2023
Sílvica del árbol de Guayaba
(Psidium guajava)
Ing. Adriano Ortega Sánchez y
Dr. Diodoro Granados Sánchez
mezcala01@[Link]
21-2-2023
SÍLVICA DEL ÁRBOL DE GUAYABA (PSIDIUM GUAJAVA)
ING. ADRIANO ORTEGA SÁNCHEZ Y DR. DIODORO
SÍLVICA DEL ÁRBOL DE GUAYABA (PSIDIUM GUAJAVA)
GRANADOS SÁNCHEZ
SÍLVICA DEL ÁRBOL DE GUAYABA (PSIDIUM GUAJAVA)
Presentación.
En 2004 conocí por primera ocasión el extinto pueblo de La Ocotera, municipio de
Chinicuila, primero y después de Coahuayana (1934), Michoacán; y ahí conocí
muchos árboles de guayaba justo donde estaba el pueblo en un área de bosque
de pino – encino. Al árbol individualmente lo conocía en selvas tropicales de
Veracruz, de Tabasco, Chiapas Campeche, Yucatán y Quintana Roo; cuando
estudie ingeniería forestal con orientación en silvicultura en la División de Ciencias
Forestales de la Universidad Autónoma Chapingo, Chapingo, México. Durante la
formación descubrí el desconocimiento que sobre este árbol como forestal, no
como frutícola y sobre muchos otros árboles tropicales y subtropicales que existen
en el país. Descubrí que muchos eran considerados árboles frutales de la selva,
que casi o nada se cultivaban, que eran poco productivo agrícolamente y que, en
muchos ejidos, comunidades indígenas y pequeñas propiedades, el árbol crecía
disperso; que era usado ocasionalmente maderable y no maderablemente
(tradicional, medicinal, ornamental y frutícolamente).
No se conocía la importancia que tenía para México. De los árboles tropicales y
subtropicales conocí que solo se sabía la silvica de pocas especies y de ellas se
tenía poca información. Hoy después de treinta y cuatro años, se conoce algo más
(de más de 200 especies), pero poco se ha valorado. Hoy sé que estos árboles
son importantes para los ecosistemas incluidos los hombres.
Es una especie apreciada por frutícola, poco por maderable, pero muy útil al
campesino; la usa para hacer muebles rústicos, para estacas, postes, cercos
vivos, madera de todo tipo (redonda sin labrar, labrada o aserrada), para diversos
usos industriales de aserrío (camas, trinchadores, buro, roperos, closets, cocinas
integrales, puertas, ventanas, salas, etc.), es refugio y alimento de fauna silvestre.
Es una especie de mediano crecimiento, capas de regenerarse desde el tocón,
pero difícil de regenerar en vivero; de uso medicinal, de uso ornamental, de uso
para sombra y que no ha sido visto como tal.
En la primera parte del trabajo se describen las generalidades del guayabo: la
taxonomía, la descripción botánica y la distribución geográfica. En la segunda
parte se trata de los aspectos ecológicos: la asociación natural, el clima y las
condiciones del suelo y fisiografía. La tercera parte describe y analiza la
silvicultura de plantaciones del mamey como frutal para después aprovecharse
maderablemente. Se trata de la fenología, de técnicas de vivero, de manejo, de
procedencias, de métodos de plantación, de crecimiento y de rendimiento.
ING. ADRIANO ORTEGA SÁNCHEZ Y DR. DIODORO
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Agradecimiento
Quiero expresar un gran agradecimiento a los Doctores en Ciencias Miguel Ángel
Mussalen Santiago (q.e.d.) y Diodoro Granados Sánchez, que me impulsaron a
iniciar a concentrar todos los conocimientos que sobre las especies forestales
existe. Pues ellos me decían que existe mucha información, pero esta no se ha
reunido, por lo que muchas labores de investigación se repiten y hacen que los
recursos económicos en muchos de nuestros países pobres se agoten y tengan
poca utilidad. O bien que a veces se investigue algo que ya se sabía
desperdiciando tiempo, recursos humanos y recursos financieros.
A los profesores David Cibrián Tovar (Plagas y Enfermedades), Luis Pimentel
Bribiesca (Viveros e Hidrología), Enrique Guizar Nolasco (Botánica Forestal),
Emma Estrada Martínez (Botánica General), José Tulio Méndez Montiel (Plagas y
Enfermedades Forestales), José Rico Cerda (Fauna silvestre), Beatriz Cecilia
Aguilar Valdez (Manejo de Fauna Silvestre), Alejandro Sánchez Vélez (Hidrología
y Manejo de Cuencas) Baldemar Arteaga Martínez (Suelos forestales) y muchos
otros que contribuyeron en mi formación.
A los campesinos como Rosa Martínez Gómez, Isabel Gómez, Isidro López
Cacho, Jorge Verdúzco Verdúzco, J. Jesús Cervantes, José Cázarez Gutiérrez,
Alberto Mendoza Mendoza, David Verduzco, J. Jesús España, J. Guadalupe
Valdovinos, J. Jesús Negrete González, Gregorio González Mendoza, Miguel
Dueñas , María Valencia, J. Guadalupe Magaña, Aurelia Sánchez Sánchez,
Marina, María Acevedo, Patricia, Eleno Mendoza, Juana Osorio Reyes, que de
una u otra manera dieron información sobre él y otras especies de flora y fauna.
A mis hijos (Marino Eleazar, José Abimael, Fátima Adriana, Catalina y Adriano),
todos Ortega Cázarez y esposa Catalina Cázarez Sánchez por el tiempo que
dedique a adquirir todos estos conocimientos y que no se los dedique a ellos.
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Índice de contenido.
Pag.
Presentación.
Agradecimiento.
Índice General.
Índice de cuadros.
Índice de figuras.
Resumen.
Abstract.
Introducción.
01 Características botánicas.
1.1. Nombre común.
1.2. Taxonomía.
1.3. Sinónimo taxonómico.
1.3.1. Convergencia evolutiva.
1.4. Descripción botánica.
1.4.1. Forma.
1.4.2. Corteza.
1.4.3. Hojas.
1.4.4. Follaje.
1.4.5. Flores.
1.4.6. Floración.
1.4.7. Frutos.
1.4.8. Raíces.
1.4.9. Ramas.
1.4.10. Semillas.
a) Dispersión.
b) Calidad de las semillas.
c) Colectas de semillas.
d) Manejo de frutos, estacas y semillas.
e) Almacenamiento.
f) Árboles semilleros.
g) Germinación.
g). 1. Tipo de germinación
g). 2. Tiempo de germinación.
g). 3. Tratamientos pregerminativos.
02 Ecología de la especie.
2.1. Origen y distribución actual de la especie.
2.2 Ecología de la especie.
2.2.1. Clima.
2.2.2. Altitud, latitud y topografía.
2.2.3. Suelos.
2.2.4. Radiación solar.
2.2.5. Vegetación asociada.
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2.3. Adaptaciones ecológicas de la especie.
2.4. Servicios ambientales que ofrece.
03 Propagación.
3.1. Regeneración natural.
3.2. Regeneración artificial.
3.2.1. Producción de planta asexualmente por
estaca e/o in vitro.
a) Estacas.
b) Pseudoestacas.
3.2.2. Producción de planta sexualmente por
semillas.
[Link]. Producción de planta a raíz desnuda.
[Link]. Producción de planta en envase
04 Producción de plantas en vivero.
4.1. Recolección de semillas.
4.2. Beneficios a realizar a las semillas.
4.3. Procesamiento de las vainas y de las semillas.
4.4. Técnicas de producción de plantas en vivero.
4.5. Manejo de plantas en vivero.
a) Riego.
b) Fertilización.
c) Deshierbes.
d) Acondicionamiento de la planta previo al
transplante definitivo.
05 Establecimiento de plantaciones.
5.1. Preparación de terreno a plantar.
5.1.1. El desmonte del terreno.
5.2. Transporte de planta.
5.3 Época de plantación.
5.4. Método de plantación.
5.5. Densidad de plantación
5.6. Apertura de cepa.
5.7. Reposición de planta que falla y cercado del terreno.
06 Manejo de la plantación.
6.1. Tratamientos silvícolas.
6.1.1. Poda.
6.1.2. Aclareos.
6.1.3. Manejo de rebrotes.
6.2. Plagas y enfermedades.
a) Plagas.
b) Enfermedades.
6.3. Crecimiento.
6.4. Predicción del volumen.
07 Plantaciones en sistemas silvoagropecuarios.
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7.1. Cercas vivas.
7.2. Cortinas rompevientos.
7.3. Sombra y refugio.
08 Silvicultura.
8.1. Bosques naturales.
8.2. Tolerancia a factores ambientales.
8.3. Floración y fructificación
8.4. Producción y dispersión de semillas.
8.5. Densidad.
8.6. Principales agentes dañinos.
8.7. Plagas.
8.8. Enfermedades.
8.9. Sistemas y practicas silvícolas.
8.10. Crecimiento y rendimiento volumétrico.
8.11. Edad de rotación y fijación de edad de turno.
8.12. Regeneración natural.
09 Características de la madera.
9.1. Descripción macroscópica.
9.2. Descripción microscópica.
10 Usos de la rosamorada.
10.1. Usos de la madera.
10.2. Otros usos de otras partes de la planta
10 Bibliografía.
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Índice de Figuras.
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Índice de Cuadros.
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Resumen.
Abstract.
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Introducción. La guayaba (Psidium guajava L.), pertenece a la familia de las
Myrtaceas. Es una planta originaria de América Tropical, entre México y Brasil, de
regiones donde el clima es cálido - frio todo el año. En México los indígenas la
llamaban Xalxócotl, que quiere decir “Fruta arenosa”. En Perú, en idioma quechua,
le decían Shuinto. Sin embargo, el nombre de guayaba como se le conoce hoy, lo
tomaron los españoles del taíno, una lengua que hablaban los habitantes de
algunas islas del Caribe (LAEPT, 2007).
En Nicaragua la variedad taiwanesa fue introducida en 2007 por técnicos de la
misión técnica China de Taiwán; a través de injertos a plantas de guayaba criolla
con estacas de guayaba originaria de Asia; produciendo una variedad mejorada y
de alto rendimiento, por su tamaño, peso y sabor (Sánchez, 2008).
Por su valor nutritivo la guayaba es una excelente fuente de vitamina C, ya que
contiene de 200 a 400 mg por cada 100g de fruto fresco, además contiene
vitaminas B1 y B2, así como importantes minerales como: Ca, Mg, K, Fe y P
(Nieto Ángel, 2007).
La guayaba se beneficia de la aplicación de fertilizantes orgánicos e inorgánicos.
En el caso de la guayaba la fertilización orgánica opera en el suelo, mejorando la
estructura, haciéndolo más permeable al agua y al aire, aumentando la retención
de agua y la capacidad de almacenar y liberar los nutrientes requeridos por las
plantas en forma sana y equilibrada (FDA, 1992).
Por su gran tamaño y suavidad que son parte de los atributos de la guayaba
taiwanesa, es que hoy en día ocupan un peldaño en el mercado nacional
nicaragüense; a ello se le suma, según los especialistas, las múltiples bondades
nutritivas y curativas que se presenta en el fruto, cuyo cultivo está siendo
estimulado en las regiones norte, pacífico y occidente del país. La fruta se vende
en los principales mercados populares de Managua, en las bahías de buses, en
tiendas de productos naturales e igualmente en supermercados (Álvarez, 2007).
En la actualidad no se cuenta con muchas investigaciones exhaustivas sobre
rendimientos, microbiología del suelo y rentabilidad económica de la guayaba en
la variedad taiwanesa, utilizando como fuente de fertilización humus de lombriz.
No se conoce el efecto que ejerce la fertilización orgánica y su relación integral
con el cultivo, el suelo y el ambiente. (Mendoza & Moreno, 2014).
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01. Características botánicas.
1.1. Nombre común. en México es conocido como Guayabo; Guayaba
perulera (Rep. Mex.); Al-pil-cal (l. chontal, Oaxaca); A´sihuit´t (l. totonaca, Puebla);
Bjui, Bui, Pehui, Yaga-huií (l. zapoteca, Oaxaca); Ca´aru (l. cora, Nayarit); Chak-
pichi, Pichi (l. maya, Yucatán); Enandi (l. tarasca, Michoacán); Guayaba dulce
(Tehuantepec, Oaxaca); Guayaba manzana (Tabasco); Guayabo de venado
(Colima); Jalocote, Xalácotl, Chalxócotl (l. náhuatl); Mo´eyi, Mo´i (l. cuicatleca,
Totolapan, Guerrero); Xoxococuabitl (dial. mexicano de Tetelcingo, Morelos); Ñi-
joh (l. chinateca, Chiltepec, Oaxaca); Pata (l. tzotzil); Pojosh (l. popoluca, Sayula,
Veracruz); Pocs-cuy, Sumbadán (l. soque, Chiapas); Posh-keip, Pox, Poxr (l. mixe,
Oaxaca); Vayevavaxi-te (l. huichol, Jalisco); Bec (l. huasteca, sureste de San Luis
Potosí).; Guáibasim (dialecto mayo, Sonora; CONAFOR, 2001).
Los franceses lo llaman goyave o goyavier; los holandeses, guyaba, goeajaaba,
los surinameses, guave o goejaba, en portugués, goiaba o goaibeira. Los
hawaianos la llaman guayabo o kuawa. En Guam es abas. En Malasia, es
generalmente conocida como la guava o Jambu Batu, pero también por
numerosos nombres dialectales como lo hacen en la India; en la zona tropical de
África y Filipinas, bayabas, se aplica a menudo. Varios nombres tribales como
Pichi, posh, enandi, etc. se emplean entre las diferentes etnias de México y
América Central y del Sur (Morton, 1987; CONAFOR, 2001; García et al., 2016).
Es común en todas las zonas cálidas de América tropical y en las Antillas (desde
1526), las Bahamas, las Bermudas y el sur de la Florida donde fue introducido en
1847 y común en más de la mitad del Estado desde 1886. Los primeros
colonizadores españoles y portugueses se apresuraron a llevarlo desde América a
las Indias Orientales y Guam. Pronto fue adoptado como un cultivo en Asia y en
partes del África cálida. Los egipcios la han cultivado por mucho tiempo y puede
que haya viajado desde Egipto a Palestina. Vista en Argelia y en la costa
mediterránea de Francia. Al parecer, no llega a Hawái hasta comienzos de los
años 1800. Ahora se produce en todas las islas del Océano Pacífico. En general,
se trata de árboles frutales plantados en pequeños huertos o en las casas, a
excepción de la India, donde es uno de los principales recursos comerciales.
1.2. Taxonomía. El nombre genérico de Psidium proviene del griego psidion
que significa granada, por la aparente semejanza de los frutos. El nombre
específico de guajava es una palabra indígena que se origina de la voz haitiana
gyayaba, la cual fue tomada por los españoles y luego, con algunas
modificaciones, pasó a otros idiomas (Gómez, 2009; García et al., 2016).
1.3. Sinónimo taxonómico. Se han encontrado los siguientes sinónimos
botánicos: Guaiava pyriformis Gaertn.; Guajava pyrifera (L.) Kuntze.; Myrtus
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guajava (L.) Kuntze; Myrtus guajava var. pyrifera (L.) Kuntze; Psidium guajava var.
cujavillum (Burman) Krug & Urban ex Urban; Psidium guajava var. pyrifera (L.)
Kuntze; Psidium guava Griseb.; Psidium guayava Raddi; Psidium igatemyensis
Barb. Rodr.; Psidium pomiferum L.; Psidium pumilum var. guadalupense DC.;
Psidium pumilum Vahl.; Psidium pyriferum L.; Psidium sapidissimum Jacq.
(CONAFOR, 2001).
1.3.1. Convergencia evolutiva.
Figura 1. Árbol, tronco, flor y fruto de guayaba (Psidium guajava L.), de
derecha a izquierda y de arriba abajo.
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1.4. Descripción botánica.
1.4.1. Forma. La guayaba es un árbol o arbusto de rápido crecimiento
perennifolio, pseudoperennifolio, pseodocaducifolio o caducifolio, de 3 a 10 m
(hasta 20 m) de altura con un diámetro normal de hasta 60 cm. Con tronco
generalmente torcido y muy ramificado (CONAFOR, 2001; García et al., 2016).
