5 pasos para crear una editorial
La idea central
Aclara primero lo que vas a decir. ¿Cuál es el mensaje que quieres transmitir? ¿Cuál es la idea
central de tu comentario?
No quieras abarcar mucho porque apretarás poco. No pienses en cuatro ideas ni en tres ni en
dos… una sola idea. Un solo mensaje. Incluso, escríbelo para obligarte a definirlo con claridad.
Por ejemplo: Es necesario despenalizar las drogas.
Recuerda que un buen comentario no debe ser largo. Tres minutos son suficientes para
desarrollar una idea.
El lenguaje y el tono
Usa siempre palabras concretas, coloquiales, comprensibles. Estás hablando para que te
entiendan, no para demostrar tu gran “sabiduría”.
Hay que hablarle a la audiencia en segunda persona (usted, ustedes) y emplear para ello todos
los recursos del lenguaje radiofónico: juegos de palabras, golpes de humor, preguntas y
admiraciones, comparaciones, pausas, énfasis, imágenes y refranes, hasta efectos sonoros y
música de fondo.
No olvides el lenguaje inclusivo. Que tu editorial no sea sexista.
Por la responsabilidad que implica, los editoriales se escriben y se leen. Pero que no suenen “a
leído”. El tono tiene que ser convincente, interpelante, motivador.
Contar un hecho
Un buen editorial tiene tres partes. La primera es contar un hecho. No comiences con tesis ni
considerandos ni planteamientos generales.
Comienza narrando algo, una anécdota, un ejemplo, una historia. Y cuéntala con emoción. En
un editorial debemos ir de lo concreto a lo general (método inductivo), nunca al revés (método
deductivo).
La primera frase de esa narración es decisiva para atrapar la imaginación de la audiencia desde
el primer momento. Nunca anuncies bobamente lo que vas a hacer: Ahora voy a contarles un
hecho que es muy interesante…
Comienza por una frase impactante. Tal vez una pregunta provocativa: (¿Sabía usted que
Estados Unidos es el mayor productor y exportador de marihuana en el mundo?). O una frase
ingeniosa: (La marihuana no es la solución. Pero tampoco es el problema.) O entra
directamente a la narración: (Mariela no podía creer el “negocio” que le estaba proponiendo
aquel señor).
Analizar el hecho
El hecho que hemos contado es como el arbolito. Ahora tenemos que ver el bosque, pasar del
caso concreto a la situación estructural.
En esta segunda parte del comentario vamos a analizar el caso que hemos mostrado, conocer
sus causas, comprender por qué ha ocurrido.
¿Qué es analizar un hecho? Básicamente, es aportar datos (cifras, estadísticas, cantidades) y
argumentos (razones que explican ese hecho y que acompañan la reflexión de la audiencia)
Por ejemplo, datos sobre las drogas (8 de cada 10 delitos en nuestro país están relacionados
con el narcotráfico). Y argumentos (si las drogas se despenalizaran, se eliminaría el 80% de los
delitos en nuestra sociedad, se acabarían las mafias y todas sus secuelas).
Resolver el hecho
Ya vimos qué pasa (primera parte), ya comprendimos por qué pasa. Ahora nos toca concluir el
comentario, dar pistas sobre cómo solucionar la situación planteada.
A veces, no se puede dar una salida muy concreta al problema planteado. Otras veces, sí. A
veces, nos tocará denunciar y tomar posición frente a una situación difícil. Otras veces,
podremos sugerir una vía de solución.
En cualquier caso, proponiendo o protestando, la emisora está tomando posición y
comprometiéndose a favor de la ciudadanía y de los Derechos Humanos. Y de eso se trata.
Si importante es la primera frase del comentario, todavía más la última. El remate lo puedes
hacer con un refrán oportuno, una pregunta pícara: (¿No es hora ya de despenalizar las drogas
y desenmascarar a la banca norteamericana, la gran lavandería del dinero sucio?).
Muchos comentaristas conocen el truco de cerrar el círculo, de retomar a la salida el mismo
gancho de la entrada.
