Responsabilidad Extracontractual
Responsabilidad Extracontractual
Responsabilidad viene del verbo responder, y es la obligación en que se coloca una persona para reparar
adecuadamente todo daño o perjuicio causado (CS).
♥ Responsabilidad contractual: la obligación del deudor de indemnizar al acreedor los perjuicios que le ha
originado el incumplimiento, cumplimiento imperfecto o tardío de la obligación.
♥ Responsabilidad extracontractual: obligación del autor de un hecho ilícito de indemnizar los perjuicios
que su delito o cuasidelito ha ocasionado a la víctima. Se trata en el título XXXV del libro IV.
- Delito civil: hecho ilícito cometido con intención de dañar que ha inferido daño a otra persona.
- Cuasidelito: hecho culposo cometido sin intención de dañar que ha inferido daño a otra persona.
FUNCIONES DE LA REX
1) Función principal, reparatoria o indemnizatoria: reparar a la víctima de todo daño que sufra como
consecuencia de un hecho culpable o doloso, dejarla indemne. Se traduce en la obligación de indemnizar.
2) Función preventiva, disuasiva o de garantía: el estatuto de responsabilidad fomenta que las personas
actúen con mayor diligencia, tienen mayor cuidado en su actuar, porque la sanción es disuasiva.
3) Función punitiva: en el derecho anglosajón el derecho de torts contempla también esta tercera función;
de sanción contra el autor del daño, que se verifica en los punitive damages. En nuestro derecho no
procedería por tratarse de un enriquecimiento sin causa.
FUNDAMENTOS DE LA REX
En derecho comparado la tendencia es conservar la responsabilidad por negligencia como régimen general y
reservar la responsabilidad estricta como un estatuto especial para actividades específicas. Lo mismo sucede en
Chile: la responsabilidad por culpa es el régimen común y la responsabilidad estricta es un régimen especial, de
derecho estricto, para actividades especiales: el daño ocasionado por cosas que se arrojan o caen desde la parte
superior de un edificio (2328), los accidentes del trabajo, los daños ocasionados por el conductor de un vehículo
motorizado, la responsabilidad del explotador de aeronaves por daños ocasionados en accidente aéreo, los daños
ocasionados por aplicación de plaguicidas, los daños ocasionados por derrames de hidrocarburos y otras
sustancias nocivas en el mar, los daños nucleares, y el Código de Minería.
Enrique Barros advierte que cada sistema admite variaciones que los acercan: en sistemas de responsabilidad por
culpa se ha introducido el estándar objetivo de culpa –el juicio de valor se efectúa sobre un patrón de comparación
abstracto- y presunciones de culpabilidad –presunciones que, si son de derecho, tienen el mismo efecto que la
responsabilidad objetiva, pues no podría eximirse de ella probando la ausencia de culpa-; y en sistemas de
responsabilidad objetiva se introducen conceptos que si bien exigen un juicio objetivo, es uno cercano al juicio de
culpabilidad; p.e. la “falta de servicio” en responsabilidad del Estado, o el concepto de “producto defectuoso”.
1. REQUISITOS DE LA REX
CAPACIDAD DELICTUAL
La regla general en materia extracontractual, más aún que en otros campos, es la capacidad para responder de los
daños ocasionados por un hecho ilícito. De acuerdo al art. 2319, sólo hay tres categorías de incapaces:
1) Los infantes: menores de 7 años.
2) Los dementes: se ha considerado que es responsable si ha actuado en un intervalo lúcido, distinto en
materia contractual, donde si se ha declarado la interdicción no se acepta dicha excepción (art. 465).
3) Los mayores de 7 años y menores de 16 años pueden ser o no capaces: queda a la prudencia del juez
determinar si el menor de 16 años ha cometido el delito o cuasidelito sin discernimiento.
Pero serán responsables de los daños causados por los incapaces, las personas a cuyo cargo estén si pudiere
imputárseles negligencia (2319 inc.1). La víctima debe probar la negligencia del guardián. El guardián responde
por hecho propio. Es justo que no se presuma la culpa, distinto a la responsabilidad por el hecho ajeno del 2320,
pues el guardián soporta definitivamente la indemnización, no puede repetir contra el incapaz, puesto que no ha
cometido hecho ilícito –falta el requisito de capacidad-, mientras que en el 2320 sí puede repetir contra el autor.
El ebrio es responsable del daño causado por su delito o cuasidelito (2318). Su responsabilidad se funda en su
culpabilidad por haberse colocado en tal estado; por eso la doctrina interpreta que no estaría obligado por su
hecho ilícito si ha sido colocado en este estado por obra de un tercero y contra su voluntad, y extiende la
disposición y esa excepción a cualquier otra intoxicación, como por estupefacientes.
Las personas jurídicas también tienen capacidad delictual. No lo dice el CC, sino el CPP: por las personas
jurídicas responden los que hayan intervenido en el acto punible, sin perjuicio de la responsabilidad civil que
afecta a la corporación en cuyo nombre hayan obrado (art. 39 inc.2 CPP) Abarca toda clase de personas
jurídicas, con fines de lucro o no, fundaciones, corporaciones, sociedades de personas o de capitales, etc.
Responden por el hecho propio si el ilícito lo comete un órgano en ejercicio de sus funciones: son órganos
todas las personas naturales que actuando en forma individual o colectiva, están dotadas por la ley o los
estatutos de poder de decisión, p.e. junta de accionistas, directorio y gerente en una SA. Nada obsta para
la PJ accione para hacer efectiva la responsabilidad personal de quienes conforman el órgano (2325).
Responde por el hecho ajeno al igual que el empresario persona natural: aplica la presunción de
culpabilidad por el hecho ajeno.
ACCIÓN U OMISIÓN CULPABLE O DOLOSA
La conducta del agente, la acción u omisión, debe ser libre y voluntaria: la persona debe estar en uso de sus
capacidades sin coacciones, y debe ser un acto voluntario. La única diferencia entre el delito y el cuasidelito civil
es que en el primero hay dolo del autor del daño, y en el segundo culpa. No hay otras diferencias, y no es mayor la
responsabilidad en el primero, porque la ésta se mide por la intensidad del daño y no por la actuación del agente.
DOLO: la intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro (art. 44). El dolo se
aprecia en concreto, según las circunstancias del actor, ya que incluye un elemento psicológico, la
intención, cuya prueba corresponderá al demandante, puesto que no se presume.
¿Cómo se aprecia la culpa? La mayoría de la doctrina sostiene que en nuestra legislación se adopta por
el criterio de culpa in abstracto, y que el sujeto de comparación es el buen padre de familia.