En el guayabo el tallo es torcido, corto, y ramifica cerca del suelo (García et al.,
2016). Frecuentemente produce una gran cantidad de “hijuelos” en la base del
tronco (Gonzales et al., 2002; García et al., 2016).
1.4.2. Corteza. Externa escamosa en piezas lisas, delgadas e
irregulares, pardo rojizo, las escamas grisáceas, en troncos y en ramas existen
felógenos de distintos colores (verde, café, entre otros) que forman capas de
corcho la cual se desprenden en delgadas escamas. Interna fibrosa, ligeramente
amarga, de color crema rosado o pardo rosado, cambiando a pardo oscuro.
Grosor total: 5 a 8 mm (CONAFOR, 2001; García et al., 2016).
1.4.3. Hojas. Es un árbol de copa irregular (ovaladas, elípticas u
oblongas), con hojas decusadas simples y opuestas de color verde agua algo
irregulares en el borde, de peciolo corto; láminas de 3 a 13.5 cm de largo por 1.5 a
6 cm de ancho, margen entero; verde brillantes a verde parduscas; abundantes
puntos glandulosos transparentes en la lámina; hojas fragantes cuando se estrujan
(CONAFOR, 2001; García et al., 2016).
Machacadas son aromáticas (Morton, 1987), con 10 a 25 pares de nervaduras
laterales que son hundidas por arriba y prominentes por abajo, de color amarillo
verdoso y que se arquean hacia el margen (Gonzales et al., 2002). Presentan
pubescencia en el envés, más cuando son jóvenes (García et al., 2016).
A B
Figura 2. Hoja de guayaba (Psidium guajava L.) A) Haz de la hoja; B) Envés
de la hoja (Foto: J. A. García, 2016; García et al., 2016).
En la guayaba las yemas vegetativas se forman en las axilas de las hojas, así
como en las partes terminales de una rama (García et al., 2016).
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1.4.4. Follaje. Este va desde perennifolia, pasando por semiperennifolio,
semicaducifolio y caducifolio. Es una especie que tiene una descomposición foliar
lenta (CONAFOR, 2001).
1.4.5. Flores. Plantas hermafroditas con flores solitarias o en cimas
cortas de dos a tres flores en brotes jóvenes, hasta de 8 cm, axilares, pediceladas;
flores rara vez terminales, dulcemente perfumadas, actinomórficas; sépalos 4 a 5,
verdes en el exterior y blancos en el interior; pétalos 4 a 5, blancos (CONAFOR,
2001; García et al., 2016).
El pedículo es redondeado, de 2 a 4 cm de largo y de color verde amarillento. El
tubo del cáliz es turbado y algunas veces ovoide, no se produce más allá del
ovario y de 0.6 a 0.7 cm de largo. Los cuatro o cinco pétalos son obovados,
blancos, cubiertos de pubescencia densamente apretada en ambas superficies o
lisos por dentro y de 1.5 a 2 cm de largo. Los estambres son numerosos y están
insertados en hileras alrededor del disco. Las anteras son ovoides – oblongo o
elipsoidales y de color amarillo claro. El estilo es filiorme, liso, de color verde
amarillento (González et al., 2002; García et al., 2016).
Con el número cromosómico de 2n = 22; que tiene algunos cultivares naturales y
artificiales 2n = 3x = 33 y aneuploídes. Los triploides producen fruto sin semilla
(CONAFOR, 2001).
Las yemas florales se forman el mismo año y generalmente se encuentra en las
axilas de las hojas del tercero, y/o cuarto nulo de los brotes reproductivos. Al
mismo tiempo, que se da el crecimiento del nuevo brote, las yemas florales se
desarrollan para dar lugar a inflorescencias que presentan de una a tres flores.
Debido a este hábito, el guayabo puede florecer en cualquier época y puede
producir más de una cosecha por año. Este fenómeno provee al productor la
posibilidad de programar cosechas escalonadas aun dentro un mismo sistema de
producción (Ruíz y Medina, 1993; García et al., 2016).
1.4.6. Floración. Esta ocurre de marzo a septiembre. En ella la
polinización es Entomófila (abejas; CONAFOR, 2001).
La floración de guayaba se origina de yemas axilares de los nuevos brotes que
emergen de brotes maduros, de seis o más meses de edad; las yemas florales
aparecen en el segundo y tercero nudos basales de los nuevos brotes, y en brotes
maduros las flores aparecen en los últimos nudos, cuando el crecimiento ha
disminuido (Mata y Rodríguez, 1990; Damián, 2004; García et al., 2016).
La fenología está sujeta a las condiciones ambientales y a la variedad de la
especie en cuestión, y es de suma importancia para el productor conocerla.
En clima tropical y sin límites de riego, el guayabo florece desde la primavera
hasta el otoño; en invierno la planta entra en letargo por bajas temperaturas o falta
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de humedad, pero también acumula las reservas necesarias para una nueva
brotación y floración de primavera (Chadha y Pandey, 1986; Damián et al., 2014;
García et al., 2016). En tales condiciones se podrían tener dos o más cosechas al
año (García et al., 2016).
Se sabe que el guayabo presenta dos diferentes patrones de fenología, ligados al
manejo de cultivos. En el primero, de octubre a diciembre, la planta se somete a
estrés hídrico, se poda y se fertiliza, y de diciembre a septiembre se riega para
que la brotación vegetativa ocurra de diciembre a febrero, la floración de febrero a
abril, el crecimiento del fruto de abril a julio, con poda de mayo a julio, fertilización
de junio a julio, y riego de agosto a septiembre, crecimiento del fruto de agosto a
marzo y maduración del fruto de enero a abril (García et al., 2016).
En un estudio realizado en Iguala, Guerrero por Damián et al. (2014), se reporta
que el árbol de guayabo mostró capacidad de producir botones y flores durante
casi todo el año, excepto en abril y mayo. La mayor formación de órganos florales
ocurrió en el invierno mencionando que coincidió con otros investigadores
(Rathore, 1976; Chadha y Pnadey, 1986), que también han reportado una
floración abundante después de un periodo de sequía; también se menciona que
en febrero y marzo la mayoría de los frutos son inmaduros, llegando a la madures
de cosecha en los meses de mayo a junio (García et al., 2016).
1.4.7. Frutos. Bayas hasta de 8 cm de diámetro, globosas a ovoides o
piriformes (Gonzales et al., 2002)., con el cáliz persistente en el ápice, carnosas;
tienen un color verde cuando están inmaduros y se tornan de color amarillo
cuando maduran, algunas variedades mantienen la pulpa blanca con cambio de
tonalidad, de color crema amarillento, crema o blanca a rosado por dentro, de olor
fragante y sabor agridulce; con una pulpa que alcanza un espesor de 150 a 200
semillas con proporción al respecto al peso del fruto de 2 a 4 %, con abundantes
semillas de 3 a 5 mm rodeadas de una pulpa amarillenta de sabor muy agradable
y comestible, con un 10 a 12 °Brix, con una acides total de 0.2 a 0.3% (muy dulce).
Figura 3. Fruto de guayaba (Psidium guajava L.).
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Cáscara exterior fina de color amarillo; fruto conteniendo numerosas semillas
(CONAFOR, 2001; García et al., 2016). Con un contenido de vitamina C de 250 a
400 mg/100 p de pulpa y un rendimiento aceptable después del sexto año de más
de 30 ton/Ha (González et al., 2000). El fruto madura de 90 a 150 días después de
la floración (CONAFOR, 2001).
1.4.8. Raíces. La planta tiene un sistema radical pivotante superficial
(García et al., 2016). Presenta una raíz que en un transcurso de uno a dos años
profundiza hasta 0.5 m nada más, alcanzado a menudo 1.5 a 2 m de radio en el
área de sombra del árbol. Las guayabas desarrollan una raíz pivotante superficial,
fuerte y carnosa. Unas raíces laterales grandes que se desarrollan de manera
gradual, al grado que las primaveras tienen unos contrafuertes pequeños, y se
puede desarrollar un acanalamiento en los árboles de mayor tamaño.
Las raíces de los guayabos pueden producir chupones de la raíz si las heladas
matan los brotes a nivel del suelo (Sturrock, 1980).
La raíz es leñosa, fuerte, consistente; que poco soporta la poda con machete o
con la rastra del tractor, presentando inconvenientes al trasplantarse y podarse,
que puede arrancarse, con pequeños retrasos en el crecimiento como plántula.
1.4.9. Ramas. La guayaba tiene ramas gruesas, ascendentes y
retorcidas, que presenta el fenómeno de poda natural de sus ramas (García et al.,
2016). Las ramas de la copa son relativamente gruesas, ascendentes. Dándole
una forma redonda bastante alargadas y densas, mientras que cuando es joven se
presenta algo aparasoladas. Son árboles de ramificación verticiladas cuando son
jóvenes y desordenadas cuando adultas, gruesas. Mientras las ramillas se
presentan redondeadas. Los árboles poseen de 6 a 8 ramas en promedio.
Figura 4. De acuerdo al tipo arquitectura del paisaje la guayaba presenta una
estructura de ramificación entre el Modelo de Rauh y el Modelo de
Leeuwenberg.
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SÍLVICA DEL ÁRBOL DE GUAYABA (PSIDIUM GUAJAVA)
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Los troncos del guayabo, tienden a la torsión, notable más en el tronco principal
que en el trozo de las ramas.
1.4.10. Semillas. Las semillas son de tipo ortodoxa; numerosas,
redondas de 3 a 5 mm, rodeadas de una pulpa amarillenta a rosada de sabor muy
agradable (CONAFOR, 2001; García et al., 2016). 306 ± 93.88 semillas se
localizan por kilogramo de fruto maduro (212 a 400 semillas; Silva-Vega et al.,
2017). Y un árbol produce 63 Kg de fruta de guayaba (100 a 450 frutos/árbol).
Figura 5. Semillas de guayaba (Psidium guajava L.).
Las semillas de guayaba (P. guajava), presentan una testa ligeramente lisa de
color crema y formas obovada, dentada, clavada, oblonga, ovoide y reniforme
(Sánchez-Urdaneta y Peña-Valdivia, 2011).
Las semillas de guayaba contienen un embrión de tipo periférico, radícula,
hipocótilo y hojas cotiledonales, que están completamente desarrollados al
momento de la extracción de la semilla de frutos en madurez fisiológica (Figura
2c), por lo no tienen latencia morfológica en semillas de la especie.
Figura 6. Descripción Anatómica de las semillas de guayaba (Psidium
guajava). A. Componentes internos de la semilla; B.
Componentes externos de la semilla C. Partes esenciales del
embrión (Guevara, Cardozo y Santos, 2020).
Las semillas de guayaba representan 12 % de peso de la fruta y la mayoría de las
veces se descartan; aun cuando este material vegetal tiene un alto valor
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nutricional, proteína cruda de 9.7% y una digestibilidad mayor que la de soya
(Bernardino et al., 2001).
También contienen un embrión de tipo periférico, radícula, hipocótilo y hojas
cotiledonales, las cuales están completamente desarrollados al momento de la
extracción de la semilla de frutos en madurez fisiológica, por lo que se descarta la
presencia de latencia morfológica en semillas de la especie.
Estas semillas pueden viajar por cientos de metros en el estómago de animales o
rodando por la pendiente impulsadas por la gravedad. La recolección de las frutas
puede comenzarse tan pronto como su color cambie de verde a amarillo
externamente o de blanquecino a rojizo. Las semillas son ortodoxas, redondas, de
3.0 a 5.0 mm de diámetro. La testa es de color que va de amarillo claro, pardo
amarillento, a moreno, opaco, con brillo apagado, liso y coriáceo, fibroso de 0.1 a
0.3 mm de grosor. Al interior con endospermo y contiene un embrión recto,
masivo, cordiforme, comprimido, de color crema a amarillo claro o blanco, que
ocupa toda la cavidad de la semilla provisto de dos cotiledones expandidos,
redondos, carnosos, iguales, rectos, libres entre sí, obovado. La radícula es corta,
erecta, inferior y dirigida al hilo. Posee un 85 al 90 de porcentaje de germinación.
a) Dispersión. La dispersión es Ornitoquiropterócora (dispersión
de semillas realizada por aves o murciélagos frugívoros). También, las semillas
son muy buscadas por los monos (CONAFOR, 2001).
b) Calidad de las semillas. Para lograrlo, la semilla de guayaba
debe obtenerse de los mejores frutos de árboles (García et al., 2016). De árboles
sobresalientes, vigorosos y sanos en estado sazón o maduro, de preferencia debe
provenir de un árbol que mantuvo uniforme su desarrollo y crecimiento.
Posteriormente las semillas son separadas de los frutos, lavadas y secadas
perfectamente a la sombra en un lugar ventilado; poseer una gran dureza que
hace que resista el masticado y la digestión a que se somete cuando es comida
por los organismos diseminadores: hombre, ganado, roedores y aves; deben tener
una coloración cremosa, sin manchas o daños a las mismas (Mendoza, 2004;
García et al., 2016).
c) Colectas de semillas. La recolección de los frutos se lleva a
cabo cuando los frutos están inmaduros (amarillo-verdosos) para proteger la
cosecha de los pájaros y se maduran artificialmente durante 6 días en un cuarto a
temperatura ambiente. Para realizar la cosecha se utilizan vibradores mecánicos y
redes plásticas (CONAFOR, 2001).
d) Manejo de frutos, estacas y semillas. Las semillas de los
árboles de guayaba, es pequeña, con testa dura y los frutos deben recolectarse
cuando su color cambia a verde o a amarillento maduro. Es preferible recolectar
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los frutos del árbol. Bajando con gancho del árbol con equipo de seguridad y
herramientas para cortar frutos (vara de extensión con cuchilla tipo S y sacos de
pita), se cosecha cortando ramas o el pedúnculo de los frutos, empujando o
jalando la cuchilla. Si se sacuden las ramas se facilita el desprendimiento de frutas
sazonas, ya que el pedúnculo se desprende fácilmente, para luego recogerlas en
el suelo y depositarlas en sacos de pita. Después los frutos deben transportarse a
un patio de secado y ser extendidas a madurar y secar al sol por 2-3 días, se
recomienda sometiéndolas a la acción del sol y del viento para su extracción,
inducir la maduración fisiológica de las frutas, para poder limpiar las semillas a
mano, teniendo el cuidado de no producir una ruptura de su testa. A continuación,
las semillas pueden extraerse de los frutos y secar al sol por 1-2 semanas para
reducir su contenido de humedad al 5-6%. Esta semilla se coloca al sol durante
unas 2 horas y se remueve constantemente hasta que esté bien seca.
e) Almacenamiento. Las semillas de guayaba se pueden secar y
almacenar en ambientes obscuros, fríos y secos, a bajas temperaturas en
refrigeradores (CONAFOR, 2001). Puesto que las semillas de guayaba al medio
ambiente tienen viabilidad muy corta, mientras que, en medios controlados, está
se puede mejorar, se pueden alargar.
Figura 7. Almacenamiento de semillas forestales.
Cuando se desea almacenar las semillas deberá mantenerse en cuartos fríos, en
embaces transparentes de vidrio color ámbar a una temperatura entre 4 y 7 °C en
recipientes herméticos y una humedad relativa del 65 %; la vida útil de la semilla
en estas condiciones puede durar hasta 1 año, sin disminuir sus características
cualitativas (Hartmann y Kester, 1981; Hayes, 1960; Mendoza, 2004; García et al.,
2016). Una desventaja de la propagación por semilla es que las nuevas plantas no
reproducen con exactitud las cualidades de la planta madre (García et al., 2016).
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Sabemos que ningún tratamiento es necesariamente efectivo para superar la
germinación en semillas frescas. EI almacenarlas por más de 10 días, mejora la
germinación mediante la inmersión en agua fresca durante 12 a 24 horas de las
semillas (Hernández et al. 1999).
El uso de fitorreguladores (Biozyme a la dosis de 3 cm3 /litro de agua) mejora la
germinación, pero la ganancia no es estadísticamente significativa (Mazariegos
1993; Sandy et al., 2017).
