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Arte hispanomusulmán: características y contexto

El documento describe las características generales del arte hispanomusulmán, incluyendo elementos arquitectónicos como el arco de herradura y la decoración abstracta. También analiza tipologías como la mezquita y el palacio, destacando ejemplos como la Mezquita de Córdoba y la Alhambra.

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Arte hispanomusulmán: características y contexto

El documento describe las características generales del arte hispanomusulmán, incluyendo elementos arquitectónicos como el arco de herradura y la decoración abstracta. También analiza tipologías como la mezquita y el palacio, destacando ejemplos como la Mezquita de Córdoba y la Alhambra.

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El arte hispanomusulmán: características

generales. La mezquita y el palacio. El arte mudéjar


en Castilla y León.
Contexto histórico y cultural.
Con la Hégira de Mahoma en 622 surgió una nueva religión, el islamismo, que tuvo una
rápida difusión desde el Próximo Oriente por el norte de África, llegando a Europa con la
conquista de la Península Ibérica. Con el tiempo, la nueva religión aglutinó a una gran
diversidad de pueblos y culturas, siendo su arte el reflejo de esta disparidad, teniendo
numerosas manifestaciones y variantes estilísticas según la región donde se produjese.
Adoptaron y adaptaron los elementos que encontraron enriqueciendo con ello el bagaje
cultural y artístico propio. Ello ocurrió de forma clara con el arte romano, griego y bizantino y,
en el caso hispano, también con el arte visigodo. Lo que cohesiona las construcciones
islámicas es la voluntad de expresar su universo religioso: la idea de que lo abstracto racional,
como imagen de su mundo inmaterial y trascendente, constituye algo inmutable frente al
devenir cotidiano. La fe determinará pues todas las facetas de la vida, también la artística. Así,
su principal medio de expresión fue la arquitectura, pues la prohibición religiosa de
representar imágenes figurativas supuso una seria traba para la pintura y escultura, que era
únicamente de tipo ornamental, con motivos abstractos o geométricos. De esta forma el arte
islámico se caracterizará por su alto grado de abstracción y el importante papel de la
matemática y la geometría. Las formas geométricas se imponen por encima de lo emocional y
se alejan de la reproducción de la naturaleza, para que el creyente pueda abstraerse de ella.
Ello está íntimamente ligado con el elemento anterior al tratar de mostrar un acercamiento al
misticismo y la espiritualidad, ámbitos de toda experiencia religiosa.
Al-Ándalus pasó por diversas fases, desde el emirato dependiente de la capital,
Damasco, y su independencia con Abderramán I (756) hasta la independencia y la
proclamación del califato (929), lo que dio lugar a un desarrollo cada vez más particular de sus
manifestaciones artísticas, compitiendo incluso con los centros del Imperio. La crisis vivida a
partir de estos momentos (reinos de taifas) y las sucesivas invasiones de almohades y
almorávides hasta llegar al pequeño reino de Granada con los nazaríes no hicieron sino
acentuar estos elementos específicos.

Características generales de la arquitectura islámica.

