0% encontró este documento útil (0 votos)
59 vistas10 páginas

Riesgo y Rentabilidad en Finanzas

El documento analiza los conceptos de riesgo y rentabilidad en las inversiones y finanzas corporativas. Explica diferentes métodos para medir el riesgo de activos individuales y carteras de inversiones, así como estadísticas como la varianza y desviación estándar. También describe riesgos sistémicos y no sistémicos.

Cargado por

Juanjo Avellán
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
59 vistas10 páginas

Riesgo y Rentabilidad en Finanzas

El documento analiza los conceptos de riesgo y rentabilidad en las inversiones y finanzas corporativas. Explica diferentes métodos para medir el riesgo de activos individuales y carteras de inversiones, así como estadísticas como la varianza y desviación estándar. También describe riesgos sistémicos y no sistémicos.

Cargado por

Juanjo Avellán
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Ensayo académico – Riesgo y Rentabilidad

Juan José Avellán Murillo

Prof. Rubén Barreiros


Finanzas Corporativas II
Licenciatura en Finanzas
Facultad de Ciencias Económicas
Universidad Central del Ecuador
Dos de los factores más relevantes que debe considerar toda empresa para sus

análisis financieros son el riesgo y la rentabilidad. El riesgo es una medida de la

incertidumbre en relación al rendimiento que ganará una inversión. Es decir, las inversiones

cuyos rendimientos son más inciertos se consideran más riesgosas. Existen distintos

métodos para evaluar el riesgo dependiendo de si se analiza un solo activo o todo un

portafolio. En contraparte, la rentabilidad es la ganancia o pérdida total de una inversión en

un cierto periodo de tiempo. Los rendimientos fluctúan por el tiempo y la inversión.

Se utilizan tres categorías para describir cómo las personas reaccionan ante el

riesgo: aversión al riesgo es preferir inversiones con menos riesgo antes que inversiones de

mayor riesgo con una tasa fija de rendimiento, neutral al riesgo es elegir inversiones

considerando únicamente los rendimientos pasando por alto el riesgo, y, por último,

búsqueda de riesgo es elegir inversiones con el riesgo más alto dispuestos a sacrificar el

rendimiento esperado.

Estadísticas de rendimientos.

La historia de los rendimientos del mercado de valores es demasiado complicada

como para manejarse en su forma no comprensible. Para usar la historia primero se deben

encontrar algunas maneras manejables para describirla, es decir, condensar sensiblemente

los datos especificados en algunos enunciados sencillos.

En este caso existe un número que ayudan de forma ágil al análisis estadístico de los

rendimientos, el rendimiento promedio y los rendimientos libres de riesgo.


Un rendimiento promedio se entiende como una cantidad de beneficios equivalente

a la que un inversionista espera obtener de inversiones similares que representan el mismo

grado de riesgo.

También se define como una media matemática de una serie de rendimientos

generados durante un periodo específico de tiempo. El rendimiento promedio se calcula de

la misma manera que se calcula un promedio simple. Los números se suman y luego la

suma se divide por el conteo de los números en el conjunto.

Por otro lado, la rentabilidad libre de riesgo, también conocida como tasa de

rentabilidad libre de riesgo, es un método utilizado normalmente para valorar inversiones

de los mercados financieros como por ejemplo en el caso de los fondos de inversión.

Se trata de aquel rendimiento obtenido al invertir en un determinado activo

financiero que normalmente no tiene ningún riesgo de impago, es decir, que la rentabilidad

de dicho activo está garantizada y el producto financiero tiene una seguridad. 

Estadísticas de riesgo.

La rentabilidad libre de riesgo, también conocida como tasa de rentabilidad libre de

riesgo, es un método utilizado normalmente para valorar inversiones de los mercados

financieros como por ejemplo en el caso de los fondos de inversión. Se trata de aquel

rendimiento obtenido al invertir en un determinado activo financiero que normalmente no

tiene ningún riesgo de impago, es decir, que la rentabilidad de dicho activo está garantizada

y el producto financiero tiene una seguridad. 


La dispersión, o diseminación, de una distribución es la medida de cuánto puede

desviarse un rendimiento específico del rendimiento promedio. Las medidas estadísticas de

riesgo más comunes son: la varianza y la desviación estándar.

