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ÁGORA

UN ESPACIO PARA LA REFLEXIÓN


Willian Fredy Palta Velasco

La felicidad como afirmación de la vida

El hombre verdaderamente sabio, el hombre


verdaderamente virtuoso, el hombre verdaderamente feliz,
sabe sufrir los azares de la fortuna sin perder nada de su
dignidad. Sabe sacar de las circunstancias el mejor partido
posible
Aristóteles

La felicidad constituye una de las preguntas centrales de la ética, y que debiera ser a la vez la tarea
fundamental del ser humano, sin embargo, la vida se nos va en otras cosas y afanes, que cuando
nos acordamos de vivir es tarde. Entendamos la felicidad como la realización plena del ser humano,
es alcanzar la plenitud humana, sin necesidad de dejar de ser lo que somos. Es asumir una vida sin
mascaras, ni apariencias, es un ejercicio pleno de nuestra libertad. La característica común de
nuestras sociedades capitalistas, superfluas y materialista, es pretender reducir la felicidad a la
consecución de bienes materiales o altos ingresos económicos, encapsulando la tarea constante de
la búsqueda de la felicidad a recetarios que se compran en las cajas de los supermercados,
reduciendo la problemática de los seres humanos y su pregunta existencial en la simple satisfacción
de necesidades financieras, prestigio laboral y éxito profesional. Ante esto se hace necesario
superar la idea del aspecto económico como fuente exclusiva y total de felicidad, es importante
reconocer que independientemente de los bienes o riquezas que tengamos, existe la urgente
necesidad de realizarnos como personas.

La felicidad es posible y consiste en la búsqueda continua por alcanzar nuestros ideales, en otras
palabras, es: Darle sentido a la existencia, como construcción constante y permanente, alejando de
nosotros toda actitud y todo deseo de muerte que son las manifestaciones más tangibles de la
infelicidad. La felicidad es ante la expresión suprema de la voluntad de vivir, es una afirmación de la
vida. Una vida carente de sentido es una vida que busca amargar a los demás, porque les duele ver
a otros gozando de lo que se ha renunciado. La existencia nos confronta, nos exige la liberación de
ataduras y nos invita a caminar por el sendero de la existencia ligero de equipaje, gozándose cada
momento y trasmitiendo mi libertad, tranquilidad, solidaridad y fraternidad a aquellos que me rodean.
Al hacer esta opción por la vida se requiere decir alto a aquello que me oprime, que me retiene y que
no me deja avanzar en la búsqueda de nuestra plenitud, es renunciar a aquello que no nos permite
comprendernos como construcción. Es hora de decir adiós, al trabajo que te carga, a la pareja que te
amarga, al patrón que te maltrata, a los prejuicios que te limitan, a lo que te atormenta, no hay lugar
para el estrés, es la hora de alzar la mirada al cielo y llenarse del espíritu de Juan salvador Gaviota y
elevarse hasta sentir la sensación de paz, tranquilidad y libertad, porque en el mundo el único límite
es el infinito y nuestra única misión: vivir.

Recuerdo aquella bella película: La sociedad de los Poetas Muertos, cuando el maestro llama a sus
nuevos discípulos y les dice “carpe diem”.y esta misma invitación lanzo hoy: aprovecha el momento,
porque para ser feliz no hay otra oportunidad, se es feliz hic et nunc, no hay otra oportunidad en la
vida para ser feliz. Solamente en la medida en que cada uno pueda vivir su cotidianidad a plenitud,
ira forjando su existencia, en otras palabras, será cada día feliz. Vive como tú quieras vivir, pero date
la oportunidad para poder encontrarte, superando los miedos, abandonando las mascaras. Lo que

Ágora No 2: febrero 2011


se pide desde la ética es la búsqueda de alcanzar la plenitud humana ( felicidad.) entendida ésta
como un arte de vivir. Asumiendo una actitud libre y liberadora, más desde nuestras realidades
colombianas y latinoamericanas, donde es urgente que la formación humana, implique una toma de
conciencia social, es decir, formar un ser crítico de la realidad, de tal manera que pueda desarrollar
una propuesta desde su campo de acción que le permita transformar las estructuras de injusticias y
conducir nuestra sociedad por caminos de diálogo, paz y reconciliación.

En esta invitación a la felicidad como arte de vivir no nos estamos refiriendo a un estado paradisíaco
de no conflicto, al contrario, la felicidad implica asumir un estilo de vida coherente y desacomodarse
de aquellas situaciones y realidades que impiden obrar moralmente (felizmente). Pensar éticamente
implica en ocasiones ir a contracorriente en una sociedad consumista y superficial; es levantar la voz
de profeta, en contra de la injusticia de los sistemas totalitarios y populistas disfrazados de
democráticos. Tener un pensamiento ético, es gritar con voz fuerte no al consumismo desaforado,
que nos invade y manipula. La ética, exige hacer una lectura crítica a los medios de comunicación
que están al servicio de los centros de poder. La ética como arte de vivir, es ser consciente de su
realidad personal, social e histórica.

La ética desde esta búsqueda de la felicidad permite descubrir en la sencillez de lo cotidiano lo


maravilloso de la vida, por encima del poder y del tener. Es poder identificar nuestra prioridades,
personales, sociales, políticas y económicas. Es reconocerse como un ser libre, justo y solidario.
Ética no es una lista llena de valores para memorizar desligados a la vida. Ética no es una cantidad
de leyes moralistas que cargan de amargura y tristezas la vida de nuestros jóvenes. La ética es ante
todo la plena decisión de asumir un estilo de vida, donde ese estilo se presente como un saber vivir,
es decir que nuestras acciones sean tan placenteras para todos, que mi vivir sea todo un arte,
porque la vida que nos merecemos es la vida de humanos, por la cual hemos de construirla cada
día, para alcanzar la felicidad. Libérate de los prejuicios y vuela junto a Juan Salvador Gaviota,
alcanzando los sueños, haciendo realidad lo imposible; ¡lucha por lo que quieres, lo que Dios quiere
de ti es! que seas feliz ¡

Bibliografía
Aristoteles. (1973). La etica nicomaco. Mexico: Porrúa.
Bach, R. (2000). Juan Salvador Gaviota. Punto de lectura: Barcelona.
Daraky, M., & Romeyer-Dherbey, G. (1996). El mundo Helenico: Cinicos, estoicos, y epicúreos.
Madrid: Akal.
Dussel, E. (1998). Ética de la liberacion en las Edad de la globalizacion y de la Exclusión. México:
Trotta.
Savater, F. (1991). Ética para Amador. España : Ariel.

Ágora No 2: febrero 2011

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