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Semiología de Cabeza y Cuello en Medicina

Este documento describe la semiología de la cabeza y el cuello. Analiza anomalías estructurales, lesiones de piel y cambios funcionales en la cabeza que pueden indicar patologías. Describe la inspección del cráneo, cuero cabelludo, pelo, facies, frente, cejas, párpados y otras características, e incluye ejemplos de hallazgos patológicos. El objetivo es orientar diagnósticos a través del examen físico de esta región del cuerpo.

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Semiología de Cabeza y Cuello en Medicina

Este documento describe la semiología de la cabeza y el cuello. Analiza anomalías estructurales, lesiones de piel y cambios funcionales en la cabeza que pueden indicar patologías. Describe la inspección del cráneo, cuero cabelludo, pelo, facies, frente, cejas, párpados y otras características, e incluye ejemplos de hallazgos patológicos. El objetivo es orientar diagnósticos a través del examen físico de esta región del cuerpo.

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COMUNIDAD ESTUDIANTIL PARA LA DIFUSION E INVESTIGACIÓN DE LA ANATOMÍA HUMANA

FACULTAD DE MEDICINA
ESCUELA DE MEDICINA
UNIVERSISDAD DEL ZULIA

Tema 2: Semiología cabeza y cuello

Se analizarán anomalías estructurales, las lesiones de piel y mucosas y todos aquellos


cambios funcionales detectables en la cabeza y que orienten a patologías primarias de esta
parte del cuerpo o a enfermedades subyacentes.

Cráneo:
El cráneo normal puede variar en tamaño y estructura según características individuales y
étnicas. En el recién nacido se controla periódicamente la evolución del perímetro cefálico.
El cierre anticipado de las suturas sagitales y coronal da como resultado anomalías como
dolicocefalia o cráneo alargado en sentido anteroposterior y la turricefalia cuando está
alargado y estrecho, por un crecimiento acelerado del cráneo hacia arriba.
Para demarcar estas tipologías se utiliza el índice cefálico que se calcula: IC = Diámetro
transverso/diámetro anteroposterior X 100. Esta fórmula arroja valores entre 75 y 79 para la
mesocefalia; menor de 75 para la dolicocefalia y mayor de 79 para la braquicefalia (cráneo
corto).
Otras alteraciones del tamaño incluyen macrocefalia, importante cuando es una
manifestación de hidrocefalia, más fácilmente detectable en el recién nacido ya que la
acumulación de líquido cefalorraquídeo impide el cierre de las suturas y fontanelas se palpan
tensas y abombadas. En el adulto, el crecimiento del cráneo puede remitir a una
enfermedad de Paget, relatada por el paciente como un cambio en el tamaño del sombrero
o un síndrome acromegálico. La situación inversa, la microcefalia es una alteración
congénita que se acompaña de déficit en el desarrollo intelectual.
La palpación del cráneo detecta asimetrías en la bóveda ósea, constitucionales o
patológicas, depresiones, abovedamientos, protuberancias y lesiones quísticas. Los tumores
craneanos pueden presentar sensibilidad dolorosa a la palpación.
El examen de cuero cabelludo puede evidenciar cicatrices, nódulos, lesiones ulceradas
(epiteliomas, lesiones sobre infectadas por rascado), lipomas, forúnculos o hematomas
subcutáneos.
El pelo de la cabeza debe analizarse en cuanto a cantidad, distribución, color y textura.
Tienen relevancia las alopecias localizadas o difusas (recordar el pelo escaso, seco y
quebradizo del hipotiroidismo y de la anemia severa). Así como en la mujer, una alopecia de
patrón masculino puede ser el punto de partida para el diagnóstico de síndrome
hiperandrogénico.
La auscultación del cráneo, si bien no se incluye habitualmente en un examen físico de
rutina, es obligada cuando se presume una malformación arteriovenoso como aneurisma
crisoideo, que puede presentar un frémito y un soplo auscultatorio.
Facies:
Se refiere al aspecto o expresión de la cara.

A medida que transcurre la entrevista médica, es posible captar si el paciente está sereno,
angustiado, depresivo, etc.

