SANGRE DE MESTIZOS
Capítulo IV
El coronel Santiago Sirpa después de estar en Estado Mayor fue desinado a Roboré para ello
debió dejar a su esposa en La Paz porque no podía llevar debido a que de roboré lo destinarían
a un campamento para realizar la organización para la guerra con Paraguay, al saber esa
noticia la Bara se puso mal y al momento de la partida de su esposo en la estación del tren la
Bara lloró bajo los focos escuálidos, tristes estrellas en fila y se abrazo en el cuerpo de su
esposo y éste le consoló recordando la promesa que habían hecho de no llorar y que después
del retorno serian muy felices y el coronel Sirpa se embarcó al tren.
Después de dos mil kilómetros de viaje. Primero en ferrocarriles del altiplano y los valles, luego
en auto camión desde el valle de Cochabamba al trópico de Santa Cruz y después en camión y
carreta por la llanura boscosa por fin llegó a Roboré donde fue incorporado otra vez a la
existencia colonial, pero después de dos meses fue trasladado a Ravelo, 80 kilómetros al
suroeste, en mitad del desierto, punto perdido en la selva, en medio de la sabana que se
extiende entre el rio Parapetí y el río Paraguay.
Partiendo de ese punto se trabajaba un camino. Cien soldados semidesnudos color de tierra,
reclutados de Santa Cruz, penetraban hacha y machete al brazo por la malla desconocida del
bosque insondable. Un oficial con la brújula orientaba la picada, sur clavado, 105 soldados con
estrépito de machetazos perfilaban la luz del sendero en el denso follaje. Y luego venían los
hacheadores que desnudos el medio cuerpo arriba y un bolo d coca en la boca, derribaban los
troncos. Otros soldados arrastraban hacia los bordes del camino. Cuando los troncos eran muy
graves fuertes. Detrás de los soldados iban dos mulas cargados de agua, llevaba decenas de
kilómetros atrás.
Sirpa, al inspeccionar el trabajo, se introducía a veces en las malezas casando urinas, iguanas,
cervatos y otros, en cambio, otro grupo de solados dispersos abrían sendas y llegaban hasta
un punto que se denominó “Ingavi” de ese punto partió hacia el sudeste una expedición por el
desierto, en busca de un lugar legendario, marchó en el oficial llamado Germán Busch.
En la misma época, más al este de la ardiente llanura exploraba también y abría senderos al
mano de los soldados del destacamento “Florida” el Mayor Francisco Manchego.
Sirpa hacía lo mismo incorporándose día a día al hechizo misterioso de aquellos horizontes
vagos y sin relieve alguno.
Sus nervios se encogían en ocasiones en una voluptuosa memoria de su vida rubia, en las
noches su pensamiento iba hacia la Bara, repitiendo imágenes crudas de una piel sobre la que
sus manos de indio ascendían.
Con largas pausas , lentas, transponiendo dos mil kilómetros de montañas, valles y llanos
venían las cartas de Bara y algo desordenadas. Pero a fines de noviembre las lluvias cortaron
las comunicaciones.
Entonces, las picadas se inundaron y se formaban una inmensa laguna, Sirpa debió vivir esos
días recluido en un pahuichi. Días de lluvia en que Sirpa, con la carga pegada hacia la
melancolía de la tormenta, llevaba el pensamiento en sentido de rotación único en Bara.
Sirpa odiaba, en esas tardes solitarias, la pasividad pacaminosa de la carne serpentina de Bara.
En ella si olfateaba un peligro, pero, con todo, confiaba en ella.
Llovía mucho en todo el norte del chaco desde principios de diciembre.
TESTIGO: Una tarde Bara, ceñida por un abrigo negro acudió al Ministerio de Guerra donde
esperaba encontrar a un empleado para entregarle un radio destinado para su marido. Pero
salía muy poco a la calle y los paceños no la veían. Esa tarde de noviembre salió del Ministerio
de Guerra y anduvo dos cuadras por la calle Ingavi. La tarde soleada se torno obscura y el cielo
estaba cubierto por nubes. Bara buscó refugio bajo el umbral de una puerta de la calle y allí
esperó a que cesase la lluvia.
Un automóvil pasó, pero pocos momentos después dando la vuelta a la manzana, apareció de
nuevo y su ocupante hizo un saludo a Bara. Se detuvo el automóvil unos metros más allá y
momentos después de hablar la Bara subió al automóvil y dieron unas vueltas por el prado y
llegó muy tarde esa ves y, posteriores días llegaba muy tarde.
Los últimos días de julio los paraguayos atacaron florida y los gusanos de color infectaban el
lugar. Los paraguayos tomaron nuevamente Boquerón, 23 días y 600 cuerpos hambrientos ,
los bolivianos abandonaron por inundaciones en el mes de noviembre, las patrullas tras el
transcurso de uno de los soldados estalló una granada en su morral causándole la muerte. Se
combatió desde el 31 de diciembre al 2 de enero en Toledo una vida diabólica.
Sirpa comandaba un regimiento, Sirpa estaba refugiado dentro de un hoyo desde donde
mandaba ordenes y retrocedieron con su estafeta 500 metros con su estafeta y durante 10
minutos frotaron el cielo como fósforos monstruosos.
PREGUNTAS:
1. ¿ De quién se enamoro el Coronel Sirpa?
R: de la señorita Barbára más conocida como Bás conocida como Bara
2. ¿En donde conoció el coronel Sirpa a la señorita Bara?
R: en el pueblo beniano de Santa Ana de Yacuma.
3. ¿ Quién era el presidente de Bolivia en el periodo cuando Paraguay invade chaco?
R: Daniel Salamanca
4. ¿qué plaga ataco en la florida?
R: Moscas Verdes que depositaban gusanos
5. ¿Mediante que se comunicaba el coronel Sirpa?
R: se comunicaba a través de la radio telefónica.
6. ¿ qué le pedían los soldados a Sirpa?
R: Le pedían mucha agua
7. ¿Por qué Sirpa mató a uno de los soldados que intentó escapar del lugar?
R: porque no quería cobardes en su tropa?
8. ¿ Quién era Kunst?
R: Era un general Alemán.