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La Silfide

jknkj

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i'

Diez Núineroa un peso.

LA SILFIDE

LITERATURA I BELLAS ARTE?,

TOMO PRIMERO— N." I.

K BIBLIOTECAX
IMPRENTA CHILENA, CALLE DE SAN CARLOS.

UlClL.llf.HE DE IS-'W).
Núm. 1> Diciembre lí— 185Í.

LA SILFIDE.
es ya la ciudad deliciosa, la ciudad de la
danza i del canlo! Ademas ¿qué iríamos a

hacer fuera de nuestras casas espaciosas i


A LOS ARTISTAS FRANCESES. cómodas?.... ¿Nos resguardarían mejor de los
calores caniculares esos techos rústicos i
desmantelados de las silenciosas cimeras?
¿No tenemos aquí cerca, en los caminos de
Colina i del Sulto frondosas alamedas en
donde lucir el brio de un caballo?— No po
demos acaso, por la tarde, ir a meditar dul
cemente bajo los elevados álamos del Paseo
ncantadoras Bayacle- de las Delicias?... ¡Tan linda, tan poética es
ras, aéreas Peris , va nuestra cariada, cuando su risada i pomposa
porosas W'ülis, a vos cabellera se estremece a los halagos de la
otros hijos de Euter- tanto que la pálida Reina de
brisa, en la
pe i Therpsícore que Noche refleja sus cambiantes luces en el
buscáis nueva patria,..
plateado manto de la Reina de los Andes!
Salud! suIudlChile,—
esta tierra hospitalaria Sílfides i ruiseñores escapados de las ri
~'°*j¡ ciy de la poesía i del ar> beras del Sena, que vuestras graciosas dan
te,— Chile os adopta! zas, que vuestros alegres ritmos encanten
Graciosos intérpretes de los placeres ar por largo tiempo la monotonía de nuestras
tísticos ¡qué a tiempo llegáis! Dias mas i noches!— No os canséis de danzar i cantar,
Santiago queda desierto: todas las miradas que nosotros nonos cansaremos de miraros,
se volvían ya hacia las risueñas campiñas oíros— i aplaudiros! —

de Peñaflor i las bulliciosas riberas de Val .


F. R.
paraíso. Pero ahora, Adiós alegre Puerto!
Adiós sombríos campos!!
¡Qué nos importan las acequias pedre LA SILFIDE.
i
gosas de Peñaflor las empolvadas calles de
Valparaíso! —

¡qué nos importan los sedien


Abridme 'apuci-ía líennos ís
tos potreros i los áridos cerros de las ha- Que os
traigo placer i amor
.-iendaá.' Sanliaso! la indolente Sanliaa-o

Kn mis alas
vaporosas,
1 A SILFIDE.

Poderosas ruana: hai un continuo vaivén déla pobla


Como un Dios. ción a aquel lugar. Chorrillos lo es al Perú,
Soi la Silfide, en torno lala
que Bríghlon es a Inglaterra, Uipppen
jiro de la belleza, Francia, New-Port a los Estados-Unidos; i
i el trono de mi gloria
aun es mucho mas lodavia. Cuando se vive
es la ala del amor.
en Londres, Paris o New-Yoik, la facilidad
Hija soi del deleite;
naci en el Paraiso de comunicación hace vacilar sobre la
del beso delincuente elección de lugares donde a prelesto de,

del primer pecador. baños i aires de campo se encuentra de


Peregrina en el mundo, nuevo la frivola ajitacion de la capital, con
la eternidad es mía,
i durará mi imperio
mas holgura.
Luego, la multiplicidad de esos rendez-
mientras viva el placer.
Yo soi la que en el labio vous del que rivalizan en esplen
far-niente
coloco de la hermosa, dor, en alegría i en voga, hacen tanto mas
la risa, los halagos, difícil esta elección en Europa o en los
las palabras de miel. Estados-Unidos de la América del Norte. Al
El azul de los ojos,
el nácar de las frentes, principio de la estación, cada cual se pre
la ondulación del seno gunta antes de decidirse, donde podrá sa
del sexo encantador, tisfacer con mas desahogo sus gustos, sus
son puras ilusiones caprichos i aun sus pasiones. Si vivieseis
del prisma de mis alas o creyeseis vivir bajo el cielo de Lima no

que esliendo ante los hombres esperiinentaiiais sin duda , igual perple
como benda de amor.
Yo soi la mensajera jidad. De las dos vias mas transitables por
donde so sale de la ciudad de los Reyes, la
de la lumbre del dia;
los trémulos luceros una conduce al Callao i la otra a Chorrillos.

mueven su luz por mi. ¿A dónde se ¡ría sin atravesar los mares o
Yo soi la que hacia el seno estraviarse en las cordilleras?... Forzosa
de las húmedas (lores, mente pues, la coqueta que busca adora
llevo el pico sediento
dores, (coqueta -
esta espresion comprende
del fugaz colibrí.
a todo el bello sexo de Lima, i lo hace mas
Soi el canto del ave,
soi el ^vapor del vino, adorable aun) el galán que anda a caza de
el humo del incienso conquistas, la madre que se empeña en
rl deleite, el amor. lanzar sus hijas a los azares del matri
Siempre cstoi entre labios monio , el jugador poseído del deseo de
que se besan sedientos, ganar, toda esta jente, atendida la jeo-

i en medio de los brazos


que oprimen con ardor.
grafía del pais, solo puede ser dominada
Abridme la puerta hermosa! por un pensamiento único i este pensa
que os traigo placer i amor miento es Chorrillos! Tantas veces me ha
eo mis alas vaporosas, bían preguntado las señoritas limeñas si
Poderosas habia yo estado en Chorrillos, i tantas ve
Como un Dios.
ces les habia contestado nó,
que al fin me
pareció conveniente,— aunque no fuese mas
que por introducir alguna vanante en mi
conversación, —
añadir a mi catálogo de
Publicamos la mayor satisfacción los
con
viajero, un
pueblo mas.
siguientes fragmentos inéditos ¿el viaje uni Por otra parte, Chorrillos se hallaba si
versal que prosigue nuestro distinguido
tuado sobre el camino de Pachacainac , el
huésped elSr.D. Alejandro llolinski, corres
ponsal de la prensa de París.
Heliopolis de los lucas, que yo tenia re
suelto visitar.
Un amable peruano se prestó gustoso
RECUERDOS DEL PERÚ. a acompañarme en esta doble escuision.
Partimos a caballo, teniendo cuidado de
PRISIKR ARTICULO. proveernos de dos cabalgaduras que po

Chorrillos. Los caballos peruanos.



El ca —
seyesen bien la ciencia del paso. Esta
con. oda marcha por medio de la cual se
mino. Concordancia de la naturaleza con las

acciones humanas. Ladrones peruanos i chi


— avanza casi con tanta rapidez como al
lenos. trote, con los fatigadores sacudimientos
menos, débenla sin duda alguna los caba
El nombre de Chorrillos resuena ince llos peruanos a su orijen árabe. Esta mar
santemente en los oidos de la sociedad pe- cha la conservan aun los caballos do Anda-
LA SILFIDE.

lucía cuyos criaderos {huras: instituidos por produce infatigables soldados al paso que
los reyes moros suministraron a Pizarra i no produce bandidos. Los dos verdaderos
sus
compañeros, sus belicosos corceles. Los jardines de las Antillas, la Guadalupe i HaSii,
caballos del resto déla Europa, escepluando pueden ser recorridas en sus silios menos
la Turquía, pesor de sus frecuentes cru
a esplorados sin temor de desagradables
zamientos carecen , por consecuencia del aventuras, mientras que Puerto Rico i Cuba
clima i de la educación, de una cualidad poseen en sus monótonas planicies, marro

inapreciable, atravesando largas distancias. nes negros i blancos...


El paso es al trate lo que el rodado de un Prevalece un estraño sistema en el Perú,
carruaje bien suspendido a los vaivenes de i es el de dejarse robar sin resistencia. Una
una pesada carreta. disposición lan acomodaticia i la ausencia
El camino de Chorrillos, présenla como de una buena policía, deben necesariamente
el del Callao, Ip imájen de la desolación, del mantener la numerosa clase de individuos
abandono. que viven de tributos arrancados a mano
Después de atravesar algunos campos armada. Salteadores de profesión , bien
mal labrados en los alrededores de Lima, montados i perfectamente equipados se han
la vista busca en vano un árbol , una organizado en tropas formidables que re
flor, una cenefa de verdura. Un u-iste de corren de vez en cuando los alrededores de

sierto se prolonga hacia todos lados. Pare Lima, i a quienes se ha visto repelidas oca
dones de adobe perfilan la ruta, para res siones, asaltar la capital misma, como una
guardar propiedades imajinarias en el in ciudad enemiga.
culto estado a que han sido abandonadas. Pero como estas cuadrillas trabajan
Ruinas de haciendas armonizan el cuadro por mayor, solo por intervalos, aficionados
sin alterar su arenoso colorido. suelios se encargan de conservar al camino
A pesar del espléndido sol que vivifica ile Chorrillos su triste renombre. Hé aquí
esta tierra la mayor parte del año, diríase cómo suceden por lo común estas cosas:
que ha sido maldecida por el creador. El Un viajero solo, parece fácil presa a uno
alma se. siente acosada de siniestros pensa de eslos malhechores; presenta este su ma
mientos, porque es imposible imajinar una chete deteniendo al caballo por la brida.
decoración mas apropósito para el ban Bruscamente atacado, el pasajero deja caer
didaje. su dinero i prendas:
Vaya con Dios! lo grita
Una observación que he hecho tanto en entonces el asaltador que desaparece bajo
el viejo como en el nuevo mundo es que las paredes de donde habia salido.
rara vez contrasta la naturaleza con las Los robos de este carácter son ordina
acciones de que aquella es teatro. ¿Ofrece riamente consumados por esclavos fujitivos
la Italia un paisaje mas lúgubre que la i por malhechores llegados de Chile, según
travesía de Fondi a Terracina, refujio pri se pretende en Lima. De esto deducen los

vilegiado .de los bandidos romano-napoli peruanos una consecuencia desventajosa al


tanos?, Allí las olas del mediterráneo, de carácter de sus vecinos sin refleccionar
,

ordinario apacible i cariñosas como volup que el ostracismo a que la sabia adminis
tuosas cortesanas, parecen transformarse en tración de Chile condena a las jentes per
plañideras para exhalar un himno lúgubre, niciosas recomienda honrosamente a esta
al besar las playas del crimen. En Grecia el Itepública , en la cual impera la seguridad
robo i el asesinato no reinan en medio de de los países civilizados, i clama mas bien

los vallps que encantan al viajero i recuer contra el Perú que provoca por una funesta
den a Venus mas bien que a cualquier otra tolerancia los delitos de los criollos como
divinidad sino en algunos sombríos i pan
,
los de los estranjeros.
tanosos desfiladeros que se presentan a la
Alejandro Holinski.
iniajinacion como el vestíbulo del imperio
de Pluton. De todas las provincias de Es (Continuará).
paña la mas desagradable a la vista, es la
,

Mancha i al mismo tiempo también es la



peor afamada. En esas interminables EN LA TOCABA DE EMILIA.
banas de arena donde se quisiera. resucitar
a D. Quijote con su jovial Sancho-Panza, (traducción; de F. Rodella.)
se peligra de tropezar a cada paso con tro Tu alma pura voló al cielo
andantes que
pas de modernos caballeros De la mansión del dolor,
la bolsa o la vida. La Vizcaya, por el
piden La niia sumida en duelo
contrario, cuyas verdes colinas se confun No tendrá para consuelo
den en una sola esmeralda eu la memoria, Ya tu fraternal amor.
4
Cuando el triste pensamiento vedoras, los moradores sensatos de esta
Con sus pesares luchaba, ciudad flemática vivimos mui orgullosos con
Canto divino, tu acento,
nuestra indolencia fatigosa i nuestro profun-'
Consolaba mi tormento
do sueño.
I mis lágrimas secaba.
Corra V. a la alameda, el paseo favorito,
Me decías placentera: i tropezará graciosamente con uno o dos
n Tal vez concluya mañana corrillos de pelucones vejetes, mui reza
Tu pesar, hermano, espera! gados, es verdad, i mui ufanos de que Dios

Yo soi lu madre, tu hermana:


Cese el alma de
nos mantenga tan holgada paz; con unos tres
jemir, amarilleii-
No lemas el porvenir.»
o cuatro
opositores con sus caras

las i cuchicheando a media voz de un gran


sido descubrimiento político; con una o dos man
Mas, ai! un ensueño ha
Que ha disipado la muerte; teletas, hermosas como una pintura de Ra
Lejos del borde querido fael, pero tímidas i esquivas como una sen-
Voga mi esquife balido, sitiva;i guárdese V. de desear masalgun dia,
Por los vientos de la suerte.
porque apesar de nuestras ochenta mil ha
bitantes, el pelucon tiene que saborear una
Tu alma pura voló al cielo siesta i un buen mate, el opositor vi» a medi
De la mansión del dolor, tar i combinar en su nido, la niña está
La mía sumida en duelo cansada de no haber hecho nada i desea
No tendrá para consuelo,
Ya tu fraternal amor! reposar un instante, i a mas, que mamá
tiene jaqueca i es necesario pensar en la
1845.
muerte que ha de venir sin hacer ruido.
Guillermo Matta. Eso sí, el tea 1 10 es un espectáculo digno
de un pueblo culto, pero a mamá le disgus
ta por ser una entretención demasiado pro
fana i papá apenas tiene tiempo de pensar
en el trigo, i el plegante encuentra mucho
BOSQUEJO FISIOLÓGICO mas delicioso arrojar cuatro bostezos en las

DE SANTIAGO. narices de una que no sabe si ama a fuerza


de hacerle ojitos en la visita diaria.
Vamos, el nial es crónico, i por mas que
bien, échese V. a andar por esas calles
...I el Supremo Hacedor haya sido pródigo en
de Santiago en busca de una fisonomía, de regalarnos bienes infinitos, nuestra vida de
un cuadro , ;de un suceso notable en el marmota es mas querida que esa actividad
centro de esa constante, de esa
igualdad que parece ser el elemento de felicidad para
monotonía de lodos los dias que nos ahoga el ser racional. Estamos mui engreídos con
ya en este dichoso pueblo. Pregunte V. a nuestra arrastrada i pobre existencia. Nues
los muchachos, a los viejos, a las niñas, a tras bellas no son mas que imájenes precio^
las solteras, a las casadas; a todos los cír sas, con todas las formas seductoras, pero
culos, a los conservadores i a los reformis envueltas en una inacción continua que en-
tas, a los mundanos i a los beatos, i en fin moece el corazón i mala las ilusiones i el

al diablo mismo, por un carácter, por una amor. La contemplación solitaria es su vida

peculiaridad que defina distintamente nues normal i, en este pueblo claustral, el


tra manera de ser en esta bendita capital de eco de la campana del templo es la única
la primera república sud-aniericana. i ten elocuencia que las conmueve, la elocuencia
drá V. que desesperarse i quedarse tan sa de los sepulcros.
tisfecho como un Beduino que no haya sali Sin duda, esa vida do recoletas de nues
do de su tienda. tras lindas niñas las cerca de temores
para
I sin embargo nosotros vamos capitanean lodo lo que es espectable i social, obligán
do la civilización por estos mundos privile- dolas a doblar sus cuellos do 'alabastro bajo
jiados. [I leñemos paseos i teatros, una at el peso abrumador de ese espíritu de coma
mósfera transparente i diáfana como el drería que cobijan los mantones ¿í qué ha
aliento de la Providencia , un cielo azul cer? mientras la pobre niña vea en cada
envuelto en millares de luces, un sol abra hombre un vestiglo i en cada espectáculo
sador i unas cordilleras sublimes. un crimen, habremos de resignarnos, ellas
Pero lo cierto es que con tantos elementos i nosotros, a morirnos de fastidio.
para hacer de Santiago un campo de lucha
perenne para las grandes pasiones, para los Narforio.
contrastes picantes i las peripecias conmo
LA SILFIDE. 5

LAWILLI. HERZ.

(fantasía.

Mirad ¿veis aquella nube



El reloj sonaba las nueve de la noche en
Tan vaporosa i brillante, una de estas lunas de primavera que resba
I esas chispas de diamante lan sobre el cielo de la capital tan llenas de
Que en medio luciendo están? :
languidez i de silencio. Habia entonces cier
I ¿no veis tras de ese velo
ta harmonía secreta entre el eco de los ai
Que el sol cnciem'e i aviva, res i las voces del rio, entre la libia lumbre
Esa sombra fujiliva
de los astros i el helado aspecto de las nie
Que, como jugando va?
ves del oriente, entre los espíritus que pue
Decid —¿no parece un ánjel '

blan el espacio i el pensamiento que se re


Por su blancura i pureza? monta de tos suelos
¿No veis brillar su cabeza Herz va a cuerdas de su inslru-
pulsar las
Como si brillara el sol?
mento i al mundo admiración i silencio.
pide
¿No veis como juguetea
Tal vez en ese instante supremo, en que el
Con sonrisa voluptuosa,
Cual pintada mariposa jenio, sentado al pié del trono del Eterno
Que vuela de flor en flor? hace vibrar las fibras del corazón de la hu
manidad, desciende invisible sobre sus sie
¿No veis cual bate sus alas nes el poderoso aliento de la creación.
De tan preciosos colores
El campo de las glorias de Sivori, de
Entre una lluvia de flores
Moéser i de Winen está sembrado de coro
que alfombran su blanco pié?
nas que el tiempo no ha marchitado; el pue
¿No veis como se levanla
Esa espiritual figura blo espera con ansiedad; el entusiasmo, la
Tan radiante de hermosura admiración, los aplausos, están adormecidos
Como el ánjel del placer?
bajo el ala del deseo; una sola chispa de esa
ardiente inspiración que adquirió formas ba
jo las nubes del Danubio i todas las pasio
nes jenerosas deponen su tributo de estruen
I con todo va a ocultarse
En las sombras de occidente, do i esplendor a las plantas del grande Herz.
Llevando en su blanca frente Magnífico es el aspecto de esa bóveda sem
Una sonrisa de amor brada de luces que remedan los esmaltados
No la dejéis que se oculte, discos del firmamento; encantador el grupo
Que no es una sombra vana.... de beldades palpitantes prendido a la mitad
Tal vez no vuelva mañana
Si la abandonáis de los resplandecientes muras; el brillo fas
por hoi!
cinador de las arañas, la sonrisa espiritual
o voluptuosa de los
Que esa sombra vaporosa ánjeles, los ricos perfu
Que se esconde allá a lo lejos mes de sus vestiduias de blanco i azul, los
Entre los puros reflejos iris de las flores i lazos aromáticos, las olas
Que nos dá la última luz, de poesía, impregnadas de magnetismo, que
Es la Diosa de las brisas
se resisten por cada uno de Ios-sentidos,
WUU,.-puri i hechicera
La hermosa viajera
mas
dan vida i animación a esa copia del paraíso
en miniatura de
Que cruza el inmenso azul. cuyas puertas es el arle la
única llave.
No la abandonéis;— dejadle Herz desprende de sus manos torrentes
Vuestro cielo cristalino, de harmonías como la divinidad de los cam
Que ella siga su camino
A la luz de vuestro sol: pos derrama sobre las praderas cataratas de
Mirad que es leve i lijera brillante rocío i delantales llenos de piula
como la nube en das corolas. El pueblo se estremece de pla
que nace
I que talvez se deshace cer, como las hojas de los bosques al soplo
Mas pronto que una ilusión. de ¡as auras de la tarde.
Pero alli, en uno de los c'ien tronos de la
V. Magallanes.
hermosura, la vírjen del pensamiento com
prime las pulsaciones de su seno tembloro
so, i tal vez una lágrima furtiva exprime la
ovación de su sentimiento i su ternura,
6 la si fide.

¡Cuan bella está asi!., sus rizos flotan a mer- Alemania. En el fondo se ven colinas cubier
cpd de las vibraciones, sus labios reprodu tas de viñas, un sendero conduce al valle. Vi
cen o mas bien responden a los elocuentes ñedos en los ribazos de law Turingia.
suspiros de las cuerdas. Herz posee la ma- Apenas es de día.. Los viñaderos se alejan
jia de divinizar la mujer que se adora. Al
a para continuar su recolección.
lenguaje que hace oir, responde el fuego Hilarión aparece, mira a su alrededor,
magnético que circula por las venas, i el al como para buscar a alguien; en seguida se
ma permanece muda o extasiada como al ñala la choza de Gisela con amor, ¡ la de
estridor del trueno o como al aspecto de la Luis con cólera. En
esta habita su rival Si
noche sembrada de estrellas. alguna vez
vengarse de él lo hará con
puede
Coronas al jeiiio! ninfas dp las, llanuras buen éxito. La puerta de la choza de Luis
americanas... El mundo délos desiertos de se abre misteriosamente, Hilarión se oculta
oro recibió el bautismo de la harmonía ! para ver todo lo que vá a pasar.--
El
joven duque Alberto de Silesia, bajo
K.
el traje i nombre de Luis, sale dé su casita,
acompañado de su escudero Wilfrido. Este
JflODAS. parece aconsejar al duque que renuncie a
un proyecto s -creto;
pero Luis persiste se
ñalando la casa de Gisela; este sencillo lecho
Paris 15 de Noviembre 1850. cobija a la que él ama, al objeto de su única
ternura Ordena a Wilfrido que le deje
Chales. De espumilla con fondo blanco o de co

solo, Wilfrido vacilaaun, pero a un jesto


lor, bordado a dibujos de todos matices; pagodas
de su señor, le saluda respetuosamente ¡ se
con figuras de personajes, aves, árboles fanlásli-

eos, bordado todo con gusto i delicadeza. Cha —


aleja.
les sencillos de gros negro franjeado de palmas Hilarión queda estupefacto, Viendo a un
a imitación de los bordados
turcos, para verano. gran señor, según aparenta sprlo Wilfrido,
Vestidos. Corpino de talle largo con pico re

dondeado delante i detras para traje de paseo;


prodigar tantas atenciones a un simple al
deano parece ser su rival. Concibe
como
estos picos se enanchan un poco hacia abajo co
mo bis Chaquetas de los niño?. sospechas que aclarará mas larde.
Los levitas (polkas) de tafetán chinado son mas Luis, o mas bien el duque Alberto, se
bonitos cuando van fileteados de vuelillos decin aproxima a la i-hozade Gisela i .llama piano
tas. Algunas costureras mezclan las cintas con a la puerta. Hilarión permanece siempre
encajes de lana de color; ejemplo: una hilera de oculto. Gisela sale al momento i corre hacía
encajes i otra de cintas. los brazos de su amante.
El delantal puede componerse de tres vuelos
a cada lado, dos de cintas i uno de encajes al Transportes, felicidad de dps enamora
medio. El corpino guarnecido de la misma ma dos. Gisela cuenta a Luis que ha soñado te
ner zelos de una hermosa dama a
nera, pero en forma de V, con li guarnición re quien Luis
dondeada en torno del cuello. Estos vuelos no ama i prefiere. Luis turbado la
tranquiliza: no
tienen mas que de dos o tres rentímetros de alio. ama ni amará mas
que a ella. Es que si tu
me engañas, dice la niña me muero sin reme

dio; i lleva la mano a su corazón como para


GISELA 0 LAS MILIS. decirle que sufre mucho. Luis la tranquiliza
baile fantástico en dos actos. colmándola de tiernas caricias.
Gisela coje margaritas i las deshoja para
Por los. señores de S. Georges, T. Gautier i averiguar si la amaba Luis.
Corali, música- del señor Adolphe Adam: re La prueba le sale bien i se deja caer en
presentado por primera vez en el tealro de la los brazos de su amante ..-.'.
Universidad el 19 de diciembre de 1850. Una cuadrilla de jóvenes vendimiadores
REPARTO. vienen en busca de Gisela para las vendimias.
El duque Alberto de Silesia, en Está amaneciendo i este es el momento de
traje de campesino Sr. Poncot.
El de CourlanAe. Sr. Ermjst.
ira ellas, pero Gisela, loca con el 'baile i Jos
principe . .

Wilfp.id.o escudero del duque.


Hilarión, guarda-caza
. Sr. Adolphe.
Sr. He.MBERT.
placeres, detiene á sus compañeras. La dan
za es después de Luis lo
L'n anciano campesino Sr. N. que nías ama en
Batilde, novia del duque. . . . Sra. Guillemet. este mundo. Propone a las viñadoras que
Giselle, campesina Sta. Aurt-tie DiMIER.
se diviertan en lugar de ir al
Berthe, madre de Giselle. . . Sra. Poncot. trabajo. Baila
JIIyrtha, reina de las Willis. Sla. SoLmsi.
Zelmé.
. .

Sta. Glady.
primero sola para estimularlas. Su alegría,
r.lOYNA Sta. Lamjklle. su entusiasmo i sus pasos llenos de seduc
ción que mezcla con demostraciones de amor
acto primero.
hacia Luis, son inmediatamente imitados
El teatro representa un risueño valle de la por aquellas, quienes dejan a un lado las
LA SILFIDE.

canastas c instrumentos del trabajo, i gra está como enterrado en una vejetacion es
cias a Gisela, la danza no tarda en ser un pesa i entre yerbas del campo. La luz azu
delirio ruidoso i jeneral. Berta, madre de lada de una luna muí viva alumbra esta de
Gisela, sale entonces de su choza. coración i la dá un aspecto frió i vaporoso.
¡Eso es! ¡bailando siempre! dice a Gisela... Algunos guardas llegan por las avenidas
por la tarde por la mañana esf« es una de la floresta, i parece buscan un sitio a
verdadera pasión en vez de
trabajar, de propósito para ponerse en acecho: van a
cuidar la casa simarse a la orilla del estanque cuando acu
Baila tan bien! dice Luis a Berta. de Hilarión. Este manifiesta el mas vivo te
"


Es mi único placer, responde Gisela, rror adivinando los proyectos de sus cama-

como él, añadió señalando a Luis, es miúni- radas: este es un sitio maldito, les dice, e>i«
es el círculo de baile de las wilis. Enséñales
ca felicidad!!
• —

Bah, dice Berta, estoi segura que si esta la tumba de Gisela.... de Gisela que bailaba
loquilla muriese, se volvería wili i bailaría siempre. Reconoce que está allí por la co
rona de pámpanos que llevaba en la fíente
después de su muerte como todas las mucha
chas que han gustado demasiado del baile. durante la fiesta, i que está suspendida de
¿Qaé decis?

esclaman las jóvenes la cruz de mármol.
viñadoras con espanto, apiñándose unas con En este instante óyense sonar las doce de
otras. la noche a lo lejos; esta es la hora lúgubre
Entonces al son de una música lúgubre en que, según la crónica del pais, las wilis

se presentan en su sala de baile.


parece representar una aparición de muer
tos que vuelven al mundo i danzan juntos. Hilarión i sus compañeros escuchan el
reloj con terror, miran temblando al rede
Oyense a lo lejos sonatas de caza. Luis dor, porque esperan la aparición de las li-
inquieto a este ruido dá aceleradamente la jeras fantasmas. Hugnmos dice Hilarión las
señal de partida para las vendimias, i se wilis son inexorables, se r.poderan de los via
lleva tras sí a los aldeanos jeros i los hacen bailar hasta que mueren de
El príncipe i Batilde su hija, se presentan fatiga o desaparecen en el lago que veis desde
a caballo acompañados de una numerosa aquí. Una música fantástica comienza ei.tó.i-
comitiva de señores, damas ¡ cazadores con ces : los guardas palidecen, tiemblan, i hu

aleones en la mano. yen en distintas direcciones con las señales


La vendimia está hecha. Un carro ador del mayor espanto, perseguidos por fuegos
nado de pámpanos i flores llega lentamente fatuos que aparecen por do quiera (I).
seguido de todos los aldeanos i aldeanas Un manojo de juncos marinos se entre
del valle con sus canastas llenas de racimos. abre entonces lentamente, i del seno del
Un pequeño Baco es conducido uiunfal- húmedo follaje se vé lanzarse a la líjera
mente caballero sobre un tonel, según la Mirta, sombra transparente i pálida; la reina
antigua tradición del pais. de las wilis. Lleva consigo una claridad mis
Rodean a Gisela, la declaran reina de las teriosa que alumbra súbitamente la floresta,
vendimias, i la coronan con flores i pámpa ahuyentando las sombras de la noche. Asi
nos. Luis está mas enamorado que nunca sucede todas las veces que las wilis apare
de la hermosa viñadora. La mas loca alegría cen. Sobre las blancas espaldas de Mirta,

se apodera de lodos los aldeanos palpitan i tiemblan sus alas diáfanas, en las
Se celebra la fiesta de las vendimias! cuales la wíli puede envolverse como en un
velo de gasa.
Gisela puede ahora entregarse a su gusto
favorito; conduce déla mano a Luis en me Esta aparición inpalpableno puede oslar
dio de la cuadrilla de viñadores, i baila con se quieta, i lanzándose tan pronto sobre un

él rodeada de todo el pueblo, que no tarda montón de flores, como sobre una rama de-

en unirse a los jóvenes amantes sauce, voliijea aquí i allí, corriendo de arri
ba a abajo i pareciendo reconocer su pe
acto segundo.
queño imperio, del que cada noche venia a
El teatro representa una floresta sobre el tomar nueva posesión. Se baña en las
aguas
borde de un estanque, un sitio húmedo i del lago, lupgo se suspende de la rama di
fresco en que crecen los juncos, las cañas, los sauces i se columpia. Después de un
i multitud de flores salvajes i plantas acuá paso bailado por ella soto, toma una rama
ticas; abedules, pobos i sauces llorones in de romero i vá tocando con ella alternaii-
clinan hasta el suelo sus pálidos follajes. A
la izquierda debajo de un ciprés se levanta (I) Una porción de luces fosfóricas se ven vo
una cruz de mármol blanco en el que está lar por la escena con el vuelo incierto de bs
el nombre de Gisela. El sepulcro mariposas.
grabado
8 LA SILFIDE.

vamente las plantas, las flores i los mato vestidura en desorden, su razón casi eslra-
rrales. viada a consecuencia de la muerte de Gisela.
A medida que el florido cetro de la reina Se aproxima lentamente a la cruz, parece
de las wilis se detiene sobre un objeto, la buscar un recuerdo i querer coordinar sus
plañía, la flor ¡ el matorral se entreabren i ¡deas confusas.
dan salida a una nueva wili que viene a sú Wilfrido suplica a Alberto que le siga i
vez a agruparse graciosamente al rededor no se detenga cerca de este fatal sepulcro

de Mirta, como las abejas al rededor de su que le representa tamos pesares... Alberto
reina. Esla, desplegando entonces sus alas le manda que se retire... Wilfrido insiste
azuladas sobre sus subditas, lesdá la señal todavía, pero Alberto le ordena con tanta
del baile. Muchas wilis se presentan enton firmeza que le deje, que Wilfrido se Ve oblK
ces alternativamente delante de la soberana. gado a obedecer, i sale; si bien resuelto a
Moyna la odalisca, ejecuta un paso orien hacer una última tentativa para separar a
tal; después Zulmé, la Bayadera, hace sus su señor de este sitio funesto.

actitudes indianas; dos francesas figuran una Apenas queda solo Alberto dá rienda
,

especie de gracioso minué; después dos ale suelta a su dolor; despedaza,


su corazón se

manas walsean juntas filialmente la cua se deshace en lágrimas, de


repente pali
drilla toda de las wilis, muertas por haber dece, sus miradas se fijan en un objeto
amado demasiado el baile, o muertas dema estraño que se dibuja delante de sus ojos...
siado pronto, sin haber satisfecho bastante queda heiido de sorpresa i casi de terror
esa loca pasión, a la cual parecen entregar alreconocer a Gisela que le mira con cari
se todavía con'furar bajo su graciosa meta ñosa dulzura.
morfosis. Victima del mas violento delirio , déla
A una señal de la reina cesa el baile fan mas viva ansiedad , duda aun i no se atreve
tásíico. Anuncui una nueva hermana a sus a creer lo (pie vé, porque ya no es la linda

subditas i todas se colocan a [su alrededor. Gisela, tal como la habia adorado, sino
Un rayo de luna vivo i claro refleja sobre Gisela la wili, en su nueva i graciosa meta
la tumba de Gisela, las flores que la cubren morfosis, siempre inmóvil delante de él. La
se levantan e inclinan sobre sus tallos como wili parece llamarle solamente con miradas.
para dar paso a la blanca criatura que ellas Creyéndose Alberto bajo el imperio de una
encierran. dulce ilusión , se aproxima a ella a pasos,
Gisela aparece envuelta en su lijero velo. lentos i con precaución, como un niño que
Se adelanta hacia Mirla que la toca con su quiere cojer una mariposa sobre una flor.
rama de romero, el velo cae Gisela está Pero en el momento en que esliende la
transformada en wili: sus alas nacen i se mano hacia Gisela, ésta, mas rápida que un
desarrollan sus pies apenas tocan al relámpago, huye de él i vuela atravesando:
suelo. Baila o mas bien dá vueltas en el .ai los aires como una tímida paloma para pe
re, como sus graciosas hermanas, recordando sarse en otro sitio, desde donde le dirije
e indicando con alegría el paso que ha bai miradas llenas de amor.
lado en el primer acto antes de su muerte. Este paso, o mas bien este vuelo, se re
Oyese un ruido lejano. Todas las wilis se pite muchas veces con gran desesperación
dispersan i ocultan detrás de las cañas. de Alberto, que intenta inútilmente alcanzar
Jóvenes campesinos que vienen de la fies a la wili, huyendo algunas veces por enci
ta de la aldea vecina atraviesan alegremente ma de él como un lijero vapor.
la escena conducidos por un anciano, van De vez en cuando le hace un jesto de
a alejarse, cuando oyen una música delicio amor, le arroja una flor que coje sobre su
sa, el aire del baile de las wilis; los aldea- tallo, i le dirije un beso; pero impalpable
iros parece esperimentar apesar suyo un como una nube, desaparece cuando Alheño

estraño deseo de bailar. Las wilis no tardan cree que puede cojerla.
en rodearlos, los enlazan i fascinan con sus Al fin renuncia a su tentativa, se arrodi
posturas voluptuosas. Cada cual intenta de lla cerca de la cruz i junta las manos delan
tenerlos a su arbitiio con las figuras de su te de ella en ademan suplicante. La wili
baile naiivo.... los aldeanos convidados van atraída por este mudo dolor, tan lleno de
a dejarse seducir, bailar i morir, ruando el amor, se lanza lijeramente cerca de su ama
anciano se arroja en medio de ellos, les di do; Alberto la toca, i ya ebrio de amor i de
ce espantados el peligro que corren, i se felicidad va a apoderarse de ella, cuando
salvan lodos perseguidos por las wilis, fu deslizándose dulcemente de entre sus bra
riosas al ver que seles escapa su presa. zos se desvanece en medio de las rosas i Al

Sale Alberto seguido de Wilfrido su fiel berto cerrando sus brazos no abraza mas
escudero. El duque está triste, pálido, su que la cruz del sepulcro.
LA SU fiue »

La desesperación mas profunda se dícé Gisela amado,


apó Huye a su huye o mue

dela de él, se levanta i va a alejarse de este res, como Hilarión, añade señalándole el
sitio de dolor, cuando el mas estraño es
lago.
pectáculo se ofrece a su vista i le fascina en Alberto permanece un instante sobreco-
términos que queda inmóvil, como petri jido de espanto a la idea de participar de
ficado i forzado a ser testigo de la estraña la funesta suerte del guarda del coto. Gisela
escena que se représenla ante sus ojos. aprovecha este momento de indecisión pa
Oculto iras de un sauce, Alberto vé apa ra cojer la mano de Alberto; los dos se
al desgraciado Hilarión
recer
perseguido dirijen como impelidos de una fuerza má-
por foda la turba de wilis. jica bacía la cruz de mármol, indicándole

Pálido, temblando, casi muerto de miedo, Gisela este signo sagrado como su éjida,
el guarda del coto, cae al pie de un árbol, i como su única salvación.

parece implorar la piedad de sus locas ene La reina i todas las wjlis le persiguen
migas. Pero tocándole con su cetro1 la reina hasta la tumba; pera Alberto protejido por
de las wilis le obliga a levantarse i a imitar Gisela llega hasta la cruz i la abraza ; i al
el movimiento de baile, que ella ejecuta en momento en que Mirla va a tocarle con su
torno suyo... Hilarión impelido por una cetro la rama encamada se rompe entre las
fuerza nuíjica, baila a pesar suyo con la manos de la reina, que se detiene asi como
herniosa wili, hasta que esta lo cede a una todas las wilis, sorprendidas i asustadas.
de sus compañeras, que a su vez lo cede Furiosas las wilis al verse engañadas de
también a otra ¡ asi sucesivamente hasta la este modo en sus crueles esperanzas, se
última. abalanzan muclia*! a él i son rechazadas por
Cuando el desgraciado ere" terminado su un poder superior al suyo. La reina enton

suplicio al ver fatigada a su compañera, ces queriendo vengarse de la que le arre


otra la reemplaza con nuevo vigor e Hila bata su presa, estíeude la mano sobre G¡
rión agotando sus fuerzas al sonido de una sela, cuyas alas se abren inmediatamente i
música cada vez mas rápida, concluye por se pone a bailar con el mas gracioso i es
temblar i sentirse abrumado de laxitud i traño entusiasmo, i como arrastrada, por
dolor. un delirio involuntario.
Tomando al fin un partido desesperado, Alberto inmóvil la mira cansado i confun
trata de escaparse, pero las wilis le cercan dido con esla escena eslravaganle; poro
con un vasto círculo, que se estrecha
poco mui luego las gracias i las actitudes encan
a poco, le encierran i se convierte en un tadoras de la wili le atraen apesar suyo,
wals rápido, al cual un poder sobrenatural que es lo que quería la reina: deja la cruz
le obliga a mezclarse. Ua vértigo terrible se santa que le preserva de la muerte, i se
apodera entonces del guarda del coto, que aproxima a Gisela que se detiene espantada
sale del brazo de una bailarina para caer en i le suplica vuelva a su talismán sagrado,
los de otra. pero la reina la loca de nuevo i la obliga a
Rodeada la víctima por todas parles en continuar su baile seductor.
esta graciosa jaula sienle doblar sus rodi Esla escena se renueva muchas veces,
llas. Ciérranse sus ojos, nada vé ya... i baila hasta que al fin cediendo a la pasión que le
sin embargo con ardiente frenesí. La reina arrastra, abandona Alberto la cruz i se lan
de las wilis se apodera de él i le obliga a za hacía Gisela, coje la rama encamada i

dar vuellas i a walsear por última vez con quiere morir, para unirse a la wili, para no
ella, hasta que llegando el pobre diablo al volverse a separar mas de ella!
borde del lago, último anillo de la cadena Alborto parece lener alas, apenas toca el
de las bailarinas, abre los brazos creyendo suelo i voltijea al rededor de la wili, que
cojér una nueva, ¡ baja rodando al abismo! muchas veces intenta sujetarlo. Pero arras
Las wilis empiezan entonces una bacanal trada por su nueva naturaleza, Gisela cede
alegre, dirijida por su reina victoriosa , a la necesidad de unirse con su amante, i

cuando una de ellas descubre a Alberto, i los dos comienzan un paso rápido, aéreo,
le conduce al círculo májico, todavía atur frenético como si apostasen en gracia i aji-
dido de lo que acababa de presenciar. lidad, muchas veces se paran para caer en
Las wilis se muestran regocijadas por ha los brazos el uno del otro, i en seguida la
ber hallado otra víctima: su tropa cruel se música fantástica les dá nuevas fuerzas i
ajila ya cu rededor de esta nueva presa; pero nuevo ardor.

en el momento en que Mina va a tocara Al Toda la cuadrilla de las wilis, se une a


heño consu cetro encamado, Gisela se lanza los dos amaines, i los cerca formando acli-
i detiene el brazo de la reina levantado so ludes voluptuosas.
bre su amante. Una mortal fatiga se anodera entonces
10 LA SIILFIDE.

de Alberto. Se le vé luchar todavía, pero de él i tendiéndole la mano con aire supli


sus fuerzas principian a abandonarle. Gisela cante.
se aproxima a él. Se detiene un momento Gisela parece decir a su amante que dé
con los ojos bañados en
lágrimas; pero una su íé i su amor a la tierna joven... Este
señal de la reina la obliga a volar de nuevo. es su único voto la última plegaria que
,

El baile dura algunos minutos mas i Al , hace la que yá no puede amar en este
berto va a perecer... de cansancio i de fa mundo; en seguida dirijíéndole un triste i

tiga cuando el dia principia a aparecer i


, eterno adiós desaparece en medio de las flo
los primeros rayos del sol alumbran las res que la cubren entonces enteramente.

ondas arjemadas del lago. Alberto se levanta con vivo dolor; pero la
La ronda fantástica i tumultuosa de las orden de la wili le parece sagrada... arran
wilis se amortigua a medida que la noche ca algunas flores de las que cubren a Gi
se
disipa. sela, las pone sobre su corazón, sobre sus
Gisela parece renacer a la esperanza, labios con amor; i débil i vacilante, cae en
viendo desvanecerse el prest'jio terrible los brazos de los que le rodean alargando
que arrastraba a Alberto a su pérdida. la mano a Batilde.
Poco a poco i bajo los ardientes rayos Así concluye el baile.
del sol, la tropa toda de las wilis se en
corva i rinde, i sucesivamente se las vé
bambolearse, estinguirse i caer sobre el
montón de flores o sobre el tallo que las
vio nacer, como las flores de la noche que
DEIiX MAMES,
mueren al aproximarse el dia.
Durante este gracioso cuadro Gisela que NAPOLEÓN ET TALMA.
como sus lijeras hermanas, sufre la influen

cia del dia, se deja ir lentamente en los bra


zos desfallecidos de Alberto, se aproxima

al sepulcro como arrastrada por su destino.


