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Pintora de Libertad 2010

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De los textos: Aitor Cuervo De las imágenes: Alejandra Raya De la portada: Alejandra Raya

Edición exclusiva para la libre descarga en PDF.

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La Libertad

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La libertad también es elegir quien te ata.

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“A menudo los labios más urgentes no tienen prisa dos besos después…”

Joaquín Sabina

“Teníamos salud, sonrisa y juventud y nada en los bolsillos…”

Charles Aznavour

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Antes del antes

A principios de 2009, recién estrenado él que fue mi 1º ordenador y con él las redes sociales, mandé a los escasos contactos que tenía en el Tuenti un evento, un tanto peculiar, en él anunciaba mi búsqueda de “novia, mujer o incluso la madre de mis hijos”, evidentemente era una coña, no sé quién me dijo que no tenía huevos de mandar algo así, y se lió… El evento llegó a mucha peña, normal por otra parte con tan peculiar búsqueda, me agregó a saco de gente, sobre todo chavalas, hasta alguna proposición llegó, yo flipaba. Entre esas peticiones de amistad estaba la de Alexandra, una muchacha gallega que me decía que no buscaba novio, pero que la había hecho gracia mi evento y por eso me agregaba. Empezamos a llevarnos, hablábamos mucho, pronto nos agregamos a msn, y llegó un momento en que era frecuente quedarnos hasta las seis de la mañana colgados de la pantalla, día tras día. De alguna manera despertábamos una atracción mutua, aunque de por aquellas jamás hubiésemos imaginado lo que el azar nos deparaba juntos.

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Alexandra vivía en A Coruña, yo en Logroño, la barrera de 600 km era demasiado grande siquiera para quedar y echar un café, siempre tuvimos claro ese aspecto, pero no hay barrera en esta vida que con empeño no se pueda derribar. Estuvimos seis meses viendo casi el amanecer pegados al ordenador y hablando. En el otoño de ese año viajé a su ciudad, con el pretexto de que Abdel, uno de mis mejores amigos, estudiaba y habitaba en A Coruña. Lógicamente Alexandra y yo quedamos en aquella ciudad con olor a lluvia y mar. No pasó nada más allá de la estricta amistad que nos profesábamos, estuvimos juntos hasta que anocheció, luego nos despedimos. A esas alturas seguíamos desconociendo aún la bonita historia que el destino nos deparaba. Volví a Logroño, la relación con Alexandra se enfrió un poco, hablábamos menos, ya no era como antes. Pasaron meses hasta que de nuevo sentimos la necesidad de necesitar aquellas veladas que juntos manteníamos a través del ordenador, de nuevo noche tras noche, trasnochábamos. Corría la primavera del 2010, y en una de esas noches, Alexandra me hizo una proposición, a la que indudablemente contesté que sí. Como ya dije, despertábamos una mutua atracción y esa chispa fue el detonante de todo lo que ocurrió. Empezamos a concertar un encuentro, que tardaría un par de meses aún en llegar, pues ella trabajaba y yo andaba preparando mi viaje a Cuba. Empezaron a surgir sentimientos, nos dábamos ya un trato muy estrecho y cariñoso, se puede decir que empezábamos a querernos, a pasos agigantados, teníamos unas ganas locas de vernos y de poder estar juntos ya.

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Acordamos que ella vendría a Logroño en verano, a finales de Julio, justo cuando yo volviera de Cuba. Y así fue, dos días después de mi regreso de la isla de la dignidad, Alexandra llegó a Logroño, aquel día nos besamos y de noche dormimos juntos y abrazados. Esa fue la primera noche de las muchas noches de boda sin boda que compartimos, de tantos amaneceres, de tantos días entregados a la bohemia más absoluta y al vicio más carnal del pecado. Luego vinieron Xixón y sus cuartos de pensión, las calles de A Coruña y tantos momentos y tantos pasajes que sería imposible recordar en estas palabras a modo de introducción. También vino el después. ¿Quién sabe? Quizás algún día me anime a escribir en prosa con más detenimiento los entresijos de esta historia, desde luego merece una novela. Creo que todos desearíamos tener al menos una vez en la vida una historia de azar y amor tan extravagante, nosotros podemos decir que la tuvimos. Ahora os dejo con la selección de poemas que conforman el “antes, el durante y el después” de esta historia, con ilustraciones de Alexandra, que mientras yo escribía versos, me dibujaba la libertad. 11

Aitor Cuervo Taboada

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Me amarraré al mástil de tu fragata al seducirme el cantar de tus sirenas.