Se recomienda almacenar las semillas de guayaba en recipientes herméticos ya
sean bolsas de aluminio o polietileno, envases de vidrio secos de color oscuro o
ámbar, a temperaturas de refrigeración de 5°C con un contenido de humedad del
8 %. El porcentaje de germinación al momento de la colecta puede ser de 100 %,
pero a los tres meses esta baja a un 70 % y al segundo mes a 65 % o menos
almacena la semilla en condiciones ambientales bajo sombra.
f) Árboles semilleros. Los árboles semilleros seleccionados
deben presentar las mejores características para la producción de fruta: buen
porte, fuste recto, alta capacidad de autopoda, poco torcido, buena poda natural,
buena cicatrización, poca torsión del tronco con otras buenas características
fenotípicas, asegurando así un buen genoma a través de la semilla.
Figura 8. Árbol plus de guayabo (Psidium guajava), seleccionado entre los
primeros lugares, de donde se obtuvo material genético.
g) Germinación. Las semillas de la guayaba permanecen viables
durante varios meses. A menudo germinan los guayabos en 2 o 3 semanas, pero
pueden tomarse hasta 8, dependiendo del ambiente y de la madures fisiológica.
Una desventaja de la propagación por semilla es que las nuevas plantas no
reproducen con exactitud las cualidades de la planta madre (García et al., 2016).
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Cuadro 1. Características morfológicas y peso de las semillas de cuatro
variedades de Guayaba (Psidium guajava; Guevara, Cardozo y
Santos, 2020).
Figura 9. Formas de las semillas de las cuatro variedades de guayaba. A.
obovada, B dentada, C clavada, D oblonga E. Ovoide F. Reniforme
(Guevara, Cardozo y Santos, 2020).
g).1. Tipo de germinación. La germinación es epigea.
g).2. Tiempo de germinación. La germinación se realiza a los
8 días. En ese día aparece el hipocótilo es entre los días 9 o 10 después de
ponerlas a germinar.
Figura 10. Estado de desarrollo desde la germinación de la semilla hasta la
formación completa de la plántula de guayaba (Psidium guajava
L.). A: Germinación 8 días. B: Aparición del hipocótilo 9 – 10 días.
C: Hipócotilo cuello de cisne 13 – 14 días. D: emergencia del
hipócotilo y envolturas se minales 18 días. E: Caída de envolturas
seminales 24 días; y F: Plántulas completamente formada 30 días
o más (Meza y Bautista, 2007; García et al., 2016).
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g).3. Tratamientos pregerminativos. Estos sirven: 1. Para
acelerar la germinación, las semillas pueden escarificarse con ácido sulfúrico. 2.
Se ponen a remojar en agua por dos semanas. 3. Se ponen en agua caliente por 5
minutos. Viabilidad / Latencia / Longevidad. Las semillas permanecen viables por
muchos meses cuando son secadas y almacenadas a bajas temperaturas.
Las semillas de la guayaba permanecen viables durante varios meses. A menudo
germinan en 2 a 3 semanas, pero pueden tardar hasta 8. El tratamiento previo con
ácido sulfúrico, hervirlas durante 5 minutos o remojarlas durante 2 semanas,
acelerará la germinación (Morton, 1987).
Por su parte, Serratos (2012), en su estudio: “Efectos en la germinación de
semillas de guayaba (Psidium guajava) consumidas por monos aulladores negros
(Alouatta pigra) en Balancán, Tabasco, México”, encontró como favorable para
las semillas provenientes de heces obtener un 95.5% de semillas germinadas
después de 30 días de prueba.
Figura 11. Porcentaje final de germinación de semillas de guayaba (Psidium
guajava) del grupo control (C), de semillas provenientes de heces
(H) y de semillas expuestas al digestor artificial durante 30 min, 1
h, 3,6,12 y 24 hr, después de 60 días (Serratos, 2012).
El efecto encontrado por Serratos (2012), se logra al introducir semillas de
guayaba en estiércol de bovino o caprino, seco colado, humedecido tapado con
lona por tres días para acelerar el germinado de estas; a los tres días y después
de retirar la lona se retiran las plántulas germinadas y se trasplantan a envase
definitivo sombreado.
02. Ecología de la especie. El guayabo es una especie primaria, a veces
secundaria, de fácil adaptación y de rápido crecimiento; que se cultiva en huertos
familiares y está asociada a la selva tropical caducifolia, subcaducifolia y
perennifolia; matorral xerófilo, bosques espinosos, mesófilo de montaña, de encino
y mixto de pino (CONAFOR, 2001).
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2.1. Origen y distribución actual de la especie. Su origen es incierto, existe
controversia en cuanto al origen de esta planta (Nieto, 1996), pero se le ubica en
el trópico americano (Lozano et al., 2002), concretamente en Mesoamérica
(CONAFOR, 2001; González et al., 2002). Salinas (1998), por su parte señalan
que el origen de la guayaba (Psidium guajava L.), es difícil de determinar debido a
la gran diversidad genotípica tanto en árboles como en frutos. Gonzales et al.
(2002) señala que Fernández de Oviedo la describió en 1526 y la encontró en la
mayor parte de la América tropical y subtropical (García et al., 2016), fue
propagada por los españoles y portugueses a todos los trópicos y subtrópicos del
mundo donde se ha naturalizado con ayuda de los pájaros (García et al., 2016).
Figura 12. Distribución geográfica del cultivo de la guayaba en la república
mexicana (construcción propia).
González et al. (2002), Mata y Rodríguez (1985); Perales y Silguero (1995); Cortes
et al. (1994), coinciden en que México es uno de los centros de origen más
probables. Otros autores como Popenoe (1974); Hayes (1960) y Ruhle (1978),
afirman que puede estar su origen entre México y el Perú (García et al., 2016).
Actualmente se extiende desde México y Centroamérica, hasta Sudamérica, en
específico Brasil y Perú, en Las Antillas y el sur de Florida. Siglos atrás fue llevada
a África, Asia y la India y actualmente se le encuentra en más de 50 países con
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clima tropical. En Hawái, la guayaba crece en franjas desérticas con
precipitaciones menores a 250 mm (CONAFOR, 2001).
Figura 12. Origen y destino de la producción y comercialización de la
guayaba en la república mexicana (SAGARPA, 2015).
En México se encuentra probablemente silvestre desde el sur de Tamaulipas, este
de San Luis Potosí y el norte de Puebla hasta Veracruz y la Península de Yucatán
en la vertiente del Golfo; y de Sonora hasta Chiapas en la vertiente del Pacífico.
Altitud: 0 a 1,700 (2,300) m (CONAFOR, 2001).
Pero actualmente, en México, se distribuye natural y artificialmente en los estados
de Campeche, Colima, Chihuahua, Chiapas, Distrito Federal, Durango, Guerrero,
Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos Nayarit, Oaxaca, Puebla,
Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Yucatán y
Veracruz (CONAFOR, 2001).
Entre los países con mayor producción se destacan India, Pakistán, México,
Colombia, Egipto y Brasil (García et al., 2016).
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Figura 13. Distribución geográfica del cultivo de la guayaba (Solarte, 2014).
2.2. Ecología de la especie. Común a la orilla de los caminos y cerca de
casas dónde constituye a veces una verdadera plaga (CONAFOR, 2001).
2.2.1. Clima. En México prospera en diferentes condiciones climáticas:
habita en climas cálido, semicálido, semiseco, seco y templado (Ruiz y Medina,
1993); se adapta a regiones tropicales, subhúmedas o semiáridas (Mendoza,
Aguilar y Orta, 2004). Las plantaciones comerciales se encuentran en climas
tropicales secos, con temperaturas promedio de 18 ºC, precipitación anual de 600
mm y altitud entre 150 a 600 m. La temperatura adecuada para su desarrollo está
entre los 15 y 30 ºC, aunque puede tolerar hasta 45 ºC. Los requerimientos
pluviales se encuentran entre 1,000 y 2,000 mm. Se han encontrado plantas
donde las precipitaciones alcanzan 5,000 mm anuales (CONAFOR, 2001).
El árbol puede resistir temperaturas ocasionales cercanas a la congelación (Ochse
et al., 1976). Bajo condiciones de temporal requiere un mínimo de 600 a 1,000 mm
de precipitación (Benacchio, 1982), aunque Morton (1987) menciona que lo ideal
es de 1,000 a 2,000 mm (Mendoza, Aguilar y Orta, 2004). Es más resistente a la
sequía que la mayoría de los frutales tropicales (Beraldi, 1975). Es un árbol que se
desarrolla tanto en climas húmedos como secos, pero que prefieren atmósfera
seca (Benacchio, 1982).
Requiere una temperatura media anual entre 23 y 28 °C (Baraldi, 1975; Mata y
Rodríguez, 1990; González et al., 2002; Damián et al., 2014; García et al., 2016).
Por su parte Ruíz y Medina (1993), señalan que el intervalo de temperatura para el
desarrollo del guayabo es de 10 a 35°C (entre 15 y 35°C; Benacchio, 1982), con
un óptimo para fotosíntesis de 25 a 30°C y la temperatura máxima letal es de 45°C
(Baraldi, 1975). Puede sobrevivir sólo unos pocos grados de heladas, pero árboles
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jóvenes pueden ser destruidos a -2°C y árboles viejos -3.3°C (Ruehle, 1959). La
temperatura umbral mínima para desarrollarse es de 9.2°C durante la brotación,
de 14.8°C en la etapa de brotación – botón floral, de 10°C para la etapa botón
floral inicio de floración y de 8.4°C para la etapa inicio de floración – inicio de
cosecha (Ruíz et al., 1992). Para la obtención de frutos consistentes es
determinante la presencia de días despejados durante la formación y maduración
del fruto. El árbol no puede resistir el intenso calor del día de los valles interiores
de California. Se dice que son más productivos en áreas con un distintivo período
invernal que en el trópico característico. Los guayabos también pueden producir
chupones de la raíz si las heladas matan los brotes a nivel del suelo (Sturrock,
1980). Estudios de producción en Hawái muestran que las áreas donde el mínimo
de temperatura mensual es de 7°C durante el periodo de floración se tiene un
elevado número de flores abortadas, lo que da por resultado rendimientos no
comerciales. Áreas sólo con 4 o 5 °C más arriba tienen buenos rendimientos
(Morton, 1987; García et al., 2016).
La guayaba (Psidium guajava L.), prospera en diferentes condiciones climáticas
ubicadas entre los paralelos 30° de latitud norte y sur. Morton (1987), afirma que la
guayaba crece en climas húmedos y secos (García et al., 2016).
Los mejores rendimientos se obtienen en regiones con lluvias en verano,
precipitación media anual que no excede de 1000 mm (Mata y Rodríguez, 1990;
González et al., 2002). Pero Morton (1987), afirma que la guayaba requiere una
precipitación anual de entre 1,000 – 2,000 mm; García et al. (2016), mencionan
que el guayabo produce en mayor medida en las zonas con una temporada de
invierno fresca sin que se presenten heladas.
2.2.2. Altitud, latitud y topografía. Los cultivos más exitosos se dan en
elevaciones menores de 1000 m.s.n.m. (Mendoza, Aguilar y Orta, 2004). Se
encuentran plantas silvestres escapadas del cultivo. Su área ecológica se
encuentra en la franja paralela al ecuador, con límites que no van más allá de los
30º de cada hemisferio (CONAFOR, 2001).
El guayabo prospera en altitudes de entre 0 a 1500 m.s.n.m., y hasta los 1700
m.s.n.m. sino hay heladas; pero a menos de 1000 m.s.n.m. los huertos son más
exitosos, como es el caso de Hawái, donde se cultiva entre 150 y 450 m.s.n.m. y
se obtiene el mejor crecimiento y producción (Mata y Rodríguez, 1990; González
et al., 2002; García et al., 2016). En la India (Morton, 1987), florece hasta una
altitud de 1,000 m, en Jamaica a 1,200 m, en Costa Rica 1,400 m y en Ecuador
2,300 m.s.n.m. (García et al., 2016).
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En la región oriente de Michoacán, México, existen huertos desde los 600 metros
hasta los 2,200 m.s.n.m., aunque algunos autores mencionan que el límite
económico está entre 560 y 610 metros (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
En Colombia, la guayaba (P. guajava), se siembra entre los 0 y 1.900 m s. n. m.
cerca de los 0° de latitud (Bolaños et al., 2011).
Se cultiva en laderas con pendiente siempre que sean terraceadas previamente
(Ruíz y Medina, 1993; Mendoza, Luis y Castillo, 2004). Al cultivarse en ladera, es
preferible una exposición sur (Ruíz et al., 1999). Debido a que prospera en lomerío
resulta ser un cultivo extremadamente fácil de implantar en cualquier lugar que se
presente las mínimas condiciones de humedad y suelo disponibles, lo cual lo hace
muy competitivo en relación con otros frutales, siendo potencialmente importante
ya que podría ocupar tierras ociosas o de escasa productividad para otros cultivos
(Larios et al., 1995; Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
2.2.3. Suelos. La guayaba no es muy exigente en cuanto a suelo ya que
se puede establecer en una gran variedad de textura, pero prefiere suelos francos,
limosos y franco – arcillosos; tolera un nivel considerable de sales, como altas
concentraciones de cloruros (hasta 7 % Cl; Baraldi, 1975; García et al., 2016).
Tolera diversas condiciones de suelo, pero produce mejor en suelos bien
drenados, con abundante materia orgánica y un pH de 4.5 a 7.5. Es tolerante a
suelos ácidos y alcalinos (pH de 4.5 a 9.4); aunque su rango es de 4.5 a 8.2 con
un óptimo de 6.3. (Morton, 1987; FAO, 1994; Mendoza, Luis y Castillo, 2004). Se
presenta principalmente en suelos con problemas de drenaje, tanto de origen
calizo como metamórfico e ígneo (CONAFOR, 2001).
Para tener un buen crecimiento se requieren suelos ricos con abundante agua,
con buen drenaje, sobre todo en aquellos que son ligeramente arenosos, es
necesario agregar composta en las cepas de plantación de la guayaba y cubrir con
paja el cajete (Sistema Coahuayana; Sturrock, 1980).
El guayabo responde bien a una amplia gama de suelos, desde arcillosos y
orgánicos de buen drenaje hasta los arenosos y calcáreos, que no sean profundos
(SARH, 1992). Se desarrolla igualmente bien en la arcilla pesada, marga, arena
ligera, canto de grava cerca de arroyos, o en piedra caliza. Es poco resistente a la
sal. Se recomienda buen drenaje, pero se han observado guayabas creciendo
espontáneamente cada vez más en tierra con un alto nivel freático; muy húmedos
para la mayoría de los otros árboles frutales (Morton, 1987; García et al., 2016).
Como las flores se producen en crecimientos nuevos, la planta no se vuelve
vegetativa, aun en suelos muy fértiles (Jagtiani et al., 1988; García et al., 2016).
Prospera en terrenos calichosos clasificados como no aptos para otras especies
(Ruíz y Medina, 1993), siendo suficiente con que la profundidad del suelo sea de
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más de 60 cm (FAO, 1994). El árbol se adapta mejor que otras especies frutícolas
a los suelos poco fértiles (Larios et al., 1995; Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
2.2.4. Radiación solar. Cuando las semillas de guayaba, es puesta a
germinar esta especie requiere sombra los primeros días, que puede lograrse con
diferentes materiales como guanúmo molido (hojas de pino molidas), hojas de
plátano, sombreadas con hojas de palma (palapa) o material similar (Trujillo,
1986), o malla sombra al 50% de sombreado.
La yema terminal por ser heliófila o semiheliófila verticilada que al ser insolada de
más por lo general se tuerce y ramifica.
Calderón y Moreno (2009), en su trabajo Producción de Frutos de Guayaba
(Psidium Guajava L.) variedad Taiwan 1, Utilizando Diferentes Programas de
Fertilización de N-P-K, mencionan que la variable área foliar manifestó una alta
correlación positiva con el rendimiento (r = 0.94) esto explica, que a mayor área
foliar de la planta hay mayor capacidad de la hoja de captar luz solar y
transformarla en fotosintatos, para luego transportarla por el floema y distribuirla
en toda la planta, principalmente en los frutos generando mayor rendimiento en la
planta (Mundo misterioso de las plantas, s.f.).
2.2.5. Vegetación asociada. Se llega a ver en Bosque de encino, Bosque
mesófilo de montaña, Bosque tropical caducifolio (vegetación secundaria), Bosque
tropical esclerófilo (encinar tropical), Bosque tropical subperennifolio, Sabana
secundaria (palmar), Vegetación sabanoide o pastizales (CONAFOR, 2001).