Elementos arquitectónicos
El arte islámico se caracterizó por el eclecticismo, debido a la asimilación y
reinterpretación de las culturas de los lugares conquistados. Así, este arte utilizó elementos
romanos, bizantinos, cristianos, persas e, incluso, indios.
La arquitectura destacó por el uso del arco apuntado –que en al-Ándalus fue de
herradura por herencia del arte visigodo que es encerrado en alfiz, usado a veces en
superposiciones y entrecruzamientos, surgiendo más adelante el arco lobulado, generalmente
de tres o cinco lóbulos. Se utilizaban diversos tipos de bóveda, como la de gallones y la de
crucería. Se otorgó gran relevancia a la decoración ornamental, generalmente de yesería,
alabastro, mármol, mosaico o pintura, que era de signo abstracto, con motivos epigráficos,
vegetales o de lacería. Complemento indispensable del arco en la arquitectura hispanoárabe es
el alfiz. Convertidos estos elementos en simples molduras, forman con frecuencia un amplio
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marco de proporciones cuadradas y tangentes al trasdós del arco. Los triángulos superiores
creados por el alfiz y el arco, es decir, las enjutas, se denominan en la arquitectura árabe
albanegas.
Se tienden a ocultar los elementos constructivos y la estructura de sus edificaciones, y
a confundir dichos elementos con la ornamentación o mediante un juego de repeticiones a
distintas escalas. Ello no se debe tanto en la mayoría de las ocasiones a su menosprecio por
dichos elementos, sino al deseo de ocultar la pobreza de los materiales y de adecuar los
edificios a su función. Por ello, en cierta medida, la arquitectura se valora más como soporte
de la actividad ornamental. Una decoración en la que la obra de calígrafos y pintores, como
copistas de las sagradas escrituras, merece mayor consideración que la labor de los
arquitectos, por cuanto define y realza el simbolismo de los edificios. Estos elementos están
relacionados con otro principio del arte islámico que es el de su mutabilidad, basada también
en principios religiosos pues sólo Dios es eterno, todo lo demás es alterable con el tiempo,
también el arte. Esta mutabilidad de las cosas se expresará a través de los mencionados
motivos ornamentales por medio de los efectos de luz y color que conseguirán sensaciones de
desmaterialización de la arquitectura.

Materiales
Será habitual la utilización de materiales más bien pobres. Como los muros se cubrían
con yeso o madera sobre los que se labraba la decoración, los materiales más utilizados son el
ladrillo y la mampostería. El arco es un elemento sustancial siendo los más característicos: el
arco de herradura que adoptan de los visigodos; el arco túmido o de herradura apuntado; el
arco lobulado o polilobulado (adicción en su interior de pequeños arcos en forma de lóbulos,
que suelen ser cinco y se trazan adaptados a los lados de un arco apuntado equilátero. Es un
arco cordobés que acabará sustituyendo al de herradura); el arco mixtilíneo, formado por
líneas rectas y curvas combinadas; el arco de mocárabes; los arcos entrecruzados. Desde
Córdoba se extenderá el uso de dovelas que alternan de color (rojo y blanco) o de superficie
(una decorada y la siguiente lisa). Las cubiertas de las primeras mezquitas serán techumbres de
madera, que acabarán estando muy decoradas (artesonado). El contacto con Occidente hace
desarrollarse nuevos modos de cubrición que se centran en las bóvedas, entre las que destaca
la de crucería, pero con la peculiaridad de que sus nervios no se cruzan en el centro, sino que
conforman en él cuadrados y polígonos (bóveda califal). También aparece la cúpula gallonada
(mezquita de Córdoba)

Decoración.
Habrá un gran contraste entre la austeridad exterior y la profusa decoración interior.
Esta decoración, abundante y lujosa, se expande en yeserías y estucos (mezcla de cal y polvo
de mármol, alabastro o yeso; es un material barato, flexible, se puede colorear y moldear de
múltiples formas pero necesita un soporte arquitectónico al que oculta), mármoles, azulejos
(es una cerámica vidriada de color que reviste superficies mediante la técnica del alicatado),
mosaicos y pinturas. De forma general se excluirán temas relativos a personas y animales
Sus motivos preferidos serán:
 Formas geométricas con la técnica del lazo (lacería: ornamentación geométrica formada
por líneas entrecruzadas que dan como resultado diferentes figuras poligonales). La
estrella de 16 puntas o más es uno de los motivos fundamentales. En esta línea estaría
también los paños de sebka que consiste en un trazado rehundido de formas curvilíneas, a
veces con una apariencia vegetal, pero sujeto a una estricta red poligonal, generalmente
en forma de rombos. La geometría y la matemática tendrán pues un papel fundamental en
la comprensión del universo. Perfección, repetición y multiplicidad son los elementos
propios de la naturaleza de Dios.
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 Formas epigráficas: se reproducen pasajes del Corán (Dios sólo se ha mostrado a través
de la palabra). Es la llamada “geometría del verso” pues todas las letras están regidas por
proporciones matemáticas. No sólo jugarán un papel ornamental sino que también
tendrán un valor iconográfico al actuar como sucedáneos de la imagen religiosa.
 Formas vegetales estilizadas y esquematizadas (ataurique) generalmente inspiradas en las
hojas de acanto de origen clásico. Se organizan generalmente a partir de un tallo central
del que salen hojas, flores, frutos que producen un efecto de ilimitada y rítmica alternancia
de movimientos. El principio básico que rige estos motivos así como los geométricos es la
posibilidad de que cada forma pueda repetirse simétricamente de manera ilimitada.
 Mocárabes: prismas que penden de una superficie y se estrechan hacia la parte inferior.
Asemejan estalactitas, cada una diferente a la anterior.

