportar a una situación dada, así
como el tipo de contactos que así misma se permite, y constituye la mayor parte de la
personalidad.
Algunas personas se permitirían un contacto verbal, pero no táctil. Otras buscarán el
contacto en vacaciones, pero no fuera de ahí, con mujeres más que con hombres. Otras
darán preferencia a la proximidad física, pero serán incapaces de expresar sus
sentimientos..
Muchos hemos tenido que sufrir para ir construyendo a lo largo de nuestra vida una
imagen social coherente, que constituye la constancia de la imagen de sí: El mal chico.

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La niña lista. El militante político… Para hacerlo, hemos eliminado los comportamientos
y contactos que nos parecían que no pegaban con esta imagen ideal, privándonos así de
una cierta cantidad de respuestas creativas, con ello garantizamos la consideración de
nuestro entorno y una mejor inserción en la sociedad.
Es solamente cuando nuestra censura llegar a ser excesiva y se convierte en
generadora de conflictos y de angustias, cuando nos cuestionamos a nosotros mismos.
Es aquí cuando se produce el dilema: ¿Sería abandonado por los que me rodean si dejo
de ofrecerles la imagen a la que están acostumbrados?.
Por miedo a quedar hundidos o a ser rechazados, la mayor parte de nosotros
renuncia a utilizar los medios de que dispone para ser auténticos. Así, se mira sin ver, se
oye sin entender, se habla sin significar, y se pasa la mayor parte del tiempo de vida sin
vivirla.
Inmersos en el ambiente grisáceo que me rodea y del que formo parte, no
distinguiré ya mi dimensión de “estar en el mundo” , no separaré lo real de lo
imaginario y cuanto más se confundan ambos, más tenderé hacia la enfermedad mental.
Que tal y como la definía Perls es una disfunción en grados más o menos importantes
de las facultades de relación tanto con el mundo como con uno mismo.
Las dificultades de relación con el mundo no solamente atañen a las funciones de
contacto: miedo al rechazo ó a ser engullidos, sino también a la función de retirada:
función que autoriza, una vez satisfecha la necesidad, a alejarse de su objeto, a retomar
la medida de sus ser, la consciencia de su totalidad, lo que permitirá ocupar su lugar a
un nuevo proceso de contacto.
En el caso de no tomar consciencia de su necesidad de retirada (por miedo a herir,
rechazar, ser rechazado, etc..) utilizará una parte de su energía para bloquear , su deseo
de retirada y encontrarse escindida en dos partes: la que quiere alejarse y la que se lo
prohíbe.

2. La huida de lo real
Sin ser conscientes de ello, utilizamos todos los procedimientos que nos permiten evitar
lo real, separarnos de nuestras emociones y sensaciones, huir del contacto y refugiarnos
en el pasado o en el futuro.
La pérdida del contacto con el entorno se muestra en la dificultad de experimentar
la realidad del aquí y ahora. Un ejercicio familiar a la Gestalt consiste en describir
aquello de lo que se es consciente en el momento presente.
Otro procedimiento de perder el contacto es el apego a los propios estereotipos,
tanto en lo que se refiere a los objetos (una mesa, por ejemplo, tiene múltiples usos)
como en lo referido a las personas o a los múltiples aspectos de nosotros mismos que
nos impiden dar una respuesta creativa a los problemas.
La desmovilización sensorial, es otra forma de perder el contacto con el entorno a
través de nuestros sentidos para acabar viviendo en un mundo gris.
La negativa a focalizar la atención es considerada en nuestra sociedad como algo
que uno se obliga a hacer. Es el reino terrible del “hay que”, que escinde la personalidad
en tres partes: la que ordena, la que obedece y se aplica, y la que se siente llamad por
una actividad más atrayente. El resultado es que la energía dividida se pierde y la
persona se ve abocada a una situación de fatiga difusa de tristeza general, que la hace
perder todo el interés por la tarea propuesta.
Este modo de hacer “programado” hace que perdamos contacto con la concentración
espontánea, aquella que nace de la excitación de satisfacer una necesidad, un interés,

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que no precisa más esfuerzo que permanecer en contacto con ese sentimiento de
excitación.
La palabra: mensaje trucado o mensaje truncado que en lugar de expresar la
realidad de lo que somos, de lo que pensamos, nos sirve a menudo de pantalla o de
barrera que levantamos contra nosotros mismos y contra los demás. Algunos artificios a
los que recurrimos para desviar la palabra de su función primitiva son el hablar del otro
en lugar de hablar de sí mismo, el utilizar el modo impersonal, la falsa implicación...
Otra forma de perder el contacto es por medio de desmentir la palabra con la
postura o con el gesto, resultando una gran confusión entre lo que oímos y lo que
vemos.
Al sofocar la palabra emocional nos privamos de esa función natural del lenguaje
que simultáneamente puede descargar las emociones y elaborar su significado,
reduciendo o perdiendo el contacto con los demás y con nosotros mismos al evitar
ofrecer esta información sobre nuestro estado emocional.
Otra forma de no contactar es preferir la jerga a la expresión simple de la
realidad, caracterizando “lo fuerte” que ha sido una experiencia terapéutica o “el
complejo de Edipo mal integrado” que se confiesa a las demás en vez de expresar que
“me siento terriblemente dependiente del amor de mi madre”.
La verborrea o el parlotear mentalmente aísla a la persona de sí mismo y de los
demás. Con ello nos proyectamos hacia el futuro sin colocarnos en él y evitamos tomar
consciencia del aquí y ahora.
Por ultimo, las defensas constituye otro medio de evitar el contacto con lo real
haciendo síntoma de un conflicto interior entre el deseo de “ir hacia” y la prohibición de
satisfacerlo. Una defensa que se expresa en la rigidez de la postura, en la frialdad de la
voz, tendrá su equivalente en una prevención a nivel de la palabra: empleo de
pronombres impersonales, referencia a lugares comunes y estará acompañado de
intelectualización poderosa, así como de una imposibilidad de experimentar e
identificar las emociones.

3. Los mecanismos neuróticos de prevención
Los mecanismos neuróticos son los procesos repetitivos que todos utilizamos para
sustraernos al dolor. Dolor que se resume la mayor parte de los casos en el hecho de ser
rechazado, no amado.
Estos procesos tienen su origen en un comportamiento infantil, justificado en su
momento, son legítimos en la edad adulta cuando se trata de una situación excepcional
en la que pueden constituir la respuesta más adecuada, pero son patológicos cuando se
utilizan de manera repetitiva. Son los siguientes:
La proyección, que constituye la defensa que con mayor frecuencia encontramos en
la práctica clínica, consiste en atribuir a los demás los pensamientos y deseos propios.
La deflexión consiste en desviar sobre otra persona u objeto los sentimientos que
no podemos expresar.
La introyección es una forma de sentir, de juzgar, de valorar, que hemos tomado
prestada de alguien (muy a menudo de nuestros padres) y que hemos integrado en
nuestro comportamiento sin asimilarlo nunca. Estos mecanismos son muy difíciles de
atacar puesto que forman parte de nuestra personalidad y las reivindicamos como
nuestras. La mayor parte de los juicios de valor son introyecciones.
La retroflexión consiste en hacerse a sí mismo lo que se desearía hacer a las otras
personas.

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La confluencia consiste en no distinguir los propios límites y los del entorno. Este
mecanismo se da con otra persona o en el seno de un grupo humano, ya sea ideológico,
político o religioso. La persona que está en confluencia patológica bloquea sus
necesidades, sus emociones y sus actividades en un paquete de confusión total hasta
que ya no es consciente de lo que quiere hacer y de la forma en que a sí mismo se
impide hacerlo.

4. Angustia y Gestalts inacabadas
La angustia es un resultado del desequilibrio entre el papel que nos gustaría
desempeñar y el que realmente desempeñamos.
El papel que nos gustaría desempeñar se ha ido construyendo poco a poco agolpe
de imposiciones de los padres, de situaciones imaginarias destinadas a paliar las
insuficiencias de la dura realidad de la vida y en las que siempre somos los héroes o
heroínas triunfantes.
El hecho es que cuando queremos enfrentarnos a una situación nueva, al habernos
construido como un héroe imaginario, nos enfrentamos con las mismas de timidez y
culpabilidad que nos enfrentábamos en nuestra niñez y con ello nuestra angustia estará
en relación directa con el grado de excitación que provoca en nosotros una situación
nueva.
Los fenómenos fisiológicos de la angustia se manifiestan en una constricción de las
vías respiratorias a consecuencia de la excitación provocada por una fuerte
preocupación o un contacto intenso que impulsa un aumento de la necesidad de
oxígeno, a lo que el organismo reacciona aumentando el ritmo cardiaco y respiratorio.
La angustia, parece ser, el síntoma íntimamente ligado a la respiración que responde
a un conflicto entre la excitación provocada por la posibilidad de una experiencia nueva
y el miedo de afrontar lo desconocido.
La desaparición de la angustia puede suceder cuando se toma conciencia de un
conflicto. El tratamiento de la angustia no puede hacerse más que de forma indirecta.
Implica que la persona tome conciencia de su estado de excitación y supere sus
resistencias al aceptarla como suya. No se debe olvidar que en la constitución de las
resistencias interviene también lo que Perls llama Gestalts inacabadas, que orientan los
comportamientos repetitivos que tienden a reproducir un mismo modo de reacción en
lugar de hacer frente a una situación nueva, a una excitación nueva, en una tentativa
desesperada por terminar de forma gratificante una Gestalt antigua. Estas Gestalts
inacabadas están presentes en la formación de las resistencias y en la estructuración de
las neurosis.
Aquí y ahora se desarrollan siempre las Gestalts inacabadas ya que todos somos
portadores inconscientes de estas Gestalts que nos dictan nuestro comportamiento en
la tentativa repetida de controlar una situación difícil.
La observación clínica pone en evidencia la influencia de una tarea no terminada en
el comportamiento y en el dominio afectivo, así por ejemplo:
- Una Gestalt inacabada produce comportamientos repetitivos que tienen como
objeto provocar su conclusión.
- Esta búsqueda de la conclusión, con frecuencia dolorosa, puede ser
momentáneamente aliviada por una actividad o comportamiento sustitutorio.
- Las Gestalts inacabadas influyen en lo que corrientemente denominamos carácter.
Así los comportamientos que permiten calificar a una persona de colérico, tíemido,
sensible,.. son tentativas desarrolladas sobre un registro único, de completar
Gestalts inacabadas.

