Características principales
Ceguera
Tendencia a desarrollar movimientos compulsivos (balancea el cuerpo, arrastra los pies, se pega a
las paredes).
Carencia de estimulación por la no recepción de estímulos visuales.
Dificultad en el tono postural debida a carencia de un modelo a seguir (encorva el cuerpo, baja la
cara hacia el suelo).
Se presiona o frota los ojos con los dedos (cieguísimos).
Poca motivación para actuar.
Su cara a menudo carece de expresión.
Debilidad Visual
Limitación de la visión que le impide ver los objetos a una distancia normal.
Movimientos repentinos de ojos.
Ansiedad e inseguridad.
Poca motivación para explorar objetos.
Baja autoestima.
Estrategias de Atención
Docentes
– En la escuela
Recorrer el espacio físico disponible en la escuela permitiéndole que reconozca por sí mismo (a),
muros, obstáculos, desniveles, etc., describiéndoselo anticipadamente, acompañándolo (a) y
apoyándolo (a) sólo lo necesario.
Presentar a cada una de las docentes por su nombre y voz dentro de sus aulas y describir en parte
cómo es, y cómo es el espacio físico dónde se encuentra, así como a todo el personal de la escuela.
Presentar ante la comunidad de alumnos al niño (a), introduciéndolo un tema relacionado con la
diversidad o discapacidad, cómo pueden apoyarlo y los cuidados que se deben tener.
Acompañarlo (a) durante el período de tiempo necesario, en los recreos escolares o en las salidas
del aula, hasta observar que es capaz de reconocer por sí mismo (a) el espacio.
Prever y realizar las adaptaciones físicas necesarias ante las situaciones que representen un riesgo
para su integridad física.
Favorecer su autonomía en el manejo de hábitos y desplazamiento.
Propiciar la interacción con otros niños y niñas en los diferentes momentos de trabajo y juego, así
como con los adultos.
– En el aula
Identificar los espacios físicos, materiales y disposición de los muebles dentro del aula.
Sentar al niño (a) en la parte delantera, cerca del centro del pizarrón.
Rodear al alumno de abundante estimulación manipulativa y social.
Suplir la percepción visual de los objetos mediante el tacto y el oído.
Mantener los espacios habituales de la escuela y el aula sin alteraciones (entrenarlo previamente
para que conozca bien los lugares), facilitar la disposición del espacio para su desenvolvimiento.
Avisarle oportunamente cuando se hagan modificaciones en la disposición de los muebles o otros
objetos con los que se pueda encontrar y que habitualmente no se encuentran en esos sitios.
Utilizar material concreto (en tres dimensiones).
Realizar relieve en materiales de dos dimensiones (dibujos, fotos, formas), de no ser posible,
explicarle verbalmente.
Proveerle con antelación los materiales escritos.
Proveerle de materiales y experiencias táctiles (letras de plástico o en relieve, para su nombre,
plastilina), permitirle ‘sentir’ las letras, etc.
Contar con audiolibros para su esparcimiento y enseñarlo a manejar los aparatos de audio
adecuándolos.
En sus hojas de trabajo, colocar relieve en los lugares necesarios, para facilitarle su realización
autónoma.
Apoyarla en la realización de las actividades, trabajando en binas o en equipos pequeños y dar el
apoyo sólo lo necesario.
Realizar adaptaciones para la identificación de sus objetos personales (cascabeles, relieves,
texturas, etc.)
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Estrategias de Intervención
Expresión oral
Explicar sólo lo necesario, evitar el verbalismo.
Precisar el lenguaje (‘allá’, ‘ese’, ‘este’, ‘arriba’, ‘abajo’ vs junto a, a tu izquierda, arriba de, encima
de)
Explicar el contexto donde se encuentra y lo que se espera de él (ella).
Describir los apoyos visuales cuando se le presenten en el (láminas, imágenes, pizarrón, etc.)
promover que toque los objetos y hable de ellos.
Implementar estrategias didácticas mediante el juego, la música, las escenificaciones y
representaciones).
Propiciar que describa objetos, acciones, a fin de lograr la abstracción.
Promover el uso adecuado de formas discursivas (construcción de enunciados, descripciones).
Describir los objetos y sus usos, características y cualidades.
Expresión Escrita
Utilizar los mismos materiales que para todo el grupo, realizando las adaptaciones necesarias.
Utilizar un sistema alternativo de comunicación escrita (letras en relieve, Braille).
Hacer intentos de escritura convencional con guía táctil o relieves.
Presentar los portadores de texto en realce o relieve (con pintura textil, pegamento, plastilina).
Identificar su nombre propio en relieve.
Emplear una tabla con plastilina, arena, para la escritura o trazos.
Marcar los espacios o renglones usando una liga y hendiduras en la tabla.
Introducirla al conocimiento del sistema Braille, elaborándole material específico.
Adaptar los materiales, el tiempo y ejecución a su propio ritmo y gradualmente irle exigiendo.
Fomentar el gusto por la lectura (que le lean).
Utilizar portadores de texto en relieve sobre objetos del aula (puerta, silla, pizarrón).
Proporcionarle oportunidades de liderazgo y autonomía en juegos y actividades (ser quien brinde
las órdenes, reparta, lleve, traiga, llame, etc.,)
Número
Utilizar materiales de diferentes tamaños y texturas para el conteo.
Acercar la representación de los números convencionales y en Braille con relieve.
Utilizar el ábaco para la representación de las cantidades.
Aprovechar las situaciones cotidianas, juegos y actividades de rutina para que descubra la utilidad
y aplicación del número.
