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EUROPA SIGLO XIX

Características Sociales
La pobreza, paro, malas condiciones de higiene, explotación obrera provocan inquietud en
los pensadores
Los primeros pensadores socialistas exponen sus obras en 1848
El socialismo se convierte en el aparato intelectual de la revolución
El mismo MARX escribirá posteriormente tres libros sobre ella.
MARX y TOCQUEVILLE (conservador) interpretan el 48 como una lucha de clases.
En la actualidad los historiadores no lo ven tan claro.
Derrocamiento en Francia de Luis Felipe, establecimiento de una República y sufragio
universal.
Elecciones con una Asamblea liberal, fracaso de derechas e izquierdas.
Los sangrientos días de junio desembocaron en el fracaso del proletariado
En Italia Se concedieron constituciones en Turín, Roma, Nápoles y Florencia
Imperio austriaco.
El ejemplo francés incitó a los liberales de Viena a desencadenar una insurrección.
Caída de Metternich y concesión de una constitución.
Este éxito extendió la revolución a puntos del imperio: Bohemia, Hungría, rumanos de
Transilvania.
Fueron abolidos los vestigios de feudalismo.

Características Políticas

El pensamiento del XIX procede de Voltaire, Rousseau y Montesquieu.


Pensaban que la sociedad podía ser mejorada, pero diferían en otros aspectos

IDEOLOGIAS LIBERALES Y CONSEVADORAS

El liberalismo.
- Filosofía política orientada a la salvaguarda de la libertad del individuo.
- Esta libertad dependía del pueblo.
- Acuñan el término soberanía nacional y la limitación de las facultades de los reyes.
- Las constituciones consignan las garantías de los ciudadanos y la división de poderes
(ejecutivo, legislativo y judicial).
- Se restringe la intervención estatal en economía (Laissez faire, laissez passer).
- La creación de un estado gendarme será una de sus insuficiencias.
- El liberalismo se mostrará inoperante para enfrentarse a las consecuencias de la
revolución industrial.
- Será considerado subversivo por los monarcas (exigencia de Constituciones).
- Comporta la destrucción del antiguo orden político y se convertirá en la ideología de la
burguesía.

Conservadurismo en Europa

Se puede alegar que a comienzos del siglo XXI las tendencias más reaccionarias del
conservadurismo —representadas por varios movimientos legitimistas o de ultraderecha o
incluso ultramontanas— han dejado de tener influencia política relevante en la vida
política europea excepto en forma indirecta (así, por ejemplo, el NPD (Partido Nacional
Democrático de Alemania) logra alrededor del 9% de la votación en el estado de Sajonia y
el DVU (Unión Popular Alemana), (aproximadamente el 6% en Brandeburgo)

Igualmente, movimientos nacionalistas tradicionales —incluyendo partidos que fueron


hasta hace poco «regionalistas» (tales como Fianna Fáil en Irlanda) y los que aun lo son
(como la Liga Norte en Italia)— tienen a nivel europeo un peso político menor (ver por
ejemplo, Independencia y Democracia y Unión por la Europa de las Naciones) contando
con un gran total de 66 eurodiputados sobre un total de 777.89

Las tendencias más moderadas son representadas por una variedad de partidos que se
agrupan a nivel europeo en el Partido Popular Europeo (Demócrata-Cristianos) y de los
Demócratas Europeos. Este sector es el grupo con un mayor número de escaños (268) en
el Parlamento Europeo y es el que aglutina las corrientes derivadas tanto del
conservadurismo europeo continental moderno —ejemplificadas en los partidos
demócratacristianos— como las influidas por el conservadurismo anglosajón o burkeano.

Lo que une a estas tendencias es un respeto por una concepción tradicional de la


democracia, los derechos y deberes civiles y otras instituciones de ellas derivada en los
estados europeos tales como están constituidos. Lo mismo se puede decir en relación a la
propiedad privada y el mercado «relativamente» libre.

Monarquía constitucional es una forma de gobierno donde el monarca ostenta la


jefatura del estado. Es un poder de mediano carácter simbólico, puesto que se encuentra
regulado por una ley, con frecuencia una constitución. También, se caracteriza porque el
rey o la reina tienen un papel de moderador o árbitro en los conflictos políticos del
Gobierno, habitualmente, elegido democráticamente.

Por oposición a la monarquía absoluta, la ciencia política distingue entre monarquía


constitucional y monarquía parlamentaria. En las monarquías constitucionales, el rey
conserva el poder soberano o bien lo comparte con el pueblo al que concede una serie de
derechos mediante una carta otorgada o constitución. En cambio, en las monarquías
parlamentarias la soberanía reside, en su práctica totalidad, en la voluntad popular, siendo
el monarca una figura esencialmente simbólica. El ejemplo clásico de monarquía
constitucional es el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, que no posee una
constitución codificada, sino un grupo de leyes que forman su constitución.