Tipologías generales.
La principal tipología es la mezquita. Serán estructuras arquitrabadas y de una sola
planta cuadrada (o rectangular) estructuradas en varias zonas: un amplio patio (sahn), la torre
o alminar, la sala de oración (haram), en cuyo fondo (quibla) se sitúa la capilla (mihrab),
precedida de un espacio con arquerías (macsura). Destaca la Mezquita de Córdoba, compuesta
de once naves perpendiculares a la quibla, con una serie de arcadas superpuestas, de medio
punto en la parte superior y de herradura en la inferior, con la tradicional alternancia blanco-
rojo. También cabe destacar la Mezquita de Bab al-Mardum en Toledo y el Palacio de Medina
Azahara. Otras importantes manifestaciones del arte islámico en la península fueron las
producidas en Sevilla durante la dominación almohade, destacando la Giralda y la Torre del
Oro; y el arte nazarí en Granada, que tiene su principal expresión en la Alhambra.
Los palacios: Por lo general solían tener una estructura cuadrangular amurallada que
separaba el espacio del mundo exterior. En el centro de dicha estructura se disponía un patio a
partir del cual se organizaban las distintas dependencias.
Finalmente, la integración de las construcciones en la naturaleza implica el uso del agua y de
las plantas de los jardines. El agua actúa como espejo, refleja las imágenes multiplicándolas y
hace de enlace de los diferentes espacios. Unida a los jardines produce una sensación de
reposo y frescor que serán símbolos del Paraiso para el musulmán.

Arte hispano-musulmán.

Mezquita de Córdoba
La Mezquita de Córdoba será una construcción que se vaya completando a lo largo de
un amplio período que abarcaría desde el siglo VIII al X, a través de una serie de ampliaciones y
reformas, acometidas por los sucesivos dignatarios del gobierno cordobés.
La primera mezquita es la que levanta Abd al-Rahman I entre el 786-788: Consta de un
haram prácticamente cuadrado, de once naves de doce tramos, situadas perpendiculares al
muro de la kibla. Tal vez uno de sus elementos más significados por su novedad y su eficacia
tectónica sea el nuevo sistema de soportes empleado con función de entibo. Se trata en este
caso de una superposición de soportes, columnas en la parte inferior y pilares encima, apeados
sobre una pieza cruciforme con modillones de rollo, cinchados por medio de arcos de
herradura sobre los que se superpone en la parte superior un arco de medio punto. Las
dovelas de los arcos presentan una bicromía característica roja y blanca. En cuanto a los
soportes son en su mayoría reaprovechados de las épocas romana y visigoda.
La segunda mezquita corresponde a la ampliación de Abd al-Rahman II, a partir del año
848, que derriba el viejo muro de la Kibla y prolonga así el Haram hacia el sur en ocho tramos.
Se labran ya a propósito algunos capiteles, de los que sólo se han conservado los dos que

