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TRABAJOS ESTUDIANTILES

Documentos de Cátedras
2002-2003
Documentos “Praxis”
Es una publicación periódica de la Facultad de Ciencias Humanas y Educación de la
Universidad Diego Portales.
Santiago, 2002-2003.

Encargados de la publicación:
- Diego Fernández (estudiante de V año de Psicología)
- María Isabel Toledo (Encargada de Investigación, Escuela de Psicología)
- Roberto Aceituno (Director de Praxis, Revista de Psicología y Cs. Humanas).

Comité de redacción

- Antonio Stecher
- Diego Fernández
- María Isabel Toledo

Revisión y diagramación
- María José Agüero/ Roberto Aceituno

2 Documentos “Praxis”
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
INDICE

PRESENTACIÓN 4
Roberto Aceituno
María Isabel Toledo
Diego Fernández

SUBJETIVIDAD Y DISCURSO 5

La interrelación del sentido común y la disciplina psicológica 7


en una sociedad psicologizada”
Diego Weinstein & Cristina Fuentes.

Historia de la locura en el Chile del siglo XIX. 22


María Alejandra Ponce &Francisca Rodríguez.

Una lectura del concepto de memoria en la teoría freudiana


a partir de algunas hipótesis de J. Lacan. 29
Silvana Vëto

PRÁCTICAS Y RELATOS 36

“Semillas de amor”: significaciones sobre afectividad 37


y sexualidad que construyen los niños de Lo Valledor.
Esteban Tomic, María José Villanueva, Elena Gatica,
María Mercedes, Diego García & Andrea Espinoza.

“Significaciones de las interacciones en una familia Legüina 41


influenciada por la autoridad materna y su implicancia
para las futuras generaciones”.
Nicole Bubert, Paola Carrillo & Pilar de la Maza.

“Significaciones de las interacciones agresivas, entre niños y niñas 46


de quinto y sexto básico en la sala de clases de la escuela
Poeta Gonzalo Rojas, y cómo estas se relacionan con el aprendizaje”.
José Miguel Adaros, Carolina Alegría, Andrea Berríos,
Macarena Churruca, Carolina Delherbe, Carlos Guzmán,
José Paulo Montenegro & Karla Ulzurrun.

PSICOLOGÍA Y CINE 50
Análisis cinematográfico de “La otra mujer”. 51
Claudia Barriga

Análisis cinematográfico de “Antes de la Lluvia”. 65


Francisca Atria, Diego Delpiano & María José Junco

Documentos “Praxis” 3
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PRESENTACION

Este texto reune un conjunto de trabajos realizados por estudiantes de la


carrera de Psicología, en el marco de su formación curricular de pregrado. Los
materiales que aquí se presentan han sido calificados positivamente por los
docentes de las cátedras en las que fueron producidos y representan el esfuerzo
inicial de los alumnos por desarrollar un trabajo de reflexión e investigación.

La heterogeneidad de los textos reunidos obedece a que corresponden a


trabajos realizados en distintos niveles de la formación disciplinaria, pero en todos
ellos se percibe un esfuerzo por contribuir con lo propio en las materias de sus
cursos respectivos.

Esta experiencia constituye un primer intento por facilitar que los alumnos
de nuestra Facultad integren su formación “obligatoria” a sus propios intereses, sus
propias preguntas y sus primeras inquietudes académicas.

Este texto ha sido realizado con el apoyo de la Vicerrectoría Académica de


nuestra Universidad y se liga estrechamente a las líneas editoriales y de
“producción de conocimiento” de nuestra Facultad, de las cuales recibe el soporte
editorial de la Revista Praxis.

Como un primer paso, esperamos que esta iniciativa sirva de estímulo para
futuros trabajos estudiantiles y para la necesaria articulación entre las distintas
experiencias docentes que son la base actual para nuestro proyecto educativo a
crear.

Los encargados de la edición

Santiago, enero, 2003.

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SUBJETIVIDAD Y DISCURSO

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La interrelación del sentido común y la disciplina psicológica
en una “sociedad psicologizada”1

Cristina Fuentes & Diego Weinstein

Problematización

El presente trabajo intenta avanzar en la comprensión de la compleja relación


entre el sentido común y la disciplina psicológica. Entendemos al sentido común como
una construcción histórica “especifica, característica y funcional, que hace posible la vida
cotidiana; que hace fluidas las decisiones más habituales; y hace posibles los
intercambios personales inmediatos”2. La disciplina psicológica por su parte, será
entendida como una parcela de saber-poder en la que interactúan: intereses sociales,
instituciones y actores; entendiendo a estos últimos como un “grupo profesional-
académico que ejerce el monopolio de ciertos conocimientos y prácticas”3.

El ejercicio disciplinar puede adquirir diversas formas. Es decir, a pesar de que


en un momento socio-histórico particular exista una manera hegemónica de “hacer”
disciplina psicológica, de todos modos co-existirán otros maneras, otras psicologías. Lo
anterior es relevante ya que el hecho que coexistan distintas psicologías complejiza la
relación que esta disciplina tiene con el sentido común.

Esta relación ha sido históricamente omitida de los discursos psicológicos


hegemónicos. Esto es posible interpretarlo, a partir de la concepción de Historia
Justificatoria o Celebratoria, que según Hugo Vezzetti ha sido predominante en el
discurso psicológico. Esta concepción de historia se desprende de ciertos supuestos
básicos del saber de las ciencias naturales; apelando únicamente a variables internas para
explicar el desarrollo del saber psicológico, en el sentido de que el nacimiento de la
psicología se debería a un problema epistemológico y no institucional. Esta perspectiva
histórica responde al objetivo de dar cuenta del desarrollo de la disciplina como camino
continuo de progreso; justificando de esta manera el presente, al plantearlo como el
momento de máxima acumulación, de máximo esplendor del conocimiento y, a su vez,
las prácticas científicas.

Sin embargo, nos parece relevante incorporar esta relación problemática, no sólo
para reinterpretar la historia de la disciplina, sino más bien como clave para entender los
desarrollos disciplinares contemporáneos en su relación con ciertas transformaciones
socioculturales actuales. Podemos constatar que la Psicología es una disciplina que está

1
Trabajo presentado a la Cátedra de Problemas Teóricos de la Psicología (Profs. Aceituno &
Stecher. Ayudantes: Diego Fernández y Cristóbal Durán).
2
Pérez Soto, Carlos; Selección de lecturas obligatorias: Curso de epistemología; pag.
125;Universidad ARCIS; 2000.
3
Vezzetti, Hugo, “Psicologías del fin de siglo a la luz de su historia”. En Revista de Psicología
General y Aplicada, Valencia, vol.51, n°1, 1998.