Antes

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Huyamos juntos

Huyamos juntos bella coruñesa antes de caer en la decadencia, serás mi reina plebeya, mi princesa, la dama más bonita de Florencia.

Escapémonos juntos esta noche a lomos de Rucio o de Rocinante, exiliarán en la embajada del derroche, a tu belleza y a mi verbo vacilante.

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Y bajo aquel puente medieval, verde que te quiero verde querer, desatemos el lado sentimental de dos niños condenados a crecer, y so no resulta bien lo pasional fragüemos las penas con el beber.

Alexandra

De sobra sé que mis mentiras robustas te despistan de cuando en cuando. ¡Pero qué cojones! Tú me gustas y como lo siento lo voy cantando.

Ya sé que muchas veces te asustas, las tonterías me vienen fumando, de joven me llamaban “El Chustas” benditas las chinas de contrabando.

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Y quizá mi humilde pezuña no te valga al no ser pata negra, andaluza y gallega de A Coruña mama dijo que quería ser tu suegra. Si tu puerta no encuentra su cuña… mi cuña en tu puerta se integra.

No huyó conmigo

Hasta el más imbécil me acusa de haber caído en la decadencia. ¿Qué le voy a hacer si mi musa no quiso huir conmigo a Florencia?

Le propuse escaparnos de noche a lomos de Rocinante o de Pegaso, me debió tomar por un fantoche un Don Nadie (no Don Juan), un payaso.

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A sus pies estuve como un siervo, que aún siervo quiso respuesta, saber si lo nuestro sería verbo o habría pasión en la historia esta, pero Alex no quiso huir con Cuervo, aunque no hubo firme propuesta.

Luego vino, la pasión vino.

Una noche propones

Una noche de pasión propones y sin dudarlo te contesto que sí, iré con cuidado, hay mil razones para marchitar y aún no florecí.

Iré más lejos y ya que te pones escapémonos a Londres o a París, rompamos de amor las habitaciones fundámonos en eterno vis a vis.

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Inundemos el cuerpo con alcohol, bailemos juntos hasta que salga el Sol y luego la fiesta en mi dormitorio, los mejores ratos son en la cama cuando un caballero y una dama se disfrutan en placer transitorio.

El llanto

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Durante

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Cómo decirte niña

Cómo decirte niña que me muero por ser dueño de los besos de tu boca, cómo decirte niña que solo quiero morirme de dolor si otro te toca. He de decirte niña siendo sincero, que tu presencia pánico me provoca, intento mantenerme firme y entero aunque mi serenidad se vuelva loca. Cómo decir niña que solo deseo detener mi tiempo junto al tiempo tuyo, cantar en tu ventana cual Romeo entrar en tu corazón y armar barullo. Cómo decirte niña que aunque ateo en el altar de tu alma me inmiscuyo, ya que firmemente en nosotros creo, venceré por ello a mi ego y a mi orgullo. Decir niña que tu distancia me mata, que en tu estar lejos me invado de penas, la libertad es elegir quien te ata, así que átame, átame con tus cadenas. Me amarraré al mástil de tu fragata al seducirme el cantar de tus sirenas, que me devoren tus ojitos de gata y ríos de amor fluyan por tus venas. 20

Cómo decir niña que mi mayor meta es contar primaveras a tu lado, que tus labios me otorguen la receta del polvo de Quevedo enamorado. Me pondré los galones de poeta, cantaré a lo prohibido y al pecado, pagaré los servicios de una alcahueta y de Cupido cuando te haya disparado. Niña quiero decirte tantas cosas, las más bellas que dije a una mujer al compás de palabras silenciosas dichas en tu oído cada amanecer. Perdernos juntos por las morbosas avenidas de la ciudad del Placer, ser tu pañuelo cada vez que tosas, doctorarme contigo en cosas del querer. Niña que te quiero y que te quiero mucho, antes de conocerte ya te quería, en justa batalla contra el mundo lucho y jamás esta lucha abandonaría, hasta disparar el último cartucho lucharé por ser tuyo y que seas mía.

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Hagámoslo juntos.

