Responsabilidad Extracontractual
Responsabilidad Extracontractual
1
La doctrina tiene discrepancias sobre como sistematizar la responsabilidad extracontractual. Este resumen sigue
un método que a nosotros nos parece didáctico.
2
Existe doctrina que agrega como requisito la capacidad, en este apunte ese elemento se encuentra integrado en el
requisito de hecho voluntario.
3
Esto naturalmente excluye la omisión en la acción. Por ejemplo, no frenar un automóvil en una luz roja. Esto es una
acción y no una omisión.
4
Véase el Código Penal artículo 494, numerales 12vo y 14vo para dos ejemplos adicionales.
5
El artículo 465 inciso 1ro establece la nulidad de los actos o contratos celebrados posteriormente a la declaración
del interdicción. En el caso de la responsabilidad extracontractual se tienen criterios más estrictos porque una
persona puede ser incapaz de manejar sus bienes pero ser capaz de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto.
6
No existe unanimidad doctrinaria respecto a la definición de demente. La definición de Alessandri nos parece una
aproximación más que razonable para efectos de este apunte.
Para efectos de determinar el discernimiento del menor, el juez deberá evaluar si este estaba en
condiciones de evaluar el riesgo que implicaba su acción.
Libertad en la acción: Para imputarle responsabilidad civil a una persona es necesario que la
acción de esta haya sido voluntaria. Por ejemplo, una orden bajo amenaza de una arma de fuego
carecerá de libertad en la acción.
El Código Civil expresamente descarta el estar ebrio como causal para alegar que no hubo
voluntariedad.
Art. 2318. El ebrio es responsable del daño causado por su
delito o cuasidelito.
Sin embargo, la doctrina es unánime en señalar que este artículo no aplica si una persona es
drogada en contra de su voluntad.
Responsabilidad por el hecho propio. Culpa o dolo.7
Para que exista responsabilidad por el hecho propio es necesario que exista un actuar culposo
o doloso. Si bien el artículo 2314 distingue entre la culpa y el dolo, las normas posteriores no
establecen efectos diferentes entre uno y otro. En contraste, el artículo 1558 distingue claramente
entre los efectos de la culpa y del dolo, respectivamente.8
Culpa: En sede extracontractual, esta es no haber actuado correctamente según un patrón de
conducta abstracto. La culpa supone la previsibilidad de las consecuencias dañinas del hecho.
La mayoría de la doctrina considera que en sede extracontractual se responde por culpa leve.
Es decir, aquella falta de diligencia que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios
propios.
Este infracción de deber de cuidado puede estar previamente establecida por el legislador o ser
genérica. En este último caso deberá ser construida por el juez acorde al modelo del hombre
prudente.
La naturaleza jurídica de la culpa es normativa, por tanto de derecho. 9
Culpa infraccional: Esta es aquella en la cual se incumple con un deber de cuidado establecido
por el legislador (o alguna otra autoridad con potestad normativa). Esto implica necesariamente
una actuación culpable a menos que exista una causal de exención procedente.
Dos ejemplos de deberes de cuidados establecidos por el legislador son la ley del tránsito (ley
18.290) y la legislación medioambiental (por ejemplo la ley 19.300 sobre bases generales del
medioambiente).
7
En este resumen no explicamos lo que es el dolo. Solo lo diferenciamos con la culpa en materia extracontractual.
En nuestros resúmenes de efectos de las obligaciones y teoría de acto jurídico explicamos el dolo.
8
El artículo 1558, inciso 1ro, señala que “Si no se puede imputar dolo al deudor, sólo es responsable de los perjuicios
que se previeron o pudieron preverse al tiempo del contrato; pero si hay dolo, es responsable de todos los perjuicios
que fueron una consecuencia inmediata o directa de no haberse cumplido la obligación o de haberse demorado su
cumplimiento.”
9
Por ejemplo, una persona está jugando fútbol en un parque y golpea con un pelotazo a un anciano, produciéndole
una lesión de mediana importancia. La existencia del pelotazo al anciano será una materia de hecho, pero determinar
si dicho pelotazo constituye o no una infracción al deber de cuidado será una materia de derecho.
Culpa por infracción al deber de cuidado construida por el juez: Esta es aquella que se construye
con el modelo del hombre prudente. El juez debe considerar la intensidad y probabilidad del
daño, el beneficio social de la acción y el costo de evitar el accidente.