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enraizada en el sentido común, de hecho “la psicología es el discurso de y sobre el sujeto
moderno”4 se sustenta en aquél, es decir, por una parte, no habría algo como la
“Psicología” si no existiera el contexto epistémico de la modernidad, en donde el
individuo es el fundamento de la organización social y de la reflexión filosófica. Por otra
parte, es el discurso sobre el sujeto moderno en tanto a mediados del siglo XIX, ciertas
demandas sociales (de la sociedad industrial) requieren ser abordadas con un método
científico: la “psicología es la ciencia de la subjetividad”, tal como lo expresa
Canguilhem. La naciente disciplina psicológica intenta estudiar, sistematizar las leyes que
rigen la subjetividad, el comportamiento.

Es por esto que podemos decir que la psicología nace a partir del sentido común
de una época específica, en parte es una de sus expresiones, y en cuanto ciencia lo intenta
comprender, le posibilita un espacio de reflexión de sí mismo. La disciplina psicológica,
a lo largo del siglo XX, intentará en especial, corresponder a la demanda que este sentido
común (en su esfera más institucional, ligada al poder) le exige. Es de este modo como se
entiende que la psicología tenga una preponderante inserción institucional en la sociedad
y la cultura, esto ha requerido que esa sociedad y esa cultura legitimen el lugar social que
ocupan los psicólogos y la psicología en las sociedades modernas: esto es lo que se
conoce como la legitimidad social de la psicología.

A las luces de que vivimos en una “sociedad psicologizada”, en la cual la


razonabilidad del sentido común, especialmente en las últimas dos décadas, está
notoriamente teñida por el discurso psicológico, esta relación adquiere una mayor
relevancia. Especialmente debido a que esta psicologización puede convertirse en un
instrumento de dominación, ya que genera y mantiene prácticas sociales puesto que
“reduce toda situación social al entorno inmediato de las relaciones interpersonales”5, al
mismo tiempo de que continúa quitándole al sujeto autonomía al objetivarlo haciéndolo
objeto de estudio de una ciencia, normalizándolo, y al subsumir la clave de la respuesta
por la pregunta por la propia subjetividad, a un saber de un experto, externo a uno6.

Nos interesa apreciar como todo lo anterior está encarnado en un momento y en


un lugar particular, nos interesa investigar esta relación en la sociedad chilena actual.
Donde ha habido una explosión de carreras de psicología que han ingresado al mercado.
En esta última década hemos asistido a la creación de 50 nuevas escuelas de psicología.
Es así como en el año 2001, la carera de psicología fue la que más egresados tuvo.

La intención de este ensayo es dar cuenta de la relación entre psicología y sentido


común, indagando así cuales son los discursos, los temas más recurrentes que la
psicología como disciplina vierte en el sentido común hoy en día. Con ese fin hemos
seleccionado como representante, un aspecto de la práctica psicológica: la comunicación

4
Pérez Soto, Carlos; Sobre la condición social de la psicología; Ediciones LOM-ARCIS;1996.
5
Idem; pg: 196.

6
Ver M. Foucault: Tecnologías del yo y otros textos afines, Ed. Paídos, Barcelona, 1996.

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de masas. Se analizarán revistas que vienen semanalmente con el periódico, es decir de
difusión masiva y de publicación actual: el “Utopista Pragmático", del diario la nación y
“Mujer a Mujer” del diario la tercera. En estas esperamos encontrar, a partir del análisis
de emergentes (Gordo López, 1996) el discurso psicológico enfocado y dirigido al
sentido común. Lo anterior cobra relevancia a la luz de un contexto llamado por Garretón
de "sociedad pos- industrial globalizada" en donde "puede afirmarse que la organización
de este tipo societal, se hace en torno al consumo y la comunicación, es decir, lo social y
lo cultural, a diferencia de la sociedad industrial nacional que se organizaba en torno a
la economía y la política"7.

De esta manera, asumiendo que la mejor forma de ocultar algo consiste en


mostrarlo, destacando así la importancia de sospechar de lo obvio, analizaremos los
artículos con el fin de realizar un gesto desnaturalizador a partir del cual dejar entrever en
lo que de tanto que se muestra, no se ve. De esta manera interpretaremos a los artículos
de las revistas como "versiones públicas" a través de las cuales intentaremos
desnaturalizar la incrustación de la psicología en el sentido común. Esta articulación
entre la disciplina psicológica y el sentido común será pensada en este trabajo desde la
perceptiva de Giddens, quien con el concepto de doble hermeneútica permite dar cuenta
de cómo el esfuerzo por conocer la realidad social modifica la misma realidad que se
busca comprender. El conocimiento de las ciencias sociales, en este caso la psicología se
construye en base a las representaciones y experiencias del sentido común que
compertimos, pero va más allá de éste para luego reingresar y modificar el mismo
conjunto de acciones que estaba intentando explicar: (Stecher 2002; Giddens, 1997;
Larraín, 1996).

Cabe destacar que por fines metodológicos hemos tenido que poner entre
paréntesis el concepto de doble hermeneútica al centraremos principalmente en un
movimiento de la compleja dinámica entre la disciplina psicológica y el sentido común:
el impacto unidireccional de la influencia de las versiones públicas, desde las cuales es
vertido el saber psicológico al sentido común, en el sentido común. Así en un primer
momento el objetivo es dar cuenta de los emergentes más comunes; ya que luego se
procederá a la inferencia de las matrices teóricas a las que están vinculadas
implícitamente los constructos rastreados; para continuar con la descripción del marco
paradigmático que opera como condición de posibilidad de estas teorías psicológicas.
Una vez desnaturalizadas las versiones públicas de la psicología para el sentido común,
intentaremos constatar las repercusiones prácticas de esas teorías y marcos
paradigmáticos, a partir de los efectos que conllevan; sospechando del tipo de lazo social,
de modos de convivencia, de formas de disciplinamiento, formas liberadoras y modos de
subjetivación que los discursos psicológicos contribuyen a reproducir o promover.