Alessandri dice que la definición de culpa del art. 44 es aplicable en materia extracontractual,
pero, al mismo tiempo, dice que aquí la culpa no admite graduación, se responde de toda culpa.
Enrique Barros dice que es una contradicción afirmar que la culpa se aprecia en abstracto
aplicando el patrón de cuidado del hombre prudente, y al mismo tiempo afirmar que se responde
de toda culpa, incluso la levísima, pues no es razonable exigir que el hombre medio emplee en sus
actos aquella esmerada diligencia que un hombre juicioso emplea en sus negocios importantes.
Prueba de la culpa. Debe probarla la víctima, de acuerdo al principio del 1698. Como se trata de probar
un hecho, la prueba no tiene restricciones, pudiendo recurrir a presunciones, testigos, confesión, peritajes.
Clasificación de obligaciones de medio y de resultado: en las obligaciones de resultado al deudor
le corresponde acreditar que se obtuvo el resultado prometido, y si él no ha tenido lugar, que no
hubo culpa suya en este hecho; en cambio, en las de medios no basta establecer que no se obtuvo
el resultado, sino que el deudor no se ha comportado con la diligencia o prudencia necesarias, y
prueba que corresponde al acreedor. Calificar una obligación de resultado permite presumir culpa,
presunción que opera en materia contractual y extracontractual. Abeliuk y Alessandri dicen que la
clasificación no procede, porque el 1547 presume la culpa contractual sin distinguir, y tampoco
en extracontractual porque la regla general en materia de responsabilidad es la contractual.
Presunciones de culpa:
- Presunciones simplemente legales: responsabilidad por el hecho ajeno y de las cosas. Son
presunciones que admiten prueba en contrario.
Se discute el alcance del 2329: Alessandri dice que hay una presunción de
responsabilidad por el hecho propio cuando el daño proviene de un hecho que,
por su naturaleza o por las circunstancias en que se realizó, es susceptible de
atribuirse a culpa o dolo del agente, lo que concluye por la ubicación del precepto
y por la redacción –daño que pueda imputarse, no que sea imputable-. Abeliuk y
Meza Barros dicen que la norma no sienta una presunción de culpa.
- Presunciones de derecho: el daño causado por un animal fiero en los términos del 2327,
la responsabilidad de los padres por los hechos de los hijos en los supuestos del 2321.
Culpa infraccional. En la culpa contra la legalidad los deberes de cuidado son establecidos por el
legislador u otra autoridad con potestad normativa, por medio de una ley, reglamento, ordenanza, etc. La
culpa aquí consiste haber violado éstos; el acto es considerado per sé ilícito, pues se omitieron las
medidas de prudencia o precaución que la norma en cuestión estimó necesarias para evitar un daño.
Imputar es atribuir responsabilidad. La jurisprudencia consideraba el juicio de culpabilidad como una cuestión de
hecho; hoy tiende a calificarlo como una cuestión de derecho. La doctrina nacional es unánime en calificar el
juicio de culpabilidad como una cuestión normativa, susceptible de casación en el fondo: precisar los hechos que
pueden constituir la culpa, corresponde a los jueces del fondo -salvo que los hayan establecido con infracción de
las normas reguladoras de la prueba; pero calificarlos -si ellos constituyen dolo, culpa, caso fortuito-, es cuestión
de derecho.
EXIMENTES DE RESPONSABILIDAD
Las causales de justificación, se dice, actúan sobre el ilícito excluyendo la culpabilidad. Enrique Barros distingue
y dice que en el caso fortuito, hecho de u tercero y culpa de la víctima, actúan eliminando la relación causal.
3) CASO FORTUITO. Fuerza mayor o caso fortuito es el imprevisto a que no es posible resistir (art. 45).
En estos casos el autor queda exento de responsabilidad, tanto contractual como extracontractual, con la
diferencia de que en la segunda no se presume culpa por lo general, su prueba refuerza la defensa.
4) ESTADO DE NECESIDAD. Es aquel en que una persona se ve obligada a ocasionar un daño para
evitar uno mayor a sí misma o a un tercero. Los requisitos para que opere son i) que el peligro que se
trata de evitar no tenga su origen en una acción culpable, y ii) que no existan medios inocuos o menos
dañinos para evitar el daño. Se diferencia del caso fortuito en que si bien hay un hecho imprevisto, no es
irresistible; puede resistirse pero a costa de un daño propio. Nuestra legislación no contempla para efectos
civiles esta institución (eximente de responsabilidad penal), por lo que para acogerla debe asimilarse a
alguna otra situación reglamentada, como la ausencia de culpa, el caso fortuito, la fuerza mayor, etc.
Excluye la acción indemnizatoria de la víctima, pero no obsta al ejercicio de la acción restitutoria, pues no
se ampara el enriquecimiento sin causa del que salva un bien propio con cargo a un patrimonio ajeno.
5) EL HECHO DE UN TERCERO. Si el hecho culpable o doloso del tercero es la única causa del daño
para el autor directo constituye un caso fortuito, y deberá la indemnización el tercero culpable.
6) LA CULPA DE LA VÍCTIMA. Si es única causa del daño, no hay responsabilidad para el autor, porque
no hay culpa suya; pero si hay concurso de culpas, la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el
que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente (2330), o sea, procede rebaja, que los tribunales
determinarán soberanamente. Esta causal afecta la indemnización, no la responsabilidad penal.
Se discute si la reducción del 2330 procede también respecto de las víctimas por repercusión: los
fallos manifiestan criterios diversos. Unos dicen que se aplica también a víctimas por repercusión
porque no sería equitativo imponer al demandado la reparación de la totalidad de un daño que no
ha causado sino en parte, y si no las víctimas indirectas obtendrían una reparación superior a la
que hubiera recibido la víctima directa. Otros estiman que si no fueron los que se expusieron al
daño que reclaman, no procede la reducción, y que su acción es propia e independiente.
Se discute si la reducción del 2330 exige que la víctima imprudente tenga capacidad delictual:
Corral dice que no es necesario acreditar que exista responsabilidad civil por parte de la víctima
con todos sus elementos; pues se trata más bien de una conducta de la víctima por la que ella
misma interviene el proceder causal que da como resultado el daño.
7) LEGÍTIMA DEFENSA. Actúa en legítima defensa quien ocasiona un daño obrando en defensa de su
persona o derechos, a condición de que: i) que la agresión sea ilegítima, ii) que no haya mediado
provocación suficiente por parte del agente, iii) que la defensa sea proporcionada al ataque, iv) que la
defensa sea coetánea a la agresión, v) y que el daño se haya producido a causa de la defensa.