Por ejemplo, un médico que ayuda a una persona accidentada en la calle no estará sujeta al
mismo estándar de cuidado de alguien que hace malabares con cuchillos.
Culpa por infracción de usos normativos: Esta es aquella en la cual no se siguen usos normativos
de una determinada actividad o infracción. El incumplimiento de estos constituye un antecedente
importante a la hora de determinar la culpabilidad pero el juez puede determinar que un uso
normativo es demasiado estricto o injusto.10
Causales de justificación: Estas son las que se desarrollan a continuación. Deben ser probadas
quien las reclama.
En primer lugar, los actos autorizados por el derecho, estos pueden subclasificarse. Primero,
existe el ejercicio de un derecho, siempre que sea razonable, es decir, sin que exista un uso
malicioso de este.11 Segundo, el cumplimiento de un deber legal, por ejemplo, un receptor que
traba un embargo. Tercero, actos autorizados por usos normativos, por ejemplo, aquellos
realizados en una pelea de boxeo profesional que se desarrolla acorde a las medidas de
seguridad correspondientes.
En segundo lugar el consentimiento de la víctima y la aceptación de riesgos. El primero tiene
como límite la renuncia de derechos irrenunciables (art. 12) y la condonación del dolo futuro (art.
1465). En el caso de la aceptación de riesgos, la víctima debe estar informada de los peligros a
los que se expone.
En tercer lugar, el estado de necesidad. Este se constituye cuando se ocasiona un daño, para
evitar otro mayor, por ejemplo, destruir la plantación de un vecino para combatir un incendio. El
estado de necesidad está regulado por el Código Penal (art. 10 numeral 7mo) como eximente de
la responsabilidad penal.
Finalmente está la legítima defensa. Esta se encuentra regulada por el Código Penal (art. 10
numeral 4to).
De la eximición de la responsabilidad penal de los dos casos anteriores no se sigue
necesariamente la eximición de responsabilidad civil pero constituye un antecedente
importante.12
10
Lo contrario daría incentivo para que los colegios profesionales tuviesen estándares demasiado laxos para evitar
persecuciones judiciales.
11
Esto es conocido por la doctrina como teoría de abuso del derecho. Según esta, existe abuso de un derecho jurídico
cuando los actos que importa su ejercicio son contrarios a los fines económicos y sociales del mismo o cuando, sin
apreciable utilidad propia, se realizan sólo o principalmente para causar un mal a otro.
12
La doctrina no lo establece con las palabras con las que lo expresamos nosotros, pero nos parece una simplificación
aceptable para efectos de este resumen.
Prueba de culpa: El artículo 1698 establece que la existencia de las obligaciones las debe probar
quien las alega. Por tanto, en sede extracontractual se debe demostrar el actuar culpable o
doloso.13
La culpa se prueba demostrando la infracción legal o la infracción genérica al deber de cuidado.
Sin embargo, como esto puede ser complejo, existe una presunción de culpa por el hecho propio.
Presunción de culpa por el hecho propio: La doctrina ha construido una presunción de culpa a
partir del artículo 2329.
Art. 2329. Por regla general todo daño que pueda imputarse a
malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por ésta.
Son especialmente obligados a esta reparación:
1º. El que dispara imprudentemente un arma de fuego;
2º. El que remueve las losas de una acequia o cañería en calle
o camino, sin las precauciones necesarias para que no caigan los
que por allí transitan de día o de noche;
3º. El que, obligado a la construcción o reparación de un
acueducto o puente que atraviesa un camino lo tiene en estado de
causar daño a los que transitan por él.
Si bien este artículo no establece expresamente una presunción de culpa por el hecho propio ha
sido interpretado como tal, por diversas razones.14 En primer lugar, está ubicado después de las
presunciones de culpa por el hecho ajeno (art. 2320 y art. 2322) y presunciones de culpa por el
hecho de las cosas (del art. 2323 al art. 2328) y la interpretación contraria, significaría una mera
repetición de lo establecido por el artículo 2314. En segundo lugar, las expresiones “por regla
general” y “que pueda imputarse”; son concordantes con una presunción de culpa.15
Respecto a los numerales del artículo 2329, la doctrina interpreta estos como meros ejemplos y
no como un listado taxativo.
Existen dos grandes hipótesis que permiten la presunción por el hecho ajeno. La peligrosidad de
la acción, y el control de las circunstancias y el rol de la experiencia.