En definitiva haremos el análisis de emergentes de las revistas, relacionados éstos


con el discurso psicológico para el sentido común, para apreciar: ¿Cuáles son las
temáticas recurrentes y las implicancias de éste?; para intentar observar: ¿Cómo circulan
ciertos conceptos o constructos psicológicos y no otros (incluso sin usarlos
rigurosamente, como si los constructos fueran “adaptados” para el sentido común)?,

7
Garretón, M. La sociedad en que vivi(re)mos, Ed: LOM, Stgo, 2000.

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¿Cuáles son, a qué fin responden?, y finalmente, ¿Porqué hoy se usan esos conceptos y no
otros, qué tiene que ver eso con las actuales transformaciones socioculturales?

Análisis de emergentes: Revista MUJER A MUJER del diario la Tercera

"COACHING: ¡SACA LO MEJOR DE TI!


ABORTOS ESPONTÁNEOS: ESPERA INCONCLUSA
NIÑOS ACTIVOS Y FELICES:
LA SEPARACIÓN: TERCERA PARTE.
SI, YO ME GUSTO:
PERSONALIDADES DEL UNIVERSO
TE VOY A CONTAR UN CUENTO:
VIDEOS PARA LAS GRANDES MENTES"

Luego de haber revisado artículos escritos por psicólogos o donde hay psicólogos
entrevistados o citados (es decir, se trataría de fuentes primarias); aparecidos en la revista
Mujer a Mujer del diario la tercera entre Enero y Noviembre del 2002; se pudo apreciar
la emergencia de ciertos conceptos y temáticas que refieren a ciertas teorías psicológicas,
las cuales podrían englobarse en un nivel mayor de abstracción: como pertenecientes al
marco paradigmático de la psicología modernista. Sin embargo, aquel nexo realizado
entre constructos al parecer relacionados con la disciplina psicológica, y las teorías que
los originan no es explícito en dichas publicaciones. La operación realizada a
continuación pretende efectuar un gesto de desnaturalización de aquello no explícitado,
que opera "naturalmente".

Para realizar aquello, emergieron ciertos ejes que dan cuenta de esta relación no
explícitada, los cuales son reflejos de ciertos supuestos pertenecientes a ciertas teorías
psicológicas.

El primer eje comporta el supuesto de que desde temprano, los bebes y las
personas ya tienen el sentido de poder encontrarse a si mismo: por ejemplo, en el
contexto de cierta práctica psicológica relacionada con exponer al niño frente a videos
musicales estimulantes, el supuesto es que "regalarle música a un niño es darle conexión
consigo mismo”. Así también, aparecen nuevas modalidades de intervención en la
disciplina psicológica, que comparten o persiguen la misma idea: “El eneagrama como
teoría de personalidad es un instrumento para clarificar la verdad sobre sí mismo. No es
un oráculo, más bien ofrece claves para entender los secretos de la personalidad. De
hecho, no elegimos nuestra personalidad. Cada persona se hace consciente de ella y la
acepta. Con el tiempo nos damos cuenta de que a lo largo de la vida no cambia nuestra
esencia, lo que ocurre es que la persona va conociendo sus características de
personalidad y las empieza a manejar a voluntad”.

En este punto es preciso aclarar qué supuestos teóricos, que teorías psicológicas
sustentan o son responsables de que se persiga tal ideal. En lo que podría denominarse
"ideología modernista" existe la idea de una naturaleza humana con ciertas leyes y
regularidades posibles de ser estudiadas y conocidas, y que a su vez dan cuenta de las

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acciones y conductas del hombre. Está naturaleza humana es analogable al mundo natural
en tanto posibilidad de conocerlo. La noción modernista de naturaleza humana implica
una imagen de sujeto: racional, individual, determinado por leyes universales,
autoconsciente, ahistórico, capaz de conocerse y de conocer el mundo. Es desde ahí que
la disciplina psicológica, en su versión hegemónica, nacida a la luz de esa ideología se
instituye como un saber y una práctica destinada a que el individuo devenga
autoconsciente, pueda llegar a conocerse a sí mismo. Además, el Yo modernista poseería
un sí mismo (innato o adquirido) que sería relativamente invariable en el tiempo, que
definiría el ser del sujeto y que permitiría explicar la conducta, ya que actúa como causa
de está. “El sujeto está ahí, puesto, y debe objetivarse y estudiarse experimentalmente
para hallar la esencia estable y universal que explica y causa los fenómenos
comportamentales.”8

Esta ideología o cosmovisión modernista de la modernidad, ideología


hegemónica en el siglo XX, positivista y naturalista; a partir de la segunda guerra
mundial se diversifica, se bifurca y trasvasija en otras formas, técnicas o prácticas que las
que hasta ese entonces había efectuado. Las que en el fondo responden al mismo marco
paradigmático, pero en la forma parecen expresiones de otra cosa, de un giro radical de la
psicología. Por lo tanto, podríamos decir que hay una colonización por parte de la
psicología de nuevas áreas, una diversificación del quehacer psicológico, en el que queda
la sensación de que con tal de modificar al sujeto, de que encuentre su verdadero ser todo
vale, cualquier herramienta. Además, a la base existe la idea de que la esencia se
mantiene y que se puede conocer, pudiendo uno trabajar eso, guiarlo según la propia
voluntad, teniendo así la posibilidad de uno manejarse a si mismo: El eneagrama “es un
itinerario de conocimientos tanto en lo psicológico como en lo espiritual. Junto con él
vamos descubriendo nuestras fortalezas y debilidades y en base a eso podemos ir
haciendo el propio camino de crecimiento en un corto período de tiempo”.

El eneagrama, así como diversas otras soluciones de la psicología, responde a la


supuesta necesidad del hombre de encontrarse consigo mismo. Es una Forma de buscarse,
es uno de los cuantos sistemas para entender la personalidad, para encontrar las propias
fortalezas y debilidades, las que deberían tenerse para poder actuar genuinamente. Hay
entonces un cierto imaginario cientificista, objetivista, en donde habría que conocerse
muy bien para poder actuar, conocer lo más posible la personalidad de los otros y propia
a través de ciertas técnicas. Buscar la objetividad o verdad de uno mismo: la esencia real,
que no cambia, ir manejándola, para funcionar adecuadamente en el sistema con esas
características propias que están en nuestro interior.

En la "actividad física" como medio terapéutico para tratar a los niños, como otra
subdisciplina donde está penetrando la psicología, se enfatiza la importancia de aprender
a conocerse a si mismo y que el padre conozca las potencialidades del hijo: conocerse
para crecer más, conocerlo para ayudarlo más: "en un contexto de ejercicio físico y

8
Stecher, A. Psicología y Modernidad: una lectura de las bases socio-históricas y filosóficas de los
discursos y prácticas de la psicología modernista. Memoria para optar al título de psicólogo,
Universidad de Chile 2001.p. 146.