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flanquean el actual mihrab. La nueva mezquita se completa en tiempos de Abd al-Rah-man III,
que en la primera mitad del siglo X amplía el patio o sahn, lo dota de pórticos, refuerza la
fachada de acceso al haram y construye un magnífico alminar de planta cuadrada y doble caja
de escaleras, que hoy se conserva en el interior de la torre de la catedral.
La tercera mezquita es la más espectacular y está propiciada por la ampliación de AI-
Hakam II. Se construyen cuatro cúpulas gallonadas, tres en línea frente al mihrab y la cuarta
sobre la nave central a la entrada del haram, configurando la maqsura o espacio preferente
reservado al califa. Por último se abre un mihrab octogonal de singular riqueza, decorado con
mármol y revestimientos musivarios (de mosaicos) bizantinos enviados por el mismísimo
Nicéforo Focas, basileus bizantino. La cuarta y última ampliación de esta mezquita se produce
durante el gobierno de Almanzor.
De la época almohade se conserva un excepcional minarete: la Giralda. Este alminar
formaba parte de la mezquita de Sevilla que fue destruida para la construcción de la Catedral.
Es de ladrillo y sus muros están minuciosamente decorados con paño de sebka.

Palacio de la Alhambra
En la arquitectura nazarí la mezquita pierde gran parte de su importancia y se ve
desplazada por el palacio. Los palacios nazaritas son sobrios, y aparentemente pobres en el
exterior, pero enmascaran interiores de una riqueza decorativa insuperable. Se suelen
organizar en torno a un patio en el que generalmente existe un estanque o alberca, ligado al
concepto de jardín coránico, en el que se refleja el cielo y el edificio. Se escucha el rumor del
agua que discurre por las canalizaciones y fuentes. Abunda la vegetación y especialmente las
plantas aromáticas. Elementos estos que nos remiten al paraíso coránico. Como podemos
observar, se trata de crear un universo particular en el que se integra la naturaleza con la
arquitectura y en el que se persigue el goce de los sentidos.
La columna suele de ser de mármol, bastantes estilizadas pues tendrán más una
función ornamental que estructural, y tiene plinto y basa. El capitel nazarí es absolutamente
original: el primer cuerpo es cilíndrico con una cinta y el segundo es cuadrado y decorado con
elementos vegetales que tienden a la esquematización.
La decoración es el punto fuerte del arte nazarita. Gracias a ella se enmascara la
pobreza del material con el que se construyen los edificios. Las inscripciones son bastante
frecuentes y tienen dos significados: puede ser de carácter divulgativo o bien son textos
poéticos que enfatizan la función de la arquitectura. Se recurre también al alicatado, que
repite formas geométricas, las yeserías y la madera (se policroman algunos de estos materiales
en rojo, negro, azul , verde, oro, etc.
En conclusión, el conjunto palaciego de la Alhambra es el ejemplo perfecto del
carácter del arte nazarí: una arquitectura del revestimiento, que a modo de epidermis oculta la
estructura del edificio. La ilusión de un espacio sin límites y de la inmaterialidad de muros,
pilares, columnas y bóvedas, que parecen desvanecerse en el espacio a través de juegos
cambiantes de luz y color a través de diferentes efectos: juegos de luces y sombras
(abigarramiento decorativo), de brillos (cerámica), de entreluces (celosías que tamizan la luz y
la hacen mudable). A este carácter mutable contribuirán también la disposición reiterativa y
repetitiva de los elementos decorativos, que se multiplican hasta el infinito, y la introducción
de nuevos elementos como el agua.

Arte mudéjar
Mudéjar es el arte realizado en la España cristiana a partir del siglo XII, bien por mano
de obra musulmana o bien por cristianos seducidos por la belleza del arte islámico. Se basa en
una síntesis de ambas culturas.