Forma, espacio y medida
Favorecer el desplazamiento a través del reconocimiento del espacio mediante el tacto y el oído.
Estimular el uso del bastón en los espacios abiertos.
Reconocer y trazar en la tabla con plastilina las figuras geométricas.
Proporcionar cuerpos y figuras geométricas tridimensionales para que los identifique.
Propiciar experiencias táctiles con los objetos para percibir sus características (peso, tamaño,
textura).
Utilizar plantillas perforadas o material de relieve para identificación de formas bidimensionales.
Usar diferentes materiales para medir y/o cinta métrica ranurada o con relieves.
Utilizar calendario en relieve, reloj in carátula para medir el tiempo.
Desde UNIR te damos las pautas para abordar
la discapacidad visual en el aula y estimular a tus
alumnos con necesidades educativas especiales.
El 80% de la información que recibimos es a través de la visión ¿te imaginas el
reto que supone a los niños con discapacidad visual adquirir los aprendizajes
escolares? ¿O que se sientan seguros en un entorno tan dinámico como la
escuela? Desde UNIR te damos las pautas para abordar la discapacidad visual
en el aula y estimular a tus alumnos con necesidades educativas especiales.
Sin duda, está en manos de los educadores y el centro cubrir las necesidades
educativas de estos alumnos. ¿El primer requisito? Conocer a fondo las
características de estos estudiantes y ofrecerles una respuesta educativa de
calidad.
Tipos de discapacidad visual
Para valorar el grado de pérdida de visión se evalúan dos dimensiones: la
agudeza visual y el campo visual. La agudeza visual es la precisión con la que
observamos los objetos a una distancia. El campo visual es el espacio al que
abarca nuestra visión (180 grados) cuando mantenemos la vista fija en un punto,
es decir: la visión periférica.
No obstante, la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11)
diferencia cuatro grados de discapacidad visual en base a la agudeza visual, que se
representan a través de una fracción. La clasificación sería la siguiente:
– Leve (agudeza visual inferior a 6/12).
– Moderada (agudeza visual inferior a 6/18).
– Severa (agudeza visual inferior a 6/60).
– Ceguera (agudeza visual inferior a 3/30).
Como es de suponer, el desarrollo cognitivo y social de un niño que conserva
restos visuales no es el mismo que el de uno que padece ceguera completa.
Además, la estimulación sensorial previa a la escolarización es determinante para
su evolución. Por lo tanto, las medidas educativas tomadas por el centro y en el
aula deben ajustarse a las Necesidades Educativas Especiales (NEE) personales
de cada alumno.
Las NEE de los alumnos con discapacidad visual y pautas a seguir en el
aula
Imaginemos un profesor al que le vendan los ojos el primer día que imparte clase
en un nuevo centro escolar. Pasillos, escaleras, gritos. Un empujón. Otro. Pupitres
descolocados, mochilas en el suelo, más gritos… “Sentaos que empieza la
asamblea”. “¡Profe, Marco me ha tirado el abrigo!”. Veinte alumnos, veinte
sombras, o mucho peor, una pesada oscuridad envolviendo todo. ¿Quién es y
dónde está Marco? ¿Qué está haciendo?
A cualquier adulto le resultaría una situación estresante, como mínimo. Nada que
ver con ese entorno seguro y relajado que va a propiciar un buen aprendizaje.
Ahora pensemos en el alumno con NEE: ¿cuáles son las principales necesidades
que se deberían cubrir para mejorar el día a día de los alumnos con problemas de
visión?
Tener una buena organización en el aula y en el centro
Si el entorno permanece, en la medida de lo posible, estable será más fácil para el
alumno orientarse y desplazarse por sí solo.
Enseñarle a ser autónomo
No solo a la hora de moverse por el centro, también en su cuidado personal o el
uso del material escolar.
Desarrollar su capacidad visual
Si el niño posee restos visuales, por mínimos que sean, el educador debe
aprovecharlos. La percepción visual también se puede aprender. De hecho, la
ONCE cuenta con diversos programas de estimulación visual para edades
tempranas, entre ellos, el programa EVO para niños de entre 4 y 13 años.
Además, en el aula ordinaria se debe cuidar la luz y la presentación de los
materiales. Por ejemplo, ampliando las imágenes en las pizarras electrónicas o
permitiendo al alumno que use el ordenador.
Estimular el resto de sentidos
Es fundamental la estimulación del resto de sentidos del alumno, especialmente el
táctil, para que pueda absorber toda la información que le rodea. Es importante
disponer de material para trabajar el tacto —por ejemplo, de fichas en relieve—:
un paso previo para el aprendizaje del sistema de lectoescritura con braille.
Fomentar el juego simbólico
Los niños ciegos muestran mayores dificultades y retraso a la hora de desarrollar
la capacidad de representar los objetos en su mente. Desde la escuela y en el
seno de la familia es prioritario que se ayude a trabajar la imaginación. En este
sentido, es recomendable ofrecer al niño juguetes que representen objetos reales
e ir introduciendo algunos más abstractos. Los juegos de rol con el educador
también le ayudarán a construir situaciones y diálogos ficticios.
Potenciar el trabajo en grupo
Además de facilitar la inclusión del alumno en el aula, el trabajo cooperativo con
sus iguales mejorará sus competencias sociales y sus habilidades comunicativas.
El niño aprenderá a identificar las emociones de los otros por vía auditiva y a
normalizar el contacto físico con sus compañeros.
Contar con docentes cualificados en discapacidad visual
Los profesionales especializados marcan, sin duda, la diferencia en los centros
donde hay alumnos con NEE escolarizados. Estos docentes garantizan el acceso
a la enseñanza de todos los niños.