Aunque las actuales monarquías constitucionales son en su mayoría representativas de


sistemas democráticos (monarquías constitucionales democráticas), históricamente no
siempre ha sido así. Muchas de las monarquías han coexistido con constituciones
fascistas (o en la práctica fascistas) como en Italia (desde 1861, una monarquía
constitucional regida por el Estatuto albertino de 1848, pero que a partir de 1922 convivió
con el régimen dictatorial de Benito Mussolini) o Japón (la Constitución japonesa de 1889
atribuía amplios poderes militares y políticos al emperador), o con dictaduras de Gobierno
militar como en Tailandia, en 2007.

La monarquía constitucional fue un paso intermedio o evolucionado ante la aparición de


las primeras repúblicas modernas como Estados Unidos de América y Francia
especialmente en el siglo XIX . Se pretendía pasar de monarquías absolutas máximas
representantes del Antiguo Régimen a monarquías parlamentarias con un poder limitado

La monarquía absoluta es una forma de gobierno en la que el monarca (lleve el título de


rey, emperador, zar o cualquier otro) ostenta el poder absoluto. No existe en ella división
de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Aunque la administración de la justicia pueda
tener una autonomía relativa en relación al rey, o existan instituciones parlamentarias, el
monarca absoluto puede cambiar las decisiones o dictámenes de los tribunales en
última instancia o reformar las leyes a su voluntad (La palabra del rey es ley). Nombra y
retira a sus asistentes en el gobierno a su voluntad. La unidad de todos los poderes suele
considerarse justificada por considerar que la fuente del poder es Dios y que los
monarcas ejercen la soberanía por derecho divino de los reyes. No hay mecanismos por
los que el soberano (que no reconoce superiores) responda por sus actos, si no es ante
Dios mismo.
La monarquía absoluta se desarrolla históricamente en la Europa Occidental a partir de
las monarquías autoritarias que surgen al final de la Edad Media con la crisis de las
monarquías feudales y el predominio que adquiere el rey en relación a todos los
estamentos.

La recepción del Derecho Romano en las Universidades a partir del siglo XIII reforzó la
posición de los reyes en cuanto pudieron desprenderse de la prelación teórica de
emperador y papa. La teoría de que el rey es emperador en su reino y que, por tanto,
tiene todos los poderes que pudieran atribuirse a los emperadores antiguos (el princeps
legibus solutus) fue apoyada por los letrados, de origen social bajonobiliario o incluso no
privilegiado, que sólo podrían aspirar a ascender socialmente sirviendo a los intereses de
un rey fuerte.

Las monarquías de Europa Occidental entre finales de la Edad Media y comienzos de la


Edad Moderna pueden calificarse de monarquías autoritarias, como la de Luis XI en
Francia, Maximiliano I en Austria, los Reyes Católicos en España o Enrique VIII en
Inglaterra. Valois, Tudor y Habsburgo fueron las dinastías que, en un juego de
enfrentamientos y alianzas entre ellas, dominaron el panorama internacional; hacia dentro
de sus territorios asentaron su poder en un ejército permanente, una burocracia y una
Hacienda cada vez más desarrolladas, que les hacían inalcanzables para la nobleza, que
empezará a ser atraída a su servicio como nobleza cortesana.

Durante el siglo XVII surgió la teoría que el soberano sólo respondía por sus actos ante
Dios y, por consiguiente, era su representante en la tierra. Con ello se pretendía legitimar
las decisiones y la posición del rey ante sus súbditos (teoría del Derecho Divino), excepto
en España, donde, desde el siglo XVI, la Escuela de Salamanca había desarrollado una
teoría opuesta: según Luis de Molina, una nación es análoga a una sociedad mercantil en
la que los gobernantes serían los administradores, pero donde el poder reside en el
conjunto de los administrados considerados individualmente, lo que no quita para que un
par de siglos después se adopatase la idea generalizada.

Con la ilustración surge el concepto del despotismo ilustrado, por el cual la función del
monarca era la de traer el progreso y bienestar social y económico a su pueblo por medio
de reformas y la asesoría de sus funcionarios, rompiendo con el tradicionalismo de éste y
entrando en conflicto con los intereses de la nobleza.

Con el advenimiento de las revoluciones francesa y norteamericana, junto con la


independencia de Latinoamérica, viene la crisis de las monarquías absolutas como formas
de gobierno, lo que llevó a la instalación de monarquías constitucionales o de repúblicas
como formas de gobierno.

Un país absolutista muy conocido fue Francia, que con su rey Luis XIV, el Rey Sol,
alcanzó el máximo exponente de esta forma de gobierno. En el Estado galo, el
absolutismo se mantuvo de forma continuada durante el reinado de tres reyes (Luis XIV,
Luis XV y Luis XVI; 1661 aprox. - 1789).