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El Amor No Existe

Un experto derriba el mito del amor romántico y explica que en realidad son sustancias químicas como la serotonina, dopamina, adrenalina y oxitocina, liberadas por el cerebro al interactuar con otra persona, las que causan las sensaciones de enamoramiento. Estas sustancias químicas, llamadas neurotransmisores, son las responsables de las emociones que conocemos como amor, y no el corazón como se cree popularmente.

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El Amor No Existe

Un experto derriba el mito del amor romántico y explica que en realidad son sustancias químicas como la serotonina, dopamina, adrenalina y oxitocina, liberadas por el cerebro al interactuar con otra persona, las que causan las sensaciones de enamoramiento. Estas sustancias químicas, llamadas neurotransmisores, son las responsables de las emociones que conocemos como amor, y no el corazón como se cree popularmente.

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DESTACA EL PAPEL QUE JUEGAN "LAS NEURONAS ESPEJO"

"El amor romántico no existe", un experto en psicología echa por tierra los mitos
de las relaciones
Un profesor de la Universidad de Alcalá de Henares derriba la idea del
enamoramiento basado en el sentimiento e insiste en que el modelo proyectado
en películas, libros o incluso canciones es contrario a la naturaleza del amor.

"El amor romántico no existe", sostiene el profesor de la Universidad de Alcalá


de Henares (Madrid), Iñaki Piñuel, quien considera que la educación
sentimental que reciben los jóvenes a través de las novelas, las películas o las
canciones no puede ser más contraria a la naturaleza del amor.

Piñuel concede una entrevista con motivo de la publicación de su nueva obra en


la que derriba el mito del amor basado en el sentimiento y subraya que el amor
no es sufrimiento, ni es pasión, ni es maltrato, ni es angustia, ni es un sinvivir.

El autor expresa su deseo de ayudar a los lectores a evitar caer en relaciones


tóxicas y agrega que "el amor racional como elección es tranquilo, estable y un
poco aburrido, cosa que a muchas personas les da alergia oír". Según el
investigador, el libro explica por qué fracasan las relaciones amorosas, los
mecanismos internos del descalabro y las claves para evitar repetir en el futuro
los patrones que originan el 99% de las crisis y rupturas de matrimonios y
parejas.

Piñuel se basa en los recientes descubrimientos de cómo funcionan las neuronas


espejo, que llevan al ser humano a imitar las actitudes y los deseos de personas
que están actuando, sin saberlo nosotros, como modelos.

"Las neuronas espejo explican la tendencia a la imitación y son responsables del


aprendizaje humano, del lenguaje y de la cultura, pero también de la reciprocidad
de la violencia o el acoso", precisa el profesor. Los cinco líos amorosos que
describe son los del "robanovias", el "curioso impertinente", la "misión imposible",
el "pagafantas" y el "alma mater", el "donjuanismo" y el "mesalinismo".

En la trampa del "robanovias" o la "robamaridos", detalla, una persona se queda


enganchada y enamorada de otra que está en relación con alguien de su entorno,
como un amigo íntimo, dando lugar al típico triángulo amoroso, responsable de
violencia, celos y crímenes.

La "misión imposible" es otra de las trampas en las que se ven enredadas las
personas, que sistemáticamente se ven atraídas por aquellas que más y mejor las
desprecian, las ignoran, las ningunean y las maltratan, precisa el profesor. Otra
de las trampas se produce cuando la persona confunde la necesidad de ser
necesitado con el amor.

Es caso del "pagafantas" y el "alma mater" (la madre nutricia), que son las
personas que siempre dan en una relación, sin recibir nada a cambio, y cuanto
más tiempo pasa, se quedan más vacías, agotadas y exhaustas por falta de
reciprocidad. El "curioso impertinente" es el caso de aquel que considera la
relación amorosa una forma de dar envidia a los demás y utiliza a su pareja para
mostrarla y exhibirla como si fuera una especie de obra maestra o un
complemento de su ajuar.

"No hay una relación de amor, sino un uso derivado de la necesidad narcisista
extrema de mostrar a la pareja como un atributo que habla de la cualidad del
propietario del objeto", resalta Piñuel. Otra de las trampas es la del
"donjuanismo" y el "mesalinismo" de aquellos que se embarcan en conquistas
sucesivas, pero tan pronto como consiguen que la persona acceda o acepte la
relación, se aburren y pierden interés por ella, dejando mucho sufrimiento a su
alrededor.

La gente confunde amor y enamoramiento, en opinión del psicólogo, quien indica


que en la especie humana el enamoramiento dura entre nueve y dieciocho
meses y después da lugar a la experiencia del verdadero amor, basado en la
reciprocidad y que está muy lejos de ser lo que se presenta en los medios de
comunicación, las novelas, las películas y las canciones románticas. "Muchas
personas se quedan como adictas a mantener la sensación de enamoramiento de
manera permanente, lo que conduce a muchos desastres emocionales, personales
y familiares", remarca.

El amor no existe, se llaman neurotransmisores

Eso que conoces como “flechazo”, en realidad son sustancias liberadas por tu cerebro. Tu
corazón no tiene nada que ver con tu enamoramiento.

Notimex.- Además de sustancias como serotonina, adrenalina, oxitocina y vasopresina,


que conforman la fórmula del amor, en las relaciones de pareja intervienen diversas áreas
cerebrales y neurotransmisores, que propician distintas emociones y que son las bases
para el desamor.

El académico de la Universidad del Valle de México, Sergio Gustavo Zúñiga Sánchez,


comentó que hoy se sabe que el cerebro (y no el corazón) es el que puede tener el
“flechazo” de cupido, cuando son sintetizados y liberados distintos neurotransmisores
dentro del propio cerebro y al torrente sanguíneo.

Detalló que los neurotransmisores son sustancias químicas creadas por el cuerpo que
transmiten o envían información desde una neurona hasta la siguiente a través de unos
puntos de contacto llamados sinapsis. En la actualidad se han considerado hasta 60
sustancias químicas con esta función.
Sostuvo que entre los neurotransmisores más estudiados y sus funciones en la fórmula
del amor, está la serotonina, que es sintetizada a partir del triptófano, un aminoácido que
no es fabricado por el cuerpo, por lo que debe ser aportado a través de la dieta. Se le
reconoce como la hormona de la felicidad y los niveles bajos de esta sustancia se asocian
a la depresión.

Mientras que la dopamina está involucrada en las conductas adictivas y sensaciones


placenteras, aunque, también se vincula a los movimientos musculares, la memoria y el
aprendizaje.

La adrenalina es una hormona asociada a mecanismos supervivencia, que permite


reaccionar de manera adecuada ante una situación de estrés, por ello regula también la
presión arterial, frecuencia respiratoria y mantiene a la persona alerta y sensible a
distintos estímulos del medio ambiente.

En tanto que la oxitocina, es un neuropéptido que se produce en el hipotálamo y se dirige


a la hipófisis, glándula que la libera para expulsar la leche materna cuando la madre
ofrece la lactancia a su hijo, es la responsable de las contracciones uterinas durante el
parto.

Sin embargo, y de acuerdo con un comunicado de la UVM, se libera durante diversos


aspectos sociales como una comida agradable, el placer durante el orgasmo o incluso
durante el desarrollo de vínculos afectivos o el crecimiento de los niños.

En el enamoramiento, describió el experto, la vasopresina incrementa la preferencia por la


pareja, los niveles de cortisol, la atracción y la presión arterial. También se le nombra
hormona antidiurética, y es producida por el hipotálamo, regula la concentración de orina
y su excreción de ésta por medio de los riñones, su actividad influye de manera directa en
la tensión arterial.

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