En materia contractual, aunque con limitaciones, se han aceptado las estipulaciones La aceptación de los riesgos o el
que alteran las reglas legales sobre responsabilidad; respecto de los hechos ilícitos se consentimiento de la víctima no
sostenía en forma casi invariable su ilicitud, por estimar que se trata de normas de exime de la indemnización, solo la
orden público inderogables -a la sociedad interesa que no se cometan ilícitos-. reduce (2330). En doctrina se dice
que podría ser legitimante –p.e.
Actualmente se admiten, porque el interés social está representado por la represión
someterse voluntariamente a un
penal del hecho ilícito, pero la indemnización es un problema particular de la procedimiento médico riesgoso-.
víctima, que si la puede renunciar cuando el daño se ha producido, no se divisa razón
para que no le sea posible hacerlo de antemano, con algunas limitaciones:
1. En caso de dolo o culpa grave. No obsta a que después renuncie a la
2. Si la ley lo ha expresamente dispuesto, como ocurre en materia del indemnización, transe, etc., No
condona el dolo futuro sino el ya
trabajo, en que los derechos del trabajador son irrenunciables.
ocurrido, ni se comercia con la
3. El daño a las personas, porque están fuera del comercio jurídico, no se
personalidad humana, sino con un
podría estipular la exención de responsabilidad por daños que sufran. efecto pecuniario: la indemnización.
DAÑO DE LA VÍCTIMA
Daño o perjuicio es todo detrimento, menoscabo, o lesión que sufre una persona en su patrimonio o en su persona
física o moral. Para que dé lugar a reparación, debe cumplir ciertos requisitos:
1) Debe ser cierto: debe ser real, efectivo. Con esto se rechaza la indemnización del daño eventual,
meramente hipotético, que no se sabe si existirá o no -en Francia se está aceptando una cierta categoría de
daño eventual: la pérdida de una probabilidad u oportunidad cierta, p.e. perder un recurso por negligencia-
. Pero que el daño sea cierto no elimina la indemnización del daño futuro, que no ha sucedido aún, con tal
que sea cierto, esto es, que no quepa duda de que va a ocurrir.
2) Debe lesionar un derecho o interés legítimo: lo normal es que resulte lesionado un derecho subjetivo,
sea patrimonial como el de dominio, o extra patrimonial, como el honor de la persona. En cualquier clase
de daños si el afectado perece con posterioridad al acto ilícito, pero sin haber cobrado la indemnización
esta es perfectamente transmisible; pero si la muerte es instantánea, nada transmite, porque nada ha
alcanzado a adquirir –pero los herederos de la víctima pueden tener derecho a indemnización pero no la
cobran como herederos, sino por el daño personal que experimentan-. También da lugar a indemnización
la vulneración de un interés legítimo, p.e. el daño del padre que vivía a expensas del hijo ilegítimo; pero
como el interés debe ser lícito la doctrina rechaza en general que el daño sufrido por un concubino sea
indemnizable.
3) No debe haber sido ya indemnizado: si los autores del hecho ilícito son varios la acción es solidaria
(2317) y la víctima puede cobrar el total a cualquiera de ellos, pero indemnizada por el demandado no
podrá volver a cobrar los daños a otro; o en la responsabilidad por el hecho ajeno, la víctima puede
demandar al hechor o al responsable, pero no puede exigir a ambos que cada uno pague el total de la
indemnización. Hay casos denominados cúmulo de indemnizaciones, en que la víctima obtiene de un
tercero ajeno al hecho ilícito una reparación total o parcial del daño–p.e. una aseguradora-; la solución
más aceptada, es que si tienden a reparar el daño, éste se extingue, y no puede exigirse nuevamente su
reparación; el que ha pagado por regla general no podrá repetir contra el hechor, a menos que se le cedan
las acciones, o la ley se las otorgue.
La clasificación de los daños no tiene tanta relevancia como en materia contractual, porque el principio
imperante es que todo daño se indemniza, salvo el daño indirecto.
1) Daños patrimoniales y daños morales. Daño patrimonial es el que consiste en una pérdida pecuniaria,
un detrimento en el patrimonio; Daño moral es el que afecta los atributos o facultades morales o
espirituales de la persona, es el dolor, pesar, angustia y molestias psíquicas que sufre una persona en sus
sentimientos a consecuencia del hecho ilícito. Hay variados rubros de daño moral:
1. El daño emocional: el sufrimiento psíquico que el hecho ilícito ha producido a la víctima.
2. La lesión de un bien o derecho de la personalidad: como la honra, la intimidad, la imagen, el
derecho de autor. Así se admite el daño moral de las personas jurídicas, que no pueden sentir o
sufrir.
3. El préjudice d’ agrément: el perjuicio del gusto de vivir, la privación de las satisfacciones de
orden social, mundano y deportivo de las cuales se beneficia un hombre de la edad y cultura de la
víctima.
4. El daño corporal o fisiológico: afecta la integridad física y psíquica de una persona natural, el
cuerpo, y se distingue del daño puramente moral en que no recae como éste en la pura esfera
emotiva o espiritual. Elorriaga dice que el daño corporal debe situarse como una categoría de
daño extra patrimonial de carácter personal independiente del daño moral.
5. El daño estético: la indemnización está orientada a compensar los sufrimientos que experimenta
el sujeto en su fuero interno al saberse y sentirse negativamente modificado su aspecto.
La procedencia de la indemnización del daño moral fue resistida en sus inicios, porque se decía que la
indemnización tiene por objeto hacer desaparecer el daño y el moral es imposible dejarlo sin efecto; que
la indemnización es muy difícil de establecer, y que puede llegarse a abrir una avalancha de demandas por
este capítulo de las personas amigas, familiares, etc., de la víctima, todas ellas alegando su aflicción. Sin
embargo, hoy en día las legislaciones, doctrina y jurisprudencia son unánimes en aceptar la
indemnización del daño moral, ampliamente o en los casos que enumeran, porque:
1. La indemnización no es siempre reparadora, también puede ser compensadora –así también hay
daños materiales que no pueden hacerse desaparecer-.
2. La dificultad de fijar la indemnización y los posibles abusos no pueden servir de pretexto para
negar la compensación.
3. Las disposiciones que establecen la indemnización de perjuicios en extracontractual (2314 y
2329) son amplias y no distinguen, ordenan indemnizar todo perjuicio.
4. Porque, aún más, en el 2331 se negó expresamente la indemnización del daño moral -
imputaciones injuriosas contra el honor o el crédito de una persona, sólo dan derecho a demandar
una indemnización pecuniaria si se prueba un daño emergente o lucro cesante apreciable en
dinero-.