Con la Vegetación asociada constituida de colorín (Erythrina americana),
aguacate (Persea americana), liquidámbar (Liquidambar styraciflua), oreja de
ratón (Carpinus tropicalis); en zonas ecológicas de Trópico húmedo y Trópico
subhúmedo (CONAFOR, 2001).
2.3. Adaptaciones ecológicas de la especie. En resumen la guayaba, crece
en un amplio rango de condiciones ambientales, desde zonas con muy baja
precipitación pluvial (400 mm de lluvia; La Esperanza, municipio de Coahuayana,
Michoacán; Las Tunas, Municipio de Tecomán, Colima, México), donde es
auxiliado con agua de riego; hasta en zonas de alta precipitación pluvial (3000 mm
de lluvia), donde es apoyado con drenes; pero no soporta heladas por ser una
especie de trópico y subtrópicos, es altamente demandante de luz, por lo tanto, no
tolera la sombra (produce bancos de plántulas, las cuales realizan la sucesión si
no hay depredación (pastoreo)).
La inoculación con más de un microorganismo a la semilla, a la planta o al suelo
puede poner a disposición de la guayaba hospedante de microorganismos,
diversos mecanismos de acción para abastecerse de nutrientes y agua. Este y
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varios estudios han demostrado que la inoculación con hongos y bacterias
produce un efecto sinérgico, aunque en otros casos, no necesariamente induce un
efecto aditivo o sinérgico en la planta hospedante.
2.4. Servicios ambientales que ofrece. Primeramente, los árboles de
guayabo, presentan características de una especie heliófila o semiheliófila. El
guayabo, ofrece un buen servicio ambiental estético por su floración. El color
blanco de sus flores abundantes la hace valiosa ornamentalmente.
El abundante follaje verde claro hace de esta especie un buen captor de bióxido
de carbono y buen productor de follaje, flores, frutos y semillas palatales la hacen
valiosa para la economía campesina.
Es una planta capaz de reproducirse sexual por medio de semillas o bien
difícilmente en cultivos de acodo, injerto e in vitro.
03. Propagación. Para la propagación de la guayaba, existen varias alternativas,
principalmente como la germinación de semillas y más recientemente la
propagación vegetativa, con el empleo de técnicas de injerto, acodo, cultivo de
tejidos vegetales (hojas, tallos y raíces), con la cual se puede potenciar la
capacidad de propagación de las plantas, particularmente mediante el uso de
biorreguladores, diseñados para una propagación eficiente y controlada de
múltiples variables, además de reducir tiempos y costos de producción.
En los viveros forestales la planta se produce en almácigos portátiles o fijos,
colocando las semillas en hileras y realizando el trasplante a bolsas o charolas
después de que las semillas terminan de germinar en 10 - 11 días. El tiempo de
permanencia en el vivero forestal es de cuatro a cinco meses, pero nosotros
recomendamos plantarla después de que las plantas reciban agua de lluvia antes
de ser plantadas en el campo. Cuando la planta ya tenga madera o leña
producida. Mientras recomendamos podas aéreas y radicales.
Muchos recomiendan que el trasplante del almacigo al germinar las plantulas a las
bolsas o envases, se realice cuando las plántulas tengan de 4 a 5 cm de altura, un
mes de edad, o tengan solamente el primordio de la raíz principal; el objetivo de
esto es proveer a la planta suficiente espacio para su desarrollo; las plantas en
almacigo también se deben proteger bajo la sombra para disminuir su
evapotranspiración y evitar una deshidratación de las primaveras pequeñas
(Kinsman, 2004; Gutiérrez, 2021).
3.1. Regeneración natural. Para regenerar del guayaba, la natural por semilla
es abundante, siendo fácil su producción, propagación y dispersión en las selvas
tropicales y subtropicales; pues es un árbol que se puede reproducir por semillas.
Utiliza mucho la reproducción atreves de los bancos de plántulas naturales.
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SÍLVICA DEL ÁRBOL DE GUAYABA (PSIDIUM GUAJAVA)
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La guayaba, puede crecer en lugares poco aptos para su propagación
(sombreados, competencia, depredación), crecer y desarrollarse en ambientes
como plántula y crecer lentamente en lugares donde aprovecha que entre la luz y
escapa tiempo después produciendo una planta del mismo tamaño y vigor, como
si se hubiera limpiado el sitio, restaurándola a la vez, evitando la sombra.
En esta parte es importante mencionar que la especie aumenta su probabilidad de
establecimiento si la remoción y limpia ocurren poco después de la dispersión de
las semillas. Y el establecimiento, aumenta si se realiza una limpia o deshierba
muy tempranamente, puesto que es una especie muy heliófila al grado de torcerse
y enchuecarse por buscar la luz solar.
Los árboles jóvenes de guayaba son capaces de rebrotar al ser cortados, casi
desde la raíz, hasta cuando alcanzan un tamaño de poste.
3.2. Regeneración artificial. Es posible reproducir artificialmente la guayaba,
sexualmente por semilla y asexualmente por acodo, injerto, micropropagación, in
vitro (polen, semillas o tejidos vegetales (hojas, tallo, raíz, etc.)), e injerto.
En esta práctica se transmiten genéticamente los caracteres del padre.
3.2.1. Producción de planta asexualmente por estaca e/o in vitro. Los
árboles jóvenes de guayaba son capaces de rebrotar al ser cortados, por lo menos
hasta cuando alcanzan un tamaño de poste.
Conocemos que es posible reproducir la guayaba, por acodo, injerto,
micropropagación, in vitro (polen, semillas o tejidos vegetales (hojas, tallo, raíz,
etc.)), e injerto. Sin embargo, en México hay poca experiencia de estas técnicas
en el campo (CONABIO, 2001).
a) Estacas. Ha demostrado ser una especie que puede propagar
algunas características de producción por esta técnica, pero ellas tienen algunas
deficiencias, pero presenta características que la hacen promisoria para la
propagación por este sistema (en porcentaje muy bajo).
En un estudio sobre las características de propagación del guayabo se ha
encontrado que es de difícil reproducción asexual, pero debe tenerse en cuenta
entre otros factores: la edad de la planta (menos de 10 años), condición de la
estaca (tierna, intermedia o leñosa), el tiempo de recolección (36 y 48 Hr), medio
de enraizado y tratamientos especiales.
En la guayaba las ramas resultantes de las podas pueden servir como material de
multiplicación. Pero más bien se utilizan ramas de madera blanda de 3 a 6 meses
de edad, que deben ser semileñosas de 6 a 12.5 mm de grosor, de forma
cuadrada con tres nudos y con las hojas removidas, las cuales pueden tener el
inconveniente de no producir raíces principales, para resistir a los vientos; pero
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ello se corrige produciendo raíces con tratamiento con hormonas. De este modo
las estacas (2 a 2.5 cm de diámetro y 45 a 60 cm de largo), deben ser utilizadas
inmediatamente, tratadas con enraizador sobre sustrato de estopa de coco
húmeda (regadas cada 3 días) a la sombra, enraízan a los 18 días (90 %). A los
45 días son enraizadas sobre envases de plástico de color negro con calibre de
600 unidades, de 18 x 25 con fuelle (10 cm X 20 cm) llenas con tierra, apoyadas
con enraizador (2 % de ácido indolbutírico en talco), fertilizante (picomódulos),
micorrizas, agua en polvo (García et al., 2016; Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
En este proceso se utilizan estacas de árboles de 5 años de edad. Después de 4 a
6 meses las plantas deben estar listas para plantarse en la huerta. La técnica
permite obtener plantas con las mismas características del cultivar deseado en
corto tiempo (Jagtiani et al., 1988; Larios et al. 1995).
Mendoza (2004), señala que las varetas deben proceder de árboles plus sanos,
adaptados y productivos, de ramas que no presenten flor ni fruto y ser del cultivar
deseado. Estacas que deben ser mantenidas cubiertas con trapo húmedo o papel
periódico húmedo en refrigeración para evitar su deshidratación a 2 a 7 °C máximo
durante 3 meses, sin perder su viabilidad (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
b) Acodo. Se seleccionan ramas de 1 a 2.5 cm de grosor, a las
cuales se les hace un anillo aproximadamente a 50 cm abajo del ápice con una
navaja hasta el nivel de la corteza y de 1.5 a 4 cm de espesor, el cual es retirado,
el cambium debe ser raspado y en el mismo lugar aplicar un enraizador comercial
(radix, rootone, etc.), para una emisión rápida de raíces. Posteriormente esta
porción extraída es cubierta con 5 cm de grueso y 10 cm de longitud de aserrín de
estopa de coco, posteriormente humedecido y protegido con un plástico
transparente atado de ambos extremos (Figura xx). Con este proceso las raíces
aparecen a los 45 o 60 días, y cuando se observa una proliferación abundante de
esta se corta ligeramente abajo del anillo. Ya sin el plástico, la planta obtenida es
podada hasta un 50 % de longitud y colocada en bolsas negras de polietileno de
25 por 35 cm con suelo previamente desinfectado (Jagtiani et al., 1988; Larios et
al., 1995; Mendoza, 2004).
Morton (1987), recomienda aporcar con tierra todo el tronco que tenga brotes para
acodar hasta una altura de 10 a 12.5 cm por encima del anillo diez días después
del anillo, aplicar enraizador inyectado. Después a los dos meses cortar los
acodos (García et al., 2016).
Otros realizan acodos de raíz. Se cortan trozos de 12.5 a 20 cm de largo, se
colocan en una cama preparada y se cubren con 5 a 10 cm de suelo húmedo. Otra
forma es simplemente cortar las raíces en la tierra a una distancia del tronco del
árbol de 0.6 a 0.9 m, los extremos del corte retoñarán con lo que podrán ser
desenterrados y trasplantados (Morton, 1987; García et al., 2016).
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Por no tener raíz principal pivotante se prefiere planta injertada que obtenida por
acodo (Morton, 1987; García et al., 2016).
Figura 14. Acodo aéreo en guayabo (Psidium guajava L.), separación de
corteza y colocación del sustrato (aserrín de estopa de coco con
enraizador) antes del amarre (Perales et al., 2005).
d) Injerto. El injerto inicia con la obtención de la vareta que debe
proceder de árboles seleccionados por su sanidad y productividad, de ramas que
no presenten flor y fruto y deben ser del cultivar deseado. La vareta colectada a
utilizar inmediatamente para evitar su deshidratación debe tener entre 0.8 y 1.2 cm
de diámetro, varetas que si son refrigeradas la parte baja debe ser envuelta en
papel periódico, franela o estopa de coco humedecido. Dicho material en estas
condiciones debe guardarse a 2 hasta 7°C de temperatura hasta por 3 meses, sin
perder la viabilidad (García et al., 2016).
Los tipos de injertos utilizados. Por lo delgado de la corteza del guayabo, el
éxito del injertado es un factor importante en el lento desarrollo del lento desarrollo
comercial de la especie; ya que la técnica puede intensificarse y homogeneizarse
clonalmente como en otras especies frutícolas (Chandler, 1962). Se recomienda
injertar el patron a los 12 o 14 meses de edad o cuando este tenga alrededor de
un centímetro de grosor a la altura del injerto (15 a 25 cm del suelo). Los injertos
comunes y que han dado mayor prendimiento son (García et al., 2016): Forkert
(del 88 al 96 % de prendimiento), de parche (del 65 al 85 % del exito) y escudete
(del 60 al 80 % de prendimiento; Morton, 1987; García et al., 2016).
Tanto Hartmann y Kester (1981), como Larios et al. (1995) y por Mendoza (2004)
describen los siguientes tipos de injertos:
Injerto de parche: en el se requiere que las cortezas del patron y del injerto se
desprendan. En el se realiza un corte rectangular de 2 a 3 cm para obtener un
pedazo de corteza, el cual es reemplazado por otro del mismo tamaño que incluye
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la yema del cultivar deseado. Para la realización de cortes iguales puede ser
utilizada una navaja de doble filo, posteriormente se procede a amarrar con cinta
de plástico de abajo hacia arriba, cubriendo todo el injerto unos 2 cm arriba del
injerto, para formar el desarrollo de la yema. A los 4 meses de injertado, la planta
está en condiciones de trasplantarse al lugar definitivo (García et al., 2016).
Injerto de escudete. Llamado tambien de “T”, debido a que en el portainjerto son
practicados dos cortes, uno horizontal y otro vertical, en donde con la navaja se
debe dejar abierta la corteza para recibir la yema, dicha abertura tendrá una forma
de T. Para la obtención de las yemas se utilizán ramas en su parte media que han
empezado a cambiar del color verde al café, las cuales tendrán de 2.5 a 4 cm de
largo. Posteriormente se insertan en la abertura realizada en el portainjerto, hasta
que ambas coincidan y se proceda a amarrar con cinta plástica procurando que
los cortes queden bien cubiertos, pero con la yema expuesta. Una vez que se
observó el prendimiento de la yema, se corta la parte superior del patron,
justamente arriba del injerto realizado, para forzar el desarrollo de la yema. Este
metodo se recomienda realizarlo a finales del invierno o a principios de primavera,
que es cuando los resultados han sido más satisfactorios (García et al., 2016).
Injerto Forkert. Es una modificación al injerto de parche, el cual consiste en
realizar un corte curvo de 1.5 cm de largo y 2 cortes verticales paralelos de 2.5 cm
y una separación de 1.2 cm en el portainjerto y además es conservada una tercera
parte de la corteza que servirá para detener la yema. Posteriormente se realiza el
corte similar en la vareta donadora de la yema, la cual es insertada en el patron.
Dicha yema se prepara unos 15 días antes de esta actividad, lo cual consiste en
eliminar las hojas y ápice de las ramas que están cambiando del color verde al
café y que no tengan fruto o estén enfermas, lo cual estimulara a la yema a
engrosarse y a facilitar su elección para el injerto. Es importante que la corteza se
separe fácilmente para facilitar la inserción de la yema, la cual es fuertemente
ligada en el lugar con una cinta plástica y el patrón es cortado solo de 6 a 8 hojas
arriba de la yema. Cerca de un mes despues, se hace una incisión en el tallo de 5
a 7.5 cm sobre la yena y la planta se dobla para forzar la yema a brotar. Cuando la
yema ha crecido varias pulgadas, se corta el exceso del patron inmediatamente
arriba del brote. El crecimiento de la yema se acelera en la estación lluviosa
(Morton, 1987; García et al., 2016).
Morton (1987) y García et al. (2016), mencionaron que en el “Horticultural
Experiment and Training Center”, Basti, la India, un sistema de injerto por parche
se ha demostrado comercialmente viable. Se toma una yema de la axila de las
hojas del crecimiento previo, de aproximadamente 1 o 2 cm, y se coloca en un
corte del mismo tamaño a una distancia de 15 a 20 cm por encima del suelo en
una planta de 1 año de edad con el grueso de un lápiz, durante el periodo abril-
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junio. Después de que el brote ha “prendido”, se corta la planta a un tercio del
tamaño desde arriba; 2 o 3 semanas más tarde, el resto de la parte superior se
corta dejando sólo 2 a 3.2 cm de tallo por encima de la yema. Este método da del
80 al 90 % de éxito. Si se hace en julio, sólo el 70 %. En Hawái, los huertos de
plantas viejas se han cortado y por injerto de parche se han establecido mejores
selecciones (Morton, 1987; García et al., 2016).
3.2.2. Producción de planta sexualmente por semillas. Para ello, se
inicia primero con la preparación de la cama de siembra, que deberá prepararse
con dos terceras partes de suelo de la región y una tercera parte de arena de río
complementada con 100 Kg de estiércol seco de res, o bien revolver 35 Kg de
Urea o 50 Kg de Nitrato de aluminio por cada tonelada de tierra mezclada
(Mendoza, 2004; García et al., 2016).
Figura 15. Charola utilizada para semillero de guayabo (fotografía de J. A.
García, 2016; García et al., 2016).
