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Embriología de Tubo

Digestivo
Izanami Tamaniz Marcos
Morfología I
Grupo 14

Tubo Digestivo
Al principio de la cuarta semana, el extremo craneal del intestino primordial está cerrado
por la membrana bucofaríngea y su extremo caudal por la membrana cloacal. El intestino
primordial se forma durante la cuarta semana, cuando la cabeza, la cola y los pliegues
laterales se incorporan a la parte dorsal de la vesícula umbilical del embrión. El endodermo
del intestino primordial da lugar a la mayoría de su epitelio y las glándulas. El epitelio de los
extremos craneal y caudal del tubo digestivo deriva del ectodermo del estomodeo y el
proctodeo, respectivamente. Los factores de crecimiento fibroblásticos (FGF) participan en
la configuración axial anteroposterior temprana, y al parecer, las señales de FGF-4 desde el
ectodermo y el mesodermo adyacentes estimulan el endodermo. La secreción de otros
factores, como las activinas (que pertenecen a la superfamilia del factor de crecimiento
transformante), contribuye a la formación del endodermo. El endodermo determina la
información temporal y de posición, que es esencial para el desarrollo del intestino. El
músculo, el tejido conjuntivo y otras capas de la pared del tubo digestivo derivan del
inesénquima esplácnico que rodea el intestino primordial. Los factores del mesénquima, las
proteínas FoxF, controlan la proliferación del epitelio endodérmico que secreta sonic
hedgehog (Shh). Con fines descriptivos, el intestino primordial se divide en tres partes:
intestino anterior, intestino medio e intestino posterior. Los estudios moleculares indican
que los genes Hox y ParaHox, así como las señales Shh, regulan la diferenciación regional
del intestino primordial que dará lugar a las distintas partes.

Esófago
En el momento en que la faringe se angosta de repente justo en dirección caudal respecto
a las bolsas más posteriores, el intestino primitivo origina ventralmente la evaginación
traqueal. La región de angostura, donde la tráquea confluye con el intestino, puede
considerarse como el límite posterior de la faringe. A partir de este momento hasta que se
lleve a cabo la dilatación que marca el inicio del estómago, el intestino que permanece
relativamente pequeño y uniforme en diámetro, se convierte en el esófago. El
revestimiento endodérmico original del intestino primitivo tan sólo produce el
revestimiento epitelial del esófago y sus glándulas. Durante la séptima y octava semanas
embrionarias, el epitelio del esófago humano prolifera y prácticamente ocluye la luz. En
algunas especies (p. ej., la del pollo), el esófago se ocluye por completo, para reabrirse de
nuevo como resultado de la degeneración celular que se lleva a cabo al interior del epitelio.
El tejido conectivo y las membranas musculares del esófago se derivan de las células
mesenquimatosas que poco a poco se concentran en torno al tubo epitelial original.
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Morfología I
Grupo 14

Estómago

La región del intestino primitivo que habrá de transformarse en el estómago está en cierta
medida delimitada por una dilatación. Aun en esta temprana etapa, su forma sugiere
notoriamente la del estómago adulto, a diferencia de su posición, que es bastante diferente.
En los embriones jóvenes, el borde cóncavo del estómago se encuentra en dirección ventral,
en tanto que el convexo mira en dirección dorsal. Para poder lograr su proporción adulta,
ocurren dos desplazamientos concomitantes.
1. Si se observa el estómago a través de la línea del esófago, el estómago gira unos 90°,
de modo que el que fuera originalmente el borde convexo dorsal se halla ahora hacia la
izquierda, en tanto que el cóncavo ventral mira hacia la derecha.
2. El extremo pilórico (caudal) del estómago se inclina en cierto grado craneal-mente,
de modo que el estómago se alinea de manera diagonal con respecto al cuerpo.
Conforme el estómago gira, el mesogastrio dorsal (parte del mesenterio primario), al que
se encuentra adherido, se balancea con él, originando la bolsa epiploica, estructura que,
como su nombre lo indica, es de aspecto semejante al de una bolsa. Tanto la cola del
páncreas como el bazo están incrustados en el mesogastrio dorsal. El estómago también
conserva una porción intacta del mesenterio ventral, en cuyo interior está el masivo hígado.
La histogénesis de la mucosa gástrica en los seres humanos se inicia a finales del segundo
mes, con la aparición de pliegues (rugosidades) y las primeras hendiduras gástricas. Durante
las siguientes semanas, la formación de las hendiduras gástricas y las glándulas que con ellas
se relacionan se expanden por la pared del estómago. Aunque muchas de las células
específicas que participan en la secreción comienzan a diferenciarse a inicios del periodo
fetal, no es sino hasta que se aproxima el término del embarazo que aparecen el ácido
clorhídrico y la pepsina en el contenido gástrico (Johnson, 1985).

Intestinos
En un inicio el intestino primitivo es una estructura bastante recta que se extiende le modo
longitudinal por el cuerpo, y que en su punto medio desemboca ventralmente en el saco
vitelino. El primer cambio conspicuo que lleva a cabo es la constitución de un asa en forma
de horquilla que se extiende lacia el tallo ventral. El tallo vitelino se conecta con el intestino
en la curvatura del asa y representa un excelente punto de orientación para seguir as series
de plegamientos y enroscaduras mediante las cuales se producirá la configuración definitiva
del tubo digestivo. La inserción del pedículo (tallo) vitelino e realiza en dirección cefálica a
lo que será el punto de transición entre el intestino delgado y el grueso.
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De aquí que la porción del intestino que se encuentra entre 1 pedículo vitelino y el estómago
se transforme en el intestino delgado, en tanto que, salvo por 60 cm de la porción terminal
del intestino delgado, el intestino que está caudalmente con respecto al pedículo vitelino
se convierta en el intestino grueso.

Bibliografías
Lawrence H. M. “Symbrio” Estados Unidos: Editorial Panamericana; 2010.
Langman J. “Embriología Medica con Orientación Clínica” 10° Edición. Estados Unidos:
Editorial Panamericana; 2009.