5. La legislación posterior al CC es confirmatoria, pues menciona expresamente el daño moral entre
los indemnizables: art. 19 n°7 CPR; Ley sobre accidentes del trabajo; Ley sobre libertades de
opinión e información y ejercicio del periodismo, Ley de protección de los consumidores.
En cuanto a la prueba del daño moral numerosos fallos sostienen que en ciertas situaciones no requiere de
una acreditación por medios formales, ya que su ocurrencia se desprende de las circunstancias en las que
ocurre el hecho y las relaciones de los partícipes, como ocurre con la muerte de un hijo. Otros en cambio,
sostienen que como todo daño -requisito de la acción-, el de carácter moral debe probarse.
Respecto de la avaluación del daño moral la jurisprudencia está conteste en que la avaluación del daño
moral es una facultad privativa de los tribunales del fondo y no es susceptible del control de casación.
2) Daño emergente y lucro cesante. El daño patrimonial se subclasifica en daño emergente –la disminución
efectiva del patrimonio de una persona- y lucro cesante –la pérdida de la legítima ganancia que hubiera
obtenido de no ocurrir el hecho dañoso-. En materia contractual se indemnizan ambos por estipulación
expresa (1556), y en extracontractual, si bien no la hay, porque el 2329 concede indemnización a todo
daño.
3) Daños directos e indirectos. Los perjuicios directos son una consecuencia cierta y necesaria del hecho
ilícito; los daños son indirectos si son consecuencia remota o ajena del hecho ilícito. Debe concluirse que,
al igual que en materia contractual (1558) se excluyen los perjuicios indirectos de la indemnización,
porque respecto de ellos falta el requisito de la causalidad.
4) Daños previstos e imprevistos. Los daños directos pueden ser previstos e imprevistos. Parte de la
doctrina, como Alessandri, dice que es una clasificación propia de los contratos, y no cabe hacerla en
materia de hechos ilícitos, pues, por las razones anteriores (2314 y 2329), debe concluirse que se
indemnizan tanto los perjuicios que pudieron preverse como los imprevistos a la época de su comisión;
que, tratándose de un hecho ilícito, la previsión no es posible, el daño es por su naturaleza imprevisto. Por
otro lado, Enrique Barros dice que la culpa supone la previsibilidad de las consecuencias dañosas del
hecho, porque el modelo del hombre prudente nos remite a una persona que delibera bien y actúa
razonablemente, y como lo imprevisible no puede ser objeto de deliberación, dentro de la prudencia sólo
cabe considerar lo previsible.
5) Daños en las personas y en las cosas. El perjuicio puede repercutir en la persona, p.e. una lesión que
imposibilita para el trabajo; la muerte para las personas que vivían a expensas del difunto (2329); o en las
cosas, si ellas se destruyen o menoscaban a causa del hecho, p.e. auto chocado (2315).
6) Daño contingente. El que aún no ha ocurrido, pero que fundadamente se teme. Se refiere a él el art. 2333.
7) Daño por repercusión. Es el que sufre una persona a consecuencia del hecho ilícito experimentado por
otra. El principal problema estriba en determinar quiénes son las personas que están verdaderamente
legitimadas para pretender ser indemnizadas por parte del autor.
La extensión de la reparación es completa, es decir, igual al daño que se produjo, de modo que permita a la
víctima reponer las cosas al estado en que se encontraban a la fecha del acto ilícito (CS). El monto de la
reparación depende de la extensión del daño y no de la gravedad del hecho -no puede ser superior ni inferior al
daño-, y la reparación comprende todo el perjuicio sufrido por la víctima que sea una consecuencia necesaria y
directa del hecho. Como la indemnización debe ser integral, no se discute que debe incluir reajustes e intereses; lo
que sí se ha discutido es desde cuándo deben aplicarse los reajustes e intereses:
- En cuanto al daño patrimonial: algunas sentencias los aplican desde la fecha del ilícito, otras hacen uso de
las normas de la mora (1551), y otras consideran que sólo deben aplicarse desde que la sentencia los
impone, o desde que está ejecutoriada. Enrique Barros dice que sólo se cumple el principio de la
integridad de la indemnización si los reajustes e intereses son contabilizados desde que el daño se
produce.
- En cuanto al daño moral: la jurisprudencia se inclina por calcularlos desde la presentación o notificación
de la demanda o bien desde la dictación de la sentencia. Enrique Barros dice que en este caso corresponde
aplicarlos desde la dictación de la sentencia, porque la valoración de esta especie de daño sólo puede
hacerse en la sentencia que ordena indemnizarlo, antes de ella sentencia no puede ser cuantificado.
La prueba del daño corresponde a la víctima. El material puede ser acreditado haciendo uso de todos los
medios de prueba, siendo lucro cesante, consistirán usualmente en presunciones e informes periciales. Respecto
del daño moral tanto la doctrina como la jurisprudencia dominante coinciden en señalar que no requiere prueba -
bastaría que la víctima acredite la lesión de un bien personal para que se infiera el daño-.
La jurisprudencia considera que la determinación del monto del daño es cuestión de hecho, no susceptible de
revisión por la vía de la casación, pero que la calificación es cuestión de derecho, aunque se ha vacilado mucho.
RELACIÓN DE CAUSALIDAD
El daño debe ser causa directa y necesaria del hecho del autor, de manera que sin éste no se habría producido. No
lo dice la ley expresamente, aunque se deduce de sus expresiones -inferir daño a otro o daño que pueda imputarse
a otro- , y por lógica: si la conducta nada ha tenido que ver con el daño no se ve a qué título tendría que
indemnizarlo.
Nuestra legislación no tiene una solución al problema de pluralidad de causa, sino parciales para ciertos casos. Si
existen varios responsables ejecutando un mismo hecho, el 2317 las hace responsables solidariamente frente a la
víctima, cada uno está obligado a la reparación total; pero si hay varios responsables por hechos distintos, no se
aplicaría el 2317, pues son hechos ilícitos distintos, que generan responsabilidad separadamente para sus autores.
Sin embargo, como la víctima no puede obtener una indemnización que exceda los perjuicios efectivamente
sufridos, el efecto es análogo al del art. 2317: cada autor será responsable por el total del daño, sin perjuicio de su
acción contra los demás para obtener reembolso en proporción a sus respectivas participaciones. Por último, en el
caso de la concurrencia de la culpa de la víctima, se atenúa la responsabilidad del hechor (2330).