La facie de un paciente puede presentar rasgos característicos que orientan a una


determinada enfermedad. Algunos ejemplos son:

 Facie acromegálica: se caracteriza por la prominencia de la mandíbula, protrusión


del hueso frontal, rasgos toscos por crecimiento de huesos y tejidos blandos, lengua
grande (macroglosia). Se encuentra en tumores hipofisiarios productores de
hormona de crecimiento.
 Facie cushingoide: la cara se ve más redonda (“cara de luna llena”), la piel se
aprecia más fina y eritematosa y es frecuente observar mayor cantidad de vellos y
lesiones de acné. Se ve en cuadros asociados a exceso de corticoides.
 Facie hipertiroidea: se caracteriza por una mirada expresiva, que está determinada
por una ligera retracción del párpado superior; en algunos pacientes existe un
exoftalmo (protrusión de los globos oculares). La piel se aprecia fina y húmeda. Se
asocia a un exceso de hormona tiroidea. Al solicitar al paciente que siga con la
mirada el dedo del examinador desde arriba hacia abajo, se hace más notoria la
esclera del ojo entre el borde superior del iris y el borde del párpado superior. Este es
el signo de Graefe.
 Facie hipotiroidea o mixedematosa: destaca la poca expresividad del rostro,
asociado a rasgos abotagados (viene de “hinchazón”), aspecto pálido amarillento,
piel áspera y pastosa, pelo escaso, edema periorbitario y macroglosia; es frecuencia
que se pierden las cejas en los lados externos. Se asocia a cuadros en los que existe
un déficit de hormona tiroidea.
 Facie hipocrático: puede encontrarse en enfermedades graves como una peritonitis
aguda o un estado de shock (colapso circulatorio). Se caracteriza por un perfil enjuto
(delgado), con ojos hundidos, ojeras, palidez y sudor frío.

 Facie mongólica (del síndrome de Down): se aprecia una inclinación mongoloide de


los ojos, con pliegues epicánticos (pliegue de la piel que cubre el ángulo interno y
carúncula de los ojos), puente nasal aplanado, implantación baja de las orejas y
macroglosia.
 Facie parkinsoniana: se ve en pacientes con enfermedad de Parkinson. Se
caracteriza porque la cara presenta muy poca expresividad (hipomimia) y los
pacientes pestañean poco. Ocasionalmente se les puede escurrir un poco de saliva
por las comisuras labiales.
 Facie febril: se caracteriza por rubicundez, especialmente de las mejillas, y ojos
brillantes.
 Facie mitrálica: se observa en algunos enfermos con estenosis mitral. Las
mejillas se presentan con una rubicundez cianótica.
 Facie lúpica: erupción eritemato-papulo-escamosa en mejillas y nariz, en patrón de
alas de mariposa.

Frente:
En la inspección sobresalen dos aspectos morfológicos; uno de ellos, la desaparición
unilateral de los pliegues transversales, hace pensar en una parálisis periférica del nervio
facial; al respecto, para acentuar este signo, se le solicita al paciente que intente levantar
ambas cejas. Otro hallazgo fisionómico tiene que ver con la visualización del “omega”
depresivo: la persistencia del entrecejo fruncido con un pliegue longitudinal en la línea media
(facies depresiva).
La frente y la región temporal suelen ser asiento de lesiones por herpes zóster que
compromete la rama oftálmica del nervio trigémino.

Cejas:
La falta total de pelos en las cejas es un rasgo característico de los pacientes sometidos a
quimioterapia. La pérdida de la cola de la ceja se describe en sífilis y el hipotiroidismo.

Párpados:
En ellos pueden observarse:
Alteraciones congénitas: como epicanto, un pliegue cutáneo longitudinal que oculta el
ángulo interno del ojo, característico del síndrome de Down.
Lesiones traumáticas: como los hematomas de los parpados, que generalmente se
extienden a regiones periorbitarias. Deben diferenciarse del hematoma por fractura de la
base del cráneo, que queda delimitado por la aponeurosis palpebral al reborde orbitario en
forma circular y tiene un color purpúrico desde el comienzo, llamado ojos de mapache.