Por ejemplo, si una compañía de gas no repara correctamente filtraciones y producto de esto,
muere una persona, se presumirá la culpabilidad debido al riesgo que implica la actividad.
Si una compañía veterinaria vacunó una granja de pollos y, después, dentro de un mes, la
mayoría de estos murieron, se presumirá la culpabilidad de la compañía debido a que esta se
encuentra en mejores condiciones para explicar que fue lo que ocurrió.
13
Esto no es así en sede contractual porque lo que se debe demostrar es la existencia de la obligación. Es la
contraparte quien debe demostrar la extinción de esta mediante un modo de extinguir las obligaciones (que puede
ser mediante el pago, la perdida de la cosa que se debe, la prescripción extintiva, etc.).
14
Los argumentos enumerados en este apuntes son los que consideramos más importantes, la discusión doctrinaria
es más extensa.
15
Si el artículo solo quisiese repetir la idea del artículo 2314 sería más natural haber redactado “Todo daño que sea
imputable a malicia o negligencia de otra persona debe ser reparado por esta”.
Diferencias entre culpa y dolo en responsabilidad extracontractual:16 En caso de que exista dolo,
se podrá perseguir al tercero que no haya cometido el delito civil pero que se haya beneficiado
de este, por el monto de su provecho (art. 2316). Para efectos de probar el dolo, este se apreciará
en concreto. En contraste, la culpa se apreciará en abstracto.
Además, en la práctica jurisprudencial, se tiende a considerar el dolo para efectos de reparación
del daño moral.
Responsabilidad por el hecho propio. Daño.
Daño:17 Este es el detrimento que sufre el acreedor en la persona o sus bienes, es decir, una
pérdida de beneficio de índole material o moral.
Principios de la reparación del daño: Ni el artículo 2314 ni el 2329 hacen la distinción del artículo
1558 respecto a los daños previstos, por lo cual se indemnizarían todos los daños directos. Sin
embargo, si el daño no es previsto entonces probablemente falte el requisito de culpa o de
causalidad. La primera supone la previsibilidad de las consecuencias dañina del hecho. Respecto
a los daños indirectos, estos no se indemnizan debido a que en ese caso faltaría el requisito de
causalidad.
Solo se deberá indemnizar el daño sufrido por la víctima. Las excepciones a este principio las
desarrollaremos brevemente respecto a la titularidad de la acción de responsabilidad.
Naturalmente si el daño ya fue indemnizado no deberá ser reparado nuevamente. Esto es
particularmente relevante en el caso de la solidaridad del artículo 2317 o del cúmulo de
responsabilidad.
Tipos de daño que se deben reparar: Se deben indemnizar los daños establecidos por el artículo
1556 (daño emergente y lucro cesante) y el daño moral.
El daño emergente es el empobrecimiento real y efectivo que sufre el patrimonio del acreedor.
El lucro cesante es la utilidad que deja de percibir el acreedor por el incumplimiento de la
obligación.
El daño moral es aquel que lesiona un derecho o interés extrapatrimonial de la víctima. El deber
de indemnizar el daño moral se puede desprender del artículo 2329 que indica que debe
repararse todo daño y de la Constitución Política de la República que protege, tanto, la integridad
física y psíquica en su artículo 19 numeral 1ro, como, el derecho a la honra en su artículo 19
numeral 4to. Este último artículo, por su rango constitucional, tiene supremacía por sobre el
artículo 2331.
Art. 2331. Las imputaciones injuriosas contra el honor o el
crédito de una persona no dan derecho para demandar una
indemnización pecuniaria, a menos de probarse daño emergente o
lucro cesante, que pueda apreciarse en dinero; pero ni aun entonces
16
Esta lista no es taxativa, existen otras diferencias que a nuestro juicio son de menor importancia, tales como que
una persona solo puede asegurarse contra el riesgo de su cuasidelito (art. 552 del Código de Comercio).
17
A nuestro juicio, la doctrina respecto al análisis del daño es algo reiterativa. En este texto presentamos una versión
que apunta a los elementos que nosotros consideramos esenciales.
18
Los derechos de la personalidad son aquellos cuyo fin es defender los intereses humanos ligados a la esencia de
la personalidad. Son derechos extrapatrimoniales y no se puede disponer de estos. Los perjuicios que apuntan a la
calidad de vida son conocidos doctrinariamente como perjuicio de agrado, este es la privación de las satisfacciones
de orden social, mundano y deportivo, de las cuales se beneficia una persona de la edad y de la cultura de la víctima.