Tan solo hay una vida para hacerlo, hagámoslo entonces maldita sea, el tren pasa una vez y hay que cogerlo o naufragar de nuevo en la marea.

Tan solo una vida y tanto por hacer, tanto por hacer, tanto que no hicimos, tantas batallas que librar y vencer para contar luego como vencimos.

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Tanto por hacer, tan solo una vida, amores, negocios, turbios asuntos, tan poca cicatriz y tanta herida, tantas noches donde vernos presuntos e implicados en nuestra despedida, tanto por hacer, hagámoslo juntos.

Solo ojos para ti yo tenía

Desde La Habana:

Cuando salí del viejo continente descubrí lo que por ti yo sentía, navegabas los mares de mi mente, mareas de mi noche y de mi día. Las calles de La Habana, mucha gente, a las muchachas pasar yo veía, miraba sin mirar, indiferente, porque sólo ojos para ti yo tenía. Y cada amanecer el Sol naciente, perdía brillo con tu lejanía, como aquel niño que sin querer siente que el fulgor de la niñez se extravía. Palabras de esta boca delincuente, palabras que quieren ser poesía, palabras de este loco que no miente al decir que por ti todo daría. Compañera, déjame que te cuente que antes que él ya prefiero el todavía, que solo busco un futuro y un presente al son y compás de tu compañía.

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Aunque tú no lo sepas

Ayer cuando desperté tan temprano en vez de invocar de nuevo a Morfeo pasé horas mirándote ensimismado, mis cómplices fueron los rayos del impertinente Sol que se colaban en la habitación. Y aunque tú no lo sepas, yo era feliz, transitabas sueños a mi lado con tu cabeza acurrucada en mi pecho, yo soñaba despierto con trenes que nos llevaban a París, dibujaba un futuro para los dos. Hace escasas horas, antes de despedirte en la estación nos dijimos hasta pronto, mientras me abrazabas y yo te comía a besos. Aunque tú no lo sepas volví a casa llorando, mis lágrimas eran por tu ausencia, ya te echaba de menos, supongo que ahora viene lo peor, esta noche sin ti, condenado a tu lejos por culpa de la distancia.

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Aún así puede la alegría a la pena, no tardaremos mucho en volver a vernos. Y volveré a dibujar futuros mientras duermes acurrucada en mi pecho.

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Libérrima adaptación del gran poema de Luis García Montero.

Maldita sea la distancia

Maldita sea entre ambos la distancia, los kilómetros que me separan de ti, las noches que te tuve en abundancia y las noches que ahora paso sin dormir. Malditas entre ambos esas llamadas, el tener que conformarme con oír tu voz, veladas de Internet descafeinadas por la fría pantalla del ordenador. 26 Maldito sea el maldito estar lejos, el sacar días para estar contigo, el no verte a la luz en los reflejos de los amaneceres sin tu abrigo. De todas formas solo nos alejan Lugo, Burgos, Palencia y mi natal León, y existen autobuses que me dejan muy cerca de las puertas de tu corazón.

La distancia

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maldita sea.

Te necesito

Te necesito como el pincel al pintor, como necesita la pluma al poeta, te necesito como el odio al amor, como necesitó Romeo a Julieta.

Te necesito como el relato al lector, como al titiritero la marioneta, como la gloria necesita al vencedor, como la tarta de queso a la receta.

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Te necesito y hoy bastante más que ayer aunque te necesitaré más mañana, te necesito y a su vez te quiero mujer, te necesito de una forma freudiana, te necesito y qué carajo le voy a hacer si esta necesidad me mata de ganas.

Días y noches de amor y de guerra.

Desde que te encontré busco y no encuentro un lugar, un lugar llamado libertad, y cada vez que cerca de él me adentro me dices que me equivoqué de ciudad.

Quise ser tu zona cero y epicentro, fuerza que desafiara a tu gravedad, lejos de ese lugar me reencuentro con fantasmas de tu ausencia, soledad.

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Planeo vuelos trasatlánticos, días y noches de amor y de guerra, finales trágicos, románticos, un lugar donde mi sueño se encierra. me desgarro el alma, estos cánticos lloran por la distancia de esa tierra.