La varianza es una medida estadística que indica la distancia de un conjunto de

números desde su valor medio, que es la distancia a la que los valores de ese conjunto

se desvían del promedio. Por lo tanto, se denomina "medida de dispersión" o "variable

aleatoria". En finanzas, la varianza se utiliza para expresar el promedio de las distancias

cuadráticas (cuadradas) de los rendimientos individuales en una cartera desde su valor

medio. En las inversiones, por lo tanto, la varianza también significa volatilidad, y la

volatilidad es un riesgo.

La desviación estándar, expresada como la raíz cuadrada de la varianza, mide la

dispersión de los retornos en relación con el promedio de los propios rendimientos. En otras

palabras, la desviación estándar es una medida de volatilidad. Este es un concepto clave

cuando se trata de riesgo financiero porque el riesgo financiero se ve como la posibilidad de

que los rendimientos se dispersen en torno al valor esperado.

Según la estadística clásica, la distribución normal desempeña un papel central y la

desviación estándar es la manera acostumbrada de representar la dispersión de una

distribución normal. En la distribución normal, la probabilidad de tener un rendimiento

superior o inferior a la media en una cierta cantidad depende sólo de la desviación estándar.

Riesgo de un solo activo

Una manera simple de medir la incertidumbre de una inversión es a través de

sensibilidad considerando distintos escenarios. El riesgo de la inversión se mide en el


intervalo de los posibles resultados obtenidos, y se obtiene restando el rendimiento

asociado con el escenario pesimista o el rendimiento asociado con el escenario optimista.

Es decir, cuando mayor sea el intervalo mayor es el riesgo. Otro método es a través de las

distribuciones de probabilidad. La probabilidad de un resultado determinado es su

posibilidad de ocurrencia, es decir, que resultados con probabilidad cero no ocurrirán. Esta

distribución se representa principalmente a través de gráficas. Si se conocen todos los datos

posibles y sus probabilidades, se puede desarrollar una distribución de probabilidad

continua. En conjunto con el intervalo de rendimientos el riesgo se puede medir utilizando

la desviación estándar. Esta mide la dispersión del rendimiento alrededor del rendimiento

esperado, el cual es el rendimiento promedio que se espera produzca una inversión en el

tiempo. Cuanto mayor sea la desviación estándar mayor es el riesgo. Utilizando esta

herramienta y en representación de gráfica, una distribución normal de probabilidad tiene

una curva simétrica. Otro método es el coeficiente de variación, el cual mide la dispersión

relativa para comparar los riesgos de los activos con diferentes rendimientos esperados. Un

coeficiente alto significa que la inversión tiene una volatilidad alta en relación con su

rendimiento esperado.

Riesgo de un portafolio.

La meta de todo gerente financiero es crear un portafolio eficiente, que dé un

rendimiento máximo a un nivel de riesgo determinado. El rendimiento de un portafolio se

calcula a través del promedio ponderado de los rendimientos de los activos individuales de

los que se integra. La desviación estándar del rendimiento de un portafolio se calcula a

través de la aplicación de la fórmula de la desviación estándar para un activo. La


correlación es una medida de la relación entre dos series de números que representen

cualquier tipo, de manera estadística. Si las series varían en la misma dirección tienen

correlación positiva. De lo contrario tendrían correlación negativa. El grado se mide con el

coeficiente de correlación, que varía desde +1 (correlación positiva perfecta) a -1

(correlación negativa perfecta). Para disminuir el riesgo de un portafolio, es conveniente

diversificar los activos que lo componen para que tengan una correlación tan baja como sea

posible. 

Algunos activos se consideran no correlacionados, es decir, que no hay interacción

entre sus rendimientos y reduce el riesgo. El coeficiente de correlación de este es cercano a

0. De manera general, se puede decir que cuanto más baja sea la correlación entre los

activos que componen el portafolio, más se reduce el riesgo que los inversionistas pueden

lograr con la diversificación. Un ejemplo muy práctico de diversificación es un portafolio

que incluya activos extranjeros, puesto que las altas y bajas de los mercados alrededor del

mundo se compensan unos con otros. No obstante, existen ciertos riesgos como

fluctuaciones en las divisas, así como el riesgo político que pueda afectar de manera local o

global.

Riesgo sistémico y no sistémico.

Los estudiosos de la inversión, con el objetivo de determinar el riesgo de un activo,

emplean la volatilidad. Para calcular la volatilidad acuden a los datos históricos de

rentabilidad. Estos datos de rentabilidad son variables a lo largo del tiempo como

consecuencia de los dos tipos de riesgo que existen, el riesgo sistemático y el riesgo no

sistemático.
La suma de ambos riesgos es el riesgo total de un activo. Y tanto el riesgo

sistemático como el no sistemático vienen motivados por una serie de factores que son los

que afectan de forma continua a los precios de las acciones y de los bonos.