En caso de que esta demuestre tener un hobby particular del cual se ve privada producto del delito o cuasidelito, se
aumentará la indemnización.
19
Por ejemplo, Pedro raspó el automóvil de María. Esta lo llevó a un taller pero durante el trayecto sufrió otro
accidente, tras el cual su vehículo quedó destruido. En este caso no es razonable que Pedro deba indemnizar a María
por la pérdida total del vehículo a pesar de que sin el raspado original no hubiese acontecido el accidente más grave.
20
Esta materia es compleja, a nuestro juicio los diversos resúmenes de responsabilidad extracontractual que existen
no logran plasmar efectivamente los argumentos detrás de cada teoría ya que estas requieren un desarrollo extenso.
Este texto no es la excepción, solo nos remitimos a presentar dos teorías importantes con un desarrollo muy breve.
para producir el resultado.21 Esta requiere un observador que determina probabilísticamente cual
es esta.
La teoría del riesgo creado por el hecho sostiene que se debe dilucidar si el actuar negligente
implica un especial peligro de que surjan daños consecuentes. Esto en contraste con los riesgos
generales de la vida.22
La calificación jurídica de la causalidad es de un hecho. Sin embargo, la atribución del daño al
hecho ilícito es materia de derecho.
Pluralidad de causas:
Art. 2317. Si un delito o cuasidelito ha sido cometido por
dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente
responsable de todo perjuicio procedente del mismo delito o
cuasidelito, salvas las excepciones de los artículos 2323 y 2328.
Todo fraude o dolo cometido por dos o más personas produce la
acción solidaria del precedente inciso.
El primer inciso aplicará en el caso de que existan varios responsables por el mismo hecho.
Sin embargo, en caso de que existan varios responsables por hechos distintos, de igual modo,
cualquiera de ellos será obligados a indemnizar el total de los perjuicios, sin perjuicio de que
puedan repetir posteriormente contra los demás responsables.23
El Código Civil no regula las situaciones en que existen causas difusas, es decir cuando entre
varios posibles responsables no es posible determinar quién desencadenó los daños, más allá
de las excepciones del artículo 2323 y 2328.24
El segundo inciso del artículo 2317 indica que todo dolo produce solidaridad. De esta expresión
se desprende que también se incluye el dolo en materia contractual.
21
Siguiendo el ejemplo del pie de página 19, la condición necesaria para la pérdida total del vehículo de María según
el curso natural y ordinario de las cosas es el actuar negligente del conductor involucrado en el segundo accidente,
no el raspado de Pedro.
22
Por ejemplo, un tren nocturno no se detuvo en una estación. Producto de lo anterior, un pasajero debió bajarse
en la siguiente estación y después caminar por una calle peligrosa para llegar a su destino, sufriendo un robo con
intimidación durante el trayecto. En este caso hubo un riesgo creado por la negligencia de la empresa que va más
allá de un riesgo general (las personas suelen evitar caminos peligrosos de noche). Distinta es la situación si en la
misma hipótesis anterior, es decir el pasajero debió bajarse en la siguiente estación, este comió en un restaurante
cercano a esta y se intoxicó. En este caso no se puede perseguir la responsabilidad de la empresa a cargo del tren.
23
Entre los principios de la reparación del daño están que esta debe ser completa pero que no se deben reparar los
perjuicios ya indemnizados. Estos llevan a que si existen varios responsables por hechos diferentes la solución
jurídica sea análoga a la del artículo 2317. Por ejemplo, una persona sufre un daño en su vehículo producto, tanto,
de una señalética defectuosa, como, de un camino en mal estado. La víctima puede demandar por el total de los
daños al encargado de la señalética, quien después podrá repetir contra el encargado del camino.
24
Existen dos soluciones posibles. La primera es aplicar el artículo 2317, es decir, que exista responsabilidad solidaria,
pues el Código Civil solo exceptuó dos casos específicos. La segunda es no aplicar el artículo 2317 pues en realidad
no se sabe quiénes son los responsables, por lo que existe un vacío legal y lo que corresponde es aplicar por analogía
la solución dada por los artículos 2323 y 2328, es decir, que cada persona responda solo por su cuota.
exigente para estos efectos, lo cual, en la práctica, significa una situación parecida a la de una
responsabilidad estricta.