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entretención, surgen aspectos del menor que no surgen en otras actividades que son más
estructuradas o más cognitivas. Por ejemplo, se desarrolla un contacto con su imagen
física, con su cuerpo, con sus capacidades, con el ir conociendo lo que ellos pueden
hacer o no".
La colonización de la psicología de otras nuevas áreas se extiende a la emergente
psicología laboral, encontrándose psicólogos a cargo de capacitaciones para coach. Se
basa en la idea de que todos necesitamos ser escuchados, y el coach, sabe cómo
preguntar. "Lo suyo es ayudar a habilitar las capacidades no desarrolladas del cliente
para permitirle descubrir sus verdaderas creencias, objetivos y valores".

Otro emergente aparecido a la luz de los artículos que la disciplina psicológica


versa sobre el dispositivo público de la revista, para llegar al sentido común; es el tema
de la mediación o de la estimulación. Se pretende otorgarle al sujeto, ya sea niño u
adulto, una "sobredosis" de herramientas, darles cada vez más, explotarles al máximo sus
potencialidades. Se hace énfasis en la sobrestimulación: “La idea que está detrás es la
estimulación multisensorial, o sea, que a través de varios canales, el cerebro del niño
reciba la información, integre esta estimulación personal y vaya articulando cada vez
percepciones más complejas, más ricas y con mayores posibilidades, (...) con estos
videos se aprende a sumar, a contextualizar, a integrar”.

La perspectiva es cognitivista, se vislumbran los aportes de Piaget y Vigotski: el


sujeto es un individuo racional autónomo, que procesa cognitivamente la información del
medio externo y gracias a las representaciones que se hace del mundo es capaz de actuar
sobre él. Dentro de esa misma línea, otra concepción teórica es la orientación dinámica
de Fuerstein, que tiende a valorizar por ejemplo la mediación paterna, resultando vital
para conseguir el objetivo de que el niño por ejemplo, encuentre su verdadera esencia,
logre integrar sus mociones contradictorias por medio de la expresión emocional. Lo
fundamental es el establecimiento del vínculo paterno, en donde hay mediadores de
cuidado, siguiendo los postulados de Bowlby. “En herramientas como éstas, lo más
importante es el vínculo. Es fundamental que los padres entiendan que no pueden ser
reemplazados por videos y que lo aconsejable es que los vean en conjunto con sus hijos,
que los repitan, que los detengan cuando una imagen les gusta, e incluso imitar lo que
aparece en ellos. No se trata de enchufar a los pequeños a una niñera electrónica,
aunque evidentemente un video de esta clase es mucho mejor que conectarlos a la
televisión”.

Es significativa la gran cantidad de artículos consagrados a la psicología clínica


infantil, la que tiene una constante preocupación por la Primera infancia, la socialización
primaria; en donde la familia, "los padres son la referencia más importante en lo
emocional, para la autoestima". Son los referentes más directos y cercanos. Desde el
interaccionismo simbólico de Mead, o de teorías como la de Berger y Lukhman, la
psicología más hegemónica adapta conceptos, tales como el de “otro significativo” en
donde prima la vinculación emocional con este, la cual es vital para el desarrollo correcto
del niño gracias a la mediación. Dentro de la psicología cognitiva, la línea más centrada
en los aspectos simbólicos, intersubjetivos, históricos y significativos que obtienen los
organismos (encarnada por Brunner, Piaget, Chomsky, Vigotsky, entre otros), propone un
sujeto cognitivo en evidente contacto con otro para conformar significados. Es decir, el

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sujeto no se piensa fuera del contexto cultural y relacional en el que vive; se piensa al Yo
modernista como influenciado por su entorno, por su proceso de socialización. En tanto
está determinado y se va modificando por este.

Un importante emergente tiene que ver con el plano aplicado, profesional de la


psicología que es y no puede ser omitido de los artículos de la revista. En general, se
puede decir que la psicología, el saber psicológico tiene cierta validez o garantía en el
hecho de que supuestamente es un conocimiento que logra o tiene resultados concretos,
deseables, positivos, es decir, en base a este supuesto saber organiza prácticas concretas.
Por ejemplo, en terapia de parejas se tiene la confianza de que “el camino de la
reconstrucción de un vínculo amoroso no es fácil, y está lleno de aristas y dificultades,
pero es posible”. Otro tipo de explicaciones de los sucesos son las vinculadas a la
comunicación en la sistémica: “comunicarse permite compartir las experiencias vitales,
favorables y desfavorables, y uno de los pilares de la intimidad”. Además, “las parejas
que no son felices en su matrimonio son rígidas e inflexibles en su patrón de
comunicación; expresan negativismo, es decir, comienzan casi todas sus frases con una
descalificación o censura de lo que dice el otro. La palabra no acaricia sino que
hostiliza”.

La vocación práctica, aplicada, profesional del saber psicológico originado en el


imaginario modernista se ve reflejada la siguiente técnica para resolver cierto tipo de
demanda hecha a un psicólogo: “el coaching que realiza es conductual. Lo que le
interesa es ayudar a su coachee o cliente a objetivar el problema que a éste le parece
relevante, y que generalmente constituye un quiebre o conflicto sin solución”. El
principio fundamental es que el cliente encuentre la respuesta del conflicto. Las
preguntas hacen aflorar la causa de miedos y frustraciones, de estancamientos laborales.
Se pone el énfasis en la resolución de conflictos, desde una óptica cognitiva-conductual,
al intentar delimitar la conflictiva puntual del individuo: que el individuo vuelva a rendir
como antes o como se espera que rinda en el trabajo. Trabajar lo latente en corto tiempo,
hay algo que se puede arreglar, algo que le está produciendo sufrimiento.

El psicólogo es el agente que sabe lo que le sucede al otro, y sabe sobre todo,
como conducirlo hacia un cambio adaptativo. Por ejemplo, en la terapia familiar el saber
psicológico ofrece certezas bastante categóricas: “Lo primero que una pareja debe hacer,
si se siente identificada con las dificultades enunciadas...es afrontarlas. Estrategias hay
muchas, pero más allá de las técnicas, está la decisión común de ofrecerse una
oportunidad. Tienen que intentarlo como la primera prioridad de su presente, pueden
hacerlo solos o requerir la asistencia de un terapeuta de pareja. Porque, al contrario de
lo que algunos suponen, las terapias no separan parejas, sino que les ofrecen
herramientas para su cambio”. Además, siguiendo los presupuestos de la psicología
evolutiva, esta resolución exitosa de conflictos toma en cuenta que: "dependiendo de las
etapas del desarrollo en que se encuentren los niños, hay diferentes actividades más
recomendables para aprovechar el tiempo libre", las que además, en algunos casos, se
supone que potencian la estimulación sensorial.

