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VIRGINIA SATIR (Terapeuta)

• Patrones de conducta se dan en todo tipo de edad.

• Respuestas ante situaciones difíciles varían según nuestra situación cuando nos estresamos,
la respuesta que damos depende de nuestra autoestima (La autoestima es como nosotros
creemos que nos ven)

Estrés: Es biológico el concepto, ante la inminencia que nos produce alguna adrenalina.

Estrés negativo: El estrés supera a la situación

Situación---> Estrés----> Respuesta

Las personas resuelven de cuatro maneras los efectos negativos del estrés o tensión.

• Aplacar

• Culpar

• Calcular

• Distraer

Olla llena: Si está llena es porque la autoestima alta.

Olla vacía: Si está vacía es porque la autoestima es baja.

Es importante que entiendas que cada vez que hablas, lo hace todo tu ser; cuando pronuncias
una palabra, tu rostro, voz, cuerpo y músculos hablan al mismo tiempo.

• Comunicación verbal: palabras

• Comunicación corporal / sonora expresión facial, postura corporal, tono muscular, ritmo
respiratorio, tono de voz, gesticulación.

Las discrepancias entre la comunicación verbal y la no verbal producen dobles mensajes. Tus
palabras dicen una cosa y el resto del cuerpo comunica algo distinto. EJEMPLOS:

1. Tengo una baja autoestima (olla vacía) y creo que soy malo porque me siento así.

2. Tengo miedo de lastimar los sentimientos de los demás.

3. Me preocupan las represalias de los demás.

En casi todos estos casos, el individuo no se da cuenta de que está comunicando dobles
mensajes. Por tanto, el escucha tendrá que enfrentar estos dos mensajes, y el resultado de la
comunicación estará muy influido por su respuesta. Las posibilidades, en términos generales,
son: elegir las palabras e ignorar lo demás, elegir el aspecto no verbal e ignorar las
palabras,ignorar la totalidad del mensaje cambiando el tema, alejándonos o quedándonos
dormidos, o comentar sobre la doble naturaleza del mensaje.

Podemos ver que algo sucede a cada individuo en relación consigo mismo. Algo ocurre a la
percepción personal que cada cual obtiene del otro. Esta relación puede llevar a la
desconfianza, a una olla vacía o a la frustración.
Por otra parte, éste puede ser el comienzo de una nueva profundidad y confianza; el resultado
dependerá de la respuesta que elija la persona. Analicemos con detalle los cuatro patrones
universales que utiliza la gente para resolver la amenaza del rechazo.
Al sentir y responder a la amenaza, un individuo que no desea revelar debilidad tratará de
disfrazarlas de una de estas formas:

1.Aplacar, para que la otra persona no se enfade.

2.Culpar, para que la otra persona la considere fuerte (si el compañero se marcha, será por
culpa suya, no mía).

3.Calcular, para enfrentar la amenaza como si fuese inocua, y la autoestima personal se oculta
detrás de impresionantes palabras y conceptos intelectuales.

4.Distraer, para ignorar la amenaza, actuando como si no existiera (tal vez si actúo así
suficiente tiempo, de verdad desaparezca)

Nuestros cuerpos han aprendido a reflejar nuestros sentimientos de valía personal, sin darnos
cuenta. Si nuestra autoestima está en duda, nuestros cuerpos expresarán esto mediante
alguna manifestación física.

APLACADOR o APACIGUADOR

El aplacador habla con un tono de voz congraciado, trata de agradar, se disculpa y nunca se
muestra en desacuerdo, sin importar la situación. Es el "hombre sí" que habla como si nada
pudiera hacer por él mismo; siempre tiene que recurrir a la aprobación de los demás.

Para un buen papel aplacador, es muy útil que quien lo interprete piense que nada vale; que
tiene suerte de que le permitan comer; que debe gratitud a todos, y que es responsable de
todo lo que salga mal; sabe que podría hacer cualquier cosa si utilizara el cerebro, pero
reconoce que no lo tiene.

Por supuesto, acepta cualquier crítica contra él y se muestra agradecido de que alguien quiera
dirigirle la palabra, sin importar lo que diga o cómo lo haga. No pensará en pedir algo para sí;
después de todo, ¿quién es él o ella para pedir nada? Además, si es bueno, las cosas llegarán
por sí solas.

