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Otorrinolaringologia
@ INTRODUCCION
Para el diagndstico de los proceses otorrinola-
ringolégicos se valoran los datos aportados por el
interrogatorio, por los métodos fisicos de examen
(inspeccién, palpaci6n, faringoscopia), por los me-
dios radiograficos y por el laboratorio (examen he-
miatico, histolégico, bacteriolégico y citolégico de
los exudados). También conviene realizar un exa-
men clinico general, porque, en ocasiones, la enfer-
medad local forma parte del cuadro patogénico ge-
neral, y, en otras, éste es consecuencia de aquélla
APARATO AUDITIVO
@ INTERROGATORIO
FILIACION Y ANTECEDENTES
INDIVIDUALES
Edad. Es un factor de una importancia ex-
traordinaria, pues se ha observado que determi-
nados procesos inciden con mayor frecuencia en
una determinada época de la vida; procesos infla-
matorios del oido medio (consecutivos a adenoi-
ditis) y del oido externo (a causa de cuerpos ex-
ttafios; por rascado con las uias), en los niifos;
otosclerosis y lesiones trauméticas del timpano
(buceo, cémaras neumaticas, ondas explosivas
[barrenos}), etc.; trastornos de la audicién por
motivos profesionales (caldereros, manejo de
martillos neuméticos, manipulacién de sustan-
cias t6xicas causantes de neuritis, etc.) en los
adultos; tumorales malignos, en la vejez
Un mismo proceso (otitis media) suele seguir
un curso distinto segtin recaiga en lactantes, nifios,
adolescentes, adultos 0 ancianos. En los primeros,
representa una enfermedad grave, con manifesta-
ciones sistémicas de gran significacién, muy os-
tensibles clinicamente, que pueden llegar a crear
un peligro vital, tanto més cuanto menor sea la
edad del nifio, mientras los signos locales pueden
ser escasos. En el nifio, existe un cuadro local ma-
nifiesto, pero atin representan manifestaciones ge-
nerales, como fiebre y postracién, que obligan al
nifio a guardar cama 0, por lo menos, le restringen
las actividades propias de su edad. En el adulto, la
otitis cursa con un acentuado predominio de sin-
tomatologia local muy tolerante y puede pasar su
enfermedad, la mayoria de las veces, en el normal
régimen de vida ambulatoria. Por ultimo, en la
edad senil, las manifestaciones generales, incluso
las locales, son minimas, perfectamente soporta-
bles, y en ocasiones pasarian inadvertidas, ano ser
por la delacién de la otorrea.
La edad es también un factor digno de consi-
derarse en la hipoacusia. Una hipoacusia de per-
fil determinado sera de mejor 0 peor pronéstico
clinico y social segtin la edad del paciente. Por
otra parte, en los casos de bajas auditivas incom:
patibles con el lenguaje hablado, la edad es un
factor que desempefa un papel definitivo en la
forma de comportarse el sujeto en el momento
de la expresion articulada de la palabra
Si se establece esta sordera en la edad adulta o
en la adolescencia (sordera poslocutiva), cuando
ya el lenguaje esta totalmente constituido, puede
679680 Semiotogia médica y técnica explorator
conservarse integramente, con un minimo de de-
formacién, Si el nifo esta en una fase adelantada
de la obtencidn de su vocabulario linguistico, lo
conserva, con determinadas distorsiones, en pro-
porci6n inversa al grado de madurez.
Si el niio se halla en un estado inicial 0 no ha
comenzado la evolucién (sordera prelocutiva),
entonces ésta no se produce 0 se va deformando
y llega a olvidarse por completo, estableciéndose
‘a consecuencia de ello la eanartria cofética 0 sor-
domudez»
Sexo. Existen en el oido determinadas enfer-
medades que ofrecen una apetencia especial hacia
un determinado sexo. La otosclerosis esta intima-
mente ligada al sexo femenino y, a mayor abun-
damiento, relacionada con una época de gran acti-
vidad endocrina en la vida de la mujer. La sordera
profesional y los procesos cocleares degenerativos
parecen afectar con mayor frecuencia al hombre,
ya sea por la mayor exposicién a las noxas am-
bientales (traumas actisticos), ya por una suscepti-
bilidad especial ligada al sexo masculino
Ocupacién. Tiene valor, en especial, en el
trauma sonoro o sordera profesional, que se ma-
nifiesta primordialmente en sujetos que trabajan
en profesiones con ruidos intermitentes y discon-
tinuos, con aditamentos de vibraciones en alguna
de ellas. Tales son los caldereros, herteros, rema-
chadores, los obreros que manejan martillos neu-
miticos, los que trabajan con perforadoras, etc.
Determinadas condiciones de trabajo en cé-
maras neuméticas, buzos y aviacin son suscep
tibles de cambios de presién capaces de pertur-
bar la buena marcha funcional auditiva
Los grandes cambios ambientales de tempera-
tura que se producen en determinados medios
industriales pueden favorecer las afecciones de la
rinofaringe y, secundariamente, del oido medio.
Determinadas atmésferas o vapores de ciertas
industrias favorecen la presencia de alteraciones
en el oido externo.
Harrison insiste en la relacién entre exostosis
del conducto auditivo extemo y el habito de ba-
arse en aguas muy frias; aquéllas asientan en la
union del meato dseo con el cartilaginoso y pue-
den adoptar disposicién simétrica
ANTECEDENTES FAMILIARES
Cuentan en la otosclerosis y en ciertas cocleo-
patias degenerativas. Las familias que propenden
a procesos rinofaringeos (la mayoria de sus
miembros pertenecen al habito linfaticoxudativo)
proporcionan un alto porcentaje de otopatias ri-
ndgenas. En el sindrome de Alport (1927) se obser
va, con cardcter familiar, nefritis intersticial y
sordera de percepcion,
ANTECEDENTES FISIOLOGICOS
El abuso del tabaco y alcohol, asi como de
elementos téxicos 0 excitables, favorece la altera-
cién, mas o menos acentuada, de los elementos
neuronales sensoriales (laberintitis téxicas)
ANTECEDENTES PATOLOGICOS
O ENFERMEDADES ANTERIORES
Las afecciones rinofaringeas son el punto de
partida de un buen numero de estados patolégi-
cos Gticos. Los procesos infecciosas focales 0 ge-
nerales cuentan tanto por si, como por precisar el
empleo de férmacos téxicos para el VIII par cra
neal. Citaremos la estreptomicina (tuberculosis),
salicilatos (reumatismo poliarticular agudo o cré-
nico evolutivo), quinina (paludismo), kanamici-
na, etc
ENFERMEDAD ACTUAL
Las enfermedades que en el momento del inte-
rrogatorio presenta el paciente pueden explicar al
gunos de los sintomas que experimenta en el ofdo;
citaremos los vértigos y acufenos en la encefalopa-
tia hipertensiva, en la insuficiencia renal (especial-
mente si se administra dcido etacrinico, motivo de
sordera stibita transtoria y aun permanente), di
betes, insuficiencia hepatica, leucemias, etc. Ello
justifica la necesidad de practicar una exploracién
global previa a la local del oido. Repitiendo aqui
una frase de Jiménez Diaz: enunca debemos pen-
sar que nos hallamos ante unos ofdos enfermos,
sino frente a un enfermo de los oidos»
SINTOMATOLOGIA
DE LOS PROCESOS OTICOS
Los procesos éticos se manifiestan por uno 0 va-
rios sintomas integrantes de los sindromes doloro-
sos; secretorio (otorrea, otorragia); funcional (audi-
tivo, vestibular) y neural (pardlisis del nervio facialMASSON, S.A. Fotocopia sin aulorzactén es un ds
Dolor
El dolor de oido u otalgia puede ser de origen
6ético, reflejo (otalgia refleja) y nervioso. El prime-
ro se origina en las lesiones del oido externo (fo-
runculosis, otitis externa difusa, zona, cerumen,
cuerpos extrafios, micosis, etc.) y medio (otitis
agudas catarrales, supuradas, etc.) y falta en las
del ofdo interno. Es mas 0 menos intenso, paro-
xdstico, y se irradia al hemicraneo y cuello.
En las otitis externas, es dolorosa la traccién
del pabellén hacia arriba y atrés y la presion tra-
gal
En la otalgia refleja (el conducto auditivo exter-
no y timpano son normales) la causa radica mu-
chas veces en el maxilar inferior (cordales 0 mue-
las careadas, puentes mal ajustados), articulacién
temporomaxilar (haciendo avanzar el punto de
mordida, se consigue un alivio de la presién del
céndilo sobre la parte movible cartilaginosa del
meato externo, y el dolor llega a desaparecer),
tonsilitis aguda 0 crénica, absceso peritonsilar,
procesos tumorales malignos o inflamatorios de
Jengua, laringe, faringe, etc.
El nombre de «fenémeno gastroauricular»
comprende (Berlin, 1959) la presentacién de mo-
Jesto prurito auricular en pacientes con acidismo
y pitosis; se asocia a accesos de tos y prurito en
la parte superior de la traquea y laringe
En la otalgia nerviosa 0 histérica no hay lesién
del ofdo ni de los érganos vecinos. El dolor es su-
perficial, extenso, impreciso, variable. Ocurre la
mayoria de las veces en mujeres psicépatas. No
aumenta con la presién sobre las zonas doloro-
sas, Suele irradiarse a la apofisis mastoides (mas-
toidalgia histérica). A veces se asocia a crisis de
jaqueca,
Otorrea
Es la salida de flujo no hemorrdgico por el mea-
to auditivo externo; puede ser, seguin su aspecto,
mucosa, serosa, fibrinosa, purulenta, y segin su can-
tidad, escasa 0 abundante.
La motivada por afecciones del ofdo externo
(eccema del conducto, furtinculo, cuerpos extra-
iios) es escasa, espesa, cremosa, no fétida; si es
fétida, se trata de una otitis externa difusa (Pseu-
dontonas aeruginosa). Si es mucosa, corresponde a
otitis media con perforacién timpénica y mani-
festaciones patolégicas evidentes en la trompa de
Eustaquio y rinofaringe; se dice, visto el aspecto
de la secrecién, que el enfermo «se suena por el
Otorrinolaringologia 681
odo». Si la otitis media no es tratada adecuada-
mente, la secrecién se torna purulenta, fétida,
con muestras de sangre, significativo todo ello de
la lesidn del elemento éseo del ofdo. Las formas
colesteatomatosas, en especial del atico, son
poco secretoras pero con otorrea.
Otorragia
Es la salida de sangre por el oido. Puede pre-
sentarse en ocasién de otitis externa o media
agudas en fase inicial de la otorrea, asi como en
el curso de una otitis media supurada crénica po-
liposa u osteofungosa. En estos casos, su canti-
dad suele ser escasa, no asi cuando es motivada
por una causa traumtica, ya sea en las paredes
del conducto (rascado, cuerpo extrano, heridas),
ya por rotura timpénica (onda expansiva por un
bofetén, estallido, deflagracién); fractura de la
base del créneo que interesa el pefiasco (fracturas
longitudinales). En este caso, la hemorragia es
copiosa y suele acompanarse (50 %) de la salida
de liquido cefalorraquideo.
Trastornos auditivos
Son modificaciones cuantitativas 0 cualitati-
vas de la audicién, Comprenden la hipoacusia y
sordera, las paracusias y los zumbidos.
Hipoacusia y sordera
Representan la baja del umbral de sensibilidad
para la captacién sonora; cuando ésta es compa
tible con el lenguaje, se la llama chipoacusia», y
si incompatible se denomina «sordera». La causa
puede radicar en los elementos de captacion,
acomodacién y transmisién, o en el érgano peri
férico sensorial o en las vias y centros.
Paracusias
Representan una distorsién en los elementos
cualitativos que intervienen en la correcta inte-
gracin de la recepcién sonora.
Si el sujeto nota resonancia de su propia voz
se denomina «autofonia», tipica en algunas hipo-
acusias de conduccién (otitis serosa); si los soni-
dos de cierta intensidad son percibidos con mo-
lestias, chiperacusia dolorosa».682 Semiologia médica y técnica exploratoria
La percepcion en dos tonalidades distintas se
llama «diploacusia», a la vez que la falta de orien-
tacién en Ja determinacién de la fuente sonora
recibe la denominacion de «paracusia de lugar»
Cuando la percepcién sonora es mejor en am-
biente ruidoso que en silencioso, constituye la
llamada «paracusia de Willis», que se presenta en
las personas con otosclerosis
Asimismo, se denomina recruitment, el fendéme-
no que se da en ciertos ofdos en los que el campo
auditivo queda restringido, al necesitar una inten-
sidad «umbral mayor», y tener, en cambio, un
cumbral dolor» descendido. Esta restriccién de la
zona aprovechable, esta dotada de una mayor fi-
nura de sensibilidad que el oido normal, lo que le
hace ofr mejor a intensidades por encima del um-
bral, o percibir un umbral diferencial de modula-
ci6n menor. Esto se da en procesos que afecten al
odo intemo (enfermedad de Méniére)
Zumbidos
Llamados también «acufenos © tinnitus au-
rium», son sensaciones auditivas sin que exista
estimulo exterior
Estos ruidos pueden clasificarse en:
1. Intrinsecos. Son los producidos por causas
endégenas, asi, vibratorios (vasculares, contractu-
ras musculares, nasofaringeos, roces y chasquidos
de la atticulacién temporomaxilar); _psicdgenos;
endégenos propiamente dichos (metabdlicos, hor-
monales, carenciales, alérgicos, vasculares, discra-
sia hematica, esenciales).
2. Exirinsecos. Son los producidos por causas
exégenas (traumatismos, explosiones, trauma so-
noro, toxicos, infecciones).
‘A su vez, pueden ser de distinta tipologta
Ruidos reales. Son sonidos que existen y
son percibidos en si mismos. Dentro de los rui-
dos reales, deben considerarse los producidos
por aneurismas de Ja cardtida interna; por con-
tracturas de los maseteros y peristafilinos, acom-
pafiados de la del musculo del martillo; en la obs-
trucci6n tubérica, y en la artritis temporomaxilar
y en los movimientos patolégicos de ésta
Se localizan en el ofdo, pero en otras ocasiones
el paciente los experimenta en la cabeza, y, a veces,
su situacion topografica resulta un tanto confusa
Estos ruidos reales pueden adoptar diferentes
formas, asi, continua, discontinua, fluctuante o re-
currente en forma de crisis 0 exacerbaciones, y
presentarse bajo los aspectos sibilante, zumbador,
crepitante, campanilleo, murmullos, susurros, etc,
hasta las més abigarradas interpretaciones
2. Ruidos virtuales, Son producto de una
anormal excitacién del aparato auditivo que pue-
de radicar en cualquiera de las estructuras que lo
integran, desde el ofdo externo hasta los centros,
y que da lugar a una percepcién especifica, vir
tual, de estos centros al existir dicha estimula-
cidn patalégica.