Alteraciones de posición:
Triquiasis: pestañas orientadas hacia adentro. Causan ulceras corneales.
Entropión: inversión del borde palpebral hacia adentro, con irritación o ulceración corneal
consiguiente. Puede ser congénito, cicatrizal o senil.
Ectropión: eversión del borde palpebral hacia afuera, con exposición de la conjuntiva y
lagrimeo (epífora). Puede ser cicatrizal, senil o paralitico (lesión del nervio facial, que inerva
el musculo orbicular).
Alteraciones de la motilidad:
Ptosis: caída del párpado superior (el párpado cubre más de un tercio de la córnea).
Puede ser congénita o adquirida (unilateral en la parálisis del nervio motor ocular común y
bilateral en la miastenia grave).
Alteración de la hendidura palpebral: esta puede encontrarse: aumentada en la
oftalmopatía hipertiroidea (bilateral) de la enfermedad de Graves-Basedow, donde el
parpado superior no acompaña el globo ocular en la mirada hacia abajo. Disminuida en el
síndrome de Claude Bernard-Horner por parálisis simpática cervical que produce
miosis y enoftalmia. Lagoftalmos cuando la hendidura palpebral no se ocluye
totalmente y pueden producirse ulceras corneanas. Se observa en la parálisis del orbicular
de los parpados por lesión del nervio facial o por protrusión del globo ocular (proptosis).

Lesiones inflamatorias:
Blefaritis: enrojecimiento del borde palpebral con formación de escamas y costras (terreno
seborreico en infección por estafilococo). Puede implicar defectos de la acomodación y de
la refracción ocular.
Orzuelo: inflamación de la glándula de Zeiss en el borde palpebral externo, con
tumefacción localizada y pus. El orzuelo interno, hacia la cara conjuntival del parpado, se
produce por inflamación de la glándula de Meibomio.
Chalazión: inflamación crónica de la glándula de Meibomio, con obstrucción del
conducto glandular. Se ve como un bulto indoloro que crece lentamente en el párpado.
Dacriocistitis: inflamación aguda o crónica del saco lagrimal en forma de tumefacción del
parpado inferior. Se acompaña de lagrimeo constante (epífora).
Herpes Zóster: generalmente unilateral. Las microvesículas siguen el trayecto de la rama
oftálmica del nervio trigémino. Usualmente afecta la córnea.

Tumores:
Xantelasma: acumulo de lípidos en placas sobreelevadas sobre el ángulo interno de
ambos parpados (no necesariamente ligado a dislipidemia).
Epitelioma basocelular y espinocelular: tumores malignos de crecimiento lento, a veces
ulcerados, que pueden asentar sobre el borde palpebral.
Edema:
Infeccioso: en la enfermedad de Chagas puede producir el signo de Romaña o chagoma
de inoculación con gran edema unilateral y ganglio preauricular palpable.
Procesos alérgicos.
Nefropatías: el síndrome nefrótico y la insuficiencia renal crónica. El edema de ambos
parpados es mayor al despertarse y se acentúa con el transcurso de día.
Hipotiroidismo: el mixedema (infiltración de la piel y el tejido celular subcutáneo por un
material mucinoso) produce una tumefacción rojo-violácea que no varía con el transcurso
del día.

Ojos:
Conjuntivas y esclerótica:
La conjuntiva tarsal recubre la cara interna de los parpados y la conjuntiva bulbar recubre
la esclerótica.
La inspección se realiza en forma directa, exponiendo los sacos conjuntivales,
traccionando hacia abajo el parpado inferior y hacia arriba el superior. Al producir la
apertura de ampos párpados, se reconoce la esclerótica, que en la ictericia presenta un
tinte amarillo. En la conjuntiva tarsal se reconoce la palidez de la anemia y pueden
aparecer petequias embolicas en la endocarditis infecciosa.
Los hallazgos semiológicos más destacados de la patología conjuntival se presentan en el
cuadro siguiente:

El “ojo rojo” constituye una de las causas más frecuentes de consulta clínica o al
oftalmólogo y, debido a la variedad de etiologías, es fundamental el análisis de los
diagnósticos diferenciales ya que algunas son graves como el glaucoma agudo y la
iridociclitis aguda y otras de poca relevancia como la conjuntivitis y la hemorragia
subconjuntival. Se debe recordar que la inyección conjuntival periférica indica proceso
inflamatorio superficial y la central indica proceso inflamatorio profundo.

