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Introducción:

La anorexia y bulimia han estado presentes a largo de los últimos años, reflejándose aún
más en nuestros días como una epidemia que amenaza la salud y la vida de muchas
personas.
Los desórdenes de la conducta alimentaria no se presentan en países que padecen hambre
sino, por el contrario en países en los que abunda la comida y en los que la oferta supera
la demanda.
La anorexia y la bulimia son los desórdenes más conocidos y estudiados. Se presentan
principalmente en mujeres adolescentes de sectores socioculturales medios y altos.
Comenzó a expandirse con más fuerza desde los años 80, sobre todo captando en
su mayoría a víctimas femeninas, que tienen la idea que estar delgada es el medio para
obtener la felicidad y el éxito, afectando principalmente a las mujeres adolescentes,
quienes sufren la imposición de modelos estéticos. Esto se debe a la baja autoestima, los
medios de comunicación, círculos sociales, aceptabilidad del propio cuerpo, y muchos
otros factores que causan daños psicológicos y físicos, en muchos casos irreversibles.
El ideal de belleza vigente impone un tipo de cuerpo cada vez más delgado. No es fácil
diagnosticar a una persona con este tipo de trastorno porque ellas tienden a privarse de
la sociedad, pues al no aceptarse así misma piensan que las personas que las rodean
tampoco lo harán.
En los últimos años, la comida ha adquirido un valor simbólico. En definitiva se trata de
una obsesión moderna por la perfección del cuerpo, es la nueva "epidemia del culto al
cuerpo". Aguilar (2003) considera que:
La actualidad de la patología relacionada con la ingesta de alimentos parece
continuamente llevarnos a un entendimiento de este fenómeno como fruto del deterioro
social de nuestra época, siendo continua la búsqueda de casualidades más o menos
complejas, que nos acercan a la complejidad de esta tan irracional, misteriosa, y para
muchos ambivalente fascinante conducta humana; (…) por otra parte, también nos
demuestran la enorme importancia de la alimentación no solo en cuanto a permitir la
subsistencia de las mayores fuentes de simbología humana. (p.1).
A pesar de las presiones asociadas con la delgadez y al estereotipo femenino, la anorexia
y la bulimia se asientan también en una lucha por el control y por el sentido de identidad,
competencia y efectividad. No son enfermedades físicas, a pesar de que sus síntomas así
lo delaten; sus conductas conjugan un significado psicológico.
La conducta alimentaria entre adolescentes, mujeres han aumentado significativamente
hacia finales del siglo xx, comprometiendo la salud física y mental de quienes la aducen,
desarrollando el ideal del cuerpo delgado que, erróneamente, se ha asociado a modo de
mitos a la moda. Siendo un denominador común en los trastornos de la conducta
alimentaria, el profundo temor a engordar y distorsionar la imagen corporal. A pesar
de que este trastorno se presenta a través de la excesiva preocupación por el cuerpo y la
comida, se trata de una enfermedad asociada al desarrollo físico, a la sexualidad, a la
maduración psíquica y a la posibilidad de asumir los avatares femeninos y masculinos.

Su devenir ha estado influido por diversos factores de pensamiento y opinión: desde la


iglesia católica has las corrientes feministas y socioculturales de finales del siglo XX. En
relación a la historia, Aguilar (2003) afirma que:
Los casos más notorios, más conocidos y de mayor trascendencia de mujeres que
alcanzaron la santidad en la religión católica (…) Santa Catalina de Siena, considerada por
diversos autores como la más famosa anoréxica de la historia; en su biografía observamos
una renuncia a la comida desde la infancia (…), ante un fracaso de sus intentos de impedir
un cisma religioso, presenta un sacrificio de cese de alimentarse hasta el punto que le
lleva a la muerte y posteriormente a los altares. En su momento las explicaciones que se
pudieron dar fueron (…) fruto de la epistemología de aquel tiempo, probablemente, hoy
con nuestras diferente visión podríamos dar una explicación muy diferente que nos daría
tanta seguridad como la que tuvieron los pensadores de aquella época. (pag.5)
Es abrumador el número de personas que desearían estar en el "cuerpo de otro". Según
los expertos en psiquiatría desear una imagen perfecta o casi perfecta no implica padecer
una enfermedad mental, sin embargo aumenta las posibilidades de que aparezca.

Y es en la adolescencia, cuando este tipo de obsesión se está convirtiendo en una


pesadilla, ya que con una personalidad aún no configurada ni aceptada, con unos medios
de comunicación que transmiten constantemente modelos de perfección y belleza, se
sienten en la obligación de ser cuerpos "Danone" sacrificando su salud y llegando hasta
las últimas consecuencias en sus conductas inadecuadas. Anorexia, Bulimia y otros
trastornos.
Prevención desde la familia y la escuela. (s.f.) fecha de acceso 20 de agosto
de http://www.geosalud.com/Nutricion/anorexia_bulimia.htm (pag.1)

Los desórdenes alimenticios se han convertido en la epidemia del siglo XXI. Ideal de la
delgadez se presenta cada vez con mayor frecuencia, en sociedades donde el hambre no
es un problema; la comida se consigue con facilidad.
Hablar de anorexia y bulimia es cuestionar nuestra cultura. Necesitamos una renovación
de nuestros valores y de nuestras conductas. Necesitamos, sobre todo, definir lo atractivo
con parámetros más amplios, para que la mayoría de las personas, y no sólo una
pequeñísima parte, pueda sentirse bien con su apariencia personal; dejar se estar esclavas
de productos para tener el cuerpo ideal. Deberíamos poner énfasis en buscar formas más
positivas y saludables de vivir, que impliquen mayor respeto hacia el propio cuerpo e
integridad.
Si esperamos la aceptación de los demás, primero empecemos por aceptarnos a nosotros
mismos tal y como somos. Si eres parte de este oscuro túnel, recuerda que la anorexia y
bulimia son TÚNELES CON SALIDA, valorarnos como personas es lo más importante
porque TÚ ERES MÁS QUE UNA IMAGEN.

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