Se pueden presentar en procesos del oido ex-
terto (tapones de cerumen, otitis externa); medio
(otitis agudas o crénicas, obstruccién tubarica,
mioclonias de los musculos de los huesecillos,
otopatias capsulares [otosclerosis]); e interno (lar
berintitis, laberintosis, cocleopatias degenerati-
vas, enfermedad de Ménitre, etc.)
‘También integra el sindrome clinico de deter
minados procesos nerviosos centrales focales (tu-
morales, vasculares) 0 diseminados (encefalopa-
tia hipertensiva, esclerosis en placas, etc.) y de
los tumores glémicos yugulares que cursan tip-
camente con acufenos pulsétiles.
Vértigo
Representa una sensacién errénea postural,
motivada por una alteracién del tono laberintico,
debida a una disritmia orgénica o funcional a ni-
vel del érgano periférico, en el trayecto neural in-
tracraneano 0 en las areas y micleos vestibulares,
del sistema nervioso central. Forma parte del sin-
drome vestibular.
El vértigo puede aparecer en procesos inflama-
torios del oido y en sus complicaciones (laberinti-
tis), en el hidrops endolingatico (vértigo de Ménie-
re), en el vértigo posicional paroxistico benigno, en
la laberintoplejia 0 isquemia crénica vestibular, en
la neuronitis, tumores del actistico, aracnoiditis,
traumatismos craneales con o sin fractura del pe-
fiasco, en intoxicaciones etilicas, tabéquica, yatro-
génicas, en isquemias cervicales, disfunciones vas-
culares, procesos inflamatorios, degenerativos y
tumorales del sistema nervioso central.
Pardlisis facial
Si la causa es de origen otorrinolaringoldgico,
la paralisis facial es de tipo periférico. Las etiolo-
gias mas frecuentes son la pardlisis facial idiop:fautonzacién #8 un det.
MASSON. S.A. Fotocopiar
tica o de Bell (suele ser aguda); herpes zoster éti-
co (pardlisis facial, otalgia, vesiculas herpéticas
en el conducto auditivo externo, presencia 0 au-
sencia de clinica cocleovestibulat); otitis media
con tendencia a la cronicidad; tumores del ofdo
medio 0 del angulo pontocerebeloso; fracturas
del pefiasco del temporal; otitis aguda (complica-
cién poco frecuente).
@ INSPECCION. PALPACION
La inspeccién del oido comienza por su por-
cién més extema y, dentro de ella, en su parte
mis visible, 0 sea, en el pabellén auricular u ore-
ja; siguen las regiones periauriculares, para termi-
nar en el conducto auditivo externo y membrana
del timpano, situada en su fondo. El paciente y el
examinador estdn situados de frente y en un mis-
mo plano, con iluminacién apropiada. Para llevar
el haz luminoso a través del conducto auditivo
extemno se emplea el espejo frontal (el cual refleja
Ja luz que le proyecta el foco luminoso de forma
que dicho haz corresponde a la visual del obser-
vador) 0, mejor, el otoscopio eléctrico con dispo-
sitivo amplificador. Actualmente, las exploracio-
nes de precisién se realizan.con microscopio 0
endoscopio.
PABELLON AURICULAR
En lo que se refiere al pabellén auricular u
oreja, los hombres estén més predispuestos a sus
trastornos de desarrollo y:lesiones en la piel y
cartilago, quizé por estar més expuestas al sol,
aire y traumatismés-Consideraremos:
1. Coloracién. Palida (anemia), roja fugaz o
persistente (policitemia), azulada (cianosis, alcap-
tonuria, otohematomas).
2. Aspecto de Ja piel Puede traducir posibles
afecciones dérmicas (eccema seca o htimeda, eri-
sipela, vesiculas [en el zona ético)), tilceras (sifi
lis, tuberculosis, neoplasica), etc
3. Nédulds.. Los debidos a condrodermatitis
nodular son idelorosos ‘al menor contacto (com-
presion por davalmobada); aparecen de preferen-
cia en la oreja derecha, quizé porque la mayor
parte de las personas:suelen dormir sobre este
lado, y en el hélix.flugar expuesto a traumatis-
mos y con elicartilago cubierto por un débil es-
trato de piel én low varones de edad, y en el
antehélix .enslas mujeres también de edad
Otorrinolaringologia 683
avanzada; asimismo, se observan nédulos en la
gota (tofos), fiebre reumética, siembra neoplé-
sica,
4. Uleeras. A veces necroticas y con pérdida
de sustancia (congelaciones, arteritis, crioglobuli:
nemia, etc.).
5. Trayectos fistulosos (fistula auris). Congéni-
tos 0 adquiridos
6. Anomalias morfolégicas
a) Adquiridas. Otohematoma traumético
(orejas en colifior), pericondritis, a veces con si-
multénea afectacién de otros cartilagos, como los
nasales, esternocostales (en la policondritis) e in-
cluso escleritis recurrente (en la poliartritis créni
ca primaria), etc.
4) Congénitas. Con valor antropolégico, esté-
tico (causa de complejos deprimentes), e indica-
dor de otras anomalias ocultas (espina bifida, ri-
fiones quisticos, estenosis_uretrales) 0
sintomaticas (orejas hipoplasicas a veces con es-
tenosis del conducto auditivo extemo en el s
drome de Down)
a
Citaremos la microtia, a veces con atresia del
conducto auditivo externo; poliotia, con pabello-
nes accesorios 0 rudimentarios; las orejas de Dar-
win, con una eminencia en el borde del hélix (tu-
bérculo de Darwin), considerada por algunos
como reliquia simiesca atdvica; los de Wilder-
muth (0 de azteca) con el antehélix muy mani-
fiesto; las prominentes «en asa» (se les recuerda
constantemente su aspecto con apodos tan injus-
tos como «orejas de burro» 6 «Dumbo»); las «ore-
jas de murciélago» u «orejas de gacha>, en las
cuales la principal deformidad es el subdesarrollo
del pliegue del antehélix; y las orejas en «concha»
(orejas en taza), por falta de desarrollo longitudi-
nal del hélix. La oreja «maquiavélica» representa
una distorsién total de la anatomia auricular y
muestra una falta de definicién del borde del hé-
lix, desdoblamiento de las ramas y del cuerpo del
antehélix, exceso de cartilago de la concha y una
debilidad general de todo el cartilago auricular
La hipertricosis del Idbulo y borde de la oreja en
nifios y jévenes, en una condicién a veces fami-
liar, ligada a anomalias cromosémicas. Es més
frecuente en el area mediterranea y en el Oriente
Préximo.
La alteracion en el desarrollo del primer arco
braquial motiva los llamados sindromes de Golden-
har, Franceschetti y Treacher-Collins, no heredita-
rios ni debidos a anomalias cromosémicas. Con-
sisten en la presencia de apéndices auriculares 0684 Semiologia médica y téc
a exploratoria
preauriculares, frecuentes maiformaciones del
pabellén auricular con o sin atresia del conducto
auditivo externo, fistulas aurales congénitas, li-
podermosis epibulbar o lipomas dermoides sub-
conjuntivales, frecuente hendidura de la comi-
sura labial con macrotomia, anomalias de la
posicién de arcadas dentarias con maloclusién
ipsolateral y todo ello referido a un solo lado de
Ja facies. Es decir, en conjunto, predomina la «hi
poplasia facial ipsolateral».
7. Calcficaciones en ef pabellén auricular. Las
no asociadas a desérdenes del metabolismo calc
co han sido sefialadas en la enfermedad de Addi
son, sobre todo tratada con acetato de desoxicor-
ticosterona; acronosis; acromegalia; diabetes me-
llitus; hipertiroidismo; hipersensibilidad congéni
ta y familiar al frio, por necrosis y subsiguiente
calcificacién; enfermedad de Meyenburg (brotes
inflamatorios recidivantes del cartilago auricular,
nariz en silla de montar, artritis, queratitis o iri-
tis, fiebre, astenia) y sarcoidosis
REGION PERIAURICULAR
Sefiala la presencia de fistulas, a veces congé-
nitas (el 90 % en la denominada zona helicina),
tumefacciones y puntos dolorosos.
La inspeccién de la regién correspondiente, en
la mastoiditis y en la otitis externa, aparece abultada
y empastada, con el pabellén auricular desplaza-
do segiin la localizacion del absceso subperidstico
de ia mastoiditis; afuera y adelante si es perian-
tral; adelante y afuera, en su posicién inferior ha-
cia el cuello, si es de la punta; adelante, afuera y
abajo, si es cigomatico; afuera, abajo y algo hacia
delante (incluso con edema del parpado), si es de
la zona temporal. Es clisico decir que en la mas:
toiditis aguda desaparece el surco retroauricular y
que persiste en la tumefaccién de la regi6n mas-
toidea debida a un fortinculo del conducto auditi-
vo extemo. Esta afirmacién no es exacta, pues la
furunculosis puede hacer desaparecer este surco,
lo que no desaparece nunca en este caso, y es va-
Jorable para el diagnéstico diferencial, es el pe-
queio pliegue de piel que existe en el tercio infe-
rior del surco retroauricular y que se_dirige
partiendo de él, oblicuamente hacia dentro y aba:
jo en direccién al Iébulo, borrandose en general
en su cara posterior. La desaparicion de este plie-
gue es la regla cuando se trata de mastoiditis con
empastamiento de la regién mastoidea.
Se pueden apreciar adenopatias preauriculares
y retroauriculares, y, bajo el conducto auricular
externo, en la parte mas alta del surco retroman-
dibulomastoideo (ganglio yugular superior).
La palpacién muestra la existencia de puntos
dolorosos, variables segiin la edad y afeccién. En
la otitis externa (furanculo) o difusa es dolorosa la
presin sobre el cartflago trago y las maniobras
de tirar del pabellén al intentar conducir el con-
ducto hacia arriba y de abrir y cerrar la boca (si el
furinculo se encuentra en la pared anterior); en
la otitis media aguda, la presién es dolorosa en la
apofisis mastoides y, en ocasiones, en el borde
anterior del musculo esternocleidomastoideo a
nivel del gonién o en la gotera existente entre
éste y la masa muscular («signo de la cervicalgia
provocada», de Savulesco); la presién dolorosa en
el trago puede indicar otitis media aguda en el
lactante. La sensibilidad en la zona retromastoi-
dea significa, segun Griessinger, alteracion vascu-
lar con flebitis de la vena emisaria mastoidea. En
Ja mastoiditis aguda, hay gran sensibilidad en toda
la region, sobre todo en el borde posterior y pun-
ta, con infarto de Jos ganglios retroauriculares.
INSPECCION DEL CONDUCTO
AUDITIVO EXTERNO
Puede revelar la presencia de cerumen, der
mopatias, malformaciones (exostosis, atresias),
etc. Segtin el tamaiio del meato auditivo, se elige
el del espéculo; para la exploracién, se tira con
los dedos pulger e indice del pabellén hacia azti-
ba y atrés, al mismo tiempo que con el pulgar de
la otra mano se aplasta y empuja el trago hacia
delante (fig. 8-1). Es conveniente introducir el es-
péculo mirando a su través para evitar lesiones
del conducto auditivo externo.
El examen se lleva a cabo primero de forma
directa, y luego, con el empleo de los espéculos
de ofdo 0 con el otoscopio eléctrico (fig. 8-2). La
microscopia aporta un mejoramiento de la otos-
copia al poder observar el timpano a gran au-
mento. Como el conducto est4 acodado hacia
abajo y adelante entre sus porciones cartilaginosa
y sea, es preciso enderezarlo para introducir el
espéculo. Para ello, con los dedos indice y medio
de la mano izquierda, se tira del pabellon hacia
arriba y atras y un poco hacia fuera (hacia abajo
y atrés si se trata de un lactante, pues en este
caso la curvatura del conducto es anterior y supe-
rior). El espéculo se introduce suavemente con la
mano derecha, apenas un par de centimetros,
hasta Hegar al conducto auditivo éseo, donde
debe detenerse después de un ligero movimientoMASSON, S.A. Fatocoplar sn audortzacién eo un dato,
Fig. 8-1.
Inspeccién del meato auditivo. Otoscopia
directa.
de rotacidn. Si pretendiéramos hundirlo a mayor
profundidad, contusionarfamos el conducto ése0
y originariamos violentos dolores. A pesar de
esta precaucién, hay muchos pacientes que, ape-
nas intsodueido el aparato, tienen un ligero ata-
que de tos, debida a excitacién del ramo auricu-
lar del neumogastrico. Una vez introducido el
espéculo, los dedos pulgar e indice de la mano
quierda lo sostienen en. el borde del pabellén,
mientras que los dedos anular y medio, en fuerte
aduécidn une contra otro, tiran del pabellén de la
oreja cogido entre ellos. De esta manera, se man-
tiene con una sola mane la rectificacién del con-
ducto auditivo, al mismo tiempo que se cambian
la direccién y sitvacién del espéculo, con objeto
de ver mejor el conducto auditivo y la membrana
del timpano situada en su fondo; éste, normal-
mente, tiene forma ovalada, coloracién gris perla
y translcida, emergiendo un relieve de arriba
abajo y de delante atras, que comprende el man-
Fig. 8-2.
sérvese la posicién del tercer dedo de Lx mano del ex.
plorador, fijando distancia para evitar agresiones loca-
Jes secundarias a movimientos inoportunas,
Otoscopia con el otoscopio eléctrico. Gb-
Otorrinolaringologia 685
go del martillo, que estd incluido dentro de la
membrana timpanica, de forma parecida a la es-
pada que se situa dentro de su vaina. La punta de
insercién del mango del martillo corresponde,
aproximadamente, al centro del timpano y forma
el llamado «ombligos, que en el examen corres-
ponde al vértice llamado «tridngulo luminoso»,
tridngulo isdsceles cuya base esta situada abajo y
adelante. Este reflejo luminoso es variable de una
persona a ota, y ¢s, ademds, un efecto de la ilu-
minacién a que se somete el timpano para poder
ser examinado,
En la membrana timpénica, hay que conside-
rar dos porciones diferentes, una, que esta for-
mada por casi toda su extensin, posee el aspec-
to y cardcter antes citados, se llama epars tensa»,
y otra, que queda reducida a una pequefia zona
Superior que no est inserta en el marco timpa-
nal, como: lo est la atra, y que por ello se deno-
mina «pars flacida», 0 membrana de Shrapnell, la
cual esta en intima relacién con la parte mas alta
de la caja timpénica, 0 dtico, zona en la que estan
alojados los huesecillos integrantes de la cadena
osicular; por ello, esta parte fldeida, que esta limi-
tada por los ligamentos timpanomaleolares, tiene
gran interés clinico.