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La función de la terapia será permitir la conclusión satisfactoria de estas Gestalts
inacabadas a fin de hacer posible que la persona “beba” libremente en el “vacío
fértil” de su entorno, tras haberse liberado de estas Gestalts inconclusas que le
impiden la emergencia de cualquier otra Gestalt.

5. La neurosis
¿Qué es una neurosis?, podríamos definirla como la dificultad de contacto consigo
mismo y con el mundo exterior,
¿Cómo se constituye la neurosis? El individuo en la consecución de su realización como
tal, recibe múltiples presiones (familia, sociedad,..) para no alcanzar su autonomía. A fin
de satisfacer las presiones que sobre él se ejercen, el individuo se forja una serie de
obligaciones, simulaciones, juegos, papeles desprovistos de autenticidad en diferentes
grados, interrumpiendo el libre flujo de su consciencia mental y corporal. Renunciando
a su propio proceso de maduración por temor a sufrir, refugiándose en actividades
fóbicas que desvían su atención en cuanto percibe algo desagradable. Convirtiéndose su
comportamiento en una defensa contra la angustia. El neurótico prefiere imaginar el
futuro porque tiene miedo de afrontarlo.
El tratamiento de la neurosis pasa por drenar el sistema de ilusiones (proyecciones,
introyecciones, confluencia,..), la zona intermedia (donde hablamos en silencio,
recordamos, hacemos proyectos y en definitiva estamos fuera de contacto con la
realidad), el yo, los complejos, y poner esta energía a disposición del sí mismo.
Los cinco estratos de la neurosis. Antes de llegar a la persona real que somos,
auténtica, viva, sensible, que no teme ampliar su campo de experiencia, es necesario
pasar por la forma de consciencia que Perls describe como los cinco estratos de la
personalidad neurótica.
1. El estrato de los clichés. En terapia Gestalt se entienden las relaciones socializadas,
superficiales y sisn significación que obstaculizan nuestra vida cotidiana.
2. El estrato de los papeles y juegos. Es aquel en el que representamos el buen
empleado, la ama de casa, el enamorado, el patrón,.. Incluye nuestros personajes
sociales y la forma en que los escenificamos.
3. El Impass o estrato neurótico. Es aquel en el estamos atrapados , bloqueados
paralizados de miedo y de confusión.
4. El estrato implosivo o estrato de la muerte. Cuando toda nuestra energía está
reunida y contenida, sintiéndonos contraídos, comprimidos, y nos retiramos a ese
centro inmóvil de nosotros mismos, percibiendo con frecuencia algo semejante a la
muerte.
5. El estrato explosivo o de vida. La energía contenida empieza a moverse. Entramos en
contacto con nuestro ser real, la parte auténtica de nosotros mismos. Perls, enumera
cuatro clases de explosiones: resentimiento, cólera, orgasmo y alegría. A estas se podrí
añadir el éxtasis.
Pocos de nosotros, acaso nadie, se mantiene permanentemente en uno solo de estos
estratos de la personalidad. Nos desplazamos de uno a otro a veces en progresión hacia
la autenticidad, a veces en regresión.

Parte II: RESTAURAR LA UNIDAD DEL SER
6. Reintegrar todas las partes de la personalidad.
La terapia Gestalt utiliza una serie de reglas y de juegos que son propuestas al
participante como experiencias cuya utilidad radica en que sirven para desarrollar su
consciencia.

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Las reglas atañen a la franja más exterior de la personalidad: la de los clichés y su
observación conduce al paciente a que tome conciencia de su autenticidad, de su
negativa a asumir la responsabilidad de sus sentimientos, de sus opiniones, de sus
necesidades e incluso de su propio cuerpo.
Los juegos sacan a la luz los procesos más complejos de prevención: proyección,
retroflexión, introyección,.. Permiten al paciente poner fin a Gestalts no terminadas y
hacer evidentes sus contradicciones, sus polaridades.
Vivir el aquí y ahora. La idea del presente, de la inmediatez del contenido y de la
estructura de la experiencia presente es el principio fundamental de la terapia Gestalt.
Lo que siento, lo que percibo se estructura con relación a lo que soy aquí y ahora, a mis
deseos, a mis necesidades.
Tomar conciencia del “cómo” más que del “porqué”. Consiste en seguir punto por
punto las manifestaciones somáticas de la experiencia psíquica mientras que ésta se
desarrolla. El paciente entrará en contacto con con los lugares del cuerpo donde están
impresos sus miedos y las imágenes y sentimientos que le están asociados. Para ello
necesita:
- Apoyarse en informaciones proporcionadas por la consciencia del cuerpo.
- Suprimir palabras parásitas que edulcoran el discurso.
- Poner en evidencia las falsas preguntas.
Asumir la responsabilidad de lo que se es. Para la Gestalt se manifiesta en la
utilización del lenguaje utilizando una serie de reglas, por ejemplo:
- Utilizar la primera persona al referirnos a partes de nuestro cuerpo.
- Sustituir los “no puedo” por “no quiero”.
- No chismorrear sobre otra persona y dirigirse directamente a él.
- Tomar conciencia de que el cuerpo y su discurso son coherentes.
Respetar el ritmo de contacto y retirada. La terapia Gestalt concede gran importancia
a la polaridad del funcionamiento vital. La inclinación natural a cortar un contacto, que
experimentará a veces el participante, no es percibido como una resistencia que deba
ser dominada, sino como un ritmo que se debe respetar.
Aceptar la frustración, no se corresponde ni con una regla ni con un juego, es una
técnica que consiste en proponer al paciente que ha traído a su consciencia una
experiencia particularmente dolorosa, y que está manifiestamente impaciente por
cortar, lo siguiente: “Trata de quedarte con ese sentimiento”. Se le preguntará entonces
cuales son sus percepciones, sus deseos, sus construcciones imaginarias, a fin de
ayudarle a separa lo que imagina de lo que percibe.
Los juegos de la terapia Gestalt. Los juegos se presentan como una especie de
comentario, lúdico o dramático, una metáfora en la que pueden expresarse los múltiples
aspectos de la personalidad. Están concebidos para sacar a la luz las resistencias y
conducir a un estado de conciencia superior. Algunos ejemplos son los siguientes:
Los diálogos. La terapia Gestalt da la palabra a las personas ausentes, a los
síntomas, a las partes ocultas de la personalidad. Frecuentemente será un cojín quien
haga de interlocutor imaginario al que se dirige el paciente. Este interpretará
alternativamente dos papeles, cambiando de lugar según sea la persona a la que
encarne. Los protagonistas más célebres de los juegos de diálogo son los que Perl
denomina: Perro de arriba (top dog) y Perro de abajo (under dog). El perro de arriba
moraliza y abunda en consejos: “debes hacer esto”, “debes ser aquello”. El pero de abajo
se resiste, se justifica y encuentra buenas razones para aplazar cualquier hecho o
decisión.

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El final de situaciones no terminadas. Perls se refiere a estas como Gestalts
incompletas que es importante llevar a su fin, pues son el origen de todo tipo de
resentimiento. Pueden ser completadas por el diálogo, por el juego imaginario, o incluso
desarrolladas realmente utilizando a los participantes o los elementos de la habitación.
El juego de la proyección. Muchas opiniones y juicios, son en realidad, expresión de
las proyecciones del paciente. La técnica es simple, se pide al paciente que exponga por
qué realiza determinada opinión o juicio. A continuación debe aceptar como suyo todos
esos argumentos.
Desvelar su secreto. Este juego tiene como objetivo explorar los sentimientos de
culpabilidad y de vergüenza, así como el apego inconsciente que a ellos se tiene.
Jugar a los contrarios. La terapia Gestalt intenta hacer percibir al paciente que
alguna de sus actitudes representan de hecho lo inverso de sus impulsos ocultos. Así se
pedirá aun tímido que haga de exhibicionista, aun charlatán que escuche atentamente,..
Al aceptar la entrada en un dominio generador de ansiedad, estará en contacto con esa
parte de sí mismo que había negado y rechazado.
Amplificar o disminuir. Cuando se le pide a un paciente que amplifique o exagere
un movimiento o una frase, conduce al desarrollo espontáneo de un sentimiento oculto
que había expresado mediante un gesto truncado o una palabra mecánica.