Previendo Alberto la suene que amenaza a
Gisela, la traslada en sus brazos lejos de la
lumba i la deposita en medio de un montón
de flores. Arrodíllase delante de ella i le
dá un beso, como para comunicarle su alma
i volverla a la vida.
Pero Gisela señalando el sol que brilla
entonces con toda su majestad, parece de
cirle que debe obedecer a su suerte i sepa
rarse de él para siempre.
En este momento resuenan en el centro
del bosque estrepitosas sonatas. Alberto las
oye con temor i Gisela con dulce alegría. seyaient sur des trónes qu'il avait abaltus
Wilfrido acude. El fiel escudero precede etreleves pour eux.
al príncipe, a Batilde, i a una numerosa co C'était un de ees ¡ntans de plénilude de
mitiva; los conduce cerca de Alberto espe gloíre de forcé complete, oú, n'ayant plus
,

rando que sus esfuerzos serán mas podero d'obstaeles a renverser, l'esprit de conqué-
sos que los suyos para arrancarle de este le, conieinplant sa puissance, se détendait
lugar de dolor. ensouriant a la victoire.
Todos se paran al verle. Alberto se lanza L'empereur done, se délassait en s'en-
hacia su escudero para detenerlo. Durante trenant avec un individu qui n'occupait
este tiempo la wili toca sus últimos instan nullemenl sa peuséc; c'était je ne sais plus
tes; ya las flores i las yerbas que la rodean quel prince souverain, n'importe: íl cst bou
se levantan sobre ella i la cubren con sus de diré seulement que cette allesse avait
lijeros tallos... parte de la graciosa apari une estime extraordmaíre pour l'anciennelé
ción está ya oculta por ellas. de sa maison; qu'elle regardaít la légitimilé
Alberto vuelve i queda sorprendido i et le droil diviu comme des principes sa
lleno de dolor viendo a Gisela desaparecer cres, et qu'elle s'élaít permis un jour quel.
poco a poco i lentamente en medio de este ques mots la naissance peu ¡Ilustre de
sur

verde sepulcro. Gisela con el brazo qup con Napoleón. Celui-ci le savait et u'altendaít
servatodavía libre indica a Alberto, a la tré qu'uue occasion pour donner une petíte
mula Batilde arrodillada a algunos pasos lecon au tres noble priuce. Cette occasion
LA SI FIi>E. i I
s'offril: le chambellan de servíce vínt diré á 2° Les monarques ont des gardes... des
l'empereur qu'on attendait une audíence palais, dans un seul royanme ordinaire-
lettres ordinaires. ment...; mais vous, sire (á Taima), il n'est

Faites entrer! faites entrer! répondit- guére de contraes des quatre coins du glo-
H vivemenl; j'attendais sa majesté avec im- be dont vous n'ayez ceint les diadémes, et
patience. je dois ajouler que vos gardes vous obéis-
A ce mot de majesté, le petit prince sa- sent avec une ponctualíté au moins aussi
luant profondément l'empereur, demanda dévouée que les uólres... Bien plus; vous
la permission de se retirar de peur d'étre avez un privilége que nous n'avons que
indiscret. rarement; vous possédez l'art de charmer

Non, non, restez, dit Napoleón; c'est le peuple ! Etes-vous inalheureux , détró-

un roi que j'aime infiniment et je suis bien


, né? il pleure etgémit sur vous, et le lende-
aise que vous le counaissiez. Alors, on ¡n- main vous vousasseyezíiérementsurun nou-
troduísit Taima. veau troné aux acclamations de la multitude
La célebre acteur s'avanca noblement qui, pour vous, oublie son naturel ingrat
jusqu'á Napoleón, qu'il avait á remercier et ne vous abandonne pas dans l'infortunp!
d'une faveur récente, et le dialogue suivant Tous trois nous lpvons des ¡mpóls: (á
s'établit, á la grande surprise du petit sou- Talma)ma\s ceux qu'on paie á volre majesté
verain germanique dont la physionomie et sont volontaires; c'est á qui vous appoi'tera
la presance étaieut assurément la moins son tribuí!

royale des trois. Nous aulres, monarques, nous avons dans


nos une assez mesquine ctiqueitc;
cours
NAPOLEÓN.
mais quede différence avec la vólre sire! ,
Vous remerciez... c'est juste; mais je
me
D'abord, le peuple se place á vos pieds, et,
veux et je dois vous souienir... Le théátre dioso extraordinaire, il ne s'en plainl pas!
influe sur lesmoeurs... Un homme comme
On ne vous aborde qu'avec un langage
vous est tres otile á la France.
choisi: la langne des dieux est la seule
TALMA. permise á volre cour.
Ah! sire... Mes camarades et moi , nous Cenes, vous étes.un monarquebien veri-
tablement puíssant et méme au positif
serinns bien heureux si nous avions dans ,

comme au figuré; car si nous comptions


l'estime publique, la pan que votre majesté
attribuer. bien, nous trouverions que voli-e régne, á
daigne nous
raison de trois heures par jour de pouvoir
NAPOLEÓN. absolu, a duré plus que beaucoup de régncs
Je l'attribue pas á tous... Mais vous
ne mentionnés dans l'histoire Calculons:
avez ton de vous plaindi p: le préjugé con- combien il i a-t-íl de temps que votremajeslé
tre vous n'existe plus... Qui oserait niéses- ful saluée du nom de roi pour la prendere
timer votre profession dans ce siécle?... fois?
Quel hoimne un peu en évidence n'a pas TALMA.
été forcé de faire du théátre?... et pas aussi II y six sire.
bien que vous! (Au prince qui sonrii dédaig-
a trente ans... que je joue,
NAPOLEÓN
neusement): 11 ne faul pas rire, M le grand-
duc; nous somines tous des comédieus... et Que vous jouez! cela ressemble á une
Con ne nous applaudit pas loujours!... (leí épigramme ; songez á qui vous parlez?...
le prince parait vivement scandalisé; ce qui Dilesplutót qu'il y a trente-six ans que vous

ajoute á la gallé de l'empereur. II continué.) régnez.


C'est la vérilé, Monsieur; et, sí je voulais Eh bien 1 en addilionnant vos heures de
m'en donner la peine, je vous prouverais pouvoir absolu, je gage que vous avez au
que, s'íl y a quelque différence entre le roi moins trois ou quatre bonnes années pen-
d'ui) royaume et celui d'un théátre, cette dant lesquelles vous avez déployé toute
différence est toute a l'avantage du second. l'étendue et l'énergie de la puissance! Trois
Comptons un peu le positif de notre pouvoir ans de pouvoir absolu ! combien y a-til de

supréme. Entre nous trois nous pouvons souveraíns quien aient en la centiéme par-
parler librement. Examinous de quoi se tie? Pas un peut-étre, si Ton retranche de
compose notre importance réelle. leur régne le temps du sommeil de leurs ,

1» Les attiibutíons royales matérielles, chasses, de leurs amours, de leui-s plaisirs


comme le droil de porter la couronne. Sur ou de leurs loisirs fainéans!... Trois ans
ce premier point (á Taima), c'est votre ma d'exercice du pouvoir supréme non con
jesté qui la porte le plus souvent de nous testé! applaudi! C'est ¡mínense, c'est inoui!
trois et de meilleure grace. Cela ne se trouve pas dans dix régncs glo-
12 LA SI LF1DE.

rieux!... Vous grand roi, Taima!...


ctes un planches pour leur plaisir , sans parler de
El quand je pense aux regrets. aux soucis .. tant d'-autres, qui, pour leur malheur,
qui empoisonnent les felicites royales et bon gré malgré , se sont vus forcés
c'est alors queje trouve la vólre plus ro par les circoustances á jouer de bien pe-
yale que toules celles qu'on envié. Sans tits roles devant le peuple... et sans pou
donte, comme tous les princes, vous failes voir lui pUire. Je vous le répéte, mon
couler des larmes (pour ne rien diré de cher, vous ctes plus roi que la pluparl des
plus); mais on vous le pardonne: vous pou- rois! Eh! que de peine! que d'études pour
vez recommencer le lendemain sans dan- élre applaudí (ápnrt)... dans cette haute
ger... Votre tróne se consolide avec ce qui comedie! (En souriant améremer.t ) Nous
..

renverse ceux des aulres et lorsqu'on , deux nous connaissons cela n'est-ce pas, ..

supporte á peine les monarques du monde, Taima? (Se lonmant subilement vers le prince.)
et qu'on exige d'eux, pour leur obéir, des Je vous prince, que j'estime ceux
avoue,
conslitnlions, des conlrats sociaux, en les qui capables de conduire ou de domi-
sont
blámant pour ce qu'ils foul ou ne font pas, ner l'esprit des autres: ce n'est pas le droit

le républícain le plus farouche reconuait divin, c'est la natura qui les a fait souve
votre royante non seulement sans peine,
, rains! (A Taima en rianl.) Adíen, mon frére;
mais avec enlhousiasmc. vous m'obligerez en me faisant entendre ce
soir Auguste de China.
TALMA.
TALMA.
Helas! sire, royaulé est esclave du
ma

premier mal avisé, du premier ivrogne qui L'empereur romaín jouera... par ordre...
délróner... d'un coup desifllet! sire.
peul me

NAPOLEÓN.

II faut un poignard pour nous; c'est vrai,


voilá une diflerence.
REGRETS.
TALMA.

Ah! c'est la móme chose , sire ! (POÉSIE.)

(napoleón a
parí.)
Ce soir-Iá j'éprouvais une horrible tristesse,
C'est juste... (Haut.) Tous les rois peu-
Et ame, n'osant contcmplcr l'avenir,
mon
venl étre insultes...; mais vous, c'est plus
difficile... Pourjeier du mépris, ¡I faut que Remontail le cóteau des jours de la jeunesse
Encor tout cmaHlé des fleurs du souvenir.
el rebelle acheite ce droit á votre porte...
Votre honneur enfin vaut quarante-qualre
O route parcourue avec Irop de vitessc,
sous: on sifíle les aulres souverains
gratis. Et dont la pente, helas! semblait ne pas finir,
Avec quelle lenteur et quellc noble ivresse
TALMA.
Vers vos sentiers connus
je voudrais revenir!
Ah! sire, c'est assez rire de volre pen-
síonnaire... et... Je voudrais... mais pourquoi ees élranges pensécs?
Remonte-:-on du coeur les cimes abaissécs?
NAPOLEÓN, Respire-t-on deux fois votre parfura , ó fleurs?

Je
ne ris
plus... je voulais rire d'abord... Je verrais au jardín de mes blondes .mucos
mes idees se sont échauffées... j'ai dit des L'épine se dresser sous les roses fanées,
veriles... Oui, les hommes qui régnent vrai- Sur chaqué souvenir je laisscrais des pleurs!
meni, sont ceux qui impressionnentet con-
duisem les autres... non par des conven- ANONYME.

lions, non par la forcé... mais par l'iniérét


ou par le plaisir...
(A Taima ) Vous lesgou
vernez par les sensations, vous! c'est un ..

pouvoir!... votre métier est un art royal...


qui veut du génie!... c'est un métier qu'on t
Director f. Fernandez rodella.
eslimé tous les maitres du monde, dont
plusieurs, depuís Néron jusqu'á Louis XIV, IMPRENTA CHILENA.
ont eu Tapioui-propre de monter sur les
PRECIOS DE LA SUSCRIPCIÓN,

SE PAGARA ADELANTADO

l.\ PESO POR SUSCRIPCIÓN BE DIEZ NÚMEROS,

El número suelto un real.

EA SILFIDE, constará alternativamente de 10 a 12 pajinas; se publicará


de 6 a 8 por mes; contendrá las traducciones de Bailes i análisis de Jas
veces

óperas que représenle la Compañía francesa.

PUMOS DE SUSCRIPCIÓN.

En Santiago Librería de Rivadcucyra i Ca. —


En Valparaíso Eiqucna
i di.
LITERATURA. BELLAS ARTES.

COSTUMBRES. PINTURA.

NOVELAS. MÚSICA.

POESÍA. TEATRO.

EFEMÉRIDES. MODAS.

pos provinciales. jSantiago representa hoi


el porvenir de la América del Sud. En su
LA ATENAS DEL PACIFICO. seno empiezan a agruparse todos los ele

mentos civilizadores, que el Occidente des


borda de sus ciudades. El movimiento se
apodera de los brazos, el espíritu ajila los
cerebros; el calor de la ilustración trata de
nivelarse al del clima i la elaboración ma
terial del progreso se distingue ya sin ayuda
de microscopio, i los ciegos lo palpan con
'

que liemos ten


if.upre las manos. Comercio, industria, filosofía,
dido lavista sobre el bellas arles, todo adquiere vida i actividad.
vasto panorama de las La intelijencia i el saber, marchan al lado
poblaciones Sud-ameri- *de la imajínacion ¡ del gusto i a las profun
canas, nos lia sucedido das civilizaciones del espíritu se suceden las
loque al europeo, cuan bulliciosas fiestas i placeres.
do busca en el mapa del Hombres eminentes, ilustraciones litera
nuevo mundo un peda rias i científicas llegan a secundar los esfuer
zo de tierra para no mo zos de las que poseíamos.

rir de miseria, una ráfaga de aire libre para Santiago es el árbol que absorve todos
vivir en paz— la liemos tornado de ¡nuevo a los jugos que debían fecundar al continente
Chile con cierta satisfacción en que no en entero. Salones i teatros, sociedades i cor

tra por mucho el esclusivismo nacional. poraciones están invadidos por el elemento
El presente es un bien mas poderoso que rejenerador, por el espíritu del siglo diez i
todas las victorias del pasado; el aüo cin nueve personificado en cien hombres i lus

cuenta, mas fecundo para la República en tres, representantes del imperio de las luces.
progresos materiales e intelectuales, que Bajo esta atmósfera artificial, trasplantada
toda la primera mitad trascurrida del pre de las rejiones europeas, que reemplaza la
sente siglo. pesadez de la nuestra, cúndela electricidad
Pero restrinjamos a la Capital, con perdón e inflama el espíritu nacional
que se levanta
de Valparaíso i Copiapó, el movimiento físi vírjen i creador sobre la frente de una ju
co e intelectual del pais, porque Santiago ventud emprendedora i entusiasta por lo
es el compendio o resumen de todos los ti grande i noble.
H LA SIILFIDE,

Saniiago es, pues, la Atenas del Pacífico. La literatura hace diariamente ricas ad
Bello, Gorbca, Gay, Vcndel-Heijl, la ins quisiciones de los tálenlos de Jolabcehe,
truyen en la filosofía de las ciencias. Pissis,

Bello (C.) Godoi, Hurlado, Lindsay, Chacón,
Domeyko, le dibujan su suelo con las rique Uniía, Espejo, Bascuñan, los Amnnálegui,
zas que encierra. Jarrier, le hace conocer

Vial (11.) Astaburuaga, Bilbao, Pinto, Rcnji-
los secretos de la maquinaria, Sada los de fo, los Blanco, Talavera, Donoso (J. C.) Hun-
la agricultura. delach, Larenas, Opazo, Turres (A.) Cobos (S)
Sarmiento, Gutiérrez le construyen las —

publicistas los mas conocidos


En (dase de
primeras bases de su educación. Gómez, —
son Briseño, González, Valdes, Bello (i.)
Mitre, le revelan el espíritu de sus institu Eyzaguirre, Toro (B.) Vicuña (P.) obispo
ciones. —

Fraguciro le enseña los medios Donoso.


materiales de ser feliz. —
Holinski la entre Como poetas dislingos citaremos a Lillo,
tiene con la narración de sus variados via Irisarri, los Multa, Magallanes, doña Mercedes
jes al rededor del mundo. Marín de Solar, San fuentes, Rojas; i conclu
Desmadra, el afortunado rival de Cala- yendo por los artistas de mérito, nombra
mata, la admira con las bellísimas'obras de remos a Guzman, Oliva, Zapiola, Newman,

su buril i pincel, llegando a ser el artista a Escalante, Pérez.


quien ha honrado con mayor distinción; Cerraremos este cuadro con una rápida
Desmadril es el pintor favorito de la nove enumeración de las celebridades militares
dosa Santiago. que encierra Santiago en su seno: Bulnes,
Monvoisin, Cicarelli, Oliva, le transpor Las-Heras, Freiré, O'Brien, Prieto, Blanco,
tan al lienzo las figuras mas interesantes de Cruz, Pinto, Aldunate, üeheza, Viel, Ñeco-
la historia. chea, cinco de ellos antiguos presidentes de
Gi//is le cuenta lo que pasa en las estre la República. La mayor parle de eslos vie
llas. jos guerreros pertenecen a la grande época
Herz, Barré, Lcdesma, Desjardin, Lanza, americana. Sus nombres son del dominio de
la aduermen con sus armonías musicales la hisioiia, i ellos, la tradición viviente que
i la Dimier la hace delirar cou sus voluptuo el pais conserva de su independencia.
sos jiros. La posición social de Sanliago entre las
Campbell le abre vías, i Filippi impele capitales sud americanas le dá sobre estas
numerosas naves
que dejan en su suelo una inmensa ventaja, i confiamos que a la
pueblos enteros de la Europa. Weclwrigt

sombra de la paz i bajo el código de liber
la sienta en rayls para enriquecerla o diver tad que la rije, sea al fin de este siglo para
tirla— Brunet deBaines la embellece con sun la América, lo que París en la actualidad
tuosos edificios. Belin la surtede preciosas

para la Europa.
obras tipográficas a millares por ahora, i Z. i R.
Griolet i Aniña la cubren de vistosos tejidos.
He aquí el elemento estraujero, es decir,
él vapor aplicado a las máquinas america
nas. Con profesorado semejante que
un
RECUERDOS DEL PERÚ.
•mantenga acapital i al pais bajo su mie
la
la, el porvenir délos pueblos no es dudoso.
Esle es un lado de la capital chileno-eu
II.
ropea.
Recorramos el segundo, ¡ veremos que
Aspecto de Chorrillos. El Mora-Solar. Los
— —

no le cede en brillo; i si aquel aparato cuasi- Ranchos. Baños de mar. La


Hidropatía.
— — —

mecánico de civilización viviente es la pa fiesta de San Pedro. Un consejo de indios.


lanca del movimiento de Chile, este lo será


del movimiento jeneral de la América del Ningún atractivo ofrece la perspectiva de
Sud. Chorrillos. Parécese a un campamento en el
Santiago cuenta capacidades brillantes en desierto. Las casas, de las cuales algunas no
lodos los ramos del saber humano, nacidas carecen interiormente de confortable, son

de su seno i elevadas al soplo de las revo construidas de colíhue i barra toscamente


,

luciones morales que ajitan al inundo, de enlucidas. Pertenecen por la mayor parte a
veinte años a esla parle. los pescadores indios que constituyen la
Descuellan entre sus Estadistas i Orado población permanente de la aldea. Solo al
res, Monll, Varas, Benavente,Mujica, Tocar- gunas familias do
Lima, losLafuente, los
nal, García Beyes, Urmeneta, Lastarria, Vial Moreira los Palacios etc. etc. poseen en
,

(M.) Pérez (i. J.J, i como hombres de cien propiedad sus ranchos, modesta deno

cia, Solur (E. B ), Busúllos. minación con que se designan todas estas
LA SIL

habitaciones, que no tienen siquiera un I La suavidad del clima de Chorrillos per


vestijio de jardín. mite bañarse alli durante todo el año. Asi
En medio de esta ausencia absoluta de es que cuando el mundo fashionable re
árboles i verdura solo se vé arena, tanto en gresa a Lima, los Indios alquilan sus
ran

la playa como en las calles de Chorrillos, chos a la jente menos pretensiosa que llega
donde a veces se levantan incómodas polva en busca de tranquilidad, mas bien que de
redas. El Mora-Solar avanzándose como un ruido.
brazo de cordillera hacia el mar está tam ,
El uso universal de los baños de mar
bién formado de arena, desde la base a la solo data en el Perú de medio siglo a esla
cima. Estejigantezco promontorio defiende parte. Las señoritas preferían en otro tiem
a Chorrillos de los vientos del sud-oeste ¡
po los baños de agua dulce de la pila de
hace el clima de aquel, punto mas benigno Piedra Lisa situada en un estreino de la
que el de Lima. En julio ¡ agosto, meses de alameda de Lima.
húmedas neblinas para la ciudad de los ra Abandonadas un momento estas aguas
yes, un cielo casi nunca vaporoso alumbra límpidas recobran su voga con los progre
el asilo de los pescadores, que llega a con sos del sistema hidropático. Las frecuentes
vertirse en hospital de calenturientos, asmá inmersiones salinas o simplemente frías in
ticos i otros enfermos. fluirán sin duda alguna sobre la salud de
La moda poco cuidadosa de las ventajas los habitanles i los libertarán, en cuanto
de la salud, arrastra una muchedumbre de a las clases menos acomodadas de la po
elegantes i de ociosos en otra época del blación, de las enfermedades cutáneas que
año. La verdadera estación de los placeres las afectan i que pueden atribuirse princi
en Chorrillos, principia en enero i concluye palmente a la neglijencia de aseo por una
en abril. serie de jeneraciones.
Entonces es cuando las limeñas desple La fiesta de San Pedro, patrón de los
gan sus mas seductores atavíos, cuando se pescadores, es celebrada con gran pompa
juega con frenesí desde la mañana hasta la por los indios de Chorrillos. Tuve ocasión
noche, ¡ cuando se baila, los domingos, ya de asistir a ella el 29 de junio de 1850
en una ya en otra alternativamente,
casa, Después de una misa solemne con acom
porque no hai en Chorrillos una sala de pañamiento de música por dentro de la
reunión como en los principales baños de iglesia i cohetes por afuera, es paseada en
Europa. El mar, derramando sus olas so procesión la ¡majen del gran apóstol con
un pescado vivo en la mano.
bre una arena caliente presenta también los Llegado a la
mayores atractivos. Alli se bañan por gru orilla del mar, el santo, vestido en traje
pos. No hai separación entre los sexos. El pontifical, pero con una aureola a guisa de
vestido de las mujeres es lalvez un tanto tiara, se detiene un instante para escuchar
exajerado. Consiste en un saco que baja los versos que se le cantan en castellano,
hasta los pies, un par de pantalones i una pidiéndole que renuévela pesca milagrosa.
pellerína. A pesar de su puritanismo las Colocado de nuevo sobre los hombros de
americanas del None no acostumbran estos sus cuatro porta-andas, desciende en se

dos últimos artículos. guida al embarcadero.


Toda la ropa es de un jénero oscuro i Allí, le espera una barca donde lo ins
Los hombres están
obligados a ves talan respetuosamente, al son de diversos
tupido.
tir un uniforme, casi rigoroso como
tan instrumentos de música. Acompáñalo en su
escursion marítima una turba de indios que
aquel. Indios baqueanos guian los pasos de
las damas inespertas i es curioso ver a estas, echa sus redes al agua.
Cuando la pesca es abundante, esta buena
trepadas sobre las espaldas de sus guías,
nadar asi por procuración. jente da millares de gracias a su ilustre pa
Aunque el Perú mucho de
baya tomado trón; en el caso contrario, le guarda cierto
la civilización europea, notan, sin em
se rencor i prometen no volver a celebrarlo.

en el confortable i ¡Ilusoria promesa!


bargo, algunos vacíos
el En Chorrillos, las cabanas de Como se reparten entre sí los costos de
en lujo.
esteras agrupadas en pelotones equivalen a lafiesta, los indios tienen la costumbre de
nuestras casuchas de madera colocadas a convocar al efecto un consejo en el cual
otra. Si os encontró este año un orador que llegó
respeiuosa distancia, una de
se

loca por suerte, loque sucede con frecuen hasta acusar de ingratitud a San Pedro, di
cia, hallaros en la vecindad inmediata de ciendo: «que por lo común, no les produ
una señorita, ella no puede, merced a un cía lo que les costaba.» El auditorio pare
frájil tabique, escapar a la doble indiscre ció vivamente impresionado por este argu
ción del ojo i del oído. mento ¡ ya estaba por la supresión de la
16 LA S ILF1DE.

ceremonia, cuando otro orador esclamó: Cuan patético, pintoresco, monstruoso, sor
tOlvidad, si queréis al protector délos pes prendente es lodo esto!... No, no son pro
cadores, pero temed ofender al que posee gramas, son
poemas, epopeyas con prefa
las llaves del cíelo i os cerrará las puertas cio, postfacio, comentarios, viñetas, jero
si llega á ofenderse de esta deserción.» glíficos, ele. ele. —

Son el ideal, el sublime


Estas palabras arrastraron lodos los su- del anuncio !
frajios i solo a la elocuencia primitiva de ¡Pobre Monsieur Charles! Habéis partido
este hábil abogado, debo la ventaja de ha ya! ¿1 qué podíais hacer de mejor? Vues —

ber presenciado un espectáculo que no deja tra abuela que os ha dado tan saludables
de sujerir al viajero curiosas reflecciones. consejos, ha debido repetiros muchas veces
que, la razón del mas fuerte es siempre la
ALEJANDRO H0LINSK1.
mejor: i ¿podíais luchar, vos, ínfimo Rei de
la Arena, podíais luchar con esa alianza for
midable de tres soberanías : la antipatía
del público, la voluntad del Intendente i la
poesía descriptiva de los Programas- Herz?
LO QUE AMO EN TÍ, Entretanto, Herz es siempre el gran Pia
nista que el viejo i nuevo mundo han aplau
(imitación de f. rodella.)
dido.— Herz ha sido largo tiempo el sobera
no, el Dios del teclado. Luz, Thalberg, Cho-
De tus ojos adoro la mirada amorosa, pin, Konski, Prudent ¡ toda la nueva i glo
Amo de tus cabellos la ebánica negrura, riosa falanje de inslrumeuiíslas no han po
1 de tu espalda mórbida adoro la blancura,
dido eclipsar el brillante pasado musical del
Donde se esparcen ellos en onda voluptuosa.
autor de la violeta.

Amo tu cutis fino i tu color de rosa, Apresurémonos a hablar del baile fran
De tu voz i tu risa la májica dulzura, cés, la gran novedad del dia. Según las—

I de lu talle esbelto, la gracia ¡hermosura reglas de la Estética, deberíamos, antes de


Do ondula entre sus pliegues la brisa cariñosa. relacionar la espléndida representación del

"Amo tu blaoca mano que torneada parece, jueves, principiar nuestra análisis con una
Tu seno que perfuman olores i ambrosía rápida disertación sobre la coreografía fran
Donde en lechos de nácares el dulce amor se mece. cesa, que acaba de ser inaugurada en Chi
le con tanto brillo; mas para evitar el re
Amo el matiz purpúreo que tu beldad colora, proche que pudiera hacérsenos de par
Amo ese pie divino, que una hada envidiaría...
ciales, preferimos apuntar el juicio que ha
Adoro todo en vos... mas no os amo señora!.. emitido sobre aquel arte el mas célebre crí
GUILLERMO MA.TTA. tico español de nuestra época (Frai Gerun
18Í9.
dio.)
Los argumentos de los bailes franceses

son tan largos i tan complicados como los


de una comedia, son dramas bailados; i
REVISTA ARTÍSTICA. aunque no se articula una sola palabra, lal
es la espresion que saben dar al
jesto ¡ a la
acción pantomímica, que el espectador se
Los Programas Herz ¡Pobre Monsieur Char

les! La primera representación de Giselle.


— —
penetra de todas las situaciones, conoce to
El bailefranr.es juzgado por Frai Gerundio. —
dos los sentimientos, i se interesa en pro o
en contra de los actores, odiosos o
Las Señoritas Dimier, Soldini. Monsieur

amables,
Poneot. desgraciados o crueles, virtuosos o impasi
bles. Dichos argumentos soifianibienjintere-
¿Habéis visto, habéis oido a Herz? ¿Quién—

santes o por lo tierno, o por lo


caprichoso.
no ha visto, quién no ha oido,— quién no La Tarántula, el Diablo amoroso, Giselle ou
ha leido Herz?.. (sus programas se entien
a les Wíllis, todos son fantásticos, bellos, de
de)— Herz no es solamente un hábil improvi una ilusión indefinible.»

sador de Ollas podridas, sino también un admi ...¡La hora ha llegado!— Se estrechan, se
rable compositor... de carteles. Es el jenio

codean.se pisotean en el patio.— En la gale


del programa! Ved como esas largas cintas ría, una tripla; hilera descabezas bronceadas
de papel, obra maestra de baturrillos tipográ se alza encima de los
palcos esmaltados de
ficos, ondulan, serpean, se enroscan i relu rostros hermosos ¡ de brillantes toilettes.
cen a la luz de las lámparas del teatro! —¡Qué —
El telón se levanta.— Silencio!
títulos! qué redacción! qué variedad de
— —

¿Quién es esta candida niña de semblante


caracteres! qué poesía!

qué lirismo!
— —

dulce i de delicadas formas? EsGise-


LA SII.l n
lie: es Dimier: mas, ¿por qué estáis tan con
movida, linda tránsfuga de la Opera na
cional de París? No habéis, tantas veces,
noblemente llevado el cetro de Carlota ¡ERA UNA ILUSEOHI
Grisi, la reina de las Bailarinas? No veis
todas esas frentes benévolas,- todas esas mi
radas intelíjentes que os sonríen? No i.
temáis. Seréis comprendida, seréis ama
da. No os preocupéis tanto por la ines- Santiago! qué bello pais para amar! aquí
donde la naturaleza se engalana con sus en
períencia del tramoyista, ni por las hesita
ciones de la orquesta: todo esto es secun cantos mas bollos; aquí donde las flores
dario. Valor pues! Bailad ¡ hacednos olvidar guardan en sus cálices embalsamados aro
bien pronto música i tramoya.— Ois? Qué — mas; aquí donde las brisas vuelan cargadas
de perfumes i de armoniosos ruidos que
aplausos!!! ¡Pero también, qué precisión!

encantan i embriagan el corazón: donde el


Qué armonía en todos vuestros movimien
tos! Quélijereza! qué gracia en todos vues sol, desde un cielo límpido i azul, como un

cielo italiano, vibra sus encendidos rayos


tros pasos! bravo, bravísimo! Ya sois la hija
que abrasan i entusiasman! Sin embargo,

mimada del público!


¡Pobre Giselle! ¿tienes que morir? ¡tan aquí donde la vara májica de un encantador
derramó tantos i tan singulares hechizos,
pronto!... Sí, mirad! detras de ese almaci
go de rosas, se alza una cruz adornada con aquí!... dá tristeza decirlo aquí no se
ama!
blanca. Hai un nombre inscrilo
...

una corona
1 las mujeres son bellas! i sus rasgados
en ella, ¡ este nombre es el de Giselle?
ojos negros anuncian tanta pasión! Esa he
¿Quién es esa fugaz aparición que vaga chicera sonrisa que dulcemente vaga por
por la floresta? La nube de gasa que la
....

sus labios dura lanío amor! Ellas


como su
cubre se disipa, ¡ la forma mas visible de
un jenio alado, vése voltejear a las trému
no comprenden el amor! Se de sí asustan
mismas i, aunque sedientas de esa ilusión de
las claridades de la luna. Es; la Reina de las
un instante
Willis, Soldini, esla idealización de la fuer que llaman amor, cuando por ca
sualidad la alcanza huyen de ella i la des
za ¡ de los contornos armoniosos. Ea, ¡flo
res i bravos a la Reina de las Willis! El bello precian!
Qué desgracia! Cuerpos tan bellos i tan
plástico ha triunfado del bello ideal.— Pero,
hé aquí de nuevo, a nuestra querida Giselle, poco corazón!... Pero es porque jamas han

que se exhala de^sepulcro, mas poética, mas


contemplado ese cielo ni ese sol que abra
sa i enloquece; jamas han
tierna, mas aérea que nunca. Ya no es un — respirado esos
jenio, no, es una encantadora visión, una
— perfumes que embriagan; jamas han sentido
resbalar por su frente el purísimo aliento de
sombra alada, un suspiro de amor/...
las brisas!... En sus sombríos enanos, dejan
Los espectros se evaporan, mas el públi
radar insensibles las horas i adormecidas,
co entusiasta, ?con sus aplausos, vuelve a en lánguida i continua
dar vida a Dimier, a Soldini i a todo el vapo pereza, su corazón
al fin, se consume i se aletarga. ¡Aman i no
roso cortejo de la Reina de las Willis.
saben amar! ¡Desean i no saben que de
Monsieur Poncol, el excelente mímico,
sear!...
elenérjico bailarín, ha tenido también su II.
parle de El triunfo ha sido com
aplausos.—
pleto. Nacido on este pais, bajo el influjo ardien
Fernandez Rodi-.lla. te de ese sol i mecido por sus brisas perfu
madas, Arturo abrió su corazón al amor. —

Joven i lleno de ilusiones buscaba una alma


que se identificase con la suya! Quién no —

¿QUÉ SERÁ ? ha soñado otro tanto ! Quién a los 22 años no


sintió huir su corazón de amor!
Carolina era hermosa! Jamas en fíenle
Yo soi hija de los aires mas pura habían brillado
quince años! Su
Mi morada son las flores semblante candido i sonrosado, como un
Me dá el alba sus colores arrebol de la tarde, sus
grandes i apasiona
Desparezco al ver el sol. dos ojos negros i su dorada cabellera
A los ojos del poeta que
caia en perfumados rizos por su espalda, le
Soi yo perla transparente
Mas no hai bella que en su frente daban el aspecto de un ánjel. Parecíase a
No eche un velo al nacer yo. uno de esos ideales
que Rafael ha inmorta
lizado en sus lienzos!— En todas parles Ca-
18 LA SI)

rolina la reina de la hermosura, ¡ en pu


era De repente sacóle de su estupor una voz
reza e inocencia solo las flores podían com que adoraba i que sonaba para él mas gra
petir con ella! ta i mas dulce que la música!
Arturo la vio i la 'amó! Resonaron las

Era la voz de Carolina.— Pobre Arturo!
cuerdas de su lira ¡ canlóle su amor en dul Vete! Aquí mora el desencanto!...
ces endechas!— Era su primer amor! Ambos Volvióse Arturo hacia donde estaba Caro
inocentes i puros se comprendieron ¡ se a- lina i se sintió desfallecer!...
maron . Esa mujer, que tanto habia amado; esa mu
Mutuos juramentos i promesas enlazaban jer, por quien tanto habia sufrido, esa mu
sus dos almas nacidas para amarse! Vivían —

jer, en medio de seis galanes ostentaba su


en ese cielo que habían soñado tantas veces! desvergüenza i hacía alarde de su corrup
i, en sus delirios creían su dicha eterna!... ción. ¡El ánjel habia caído! Ya se había agos
Pasáronse algunos meses i ya Carolina no tado de su rostro el matiz purpúreo; sus
era la misma. Se fastidiaba de Arluro! Ar —

mejillas pálidas i desencajadas indicaban el


turo, mas amante que nunca, al ver tanta abuso de las pasiones sensuales; i sus ojos
mudanza, ahogaba sus suspiros i, llorando sin luz i hundidos en sus cuencas, las con
en silencio, no se atrevía a descorrer el ve tinuas veladas en lujuriosas orjías. Poca vi
lo que ocultaba su vida o su muerte. Ya

da había ya en ese cuerpo!
los ojos de Carolina no se fijaban amantes Arturo, al ver tan horrible espectáculo,
en los suyos; ya aquellos ardientes besos cubrióse el rostro con las manos i, lanzan
eran de nieve! i la que otro tiempo estaba

do un suspiro de lo mas íntimo de su pecho,
siempre a su lado i jugaba con sus cabellos, exclamó:
ahora lo huia i lo abandonaba en su soledad! fi?s imposible. Infeliz.— ¡Era una ilusión!


Arturo temía i callaba Una gruesa lágrima surcó sus mejillas;
El mundo habia marchitado esa flor! El dióle con los ojos el último adiós a Caro
ánjel habia convertido en mujer, co
se lina, ¡salió, para no volverla aver mas.'
queta insensible. El virjinal aroma de
e
su inocencia se habia corrompido con las IV.
galanterías mentirosas de la sociedad.

Con suspiros ¡engañosas palabras, esos fri Pocos dias después en. el Panteón, veíase
volos i estúpidos elegantes, habían ensalza a un hombre arrodillado sobre una tumba.
do su hermosura i la vanidad la habia hecho —
Su pálido rostro i sus cabellos desorde
coqueta. El amor huyó con su pureza i la men nados indicaban que su tormento era in
tira llegó con la vanidad. menso!
Sin embargo, Arturo, a pesar de sus tor Con un cincel en la mano esculpía un
mentos aun no desesperaba!— Necio! creía nombre sobre la losa. ¿Quién era ese infe

volver un cadáver a la vida!... liz? ¿Qué nombre esculpía en la lápida?... El


de Carolina! —

Era Arluro, el primero i el


111. único amante que le habia sido fiel.
La infeliz Carolina había sucumbido, es-
una noche de baile.
Era Arturo busca

tenuada por sus desarreglos!— La muerte
ba enel aturdimiento, si no un alivio a sus solo habia venido a llevar un esqueleto!....
penas, por lo menos un instante de olvido. Arturo besó ¡alosa que eternamente guar
La poesía i la esperanza le hacían sopor daba sus restos, ¡, con voz entrecortada
table la vida. ¡Solo, i perdido entre la mu por el llanto, exclamó:
chedumbre, iba buscando su ilusión, para Para siempre.— Adiós. —

encontrar tal vez, un eterno desengaño!


El baile empezaba.— El animado i volup V.
tuoso ivals tenia suspensos a todos los es
Desde entonces Arturo, huye las pérfidas
pectadores. Seis parejas, aéreas i graciosas sirenas, que mienten pasión; ha jurado no
recorrían el extenso salón, con tal entusias
volverá amar, e indiferente a cuanto le ro
mo i soltura que apenas tocaban con la
dea, lejos del bullicio del mundo, solo la
planta el suelo.— Parecía que una flotante poesía es su única querida i su único con
nube los envolvía i los hacia jirar al compás
suelo!...
de la melodiosa música.
Ha arrojado un espeso velo sobre el pasa
Arturo eslaba allí. Pero cuanto pasaba

do, deja rodar el presente i espera resig


a su alrededor leerá enteramente descono
nado el porvenir!....
cido.— Apenas llegaba a sus oidos la músi
Diciembre de 1850.
ca, como un eco desprendido del harpa ce
lestial.... Guillermo Matta.
LA SIL1F1DE. 19
los marineros, el uno recostado en la arena fu
maba con indiferencia un cigarro de papel, i al
otro se dirijia el ruego de la mujer.

TRINIDAD —
«Pero señora Trinidad ¿qué quiere V. que

o
hagamos? el viento sopla fuerte, mire como re
vienta la ola. I soplará aun mas, agregó en baja
voz, después de echar una mirada al horizonte.
LA MUJER DEL PESCADOR, —
Es decir, replicó ella trislemente que mi
,

marido se ahogará porque a Vds. les falta el va


[historieta copiapina.) lor que él ha mostrado tantas veces.

Señora Trinidad, interpuso el compañero


tirando el cabo del cigarro i despidiendo a un
mismo tiempo humo i palabras. Diré a V. lo que
Como a una al oeste del puerto de Co-
legua
i pienso. Franco se ha desgraciado. Treinta horas
piapó a igual distancia
de una i otra playa do con esteviento i esta mar... no, imposible.
las que forman la bahía, alza la cabeza en me
Aunque fuera su balsa la mejor de toda la costa.
dio del mar una peña al parecer aislada; pe
Pero no hai qne aílijirse, a una viuda como Vd.
ro en realidad unida casi a flor de
agua con un no le faltará un consuelo o un marido.»
largo arrecife que se extiende hasta la costa fir Esta chanza importuna i grosera hizo correr
me. Esta roca sirve de linde oportuno i es el ex
tremo o cabo do este bajo peligroso. El barco
con nueva fuerza las
lágrimas deTrinidad Aguirre.

«¡Vírjen del Carmen! de estos hombres nada


que tuerce la proa al este en busca del fondea
dero pasa seguro, en dias serenos, tan cerca do espero. Cuatro veces los he rogado i no me
ella que se ven los lobos marinos que duermen quieren oir.