Córnea, iris y pupila:


La córnea es una capa translucida y brillante, no vascularizada que por su transparencia
permite examinar el iris y la pupila. En el examen directo se puede observar el saco senil o
gerontoxon en pacientes de edad avanzada, como un amarillo blanco o amarillento
bilateral, ubicado en el limbo esclero-corneano; tiene mayor incidencia en portadores de
dislipidemia y afecciones cardiovasculares. El anillo de Kayser-Fleisher tiene la misma
ubicación anatómica, pero es de un tinte parduzco y se ve en la enfermedad de Wilson o
degeneración hepatolenticular por acumulación de cobre; su búsqueda se optimiza con el
auxilio de la lámpara de hendidura. La deformidad de la córnea como queratocono,
degeneración en forma de cono frecuente en las altas miopías. Otra lesión corneana
habitual es la queratitis, superficial o profunda, de etología bacteriana (neumococo-
estafilococo) o viral, cuyo clásico exponente es la queratitis herpética. La afección
combinada con la conjuntiva es la queratoconjuntivitis, de origen viral (adenovirus) y de
incidencia epidémica; se debe buscar en estos casos la prevalencia del ganglio
preauricular acompañante.
Las ulceraciones excavadas de distinto diámetro y los procesos cicatrízales vascularizados,
que le restan transparencia a la córnea, responden a múltiples etiologías traumáticas o
infecciosas.
Iritis o iridociclitis: compromiso inflamatorio del iris y del cuerpo ciliar también llamada
uveítis anterior. Cursa con dolor punzante, miosis, deformidad del iris y pus en la cámara
anterior, (hipopion).
Pupilas: son céntrica, circulares y simétricas miden de 2 a 4 mm, este diámetro aumenta en
la oscuridad y disminuye con la luz. El aumento se denomina midriasis y la disminución miosis
cuando presentas diámetros distintos son anisocorias, es frecuente en hematomas
cerebrales, que causan hipertensión endocraneana, la forma irregular se denomina
disocoria.
El examen semiológico se basa en la inspección y el examen de fondo de ojo, algunas
afecciones q encontramos son:
- Síndrome de Sjogren: sequedad ocular por hipersecreción lagrimal (xeroftalmia) se ve
en lupus y artritis.
- Artritis reumatoidea: escleritis y epiescleritis lesiones en botón, necróticas perforantes de
la esclerótica.
- Síndrome de Reiter: artritis, conjuntivitis y uretritis.
- Enfermedad de Behcet: artritis, ulceras orales y uveítis.

Nariz:
Inspección: se pueden detectar lesiones
dermatológicas, como rosácea, que es un aumento
de la reactividad capilar al calor, por exposición al
sol, hornos u ambientes calurosos. Sobre una base
eritematosa, se asientan, pápulas, pústulas, nódulos
y telangiectasias distribuidas en frente mejillas y nariz
que pueden deformarla y producir un rinofima.
-Acné vulgar: comedones, pústulas y lesiones
noduloulcerativas y quísticas es un diagnóstico
diferencial de la rosácea.
-Epitelioma basocelular: lesión persistente en el
tiempo y ulcerada, frecuente en nariz y pliegues
alares.
-Deviaciones: Se forman crestas espolones que junto
a la insuficiencia alar (colapso de las alas de la nariz
durante la inspiración), esto requiere intervención
quirúrgica.
-Perforación de tabique: Asociada a la aspiración de cocaína, histoplasmosis o
leishmaniasis, deformidad en “silla de montar”. Es signo de policondrosis
recidivante o granulomatosis de wegener.
-Obstrucción nasal: queja frecuente del paciente en procesos alérgicos, rinitis pólipos.
La palpación dolorosa puede traducir sinusitis, el examen de nariz se completa con la
rinoscopia anterior.
Boca:
Labios: inspección reconoce:
Desviación de la comisura labial: se presenta en parálisis del nervio facial. Alteración en la
coloración palidez (anemia moderada), cianosis (aumento o disminución de la
hemoglobina) y maculas pigmentadas (síndrome de Peutz-Jeghers).
Lesiones tumorales: carcinoma de labio, placa ulcerada en labio inferior que no cicatriza,
melanoma, chancro sifilítico.
Lesiones herpéticas: producto del virus herpes simple microvasculares, arracimadas y
dolorosa. Son recidivantes se presentan durante un proceso neumónico.
Estomatitis angular o boqueras: lesiones dolorosas en el ángulo del labio por problemas
prostéticos dentarios.
Telangiectasias: característico en la enfermedad Rendu-Osler, presencia en labios y mucosa
oral.
Dificultad para abrir la boca: se observa en esclerodermia.
Encías, mucosa yugal y paladar:
Manchas de koplik: macula con aro rojo, centro blanco en la cara interna de la mejilla,
preceden a la erupción de sarampión.
Ribete de Burton: línea negruzca en margen gingival, se asocia a la intoxicación por plomo.
Maculas hiperpigmentadas: se observa en la enfermedad de Addison.
Enfermedad periodontal (paradentosis): inflamación con cumulo de pus en saco gingival,
Leucoplasias: placa blanca-grisácea en áreas de roce con prótesis dentarias.
Candidiasis oral (moniliasis): placa blanquecina psedomembranosa, se desprende fácil,
común en inmunocomprometidos.
Gingivitis: enrojecimiento y tumefacción de las encías, sangran con facilidad
Hipertrofia gingival: agrandamiento de encías con frecuencia a cubrir los dientes. Se observa
en embarazos.
Aftas lesiones ulceradas: dolorosas y recidivantes,
Épulis: tumor benigno localizado en las encías puede ser neoplásico.
PISO DE LA BOCA: se debe inspeccionar para buscar chancro sifilítico.