7. El trabajo del sueño.
La terapia Gestalt considera el sueño como una representación de nuestra existencia en
el momento en que se manifiesta. El trabajo con los sueños tendrá como objetivo
integrar las partes alineadas o dispersas de nuestro ser, para ponernos de nuevo en
contacto con su totalidad.
El planteamiento del sueño en Gestalt. Cuando una persona cuenta un sueño, con
frecuencia hace de él un relato privado de emoción y vitalidad. Es indispensable
devolver al sueño toda su realidad y llevar a la persona a revivirlo en su imaginación de
forma tan completa como sea posible. Para ello la persona relata el cuento como si fuera
el protagonista y lo hace empleando el tiempo presente en lugar del pasado.
La etapa siguiente consistirá en la escenificación del sueño por parte de la
persona que lo ha soñado. Para ello se identificará sucesivamente con cada uno de los
elementos del sueño. A menudo cuando la identificación lleva a un Impass en el que
queda bloqueado el paciente, la consigna será mantenerse en contacto con su
sentimiento de vacío, de impotencia, y observar lo que surja.
Ejemplos de sueños: Anne (Bamboleada y enraizada). Florence. (Las dificultades
de una relación). Cécile (El reconocimiento del padre).

8. La aportación de la terapia Gestalt a otras técnicas terapéuticas
La Gestalt y las otras técnicas. En Francia (¿en España?) la Gestalt está asociada con
otras técnicas, principalmente con: la bioenergética, el análisis transaccional y, en
ocasiones, con el grito primal.
¿Por qué la asociación de técnicas terapéuticas? La asociación de diferentes técnicas
responde a ampliar el campo de experiencia del paciente y ello le permite aprehenderse
a sí mismo desde un ángulo diferente. El criterio de validez para asociar múltiples
técnicas es el mismo que el de intervenir desde una específica.
Gestalt y bioenergía. Perls, como Reich y Lowen, ve en las técnicas musculares el
resultado de traumatismo del pasado; necesidades no satisfechas, contradicciones no
resueltas, etc. Estos traumatismos impiden la libre circulación de la energía e
inmovilizan un potencial energético importante. A nivel psíquico, los procesos de

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prevención y de rechazo de estos mismos traumatismos movilizan la mayor parte de la
actividad de la persona. Estos dos fenómenos están íntimamente ligados y se puede
considerar que a la liberación de una tensión corporal corresponderá un alivio psíquico,
de la misma forma que una toma de conciencia provocará una disminución de la tensión
muscular.
En bioenergía se actúa preferentemente de forma directa sobre el cuerpo con u
trabajo físico que tiene un efecto sobre la psique y en particular a nivel emociona. En
Gestalt se trabaja sobre los tres niveles a la vez: corporal, emocional e intelectual. La
conjunción de la bioenergética y la Gestalt permite al paciente rxpresarse verbal y
corporalmente, llegar de la forma más completa posible a la profundidad de los
sentimientos que expresa.
Gestalt y análisis transaccional. La mayor parte de los terapeutas Gestalt consideran
que basta con que el paciente viva planamente la experiencia para que esta se integre
por sí misma. Los analistas transaccionales puros postulan que si el paciente recibe
suficiente información sobre sí mismo, sosbre sus estados del yo, sus juegos, sus
transacciones y su escenario, se rá capaz de integrarlo y tomar nuevas decisiones
referentes a su vida. La asociación de estas dos técnicas hace coincidir el marco teórico
y la toma de conciencia de la experiencia para una mejor integración de lo vivido.
El análisis transaccional considera que los impases con que se encuentra el paciente
están ligados a órdenes o a contraordenes (imposiciones) antiguas, emanadas de su
entorno, o bien a la incompatibilidad entre los diferentes estados del yo en la
consciencia que él tiene de sí mismo. Al utilizar la Gestalt para establecer un diálogo con
la persona ficticia que está en el origen de la imposición o entre los diferentes estados
del yo del paciente, éste añadirá a un conocimiento intelectual de lo que en él ocurre, un
fuerte efecto emocional que completará su experiencia.
Gestalt y sueño despierto. El sueño despierto, tal y como lo plantea Robert Desoille,
ofrece un soporte metafórico a la imagen que el paciente tiene de sí mismo. Nadie
desciende de la misma forma que otro a la caverna, etapa clásica del viaje a que invita el
sueño despierto. Cada cual hace allí un descubrimiento diferente. Uno se encuentra allí
con lo que lleva. La toma de conciencia que provoca esta representación de sí puede ser
considerablemente mejorada por la asociación con la Gestalt.
Gestalt y psicodrama. El psicodrama permite vivir de manera intensa las reacciones
emocionales por las interacciones entre los actores del drama y el que representa el
papel principal. La libertad de cada uno para asumir su papel, la posibilidad de
proyectarse en él es un factor global de toma de conciencia..
Gestalt y psicoanálisis. A la toma de conciencia de la mente que propugna el
psicoanálisis, la Gestalt añade la del cuerpo. Lo que el cuerpo dice, lo que se calla,
pequeños gestos incontrolados, reticencias, abandonos, son otras tanats informaciones
que confirman o niegan lo que dicen las palabras.
Se puede considerar que la Gestalt procede al “desbroce” de los problemas
relacionales, establece a la vez la asunción de la responsabilidad personal y da lugar al
incremento de la energía y a una nueva relación con lo real, bases indispensables para
un cambio perdurable. Puede prepara el camino para un tratamiento analítico o estar
asociado a el., en la medida en que las vías de acceso a la toma de conciencia son para la
Gestalt muy distintas a las del psicoanálisis.
El arte en la terapia Gestalt. La razón por la que el dibujo o la pintura pueden ser
terapéuticos es que cuando son experimentados como procesos, permiten al artista
conocerse como una persona total en un lapso de tiempo relativamente corto.

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Ya se trate de dibujo, de pintura o de escultura, el proceso se desarrolla en vrias
etapas. Una primera es la toma de conciencia por parte del individuo con la realidad de
su cuerpo, en sus gestos, de sus tensiones y de sus zonas distendidas, de la forma en que
se mueve, en que se llena el espacio. Toma entonces contacto con la materia y el color
de los materiales que utilizará. A continuación, con los ojos cerrados, transcribe sobre el
papel lo que siente por medio de figuras simples, expresando lo que está ahí. En una
segunda fase, utiliza el color para animar las superficies ya delimitadas. La persona está
entonces en contacto con sus moralidades, sus zonas de sombra y de luz, cuya
representación progresa al tiempo que la realización de la obra. Finalmente, cada obra
será expuesta y su autor describirá en tanto que proyección de sí mismo.
Esta misma técnica se podrá aplicar a la música, a la escultura, al teatro o a
cualquier otra creación artística individual o colectiva.
La vídeo-Gestalt es una técnica diseñada por Barry Goodfield que en el año de la
edición del libro (1980) está bastante restringida tanto en Francia como en Estados
Unidos y que en España es casi inexistente. En líneas generales, consiste en la grabación
por cámaras de TV en circuito cerrado de las interacciones del paciente con otras
personas. Posteriormente, el paciente se observa como le ve ven los demás y compara
esta visión con la percepción que tiene de sí mismo y toma conciencia de las de la
contradicción reveladora de conflictos entre su lenguaje y los mensajes no verbales que
emite.

Parte III: CAMPO TERAPÉUTICO, CAMPO DE EXPERIENCIAS0
9. Aquí y ahora: un grupo. 0,
Una jornada en la vida de un grupo En este apartado se relata la experiencia vivida
por un grupo de personas en una jornada. Se comienza con una Ronda de nombres y a
continuación se enuncia las reglas básicas. Terminados estos prolegómenos se pasa a
definir el objetivo de lo que cada cual desea sacar del grupo en ese fin de semana, que
van reformulando los animadores para convertirlos en objetivos admisibles para el
conjunto del grupo. Después de un breve descanso se hace una ronda sobre lo que
sienten corporalmente. El trabajo comienza, enfocando la atención sobre alguna de las
sensaciones de los presentes (dolor, angustia). La jornada va transcurriendo,
encadenando las sensaciones que expresan unas y otros. En un determinado momento
la participación baja hasta que se hace un silencio que sube la tensión hasta que se
propone realizar un ejercicio por parejas, para describir al otro el momento más feliz de
su vida. El ejercicio suscita reacciones diversas entre los participantes: éxtasis en alguna
pareja, acoso en otra.. que sirven para ir desmarañando los sentimientos
contradictorios de alguna persona. Se hace una breve pausa que sirve para relajarse y
comentar. Se comienza, nuevamente, con un silencio de tres minutos para volverse a
centrar el grupo y se les pide a aquellos que no se sienten aprovechen para deshacerse
de lo que les preocupa y para anunciar que al día siguiente se tratarán los “asuntos
pendientes” que han salido en la jornada. Hay una intervención muy emotiva que sirve
para que cada persona del grupo tome contacto con el punto fundamental de su deseo
de vida o de muerte. Nada de feedback, unos se acercan a otros, a su calor. Otros se
aíslan. Es el momento del repliegue, de la reflexión, hacia dentro o hacia fuera, según el
temperamento de cada uno. Se finaliza con la pregunta ¿Qué es lo que hace que tenga
ganas de vivir, de ser, de crecer?. La respuesta viene del ejercicio respiratorio donde se
toma contacto con el suelo y con el cielo.
¿Qué son los grupos de Gestalt? Los grupos se conforman por personas de todas las
edades y condiciones, de las cuales dos terceras partes son mujeres y su procedencia