Hay acuerdo en concluir que si el daño se debe a una causa sobreviniente, posterior al hecho ilícito, falta la
relación de causalidad; el daño es indirecto y no indemnizable. P.e. el autor de un daño de tránsito debe
indemnizar a la víctima por las heridas, pero no por las agravaciones que tengan éstas por causas que intervengan
después.
En cuanto a la prueba de la relación causal, corresponderá al actor probar el vínculo de causalidad, por ser
presupuesto de la obligación, salvo los casos en que la ley lo presuma, como los que establece el art. 2329.
La CS ha considerado que es cuestión de hecho determinar la concurrencia del vínculo de causalidad, y como tal,
privativa de los jueces de fondo. Abeliuk y Alessandri no comparten esto; los jueces del fondo establecen
soberanamente los hechos materiales de donde el actor pretende derivar la relación causal, pero determinar si esta
relación existe, si el daño ha tenido o no por causa necesaria el hecho ilícito, sería una cuestión de derecho.
La responsabilidad compleja es aquella donde la causa del daño es directamente el hecho de otra persona o de
una cosa, pero responde el que tiene a su cuidado la persona o cosa, por presumir la ley que ha faltado a su
deber de vigilancia. Por regla general la responsabilidad simple o por hecho propio no se presume, mientras que
en la compleja hay presunciones de responsabilidad en contra del que deberá reparar el daño ajeno o de las cosas.
El 2320 inc.1 establece la regla general: Toda persona es responsable no sólo de sus propias acciones, sino del
hecho de aquellos que estuvieren a su cuidado. Es sólo civil, la responsabilidad penal es siempre personal. El
fundamento de la responsabilidad por el hecho ajeno es la culpa que la ley presume en la persona que tiene a otra
a su cuidado y abandona su vigilancia; no se trata de responsabilidad objetiva, tanto es así que el responsable del
hecho ajeno puede destruir la presunción probando que no le ha sido posible evitar el hecho (2320 inc. final). Por
otro lado, se funda en que así se procura asegurar la indemnización a la víctima, pues normalmente el autor del
hecho ilícito, precisamente por depender de otro, será insolvente.
1) Responsabilidad del padre o madre por sus hijos menores que habiten con ellos (2320 inc.2): el
padre, y a falta de éste la madre, es responsable del hecho de los hijos menores que habiten en la misma
casa.
1. Debe tratarse de hijos menores de 18 años.
2. Debe habitar en la misma casa con sus padres: salvo en el caso del 2321, donde igual responden.
3. Que el padre o madre, con la autoridad y cuidado que su calidad les confiere no haya podido
impedir el hecho (2320 inc. final): este se presume, y toca a los padres acreditar que no pudieron
impedir el hecho ilícito, prueba que no se les acepta en el caso del 2321.
↓
El 2321 establece una presunción de derecho, porque los padres serán siempre responsables de
los delitos o cuasidelitos cometidos por sus hijos menores, y que conocidamente provengan de
mala educación, o de los hábitos viciosos que les han dejado adquirir.
2) Responsabilidad del guardador por el pupilo (2320 inc.3): el tutor o curador es responsable de la
conducta del pupilo que vive bajo su dependencia o cuidado. Corresponde al tutor por los hechos del
impúber mayor de 7 años que ha obrado con discernimiento y a los curadores generales del menor adulto
-menor de 18 años, y si es menor de 16 años que haya obrado con discernimiento- del disipador y del
sordomudo que no puede darse a entender por escrito; no del demente, dada la incapacidad
extracontractual de éste (2319). No deben vivir juntos, basta que lo haga bajo su dependencia y cuidado;
por ello no puede aplicarse a los curadores adjuntos, que no tienen a su cuidado al pupilo. El guardador se
libera de responsabilidad en los términos del 2320 inc. final.
3) Responsabilidad de los jefes de escuelas y colegios por sus discípulos (2320 inc.4 primera parte): los
jefes de colegios y escuelas responden del hecho de los discípulos, mientras estén bajo su cuidado.
Subsiste mientras permanezcan en el establecimiento o bajo su control. Se libera de ella de acuerdo a la
regla general.
4) Responsabilidad de los patrones y empleadores por sus dependientes: se discute el fundamento de la
responsabilidad del empleador; si es la culpa in eligendo -la negligencia en la selección de su personal- la
culpa in vigilando –descuido en la vigilancia- o el riesgo de empresa, según la cual, como el empresario
crea un riesgo con su actividad que realiza a través de sus trabajadores, debe responder por él. Nuestro CC
tiene en tres normas esta responsabilidad, y la jurisprudencia les ha dado aplicación muy amplia:
1. Responsabilidad de los artesanos por el hecho de sus aprendices, mientras están bajo su cuidado
(2320 inc.4): los que ejercitan algún arte u oficio mecánico, sin maquinarias complejas y en
pequeña escala responden de quien está adquiriendo bajo su dirección el mismo arte u oficio,
siendo indiferente que el aprendiz sea mayor o menor de edad, y que esté unido al artesano por
un contrato de trabajo o no. Este se libera de responsabilidad conforme a la regla general.
2. Responsabilidad de los empresarios por el hecho de sus dependientes mientras estén a su cuidado
(2320 inc.4): los tribunales han entendido en un sentido amplio estos conceptos. El empresario,
todo patrón o empleador, responde por los trabajadores suyos, cualquiera sea las condiciones en
que presten sus servicios. Se exime de responsabilidad conforme a la regla general 2320 inc.
final.
3. Responsabilidad de los amos por sus criados o sirvientes (2322): los amos responderán de la
conducta de sus criados o sirvientes en el ejercicio de sus respectivas funciones; y esto aunque el
hecho de que se trate no se haya ejecutado a su vista. La expresión de amos y criados en el CC
refiere a los domésticos; sin embargo, la jurisprudencia ha interpretado el precepto en forma
amplia, aplicándolo a toda clase de obreros e incluso empleados. El 2322 es más amplio que el
2320 inc.4, pues el amo responde no sólo cuando el criado está en el ejercicio de sus funciones,
sino también cuando ha causado el daño en el ejercicio impropio de las mismas, si el amo estuvo
en situación de preverlo o impedirlo, empleando el cuidado ordinario y su autoridad competente
5) Otros casos de responsabilidad por personas al cuidado de terceros: el 2320 no es taxativo, el mismo
encabezado lo deja en claro, por lo que se aplica a todo caso en que una persona tenga a otra a su cuidado,
debiendo así probarlo la víctima, sin que quepa el 2320 inc. final ni tampoco asilarse en este bolsillo de
payaso para eludir algún requisito de los casos sí contemplados en el 2320. P.e.:
1. Responsabilidad civil del naviero por los hechos del capitán y tripulación (art. 886 CCom).
2. Responsabilidad del capitán por hechos de la tripulación (art. 909 CCom).
6) Responsabilidad del propietario del vehículo por el conductor: de acuerdo a la Ley de Tránsito y la
Ley de procedimiento ante los JPL. Se presumirá propietario de un vehículo motorizado la persona a cuyo
nombre figure inscrito en el Registro de Vehículos Motorizados que lleva el Servicio de Registro Civil e
Identificación salvo prueba en contrario. A la víctima le bastará acompañar, una copia de dicha
inscripción. La ley contempla tres situaciones diferentes de responsabilidad del dueño del vehículo:
1. Conductor a quien se ha entregado el vehículo: sin perjuicio de la responsabilidad de otras
personas en conformidad al derecho común, están obligadas solidariamente al pago de los daños
y perjuicios causados el conductor y el propietario del vehículo, a menos que éste pruebe que el
vehículo le ha sido tomado sin su consentimiento o autorización expresa o tácita. Se discute si
sería un caso de presunción de culpa o responsabilidad objetiva.
2. Conductor que no ha sido individualizado: también serán imputables al propietario, las
contravenciones cometidas por un conductor que no haya sido individualizado, salvo que aquél
acredite que el vehículo le fue tomado sin su conocimiento o sin su autorización expresa o tácita.
La responsabilidad del propietario subsiste y es única, por no poder individualizarse al conductor.
3. Mal estado del vehículo: salvo prueba en contrario, las infracciones que se deriven del mal
estado y condiciones del vehículo serán imputables a su propietario, sin perjuicio de la
responsabilidad que corresponde al conductor. La responsabilidad se funda en la negligencia del
propietario que mantiene su vehículo en condiciones de causar accidentes. No es objetiva, por lo
que permite la prueba de que el mal estado no le es imputable, por corresponder a negligencia del
conductor, del establecimiento que lo arregla, etc. Tampoco es solidaria, pues la ley no lo dice.
1) Por regla general establece una presunción simplemente legal: se funda en que ha habido un descuido,
una culpa por falta de vigilancia en la persona que tiene autoridad sobre otra, y por ello se presume su
responsabilidad, simplemente legal, pues admite la prueba en contrario en los términos del 2320 inc. final,
salvo en los casos del 2322 inc.2 –donde la prueba de la exención varía, es más estricta- y del 2321 –que
no admite prueba en contrario-.
2) No excluye la responsabilidad del hechor, pudiendo cobrarle a él: el hechor ha cometido un acto
ilícito, y es plenamente capaz, por lo que queda comprendido en las normas generales del 2314 y 2329
(así se ve en el 2322 inc.2, pues si el amo se exonera de responsabilidad por los hechos de sus criados
toda la responsabilidad recae sobre éstos). La responsabilidad del guardián sólo extingue la del hechor
cuando si paga la indemnización. La víctima si no la ha percibido del responsable, podrá entonces
cobrarla al hechor. Abeliuk dice que no puede demandar a ambos -porque la ley no establece solidaridad-,
pero sí en forma subsidiaria. Tampoco podría acumular las responsabilidades por el hecho ajeno
provenientes de diferentes causales, p.e. demandar tanto a los padres y al director del colegio por lo hecho
por el hijo menor.
3) El tercero que paga la indemnización puede repetir contra el autor del hecho ilícito: las personas
obligadas a la reparación de los daños causados por las que de ellas dependen tendrán derecho para ser
indemnizadas sobre los bienes de éstas, si los hubiere, y si el que perpetró el daño lo hizo sin orden de la
persona a quien debía obediencia, y era capaz de delito o cuasidelito, según el artículo 2319 (2325). En
consecuencia, para que exista el derecho a repetir, deben concurrir las siguientes circunstancias:
1. El acto ilícito debe haber sido cometido por una persona capaz.
2. El responsable debe haber pagado la indemnización.
3. Es preciso que el acto se haya ejecutado sin orden de la persona que pretende repetir.
4. El hechor debe tener bienes.
Se refiere a casos en que una cosa causa daño sin intervención de la mano del hombre, fundándose la presunción
de responsabilidad en la ausencia de vigilancia o conservación de ella. A diferencia de la responsabilidad directa y
de la responsabilidad por el hecho ajeno, el CC sólo contempla presunciones específicas, referidas a:
1) Responsabilidad por el hecho de los animales: son los casos del 2326 y 2327.
El 2326 establece una presunción simplemente legal de la culpabilidad del dueño por los daños
causados por un animal, aún después de soltado o extraviado, y del que se sirve de uno ajeno.
El 2327 establece una presunción de derecho de responsabilidad por el daño causado por un
animal fiero, de que no se reporta utilidad para la guarda o servicio de un predio.
2) Responsabilidad por la ruina de un edificio: son los casos del 2323 y 2324. Las expresiones edificio y
ruina son utilizadas en sentido amplio; toda construcción que adhiere al suelo en forma permanente, y hay
ruina cuando una parte cualquiera del edifico, adherida al mismo, sufre un deterioro que causa daño.
El 2323 establece la responsabilidad del propietario por los daños que ocasione su ruina acaecida
por haber omitido las necesarias reparaciones, o por haber faltado de otra manera al cuidado de un
buen padre de familia; salvo respecto de quienes se hallen en el caso del 934.
El 934 obliga a distinguir si la víctima del daño es un tercero o un vecino, porque éstos
últimos han tenido los medios de advertir el posible daño, y el legislador los protege
únicamente si tomaron las medidas necesarias para defenderse: si el vecino no ha
notificado la querella de obra ruinosa al producirse el daño, no habrá lugar a la
indemnización; si se ha notificado previamente la querella, hay que subdistinguir:
- Si el edificio cayere por efecto de su mala condición, se indemnizará de todo
perjuicio a los vecinos.
- Si cayere por caso fortuito, no habrá lugar a indemnización, a menos de probarse
que el caso fortuito, sin el mal estado del edificio, no lo hubiera derribado.
Si el edificio perteneciere a dos o más personas proindiviso la indemnización se divide
entre ellas a prorrata de sus cuotas de dominio (2323 inc.2), lo que excepciona el 2317.
El 2324 establece la responsabilidad del constructor por vicios de construcción: aplica el 2003
n°3, relativo al contrato de construcción de obra. Para que sea responsable la ruina total o parcial
del edificio debe ocurrir dentro de los 5 años subsiguientes a la entrega, y ella debe deberse a
vicios de la construcción; a vicios del suelo que el empresario o las personas empleadas por él han
debido conocer en razón de su oficio; a vicio de los materiales suministrados por el empresario, o
a vicio de los materiales suministrados por el dueño, siempre que sean de aquellos que el
empresario por su oficio ha debido conocer o conociéndolos no dio aviso oportuno.