Análisis particular del artículo 2320: Respecto al segundo inciso del artículo del 2020, este aplica
para cualquier progenitor que tenga el deber de cuidado personal sobre su hijo, esto es más
preciso y concordante con la legislación moderna de derecho de familia que la expresión “quienes
habiten en la misma casa”.
Respecto al cuarto inciso, este menciona “los artesanos y empresarios del hecho de sus
aprendices o dependientes”. La doctrina le ha dado una interpretación más amplia, lo cual es
natural debido a que la economía actual no es la misma que la de la época en la que se redactó
el Código Civil.
Para que se presuma la culpa de un empresario, por el hecho ajeno, es necesario a grandes
rasgos, que la actividad del tercero sea en beneficio de este y en una estructura organizacional
sobre la que tiene una dirección integral. Esta presunción operará aunque no se pueda
determinar el tercero quien realizó el hecho culpable mientras sea posible determinar que
inequívocamente algún dependiente incurrió en un hecho negligente.
Artículo 2322:
Art. 2322. Los amos responderán de la conducta de sus criados
o sirvientes, en el ejercicio de sus respectivas funciones; y esto
aunque el hecho de que se trate no se haya ejecutado a su vista.
Pero no responderán de lo que hayan hecho sus criados o
sirvientes en el ejercicio de sus respectivas funciones, si se
probare que las han ejercido de un modo impropio que los amos no
tenían medio de prever o impedir, empleando el cuidado ordinario,
y la autoridad competente. En este caso toda la responsabilidad
recaerá sobre dichos criados o sirvientes.
Este artículo se refiere a sirvientes domésticos pero la jurisprudencia lo interpreta de manera
amplia.
El primer inciso regula los hechos acontecidos en sus “respectivas funciones, aunque el hecho
no se haya ejecutado a la vista”. Esto establece la presunción de culpa por el hecho ajeno pero
el inciso segundo indica que el amo no responderá si prueba que las funciones se ejercieron de
“modo impropio que no tenían modo de prever, empleando el cuidado ordinario, y la autoridad
competente.”
Alessandri interpretó que el artículo 2320 es de aplicación general, mientras que el artículo 2322
es de aplicación específica. Esto debido a que la expresión “bajo su cuidado” del primero es más
amplia que la expresión “ejercicio de sus funciones” del segundo.
En cambio, la jurisprudencia ha interpretado que el artículo 2320 tiene una aplicación más
limitada. Solo opera mientras el tercero está bajo un cuidado. En cambio, el artículo 2322 permite
presumir responsabilidad en el ejercicio de las funciones sin necesidad de que haya debido estar
bajo cuidado.
Responsabilidad de persona jurídica: Estas serán responsables por el hecho propio de sus
representantes legales, por aquellas culpas atribuibles a defectos organizativos y por el hecho
ajeno de la negligencia de sus dependientes.
Artículo 2325:
Art. 2325. Las personas obligadas a la reparación de los daños
causados por las que de ellas depende, tendrán derecho para ser
indemnizadas sobre los bienes de éstas, si los hubiere, y si el
que perpetró el daño lo hizo sin orden de la persona a quien debía
obediencia, y era capaz de delito o cuasidelito, según el artículo
2319.
Si existe culpa de ambas partes, el Código Civil no señala como se reparte la deuda entre estas.
Pareciese que lo más razonable es que sea según su contribución al hecho dañoso. Esto es
concordante con el artículo 2330.
Responsabilidad por el hecho de los incapaces:
El artículo 2319 inciso 1ro establece la responsabilidad de la persona que tiene bajo su cuidado
a un incapaz. En esta hipótesis el hecho culposo es que la persona a cargo no cuidó
adecuadamente al incapaz. Esto no es lo mismo que la responsabilidad por el hecho ajeno del
artículo 2320. En esta última, existen dos personas con capacidad en sede extracontractual. La
que cometió el acto, y aquella que tenía a la primera bajo su cuidado.
Artículo 2321:
Art. 2321. Los progenitores serán siempre responsables de los
delitos o cuasidelitos cometidos por sus hijos menores, y que
conocidamente provengan de mala educación, o de los hábitos
viciosos que les han dejado adquirir.