ACUSADOR o INCULPADOR

Un acusador o inculpador es aquél que encuentra defectos, un dictador, un jefe que adopta
una actitud de superioridad y parece decir: "Si no fuera por ti, todo estaría bien."

El sentimiento interno tensa músculos y órganos; entre tanto, la presión arterial aumenta. La
voz es dura, tensa y a menudo aguda / ruidosa. Para mejor inculpar es necesario ser tan
ruidoso y tiránico como sea posible. Acaba con todos y todo. Piensa que señalas con un dedo
acusador y empiezas la frase diciendo: "Nunca haces esto”; "Siempre haces aquello"; "¿Por
qué siempre?"; "¿Por qué nunca?" y demás. No te molestes en esperar una respuesta, esto no
tiene importancia. Al acusador le interesa más maltratar que descubrir algo.

CALCULADOR Super razonable

El calculador es un individuo muy correcto, razonable, que no muestra sentimiento alguno.


Esta persona parece tranquila, contenida y es posible compararla con una computadora. El
cuerpo se palpa seco, frío, y tiene una actitud distante. La voz es seca y monótona, y las
palabras suelen ser abstractas.

Cuando seas calculador o computadora, utiliza las palabras más largas que hayas escuchado,
aun cuando desconozcas su significado; así, al menos, parecerás inteligente. De cualquier
manera, después del primer párrafo, nadie te atenderá. Cuando calcules, tu voz se apagará de
manera natural, debido a que no habrá sensaciones por debajo del cráneo.

DISTRACTOR

Cualquier cosa que haga o diga el distractor será irrelevante para lo que los demás hagan o
digan. Esta persona no responde a la situación. Su sentimiento interno es de aturdimiento; la
voz puede ser un tarareo que, a menudo, no armoniza con Ias palabras, y puede volverse
aguda o grave sin razón porque está enfocada en el vacío.

-Existe otra respuesta a la que he denominado: NIVELADORA O FLUIDA

En ella, todas las partes del mensaje siguen una misma dirección: las palabras hacen juego con
la expresión facial, la postura corporal y el tono de la voz.

Las relaciones son más fáciles, libres y sinceras, y la gente apenas percibe amenazas para su
autoestima. Esta respuesta alivia la necesidad de aplacar, culpar, ocultarse en una
computadora o permanecer en movimiento perpetuo.

De las cinco respuestas, sólo la niveladora permite resolver rupturas, abrir los callejones sin
salida o construir puentes de unión entre las personas.
La diferencia reside en que uno es consciente de lo que hace y está listo para asumir las
consecuencias. Cuando eres nivelador, te disculpas al darte cuenta de que hiciste algo no
intencionado; te disculpas por un acto determinado, y no por existir.
Al nivelar mostrarás tus sentimientos y te moverás con libertad al ofrecer una explicación; no
actuarás como máquina (muchos individuos que se ganan la vida con el cerebro —científicos,
matemáticos, contadores, maestros y terapeutas— a menudo están motivados por el deseo de
ser objetivos. Se conducen como máquinas y ejemplifican la respuesta calculadora).
El mensaje es único y directo. Un tercer aspecto de la respuesta niveladora es que es completa
y no parcial. El cuerpo, los pensamientos y las emociones se hacen evidentes, a diferencia de la
respuesta calculadora, por ejemplo, en la que nada se mueve excepto la boca, y sólo un poco.
La gente niveladora muestra integración, fluidez, apertura y lo que llamo jugosidad. La
nivelación permite vivir con intensidad, en vez de sólo existir. Todos confían en estos
individuos, pues saben qué esperar de ellos y se sienten a gusto en su presencia. Su postura es
de libertad de movimientos.

Disculpas por un tropiezo:

APLACADOR (bajo la mirada, retuerzo las manos): Por favor, discúlpame. Soy muy torpe.

ACUSADOR (INCULPADOR): ¡Por Dios, acabo de golpearte el brazo! ¡La próxima vez, ten más
cuidado para no te pegue un codazo!

CALCULADOR Quiero ofrecerte una disculpa. Sin percatarme de lo que hacía, golpeé tu brazo
al pasar. Si te he causado algún daño, por favor, comunícate con mi abogado.
DISTRACTOR: (mirando a otra persona): Caramba, ese tipo parece furioso. Alguien debió
golpearlo.

NIVELADOR (mirando directamente a la persona): Tropecé litigio. Lo lamento. ¿Te lastimé?