BIENES MANUFACTURADOS PARA LA VIDA COTIDIANA
En cada uno de los siete asentamientos que vienen siendo excavados se han
recuperado instrumentos que fueron usados en las actividades cotidianas
preparación y consumo de alimentos. Al igual que en las sociedades tardías, la
organización de grandes festines y banquetes por parte de la clase gobernante
habría permitido afianzar los lazos de cohesión de la población.
El registro arqueológico demuestra que los caralinos usaron mates como
contenedores, botellas, tazas y platos; también, cucharas de madera tallada,
platos, tazones y morteros de piedra. Para contener algunas sustancias
también usaron valvas de moluscos.
Textilería de la Cultura Caral
Producción e Innovación Tecnología de Textiles
Una de las actividades más importantes que caracterizó a la sociedad de Caral
fue la producción y el almacenamiento de algodón en gran escala. Esto se
evidencia en el hallazgo de abundantes semillas y motas de algodón
(Gossypium barbadense) en sus diversos asentamientos. Destacan los
grandes atados compactos de algodón de colores, pardo, marrón, crema y
beige, procedentes de Miraya y la Ciudad Sagrada de Caral.
Con la introducción del algodón se optimizó la industria textil de los inicios de la
civilización. La incorporación de este producto agrícola añadió nuevas
posibilidades y variantes al proceso del tejido: con la docilidad del algodón y de
el hilado se obtuvieron fibras más finas, y, al mismo tiempo, de acuerdo al
grado de torsión y retorsión, mayor resistencia.
Sin embargo, no se dejó de lado el uso de otras fibras vegetales (totora, junco,
cabuya, enredadera, corteza de madera, etc.) que antecedieron al uso de
algodón en la producción textil. Más bien, con la mezcla de los materiales se
añadieron nuevas posibilidades al tejido, como en el caso del quipu,
recuperado en el Edificio Piramidal La Galería de la Ciudad Sagrada de Caral.
Uso y valor simbólico de los textiles
En la sociedad Caral se ha registrado el uso de textiles con diferentes fines:
- Doméstico, para vestidos, calzado, etc.
- Intercambio, con fibras, cordeles, etc.
- Como marcador de status social, mediante elaboradas prendas y tocados con
diseños estructurales.
- Ritual, con objetos como los “ojos de dios” y telas para incinerar.
- Registro de información: quipus.
- Material de construcción: para aplicar capas de pinturas en los enlucidos.
Taller textil
El registro arqueológico evidencia el uso de telares, agujas de hueso y madera,
ruecas de diferentes materiales, punzones y espadas de tejer de hueso, así
como ovillos, hilos, cuerdas e hilos retorcidos.
Elaboraron textiles de distintos colores naturales, con variadas técnicas (torzal,
anillado, llano, etc.) y diseños estructurales.
Cestería, fibras vegetales y shicras
La cestería fue una de las actividades artesanales de importancia en la
sociedad Caral. Consistió en la manufactura de cestas, sogas, esteras y,
principalmente, bolsas o shicras con fibras vegetales como totora
(Schoenoplectus sp. y Typha sp.), junco (Cyperus laevigatus), caña brava
(Gynerium sagittatum), carricillo (Phragmites australis), cabuya (Furcraea sp.) y
cortadera (Cortaderia sp.). Este último material fue obtenido en las regiones
altoandinas (2500-3000 m s. n. m.).
Manufactura de Bienes de Prestigio, Cuencas, Collares, Etc.
El sistema económico de la Civilización Caral, sumado al sistema sociopolítico,
generó especializaciones que, a su vez, crearon excedentes en la producción y
permitieron la acumulación de riquezas. Los excedentes fueron invertidos en
proyectos de beneficio público y en el mantenimiento de una élite que asumió
funciones administrativas, religiosas, políticas y tecnológicas.
La élite se diferenció por los adornos personales (collares de cuentas de
concha de moluscos) y los bienes de prestigio (tejidos de algodón, utensilios,
entre otros), de uso exclusivo
Talleres.
Mediante la división y sistematización del trabajo en la sociedad de Caral
contaron con especialistas encargados de la producción de bienes de prestigio.
Ellos se instalaron en diversos talleres donde elaboraron collares, cuentas,
dijes y otros objetos para el arreglo personal de vivos y muertos.
En la manufactura usaron diversos instrumentos, como percutores, alisadores y
perforadores de piedra y hueso.
La materia prima utilizada para los adornos personales era traída de diferentes
lugares: huesos de animales marinos y conchas del litoral, piedras
semipreciosas y otros minerales de la sierra, caracoles y madera de la selva
andina y mullu del Ecuador.