Asimismo, para su examen, el timpano se
considera dividide en cuatro cuadrantes, limita-
dos por dos Ifneas ideales; una de ellas seria la
prolongacién del mango del martillo y la otra,
perpendicular a ella, pasarfa por su extremo deli-
mitando, por tanto, dos cuadrantes anteriores y
pasteriores, cada uno de los cuales queda dividi-
do en otros superiores e inferiores.
OTOSCOPIA
La exploracién otoscépica (fig. 8-3) puede de-
mostrar la existencia de trastornos en la colora-
cién y modificaciones de la posicién timpanica,
relacionados ya sea con los cambios de presién,
ya con procesos inflamatorios que producen el
cierre de la trompa de Eustaquio en ciertas casos;
dentro de las citadas circunstancias se produce
una trasudacion 0 exudaci6n en la caja, y es visi~
ble un nivel a través de la membrana timpanica.
En las otitis medias agudas, la vascularizacién,
tumelaccién, infiltracién y abombamiento son
manifestaciones claras (fig. 8-4). La perforacién
pulsatil y, a mayor abundamiento, puntiforme,
se da en estos casos agudos, sin excluir formas
amplias, mientras que en las otitis eréwicas, se
observan con mayor frecuencia grandes destruc-686 Semiologia médica y técnica exploratoria
Fig. 8-3. Membrana timpanica normal,
Fig. 8-5. Otitis media erénica supurada.
Fig. Be. Otitis media aguda.
ciones timpdnicas correspondientes a tipos ne-
crosantes. También puede darse un fondo granu-
lomatoso u osteofungoso de la caja, visible a tra-
vés de la perforacién, o puede emerger por ella
una masa poliposa, de tamafio variable, que en
ciertos pacientes llega a ocupar casi toda la luz
del conducto.
Las modalidades mas importantes en las ima-
genes otoscdpicas de las oiitis medias crénicas es-
tan representadas por las perforaciones situadas
en la parte Flacida de la membrana, es decir, en la
zona superior que.carresponde al atico de la caja
timpanica; son puntiformes (fig. 8-5). La supura-
cién que mana a su través es escasa o casi nula y,
por lo general, son penetrantes y representan la
Fig. 8-6. Otitis colesteatomatosa
manifestacidn de una aticitis, casi siempre coles-
teatomatosa.
La otitis cofesteatomatosa se caracteriza por la
aposicién de descamaciones epiteliales formando
un nicleo dentro de su matriz (fig. 8-6). Buede
ser observada, total o parcialmente, a través de la
perforacién. Es muy frecuente que entre la supu
racién se encuentren algunas laminillas epite
les y gotas de colesterina. La presencia de una re-
traccidn atical hace suponer la presencia u obliga:
a descartar un colesteatoma.
Los engrosamientos; placas calcdreas y cicatri-
ces complejas forman parte de la secuela de pro-
cesos inflamatories o de trastornos funcionales ©
metabélicos sufrides por dichas estructuras Gticas(MASSON, S.A, Fomcopla ein autortzacion as un costa,
EXPLORACION DE LA TROMPA.
AUDITIVA'
La interrupcién o deficiencia en la ventilacién.
del oido medio a través de la trompa se puede
comprobar por diversas maniobras.
Prueba de Toynbee
La deglucién del aire, teniendo cerrada la
abertura anterior de las fosas nasales, origina el
enrarecimiento del contenido aéreo de la caja del
timpano con hundimiento o retraccién de la
membrana, visible por otoscopia; cuando existe
obstruccién al paso de esta corriente de aire, no
se producen dichos cambios.
Prueba de Valsalva
La espiracién forzada produce, con el cierre
hermético de la boca y de las fosas nasales, un
paso del aire a presién a través de la trompa. In-
cluso se puede ofr el chasquido.
Maniobra de Politzer
Consiste en insuflar aire a presién mediante
una pera de goma, la cual posee un tubo en cuyo
extremo se puede adaptar una oliva, de cristal ©
ebonita, que se aplica a un orificio de las fosas
nasales, mientras el otro queda cerrado herméti-
camente por la compresién de los dedos de la
mano del examinador. El aire asi administrado,
durante la pronunciacién de una palabra que per-
mite el cierre del paladar, como «cuarenta y cua-
tro», sélo tiene como orificio de emergencia el de
las trompas. Otra variante es adaptar al tubo de
la pera de goma una «sonda metalicas de Itard,
apoyada en el orificio faringeo de la trompa. Para
"La trompa de Eustaquio tiene una luz virtual que permite
llevar a cabo-las compensaciones entre la presién exterior e in-
tratimpénica mediante la actuacién de les misculos peristafil-
nos que actian como tensores y elevadores del velo del pala-
das.
Por accién inflamatoria © por actuacin mecinica expansi-
‘a, existe una serie de estados patolégices rinofaringeos y de la
mismg trompa que son capaces de alterar su Funcionamicnto y
tiginar un trastomne ¢tico con manifestaciones Funcionales y
orginicas, es decir, hipoacusias de transmisién, scufenos y
cambios de pesicidn, e incluso de caloracién, de fa membrana
timpanica (otitis serosa).
Otorrinolaringologia 687
comprobar la perfecta situacién de la sonda, con-
viene poner en comunicacién el oido del exami-
nador y el del examinando a través de un tubo de
50 cm con unas olivas en sus extremos, que se
puedan adaptar a ambos conductos auditivos; si
la colocacion de la sonda es correcta, el aire que
pasa a la caja produce un ruido como el chorro,
que es percibido en el ofde del examinador. En
determinadas circunstancias, se precisa de otra
medio de exploracidn, como el catererismro, que se
obtiene por la colocacién de una sonda de Itard a
través de cuya luz se coloca una sonda.
Si existe una perforacién timpanica, las ma.
nigbras y pruebas anteriores dan lugar a una sali-
da de aire a su través, audible con facilidad.
Impedanciometria
Mide el valor de la resistencia que oftece el
paso del aire por la caja timpdnica, de la cadena
osicular, y permeabilidad tubérica. Las alteracio-
nes de la permeabilidad dela trompa de Eusta-
modifican el estado de tensién del conteni-
do aéreo de la caja, dando lugar ala aparcién de
presiones negativas, las cuales pueden ser valora-
das por los impedancidmetros (manuales o auto-
miticos) a la vez que permiten obtener una curva
de timpanometria. De esta manera se registra
la elasticidad del timpano desde presiones ne-
gativas (-200 mm H,0) a presiones positivas
(4200 mm H,©). En la obstruccién tubérica, el
vértice de la curva esté desplazado a las presio~
nes negativas y si ademds hay derrame en la caja,
la curva aparece aplanada.
EXPLORACION AUDITIVA
En la audicidn, deben considerarse ef estintulo
sonore, el sistema auditive, ef mecanismo intelectiva y
da respuesta psicomotriz
Estimulo sonoro
El estimulo sonoro es representado raramente
por un simple tone. Mejor lo esta por un comple-
jo sonoro formado por la asociacién de varios
tonos, en que intervienen los caracteres funda-
mentales del sonido més las interferencias, suma-
ciones, efecto estereofonico, ete.
Estos sonidos complejos no son captados en
forma analitica espectral, sino como un todo in-688 Semiologia médica y técnica exploratori
tegral denominado «masa sonora» porque cada
uno de ellos significa, simboliza o representa una
idea, objeto o cosa.
Unos pasan inadvertides porque forman parte
del ambiente, otros son agradables y otros, en
fin, representan 0 producen efectos de desa-
grado.
Unos sonidos pueden independizarse por sus
caracteres propios sin necesitar de la atencién del
sujeto, mientras otros precisan de ésta para ser
aislados del ambiente ruidégeno en que el hom-
bre se encuentra situado,
Sistema auditivo
El sistema auditive comprende un drgana peri-
ferico, unas vias y, Finalmente, los cewires.
En el é:gano periférico, se leva a cabo la cap-
tacién de las ondas sonoras mediante el pabellon
auricular que las refracta y refleja para dirigitlas
hacia el conducto auditivo extemo, De aqui se
transmite el sonido a través de la cadena de hue-
secillos, © por medio de la pared 6sea que forma
el pefiasco, al ofdo interno. La caja timpénica,
por la accién del sistema muscular de la cadena
osicular, por la de esta misma cadena y por su ai-
reacién, da lugar a la acomodacién sonora, para
ser recibido el estimula en forma conveniente
por el ofdo interno, donde, a nivel del érgano de
Corti, se convierte en impulso nervioso que,
transmitido por las vias a los centros, da lugar a
la percepcién sonora,
Mecanismo intelectivo
El mecanismo intelective motiva la captacién
de estas vivencias y su aprehensién, ordenacién
¢ interpretacién para originar el proceso de ela-
boracién mental. que comporta la accién efectora
adecuada, desde actos intuitivos a manifestacio-
nes razonadas. Aqui intervienen la atencién, la
memoria, la ideaci6n, el raciocinio y, sobre todo,
la abstraccién, matizados por los rasgos caracte-
roldgicos y las tendencias temperamentales.
Las masas sonoras, en un principio, durante la
infancia irfn creando simbolismos, que serin
evocados cada vez que se identifique la sensa-
cién sonora, y aparecerd con el tiempo un amplio
campo sensorial perceptivo, con el cual, al desa-
rrollarse en forma evolutiva la inteligencia, se po~
didn llevar a cabo complejos procesos dentro de
la esfera afectiva.
Respuesta psicomotriz
La accién efectora psicomotriz responderé a
este mecanismo afectivo, por lo cual, en un co-
mienzo, seran mecanismos un tanto elementales,
como les movimientes reflejos que valoran la au-
dicién en el nifio pequeio, para luego dar lugar a
respuestas ordenadas y dirigidas en coneordancia
con la capacidad psiquica del sujeto.
5 Una correcta audicin exige wn estado de in-
tegridad orginica y enritmia firncional dtica, a
da vex quie la wecesidad de un desarrotie intelec-
| tivo adecuado y un minino de condiciones mo-
| ces necesarias para exteriorizar la resputesta a
©) queda lugar la captacién y percepetén sonora.
La exploracién auditiva va encaminada a de-
terminar la integridad funcional y orgénica del
sistema, pero necesita un determinado grado de
desarrollo mental segin la complejidad de la
prueba, a la vez que una cierta capacidad motriz
para exteriorizar la respuesta ante el estimulo.
Para ello, es necesario considerar los concep-
tos equé se oye» o «cuanto se oyes, que represen:
tan la agudeza audiiva, y «cémo se oyen, sign
cativo de la eftcioncia o conducia audisiva.
Con estos dos conceptos, pretendemos cono:
cer y determinar al explorarlos:
1. La capncidad auditiva, representada por la
determinacién del umbral y la extensién del
campo tonal audible.
2. La eficiencia 0 condicta funcional, dentro de
la normalidad o estado deficitario de la capaci-
dad auditiva.
3. La localizacién topogrdfica de la noxa pato-
legica.
4. Determinacién de la causa productora dela
alteracién auditiva.
Para llegar a estas conelusiones, es necesario
verificar las pruebas adecuadas para determinar
cada uno de los conceptos antes enumerades.
AGUDEZA AUDITIVA
La medicién de la capactiad de audicidn se ha
llevado a cabo mediante las acumetrias fonica e
instrumental.
La acumetria fénica utiliza la palabra emitida
pore! examinador como estimulo sonaro, y mide
la audicién en funcién de la distancia. La voz pue+|
i
de ser producida en forma de voz alta, voz baja y
voz cuchicheada.
La acumetria instrumental utiliza diversos me-
dios, unos encaminados a determinar un umbral
de captacién sonora, también en virtud de la dis-
tancia (los silbatos de Galton, Edelmann, acime-
tro de Politzer) y otros dirigidos a delimitar el
campo tonal. El medio de mayor fidelidad es el
constituido por los diapasones, los cuales forman
un conjunto de fuentes sonoras que abarcan el
campo tonal auditivo desde los 32-64 hasta los
4,000 ciclos/s, y permiten obtener una valoracién
de la capacidad auditiva para cada frecuencia,
considerando la duracién del tiempo en segun-
dos en cada una de ellas.
AUDIOMETRIA.
La radioelectricidad ha permitido, de una par-
te, la produccién de tonos puros emitidos en la
misma intensidad o en forma ascendente durante
el tiempo que se precisa, a la vez que el hallazgo
de una unidad (decibelio) permite la compara-
cién de los resultados de los diferentes exémenes
efectuados al mismo sujeto o a otros distintos.
En cada frecuencia se emite un estimulo sonoro a
baja intensidad, que va in crescendo hasta conse-
guir el minimo valor necesario para que sea per-
cibido. Este valor representa el umbral (fig. 8-7)
La obtencién de un umbral liminar, en cada
frecuencia, permite la consecucién de un grafico
uniendo los distintos valores que representa el
perfil auditivo, el cual sera significativo o expre-
sara el estado orgénico y funcional del sistema
auditivo de la persona. Ademas, comprobaremos
los valores limites que estos aparatos permiten
examinar, y que son de 128 ciclos/s como infe-
rior y de 10.000-16.000 ciclos/s como superior.
El audiémetro comporta la existencia de un
generador de frecuencia, un potencidmetro 0 ate-
nuador que regula la intensidad de emisién valo-
rada de 5 en 5 dB, y los auriculares, que transmi-
ten el sonido al ofdo examinado. Ademiés, existe
un resonador para adaptarlo a la apéfisis mastoi-
dea y asf estudiar la conduccién ésea.
El examen de la voz humana se ha converti-
do, gracias a los medios radioeléctricos, en la au-
diometria verbal. Esta precisa una adaptacion de
las palabras 0 fonemas a cada idioma, e incluso,
en una misma lengua, a los diversos paises en
que se habla,
El medio de realizarla es la emisién de una
lista de monosilabos, fonemas y frases, que se
Otorrinolaringologia 689
60 dB) indica la presencia
de recruitment (patologia endococlear).
— Prueba de fatiga. Consiste en la obtencién
de una modificacién del umbral auditivo para
una determinada frecuencia después de la actua-
cin de un estimulo sonoro durante un cierto
tiempo. El efecto se produce media octava por
encima del tono puro, banda estrecha del tono
estimulante o tono fundamental del sonido com-
plejo que actia de fatigante. Requiere determina-
do tiempo de actuacién y cierta intensidad para
producir cambios de umbral de cierta duracion.
Diversos estudios parecen demostrar que la va-
riacién umbral es menor en los estados patologi-
cos cocleares.