Después, se recomienda la desinfección de la cama de siembra, para ello se
recomienda desinfectar el almacigo para evitar la presencia de malas hierbas,
hongos o plagas de suelo que impidan el buen desarrollo de las plántulas. Para
este fin el Bromuro de metilo es uno de los fumigantes más utilizados, el cual al
contacto con el aire se gasifica y actúa inmediatamente, permitiendo una
penetración adecuada en el suelo; el fumigante se aplica de preferencia con un
dosificador y se deja actuar durante 24 horas, luego se ventila durante siete días
para después sembrar. Debe tenerse cuidado al usarlo ya que es un gas muy
venenoso que se extiende rápido, por lo que se recomienda usar guantes y
mascarilla para aplicarlo. Una vez desinfectado el suelo se procede a preparar una
cama de 20 a 30 cm de altura por 1.20 m de ancho y 10 m de largo para facilitar el
manejo; la época favorable para establecerlo es entre febrero y abril, en lugares
sin presencia de heladas y con abundante agua para riego (García et al., 2016).
Realizada la desinfección se realiza la siembra sobre la cama a la que se
construyen surcos transversales de 1 cm de profundidad y 20 cm de separación
entre surcos. Las semillas previamente desinfectadas se sembrarán a “chorrillo” y
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cubiertas con una capa fina de tierra. Posteriormente al nacer las plantitas se
realiza un aclareo, dejando las más vigorosas a una distancia de 5 cm entre
plantas (Mendoza, 2004). También puede ser sembrada en un semillero – charola
(Figura 15), colocando de 2 a 3 semillas en cada hueco, para después realizar un
aclareo dejando la más vigorosa.
[Link]. Producción de planta a raíz desnuda. No recomendado
para la especie.
[Link]. Producción de planta en envase. Lograda las plántulas en
almácigo, se procede al transplante de las que alcancen los 12 a 15 cm de altura,
a bolsas de polietileno negras de calibre 600, de una medida de 25 cm X 35 cm
libre o 15 cm X 25 cm con fuelle y perforaciones en la base (Figura xx),
especialmente si se desea injertar o para facilitar su traslado a cualquier otro lugar;
además de hacer menos costosa la labor de extracción de plantas y reducir el
daño en las raices.
Figura 16. Producción de plantas para patrones. A) Producción; B)
Transplante a bolsa; C) patrón listo para injertar (Perales et al.,
2005; García et al., 2016).
El suelo que tengan estas bolsas deberá ser como el de la cama de siembra y
desinfectándose previamente (Hartmann y Kester, 1981; Mendoza, 2004; García
et al., 2016). Las plántulas se transplantan y se establecen en el campo cuando
alcanzan 1 o 2 años de edad (Morton, 1987; García et al., 2016).
Es recomendado que la planta de guayabo, allá tenido cuando menos una
temporada de lluvia en el vivero forestal para ser forestada, reforestada,
restaurada y plantada. Se pueden producir hasta 25 plántulas por envase y
dejarlas añejar dentro de los envases hasta que pasen una lluvia antes de ser
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plantada. Después de la temporada de lluvia se pueden separar las plántulas una
por envase o plantarse ya a raíz desnuda.
Figura 17. Bolsas negras de polietileno calibre 600 con fuelle.
Las plantabandas de 1.20 m de ancho x 10.00 m de largo conteniendo más o
menos 120 envases tradicionales/m2. Las plantabandas con charola miden 1.00 m
de ancho y 10.00 m de largo donde caben 2 charolas con 60 a 200 cavidades
cada una, por ello abra de 240 a 800 cavidades por metro cuadrados.
Aparte de las plantabandas debe tenerse callejones de 0.60 m de ancho por los
10.00 m de largo. Debe incluirse un callejón entre platabandas y la malla sombra
tomando la distancia de 0.60 m a la altura de la plantabanda. Abajo puede ser de
más distancia. Por arriba de las plantabandas y al centro es colocado el sistema
de fertirrigación. Es clara que la malla sombra sea colocada arriba de los 2.50 m
de alto.
04. Producción de plantas en vivero.
4.1. Recolección de semillas. La recolección se realiza cuando se inicia la
dehiscencia en los primeros frutos, cuando los frutos presentan una coloración
amarillo o verde de maduración. La pureza de las semillas de guayaba llega a ser
del 99 %.
Los árboles de guayaba, inician la producción de semilla a la edad de 3, 4 años. El
número de semillas por kilogramo varía desde 25,000 a 35,000, aunque más
frecuentemente entre 30,000 semillas por kilogramo dependiendo del tamaño de
las semillas. Un fruto de esta especie produce de 250 a 350 semillas, y su
dispersión es zoocora, y debido a que la semilla es ligeramente pesada; una vez
que maduran los frutos se dispersa es muy difícil su recolección.
Una vez colectada la semilla de guayaba esta puede durar almacenadas durante
seis meses hasta dos años, refrigeradas (0 a 10 °C). y manteniendo la humedad
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controlada (10 % de humedad). Las semillas se tienen clasificadas como
ortodoxas y presentando latencia ligera (dos semanas).
Se recomienda cortar la fruta sazonas antes de que estas inicien la dispersión.
Antes de que las frutas se dispersen, cuando estos adquieren un color café claro o
amarillento y de consistencia aguachinosa.
Es muy común recomendar que las frutas a ser colectadas sean de la parte
intermedia entre la base y la punta de la longitud total de la longitud de la copa del
árbol. Que sean colectadas desde la primera quincena de abril hasta el mes de
junio por motivos de variaciones regionales y que el desarrollo de las frutas de
guayaba, es muy rápido.
4.2. Beneficios a realizar a las semillas. La semilla de guayaba debe
obtenerse de los mejores frutos de árboles sobresalientes, vigorosos y sanos en
estado sazón o maduro, de preferencia debe prevenir de un solo árbol para
mantener uniformidad en desarrollo y crecimiento.
Una vez recolectadas las frutas, son transportadas en sacos al sitio de
procesamiento; las semillas son separadas de las frutas exponiéndolas al sol por
periodos de 6 horas, durante tres días.
Posteriormente las semillas son separadas de los frutos, lavadas y secadas
perfectamente a la sombra en un lugar ventilado; poseen una gran dureza que
hace que resista la masticación y la digestión a que se somete cuando es
consumida por los organismos diseminadores: hombre, ganado, roedores y aves;
deben tener una coloración cremosa, sin manchas o daños a las mismas (García
et al., 2016).
Semilla de guayaba (Psidium guajava), se recomienda guardarla en envase color
ámbar u oscuro de preferencia. Esta especie por otra parte, por la forma del árbol,
su arquitectura y ramificación son muy utilizados como cortinas rompevientos,
cercos vivos y para cultivar bajo ellos: arbustos de café, guías de vainilla u árboles
de cacao o plantas de piña. El árbol de guayaba (Psidium guajava), también ha
sido cultivado para producir sombra con su follaje y pastura a aves.
4.3. Procesamiento de los frutos y de las semillas. Cuando ocurre la
recolección, los frutos de guayabo son clasificados, y se transporta
inmediatamente, en sacos de yute, ixtle, rafia o algodón no húmedo, a un sitio
techado, con bastante aireación. Ya en el último sitio, las frutas son cortados
debidamente de la punta y de la base (un centímetro), cortarse en rodajas y
extenderse las ya cortadas sobre plástico, lonas o pisos de cemento, bajo sombra
controlada, por aproximadamente tres o cuatro días, lo que permite que las frutas
se sequen y la pulpa liberen las semillas fácilmente, o bien facilitara la extracción
en forma manual.
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Método de selección de semillas. Una vez separadas las semillas de guayaba,
de las partes constitutivas de las frutas, se eliminan las impurezas manualmente,
quedando listas para su almacenamiento o siembra.
Es común lograr una semilla seleccionada con un porcentaje de pureza de 90 % a
un porcentaje del 95%.
En los pueblos es necesario almacenar las semillas en envases de coca – cola de
2.5 litros, para lo cual se usa llenarlos con humo de cigarro, después llenarlos con
semillas de guayaba y cerrarlos herméticamente. Al estar llenos se observa el
humo de cigarro entre las semillas.
4.4. Técnicas de producción de plantas en vivero. La producción inicia con
la siembra sobre la cama en surcos transversales como mencionamos.
La siembra de guayaba se realiza en semilleros fijos o portátiles. El transplante de
las plántulas de los semilleros al envase se realiza cuando éstas alcanzan de 12 a
15 cm de altura, en caso de sembrarse directamente en la bolsa de polietileno, se
colocan dos semillas con un repique posterior cuando se presenta más de una
planta por bolsa.
Consistencia adecuada para mantener la semilla en su sitio, el volumen no debe
variar drásticamente con los cambios de humedad, textura media para asegurar
un drenaje adecuado y buena capacidad de retención de humedad. Fertilidad
adecuada, libre de sales y materia orgánica no mineralizada. Cuando el sustrato
es inerte una mezcla [Link] de turba, vermiculita y perlita o agrolita, es
adecuada (Arriaga, Cervantes y Vargas-Mena, 1994).
Es adecuado usar una mezcla de arcilla, arena, limo en proporción [Link] (Batis et
al., 1999).
Produciendo la planta en semilleros se pide que estos tengan el 100 % de
germinasa (estopa de coco). La germinadora es una caja de 10 X 60 X 50 cm ideal
para la germinación de semillas. Las plántulas se trasplantarán a bolsas de
polietileno negro con suelo preparado construyendo hileras de plantabandas de
1.2 m de ancho con 80 cm entre ellas de 10 m de longitud.
Una vez germinadas las plántulas en estado de cerrillo se realiza el transplante a
un ritmo de 2000 plántulas por jornal a envases de diversos tamaños.
Plántulas en envases que son puestas en platabandas sombreadas.
Los envases tradicionales definitivos tienen una mezcla de sustrato de polvillo de
coco, con tierra de migajón y estiércol compostado ([Link]). Es una mezcla de
sustratos orgánicos que deben mezclarse tres meses antes de utilizarse. No debe
poderse separar o conocerse cada ingrediente, ni identificarse.
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4.5. Manejo de plantas en vivero. Una vez trasplantadas las plántulas de
guayaba, se recomienda protegerla por un tiempo de los rayos del sol. Para ello,
se recomienda colocar malla sombra movible o moverlas plantas para que se
vayan adaptando a las condiciones ambientales: luz, temperatura y sequia.
Esta actividad es más fácil en la producción en charolas sobre plataformas
móviles. Se puede aplicar en el vivero a las plantas antes de llevar al campo con
lluvia sólida, agua con ozono, micorrizas, fertilizantes, plaguicidas y fungicidas.
a) Riego. Siendo el guayabo una especie rustica en su desarrollo, se debe
cultivar exclusivamente con ayuda del riego y principalmente en la época de
sequía, para lograr buen crecimiento y adecuada calidad de fruta. El agua no debe
faltar en las etapas críticas de desarrollo de la planta, las cuales son: floración,
brotación y desarrollo del mismo. Algunos autores indican que los árboles en
producción deben regarse por lo menos cada 2 semanas y durante la época de
estiaje el número de riegos deben ser de 15 a 18, con una lámina de 1,080 mm. El
agua de riego constituye un serio problema en la región, por lo que se requiere de
la optimización de este recurso a través de un adecuado manejo, debiéndose
determinar técnicamente la lámina e intervalo de riego en cada una de las etapas
fenológicas del cultivo; así como en algunos casos la adopción de sistemas de
riego presurizado (goteo, microaspersiones y subirrigación). También debe de
complementarse con revestimientos de canales que ayuden a evitar las perdidas
por conducción y evaporación (Larios et al., 1995; Mata y Rodríguez, 1990; García
et al., 2016).
Mulching o acolchamiento. Con esta labor, aunque costosa se retiene la
humedad del suelo por un periodo prolongado, evitando la evaporación y el
desarrollo de malezas. Esta practica consiste en colocar una cubierta de paja seca
de trigo, maíz o aserrín de corteza de coco sobre el cajete cubriendo un área de
1.2 a 1.5 m de radio, quedando separado del tronco de la planta por lo menos a 10
cm para evitar infecciones en el cuello de los árboles (Samson, 1989; Mendoza,
Luis y Castillo, 2004).
b) Fertilización. Si los suelos son vertisoles o acrisoles son de regular
fertilidad con fijación de fósforo, por lo que se sugiere aplicar al momento de la
plantación 500 g de Superfosfato de calcio triple en el fondo de la cepa o bien,
cuando se carece de lo anterior se deben aplicar de 10 a 12 Kg de estiercol de
bovino o de gallinaza; ambos productos deben estar bien secos y desmenuzados.
Tanto el fertilizante como el estiércol no deben de estar en contacto con la raíz, ya
que puede ocasionar quemaduras a la planta; lo anterior se evita mezclando el
fertilizante o el estiércol con la tierra del fondo de la cepa, agregando otra capa de
suelo (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
c) Deshierbes. El deshierbe continuo de los pasillos y al interior de los
envases que contienen las plantas evitará problemas de competencia por luz,
agua y nutrientes; además favorecerá condiciones de sanidad. Es importante tener
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cuidado con el número de plántulas o estacas que se encuentran en los envases,
lo más recomendable es mantener solamente una planta o estaca por envase, la
más vigorosa, eliminando las restantes (Arriaga, Cervantes y Vargas-Mena, 1994).
Si el terreno presenta problemas de malezas se recomienda realizar deshierbes
manuales o mecánicos dependiendo de las condiciones del terreno. Si éste
presenta pendientes mayores a 12%, para evitar la erosión del suelo se
recomienda remover la vegetación solamente en los sitios donde se sembrarán las
plantas, franjas o alrededor de las cepas. Esta actividad podrá realizarse por
medio de chapear la vegetación con machetes, o retirarla manualmente (Arriaga,
Cervantes y Vargas-Mena, 1994).
Durante los primeros 2 años de haber establecido la plantación de guayaba se
recomienda realizar deshierbes alrededor de las plantas, en un radio de 20 cm
alrededor de la cepa, por lo menos 1 vez al año; esto preferentemente una o dos
semanas posteriores al inicio de la temporada lluviosa (Arriaga, Cervantes y
Vargas - Mena, 1994).
d) Acondicionamiento de la planta previo al transplante definitivo.
Antes de 1 mes antes de su traslado al sitio de definitivo se deberá iniciar el
proceso de endurecimiento de las plantas, éste consiste en suspender la
fertilización, las plantas deberán estar a insolación total, y los riegos se aplicarán
alternadamente entre someros y a saturación, además de retirarlos durante 1 o 2
días. Esto favorecerá que las plantas presenten crecimiento leñoso en el tallo y
ramas.
En el predio a plantar es bueno el subsolado y debe ser aplica siempre, no
solamente cuando se presentan capas endurecidas a escasa profundidad, en
suelos inferiores o iguales a 15 cm; siempre y cuando los terrenos presenten
pendientes menores o iguales al 10% (Arriaga, Cervantes y Vargas-Mena, 1994).
Se acostumbra que unos 25 a 35 días antes de realizar el traslado de la planta de
guayaba, al sitio donde será realizada la reforestación, forestación o forestación o
plantación, se deberá iniciar el proceso de endurecimiento de las plantas
forestales en el vivero forestal tropical o subtropical. Este proceso consiste en
suspender las actividades de fertilización, de riegos frecuentes; por lo que, para
ello, la planta en su envase es colocado para que reciba directamente los rayos de
la luz solar; y los riegos se aplicaran alternadamente con un poco intensidad a
riegos de saturación, además de retirarlos durante uno o dos días. Esto favorece
que las plantas de guayaba presenten crecimiento leñoso en el tallo y ramas.
05. Establecimiento de plantaciones. Se afirma que la guayaba, se puede
manejar silvícolamente por el sistema de monte bajo (Retoño). Por otro lado, se
puede sembrar en masas puras, con distancias de 2 X 2 m; 3 X 3 m; o 2 X 3 m.
La guayaba, se propaga con facilidad mediante injertos con o sin tratamiento con
auxinas, siempre que los injertos sean de una edad y tamaño adecuados (Falvey,
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1982). Se obtienen por lo usual buenos resultados usando injertos de tallos que
tengan 6 meses de edad, con una longitud máxima de 50 cm, y plantando las
plantas en suelo húmedo a una profundidad mínima de 10 cm (Wiersum y
Dirdjosoemarto, 1987). Se efectuaron experimentos con injertos bajo regímenes
de riego, aplicación de hormonas y tratamientos de remoción de la corteza. El
mismo estudio reportó que tanto el polvo de hormonas para la producción de
raíces como la remoción de la corteza aumentaron la tasa de supervivencia 35
días después del establecimiento.