3) Responsabilidad por el daño causado por una cosa que cae o se arroja de la parte superior de un
edificio: es la que establece el 2328. La cosa no debe formar parte del edificio, no debe estar adherida a
él, sino sería un caso de ruina –responsabilidad del dueño-. Se hace responsables a todas las personas que
habitan la parte del edificio de donde provino el objeto –otra excepción al 2327-, salvo que se pruebe la
culpa o dolo de una sola de ellas, quien deberá íntegra la indemnización. El inc. 2 acción popular para
solicitar la remoción de cualquier objeto que amenace caída o daño.
3. JUICIO INDEMNIZATORIO
Concurriendo los requisitos indicados, nace para el autor de un hecho ilícito la obligación de indemnizar el daño
ocasionado.
ACCIÓN DE INDEMNIZACIÓN
1) Es una acción personal: sólo corresponde ejercerla contra el responsable del daño.
2) Es siempre mueble: normalmente persigue el pago de una suma de dinero, y en ciertos casos la ejecución
de un hecho –p.e. cegar el pozo, una de las pocas reparaciones en especie-.
3) Es una acción patrimonial: por lo que es renunciable (art. 12), es transigible (2449), es transferible (si
bien se discute que la cesión del daño moral, que se considera personalísimo), y es prescriptible.
↓
Las acciones prescriben en 4 años contados desde la perpetración del acto (2332). Este plazo sólo se
refiere a la acción de indemnización, y no a otras acciones que pueden corresponder a la víctima, como la
reivindicatoria si ha sido objeto de robo, hurto, usurpación, etc., que se rige por su propio término de
prescripción; y es sin perjuicio de los plazos señalados en leyes especiales.
↓
En un principio la CS entendía que el plazo corría desde el instante de la acción u omisión imputable,
aunque el daño se ocasionara posteriormente. Abeliuk apuntó que esta interpretación conduce al absurdo
de que la acción resulte prescrita antes de nacer, porque es requisito de la indemnización la existencia del
daño -antes de que éste se produzca, la víctima nada puede demandar, pues no ha sufrido perjuicio-. Por
estas razones la CS en un fallo contó el plazo de prescripción desde la producción del daño.
LEGITIMACIÓN ACTIVA
En términos generales la acción de indemnización corresponde a la víctima, sus herederos o cesionarios. Nada de
extraño tiene esto último por el carácter plenamente transmisible y cedible de la acción indemnizatoria.
1) Daño en las personas: la acción corresponderá al sujeto pasivo mismo del hecho ilícito, aquel que sufre
el daño en su persona. Si este daño repercute en otras personas –p.e. herederos de la víctima-, pueden
también demandar los daños –en el caso de los herederos, algunos dicen que no podrían pedir la
indemnización en el caso de muerte instantánea- .
2) Daño en las cosas: tiene acción el dueño, el poseedor, e incluso el mero tenedor de la cosa, pero sólo en
ausencia del dueño; todo el que tiene un derecho real sobre la cosa que se vea menoscabado o extinguido
–el usufructuario, el habitador, el usuario-; y los herederos de todos ellos (2315).
3) Acción popular: la ley otorga acción popular para la prevención del daño contingente, pero si él amenaza
solamente a personas determinadas, a ellas pertenecerá la acción (2333). Hay también otras acciones
populares, p.e., la denuncia de obra ruinosa (932). Si parecieren fundadas, el actor será indemnizado de
todas las costas de su acción, y se le pagará lo que valgan el tiempo y diligencia empleados en ella, sin
perjuicio de la remuneración específica que conceda la ley en casos determinados (2334).
LEGITIMACIÓN PASIVA
En términos generales la acción de indemnización de perjuicios se dirigirá contra todo aquel que responde del
daño. Esto incluye:
1) El autor: como autor se comprende al cómplice, pero no al encubridor, según la jurisprudencia. Si el
delito o cuasidelito ha sido cometido por dos o más personas, cada una de ellas será solidariamente
responsable de todo perjuicio procedente del mismo, salvas las excepciones de los artículos 2323 y 2328;
la solidaridad que impone el 2317 exige pluralidad de sujetos y unidad en el hecho. También se impone
solidaridad al propietario de un vehículo si lo ha dado o prestado a otro.
2) El responsable del hecho ajeno: si hay un procedimiento penal contra el hechor, aparecerá como tercero
civilmente responsable, pero no le afectará la responsabilidad penal.
3) El que recibe provecho del dolo ajeno: el que recibe provecho del dolo ajeno, sin ser cómplice en él,
sólo es obligado hasta concurrencia de lo que valga el provecho (2316 inc.2). Sólo aplica para los delitos
civiles, no para los cuasidelitos. Es la misma solución que la del 1458 inc.2.
4) Los herederos: la obligación de indemnizar es transmisible conforme a las reglas generales.
4. RELACIONES REC-REX
RÉGIMEN COMÚN
En materia de responsabilidad profesional, p.e. médicos, abogados, ingenieros, arquitectos, se estimaría que la
responsabilidad es evidentemente contractual, por mediar un contrato o estipulación entre el profesional y el
cliente. Si se aplicaran todos los principios de la responsabilidad contractual, se presumiría culpa, p.e. del médico
si se muere el paciente; la teoría de las obligaciones de medio y de resultado soluciona estos extremos.
La doctrina nacional, en forma casi unánime, sostenía que el régimen común era el de la responsabilidad
contractual (Alessandri, Vodanovic, Claro Solar, Abeliuk, Ducci). Argumentan que la responsabilidad contractual
se trata en el título XII del Libro IV, referente a los efectos de las obligaciones, expresión que pareciera involucrar
a todas las obligaciones; y dan argumentos de texto, citando artículos que aluden a casos de responsabilidad donde
no hay contrato, pero que hacen uso de nociones de responsabilidad contractual:
- El 391 dice que la administración de los tutores y curadores se extiende hasta la culpa leve inclusive.
- El 427 dice que el agente oficioso del pupilo responde de culpa levísima por el retardo a acudir al juez.
- El 2287 dice que las obligaciones del agente oficioso o gerente son las mismas que las del mandatario.
- El 2288 dice que el agente oficioso debe emplear en la gestión los cuidados de un buen padre de familia.
- El 2308 dice que cada comunero es responsable hasta de la culpa leve por los daños que haya causado
en las cosas y negocios comunes.