— Prueba de adaptacién. La adaptacién es
considerada como un ajuste 0 acomodacién a la
situacién creada por la actuacién de un estimulo
sonoro durante su actuacién o después de ella
Por tanto, ésta puede ser perestimulatoria, 0 sea
que el volumen sonoro que actiia sobre un oido
al cabo de unos minutos es recibido a una inten-
sidad menor regulada por la llamada «prueba de
balanceo», es decir, la intensidad que precisa el
otro ofdo para nivelar la sensacién sonora
Una acomodacién similar es la que hace que
la actuacién sostenida de la intensidad umbral
sea insuficiente y necesite un aumento para per-
cibir nuevamente el sonido. Esta prueba se llama
de los «umbrales crecientes»
La adaptacién postestimulo se presenta como
una modificacién del umbral liminar, transitoria,
al ceder el estimulo. Esta adaptacidn tiene una
fase rapida en las primeras décimas de segundo y
otra menos répida hasta recuperar la audicién
umbral 0 persistir un cambio del nivel liminar
durante un tiempo, para volver finalmente al um-
bral normal, Se lleva a efecto mediante estimulos
de corta duracién (décimas de segundo) y soste-
nidos desde unos segundos a varios minutos.
a adaptacién esta modificada en los oidos afec-
tos de lesiones en el érgano periférico, en sus es-
tructuras sensoriales, y en las personas con recrit-
ment se produce una adaptacién patol6gica con una
caida més rapida de los cambios umbral y un ajuste
mis acentuado en las pruebas perestimulatorias.
3. Distorsién de las pruebas audioverbales (inte-
ligibilidad), El audiémetro verbal representa una
grafica en forma de «S» itlica, pero hay casos en
que no se alcanza el ciento por ciento y se esta-
blece una meseta, e incluso un descenso, en el
porcentaje de palabras comprendidas en los ca-
80s con recruitment.
La discriminacién simbdlica y tonal represen-
ta una accién central; por tanto, para determinar
su normalidad o disritmia funcional, es necesario
el examen mediante las pruebas que se exponen
a continuacién:
a) Del lenguaje inerrumpido. Si se efectdan in-
terrupciones en numero de 8-12/s, se alcanza en
el sujeto normal un 90-100 % de comprensién.
}) Del lenguaje acelerado. Las modificaciones
en la captacién del lenguaje, aumentando la am-
plitud de las palabras, invirtiendo las frases, se
consideran como manifestaciones capaces de ex-
poner el estado funcional central auditivo.
La duplicidad de discursos aplicados simulté
neamente permite la captacién y discriminacién
del que interesa al sujeto normal si en el otro no
lo rebasa en 50 aB.
La palabra, dividida por filtros en tonos agu-
dos y graves, aplicados independientemente a
cada oido, permite percibir a la persona normal
la palabra integra.
En los procesos centrales, la discriminacién
del discurso en el primer caso, y la comprensién
de la palabra en el segundo, estén modificadas.EIMASSON, S.A. Fotocopiar sin autorizacion es un doit
METODOLOGIA DE EXAMEN
Dos motivos fundamentales llevan a la reali-
zacién de los exémenes auditivos; de una parte,
los examenes masivos para descubrir, de entre
las colectividades, las sorderas ignoradas, y de
otra, los pacientes sordos que buscan su recupe-
racidn. Es decir, tenemos dos tipos de pruebas,
una para grupos y otra para casos individuales.
Pruebas colectivas
Se llevan a efecto simulténeamente en 20-30
personas, en forma de tonos puros que son reci-
bidos por los ofdos motivo de examen, a intensi-
dades situadas a niveles umbrales normales; no
cabe ninguna posibilidad de engafio o simula-
cién, puesto que la emision es controlada me-
diante una serie de impulsos sonoros intercala-
dos con fases de insonoridad segiin diferentes
planos de pruebas establecidas y normalizadas.
También se efectiian las pruebas colectivas
verbales, mediante la emisién de ntimeros en for-
ma de parejas que van disminuyendo en intensi-
dad hasta dejar de percibirse. Existe un «nivel li-
mite» y los errores se comprueban mediante la
plantilia de correccion,
Estas pruebas separan dos grupos, uno con
valores normales, que es despreciado, y otro de
respuestas anormales. Este grupo pasa a una «re-
prueba», es decir, repite la prueba para evitar una
posible falta de comprensi6n. Se rechaza el gru-
po que en esta segunda prueba obtenga valores
dentro de los limites normales, y, con el patol6gi-
co, se pasa al examen individual, desde el punto
de vista clinico y social, mediante las pruebas to-
nales y audioverbales.
Cuando se trata de nifios pequefios que co-
nozcan los niimeros y tengan, por su edad, difi-
cultad para escribirlos, se efectia la prueba en
igual forma, pero con la variante de que no de-
ben escribir los ntimeros, sino que deben tachar
en cada dibujo que corresponde a una intensidad
distinta los nimeros que en cada uno se les dice
(prueba de Azoy)
Pruebas individuales
Comprenden todas las citadas anteriormente
al hablar de la agudeza y eficiencia auditiva
Ahora bien, el factor edad hace que en los ni
fios exista una falta de colaboraci6n por raz6n de
Otorrinolaringologia 693
que su desarrollo intelectivo est4 en plena fase
evolutiva, Por ello, las pruebas han de estar adap-
tadas
En los lactantes y nifios de corta edad, se obtie~
nen los refleios cefaldgiros, aculdgiros y auriculopalpe-
bral, que sefialan la existencia de la audicién o la
falta de ella; utilizando la gama de resonadores de
tonos agudos, medios y graves, es posible hacer
una discriminacién espectral de la capacidad tonal
auditiva. Si la emisién se hace por un potenciéme-
tro con altavoces, se podra incluso, de una forma
grosera, determinar un campo auditive
Oura prueba es la estimulacién con masas so-
noras conocidas, buscando la captacién sonora y
su identificaci6n, si ello es posible
En la prueba psicogalvanica se establece, simul-
téneamente al impacto sonoro estimulante, una
descarga de cortiente galvanica que provoca la
contraccién; luego, una vez se ha conseguido
crear un reflejo condicionado, se suprime la des-
carga galvanica y, al iniciarse la percepcién sono-
ra, se produce la contractura
Otra prueba es el peep show, en el que se asocia
el sonido a Ja visién de un diorama y a la pulsa-
cién de un botén por el examinando. E] examina-
dor, que lo enciende sincronicamente con la des-
carga sonora, una vez establecido el reflejo por
parte del nifio, suprime este encendido del diora-
ma y espera que éste se produzca por la pulsacion
del botén que efectia el nifio cuando oye
‘Ambas pruebas pretenden obtener los umbra-
les de diferentes tonos, que pueden provenir de
un audi6metro corriente.
La prueba de las drdenes concretas (Azoy) es una
variante del audiograma verbal. En lugar de fra-
ses, se hacen al nifio preguntas simples, se le or-
denan movimientos y luego se le dan drdenes de
tocar o modificar la posicién de juguetes. Se va-
lora la intensidad de la emisién para que ejecute
y cumpla la orden.
La audioelectroencefalografia tiene como misién
demostrar la existencia de una capacidad de con-
duccién del influjo nervioso desde el drgano de
Corti a los centros, sin que permita de una forma
exacta determinar un umbral de percepcién. A la
vez, suministra datos sobre el estado normal o
patologico en la maduracién de elementos neura-
Jes centrales 0 sobre la existencia de modificacio-
nes en las corrientes de accién que demuestren
ser atribuibles (o puedan serlo) a procesos cicatri
zales cerebrales.
Actualmente, las pruebas objetivas que dan
més informacién sobre una posible sordera en un
lactante son los potenciales evocados auditivos694 Semiologia médica y técnica explorato
de tronco cerebral y las otoemisiones actisticas
(estudio del potencial microfénico coclear).
VALORACION DE LAS PRUEBAS
La agudeza auditiva demuestra, mediante el
audiograma, la existencia de una audicién normal,
que alcanza hasta una pérdida de 20 dB; de hi-
poacusia, que representa las pérdidas que permi-
ten la compatibilidad con la palabra, y de sordera,
con bajas cuya intensidad es tal que la hacen por
completo incompatible con el lenguaje articu-
lado.
A su vez, las pérdidas pueden ser tonales, que
afectan a una sola frecuencia; zonales, que alcan-
zan un area del espectro tonal, sea éste agudo,
grave, semiagudo, semigrave; y globales, cuando
afectan todo el perfil
Finalmente, pueden existir acortamientos de
los limites, sea el superior, o de tonos agudos, o el
inferior, es decir, de graves o de ambos a la vez.
La fraccién de campo espectral restante se llama
resto auditivo o islote>
Se conocen una serie de perfiles que permiten
catalogar la situacién lesional e incluso establecer
un diagnéstico clinico.
En principio, la baja de los tonos graves co-
rresponde a afecciones del odo externo y medio,
y se produce por trastornos en la captacion de los
sonidos y en la conduccién sonora por via aérea
(hipoacusia de transmisi6n). En las afecciones del
ido intemo se afectan mas los tonos agudos, y
ello tiene como causa la alteracién de la recep-
cién sonora (hipoacusia de percepcién). Ademas,
interesa la valoracién social representada por la
capacidad de detectar las palabras y la de com-
prenderlas, intimamente ligada con la baja tonal,
que varia de un tipo de perfil a otro.
Las pruebas de conduccién ésea dan valores
correctos en los sujetos normales, pero, en los ca-
sos en que la captacién y, sobre todo, la conduc-
cién y acomodacién se modifican, es decir, en las
lesiones del oido externo y medio, se produce un
predominio en la conduccién 6sea. Por tanto, se
tendré que el Schwabach, 0 sea, prueba de dura-
cin, est alargado; el Weber, prueba de laterali-
zaci6n, predominaré hacia el lado afecto, puesto
que es aqui donde se restringe la via aerotimp-
nica; el Rinne es negativo, es decir, la audicién
por via dsea supera la que se realiza por via aé-
rea, por estar ésta afectada.
Y, viceversa, si es el ofdo interno el que esta
lesionado, produciéndose una alteracion en la re-
cepcién sonora, manifestada mayormente a tra-
vés de la conduccién ésea. Por ello, tenemos que
el Schwabach esté acortado, el Weber se laterali-
za y se oye mejor la vibracién en el oido sano,
por deficiente funcién del lado enfermo, y el Rin-
he ser positivo falsamente, es decir, se oye me-
jor por via aérea que ésea, porque, aunque dismi-
nuye toda la audici6n, se afecta mas la via dsea
En conjunto, con la exploracién de la agudeza
auditiva y de la conduccién ésea, se puede esta-
blecer una clasificacién un tanto amplia, pero
de gran valor clinico, y que nos viene desde el si-
glo xix, en que ya se conseguian dichas formulas
acumétricas con los diapasones. Estas son:
1. Sordera de conduccién y acomodacién transmi-
siva (ido externo y medio):
4) Hipoacusia de tonos graves.
2) Tendencia al acortamiento del limite infe-
rior.
Schwabach alargado.
d) Weber lateralizado al lado enfermo.
e) Rinne negativo.
2. Sondera de recepcién y percepcién neurosenso-
tial (oido interno y vias centrales)
a) Hipoacusia de tonos agudos
4) Tendencia al acortamiento del limite su-
perior.
Schwabach acortado.
4) Weber lateralizado al lado, sano.
e) Rinne falsamente positivo.
Dentro de ambas formulas, gracias a otras
pruebas de eficiencia o conducta‘auditiva, puede
situarse, a diferentes niveles topograficos, la loca-
lizacién lesional.
Asi, existe una otopatia o formula acumétrica
capsular, en que puede afectarse la movilidad de
la articulacidn. estapediovestibular por estar an-
quilosada, y en la que mediante la «maniobra de
Gelle» no se’ consigue modificar la capacidad au-
ditiva
La frmula capsular engloba el tipo de con
duccién 0 acomodacién y, ademas, el signo de
anquilosis del estribo. Esta anquilosis puede de-
mostrarse a través de la exploracién del «reflejo
del estribo», mediante los impedanciémetros, ya
sean de registro manual 0 automaticos, Dicho re-
flejo estara ausente en la anquilosis del estribo
De otra parte, la comprobacién de un recruit-
ment se atribuye a una fenomenologia patolégica
situada a nivel coclear, mientras que las alteracio-MASSON, S.A. Fotocopiar sin autorizacion 6s un del
nes retrococleares 0 tronculares no presentan
este fenémeno.
La existencia de otopatias mixtas o masivas
que afectan al oido medio e interno da lugar a
manifestaciones un tanto complejas en que pue-
den imbricarse los resultados y prestarse a confu-
sion su valoracién.
Las modificaciones y distorsiones de la com-
prensién simbélica sefalaran una participacién
central evidente en la patologia auditiva, sea por
alteracién patolégica, sea por llegar a ellos los
mensajes auditivos un tanto deformados.
EI ofdo acta como unidad funcional, y lo
mismo es que el sistema se altere en el organo
petiférico, en sus vias o en los centros, pues el re-
sultado es igual y consiste en la distorsion de su
actividad. Si la alteracién es central, no puede li-
berarse de la influencia periférica y viceversa, Por
ello, aunque se hable de otopatias de conduc-
cin, percepcién, tronculares 0 centrales, todas
ellas no pueden sustraerse a la influencia de los
demas elementos que integran el delicado y
complejo sistema auditivo.
EXPLORACION FUNCIONAL
DEL LABERINTO POSTERIOR
Corresponde a la descrita en el sindrome ves-
tibular
™ EXPLORACION RADIOLOGICA
RADIOLOGIA SIMPLE
En la actualidad, la radiografia simple ha sido
practicamente superada en el campo de la semio-
logia por la TAC axial y coronal de los pefiascos;
no obstante, haremos un recordatorio ya que no
en todas las zonas geograficas se dispone de ins-
trumental sofisticado para exploraciones comple-
mentarias.
Dada la situacién de los pefascos y la com-
plejidad de las estructuras que en él se alojan, es
necesario el empleo de diversas posiciones radio-
gréficas para lograr conocer su disposicién y es-
tado
Las posiciones clasicamente utilizadas son
tres, la de Schiiller, que oftece la vision de la cara
quirdrgica del temporal; la de Stenvers, que per-
mite la visién de la punta del pefasco y del ofdo
interno, y la de Mayer, que exhibe el laberinto,
antro y atico.
Otorrinolaringologia 695
La cirugia funcional de las otorreas exige el ma-
yor conocimiento posible de las lesiones, en espe-
cial el estado del antro, atico, caja timpanica y ca-
dena osicular. Las proyecciones de Guillen y
Chausse III cumplen bien estos requisitos, espe-
cialmente si se efectéian ambas a la vez, puesto
que la primera representa la visiGn de los elemen-
tos citados a través de una incidencia que sigue la
pared interna de la caja timpanica, y la pared ex-
tema la segunda. Por este motivo, forman parte
obligada de la exploracién radiolgica del oido.