5.1. Preparación de terreno a plantar. Donde lo permita la pendiente, antes
de establecer la plantación es necesario preparar el terreno con un subsoleo, un
barbecho y los rastreos necesarios para dejat bien mullido el terreno. En donde la
pendiente es un inconveniente se debe iniciar la preparación con un desmonte,
nivelación del sitio donde se va a establecer un árbol y la apertura de cepas
(Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
Elegir las plantas tropical y subtropical más vigorosas, libres de plagas y
enfermedades. Aunque las características físicas dependerán de la especie,
existen criterios generales que indican buena calidad en las plantas. La raíz
deberá ocupar por lo menos el 50% del volumen total del envase, el diámetro
basal del tallo deberá ser ≥ 0.25 cm, la altura total del vástago no mayor a 30 cm,
y por lo menos ¼ parte de la longitud total del tallo con tejido leñoso,
endurecimiento. Se recomienda aplicar un riego a saturación un día antes del
transporte de las plantas (Cervantes, López, Salas y Hernández, 2002).
La preparación del terreno para ser restaurada, plantada o reforestada, depende
de la topografía del área seleccionada para la construcción del vivero forestal
(plano, inclinado, accidentado, cerca de un barranco o carretera, etc.). Así para
terrenos forestales con pendientes superiores al 10 %, se recomienda trazar
curvas de nivel equidistantes a cada 2.5 o 3.0 m según la densidad de la
plantación (Martínez et al., 2006).
Teniendo en cuenta que la extracción de la cubierta vegetal forestal original
constituye un gran cambio ecológico, no debe realizarse el desmonte total del sitio
a plantar sin conocer cuáles son los probables efectos y sin una planificación
cuidadosa que garantice que el terreno despejado se utilizara cuidadosa y
eficientemente y que se toman las precauciones necesarias para evitar la
degradación a erosión del suelo.
5.1.1. Checar la pendiente del terreno. Los lugares donde la pendiente
del terreno no exceda el 8 y 15 %, en el trazo de las líneas de plantación deberá
hacerse curvas a nivel. En pendientes superiores al 15 % es indispensable la
construcción de terrazas perpendiculares a la pendiente del terreno o construir
terrazas individuales (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
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5.1.2. El desmonte del terreno. Esta actividad de un viverista forestal que
desea establecer guayaba en los trópicos y subtrópicos, puede ser en la totalidad
o realizarse parcialmente en el terreno seleccionado o disponible; en el segundo
caso, se dejan especies de árboles forestales deseables, para proveerse de
estacas o semillas. El barbecho se realiza con el fin de remover el suelo, de tal
forma que las raíces de las plantas prosperen mejor; se lleva a cabo cuando se
presentan capas endurecidas a escasa profundidad, menores o iguales a quince
cm; y siempre y cuando se presenten pendientes menores o iguales a diez cm. El
barbecho del terreno ayuda a que la condición del suelo sea uniforme (Pérez y
Chacón, 1994; Martínez et al., 2006).
De manera general, se sabe que los métodos mecanizados de preparación de
suelo con tractor agrícola u oruga y las plantas producidas por los método de a
raíz desnuda y/o con cepellón, permitieron un mayor incremento de altura que los
métodos manuales de preparación de suelo (Muñiz, 1998; Pérez y Chacón,1994;
Martínez et al., 2006).
5.2. Transporte de planta. Se deben utilizar vehículos cerrados y trasladar las
plantas debidamente cubiertas, para protegerlas del viento e insolación, y con ello
evitar su deshidratación (**).
Si es necesario transportar las estacas a largas distancias, es recomendable
poner paja entre las mismas, para prevenir que la corteza se deshidrate (Salazar,
1991).
Para optimizar la capacidad de los vehículos y disminuir los costos de transporte,
es conveniente construir estructuras sobre la plataforma de carga con la finalidad
de acomodar dos o más pisos (**).
Con la finalidad de evitar que la planta sufra el menor estrés posible, idealmente el
tiempo de transporte no debe exceder a 3 horas (Arriaga, Cervantes y Vargas-
Mena, 1994).
Para llevar las plantas del vivero forestal al lugar donde se realizará la actividad de
reforestación, restauración o plantación, se debe utilizar vehículos cerrados para
protegerlas del viento y la insolación. Se utilizan lonas y en muchos casos costales
rodeando la carrocería del camión (Martínez et al., 2006).
Para eficientar por capacidad de los vehículos y disminuir los costos de transporte,
es conveniente construir estructuras sobre la plataforma de carga con la finalidad
de acomodar dos o más pisos o comprar cajas especiales para contener o
trasladar las plantas, ello con la finalidad de evitar que la planta sufra el menor
estrés posible, idealmente el tiempo de transporte no debe exceder a 3 horas
(Martínez et al., 2006).
5.3. Época de plantación. Se recomienda llevar agua asperjándola sobre la
capa aérea. Llegando al predio donde se pondrá la planta a ser plantada, se
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recomienda hacer un pozo para colocar la planta bajo protección, con humedad y
bajo sombra. De ahí se dispondrá de ella para plantarla en el sitio definitivo.
Desde el vivero se recomiendan paquetes de 25 plantas. Para evitar que los
costos se eleven demasiado, con la recomendación de que el traslado no debe ser
superior a 50-60 Km del vivero. Se justifica mayor distancia en el caso de material
muy valioso o experimental.
En cuanto a la fecha de plantación del guayabo, y como conocemos la mayor
parte del territorio mexicano presenta climas estacionales, es decir, climas con un
periodo de más de cuatro meses y menos ocho meses sin lluvias y otro con lluvias
breves y errática de cuatro a ocho meses que suele adelantarse o atrasarse por
cierto tiempo, anualmente (Prieto y Vélez, 1991).
Periodo de lluvias que debe ser adecuadamente utilizado para realizar los
establecimientos de árboles, pues no debe hacerse durante toda la época de
lluvias, si no que plantarse debe concentrarse preferentemente desde poco antes
del inicio y durante la primera parte de la temporal de lluvias.
Conocimiento, que debemos asegurar bien por área de plantación: “la fecha de
plantación”. Lo anterior, porque por años los campesinos mencionan que debe de
plantarse hasta que los suelos se enfrían, fenómeno que ocurre mucho antes que
deja de llover. Y sabiendo, que, por años, los expertos han realizado la actividad
durante toda la época de lluvias, lográndose muy poca sobrevivencia, sobre todo
cuando se establecen los árboles al final del periodo de lluvias, atribuyéndole entre
otras posibles causas, los expertos, a que las plantas no logran arraigarse por la
subsecuente falta de humedad ambiental y edáfica, que les ayuden a franquear el
estrés y a que el sistema radical se establezca (Prieto y Vélez, 1991).
Por ello, se requiere conocer la fecha apropiada de plantación basada en el
balance de humedad, la cual es determinada a través de una comparación grafica
entre la evapotranspiración y la precipitación; para ello, se requiere que en la
localidad de interés existan estaciones climatológicas, que registren al menos
estos dos factores, para graficar su distribución y definir con precisión el periodo
húmedo, el cual junto con las observaciones y registros del año en que se va a
trabajar, permita lograr mejores resultado. Si a esta consideración se agregan una
especie adecuada, una preparación óptima del terreno y la protección de los
árboles pequeños establecidos, los resultados serán posiblemente más favorables
(Prieto y Vélez, 1991).
5.3.1. Uso del balance de humedad para definir la fecha de plantación. El
balance de humedad es un concepto útil para estimar rendimientos, para conocer
la cantidad de agua perdida durante el ciclo vegetativo de las plantas y, para saber
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cuál es la cantidad de humedad disponible en determinado momento (Prieto y
Vélez, 1991).
Es indispensable recordar aquí algunos conceptos como la evaporación potencial
(Ev), que es la cantidad de vapor de agua que puede ser emitida desde una
superficie libre hacia la atmosfera, la cual es registrada por el tanque de
evaporación o evaporímetro. La transpiración, por otro lado, es la perdida de agua
liberada hacia la atmosfera a través de los estomas y cutícula de las plantas; por
lo tanto, la evapotranspiración (Et) es la suma de la cantidad de agua evaporada
desde el suelo y la transpirada por las plantas (Prieto y Vélez, 1991).
Así, la evaporación potencial (ETP) es la máxima cantidad de agua capaz de ser
perdida por una capa continua de vegetación que cubre todo el terreno, cuando es
ilimitada la cantidad de agua suministrada al suelo. La evapotranspiración real
(ETR) es la cantidad de agua perdida por el complejo planta-suelo en las
condiciones meteorológicas, edáficas y biológicas existentes. En estas últimas se
incluye el tipo de cultivo y su fase de crecimiento y desarrollo. En las condiciones
edáficas se incluye el contenido de humedad y la fuerza con que está es retenida.
La ETP y la ETR se igualan durante el periodo húmedo, es decir, cuando la
precipitación (P) es mayor a la ETP (Ortiz, 1984; Prieto y Vélez, 1991).
Por consiguiente, la Ev es la demanda de vapor de agua de la atmosfera, la cual
normalmente excede a la ETP en aproximadamente un 20 %, debido
principalmente a la mayor reflexión de la capa vegetal comparada con la superficie
de agua, según se a demostrado experimentalmente (Ortiz, 1984). Es por ello, que
para determinar la ETP, el registro de Ev se multiplica por 0.80 y se obtiene de
manera indirecta. Estos conceptos se mencionan por su aplicación para
determinar el balance de humedad y definir la mejor fecha de plantación para
determinada localidad (Prieto y Vélez, 1991).
5.3.2. Ejemplo para determinar la fecha de plantación. Prieto y Vélez
(1991), como ejemplo consideraron una localidad del estado de Morelos donde
deseamos realizar labores de reforestación. Lo primero que debemos hacer es
recurrir a la estación climatológica más cercana al área a reforestar y recabar las
estadísticas promedio mensual de la precipitación y la evaporación; las cuales
deben agruparse como lo muestra el Cuadro xx, y se grafican de acuerdo a la
Figura 52 y 53 (Prieto y Vélez, 1991).
La primera grafica compara precipitación y evapotranspiración potencial,
definiendo el periodo de crecimiento y el periodo húmedo (Figura 18 a). En la
Figura 18 b, se define la fecha de plantación, asumiendo que el inicio de las lluvias
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es similar al inicio del del periodo de crecimiento, el cual se sustituye por el
periodo de plantación, que ocurre cuando la curva de precipitación se intercepta
en la gráfica en el 0.5 de la ETP, que fisiológicamente representan las
necesidades de humedad para la germinación del guayabo (Prieto y Vélez, 1991).
Cuadro x. Registros climatológicos de la estación Jonacantepec, Morelos. A
una altitud de 1165 m.s.n.m.; una pecipitación media anual de
863.9 mm y un clima Aw (Prieto y Vélez, 1991).
Mes P Ev ETP (0.80*Ev) 0.50 ETP
Enero 8.1 109.2 87.36 43.68
Febrero 1.1 127.4 101.92 50.96
Marzo 3.0 177.7 142.16 71.08
Abril 11.0 182.4 145.92 72.96
Mayo 64.7 189.4 151.52 75.76
Junio 200.4 138.9 111.12 55.56
Julio 162.0 147.2 117.60 58.80
Agosto 182.0 130.1 104.08 52.00
Septiembre 162.2 120.2 96.16 48.00
Octubre 52.8 110.4 88.35 44.17
Noviembre 13.8 101.7 81.36 40.68
Diciembre 1.9 101.2 80.96 40.48
P = Precipitación media mensual total en mm.
Ev = Evaporación potencial en mm.
ETP = Evapotranspiración potencial en mm.
Cuando la precipitación (P) es mayor a la ETP, se considera que existen
excedentes de agua en el terreno y la planta arraiga, debido a este estímulo para
superar el estrés natural. Cuando la estación de lluvias termina y la precipitación
vale el 0.50 de la ETP se da subsecuentemente el final del periodo de crecimiento,
aquí se supone que la planta ha arraigado y puede franquear la estación seca de
acuerdo a su capacidad ecológica adaptativa (Prieto y Vélez, 1991).
Utilizando las figuras correspondientes a la estación de Jonatepec, Morelos,
representativa de una gran superficie de esta entidad, podemos observar que para
la región las fechas del inicio del periodo de lluvias y la estación húmeda pueden
servir para definir la fecha de plantación de acuerdo a la siguiente lógica y
utilizando la Figura 9 (Prieto y Vélez, 1991).
1). Usar el lapso entre a1 y b2 para iniciar la plantación, considerando que en estas
circunstancias existe la humedad suficiente para el arraigo de las plantas. Se
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puede cambiar un poco el periodo anterior de acuerdo a los datos y registros del
año a plantar, puesto que existen años en los que las lluvias se adelantan, se
atrasan o se presentan seguidas; por lo anterior, el balance de humedad es un
indicador útil en función de las condiciones en cuestión (Prieto y Vélez, 1991).
Figura 18 a. Balance de humedad de acuerdo a la información climática de la
estación Jonacatepec, Morelos (Prieto y Vélez, 1991).
2). Que la preparación del terreno se haga previo al inicio de las lluvias y de
preferencia bajo sistemas de alta retención del escurrimiento. Dado que cuando
los programas de reforestación abarcan grandes áreas, es difícil concentrar ambas
actividades (Prieto y Vélez, 1991).
Cabe señalar, que, si no se cuenta con la información de estaciones
climatológicas, la fecha de plantación deberá definirse siempre al inicio del periodo
de lluvias. Debe destacarse que los campesinos conocen bastante sobre el
comportamiento del clima de su región, lo cual suele ser de singular importancia
(Prieto y Vélez, 1991).
Es importante, conocer que se sabe que, en Tabasco, México, se tienen definidas
dos épocas de plantación, una al inicio de las lluvias en los meses de junio y julio y
la otra la temporada de reforestaciones de plantado y de restaurado mejor al inicio
de los nortes en los meses de noviembre y diciembre sobre los meses de lluvia de
junio a julio (Pérez y Chacón, 1994; Martínez et al., 2006). Ello porque en
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temporada de nortes se tienen temperaturas bajas que evitan la deshidratación de
la planta (Pérez y Chacón, 1994; Martínez et al., 2006; Gutiérrez, 2021).
Figura 18 b. Consideraciones climáticas para definir la fecha de plantación
(Prieto y Vélez, 1991).
También es importante conocer que en el noreste de México se cuenta con clima
mediterráneo, es decir, con precipitaciones en invierno (Diciembre-Marzo), por lo
que la mejor época de plantación debe ser fijada entre el 15 de Noviembre y el 31
de Enero de cada año, o según los sistemas hombrotérmicos de cada localidad de
los estados de Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y norte de
Nayarit, y colindancias de Chihuahua, Durango y Jalisco.
5.4. Método de plantación. La plantación manual de árboles de guayaba, se
hace con el apoyo de palas y del barretón o barreta para abrir hoyos redondos
más o menos de 30 cm de profundidad por 30 cm de ancho y se coloca la planta
sin o con el envase. Además, se debe tener cuidado de que el cuello de la raíz no
quede fuera del nivel del suelo, ni muy enterrado, de lo contrario puede causar
retraso en el crecimiento (Martínez et al., 2006). Para incrementar la sobrevivencia
y para poder regar se ha ideado aplicar una cucharada de lluvia sólida mezclada al
sustrato, aplicar varias capa sucesivas de nopales si están disponibles o materia
orgánica alternadas con tierra que rodearan un tuvo hecho de zopilotate (bambú),
relleno con piedrillas pequeñas, para facilitar el flujo de agua, un dispositivo
hechizo con frascos PET para el riego y adicionar la construcción de una zanja o
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dos pozos tipo Saucera I o Saucera II, para aumentar la sobrevivencia, como se
muestra a continuación (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
La plantación del guayabo debe ser realizado en suelos en que en su mayoría
tienen problemas de pedregocidad, debe hacerse en cepas de 80 cm X 80 cm X
80 cm o hasta de 100 cm X 100 cm X 100 cm, en donde se puede acomodar
fácilmente la planta y facilite el desarrollo radical del arbolillo. Al excavar la cepa
se debe separar la tierra extraída de los primeros 30 cm de arriba que es más fértil
y al momento de la plantación se debe colocar en el fondo, mezclada con
composta preparada previamente o estiércol de res o borrego bien
intemperizados; después de colocada la planta, se termina de llenar la cepa con la
tierra restante. Así se le proporcionan las mejores condiciones a la planta para que
inicie su crecimiento. Antes de colocar la planta en la cepa, se sugiere podar las
raíces secas que se encuentran entre el cepellón y la bolsa de plástico, así como
aquellas que se vean enrolladas en la parte baja; para que inicie su formación el
árbol debe podarse entre 60 y 80 cm de altura y eliminar los chupones del tallo
principal, debido a que está comprobado que los árboles de un solo tallo son los
más productivos (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
Figura 19. Sistema de plantación Coahuayana, al que debe agregársele lluvia
sólida.