Pero señora...
perezosos allí, i las aves del occéano que tienen
predilección por este nido solitario i seguro. Do

Déjenme, dijo interrumpiéndoles. ¡Marineros


i tener miedo a un poco de agua salada! Fuera
unas veinte varas de elevación será la peña,
cortada casi verticalmente por todos sus costa yo hombre algo haria pero mujer i con hijos...
Los pobrecitos no verán mas a su padre, nun
dos menos por el del sur donde se une con el
ca mas.
arrecife. Cuando calla el viento juegan las olas
mansamente en derrededor suyo, mueren sin es
No pudo proseguir, el llanto ahogó su voz.
fuerzo a sus pies; mas si arrecia el soplo, baten Sentóse en la arena húmeda, la cabeza apoyada
en ambas manos i la nublada vista fija en el
con furia sus costados desnudos, elevándose en
mar. El altercado despertó al guarda: bostezó
columnas de espuma i hasta saltan sobre ella
formando arcos de agua. Quiebra-Olla es el nom dos veces, e interpuso en seguida un ¿qué hai?
Trinidad se apresuró adarle contestación.
bre de la roca, nombre significativo que el tras

«Mientras V-. duerme, señor, mi marido se
curso de largos años ha sancionado.
En una tarde de primavera del año de 1820 ahoga.
corría afanosa por la playa del puerto, donde se

.Caspita! exclamó D. Antonio sacudiendo la


ven hoi casas de tan buen talante, la aduana i el pesada cobija i saliendo de prisa de debajo del
muelle; i donde entonces no habia sino una are hote, ¿cómo es esto?
na sutil, polvo de conchas antidiluvianas: corría

Señor, señor, dijo el mas indolente do los


dos marineros ai verle mirar azorado a todas
aquella tarde, por esta playa, una mujer en cu
yos ademanes i semblante se leía con facilidad partes, se le ha metido en la cabeza a la señora
un temor o una desgracia. Era joven, de faccio
Trinidad Otro sueño como el de anoche.

—No fue sueño, al ponerse el sol mis ojos lo


nes finas i de expresión ¡ntelijente. El viento sur
vieron sobre Quiebra-Olla.
soplaba recio, i, al paso que desordenaba su ru
bio cabello, plegaba su pollera de bayeta azul, i

Vamos, mujer, respondió el guarda, ni con


el mejor anteojo del fiagaton que cargó los co
hacia ondear un pañuelon o rebozo del mismo
color. Aquella diseñaba hermosas formas i deja
bres de D. Manuel Malta; i cuidado que habia
tres abordo.
ba este entrever un cuello albo que los rayos del
sol i aire del mar no habían tostado.

Lo vi, señor, lo vi, replicó ella con voz que

«No llega todavía, ni llegará jamas, si Vds. brantada. Ande V. medio camino nada mas i se
no se resuelven a traerle. ¡Hazlo por tu mujer ,
convencerá por sí mismo. Sobre Quiebra-Olla es
tus hijas, hazlo por Dios! dijo la pobre sollozan
tá. Hágalo V. por Dios; recuerde V., Sr. D. An
do.» tonio, que mi marido i yo le asistimos i curamos
en su último ataque.»
Antes de proseguir conviene dar a saber a
habien
quien se dirijia esta sencilla plegaria. No Ha sido siempre motivo de asombro para no
do entonces ni aduana ni casas, fallaban por sotros la presteza suma, la celeridad magnética
consecuencia precisa ministros , comerciantes i con que se eslabonan las ideas aun en el cere
eran los bro del menos despierto. Pasma, en verdad, este
cargadores. Un guarda i dos marineros

únicos empleados públicos, i su oficina un bote, vuelo do la memoria o de la imajinacion


que re
las mas se veia corre rápida largos periodos del
que algunas veces flotaba; pero pasado o las di
ocioso, la al sol, prestando sombra i abri
quilla latadas rejiones del porvenir. Un solo momento
Los tres empleados i cuatro estuvo D. Antonio pensativo, i él le bastó para
go a su tripulación.
o cinco pescadores, que se cobijaban en las ca recordar las largas noches de desvelo i do dolor,
vernas circunvecinas, formaban la totalidad de los accesos de fiebre, los cuidados esmerosos de
los habitantes. Franco i su mujer, i las privaciones de la eonva-
A la sazón vacia debajo del bote el guarda D. lescencia. No paró aquí, subió al orijen de su mal,
Antonio: libre" del viento dormitaba perezoso. De causado por una debilidad, una alickn sobrado
20 LA SILFIDE.

común entre los hombres de su


ejercicio, i hecho moment il élait petit étre vous ou moi.
— —

este recuerdo, pidió de beber. M. Lucas n'y vit que du feu.



«El fraseo, Juan, fué la respuesta inespera
da que logró Trinidad. Cabizbaja le dejó, acari On cite de M. Passe-Partout une foule de
ciando la ancha i cuadrada vasija de cristal que mots et d'avenlures.
apellidaba dueño como dejamos dicho i que
su ,
Un soir, il se présente á I'Opéra, tenant
con ambas manos levantó a la luz: le
dejó i paso un ami sous le bras, et il dít au contróleur
entre paso se encamina a una elevación cercana. d'un airdeconnaissanceetde protection: —

Sentada allí enjugaba de cuando en cuando una


«Monsieur est avec moi. » Le contróleur,
lágrima con su burdo pañuelon, i, aunque el vien
to silbaba en derredor suyo i reventaban las olas ébouriffé, saine; puis, se ravisant, il crie:
a sus pies, no sentía el soplo frió, ni veia bu «Et vous?— Moi, replique l'Italien, je suis
llir la espuma; porque engolfaba su ser todo en avec Monsieur.» Et il passe.
tero un
pensamiento fijo i penoso. Une autre foís, il suívait Frédérík-Lemai-
tre qui entrait au théálre de la Porte-Saint-
C. B.
Martin , et qui en entrant dít au controle:
(Continuará) .

«Frédérik-Lamaitre.— Et moi aussi, répéte


l'Italien.» Et ¡1 passe.
Une autre foís, pour entrer au Vaudeville,
il críe gravement au contróleur: «Fe,u —

M. PASSE-PARTOUT. Désaugiers!» Et il passe.


Enfin, si on luí dbaiten courant apréslui:

«Monsieur, on ne passe pas. Vous voyez —

bien que sí,» reprenait-il déjá bien loin.


Et ¡1 passait outre.
Cependant ees bons tours lá commen-
caient á passer... de mode, et la pólice in-
quiétaít ce pauvrePasse-Partoul. II est mort
á temps: mais, afín de conlinuer son role
1 est mort derniérement jusqu'au bout , il a refusé, á ses derniers
á París unsingulicr per- inoments, de recevoir M. le curé des Petits-
sonn:ií;e. C'était un Itá Péres, qu'un de ses amís luí avait adressé,
lico refugié, galant nial- en disant qu'il voulait mourir paien.

gré son age, pique-as-


Pourquoi cela, Monsieur, lui répliqua


siette comme un Ro- son domestique?'
main, spirituel comme

A fin de passer l'Achéron, répondít-il.
un Florenlin, amateur
du macaroni comme un Napolilain. Ce Mon
sieur qu'on avait suruommé Passe-Partont,
avait trouvé moyen de se faire présenter
dans tous lessalons grands et petits...sur-
lout dans ceux oü l'cn soupe.
CE QUE J'AIME EN VOUS.
M. Passe-Partout eitrait égalemeniá tous
les spectacles... sans payer, bien entendu.
Gráce á la facón doni il se héríssaitles che- J'aime de vos l'ineffable tendresse,
regards
veux d'un coupde inain, dont ¡1 se lournait
Qui nage dans l'azur, l'éclair du bonheur;
sous
J'aime cesein qui veut frémir sous la caresse,
le nez á volonté, avec un sourire on le Blanche voile gonflóe á la brise du cceur.
prenait succesivementpour M. PaulFoucher
ou M. Lucas; et comme ees honorables J'aime de votre col la charmante moliese;
écrivains ont leurs entrées partout, nolre J'aime de votre front la pudique noblesse
Italien passait pour eux. Si bien qu'un jour Et le doux abandon qui préside á vos pas...
J'aime ce pied mignon, j'aime cette main blanche

M. Lucas s'élant presenté, nous ne savons


Et ce corps gracieux comme un lys qui se penche;
plus á quel controle, on l'arréla net en lui J'aime. .tout, en vous... mais... je ne vous aimepas.
disant: <¡ Millo

pardons Monsieur Lucas,


,

nous ne pouvons vous laisser passer. Et —

F. R.
pourquoi, s'il vous plaít, reprit l'auteur de
l'Euñle de Séuille? Parce que vous étes

déjá entré.— Ron, s'écrie M. Lucas, je liens


ilion Sosie. n Et s'élant fait reconnailre, ¡I
Director f. Fernandez rodella.
penetra dans la salle; mais pstt... Passe-
Partout avait changé son nez'de place, pris
IMPRENTA CHILENA.
un autre sourire de contrefacon, et dans ce
cierta, i concluye aquella protestando i.i.Ir
ma puesla que no sabe leer ni escribir. E i

EL CHALET [ I ]. medio de su desesperación, el infeliz aman


te conoce la burla; piensa luego en arrojarse
ÓPERA CÓMICA al lago, representa a la ingrata todos los sa
EN UN ACTO,— PALABRAS Í)E
SCRII1E I MELESVILLE— MÚSICA DE
crificios que ha hecho por ella i los prepa
ADAM. rativos que iban a frustrarse. El desgracia
do se cree perdido, deshonrado para siem
pre.

La niña se conmueve. —
Daniel le pro
INTERLOCUTORES.
pone el partido de volverles la chanza, ca-
Iit-.ni., aldeano joven Mr. Emosd.
Bettly, hermana de Snm. Asm.
sándose de veras. Bettly rehusa exponien

Max, soldado suizo Mn. Desveait. do que ama sobre lodo la libertad. —

Aquel
Coro de soldados, paisanos i aldeanas.
emplea entonces otras razones para hacerla
La pasa en Suiza, en el Cantón de
escena cejar de su propósito, que esta refuta vic
Apenzel. El teatro representa el interior de una

toriosamente. Por fin Bettly le pide que le


quesería. Dos puertas laterales; una al fondo

lea la carta de su hermano: Max, espera un


que se abre sobre el campo i permite ver en lon
tananza las montañas de
cuñado para venir a |abrazar a su hermana,
Apenzel. i siente no encontrar a su llegada un enjam
el de bre dé sobrínitos: en resumen le aconseja
—Aparece coro paisanos do ambos
SCxos en marcha hacía la ciudad ¡ entilando qiie se case con Daniel. Bettly se encoleri

za. El joven confiesa su


Una letrilla campestre. Las niñas echan de pecado de haber so
n.énos a Rettly ¡ los jóvenes buscan en va licitado la intervención de Max, por cuyo
no a Daniel para divertirse a su cosía, peni motivo la niña le ordena decididamente uo
notando qu'e el sol se levanta, emprenden poner mas los pies en su casa. Ella se mar
de nuevo su marcha al son de la cancio cha.
nera.

Daniel so queda solo, pensando en ti
Las rarse al lago o desbarrancarse del monte;

jóvenes 'divisan entóneos a Daniel


cuando oye una marcha militar i divisa tro
bajando del monte i los paisanos rien entra sí
del aire satisfecho de aquel, por haber reci pas. Grita a los soldados i les señala el ca
bido un billete falso a nombre de Rettly. Da mino, introduciéndolos en la habitación. En-
niel entre tanto manifiesta el placer mas vi Ira Max con su compañía.

.Max arenga a sus soldados i los manda
vo, Creyéndose correspondido de su amada,
i convida a sus amigos para bodas que se descausar.
celebrarán en la misma noche. La parte mas

Enlabian conversación Max i Daniel, en
culina del coro se mofa de él ¡ la femenina que esle dice su nombre al sarjento quien
lo compadece. Parten todos quedando de se alegra del hallazgo. Daniel le declaia la

asistir a la noche. intención de enrolarse en la tropa a causa


Daniel lee la supuesta carta! Sr. Daniel, de sú amor desgraciado. Max, sin descu
brir su nombre deja contar al joven suscui-
yo os amo i esta noche seré vuestra esposa; se
admira de que la joven le conceda su mano las ¡ le manda presentarse al dia siguiente

cuando siempre le ha desdeñado, pero lo para ver a Bettly. Sale Daniel con alguna
atribuye a capricho o reflexión de conve esperanza.
niencia.

Max piensa ir a abrazar a su hermana.
Pero se le ocurro una idea. Ordena a sus

Bettly se presenta ¡sorprendida inquiere


a Daniel la causa de hallarse en aquel sitio; soldados entregar todo el pillaje bajo su res
este le devuelve la pregunta, responde ella ponsabilidad. Los soldados se apresuran a
que ha ido en busca de una carta que supo ejecutar la orden.
ne de su hermano. Recae la conversación

Betly se presenta en medio del estrago


sobre Mr. Max quince años bacía separado de la despensa; traía de contenerlos; ellos
de su hermana, quien había prometido a piden de comer i continúan el pillaje; ella
corre tras ellos i ellos se burlan de ella. El
Bettly asistir a sus bodas. Daniel interrum
pe de mui buena fé: yo no me lomaré el tra- sarjento, siempre desconocido, manifiesta
intenciones mas ¡nvasoras, Bettly protesta
hajo de esperar su regreso para celebrar nues
tro casamiento. ¡Nuestro casamiento! repli

quejarse a los majistrados. La burla pro
ca Bettly sorprendida. El joven contesta ma sigue ¡ los soldados se marchan a comer,
nifestándole la carta que ha recibido de su manifestando la resolución de pasar la no
mano. Bettly se admira, Daniel se descon-
che en casa de la joven.
—Bettly queda sola, pensando a donde

Chalet se llama una casa de aldeano si huir; ¿A casade Daniel?— El vecino no <s
(1)
los montes de la Suiza, casado; i por otra pane teme
tuada en que los sol-
dados prendan fuego a la quesería al re —Max entra de súbito i los sorprende'.
tirarse. Recuerda a Daniel su compromiso con
—Daniel entra en este instante, en busca ironía. Daniel sale pesaroso.
del sarjento i dice a Bettly sus intenciones —Bettly corre hacia Max i le suplica no
de hacerse soldado. Recorre sus papeles i male a Daniel, tan buen muchacho, i cuyos
le presenta uno; es el testamento. Trata

dias son tan preciosos.
de alejarse, pero la niña lo retiene; la espe El soldado responde que no teniendo

ranza vuelve al corazón del amante i se familia, a nadie hace falta— pero si tuviese
retira prometiéndole acudir a la primer ne una mujer, eso es otra cosa... un hombre casa
cesidad que tenga de él. Bettly siente ruido do hace falla a su mujer i a todos los sugos.
i llama a Daniel; este acude i consiente en —
Si no es mas (pie eso , replica Beltly,
acompañarla toda la noche desde una pol os juro que Daniel es casado.

trona. Daniel se queda dormido.


'

A este tiempo- vuelve Daniel preparado

Sale Max de la pieza contigua, afec al combate, pero- Max le tiende una mano
tando embriaguez i se dirije a Bellly que de olvido, puesto (pie es hombre casado.
huye asustada. Pide a esta un beso con El arrendatario se admira i no comprende.
perdón de su marido (señalando a Daniel Max insiste cu saber el nombre de su mujer
dormido). Bettly protesta no ser casada. El i Bettly declara el suyo, añadiendo al oido
soldado arguye esto mismo en su favor i de Daniel que solo es por salvarlo i no de
se obstina en conseguir su solicitud. La veras. El gozo del joven se cambia en tris

muchacha dá gritos i despierta Daniel, teza. Max les ordena tratarse de tú i darse

quien traba con Max una acalorada dispula, un abrazo; luego quiere ver el contrato
i no teniendo aquel derecho que hacer va de matrimonio; Bettly lo presenta firmado
ler para constituirse en defensor de la niña, de su mano, pero añade al oklo de Daniel;
resiste sin embargo a salir de la pieza, a no es mas que un ardid,
puesto que falla la
pesar del mandato del sarjento.

Max afir firma de mi hermano, de quien dependo...
ma que Daniel es amante favorecido de Entretanto se acerca el sarjento a una mesa
Bettly i que por tanto no saldrá sin arre i firma. Pasa la escritura a Daniel que en
glarse con él. Bettly se retira. medio de su sorpresa reconoce a su cuñad o-.
^El soldado pide a Daniel le ceda su Ambos esposos se abrazan con el soldado i
querida o se bata con él. Daniel elíje el se mutuamente se perdonan sus ardides.
gundo partido, i a pesar de su miedo con —

En esle momento llegan los paisanos i


siente en batirse sin testigos dentro deme aldeanas, -seguidos de los soldados de Max;
dia hora Max sale a esperarlo. quedan todos sorprendidos de este cambio

Entra Beltly. —Daniel le asegura de de papeles que Daniel esplica en estos tér
hallarse ya fuera de peligro , i le anuncia minos;
que va a partir. La niña trata de retenerlo. De moi vous vouliez rire
El joven insiste. Ella llora. —Daniel pide Et je me ris de vous.
un beso por despedida i su amada lo con
cede por hacerle olvidar la hora del com (Traducido i eslraclado para wsh.fide.)
bate,
Núm. 3.< Diciembre 58—1850.

LA SILFIDE.
nuestras intelijencias están cansados de
vibrar fcon tanta fuerza . Necesitamos
sensaciones mas suaves, mas íntimas. Que
REVISTA ARTÍSTICA. remos rendir adoraciones a un jenio mas a-
mable, mas risueño, mas adecuado a nues
tros sentimientos i gustos, —

al jénio de ,1a
música francesa. —

PALINGENESIA MUSICAL. —

L'OPERA BUFFA LOPERA


,

COMIQUE.

PRIMERA REPRESENTACIÓN DEL CHA Qué decís?— Acaso existe una música

LET. MR. EMOK.— M.elle ANITA.— MR.



francesa? —
A no ser que llaméis música esas
DESVEAUX.—
M.elle DIMIER.

LOS boberías sentimentales ribeteadas de melo
PUÑOS DE MR. PONCOT.
día, que se cantan en los salones con guiña
das de ojos. —

Rendezmoimonlégerbáleau!..

Pelile fleur des bois!

La Romance? ¡qué lesura!


Sin embargo, si quisieseis tomaros el tra-
bajo'de estudiar el movimiento artístico déla
Europa, fácil os sería convenceros de que des
de quince o veinte años a esta parte, la música
ossmi, Bellini! Verdi francesa ha hecho en los dominios del arte

Jenios soberanos de la conquistas que le ha valido la admiración de


harmonía, volveosa las todos los pueblos civilizados. La Inglaterra, la
esferas celestes! —
Bas Alemania, la España i aun la Italia misma,
tante tiempo habéis han dado, desde largo tiempo el bautismo
recojido nuestras ado de gloria a los creadores del lirismo francés.
raciones.—
Lo subli Los nombres de Aubert, de Herold, de Ha-
me es como el rei de Ievy, de Adain, de Boeldieu, han sido salu
los asiros, fatiga, cie dados con entusiasmo en los primeras pros
cuando se le contempla demasiado— I cenios del mundo. A la Italia pertenece el
ga,
ademas todo cambia, todo se agota, todo se pasado; pero el porvenir es de la Alemania
olvida en este mundo.— Os olvidamos ahora ¡ de la Francia, que tienen ya una parte
tan

maestros porque nacemos ingra hermosa en el presente.


grandes ,

Como seria inoportuno hablar aquí de la


tos; os llamaremos
de nuevo lahez, porque
e„.nfw inennKtanies. Nuestros corazones , música seria de los alemanes i de los fian-
22 LA SILFIDE.

ceses, nos limitaremos a calificar el jénero niviese exuberancia de fuerza en sus


esa

que la Compañía lírica de Mr. Emon nos ha diálogos mímicos con la Sta. Dimier. Giselle,
revelado esla semana. según la leyenda alemana, es una cria
Dase en Francia el nombre de Opera có tura delicada, etérea, i nos parece que el
mica, a las obras escénicas en one alterna Duque Alberto palpa demasiado ese ser
el canto con el diálogo hablado. Tales com impalpable. Estregando con demasiada ru
posiciones no tienen la menor analojía con deza las alas i la gasa que se ajilan al rede
la ópera bufa de los Italianos, que al revés dor de ese puro espíritu de la fantasía de Gau-
délos franceses, no dan importancia alguna tier, el señor Poncot estraga i destruye
a las palabras del libreto. Desde la apari nuestra ilusión.
ción de la Dama Blanca, de Boeldieu, ha El arte déla coreografía no tiene nada de
adquirido la ópera cómica, un carácter de común con la
jimnástica.
distinción i de buen gusto, que en vano se Los puños del señor Poncot no son
buscaría en la ópera buffa, en que el rol que raquetas, i la señorita Dimier no es un vo
debería ser de un gracioso noble, dejenera lante.
casi siempre en chocarrero. Lo que carac Ademas nuestros púdicos rigoristas se alar
teriza a la ópera cómica son melodías man, de esos vuelos— insignificantes des
tijeras, fáciles, una instrumentación anima pués de todo para un público que en vez de
da, brillante i sobretodo, un fondo inago fijar exclusivamente su atención en las pier
table de alegría que nunca desciende hasta nas de las bailarínas, solo debiera dar im
la trivialidad. portancia a la gracia, la expresión i ajilídad
Al establecer distinciones entre el estilo de sus danzas.
francés i el italiano, no hemos pensado en Fernandez Rodella.
dar la palma al primero; no, nuestra con
ciencia no sabría transijir con las predilec
ciones de nuetro gusto. I aunque no trepi
dásemos en proclamar al Chalet, apesar de
la exigüidad de su cuadro, como una obra
maestra de orijinalídad ¡ de gracia, siem a& $i± 93333999»
pre nos inclinaremos con respeto ante el
Barbero de Sevilla esta ópera bufa tan rica
de melodía, de'espíritu i de ciencia.
Como de primavera
El Domingo, los honores de la función han
Las gotas puras que en el campo
sido para el Chalet. Arias, coros, dúos, to brillan,
Brillaron en la esfera
do ha sido aplaudido con entusiasmo. El Al santo fiat de tu voz los mundos,
señor Emon, en el rol de Daniel, encantó a Mi Dios que maravillan.
su auditorio, por la dulzura de su voz, la Mares inquietos, partidos, profundos,
Con peces variados,
pureza de su método, i la perfección de su
Con rojizo coral, con perlas albas,
mímica. —
La 'joven cantatriz ha recibido tam
Diste por linde al globo.— Coronados
bién del público una brillante acojida. La Fueron los montes en sus frentes calvas
señorita Añila, discípula de la célebre Da- Por tu dedo, Señor, con fuego vivo;
moreau Cinli es una rubia i fresca niña de La llama del volcan con nubes bellas; •

i 7 años, llena de distinción i de gracia, que I el leve ambiente quo en azul se baña
cania i representa como si hubiese cantado Con guirnaldas de estrellas.
i representado durante 10 años; esunallor
En los piños, señor, do la montaña
de vida, es un arbolillo lleno de savia que El blando nido del pinchón
nos brinda ya los mas sabrosos frutos. M
colgaste,
l a los cachorros de la
tigre uráña
Desveaux, en el rol de Max, nos ha sorpren En los robustos troncos abrigaste.
dido por la extensión, belleza i fuerza de su
voz. Entre las (lores del Edén perdido,
Pusiste al hombre tu postrera hechura,
Esa misma noche la Sta. Dimier hizo
I en maliciosos
rica cosecha de aplausos i de flores, Pero,—
pliegues escondido
Al primer seductor de la hermosura.
¡oh pero despiadado! Nosotros que quisiéra

mos siempre tributar elojios, solo elojios a I viendo que era bueno
los artistas, sentimos que se escapen de Cuanlo tu mente creó, sublime gozo
Iluminó tu faz, cundió en tu seno:
nuestra pluma, —
a
propósito de la Sta. Di
mier— ciertas advertencias a M. Poncot. Entonces descansando,
En medio al universo que nacía,
Hemos sido los primeros en admirar la
Consagraste al reposo
enerjía i elasticidad de los trenzados del Las horas de este dia.
primer bailarín, pero desearíamos que con G. z. .
LA SII.FlnE. 23

lletes de perfumadas flores a los pies de


la deidad.
La señorita Soldmi, estrella brillante i
LA CACHUCHA. adorable, ha electrizado merecidamente en
su gran paso de la estrella con un talento

inponderable.
Chalet ha sido
La segunda exhibición del
Lo creeríais! esta quijotesca ciudad de tan lucida como la primera i la señorita
tan perverso humor, tan soñolienta, tan Añila los señores Emont i Desveaux han
posmarrona se ahora en una de
encuentra hecho profundas impresiones con el agra
esas crisis
capaces de hacer dudar de lodas dable acento de su canto.
las invenciones científicas con que los sa Apesar de tan halagüeño preámbulo
bios investigadores de los fenómenos so
¿cuánto tiempo durará el milagro que ha
ciales se complacen en regalarnos dia tras obrado en esta sociedad la estimable com
dia. Si algún estraño se presentase en este pañía francesa? Yo no me atrevo a contestar.
momento entre nosotros i observase la ale
MARFORIO.
gría en todos los semblantes, i como los
muchachos se ríen, i proyectan i se afanan,
i como los viejos llevan cierta soltura de
niño travieso, i las preciosas niñas un aíre-
cillo de deliciosa ansiedad , creeria que
nuestra vida normal es la sucesión de las
emociones mas agradables i acaso nos
EL FUEGO I LA MARIPOSA,
,

envidiaría como a un pueblo lleno de poe


sía i de placeres, i se engañaría mui linda
mente.
FUEGO.
Es verdad, Santiago está en revolución,
fuera de sí, loco. Su manera de ser actual
Delicada mariposa,
es completamente
escepcional, es el efecto No llegues a mí tus alas,
instantáneo de un bello accidente. Es que Porque perderás tus galas
leñemos entre nosotros una señorita Di 1 tu existencia preciosa.
mier con las gracias de la mujer que inspira
los arrebatos del poeta i despedaza la ra Aléjate,— que a mi lado
Placer ninguno se alcanza;
zón de hielo; i
que en sus vuelos de hada Aléjate,— la esperanza
i en las actitudes voluptuosas de su baile Para mí ha brillado:
nunca
fantástico juega con el corazón de los im
prudentes que la ven, como los magos de Que yo mismo consumiendo
otro tiempo jugaban con los deslinos del Mi existencia dia a dia,
En una lenta agonía
mundo oriental.
Voi tras mis horas corriendo.
En la última función déla compañía fran
cesa nos hemos persuadido de todo el po
MARIPOSA.
der del jenio artístico de esla encantadora
criatura i hemos comprendido perfecta Tú sabes lo que es la vida
mente la maravillosa animación de nuestra Cuando con pasión se ama,
Sabes también que en tu llama
mohína sociedad. La cachucha, este baile
Mi felici ■j¿d se ^.úda;
de nuestra raza, tan popular, tan elocuente
para nuestros hábitos semi-españoles i nues Tú sabes cuanto te adoro,
tras costumbres sencillas i francas, fué eje Cuanto desprecio mi suerte...
cutado por la señorita Dimier, no solo con Si en amarte hallo la muerte,..
toda la perfección del estilo peculiar, sino En la muerte hallo un tesoro.
a mas con esa delicadeza, esa suavidad, esa

finura de la escuela francesa, que va tan


bien en la figura vaporosa, aérea de la há Pero si amas con delirio,
bil artista. Las ondulaciones arrebatadoras Ámame asi desde lejos, —

de la cachucha aprisionadas entre los jiros Ama mis tristes reflejos


I no busques tu martirio.
trasparentes i espirituales propios de la
escuela de la señorita Dímier,(produjeron
Brillen tus suaves colores
todo su efecto. El público transportado Con mi llama trasparente...
prorrumpió en unaesplosion atronadora de No hagas de mi seno ardiente
aplausos i llovieron las coronas i los rami La tumbado tus amores.
21 LA SILFIDE.

a las bailarinas? Ola! también ha visitado el


MARIPOSA. Perú? Veamos como nos fisiolojiza usted, pica


rona; bravo! lindos versos de presentación]
Oh! yo no siento morir,

Ultimas modas! si es un dije el anjelilol Tam


Ni perder todas mis galas
Si al fin, quemando mis alas bién parla usted francés? Vous serez done no
Hallo un bello porvenir. tre amie. Las niñas de Santiago me aturdie
ron a preguntas, i a mas de una dije el nom
Yo sé que mi triste aliento bre i pensamientos de su querido. Tienen
Con un beso se evapora, lanía imajinacion ¡ lauto espíritu que pron
Pero bésame tú ahora
to ofuscan la intelijencia de los hombres; i
1 después venga el tormento...
he aquí porque me han adoptado por confi
FUEGO. dente suya.
—Apostara, hermosa mía, que los hom
Mariposa sin piedad, bres han picado lu amor propio pues que
Cúmplase, pues, tu destino, los tratas tan mal.
Pero arrastra en tu camino
—Es verdad. Desearía que los santiaguí-
Mi eterna fatalidad.
nos tuvieran una sola aspiración amorosa

Si la vida está en la muerte para hallársela de un golpe con mi pié. Es


I el placer en los dolores, cucha : el amor no se hizo en Santiago sino
Llévate, pues, mis amores... para la mujer, la poesía, las bellas- artes tie
Sigamos la misma suerte. nen un nido en su corazón, i cuanto Dios

Si ambos la dicha buscamos puso de bueno sobre la tierra se ha refujia-


do en ese santuario de la belleza. Los hom
I hallamos solo veneno,
Ven, estréchate a mi seno

bres, ah! los hombres asesinan a la humani
1 juntos los dos muramos. dad femenina. El juicio, la reflexión, el
V. Magallanes. exceplicismo predominan en esas almas iu-
dolentes i apáticas que no se curan de los
encantos que las rodean. —
No piensan mas
que en política, finanzas i otras materias de
que entienden tanto como yo. Cuál es su
LA SILFIDE I YO. candidato? cuál es su partido de VI

Mí candidato es el placer i mi partido el
de las niñas.

Bravo! hermosa habitadora de los aires!


Pláceme charlar, linda moradora de los Eres el eco de la juventud femenina. Bieu!
aires, con las almas del inundo alto; rapie hostiliza a esos indolentes holgazanes de las
ga un instante tus alas tornasoles i permíte tertulias, de los teatros, de los paseos. El
me sentarme a tus pies. Charlaremos de todo bello sexo se pondrá de lu parte, i dia lle
i a solas. Eh! qué importa, tu papá es euro gará en que ellos abjurando sus pecados te
peo i por consiguiente mas tolerante que tiendan una mano de amigos decididos. ¡Gue
nuestras buenas mamilas. Por otra parte, rra eterna al sexo indiferente!

las preocupaciones i costumbres antidilu —

Los jóvenes sienten ¡ hablan, como tú


vianas van pasando de moda en Santiago. pero en particular; guárdanse bien de emi
No lo crees así? tir estas ideas al oido de una mujer, pues en
—Talvez... pero.... el campo de los hechos perecen tales teo
—Vamos, mueve ese lindo pico sin temor rías. —
He paseado en el puente, en la alame
que no se trata de política para ocultar la da, bellísimo terreno para la elaboración de
verdad. —
Cuéntame tu recepción eu el mun los amores, pero donde no campea un solo
do social. pensamiento de poesía, de inspiración, a pe

Pues bien, escucha curioso i pese a tu sar de esos paisajes encantadores, de esas
locura si me haces decir de lu sexo, lo que brisas refrescantes, de esas Giselles vaporo
el mío siente ¡ calla. Lo primero que he

sas i espirituales. Oh! esas malditas cordille

visto ha sido el teatro. El teatro es el espe ras, absorven toda la electricidad destinada
jo de las costumbres de los pueblos. El de a los cerebros i arterías varoniles. Sí Dios

Santiago acababa de despertar al ruido del me hubiera concedido la suene de las Wi

piano de Herz i de la danza de la Dimier, llis, habríales tomado por la cintura ¡ hedió
después de un penoso lelargo. Las niñas me les bailar, moverse , electrizarse, delirar ¡
acojieron risueñas i cariñosas en sus guan- morir de amor, ahogándolos en seguida en
tecitos de cabritilla perfumados. Qué mona! las olas del Mapocho.— He sido presentada en
qué viva i elegante! esclamaban. Conoce usted las tertulias ¡qué de picante curiosidad des-
LA SILFIDE.

pertaban mis cuentecíllos! cuántos literatos la ópera: son unos aros de plata, anchos,
grue
presuntos i versistas poeiicídas, miraban he sos i lisos, cuyo interior esmaltado de azul for
ridas sus susceptibilidades en esa maldita no- ma una especie de arabesco bizantino. La sen
cillez de la superficie está realzada por una can
menclatuiade talentos atenienses! He desper
tidad de piedras finas de toda especie i valor;
tado el estímulo, i hecho rabiar i reír. Esta
asi, al lado de uní ágata se ve un hermosísimo
es mi misión. Les he
parecido una enemiga diamante, entre dos turquesas pulidas en peda-
peligrosa.— Pero veo que nuestra charla se citos ¡ una amatista común se nota un rubí de
cstiende demasiado, fallando a las condicio mucho precio, i al lado de perlas muertas i ver
nes de laconismo daderas piedras unas se ostentan unos soberbios
que me he impuesto. Adiós
zafiros. En una palabra, es el mas espléndido i
que mis bellas me aguardan en sus
palcos. orijinal conjunto de piedras finas que imajinarsc
—Adiós, picante charladora: guárdale de puede; esto no es cosa del arte, tal como lo
la venganza de los hombres!
comprendemos en Francia, i ciertamente que

Líbrense de la revolución que voi a hai una grande diferencia entre los broches de
promover contra ellos entre mis protecto piedras finas i el engaste de los diamantes i los
ras! rubíes, que adornan las lindas muestras de
A. Raby, pero no se puede negar a las pulseras
Pasquino. indias una elegancia indefinible i un sello eseep-
cional.
De consiguiente, no se nos diga que ya no hai
príncipes!
QUÉ SERÁ: Pero veamos si esi eapita Ncpaul merece bien
el nombre que la moda Je hi d ido. ¿Es tan es
plendente ¡ tan rica como su dueño?... Si, cier
tamente; es .\epaul de pura raza. Ks de cache
Es, bellas, mi primera mira blanca, forrada de raso morado, con un
la que señala el símbolo, fleco de 40 centímetros alrededor i cayendo so
que el Dios de los amores bre el fondo blanco. El lleco se compone de s.-
un dia es dulce i
pérfido das de varios colores subidos, mezclados con
váse, i deja dolores hilos de oro i plata. Encima de ese fleco ondulan
en el pecho hirió.
que galones de oro i púrpura. Las mangas, de ca
chemira blanca abiertas a lo oriental, eslin
Con mi segunda nombras adornadas con llecos i galones, i tienen dos be
el sexo hermoso i débil llotas de oro i púrpura. El capuchón, de forma
que habita los jardines de albornoz por detrás, cae en formado pañoleta
de la rejion Asiática;
por delante, i está recubierto de tres filas de fle
que en juegos i festines cos de diez centímetros, separados por galones
al Pérsico venció. de oro i púrpura. De la punta del capuchón i
de los delanteros del fichú pende una bellota de
Es un lugar mi todo, oro i púrpura.
donde las tardes férvidas ¿ÍVo es hechicero? i representaos con esa capa
mil i mil hermosuras, a la
Nepaul una linda parisiense en vestido de
mas que los cielos, nítidas
crespón "blanco con triple falda, rizada cada una
mas que las auras, puras, con cinco
espirales de tul, alredor de las cuales
ostentan su beldad. serpentea un flequillo musgo. Luego recojed del
lado derecho cada falda, con peonías purpúreas
La palabra de la última enigma es ROCÍO. mezcladas con flores de pavo, i Conchitas de Ita
lia; colocad sobre unos cabellos negros i lustro
sos una corona de esas mismas llores abiertas
entre los agraciados dedos de madama Garcin
Brunet , i tendréis una visión adorable, i el mas
MODAS, delicioso traje de baile que una coqueta puede
desear.

Paris 1 i de octubre.
LE PAMER FLEURI.
LA CERRITO I LA CAPITA A LA NEPAUL.

Se sigue haciendo mucha bulla en Paris con MÚSICA DE A. TIIOMAS.


la munificencia del embajador del Nepaul, i es
verdadaramente la noticia política mas impor
Beai-soleil, húsar M.r«. Emon
tante, porque la Asamblea lcjislaliva está siem RoBICHON (illLI.EMET.
Así la moda, para reconocer
pre en vacaciones. Uiii.\mi.
propietario Desveava.
la jenerosidad del príncipe indio con la Cerrito, Frascois, mozo de Uberna IIiiiber.
acaba de crear una capila a la Xepaul. Antes Akgéliqüe, mujer do Beausolcil. . M.me Emon.

de describir esla pieza destinada para salir del


baile o del teatro, hablemos de las pulseras que —Un grupo de militares, mercaderes, se
el galante embajador ha regalado a la reina de ñores etc.; unos beben cerca de las mesas,
26 la su FIDE.

otros juegan a la ¡ vie


baraja, Francisco va dores mas tenaces. Beausoleil le promete
ne sirviendo a todo el mundo. Gañían en dejarlo que la enamore.
coro en honor déla ama de casa. Anjélica

—Roland trae un ramo de llores que pre
aparece, la rodean i cada uno le declara su senta a Anjélica con palabras llenas de ga»
amor; ella los rechaza manifestando las lamería; la joven lo acepta con coquetería.
cualidades que debe tener su preferido. Se Beausoleil arde de impaciencia. Anjélica
oye sonar las ocho. hace maliciosamente subir de punto la ga

Entra una ronda de jendarmes prece lantería de Roland que la abraza. El soldado
dida de un sárjenlo, quien manda despejar dá un golpe estruendoso sobre la mesa.
la sala i cerrar el figón. Todos escuchan la Anjélica pide a su amante que bable mas
orden con disgusto, pero la ronda insiste; bajo, este lo hace, picando cada vez masía
los señores i los militares, tiran de sus es paciencia del húsar. Roland sale por fin
padas, los mercaderes cojen taburetes i se después de prometer a Anjélica traerle, co
preparan a resistir. Tumulto jeneral. mo propietario que es de su habitación,
Al ruido entra Robichon, empleado del una contrata ventajosa, en cambio de la ce

cabildo. Anjélica i los asistentes le piden su na con que le esperará.

intervención; pero aquel les aconseja obe —

Anjélica responde a Beausoleil por la


decer a la orden. La joven interpone sus conduela que ha usado después de su pro
'

ruegos, i Robichon le promete en voz baja mesa, manifestándole el peligro en que la


conseguir un avenimiento con la policía si ha puesto de perderlas ventajas del propie
acopla sus pretensiones. Anjélica accede i tario de la taberna. Beausoleil se disculpa
Robichon sale, pidiendo en voz alta respeto i declara su firme intención de quedarse pi
ala lei; hace un signo de intelijencia a la diendo al efecto a Anjélica cincuenta luises
joven, ¡ manda a los concurrentes i a la ron para pagar un personero en el ejército du
da retirarse. rante su ausencia. Anjélica se escapa dando

Francisco pregunta a Anjélica si cerra al diablo la determinación de su marido.
rá la taberna i esta responde que hasia las —
Beausoleil queda solo, i piensa en su
diez. El muchacho manifiesta temor de ¡li desgraciada suerle.
li injir la lei, Anjélica stde. —
Entra en busca déla viuda.
Robichon,

Enlra Beausoleil mirando la tabla del Beauscleil los asecha.


Panirr Eleuri; inquiere de Francisco noli —
Roland se introduce con el mismo ob
cías de la viuda Anjélica de Beausoleil, i és jeto, sin ver a los dos personajes anteriores.
te le 'refiere, sin conocer a su interlocu Itolaud i Robichon se aperciben i después
tor, la historia de la joven i el carácter de de un corto diálogo se manifiestan supues
su marido, muerto en la campaña del ma tos motivos de su encuentro allí i se despi
riscal Saxe. El difunto no fué llorado mu den.
cho tiempo, porque su falta era mas. venta —
Beausoleil queda solo; un instante des
josa que su presencia El húsar manda a pués vé entrar de nuevo a Roland i suce

Francisco decir a su ama que traiga un va sivamente a Robichon. El soldado se ocul


so de vino ta. Ambos rivales se encuentran otra vezi

El húsar queda solo i reflexiona sobre no valiendo supuestos motivos declaran el

su estado de difunto. Entra Anjélica con un verdadero que los trae, Beausoleil se pre
vaso i una botella en la mano. senta i es nombrado juez por los contendo
—La joven reconoce a su marido i va a res. Cada cual jura ser el preferido i enu

abrazarlo; pero éste la rechaza, i le pre mera los favores que ha obtenido de la be

gunta la razón de haber puesto en la ta lla. En tal aprieto Beausoleil cree que el me
bla —
viuda de Beausoleil; la joven contesta jor partido es darla razón ajunoi olio, obli
que el titulo de viuda es una recomenda gándolos a reñir: consigue su objeto, i Robi-
ción de mas para sus parroquianos. Beau clion se marcha a traer su espada.
soleil se deja convencer; pero se presenta -
Beausoleil aplaude a Roland su valor,
otra dificultad, el soldado quiere vivir al pero el paisano tiene miedo, i no se batirá.
lado de su mujer. Anjélica rehusa hacién El soldado ofrece batirse en su lugar, por
dole presente que su mal jénio desterraría ireinla luises. Roland los lira i sale precipi
a los parroquianos. Aquel insiste ¡ esta finje tadamente.
capitular bajo la condición deque si cual —
Robichon de vuelta, no vea su rival1
quiera de sus parroquianos la enamora, el echa plantas. Beausoleil lo condene, reve
marido presenciará i permitirá lodo sin ma lándole las pruebas de valor que ha dado
nifestar celos. En esle instante atraviesa la Roland i de que él mismo es testigo, i con
calle Mr. Roland, la joven lo llama i pre cluye asegurándole que éste lo espera ya
viene a Beausoleil que es uno de sus adora- con impaciencia. Robichon entra en miedo.
LA SI

Beausoleil le propone batirse en su lugar del soldado, iuvilándolos a olvidar la chan


za en los placeres de una buena cena. To
por veinte luises. El empleado de cabildo
acepta i sale satisfecho. dos se sientan a la mesa ea la mejor ar

Beausoleil ha oblenido su rescate del monía.


ejército a cosía del bolsillo de los enamo
rados de su mujer, i piensa pasar tranqui (Traducido i eslraclado para la SilfideJ
lamente su vida al lado de Anjélica.— Sale.