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profesional y motivación es muy variada: empujados por una lectura o consejo;
liberarse de un malestar generalizado; dar un sentido a su vida; reponerse de una larga
terapia psicoanalítica,.. Otros presentan síntomas dolorosos o molestos. Impotencia,
frigidez, timidez enfermiza, fobias, angustias, conflictos agudos con personas próximas,
miedo de la propia violencia,.. Todos estos que presentan una demanda relacionada con
un malestar difuso o síntoma constituyen la mitad del grupo. La otra mitad lo
constituyen gente joven, marginal y de izquierdas que decepcionados de la política,
habían optado por “cambiarse así mismos antes de cambiar el mundo” Se encuentran
entre los grupos a un buen número de “hijos del mayo del 68”, de parados también, a los
que sus dificultades económicas han llevado a un cuestionamiento radical.
Hay quienes viven en comunidad y esperan que la participación en un grupo mejore
sus relaciones interindividuales, evite las tensiones y defina sus limites con relación a
los otros. Algunos antiguos drogadictos o alcohólicos viene, después de su
desintoxicación, a buscar soporte afectivo. Otros, atraídos por las modas del
pensamiento oriental, combinan su búsqueda espiritual con un caminar hacia el
autoconocimiento. Están los que militan en grupos ecológica no-violenta que intentan
responder a las múltiples preguntas que se le plantean, como por ejemplo: ¿Quién soy
yo en mi militancia?. Finalmente quedan aquellas personas que cuya profesión supone
una ayuda a los demás –médicos, psicólogos, asistentes sociales, profesores, etc- que les
pone en contacto con las dificultades de relación, con la necesidad de definirse
claramente con respecto a sus pacientes o alumnos y se preguntan ¿Quién soy yo ante
este ser que sufre y hasta donde puedo ir para aliviar su sufrimiento?
De manera general se observa como el desarrollo del grupo se van modificando las
motivaciones , que partiendo de hacer desaparecer un síntoma, de resolver un
problema de relación,.. se va operando un suave desplazamiento hacia la búsqueda de
un sí auténtico, que acaba siendo el verdadero motivo de la participación regular en un
grupo.
¿Por qué la Gestalt en grupo? El proceso terapéutico en sí –individual o en grupo- es
enormemente complejo. Pone en juego no sólo la motivación de la persona, su deseo
real de cambio, su coraje para afrontar situaciones difíciles, proceso que cada escuela
psicológica ha elaborado en función de su concepción del funcionamiento del ser
humano. En lo que se refiere a la Gestalt: la finalización de Gestalts inacabadas, la
restauración del continuum de la consciencia, el respeto del ritmo contacto-retirada, la
integración de polaridades, etc, así como las influencias de diferentes condiciones que
se pueden calificar como “factores curativos”, siendo algunos más bien condiciones
favorables al cambio, y otros, mecanismos que conducen al cambio.
Estos factores curativos se encuentran en diferentes grados en una terapia individual,
pero que las condiciones de trabajo en grupo los fomentan con mayor intensidad.
- La esperanza: “Si tu cambias, también yo puedo hacerlo”.
- La universalidad: “Creía que yo era el único que tenía esos problemas”
- Una mejor información: “Si respiras más fuerte, quizás vas a temblar, es normal”.
- El altruismo: “No me daba cuenta de que verdaderamente podía dar algo a
alguien”.
- La puesta en escena de grupo familiar original: “No me daba cuenta de que te
tomaba por mi madre”
- La enseñanza interpersonal: “Me dejas indiferente, nadie me interesa”.
- La calidad de la experiencia emocional
- El grupo, microcosmos social.
- El grupo, amplificador y testigo.

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- El grupo, financieramente al alcance de todos.

10. Los grandes temas.
Ya sea en un trabajo individual o de grupo, los mismos temas se repiten con frecuencia:
la toma de conciencia de estar vivo y de forma completa en el mundo, el dolor tras la
separación de un ser querido, la dificultad para cortar el cordón umbilical con un de los
padres, incluso en la edad adulta, la amenaza que representa la creciente autonomía de
un niño, las dificultades que entraña una relación en pareja, muy a menudo ligadas a la
imagen a la imagen de los padres, el apego indefectible al sufrimiento, etc.
La aparición de cada uno de estos temas está precedido frecuentemente por una
intensa angustia y por fenómenos dolorosos a nivel corporal, como si la persona se
defendiera de tales síntomas de la toma de conciencia de estas Gestalts.
La consciencia de ser en el mundo. Se trata de la evidencia de la propia unidad, de la
propia individualidad como ser humano que algunos autores la denominan seguridad
ontológica.
El dolor por la pérdida de un ser querido. En ocasiones esta pérdida nos bloquea
entrar en contacto con la consciencia de la realidad de nuestra vida.
La dificultad para cortar el cordón umbilical. Cualquiera que sea la edad y el grado de
evolución de la persona, toda terapia pasa por una etapa de confrontación con los
padres. Reviviendo cada experiencia negativa es como se tomando forma la autonomía
real de la persona adulta. La terminación de estas Gestalts inacabadas aboca en el
perdón y en el posterior reconocimiento de lo que hay en el otro digno de ser amado.
La amenaza de los hijos que crecen. En ocasiones estas amenazas esconden Gestalts
no resueltas con los propios padres y que se proyectan en las relaciones con nuestros
hijos.
Las dificultades en una relación de pareja. Muchas de estas dificultades se ponen en
evidencia a través de pequeños gestos inconscientes. Es como sí más allá del discurso
racional, se expresara a nivel del cuerpo una verdad profunda diferente, que sale a lauz
a pesar de la censura individual.
El apego al sufrimiento. Según Gurdjieff, “lo único que un hombre está dispuesto a
abandonar son sus sufrimientos”. Este sufrimiento es aquel que nos ata después de que el
miedo y la angustia hayan anestesiado sensaciones y sentimientos quedando como
único modo de expresar la vitalidad de nuestro ser.

11. El terapeuta.
Toda terapia pone en juego de forma velada las ideas del terapeuta o de la escuela a la
que éste pertenece. Estas ideas condicionan su actitud y sus intervenciones.
La terapia Gestalt pretende desarrollar la consciencia y amplia la gama de los
comportamientos posibles del individuo. El proceso está destinado a permitirnos
examinar el contenido y las dimensiones de nuestra vida interior.
En otros términos, si llegamos a colmar nuestros vacíos, a reactivar las zonas
muertas, emocionales, físicas e intelectuales, a asumir el riesgo de responder a una
situación dada con otros comportamientos distintos a los habituales y entonces nos
convertimos en sede de un proceso creativo que es la vida misma.
El aquí y el ahora. Cada ser tiene su propia experiencia del mundo. La dimensión del
presente, del aquí y ahora, d a esa experiencia su carácter de inmediatez.
Aquí y ahora experimento mis sensaciones del calor del sol en mi espalda, el
sentimiento de excitación que me asalta cuando leo,..