Paladar y fauces:
Fauces:
Placas blanquecinas: Amigdalitis pultácea.
Enrojecimiento y edema: Faringitis viral.
Enrojecimiento, edema y placas blanquecinas: Faringitis estreptocócica.
Adenopatías, petequias en el paladar: Faringoamigdalitis mononucleosis.
Aftas
Ulcera en amígdalas: Angina de vincent.
Ulceras necróticas: Agranulocitosis.
Abscesos periamigdalinos.

Lengua:
Para inspeccionar la boca se le pide al paciente que abra la boca y saque la lengua,
también se pide que la eleve, haciéndola tener contacto con el paladar, se analiza superficie
inferior y el piso de la boca, tomar con los guantes la punta y llevarla a los lados.
Lengua agrandada: Macroglosia en hipotiroidismo.
Acromegalia, angiomas, lisa, despapilada sensible: Hipervitaminosis.
Negra, vellosa: Antibioticoterapia.
Hipertrofia de papilas filiformes: Cuadros febriles y ayuno.
Ulcera indurada en bordes o base: carcinoma.
Glándulas salivales:
La parótida y las submaxilares pueden palparse. La hipertrofia de la parótida se nota como
una tumoración, en la rama ascendente de la mandíbula, los agrandamientos se reconocen
palpando en forma de pinza, la parótida tumefacta protruye desde el oído hasta la rama
descendente de la mandíbula, desplazando hacia afuera el lóbulo de la oreja.
-Parotiditis viral (paperas): Suele ser bilateral y la bacteriana unilateral con enrojecimiento de
la zona.
-Litiasis del conducto de stenon: tumefacción aguda.
-tumores parotídeos: son habituales aumentados de tamaño en planos profundos.
-Hipertrofia bilateral de parótida: presente en alcoholismo crónico, se observa en
síndrome de Sjogren. El agradamiento con uveítis y fiebre traduce síndrome de
Mikulicz.
La glándula submaxilar: se sujeta en procesos inflamatorios (submaxilitis) u obstrucción de su
conducto por litiasis. El diagnostico se realiza por su aumento de tamaño y adenopatías. Se
le pide al paciente que suba la lengua para poder observar la glándula en el piso de la boca.
Oído:
El examen puede encontrar malformaciones congénitas, en tamaño y forma.
-Surco coronario: se asocia a enfermedad arterial coronaria.
-Cianosis: se ve en la coloración violácea de la piel del pabellón auricular, la transluminación
permite ver alteraciones vasculares, como en endocarditis infecciosa.
-Tumores malignos: espinocelulares y basocelulares.
-Tofos gotosos: ubicados en el hélix y antihelix nódulos pequeños.
-Tubérculo de Darwin: Nódulo pequeño, doloroso, duro en el hélix.
-hematomas intraauriculares: sangre coagulada en forma de hematoma que desfigura el
pabellón auricular en forma de empanada.
Para la inspección se debe hacer tracción hacia arriba y hacia atrás para alinear el
conducto auditivo externo y poder visualizar las estructuras.
El examen a realizar es la otoscopia, podemos ver el tímpano y el resto de la anatomía, se
pueden observan patologías como Otitis externa aguda también se puede observar el
cerumen (tapón de cera).
Cuello:
Posee forma cilíndrica, se mantiene erguido en bipedestación, guía los movimientos de la
cabeza, merced al fuerte sostén de la columna ósea cervical y la masa muscular que la
rodea. Es una importante estructura de paso del sistema arterial, venoso, vasos linfáticos, vía
aérea, tubo digestivo, además de la tiroides y paratiroides. En esta zona hay modificaciones
anatómicas patológicas las cuales se pueden inspeccionar, palpar y algunas veces hasta
auscultar.
Morfología: la forma del cuello puede ser modificada, por anomalías congénitas como el
síndrome de klipel-feil, cuello corto en ausencia de vértebras cervicales superiores.
Torticolis congénito: acortamiento del esternocleidomastoideo, provoca inclinación lateral