Otro emergente es el hecho de que en los artículos se persigue, como en


innumerables técnicas psicológicas, integrar o conciliar emoción con razón, integrar

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aquella tensión persistente de la modernidad, buscando tramitar, disolver las fuentes de
posibles conflictos sociales o individuales. “Para poder ser empático, puedo aconsejarle
integrar la capacidad de discurso verbal con la de las emociones y disposición del
cuerpo (...) la mayoría de los profesionales son niños chicos al enfrentarlos a su
corporalidad”.

Por último, aparece un gran emergente que representa una condensación o


inclusive la realización del imaginario moderno en la disciplina psicológica: se resalta el
carácter positivo, benéfico que conlleva realizar o seguir por ejemplo un tipo de "terapia
corporal para niños", "el ejercicio físico...los pone a ellos en un plano lúdico, de juego,
de entretención, de placer, donde aparte de liberar energías, pueden hacer las cosas por
hacerlas". Poniendo también énfasis en ciertos aspectos emocionales, valóricos, morales
que serían deseables promover en sujetos de esa edad, y además se busca potenciar
ciertos constructos que estarían involucrados potencialmente, tales como la motivación
de logro intrínseca, la aptitud para resolver conflictos pues "desarrolla el espíritu de
superación, el juego cooperativo con los otros, la capacidad de sana competencia y la de
comprometerse con un objetivo. La constancia, el fijarse metas y darse cuenta de que los
resultados que se obtienen son consecuencia de su propio esfuerzo. Da también la
capacidad para resolver conflictos y transar".

Para sintetizar, podemos decir que se vislumbra transversalmente en los artículos


la emergencia de ciertos constructos pertenecientes al saber psicológico, los cuales son
perfectamente ligables o son más bien expresiones operacionalizadas de ciertas teorías
psicológicas. Estas teorías a su vez se engloban en lo que podría llamarse: marco
paradigmático de la psicología modernista:

El sujeto de este marco es entendido como parte del mundo material, que se rige
por leyes universales. La conciencia y el comportamiento serían funciones que le sirven
para adaptarse al orden social y natural. Esta noción de sujeto está íntimamente
relacionada con el concepto de aprendizaje, en tanto hay que aprender para poder
adaptarse, y es la mente la que aprende. En conclusión, “el Yo modernista es pensado
bajo la metáfora de la máquina, como un individuo determinado por sus bases biológicas
y por los procesos de socialización, como un sujeto que obedece leyes universales y que
debe ser conocido a través del método experimental. Un sujeto que es, a partir de la obra
de Darwin, un organismo que se adapta a su entorno”9

Análisis de emergentes del periódico El UTOPISTA PRAGMÁTICO del diario La


Nación

"ENREDÁNDONOS EN EL NUEVO PARADIGMA


EDUCAR PARA ENAMORARSE DEL MUNDO

9
Op.cit. pp.132-133

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LA RED COMO FIN"

Uno de los ejes teóricos sobre el cual se sitúan algunos artículos de la revista
Utopista Pragmático, es la teoría jungueana. Ésta es sumamente extensa y de gran
complejidad por lo está fuera de nuestras pretensiones el intento de hacer justicia en la
descripción de la teoría; más bien nos remitiremos a ciertos conceptos básicos de ésta con
el fin de dar cuenta a grandes rasgos del el terreno que sustenta algunos de los
emergentes.

A modo de contextualización, el tema principal de la investigación de Jung es la


psique o lo psíquico en tanto totalidad, donde las distintas regiones de ésta no son partes
sino funciones. La psique comprende la conciencia y lo inconsciente; este último es como
un océano infinito e insondable en el cual flota, como una pequeña isla, la conciencia10.
El centro de esta isla es el yo que está rodeado por la conciencia y lo inconsciente (que
pude ser personal o colectivo). El inconsciente colectivo contiene toda la herencia
espiritual de la evolución de la humanidad, que nace nuevamente en la estructura cerebral
de cada individuo, contiene arquetipos; “ es una función de relación con el mundo de los
objetos, que conduce al individuo a una comunión absoluta, valedera e indisoluble con el
mundo en general.”11

Lo más relevante para la interpretación de los emergentes es el concepto


Jungueano de individuación, ya que en reiteradas ocasiones la psicóloga de la revista,
hace uso de éste para dar cuenta de algún fenómeno, reproduciendo este saber a través de
sus escritos. Individuación designa un “proceso intrapsíquico, autónomo de larga
duración, en el que los contenidos anteriormente inconscientes del inconsciente personal
y colectivo son asignados mediante la reelaboración por la psique”12. “Tal desarrollo es
consecuencia de ese viaje en le que el tránsito transcurre por vías de la desilusión el
duelo el desapego y la perplejidad. Una suerte de terremoto que nos fuerza a revisar y a
salirnos de los condicionamientos acostumbrados de la conciencia y que a cambio nos
promete más claridad, más plenitud y expansión” 13. El proceso puede tener lugar
espontáneamente o a través de la gran psicoterapia. “Toda persona tiene potencialmente
acceso al territorio de su “alma salvaje”, y puede llegar al mismo por varios caminos:
(...)Para acortar este trayecto sirve la psicoterapia, sirve analizar sueños y crear arte...14
Según Jung, el primer paso en el camino de la individuación es el reconocimiento de la
sombra, entendiendo por esta a todos los contenidos reprimidos o no tolerados por el yo,
que cuando emergen a la conciencia son vivenciados como cosa negativa, oscura.
“(...)Reconocerlo es aprender a contactarse con la peores partes de uno mismo, con la
sombra, es decir con los aspectos indeseables que por lo mismo se relegan a las
tinieblas ...”15.La individuación afirma la personalidad frente a lo colectivo y refuerza al
mismo tiempo la responsabilidad para con lo colectivo (Dorsch, F. 1994).

10
Ferrater Mora, J. Diccionario de Filosofía. Ed: Ariel, Barcelona, 1999
11
Dr. Sharp, Daryl. Lexicon Junguiano , Editorial: 4 Vientos. Stgo de Chile, 1995.
12
Dorsch, Friedrich. Diccionario de psicología, Editorial: Heder, Barcelona, 1994
13
Pozzoli, María Teresa, en Utopista Pragmático, revista Nº74
14
Pozzoli, María Teresa, en Utopista Pragmático, 27 de junio de 2002.
15
Pozzoli, María Teresa, en Utopista Pragmático, 20 de junio de 2002.