La proyeccién de Schiiller Il permite la visuali-
zacidn del conducto auditivo interno, de gran in-
terés para el diagnéstico del neurinoma del actis-
tico, Segin la circunstancia de cada caso en
exploracién, se clegira una o varias de estas inci-
dencias, que siempre han de ser bilaterales, para
considerar el paralelismo entre ambos pefiascos,
© la modificacion de uno de ellos, por desigual-
dad en el desarrollo o por alteracién patologica.
La descripci6n de estas incidencias mas co-
rientes indicaré por si misma la conveniencia de
utilizar cada una de ellas seguin el caso en cues-
tion,
Posicion de Schiiller
El rayo central sigue una direccién parietotim-
panica, es decir, entra por el parietal opuesto y
sale del créneo por el timpano del oido que se
quiere radiografiar. Expone la cara quirirgica del
temporal.
1a situacién y orientacién de la placa es facili-
tada por la articulacién temporomaxilar que que-
da en la parte anterior de la articulacion. La linea
més posterior corresponde a las celdas peri y re:
trosinusales, y puede ser muy acentuado el con-
torno del seno lateral en los casos de otitis crénica.
La linea de limitacién superior corresponde al tev-
men timpani, y el Angulo que forman esta linea y la
del seno lateral corresponde al llamado sangulo
petroso posterior, de Citalli. El Angulo inferior co-
rresponde a la punta de la apéfisis mastoides
Por detrés de la articulacién temporomaxilar
y encima de ella, se observa una zona més o
menos circular, clara, que corresponde a la super-
posicién de los conductos auditivos externo e in-
temo y caja timpnica, Inmediatamente por de-
trds, aparece un area compacta debida al bloque
laberintico. La neumatizacién queda bastante
bien visualizada, especialmente las celdas perisi-
nusales y retrosinusales de la punta mastoidea,
las escamosas, cigomaticas, periantrales, intersi-médica y técnica exploratoria
nufaciales y perilaberinticas; mientras que las de
la punta del pefasco y las peritubaricas no pue-
den ser observadas de modo correcto
Esta incidencia tiene gran valor quirdrgico y
es obligada en toda afeccién en la que interese
conocer el desarrollo de la neumatizacién mas
toidea, asi como la situacién y relacidn de las es-
tructuras que deben ser atacadas o liberadas en
la intervencién. En los traumatismos craneales
en que es necesario comprobar la participacién
del temporal, permite determinar la linea de
fractura y conocer el estado de las estructuras in-
trapetrosas.
Posicion de Stenvers
(occipitocigomatica)
La penetracién del rayo es posteroanterior. Se
efectiia la entrada a un nivel de dos traveses de
dedo por fuera y debajo de la apofisis occipital
externa del otro lado y sale por la mitad, aproxi-
madamente, de la arcada cigomatica del lado ho-
ménimo. La incidencia es perpendicular al eje
longitudinal del peftasco. Muestra esta radiogra-
ffa, de fuera adentro, el contorno de la pared ex-
terna del craneo y la punta y neumatizacién mas-
toidea; la linea de la fosa cerebral media; el borde
inferior y el contomo superior de la pirdmide,
con la eminencia arcuata y la fosa subarcuata; el
contorno del seno lateral; el antro; cépsula labe-
rintica; conductos semicircular extemo y supe-
rior; conducto auditivo intemo; canal del facial, y
punta del pefiasco.
Tiene mucho interés en los traumatismos cra-
neales, para comprobar si existe fractura del pe
fiasco, en especial de la punta. La petrositis y api-
citis sélo pueden ser analizadas correctamente en
esta posicién radiografica, pues es la que permite
una més correcta observacién del oido interno.
Posicién de Mayer
Es la llamada incidencia frontotimpénica, en
la que el rayo central penetra unos 8 mm por en-
cima del borde orbitario externo del lado contra-
rio y sale a nivel de la apdfisis mastoidea del lado
que se examina; es decir, la imagen obtenida es
una representacién del pefiasco a lo largo de su
eje longitudinal
La persona se coloca en dectbito dorsal, la ca-
beza en rotacién de 45° en relacién con la mesa,
y el rayo penetra en la direccién citada formando
un angulo de 45° con la horizontal cefélica radio-
graffica
Esta radiografia da los datos siguientes; delan-
te, la raiz cigomatica, céndilo, cavidad glenoidea y
el borde anterior de la piramide; detras, la linea
que sefiala su borde posterior, con la impresin de
la rodilla del seno lateral. Entre ambas, se obser-
va la zona del canal carotideo, y, detras, el con-
ducto auditivo interno. En la parte més alta poste-
rior, se ven celdas neumatizadas e, inmediatamen-
te debajo, el antro y el aditus; mas abajo, el macizo
laberintico. Por delante, el conducto auditivo ex-
temo, y, algo encima, la caja timpanica y dtica
La indicacion de esta proyecci6n se da en la
mayoria de procesos que afectan a la caja timp:
nica y en especial la zona del Atico, a la vez que
da una representacion de la regién carotidea de la
pirdmide petrosa.
Proyeccion transorbitaria de Guillen
El rayo central penetra a 8 mm por encima de
la comisura palpebral inferior y se dirige al punto
atical del mismo lado (situado a 25 mm dentro
del conducto auditivo extemo en el eje biauricu-
lat) siguiendo la direcci6n de la pared interna de
la caja timpanica. Las estructuras 6ticas son visi-
bles en el cuadrante superointerno del circulo
que forma la imagen de la drbita. La apéfisis
mastoides y el céndilo del maxilar se visualizan
en el centro. De dentro afuera, se aprecian el ves-
tibulo con los conductos semicirculares vertical y
horizontal, ventana oval y promontorio, Las ca~
vidades neumiticas, antro, aditus y atico, en con-
tinuidad; en la zona atical, se observa la sombra
globulosa un tanto redondeada de los huesecillos
(cabeza del martillo y cuerpo del yunque super-
puestos). El muro del Atico aparece como una
fina ldmina 6sea de concavidad medial, mientras
que la pared superior del conducto externo co-
rresponde a una linea horizontal de concavidad
superior. En la parte superior, se comprueba una
linea correspondiente al tegmen tympani en su
porcidn atical y del conducto auditivo externo.
Proyeccién de Chausse III
El rayo central penetra por encima y fuera del
Angulo superoexterno de la érbita dirigiéndose al
punto atical del mismo lado, siguiendo la direc-
cién de la pared externa de la caja timpanica. Las
estructuras que interesan estan enmarcadas entreso,
el ala mayor del esfenoides en’ una situaciém su-
perior, inferiormente por el ala menor y por den-
tro por la apéfisis orbitaria interna. Permite apre-
ciar el vestibulo con los conductos semicirculares
horizontal y vertical, ventana oval y promonto-
rio, el antro, saditus y recesus hipotimpanico. La
cadena osicular aparece como una sombra trian-
gular por la superposici6n del yunque y del mar-
tillo, La pared superior del conducto, junto con el
espolén supratimpanico hacia arriba y la pared
del dtico hacia abajo, dan lugar a una forma es-
trellada. Se visualiza, ademas de lo dicho, el «teg-
‘men antraly y borde superior del peflasco, asi
como el céndilo mandibular.
Las proyecciones de Guillén y Chausse III, asi
como la proyeccién de Schiller Il (transorbitaria
bilateral), son las utilizadas para la deteccién de
posibles neurinomas del acuistico en fase todavia
otoldgica. En ellas, se estudian tres segmentos, el
fondo del conducta auditive, verdadero fondo de
aco limitado por la cortical compacta y vecina al
nticleo laberintico. A veces, se percibe la eresta
falcifarme que lo divide en dos segmentas, supe-
rior € inferior, asi como el orificio intemo del
conducto de Falopio, mientras que el segmento
superior de la cdclea se proyecta en la parte infe-
rior de dicho fondo de saco; el conduct anditivo
interno propiamente dicho, horizontal y transver-
sal, de bordes nitidos, con un calibre medio de 4-
5mm y una extensién de 8-10 mm, limitando en
su extremo externa con el blaque laberintico,
esta sometido a diferentes variaciones dentro de
la normalidad; y el pore acistico, que constituye
con la cisterna pontocerebelosa, la regidn del an-
gulo pontocerebeloso; es de forma oval y limita-
da por fuera por la proyeccién extema del borde
posterior del conducto auditivo interno, prolon-
gandose hacia adentro sobre la cara posterior de
la pirdmide
inolaringologia 697
Fig. 8-10.
TAC abarcando ambos pefiascos. Imagen
de fractura del componente seo derecho. Se identifica
perfectamente la linea de fractura,
TOMOGRAFIA DE ALTA
RESOLUCION
Ha sustituido a las tomografias del pefiasco y
prdcticamente a la radiografia simple, Permite
comprobar, con detalle, el estado de neumatiza-
cién mastoidea, que el contenido de la caja tim-
panica sea aérco o patoldgico, cadena osicular,
céclea, laberinto posterior y conducto auditivo
interno (fig. 8-10).
RESONANCIA MAGNETICA
Es la prueba diagnéstica de eleccién ante la
sospecha de patologia retrococlear, ya que per-
mite una excelente visualizacién del angulo pon-
tocerebeloso. Es la prueba ideal para diagnosticar
el neurinoma del VIII par craneal.698 Semiologia médica y técnica explorator
NARIZ, FOSAS NASALES Y SENOS PARANASALES _
@ INTERROGATORIO
Los estados patolégicos rinosinusales, en ge-
neral, ofrecen una clinica en la que intervienen
varios sintomas subjetivos, pero uno de ellos
adquiere una manifestacidn sobresaliente o des-
tacada. Este es el que lleva al paciente a preocu-
parse de su dolencia, y adquiere por ello una sig-
nificacién sindrémica.
SINDROME OBSTRUCTIVO
Representa una sintomatologia molesta para
el paciente, y, en realidad, es producido por la
disminucién de la permeabilidad de las fosas na-
sales.
Esta obstruccién puede ser completa o incom-
pleta; unilatelal o bilateral; de aparicién acciden-
tal, recidivante, en forma alternante, es decir, la
llamada en bascula, o bien progresiva. Asimismo,
puede ser la molestia predominante, o bien per-
manecer enmascarada por otras mas aparentes
Causas
La causa productora puede ser:
Exégena
De origen externo a las fosas nasales, es decir,
por la actuacién de una afeccién situada en el cd-
vum, de indole Flogética, como las vegetaciones
adenoideas, dando lugar a una obstruccién in-
completa bilateral mas o menos intensa seguin la
magnitud y recidivas de este estado patolégico.
‘También puede ser debida a la presencia de una
masa tumoral en curso de extensién hacia las fo-
sas nasales; ésta seré una obstruccién més com-
pleta que la anterior, con cardcter progresivo y
evidente predominio unilateral
La presencia de un cuerpo extraiio represen-
ta una actuacion exégena que produce la sinto-
matologia obstructiva de implantacién, unilate-
ral, pero si, por circunstancias especiales, dicho
intruso permanece en la fosa nasal, originaré
una accién flogética que dard lugar a una rino-
rrea purulenta, fétida, unilateral. Esta asocia-
cién de los sindromes obstructivo y secretorio-
purulento unilaterales permite el diagnéstico
clinico de cuerpos extrafios nasales latentes en
los nifios.
Endégena
Las causas intranasales pueden ser debidas a
trastomos orgénicos por malformaciones, sean
congénitas, como en el caso de la imperforacién
coanal del lactante, que si es bilateral ocasiona
una obstruccién completa, con la consiguiente
dificultad de la deglucion, o causadas por la ac-
cién de traumatismos motivadores de luxaciones
y fracturas del tabique nasal, huesos propios y
apofisis ascendente del maxilar superior, capaces
de producir esta dificultad respiratoria sola 0
acompafiada de deformidades nasofaciales. La
accién de traumatismos, sean éstos accidentales
© provocados por la cirugia, puede produce sinf-
sis entre el comete y tabique. Estas son conoc
das con el nombre de esinequias septoturbinales
© condroseptalesy.
La accién de determinadas infecciones espectcas
ocasiona alteraciones en la morfologia de la piré-
mide nasal o estenosa los orificios anteriores de
las fosas nasales. Estas obstrucciones son perma-
nentes, més o menos acentuadas, y sometidas al
aumento esporadico que puede representar una
accién flogética pasajera
Los procesos inflamatorios leves producen, @
veces, obstrucciones de duracion e intensidad va-
riable, de la misma forma que los procesos créni-
cos inespecificos, sean rinofaringeos o rinosinu-
sales, motivan obstrucciones por el estado de
edema, hiperplasia 0 hipertrofia de los cometes,
de igual manera que los estados atroficos rine-
sinusales son capaces de producir este sintoma
por el estancamiento de las secreciones costior
des, que pueden llegar a rellenar toda la fos
nasal.
HIPERREACTIVIDAD NASAL
Bien sea considerada como entidad nosolég}
ca, 0 como sintomatica de una polisinusitis, pro
duce obstrucciones importantes, unilaterales ©
bilaterales (mas frecuentes), pasajeras o perennes
acompajiadas de crisis vasomotoras y rinorteé
acuosaLEMASSON, S.A. Fotacopiar sin autonzacion es un det
SINUSITIS
Dan también este sintoma a través de la res-
puesta patolégica de los cometes, a la vez que es
esta obstruccion de los meatos, en especial la del
meato medio, la que puede poner en marcha el
proceso sinusal y crear un circulo vicioso rinosi-
nusal capaz, en algunas ocasiones, de convertir la
afeccién en crénica.
S{NDROME SECRETORIO
La secrecién puede estar aumentada o dismi-
nuida y ser acuosa, mucopurulenta y costroide.
Secrecién acuosa
Representa un aumento de la actividad glan-
dular y de la trasudacién de los capilares. Se ob-
serva en la rinitis aguda catarral, actuacién de
sustancias exégenas irritantes y en la rinitis vaso-
motora; en la polinosis, los estornudos en salvas
(20-30 veces) y obstruccién nasal con rinorrea
acuosa se asocian a afeccién conjuntival (con la-
grimeo) y a menudo prurito faringolaringeo, y
aun del conducto auditivo externo.
En casos de traumatismo de la base del crdneo,
que alcancen algiin seno nasal, es posible observar
la salida de liquido cefalorraquideo por la lémina
cribosa del etmoides (hidrorrea cefalica)
Secreci6n mucopurulenta
Representa una respuesta flogética en que
predomina uno de los caracteres, seguin el esta-
dio en que se encuentra. Es consecutiva a un es-
tado patolégico rinosinusal trivial o especifico, 0
resulta secundaria a un cuerpo extrafio 0 a un tu-
mor (en estos dos tltimos casos, la rinorrea es
unilateral). Asimismo, en las afecciones inflama-
torias sinusales con manifiesta secrecién purulen-
ta, suele existir predominio de lateralizacion
En ocasiones, existen seudomembranas y, en
la secrecién, mucosidad sanguinolenta, como
ocurre en la difteria nasal.