Enrique Barros dice que el título XII discurre sobre la idea de una estipulación previa, y analiza los casos y
distingue entre las obligaciones que nacen de una obligación prexistente y las que nacen de forma directa. En las
obligaciones legales y en las cuasicontractuales (obligación de pagar impuestos, obligación del padre de pagar
alimentos, etc.) existe lo que él llama una obligación prexistente, y la indemnización nace del incumplimiento de
ella; por eso es que esa indemnización se asemejaría a la contractual. En cambio, cuando no hay tal obligación
prexistente, y la responsabilidad es originaria, directa consecuencia del hecho cuasi o delictual, no se aplican las
normas de la responsabilidad contractual sino que las de la extracontractual. Concluye que a su juicio, la regla
general o común del ordenamiento jurídico es la responsabilidad extracontractual, porque esta afecta a cualquier
persona que causa un daño. En cambio, en el caso de la responsabilidad contractual, se requiere de una situación
que es más especial y específica; que es que el daño tenga que provenir del incumplimiento de un contrato. Por
excepción, se aplicarían las reglas de responsabilidad contractual cuando hay cierta analogía entre el hecho que
genera la responsabilidad extracontractual con las obligaciones que emanan de un contrato o cuasicontrato. El
2284 y el 2329 servirían para esta tesis.
CÚMULO DE RESPONSABILIDADES
Si el incumplimiento contractual reviste a la vez el carácter de un hecho ilícito por concurrir con los requisitos
propios de éste, ¿puede la víctima según le fuere más conveniente demandar perjuicios por responsabilidad
contractual o extracontractual a su elección? La doctrina, en teoría, ha dado dos soluciones o criterios.
a) Considerar que hay un derecho de opción para la víctima: Abeliuk dice que es un falso dilema, pues
no hay cúmulo de responsabilidades, sino opción entre ellas, pudiendo abandonar la contractual para
asilarse en la delictual: el cúmulo se produce en el hecho ismo, considerable a un tiempo como
incumplimiento imputable y hecho ilícito. La jurisprudencia no ha aceptado esta tesis alternativa, salvo en
casos de responsabilidad médica, p.e.
b) Considerar que prima la responsabilidad emana del contrato: algunos dicen que prima, por el
principio de especialidad –hay una norma especial que las partes han convenido-. Alessandri y la
jurisprudencia dicen que sólo en casos el demandante podría elegir entre demandar una u otra: si las
partes lo han convenido así, o si la infracción al contrato constituye típicamente un delito o cuasidelito
penal, como en los casos del art. 470 n°1 y 490 CP (Abeliuk refuta esta lógica; porque el CP no indica
que nazca acción civil, en cuanto a ella se remite llanamente a las normas del derecho civil).
Para asegurarse, lo que se hace es demandar una responsabilidad en subsidio de la otra; por ejemplo, demandar la
contractual porque hay un seguro, y en subsidio la extracontractual.
Doctrina comparada ha sostenido que la responsabilidad civil debe ser tratada bajo un estatuto único, tendiendo a
equiparar ambas categorías de responsabilidad, pues ambas representarían una reacción a una actuación contraria
a derecho. Los argumentos que se dan se resumen en:
La responsabilidad civil, sin distinción, es fuente de obligaciones: algunos llegan a considerar que el
incumplimiento contractual sería una categoría dentro de los hechos ilícitos, una especie del género.
La identidad de los elementos fundamentales: ambas responsabilidades suponen elementos comunes; una
acción u omisión imputable al causante del daño, el daño, y la relación de causalidad.
La accesoriedad de las restantes diferencias: las distinciones serían menores, e incluso tienden a
atenuarse, p.e. aceptación del daño moral en contractual, por un lado, y aceptación de cláusulas eximentes
de responsabilidad en extracontractual.
En Chile, se rechaza la doctrina de la unidad de la responsabilidad civil, porque el CC distingue ambas categorías
y el incumplimiento contractual no es una nueva fuente de obligación; no está enumerado en el 1437 ni en el
2284: es la misma obligación que varía de objeto. Claro Solar es la excepción, apoya la doctrina de la unidad.
DIFERENCIAS REX-REC
REC REX
Supone la existencia de un vínculo jurídico El hecho ilícito da nacimiento a una obligación
Generación previo. Por lo mismo, hay más lugar a que antes de él no existía.
convenciones de responsabilidad.
La incapacidad es más amplia: la mayor Son incapaces de ilícito civil los dementes, los
Capacidad edad es a los 18, y hay otras como la menores de 7 años y los +7-16 si han obrado sin
privación de razón, el disipador interdicto. discernimiento.
Se sanciona el incumplimiento –sea total, La conducta sancionada es cualquier acción u
Conducta
parcial, o un retardo- de un contrato. omisión negligente o dolosa que cause daño.
El dolo es agravante de la responsabilidad El dolo no agrava la responsabilidad, no produce
Dolo
del deudor (1558). efectos distintos a la culpa.
La culpa se presume (1547). Se aprecia en La culpa no se presume. No admite graduación,
Culpa
abstracto, y admite graduación (44). se responde de toda culpa.
La indemnización se debe desde que se La obligación de indemnizar nace cuando se
constituye al deudor en mora; salvo las produce el hecho ilícito dañoso.
Mora
obligaciones de no hacer, desde el momento
de la contravención.
Sólo responde de los perjuicios imprevistos Siempre se responde de los perjuicios
Daños que en caso de dolo –o culpa grave-, o habiendo imprevistos. El daño moral se indemniza sin
se convención de las partes. Se discute aún si lugar a dudas.
indemnizan se indemniza el daño moral, si bien se ha
ido aceptando.
Puede haber avaluación convencional por Lo determinará el juez en la sentencia. Puede
Avaluación
cláusula penal; legal; o judicial según la haber seguros, pero ello no es una avaluación
de perjuicios
prueba rendida en el proceso. convencional, sino que se cubre un riesgo.
La obligación de indemnizar es por regla Los coautores del hecho ilícito responden
Pluralidad de
general conjunta, salvo dolo o culpa grave, solidariamente, según el 2317.
deudores
pues se ha hecho aplicable el 2317 inc.2.
Según el art. 22 LERL, en todo contrato se La ley que rige es la ley vigente al momento de
Ley entienden incorporadas las leyes vigentes al la comisión del delito o cuasidelito.
tiempo de celebración del contrato.
La acción de indemnización de perjuicios La acción de indemnización de perjuicios por
por incumplimiento prescribe en 5 años hecho ilícito prescribe en 4 años desde la
Prescripción desde que la obligación se hizo exigible, perpetración del hecho.
por regla general –hay especiales, como en
caso de vicios redhibitorios-.