Cosmovisión e ideología de la Cultura Caral
El Rol de la Religión en el Sistema Social de Caral
Todas las actividades emprendidas por los habitantes de Caral estaban, de una
u otra forma, asociadas con ceremonias y ritos.
Se reunían periódicamente en las plazas y los salones ceremoniales con
fogones de los edificios públicos y viviendas, quemaban ofrendas, colocaban
objetos en las hornacinas y enterraban cabellos, fragmentos de cuarzo y otros
valores apreciados por ellos.
Ideología
Todas las acciones de la vida social, en la política, religión, economía, ciencia,
etc., estaban relacionadas entre sí. Los líderes religiosos eran, a la vez, líderes
políticos especializados en astronomía o medicina, entre otros campos.
Los señores eran los mediadores entre el grupo social que representaban, y el
poder sobrenatural de los ancestros y dioses. La religión era el instrumento de
gran efectividad para la cohesión pero también la coerción de la población;
aseguraba el poder político, la jerarquía y el orden social. La sociedad
participaba en las ceremonias calendarizadas por las autoridades y trabajaba
para servir a sus dioses y a las autoridades, que los representaban ante ellos.
Mitos, ceremonias, ritos y ofrendas Parafernalia religiosa.
Los encargados de las ceremonias utilizaron materiales y objetos a los que
dieron significados simbólicos, según el tipo de celebración. Usaron cuarzos,
flautas, figuras modeladas, moluscos, anchovetas y textiles quemados,
artefactos de piedra, hueso, madera, junto con mechones de cabello humano.
También han sido encontrados objetos en forma de inhaladores, elaborados
con huesos de camélidos, y contenedores de conchas de caracol de selva
(Megalobulimus spp.). Asimismo, se han hallado ofrendas compuestas por
numerosos caracoles de loma (Scutalus proteus), que viven en parajes
desérticos, en asociación con el cactus San Pedro (Trichocereus pachanoi),
conocido por sus propiedades alucinógenas y por ser consumido
tradicionalmente durante los rituales religiosos.
Ofrendas.
Gran parte del material arqueológico recuperado ha sido encontrado en
contextos de ofrendas. Es recurrente el hallazgo de conglomerados de
vegetales, fragmentos de cuarzo, choros y alimentos, acomodados, enterrados
y muchas veces quemados.
Ofrendas Enrejadas
Se trata de complejas ofrendas, consistentes en ejes florales de cabuya
amarrados entre sí a modo de una litera. Están asociadas con numerosos y
diversos componentes: minerales, como cuarzos, vegetales, plumas, fibras,
algodón, así como diversos objetos manufacturados. Ellas revelan un profundo
contenido simbólico.
Arte y Música de la Cultura Caral.
Importancia del Arte y La Música de la Cultura Caral. Se han recuperado
tres conjuntos musicales, conformados por instrumentos de viento, que ratifican
la práctica musical colectiva y la organización compleja en la sociedad de
Caral. Ellos estuvieron asociados con caracoles, como instrumentos de
percusión.
Las actividades religiosas y sociales incluyeron ejecuciones musicales, a cargo
de grupos especializados en esta elaborada expresión artística.
El arte musical tuvo un rol importante en las actividades de la población; esta
tradición ha continuado como parte de la herencia cultural de las sociedades
andinas de todos los tiempos.
La música ha sido, desde los albores de la civilización andina, parte
fundamental del ceremonial y la religiosidad. Prueba de ello es el hallazgo de
32 flautas depositadas como ofrendas bajo el piso de la plaza circular en la
Pirámide del Anfiteatro. Fueron colocadas sobre una piedra cortada
acompañadas por un canto rodado a un lado y al otro por una figurina de barro
crudo sin rostro que se deshacía al tacto, todo cubierto por más piedras
cortadas. Se les ha clasificado como "flautas traversas", pues son tubos
delgados con un orificio central de forma ovalada que sirve de embocadura.
Sólo en dos casos dicha abertura es rectangular. En el fondo de la embocadura
un triángulo hecho de arcilla cruda sirve de tabique regulador que distribuye el
aire entrante hacia ambos extremos. Fueron elaboradas usando huesos de ala
de pelícano. Las flautas están decoradas con representaciones de monos,
aves, serpientes y figuras humanas. Algunas no presentan ningún tipo de
decoración.
En otro sector de la misma Pirámide del Anfiteatro fue hallado otro conjunto de
38 instrumentos de vientos, posiblemente cornetas hechas con hueso de
camélido o venado. Estas no tienen embocadura sobre el tubo y su superficie
está decorada con canales horizontales.
Fuente: Ministro de Cultura del Perú – Zona Arqueológica de Caral.
http://todosobrelahistoriadelperu.blogspot.com/2013/08/cultura-caral.html