¿Qué es un párrafo?
Un párrafo, también llamado parágrafo, es una unidad comunicativa formada por un conjunto
de oraciones secuenciales que trata un mismo tema. Está compuesto por un conjunto de
oraciones que tienen cierta unidad temática o que, sin tenerla, se enuncian juntas.
Para guiarte en el proceso de escribir párrafos fuertes, se utilizará un ejemplo de ensayo sobre
la historia del sistema de lectura Braille. Con cada paso, gradualmente se construirá la
estructura de un párrafo.
Paso 1: Identificar el propósito del párrafo
En primer lugar, es necesario conocer la idea central que se organizará en el párrafo. Si ya se
ha hecho un plan o un esbozo de la estructura general del documento, ya se debe tener una
buena idea de lo que se pretende hacer con cada párrafo.
Puedes empezar por redactar una frase que resuma tu punto principal e introduzca el enfoque
del párrafo. A menudo esto se denomina una oración temática. Debe ser lo suficientemente
específica para abarcar un solo párrafo, pero lo suficientemente general para que pueda
desarrollarse en varias oraciones más.
Aunque el sistema Braille obtuvo una popularidad inmediata entre los estudiantes ciegos del
Instituto de París, tuvo que ganar aceptación entre los videntes antes de su adopción en toda
Francia.
Esta frase temática:
Contiene transiciones del párrafo anterior (que trataba de la invención del Braille).
Identifica claramente el enfoque de este párrafo (la aceptación del Braille por parte de los
videntes).
Se relaciona con la tesis general del documento.
Deja espacio para la evidencia y el análisis.
Paso 2: Mostrar por qué el párrafo es relevante
La frase temática le dice al lector de qué trata el párrafo, pero ¿por qué este punto es
importante para tu argumento general? Si esto no está lo suficientemente claro en la primera
frase, entonces se puede explicar y ampliar su significado.
Este apoyo era necesario porque los maestros y líderes videntes tenían el control final sobre la
propagación de los recursos del Braille.
Esta frase amplía el tema y muestra cómo encaja en el argumento más amplio sobre la
aceptación social del Braille.
Paso 3: Dar evidencias
Ahora puedes apoyar tu punto con pruebas y ejemplos. «Evidencia» aquí no significa sólo
hechos empíricos: la forma que tome dependerá de la disciplina, el tema y el enfoque. Los
tipos comunes de evidencia usados en la escritura académica incluyen:
Citas de textos literarios, entrevistas y otras fuentes primarias.
Resúmenes, paráfrasis o citas de fuentes secundarias que proporcionan información o
interpretación en apoyo de tu punto.
Datos cualitativos o cuantitativos que hayas reunido o encontrado en investigaciones
existentes.
Ejemplos descriptivos de obras artísticas o musicales, eventos o experiencias de primera mano.
Asegúrate de citar correctamente tus fuentes
Muchos de los profesores del Instituto Real para Jóvenes Ciegos se resistieron al sistema
Braille porque encontraron que el método táctil de lectura era difícil de aprender (Bullock y
Galst, 2009)
Esta frase cita evidencia específica de una fuente secundaria, que demuestra la reticencia de
las personas videntes a aceptar el Braille.
Paso 4: Explicar o interpretar las pruebas
Ahora tienes que mostrarle al lector cómo esta evidencia suma al punto central. La forma en
que lo hagas dependerá del tipo de evidencia que hayas usado.
Si has citado un pasaje, da tu interpretación de la cita.
Si citaste una estadística, dile al lector lo que implica para tu argumento.
Si te referiste a información de una fuente secundaria, muestra cómo se desarrolla la idea del
párrafo.
Esta resistencia era sintomática de la actitud prevaleciente de que la población ciega tenía que
adaptarse al mundo de los videntes en lugar de desarrollar sus propias herramientas y
métodos.
Esta frase añade detalle e interpretación a la evidencia, argumentando que este hecho
específico revela algo más general sobre las actitudes sociales de la época.