Lucha de gigantes

Y dentro de mi lucha de gigantes, mi presente acusaba a mi pasado, sin siquiera conocerte, mucho antes dibujaba futuros a tu lado. Nuestra paz son unos breves instantes, nuestro infinito es un beso apasionado, nuestro delito desfilar triunfantes por la dulce avenida del pecado. Y dentro de mi lucha de gigantes, pierde la razón y gana lo pasional, tú y yo reconvertidos en amantes nos perdemos en un mundo descomunal. Y dentro de mí fantasmas terribles, y sin saber cuándo volveré a verte, este amor tuyo me hace invencible cada noche sin ti me hago más fuerte, de todos los finales que posibles muestra la vida al azar y a la suerte, declino de manera indiscutible quedarme cerca tuyo hasta la muerte. Y dentro de mi fantasmas terribles, un alarido de humano, de animal, mis sentidos a tu sentir sensibles sensitivos en un mundo descomunal. 30

Y dentro de mi bestias, monstruos de papel, que maldicen la distancia y la prisa, este tacto que añora el tacto tu piel, este alma que te busca y te divisa. Y en este amarte ni tregua ni cuartel, arrancarte cada día la sonrisa, requisarte de tus pezones la miel del panal que hay atrás de tu camisa. Y dentro de mi bestias, monstruos de papel, noches de bohemia y noches de arrabal, este lobo convertido en perro fiel ladrando por ti en un mundo descomunal. Y dentro de mi lucha de gigantes Y dentro de mi fantasmas terribles Y dentro de mi bestias, monstruos de papel. En un mundo descomunal.

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La empecé a escribir en aquel cuarto de pensión en Xixón. Con una reverencia al maestro Antonio Vega que tan viudos nos dejó.

La llave maestra
Me pregunto dónde estará la llave maestra que me abra la cerradura de tu boca que a mi tan bien me sabe, de tu boca que besa sin mesura.

Me pregunto y antes de que yo acabe de escribir y sumergirme en locura, planearé a esos besos como el ave que volaba libre y sin atadura. 32

Laica patrona del altar de mis besos morena de altas torres por tus huesos tantas veces he muerto, y resucité, Y aunque el camino esté lleno de agravios mi flacucha en las puertas de tus labios noche tras noche yo trasnocharé.

Décima del último segundo.

Antes de caer en sueño profundo y dejarme abrazar por Morfeo pasar junto a mi yo te veo en ese último segundo y delante nuestro un mundo que nos muestra su esplendor de noches frías con mucho calor, de puestas de sol, de auroras, de relojes parados, de horas para jugar a la guerra y al amor. 33

La bohemia

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La bohemia, la bohemia.

Morena de altas torres*

Morena de altas torres, tú morena de gruesos labios y piernas eternas, de negro azabache y larga melena, de ojos pequeños, de miradas tiernas. Morena de altas torres, tú morena de grandes curvas y anchas caderas, de dulce voz, de canto de sirena, de néctar y de flor, de primaveras. 35 Morena de altas torres, tú morena de luces que dan luz a la oscuridad, de zambra, de alegría, de verbena, de pinceles que pintan la libertad y dibujan en orillas del Sena la bohemia, el amor y la eternidad. Morena de altas torres, tú morena… el próximo tren me deja en tu ciudad.

*Miguel Hernández en el corazón.

No puedo prometer

No puedo prometer amor eterno porque quizá mañana no te quiera, no puedo avalar que tras el invierno pasemos juntos otra primavera.

No puedo prometer estabilidad quizá no tenga ni pa´ las facturas, muchas veces prefiero la soledad antes que verme con ataduras. 36 No puedo prometer que seas feliz, ni la calma después del temporal, no puedo asegurar que no habrá desliz en el terreno de lo pasional, Nena, el amor si se asienta y echa raíz se auto condena a su trágico final.

Debe ser
Debe ser que estamos tan enamorados ¿Sino cómo íbamos a aguantar las malas caras, los gritos, los enfados, el odio en la habitación de tu hogar?

Debe ser que te quiero y que me quieres y de querernos estamos tan borrachos que tú te celas de todas las mujeres y yo hago lo mismo con los muchachos. 37 Debe ser que Cupido abrió las puertas de nuestro querer y las dejo abiertas, que a veces entran vientos huracanados, pero cada mañana a mi lado despiertas leyendas de pasión que se hacen ciertas... Debe ser que estamos tan enamorados.

Lejos del Norte
Otra vez que toca cruzar Castilla y mi corazón se quedó en tu ciudad, recuerdo lo dejé en tu mesilla para que alumbrará a tu oscuridad.