En esta hipótesis, el hecho culpable es la mala crianza. Ese es el hecho base que debe
demostrarse. Si se logra probar, entonces existe una presunción de derecho respecto a la
culpabilidad de los progenitores.
Responsabilidad extracontractual por el hecho de las cosas, presunciones de culpa.
No existe una presunción genérica de culpa por el hecho de las cosas. No obstante lo anterior,
se puede aplicar la misma presunción del artículo 2329 si corresponde. Es decir, si existió
peligrosidad en la acción, o el control de las circunstancias y el rol de la experiencia permite
presumir la culpa.
Además, existen las presunciones particulares que se exponen a continuación.
Responsabilidad por el hecho de los animales:
Art. 2326. El dueño de un animal es responsable de los daños
causados por el mismo animal, aun después que se haya soltado o
extraviado; salvo que la soltura, extravío o daño no pueda
25
La denuncia de obra ruinosa tiene como fin evitar que el mal estado de una construcción de un vecino le cause
perjuicio (art. 932 inciso 1ro). Para estos efectos el querellado deberá demoler el edificio, repararlo (art. 932 inciso
1ro) o en caso de que la situación no fuese grave dejar caución (art.932 inciso 2do). El artículo 934 en su inciso 1ro
establece que “Si notificada la querella, cayere el edificio por efecto de su mala condición, se indemnizará de todo
perjuicio a los vecinos; pero si cayere por caso fortuito, como avenida, rayo o terremoto, no habrá lugar a
indemnización; a menos de probarse que el caso fortuito, sin el mal estado del edificio, no lo hubiera derribado.”
La regla 3ra del artículo 2003 señala que quien ejecuta la obra no se hará responsable por los
vicios en materiales que le haya dado el dueño, a menos que haya debido conocer la existencia
de estos.
Art. 2328. El daño causado por una cosa que cae o se arroja
de la parte superior de un edificio, es imputable a todas las
personas que habitan la misma parte del edificio, y la
indemnización se dividirá entre todas ellas; a menos que se pruebe
que el hecho se debe a la culpa o mala intención de alguna persona
exclusivamente, en cuyo caso será responsable esta sola.
Si hubiere alguna cosa que, de la parte superior de un
edificio o de otro paraje elevado, amenace caída y daño, podrá ser
obligado a removerla el dueño del edificio o del sitio, o su
inquilino, o la persona a quien perteneciere la cosa o que se
sirviere de ella; y cualquiera del pueblo tendrá derecho para pedir
la remoción.
El primer inciso constituye una responsabilidad estricta porque las personas involucradas no se
pueden excusar por haber actuado diligentemente.26
El segundo inciso constituye una acción preventiva.
Responsabilidad estricta.
La responsabilidad estricta es aquella que prescinde de la culpa para efectos de determinar quien
deberá indemnizar los daños producto de un determinado hecho. Es un régimen especial y su
fuente es legal.
El Código Civil establece dos casos de responsabilidad estricta, ambos ya mencionados. El del
artículo 2327 y el del artículo 2328 inciso 1ro.
Casos no regulados por el Código Civil: Entre estos podemos mencionar el seguro de accidentes
laborales (ley 16.744), la responsabilidad del dueño de un vehículos motorizado por los daños
de este (ley 18.290), la responsabilidad por daños nucleares (Ley 18.302) y la responsabilidad
del explotador del dueño de aeronaves por daños ocasionados en un accidente aéreo (Código
Aeronáutico)
En algunos casos de responsabilidad estricta, no regulados por el Código Civil, el caso fortuito
puede eximir de responsabilidad.27
Acciones que emanan de la responsabilidad civil.
Existen la acción indemnizatoria y algunas acciones de prevención.
26
Cosa distinta es que puedan excusarse si es que logran identificar al culpable, pero si no lo hacen deberán
responder independiente de cualquier diligencia que demuestren.
27
En los ejemplos enumerados por este apunte. El dueño del automóvil se podrá excusar si este se utilizó sin su
consentimiento expreso o tácito. En el caso de accidentes nucleares la única justificación es un conflicto armado,
insurrección o guerra civil.
Acción indemnizatoria: Esta es la que emana de una hipótesis de responsabilidad (ya sea por el
hecho propio, por el hecho ajeno, por el hecho de las cosas o por responsabilidad estricta). Esta
es una acción personal y patrimonial.
Titularidad de la acción indemnizatoria: Hay que distinguir entre los titulares por derecho propio
y los titulares por derecho derivado.