Anjélica aparece imanda a Francisco


colocar los cubiertos que deberán servir a
lacena prometida.

Entra Roland inquieto i pregunta por TRINIDAD
el soldado. Anjélica responde que ha sido
o
aprendido por haberse balido en un duelo.
Roland contento se aproxima a la joven.
Esta pide la contrata de la taberna ante todo.
LA MUJER DEL PESCADOR.
Roland la entrega, a tiempo que Robichon (G WITIXUACION.)
golpea la puerta. El propietario se escon

de i la joven abre al rival.



Robichon pregunta por el soldado ¡
¡Lo que son las faces variadas de la vida! So
Anjélica le dá la misma respuesta que a Ro lazábase el guarda entre tanto con lardos i repe
land. El empleado se sienta a cenar. Anjé tidos tragos, i liberal-convidó también a sus an
lica pide la orden de policía para su taberna, siosos compañeros. Tenia buen corazón, a su
pero Roland no la entregará hasta después modo; comprendía iexajeraba quizá el sufrimien
déla cena. Se sienten golpes a la puerta. to de los que con la garganta seca son testigos
de la dicha de quien bebe. Comprendía i alivia
Es Beausoleil. Robichon se esconde en otro
ba este pesar, al paso que corrían en vano las
gabinete. lágrimas de la aflijida mujer del pescador.

Anjélica responde a su marido que no


Mas, sea que el buen aguardiente apresurando
abrirá la puerta hasta haber obtenido la or la circulación de la sangre la hiciese pasar de
den de policía que le entregará Robichon. tropel al corazón asiento do todo esfuerzo ani
,

El soldado se introduce por la puerta del moso; o bien que satisfecha su afición pensase

jardin. ya en las palabras que antes desoyó; ello es,



Beausoleil quiere cenar con su mujer; que hizo notar a sus subalternos que el viento
no soplaba tan recio, i que el mar también se
la joven no sabe qué hacer con sus ence
aquietaba. Tengo para mí, i apesar del asenti
rrados. El húsar va a eojer un plato, pera miento de los marinos, que todo permanecía en
la joven lo detiene, diciéndole que la mesa el mismo estado; todo menos las cabezas de los
está preparada para un gran señor, que tres interlocutores.

«I siendo asi ¿tienen Vds. ánimo para echar
espera en el gabinete de la izquierda; (el el bote i buscar a este maldito Franco?
de Robichon). Beausoleil quiere asegurarse —
Somos hombres para todo, dijo Juan, qui
es el du
por sí mismo, i la joven le dice que tándose la chaqueta, lo que con menos prisa hi
que de Biron su coronel. El soldado desis zo también su compañero.

te de su empeño i se resigna a permanecer —

Sea, pues.— Manos a la obra, que poca tar


en el sitio. de nos queda.
La difícil tarea de echar el bote sin que em

Rolaud saca la cabeza por la ventana
barcase alguna agua al entrar en la tasca los de
sofocado por el calor, otro tanto hace Ro
Futra
tuvo algunos instantes; pero aprovechando esa
bichon consumado de impaciencia.

corta tregua entre la ola que revienta i la que trrs


Anjélica con un plato en el gabinete de éste ella se rehace, bogó sin contratiempo con su tri
fin el deseado permiso de po
iconsigue al pulación dentro.
licía.— Robichon reclama su impone en Los gritos con que a una empujaban el bote
amor. La joven hace una señal convenida distrajeron a la aflijida mujer: apenas pudo dar
crédito a sus ojos, corriendo vino a la playa. -

con marido i éste ajita la campani


su
/•Vírjen santa, exclamó, has escuchado a tú de
lla. Anjélica se arranca de las manos de vota!— Señor D. Antonio, a Quiebra-Olla, señor.
Robichon i corre a la mesa donde se pone No dio el guarda muestras de haberla oido,
a cenar tranquilamente. Entretanto los dos ni los marineros, sobrado entretenidos con su
encerrados salen de gabinetes hartos de
sus empresa. En efecto, era de ver a estos tres hom
bres un rato hace tan perezosos, al parecer tan in
se reconocen i se sorprenden. An
esperar; diferentes a cuanto pasaba a su alrededor, luchar
Los
jélica entrega al soldado los papeles. ahora bizarros con el embravecido mar Los re
rivales descubren toda la trama ¡ arremeten mos se arqueaban al impulsu de los fornidos
su dinero.
con Beausoleil. Ambos reclaman brazos que los manejaban, i la fina proa dividía
i
El soldado por toda respuesta los desafia la ola al trepar sobre ella, dejando atrás lijera
amedrenta. Anjélica les aclara el misterio estela que borraba al punto la reventazón. Él ti-
28 LA SII.FIDE,

monel era diestro i el movimiento de su cuer


con var algunas de sus rotas mallas. Una balsa de

po parecía ayudar al andar de su embarcación. secha i harto remendada, una paleta o remo i
Pero dejemos a los hombres de mar alguna leña se hallaban en un rincón, i al opuesto
que batallen
con su elemento: no dos pobres lechos, al parecer limpios i abri
sopla tan recio que deje de
entreverse alguna
esperanza de que lleven a cabo gados tendidos sobre una tarima , que sí bien
feliz su aventura. descansaba sobre grandes piedras, lo que poco
Trinidad quedó un rato estática, luego mur decia en favor de su blandura, daba al méno9 a
muró una Ave María, besó con devoción un es conocer que 9e mantenían libres de la humedad.

capulario que traia al cuello i en seguida, como A la cabecera colgada se veia una cruz de ma
perdiese de vista el bote que doblaba la primera dera negra, a su lado una mala estampa de la
lengüeta que sobresale; trepó con ajilidad la al vírjen del Carmen , i no tan lejos quiza como
tura que la domina i echó a andar con
paso len debiera, un pedazo triangular de espejo. Atra
to, la vista fija en la embarcación i sin curarse vesaba de esquina a esquina una soga que os
de la quebrada senda que seguía. Poco mas de tentaba ropa de todos tamaños i de diversos
un cuarto de hora bastó
para llevarla de este colores; i para completar la escena , cerca de
modo a la altura llamada el Veladero. Detengá una de las camas, reia un chico como de tres
monos un instante, que este punto lo merece. años, entretenido con un gato juguetón que sal
baja desde la altura con pendiente rápida hasta laba sobre unos tizones apagados i una olla
la playa una capa de limpia i finísima arena que algo apartada del lugar donde en otros días chis
el viento reinante lia acumulado. Una
pequeña porroteaba el fuego alegremente. Tal era la mo
ensenada en forma de herradura, cuyos dos es rada de Franco.
(remos son peñas desnudas de un color verde Mas no se crea que la madre acosada por su
oscuro, le deslindan con las aguas. La vejetacion dolor abandonase solo a su hijo; le dejó a cargo
del océano, esas yerbas ¿parásitas, no logran de una hermana unos cuatro años mayor, que
prenderse de ellas, que las baten las olas con dormitaba a la sazón. Al acercarse Trinidad a
demasiada fuerza. A uno de los estrenaos, sobre la habitación esforzando su voz por dos veces la
todo, en (pie las rocas tienen mayor elevación i llamó: ¡Laura corriendo por la rápida senda que
avanzan un tanto mas en el mar; allí en todo conduce a la altura acudió a su lado. Allí se
tiempo se ve contrastar la espuma que se le sentaron, la madre con la vista en Quiebra-Ola,
vanta muchos pies con la negra roca que se le esa peña negra que a lo lejos se columbra, la

opone. La labor constante de las aguas ha de hija jugando contenta con puñados de esa fina
jado aquí rastros eternos: hai cavernas espacio arena de que antes hemos hablado.
sas obra de siglos. Una, especialmente llama la Gruesa estaba la mar i el buen bote trepaba
atención. Es tanta la regularidad de su forma, sobro ella i desaparecía alternativamente, como
lo liso de su muralla de roca, tan gayos i varia alguna negra pluma que desprendida del ala de
dos los colores de las bruñidas piedras que le un cuervo marino vaga siempre boyante. Mas
sirven de tapiz que casi se duda de que tan
, veamos la tripulación. De haber previsto los pe
solo las olas la hayan hecho i ataviado. Crece ligros i fatigas de su empresa, es probable que
de punto la admiración al levantar la vista a la no le dieran principio; que apenas hubieron
bóveda, de donde desciende una suave luz que andado milla i media mar afuera, cuando sobre
deja entrever infinitas cristalizaciones incrustadas vino una ráfaga que aumentó el alboroto de las
en ella. Esta luz penetra por una lumbrera o olas. Corría el sudor por la frente de los mari
respiradero formado también por la naturaleza: neros, el remo arqueado vibraba al enderezarse
no sabré decir como ni cuando, fuera del agua, pero el impulso que comunicaba
pero las aguas
del Pacifico que alguna vez cubrieron gran parte al bote, le resislia obstinado el mar. Don An
de la costa de Copiapó, i que desde algunas le tonio conoció su sit»acion; que con viento i mar
guas tierra adentro han dejado señales indele por la proa poco se hace: frunció las cejas, lanzó
bles de su descenso, hicieron también esta per una mirada inquisitorial sobro la peña i como
foración. Pero dejemos este antiguo retrete do nada descubriese redobló su ceño i mal humor.
las aguas para entrar un momento en otro mas —
También es buena necedad creer en sueños
apartado de la playa que era la morada de de mujeres, dijo pasado un rato i entre dientes.
Franco i su familia. Diez minutos mas, muchachos, i vitaremos por
De mas reducidas dimensiones que la cueva redondo.
de la lumbrera i laboreada con menos primor, —
No es fácil con esta mar, interpuso Pedro,
tiene no obstante un aspecto mas doméstico, el mas experimentado de {los dos remeros, una
por decirlo así; la piedra que forma sus paredes ola que embarquemos besta i sobra.
i parte del rielo o techo es blanquecina i refleja —
Eso es si le presento el costado —
corre de

mejor los escasos rayos de la luz, que penetran mi cuenta. Pero halen a una. ¡Cáspita! ¿No les
en ella. Aquí i allí habia, i aun en el día
exis digo que halen a una? Todos tres recibieron el
ten, trozos irregulares de lo que a primera 'vista rocío espeso del mar.
se habria creído
yeso o alguna sustancia caliza ;

¿Qué es eso a proa? preguntó el guarda:


examinadas de cerca son los restos de* un in la balsa ni mas ni menos.
menso esqueleto de ballena o mamuth. No hai —Casi llena de agua, dijo Juan; apenas boya.
todavía entre nosotros aficionados a la ictiolojía ¡Pobre Francol C. B.
para sacarnos de dudas. El hecho es que el in (Continuará.)
dustrioso Franco supo sacar provecho de ellos.
A fuerza de sierra separó algunos pedazos gran
des que dedicó desde luego a usos domésticos. Director f. Fernandez rodella.
Allí habia una como mesa, i un asiento al Jado,
i otro largo sostenía una red tendida para leno- IMPUESTA CHILENA.
Núm. «
Enero 1.»— 1851.

LITERATURA. BELLAS ARTES.

COSTUMBRES. PINTURA.

NOVELAS. MÚSICA.

POESÍA. TEATRO.

EFEMÉRIDES. MODAS.

LA SILFIDE.
mas profundo nuestro sueño, las picantes
de Adam nos despiertan con la sonrisa en
los labios.
BOLETÍN TEATRAL. Pero no todos los sonidos de esta cuerda
hieren el alma con igual vivacidad. La lira
de Thomas es menos afortunada que la de
LE PANIER FLEl'M. —
LA FILLE MAL GARBEE.- Adam. Tiene el PanierFleuri por otra parte
EL PROVISOR I LAS BAILARINAS. la desventaja de haberse exhibido con pos
terioridad, i falto, talvez, de alguna con
dición indispensable a su éxito dramático;
Í^M^ la gracia de su estilo, sin embargo, i la
animación del diálogo no han sido del todo
oscurecidas por aquellas circunstancias.
Kénos ya al frente de la aerea Dimier;
siempre la Wílli fantástica, la aparición de
a revolución lírica se los sueños teatrales, a pesar de su disfraz

opera visiblemente en pastoral de Filie mal gardée ; si nos fuera


el gusto de la bella so dado trazar estas líneas con el perfil de sus
ciedad de la capital. jiros cadenciosos, aun nos atreviéramos a
No es ya la compañía hablarla después del bautismo de coronas i
francesa, ídolo de una de nombres que ha recibido de la literatura
noche, por quien se i del público.
cubren de especiado- Con perdón de Vd., señor Humbert, sal
i es la música francesa, laremos por encima de su graciosa soltura
res patio galerías;
mantiene de facciones i de piernas, para saludara Sol
alegre, burlona, espiritual, quien
el movimiento i responde a las exijencias dini, la odalisca escapada de los jardines
orientales.— Si la Dimier es el ánjel de las
de nuestro carácter artístico.
noches de luna, la ondina que juega en las
El Chalet vino a darnos la solución de
ese desconocido por qué,
de la decadencia aguas de un manso rio, la Soldini es la maga
No siem de las tardes de eslío, la divinidad mítoló-
de la ópera seria entre nosotros.
pre se acepta
lo sentimental ¡ severo por jíca que surje de la espuma del mar.
nunca cansa lo festivo i va 1 la risueña Glady? Es una avecilla que
mucho tiempo;
riado.— Las notas dulces de Bellini hacían pronto remontará el vuelo. Tímida aun,
30 LA SILFIDE.

Va no vendrán, en mis rodillas plácidos


columpia las pintadas alitas sobre una
atmósfera cargada de aplausos i de flores. A juguetear risueños! Ya sus frentes
No podré bendecir!
Pues bien, todo ese bello, cuadro de án-
jeles, ondinas, magas, divinidades i paja Mas ¡ai! partieron ya! Consigo llevan
ritos va a cambiar de decoración al golpe Mi familia, mi amor! Yo quedo solo,
de la vara májica del señor Provisor. Fi Sin esa antorcha que en la tarde brilla
Con suave Claridad!
guraos que esla noche aparecerá todo el
coro danzante con las alas cortadas i bai Mas ai! adiós, partieron! Ya no se oye
De sus cantos, la dulce melodía!
lará una cachucha con basquina de cola
I huérfano, quedó desierto el nido
i manto sin diferencia alguna de como se
Por la atroz tempestad!.....
bailaba en España bajo el reinado de la santa
Inquisición (a quien Dios guarde). Guillermo Matta.
Pobre Paquita! qué traje te hubiera re
cetado el señor Provisor, si su señoría hu
biera tenido entonces la gana de dar un
vistaso a la escena? Sin duda un san Be-

níio para ese torneado cuello ¡ hechiceras


piernas. ¡BELLA PASCUA ADIÓS!
El anli-danzante celo delseñor Provisor
ha sido provocado por la sociedad entera de
la capital que durante cuatro noches ha
protestado de cuerpo presente en el teatro La Noche buena es la espresion afectuosa
contra el traje de las bailarínas. con que los cristianos designan la noche del
Gracioso será de ver a los anjelitos con nacimiento del Mesías. Diez i nueve siglos
vertidos en murciélagos ; i culpa será del trascurridos desde la fecha de este aconte
señor Provisor, si infrínjimos esta noche cimiento no han podido borrar aun de la
el bando de intendencia que prohibe silbar memoria de los pueblos las fiestas ¡nocen
el desempeño o los trajes. tes con que la humanidad recibió, en el rei
nado de los Césares, al Niño Divino. Los pi
MASCARILLE. tos, cuernos i matracas con que los niños
de los campos remedan el canto de las
aves i gritos de alegría de los brutos; la al

gazara de los mozos que dan animación a


las ciudades; los templos iluminados i sus
ministros entonando el alegre aleluya en
EL NIDO DESIERTO. medio de los cantos i música solemne del
órgano relijioso i del repique festivo de las
campanas: todo nos recuerda el dia en que
(Traducción de F. Rodella). el universo se puso en movimiento i saludó
la venida ala tierra del Salvador del mundo.
Pobres niños, adiós; para vosotros, Porfortuna Chile conserva todavía un res
No habrá familia ya; esa dulce antorcha to de esas costumbres patriarcales, llenas
Que brilla pura, en mi sombría tarde de poesía relijiosa, i de profunda filosofía.
Con vosotros llevad!
que serán arrebatadas por el toivente de las
Pobres aves adiós; ya no se escucha
¡deas de la época. Antes que desaparezcan
Mecerse al viento, vuestro dulce canto,
1 huérfano, quedó desierto el nido,
enviémosles un relijioso adiós.
Por la atroz tempestad! Todavía vemos en las calles de la capital
preciosas bandas de niñas i de jóvenes que
Huid, llevad vuestra canción alegre se diríjen al mercado a tomar las primicias
Que cada dia en éxtasis radiante, de flores i de frutos con que los habitantes
Mecía el alma, del afán cansada
de los campos, como los pastores de Belén,
I el duro trabajar....
No vienen asaludar ¡festejar la Pascua de Navi
mas
gritos, no mas voces queridas.
Ya no tendré la mano cariñosa, dad. Todavía vemos acudir presurosos, a la
Que secaba del rostro macilento misa de media noche, devotos sinceros o
El llinlo del pesar! grupos de curiosos. ¡ Pocas jeneracíones Ha
brán (fasado, i estas fiestas inocentes no que
Ah! no me abandonéis! el alma mia
darán sino como el recuerdo de los tiempos
Soportar podría tanta pena;
no

Ai! muda soledad me espanta:


esa antiguos con que los jóvenes divierten la se
1 temo el porvenir! nectud de sus abuelos! ¡Terrible leí es la leí
Ai! va no besaré sus castas bocas! del progreso! Todo fenece, pero es para re-
LA SILFIDE.
31

vivir bajo otra forma mas bella i mas perfec- via de la fé Entonces revivirás brillante i
la. Esta es la sola idea de consuelo transfigurada, como el nifio en el templo,
que da la
intelijencia del filósofo al corazón del poeta como Jesús en el Tabor. Adiós, Adiós!
que lamenta el rápido cambio de las creen-
cías, de las costumbres ¡ de las institucio EL HERM1TANO.
nes de los
pueblos.
La aurora de la Pascua brilla, i sorpren
de por las calles ¡plazas, coros andantes de
preciosas niñas, Willis de la noche marchi
tas por el alba, que cargadas de finias i co DESEO.
ronadas de flores van a sepultar en un sue
ño dorado las bellas ilusiones de la noche
buena. Mientras tanto lasvirjenes prudentes
Deten el vuelo inquieta mariposa
que han guardado su lecho se levantan en el tallo de esla fresca flor;
llenas de vida i lozanía, ¡suceden en las ca Aquí
Punzante espina de apartada rosa
lles i plazas 'a las alegres vírjenes que Puede robarte el fúljido esplendor.
han pernoctado i se retiran 'pálidas ¡ be
llas. «Adonde vas a desafiar las brisas,
A medida que el sol va alumbrando con Las gotas de agua, el pájaro voraz?
Tú que naciste en medio de las risas
una luz mas viva estas escenas hermosas
En una aurora de silencio i paz!
de la familia cristiana, crecen también la a-
jiíacion i el ruido. Elegantes cabalgatas de «Ven mi mano insecto vagoroso,
a

airosas amazonas atraviesan las calles i ha Ven, mi copa apurarás la miel,


en

cen resonar el pavimento de las ciudades: I entre vidrieras de cristal lujoso


Nido hallarás en hojas de clavel.
parece que las bestias comprenden el gran
dia i se encargan de acentuar con sus cas
«Tuyos serán desde que aclare el cielo,
cos herrados las notas de placer que vibran La luz primera i el primer calor,
en los corazones de sus amos. Los magníficos I en tu mansión para apoyar tu vuelo
¡ de la aristocracia cruzan
rápidos carruajes Hilos dorados dispondrá mi amor»
como el vienio i contrastan con las pesa
Asi una primavera
das carretas de la democracia cubiertas
Jugando la ladera,
en
de vistosas corlinas que presentan a la
insecto decia
Al
¡majinacion el aspecio de buques enve
La candida María;
lados. Toda esta brillante emigración, en Bella mas que la misma mariposa
tan variados locomotivos, se dirije a los ve Cuando en alfombras de violeta posa.
cinos campos, donde se entregan al sonido
del harpa i la vihuela, a todas las emocio I el insecto jiraba;
Ya la yerba tocaba,
nes del placer ¡ del amor. ¡Viva la pascua!
Ya remontaba el vuelo,
es el grito de los emigrantes; ¡viva la pas I fósforo del cielo
cua! esel grito de los bailarines; ¡viva la pas Remedaba en sus jiros inconstantes,
cua! es el grito que anima la mesa del festin. Derramando a la luz ricos cambiantes.
¡Costumbres populares, tristes vestijios
de la época délas leyendas, ¡adiós! El último
día de este siglo será el último de vuestra
«Gracias te doimi tierna seductora,
existencia! La mariposa huyendo susurró:
¡Miradores feudales de la campaña, imáje- Entre las flores que la luz colora
nes descoloridas de los castillos que los hom lis donde encuentro los placeres yo.
bres de armas de otros tiempos hacían reso
«Si el viento abate sus flexibles tallos,
nar con la algazara de los brindis i de los
Las alas doblo i me repliego en mí;
cantos deGesia. ¡Adiós! El último dia deeste
I cuando queman de la luz los rayos
siglo será el último de vuestra existen Vuelo a las sombras i me acojo alli.
cia.
El siglo venidero te
¡Bella pascua! ¡adiós! «Quieres ¡oh bella! aprisionar mis galas
volverá encontrar, es cierto, pero como la
a Sli polvo deoro i mi celeste tul?
S'>n impalpables mis sedosas alas
viuda de la Escritura uisie ¡ desamparada,
Como del aire el trasparente azul.
en rostro no brilla ya el encanto i la
cuyo
alegría. ¡Bella pascua, adiós! tu vivirás, sí, Fuera en tus manos polvo deslucido,
en los calendarios de la
pero arinconada Humo en el aire, ensueño, una ilusión:
vieja Iglesia, hasta que la reacción reiijío- Deseo vano en nada convertido
a la humanidad a la
sa haya vuelto a conducir Que te hiciera doler el corazón.»
32 LA SILFIDE.
:
Así primavera
una
¡Pobre Myrta! Nos separamos en medio
Vagando en la ladera de las danzas,... nos encontramos en me
Dijo la mariposa dio de las tumbas.
A la candida hermosa,
¡Cuan pálida i marchita volví a encontrar
I estubo rabilando todo el dia la, a esa que llamaban la bella entre todas
En los deseos de su amor María. las bellas!

Doliente preguntaba III.


Si cuanto se deseaba,
Al tocarse perdia Una noche velaba a la cabezera del lecho
Toda su lozanía;
de Myrta. Me miraba i sonreía. —¡Cuan dul
ce la sonrisa de Myrta! Su mirada era tran
I el frió sí de la esperiencia lleno
Mil ilusiones apagó en su seno. quila como un himno de paz. ¡Cuáu bella

la mirada de Myrta!
G. z.
Un tinte de rosa vino a iluminar su ros
tro mas blanco que el alabastro. La triste

planta casi agostada por la desesperación.


parecía reverdecer bajo el rocío del con
suelo.
Mi esperanza se reanimó. Creí que Myrta
LA ÚLTIMA PAJINA DE UN ÁLBUM. volvía a la vida. Ella me'comprendíó. Una
lágrima rodó por sus mejillas, movió triste
mente su cabeza, i me dijo: No, no espe

réis, amigo mió; voi a dejaros para siem


i. pre mirad en ese cofrecillo.... ese


álbum.... tomadlo,... ya os pertenece... mí
Pobre Myrta! Cuan pálida i marchita la alma toda ha quedado gravada en esas pa
volví a encontrar! jinas leedlas a menudo allí veréis
¡Yo que al partir la había dejado tan fres cuanta amargura puede encerrar el corazón
ca i tan losana bajo su blanco i delicado de una mujer... oh! no améis jamas, amigo
velo de novia! mío. ..se sufre demasiado!., eso mala!. .Dón
¡Cuanto debió haber sufrido i llorado, la de estáis?... ya no os veo... acercaos.... oh!
pobre Myrta! ven.... ven.... estrecha.... mi mano!...»

¡Tan radiante de juventud de amor i de


esperanza que la dejé al parlir. Myrta la —

I vi llama misteriosa que vagaba en


una
bella entre todas las bellas ! Tan llena de tre los labios de Myrta era el alma de

vida ¡ de felicidad que la dejé, en medio de la bella entre todas las bellas que volaba a
una fiesta, apoyada al brazo de su bien los cíelos.
amado!
¡Cuan puro i tranquilo era el pasado! Cuan ÚLTIMA PÁ1INA DEL ÁLBUM DE MYRTA.

hermoso i risueño el porvenir!... Qué feliz


era Myrta la bella entre todas las bellas!

--Oh! sí, me ama todavía!— Ahora sé


¡Pobre Myrta/... ¡venirla a encontrar tan cuan rico de esperanzas es el corazón de la
pálida i marchita! mujer que ama! Cuántas puñaladas se nece
sita para matarlo!— Ama i vierte sangre has-
II. la el último momento.

Una noche que vagaba en el cementerio ¿Por qué no amarme ya? Será porque
— —

de Hyéres, vi una fantasma alzarse tras de yo le he dejado sentir toda la fuerza de mi


esa tumba querida donde acostumbraba re- amor? Pude yo acaso contener mi corazón?
cojerme i llorar: era Myrta!— La pobre eso hubiera sido cálculo, egoísmo, no amor.

Myrta, que habia venido a buscar el olvido,


tal vez la vida en Hyéres, ese oasis de la —He dudado bastante; ya es preciso con
muerte, donde tantas pobres tísicas van a vencerme... En adelante mi vida será una
hacer su última estación! El aire es tan

lenta agonía.
puro, tan azul el cielo en ese Hyéres perfu
mado por las ricas exhalaciones de los fron ¿Para que esforzarme en reanimar esla

dosos naranjeros! Alli se muere menos llama apagada para siempre?— Es inútil, no
pronto, tal vez; pero ai! también allí la muer hai un grano de piedad en el corazón de un
te arranca de su tallo tiernas flores de vida! hombre que ha dejado de amar;
II SI FIDE. OJ

—Ya nada quiero, nada amo. El Mí donosa vis-a-vis es una muchacha de


ánjel del
dolor se asentó sobre las ruinas de mí co diez i ocho años, aunque la mamá le echa
razón, i arrancó la flor parásita de los re cuatro menos, de cara oval ¡ rosada como
cuerdos. una guinda en punto de dar tentación a un

tordo, alegre como loda chiquilla que dá


—Pero, porque su imájen viene todavía incesante ocupación a su tijera, i de un
a ocupar mi pensamiento? es que pronto cuerpo graciosamente acostumbrado a las
voi a morir!— Muero sin cólera,
porque es peripecias del desden. Es la niña mas deci
el quien me mata, no siento morir dida por las modas, lo que lu dá sobre sus
porque
ya no me ama. amigas el prestijio de una E:onii de barrio.
Cuando se adoptó la moda de los talles lar
gos, mi vecina se apresuró a hacer creer
IV. que la naturaleza no le habia dado barriga
sino un talle recto desde el pescuezo hasta
Así es como mueren esos
pobres ánjeles las rodillas; nada menos sucedió con la in
espatriados que vienen a amar en la tierra troducción del color pálido i facciones lán
como se ama en el cielo.
guidas i espirituales: la mamá recordaba
siempre con horror esta época eu que su
F. Rgdella. hija casi se habia dado calentura a fuerza
de zahumarse los carrillos con humo de
yeiba-mateo dejar de comer i dormir los
cuatro dias precedentes a su aparición en
un baile. Pues a pesar de los años i desen

gaños continúa impertérrita en materia de


MI VECINA, modas; desde que amanece hasta que cae
la noche, mi vecina se sienta a la ventana
adornada con sus cuentea tos en la cabeza
bien peinados i rellenos de algodón negro.
Las
casas de Santiago, están, como en to^ Mientras ella cose i descose a imitación de
do pueblo que se le parece, situadas de ma el tejido de Petiélope, cuatro adoradores
nera que puede uno contar con una linda bien finchados ¡ armados de dos pares de
vecinita en cualquiera de los puntos cardi cuernos retorcidos sobre los labios a guisa
nales adonde miran. No tenerla al frente, de bigotes, se pasean mostrando los dien
ni a los costados o espalda, seria una gran tes, delante de sus ventanas i apenas to
desgracia, sería vivir en un desierto, i eter cando el suelo con la pumita de los pies.
namente condenado a tener por horizontes Quien no ha visto a estos Willos de las
murallas desiguales i carcomidas, en cuyas calles de Santiago, que hablan mas con sus
ventanas asomase al caer la noche, la cabe dengues que con la boca, i que al oido de
za de una bruja octojenaria o alguno de las niñas no saben pronunciar sino una sola
esos envoltorios negros, llamados beatas, palabra agradable la primera vez, indife
rente la segunda ¡ fastidiosa todas las de
que al loque de oraciones, trotan por las
calles en bandadas hacia los templos. Es más: hermosa, hermosa i hermosa. A estos

una felicidad pues no tener casa propia, si cuclillos encorcelados se refirió sin duda
en sus contornos no existe un ser a quien Iriarte cuando puso en sus labios aquel
se pueda dar sin repugnancia el dulce nom conocido
bre de vecina.
Convencido de esta verdad, es que el Cucú cucú i mis cucú
gutor del pensamiento en cuestión, remuda 1 siempre una misma cosa.
casas al año como camisas a la semana; i
no sea esto decir que ande con el lecho a Como mi vecina ama con delirio las mo

cuestas por espíritu variable o desconten das, preciso es que sea una mujer de moda;
tadizo, u¡ porque en la capital escasee la es decir una mujer a quien un círculo cons
beldad a de escudriñarla con la lin
punto tante de adoradores obliga a permanecer
terna de Nada de eso. Mas ya que
Diójenes. soltera la mas bella época de su vida, i a
el de meterme en cosas de mujeres, vestir santos en sus maduros veranos. Si
prurito
me ha traído a punto de echar
flores en sale a la iglesia es escollada por un grupo
materia de belleza , perdóneme Dios el mal de dandis de variado cuño i librea, amen
del que la espera al pié de la pila de agua
pensamiento de anatomizar a mi vecina,
en mala hora tuvo la desgracia de ins bendita; en el teatro, en la filarmónica, su
que
este artículo. comitiva adquiere proporciones disformes; i
pirarme
3i LA SILFIDE.

finalmente a su tertulia ocurren una docena


de rivales pero no de'capn i espada, ;i veinte
mosqueteros que hacen guardia en el za
guán o ventanas del palio, sin contar con
MARFORIO A PASQUINO. (I]
la prolongada cola que arrastra en el paseo
de las Delicias o en el puente.
Por eslas i oirás consideraciones tuve
¡Bravo, señor Pasquino! ¿Con que habéis
miedo en mucho tiempo de entablar cono tenido la peregrina ocurrencia de abando
cimiento con un corazón tan incíensado, nar a las infelices hijas de la tierra
por ¡ros
pero observando las frecuentes evoluciones a charlar con las almas del mundo alto? Mui
de las persianas, las risitas i miradas fur
bien, sois espiritualista por demás, amigo
tivas lanzadas por detrás de un librito que mió, i os aseguro que por ese camino liareis
por lo menos era una novela de Dumas, una maldita fortuna en este pueblo edificado
eché mis escrúpulos a un lado i arrojé la con la mas fea i tosca materia.
capa al loro.- En veinte dias hice toda ¡\ qué os ha dicho ese ser fantástico, esa

una campaña de amor , habia conseguido Sílfide moradora de los airesl Os ha hablado
la vícioria' de un yo le amo.

acaso de nuestros leones de por acá, triste


Bendito sea un laconismo tan decidor, remedo de los de allende los mares? Os ha
pero mil veces malditos los amores plató contado sus amoríos monótonos i sus pobres
nicos que envolvía.
figuras' ¿Os ha dicho la mística pasión de
Mi bella era demasiado material pero, nuestras chicas, con sus deseos prosaicos
estaba de moda el platonicismo. ¡ sus lemores'pueriles? No, seguramente no!
Al poco tiempo mi desgraciado amor ha Habituada a vagar por las rejiones vacías
bia sido reemplazado por otro mas ade entre neblina i rocío, sin locar jamas ni los
cuado a sus idealidades, i asi sucesivamente sayales de nuestras devotas ni oir los chis-
pasaron por detrás de mí un ejército de mecillos de sus envidias, os ha pintado a la
preferidos, según el color del pensamiento niña sensible i pura, ardiente ¡ franca, i sin
dominante. tratar de política os ha espelado la mentiri
Un dia mui de mañana paró a su puerta lla mas guapa.
un birlocho. Desde entonces las cortinas Al oir las apacibles niñas de mi pueblo
de su ventana no volvieron a abrirse ni a
que alzabais la voz en su defensa, sacudieron
entreabrirse para mí ni para nadie. un instante su languidez de siempre, i
luego
Inaudita clausura! lo creeréis? Su ma

cayeron mas yertas que nunca; porque vues


rido había llegado; era casada... adiós pla tra Sílfide os engañaba, no las pintaba a
tonismo... adiós sanios desnudos qne yo ellas, sino a las compañeras divinas de vues
esperaba ver vestidos por esas espirituales tra interloculora. Solo esos seres quiméri
manos! cos pueden promover revolución contra los
K. pecadores barbudos de este mundo.
Nuestras chicas saben mui bien que la
indiferencia, la frialdad, el haslío eslá en esos
mantos espesos que absorven sus suspiros,
en esa falsa contemplación a que viven con

denadas, en el
rigorismo suspicaz en que se
NI AUSENTE. vanidad superficial que be
educan, en esa

ben desde la primera edad, en ese cálculo


frío i mezquino de los papas, en la depen
Abrazada a un -árbol dencia lugareña que esclaviza sus acciones
La flor del aire, la violenta inacción
mas íntimas, en i seden
Se inclinaba a un arroyo
tariamisantropía que las esconde.
Para besarle ;
Mientras con ámbar Desengañaos, señor Pasquino, esos holga
A los vientos livianos zanes, escéplicos, que decís, tienen necesi
Enamoraba. dad de algo para alimentar su pesada vida,
Yo no sé porqué al verla ¡ cuando a su sed de amor i de emociones
Lancé un suspiro, solo se ofrecen la soledad de losfpaseos, la
I al pensar en mi ausente
Sentí martirio: pequenez de los escrúpulos i el callado esti
Flores del aire, ramiento de un triste salón, su entusiasmo
Eu fragancia, en belleza busca otro elemento en donde desarrollar
I en lo mudable. se. Por eso los veis con un
aspecto de unos
rzj (1) Véase el número anterior.
LA StLl 33

lígres de
raza purísima i lleno el corazón
de desaliento i cansancio.
¿Queréis todavía
otra revolución mas cruel? ¿Queréis acaso

que nos despedasen con alfilerazos i mue- TRINIDAD


quítas desdeñosas, las aconsejáis que tomen o
un partido abandonándonos i
agrupándose
entre ellas!
Pero las condenáis a un suplicio. Ellas
LA MUJER DEL PESCADOR,
sólitas, se morirán de dolor, i nosotros no (Continuación.)
podremos oponer jamas a sus tiros mor
tales sino redecillas de seda i perfumes.
¿Creéis que nos venzan? Os figuráis que ten
gan tanto espíritu, tanta imajinacion que

Que me emplumen sino es él, exclamó


deshagan estas baterías?
D. Antonio, allí sobre la peña miren ahora que

baja la ola.
Aconséjales, amigo Pasquino, que dejen El es, él es, gritaron simultáneamente.

esa guerra de emboscadas, que se dejen Mas por atender al pescador se descuidaron
aproximar francamente, que no se alarmen nuevamente i una porción de agua rompió con
i griten a la policía sí admiramos su flexi tra el costado de babor, bañándolos de pies a
bilidad i su viveza, que aprendan a no ver cabeza.
una falta en nuestra ajítacion, i entonces
No es nada, dijo el guarda sacudiéndose. Agua
salada no constipa. ¡Avante muchachos, hala
nos entenderemos. Pero si les hacéis creer
avante! Trinidad tenia razón.
que para avasallar nuestra apatía opongan Sobre Quiebra-Olla, a no caber duda], estaba
otra mayor, solo; os faltaría que elevaseis Franco, agazapado i fuertemente asido de la
una gran cruz sobre este hondo sepulcro roca. Se incorporó un rato,
después d» mirar
de Santiago. ¿Tenéis por nosotros un cariño con cautela a barlovento: levantó la cabeza e
hizo señales, i al verle así bogaron los remeros
tan inmenso como la amable policía , que
con nuevos bríos. Amaine el viento oportuna
nos prohibe correr para que no tropesenios mente i aprovechando esta coyuntura avanzó
en las trampas de nuestras calles, ¡ que con tanta prisa el barquichuelo que en pocos mi

para que no decline nuestra perezosa ro nutos se hallaba solo a sesenta brazas del pie de
bustez nos despide tempranito de los es la peña.
pectáculos?Decidlo francamente para saber Gritaba Franco; pero el estruendo de las aguas
a que atenernos i correspouderos co
ahogó su voz : hacia señales; pero no se com-
andanada de agasajos. p rendían.
Creo que grita a sotavento, dijo Juan.

¡Cía, a babor! esclamó el guarda azorado-


MARFORIO. cía!
A tiempo fué la voz de mando que avanzaba
tras ellos una montaña de agua. D. Antonio se
apoyó con toda su fuerza contra la caña del
timón, cargando también el peso de su cuerpo.
De no hacerlo con tanta destreza, es probable
que cobrase Quiebra-Olla en aquel instante nue
va nombradla. Por fortuna tenia el bote buen
LA FLOR I LA TUMBA. gobierno i aunque pasó levantado en la cresta
de la ola, casi rozando con la peña , un mo

mento después estaba relativamente seguro,


abrigado por ella misma.
(traducida de v. h.) ¡Buena escapada! dijo el guarda limpiando el
sudor de su frente.
—Un poco mas , señor , no queda costilla
entera.