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Características
 Es el arte que funde los estilos cristianos con elementos ornamentales y materiales
empleados en Al–Ándalus (ladrillo, madera, yeso).
 Elementos ornamentales: arcos ciegos, utilizados de forma decorativa en los muros; uso
de la cerámica que al brillar aligeran el edificio.
 El ladrillo se usa en muros y pilares, la madera en la construcción de artesonados, y el
yeso como elemento de la ornamentación geométrica.
 Se hace presente en iglesias, palacios castillos, murallas, etc. que utilizan los alfices, los
arcos lobulados, etc.
 Se incluyen las sinagogas, pues los judíos se sirvieron del arte musulmán. Son de
estructura semejante a los templos cristianos e islámicos, y carecen de motivos figurativos
humanos, usando grandes inscripciones sobre sus muros.
 En las techumbres se suelen colocar artesonados de madera que a veces van pintados.

Etapas cronológicas:
1. Siglo XI y XII, es el románico–mudéjar.
2. Siglo XIII y XIV, es el gótico–mudéjar.
3. Hasta el siglo XIX, que en los últimos años se le conoce como neomudéjar.

1º.- ROMÁNICO–MUDÉJAR:
Se da en León y en las dos Castillas (el centro más importante es Toledo). Un centro
importante es Sahagún, allí se construyen las iglesias de S. Lorenzo y S. Tirso. Otros modelos
más o menos similares se dan en Arévalo (Iglesia de la Lugareja) y en Madrigal de las Altas
Torres. Las características del románico-mudéjar son:
1. Plantas de una y tres naves, con pilares de ladrillo.
2. Ábsides abovedados semicirculares de sencillas techumbres.
3. Decoración exterior de arquerías dobladas de 1/2 punto en las cabeceras, en 2 ó 3 cuerpos
alternados con rectángulos
4. Torre sobre la cabecera y, a veces, sobre el crucero.

2º.- GÓTICO–MUDÉJAR:
Castilla:
Toledo sigue siendo el centro del mudejarismo. Las sinagogas fueron numerosas
destacando Santa María la Blanca, del siglo XIII. Hay también notorias muestras de
arquitectura civil: palacios, casas, puertas y restos de murallas. En conjunto destaca por su
escasa decoración exterior, en contraste con la rica decoración interior. En cuanto a la
arquitectura civil hay que destacar en el gótico–mudéjar castellano el palacio de Tordesillas,
mandado construir por Alfonso XI a mediados del siglo XIV; la Puerta del Sol de Toledo, que
combina el arco de herradura apuntado y el de 1/2 punto.

Andalucía:
El influjo nazarí es patente en el Alcázar de Sevilla, hecho construir por Pedro I el Cruel,
donde destaca el Salón de Embajadores y su techumbre con adornos de mocárabes. En
Córdoba tiene especial interés la Capilla Real de la Mezquita, con grandiosas bóvedas de
crucería. En esta región el mudéjar se caracteriza por:
 Templos de 1 ó 3 naves.
 Cubiertas de alfarjes (techumbre plana de madera labrada y ornamentada), excepto la
capilla mayor, cubierta con bóvedas de crucería.
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 Portadas de simples líneas, arco apuntado con arquivoltas de escasa decoración
escultórica.
 Torres de estilo derivado de los minaretes, con decoración en paños de sebka.
 Los claustros emplean el arco de herradura apuntado o peraltado, con alfiz.
Aragón:
Presenta ciertas peculiaridades respecto a los anteriores, ya que patentiza más claramente
el influjo de los artistas andaluces. Destacan monumentos como San Martín de Teruel, torre
de base cuadrada, y Santa María de Calatayud, de base octogonal, ambas con decoración de
cerámica esmaltada. La características de esta región son:
 Decoración igual de rica en interiores que en exteriores.
 Decoración en los muros a base de fajas horizontales de lacería, que en ocasiones
deriva en cerámica vidriada policromada.
 Destacan las torres de las parroquias, que servían a la vez de campanarios y de puertas
de acceso a la ciudad.

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