Rechazo al PLUS Beni 2019 y sus impactos
Rechazo al PLUS Beni 2019 y sus impactos
La aprobación del Plan de Uso del Suelo (PLUS) del Departamento del Beni el pasado 17 de octubre
de 2019 por la Asamblea Legislativa, mediante Ley Departamental, ha provocado el rechazo de
sectores sociales y académicos nacionales, y sobre todo del sector indígena del departamento del
Beni, por obedecer a las políticas productivas extractivistas que causaron el desastre ambiental que
ocurrió en Bolivia durante el 2019, debido a los incendios forestales que duraron más de dos meses
y devastaron la flora y fauna de la Chiquitanía y el Gran Chaco en el departamento de Santa Cruz
además de grandes extensiones en los departamentos del Beni y La Paz, dejando el resultado trágico
de 5.3 millones de hectáreas quemadas en todo el país.
El departamento del Beni es uno de los departamentos con mayor biodiversidad del país, además de
albergar una parte importante de la diversidad cultural de las tierras bajas de Bolivia. Alrededor del
25% de la diversidad boliviana de plantas vasculares y cerca del 50% de la fauna entre mamíferos,
aves, reptiles, anfibios y peces están representados en los ecosistemas benianos que cumplen
diversas funciones ecológicas. El PLUS Beni 2019, lejos de coadyuvar en el uso y manejo sostenible
de los recursos naturales en función de sus potencialidades y limitaciones, preservando la calidad
del medio ambiente, en base a criterios ambientales, como expresa su objetivo, pretende una
modificación sustancial del uso de la tierra en el departamento del Beni que no toma en cuenta
aspectos fundamentales de la ecología de los suelos benianos como la importancia de la dinámica
hídrica de las planicies de inundación de la sabana beniana para el aporte de nutrientes, tampoco
considera la aptitud, potencialidades y limitaciones del suelo, forzando la producción agrícola
comercial a partir de la mecanización, fertilización, introducción de especies, drenaje y corrección de
la acidez del suelo, afectando la conservación del patrimonio natural de los benianos y finalmente
de todos los bolivianos. Este modelo de producción agrícola y sus paquetes tecnológicos han
demostrado rentabilidad a corto plazo; sin embargo, a mediano y largo plazo generan
contaminación, intoxicación y envenenamiento en los ecosistemas naturales en donde han sido
implementados, afectando negativamente a la reproducción, salud y sobrevivencia tanto de las
poblaciones humanas como de la fauna silvestre.
El PLUS Beni 2019 no consideró los tres sitios RAMSAR del departamento del Beni: río Yata, río Matos
y río Blanco, que cubren una superficie de 6.881.949,52 ha (32,22% del territorio beniano) y se
sobreponen con tierras de uso agropecuario. El PLUS Beni 2002, incluyó la mayoría de los humedales
en la categoría de uso restringido, debido a su rol en el ciclo de nutrientes que determinan la
productividad de estos ecosistemas y su importancia como centros de biodiversidad y reproducción
de numerosas especies de fauna, centros de distribución disyunta y áreas de importancia para la
conservación de recursos genéticos forrajeros. El PLUS Beni 2019 pretende forzar el incremento del
rendimiento de estas tierras y otras de baja aptitud para la actividad agropecuaria para convertirlas
en suelos aptos para la agricultura y la cría extensiva de ganado, drenando áreas de inundación
(temporal y permanente) y usando tecnologías para modificar la aptitud del suelo, lo cual
contraviene el espíritu del PLUS como instrumento técnico normativo del ordenamiento territorial y
genera profundas inconsistencias metodológicas, que cuestionan la transparencia en su elaboración
y su legitimidad.
La elaboración del PLUS Beni 2019 no consideró de forma adecuada en su propuesta de zonificación
del uso del suelo el cambio climático, la variabilidad climática ni los riesgos asociados a estos
fenómenos climáticos: el más preocupante, la tendencia regional hacia un régimen climático en
promedio más seco que genera condiciones para la ocurrencia de las "tormentas de fuego", o
pyrocumulo nimbus, fenómeno que aconteció en la Chiquitania el 2019 y causó una catástrofe
ambiental mundial por la quema de 3.893.787 ha, de las cuales 74,1% corresponden a zonas de
bosque. La modificación del uso de la tierra que pretende el PLUS Beni 2019, potenciará la ocurrencia
de anomalías climáticas favorables al desarrollo de los incendios mediante la deforestación de
extensas áreas de bosque, incrementando la probabilidad del riesgo latente de incendios superior a
lo normal sobre todo para los meses que corresponden a la época seca, lo cual puede ocasionar una
catástrofe de iguales dimensiones a la acontecida en la Chiquitania. Por otro lado, es importante
mencionar que no se han considerado los efectos regionales que la deforestación planificada en el
PLUS Beni 2019 ocasionará en el clima: sequías en la parte alta de la cuenca amazónica que afectarán
tanto al departamento del Beni como a La Paz y Cochabamba.