1 a santos nos hubiéramos dado, Juan, en
Dime flor, en qué conviertes hacer compañía a aquel que está allí arriba.
Las lágrimas de la aurora,
Mírale.
Que guardas dentro del cáliz La ola que hiciera peligrar el bote chocó con
I brillan sobre tus hojas? —

tra la roca con el estruendo que hace una bom


Yo las convierto en néctar i perfume.
ba marina al reventar, i como ella descargó una
columna de agua i espuma sobre nuestro pobre
Itú, dime, a que reduces, pescador; otra vino detras, i sea que azotase
Tumba eterna i pavorosa, con menos fuerza o mas cerca de la cima, res
El alma que arroja el mundo baló sobre la peña formando un estendido arco.
Al quieto umbral de tu fosa?— A ambas, resistió valiente i mañoso el buen
Yuélvola un ánjel ¡ a los cielos sube. Franco, i los que venían en su rescate le anima
ron con suvictoreo.
G. z. Para la vista perspicaz de un marino, aun
56 LA su PIDE.

cuando se hallaba Franco vivo sobre Quiebra- él. Un momento mas i estaba en salvo, recostado
en el fondo;
Olla i un bote con tres hombres de mar dis pero esta última prueba le rindió,
puestos i valientes al pié de ella, quedaba por le sobrevino un desmayo de que sin el auxilio de
vencer una gran dificultad. ¿Cómo bajar de su aquella panacea de que tanto uso hacía el
encumbrado albergue? Lavada la roca por es guarda, no se recobrara tan presto.
pacio de siglos, presenta costados lisos i ta. lados El viaje de vuelta fué rápido i feliz, viento i
casi verticalmente; tan solo por la parte del liste mar le favorecían. En la playa esperaba Trini
en que la ata el arrecife a la costa firme, existe dad ansiosa, el chico en sus brazos i Laura de
un descenso menos rápido; pero por este lado una mano: al tocar la quilla Franco saltó el pri
bullen constantemente las olas: ora surjen, ora mero, el
agua hasta la cintura, después de vadear
se retiran inquietas, de forma que cualquiera dos o tres" pasos se halló en brazos de su mujer
tentativa por este lado pudiera mirarse como que no le aguardaba melindrosa, con pie enjuto.
desesperada. Mas ¿cómo trepó a la altura? Solo Salido do la tasca tomó a uno i otro de sus hijos
pudiera contestar Franco mismo, i no son mo i con el revez de su ancha mano enjugó una
mentos favorables para interrogarle. lágrima, la primera que derramaba. Qaiso arri

¿Hai un cabo? gritó. mar su hombro a fin de sacar el bote en seco;


El guarda al punto echó mano de uno i for mas el héroe del dia tiene sus fueros, no se lo
mando un rollo con la destreza de un viejo permitieron ; por otro lado Trinidad le instaba
marinero, hizo acercarse el bote cuanto era' po a que
participase de algunos víveres que tenia
sible, i cimbrando co'n fuerte empuje, lo des apercibidos i de que era grande su necesidad.
pide. Rozó la peña i cayó al mar. Repitió su No seguiremos paso a paso a Franco i sn mu
tentativa con resultado igual. Franco tendido so jer, los esposos después de algún tiempo de sepa
bre el borde de la roca vio con sentimiento ración, que un peligro ha hecho mas largo, gus
que tocaba muchas varas mas abajo. Pei-plejo se tan de la soledad.
mostró D. Antonio, i los suyos no acertaban con A las ocho de la noche chisporroteaba en el
espediente racional. El sol despedía sus últimos mismo hogar por la mañana tan descuidado, un
reflejos i era fuerza tomar una resolución. Nues fuego que iluminaba con vistosa i juguetona llama
tro Franco era hombre para ello. Examinó cui unas cuantas caras, va conocidas de nosotros.
dadosamente la parte mas peinada de Quiebra- Sentado estaba D. Antonio, a su lado Franco, i
Olla, retiróse algunos pasos mirando con ansie sobre sus rodillas Laura; seguían los dos mari
dad hacia las olas que avanzaban ; cruzó en neros i otros tantos pescadores. Afanada se ha

seguida los brazos , levantó la vista al cielo, llaba Trinidad con los preparativos de una cena
permaneciendo un punto inmóvil. frugal, pero sabrosa ; i la distraía de vez en
Visto desde el bote, colocado contra la luz, re cuando de sus hacendosos cuidados, el chico
saltaba su figura vigorosa del fondo rojo i en que con la numerosa concurrencia i su conti
cendido que en estos momentos mostró el hori nuada charla no quería tomar el sueño. Entre
zonte. Semejaba una estatua de bronce sobre el alegre grupo que circundaba el hogar pasaba
una base colosal i desproporcionada. Inmóvil de mano en mano sin distinción de jerarquías,
estuvo así un instante, santiguóse en seguida, i el espirituoso contenido de una jarra que tres
aunque corta su oración no es difícil adivinar años antes obsequió a Franco el contra-maestre
que fuese ardorosa i sincera. Se encontraba en de una fragata.
uno de esos momentos azarosos en que el hom CÁHL0S BELLO.
bro habla cara a cara con su Hacedor. En vez (Concluirá).
de ser barrido por las aguas luego que se debili
tasen algo mas sus fuerzas, habia resuelto lan
zarse desdo la elevada roca a las profundidades
del mar. En efecto, un momento después pren
dió la carrera sobre la roca resbaladiza i des
igual, i llegado al borde estendió los brazos so
bre la cabeza, dobló el cuerpo hacia adelante, i
¿QUÉ SERÁ?
temerario se precipitó.
Los tres hombres que le miraban lanzaron un
grito simultáneo. Franco desapareció, i hasta

Soi alma universal de cuanto anima,
el pequeño remolino que dejara al sumejirse lo I eternacausa de placer i males:
borró la ola que pasa. Cambie las letras quien mi nombre escriba,
Era menester corazones mas duros que los
I hallarán los mortales,
suyos para que no palpitasen ajitados al ser tes
Recuerdo, gloria, i alta nombradla.
tigos de este acto de arrojo. Un solo desliz al
emprender su carrera, una punta oculta a flor
de agua era suficiente para que feneciese nues
tro pescador. Quiso su suerte que fuera de otra
manera, su temeridad le salvó, i mientras que El enigma del número anterior signifci
los interesados espectadores contenían absortos
ALAMEDA.
el aliento, i tija la vista en el punto donde habia
desaparecido Franco sacó la cabeza a pocas
,

varas del costado del bote. Respiró con avidez


el aire, con un sacudón separó su largo i mojado
cabello de los ojos i de la frente, i bofeteando Director f. Fernandez rodella.
con valentía las aguas vino hasta el bote aun
antes que hubiese podido enderezar la proa hacia imprenta chilena.
Núm. 5. Enero í-1851.

LITERATURA. BELLAS ARTES.

COSTUMBRES. pintura.

NOVELAS. música.

POESÍA. teatro.

III HllillllS. MODAS.

LA SILFIDE.
cir garras. ¿Qué hizo el buitre?
sus toscas

Ocurriósele ir a exhumar de un vetusto co


fre ultramontano el pañuelo anti-líbidinoso
LA PAJARERA ENCANTADA. del buen señor Tartufo (I), con el cual envol
vió la jaula encantada.
(cuentecillo en el aire.) I las pobres avecillas, que tenían tanta ne
cesidad de aire i de sol, replegaron triste
mente sus alas esperando la muerte.
Pero los pajaritos que revoloteaban en tor
no se indignaron, i llamando en su ayuda
al Buen Sentido, hicieron añicos a picotones
el pañuelo del buen señor Tartufo.
Moral.— Se la encontrará en el suplemen
to que ha sido agregado esta semana al dic
cionario de la academia.
Letra P Pudor (véase la letra C) Calzones.

rase una vez, señora, Letra C— Calzones (véase la letra P) Pudor.


en una pajarera encan Mascarille.
tada, un enjambre de
avecillas, tan bonitas, (1) Personaje de comedia creado por Mo
tan alegres, que ajila liere.
ban con lanía gracia
sus aulas tachonadas

de esmeraldas i amatistas, que uno no se

cansaba do admirarlas. A LA SILFIDE.


Un dia \aInlolerancia, bajo la forma de un
buitre, rosó con sus alas negras el enrejado
déla cual
de la pajarera encantada, en torno

banda de pajaritos.
otra i.
jugueteaba
Buenas ganas tenía el buitre de cebar el Sílfide bella
pico en ese pueblecillode alados bailarines; Que en la parda noche,
de la pajarera eran
pero las delicadas rejas Entre las brumas jiras,
demasiado estrechas para dejarle introdu O de una rosa
LA SILFIDE.

En el pomposo broche
Amorosa suspiras;

Tú a quien las brisas


PASQUINO A MARFORIO.
Con alegre arrullo,
Por el espacio mecen;
Tú a quien eleva
La onda su murmullo
1 las (lores guarecen; Os he
pillado ¡nfragantí, querido. ¿Conque
alprimer desearle confesáis sin rodeos que
Dime, ese mundo
vuestros patrocinados hijos de Adán, son
Es ilusión menuda?
Hai como aquí dolores? unos materialistas ¡ncorrejiblos? He aquí una

También es triste confesión tan esplícíta como rara, en voso


Como aquí la vida? tros que de ordinarío'échaís llave a los sen
Delirios los amores? tidos para conversar con el alma; pero des
cuidadamente so os escapa ahora una pun
Dime, tan solo ida de la verdad por la principal cerradura
De la mente inquieta,
Serán vanos diseños? de la tosca materia. Sofista artificioso, ya

No podrá nunca os cortaré 'a lengua con el filo de vuestros


El infeliz poeta propios argumentos.
Realizar sus sueños? Acusáis al bello sexo de inacción, de frial
dad?— Tended la vista a los dominios del
Ai! que los cantos
De feliz ventura placer' i de la alegría; qué veíais en los sofás
Son fugaces engaños!
de la Filarmónica?— Lindas cabecitas tacho
De la inocencia nadas de camelias que se fastidiaban de su
Seca la flor pura, aislamiento, grupos de apuestos garzones
Llegan los desengaños! estirados a la negligéallá por los flancos de
mi sillón o de un espejo, ni mas ni menos
II.
que, como me contaba m« abuelita, debían
hallarse los habitantes del cíelo, lejos, muí
Sílfide bella
Que en la azul mañana, lejos, los hombres de las mujeres. La filar
Con el roció vienes, mónica fué una víctima sacrificada al capri
I una aureola cho de las noches masculinas.— Recorred
De záfiro i grana, las arcadas del teatro i las hallareis sin ce
Ostentas en las sienes;
sar, resplandecieutes de miradas ¡mauladas
i de risitas compasivas por la suerte de esos
Tú que soltando
El nítido cabello infelices escaños vacíos que se estienden
Sobre la blanca espalda, abajo, a manera de nú.dios funerarios. I res-
A cada paso pondednos en seguida sí la juventud de bi
Dejas un destello gotes no tiene un carácter eminentemente
Esmaltado de gualda;
destructor, i capaz de condenar al suicidio
a la mas adorable chica de nuestros altos
Sílfide bella
salones.
Bajo tu áureo manto,
Le acusáis de pueril misticismo? —
Dios
Cobija a un desgraciado.
1 de este mundo mío! i qué dejais para esos santos cenobitas
Llévalo de llanto que, como el Hermíiaño de la pascua, creen
A ese mundo soñado. ver una leí terrible en la leí del progreso?

Creéis que el anaicma fulminado sobre el


Allí entre cantos,
baile de fantasía no haya arrancado risas so
Danzas i festines
Renacerán las flores: noras, i picantes alusiones de esas boquitas
I en muelle lecho de coral? A propósito de esto os diré al oi
De ámbar i jazmines do, señor Marforio, que lajeóte de frac, tie
Dormirán los amores. ne mas miedo a las excomuniones que la de

faldas: que si en esla hai alguna dosis de


Alli las penas,
Al olvido dando, misticismo bajo el manto de iglesia, en aque
Tendrá el alma consuelo. lla hai mucha de superstición bajo su capa
I en dulces trovas eterna de indiferentismo. El manto,' por otra
Vivirá cantando parle es un arma en mano de nuestras be
Las dichas de esc cielo!
llas, tan temible como gobernado airosa
mente por una limeña; por entre los plie

Guillermo Matta. gues negros del manto os dirijen tiros mas


la Sil ue. 59
traidores i confiados que por entre las ra Londres su industria con la riqueza i el pau
mas del abanico.
perismo hijos deesta.— San Petersburgosu
Por último les imputáis cierta vanidad su febril ajitacion por hacer creer al mundo
perficial que sí es verdad que existe, la de que ha dejado de ser un pais inculto. La —

ben exclusivamente al trato de nuestros Italia entera tiene el recuerdo de su


Adonis. Vos mismo tal vez habéis formado gloria inmensa, universal. La Alemania —

muchas veces parte del numeroso círculo sus sueños de esperanza en el porvenir. —

que se agrupa en torno de una belleza recien La España su ajitacion cicatrizando la gue
salida al gran mundo, para arrebatarle en rra civil de ayer i temiendo la de mañana. —

mil jirones su sentimiento nádenle a fuerza Los Estados-Unidos la lucha del espíritu con
de mentirla ¡ lisonjearla, acostumbrándola la materia, la de la libertad con la esclavi
en lo sucesivo a escuchar solo el ruido de tud; i Santiago, puestea Santiago, tiene la
las palabras i no el ruido de las pasiones de monotonía, hija.de la indolencia i madre del
licadas. aburrimiento.
Vamos, amigo mío. solo os queda una co En ella todos se aburren, aun divirtién
sa por confesar, ¡ es que la educación so dose, porque es preciso divertirse a hora
cial de ios jóvenes está plagada de resabios fija, en dias determinados, en lugar fijo i
escolásticos i se resiente de ciertos instintos dejar de hacerlo con las mismas condicio
patriarcales que unidos a la fatal, tendencia nes de exactitud ¡ arreglo, lo que no impide

de remedar cuanta moral ¡ física necedad que nuestra ciudad sea la mas monótona
nos traen las modas ultramarinas, pone a mente desarreglada.
vueslros protejidos en el caso de echar a per Qué previsión podrá realizarse segura
der al diablo mismo en figura de mujer. mente en este reino de las reglas fijas? .

•En resumen, noos queda, amigo Marforio, Creéis que en el teatro se divierten con
sino un partido para obtener el perdón de el canto i el baile? No tal, se escandalizan.
Vuestras bellas enemigas, renunciar en nom Creéis que e^tcn disgustadas? no tal, van
bre de la juventud barbuda a todos los de al leatro como ciertas avecillas fascinadas
rechos de soberanía espiritual, so pena de por las serpientes.
que os pongan en estado de sitio u"os man.
I bien qué es entonces lo que sucede, si
den a habitar con las ninfas de algún desier ni se divierten, ni se disgustan? Se aburren
to vecino. Ya lo veis, ellas están en el poder. i hablan de aburridos ¡ hasta aburriros de
escándalos, quisicosas, presunciones; de
Pasquino. todo, menos de una cosa que entretenga. —

Me equivoco, los hombres hablan de políti


ca; i esla es una farsa, que no se encuentra
tan divertida quizás, porque entrando todos
en ella, creen que es preciso declararla por
DONES DE LO ALTO. seria, muí seria. Pero también uno se abu
rre con ella i hombre conozco yo que llega,

de puro aburrido, hasia indignarse i desear


que otro Aristófanes venga a escribir de
nuevo los Caballeros i los Acámeos, sin el
Mujer, amor i beldad,
Son flores que Dios creó menor recelo de que entre nosotros encuen
En su infinita bondad, tre un Sócrates que le baga cargar con una
Suave perfume las dio
mancha fea i criminal. Oh! qué campo tan
1 dijo al mundo : « gozad .
»

bueno tendría! ...—Pero alto ahí, que ese


no es campo sino pantano del cual es
G. pre
ciso alejarse lo mas pronto posible.
El aburrimiento lo domina todo aquí, lea-
tros, (inclusas las cámaras que no son el me
jor deellossegun se asegura), paseos, calles,
BOSTEZO DE ABURRIDO. tertulias, cuartos de dormir, camas i hasta
esta pajina que estoi escribiendo i que con

cluyo de repente, dejándome en el tintero


lo principal, porque ya me ha aburrido lo
Pueblos i ciudades tienen su atmósfera suficiente para que vosotros os aburráis un
propia en la cual, por decirlo así, entra una poco, leyéndome con ansias de salir del té-
su incesan
mayor parte de ellos. Paris tiene dio que os domina i del cual esta columna
te actividad en las ciencias i las artes, en la es un verdadero
reflejo.
teoría i la práctica de la vida deun pueblo.— Pero, antes de dar esto por concluido,
50 LA SÍLFIDE.

quiero hacer unareflexión para que todo quos en la cual todos los eslabones son de una
misma forma, de un misr-o sonido, de un mis
vaya en regla, como debe hacerse en un pais mo nombre: —

donde hai fuera de las de tantos carpinte


ros i albañiles, regias de tantos conventos, Dimier, Dimier, i mas Dimier
¡ tantas, para todo lo que no hemos de ha I siempre una misma cosa.

cer; mas vuelvo a mi reflexión, i es que si Dicen que hai un proyecto presentado a la
ahora (i no me echéis la culpa a mí) no es- municipalidad para dar el nombre de la Terpsi-
core francesa a la primera calle nueva que sa
tais aburridos lo estaréis pronto, porque el
abra en Santiago.
aburrimiento es la atmósfera que nos en
I en efecto, difícil seria permanecer con san
vuelve.
gre fria , sin apasionarse , ante esas actitudes
Quiera Dios concluid
... con un bostezo i agraciadas, lijeras, que imitan con tanta propie
quedaremos ¡guales aulor i lectores, espe dad a las de la afamada Guimard. La Dimier,
rando el año uuevo que será tan largo apenas toca el piso i esto es encantador para
el que hoi los aficionados a la ajiiidad-, si se quiere gracia,
como concluye. la Dimier la pone en todos sus movimientos i con
Diciembre 31.
tanta naturalidad, que arrebata, hechiza i nos
MAKCOS-BOMBA.
encierra irresistiblemente dentro de su círculo
magnético.
El buen éxito de esta artista, no ha empezado
en Chile. En todas partes donde ha residido ha
exitado igual entusiasmo. Asi tan joven como nos
EN UN ÁLBUM. parece, i lo es en realidad, la vida de esa intere
sante criatura ha sido un sendero de rosas, sin una
espina siquiera. Paris la vio por la primera vez, i
Paris, tan delicado como es en materias degusto i
de arte, nos la envía con excelentes certificados. El
autor de estas líneas debe a una indiscreción, que
Aquí posó la vista un peregrino la interesada le perdonará, el conocimiento de
I el mas bello fragmento de su historia
Le desgajó la mano del destino algunos pensamientos inspirados a los críticos
El prosiguió, señora, su camino: parisienses, jente que no elojia fácilmente como
todo el mundo sabe. La belleza, la verdad han
Consagrad un recuerdo a su memoria. conmovido a aquellos aristarcos; bajó la dulce i
K.
suave
impresión que sabe producir la deliciosa
niña, han escrito las siguientes líneas que toma
mos de las
pajinas de un álbum precioso. Agra
dézcannos los lectores, que le vamos a abrir esla
caja de alhajas, que la modestia se empeñaba. en
mantener bajo de llave.
LAS ALHAJAS DE Li SEÑORITA DIMIER, « Desde su aparición en la ópera, en el mes
de Octubre de 1845, la señorita Dimier no ha
cegado de cojer coronas i aplausos. En ninguna
de sus peregrinaciones le han faltado las flores
La aparición de la señorita Dimier en la capi
que se siembran a las gracias. En Nueva York,
tal de Chile, lo ha puesto todo en movimiento: cuando trabajó en el baile de la niña mal guarda
no hai convers. cion en que no intervenga o en
da, se presentó, dice un diarista de aquella ciu
que la encantadora danzarina no sea el asunto dad: «Con esa aureola de la juventud que solo
principal. Es pasión , ps furor. Unos están por dura un dia, i ese perfume de inocencia queso
la Dimier, otros por la Soldini: hai Dimieristas lo exala la piimavera de la vida. La manera de
i Soldinistas como hubo Güelfos i Guibelinos.
bailar, casta, correcta, muestra claramente que
El partido de la Dimier, se compone de la jente la Dimier es una de esas flotes recien abiertas al
que se pierde en lo vaporoso, que es elegante i calor artístico de la ópera parisiense.»
sentimental. Los materialistas sueñan con la Otro periódico de Nueva Orleans, decia: «la Di
reina de las Willis. Este antagonismo es casi la mier nos ha parecido uno de esos ramilletes de
guerra de las dos rosas; pero que se hace con flores que embriagan, atraen i que quisiéramos
palabras i con afectos, no con sangre, como estar respirando constantemente. En todas partes
aquella que devoró a la Inglaterra. Está San donde baila, la escena se convierte en jardín, tan
tiago desconocido: hai en él una animación fe tas son las ñores que el entusiasmo le arroja.
bril; una exilacion nerviosa que le exaspera Como cómica, como bailarina, como mujer, pro
como la infusión del té. Los especuladores mis
voca, fascina, atrae. Una noche en que la Di
mos se inclinan a veces a la materia, a la moda; mier estábil inquieta porque ya era hora de sa
i no falta quien interrogado sobre el estado de lir al tablado i todavía no tenia las alas con que
la cosecha, responde que es hecha a torno la
representa a Giselle, le envió uno de los admira
garganta del pié de la Dimier. Esposo hai a dores la cuarteta siguiente:
quien si se le pregunta por la salud interesante
de su señora contesta que las piernas ajiles i Pourquoi pauvre Willi pleurer atnsi vos ailes?
Pour planer dans tes airs en avez vous besoni?
arqueaditas de Aurelia le quitan el sueño de sus Moi j'en ai peur, car avec ellos
siestas i de sus noches. Es aquello una cacofonía Vous vous envoleriez trop toin.
B. D.
jeneral, una cadena no interrumpida do quipro-
LA SILFIDE. 41

res. La melancolía de los amores graves


suenan enella, encantando a un tiempo
los sentidos ¡ la ¡inajinacioii. Ellas hablan al
corazón i al alma.
EL BOLERO •' Bis!! bis!E\ aire, 'las campanas, todos los
ruidos i voces de Santiago pidan la repeti
ción del bolero. Otra vez, olía vez!!

Quién lo creyera! La novedad de nuestra El Silfo.


semana dramática ha sido un bolero. Un bo
lero bailado con toda la sal, con toda lazan-
duuga andaluza por dos damiselas francesas;
gracias al héroe que fué con sus ejércitos
hasta Madrid-para transplantar al otro lado
de los Pirineos los boleros i las cachuchas. PACHACAMAC.
He ahí, lo único que queda a la Francia de
(Recuerdos del Perú )
la conquista de la Península. El bolero ha
sobrevivido al vencedor de las Pirámides i
de Austerliz. Oh gloría!
A propósito de gloria; Dimier, Soldini!
Cuántas flores a vuestros pies! Cuidado pues, Habiendo tomado un guia en Chorrillos,
sevillanas, con tropezar de
en esas coronas me dirijí con mi compañero a Pachacamac.
trinitaria i de claveles que os dicen en len Después de haber marchado por un camino
guaje del harem, que no pensamos sino en arenoso, caímos en un bosquecillo, donde
vosotras i que sois fragantes como la ca los árboles crecen en una tierra sin verdura.
nela de Cedan. Bravo! Bravo! Nos habéis Sea lo que sea, este umbroso asilo ofrece
enloquecido. Giselle, en dónde habéis apren un
punto agradable de pic-nics a los huéspe
dido esos movimientos que nos permiten des de Chorrillos, abrigándoles contra los
pensaren ia mujer, vos, espíritu aéreo que rayos ardientes del sol, i recordándoles la
bajáis en un rayo de la luna desde la patria existencia de la vejetacion. Al salir del bos
de los espíritus? Bravo\ qué dulce es tam quecillo se entra en una rica plantación de
bien la realidad! Sois una mujer, i una mu cañas. Es la hacienda conocida bajo el nom
jer como nosotros las soñamos, de ojos ne bre de Villa: pertenece a la familia Lava-
gros, de cabello de ébano, de mirada que ile,¡una de las mas opulentas del Perú.
quema, como la porción de luz que se reúne La Villa con su bello caserío, su impo
en el centro de un vidrio ustorio; —Giselle nente Iglesia, i los demás edificios pertene
ha abandonado la mansión de los bosques cientes a la fábrica de Azúcar, presentad
frecuentados por las nocturnas Wilis. Ha aspecto de una pequeña ciudad. Sin embar
vuelto al mundo bajo las formas de las imá- go no es mas que un Oasis, porque de allí
jenes de Velazquez i de Morillo: viva Espa entramos de nuevo en el desierto. Dos vias
ña! La parisiense ha tomado ciudadanía a conducían a nuestra destino: una al ira-
las orillas del Manzanares o del Tajo. La Di ves de una succesion de áridas colinas, la

mier baila el bolero! Oh quién tuviera la lira otra por la llanura arenosa de la orilla del
de Herrera para cantaros un himno en el len mar. Casimiro, nuestro guia, prefirió la úl

guaje mas puro déla lengua española. tima por ser la menos frecuentada ¡ pre
Sin embargo, aprensión o no, nos parece sentar menos riesgos de encuentros desa

que la danza española ha tomado bajo la gradables En efecto, ;,qué podrían hacer los
protección de la Dimier un tinte francés. ladrones en medio de una completa sole
Una gota de melancolía ha caído en ese vol dad donde solo encontramos en una penosa
can de los sentidos en que se enlazan i tren marcha de tres leguas dos negros arreando
zan, con nombre de bolero todos los deseos, cinco borricos? Para distraernos teníamos
todas las aspiraciones de la porción perece verdaderos Congresos de pájaros, que es
dera de nuestra especie. El arte ha sahuma piaban en la playa restos de animales, una
do las impurezas de la inspiración. La Di barca de pescadores a lo lejos, i sobretodo
mier ha hecho con las Castañuelas lividono- el miraje, que me trasportó ;quínce años
sas lo que David con el harpa de sus moce atrás cuando recorría las costas del mar

dades. Rojo. Como en Arabia, algunos copos de


Las castañuelas a la francesa no recuer verdura tomaban a cierta distancia las jigan-
dan el calor de las siestas pasadas por las tescasproporciones de un inmenso bosque.
sulamitas de Sevilla a la sombra de los Oliva Dejando a un lado a Pachacamac fuimos a
12 LA SIL -ide.

pasar la noche en la hacienda de San Pedro. relijion, puesto que ceñía su frente con una

propiedad de la Cofradía de laO. Los qui aureola divina.


nientos negros que fecundan con un trabajo
A. HoLinsKi.
riguroso sus fértiles campos, me han pare
cido, si es posible, mas infelices todavía que
los de la Isla de Cuba. La fábrica deazúcar (Concluirá).
corre de dia ¡ de noche.

El hermoso valledondeestábamos es cono


cido bajo el nombre de Lurín, villa de pesca
dores;! un cuarto de legua de la hacienda. Por
todas partes una brillante vejetacion esmal
ta un terreno accidentado, que ofrece sitios
verdaderamente encantadores. Yo los hu
biera contemplado con sumo placer si la EL POETA I LA ILÜSIOS.
aflictiva imájeu de la esclavitud, la mas es
ItODELLA.)
'

pantosa de lodas las iniquidades sociales, (A MI AMIGO F. FERNAfiDEZ

no hubiese estendido su negro crespón so


bre los paisajes que la naturaleza se había
complacido en alegrar.
AI dia volvimos a montar a caballo
otro EL PQETA.
I al fin de un cuarto de hora de caniíno el
(Sumido en un sueño ajilado;— al desplegar sus alas la
desierto habia recobrado su imperio.
Ilusión, despierta.)
Trepábamos con trabajo montecillos de
arena; trozos de paredes parduzcas apare ¡Qué me queréis, perdidas ambiciones,
cían por todas parles a nuestra vista. Sehu- Vanos fantasmas del delirio mió,
Sombras de amor, ridiculas visiones,
biera dicho las ruinas de una ciudad des
Esperanza falaz de un desvario!
mantelada, saqueada, destruida mas bien
por la mano del hombre que por la del ¡Qué roe queréis aun! sobre mí frente

tiempo. Luego i como de repente surjió una Ya pesan demasiado los dolores...
ruina jigantezca semejante a ladeunaciu- Quiero ser de una vez indiferente
dadela. El castillo*, esclamó Casimiro. En ver 1 negar la esperanza a mis amores.

dad, al ver el punto culminante que nos


Que yo bien sé que el mundo i sus placerles
indicaba, los colosales adoves elevados unos Son fantasmas que alienta la esperanza,
sobre otros, la unión visible aun entre las Que ese bello ideal de las mujeres
diversas partes del edificio que ocupaba la Es una sombra que a nacer no alcanza...
vasta circunferencia de una colina entera, (se duerme.)
se sentía lo bien aplicado del titulo de Cas

tillo, en toda la acepción de la palabra, co LA ILUSIÓN.


mo comprendía en
se la edad media, El
pPobre, infeliz peregrino,
jénio popular desdeña la perífrasis i pinta
Lanzado al mundo a sufrir
los objetos con exactitud, inspirándose con
I entregado a tu destino,
la analojía. Para cruzar un camino
El castillo ante el cual quedábamos absor Que no tiene porvenir!
tos en una melancólica contemplación, era
Duérmete, que asi dormido.

eltemplo mas venerable i mas venerado del Seras feliz en tu pena,


Imperio de los Faraones de la América. I no llegará a tu oido
Ademas del Sol, padre de la dinaslia que Ese espantoso ruido
ocupaba el trono, divinidad cuyo culto poé De tu pesada cadena...
tico se estendia con las armas, los antiguos
Vive, pues, siempre soñando
'peruanos reconocían un Ser Supremo crea A la luz de tus deseos;
dor i Soberano del Universo (pie llamaban Vive así, siempre cantando,
Pachacamac o Viracocha. Este no tenia mas Tu corazón engañando
que un solo santuario, mientras que su ra Con tus dulces devaneos.
diante teniente contaba tantos templos
cuantos pueblos estaban sometidos a los EL POETA.
Incas. Bien se comprende que estos propa
(Dtlirano.T.
gasen con preferencia una creencia menos
filosófica pero mas útil a su dominación. Venid a mi, queridas ambiciones,
Debían naturalmente apasionarse por una Dulces fantasmas del delirio mió,
4J
LA SILFIDE.

Sombras de amor, anjélicas visiones, cojerla red de "la vuelta afuera de Quiebra-Olla.
Iluminad mi corazón sombrío... Tan lejos la tendí, porque he notado que en la
primavera el congrio se aleja mucho de la costa.
El viento soplaba a ráfagas, pero calculé con
Anjel de amor que velas a mi lado cluir mi faena i abrigarme en alguna ensenada
Toma esa flor tan pura i tan hermosa, antes que arreciase demasiado: i así fuese, si la
Mi corazón en ella va encerrado mar no hubiera alejado la boya de donde la dejé.
Mira cuan linda es qué vaporosa! Perdí un buen cuarto de hora en buscarla. Hc-
cojia de prisa la red cuando sentí como un fuerte
No le muestres la luz, porque su vida encontrón contra la pierna derecha de mi balsa,
Solo en las sombras infeliz alcanza; un momento
después otro. Un peje-espada o ti
Mira como en sus hojas va prendida burón la habían roto i casi so sumerjia conmi
La mas dulce ambición de mi esperanza... la pa
go. Grande era el aprieto, pero meneando
leta trato de ganar la tierra estaba demasiado

(cae en un sueño profundo) lejos i metido yo en el agua hasta la cintura. No


habia remedio, fuerte era la reventazón: sin em
LA ILUSIÓN, bargo enderezo para Quiebra-Olla; i me pro
(cubriéndole con sus alas.] pongo trepar la roca con peligro do caer en ella
i hacerme mil pedazos. Anduve feliz, una gran
Duerme, infeliz peregrino, ola elevó mi balsa sobro la parte del sud, doi un
Lanzado al mundo a sufrir; brinco i quedo en seco; era sin embargo falsa
Duerme al lado del destino mi situación, un golpe de mar mo arrolló i cono
I no sigas tu camino cí que para estar un tanto seguro debía subir
En busca de un porvenir: hasta la cima. Mas de una ve/, al dar un resba
lón, estuve a un dedo de la muerte, pero logré
Duerme, ya que condenado al fin mi objeto. Fuerte sopló al entrar el sol, i
Vives cantando el dolor, no lardaron las olas en
perseguirme basta en lo
mas elevado de la roca; en seguida vino la no
Que yo velaré a tu lado
Como ese ánjel adorado che. Entonces pensé en tí, mujer, pensé en mis
De tus ensueños de amor. hijos, i pensé en Dios. Til Dios de los mares miro
con misericordia al pobre pescador i su frájil
Yo te llevaré dormido balsa, i creo que los que hemos navegado i que
Al campo de tus deseos, pasamos gran parte de la vida viendo lo mas
Te alejaré del olvido grande i mas fuerte que él ha criado, le conoce
I hallarás tu bien perdido mos también mejor que los que viven allá tierra

I tus dulces devaneos. adentro. Nunca han visto ellos las olas que cre
cen como elevados cerros i pelean unas con

Te daré cuanto ambiciona otras, ni aplanarse un poco después hasta pare


Ese corazón sediento; cer un verdo llano. Pero fué terrible esta no

I, si el mundo te abandona, che, verme solo sobre la roca, en medio de la


Yo te daré una corona oscuridad, las aguas me bañaban a cada paso
I un trono en el firmamento! ■
azotándome contra la piedra dura i fría, apenas
tuve tiempo para pensar en otra cosa que en mi
V. Magallanes propio peligro; pero me acordé de tí, Laura, i de
todos. Vds. saben lo demás, Vd. D. Antonio i sus
dos muchachos. Mientras Franco tenga un hueso
bueno en el cuerpo i un pan que partir, no les
faltará un buen amigo ni un mal bocado. »
No se retiraron los huéspedes tan presto como
desearan Franco i su mujer a quienes los sufri
mientos de cuerpo i alma tenían en una urjente
TRINIDAD
necesidad de reposo. La noche que él estuvo au
sente, ella veló a orillas del mar; pero todo tiene
su fin. Trinidad dio en bostezar mui a menudo,

LA MUJER DEL PESCADOR, i los


huéspedes se dieron por entendidos i se des
pidieron. Nosotros liaremos otro tanto, no sea
(Conclusión.) que bostecen también nuestros lectores.
Veinte ¡ lautos años han trascurrido desde en
tonces. Franco i Trinidad viven ;aun, no ya en
la gruta, sino en una cómoda casita fruto ríe su
trabajo i ahorros. Una larga i honrada familia ha
los crecido a su lado; he visto a Laura guapa, casa
Infinitos fueron los naufrajios peligrosos, da i madre de varios hijos. Tio Franco, asi se lla
presentimientos iaventuras que los huéspedes se
de referir durante la cena, maba, diez años hace, de vez en cuando, en las
creyeron en el deber
i que Laura escuchó crédula i atónita.
Nos ce grandes ocasiones, echa todavía sus lances, es
de Franco, la decir: tiende su red. La buena Trinidad ha redo
ñiremos a trascribir la narración
blado su devota predilección por nuestra Señora
mas verídica sin duda, sirviéndonos en cuanto
del Carmen.
palabra
podamos de sus propias como todos salen, a re Sentado en el Veladero, sobre la blanca arena
Salí ayer de mañana,
4i LA SILFIDE.

que le reviste, Quiebra-Olla se divisa, punto ne Oubliant la priére,


gro einmóvil entre el cielo i el mar. Allí tiene Son enfance et sa mere...
asiento, como una idea lejana, un recuerdo fijo i Aussi Dieu l'o.ubl.ia!
penoso, sobre el horizonte de la memoria. Sen—

tado allí be pasado mas de uua tarde aguardan La pauvre fleor fanée
do el vapor que debia conducirme a playas me Se brisa sans pardon;
nos áridas.— Perdida la
esperanza, en una dees- Elle fut condamnée
tas veces, escuché con resignación la sencilla Au cruel abandon.
historia que he referido.
CARLOS BELLO. Oh! de vos purés ames,
Vierges, gardez I' encens;

N'en livrez point les flammes


Aux caprices des sens.

N' allez point, fascinées,


Pour quelques mots menteurs,
PAQUERETTE. Souiller de vos années
Les parfums enchanteurs.

CONTÉ.
IV.

Bientót dans sa chambrette,


Comme un lys qui s'endort ,

I. Le front de Paquerelte
Se pendía sous la mort!
Qu'elle élait mignonnette
La blanche Paquerelte, Qu' elle élait mignonnette
Ouand prés do sa couchette La pauvre Paquerette,
Lile priait le seir!... Quand prés de sa couchette,
Quand chastement baissée Elle priait, le soir! —

Sa paupiére lassée Par la douleur baissée


Se refermait bercée Sa paupiére lassée
Par les songes d'espoir. Se referma glacée
Au vent du désespoir!....
Enfant insoucieuse,
Toujours folie et rieuse, Mais Dieu, dit-on, pardonne
Elle foulaitjoyeuse, Quand les jours sont de fiel;
Les fleurs du beau chemin Au repentir ¡1 donne
Oú s'égarait sa vie; —

Tous les bonheurs du ciel!


Sans remords sans envié,
Jamáis 1' enfant ravie Fernandez Rodella. —
1845.
Ne songeait a demain.

Un lendemain sa mere
Pour toujours luimanqua.... d QUÉ SERÁ?
Longtemps, seule sur terre,
Longtemps elle pleura: Combinando las letras de mi nombre
Chaqué soir la pauvrette Varias palabras formarás distintas,
Dans sa triste chambrelte Ya un árbol conocido en todo Chile,
Pour sa mere pria. Va un antiguo apellido de familia,
Ya un mal con que al paciente el cielo prueba,
II. Ya la pesca mas noble que el mar cria,
Va un rio que fecunda nuestros campes, , ,

Mais il lui vint á l'áme Va de la culta lengua de Castilla: ,


Ardent désir d'aimer... Dos verbos, que en sus modos i personas
Helas! Dieu ñlla femme, Dos cosas diferentes significan.
Trop facile á charmer. Compon de cinco letras estas cosas
Lorsque l'amour la plonge I ya podrás decir que me adivinas.
Dans un divin sommeíl,
Son ame croit au songe
El jamáis au réveil!
La palabra del enigma anterior es amor.
III.

Une nuit Paquerelte,



Toute une nuit pleura;

Director f. Fernandez rodella.


Et sans prier, sa tete
De hcnte se courba. IMPRENTA CHILENA.
to debe abandonar; piensa
IA ESTRELLA DU MARINO. en sus amores,
en la dicha que le espera a su regreso i lue
PANTOMÍMICO EN go se queda dormido. En este instante la

BAILE DOS ACTOS.


estrella se desprende de los cielos, corla los
PALABRAS DE H. LEROUGB, MÚSICA DE HOREL. aires i desparece detras de una roca, al mis
mo tiempo que María, aparece i resbala has
PERSONAJES. ACTORES. ta el suelo vestida de lí-jera gaza una estre
Pedro, joven marino Shñor Ponzot. lla brilla sobre su cabeza. Acércase a Pedro
Mateo, grumete Señor Hdmber.
I n oficial de marina Señor Adolpii.b que duerme i sueña. Ella ha escuchado su
El Príncipe Señor üesveaux
El Jefe de las guardias Señor Boyer. ruego, i la estrella qne en adelante velará
María Siuti. Soldim. sobre él, será su querida ella misma! In

Nanette Srita. Gladi.


.