Secrecién costroide
Esta provocada por una atrofia de la mucosa 0
por la escasa actividad secretoria secundaria a la
Otorrinolaringologia 699
causa patolégica. La cantidad de secrecién es
poco abundante, muy compacta y capaz de pro-
ducir sindromes obstructivos por su acumula-
cién. Circunstancialmente, va acompaiiada de fe-
tidez. Acostumbra presentarse de forma primaria
en la ocena, caracterizada por atrofia de la muco-
sa e incluso ésea, secreciGn costrosa y fetidez,
aunque puede ser secundaria a una rinitis o sinu-
sitis trivial, a una malformacion u otras lesiones
especificas.
En las intervenciones de cierta importancia a
causa de tumores, sinusitis poliposas y complica~
ciones sinusales, en que hay que proceder a la
eliminacion turbinal, total o parcial, son posibles
las alteraciones atréficas con estancamiento de
un moco costroso en proporcién variable y que,
en determinadas ocasiones, llega a ser fétido.
SINDROME HEMORRAGICO
Epistaxis
Recibe este calificativo la salida de sangre por
las fosas nasales. Puede oscilar desde una pérdida
sanguinea copiosa y repetida hasta pequehas
cantidades mezcladas con las secreciones, pasan-
do por toda la gradacion intermedia. La edad tie-
ne gran valor. En las personas de edad avanzada,
la rinorragia es aparatosa por la violencia con que
se presenta, ya que se trata de sujetos esclerosos
o hipertensos; en los nitios, es de menor intensi-
dad, pero, por su repeticién y por la poca impor-
tancia que, en general, se presta a la rinorragia in-
fantil, es capaz de alcanzar un estado anémico
grave, aunque no es frecuente
En la edad juvenil, existe una afecci6n rinofa~
ringea, poco comén, e! llamado «angiofibroma
nasofaringeo juvenil», capaz, por su magnitud,
de producir hemorragias copiosas, suficientes
por si solas para poner en peligro la vida del pa-
ciente
Causas
De entre las causas productoras de epistaxis,
destacamos:
Rinosinusales. Son, en general, unilatera-
les; se pueden presentar en el recién nacido junto
con una coriza heredosifilitica. En los nifios, es
corriente la fragilidad vascular en el area vascular700 Semiologia médica y técnica exploratoria
situada en la parte anterior del tabique nasal y
nutrida por ramas septales de las arterias esfeno-
palatina, palatina anterior, etmoidal anterior y de
la rama del subtabique de la arteria facial (érea de
Kiesselbach). La epistaxis es producida por un es-
tornudo, por un esfuerzo mas 0 menos brusco 0
por un golpe en la natiz. El rascado produce tam-
bién, frecuentemente y con cierta facilidad, la
epistaxis en los nifios predispuestos. La persis-
tencia del rascado o de otros estimulos irritativos
(inhalacién de vapores de cromo) es capaz de
producir trastomos tréficos, que pueden ocasio-
nar una ulceracién sangrante del tabique
Asimismo, existe otra afecci6n, el llamado «pé-
lipo sangrante septal», de aspecto granulomato-
so, que representa un angiofibroma de esta area
vascular septal. En los procesos inflamatorios rino-
sinusales, pueden presentarse cantidades mini-
‘mas, en concomitancia con la mucosidad. Consti-
tuye las llamadas «mucosidades heméticas» por
epistaxis de repeticidn. También es frecuente en
los procesos especificos y parasitarios. Los cuer-
pos extrafios y rinolitos pueden, ya sea en la fase
de implantacién ya en la de presencia, producitla
La patologia tumoral la ofrece en intensidad
variable. La neoplasia maligna, etmoidal o polisi-
nusal, sangra con frecuencia (hemorragia mode-
rada), asi como el fibroma juvenil (hemorragia
intensa).
Por tiltimo, es posible observar casos de pre-
disposicion familiar a las epistaxis. Presentan en
la mucosa nasal, formaciones. telangiestasicas
que pueden asimismo aparecer en la mucosa bu-
cal, en la lengua, en el es6fago o en la piel de la
cara, en el cuello e incluso en el térax y abdo-
men; es Ia Hamada «telangiectasia familiar here-
ditaria con epistaxis o enfermedad de Rendu-Os-
ler-Webern.
Procesos generales. Las epistaxis pueden
ser, ademds, sintomaticas de ciertos procesos sis-
témicos, entre los que consideraremos:
1. Trastomas vasculares, Esclerosis, cardiopa-
tias, enfermedades cardiorrenales, esclerosis re~
nal, glomerulonefritis (en que existe el denomi-
nador comin de la hipertensién). La congestion
cefélica paroxistica puede también producirla
2. Discrasias sanguineas de origen hematolégico.
Alteracién pasajera de la crasis sanguinea, leuce-
mia, purpura crénica recurrente, hemofilia,
3. De origen hepatico. Hepatopatias agudas
severas, cirrosis, hepatitis cronica, espiroquetosis
icterohemorragica
4. Varios, De origen carencial (escorbuto),
endocrino (tumores hipofisarios, catameniales),
infeccioso (tifoidea), eruptivo (difteria), txico.
‘Traumatismos. Ya sean de la pirdmide, ta-
bique nasal, macizo facial o de la base del cré-
neo, tanto abiertos como cerrados, con o sin frac-
turas, pueden también producizla
Consecutivas a cirugia, En ellas, deben
considerarse las producidas durante el acto qui
nirgico, las del perfodo postoperatorio inmediato
© mediato, las del destaponamiento y las tardias
u ocasionadas por desprendimiento de escaras
SiNDROME NEURAL DOLOROSO
Representa una respuesta refleja correspon-
diente a un estimulo fisico o bacteriano que pue-
de originarse a diferentes niveles. Se manifiesta
por cefaleas y neuralgias.
Rinitis aguda
Motiva una sensacién de plenitud 0 pesadez
gravativa en la region frontal, que persiste mien-
tras dura la afecci6n.
Sindrome sinusal y etmoidal’
El dolor adquiere verdadera importancia y va-
lor diagnéstico.
‘Las manifestaciones élgicas provocadas por una sinustis
son consecuencia de distintos mecanismos que actian, en la
mayoria de las ocasiones, de manera conjunta provocando lt
inflamacién de la mucosa, hipersecrecion y retencién de exuda-
dos; todo lo cual da lugar a la estimulacién de las terminacio:
nes sensitivas del V par a través de fenémenos mecénicos
(cambios de presién) y quimicos (inflamacién),
El principal mecanismo consiste en la retencién de exude
dos, lo que se demuestra a diario al disminuir 0 cesar el dolor
de origen sinusal cuando se facilta la evacuacién de las sec-
ciones retenidas. Esta retencién es también la que explica unt
de las caracteristicas del dolor sinusal, su periodicidad o nitmo
horari.
El dolor se inicia en cuanto los exudados encuentran dif
cultades en su evacuacién, y su intensidad va en aumento a
medida que el volumen retenido es mayor, para disminui in
cluso desaparecer bruscamente 0 en poco tiempo cuando lt
petmeabilidad del sostivm sinusal> se logra restablecer.
En general, la localizacién del dolor en una sinusitis se me
nifiesta, sobre todo, para los senos paranasales anteriores, en lt
zona de proyeccién del seno o senos afectados, como sucede
4Sinusitis agudas
En ocasiones, el dolor surge en forma de crisis,
de gran violencia, que llegan a invalidar transito-
riamente al paciente
Sinusitis crénicas
En éstas, por el contrario, el dolor puede faltar
en muchos casos 0 ser de muy poca intensidad,
salvo en casos de agudizacién (coriza reactivado-
ra) o cuando coexisten fendmenos de retencién.
Los caracteres del dolor, sobre todo en lo que
hace referencia a su localizacién 0 proyeccién,
son distintos segtin el seno afectado, lo que lleva
en s{ un valor diagndstico topografico.
Infeccion aguda del seno maxilar
Se manifiesta y comienza en su aspecto dlgico
por una sensacién de tensidn en los tegumentos
de la regién suborbitaria que, poco a poco o
bruscamente, cambia a verdadero dolor localiza-
do en dicha regién y con irradiaciones dentarias,
nasales, frontales del lado afecto o incluso en for-
ma de cefalea difusa. La presién digital a nivel
del punto de salida del nervio infraorbitario por
debajo del borde inferior de la drbita es muy do-
lorosa. En las formas crénicas, las manifestacio-
nes dolorosas se localizan a nivel suborbitario, a
veces pasajeras y en forma de dolores punzantes
(pinchazos) aislados, fugaces; pero, en ocasiones,
los dolores se hacen més vives, recordando los,
de las sinusitis agudas, como ya hemos sefialado
que puede ser observado durante las agudizacio-
nes del proceso sinusal crénico o cuando surgen
fendmenos de retencién de exudados en el seno.
En este tiltimo caso, el dolor cesa bruscamente
cuando cede el bloqueo del seno al abrirse el os-
tium, por lo cual la desaparicién 0 disminucién
cuando los estimulos dolorosos son transmitidos desde su lugar
de origen al sensorio. Sin embargo, ocasionalmente, la sensa
én dolorosa que aqueja al enfermo no se localiza en el seno
afectado, sino en otro de la misma hemifacies, 0 incluso con:
tralateral, Se trata, en esos casos, de un dolor referido, al ser
proyectadas las sensaciones dolorosas a las terminaciones ser
sitivas de zonas mas o menos alejadas, de tal manera que el do
lor de un seno maxalarinflamado inervado por la rama maxilar
del V par puede ser reflejado al rea normalmente asociada en
cl seno frontal, el cual estd inervado por la primera rama del
V par. ¥ todo ello como consecuencia de la rica y compleja
inervacién del macizo facial
Otorrinolaringologia 701
del dolor va acompaiiada de una descarga de
exudados a través de la ventana nasal correspon-
diente o por la rinofaringe.
Sinusitis frontales agudas
La localizacién del dolor corresponde, en gene-
ral, ala zona de proyeccién de dicho seno, es decir,
en la regién frontal propiamente dicha, pero con
irradiaciones frecuentes a la regién temporal y ma-
xilar superior e inferior. Su comienzo es, en gene-
ral, insidioso, y va acentudndose hasta llegar, en
ocasiones, a hacerse intolerable. El dolor aumenta
con los movimientos oculares, con la lectura y con
trabajos que exigen una vision proxima.
Donde el dolor de origen sinusal muestra mas
claramente su cardcter periédico es en el provo-
cado por las sinusitis frontales, El enfermo se le-
vanta de la cama relativamente bien y, pocas ho-
ras después, comienza a notar una sensacion de
tensidn frontal sobre el lado del seno afectado,
que pronto cambia de cardcter hasta hacerse do-
lorosa y de tal intensidad que impide toda activi-
dad y obliga al enfermo a volver a la cama en el
més absoluto reposo y con poca o ninguna luz.
ya que los estimulos luminosos acenttian sus do-
lores. El dolor que muchas veces sefala el enfer-
mo con el carécter de pulsatil aumenta con la es-
tacién de pie y movimiento y no se atenta con
analgésicos de uso corriente. Otras veces, el do-
lor comienza a mediodia o primeras horas de la
tarde, pero siempre conservando su periodicidad
Los fenémenos dolorosos son consecuencia,
fundamentalmente, de la retencién de exudados
¢ hipertensién en la cavidad sinusal, lo que pro-
voca la estimulacién de las zonas mas sensibles
del seno frontal localizadas a nivel de su ostium
de drenaje. Por esta circunstancia, la estacién de
pie, que hace gravitar dichos exudados directa-
mente sobre el ostium, aumenta en gran manera
el dolor. Por el contrario, el dectibito supino,
merced al cual el exudado gravita fundamental-
mente sobre la pared posterior del seno, menos
inervada y sensible, disminuye la intensidad del
dolor, lo que también sucede hasta llegar a desa-
parecer cuando el ostiuni se hace permeable y el
exudado es evacuado.
Sinusitis frontales crénicas
El dolor, como sucedia en las sinusitis de los
senos maxilares también crénicas, es poco fre-702 Semiologia médica y técnica exploratoria
cuente y mucho menos intenso cuando existe,
manifestandose por algias supraorbitarias 0 cefa-
leas difusas
La presion y percusién de la regién supraorbi-
taria, a nivel de [a tabla externa del hueso frontal,
es dolorosa, y también el suelo del seno, o lo que
es lo mismo, el techo de la cavidad orbitaria, so-
bre todo en las formas agudas y méxime a nivel
de dos puntos electivos, la salida de la rama su-
praorbitaria por la escotadura del mismo nombre
(signo de Grunwald) y el angulo superointerno
de la drbita (signo de Ewing).
Sinusitis posteriores, sistema
de células etmoidales posteriores
y sinusitis esfenoidales
La localizacién del dolor, en general, es poste-
rior y retroorbitario o difuso, afectando a toda la
cabeza, lo que el enfermo expresa como «dolores
en anillo dolor transfictivo» que, de la regién
frontal, irradia a través de la cabeza hasta la re-
gidn occipital (tipico de las etmoiditis)
‘Aun cuando en las sinusitis crénicas el dolor
es, en general, menos intenso que en las formas
agudas, por lo que hace referencia a las sinusitis
posteriores, es frecuente que la cefalea en las cro-
nicas sea intensa y con las caracteristicas de la
continuidad
Etmoiditis agudas
La infeccién aguda del laberinto etmoidal
anterior se manifiesta, en su sintomatologia 4l-
gica, por dolores de localizacién orbitaria y
frontal que comienzan en la raiz nasal o region
interciliar y pueden irradiar a la frente, vértex 0
difundir a toda la cabeza. En ocasiones, el do-
lor, aparte de su violencia, presenta la caracte-
ristica de ser pulsatil, siendo dolorosos los mo-
vimientos oculares. La presion a nivel de la
pared interna de la orbita sobre el unguis es
muy dolorosa
Etmoiditis crénicas
EI sintoma dolor, como sucede en general
para todas las sinusitis crénicas, es menos acen-
tuado, salvo en las agudizaciones. Puede existir
dolor a nivel de la regién interciliar o raiz nasal,
de donde irradia hasta adquirir los caracteres de
una hemicranea. Otras veces el dolor es franca-
mente frontal, occipital o retroocular.