En el primer grupo hay que subdistinguir entre la víctima inmediata y las víctimas por repercusión.
La víctima inmediata es quien sufre directamente un daño a su persona o sus bienes. Esto lo
regula el artículo 2315.
Art. 2315. Puede pedir esta indemnización no sólo el que es
dueño o poseedor de la cosa que ha sufrido el daño, o su heredero,
sino el usufructuario, el habitador o el usuario, si el daño irroga
perjuicio a su derecho de usufructo o de habitación o uso. Puede
también pedirla en otros casos el que tiene la cosa con obligación
de responder de ella; pero sólo en ausencia del dueño.
La doctrina señala que este artículo no es exhaustivo. Por ejemplo, un arrendatario podrá
reclamar el daño a su crédito.28
Las víctimas por repercusión, o por rebote, son aquellas que sufren un daño producto de la
relación que tienen con la víctima inmediata. Tanto, la doctrina, como, la jurisprudencia,
establecen que quien tiene un parentesco cercano con la víctima puede reclamar daño
patrimonial y moral. En cambio, un tercero que recibía ayuda monetaria de la víctima, solo tendrá
derecho a ser indemnizado por el daño patrimonial.
Los titulares por derecho derivado son los herederos y los cesionarios.29
Sujetos pasivos de la acción indemnizatoria:
Art. 2316. Es obligado a la indemnización el que hizo el daño,
y sus herederos.
El que recibe provecho del dolo ajeno, sin ser cómplice en
él, sólo es obligado hasta concurrencia de lo que valga el
provecho.
La jurisprudencia ha determinado que el cómplice del delito también será obligado a la
indemnización pero no así el encubridor. A este último le puede ser aplicable el artículo 2316
inciso 2do.
Prescripción de la acción indemnizatoria:
Art. 2332. Las acciones que concede este título por daño o
dolo, prescriben en cuatro años contados desde la perpetración del
acto.
28
El arrendatario es un mero tenedor de la cosa, pero tiene un derecho personal a que el dueño o poseedor le
conceda el goce sobre esta.
29
Se discute la transmisibilidad del daño moral. Esto supera el alcance de este apunte.
Este artículo es problemático, pues los daños pueden manifestarse cuando la acción ya esté
prescrita. La jurisprudencia ha señalado que, en realidad, el daño forma parte de la perpetración
del hecho. Es decir, el plazo de 4 años corre desde que se manifiesta el daño. Existe doctrina
que señala que, no obstante lo anterior y en concordancia con el resto de la legislación, la acción
indemnizatoria prescribe a los 10 años desde que se hubiese cometido el delito o cuasidelito civil
aunque no se hubiesen cumplido los 4 años desde que se manifestó el daño.
Acciones de prevención o remoción de daño: Entre estas, se encuentran, la acción posesoria
especial de querella de obra ruinosa (art. 932-935), acción específica del artículo 2328 inciso 2do
y la acción general de prevención por daño contingente (art. 2333). En esta sección solo
mencionamos la tercera.30
Art. 2333. Por regla general, se concede acción popular en
todos los casos de daño contingente que por imprudencia o
negligencia de alguien amenace a personas indeterminadas; pero si
el daño amenazare solamente a personas determinadas, sólo alguna
de éstas podrá intentar la acción.
El problema de esta acción es que no tiene un procedimiento especial por lo que es más funcional
una acción de protección para estos casos.31
Paralelo entre estatutos de responsabilidad.
Existen diferencias entre el estatuto de responsabilidad extracontractual y el de responsabilidad
contractual.
En primer lugar, la responsabilidad extracontractual no contiene normas que distingan entre la
previsibilidad o no del daño. En efecto, el artículo 2314 no distingue como si lo hace el artículo
1558. Sin embargo, hay que recordar que si los daños no son previsibles entonces es probable
que no exista un delito o cuasidelito civil que sea sancionable.
En segundo lugar, la solidaridad es la regla general de la responsabilidad extracontractual
cuando existe una pluralidad de obligados (art. 2317), no así en sede contractual (art. 1511).
Tercero, la capacidad en sede extracontractual es más amplia. El artículo 2319 tiene menos
excepciones que las normas generales contenidas en los artículos 1446 y 1447,
respectivamente.
Cuarto, las normas extracontractuales solo establecen una presunción simplemente legal de
responsabilidad por el hecho ajeno (art. 2320), en sede contractual existe responsabilidad estricta
para estos efectos (art. 1679).