La diversidad cultural del departamento del Beni está representada por 19 Tierras Comunitarias de
Origen (TCOs) que albergan a 18 pueblos indígenas originarios que administran una superficie de
6.688.824,4 ha, representando el 31,32% del territorio beniano, con una población indígena de
102.208 habitantes, que representan 24,22% de la población del departamento. Bajo este contexto,
llama la atención que todas las regionales indígenas del departamento del Beni hayan desconocido
el PLUS Beni 2019 y se hayan pronunciado en contra de su aprobación, denunciando la falta de
participación y consulta de este sector de la sociedad beniana en su elaboración y la vulneración de
sus derechos constitucionales y el Convenio No. 169 de la OIT. La preocupación sobre este punto
radica en el incremento en un 138% de las tierras identificadas para el uso agropecuario
(9.026.912,32 ha) y un 192% para las tierras de uso agrosilvopastoril (946.064,20 ha), en desmedro
de las tierras de bosque antes identificadas para uso forestal maderable, uso forestal maderable
limitado y otras áreas de uso restringido, lo cual atenta contra la resiliencia y la sostenibilidad de los
medios de vida de los pueblos indígenas que viven de la caza, pesca, agricultura de subsistencia
y recolección, aprovechamiento de especies no maderables y el ecoturismo. En este contexto
social, el PLUS Beni 2019 está generando conflictos por el uso de la tierra que pueden afectar el
desarrollo sostenible del departamento del Beni.
El proceso de actualización del PLUS del Beni debió contemplar una fase de evaluación crítica de los
resultados de la implementación del PLUS Beni 2002 que permita generar aprendizaje sobre la
gestión de la tierra en el departamento del Beni, con el fin de mejorar la toma de decisiones y de
otorgarle transparencia a la gestión de recursos naturales. Este proceso de evaluación debió dar paso
a la posibilidad de restauración de aquellas tierras que habrían sido desmontadas sin permisos; sin
embargo, actualmente la aprobación del PLUS Beni 2019, sin la participación de todos los sectores
sociales y sin una evaluación de la implementación del PLUS Beni 2002, genera la sospecha legitima
de que ciertos sectores relacionados a la agroindustria buscan beneficiarse legalizando la
deforestación no autorizada con la intensión de ampliar la frontera agrícola y duplicar la cantidad de
cabezas de ganado. Esto muestra una falta de visión, pues un incremento en la productividad
ganadera del Beni, no implica un incremento en la superficie dedicada a la ganadería. Por el
contrario, la política nacional y regional debería apuntar a incrementar la productividad ganadera
por unidad de área, empleando practicas responsables que también apuntan a minimizar el impacto
sobre el medio ambiente (ej. incrementar el número de cabezas por ha, que lleva necesariamente a
la rotación intensiva o semi-intensiva de potreros, uso sustentable de islas de boques como refugios
para el ganado, uso de fuegos bajo condiciones estrictamente estipuladas, sincronización en las
épocas de parición, etc.).
En el marco de las consideraciones expuestas, solicitamos al Gobierno del Estado Plurinacional de
Bolivia y al Gobierno Autónomo Departamental del Beni, en el estricto cumplimiento de sus
competencias establecidas en la Constitución, atender las siguientes determinaciones:
4. En base a los resultados de la evaluación del PLUS Beni 2002, ELABORAR UNA NUEVA
PROPUESTA PARA EL PLUS BENI detectando los ajustes necesarios para facilitar una intervención
eficiente en la implementación del nuevo PLUS Beni, que permita que este instrumento técnico
normativo, contribuya al uso y manejo sostenible de los recursos naturales, preservando la
calidad del medio ambiente y previniendo conflictos sociales por el uso de la tierra.
5. La nueva propuesta del PLUS Beni 2019 debe ser trabajada con un equipo multidisciplinario y la
PARTICIPACIÓN DE TODAS LAS PARTES INTERESADAS, compartiendo de manera fluida y
transparente la información generada en el proceso de evaluación y el análisis de los resultados
para la zonificación agroecológica, respetando la aptitud, potencialidades y limitaciones de los
suelos.
6. El PLUS Beni debe ser elaborado en concordancia con la CPE, la Ley 071 de Derechos de la Madre
Tierra y la Ley 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, que son
políticas nacionales que tienen por objeto alcanzar el desarrollo integral garantizando la
conservación de los recursos naturales, la sostenibilidad y la resiliencia de los ecosistemas
humanos y naturales, además del establecimiento de procesos de producción no contaminantes
y que respetan la capacidad de regeneración de la madre tierra en función del interés público,
priorizando y garantizando la soberanía y seguridad alimentaria.
Los abajo firmantes, manifestamos toda nuestra voluntad para apoyar a las instancias que así lo
requieran, en las distintas capacidades que institucionalmente podamos brindar.
Atentamente,