14 Documentos “Praxis”
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
Otro eje en torno al cual giran las palabras de las columnas psicológicas del
Utopista Pragmático, es el de la teoría humanista. El humanismo se refiere al hombre, a
lo humano. Es todo tipo de comportamiento que permita a los hombres acercarse unos a
otros El postulado humanista afirma que la sabiduría necesaria para alcanzar un estado de
salud óptima está dentro de cada persona; todo ser humano tiene la capacidad de saber
que necesita para activar y realizar su potencial. “Todos nosotros cuando nacemos
tenemos un alma salvaje y esa alma salvaje es muy sabia, es como la concentración, es la
esencia, es la síntesis de toda la sabiduría que filogenéticamente tenemos al momento de
nacer”16. Esto es lo Rogers llamó valoración organísmica, “una capacidad que tiene el
organismo- la totalidad del ser humano: mente, cuerpo, emociones, espíritu-, como un
todo, de valorar cada experiencia como enriquecedora o no enriquecedora para sí, en ese
momento en particular”17. El utopista hace eco de lo anterior: “Es una información que
tenemos al momento de nacer, y esa alma salvaje empieza a ser controlada por la cultura
y empieza a ser acallada y llega un momento en que tú no la escuchas ni yo tampoco,
pero ella está ahí con un parche en la boca, es un momento de decisión que todos
tenemos que tomar de escucharnos internamente”18. “... Cada persona puede y debe
definir por si misma las elecciones y valores que conforman su proyecto de vida”19.

Resulta imposible sacar al hombre de su contexto, y dada esta imposibilidad es


que vemos como el hombre desde el comienzo de su vida vive rodeado, se ve
influenciado y necesita de otras personas.

Si, a modo de ejemplo, tomamos el concepto de sí mismo de Rogers20 vemos la


importancia que tienen los otros en su formación. "Debido a las actitudes evaluativas y
poco adaptativas de los padres, el niño, impulsado por una necesidad que primero es de
conservar el amor paterno y luego de conservar su propia autoestima, desarrolla unas
condiciones de valor o introyecta unos valores ajenos como si fueran propios, y se ve
forzado a rechazar ciertas experiencias satisfactorias y a distorsionar la simbolización
de otras".21

Así, el concepto de sí mismo se va distanciando de las experiencias reales que


tiene la persona y valores extrínsecos recibidos de los demás sustituyen los valores
organísmicos.

Esto da cuenta de la influencia que tiene los otros en la persona desde sus
comienzos. Además, muestra la necesidad que siente todo ser humano de ser aceptado
por los demás, la necesidad de consideración positiva. Esta necesidad es universal en el

16
Pozzoli, María Teresa, en Utopista Pragmático, revista Nº87.
17
Celis, A. Humanismo, Espiritualidad y Psicoterapia (1996). Ed. Transformación, Santiago, 1996.
18
Pozzoli, María Teresa, en Utopista Pragmático, revista Nº87
19
Pozzoli, María Teresa, en Utopista Pragmático, revista Nº92
20
El concepto de sí mismo es un constructo fenomenológico, es una porción del campo perceptual
que se va formando a medida que la persona interactúa con el medio ambiente. Es la propia
imagen fenoménica del sujeto. Contiene las percepciones, los valores e ideales del individuo,
organizadas en una configuración o gestalt que tiene la particularidad de ser totalmente consciente.
21
Millon, T. Psicopatología y Personalidad. Ed: Interamericana.

Documentos “Praxis” 15
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
ser humano y es tan fuerte que a veces "el individuo se hace más asequible a la
consideración positiva de otros que a las experiencias que son de valor positivo en la
actualización del organismo".22

Además, el humanismo critica la definición del hombre como un “animal


racional” ya que considera que el camino al que se le llama irracional puede a veces ser
más sabio que la vía racional. “Cuando un individuo está libre de mecanismos
defensivos, actúa espontáneamente, observa y ausculta todas las reacciones de su propio
organismo, dispone de un cúmulo inmenso de datos que el organismo procesa, a veces,
inconscientemente y genera conclusiones que se le presentan como intuiciones”23. Estas
intuiciones pueden ser más sabias que el pensamiento consciente. María Teresa pone de
manifiesto la crítica hacia la concepción de ser humano racional que se perpetúa por
ejemplo en la propuesta de la malla curricular: "En la universidad (...) si pudiéramos
dibujarlo como un mono animado, es como que vamos desarrollando una cabeza, una
cabeza grande y desproporcionada con el resto del cuerpo, el corazón queda chiquito,
los sentidos no se trabajan y el resto menos. Tus otras partes quedan desmoronadas, se
desincentivan”.

Según Celis, las inquietudes del humanismo se extienden a todas aquellas áreas
en donde el ser humano puede verse afectado y limitado por un sistema que ha buscado
en mayor grado orden y predictibilidad social que la salud integral de los individuos24.
Haciendo dialogar la teoría con los artículos en éstos se dice: “en la historia chilena ha
sido manifiesta la presencia de un imaginario colectivo obsesionado por el orden y por
el temor al caos” (...) “Esta sacralización del orden permitiría contrarrestar el fantasma
del desorden, corporizando sus fuerzas oscuras permanentemente al acecho de cualquier
Otro diferente o desconocido que pudiera desencadenar el desborde de una subjetividad
que se imagina indomable”25. A partir de la relación de estos enunciados con la teoría
humanista, se entiende el énfasis que detentan algunos textos en explicitar el
paternalismo que es propio de las sociedades de corte tradicionalista. A partir de lo
anterior cobra sentido el énfasis de sacar a relucir el perjuicio que conlleva en el plano
inter e intrasubjetivo el hecho de cuidar la imagen a través de palabras silenciadas, al
ser ésta una estrategia que permite dar estabilidad a la identidad y perpetuar el orden
social, diciendo lo que los demás saben o esperan escuchar. Sin embargo estos
silenciamientos a la vez anulan la posibilidad de diferencia, imposibilitando un espacio
de aceptación democrática de las diferencias.

Efectos del asumir los diferentes marcos paradigmáticos

22
Millon, T. Psicopatología y Personalidad. Ed: Interamericana.
23
Celis, A. Humanismo, Espiritualidad y Psicoterapia (1996). Ed. Transformación, Santiago, 1996.
24
Celis, A. Humanismo, Espiritualidad y Psicoterapia (1996). Ed. Transformación, Santiago,
1996.
25
Pozzoli, María Tereza, en Utopista Pragmático, revista Nº92.