La madre de Pedro Señora PoszOt.


clínase hacía él, i deposita un débil beso so
La Sultana Favorita Señora Prospek. bre sh frente; en seguida se lanza hacia la
Comparsas de Marinos, Guardias del Príncipe i Bayade-
Tai. roca, desparece i de nuevo se vé a la estre
lla cortar los aires i tomar su antiguo sitio
acto primero. Primer cuadro. (Cabanas de entre los astros. Oyese un cañonazo ¡ el al

pescadores a derecha e izquierda: mesas. Al ba empieza a nacer. Pedro se despierta ba


fondo e izquierda un camino que pasa pol jo la impresión del sueño dichoso que aca
las rocas. A derecha, el mar hacia el fondo). baba de adormecerlo, i cuenla a Maleo, que

Pedro, Maleo, Muría, Nanela, pescadores i llega con su maleta a la espalda, Mateo tam
pescadoras. —
Al levantarse el lelon todos los bién ha soñado ver una estrella; era Nanot-
pescadores se ven reunidos, unos juegan al te; pero ella no le ha prometido mas que
naipe, otros beben, algunos se ejercitan en cosas horribles. Pedro ha nacido bajo una

diversos juegos i ejercicio de armas, i otros buena estrella, Mateo bajo una mala. Lle —

bailan.— Uníanle el baile, Podro juega i ga gan lodos los paisanos. Se despiden, van a
na síuinterrupcion. Maleo, menos feliz pier partir. Nanelle no está del lodo triste, pero
de sin cesar. Pedro se baila sentado cerca María llora desolada. Pedro la consuela:
de María a quien ama ¡ de quien es corres luego la aproxima de la mano a su madre,
pondido. Mateo, por el contrario se esfuer que los une i los bendice de nuevo. Ha lle-

za en agradar a Nanelle que lo desdeña.— gadocl momento de embarcarse. Abrázan- —

Se oye tañido de campanas. Mujeres i niños se por última vez; los marineros se arrojan

vuelven de la iglesia. Entre dios llega la ma en seguida a una chalupa que los espera. —

dre de Pedro. Este aparece delante 4e ella Cuadro.


con María. Empieza el baile. Mateo invita a acto segundo.Cuadro segundo. (Una casa
otra joven en despique de la indiferencia de indiana (kiosquo). Jardín al fondo). El prin
Nanelle. Pedro.baila con María. Diversión cipe, un oficial, mujeres del Serrallo, guar
jeneral.— De repente suena el tambor. Lle dias. AI levantarse el lelon se ve al prínci
ga un olieial de marina seguido de marine pe tendido sobre cojines; dos esclavos le
ros. Uno de ellos deseuvuelve a los ojos de abanican. Las mujeres del serrallo, forman
los paisanos un gran cartel, sobre el cual diversos grupos al fondo. Un oficial de pa

se lee en gruesos caracteres la orden de par lacio mira a lo lejos con un anteojo.— El
tida. Todos los marinos deben volverá la principe pareceabsorto en sus meditaciones.
—El oficial deja repentinamente la ventana.
fragata que está a vista de las costas al ama
necer. Un cañonazo dará la señal de parti se acerca al príncipe i hace una profunda

da. Consternación jeneral. Las mujeres llo venia.— El príncipe se incorpora i le hace
ran a sus maridos, las madres a sus hijos, señal de explicarse. --Entonces el oficial ín
las muchachas a sus amantes. María, para dica la ventana i mostrando el anteojo, ha
consolar a Pedro le jura amarlo i esperarlo ce comprender al principe que extranjeros
marinos se acercan con una bandera i to
siempre. Cuando Maleo pide a Nanelle le
esta responde que no mando a las mujeres tres cintas, una blan
haga igual promesa,
secompromete nada.— Decididamente el
a ca, otra roja, ¡ la última azul, manifiesta,

pobre Maleo no tiene suceso en amores. juntándolas que la bandera es tricolor. —

Gonsuélase sin embargo cojiendo una bote Entonces el príncipe se levanta i aproxima
lla que acaricia con los ojos: en adelante no a la ventana i expresa su cólera ordenando

amará mas que a ella. Cada cual se aleja pa a las mujeres acercársele. Avanzan estas

ra hacer los preparativos. La madre de Pe siempre bailando, pero él las detiene brus
dro vuelve a entrar tristemente en la caba camente, e ¡nelinanse temblorosas ante su
na. Durante el fin de esla escena la noche ha señor.— El las conduce hacía la ventana i
descendido.— Pedro ha quedado solo Pien ellas manifiestan sorpresa i alegría —El prin
sa con dolor en su anciana madre i su joven cipe las conduce entonces al medio de la
novia de quien va a alpjarse.— A cuántos escena. Lesesplícaque esos extranjeros van

venir i que es preciso recibirlos con cari


peligros está expuesta la vida de un marino.
a

Si pereciese talvez! De improviso aperci ño, ofrecerles frutas, refresco i licores.—


be una estrella mas resplandeciente que las Las mujeres están locas de contento, mas,
la Prosternase re- mientras ellas atestiguan su satisfacción, el
ciernas. Será tal vez suya?..
lijiosaincnte ella, i la suplica velar sobre
ante príncipe dice al oido de su confidente una
él i prolejerlo! Mas calmado entonces, vuel palabra que índica los culpables provéelos
de la cabana que pron que ha concebido.— Oyese música
militar
ve a sentarse cerca
da orden de conducir los dos de marina,
El príncipe a ex
que toman por ht espalda a <

tranjeros. los indianos. Éstos'se rinden, í éii fugar de la >

Los mismos, Pedro, Mateo, marineros i sol bandera del que Pedro acababa de
Príncipe ■

dados. Pedro llega vestido con traje de as



arrancarse enarbola en el fondo él trico

pirante de marina; Mateo de* simple mari lor de Francia. ^En este momento brilla <
nero. —Los franceses son recibidos con una estrella en el cielo negro del fondo. —

grandes muestras de amistad. El Príncipe Pedro la advierte i manifiesta sa reconocí- -

indica hallarse encantado de su presencia, miento hacia su protectora.


i que pueden disponer de su palacio, como Cuadro Tercero. Uiía griiía salvaje a ori-
propio.— Mateo, recorre a las mujeres con llasdel mar. Una noche de tempestad, true
ojo codicioso. Se les invita a descansar. En nos, relámpagos, a lo lejos un navio batido <

tonces Pedro dá a sus soldados orden dere- por la tormenta. Retumba de< repente un

tírarse, no quedando sino Mateo i sus com trueno mas violento que los otros, un rayo -

pañeros de marina. Pipas i frutas son pre


vibra en los aires i el navio desparece.—


sentadas a los franceses por esclavas. La —
Un momento después, una ola arroja a la-.
fiesta dá principio.— Paso de mujeres.— playa un marinero -sin sentido, i al mismo
Vuelven estas i toman a los franceses por la tiempo aparece la Estrella en el cielo.-
mano. Una negrita escoje por 'pareja a \ Pi'dw¡- luego la Estrella. Pedro vuelve en

Mateo que hace ascos; mala fortuna tiene. —

sí poco a poco.:.. Se incorpora i. se admira


Después de este paso, una belleza velada se de haber escapado al naufrajío; él apércíbe-
acerca a Pedro que no habia bailado; le' toma aurí su Estrella, i vá a prosternarse cuando
de la mano i se empeña en persuadirlo. Es ésta se esconde; ¡ al mismo, tiempo, saliendo >

te se deja al fin arrastrar; la suplica de le María de atrás de una roca, se acerca a Pe-.
vantarse el velo, ¡ ella accede; el marino dro.—
Este le atestigua su reconocimiento,.
hace entonces un movimiento de sorpresa, su amor.— Ella le hace -comprender que.

porque encuentra en esta mujer encanta una dicha mas grande aun, lé está reserva
dora las facciones de la que' ama i brilla da, i le señala el camino para salín de la >
sobre su cabeza una soberbia estrella de gruta; en seguida le dice adío»,-.. pitra re
diamantes; El- no trepida mas; baila con montarse al' cielo.— En efecto, desaparece
ella. —
Paso de Pedro i la Estrella, que con '

al través de la roca,jen el momento que en


cluye por un conjuntó jeneral, i grupos Pedro, ebrio de amor, vaseguirla, reapare
a

que llenan a los franceses de embriaguez. ciendo instantáneamente enel cielo.- -Pedro

Entonces se trae a los franceses, -a -una 'se obedece entonces lá-órden dé su querida
ñal del príncipe, ricas copas llenas dé virio- —

Estrella; i1 con 1%. vista clavada en ella,


Ellos beben ; pero en el instante en que sigue elcamino que le Ira indinado. Sa/c — — -

Pedro lleva la suya a sus labios, la joven Cambia la decoración.'


Dayadera se la arranca de las manos, arro Cuadro cuarto (la misma decoración del'1
ja al suelo el brevaje, ¡ posa un dedo sobre primer acto).— Todos los paisanos. están
sus labios, para indicar que debe guardar
agrupados sobre las rocas i miran hacia el
silencio. Admiración de Pedro Ea esle
— —

lado del mar, ajilando sus pañuelos. Entre.


momento el príncipe se relira, porque la ellos se divisa a la anciana madre de Pedro.-.
noche se acerca. Las Bayadéras se alejan,

Los mismos, Pedro, Mateo,. marineros. ^-

arrojando tiernas miradas a los franceses Están ya de vuelta.-


■■
Alegría jeneral, se

-•

cuyos ojos se cierran lentamente.' abrazan. —


Pedro i Mateo miran con inquie
Pedro, Mateo,' los marineros i luego la Es tud hacia todos lados sin descubrir a sus
trella. —
Poco a poco todos los marineros queridas. La madre indica a Pedro la ca

caen embriagados sobre los cojines. En este


pilla ¡ le refiere que María está allí rogando
momento entra la Estrella cubierta con su
por él. Pedro se lanza hacia ese? lado en
velo. Esplica a Pedro el peligro que corre busca de su amada. Entonces la madre

con sus compañeros, a quienes el


Príncipe atormentada por Mateo que pregunta donde'
hará asesinar durante su sueño. Al efecto

está su novia, le muestra-una choza, ha


le conduce hacia el fondo i lo muestra las ciéndole señal de hallarse alli. Mateo Co —

guardias que se deslizan en la sombro.— rre a ella, golpea; salen sucesivamente tres»
Ella induce a Pedro a mostrarse valeroso i cuatro chiquillos, en seguida
o un gordo
tener fé en su Estrella que vela sobra él.—
pescador i luego Nanette. Ella se ha casado
En seguida desparece. Es la hora de media

durante la ausencia de Mateo. Decidida


noche. Pedro se esfuerza inútilmente en des mente él tenia una mala estrella.— En este-
pertar a sus amigos. —
Viendo que no puede momento, Pedro vuelve corriendo con su<
conseguirlo se arroja sobre uncojín ¡ se fin- querida María! Mañana será su esposo, por
je dormido mientras el príncipe aparece con que ella le ha sido fiel. Pedro tenía una bue
sus guardias. na estrella. Diversión jeneral.

Los mismos, Principe, guardias.


Se in —

troducen en la escena coa precaución; lue


(Traducido para la Sílfide.)
go indica el Príncipe a sus guardias, las
víctimas que deben herir.— De repente Pe
dro se levanta i tira un pistoletazo que des
pierta a sus compañeros. —

Empéñase un
combate.— Vese entonces correr a los solda
Grande ópera en dos actos, música de Alber.

•jm..
FERSONAJES. T03£3.

Brama, bajo el disfraz de un desconocido Sr. Emon .

Olifour, Gran Juez Sr Desveaux.


El Tchop-Dar. .'.'.'.'.'.' 1
Sa- Guillemet.
El Jefe de los Guardias.
Un Eunuco
.
\
Sr. Roland.
Ninka, Bayadera Srita. Anita.
Zoloé id Srita. Dimier.
Fatmé id Srita. Soldini.
r Srita. Gladi.

-Bayaderas. , ." .
• '. .
*.
3 Srita- ¡-andelle.
\ Srita. Coralie.

C Srita. Pereda.
Coros de Bayaderas, de Hombres i del Guardias del
mujeres pueblo, Visir, etc., ete.

ACTO PRIMERO. corazón. —


Los esclavos do Olifour deposi
tan joyas los pies de la joven. El desconoci
a
Plaza de la ciudad de Cac/temira. En me do mira esos regalos con tristeza- i trata de ale
dio de la plaza un sitial en forma de tri jarse. Zoloé lo detiene i ofrece a Ninka i sus
bunal. El pueblo está agrupado en torno espe compañeras las alhajas de Olifour, reserván
rando impaciente desde el alba, al gran juez dose solo el brazolete del desconocido, Apa —

Olifour. Aparece Olifour seguido de escla


rece un heraldo anunciando que existe en la

vos, celebrando el vino i la buena mesa que ciudad un estranjero cuya cabeza está puesta
'

acaba de dejar. El pueblo lo rodea pidiéndole a


precio. Veinte mil sequles sé prometen a
justicia. Olifour se hace sordo i los despide con quien lo entregue i la muerte a quien lo asile.
denando en jeneral a culpables e inocentes. —-
Zoloé adivina que es el desconocido de quien
En ese momento salen de una pagoda Ninka se trata i le ofrece esconderlo en su propia ca
i Zoloé precediendo a un grupo de bayaderas sa; Olifour llega con sus esclavos i convida
que cantan i bailan en derredor del Tribunal. a Zoloé a subir sobre el palanquín a su lado.

Olifour que ha prohibido a estas introducirse en Pero llega un esclavo que dá a Olifour ún fir
la ciudad, manda arrestarlas ; pero las baya man ; es una orden de presentarse al punto
deras continúan bailando i mofándose de las ante el gran Visir. Mientras Olifour lee el fir
guardias. Seducido Olifour por los encantos de man, Zoloé hace una seña rápida a sus compa
Zoloé la interroga, Ninka responde que Zoloé ñeras i al desconocido que se desliza dentro
es
estranjera i que ignora el idioma de los hi der palanquín. Zoloé se coloca delante de él,
jos de Brahma, Olifour se arrodilla a las plan lo oculta estendiendo su velo, i hace con la
tas de Zoloé i le ofrece sus tesoros ; esta le mano un saludo
gracioso a Olifour que manda
vuelve la espalda haciendo una pirueta ; luego a sus esclavos conducir al palacio la belleza

se le acerca dándole a entender que es dema que adora.


siado viejo i feo. El juez le pregunta bajo qué
forma podía agradarla. Zoloé echa una mirada ACTO SEGUNDO,
en torno i la
fija en un desconocido, designán
dole a Exasperado este, ordena a sus
Olifour. Cabana indiana. El desconocido i Zoloé en
guardias aprehender al desconocido. Zoloé se tran con
precaución. Zoloé le enseña su modes
echa a las plantas del juez pidiéndole por la ta habitación, dándole a entender que es cuanto
vida del preso i ofreciéndole en cambio acep posee i su felicidad en ofrecérselo. El descono
cido se siente desfallecer, agobiado de cansancio
tar homenajes. Olifour entra en su palacio
sus
i hambre. Zoloé lo ayuda a sentarse, i luego
después de haber mandado a sus esclavos, con
ducir a los pies de la bayadera todas sus joyas. tendiendo una mirada en derredor, ve con de
El desconocido i Zoloé quedan solos. Aquel sesperación que nada puede darle para calmar
ofrece a la Bayadera un brazalete en testi su hambre i sed; pero divisa un cofrecillo i
monio de gratitud. Ella lo rehuza, pero Lue hace un
signo de alegría. Son sus halajas que
sobre su extrae del cofrecillo, i manifiesta la determina-
go lo coje vivamente estrechándolo
cion de venderlas para procurarse alimentos. ella también lo ama, pero que no es mas que
El desconocido se opone ; pero Zoloé, indicán una pobre bayadera a él debe despre
quien
dole el brazalete, contesta que aun le queda la ciar ; sin embargo, le ruega no la rochase, i
mas preciosa hala ja. El desconocido consienta en que le sirva como una esclava.
queda so
lo ; deplora el destino que lo encadena : ¡Él, El deconocido al verla a sus pies, apenas pue
Brama! él, Dios que el Indostan adora, esperi- de contener su emoción ; hace un movimiento
menta las necesidades, los placeres i los dolo- acia ella, pero se detiene diciéndole con frial
resde la naturaleza humana! Mortal, padece i dad. "Basta! levántate."
conoce las lágrimas. Decaído de su poder, no Dá algunos pasos i se siente repentinamente
acometido por el sueño. Tiéndese en una ha
puede remontar a la eterna mansión sino des
maca. Zoloé
pués de haber encontrado en la tierra un coi-a imajinando que duerme, se acerca
animado por él de un inmortal amor. Ha re en puntillas, lo mira con amor i se
pone a
corrido todos los [harems del Asia ; adoró los llorar. El desconocido mueve la cabeza ; Zoloé
atractivos de cien bellezas ; i en todas partes espantada, creyendo haberlo despertado, se
solo ha encontrado orgullo, vanidad i perfidia, arrodilla pidiéndole perdón. El desconocido no
i se pregunta si seria solo en una Bayadera pudiendo ya resistir, estrecha a Zoloé en sus
donde encontrase un sentimiento puro i verda brazos. En este momento Olifour introduce la
dero. Entran Zoloé, Ninka i Fatmé trayen
— cabeza por la ventana, i arroja un grito de in
do provisiones. El desconocido ha notado la

dignación al ver a Zoloé en los brazos del desco
mirada dulce i tierna de Zoloé, pero para ase nocido. La joven se lanza a cerrar la ventana,
i oculta a su amante en un subterráneo. Der
gurarse mejor de su amor, quiere ponerlo a
prueba con el desprecio i el desden. Se sientan riban la puerta, i Olifour penetra en la cabana
a la mesa. Todas manifiestan
alegría, excepto seguido de sus guardias, del pueblo i bayade
ras ; rodean a Zoloé, exijiéndole declare donde
Zoloé, que no come i queda triste i pensativa.
Ninka canta, el desconocido admira la voz de está escondido el joven, amenazándola de que
Ninka que invita a Zoloé a bailar. Zoloé rehu marla viva. Zoloé nada teme, i se considera
sa, Fátme baila. El desconocido, encantado mui dichosa de morir en su lugar por salvarle.
de la gracia de Fatmé, se dirije a felicitarla ; Los soldados derriban, por orden de Olifour,
los tabiques de la cabana, coií cuyos escom
ero Zoloé,
desgraciada i zelosa,le dice "espera
ai quien baile también como ella." Baila con bros levantan una hoguera en donde colocan a
Fatmé. El desconocido finje aplaudir a Fatmé Zoloé. Retumba el trueno ; resplandece el re
i ni siquiera mira a Zoloé. Entonces Zoloé se lámpago ; Zoloé, rodeada de llamas va desfa
desanima .sus rodillas se doblan i agobia llecer, cuando Brahma revestido de esplendor,
da de dolor se retira llorando a un rincón de aparece cerca de ella, la sostiene en sus brazos,
la cabana. Ninka dice en voz baja a .Fatme diciendo: "que la hoguera se transforme en
"creo que nos prefiere a ella, pero partamos lecho nupcial ! que tu amor se purifique en el
seno de la divinidad : me disteis la ¿vida
para no aflijir a nuestra amiga." El desconoci yo te
do pregunta a Zoloé la causa de su llanto ; es doi la inmortalidad."
ta fe, contesta que padece porque él ama a
Traducido para la Sílfide.
Ninka, mas que a ellaj i en fin, confiesa que
Núm. 6. Enero 11-1851.

LITERATURA. BELLAS ARTES.

COSTUMBRES. PINTURA.

NOVELAS. MÚSICA.

POESÍA. TEATRO.

EFEMÉRIDES. MODAS.

LA SILFIDE.
justicias de un público juez i acusado de
lesa -majestad danzarina? Moriréis pobres
hijas del aire condenadas a la soledad i al
REVISTA TEATRAL. silencio? Oh nó, mil veces no: la Sílfide,
La Estrella del Marino. El Dios i la

Baya
vuestra hermana, combatirá por vosotras
dera.— La Villalba. hasta vencer o morir, i si vuestra estrella
es tan desgraciada como la Estrella del
Marino, enlutará sus pajinas al menos.
Dimier, Soldini, perdonadlos, que no saben
lo que hacen ; ellos vendrán a buscar a
vuestros píes la absolución que la Revista
Católica les niega. El Dios i la Bayadera
será vengado i ocupará al fin su sitio, so
ué decir de esta po bre vuestra senda de triunfos.
bre semana lírica. -
Entre tanto que la monotonía de los sa
Que es una foja en lones aristocráticos i el pálido atractivo de
blanco para el libro las haciendas arrebatan la palma al teatro
dorado de la compa principal, el arte dramático hace furor en
ñía francesa; una lá poder de la Villalba, sobre la escena demo
grima de dolor ver crática. Mil i tantas personas asistían al
tida por el arte so beneficio de esla actriz en la noche del
bre el recuerdo de jueves.
mas felices nociies. Cual sea la causa de Conocéis a la Villalba? Es un nombre
esa triste inconsecuencia , preguntadlo a envuelto todavía entre los pesados pliegues
las nubes, al sol, a todos los elementos de la comedia española, pero
que muí bien
nuestra vida,
que influyen i pesan sobre pudiera brillar en el teatro moderno. La
imprimiéndole su voluble inconstancia, su Villalba goza de tanta popularidad en las
sofocante laxitud , su matadora inercia. Os tablas de la calle de Duarte, como la Ra-
habéis cansado de aplaudir?— Sentís ago chel en los escenarios de París. Todas las
tados vuestros ociosos caudales?— Habéis masas tienen sus
ilustraciones, formadas
hasta el
apurado ya los placeres del alma por sus propios esfuerzos. Esla joven actriz
reúne a su gracia
disgusto? natural, un talento es
Pero a quién pedir justicia contra las in pecial, i las simpatías de la concurrencia.
46 LA s

Talvez a su influjo, únicamente se deben chinchoso!.... es capaz de sacar mal, con

los progresos del Teatro de Duarte. solo mirarle.


Nos felicitamos pues de tener adonde Yo quisiera que

me examinara ese ña-
ocurrir por materias teatrales, cuando nues tito.
tra bella sociedad se olvide enteramente del

I yo, nuestro vecino, que parece dis
baile i de la ópera. puesto a sacarnos airosas1.
H. —¿Sabes el examen?

Ní una palabra, ¿i tú? .

Menos,
Pues fiemos a los ojos/más que a la le i-

gua, nuestro éxito. Démosles a, entender


NO ES DE MUJERES EL NO. que nos han parecido bien i saldremos a ma


ravilla.
(drama en ocho renglones.) Una mirada del cancerbero de la inspec
El teatro represi-nt.i. .. lo que se le antoja al lector. tora les impuso silencio, peredes habia oido
lo necesario para ponerme en guardia.—
Desde luego empezó mi coquetuela a enviar
EL I ELLA. me un fuego graneado de miradas púdico-
el —

Ayer dijiste sí
me
atrevidas, a que contesté con valentía i fir
blla —
Hoi te repito que no. como el prefacio de nuestro próximo
meza,
el —
No esperé nunca de tí
combate.
Un preceder tan traidor!
Se trataba de Gramática Castellana. A po
(Se dan la espalda.) co rato llegó a ella su turno, i me apresuré
<
Cambio de decoración
^

"
a arrebatar la
preferencia a un comedido
ELLA I EL.
dicíéndole a la oreja, ser lá examinada mí
ella— Necio!. ...yo nunca creí,
de un nó,
parientíta.
Que hicieras caso
sustantivo, señorita, i ejem
De labios que han dicho si.

¿Qué es un

plo?
(Se acercan corriendo i se abrazan.) Toda esencia material

espiritual o ser
Caeel telón.
como hombre.alma, corazón, pensamiento...

Mui bien, magníficamente, (buena alha
El.
ja)— i adjetivo?

Las calidades que posee, como hermo
so, elegante, sensible, encantador

Oh! divinamente, diga V. un verbo. —


De todas conjugaciones?... amar, sen
EL AMOR POR PARTES DE ORACIÓN, tir, querer, preferir, corresponder, adorar,
idolatrar, no olvidar:...

Basta, basta, qué talento, pero ha pues


to V. un no de mas.

Era día de exámenes en la semana pa


un No tenga V. cuidadlo que al llegar ai ad
sada i para abreviar la historia, omito la verbio le diré si.
descripción de una extensa sala ribeteada en —
Presente de indicativo.
sus dos orillas por alegres colejialas. Los —
Yo te amo tu me....

examinadores ocupaban sus asientos, i el —


Niña! esclamó la directora, quite U. la
qué habla hizo otro tanto, en clase de afi palabra del nvedio, que no se le pregunta.
cionado a las ciencias i sobre todo a las ni —
Este caballero se ha saliólo el pro
ñas. nombre, señora, yo se lo recuerdo.
Tocóme la vecindad dedos botoncitos de —
Mil gracias por la -advertencia, señori
rosa, que cruzaban a media voz frasesalu-
se ta, proseguí yo; agregue U. un adverbio.
sivas u observaciones picantes, sóbrelas di —

Mucho, muchísimo, sobre manera, en


versas clases de expresión que animaban los eslremo, tanto, cuanto....
semblantes de sus jueces. —Yo os adtiró, ¡interrumpí yo, analice V.

Mira qué feo, i tiene valor para venir a esa frase.... pero el ruido de la campanilla,

examinar con esa cara? que daba por concluido el examen, la envol

Aquel es tonto por lo menos, i no nos vió sin dejarla oir de los asistentes, obte
apretará. niendo solo una risueña inclinación de la
—Qué lástima! tan buen mozo el de la iz examinada que se levantó dejándome con
la boca abierta, admirado de lanía capaci
quierda, i no sabe jola de examinar.
—1 aquel otro, Dios mío! que hombre tan dad gramatical.
LA sil FIDE. ¿7
En la noche del dia
siguiente me encontré monteoillos en Jos cuales los peruanos en
en una tertulia con mí
injeníosa i bella cole- terraban sus muertos, después de haberlos
jiala. Quise proseguir mi conquista, ya no momificado, no por el procedimiento bal
por parte de la oración, sino por todos los sámico de los ejipcios, sino exponiéndolos
medios sociales, a cuyo efecto repetí al oi solamente al hielo de la cordillera. Algu
do de mí hermosa. nos de los cadáveres han sido encontrados

Yo os adoro. en un estado de perfecta conservación, a

-^N4 he estudiado la Sintaxis, caballero, veces de pié, las mas de cuclillas. El Mu


me respondió la
picarona; espero que a fi seo de Lima posee algunas muestras curio
nes del año de estas momias. No necesidad de
entrante, pueda construir artifi sas tuve
cialmente proposición de V.—l me dio
su
preguntar de donde provendría tan grande
mui graciosamente Ja espalda. He aquí, me acumulación de funerales reliquias arranca
he dicho en mis adentros, los resultados de das a su postrero asilo.
ese pérfido método de enseñar solo
partes Los cateadores de tesoros habian cometido
de la oración, i no construcción natural a es- i acostumbraban seguir cometiendo esos ac
las malvadas chiquillas. tos de profanación, estimulados en su mania
CRISP1N. por la costumbre que tenían los peruanos de
enterrar el difunto con una parte ¡dé sus ri
quezas.
Algunos de. esos excavadores, han tenido
la fortuna diversas épocas i distintas ne
en

crópolis del pais, de salir ganando en este


A LAURA. juego de azar.

Humbold habla de un sepulcro, en la ve


cindad de Trujillos, que hubiera procurado
SONETO. a un
español un valor en oro de un millón
de pesos. El suceso remonta al año t576.
Iloi vemos que la tierra' se encuentra
Deja que te ame, o Laura, el alma mia demasiado removida por las pesquisas;
Con todo el fuego que voraz lo inflama;
dé los conquistadores e indíjenas , para
Ai! yo te imploro! i no a mi ardiente llama
Tu menosprecies desdeñosa i tria; que no sean burladas las esperanzas
de los perseguidores de tesoros, qué al fin
Amarte; solo amarte es mi alegría,
I el bien mayor porque mi pecho clama; tienen todas un resultado tan insignificante
Es mi amor,cual h lumbre que derrama como las de los^ alquimistas de la edad me
El sol inmenso en la mitad del dia, dia. Pero como si se hubiese dicho que nin
Que te ame, o Laura, en tu mirar airado, gún trabajo del hombre sería estéril, la
Siempre conmigo, i que yo te ame deja
ciencia se aprovecha a veces de las decep
Aun en el polvo, que lu planta pisa; ciones de lá codicia, i muchas antigüeda
Deja que asi infeliz i desdeñado.
Yo le ame al menos sin que amarga des curiosas que sin esto habrían sido igno
queja,
Brote del labio a oscurecer tu risa. radas para siempre vienen a ilustrar la mas
incompleta de todas las historias, la de las
tribus indíjenas de la América. Los cadáve
res mismos nos conducen a dar una solu
ción a las cuestiones largo liempo discuti
das, i talvez llegaremos un dia a conocer,
por la comparación de los cráneos, la cuna
PACHACAMAC. de la civilización de los Incas.
Mr. Forsler, el representante de la casa
Alsop i Ca., ha enviado últimamente a New-
(Canclusion-j York, trescientas calaveras recojidas en una
excursión a las ruinas de Pachacamac; i es
de esperar que este obsequio no ha de ser
Marchando a lo largo del templo de Pa inútil en manos de los frenólogos de los Es
chacamac, nuestros caballos que flotaban tados Unidos. Llamó mi atención la canti
en la arena, se encontraron de repenleso- dad de redes semejantes a las quesirven pa
breun terreno sólido. Nos hallábamos en ra la pesca, derramadas entre las osamen

un espacio en cierto
modo empedrado con tas, i no dejé de preguntar a Casimir la ra
calaveras i huesos humanos. Estos despojos zón de esla
singularidad, para ver si, en su
mortales mezclados con una cantidad de tro calidad do descendiente de la raza a
quien
zos de redes, provenían de los túmulos o pertenecían esos restos, podría responder-
me en el lenguaje de la tradición. «Los in
dios, me respondió, pasaban a la otra vida soldini.
con los signos de la profesión que ejercían
en esta vida. Todas esas redes indican Sol en el nombre, i en el talle rayo
pes
cadores.» Un anticuario no habría segura Ojos deslumhras i sentidos hieres;
Les haces ver en óptico desmayo
mente [respondido
(mejor. Sin embargo , Deseos i placeres,
admitiendo la aserción bajo un punto de Ilusión de una noche voluptuosa
vista jeneral, me parece imposible creer que Ni eres mujer ni jenio, que mas eres
solo pescadores morian en la santa ciudad Imájen bella de la Idalia Diosa.
de Pachacamac. Todos los cuerpos que se
descubren son envueltos en las redes
que
bien pueden haber sido empleadas a guisa GLADY.

de sudarios sin indicar siempre un oficio


particular.
Guau qué salero i pimienta!
Ladino pié! guau que boca!
Mientras estábamos ocupados de nuestra Anda! esa risa me tienta
investigación vimos, desde una eminencia, De volverme el alma loca
cuatro individuos que parecían ocultarse en I echártela, chica, en cuenta!
el fondo de unas ruinas. ¿Eran cateadores Z.
de entierros, esclavos prófugos o ladrones
de profesión? Nuestro guia, con su acostum
brada prudencia, no pensó en aclarar ab
solutamente nuestras dudas, i nos hizo pa
sar a
alguna distancia de esos hombres mis
teriosos.
LOS ESPÍRITUS DE LAS FLORES.
De la eminencia sobre la cual se estendia
Pachacamac, la vista es magnífica sobre la
llanura de Lurin. El contraste que existe
entre la arena donde todo tiene el sello de i.
la muerte, i la verdura donde todo nos ha
bla de la vida, conmueve la imajinacion i co Aun no habia pasado para mi la edad de
lora la melancolía de un reflejo de espe las ilusiones i de los encantos; aquella edad
ranza. Antes de llegar a ser lo que ahora en que todo lo creemos, en que nada juzga

son las jeneracíones que han desaparecido difícil de comprender la viva fantasía de
un inocente. La edad de los juegos es la edad
nos restan aun días
alegres que pasar: Car
pe diem, dice la sabiduría antigua por boca de también de la credulidad ; ojalá que tan
Horacio. Pues quees preciso bajar al sepul presto no pasara! ojalá que pudiera du
cro hagamos este camino mas suave sem rar tanto como duran los 'gratos e inde
brándolo de flores.... Hai momentos, en lebles recuerdos que nos deja! Sé decir por
que se comprende toda la profundidad de mi, que nada me trae tan melancólicas i
la filosofía del placer. gratas memorias a la imajinacion, como el
A. Holinski. recuerdo de aquellas horas en que recostado
sobre el hombro de mi aya, escuchaba de
sus labios aquellas viejas consejas que de
bían o ya conciliar mi sueño, o distraerme
de algún antojo que pudiera serme nocivo,
o hacer
que dejase de las manos alguna cosa
CASTAÑUELAS, que pudiera deteriorar.
I aquella aya era amorosa, i con tal en
canto i prontitud concebía alguna historia,
i de tal manera la coordinaba i adornaba,
DIMIER. que acaso mas de un poeta pudiera vana
gloriarse si tuviera su inventiva.
De las manos del Dios de los amores

«|¿Qué haces hijilo?adecin,'quitate de ese


Impalpable i veloz prendiste el vuelo; lugar: la humedad le vá a hacer daño.»
Májico, al verte, levantó entre flores Pero el niño no se movía; algo miraba
Incienso, adoración i gloria el suelo, que cautivaba su atención i sus ojos.
Ebrio le aduermes, i tras dulces jiros
Robaste amor, perfumes i suspiros.

¿No meloyes,¡hijito?¿qué haces ahí? pien


sa que la noche está mui fría i que no pue

des jugar en el jardín; porque eso solo se


hace de dia. ¿No me oyes?
ll.E. 49
f el niño embebecido en lo que miraba, primavera pase, he de hallaren la aparición
nada respondía. Pero sintiendo que su aya de lu espíritu, la luz de mis largas i peno
lo tomaba por la mano, para llevárselo, le sas noches júrame que vendrás a salu
dijo: Mira,... no ves.... alli entre las flores darme para que el resto de mis horas no
del jardín ¡las luces! no ves como an sea tan amargo. I'roinelióselo así el mori
dan, i corren, i se enlazan i juegan; asi co bundo, e inclinando la Rosa su cabeza, dié-
mo nosotros jugamos cuando venimos de la ronse un tierno ¡ último beso de
despedida.»
escuela?.... ¿Sabes? Antonio me dice que las «I todos debemos cumplir nuestras pro
flores también tienen alma, que hai unos es mesas i juramentos, ¡ el Clavel también de

píritus quienes hablan, con quienes llo


con bía, después de muerto, recordarla ¡ cum
ran iquienes también se consuelan!
con plirla; i por eso a la siguiente noche, cuan
¿Serán esas luces juguetonas los espíritus de do todas las demás flores dormían, una lla
las flores?.... Son tan bonitas las flores, que ma tenue ¡ azuleja, saltando de rama en ra
también deben tener alma i sentir como nos ma, de flor en flor ¡ de hoja en hoja, vino a po
otros! Algunas hai que tiemblan cuando las sarse sobre el
pié del Arrayan donde se ha
lomamos, otras se cierran, se marchitan i bían dispersado los restos del enamorado
mueren al tocarlas solamente, i otras.... Clavel i a saludar i guardarla soledad de su
ah.... esas luces! viven entre las flores i Rosa, a quien amoroso parece que decia:
juegan con ellas: esas luces son los espíri no
vengo a turbar con vanos pivslijios la
tus de las flores! Déjame tomar uno para quietud de tus pensamientos: soi yo.... lu
llevárselo a mamá. me conoces, quien
vengo a cumplir mi pro
Mira, hijíto, vente conmigo; te conta mesa, volviéndole a ver: bajo la nueva forma

yo
ré un cuento; siéntate a mi lado escu en que me miras, deberás conocer el último

cha. ¡mas puro fuego del amor que en mi encen


diste i así diciendo, la Mamita palidecía
II. i al cabo desaparecía del todo; que ya las
demás flores despertaban «al canto de los
«Hai una hora en que las flores hablan así, pintados pa ¡arillos que con arpadas lenguas,
lo misino que nosotros hablamos; pero ellas saludaban la venida de la nueva aurora» i se
solas se entienden i se oyen: hablan una aprestaban para turbar la tranquilidad de que
lengua tan dulce i lan suave, como son dul hasta aquel instante gozaban las florecidas.»
ces i suaves las hojas de la rosa i del cla « Poco a
poco comenzó a perder la Rosa su
vel: cuando se mueven no las vemos, por brillante colorido i su frescura primera, prin
que nosotros no somos llores como ellas; cipiaron a caerse sus hojas secas i marchitas:
pero también tienen sus festines, i sus dan pasaba la primavera, ¡ con ella, el vigor, la
zas, sus dolores. i sus goces, como Antonio savia que la mantenía; pero las demás flo
te decia: en esa hora de la vida de las flores res que aun no perdían el jugo vital de que

una Rosa purpurina, olorosa, recien abierta se alimentaban, aquellas que mas resisten

e Inocente como el alma de un niño, amaba cia podían oponer a los rayos abrasadores
a un fragante i pintado Clavel que junto a del verano, creían que moría de tristeza i de
ella habia nacido i crecido, arrullado por aislamiento: la veian marchitarse por mo
las caricias del zéfiro i mecido por el fresco mentos, sin que ni el riego ni los cuidados
ambiente de la tarde.» bastaran a volverle su primera lozanía i su
«Amaba el Clavel ,a la Rosa, como la rosa fragancia: así son las flores: una vez que co
al clavel, i tanto se amaban que un día inad mienzan:! agostarse, se secan, se deshojan,
vertido se dejó el clavel cojer enlre las ra inclinan los últimos resto,-, que aun les que
mas de un Arrayan que el vienio empujaba dan i mueren: asi es la vida como la do las
arremolinado hacia su tallo: partióle por inocentes florecillas.»
mitad sin que sus débiles fuerzas pudieran «La úliima larde en que el viento hizo caer
a otra mayor oponer la menor resistencia. ¡a última de las hojas secas de la Rosa, la
A los ayes que daba el Clavel en su agonía, Hamaque aparecía todas las noches al pié
lloraba la Rosa en el exceso de su dolor ¡ de de la tumba del Clavel, no estaba sola, por
su desesperación, derramando todas las gotas que otra habia aparecido sobre la última
de roció que guardaba en su tierno capullo; hoja de la rosa; i ambas revoleteando por
i conel acento mas lastimero le decia al entre los Jacintos, Nardos i Azucenas del

agonizante Clavel: vas a morir.... voi a per jardín, unid is en un solo cuerpo como si
,

derte... pero si es verdad que me amas volve uno solo debieran formar, con mas
rápidos
rás avecino... vendrá tu espíritu a consolar jiros, se remontaron en brazos de las aro
me, iantes que las alas del cierzo adusto, se máticas brisas de la mañana, perdiéndose
quen i marchiten mí existencia: antes que la entre las últimas sombras de la noche
que
50 LA SILFIDE.

pasaba i el sonrosado _crepúsculo del día.» ble sociedad de la preciosísima virjen que
«Esas luces, esos fuegos fatuos del jardín allí habitaba. Nada creí mas natural que ha
son los espíritus de las flores.» cer rodar la conversación sobre bailes i,

paseos i (instas, Sobre todo lo que puede


III. picar la imajinacion en un momento de
holganza lejos de la severa realidad; mani
I el niño se dormia pensando en los ino- festando mi estrañeza de encontrar la casa
centesamores... recordaba que las promesas tan en paz en una noche de lucimiento para,
deben cumplirse....
que en otra vida mejor, la belleza como era aquella. Decia q-ué sé
volveremos ajumamos los que nos hemos yo cuantas otras cosas sin resultado,
amado sobre la tierra, ¡¡que nada hai que pe cuando noté qrte mis palabras hacían un
rezca por toda una eternidad, cuando ha perverso efecto muí contrario a mis espe
sido animado por un soplo de vida creador. ranzas. A medida que me entusiasmaba
mas, la mamá se encojia de hombros i se
II de 1b.isar.iu.
impacientaba i me repetía en-diversos tonos
lo insustanciales que eran los jóvenes de
hoi, que tenían el arrojo de querer reír i
saltar en este valle de miserias. La chica
alternaba una pequeña sonrisa con series
de bostezos, i yo, corrido por mi mala es
sa&au'Oüoo & ^¿i-g^saa, trella, me desgníiiiaba en valde por per-i
suadir a la mamá i reanimar a la hijiía.
«Iba desesperado a tomar las de .Villa?
diego, cuando se presenta otro amigo de la
Os habéis dejado cazar , amigo mió , por casa, que no bien habia saludado, i dice
la miradita traidora de esas golondrinillas que viene de ser testigo de un lindo... ma
fugaces que adoráis, i armado hasta los trimonio. Palabra inájica, la mamá haciendo
dientes os batiríais con los mismos cíclopes un .¡esto de complacencia i lu niña espiritual

i Titanes si sospecharais de su rendimiento dando gritilos de alegría apremian al nuevo


por ellas, ¿no es verdad? interlocutor para que cuente todos los por
Fortunalmenlo no es esta la tierra de los menores sin callar uno. Yo abismado no

Jígantes ni de los Bravos, i solo os mediréis sé que pensar de aquella jente i cesolvj
con jente de buen humor que se dá por permanecer mudo un instante mas.
muí vengada viéndoos cautivo en el enjam «El recien venido analizó el matrimonio
bre de bebritas de seda con que esas crisá en cuestión bajo todas sus faces , a,l revez i
lidas os tienen atado a su carro triunfal. al derecho con viva sensación del femenino
La historia de la mujer, señorito, es el auditorio. A su vez hizo la señora una bri
mismo cuenlito de mi tatarabuela i desde , llante reseña histérico-crítica de todos los
que la primera chasqueó a nuestro padre matrimonios de \a semana, del mes, del año,
común, las cosas no lian cambiado ni cam i luego la hijíta tan tierna ¡. delicada; formó
biarán, i vuestras protejidas, no os alar un presupuesto matrimonial con tanta habi
méis, vivirán siempre en las alturas del lidad i gracia,; que se habrían quedado em
poder. Pero cuidado , que cuanto mas os bobados nuestros mas acreditados estadis
remontéis os he de asestar un lente de mas tas i financistas. —
El desencanto me asió
alcance, i no ha de valerlas a esas cartujas con sus garras i de un brinco me
escapé
ni sus lindas cobechas tachonadas de came al contajío de aquella atmósfera glacial..
lias, ni sus boquitas de coral, ni los circun «Corrí a la filarmónica, pero no sé quién
loquios con que su señoría las defiende. habia arrojado en el salón la misma pala-
Asi mal que os duela buen señor, os be de labra prestijiadora, i evaporándose habia
referir con todos sus pelos i señales un lan- de tal manera infestado el aire de miasmas
cesillo reservado de mis memorias. deletéreas, que los elegantes, para pre
«Antojóseme una noebe de Filarmónica caverse de las tristes consecuencias, aban

disponer mi espíritu de un modo a propó donaban la sala con sus flores i sus sillides
sito para la función , yendo a respirar a desaladas a la apatía i al fastidio. Las be
prima hora el ámbar purísimo que se per llas abusando del poder sitiaban atrozmente
cibe siempre a la proximidad de una tierna a los bigotes,
esquivándoles toda jovialidad
niña de lo años que no trajese un resultado positivo i serio. »
«En efecto, presentóme de visita en casa .
En adelante, buen Pasquino , cuando ha
de... ávido de emociones delicadas i seguro bles del espíritu ¡ sentimiento de vuestros
de contentar mi afán con una hora de ama- ídolos tendréis que señalar el peso i lei de
LA SI 51

esa moneda para que os la admitan sin difi


cultad.
MARFOIUO. lü a &&IK3 2) j,

BAILE FANTÁSTICO.
SUEÑO.
¿Qué cosa es el amor sino una cadena
de dolores? Dolores sí, pero dulces: enfer
medad del alma en que recae el hombre,
El amor es un sueño: —
el corazón le con
apenas consigue entrar en la couvalescen-
cede la existencia,— los sentidos le forjan el cia.
blando lecho en que debe nacer i debe morir. I como si la mujer no fuese bastante pa
Toda la naturaleza está de concierto para ra atormentar; como si en esa rosa de todos
envolver la realidad con un velo misterioso, los deleites i de todos los perfumes, no hubie
indefinido, donde la grandeza humana se des ra bastante roció para darnos un mar de
vanece en esfuerzos impotentes, en suspi lágrimas, nosotros hombres, dueños de la
ros lánguidos, en exhalaciones impalpables,
ciencia, imájen de Dios, naturalezas fuertes,
voluptuosas, que dejan menos huella tras de vencedores de la materia— levantamos la ima
sí que la golondrina en el espacio, que el
jinacion a la rejion délos sueños en deman
cisne en la superficie del lago da de nuevos seres que amar.
El sueño es la vida: en él, se entrelazan el James Reuben, así lo hiciste tú en las mon
amor i el placer como los diáfanos iris en tañas de tu Escocía. El afecto sencillo de tn
el límpido cristal.—

Ensueño borra las fata Effie, de tu prometida, de la sencilla labra


les diferencias entre el pobre i el rico, en- dora de las márjenes del Tay, no fué bastante
ire el sabio i el ignorante, entre el desgra
para tus aspiraciones. Tú encontrarás el
ciado i el feliz; el sueño presta sus májic.as
castigo de tu ambición, i Gusm que limita
alas a la imajinacion i al sentimiento para sus deseos a una mortal, llevará a Effie al
llegar al lecho del amante, al trono délos altar, sostenida por el ánjel de los amores

reyes, al edén de las seductoras magas! constantes, despecho


en de tus zelos i de tu
Era un sueño i a mis ojos veia pasar en tardío arrepentimiento.
tropel un grupo de visiones aladas, que ora Este es el asunto ¡ la moral de una há
voltejeaban como mariposas entro las varias lala que en uno de estos dias con él título de
flores que matizan el suelo, ora encumbran la Silfide, nos contarán con ajiles jiros i con
do Sü vuelo se columpiaban en el vacio i actitudes airosas, esa nube de mariposas pa
posando allí, se escondían a mi vista entre sajeras quesehan anidadoen nuestro teatro.
las sombras de los árboles, entre las hojas Qué bella es aquella historia de la Siques
apretadas de un tierno botón que al soltar délos antiguos, en quien la metafísica' ha
las hace nacer espíritus con todas las for querido apercibir el alma! Siques baja todas
mas sensuales de la mujer! El corazón no las noches al lecho del Amor, i el tálamo
late. ...la imajinacion se confunde, siente de infinitos deleites queda viudo a los pri
atroces delirios; quiere poseerlo todo i meros albores de la madrugada.
cuando alarga la mano para tomarlo, palpa Amor no seas indiscreto! en el momento
solo un vapor embriagante, un aroma di en que tus ojos vean a la aparición que te
vino! .enloquece, volará de lu lado el jénío inven
Percibo a lo lejos el eco suave, dilatado cible que te abraza i te enciende en placeres.
de cíen músicas divinas. Un aliento de ar La Sílfide es la Siques de las mitolojia
monía llega a mis oidos i siento que voi a nebulosas del Norte. Es una hija de las au
morir:— a morir en la mansión encantada ras, una exhalación, un ensueño, una nada,
del placer i del amor!— Los ánjeles for que solo toma cuerpo i formas en la imaji
man su coro para recibir una chispa aisla nacion humana.
da de lá esencia universal.— Ya oprimen mi En los sueños de Reuben, la Sílfide se le
cabeza i mi cuerpo, con'guirnaldas de flores aparece siempre, le encama, le hechiza, i le
eternas... cuando al dar mi adiós a la tierra hace olvidar sus amores terrestres. ¿Cómo
desperté— vi que era un sueño;.... que era resistir a esa hechicera que le circunda co
el recuerdo de la Giselle, conocí que los es mo una ráfaga del céfiro i toca en la frente

píritus eran. AI.11" Dimier i Soldini.qiie me con los labios que acaban de libar dulce miel

acompañan en el sueño ionio en la vida!.... ¡ambrosía en las flores vírjenes de las co


W. linas de Escocia?
52 LA SILFIDE.

En el corazón de Reuben hai una lucha:


dos pasiones rivales han hecho de él un cam HAL1IELR A L'HOMME SEUL I
po de batalla. La Sílfide i Effik, armadas de
sus atractivos, disputan una palma que ha
Malhcur á l'homme seul!
de serla del martirio para el enamorado. ECRITUBB.
Reuben es vencido por las consideraciones
del mundo. Acepta la mano de Effie que le Malheurá l'hommeseulqui s'en va sur la Ierre,
Dans la nuit du désert, pélerin égaré; —

presenta la madre de ésta. Pero en el camino Las de chercher au ciel un reflet de lumiére
del altar, el mal se interpone: la astucia de
Oú pouvoir reposer son oeil désespérél
una bruja vengativa deshoja una a una las

flores del azahar, i el infierno emponzoña Ce n'est pas au désert que fleurit le díctame.
la mas lejitima i casta de las esperanzas. L'arbuste s y débat sous un souffle empesté,
Sílfide, espíritu del aire, es verdadero tu Se-nblable á l'homme seul et semblable á son ame
amor, o te has conjurado con Madge la he Qui, nuit et jonr, se brise au vent d'adversité.
chicera para perder a James? ¿Por qué te in
Malheur á l'homme seul, qui s'abime dans l'ombre,
troduces como un rayo de luna por la ven
Ensanglanlant savie aux ronces du chemin'...
tana del aposento de las nupcias i arrebatas Aucourantdesdouleursesqmfperdu qui sombre...
el anillo, símbolo de una fé de toda la vida? Avant la fin dujouril craiiit le lendemain.