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Aquí y ahora experimento el tiempo de una manera que no me es familiar. Se trata
de un tiempo continuo diferente al habitual que re orto en rodajas centradas en el
pasado y en el futuro y que se me escapa de las manos.
Aquí y ahora soy el único responsable de las experiencias que configuran mi vida.
Nadie puede hacerme sentir lo que no siento. Nadie me hace hacer lo que hago. Nadie es
responsable de mi comportamiento.
Estoy en contacto con mi risa, con mi alegría, con mis capacidad de maravillarme
ante las mil y una astucias del ingenio humano. Pero también estoy en contacto con mis
propias trampas: el miedo al fracaso que bloquea mi visión creativa de la situación y me
impide confiar en mi intuición, mi dificultad para utilizar la frustración y para dejar que
alguien chapotee en una situación difícil, mi reticencia a ejercer influencia sobre los
demás.
Deberé ser capaz de integrar dos modos de conciencia, dos modos de estar en el
mundo: ser activo, y ser pasivo y receptivo, analizar las particularidades y ver la
totalidad, estar controlando y también inmerso en el desarrollo de lo que sucede, estar
serio y utilizar mi sentido del humor, del juego, estar seguro de mí y autorizarme a
improvisar cuando lo crea oportuno.
Utilizaré los instrumentos que tengo a mano con rigor y flexibilidad, no olvidando
que el objetivo es la ampliación del campo de la consciencia y de las posibilidades de
éste.
No puedo ayudar al paciente a “hacerlo”, pero puedo proporcionarle el espacio
donde él podrá hacerlo.
La implicación personal. Yo soy yo –el terapeuta- presente al otro en mi realidad. No le
pido nada, me complazco en aprender, en observar, en comprender su experiencia
exactamente como es. Respeto lo que és. Puedo disponer de mi atención, de mi
intuición, de mi ingenio para proporcionarle situaciones nuevas que él podrá
experimentar.
El contacto con el otro me despierta el sentimiento de existir ala vez, en tanto que
entidades distintas, y difiere de una simple adición de nuestras dos personas.
Formamos una Gestalt. Yo acepto la emoción que despierta en mí el compromiso del
otro con un camino difícil. El aburrimiento me inmoviliza cuando él se enreda una y otra
vez en una vía sin salida y yo le comunico lo que sucede en mí, factor creador de
situaciones nuevas en nuestra relación, al mismo nivel que lo que pasa en él.
La observación: principal instrumento del terapeuta. La observación tiene lugar a
dos niveles: la percepción minuciosa de los detalles ( el contenido del discurso, el tono
de voz, el lugar y la amplitud de la respiración, la coloración de la piel, la vivacidad, la
profundidad o atonía de la mirada, las rupturas del dic¡scurso, la armonía de los gestos,
la presencia de los movimientos inconscientes que desmienten el significado de la
postura) engendra toda una serie de imágenes y sentimientos en el terapeuta. El
conjunto de todos ellos lleva a una formulación interior del problema presente. Por fin,
un elemento significativo del comportamiento de la persona, el resonador (una palabra,
un gesto, una actitud que habrá resonado en el terapeuta, suscitándole imágenes
particularmente fuertes), servirá para sugerir la experiencia que le será propuesta al
paciente. Siendo la finalidad de esta experiencia el favorecer n el curso de su desarrollo
una toma de conciencia nueva del problema. (Ejemplo de Elizabeth sobre “el puré”)
Es muy importante que la persona aprenda a reconocer la fluidez del proceso de
toma de conciencia y el placer de encontrar un elemento nuevo en el descubrimiento de
sí misma.

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12. Los diversos campos de aplicación de la terapia Gestalt
La Gestalt supera ampliamente el marco de la terapia individual o de grupo. A fecha de
la primera edición del libro (1980) y en el contexto francés, la terapia Gestalt se
empleaba en tres ámbitos destacados: la institución psiquiátrica, la terapia familiar y la
empresa.
La terapia Gestalt en la institución psiquiátrica. Veamos cuales son las condiciones
de la particulares de la institución, los aportes para los pacientes (percepción y
responsabilización) y las modalidades de aplicación.
Las condiciones particulares de la institución. La situación de hospitalización implica
de hecho la no-responsabilidad del sujeto. Obien ha sido puesto en manos de la
institución por voluntad de otras personas (jueces, médicos, familia,..), o bien, en el
mejor de los casos , se trata de un “enfermo voluntario”, porque el sujeto ha constatado
por sí mismo su impotencia para tomar las riendas de su vida, para asumir sus
responsabilidades, y va al hospital psiquiátrico en busca de un refugio.
Esta situación particular está en contradicción con la terapia Gestalt que lleva a la
persona a encontrar en sí mismo su propio punto de apoyo, más que esperarlo de su
entorno. Por otra parte, el funcionamiento mismo del hospital implica que el enfermo
acepte su estado de enfermedad y se deje cuidar y curar.
La práctica de la terapia Gestalt podrá levantar el temor de algunos internistas a
perder su poder y con ello poner dificultades para su implicación personal. Así mismo,
el funcionamiento de un grupo producirá reacciones de rechazo de los pacientes que
queden excluidos.
Estas y otras consideraciones pueden llevar a pensar que, efectivamente, no es
posible utilizar la Gestalt en el interior de la institución, entonces ¿Cuál puede ser el
beneficio para los pacientes?. Más allá de la relación institucionalizada con la
enfermedad que es el hecho actual del paciente, en el curso del trabajo en grupo emerge
un material significativo de su relación consigo mismo: duelos, antiguas frustraciones,
esquemas repetitivos de comportamiento, etc. La toma de conciencia de estas Gestalts
inacabadas y de la forma en que influyen sobre su concepción de sí mismo y sobre sus
relaciones con los demás y con el mundo, puede ser directamente utilizable por el
paciente, incluso en el marco rígido en que se mueve y que está en contradicción con la
búsqueda de la responsabilización individual que subyace cada intervención en terapia
Gestalt.
La práctica de percepción activa. La insistencia de la terapia Gestalt en llevar de nuevo
al paciente a lo que emerge a nivel de su cuerpo constituye un favor terapéutico
importante, máxime en los enfermos mentales que se han desconectado prácticamente
de la percepción de su cuerpo en la medida en que ésta engendra en ellos una angustia
intolerable.
La responsabilización. La participación activa en un grupo implica ya un paso activo
hacia un cambio de estado. Esta responsabilización que se pide durante el desarrollo del
grupo a nivel de palabra, de la vivencia corporal, emocional y cognoscitiva constituye
una experiencia limitada pero que podrá ser utilizada en la vida cotidiana, en las
relaciones con la familia, con los facultativos, con los otros enfermos.
Las modalidades de aplicación. La terapia Gestalt en el seno de la institución se puede
concebir como un paso, una transición, entre el estado de “persona asistida” y el de
“individuo de pleno derecho”.
Puede parecer irreal pedir a los participantes una implicación totalmente
voluntaria, en ese caso, sería necesario concebir un modo de trabajo menos frustrante,

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asociando Gestalt con otras técnicas: relajación, masaje, sueño despierto, bioenergía,
análisis transaccional, grito primal, etc. Según la configuración y necesidades del grupo.
Idealmente, se podrían concebir pequeñas unidades terapéuticas autónomas en las
cuales, al salir del hospital psiquiátrico, fuera posible trabajar en la línea de la
responsabilización personal.
La terapia familiar. Una familia es semejante a un archipiélago, compuesto de islas
diferentes cuyos contornos son permanentemente remodelados por las corrientes que
circulan entre ellas. El objetivo de la terapia familiar es levantar de alguna forma el
mapa de estas corrientes invisibles –tanto benéficas como corrosivas- a fin de permitir
que cada uno reaccione en el sentido de su propio destino. La terapia familiar Gestalt
tiene como finalidad restaurar la familia en sus funciones en tanto que principal fuente
de recursos para las necesidades personales de cada uno, tanto adultos como niños.
Las indicaciones de la terapia familiar. Es susceptible de terapia familiar toda pareja
en peligro. En la medida en que los hijos no estén directamente asociados al problema y
no presenten síntomas d desequilibrio, la terapia se limitará únicamente a la pareja. En
caso contrario, incluirá también a los hijos.
Las técnicas en la terapia familiar. La terapia familiar se basa en reglas simples que
tienen por objeto abordar los problemas de relación de una familia o una pareja desde
un ángulo distinto al que le es habitual:
- Cada persona intentará comprometerse tan realmente como le sea posible en lo
que dice.
- Se referirá a lo que personalmente siente y no a lo que juzga o condena.
- La escucha del otro estará garantizada por la repetición del contenido del
discurso “Entiendo lo que tu dices es que sufres por…”
El trabajo del terapeuta es comparable al de un perro guardián:
- Vigila para que cada uno tenga su espacio para expresarse.
- Favorece la confrontación en lo que pueda tener de positivo pero denuncia la
reaparición de antiguos esquemas de relación.
- Pone en evidencia las caídas de la atención, las miradas ausentes y todos los
medios utilizados para eviat el contacto.
- Vigila para que las reglas semánticas de la Gestalt se respeten : frases simples y
directas, empleo del “yo”…
Además utiliza sus recursos para hacer pasar del nivel de conversación a la
expresión más afinada de sus propias necesidades y de lo que esperan de los otros para
satisfacerla, y después a un compromiso personal con relación a la demanda, poniendo
en juego el contexto emocional que con ello se relaciona.
En este nivel de implicación se entablan las negociaciones entre los miembros de la
familia. Las posibilidades y deseos de cada uno han sido delimitados y expresados.
Cada uno ha definido sus límites y los de los otros y ha tomado conciencia de las
frustraciones y gratificaciones que de ellos espera.
El terapeuta deberá también facilitar la expresión de las proyecciones de cada uno y
su toma de conciencia.
La Gestalt en la empresa. Un cierto número de conceptos psicoanalíticos son
utilizados en la vida de la empresa.
La intervención en la empresa. Sus condiciones. En general, la intervención recae
sobre un grupo interdisciplinario compuesto por diferentes miembros del personal. Se
plantea la pregunta de cuál es el objetivo de la intervención. Si los síntomas de una
empresa son comparables a los de un ser humano, las “condiciones terapéuticas” son