Te extraño, miro tras la ventanilla, melancólico camino al triste hogar, campo infinito de estepa amarilla otra vez de menos te vengo a echar. 38 Pocas horas llevo lejos del Norte y ya quiere verse mi pasaporte de nuevo en tierras de tu Galiza, Cariño no hay nada que más importe que ser tu partenaire y el soporte de tu playa de arena movediza.

En el doctor
Me recetó el doctor contra leyes secas los néctares que emanan de tu boca, divorciarme de antiguas hipotecas, ser el pagano que en tu altar invoca.

El doctor me firmó muchas recetas, en otra de ellas atento ponía: -Date prisa, ve a casa y haz las maletas, ella te espera, yo que tú correría39

Antes de irme el doctor me hizo prometer que a los viejos vicios y tentaciones no me iba a arrastrar ni dejar caer, pues para ellos no habría soluciones y le dije: -Doctor quiero a ese mujer y no sé por qué aunque hay mil razones-

Cuando un poeta
Cuando un poeta en red del amor cae, olvida excesos, se olvida de musas, olvida el sabor de boca que atrae recuerdos de whisky, noches difusas.

Cuando el alma del poeta contrae no valen las parnasianas excusas, no admite el diccionario de la RAE las palabras para antiguas intrusas. 40

Cuando un poeta, en el amor y su red deja caer su ser, su pluma y su ego, en ausencia de ella, se muere de sed, se arranca los ojos, se queda ciego, ahora escribe en los cuadernos “volveré”, las cosas serán más antes que luego.

Ayer
Ayer soñé con perderte y al soñar que te perdía soñé que vino la muerte, soñé y la noche era día; soñé soñé soñé soñé soñé soñé soñé soñé no volver a verte, que ya no te veía, y maldecí a mi suerte, que otro te poseía; soñar no quererte, que no te quería, y en aquel sueño inerte soñar tu alegría; 41

soñé que no era tan fuerte tu sueño que prometía, soñé soñar prometerte mil noches de poesía.

Después

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Me amó
Enamoradas yo tengo a bastantes, pero la mujer que amo ya no me ama, y me amó y me amó en corazón y cama me amaba y me amó, mas eso era antes.

Luché contra dragones y gigantes el mundo puse a merced de mi dama, hubo tormenta y se apagó la llama del candil de sus besos trepidantes. 43

Me amó y quizás demasiado me amaba que se cansó de usar el verbo amar, me amó y me amó y por si alguien lo dudaba a ella en olvido nunca la podré echar. Mi amor se quedó mientras yo marchaba de una ciudad con olor a lluvia y mar

Y qué cojones
Y qué cojones, hoy te echo de menos, a pesar de que tuvimos malos ratos los superaron los momentos buenos, pasiones y tormentas y arrebatos.

Éste corazón te extraña y no olvida las mañanas que despertamos juntos, quizás fuiste la mujer de mi vida y sean suspensivos estos puntos… 44

Temo que hoy no es siempre todavía desde que ayer nos dijimos adiós, y un mañana en el que no olvidaría los sueños que soñábamos los dos, los ojos de esa niña cuando decía tú y yo a solas, sin ley, dueño ni dios.

Imposible olvidar

Imposible olvidar aquello tan tuyo que dejaste ser tan mío, tus ojos, tus labios, tu cabello, tu vacuna contra mi frío. Y se hace imposible olvidar aquellas noches en que juntos sólo nos ocupábamos de los asuntos que concernían al verbo amar. Imposible olvidar y no olvidaremos aquellos días en cuarto de pensión las calles de Logroño, las Playas de Xixón, imposible olvidar porque olvidar no queremos nuestras despedidas en la estación y los reencuentros en la habitación. 45

Ahora sin fuego
Y por qué iba a pedirte perdón, que yo recuerde mi único delito fue dibujar contigo el infinito mientras domesticaba el corazón.

No busco tregua ni redención y sólo a mis palabras me remito diciendo que todo fue tan bonito… mientras duró nuestra pasión. 46

Ya no hay partida, se acabó el juego, ese de querernos mucho a los dos, muy claro está que aquel hasta luego venía disfrazado de un adiós, se apagó la llama y ahora sin fuego ya jamás me moriría por vos.

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Morena de altas torres,

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tú, morena.

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