El riesgo sistemático, también conocido como "riesgo de mercado" o "riesgo no

diversificable", engloba al conjunto de factores económicos, monetarios, políticos y

sociales que provocan las variaciones de la rentabilidad de un activo.

Ejemplos de estos factores pueden ser una guerra, una recesión, cambios en los

tipos de interés o la intervención del banco central de turno en la economía. Todas estas

circunstancias pueden variar las expectativas de rentabilidad que tengan los inversores

sobre los activos, que son los que en última instancia causan las variaciones en sus precios

cuando se lanzan a comprarlos o a venderlos.

El riesgo sistemático, o "riesgo de mercado", afecta a todos los activos del

mercado en mayor o menor medida. Ninguno está a salvo.

El riesgo no sistemático, también conocido como "riesgo diversificable", engloba al

conjunto de factores propios de una empresa o industria, y que afectan solo a la rentabilidad

de su acción o bono.

En otras palabras, el riesgo no sistemático surge de la incertidumbre que rodea a una

empresa por el desarrollo de su negocio, ya sea por las propias circunstancias de la empresa

o por las del sector al que pertenezca. Ejemplos de estos acontecimientos pueden ser unos

malos resultados empresariales, la firma de un gran contrato, unos datos de ventas peor de
lo esperado, un nuevo producto de la competencia, descubrimiento de fraude dentro de la

empresa, una mala de gestión de sus directivos, etc.

Estos eventos afectan de forma directa al precio de los títulos que tenga emitidos la

empresa (acciones y/o bonos) por que los inversores, como en el caso anterior, los venden y

compran por cambios de las expectativas sobre la rentabilidad a obtener.

Modelo de fijación de precios de activos de capital (CAPM)

La teoría que relaciona el riego y rendimiento de los activos es el modelo CAPM.

Ya se ha visto que la desviación estándar de un portafolio es con frecuencia menor que la

desviación estándar de los activos que lo integran. El riesgo total se obtiene con la suma del

riesgo no diversificable, el cual se atribuye a factores del mercado que afectan a todas las

empresas que no se elimina a través de la diversificación, y el riesgo diversificable, el cual

se atribuye a causas fortuitas y sí se puede eliminar con la diversificación. El modelo

CAPM relaciona el riesgo que no es diversificable con los rendimientos esperados.

El modelo se compone en cinco partes, siendo el primero el coeficiente beta.

El coeficiente beta es el índice que representa el grado de movimiento del

rendimiento de un activo en relación con el grado de movimiento del mercado, es decir,

todos los valores que cotizan en bolsa, siendo el coeficiente de este 1.0. Cuanto mayor sea

el coeficiente beta, mayor será el rendimiento requerido.


La segunda parte es la ecuación del modelo, la cual se obtiene restando el

rendimiento del mercado menos la tasa de rendimiento libre de riesgo, multiplicado por el

coeficiente beta, todo esto sumado a la tasa de rendimiento libre de riesgo.

La tercera parte es la gráfica del modelo CAPM, y esta representación se llama línea

del mercado de valores (LMV). La LMV es una línea recta, y el riesgo del coeficiente beta

se representa en el eje x, cuando el rendimiento requerido se representa en el eje y.

La cuarta parte son los cambios que puedan afectar en la LMV. La posición y

pendiente cambian por principalmente dos factores: las expectativas de la inflación y la

aversión al riesgo. Los cambios en las expectativas de la inflación provocan cambios en la

tasa de rendimiento libre de riesgo. La pendiente de la LMV muestra el grado de aversión

al riesgo. Cuanto más pronunciada sea la pendiente, mayor es el grado de aversión al

riesgo.

Por último, la quinta parte son algunos comentarios con respecto al modelo CAPM.

Los coeficientes beta pueden o no reflejar la variabilidad futura de los rendimientos, pues

toma datos presentes y pasados para su cálculo. El CAPM se basa en la suposición de un

mercado con muchos inversionistas pequeños iguales en expectativas en relación con los

valores, con ninguna restricción a las inversiones, ningún impuesto ni costos por

transacción, e inversiones racionales, es decir, con tendencia al mayor rendimiento y menor

riesgo.

También podría gustarte