James Reuben no le puede resistir: te per
Malheur á l'homme seul,— quand il a vu savie
sigue, le busca, tú le huyes i al mismo tiem
S'épanouir longtemps au jardín maternel,—
po te muestras celosa i desesperada. El lo A jamáis rephe sur son ame flétrie,
ma un chai, que debía flotar sobre la espal
L'amerlume lui jette un refrain éternel:
da de Effie, le prende en las mallas de sus re
des: victoria! estás prisionera! seras suya! « Plus d'amour! plus de paix! ton lot c'est la
La Sílfide lanza un ai! ¡ le dice: sonffrance:
« Lesbeanx joursd'autrefoisnesauraient revenir.
Qué has hecho James?

» Va, sur Ion ámeétends le linceid du silence; —

Fijarte a mi lado para siempre.


« Comme ün sonde la mort, va sonder l'aveuir.


Desgraciado ! qué engaño has pade

cido! Perdiendo la libertad he perdido tam « Tu lasseras ton oeil, dans celte nuit profonde,
bién la vida. « A découvrir l'etoile, espoir du réprouvé:
Qué dices?...
— « Et tu n'entendras point un echo qui réponde
Mira como me pongo pálida: dentro de

« A ton cri que l'angoisse a longtemps soulevé. »

un momento seré objeto de lu lástima no


Malheur á l'hommeseul qui s'envasurla terre,
de tu amor.
Dans la nuit du désert, pélerin égaré; —

Qué desgraciado soi! Las de chercher au ciel un reflet de lumiére


No, llores: ¡cuánto te amé! Nunca


no Oú pouvoir reposer son oeil desesperé!
pude ser .Era feliz con tu cariño, pero
tuya! .

nunca te hubiera hecho dichoso. ..Adiós, Fernandez rodella.

voi a morir. ...toma el anillo de tus nupcias.


Auntpuede ser tiempo, busca a tu feliz pro-
faietida. »
yf-La Sílfide se desmaya, agoniza ¡ muere en
¿QUÉ SERÁ
brazos de sus compañeras, i sube al cíelo
"en una nube de bandas de seda de mil colo
res. Los amorcillos la besan el pié i la ayudan De un suplicio horroroso mi primera
. -a perderse en el aire, en las rejíones de su El nombre lleva, por su negro sino,
nacimiento. I mi segunda impera
Mientras tanto, la desesperación de James, Sobre el nadante pino,
Cuando al viento lo ajila el torbellino:
se aumenta viendo que su rival Gusm se casa
I es mi todo el lugar donde anhelantes
con Effie, i se desmaya ante la huida de los
risa de la bruja Apuran sus amores
i-dos amores ¡ la burlona Las purísimas aves mas amantes
malhechora. —

Que ven del sol los claros resp'a idores.


Amemos a una mujer, de veras, para
siempre. Echemos flores a la Sílfide encanta La palabra del último enigma es PERLA-
dora, pero no la fijemos en la red de la po
sesión. En el fondo de esa tasa colmada de
esquisito licor, hai una gota de acíbar, i
remordimiento. Director f. Fernandez rodella.
una espina del

IMPRENTA CHILENA.
J. M.
Núm. 7 I 8. Enero 18-1851.

LITERATURA. BELLAS ARTES.

COSTUMBRES. PINTURA.

NOVELAS. MÚSICA.

POESÍA. TEATRO.

EFEMÉRIDES. MODAS.

LA SILFIDE.
«Miremos nuestras faltas i dejemos las a-

jenas que mucho de personas tan concer


es

tadas espantarse de todo; i por ventura de


A LA REVISTA CATÓLICA. quien nos espantamos podríamos bien de
prender en lo principal i en la compostura
exterior, i en su manera de trato le hace
mos ventajas; i no es esto lo demás
impor
tancia aunque es bueno, ni hai para que que
rer luego que todos vayan por nuestro ca
mino, ni ponerse a enseñar el del espíritu,
quien por ventura no sabe que cosa es, que
con estos deseos
que nos dá Dios, hermana,
del bien de las almas, podemos hacer mu
eimos con dolor, que chos yerros.»
ridísima hermana, las En verdad os lo digo, queridísima herma
pajinas sensuales de na católica, cuando la
pureza no está en los
vuestra furibunda ho labios, tampoco está en el corazón.
milía sobre los trajes I nuestra aflicción ha sido mui grande,
de baile. creedlo, al ver derramarse de vuestra místi
Hemos sufrido tan ca boca esas palabras lúbricas e insensatas.
to mas con vuestro es- I a fin de que el espíritu de Dios no os
travío, cuanto que al querer convencernos abandone en adelante, le suplicamos con
que el pudor está únicamente en las cosas toda la efusión del alma, purifiquéis vuestros
corpóreas, nos habéis probado que no tenéis labios i vuestro espíritu en las fuentes re
en el espíritu ni recato ni castidad. dentoras de la verdadera sabiduría i de la

En verdad, os lo digo, hermana, «no seáis tolerancia.


sabia por demás, para no caer en estupidez.! Sobre todo, sed mas misericordiosa con
(Escritura). nuestras pobres bailarinas, cuyas formas i ac
Nuestra solicitud fraternal nos obliga a titudes son un modelo de castidad i de mo
poneros ante los ojos la pajina que nuestra destia al lado de esas pajinas libidinosas que
mui querida hermana Sta. Teresa de Jesús lauto nos han aflijido. Acordaos que vues
escribió a propósito de trajes de baile— (o de tra misión en la tierra no es maldecir, sino

cualquiera otra cosa). mas bien consolar i fortalecer. Corred al


54 LA SILFIDE.

defender Adiós paterno hogar!


puerto a esas pobres Magdale
Va mi cruel pesar
nas, a las cuales, a pesar de los preceptos ¡
Me abre la fosa,
ejemplos del Salvador, se arrojan tantas pie
dras. Id decir a sus perseguidores que so
a
Primer amor! Elvira!
lo por la mansedumbre se puede llevar al Adiós, blanca ilusión.
rebaño la oveja estraviada. Repetidles lo Mi triste corazón
que me decia frecuentemente mi viejo i San Ama i espira.
to amigo Samuel Jonhson,
(que en la materia Mientras llega el instante
sabia mucho mas que vos i que yo): «Que —

Para partir de aquí,


los males acumulados sobre estas desgra
Los ayes son por tí,
ciadas criaturas debían bastar para expiar Del labio amante.
en la tierra los crímenes de
que las leyes
les acusan.» Tú eres brillante estrella,
Decidles que todas estas desventuradas I es su dulce fulgor,
El suave resplandor
han sido si no virtuosas, al menos inocentes;
De tu faz bella.
que habrían sido puras ¡ felices sino hubie
sen sido víctimas del egoísmo i bajeza de Oh! sí, al morir te miro
sus seductores Como otra vez te vi:
Que es contrario a la política i a la huma i tu perfume aquí
nidad no tender una mano caritativa a las Anjel respiro.
criaturas mas infelices de toda la creación!
Solo siento perderte1....
El deber de los majistrados es sin duda,
El infeliz tembló!
hacer respetar la moral pública; pero la I su rostro cubrió,
desgracia tiene derecho a la conmisera Lívida muerte.
ción del hombre honrado que jamas rehusará
una lágrima, ni una caridad, cuyo efecto pue ¡Cuánto padezco! Fria
da arrancar del vicio i de la desesperación Mi sangre siento yá...

a seres miserables i crimínales. Menguando la vozvá...


Nos parece, querida i santa hermana, que
¡Es la agonía!
hemos dicho ya lo bástanle para.... no con Yo desfallezco! Espera
:

venceros; sin embargo concluiremos repi Mi cuerpo, el ataúd..


tiéndoos estas palabras de la Escritura. Niebla mi juventud
«La lengua pacífica es un árbol de vida, Huyó lijera!
pero aquella que es inmoderada destroza el La noche, el cielo envuelve
espíritu.» En densa oscuridad!
Sea por siempre bendito i alabado! —

Ai! la primera edad;


Amen! Amen! Pasa i no vuelve1
F. R.
¡Mi vista languidece!
Se hiela el corazón!
Es mi última canción!
¡Todo fenece!
EL CANTOR. Dio un lánguido lamento
I exánime quedó.
(Leyenda.) El eco repitió
Su último acento!

En un desierto espira « Adiós edad dichosa;


De angustia, el trovador; Adiós paterno hogar'
I un cántico de amor Ya mi cruel pesar
Brotó su lira. Me abre la fosa! »

« Adiós
campos floridos. El canto de su lira,
Adiós bello pensil! Fué un suspiro de amor!
De mi edad juvenil, El infeliz cantor
Años queridos. Amando espira!

Adiós límpida fuente


Guillermo Matta.
Ceñida de verdor!
Onda, cuyo frescor
Bañó mi frente.

Adiós colina hermosa,


LA SILFIDE. 53

mente a las melodías de la música italiana.


Todo castillo feudal tiene un eco en las
cavidades de sus ruinas; un fantasma que
cruza sus soledades; una tradición que so
LA DAME BLANCHE, brevivirá a las piedras derrumbadas por
los siglos. Quién nofia leido en el poema de
OPERA CÓMICA EN TRES ACTOS. don Juan , la historia de aquel tnegro ceno
bita» cuya capucha cobijó cierta noche el
LIBRETO DE SCRIBE MÚSICA DE BOIELDIEU. atrevido i sensual amor de una castellana
moderna?
PERSONAJES. El castillo de Avenel habia pertenecido a
los antiguos condes de este nombre. Parti
Jorje BnowN Mr. Emon.
Gavestiix, mavnrdomo del Caslillo. » Desveacx. dario de los Stuardos, el último de aque
Dikson, arrendatario » Giii.i.emet.
Mac -irton, juez
llos señores fué proscripto a Francia después
» Boland.
Gabriei.. criado de Dikson i Boyer. de la batalla de Culloden, i murió en suelo
Miss Anna, huérfana Sta. Anita.
Jenny Dikson ElION. estranjero, dejando un huérfano cuya vida
Marharita, aya « Guii.lemet. fué preciso protejer con nombre finjido.
Coros, comparsas de caballeros, damas, aldeanos, al
deanas. Este joven ya alegre, valiente, oficial de un
rejimiento de Inglaterra, es aquel 'Jorje que

cae como llovido ¡ se presenta para candi


La majestad del jenio no es mas que una dato de padrino en el baustismo del hijo de
usurpación como la de todas las demás ma Dikson i de su mujer Jeuny. Mientras la ce
jestades de la tierra. La humanidades la úni remonia se prepara, se entregan todos los
ca soberana de la invención. De cuando en labradores a los placeres de un banquete,
cuando se levantan tiranos del pensamiento, en el cual el vino dá elocuencia a las len
i los pueblos enmudecen ante estos Si/as, por guas, exalta las ¡majinaciones, i se refiere
pavor ¡ por temeroso respeto. Ryron, Shakes que en el castillo se aparece en las noches
peare, Moliere, ¿en dónde encontraron la una dama vestida de blanco, rica, hospita

inspiración de sus creaciones sino en la obra laria, jenerosa. Dikson la ha visto una vez:
anónima del pueblo conservada por la tra su fortuna es debida a la liberalidad de
aque
dición? El marinero de los archipiélagos lla pródiga aparición.
griegos dio al primero el tipo del Corsario. Jorje quiere conocerla: va a pasar una no
Ótela es un cuento veneciano cantado por los che en las ruinas, justamente en la víspera
improvisadores de los canales al son de las del dia en que el administrador de los do
aguas del Adriático. El Convidado de piedra minios de Avenel se dispone a comprarlos
es una leyenda del pueblo español, sin firma en remate, a precio cómodo, i con ellos el

de autor conocido, como la epopeya del título ¡ las prerogalivas de los antiguos se
Cid conservada en los romances caballeres ñores.
cos. —
El jenio es un plajiario: el único que Ana ha reconocido en Jorje al verdadero

puede reclamar la primacía de toda invención heredero de la casa. Es depositaría de un


es el pueblo; el pueblo es el único que me secreto de la noble familia, i sabe que al
rece las coronas que aquel Rei de la imaji pié de una estatua de la «dama blanca» que
nacion le ha usurpado. se conserva en los salones del palacio, hai
La «Dama blanca,» no lo creáis, ni es de una suma inmensa, suficiente
para comprar
W. Seoit, ni de Scríbe, ni de Roieldíeu, co en millones el castillo
puesto en remate.
mo lo dicen las novelas i los carteles, es del Ana se ha criado con Jorje, le ama. Presén
pueblo escoces: es una conseja de una no tase cubierta con un velo blanco, le habla i

che de invierno contada por algún pastor le alienta a que dispute al avaro adminis
de las montañas a sus compañeros reunidos trador la adquisición de los dominios de
en el hogar, mientras bramaba el viento, i Avenel.
los relámpagos alumbraban el cielo. El dia del remate llega. La oposición se
Quisiéramos con Makferson haber sor establece: de diez mil en diez mil escudos
prendido en los labios incultos pero inspi van creciendo las ofertas, hasta que Jorje
rados, el poema de ese desconocido Osian. es proclamado dueño de la posesión puesta
Pero ya que esto no es posible, referire en venia.

mos a los lectores de la Sílfide los princi Al ¡mediodía debe entregarse la suma:

pales accidentes de la ópera que hemos el plazo es fatal. Nada hai que temer, Ana,
escuchado esla semana a M. Emon, a Anita es poseedora de una carta de la última con

i a Desveaux, esos importadores de la ópera desa de Avenel que le dice: «Sí alguna
en

francesa a nuestro teatro habituado única vez Julián (verdadero nombre del teniente
56 LA s

Jorje) se presenta en Escocia, dile que en


el castillo de Avenel, en la estatua de la Qué bella te hizo Dios! caen de lu frente
Ondeantes rizos negros perfumados,
Dama blanca, hallará un cofre de ébano en
Que al blando movimiento del ambiente
el cual está depositada la fortuna desús pa Te acarician la faz enamorados.
dres en billetes de banco.» A las 12 en

punto Ana, bajo el disfraz del personaje Qué bella te hizo Dios! Es lumbre pura
misterioso, entrega al heredero de sus se Que en noche melancólica dá el cielo,
ñores el cofre i con él los caudales que le La luz de esos tus ojos de blandura
Cuando los bajas pensativa al suelo.
corresponden por su herencia.
Dicha para todos ! el teniente Jorje se Yo te amo a todas horas de la vida;
halla repentinamente restituido a la gran Postrada ante el altar de la oración,
deza i a sus títulos, i Ana recibe el premio Cuando tienes el alma dolorida
de su fidelidad con la mano de esposa del Cuando brilla en tu rostro la pasión;
amigo de su infancia a quien ama tierna En medio de la danza turbulenta,
mente.
Al rayo de la luna sin calor;
Injenío, viveza de diálogo, estilo rápido Cuando cruza en los aires la tormenta
¡juguetón, lodos los dotes del talento de De la mañana en el primer albor.
Scribe campean en esta preciosa ópera
cómica, realzado todo la música mas
con A todas horas junto a tí bien mió
brillante que puede inventar el gusto de los Quisiera estar sintiéndote vivir,
franceses tan adelantados en las artes de Quisiera darte el alma, el albedrío,
Desmayarme en tus brazos i morir!
agrado.
No hemos querido entrar en mas porme G. z.— 1840.
nores. Si las palabras no se comprenden,
la loca de la cosa, llamada imajinacion, su
plirá este defecto. En una ópera, la música
es el todo: las palabras son la tela que

desaparece bajo el brillo de las flores armo


niosas, bordadas sobre ella, por el arco de MEDIA NOCHE EN EL INFIERNO.
los violines i la aguda aguja de la fantasía
del maestro. Un libreto largo en las manos,
es un tormento inventado por los escrito
res. Dejad a la imajinacion de cada espec Cosaestravagantepareceria sínduda aban
tador que invente a su vez, que crie él tam donar este bello mundo ¡ sobre lodo nues
bién, i se aficione mas a la obra creyéndose tra alegre jaula de Santiago, por la rejion

partícipe de la inspiración del autor. Lo que mas triste i lóbrega del orbe desconocido.

es regla en retórica, por qué no lo será en Protesto sin embargo, contra la fuerza que
música? me arrastró a la mansión de los condena

Si estas no son razones para disculpar la dos, ¡ al efecto doi a luz las primeras paji
brevedad de estrado, halle escusa
este nas de mi cartera de viajero.

nuestre pereza en la cortedad de las colum Tres noches há, cometí el pecado mortal de
nas de la Silfide. La lei de lo que se escribe leer ávidamente las memorias del Diablo, escri
en ella liene un solo artículo, pero inflexi tas por un francés, que no ha mucho se mar-
ble, imperativo, lacónico: «no aburrir.» chóa pedirle nuevos apuntes: eran las dos de
Entre el i fin de este artículo
principio la mañana i mis ojos fatigados apenas divisa
desaliñado, al menos no hai el espacio sufi ban las letras: el candil boqueaba como un
ciente para colocar un bostezo, por peque- moribundo: sus bostezos proyectaban en
ñila que fuere la boca de donde pudiera los muros, fantásticos figurones que me
salir. dieron miedo: eché mi cabeza entre las ma
J. M. nos i arrollé el pensamiento como un ovillo
a tiempo que el último ai! se escapaba de

los labios del candil; paseé entonces una


mirada entorno sin abrir los párpados: la
A UNA MUJER. lumbre no se había estinguido aun, i con
estúpida sorpresa vi que en lugar de llamas,
[11im.no mundano.) una lengua afilada i juguetona, lamía los

bordes del candelero; un instante después


Delirio de las horas de mi vida,
Dulcísima mujer, anjel de amores, aquel miembro adquirió la forma de cuer
Estrella entre celajes escondida nos, luego asomó un puñado de dedos que
A quien alzo la vista en mis dolores. tocaban burlonamente la flauta sobre una
LA SILFIDE.

nariz descomunal, i por último estiró las otra, como Santiago por ejemplo, con la
piernas un estraño personaje que brincan diferencia que allá se ven arder las casas
do sobre las sin consumirse, i aquí se reducen a ceni
despaviladeras apagó el can
dil de una patada.— La oscuridad fue com za, merced a la maestría de las bombas. Es
pleta, qué horror!.... si serán ciertos los verdad que los caminos ¡ puentes son insu
cuentos de mi vieja nodriza, fribles, pero es que en el infierno no hai
pensaba yo,
¡ es el Diablo en persona
quien me visita! cuerpo de injenieros sino en el nombre, ¡
me
santigüé devotamente, i haciendo la se al diablo se le metió por hacer tunneles in
ñal de la cruz dije con voz apenas intelíji- gleses, diablura que le costó chasco i medio,
ble ¡ave maria purísima! El diablo soltó una sobre tres mil duros de regalo. Cayendo i
estrepitosa carcajada que me herizó las car levantando, proseguí la ruta. Los curas de
nes i el cabello ¡ se puso a bailar con una ben tener otro camino para llegar a aque
coquetería verdaderamente Soldiniana, ta- lla morada, puesto que aseguran que el ca
lareando entre dientes el estribillo del Buen mino del infierno está sembrado de flores:
Dios: por mi parle solo hallé pantanos i callejones
de pedruzco.— Gracias al diablo héteme ya
Si de mí alguna vez visteis detras
a los umbrales de la
Ni un vijilante, cargue Satanás, escomulgada ciudad.
Una atmósfera cristalina i azulada reina
Cargue, cargue conmigo Satanás!
constantemente en aquellas rejíones, pero
En efecto, el intendente del abismo, no usa cada uno de sus átomos tiene la propiedad
ordenanzas ni edecanes para hacer miedo. de animalizar a los infelices que la respiran;

Jesús! Jesús! dije yo, temblando, vade re los reprobos andan a tropezones como mag
tro satanás!— Calla, tonto, me
respondió el netizados o eterizados por los álcalis mefí
condenado, no ves que estás hablando he ticos de los acueductos Las calles, en je
rejías? Deja esos embelecos i seamos bue neral son tuertas, i empedradas a propósi
nos amigos por esla noche. Ea! levántate i to para sacar callos mas g andes que los
vamos a calaverear por mis dominios: te pies: ruinas i escombros en las aceras, ta
divertirás mas que en cos ¡ derrames en las encrucijadas, uf! la
este pobre cemente
rio de difuntos vivos, i en fin, un viaje siem policía del infierno es infernal, perversa. Yo
pre es productivo, porque lodo viajero es pregunté al diablo, si alli habia muchos ma
hombre con cascabeles para el mundo li yorazgos i ricos aristócratas destitulados,
terario.— Por piedad, señor, dejadme en ¡ me respondió que mui pocos, porque ca
paz, respondí yo, anonadado por la mirada si todos iban al Limbo, que es el infierno de
fascinadora del demonio. Estúpidos! siem

los zotes.— Desde luego visité el palacio real;
pre resignados con su eterna monotonía, deseos tenia de conocer la organización de
sin ambición, sin pasiones, sin goces, siem los poderes tenebrosos i la fisonomía de ca
pre la pesada materia aunque el aguijón del da magnate: figurábame un movimiento pro-
placer os espolee; eh! carneros, no valéis díjioso, un sempiterno vaivén de ñolas i
mas que el último de mis lacayos! El de —
decretos para el mundo de los hombres, pe
ro contra todas mis
monio fue inexorable; me levantó en sus esperanzas reinaba un
alas negras i se remontó en los aires. Yo es silencio lan aterrador como sí el pais del
taba aturdido; pero a pesar de mi insensi fue¿o se hallase en estado de sitio. Cada
bilidad, noté que las alas eran tan blandas lugar-teniente de Satanás, dormía sobre su
como un colchón de plumas, tan templadas bufete, como había visto yo dormir, años
como una noche de verano, i tan cariñosas enteros, oficios de petición sobre los tape
i delicadas como el beso de una linda mu tes de los ministerios humanos. —

Por fuera
chacha: sentí en mis venas el primer calor de los muros, lodo era ruido ¡ confusión;
que animó la atmósfera del Paraiso, i me qué batahola! Imajinaos que a todos los dia
dejé trasportar como un niño doimido en blejos se les habia metido en la cabeza ha
su cuna. Qué dulces eran las alas del diablo! cerse
iguales al mas encumbrado Diablo. A-
Qué parecidas a los brazos de la mujer que bajo el tirano! gritaban los aspirantes a pi
se adora!— Llegamos al infierno: no habia tanza: ¡muera el déspota asesino! clamaban
los ex-empleadps de las parrillas: revolu
porteros ni guardias, i acababa de abolie
se el pasaporte: penetramos sin dificultad, ción, a sangre i fuego! gruñía el diputado
i mi guía me dejó caer frotándome los ojos por las Fraguas; hasta que sacando de pa
con la punta de la cola.— Imajínaos qué ciencia al Diablo, de un puntapié los tiró a
cuadro se presentaría a mí vista. Lo adivi rascarse mas allá del infierno.

náis? Imposible. Pues bien el infierno na




En un rincón de la sala hormigueaba
da tiene de rechazante ní horroroso: es un enjambre de literatos i otro mas nume

roso de poetas con faz escuálida i cabellos


simplemente una ciudad como cualquiera
o8 LA SILFIDE.

desmelenados, prueba inequívoca de la en sardónicas; luego desapareció en el hori


fermedad canina que los había arrebatado zonte, tapándose los ojos al pasar sobre el
al mundo, pululaba por los alrededores, tejado de la Imprenta de la Sociedad.
declamando trozos patéticos. Grupos de
K.
haraganes se entretenían en leer la Ba
rra, el Corsario, i el Timón, periódicos
amenos que Satanás no había prohibido, aun

que anatematizó al Amigo del Pueblo como


hereje. Numerosas tropillas de beatas, vichos
orijinarios de aquellas cálidas rejiones, se PARTIÓ.
disputaban algunos miles de ejemplares de
la Revista Católica ,
diario que hace furor
allí, contando doble número de suscritoras
de los pliegos que tira. Los chismes ¡ enre Partiste!... así se aleja
del cuerpo el alma pura,
dos de la jente de confesonario suscitaban
ruidosas camorras, a que Belzebú ponía paz
Gloria, placer, ventura,
Van de tu huella en pos;
con la mansedumbre de un predicador an
Lejos de tí, ese mundo
tifilarmónico. En fin, la única lectura prohi Cuánto a mi pecho es grave,
bida rigorosamente eran los inocentes Bole Solo, mi bien, lo sabe
tines del Espíritu por temor de que trastor Mi corazón i Dios 1
K.
nasen la relijion de los diablos. —
Vi en se
guida el teatro, donde las bailarinas danza
ban a saltilos, vestidas de sotanas. Feliz pre
visión del Diablo que burlaba de este modo
las menos púdicas tentaciones del mas reve
rendo varón de corona! Para evitar la pro EL TALLER DE DESMADRYL.
fanación de los oidos, como la de los ojos,
Satanás pensaba ordenar que en lo sucesivo
se cantase responsos i misereres en vez de
arias i cavatinas.—
Las demás cosas que vi Bajo pudiéramos bautizar el
este nombre
en el infierno, corresponden a la relación tercer paseo que el buen gusto ¡ la moda
de las anteriores i aunque no niego las pe han introducido en Santiago, i por cierto,
nas eternas, es mui cierto que no existen el mas agradable i pintoresco de todos; es
las calderas de aceite hirviendo para freír al un modesto salón colgado en torno de vis

mas desde que aquel liberal gobierno re tosos cuadros; obstruido en su centro por
servó todas esas barbaridades solo para los grandes pequeñas estatuas de
telas al óleo i
calabozos de la inquisición del infierno don yeso, que aventaja en riquezas artísticas a
de se hallan todos los inquisidores de 'a nuestra escuela de pintura, i a cuyo lado
tierra.

Mucho me quedaba aun por ver, los salones de esposicion palidecen los efec
pero las primeras luces del alba, empezaban tos de su variedad i lujo. El taller de Des-
a despejar las tinieblas.—
Mi cornudo com madryl es un pequeño cofre de alhajas ver
pañero, me hizo entender que era ya hora daderamente reales.
de volver al mundo; dio una patada en el Comenzad a recorrer por la izquierda,
suelo i como por encanto se abrió el pavi esos bellísimos gravados que por su finura i

mento tragándonos a ambos: caímos en el delicadeza, mas parecen ser la obra de si


espacio infinito: durante el viaje aerostático, glos enteros, que la de pocos meses de in-
Satanás me dijo: Guárdale de trasmitir es

telijente paciencia. La sacra familia i Judilh


tos apuntes a la Sílfide.— No tal, repliqué yo, en el acto de cortar la cabeza a Holofernes,

los trasmitiré, sí señor, solo por hacer ra descuellan en primer lugar como las obras
biar a la Revista.— 1 si te escomulga?— Be maestras del artista: cada figura se destaca

berías! crees que la Revista Católica lome en relieve animada con esa vida que el mas

el nombre de Sílfide? Reventaría como una diestro buril rara vez imita con felicidad de
rana: a vista de, la Cruz revienta el diablo. pincel. Moisés salvado de las aguas se eleva
—Llegamos a mí casa cuando sonaban las al nivel de aquellos, en perspectiva i traba
ires de la mañana en el reloj de la Merced, jo, aunque no en dificultades. El León ena
hora faial para los espíritus malignos, i dán morado es Un cuadro de un carácter distin
dome un convulsivo apretón de manos, mi to, los efectos de luz son sorprendentes, i
huésped se lanzó en los aires como un ra la brillantez del mecanismo de las sombras
¡ contornos rivaliza con el gusto artístico de
yo.— Por un minuto mas, yo le vi todavía
cernerse sobre la capital, destilando risas su distribución. Nada mas difícil quetrasuh-
LA S LF1DE. 59
lar al acero medio de un ingrato ins se balancean por los ámbitos, empujadas, su
por
trumento, la espresion de la fisonomía, las midas, exaltadas por compactas olas de pon
calidades de las formas, i todos los secretos chos ¡ chupallas. Una alegre animación de
de la naturaleza física i moral que solo a continuo interrumpida por gritos salvajes o
los colores es dado interpretar, pero el cé tijeras riñas, mantiene' el movimiento per
lebre gravador no solo revela la posibilidad, petuo i confunde en infernal harmonía la re
sino que hace admirar el poder de su pul tahila de los vendedores con las maldiciones
so, i de su ¡ntelijeucia superior. Son estas, de los estropeados por la apretura. Viva la
dotes que recomiendan mas especialmente Pascua! es el grito del roto que resbala un
los retratos de la Emperatriz de Rusia, Ar pañuelo de las colas de un frac; viva la Pas
zobispo de Paris, Fanny Esler, i otros mu cua, grita el borracho que asienta un beso
chos que adornan el salón. descomunal sobre la mejilla de una bella
Hasta aquí el buril; ahora el pincel, don dama: viva la Pascua talarea el siútico entro
de tropezamos con el conflicto de no saber la provocativa zanduga do la zamacueca,- i
a cual de los dos dar la preferencia. No he viva la Pascua murmura el pobre galán que
mos visto cuadros históricos de
Desmadryl, vé caer con las luces del alba, amarillas i
pero a juzgar por los retratos, estamos cier deshojadas las rosas del rostro de su adora
tos que ningún pintor en Chile i quizás en do tormento.
toda América le aventaja en talentos fisionó- Los templos están cubiertos de pernoc
micos, en gracia de colorido, ni en guslo tantes, ocupando la primera fila un enjam
académico; en prueba de ello, la inmensa bre de beatas. Allí se repite de nuevo la so-
aceptación con que se acojen sus obras. focadora estrechez i apretura de la plaza.
Ningún hombre espectable, ninguna notabi Pero la beata aquí, como el roto allá, es el
lidad científica, literaria o oclesiáslica ha rei del local: atropella, pellizca i se abre
quedado sin guardar una pincelada del há campo a alfilerazos con la prodijiosa facili
bil maestro, i aun las bellezas mas celosas dad de acción i desembarazo moral que le
del honor de su tez, han depositado confia imprime su conciencia i habitudes mona
damente su rostro en tan diestras manos. cales.
Es este el mejor testimonio de la alta su Llegamos por último a los nacimientos.
perioridad que la capital reconoce en Des Hombre hai que ha gastado saniamente su
madryl. paciencia, tiempo, talento i fortuna en con
Como litógrafo, su lápiz no cede al de feccionar estos símiles de la creación; i no
Julieu: los retratos del Emperador del Bra por cierto en mira de la gloria eterna, sino
sil, del Arzobispo de Santiago, de Herz, de la por ganarse la admiración de esle pobre
Dimier, son títulos que honran i justifican pueblo tan ávido de ociosos pasatiempos. —

su mérito. 1 finalmente la estatuaria viene a Un nacimiento es el conjunto mas fantástico


ceñir una corona no menos brillante sobre que pueda la imajinacion forjar, de bípedos,
sus sienes. cuadrúpedos, peces, lozería, flores, frutas,
Hemos enumerado las obras ¡ tocado li- todo de barro barnizado, i un niño Dios de ce
las bellezas, pero esto no basta, ra o palo, tendido en medio de un buei i una
jeramente
es necesario visitar el taller de Desmadryl muía. Los aficionados se colocan en derre

dor ¡ rezan una novena con recitado ¡coros:


para formarse idea mas cabal de cuanto con
cierne a su fama. a cada conclusión de verso, rompe una mú

sica de taparse los oidos; pitos, matracas,


Z. tambores, chicharras, hacen un ruido ver
daderamente desgarrador: quein remeda el
canto del gallo, cual el ladrido del perro; en
fin, cada uno de los devotos se vuelve un
animal de la creación i lo ¡mita a la mayor
propiedad i gloría de Dios; terminada la me
LA NOCHE BUENA. lodía, prosigue mui seriamente la estrofa, al
cabo de la cual se repite aquella con progre
sivo estruendo. A la conclusión toma, una
raída guitarra, alguno de los mas peritos
La Plaza de Abastos es, durante la noche concurrentes, o a secas, si no la hai, suelta
buena, el rendes vous obligado de toda la po- al aire la siguiente seguidilla dedicada al
blaciou de la capital. Eu su centro la demo recién nacido:
cracia neta i mista forma un mar borrasco
so detenido por barreras de llores i canasti De Renca te traigo choclos
llos de frutas. Bellas parejas aristocráticas I unos porotos pavares
co SILFIDE.
Para que, con un buen pilco (1) del resorte de los curas, cuyos derechos
Chiquillo Dios te regales no quiero invadir. Por toda contestación,
Con Doña María
Tu querida madre: pues, os remito a la lectura de las siguien
También Don Chepito tes lineas, trazadas en papel de almizcle
(2)
Puede acompañarte. por un lindo puño que os hiciera pedazos
si a la mano os hubiera.
COGOLLO. Señor pasquino: permitidme arrojar una
Aquí te traigo un ponchito palabra en la ruidosa causa que sostenéis
Aunque está sin acabar; contra nuestros enemigos: ellos serán sen
Porque mi mama Cuchepa tenciados sin apelación, porque a nosotros
No me emprestó su telar.
incumbe su juicio. Marforio se ha manifes
Señora Doña María
Yo me vengo de Biluco.
tado en esta vez, como un marido celoso
A cuidarle su niñito o como un pretendiente desdeñado. No nos

Que no se lo coma el cuco. concede ni aun la misión de haber nacido


para vivir, i es capaz de afirmar que Dios
Una hilaridad universal sucede a cada uno nos ha dado alma, solo para pensar en el
de estos brindis; luego se lanzan al medio casamiento. En la serie de bostezos i en
de la sala varias parejas de baile, saltan i las pequeñas sonrisas con que responde
triscan perdiendo insensiblemente el respe mos a la febril galantería de nuestros cor
to al altar, hasta convertirse la fiesta belenia- tesanos, Marforio ha sido demasiado astuto
na en una merienda de negros. Dase rienda para dar distinto color a la verdad. Le vol
suelta a los amoríos; las intriguíllas, los ce veré cuento por cuento.
los, el desden, invaden el campo, i el nuevo «En la tertulia de .... me fué presenta
dia viene a sorprendar los despojos de toda do un arrogante león, de aquellos cuya so
una orjia pascual. la presencia es el terror de las mamitas, i la
K. manzana de discordia entre las niñas. Des

pués de una adivinable cortesía se echó a


(1) Especie de budín campestre. mi lado con todo el impolítico abandono
(2) San José.
que le permite la moda. Media hora me ha
bló, haciendo científicos comentarios sobre
la monotonía del tiempo, de los paseos, de
las tertulias, hasta que no pude menos
de bostezar de monotonía. Pensé que el fas-
lidio se trasmite de la atmósfera a los hom
PASQUINO A MARFORIO. bres, i de éstos a las mujeres. Luego locó

el tema obligado de introducción de amo


ríos; mis simpatías por éste, mí decisión
por aquel, preguntas reticentes, respuestas
¡Santa Bárbara bendita! señor Marforío, de ¡nielijencia anticipada i todas las varia
habéis por fin sacudido al aire la revela ciones del método adoptado para conquis
ción del gran misterio de vuestra sempi tar un corazón por reglas. Yo me sonreí.
terna conjelacion?— Pecador de vos, buen Mal o bien interpretada, mi sonrisa fué la
caballero, que renegáis de la tentación a que señal de su derrota. ¡Qué cobardes son nues
nuestros primeros padres cedieron de tan tros galanes! El desden mas mínimo de
buena voluntad. Qué queréis que os diga a una niña los hace renunciara la mas gran
vista de esa colosal disculpa, que circunstan de empresa. Mí nuevo adorador empleó
cias casuales os sujieren en los estrados, en su última media hora en hacer el elojio de
los bailes, en todas partes donde vuestro mi cara, el panejírico de mi talle, de ma
órgano contemplativo está dispuesto a fi nera que a haber sido literato, pudiera des

losofar sobre la dirección de una mirada, cribir cou tantas flores retóricas toda una
sobre el movimiento de una boca, o sobre heroína de novela. —
Volvía bostezar í casi
las evoluciones de un talle, deduciendo si me tenté a hacerme tres cruces en la bo

jiran a izquierda, funestos presajios de es- ca. Aquí la derrota fué completa, i mi ren

pectativas matrimoniales? Ya! si tomara la dido caballero huyó despavorido, a poner


cuestión en sentido patriótico os declararía en la pluma deMarforio, la deducion matri

perversos ciudadanos, enemigos del orden monial de mis risas i bostezos. Adiós, se
natural, asesinos de la mas bella mitad del ñor Pasquino, contad con vuestra amiga ,
»
¥ „

jénero humano, i destructores de las pri Nada tengo que agregar Marforio, amigo,
meras bases en que se apoya la existencia a las consideraciones de mi bella corres

del mundo. Pero tal punto de vista solo es ponsal; ved pues, si la lei del espíritu de
LA SILFIDE, Gl
mis protejidas, está en relación con el peso os guardábamos todavía las camelias que
déla imajinacion de vuestros prójimos. están por brotar en nuestros jardines,
nuestras violetas dobles, nuestros jazmines
Pasquino. amigos de los cabellos negros. Estábamos
desabrochando nuestros guantes blancos
para tributaros aplausos nuevos i mas rui
dosos. Sois unas ingratas! Pero no importa.
Nos habéis causado tanto placer que no
podemos menos que desearos muchísima
REVIENDRONT-ILS ■

dicha, i mucho oro.