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muy diferentes. La pregunta que se hace cualquier consejero de empresa es ¿A quien va
a beneficiar esto, a ellos o a mí? Una vez respondida se pasa a ocuparse de los síntomas.
El objetivo del terapeuta. “Mi objetivo… es ayudar al individuo a reconocer, desarrollar
y llevar a cabo la experiencia de su potencialidad y de su posibilidad de cooperar con el
mundo de su organización, sea cual sea su condición actual.
Los datos. Más allá de las características socioeconómicas que confieren su
particularidad a cada empresa, los elementos que se deben considerar son los
siguientes:
- El miedo. El miedo preside el conjunto de relaciones entre parejas tanto como el
de las relaciones jerárquicas. Bloquea la mayir parte de las innovaciones,
diluye las responsabilidades y pone freno a la creatividad individual de cada
uno.
- La omnipotencia del jefe. Su estilo de dirección, su capacidad de liderazgo, su
actitud, sus enfados, sus decepciones , sus rencores,.. y la energía a gastar para
equilibrar todo ello
- La tiranía del pinche. Considerando el término pinche como perro de abajo. Los
gemidos, las quejas, no quiere hacer nada y goza de siu impotencia, usando la
energía para combatir al “jefe”.
El diagnóstico. Si consideramos la empresa como una persona, se observa que la
formación de las Gestalts (tareas comunes, decisiones, realizaciones,..) y su
realización están bloqueadas como en una persona neurótica. El miedo mantiene a
los colaboradores en una zona intermedia , la de los juegos y las esperas.
Como en una terapia individual, el trabajo de empresa consistirá en que los
protagonistas lleguen a tomar conciencia de los medios de prevención que utiliza, a
dejarlos hundir en el Impass, allí donde sus juegos habituales ya no funcionan,
favoreciendo después la explosión que les permita activar de nuevo sus energías
bloqueadas.
La intervención de tipo Gestalt. Una gran parte del tiempo estará destinada a resolver
las tensiones generadas por la condiciones mismas de la intervención, otra parte del
tiempo se dedicará a valorar el problema preciso objeto de la intervención. Por ultimo,
el resto del tiempo se empleará en la conformación del grupo de trabajo, en permitir a
cada uno la definición de sus propios límites, la valoración de su implicación en relación
al problema planteado, así como a su deseo o no de funcionar de un modo diferente con
sus colaboradores.
La intervención en la empresa no tendrá por objeto favorecer un lenguaje más
cordial entre los protagonistas, un modo de relación más suave, ni llevarles a la
formulación de buenos propósitos. Por el contrario, favorecerá la salida a la luz de los
conflictos, la responsabilización de cada cual respecto a lo que dice, hace o siente. La
meta perseguida es permitir que cada uno encuentre sus propios límites, se defina
mejor y se establezca con los demás una relación que movilice la agresividad y el
conflicto en tanto que fuerzas que revitalizan el contacto.

Parte IV: LA TERAPIA GESTALT: UNA TERAPIA DE PLENO DERECHO
13. Fritz Perls, posible fundador de una “nueva terapia”
La biografía de Fritz Perls, su lucha, sus anhelos, su pesimismo y su inmensa vitalidad se
va describiendo siguiendo los cuatro grandes espacios geográficos donde se desarrolló
su vida.
Europa: nacimiento en el seno de una familia modesta con una madre judía ortodoxa,
infancia de un niño inteligente y rebelde, juventud como estudiante de medicina y

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soldado voluntario en la Iª Guerra Mundial, su comienzo como terapeuta psicoanalítico
y su posterior matrimonio con Laura en Alemania y su huida a Holanda ante el acceso
del nazismo.
África: Instalado en Sudáfrica, después de su salida de Holanda, adquiere popularidad
como psicoanalista regresa a Europa donde resulta rechazado por la escuela
psicoanalista clásica, para regresa a Johannesburgo y escribir su primera obra “El yo, el
hambre y la agresión”.
América: Se instala en Nueva York y comienza su exploración con Laura Perls y Paul
Goodman de un nuevo enfoque terapéutico. Descubre la dianética, se inicia en el zen y
viaja por el mundo. Abandona N. Y. y a Laura Perls para instalarse en Miami y poco
después en Florida, sigue viajando mostrando su forma de aplicar la terapia Gestalt y
comienza a experimentar las drogas. Nueva huida a California y profundiza en su
deterioro físico. Se instala en Los Angeles y renace su voluntad de instalarse como
terapeuta y su necesidad de viajara alrededor del mundo.
Esalen. A la vuelta a Los Angeles funda con un grupo de terapeutas el Instituto Esalen
en el Big Sur, donde Perls reina como maestro ofendiendo a unos y seduciendo a otros,
trabaja con Ida Rolf la quiropráctica y las tensiones musculares. Su relación con el resto
del equipo se deteriora y se instala finalmente en Cowichan fundando el Instituto de
Gestalt en Canadá. Vuelve a viajar a Europa con una salud muy deteriorada y regresa a
Estados Unidos para ser ingresado en Chicago muriendo pocos días después.
Fundamentos teóricos de la terapia Gestalt
Marie Petit, reconoce que es muy difícil determinar con precisión los fundamentos
teóricos de la terapia Gestalt. Es la teoría Gestalt, el psicoanálisis, el existencialismo, las
filosofías orientales y corrientes terapéuticas como el psicodrama de Moreno, la terapia
rogeriana, el análisis transaccional de Berne y la semántica de Korsybsky los que
proporcionaron a Perls elementos significativos para conjuntar y desembocar en una
práctica terapéutica específica.
Los diferentes elementos que configuran esta terapia y que proceden de estas
corrientes psicológicas, se podrían resumir en los siguientes:
- ¿Qué es una Gestalt? Tomado de la psicología alemana (teoría Gestalt) , designa
una entidad de percepción, un todo, algo completo.
- La Gestalt de percepción. Según la teoría Gestalt, la percepción se organiza
espontáneamente en estructuras bien definidas (Gestalts), constituidas por una
forma (el objeto percibido) y un fondo, el campo de percepción en el que está
situado el objeto (su entorno). La percepción depende de la forma en que el sujeto
organiza su campo perceptivo de acuerdo a sus necesidades.
- El todo es diferente a la suma de las partes. Los diferentes elementos que
configuran una imagen están unidos por relaciones cambiantes. La atención se irá
desplazando entre los distintos objetos en función del interés que cada uno nos
despierta en cada momento. Todo ello configura una percepción cambiante según
las partes en las que ponemos nuestra atención más que un todo global y cerrado.
- La Gestalt del comportamiento. El concepto de organización del campo de
percepción (teoría Gestalt) se ha extendido al campo mental. En el psiquismo, los
pensamientos, los sentimientos, los recuerdos, se organizan en Gestalts, con una
forma dominante que se determinará claramente sobre su fondo.
- ¿Cómo se articulan la terapia Gestalt y la teoría Gestalt? La terapia Gestalt ha
tomado dos conceptos de la teoría Gestalt: 1) Su definición de Gestalt, entidad
constituida por las relaciones dinámicas entre una forma y un fondo, que permite
a la persona organizar sus percepciones en un todo. Perls se refiere a dos niveles

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diferentes: Gestalt de la personalidad (la totalidad que se manifiesta en la
necesidad de realización y de integración de las partes), Gestalt del
comportamiento (la totalidad que emerge cuando una tarea emprendida ha sido
llevada a buen término). 2). El concepto de Gestalt no terminada que implica que
una persona noo puede estar disponible para otro tipo de experiencia hasta que
haya llevado a término las experiencias incompletas de su vida. En tanto la Gestalt
no está terminada, la persona la reproducirá compulsivamente.. La terapia Gestalt
considera que una persona sana es aquella en la que se desarrolla de forma
permanente y sin trabas un proceso de formación y posterior destrucción de
Gestalts.
- El ciclo de formación-destrucción de una Gestalt . El ciclo se puede representar
en un esquema de dos ejes: uno vertical con la energía desarrollada durante el
proceso; otro horizontal con el tiempo. A lo largo de un área sinodal se muestran
los diferentes estados de flujo del organismo: 1) vacío fértil ; 2) déficit que se
manifiesta; 3) ésta necesidad que engendra tensión; 4) Esta tensión que engendra
a su vez una excitación que moviliza las funciones sensoriales y motrices; 5)
Contacto con la persona u objeto; 6) Experimentación del placer de contacto; 7)
Resuelvo la necesidad; 8) Experimento la satisfacción de la necesidad cumplida 9)
Me separo de la persona u objeto y entro en un nuevo periodo de reposo.
El ciclo patológico es el resultado de la interferencia de las experiencias mal
asimiladas del pasado, de las Gestalts inacabadas.
- La terapia Gestalt y el psicoanálisis. El psicoanálisis freudiano proporcionó a
Perls un soporte práctico y teórico para sus reflexiones. Constituyó una constante,
una especie de patrón al que se refería, le gustara o no. Cada uno de los teóricos de
esta corriente aportó su particular visión a la terapia gestáltica.
Freud. Perls mantuvo una relación de profundo respeto hacia su figura y su pesar
por no ser reconocido. De Freud y su teoría freudiana, Perl disiente en diversos
aspectos: Tratamiento del hecho psicoanalítico como aislado del organismo en su
totalidad; teoría de la neurosis; la preeminencia del instinto sexual; el concepto de
transferencia; Rechazo de la existencia del inconsciente…
Jung. La terapia Gestalt de integrar las polaridades complementarias en cada
característica del individuo se aproxima a la visión junguiana de que el individuo
no estará completo en tanto no haya integrado los aspectos contradictorios de su
personalidad.
Adler. Perls comparte la concepción del hombre que se crea por sí mismo en la
consciencia y la aceptación de lo que es, coincidiendo con la visión de Adler,
aunque rechaza su fascinación por la construcción de su futuro. También coincide
con la atención a los pequeños hechos de la vida cotidiana.
Rank. La terapia Gestalt intenta, como en la visión de Rank, llevar a la persona a
realizarse integrando sus miedos gemelos de separación y unión. Así mismo
coincide en el énfasis que pone Rank sobre el desarrollo de la relación terapéutica
como interacción entre dos personas comprometidas en un proceso terapéutico.
Reich. Tuvo una influencia decisiva sobre Perls, al incitarle a interesarse por el
comportamiento de la persona, a observar sus características lingüísticas, sus
posturas, sus actitudes musculares y gestuales.
Sullivan. Aporta la importancia de la autoestima.
Berne. Porta la la evidencia de los juegos transaccionales en las relaciones
humanas.
Rogers. Aporta el valor esencial del feedback.