16 Documentos “Praxis”
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
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Luego de haber analizado los artículos de las revistas Mujer a mujer y Utopista
Pragmático, luego de haber dilucidado y vuelto visible el profundo nexo entre aquellas
referencias, aquellos discursos con sus teorías psicológicas correspondientes; vemos que
se produce en cierta medida un efecto de desnaturalización en el sentido de que ya no
puede operar como algo "natural", implícito, el marco o los marcos paradigmáticos que le
dan su condición de posibilidad a aquellas teorías iluminadas, explicitadas luego del
análisis de los artículos de psicólogos.
Un marco paradigmático al interior del campo disciplinar de la psicología, es un
conjunto de premisas coherentes y autónomas que configuran un cierto modelo de
hombre (una cierta idea de naturaleza humana), que presuponen una cierta idea acerca de
la realidad (una ontología) y acerca de los modos y posibilidades de conocimiento de
dicha realidad (una epistemología). Cada marco paradigmático tiene su propia
concepción de la teoría y una particular teoría de la práctica, y establece sus propios
criterios de validación empírica y racional26. Un marco está constituido por distintos
enfoques teóricos, los cuales comparten algunos supuestos compartidos por el enfoque, es
así como podemos hablar del paradigma de la psicología modernista, incluyendo a
Conductistas y Cognitivistas, pues ambos en el fondo operan desde una perspectiva
comportamentalista, asumiendo los supuestos de la racionalidad científica y la imagen del
yo modernista.

Uno de los principales efectos de nuestros análisis es haber encontrado de alguna


medida la "causa" de éstos. Es decir, se ha hecho visible el o los marcos paradigmáticos
de la disciplina psicológica que sostienen, que le dan forma, que le dan un horizonte de
sentido a las teorías psicológicas particulares.

Uno de estos marcos es el marco paradigmático de la psicología modernista,


marco hegemónico tanto a nivel de la psicología como a nivel cultural. El otro, más que
responder y cristalizarse en la definición de lo que constituye un Marco paradigmático, es
una propuesta que aún no opera efectivamente como marco paradigmático que articula
una cierta idea de ciencia, de hombre, de forma de conocer, una cierta idea d e la
realidad; es un proyecto, una propuesta en cuanto nuevo paradigma, del cual se espera
que emerja y el cual explica ciertas prácticas psicológicas que ya se vehiculizan en
ciertos medios de comunicación, que ya se llevan a cabo desde hace un tiempo, que se
pretenden contribuyan a configurar y replantear un nuevo gran paradigma cultural.

Veamos entonces algunos efectos y principios de ambos marcos o posibles


marcos paradigmáticos de la psicología, efectos de alguna manera implícitos, pero ahora
explicitados, desnaturalizados a partir de nuestro análisis de las revistas: los mismos
discursos, las mismas omisiones, reemplazos, tipo de configuración o combinación
sintagmática visualizados en los mismos artículos, dan cuenta efectiva de estos marcos
paradigmáticos de la psicología.

El primer marco, el de la psicología modernista, que de alguna forma explica o es


causal por oposición del nuevo paradigma o marco paradigmático de la psicología,
supone una cierta idea de sujeto, y conlleva al ejercicio de ciertas prácticas profesionales

26
Munné, F. Entre el individuo y la sociedad (1989). Ed: PPU, Barcelona, 1993.

Documentos “Praxis” 17
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en la psicología que implican cierta "autonomía" de los sujetos, cierta forma de
legitimación:

- El sujeto esbozado en la psicología modernista debe conocer su entorno,


desarrollar tecnologías de intervención y actuar sobre él. Esto implica actuar sobre la
naturaleza, sobre la sociedad y también sobre los mismos sujetos, buscando encauzar la
vida social en las vías del progreso27. Esta imagen de sujeto es completamente coherente
con la racionalidad científica y con los discursos de la ilustración, desde los cuales surge
y en los cuales está inserta. La tradición cartesiana-ilustrada-cientificista. ha configurado
el imaginario de la modernidad en lo relativo a la idea de sujeto, tanto a nivel del sentido
común como del discurso de las ciencias sociales y en particular de la psicología
modernista28.

- Hay un intento desde estas teorías psicológicas, en base a cierta concepción de


sujeto, de supuestamente permitirle una cierta autonomía al niño por ejemplo, lo que
resulta un tanto paradójico pues, por otra parte, se norma indirectamente esa conducta al
prescribir o trazar las máximas de lo que representa ser un buen padre o una buena
madre: “Si el niño quiere aprender y ese aprendizaje se desarrolla en una atmósfera de
disfrute, maravilloso. Pero cualquier enseñanza bajo presión es contraproducente. El
aprendizaje que hagan los niños tiene que ser por descubrimiento, casual. Ellos
entienden mucho con lo que se llama aprendizaje implícito, haciendo cosas y si lo logran
bien, y si no, está bien también, pero nunca hay que presionarlos. Esos padres que hacen
de esto una tarea y se pierden el disfrute del niño, forman pequeños con dificultad en las
relaciones sociales, porque se van a desajustar; porque la inteligencia y la
emocionalidad tienen que estar juntas. Los niños deben aprender lo que les corresponde
a su edad y el resto tiene que ser parte del placer”.

- A su vez, la forma de abordar ciertas temáticas en los artículos, la elección y los


énfasis de ciertos temas son efecto y reflejo del marco paradigmático de la psicología
modernista: por ejemplo, el tema de la emoción recorre numerosas prácticas de la
psicología, es rastreable aquello efectivamente en las revistas consultadas. Sin embargo,
sospechamos de que esa insistencia, esa necesidad integrativa no tiene demasiada
relación con el experimentar emociones, con una experiencia no cognitiva, sino más bien
es lo mismo que “pensamiento” solo que un poco más rebuscado. En la técnica del video
musical, la idea es que el niño “se conecta con muchas emociones, porque hay ritmos
alegres, tristes, para bailar y para recordar”. Con respecto al tema emocional, los
psicólogos aconsejan acerca de cómo administrar las emociones: que “se dé permiso
para llorar y despotricar y asumir todas las emociones que esto conlleva, porque puede
haber una pena, muy grande y una rabia a algo incomprensible” en el caso de un duelo
por ejemplo. También en orientaciones más sistémicas de terapia de pareja el tema
emocional es al menos síntoma de algo: “el aburrimiento o la “lata” sucede cuando la
emoción desaparece en las relaciones....alguno de los dos se hartó de proponer

27
Stecher: Op.cit. p. 131.
27
StecherOp.cit. p. 129

18 Documentos “Praxis”
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Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
cambios” o cuando “el deseo sexual es un barómetro eficiente para diagnosticar la
distancia entre ambos, (...)testimonio de la falta de interés creciente. O del rechazo que
ya no se puede disimular, (...)es un mensaje claro de un conflicto creciente”.