Para plantaciones exitosas se requiere hacer un hoyo, donde de la mitad del
sustrato se coloque por un lado, el sustrato de la mitad más profundo por el otro,
colocar la planta cuidando que el cuello quede a nivel del suelo, colocar un tuvo de
bambú paralelo al cepellón, colocar una capa de hierba cortada, otra capa de
tierra superficial, otra capa de tierra, otra de hierba cortada hasta cubrir el pozo, al
otro lado colocar un envase de un litro de capacidad con la coca trozada por
arriba, llenarla de agua y colocarle otro envase de 2.5 litros de capacidad con tapa
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cortado de abajo y enterrarlo envolviendo al otro. El sistema terminado construir
una zanja circular al árbol o dos pozos cerca del árbol siguiendo la línea.
Es común ver plántula o juvenil bajo la copa de árboles aislados en los potreros.
5.5. Densidad de plantación. Si se utiliza material vegetativo, debe realizarse
una limpia total de área a plantar, reforestar o restaurar, y se procede así a realizar
el trazado para la plantación, pudiéndose hacer a una distancia de 2 x 3 m y 3 X 3
m en tresbolillo en plantaciones monoespecíficas o a distancia variada, en
plantaciones multiespecíficas, cuidando que individuos de la misma familia queden
a 3 m de distancia y de la misma especie a 6 m entre individuos de la misma
especie; haciéndose un ahoyado de 20 a 30 cm de profundidad 15 a 30 cm de
diámetro y alrededor se realiza el correspondiente planteo con 1 m de diámetro.
Trazo de la plantación. No hay que olvidar que es un cultivo de importancia
industrial a nivel mundial, por lo que en donde el terreno lo permita se debe hacer
la plantación a distancias que permitan realizar el movimiento de maquinaria y
equipo entre las hileras del huerto para abaratar costo de cultivo y realizar
diferentes actividades con mayor rapidez y eficiencia. El trazo de la plantación
puede hacerse a “marco real”, o a “tresbolillo”. Las distancias pueden ser de 6 X 6
m (278 árboles/Ha) y 5 X 5 (400 árboles/Ha). También se manejan distancias de 6
X 8 m (208 árboles/Ha) y 5 X 7 m (286 árboles/Ha). la orientación de las hileras
debe realizarse de norte a sur, para una más amplia y larga exposición de los
árboles a los rayos solares evitando que unos árboles sombreen a otros.
La guayaba puede sembrarse en asociaciones agroforestales, silvopastoriles o en
plantaciones homogéneas; para estas últimas se recomienda una distancia de 3 m
entre calles y 3 m entre plantas (1,100 árboles/Ha) o 3 m entre calles y 2 m entre
plantas (1,666 árboles/Ha). Esta última densidad induce a una mayor competencia
entre individuos con el fin de mejorar la producción de fruta. Para los sistemas
agroforestales las distancias de siembra más usados son de 4 m x 4 m (625
árboles/ha) y de 5 m x 5 m (400 árboles/Ha). Para asociaciones con maíz, café,
piña, calabaza, cacao, vainilla se recomienda sembrar entre 100 y 150 árboles/Ha.
Esta densidad es práctica, puesto que ello permite dar mantenimiento y el espacio
es adecuado para el desarrollo de la planta. En el caso de que existan pendientes
mayores al 10 % se recomienda el trazo de curvas de nivel con arreglos de
plantación en tresbolillo. La distancia entre curvas de nivel dependerá de la
pendiente del terreno y de la densidad de plantas a establecer. En la guayaba, la
distancia de plantación y el número de árboles por hectárea están a distancias de
2 X 3 m a 4 X 4 m, es decir de 1,666 y 625 árboles.
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5.6. Apertura de cepa. El tamaño de las cepas dependerá de las dimensiones
del cepellón del envase que se haya utilizado para la producción de las plantas.
Esto implica que las cepas deberán realizarse con 3 a 5 unidades de volumen
adicional al tamaño del cepellón de la planta; no obstante, dependiendo de las
condiciones del terreno las dimensiones y tipo de cepas podrán variar, esto en
función de las estrategias de conservación de suelo que se deseen emplear, de
las características del suelo, y de las condiciones climáticas (Banu, Channa y
Basavanna, 1972). Para la guayaba las cepas deben ser de 30 x 30 x 30 cm,
hasta llegar a 80 X 80 X 80 cm; en función de la fertilidad de suelo (Salazar, 1991).
El tamaño total de las cepas dependerá de las dimensiones finales del envase que
se haya utilizado para la producción de las plantas (5, 8, 10, 20 cm de diámetro y
10 a 30 cm de profundidad). Esto implica que las sepas deberán realizarse con
tres o cinco unidades de volumen adicional al tamaño del cepellón de las plantas;
no obstante, dependiendo de las condiciones del terreno, las dimensiones y tipo
de cepas podrán variar, en función de las estrategias de conservación de suelos
que deseen emplear, de las características del suelo, y de las condiciones
climáticas. El subsolado permite la aireación y la conservación de suelos y agua.
Es importante aquí aplicar una cucharada de polvo de agua de lluvia sólida, aplicar
también 2 Kg de composta por árbol a la que se le haya aplicado micorrizas.
5.7. Reposición de planta que falla y cercado del terreno. Se aconseja que
después de 1 (uno) o 2 (dos) meses de colocada la planta se repongan las
pérdidas, igualmente se pueden sustituir plantas de guayaba, que no sean
vigorosas (CONABIO, 2001; Martínez et al., 2006; Barreto et al., 1992). Para
proteger la plantación contra factores de disturbios como el pisoteo y ramoneo del
ganado, se recomienda colocar una cerca perimetral (Martínez et al., 2006).
Para reducir estas pérdidas se recomienda aplicar más o menos un puño de
composta (45 g), una cucharada de micorrizas en polvo o diluidas en agua de
riego, una cucharada de agua de lluvia en polvo. Se puede aplicar por cepa de
plantación desde el vivero forestal tropical o ya durante la plantación.
06. Manejo de la plantación.
6.1. Tratamientos silvícolas.
Limpias. Se recomienda mantenerse limpia la plantación durante los primeros tres
años, para evitar la competencia con especies arvenses (bejucos, hierbas, etc.),
no deseables ya que estas compiten por agua, luz y nutrientes.
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Según la calidad del sitio se deben dar de uno a ocho chapeos o limpias con
intervalos de tres meses en los primeros tres años de establecida la plantación,
mientras el árbol forma su cobertura; después se realizan limpias o chaponeos
cada seis meses. No se recomienda utilizar herbicidas, puesto que elevan los
costos de producción. Es mejor recomendar cultivos intercalados agrícolas,
pecuario y silvícolas en estos primeros dos años; para amortizar los costos de
mantenimiento, evitando así la erosión y permitir un mejor aprovechamiento del
suelo. Muchos han implementado el sistema de plantación llamado Tangya.
6.1.1. Poda. Se recomienda hacer la poda de ramas en los primeros 3
años en 2 etapas consecutivas, cuando la planta alcanza un diámetro de 5 a 6 cm.
Se debe podar de preferencia unas cuatro veces; esto significa que hay que
realizarlo cada nueve meses. En los próximos tres años o cuando la planta
alcanza un diámetro inferior a 6 cm, realizar podas similares a la etapa anterior. El
propósito de esta actividad es darle forma a la planta en su fase de crecimiento, es
preferible podar las ramas innecesarias para que la otra crezca vigorosa y con una
buena conformación de fuste, lo que aumentará la calidad comercial.
En el guayabo debe checar la salida de ramas chupones después de podar. Esta
actividad es muy importante puesto que el guayabo tiene la propiedad de crecer
con mucha ramificación y puede ser no monopódico. Y si con la poda eliminamos
una rama, la otra aprovecha los recursos y se desarrolla mejor y más vigorosa.
El cultivo puede rejuvenecerse mediante una poda drástica.
6.1.2. Aclareos. En los primeros años, se debe aplicar la poda de
formación, antes de comenzar la poda de producción, que se inicia después de 5
años. En la poda de producción se produce forraje, leña, postes, yemas, ramas
para nuevas plantas e injertos (Salazar, 1991). Es recomendable realizar aclareo
para evitar la propagación de plagas y enfermedades y favorecer el crecimiento.
Relacionando el tiempo de paso (tiempo requerido para pasar de una categoría
diamétrica a otra), se llegó a determinar que, dentro de un turno de 25 a 30 años y
30 cm de diámetro, se deben realizar aclareos en las edades de 5, 7 y 15 años.
Para la ejecución de los aclareos se puede tener en cuenta, la intensidad
considerada que va del 50 %, 25% y 15% para el primero, segundo y tercer
aclareo respectivamente, sobre el número original de árboles plantados.
6.1.3. Manejo de rebrotes. Por ser una especie muy dada a producir
chupones, estos deben ser muy observado y extirpados de la planta madre.
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6.2. Plagas y enfermedades. Entre las mayores limitantes de la producción
de guayaba se reportan las fitosanitarias. Por esta razón, en uno de los polos de
desarrollo agroindustria, se reportan las plagas de las moscas de la fruta
(Anastrepha striata (Schiner)) y (Anastrepha fraterculus (Wiedemann)), el
picudo de la guayaba (Conotrachelus psidii (Marshall)); y entre las
enfermedades, la denominada costra o clavo de la guayaba (Pestalotia
versicolor Speg.). Sin embargo, en los últimos 10 años se ha observado el
ataque de otras plagas, como lo son el gusano taladrador (Simplicivalva
ampliophilobia [Davis, Gentili-Poole & Mitter, 2008]) y el gusano anillador
(Carmenta theobromae (Busck, 1910); Carabali et al., 2021).
a) Plagas. El daño de C. theobromae se caracteriza por una barrenación
continua del cambium, floema y xilema, en ramas de 1era., 2arias. y 3arias. Esto
ocasiona una herida en forma de anillo que interrumpe el crecimiento de la zona
afectada, la circulación de agua y nutrientes; los síntomas se manifiestan como
clorosis, enrojecimiento de hojas, pérdida de vigor, turgencia y disminución de
emergencia de ramas. Daños severos pueden ocasionar muerte de la planta en
etapas tempranas de desarrollo. Por su parte, S. ampliophilobia se alimenta de la
corteza, floema, cambium, xilema primario y médula del árbol, una vez allí
consume el tejido conductor en sentido vertical y horizontal (Carabali et al., 2021).
Figura 20. Fase de pupa de S. smithiana. a. Prepupa fase inicial; b. Prepupa
fase avanzada; c. Cámara pupal; d. Fase de pupa. Fuente:
Canacuán Nasamuez y Carabalí Muñoz (2015).
Figura 21. Escala fenológica para guayaba variedad Palmira ICA-1. a. A:00
Aparición de primeros brotes; b. B1:01 Brote hinchado alargado;
c. B2:02 Crecimiento del brote; d. C: 11 La primera hoja se hace
visible; e. D2:15 Más hojas desplegadas, aún no alcanzan el
desarrollo completo; f. D4:19 Hojas completamente
desarrolladas. Fotos: Arturo Carabalí Muñoz y Doris Elisa
Canacuán Nasamuez.
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El enrollador (Strepsicrates smithiana (Walsingham)), insecto que ante el
incremento de sus poblaciones y altos niveles de infestación en etapas fenológicas
de brote de yemas pueden afectar drásticamente el desarrollo de la planta,
ocasionando pérdidas superiores al 50% (Canacuán Nasamuez & Carabalí
Muñoz, 2015; Carabali et al., 2021).
Figura 22. Daño de S. smithiana sobre brotes de guayaba variedad Palmira
ICA-1 a. Daño sobre brote en estado fenológico 15 (brotes con
hojas no abiertas en su totalidad); b. Daño sobre brote en estado
fenológico 19 (brotes con hojas abiertas); c. Daño ocasionado
sobre brote en estado fenológico 51 (brotes con primordios
florales). Fotografías de Arturo Carabalí Muñoz y Doris Elisa –
Canacuán Nasamuez.
Conotrachelus psidii es considerado una de las principales limitantes
entomológicas del cultivo de guayaba en los países productores de América
Latina; ocasiona pérdidas que pueden llegar al 100% de la producción en México,
del 64 al 88% en Venezuela (Boscán & Cásares, 1981) y en Brasil, del 98% en
monocultivos (Luckmann et al., 2009).
Figura 23. Conotrachelus psidii Marshall (Coleoptera: Curculionidae) y
afectación al fruto. a. Adulto de Conotrachelus psidii; b. Daño al
interior del fruto ocasionado por larvas del insecto. Fotos:
Arturo Carabalí Muñoz y Millerlandy Montes Prado.
En Colombia, C. psidii es la principal limitante entomológica del cultivo para las
regiones de la Hoya del río Suárez y el Valle del Cauca. Estados inmaduros del
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insecto causan ennegrecimiento, petrificación y maduración precoz de los frutos,
afectando la producción tanto para el mercado en fresco como para la
agroindustria, siendo las pérdidas hasta del 60% en cultivos comerciales (Instituto
Colombiano Agropecuario (ICA), 2012; Carabali et al., 2021).
A nivel mundial, los nematodos representan uno de los principales problemas
parasitarios en el cultivo de guayaba (Avelar et al., 2001), entre los que se
destacan Meloidogyne spp., Rotylenchulus spp., Pratylenchus spp., Hoplolaimus
spp., Tylenchorhynchus spp., y Helicotylenchus spp. (Guzmán & Castaño, 2010) y
Meloidogyne sp., conocidos estos últimos como nematodos agalladores; entre las
especies reportadas están Meloidogyne incognita, M. javanica, M. arenaria y M.
hapla, siendo M. incognita la especie de mayor importancia en guayaba
(Mosquera et al, 1995; Avelar-Mejía et al., 2001; Carabali et al., 2021).
En Colombia, Valle del Cauca, Mosquera et al. (1995) encontraron nematodos de
los géneros Meloidogyne, Helicotylenchus, Pratylenchus, Rotylenchus,
Hoplolaimus, Tylenchorhynchus y Xiphinema, asociados a guayaba variedad ICA-
1 y Roja ICA-2, siendo Meloidogyne el de mayor frecuencia en suelo y raíces,
generando pérdidas hasta del 60% (Carabali et al., 2021).
Por su parte, Villota y Varón (1997) identificaron la especie M. incognita, raza 2, en
variedades comerciales de guayaba. En los departamentos de Córdoba, Tolima y
Huila se reportan las especies M. incognita y M. arenaria como los patógenos de
mayor importancia en el cultivo de guayaba (Gómez-Caicedo et al., 2003; Jaraba
et al., 2003). Investigaciones desarrolladas en Caldas por Guzmán y Castaño
(2010), asociadas a guayaba variedad Palmira ICA-1, identificaron nematodos del
género Helicotylenchus, Pratylenchus y Meloidogyne, siendo este último género el
de mayor predominancia. Por su parte Duque y Guzmán (2013), en el
departamento de Risaralda, identificaron a M. incognita y M. javanica asociados a
plantas de guayaba en vivero; mientras que Ortiz et al. (2015) reportaron a M.
incognita y M. mayaguensis actuando como un complejo para la misma zona
(Carabali et al., 2021).
b) Enfermedades. Otra limitante del cultivo de guayaba son las
enfermedades tales como roya, antracnosis y clavo o roña (Carabalí Muñoz et al.,
2013). La roya es una enfermedad causada por el hongo Puccinia psidii Winter, y
es una de las principales enfermedades que afecta el cultivo de guayaba (Carabalí
Muñoz et al., 2013; Lozano et al., 2002). La antracnosis, considerada como una de
las enfermedades de mayor importancia en la agricultura a nivel mundial, en
Colombia se encuentra reportada afectando cultivos de guayaba (Carabalí Muñoz
et al., 2013); la enfermedad es causada por los hongos Colletotrichum
gloeosporioides (Penz.) Sacc. y Colletotrichum acutatum Simmonds, y afecta
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hojas, tallos, flores y frutos, principalmente en época de poscosecha (Soares-
Colletti & Lourenço, 2014). La roña es una de las enfermedades más limitantes en
la producción de guayaba, afecta principalmente frutos, reduciendo su valor
comercial. La enfermedad está asociada a los hongos Pestalotia versicolor y
Pestalotiopsis spp. (Carabalí Muñoz et al., 2013; Insuasty et al., 2006; Solarte,
2014; Carabali et al., 2021).