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- La Gestalt y la semántica general. La semántica de Korsybski pone de manifiesto
la ligazón entre la forma que pensamos y la forma en que nos expresamos. El
desorden imperante en la utilización del lenguaje conlleva un desorden
correspondiente de nuestro pensamiento, de nuestra reflexión y de nuestra
facultad de valoración, de la misma forma que la comunicación entre los
individuos resulta por tal causa insegura o deformada. La terapia Gestalt ha puesto
en marcha una serie de juegos semánticos que ponen en evidencia la forma en que
evitamos exponernos personalmente en lo que decimos y cuánto proyectamos en
lo que decimos.
- La Gestalt y el psicodrama. Desl psicodrama de Moreno, Perls sacó la enseñanza
de que es más fecundo participar en una experiencia que hablar de ella y tomó de
él la técnica del intercambio de papeles entre protagonista y antagonista, que
permite ver lo que puede sentir el otro así como la idea de representar, tan fiel
como sea posible, un episodio imaginario o conservado en la memoria.
- La Gestalt y las teorías filosóficas. El existencialismo aportó una serie de
conceptos básico a la terapia Gestalt “Cada uno debe asumir la responsabilidad de
su propia existencia. En un momento determinado nadie puede ser diferente de lo
que en ese momento es”. Así mismo, en la relación terapéutica aplica lo que Buber
describe como relación “yo-tú”, una relación subjetiva donde dos personas muy
distintas coexisten, en contraposición a una relación de sujeto a objeto en la que el
saber y las decisiones son unilaterales. El holismo, Perls toma este término para
elaborar un sistema filosófico en el que la evolución reposa sobre la realización de
la totalidad del ser. Maslow, Perls incorpora la concepción del hombre en
búsqueda de su realización, formulada por Maslow al distinguir dos tipos de
necesidades, las básicas y las de autorrealización. Friedlander esta filosofía
contiene dos ideas importantes, “la indiferencia creativa” y el “pensamiento
diferencial” que Perls ha incluido en su concepción de la terapia Gestalt.
- La Gestalt y el pensamiento oriental. La terapia Gestalt reconoce la unidad de la
forma y del fondo, que no tienen sentido fuera de este contexto y que se aproxima
la idea del yin y el yang: el universo es un flujo constante de movimientos que se
suceden perpetuamente: lo único constante es el cambio.


EVALUACIÓN CRÍTICA

REFLEXIONES Y ANALISIS DE LOS TEMAS PLANTEADOS
La primera parte del libro: Individuo sano, individuo enfermo, la autora trata de
responder a la pregunta planteada en el prefacio de ¿Cómo y por qué encontramos tan
poco satisfactorios el sabor de nuestra vida, nuestras relaciones con el mundo, con los
demás y con nosotros mismos?. Para ello parte de un concepto fundamental en la
terapia Gestalt que es la relación directa con lo real, cómo es y se manifiesta esta huida
de lo real, los mecanismos neuróticos que se utilizan para evitar la angustia y
construyendo una serie de Gestalts inacabadas que en definitiva configuran nuestras
neurosis.
A lo largo de este periplo, la autora va desgranando los conceptos teóricos en los
que se basa la terapia Gestalt, tales como, la necesidad fundamental de realizarse como
ser humano y como esta necesidad pasa por el contacto con los demás, con los seres y
consigo mismo; las fronteras del contacto y como éste implica una consciencia activa;

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las fronteras del yo como resultado del conjunto de las experiencias vividas por una
persona; la constancia de la imagen de sí mismo, construida a lo largo de la vida, para
asegurar la aceptación de las personas de nuestro entorno y como las dificultades de
relación con el mundo no solo atañen a la función de contacto, sino también a la función
de retirada.

En: La huida de lo real la autora expone como utilizamos todos los
procedimientos que están a nuestro alcance para evitar lo real, separarnos de nuestras
emociones y sensaciones, huir del contacto y refugiarnos en el pasado o en el futuro.
Comienza con un breve relato de cómo transcurre la primera media hora de la mañana
en la vida de un hombre para evidenciar la pérdida de contacto con el entorno a través
de la dificultad de experimentar la realidad y como se puede ejercitar el aquí y ahora a
través de diversos ejercicios; el apego a los propios estereotipos que nos priva del
contacto con los múltiples aspectos de nosotros mismos y de formular respuestas
creativas a los problemas; la desmovilización sensorial fruto de las prohibiciones
familiares en nuestra infancia; la negativa a focalizar la atención al considera la
concentración como un esfuerzo coercitivo y obligado a realizar; utilizar la palabra
como barrera que levantamos contra nosotros mismos y los demás y utilizando
determinados artificios para desviar la palabra de su función primitiva como son: hablar
del otro en lugar de hablar de si mismo, codificar los mensajes, desmentir la palabra con
la postura, sofocar la palabra emocional, preferir la jerga a la expresión simple de la
realidad, parlotear mentalmente; finalmente, la autora expone como las defensas son el
principal medio para evitar el contacto con lo real.
Los recursos utilizados y muy especialmente el relato inicial, ilustran de una
forma clara y precisa cómo es esta pérdida del contacto con la realidad, así mismo, se
presentan de forma alternativa reflexiones y ejercicios, bien para ejemplarizar la
pérdida del contacto, o bien como entrenamiento para evitarlo. A mi modo de ver, se
podrían haber integrado ambos aspectos en cada apartado y con ello tendríamos una
visión más completa y práctica de este capítulo.

Los mecanismos neuróticos de prevención, según Marie Petit, son aquellos
mecanismos que utilizamos para sustraernos al dolor. Estos mecanismos formulados
como procesos por la autora, son los ya conocidos: proyección, deflexión, introyección,
reflexión y confluencia.
Nuevamente, en la explicación de los mecanismos neuróticos, además de la
definición de cada mecanismo, Marie Petit, utiliza una experiencia que lo ilustra y con
ello se acerca a la teoría de una forma más atractiva que la simple definición.
Finalmente y para terminar esta primera parte del libro, la autora, describe la
neurosis, definiéndola a través de los diversos fenómenos observados, es decir, de las
causas de la misma, como son: la dificultad de contacto consigo mismo y con el mundo
exterior, la identificación imaginaria con un personaje ideal, la manipulación del
entorno, la angustia. A continuación describe cómo se constituye la neurosis para evitar
el temor al sufrimiento o a vivir una experiencia nueva. Finalmente, enumera y define
los cinco estratos de la neurosis: El de los clichés. El de los papeles (roles) y juegos. El
impasse o estrato neurótico. El implosivo o estrato de la muerte. El explosivo o estrato
de la vida.
En este caso, la autora, no utiliza experiencias que ilustren estos conceptos, no
obstante, su forma de explicarlos es breve, directa y clara, lo cual se agradece.

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En la segunda parte del libro: Restaurar la unidad del ser, la autora trata de
responder a la pregunta ¿Cómo podemos remediarlo? (la poca satisfacción del sabor de
nuestra vida y de nuestras relaciones con el mundo, con los demás y con nosotros
mismos) y muestra cómo a través de la terapia Gestalt la persona puede reencontrar el
contacto consigo mismo y con lo que le rodea, reintegrando todas las partes de la
personalidad, utilizando el trabajo con los sueños y describiendo cual es la aportación
de la terapia Gestalt a otras técnicas terapéuticas.
En el capítulo, reintegrar todas las partes de la personalidad, Marie Petit expone
como la terapia Gestalt utiliza una serie de reglas y juegos para desarrollar la
consciencia. Estas reglas son las siguientes: Vivir el aquí y ahora que supone estructurar
lo que sentimos y percibimos con el momento presente y el estado actual; tomar
conciencia del “cómo” más del “porqué”, siguiendo las manifestaciones somáticas de la
experiencia psíquica mientras esta se desarrolla, es decir: apoyarse en las
informaciones proporcionadas por la consciencia del cuerpo, suprimir las palabras
parásitas que edulcoran el discurso, poner en evidencias las falsas preguntas. Otra regla
sería, asumir la responsabilidad de lo que se es, es decir, utilizar el lenguaje en primera
persona, el resto de las reglas serían, respetar el ritmo del contacto y retirada, aceptar la
frustración. Para terminar, estarían los juegos que la terapia Gestalt utiliza, como son:
los diálogos –dando la palabra a las personas ausentes-, el final de las situaciones no
terminadas (Gestalts incompletas) por medio de diálogo o el juego imaginario, el juego
de la proyección, desvelar un secreto para explorar los sentimientos de culpabilidad o
vergüenza, jugar a los contrarios o amplificar o disminuir – exagerando la postura,
entonación o gesto-.
A lo largo del capítulo, la autora, describe la mayor parte de las “reglas” y
“juegos” que se utilizan en la terapia Gestalt y lo hace de forma clara y directa,
utilizando ejemplos en cada una de ellas. Se me hace muy evidente que todas estas
reglas y juegos los he experimentado de forma directa a lo largo de la formación en
Gestalt y ahora comprendo en mayor medida su utilidad.