Los pasos 3 y 4 pueden repetirse varias veces hasta que el punto se desarrolle plenamente.
Con el tiempo, sin embargo, con el creciente ímpetu de hacer posible la contribución social
para todos, los profesores comenzaron a apreciar la utilidad del sistema Braille (Bullock y Galst,
2009). El acceso a la lectura podría ayudar a mejorar la productividad y la integración de las
personas con pérdida de visión.
Las pruebas nos hablan de la actitud cambiante hacia el Braille entre los videntes.
La interpretación argumenta por qué este cambio se produjo como parte de cambios sociales
más amplios.
Paso 5: Concluir el párrafo
Por último, se concluye el párrafo volviendo al punto principal y mostrando las consecuencias
generales de las pruebas que se hayan explorado.
Este párrafo en particular toma la forma de una historia histórica, dando evidencia y análisis de
cada paso hacia la aceptación generalizada del Braille.
Tomó aproximadamente 30 años, pero el gobierno francés finalmente aprobó el sistema
Braille, y se estableció en todo el país (Bullock y Galst, 2009).
La última frase termina la historia con las consecuencias de estos acontecimientos.
Paso 6: Leer todo el párrafo
Cuando pienses que has desarrollado completamente el punto, es bueno leer el resultado final
para asegurar que cada frase sigue suave y lógicamente una línea de pensamiento y se suma a
un todo coherente
Ejemplo:
Aunque el sistema Braille ganó popularidad inmediata entre los estudiantes ciegos del Instituto
de París, tuvo que ser aceptado por los videntes antes de ser adoptado en toda Francia. Este
apoyo era necesario porque los profesores y líderes videntes tenían el control final de la
propagación de los recursos del Braille. Muchos de los profesores del Instituto Real para
Jóvenes Ciegos se resistían a aprender el sistema Braille porque les resultaba difícil aprender el
método táctil de lectura (Bullock y Galst, 2009). Esta resistencia era sintomática de la actitud
prevaleciente de que la población ciega tenía que adaptarse al mundo de los videntes en lugar
de desarrollar sus propias herramientas y métodos. Sin embargo, con el tiempo, y con el
creciente ímpetu de hacer posible la contribución social para todos, los maestros comenzaron
a apreciar la utilidad del sistema Braille (Bullock y Galst, 2009). El acceso a la lectura podría
ayudar a mejorar la productividad y la integración de las personas con pérdida de visión. Llevó
aproximadamente 30 años, pero el gobierno francés finalmente aprobó el sistema Braille, y se
estableció en todo el país (Bullock y Galst, 2009).
No todos los párrafos se verán exactamente así. Dependiendo de lo que el trabajo académico o
artículo pretenda transmitir, se puede:
Reunir ejemplos que parezcan muy diferentes entre sí, pero que tengan un punto clave en
común.
Incluir una sola prueba clave (como una cita o una estadística) y analizarla en profundidad a lo
largo de varias frases.
Desglosar un concepto o categoría en varias partes para ayudar al lector a comprenderlo.
Los párrafos de introducción y conclusión también se verán diferentes. La única regla universal
es que todos los párrafos deben ser unificados, coherentes y relevantes.
Cuando empezar un nuevo párrafo
Tan pronto como se aborde una nueva idea, argumento o tema, se debe comenzar un nuevo
párrafo. Para determinar si un párrafo está completo, conviene que te preguntes lo siguiente:
¿Todas tus frases se relacionan con la frase del tema?
¿Tiene cada frase sentido lógico en relación con la anterior?
¿Has incluido suficientes pruebas o ejemplos para demostrar tu punto?
¿Está claro lo que significa cada prueba y por qué se ha incluido?
¿Todas las pruebas encajan entre sí y narran una explicación coherente?
No pienses en los párrafos como unidades aisladas. Son parte de un argumento más amplio
que debe fluir orgánicamente de un punto a otro. Antes de comenzar un nuevo párrafo,
considera cómo harás la transición entre las ideas. Para dicho fin, este artículo sobre
transiciones en ensayos académicos es una buena guía de inicio.