de la cabeza. Puede ser adquirido, espasmódico y doloroso, inflamatorio o traumático.
Síndrome mediastino: disección venosa con circulación colateral y edema (en esclavina)
porque se evidencia hasta los hombros.
Diversas tumoraciones se pueden encontrar en la superficie cervical, las más frecuentes en
ganglios y tiroides. Se debe tener cuidado con la palpación del asta mayor del hueso hioides.
Esta se ubica más anteriormente q una adenopatía y toma motilidad con la deglución.
Higroma quístico: es simple por su ubicación lateral y traslucidez a la iluminación.
Quistes branquiales: se pueden tomar como adenopatías, aparecen en el tercio
superior del cuello, detrás del esternocleidomastoideo, se palpa como una bolsa caliente de
agua a medio llenar.
Divertículo faríngeo: adquieren diversos tamaños y vacían al ser comprimidos.
Quistes tiroglosos: ubicados en el borde superior del cartílago tiroides, en la línea media y
algunas veces lateralizados a la izquierda, cerca del musculo elevador de la glándula tiroides.
Asciende al propulsar la lengua hacia afuera. Al ser operados se puede producir una fistula
tiroglosa propensa a infecciones.
La tráquea se puede reconocer por la palpación, se coloca el índice por encima de la
horquilla esternal, se reconoce por la saliencia de sus anillos. El dedo se debe desviar hacia
ambos lados para evaluar el espacio q separa a la tráquea de los esternocleidomastoideos.
Craquen laríngeo se efectúa moviendo lateralmente el cartílago cricoides tomado entre el
índice y pulgar. La sensación de roce desaparece en el cincel laríngeo y en el bocio
retroesternal.
Se debe tener en cuenta los movimientos del cuello. Que están contraindicados en pacientes
con trauma cervical. La Rigidez e imposibilidad de flexión son un signo fundamental en
meningitis se debe diferenciar de la espondiloartrosis que limita la rotación lateral,
conservada en meningitis.
Examen de las arterias del cuello:
En reposo físico y mental solo son visibles en condiciones normales los latidos carotideos,
excepto en jóvenes delgados o con hábitos atléticos en quienes se percibe el pulso subclavio
en áreas infraclaviculares y supraesternal.
En posesfuerzo inmediato en estados hipertensivos e hipercineticos en general
(simpatectomía, anemia crónica, síndrome febril, hipertiroidismo). Se observan latidos amplios
en los sitios mencionados. Al igual q en hipertensión arterial con aumento de la presión
diferencial y por ende la sistólica así como en los individuos obesos adelgazados y aquellos
con ateromatosis aortica por perdida de la elasticidad y amortiguación de la eyección
ventricular. Que se transmite por las paredes arteriales.
Las pulsaciones alcanzan mayor magnitud en insuficiencia valvular aortica y en variedades
de fistulas arteriovenosas. Incluyendo el conducto arteriovenoso persistente y otras
comunicaciones congénitas directas aortopulmonares los latidos arteriales amplios y múltiples
constituyen el denominado (baile arterial) q en su expresión con cabeceo sincrónico de la
cabeza, cataloga como grave la insuficiencia valvular aortica.
Latido cervical unilateral y amplio puede corresponder a un aneurisma de art. Subclavia o
de carótida. Cuando ocurre a la derecha en personas de edad avanzada en especial
mujeres, corresponde a un sifón carotideo, producto de cambios escleróticos con elongación
de la arteria no es un verdadero aneurisma.
La disminución o ausencia de latidos carotideos palpable puede traducir
obstrucción casi siempre ateroesclerosis, se puede realizar un doppler para
diagnosticarlo. De esta manera se puede detectar una obstrucción carotidea.
Cuando la obstrucción es traumática o aterosclerótica de una arteria subclavia produce un