Sois unas traidoras! unas verdaderas co
quetas! Habéis reservado el mayor caudal de
vuestras seducciones para los últimos mo
Adiós nido de aves, enjambre de mari mentos. Nos dejais con la miel en los labios.
posas! Adiós leve i rápida Aurelia, impe Nos habíamos espuesto por vosotras a los
tuosa Soldini, candida Añila; adiós! Adiós,
rayos de la escomunion. Habíamos librado
pero no para siempre, Corali , Diana caza vuestras formas del odioso disfraz que dis
dora de corazones. Adiós petite Pereda, tingue al hombre de la mujer, i que no nos
branche cadelte de la dinastía de/polft¡ca atrevemos a nombrar. ¡Ingratas!
de las bayaderas. Adiós Gladi , cuya Doca 1 no solo lo sois vosotras, que tenéis la
eslá siempre abierta como la rosa i la madre escusa del sexo, i el ejemplo inmortal que

perla para mostrar nácar i corales- Adiós pasa de madres a hijas desde los primeros
Landelle, la del talle esbelto i del andar dias del Paraíso. Emon, Desveanx! también
caballeresco. Adiós, pero no para siempre. vosotros nos abandonáis, i solo nos dejais
Aquí en Santiago, hai braseros de bronce por recuerdo el eco de vuestras voces re
sobre trípodes de caoba , en los cuales tumbando huérfano entre los bastidores!
como rubíes en plata brillan en el invierno Efectivamente. La compañía francesa nos
las brasas de la madera olorosa sobre la ha dado el jueves, la mejor perla de su
ceniza cernida. Venid a gozar de su calor repertorio cántame, la Dama blanca, esa
cuando la nieve de los Andes vuelva a aparición de las ruinas que nos desvelará
blanquear las cimas. Volved para entonces. todavía muchas noches, bajo la ¡majen
Os creíamos unas verdaderas Wilis hijas inocente i pura de Añila. El Dios i la baya
del misterio i las sombras; os creíamos dera, nos díó el espectáculo nuevo para
unas Sílfidcs del aire i de las vaporosas ne nosotros de la música i del baile unidos
blinas; os creíamos flores del aire ali como dos musas por una guirnalda de armo

mentadas con luz i con rocío : Error ! nías deliciosas. Vimos en ella disputarse el
Os reconocemos mortales, seres de car amor a un Dios, a la voz inspirada i a las
ne i hueso; no sois mas que hijas de Eva, seducciones de la mímica. Dimier i Soldini
vaciadas en el molde de todas las mujeres. combatieron como dos corcillas del llano:
Hemos examinado la dirección de vuestra la una quedó en el suelo sobre una alfombra
ruta i hemos caído de nuestras ilusiones. El de flores, i la otra desapareció a las rejiones
vapor que os lleva toma la dirección de Co- eternas entre nubes de incienso i de aplau

piapó, deesa ciudad, Nínive deun desierto, sos. Nos habíamos iniciado en la música
edificada con piedras de plata ¡ con el afán pura i aérea de Auber, del aulor de la Muda
de los apires i del barretero. Vais a Copiapó, de Porlící. —
La Dama blanca, inspiración
la pródiga, la rica , en donde las cartas de de Boieldiu completaba nuestra iniciación,
visitas son pifias de metal i los ramilletes Qué música! Con cuánta novedad e inde
son de plata en barra. Vais a Copiapó a des pendencia se hermanan en ella la voz hu
lizar los pies sobre el aro de la rueda de mana al eco de los instrumentos. Qué en

la fortuna , mas caprichosa allí que en nin cantadora se presenta Anita, sabiendo las
guna otra parte! Sed felices! Pero no ol notas hasta igualar a la caprichosa valentía

vidéis, artistas, que el ala de las mariposas de los agudos víolines. ¡Qué linda es como
no debe ser sino de oro finjido para poder mujer, qué modesta como vírjen, qué acer
volar airo.sas de una en una sobre todas tada i discreta como actriz! Es mas que
las flores del arle i de la vida. El oro es una esperanza, la tal Anita. Es ella como

pálido como el aburrimiento, como la sa la risa en su broche que el sol de unos


ciedad. El oro es la espina de los placeres, cuantos dias bastaría para desarrollar com
i todo el esplendor de sus reflejos nunca pletamente.
puede igualar al de la aureola de la juventud La compañía francesa deja en nosotros
sobre las frentes de veíale años.— Nosotros un recuerdo inolvidable: tenemos que agrá-
G2 LA S ILF1DF..

decerles una importación nueva, la inicia jilla; despertó del éxtasis quo le enajenaba!
ción en misterios artísticos que no conocía «Debo partir, dijo, adiós Matilde, adiós!...
Co
mo antes mis dias te pertenecen.... el sol me en
mos. M. Emon i Guillemet también deb-m
contrará siempre en estos muros!.... adiós Ma
tener de haber traído a la Arauca-
orgullo tilde adorada!!
nía bélica i severa un pedazo del suelo En la vida, Matilde, un pensamiento adornó
francés, i de haber suspendido un nido de tus sueños, la fantasía se dilataba reproduciendo
aves canoras pintadas en las torres de est.i un objeto tierno i cariñoso con quien dividías
ciudad abundante en templos i en monas embriagada ¡os afanes del presente, i las ilusio
nes del porvenir. ¿El tiempo, la oración, la natu
terios.
raleza en fia, te lo harían olvidar? Quién sabe!..
Nos lleváis el corazón; gardez de nous
souvenance, i sobre todo volved en el in II.
vierno, cuando la soledad pasada en las ha
ciendas i la vida perezosa del campo nos Hartos meses han trascurrido, i Matilde ha
contado uno a uno los segundos en los latidos
dispongan a entrar de nuevo en el bullicio i de su propio corazón! El tiempo no corre para
en la acción.
los desgraciados!
Dadnos palabra de volvernos a ver para Pobre ¡ánjel de los amores, canto sufrirás!
que nuestro adiós de hoi no sea un adiós qué amarga será para tí la vida privada de la
eterno. libertad! Por qué tus manos- arrojan la ñor que
acariciaban? perdió el aroma; perdió la frescu

SILFO. ra? ah! son tu imájen; también tú adornabas el


pensil; también recuerdas quo tu aliento era
perfume, que tus palabras eran flores que em
briagaban al temerario que las oía!
Pobre criatura! qué hicistes al nacer para ser
tan infeliz? Acaso la belleza i la gracia fueron tu
ruina? no, no: eras tan pura, tan fresca, tan an
LA MONJA. jélica! aquel dia en que te hicieron abandonar el
mundo! Se veía en tu rostro ese velo divino do
inocencia i candor.... esa aurora de fuego virji-
nal que no puede imitarse, que es imposible fin-
jir!....
i. tiempo, Matilde procuró eslin-
Durante tanto
guir lágrimas i penitencia. Ora
su corazón con

En el año de 181o a mediados de Junio, un ba incesantemente para sosegar su espíritu; pe


cortejo de familia, salia del convento de monjas ro caía en delirios amorosos, frenéticos , que la
de Santa N..., en cuyo aspecto triste i sombrío imájen de su amante siempre presente provoca
era fácil conocer la impresión del sacrificio que ba i enardecía.
se habia consumado. Vedla en su celda, qué hermosa, qué pálida
En el templo no se oia ya el instrumento de está!... Inspirada por la pasión i el sentimiento,
cien voces: parecía desierto. Pero podía verse de parece la vírjen de los Dolores. Sus cabellos han
cuando en cuando deslizarse sijilosameníe una crecido i caen en sortijas infinitas sobre su ne
sombra por entre las columnas. Esta eomb.-a va vado pecho que respira apenas. El sufrimiento
cilante se .dibuja al travez de los rayos qie pe realza su belleza; sus grandes ojos negros Miera-
netran por las estrechas claravoyas. Se detiene mente sombreados despiden fuego: en su boca
al tocar las graderías por donde ha visto desapa hechicera vaga una sonrisa fría i desdeñosa; de
recer al ánjel de sus amores!.... cuando en cuando murmura palabras ininlelijí-
De repente como herido por un rayo retrocede; bles, i luego vuelve a la inacción i abatimiento.
quiere huir..... ¿pero fué ilusión? sus oidos le Al travez do la escasa luz que proyecta de una
engañaron? oyó su nombre i un profundo suspi débil bujía se ve su fisonomía contraída. Una
ro
que le llamaba?... Acerca el dedo a los enor lucha interior, sorda i apagada como las lavas
mes cerrojos que le separan-, espera, porque la del volcan próximo a reventar, trabaja la ima
esperanza es el imán de los amantes; espera, jinacion de Matilde: cansada quizá de tanta fluc
porque daria su vida por oir su nombre de aque tuación se resuelve a hacer algo, i se levanta
llos labios, que tantas veces le habían repetido majestuosamente.
«te amo'» espera, porque ahí se encierra su glo —No hai remedio, dice, mi resolución es supre
ria i su amor; ahí está sepultada la luz de sus ma. ¿Cómo es posible que vea huir bajo estos
ojos, la perla purísima desu corazón; en el mun muros, mi juventud i mi amor? Fuera de aquí
do le aguarda solo el fastidio i la muerte! En va toda la naturaleza sonríe!.. El placer, la felicidad
no están en todas partes menos en mi corazón! To
El silencio de los sepulcros fue la única res dos pueden ser felices, rcir i cantar! I ¿debe mo
a su deseo.... Me engañé, murmuró, esta rir mi esperanza? Amo con todo el entusiasmo de
puesta
rá ya mui lejos de mí, siendo tan desgraciada co un corazón libre e impetuoso, este amor me sal

mo yo!... Bajó los ojos; crueles meditaciones cru vará! El mundo me abandonó cerrándome las
zaban por su ajitada fantasía; una palidez mor puertas del porvenir... La tempestad respetó a
tal cubría su rostro i daba a su belleza varonil mi amante, seré suya para siempre!
un tinte encantador de resignación i sufrimiento. Este cadáver que a costa de tantos sacrificios

Una lágrima ardiente humedeció su lívida me tengo en mi poder, borrará hasta la última sos-
LA SILFIDE. C3

pecha que pudiese recaer sobre mi ¡ah! no os separaron, como aquellos que pronto se volverán
enojéis conmigo, decia dirijiéndose a una joven a ver.
inanimada que habia sobre su lecho, vos no au La campana llama a la Iglesia i Matilde siéndo
mentareis vuestra desgracia, no sufriréis mas i yo la primera en llegar al coro dá ejemplo de celo i
os deberé
todo, hasta mi salvación eterna, no os oración.
enojéis. En ese momento el reloj daba la una.
Sin decir mas Matilde, tomó una linterna i se di IV.
rije hacia el jardin por entre calles de naran
jos. En ;lo mas retirado hai un bosque de árbo El siguiente dia amaneció brillante con los rayos
les frondosos entretejido de rosas i de un sol de primavera. A la tarde
enredaderas, amorosos —

camina hacia allí; ama ese sitio poique ha sido nubéculas empañaron el cielo que poco
pequeñas
testigo de pláticas sabrosas i de melancólicas me a poco se espesaban, hasta producir una noche
ditaciones. La claridad do la luna penetra con oscura i tenebrosa, que cualquier supersticioso
dificultad en la enramada, pero la brisa trae a habría creído una señal del enojo de la provi
los sentidos el ambiente de las llores i la armo dencia.
nía de la naturaleza que convida a amar i a con El ruido habia cesado en las bulliciosas calles
fundirse en otro ser que ame i comprenda. d6la ciudad. Nada en la naturaleza daba mues

Hacia un momento que Matilde esperaba con tra de vida, i mucho tiempo durara esla quietud
ansia; a lo lejos óyese un ruido i aparece un relijiosa, sino se oyese la alarma de todas las
hombre ajilado. campanas a vuelo que llaman a la muchedum
La monja tiende

a él la vista i esclama, Car bre. El grito de ¡fuego! fuego!



comunicado
los, miCarlos; por qué has tardado tanto? eléctricamente conduce en oleadas al jentío hacia

Matilde, mi bien, qué hermosa estás! cuán el convento N... que envuelto en llamas devas
to te amo! tadoras parece un infierno.

Pero ¡ah! Carlos, qué tienes?.... tu semblan Las puertas están abiertas a todo el mundo.
te.... esa turbación.... tu vestido revelan al me Un joven se acerca resueltamente a un pequeño
go extraordinario!.... I yo que pensaba hacerte altar; detras de él sale una mujer vestida de ne
tan feliz gro a su encuentro. Se miran un momento i al


Matilde adorada, ánjel mió, no es nada: en fin ella abre los labios i pregunta con la voz casi
este instante soi feliz a tu lado, respirando apagada.
tu aliento, oprimiendo tu esbelto talle cerca —Eres tú Carlos?
de tí, escuchando tu voz celestial, sintiendo el —

Si, Matilde... respondió! tomando una mano


fuego de tus ojos en que se abrasa mi alma desu amante, ¡con voz firme añadió. «|Estecrucifljo,
estoi delirante, ebrio de amor i felicidad!.... Ha en la tierra
imájen de Dios, oiga nuestros jura
bla, mi bien ¿qué vas a decirme? mentos! El sabe que el amor quo puso en núes

Carlos, qué música hai igual a tus palabras! tro pecho ha sido superior a nuestras fuerzas! El
cómo seria posible verte i no adorarte! cómo sea testigo en el cielo de tu amor ¡ de mi feli
siento en mis venas un fu^go que devora! qué cidad.»
bello, qué encantador estás así, dueño mió.' Dé —

Sí, sí, dijo Matilde, huyendo arrastrada por


bil criatura, te amé i mí amor lejos de extinguirse Carlos que se confundía éntrela turba de curiosos
creció bajo estos muros! Tu imájen seductora la estasiados con los caprichos de las llamas que ame
vcia en todas partes Mi oración era por ti í a

nazan el firmamento. Nadie los sigue; en una
tí a quien invocaba! En vano luchó por tanto

calle extraviada toman un carruaje i a las dos
tiempo. La soledad avivaba mis recuerdos, i horas.de marcha se detienen cerca de una peque
cuando todo me abandonaba, quedabas tu ¡ mi ña habitación donde entran sin que después ojo
desesperación Cien planes forjé i otros tantos

ninguno indiscreto los haya interrumpido en su


fueron rechazados; pero tu sabes que siempre el existencia encantada i misteriosa.
amor me los dictaba. Ahora mi resolución es

Los esfuerzos humanos vencieron la tenacidad
suprema; si tu la aceptas del fuego; pero ¡ah! una víctima de él se habia

Ah! sí, sí; bien mió, la acepto como si viniera purificado antes dé llegar a presencia del Eterno.
de Dios! En la misma Iglesia se celebraron las exequias
de la pobre Matilde, con gran duelo de la familia

Un proyecto horrible, espantoso, "criminal:
i de la comunidad.
consulta tu valor!....
W.

Ah! ah' Esta noche es de crímenes, dijo inte
Santiago Enero 1 851 .

riormente Carlos; fuera de aquí un hombre muer


de la tierra por saber mas de lo que debia. Ella —

ha oido la voz que dirijió mi brazo.... Singular


simpatía' Nacimos para amarnos Estoi dispues

to a todo porque seas mia como el aire que res


<3W^S£fí?®S> a V&&BB
piro.
No me engañaba, tanto
me amas como yo te

amo! Mañana en vez este sitio espé


de venir a

rame en las puertas del convento. Allí estaré yo...


De nada te asombres— La puerta estará abierta, El tiempo i la civilización imprimen en el
me encontrarás cerca del altar que yo misma
carácter de los pueblos, cualidades distin
alumbraré. ¿Me entiendes?
tivas semejantes en un todo a las que ob

Si entiendo, a fé mia, no faltaré, Matilde,


servamos en el de los individuos.— Ved a
aunque sea preciso pasar por el infierno.
Un abrazo mudo los unió por largo tiempo i se Paris... esa vieja capital de la Europa!— La
01 I. V SILFIDE.

edad i la esperiencia han endurecido su dilectas de las Ya el wals os em


gracias!...
corazón de siglos, i el indiferentismo i la jiros,— i
briaga en sus el
alba viene a sor
indolencia sehanapoderado de él para siem prenderos pálidas risueñas todavía
pre! escuchando esas palabras de ventura... in
El cañón de la tiranía i las barricadas del cienso a vuestros esquivos encantos!— Ah!
pueblo luchan con estruendo en los barrios no cambiéis
por piedad!... que son fugaces
de San Antonio i de la Bastilla... mientras i no vuelven las horas del placer!
en los teatros de los Boulevarts una mul

titud sedienta de emociones ficticias se MANUF.L BLANCO GANA.

agolpa con ahinco a llorar o reír!


Los enlutados penachos de un carro fu
neral atraviesan de cuando en cuando esas
calles animadas i bulliciosas...! ¿Quién va a
dormir para siempre al pié de los cipreces
del Pérc La Chaisel— Uno de esos hombres
semídioses que parecían inmortales cuando
M MUERO DE AMOR.
al ruido de los aplausos elevaban su voz en
la tribuna de la monarquía... o cuando
sonreían a las balas austríacas en las jor
nadas gloriosas del consulado ¡ del imperio. Lolita la bella
I la multitud ciega e indolente disputa el
...
chiquilla inocente,
paso a las cenizas del héroe... ¡el bullicio de pálida frente,
continua... ¡el movimiento de vida se pro de triste mirar,

longa... i los negros carruajes del convoí oyó suspirar


de la muerte se confunden i desparecen en
con
pérfido ardor
a un lindo embustero:
tre las olas ajitadas del juego ¡ la alegría!
«Lolita! me muero,
Volved ahora los ojos a nuestra Santiago. me muero de amor.»

Nacida ayer solamente al aire de la li
bertad, las cualidades que la caracterizan La pobre Lolita
sintióse en el seno,
participan de los resabios de esa educación
servil que por tres siglos la hubo dominado! quemarle un veneno
de dulceembriaguez;
Al presente lucha con las preocupaciones
postrada a los pies
añejas como con los fantasmas de un le oró del Soñor
targo; pero tímida aun en el sendero de la en son lastimero:

vida, el menor suceso la preocupa, la mas « Dios mió! me muero,


me muero de amor.»
pequeña idea absorve su pensamiento i es
claviza sus inspiraciones! -¿Cómo esplícar
El pérfido amante
de otro modo esa vaguedad caprichosa ¡
burlada dejóla,
tenaz de su fisonomía moral?
¡ai triste mi Lola
Viene, por ejemplo, el espíritu mojigato sólita, qué harás?
a monopolizar el corazón de nuestras san- o No verle jamas

liagtiinas... i desde entonces no hai que


«
(decia) al traidor....!
« traedle lijero....!
contar con ellas... la sociedad viste luto!
« Mamita me muero,
Adiós bailes i risas!., esmeraldas i rosas, « me muero de amor.
adiós! La beldad os desprecia... el tañido
quejumbroso de las campanas ha reempla Así son loshombres;
zado para ella los voluptuosos acentos de su amante olvidóla,
la orquesta!— Miradla!... Sendos mantones era un ánjel Lola
i un demonio era él.
de lana ocultan en rudos pliegues los deli
Murió por ser fiel,
cados talles de la elegancia!... ¡si quisieseis dictando {el dolor
buscarla, apenas la reconoceríais marchita su acento póstero:
i cabizbaja... allí en ionio de las heladas ¡Ai! Carlos! me muero,
sombrías columnatas del templo! me muero de amor]

Señorita— S.
Pero la filarmónica abre entonces sus

puertasi raudales de luz i de armonías ofre


cen al alma ilusiones i esperanza!

¡Ea, Magdalenas de la frente pura! alzad


l.i rodilla.... ¡ volved a tejer vuestros cabe
llos de camelias i perlas!— Bravo ! hijas pre-
LA fide. 63

con el velo del olvido los sombríos cuadros


de lo pasado, nos complacemos en contem
plarlos, en examinarlos en sus pormenores
LA FLORISTA CIEGA. mas desagradables, mas íntimos, mas horro

rosos; es como si abriésemos un libro para

leer despacio; uno de esos libros que nos


hacen meditar, suspirar i pensar. Sí, aun en
Caballeros, aquí vendo rosas;
Frescasson i fragantes a fé; padecer suele haber gozo, como le hai en
Oigo mucho alabarlas de hermosas: esperimenlar ciertos tormentos del corazón .

Eso yo, pobre ciega, no sé. De (pié, sino de recuerdos hemos de ali
mentar la vida, cuando hemos perdido lo
Para mi ni belleza ni gala
que antes hacía su felicidad.
Tiene el mundo, ni luz ni color,
Mas la rosa del cáliz exhala
II.
Dulce un hálito, aroma de amor.

Cierra, ciérralo el cerco oloroso, Dentro de un cartucho de papel dorada,


Tierna flor, i te duele de mi: reposa sobre el marco de mi chimenea, un
No en quitarme tasado reposo ramo de llores secas. Mis recuerdos i este
Seas candida cómplice asi.
raniito, es lodo lo que me queda de los cor
tos días de felicidad, de embriaguez, de
Me revelas el bien de quien ama;
suaves conmociones que pasé antes que lle
Otra dicha negada a mi ser:
Debe el pecho apagar una llama, gasen los presentes de dolor terrible i de an
Que no puede en los ojos arder. gustia. Este ramo se compone de el.íolro-
po, de resedá i pensamientos.; i tal es el
Tú, que dicen la flor de las flores, poderío de estas flores, que cada vez que
Sin igual en fragancia i matiz, las contemplo, me parece que de sus hojas
Tú, la vida has vivido en amores,
Del Favonio halagada feliz. marchitas, se exhala la ¡majen de una virjen
encantadora que clava en mí sus ojos de
Caballeros, compradle a la ciega inspiración i de misterio; veo su talle esbel
Esa ílor que podéis admirar: to i elegante; toco su. mano transparente
Tuvo una que en llanto la riega; ¡ blanca; respiro el ámbar de su larga i re
Ojos jai! para solo llorar, negrida cabellera, i siento, tras el lino can
dido de su vestido, las pulsaciones de su
,
Juan María Maury.
seno ajilado, de su corazón conmovido. Oh!
sueño delicioso, que me acerca a la mujer
que fué mi ídolo, mi alegría, mi esperanza, i
mí gloria!

UN RAMO DE FLORES. ffl.

En los hermosos dias del verano íbamos,


María i yo, a un risueño valle perfumado con
Cuantasno vi morir hermosas todas;
Todas en la mañana de la vida! las emanaciones del jazmín i de los claveles,
¡ nos sentábamos, cerca de laVeina_de las flo
res, sobre un banco de césped salpicado de
i. margaritas blancas que resallan sobre el
verde de la vejetacion como las estrellas
Vivimos de los recuerdos de lo pasado ¡ en el fondo oscuro de la noche. Qué dulce

de las esperanzas del porvenir. Hai recuer embriaguez era la mia! La mano del ánjel
dos que entristecen i enlutan el alma, i sin temblaba entre las mias, inclinaba con timi
dez sus miradas, i de su boca se escapaban
embargo son su alimento i su existencia. El
acontecimiento reciente que nos abate, i juramentos de amor. Oh! cuan dulcemente
nos echa en brazos de la desesperación i la se mezclaba su voz con el concierto entona

muerte, considerado a la (distancia de al do por la naturaleza, con la música vaga e


ni hiere do- indeterminada del espacio infinito, con el
gunos años, ni nos lastima ya,
lorosamenle nuestras facultades afectivas. susurro de las olas que morían en la playa

Un sentimiento de grata i suave melancolía, cercana, con la belleza del cielo resplande
se mezcla al recuerdo i derrama sobre el ciendo azul i oro sobre nuestras cabezas; de
corazón ulcerado el bálsamo de la resigna ese cielo a que aspiraba María porque esta

ción.[Lejos, pues, de empeñarnos en vestir ba dotada de esa divina esencia que hace
66 LA SI I.F1DE.

de una criatura mortal, el ánjel de nuestra flores marchitas, hacen mi único consuelo i
guardia siempre deseoso de volver a su pri forman mi existencia. Solo por María, ama
mitiva patria. ba yo el mundo i sus glorias. Por ella me

IV.
parecía todo grande, noble i bello. María —

desapareció, ¿¡ fuéronse con ella las ilu


Al llegar del invierno, cuando los salo siones i las esperanzas de Yni corazón. Ojalá
nes del opulento se abren en las noches pueda todavía caminar en el mundo sin ex
frías i obscuras, adornados de seda, de ter traviarme, ahora que mi estrella resplande
ciente se ha eclipsado en el cielo. Ai! Sin —

ciopelo, de guirnaldas de flores, iluminados


temer los padecimientos, sin esperanza i sin
por cien bujías; cuando una orquesta me
lodiosa deja oir sus bulliciosas voces, en fé en la felicidad, quiero atravesar el desier
tonces María tan elegante como sencilla apa to de mi existencia, sin que me causen es

recía en medio de las jóvenes hermosas, panto las tempestades, ni gozo la hermosura
mas bella i mas joven de los días risueños.
que todas i coronada
a los ojos de los hombres con una aureola
de amor. En aquella confusión de mujeres,
de perfumes, de ráfagas de luz, María apa
recía contenta: un lijero viso rojo ilumina
IMPROVISACIÓN.
ba sus mejillas, i cu sus labios vagaba una
graciosa sonrisa. En una de esas espléndi
das tertulias, fué donde sintió los primeros Cual navegante cuya barca empuja
síntomas de una enfermedad terrible: ai! Con deshecho furor ábrego i noto,
Que vé las lonas i el timón ya roto
pobre doncella que llevaba en sí eljérmen
de la muerte, i en el baile, en ese sueño Que vé sin norte la certera aguja;
Tiembla que el leño en la borrasca cruja
dorado de las mujeres jóvenes es donde
I eleva al cielo fervoroso voto,
fué a herirla el destino implacable. Pálida, I al contemplar los ojos del piloto
desfalleciente salió del salón dándome su La esperanza en los suyos se dibuja:
ramillete, de resedá, de elíotropo i pensa
mientos, clavando en mí una mirada de la Asi cual huracán, con furia aciaga
Combate sin cesar la vida mia
mas inesplícable espresion: helóseme el I el agolado corazón apaga
corazón de terror Ramillete querido!
El fuego que en sus venas discurría;
Presajio fatal!.... Mas aparece; cual divina maga,
I anima la esperanza, Rosalía.
V.
P.
Volví a ver a María. Pero, ai! no era ya la
joven feliz de los hermosos dias de las flo
res; iro-yaJajóven melancólica i pensativa,
que buscábala felicidad en cuanto hablaba
ADIEU.
su alma. María estaba en su lecho, pálida,
A . . .

abatida. Cuántos padecimientos se desper


Oh! ne t'arrétepas, dansta route fleurie
taban en mí a la cabecera de aquel ánjel en
fermo! Pobre María! había huido la sonrisa
Que féconde l'espoir, qu'éclaire le bonheur,
Pour respirer, enfant, sur sa tige flétrie
desús labios pálidos i secos; sus ojos ha Une fleur qui n'a plus ni parfum, ní couleur!
bían perdido su brillantez: ella padecía i sin
embargo hacia esfuerzos para disimular la Emporte loin de moi ton trésor de tendresses;
enfermedad, i repetía a menudo:
«mejoraré Aqui saura t'aimer prodigue tes beaux jours:
María padecía del pecho. Moi, j'ai livrémon cceurauxdégouts,auxtristesses.
para el verano». Au souvenir rongeur de mes folies amours
Esta terrible enfermedad se ocultaba en su
F. R.
seno, como el gusano roedor en el cáliz de Janvier 1851.
una rosa: la pobre flor desfallece cuando
debiera abrir a los primeros rayos del sol
engalanando la tierra i perfumándola. —

Murió María! PobreVírjen, se fué déla vida


en la mañana desn carrera. Solo la muerte LA TUMBA DE HELOISA,
al espirar su último aliento, pudo tomar de
sus labios el primer beso del amor. LO QUE FUE EL AMOR I LO QUE ES HOI.

VI.
Aquella lamentable historia de esos amantes,
Estos tristes recuerdos i este ramillete de que parece mas bien una novela por la poesia
LA SIL luE. 67
quo encierra i el entusiasmo artístico, lejos de ba su amante, en el paseo le esperaba su mari
desmayar con el tiempo resplandece aun mas. do. Lo sombrío ¡ triste del primero se llenaba de
No es cuento fantástico,
pero tiene en nuestra alegría con el amante; lo alegre, ruidoso i elegan
edad de industria, en nuestro siglo de hierro, te ciel segundo eran suficientes para cubrir la
toda su atracción; parece mas bien un idilio filo aburridora figura del marido. Saliadelas tumbas
sófico ese amor tan antiguo, tan conocido ; es con nueva vida, i del paseo hermoso parecía s¿-
preciso, en nuestra escasez de pasiones sinceras, lir con un cadáver viviente. Ella aceptaba este
ir a buscar en el pasado las huellas de nuestro último como un don del destino i miraba al pri
corazón, la vida pura del amo: en sus ardientes mero como una ofrenda del cielo. Se habían uni

inspiraciones. do sin buscarse i ambos parecían contentos de


Si en un dia nublado asistís al cementerio del su estado i de su unión. 1 al verlos pasar por lu

padre Lachaise en Paris, si en un recinto de osa lujosa calle entre el arco de la Estrella ¡ et ver
colina de la antigua Lulecia, lleno de gloria i de de maciso de las Tullerías como un conquista-
recuerdos, llegáis a una tumba cuyos ángulos doren el botin a su lado, hubiérase dichojque esos
parecen suspirar por las lijeras columnas que se dos seres volaban en el carro de la fortuna al so
elevan de ellos, si vagáis en torno de aquel se plo del amor i de la gloria. I sin embargo no iban
pulcro, cuyos delgados adornos os anuncian bien en ese coche sino una mujer i un hombre, mui
las torturas du la vida ascética, en medio de la distantes uno de otro por sus pensamientos.
tumba veréis aun acostados estos dos seres quo El compañero de las tumbas no so habia tam
inmortalizó el amor i la filosofía. Heloisa i Abe poco quedado junto a ellas. Luego que vio lejos
lardo duermen allí; el polvo en que vivieron aun el cocho, sacó un papel de su bolsillo i volaba
robulle; parecen acostados sobre su misma gloria. a otros brazos. Su inconstancia nacia de su
I a la verdad descansan sobre un mismo mar frialdad; so amaba mas que todas para amar a
tirio: juntos para la piedra, mas separados en el mujer ninguna; su buena fortúnalo apoyaba en
cielo como fuéronlo en la tierra. Varias coronas su vanidad; con ventajosas dotes espirituales i
do siemprevivas tachonan el suelo de los des corporales no lemia ninguna derrota; i sea su
graciados amantes. Allí el amante infeliz une tino o la ocasión jamas tuvo un desmentido en
su lloro al duelo del
pasado; allí se impregna de sus pretensiones. Le era fácil engañar; su dul
amor el feliz i vuelve a su
querida mas fresco i zura inspiraba confianza ; también perdonaba
palpitante su corazón humedecido en ese re todo a las que lo amaban, i era confiado a fuerza
cuerdo. de amor propio. Pero si se dejaba engañar tam
Una pareja pasando rápidamente por mil som poco era malicioso; concedía a sus amadas todo
brías tumbas, temiendo la detenga alguna rama prestijio, todo talento, las envanecía por sus li
como una paloma que va a su nido, lega a la sonjas. Le bastaba la ocasión, según creía, para
antigua tumba. En sus fisonomías inquietas no ser feliz. Podían faltarle ,- no le importaba, su
vaga un recuerdo doloroso; parecen conmovidas, orgullo le hacia olvidar fácilmente i su buena
cual sino, tuviesen mas que ese solo instante fortuna acopiaba de antemano riquezas para sus
para deponer positivamente la ofrenda de siem pérdidas poco lamentables siempre para él.
pre vivas. La mujer hermosa como una italiana Largo tiempo vivieron asi estos dos seres sin
lleva en sus ojos un mundo de amor; al verla jamas conocerse. Se les veia en todas partes. La
rozar las tumbas solitarias, los muertos han de italiana se acordó un dia de su pais; ya ambi
bido conmoverse con sus rayos profanos ; era la cionaba otras conquistas.
vida misma exuberante, fecunda, esa mujer que Coqueta por educación, sabiéndose hermosa i
marchaba tan resuelta en el campo de los muer seductora, era tan sensible a la adoración que la
tos. buscaba con frenesí Al mas leve incienso del ente
Su compañero parecía admirado de la sere mas insignificante aquella hermosura se elevaba
nidad de su hermosa; entre sí comparaba el si en el aire de su vanidad; ninguna lisonja llegaba
lencio del recinto al ruido de su querida que a su oido sin pasar hasta su corazón; todo triun

aparentaba despertar a los muertos con un fo de cualquiera clase que fuera era una prueba
beso. Ambos se amaban al parecer; ambos se do su belleza. El amor propio era mas débil que
creían mas inspirados que Heloisa i Abelardo; su vanidad; su amante era al contrario. Era una

echábanles coronas como una flor de su vanidoso mujer llamada a ser la favorita del sultán, capaz
amor i pretendían ligarse mas presentando su de emplear toda arma para dominar, todo artifi
ofrenda en ese sarcófago del amor. cio para triunfar, toda humillación para hacer
Luego quo la pareja afortunada hubo cumpli una conquista. Su alma se
aprisionaba en esas
do su veto descendieron la combeada colina. El nubes de la vanidad como un relámpago próxi
nudo que habían echado a sus relaciones era una mo a estallar con la frotación de la lisonja. Mar

corona de siemprevivas. La mujer bajaba satis chaba con sus grandes ojos voluptuosos abrazan
fecha; el amor se habia vuelto a encender de nue do los horizontes i poniendo el oido al mas 'débil
vo en su pocho. El feliz compañero bajaba la ca susurro de adulación. Jamas sp acordaba de los

beza sonriendo de aquel voluptuoso coadro ape amantes que habia tenido; el último le parecía
nas teñido por una vislumbre sombría. Pero aque siempre el primero. No buscaba en sus favoritos
lla linda italiana cuya inconstancia le parecía ya ninguna cualidad; ni el talento, ni la fortuna,
fuera de peligro era tan interesante, tan lánguida apenas la belleza le dominaban. Un hombre mas
o menos humillado i lisonjero era todo su deseo.
que bien podía olvidar el porvenir.
Al salir del cementerio, una lijerísima calesa Vedla en el coche del ferro-canil. Ahí está co
esperaba a los amantes afortunados; el dia seguía mo una sílfide aprisionada entre sedas. Sus dos

nublado. Ella subió rápidamente como temien ojos iluminan el oscurecido recinto, silba el vien
do enfriar su instante feliz i partió para los to afuera, su marido duerme, otro vecino al | a-

Campos Elíseos; si en el cementerio le aguarda- recer despierto parece electrizado por la velocí-
68 LA SILFIDE.

dad del vapor, o por la fascinación de los ojos mano en mano, como una moneda de oro gas
de la dama. Es un viajero, antiguo conocido de tándose poco a poco sin perder de su valor en
esta señora, uno dehombres que se mueren
esos apariencia. Le sucedía siempre amar la mentira,
de amor sin uno de esos corazo
comprenderlo, tomaba por verdadero amante al mas finjido. La
nes honrados que hacen de la mujer un ánjel i verdad parecia huir de sus abrazos; el que la
que vacian su alma sin engaño en el primer pe amaba de veras era perdido. Coqueta i volup
cho que palpita por ellos. Figurábase esta mujer tuosa aprovechaba su vida i derramaba por las
una cosa anjelical, i cada vez que se miraban ¡se sendas comunes su ardiente corazón. Pero deje
tocaban todo un mundo de ilusiones parecia rom mos a Ñápeles; pongamos un largo paréntesis a
perse de felicidad al fuego del amor. I sin embar esta línea de conquistas; la hermosa no por eso
go sabia lo que era esla mujer; mas a su lado deja de estar en el vigor de su juventud; nada
sus recuerdos perecían; su existencia principia le cuesta el amor, la virtud mocho menos. Pero
ba en ese momento, su amor adquiría en ese ins su estrella la empuja sin cesar en el horizonte
tante una eternidad. Aquel continuo viaje era pa del placer. No la creáis por eso mala; os engaña
ra él el de la fortuna i marchaba al porvenir en rá sin duda, pero no puede torcer su rota: su
brazos de la felicidad encantado por esa sílfide, destino es gozar sin amor, o amar gozando sin
esa salamandra fascinante. Este hombre era con límite a impulsos del capricho o instigada por la
todo el único que la habia amado, era el único ocasión.
que no la traicionaba, el que a un beso habia Veres de nuevo en el mismo cementerio entrar
renacido como para un paraíso de ensueños. Pe la conocida pareja, ambos volviéndose a estre
ro ella veía solo un hombre, e interpretaba su char después de mil inconstancias i creyéndo
amor como una cosa
pasajera, como todo lo que se fieles; el amante que dejaba otra querida,
necesitaba para no guardar jamas gratitud. ella que volvia de su viaje con una mala de ins-
En las costas de Francia detúvose algún instante constancias e infidelidades. Séanos permitido
el viajero i la dama; poco después volaba ella olvidar en este rápido viaje mil favoritos i esce
para Ñapóles, sin pesar, sin remordimiento. De nas de otros puntos; este cuadro es un bos
jaba al mismo tiempo a su amante del cemente quejo solamente de ese amor. Solo uno de
rio, a su favorito de un vipje i se lanzaba al mar ellos atravesará el cementerio sin ver a la pa
en busca de otras presas como un pirata inata reja favorecida que como antes vuelve a llevar
cable. una corona de siemprevivas a la tumba de Abe

¿.Creéis que allí nada le agradaba? Al contra lardo, Pero esto convidado silencioso llevaba
rio enamoróse de un hombre común, de una es otra mujer a su lado; la muerte. Aquel amigo
pecie de mercader cuyos cumplimientos eran que despidióse en el'camino de \ iena, habia toma
servicios domésticos. Abandonóle con el vapor do el de las tumbas al soplo del cólera. Era el único
i en la hermosa tierra de Ñapóles, donde todo es qne la había amado, el único que habia llorado a
molicie, donde el mar i el volcan convidan a la ese ánjel caido qne su^inlelijencia'no habia'podido

meditación, su hermosura májica adquirió mas volver al cielo. Nadie preguntó su nombre. A
un lado caia un cadáver i al otro sonaba un beso.
esplendor. Los caprichos del sepulcro, del ferro
carril, del vapor: todo habia derretídose al influ
Santiago Enero 15 de 1851
jo del sol napolitano; la luna, las estrellas, el aire .

todo pareciendole nuevo habia transformado su


ser, habia por lo menos envuelto su pasado en
un velo de olvido e indiferencia.
Su vida inconstante i voluptuosa no tenia lí
mites, se elastizaba como una cuerda sonora sin
romperse jamas. Cuanto la tocaba la hacia dar
májicos sonidos i a su son el corazón de esa mu
QUÉ SERÁ!
jer se dejaba llevar de la embriaguez del mo
mento.
Su cuerpo todo parecia formado para la ansia
de gozar; se veia en él la musculación del placer A mi primera doblada
i cubria sus venas el tejido mismo de la volup Ciñe una triple diadema,
tuosidad. En Ñapóles su sociedad era buscada Si es que me cortas los pies
por todos i todos sacaban parte de ella; una vez Me. encontrarás ;de madera,
un cantor, otra un hombre de mundo, las mas Sin la cabeza me saca
algún novicio seductor eran sus conquistas. I si Hombre que rifa no pierda,
por casualidad os presentan en un perfumado I por mi entera principias
retrete veréis a los cuatro adoradores devorán La carrera de las letras.
dose entre sí<i devorados por ella. No ama a nin
guno, ninguno tampoco la ama; el goce los a-
trae, i ella sola parece no satisfacerse jamas en
esa vida de aturdimiento, de goces materiales, La Palabra del enigma anterior es PA
sin ensueños, sin esa sinceridad del corazón que LOMAR.
lejitima toda falta, que enaltece el alma, que ar
moniza la pasión i corona la vida con una aureo
la de amor.
No pensaba esa cortesana del gran mundo en Director f. Fernandez rodella.
los dolores que dejaba, en la ingratitud que la
seguia, en el desprecio que inspiraba i en losen- IMPRENTA CHILENA.

gaños de que era víctima. Su alma pasaba de

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