VACUUM SINUS
Es el sindrome provocado por la obstruccién
del ostium de drenaje del seno frontal, con resor-
cién del aire intrasinusal y presién regativa (va-
cuumt frontal headache). Se caracteriza por cefalea
de localizacién supraorbitaria que aumenta con
los movimientos oculares y, sobre todo, en tra-
bajos que exigen una visién préxima. La explora-
cién pone de manifiesto un dolor selectivo a ni-
vel del Angulo superointerno de la orbita. Por
rinoscopia se observa, en general, una fosa nasal
estrecha por desviacion del tabique nasal o hiper-
trofia del corete medio. El resto de la explora-
cin nasosinusal es negativa
BAROTRAUMATISMOS SINUSALES
Son consecuencia de diferencias de presién
entre el medio ambiente y las cavidades sinusa-
les cuando el ostium no es permeable. Son més
frecuentes en el seno frontal que en el maxilar
Las demas cavidades paranasales apenas se afec-
tan. Se observan en aviadores, submarinistas, tra-
bajadores de cémaras de hiperpresi6n, paracai-
distas, etc. En los primeros, el dolor surge en los
descensos répidos, caracterizandose por una al-
gia violenta que se localiza en el Angulo inferoin-
terno de la érbita, con irradiacion a veces subor-
bitaria, acompafadas de lagrimeo (epifora) y
fotofobia. Este dolor persiste durante horas 0
as; pero cuando se prolonga hay que pensar en
la existencia de un hematoma sinusal o fenéme-
nos infecciosos. En los trabajadores en cémaras
de hiperpresién, los fenémenos dolorosos apare-
cen a la descompresién demasiado répida 0 pasa-
do corto tiempo de ésta, y pueden persistir varias
semanas. En ocasiones, el dolor orbitario irradia
a toda la cabeza y aumenta a faypresin del agu-
jero supra e infraorbitario.
AGENESIAS SINUSALES
La alteracién del desarrollo de los senos para-
nasales motiva algias de localizacion supraorbita-
ria y frontal, las cuales se intensifican en las esta-
ciones frias, con esfuerzos fisicos e intelectuales,
durante el perfodo menstrual, etc.MASSON, S.A. Fotocopiar
FOSAS NASALES ESTRECHAS
Las molestias son motivadas por la irritacién
de las terminaciones sensitivas del V par al con
tactar y presionarse mutuamente las mucosas
turgentes (inflamacién, trastoros vasomotores)
del comete medio y tabique nasal.
En la mayoria de los casos, el dolor se localiza
a nivel de la raiz nasal o regién frontal, con irra-
diacidn a veces en forma de hemicranea. Se agra-
van en el tiempo frio, y mejoran en verano. Unas
veces se presentan en forma de crisis y otras tie-
nen un cardcter mas bien continuo, observando
el enfermo que el dolor surge o aumenta cuando
se obstruye su nariz y mejora o desaparece con
el uso de vasoconstrictores; cede temporalmente
con la anestesia de la mucosa
S{NDROME DEL GANGLIO
ESFENOPALATINO (DE SLUDER)
Es muy rico en sus manifestaciones clinica:
ya que la sintomatologia dolorosa va acompana-
da, en muchos casos, de alteraciones sensoriales
y vasomotoras.
El dolor se inicia en la raiz nasal, con afecta-
cién de la regién periorbitaria y del hemicréneo
correspondiente, siendo muy dolorosa la parte
inferior de la regién temporal. A veces, el dolor
se extiende hasta la region mastoidea, occipucio
y nuca, e incluso al hombro y brazo homolateral
Los fenémenos dolorosos pueden ir precedidos
de sensacién de tensién intranasal 0 maxilar y
crisis de estornudos con obstruccién nasal y rino-
rrea de caracter acuoso.
Aparte de las citadas obstruccién e hidrorrea
nasal, también se observa, a consecuencia del
cortejo vasomotor y secretorio del sindrome, im-
portante lagrimeo y sialorrea. Menos frecuente
es que surjan manifestaciones respiratorias con
tos y disnea o sensacién de taponamiento del
oido homolateral, 0 picor y dolores a nivel del
velo palatino y disfagia
Sensaciones gustativas anémalas que el enfer-
mo localiza en los dos tercios anteriores de la
lengua, alteraciones oculares con midriasis y fo-
tofobia, enrojecimiento de la hemifacies corres-
pondiente y fenémenos edematosos de la muco-
sa nasal completan este complejo sindromico.
Como dato de valor diagnéstico, debemos ha-
cer resaltar la desaparicién del sindrome por
anestesia del ganglio esfenopalatino, tépica intra-
nasal o inyeccién en el area ganglionar.
Otorrinolaringologia 703
S{NDROME DEL NERVIO ETMOIDAL
ANTERIOR (DE CHARLIN)
Esta integrado por rinitis aguda unilateral con
profusa rinorrea; neuralgia oculoorbitaria’, lagri-
meo e inflamacién aguda de la parte externa del
ojo (con posible queratitis, y ulceracién comeal),
y rapida mejoria y curacién por cocainizacién o
anestesia del nervio etmoidal anterior, que suele
estar inflamado
SiNDROME ESPASMODICO
Existe un notable predominio vegetativo de la
alteracién neural. Se produce como consecuencia
de un estimulo del area etmoidal con respuesta
localizada rinosinusal 0 con manifestaciones a
distancia.
RINITIS VASOMOTRIZ
O HIPERREACTIVIDAD NASAL
Representa la localizacién rinosinusal, carac~
terizada por obstruccién nasal, crisis de estornu:
dos y rinorrea acuosa en forma de crisis, ligada a
Ja actuacién de estimulos fisicos, ambientales, es-
tacionales, bacterianos de forma evidente y espe-
fica; en otras palabras, es una manifestacion
alérgica, pero a la larga suele interferirse un pro-
ceso infectivo que da lugar a la repeticién de cri-
sis, y ello no de forma tinica ante determinado
agente, sino al menor estimulo, cualquiera que
sea su indole. De igual forma, en procesos infec-
tivos rinosinusales sucle presentarse, en un plazo
més o menos largo, sintomatologia alérgica
Es frecuente relacionar la sinusiris poliposa con el
asma bronguial 0 bronquitis asmatiforme. Ello no pre-
supone que todo enfermo sinusal sea simultanea-
mente asmatico, pero en muchos procesos de
bronquitis espasmédicas y asma, e incluso en las
mismas bronquiectasias, se encuentran afectados
los senos paranasales. Recordemos que en el lla-
*Segiin Sluder: «Los pacientes se quejan, en general, de do
Jor en Ia regién frontal, izquierda o derecha, en una zona mis 0
menos limitada entre las cejas, extendiéndose hacia arriba por
‘encima de la regién supraciliar y hacia abajo hasta Jos huesos
nasales; aramente desciende el dolor hasta la punta de la nariz
En ocasiones, el dolor es referido por el enfermo a la drbita y la
fosa nasal, A menudo, es intolerable el uso de gafas. E} dolor no
aumenta con los esfuerzos de visidn, como es el caso en el do
lor del vacuum sinus. No es perisdico y, en general, poco inten:
$0, pero si puede provocar postraciéns704 Semiologia médica y técnica exploratoria
mado «sindrome de Kartagener» coinciden las si-
nusitis crénicas con situs inversus y bronquiectasia
El mecanismo de produccién es debido a la ac-~
cién refleja que, por via aferente, llega por el trig.
mino al bulbo y de alli, por via del neumogastrico
como eferente, actiia sobre la musculatura bron-
quial, y produce la crisis al margen de la inflama-
cién ocasionada por la flogosis rinosinusal.
S{NDROME SENSORIAL OLFATIVO
Los trastornos olfatorios pueden considerarse
desde el punto de vista semioldgico en cuantita~
tivos (hiposmia, anosmia, hiperosmia) y cualita-
tivos © disosmias (cacosmia, parosmia y alucina~
ciones olfatorias).
Trastornos cuantitivos
de la capacidad olfatoria
Implican trastornos que se manifiestan con
aumento o abolicién (con todas las gradaciones
intermedias) de la capacidad olfatoria:
1. Hiposmia (disminucién) o anosmia (aboli-
cién de la capacidad olfatoria). La disminucién
de la capacidad olfatoria abarca un abanico de
posibilidades que va de la hiposmia leve a la
anosmia. Puede tener un origen endonasal, ya
sea por bloqueo de la fosa nasal con dificultad
para la llegada de los elementos osmofiricos a la
mucosa sensible (ciertas dismorfias, hipertrofia
turbinal, formaciones polipoideas, elementos tu:
morales) o por lesién de la mucosa (ocena, neuri
tis, formaciones tumorales a su nivel); en otros
casos, el motivo se encuentra en procesos endo:
craneales (traumatismos, abscesos, tumores, me
ningitis) o en anormalidades endocrinas (hipogo-
nadismo, seudohipoparatiroidismo), metabélicas
(gota, hipovitaminosis A) o genéticas, incluyendo
la disgenesia gonadal cromatinnegativa.
2. Hiperosmia (aumento de la capacidad olfa-
toria). Es frecuente en la época inicial del emba-
razo, en la lactancia, en ciertos neurépatas y tam-
bién como concomitante de las parosmias.
Trastornos cualitativos
de la capacidad olfatoria (disosmias)
Constituyen la cacosmia, parosmia y las aluc
naciones olfatorias:
1. Cacosmia. Representa la percepcion de
malos olores. Es subjetiva si la fetidez nasal pro-
ducida por la enfermedad es captada por el suje
to, y objetiva cuando no es percibida por el pa-
ciente y si, en cambio, por cuantos lo rodean. La
primera es frecuente en procesos inflamatorios
rinosinusales, y la segunda es tipica de la ocena,
pero aparece también en los procesos flogoticos
rinosinusales con gran atrofia y, en especial, en
los luéticos con lesiones destructivas, y en los
cuerpos extrafios por accién de presencia. Son
capaces también de producirla los mismos tumo-
res,
2. Parosmia. Consiste en una perversion de
la sensacién olfativa por la cual el paciente per-
cibe errdneamente el olor. Es frecuente en los
procesos patolégicos que producen neuritis del
6rgano periférico olfatorio, en neuropatas y en
afecciones del sistema nervioso central (SNC). En
todos estos casos, la parosmia representa una al-
teracidn de la interpretacién simbélica de la per
cepcién olfatoria captada
3. Alucinaciones olfatorias. Aparecen en deter-
minados casos tumorales. Sobresalen, entre ellas,
las lamadas «crisis uncinadas», con sensaciones
odoriferas nauseabundas sin estimulo productor
y correspondientes a alteraciones del gyrus unci-
natus.
Las modificaciones olfatorias llevan general-
mente aparejada una alteracién de la facultad
gustativa, por la estrecha relacién que existe en
tre ellas
@ PALPACION
La palpacién da idea de la calidad de la piel y
su grosor, del grado de movilidad y de las adhe-
rencias a los planos profundos.
Las deformaciones congénitas o adquiridas y
las malformaciones se comprueban con facilidad
Al ser la nariz una de las partes més visibles de la
cara, pueden tener una grave repercusién psico
logica, modificando el cardcter y las relaciones
sociales y profesionales del individuo’
1s de su nace
por no guardar la debida relacidn con el resto del rosto, As
tina nanz de tamano normal no esté proporcionada en una ca
ancha o muy larga o con un mentén huido, Normalmente, i
nariz debe ocupar el tercio medio dela linea entre el ment&n y |
"Muchos seres humanos no estan satisfe
Ia insercion del cabello; las partes dseas y cartilaginosas deben
hallarse en una recta, Bl angulo entre lan:
12 y el labia superior[MASSON 5.A. Fotocopla tin autoriznolin aa un cetto
@ INSPECCION
El paciente debe situarse delante del observa-
dor, ¢l cual ditige hacia el campo exploratorio el
haz luminaso suministrado por el espejo frontal
e inicia la exploracién mediante la ayuda de en-
doscopios rigidos o flexibles.
INSPECCION EXTERNA NASAL.
Abarca la observacién directa del Isbulo, de
los orificios anteriores de las fosas, del dorso y de
la pirdmide nasal, El vestibulo nasal puede com-
probarse de la misma forma o extendiendo hacia
arriba el [ébulo nasal (fig. 8-11).
La atresia de dos orificios anteriores es rata, y casi
siempre en relacién con procesos especificos (lu-
pus); la de las coanas (la unilateral con una fre-
cuencia dos veces mayor), en la infancia es moti-
vo de dificultad respiratoria nasal y apnea al
mamar. Modificaciones de la morfologia externa
nasal se observan en algunos procesos rindgenos
exénicos (rinafima), rinoseleroma, ocena (es tipi-
ca la nariz achatada y, en ocasiones, en silla de
montar, etc.), traumatismos (con frecuentes dis-
morfias mas @ menos acusadas del tabique, que
crean dificultades funcionales respiratorias ¢ in-
cluso olfatorias), ciertas parasitosis (rian) y pro-
cesos infecciosos, como la tuberculosis (destruye
en mayor o menor grado el esqueleto cartilagino-
so), sifilis (afecta la parte dsea con aspectos dis
tintos, asi, «nariz en silla de montars, que resulta
deberia ser de unos 90°, toda desviacvin importante de estos
parimetzos normales afeard ef semblante: si se trata s6lo de
‘una ligera deformidad, cabe preguntarse si el paciente esté ant-
‘micamente desequilibrada y por ello confiere un valor excesivo
tan leve defecto estéttco. En cualquier caso, para las personas
que trabajan ante ¥f para el piblico (actrices, modelos, etc.) las
pequefias deformidades pueden representat un. inconvenience
de considerable importncia, resrangiéndoles tu éxito profesio-
mal
No se puede expresar mejor la necesidad y Ia finalidad de
Ia ciugia extética, como Jo hizo Tagliacozzi en el ao 1857:
Reconstrvimos aquellas partes del rosro que la naturaleza ha
otorgado a set humano y que el destino ha robado, goiados
menos por el deseo de eautiwar Is wists, que por el de dat nue-
vas fuerzas al espiritu de los atormentados y ayudarles psiqui-
camente
‘Como dice Clarkson: sa mariz ha sido, en realidad, el pun-
to clave de los primeros intentos de la cirugla por mejorar eb as-
pector, Estos fueron zealizades por Susruta (alrededor del siglo
Va.C.)el cual «descubsts el metodo de reconstruir la nariz para
las damas hindies que carecian de tal apéndice (lo habian per-
dido en calidad de castigo pablico por comporamiento inade-
cundo}s
Otorrinotaringologia 705
Fig. 8-11. Exploracién preliminar del vestibulo na-
sal.
del hundimiento del dorso nasal; «nariz en geme-
los de teatro», con separacién entre la parte ante-
rior cartilaginosa y posterior dsea; «nariz de
loro», con hundimiento del armazén cartilagino-
so; snariz totalmente aplastadar con hundimien-
to total de ella, y «nariz amputadas, por notables
acciones destructivas).
INSPECCION DEL VESTIBULO NASAL
Su inspeccién descubre la existencia de una si-
cosis que, si es de repeticién, puede ser sintomé-
tica de wna afeccién sinusal erénica o recurrente,
en especial del etmoides, de un furdnculo en el
ala nasal o en la parte interna del orificio anterior
de la fosa, de un colapso del ala nasal con el con-
tacto de ésta con el subtabique durante la inspi-
raci6n, ete,
™@ METODOS CO!