pulso braquial disminuido.
Frémitos cervicales: son producto de obstrucciones carotideas significativas (60 a 90 %) y se
ubican se el trayecto arterial, se propagan por estrechamiento arterial (Valvulares en su
mayoría o supravalvulares), y en tal caso se palpan en amabas carótidas, pero con
predominio derecho, presentan mayor intensidad en el foco auscultatorio aórtico.
Conducto arterioso persistente y fistulas aortopulmonares producen un frenito continuo
(sistólico-diastólico) q se propaga a la carótida y a la subclavia izquierda, pero en mayor
intensidad suele estar en el 2 y 3 espacio intercostal izquierdo.
Muy rara vez una estreches pulmonar valvular puede propagarse al cuello las vibraciones de
la turbulencia en la rama izquierda de la arteria pulmonar se transmite a la aorta y de esta al
cuello.
Un frémito sistólico o continuo puede palparse sobre la glándula tiroides agrandada y con
aumento de la temperatura de un bocio hipertiroideo, sobre todo en la enfermedad de
graves basedow.
Examen de las venas del cuello:
En el sistema venoso interceden dos aspectos la turgencia que es la expresión de la presión
venosa sistémica y las pulsaciones o pulso venoso que son irradiación del ciclo cardiaco y sus
alteraciones.
Examen de la glándula tiroides:
El examen de tiroides se realiza la Palpación con paciente sentado o de pie, con buena
iluminación.
Inspección: se inicia con la inspección de los planos superiores y laterales del cuello, donde
en algunos casos de evidencia un pequeño nódulo en la línea media correspondiente al
conducto tirogloso,
La inspección por delante permite observar la región tiroidea cuyo istmo se sitúa por delante
del cartílago cricoides a nivel del 2 o 3 anillo traqueal. Es importante comprobar la posición
de la tráquea central, colocando un dedo en el espacio supraesternal recordando que su
posición normal es en la línea media y q se puede desplazar a uno de los lados, se observa
la simetría o asimetría de los lóbulos de la tiroides por lo natural la asimetría sugiere la
presencia de un nódulo.
La visualización de los planos laterales verifica la existencia de adenopatías u otras
patologías. La inspección se completa con la observación del relleno venoso en algunos
casos modificado tumoraciones voluminosas que ocluyen parcialmente el estrecho superior
del tórax, provocando ingurgitación yugular. Debe registrarse los latidos arteriales visibles que
corresponde a la hiperfunción tiroidea.
Palpación: se inicia deslizando el pulpejo de los dedos sobre la superficie cutánea
donde se ubica la glándula buscando cualquier anomalía tanto en la piel istmo o
en los lóbulos tiroideos.
El examinador se ubica detrás del pacientes se abraza con las manos el cuello se recorre con
los dedos por delante buscando la topografía laríngea de arriba abajo buscando la nuez de
adán es decir el cartílago tiroides, por debajo se continua con el cartílago cricoides y se ubica
el istmo de la glándula y ambos lóbulos recodando que el istmo se ubica debajo de cartílago
cricoides, el examinador usa los dedos índices y mayores, de ambas manos, se verifica su
consistencia movilidad, sensibilidad y resistencia de frémitos (maniobra de quervain) además
de la elevación de las estructuras asociadas con la tiroides y laringe solicitando al paciente
que degluta. Verificar en este punto si no hay adenopatías asociadas.

Bibliografía:
1. Semiología Médica. Fisiopatología, Semiotecnia y Propedéutica». Enseñanza –
aprendizaje centrada en la persona. Autores: Horacio A. Argente, Marcelo E. Álvarez ,
2° Edición. 2013.

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