6.3. Crecimiento. El guayabo, es una de las especies de lento crecimiento.
Por ello es muy afectiva a los cambios ambientales. Las heladas afectan a la
planta en su crecimiento, pero estimulan un rebrote vigoroso a nivel radical o
basal; tolera periodos de sequía de 4 a 8 meses (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
Los árboles maduros se caracterizan por troncos cortos que son a menudo
retorcidos. Los árboles podrán tener un DN de hasta 30 cm, con una corteza gris o
parda clara, lisa, copas irregulares y esparcidas. El tamaño promedio cuando
maduros varía de 5 a 15 m (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
El guayabo comienza a producir frutos a los 4 años y está declina a los 15. Con la
ventaja de que el cultivo puede rejuvenecerse (CONAFOR, 2001).
Manejo de la planta joven. Para facilitar el crecimiento vertical de las plantas,
cuando estas tienen más de 6 meses, se deben entutorar con estacas de más de
70 cm de longitud. Las plantas deben fertilizarse mensualmente con compuestos
nitrogenados, usando de 5 a 10 g de Urea o de Nitrato de amonio por bolsa. Es
frecuente que por lixiviación del suelo se presenten deficiencias de hierro o zinc, lo
cual se corrige con aplicación de 1 a 2 g de quelatos por planta. El riego a las
plantas debe realizarse periódicamente en el vivero; la cantidad de agua y
frecuencia de los riegos dependerán del clima, suelo y vigor de las plantas. Las
plantas que presenten decaimiento o marchitez en el vivero deben eliminarse.
Para el combate de mosquita blanca, escama, trips o algún insecto defoliador se
usa malatión en dosis de 20 ml en bombas de mochila con capacidad de 15 litros
de agua (Mendoza, Luis y Castillo, 2004).
6.4. Predicción del volumen. La producción promedio anual por árbol de fruta
es de 63 Kg repartido en 3 cosechas por año. Puesto que un árbol puede llegar a
producir desde 100 hasta 450 frutos, dependiendo la época del año. En Costa
Rica, la producción de leña es uno de los beneficios más importantes: 264
árboles/Ha de 20 cm de diámetro producen 65 m3 de leña.
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Figura 24. Diámetro polar de frutos cosechados, en el cultivo de guayaba
utilizando tres dosis de humus de lombriz, UNA Managua, 2013-
2014 (Chamorro, 2015).
El efecto de 3 dosis de humus de lombriz sobre el diámetro polar de frutos
cosechados, en la guayaba fueron evaluados por Chamorro (2015). El diámetro
polar del fruto es una variable que determina el tamaño y forma del fruto
(González, 2004).
Cuadro 3. Dosis por tratamientos de humus de lombriz, 2013-2014
(Chamorro, 2015).
Figura xx. Diámetro ecuatorial de frutos cosechados, en el cultivo de
guayaba utilizando tres dosis de humus de lombriz, UNA
Managua, 2013- 2014 (Chamorro, 2015).
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En la Figura 24, se muestra que no existe diferencias estadísticas significativas
entre los tratamientos para la variable de diámetro polar de guayaba. El
tratamiento 20 t (ha año)-1 obtuvo 10.18 cm; seguidamente los tratamientos 15 t
(ha año)-1 con 7.28 cm y el tratamiento 10 t (ha año)-1 con 7.14 cm. Esto indica
que las dosis de humus de lombriz aplicados en diferentes años en una misma
parcela experimental no influyen en el diámetro polar de la guayaba debido a su
enmienda de efecto acumulativo a través de cinco años que se ha fertilizado,
llegando a una estabilidad en su nutrimento para el cultivo (Cuadro 1).
07. Plantaciones en sistemas silvoagropecuarios. En los últimos años se ha
realizado investigación respecto a la las practicas agroforestales con la guayaba y
se ha visto que los sistemas agroforestales utilizan de manera más eficiente los
recursos disponibles que los monocultivos o plantaciones homogéneas, resultando
en muchos casos, ambiental y económicamente mejores que los sistemas
convencionales. Por lo que se plantea obtención de diversos productos en una
misma forma de uso de la tierra. La guayaba puede clasificarse como árbol de
usos múltiples ya que conjuntamente a la gran importancia que tiene su fruto como
alimento, el árbol de guayaba es usado en carpintería y tornería por la durabilidad
que su madera presenta en interiores; por las propiedades medicinales que posee,
tiene diversos usos etnobotánicos. La variabilidad de usos y servicios ostenta a la
especie como idónea para sistemas agroforestales, de hecho, ya existen reportes
de la guayaba interactuando con otras especies, tanto vegetal como animal, en
regiones de México y otros países (García, 2016).
En 2006 Uribe presentó un estudio donde evaluó el sistema agroforestal mango-
guayaba, mango-ovino-guayaba en el estado de Michoacán, México. Así, también,
Montiel (2008), en un estudio similar teniendo sistemas agroforestales de
aguacate-café-guayaba. Los municipios de Ortega y Guamo, localizados en el
centro- oriente del departamento del Tolima, Colombia, tiene una enorme vocación
frutícola, en donde se destaca la producción de guayaba; cultivo que ha tenido un
buen comportamiento bajo el sistema de producción agropastoril, ya que
interviene junto con los pastos y la ganadería, especialmente de tipo bovino, como
un sistema que aporta al productor diversos productos a través del año (Casierra
et. al., 2007).
7.1. Cercas vivas. En muy pocos lugares, pero si de importancia el guayabo es
utilizado para cercos vivos.
7.2. Cortinas rompevientos. También en muy pocos lugares, pero sí de
importancia el guayabo es utilizado para cercos vivos.
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7.3. Sombra y refugio. En las áreas de distribución de guayaba silvestre, la
especie es muy utilizada por la fauna silvestre e inclusive por el hombre como
sombra, refugio y alimentación.
08. Silvicultura.
8.1. Bosques naturales. En bosques naturales poco lo encontramos y este es
utilizado para mejoramiento genético de las variedades cultivadas.
8.2. Tolerancia a factores ambientales. El guayabo, es una planta muy
tolerante a suelos muy pobres en fertilidad. Crece en casi todo tipo de suelos.
8.3. Densidad. Para cultivar guayaba, se recomienda disponer las cepas de
plantación sobre curvas a nivel en un arreglo de tresbolillo. La distancia entre
curvas de nivel dependerá de la pendiente del terreno y de la densidad de plantas
que se desee establecer (Arriaga, Cervantes y Vargas-Mena, 1994).
Distancia Distancia entre hileras (m)
Columnas (m) 2 3 4 5 6
3 1667* 1111 833 667 556
4 1250 833 625 500 417
5 1000 667 500 400 333
6 833 556 417 333 278
Nota: * Árboles por hectárea.
8.4. Sistemas y practicas silvícolas. Si se tiene el objetivo de cultivo se debe
de determina las características de la guayaba a sembrar; por ejemplo, si se trata
de una cerca viva se emplean plantas de 1 a 2 m, mientras que para establecer un
banco de plántulas, semillas e injerto, pues para corte se utilizan de 50 cm, las
cuales deben proceder de ramas maduras. Con el propósito de aumentar la
germinación y emisión de raíces se deben dejar los tallos cortados en el
refrigerador entre dos y cuatro días, bajo condiciones de sombrío y aireación para
optimizar el proceso de producción de planta; del mismo modo éstas no deben
entrar en contacto con el suelo para prevenir pudriciones. Las partes vegetativas
deben ser cortadas de árboles adultos mayores de cinco años que cuenten con
abundante número de ramas vivas que tengan por lo menos 2 años de emergidas,
preferiblemente con un grosor de 2.5 a 5 cm de DN. Después del corte de la parte
vegetativa a la altura requerida, se realiza en el extremo inferior un corte en forma
de punta desprendiendo levemente la corteza para que permita un rápido
enraizamiento; estando preparada la planta se hace la siembra en campo,
abriendo un hueco hasta lograr una profundidad de 10 a 15 centímetros (ALDANA,
2009; Cuervo- Jiménez, Narváez-Solarte, Hahn von-Hessberg, 2013).
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Para GÓMEZ et al. (2002) se debe considerar en el establecimiento del cultivo la
dirección del sol, de oriente a occidente, debido a que este exige luminosidad.
8.5. Crecimiento y rendimiento volumétrico. La rentabilidad baja de los
sistemas de producción en las regiones tropicales se debe, en parte, a que las
actividades ganaderas dependen del uso de gramíneas como fuente principal para
la alimentación animal (Ku-Vera et al., 2013). Las gramíneas bajo condiciones de
monocultivo presentan bajo contenido de proteína digestible y altos niveles de
fibra todo el año (Carmona, 2007). La asociación de árboles, arbustos y gramíneas
forrajeras permite mejorar la calidad de la dieta del ganado, incrementa la
productividad de los sistemas agropecuarios, permite ahorro en el uso de
fertilizantes nitrogenados y mantiene la proporción de los componentes botánicos
en espacio y tiempo (Mercant y Solano, 2016).
En este la producción maderable y crecimiento al parecer no han sido estudiados.
8.6. Edad de rotación y fijación de edad de turno. La especie de lento
crecimiento con edad de rotación o turnos de máximo 25 o 30 años, el cual es
fijado en base a la producción de frutos.
8.7. Regeneración natural. La regeneración natural de guayabo, en las selvas
es por dispersión de semillas y rara vez por reproducción asexual. La
regeneración natural se da por semillas que se dispersan por explosión lograda su
madures fisiológica y las condiciones de humedad. Una semilla logra dispersarse
hasta un rango de 20 m horizontales.
La regeneración artificial de guayaba, se da por semillas o injerto desde 50 a 200
cm de longitud en diámetros desde 2.5 cm hasta 5 m. Esta última practica está
muy ampliamente difundida para esta especie por los campesinos.
09. Características de la madera. El color va de amarillo a rojizo, de grano fino,
compacta, moderadamente fuerte, pesa 650 – 750 Kg/m3 (Morton, 1987).
9.1. Descripción macroscópica. En un estudio sobre el efecto del
Declinamiento del Guayabo en la Anatomia de Ramas y Raíz de guayaba
(Psidium guajava L.). En 2003, Avelar, Cárdenas, Téliz y Cid del Prado,
encontraron que tanto las ramas como las raíces están compuestas por una
polidermis (tejido de protección donde célulassuberizadas alternan con células
parenquimatosas no suberizadas), la corteza, el sistema vazcular (floema externo,
cambium vascular y floema interno) y la médula. La corteza en ambos órganos
está constituida por células parenquimatosas de forma ovoide en corteza
transversal, con abundante polifenoles, 86 % en las ramas y 90 % en la raíz,
almidón 20 a 40 % en rama y 30 % en la raíz, y cristales en forma de drusas y
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rectangulares, los últimos escasos en la raíz. El floema presenta células
parenquimatosas, tubos cribosos, células acompañantes y fibras, éstas son
evidentes y se encuentran limitando la corteza del floema. Las células del
parénquima radial contienen polifenoles y las células del parénquima axial
almidón, aunque éste no es abundante (1 a 7 %). Entre el floema y el xilema está
situado el cambium vascular; sus células son de forma isodiámetrica, en su
citoplasma no se observaron polifenoles ni almidón, pero si cristales de forma
rectangular aunque eran escasos. El xilema en ambos órganos está compuesto
por parénquima radial y axial, vasos y fibras. Al igual que en el floema, el
parénquima radial contiene polifenoles y almidón, fue abundante (60 – 90 %). En
corte transversal, la rama presenta vasos con una distribución difusa, su número
varía de 800 – 1200 y su diametro tangencial es de 10 – 47 µm, excepcionalmente
llegan a 50 µm y difícilmente encuentran mayor de 60 µm. En la raíz, la
distribución de los vasos también es difusa, en ambas xilemas existen algunos
vasos con depósitos de polifenoles y tílides (García et al., 2016).
Figura xx. Microfotografía de corte transversal de rama sana de guayaba
(Psidium guajava L.). A) Polidermis (p) y células parenquimatosas
de la corteza © con polifenoles densos (pd), de color guinda en
su interior; B) porción de floema externo (fx) donde se observa
también el cambium vascular (cv) y parte del xilema (x); C) floema
interna (fi) y medula (m; Avelar et al., 2003).
La madera presenta diferencia de color entre albura y duramen, el de la albura es
castaño claro amarillento (10YR 6/4) y el del duramen presenta tonalidades de
color gris oscuro (10YR 4/1) y castaño (10YR 4/3). El olor no es característico y el
sabor es amargo. El brillo es mediano, el veteado pronunciado, la textura fina y el
hilo recto. Los poros, el parénquima axial y los rayos sólo son visibles con lupa.
Las zonas de crecimiento están poco marcadas.
La madera es de grano fino, compacta, algo fuerte, pesada de 650 a 750 Kg por
metro cúbico; es durable en interiores y se utiliza en carpintería, tornería y para
mangos de herramienta.
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Figura xx. Guayaba (Psidium santorianum). 1. Muestra de herbario. 2.
Tablillas de los tres cortes típicos: tranversal (arriba), tangencial
(izquierda) y radial (derecha). 3. Corte transversal. 4. Corte
tangencial. 5. Corte radial.
9.2. Descripción microscópica. Los poros en la guayaba presentan
distribución difusa, son exclusivamente solitarios, muy numerosos 52 (34-67)/mm2,
de diámetro tangencial muy pequeño 37 (22-50) µm y contorno ovalado. Los
elementos de vaso son de longitud mediana 688 (350-1200) µm, sus paredes
presentan puntuaciones areoladas alternas y placa perforada simple. Con gomas.
El parénquima axial es de tipo reticulado con idioblastos que presentan cristales
romboidales.
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Los rayos son de tipo heterogéneo I y II, muy numerosos 14 (11-18)/mm, de 2
series (1-2). Los uniseriados son extremadamente bajos 133 (60-280) µm, de 1 a 8
células erectas; los poliseriados son extremadamente bajos 265 (120-480) µm, de
anchura muy fina 23 (18- 33) µm, los extremos uniseriados de 1 a 8 células.
Presentan gomas y cristales romboidales.
Las fibras son de tipo libriforme, de longitud mediana 1208 (750-1760) µm,
diámetro fino 19 (12-25) µm y paredes gruesas 7 (3-10) µm. Presentan gomas.
10. Usos de la guayaba. En la zona de recolección la madera se usa para
construcción de enramadas o palapas y en la manufactura de durmientes. En
Jalisco para construcción y leña; donde se sugiere que sea utilizada en muebles y
otros artefactos que requieren dureza y buen acabado (Barajas y León, 1989).
La fruta se aprovecha industrialmente en la elaboración de: jaleas, mermeladas,
cascos en almíbar, pulpa, néctar, jugos, ate, puré, vino, deshidratados, pasta de
guayaba y como materia prima en la elaboración de refrescos, pasteles y
gelatinas. En México los productos industrializados de guayaba ocupan el cuarto
lugar en la preferencia de los consumidores, después del durazno, mango y piña.
La madera es utilizada como leña y también una fuente para carbón, algunos la
consideran ideal para hornos para pan y carne. La corteza del tronco se utilizara
en Centroamérica para curtir cueros. Las hojas junto con ramas y otras partes de
la planta para hacer un tinte negro para seda. En el sureste de Asia, las hojas se
emplean para dar un color negro al algodón y en Indonesia, le sirve de tinta para
acuarelas (Laksminarayana y Moreno, 1978; Jaqtiani et al., 1988; Morton et al.,
1987).
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10.1. Usos de la madera.
10.2. Otros usos de otras partes de la planta.
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11. Bibliografía.
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