DE EXPLORACI
RINOSCOPIA ANTERIOR
"ARIOS,
Permite la vision de las fosas nasales a través
de los orificios anteriores. Para llevarla a término,
el paciente debe estar situado en idéntica forma a
la requerida para la inspeccién. Es indispensable,
también, la iluminacién de la regi6n nasal. Se uti-
el rinoscopio, bien sea el de mango, bien el
llamado de tornillo, pues ambos tienen dos val-
vas que separan el tabique y el ala nasal, lo que
permite la iluminacién y visin de las estructuras
intranasales.706 Semiologia médica y técnica exploratoria
Primeramente, se introduce el espéculo cerra
do, siguiendo el eje mayor nasal; luego, colocan-
do la cabeza en posicién erecta, el espéculo se di-
Tige formando un Angulo recto con la vertical, y
se abre. Asi, es posible observar el suelo nasal, el
cornete, el meato inferior y la parte anterior del
tabique nasal; en segundo lugar, se indica al pa-
ciente que exticnda la cabeza, y el espéculo se in-
clina siguiendo la direccién de la nariz, con lo
cual se permite la visién de las zonas altas del ta-
bique, el cornete medio y del correspondiente
meato, e incluso de las reas situadas a nivel de
a concha superior. Para la correcta observacion
de las paredes interna y externa de estas fosas, se
imprimen pequefios movimientos laterales im-
pregndndose la mucosa con un vasoconstrictor.
RINOSCOPIA POSTERIOR
Permite la visién de las fosas nasales a través
de las coanas. Se efectiéa en idéntica forma a la
explicada para el examen de la epifaringe, es de-
cir, con o sin anestesia, mediante un espejillo con
mango acodado que se sitia detras del velo del
paladar, el cual puede incluso ser reclinado hacia
delante por un retractor, mientras la lengua es
mantenida en posicién por un depresor lingual
Este examen suministra una visién de las colas
de los cometes, en especial de los medios e infe-
tiores, de los respectivos meatos, asi como de la
morfologia del tabique y coanas
Actualmente, la utilizacién de dpticas rigidas
© de fibra de vidrio (fibroscopios) permite reali-
zar una exploracién completa de toda la fosa na-
sal, sus meatos, y la nasofaringe, con una calidad
muy superior a la del rinoscopio.
Criterios semiolégicos
de la rinoscopia
Con las rinoscopias anterior y posterior, esti-
mamos el color de la mucosa, el volumen y as-
pecto de los cometes, la morfologia del tabique,
el estado de la permeabilidad nasal, presencia de
secreciones, examen de los senos paranasales y
puntos dolorosos sinusales:
1. Mucosa, Puede ser congestiva, como ocu:
tre con los procesos flogéticos agudos o en las
agudizaciones de los crénicos; palida, y/o viola-
cea, 0 ambas; frecuente en los procesos edemato-
sos, especialmente alérgicos; vascularizada, sobre
todo en la zona del area vascular del tabique, que
es, en ocasiones, facilmente sangrante
2. Cometes. Pueden ser hipertroficos o atréfi-
cos, En los primeros, su volumen aumenta a con-
secuencia de una congestion, de un edema o bien
de una hiperplasia, por el mayor numero de ele-
mentos celulares integrantes de dicha estructura
Son representatives, eu geuctal, dv prucesvs
currentes rinosinusales. La hipertrofia turbinal
edematosa puede llegar a adquirir el aspecto de
una formacién poliposa, aunque en muchas oca
siones este pélipo emerge de la mucosa del mea-
to medio por raz6n de las zonas de gran activi-
dad fibroblastica existentes, Entre ellas, sobresale
el edema, que luego va aumentando de volumen
y adquiere el aspecto poliposo que rellena, a ve-
ces por completo, la fosa nasal. En las afecciones
tumorales, puede tener aspecto metaplasico, pa-
pilar, hipertréfico e hiperplasico.
En la atrofia, el volumen de los coretes apa-
rece disminuido a consecuencia del estado invo-
lutivo de la mucosa, que ademas alcanza, en oca-
siones, un aspecto metaplasico, 0 sea, tendente a
modificar el tipo del revestimiento mucoso nasal.
Acesta situaci6n puede llegarse por accion prima-
ria, es decir, por ser sintoma de la enfermedad,
como ocurre con Ia ocena, o por accién secunda-
ria, es decir, consecutiva a un proceso especifico
rinosinusal o a una sinusitis.
3. Tabique. Exterioriza la normal o anormal
vascularizacién del area de Kiesselbach; la pre-
sencia de crestas 0 espolones a nivel de las art
culaciones condrales y éseas; las desviaciones
congénitas 0 traumiticas; los rinchematomas
postraumaticos que dan lugar a engrosamiento
bilateral de la zona anterior del tabique por la co-
leccién hemética situada entre el cartilago y el
pericondrio, acumulacion que ha de ser evacuada
para evitar la fusidn del tabique con la deforma-
cién facial correspondiente. En la zona nasopala-
tina, que corresponde a las partes dseas del velo
y tabique, pueden acantonarse formaciones luéti-
cas gomosas que, al ulcerarse, son capaces de po-
ner en comunicacién ambas cavidades.
4. Luz nasal. Puede estar obstruida, de forma
parcial o total, por las modificaciones de los cor
netes (conchales) 0 septales antes descritas; un
cuerpo extrafio por accién de presencia y res-
puvata reuccional la disminuyc, como asimismo
los tumores, los quistes del vestibulo y los quis
tes paradentales con tendencia expansiva nasal
5. Secreciones. Son serosas en las rinitis vaso-
motoras y fases iniciales del resfriado comin,
purulentas y unilaterales en los cuerpos extrafiosvizacion €8 un dete.
MASSON, S.A. Fotocop!
y mucopurulentas y bilaterales en las sinusitis.
Por otra parte, existen secreciones unilaterales
costrosas en los procesos especificos, en la ocena
y en ciertas sinusitis.
6. Senos paranasales, Orienta sobre la exis
tencia o inexistencia de una afeccién sinusal. Las
sinusitis pueden producir edema o infiltracion de
determinadas zonas faciales prdximas; asimismo,
las complicaciones, sean dseas (osteitis, osteo-
mielitis), orbitarias (flemones 0 abscesos, muco-
celes Frontales, quistes dentarios), etmoiditis po-
liposa deformante o tumores, motivan a veces
alteraciones de la morfologia facial
7. Puntos dolorosos sinusales. Es importante ex-
plorar el frontal, a nivel del angulo superior inter-
no orbitario en la zona de la polea del oblicuo
(signo de Ewing); etmoidal, en el angulo interno
del ojo 0 zona del unguis (signo de Grunwald);
maxilar, en la zona canina. No obstante, su signi-
ficacién clinica no es definitiva, por lo que sdlo
son un dato més.
La rinoscopia, al mostrar el estado de los mea-
tos y cometes, en especial los medios, refleja el
de los senos paranasales. Hay que tener en cuen-
ta que en dicho meato desembocan los senos
frontal, maxilar y celdas etmoidales anteriores,
mientras que las posteriores y el esfenoides lo
hacen en el meato superior. No es obligado que
exista secrecién purulenta para sospechar la posi-
bilidad de una sinusitis, ya que aquélla depende
de la forma anatomoclinica
DIAFANOSCOPIA
O TRANSILUMINACION
Exploracin poco utilizada en la actualidad.
Es de utilidad en el diagnéstico de las sinusitis
frontal y maxilar. Se verifica en una habitacién a
oscuras mediante el diafanoscopio. Es un aparato
portador de una bombilla, cubierta por un capu-
chén, que dirige la luz hacia el seno. Este capu-
chén es diferente para los senos frontales y maxi-
lates. Para los primeros, el orificio esta situado en
un extremo, y para los segundos, faltan la parte
anterior y, parcialmente, la superior, mientras la
cata inferior tiene la forma de un depresor lin-
gual. Este aparato se apoya en el suelo del seno
frontal junto al angulo interno orbitario. Se com-
prueba la imagen © transparencia del seno fron-
tal, y luego se sitiia en el interior de la cavidad
bucal para la observacidn de los senos maxilares,
se toman en consideracién el tamafo, transpa-
707
Otorrinolaringol
rencia y nitidez de su delimitacion. La desigual-
dad de transparencia entre ambos lados y la opa-
cidad bilateral de todos ellos, o tinicamente de
Jos frontales 0 maxilares, tiene valor si confirman
la impresién clinica. No obstante, existe el incon.
veniente de que la constitucién ésea del paciente
interfiera en dicha manifestacion. Las observa-
ciones que sefialan la sensaci6n luminosa por
parte del enfermo (si los senos estén normales,
ssigno de Garel-Burger»; apreciacién més clara de
la translucidez infraorbitaria en el lado sano,
«signo de Heryng»; la superior transparencia de
la fosa nasal del lado sano, incluso al hacer una
rinoscopia simultneamente, «signo de Robert-
son»; la falta de iluminacién de la pupila del lado
enfermo, «signo de Vohsen-Davidson»), no son
més que matices clinicos que permiten sospechar
la existencia de una alteracién sinusal que requie-
re el complemento de una exploracion radiol6-
gica
PUNCION DIAMEATICA
A través del meato inferior, permite la investi-
gacién endoscépica 0 antroscépica del seno ma-
xilar. Asimismo, facilita la recogida de contenido
sinusal (si lo hay), la obtencién mediante lavado
de un sedimento de los elementos citobacteriolé-
gicos situados sobre su mucosa, y, por tltimo, el
relleno con medios de contraste para su estudio
radiol6gico.
EXPLORACION ENDOSCOPICA
La de las fosas nasales mediante el uso de sis-
temas dpticos 0 del microscopio quirirgico per-
mite obtener un mayor numero de detalles en la
exploracién, pudiéndose descubrir lesiones mini-
mas de la mucosa en el interior de los meatos
descubrirse la implantacién de las formaciones
poliposas endonasales.
ANTROSCOPIA
Se efectéia mediante la puncién diamedtica con
un trocar que, adaptado a un tubo que permite el
paso de un sistema de épticas con distintos angu-
los de vision, ofrecen el conocimiento real del es-
tado de la mucosa del seno maxilar, a la vez que
permiten la obtencidn de dichas imagenes, lo que
permite compatar el estado morfologico de esta708 Semiologia médica y técnica exploratoria
mucosa en la evolucién clinica de un paciente, y la
comparacién de unos patrones caracteristicos de
la normalidad y patologia sinusal
@ EXAMENES FUNCIONALES
Se basan en el estudio de la funcién respirato-
ria (rinomanometria y espirometria) y de la fun-
cin olfatoria (olfatometria).
RINOMANOMETRIA.
La rinomanometria permite conocer las resis-
tencias que presentan las estructuras endonasales
al paso de la cortiente respiratoria, pudiendo ob-
tener, mediante procedimientos electrénicos, un
registro grafico de los cambios de presiones, en
distintos momentos y condiciones, de la respira-
cién nasal, Puede verificarse por medio de
1. Rinomanometria indirecta. Se realiza obser-
vando la espiracién sobre el plano o espejo meta-
lico de Glatzel. Este se compone de una placa de
metal niquelada y pulida, con unas lineas arquea-
das, que son mediciones, y una linea recta media
que sefala el limite para cada fosa nasal. Se colo-
ca apoyado sobre el labio superior ¢ inmediata-
mente debajo de los orificios anteriores de las fo-
sas nasales. Se invita al sujeto a realizar una
espiracién forzada por la nariz y se observan las
reas empahadas. Después se compara la exten
sién de las zonas conseguidas en ambos lados.
2. Rinomanometria directa, Se realiza teniendo
en cuenta las presiones de inspiracin y espira-
cidn. Segiin se efecttie en los orificios anteriores
de las fosas nasales o en las coanas, tendremos ri-
nomanometria anterior o posterior:
4) Rinomanometria auterior. Se realiza adap-
tando a la fosa nasal correspondiente una oliva
de goma o cristal conectada mediante un tubo al
manémetro. Se invita al paciente a inspirar y es-
pirar, respectivamente, con el fin de obtener las
presiones inspiratorias y espiratorias a nivel de la
entrada de las fosas nasales.
2) Rinomanometria posterior. Se efectiia utili-
zando un tubo de goma con un terminal que se
itiia entre los labios. Este est4 adaptado al ma-
nometro, que medird las presiones equivalentes a
Ja intensidad inspiratoria y espiratoria a nivel de
los orificios posteriores de las fosas nasales, es
decir, las coanas.
ESPIROMETRIA
Puede explorar la capacidad respiratoria nasal,
en relacién con la ventilacin pulmonar. La me-
dicién de dicha ventilacién pulmonar se realiza
mediante respiracién nasal y buconasal. La rele-
cién entre ambas da lugar al llamado «indice res-
piratorio nasal», que debe ser igual a 1; cuando la
ventilacién nasal es defectuosa, cae por debajo
de la unidad.
OLFATOMETRIA.
Esta se verifica con diversos olfatometros:
1. Olfatémetra de Zwaardemacker. Esté com-
puesto por un terminal que va al orificio nasal, e!
cual esté en conexidn con un tubo que contiene
la sustancia osmoforica, la cual, segtin, se intro-
duzca mas 0 menos, se impregnar de mayor 0
menor intensidad odorifica. Este autor determind
una proporcién entre la magnitud del tubo oloro-
so y la capacidad olfativa, que denominé «olfac-
cias». Esta unidad le permitio realizar estudios
comparativos entre los resultados obtenidos con
el mismo sujeto y con las demas personas.
2. Olfaiémetro de Elsberg, Mide la presion de
aire en centimetros clibicos que hay que aplicar a
la solucién odorifica, para conseguir la sensacién
olorosa. Esta prueba se verifica unilateralmente,
de forma aislada para cada fosa nasal, y para am-
bas ala vez.
3. Olfatémetro de Proetz. Consiste en la medi-
cién de la capacidad olfativa mediante la utiliza-
cin de sustancias olorosas en concentraciones 0
diluciones decrecientes. Determina a qué titulacién
umbral es capaz de captar el sujeto la sensacién
olorosa; tiene el inconveniente de la fatiga facil.
4. Otros olfaidmetros. Ideados por los nume-
rosos autores dedicados al estudio del problema,
son muy validas las exploraciones de la olfacién,
combinadas con el estudio de las modificaciones
que pueden producirse en el registro electroence-
falografico como consecuencia de la estimulacién
olfatoria
@ EXAMENES DE LABORATORIO
Comprende los hematicos habituales. Con la
misma significacion que en la faringe y laringe
La serologia puede confirmar una sospecha clini-
ca de lies, y el hemograma orientar hacia alte-
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