Quinto, los plazos de prescripción son diferentes para la responsabilidad extracontractual. El
artículo 2332 es una excepción a las reglas generales de los artículos 2515 y siguientes.
30
La primera está descrita someramente en el pie de página 25. La segunda en la sección de culpa por hecho de las
cosas.
31
Se podría aplicar el juicio sumario en su aplicación general (artículo 681 inciso 2do del Código de Procedimiento
Civil) para el caso del artículo 2333, pero aún así este procedimiento no garantiza la rapidez de una acción de
protección.
32
Nosotros usamos “concurso de responsabilidad”, otros utilizan “cúmulo de responsabilidad”. Existe una discusión
doctrinaria respecto a la nomenclatura adecuada que se omite por este apunte.
La retractación será tempestiva cuando la otra parte no ha aceptado la oferta, en caso contrario
el contrato estará perfecto y si el oferente original se negase a cumplirlo existirá responsabilidad
contractual.
Respuestas:
1. La responsabilidad civil es la obligación de constituirse en garante del daño causado.
3. Los requisitos de la responsabilidad por el hecho propio en sede extracontractual son que
exista un hecho voluntario, que este sea culpable o doloso, que exista daño y que este
haya sido causado por el hecho ilícito.
5. No son capaces de delito o cuasidelito los menores de siete años ni los dementes; pero
serán responsables de los daños causados por ellos las personas a cuyo cargo estén, si
pudiere imputárseles negligencia. Queda a la prudencia del juez determinar si el menor
de dieciséis años ha cometido el delito o cuasidelito sin discernimiento.33
6. Las dos maneras principales de probar la culpa son la culpa infraccional, que es aquella
en la cual se incumple con un deber de cuidado establecido por el legislador (o alguna
otra autoridad con potestad normativa), y la culpa por infracción al deber de cuidado
construida por el juez, la cual que se construye con el modelo del hombre prudente.
7. Entre las causales de exención de culpa están los actos autorizados por el derecho y el
consentimiento de la víctima. Este último tiene como límite la renuncia de derechos
irrenunciables (art. 12) y la condonación del dolo futuro (art. 1465).
8. Existen dos grandes hipótesis que permiten la presunción por el hecho ajeno. La
peligrosidad de la acción, y el control de las circunstancias y el rol de la experiencia.
9. El daño es el detrimento que sufre el acreedor en la persona o sus bienes, es decir, una
pérdida de beneficio de índole material o moral.
10. Se deben indemnizar los daños establecidos por el artículo 1556 (daño emergente y lucro
cesante) y el daño moral.
11. La causa tiene dos elementos que deben concurrir para que exista, uno naturalista y uno
normativo.
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El segundo inciso completo del artículo 2319 es “Queda a la prudencia del juez determinar si el menor de dieciséis
años ha cometido el delito o cuasidelito sin discernimiento; y en este caso se seguirá la regla del inciso anterior.”
12. Toda persona es responsable no sólo de sus propias acciones, sino del hecho de aquellos
que estuvieren a su cuidado. Pero cesará la obligación de esas personas si con la
autoridad y el cuidado que su respectiva calidad les confiere y prescribe, no hubieren
podido impedir el hecho.
14. Los casos de responsabilidad estricta regulados por el Código Civil son los siguientes.
Primero, el daño causado por un animal fiero, de que no se reporta utilidad para la guarda
o servicio de un predio (art. 2327) y , segundo, el daño causado por una cosa que cae o
se arroja de la parte superior de un edificio, a menos que se pruebe que el hecho se debe
a la culpa o mala intención de alguna persona exclusivamente (art. 2328 inciso 1ro).
15. Entre las acciones de responsabilidad existe la acción indemnizatoria y algunas acciones
de prevención.
16. Hay que distinguir entre los titulares por derecho propio y los titulares por derecho
derivado. En el primer grupo hay que subdistinguir entre la víctima inmediata y las
víctimas por repercusión. La víctima inmediata puede ser la persona que sufrió el daño,
o el dueño, poseedor o el que tenga un derecho real sobre la cosa. La doctrina agrega al
mero tenedor en su calidad de titular de un derecho personal. Las víctimas por
repercusión, o por rebote, son aquellas que sufren un daño producto de la relación que
tienen con la víctima inmediata.