El siguiente capítulo: el trabajo del sueño, la autora lo presenta como una técnica
que tiene por objetivo integrar las partes alienadas o dispersas de nuestro ser, para
ponerlas de nuevo en contacto con la realidad. Para ello es indispensable que la persona
reviva ese sueño de la forma más completa posible, narrándolo como si fuera la
protagonista de la historia y empleando el tiempo presente. En la etapa siguiente se
escenifica el sueño por parte de la persona que lo ha soñado, disponiendo los diversos
elementos en el espacio e identificándose con cada uno de ellos.
En este capítulo, además de una breve explicación sobre esta técnica, toma tres
experiencias de sueño para ilustrar la técnica. La simple transcripción de la experiencia
resulta suficiente, no obstante, hecho de menos alguna explicación puntual del proceso
y de alguno de sus elementos.

El último capítulo de esta segunda parte del libro trata sobre la aportación de la
terapia Gestalt a otras técnicas terapéuticas, y la autora lo dedica a precisar cómo la
asociación de otras técnicas terapéuticas permite ampliar el campo de experiencia del
paciente y a describir brevemente las asociaciones de Gestalt con diferentes técnicas,
como: la bioenergética, el análisis transaccional, el sueño despierto, el psicodrama, el
psicoanálisis , y cómo el arte experimentado como proceso permite el autoconocimiento
y la toma de conciencia y cómo la video-Gestalt, como circuito cerrado de TV, es

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utilizada en Estados Unidos y Francia para la propia observación de uno mismo en sus
interacciones, movimientos, expresiones y movimientos posturales.
Este capítulo, a mi parecer, está un poco desfasado de la realidad actual en
nuestro país. Algunas de las técnicas como el análisis transaccional o la video-Gestalt, no
me resultan familiares en nuestro país e incluso la técnica del sueño despierto me
resulta completamente desconocida. Es más que evidente que desde la primera edición
a esta segunda edición han pasado veinte años y alguna de estas técnicas pueden
resultar un tanto anacrónicas.

En la tercera parte del libro: Campo terapéutico, campo de experiencias, Marie
Petit, espera responder a las preguntas de ¿Cómo se desarrolla un grupo Gestalt?, ¿Cuál
es la influencia de los otros participantes?, ¿Quiénes son ellos? ¿Cuáles son sus
problemas, sus anhelos, los temas que con más frecuencia evocan?, ¿Dónde se sitúa la
intervención del terapeuta? ¿De qué instrumentos dispone?
En el primer capítulo: Aquí y ahora: un grupo, la autora describe una jornada de
un grupo terapéutico, qué tipo de ejercicios se realizan, cuales son las interacciones que
se producen entre los participantes y el terapeuta y cómo se producen.
El haber recogido en el libro la experiencia de un grupo terapéutico durante una
jornada, así como alguno de sus momentos más intensos, me resulta sumamente
ilustrativo e interesante.
A continuación describen la composición de los grupos de Gestalt que según su
experiencia lo configuran dos terceras partes de mujeres, el porqué de la Gestalt en
grupo y cuáles son los factores curativos, tales como: la esperanza, la universalidad, una
mejor información, el altruismo, la puesta en escena del grupo familiar, la enseñanza
interpersonal, la calidad de la experiencia emocional, el grupo: microcosmos social,
amplificador y testigo, financieramente al alcance de todos.
A lo largo del capítulo, la autora, responde a algunas de las cuestiones que se
plantea al comienzo del mismo. A destacar la composición de los grupos y cómo se
muestra la influencia mutua entre los participantes y a través de que factores
“curativos” se muestra esta influencia. Nuevamente, me resulta me resulta muy
satisfactoria la forma clara y amena con que se describe este aspecto tan singular de los
grupos terapéuticos.

En el siguiente capítulo: los grandes temas, Marie Petit, utiliza algunas
experiencias de terapia para ilustrar y comentar cuáles son los temas que se repiten con
mayor frecuencia: la toma de consciencia de ser en el mundo, el dolor por la pérdida de
un ser querido, la dificultad para cortar el cordón umbilical, la amenaza de los hijos que
crecen, las dificultades en la relación de pareja, el apego al sufrimiento.
A mi modo de ver, hecho de menos algunas reflexiones que enriquezcan cada uno
de los grandes temas que se presentan en la terapia Gestalt. La simple referencia al
momento del paciente no es suficiente.

En el capítulo: el terapeuta, la autora expone cuatro aspectos básicos sobre la
actuación del terapeuta: cómo su propio ideario o adscripción ideológica a una
determinada escuela psicológica, condicionan su actitud y sus intervenciones; cómo la
dimensión del presente, del aquí y ahora, da a la experiencia terapéutica su carácter de
inmediatez; cómo su implicación personal está presente en su propia realidad, sin
pedirle nada al paciente, simplemente observarle, comprender su experiencia tal y
como es, respetarle y disponer de su atención, intuición e ingenio para proponerle

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situaciones nuevas en las cuales puede experimentar y finalmente, cuáles son los
instrumentos del terapeuta, ya enunciados anteriormente (observación, atención,..).
En este capítulo hecho de menos una reflexión y trabajo más profundo con
respecto al terapeuta y la falta de identificación de otros instrumentos que utiliza el
terapeuta, además de la observación.

En el ultimo capítulo de esta parte: los diversos campos de aplicación de la terapia
Gestalt, la autora describe algunos de los ámbitos donde se aplica la Gestalt, más allá de
la terapia individual o de grupo, como son: la institución psiquiátrica, la terapia familiar,
y la empresa. Cada uno de estos ámbitos con sus condiciones y particularidades.
Este capítulo, a mi modo de ver, adolece de una cierta actualización a la actual
realidad española.

La cuarta y ultima parte del libro: la terapia Gestalt: una terapia de pleno derecho
Marie Petit, realiza una breve descripción biográfica de F. Perls, su lucha, sus anhelos, su
pesimismo y su inmensa vitalidad, así como un análisis de los fundamentos teóricos de la
terapia Gestalt, es decir; la terapia y la teoría Gestalt (que son y como se articulan, la
influencia del psicoanálisis (Freud, Jung, Adler, Rank y Reich), de la semántica general
(Korsybski), de las teorías filosóficas (existencialismo, holismo, Maslow, Friendlander)
y el pensamiento oriental.
Es de destacar el interesante resumen que hace la autora sobre la vida de F Perls
y sobre los principios terapéuticos de la Gestalt, hasta el momento no he encontrado en
mis lecturas una síntesis tan breve, clara y directa como la recogida en este libro.


VALORACIÓN CRÍTICA
El libro “La terapia Gestalt” me ha resultado sumamente interesante por ello he
realizado un concienzudo y extenso trabajo (tal vez en demasía) de resumen y síntesis
con objeto de que pudiera servirme como manual de referencia, ya que expone con
sencillez y claridad muchos aspectos de la terapia gestáltica con abundantes ejemplos
de experiencias terapéuticas. Esta lectura me ha aportado una serie de aspectos
positivos como son:
− Una comprensión más completa y global de los fundamentos teóricos de la terapia
Gestalt.
− Una visión directa y de primera mano de la Terapia Gestalt y de la casi totalidad de
los elementos que la configuran, desde la perspectiva de una de las representantes
más destacada de la psicoterapia gestáltica francesa.
− Una selección de ejemplos del trabajo terapéutico, grupal e individual, sobre
diversos temas y experiencias que permiten apreciar la particular forma de trabajar
de la autora y que no se diferencia en gran medida de las conocidas por mí.
− La posibilidad de estructurar sesiones y esquemas de trabajo que Marie Petit aplica
en sus terapias gestálticas individuales y grupales

Por el contrario, he echado de menos algunos aspectos cómo:
− Una edición revisada y actualizada del libro ya que la segunda edición publicada
en abril del 2009, es una reedición de la primera edición francesa del año 1984 y
que se nota un tanto desactualizada.

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− Un prólogo o presentación de algún/a terapeuta Gestalt español que
contextualizara y estableciera semejanzas y diferencias con respecto a la práctica
y al campo terapéutico gestáltico en España.
− Eso mismo ocurre con la aportación de la terapia gestáltica a otras técnicas
terapéuticas en España.
− Algunas reflexiones sobre las experiencias terapéuticas reseñadas que me
permitieran comprender mejor el trabajo terapéutico puesto como ejemplo.
− La posibilidad de extenderse en alguna de las técnicas y juegos terapéuticos
expuestos en el libro y sobretodo en el capítulo denominado “los instrumentos del
terapeuta” que solamente recoge la observación y de una forma muy somera.




























JMM julio 2016

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