- Otro efecto visible es extraído o es consecuencia o es reflejo de un imaginario


darwiniano, de la metáfora del progreso que simboliza a éste marco paradigmático: hay
una concepción evolutiva en la psicología que se basa en el supuesto conocimiento que
tendría el saber psicológico sobre lo anormal y lo normal29: la psicología espera que se
cumplan ciertos plazos, conocería el desarrollo normal de los individuos, por lo que
intentaría corregir, enmendar ciertas “crisis no planeadas, no normativas de la pareja”
por ejemplo, del niño, que son aberraciones del curso normal del desarrollo. Mostrándose
también aquí, la interrelación del saber psicológico con la psiquiatría, en donde la
primera extrae de la segunda ciertas concepciones acerca de lo perverso, lo anormal que
se incrustan en el cuerpo teórico de ciertas teorías o técnicas psicológicas tales como la
terapia de pareja: “como lo son las fantasías eróticas,(...) el conflicto se produce cuando
esta atracción por un tercero es notablemente mayor o reemplaza a la que se siente por
la propia pareja”.

- Uno de los efectos que más nítidamente se trasluce en los emergentes de las
revistas es el hecho de que: las teorías implicadas, las técnicas que se derivan de ellas,
acentúan la noción de experto, la distancia del lego con el experto, en el sentido de que
son especialistas los que pueden decirnos algo sobre nuestra verdadera esencia: veamos
algunos ejemplos: “Nuestra intimidad se debe cuidar y respetar. Lo ideal es que la
persona que quiere saber su eneagrama lo haga en un taller con personas que se
conocieran y bajo la asesoría de un guía. Esto, porque lo primero que ocurre es que uno
tiene un ideal de lo que quisiera ser como persona y al principio te visualizas de esa
manera. Pero a medida que avanzas, la verdadera personalidad va aflorando. No es fácil
descubrir quiénes somos, incluso puede llegar a ser doloroso. El eneagrama hace mirar
descarnadamente fortalezas y debilidades. Pero no hay tipos de personalidad mejores
que otras, todos somos necesarios. El mundo necesita personalidades distintas”.

- También, se aconseja que para ser coach hay que tener empatía y carecer de
narcisismo, porque no debiera satisfacerse en lo personal con el vínculo de dependencia
que se genera: “se establece el contrato entre el coach y su cliente, y éste reconoce
autoridad en su ayudador (...) el cliente reconoce incompetencia para resolver el
problema que lo afecta (...) debe entender que su entrenador personal lo va a ayudar a
salir del conflicto (...), el gran desafío del ayudado es confiar en el coach”. Es como la
idea de que hay que “pedir ayuda externa si uno ve que no se puede por uno mismo salir
de la situación”. Esto refuerza y explica el porqué del saber de la psicología: el juicio del
otro, del experto resulta clave para conocer claves de nuestra propia subjetividad30. De
una forma u otra es algo así como la "transferencia" que se instala entre coach y cliente,
en donde se le atribuye un supuesto saber al primero, lo que permite supuestamente el
éxito de ésta técnica: “el momento más exitoso de mi coaching se produce cuando el
ejecutivo me dice: “te hago caso porque te tengo confianza”.

29
Ver M. Foucault: Tecnologías del yo y otros textos afines, ed: Paídos, Barcelona, 1996.
30
Ver Foucault, op. cit.

Documentos “Praxis” 19
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- También, a nivel de ciertas opciones de intervención es posible extraer cierta
concepción paradigmática que está la base de éstas: la idea de estas terapias o actividades
propiciadas por psicólogos, especialmente en el ámbito de la psicología infantil, intentan
tener efectos sinérgicos en todo el sistema familiar en el que está inserto el niño. Se
beneficia a la familia, se fortalecen los lazos afectivos, se elaboran las ansiedades
privilegiando a la infancia como sujeto de intervención. A través de estas intervenciones,
sin embargo se le impone al niño y a los padres lo que se debe hacer y lo que no se debe.
Los juegos son formativos, normativos. Hay una diferencia en el hecho de que una madre
por iniciativa propia le cuente o invente cuentos a su hijo a que psicólogos le instruyan
cómo y qué leerle a su hijo. Esta "normativización" de la psicología conlleva a una cierta
“rutinización” o disciplinamiento31: es recomendable que todos los niños hablen de sus
miedos, trabajen sus ansiedades. El tiempo permitido para el propio desarrollo no es
puesto por el propio sujeto, sino impuesto por el psicólogo, lo cual se contradice con la
pretensión de la psicología de otorgar autonomía: el cuerpo está normado, adaptado,
habituado a una ley; el mundo adulto rige el mundo infantil. Los psicólogos ofrecen
pautas de lo que es ser una buena madre o padre, les dicen como ser cuando ellos no son
así intuitivamente. Se mecaniza el vínculo con los padres pues este se da solo en esa
instancia, sin la posibilidad de irlo procesando al propio ritmo.

- Por último, retomando ciertos efectos (de alguna forma políticos) de esta teorías
desnaturalizadas que emergieron de las revistas, se puede decir que: el objetivo es
propugnar la autonomía de los individuos, fomentar el liderazgo: “La regla máxima de un
buen coach es luchar por la autonomía de su ayudado”. Pero: ¿Son soluciones reales las
que aportan técnicas como el “coaching” o más bien son otras formas de dominación y
adaptación, de "psicologización de los individuos"32, de perpetuación de un sujeto
alienado de sus posibilidades de cambiar sus verdaderas condiciones materiales? En esta
psicología (o en toda la psicología) no hay nada o muy poco de reflexión sobre el
contexto social, sobre la posibilidad de una reflexión crítica que se pregunte sobre las
determinaciones de los individuos más allá del contexto familiar, o intrapsíquico. Desde
la tribuna que la psicología tiene en estas revistas, habla o se justifica a si misma, se
autolegitima, se explica su rol en la sociedad. Sin embargo no hay una explicación de
donde provienen los conflictos, en estas publicaciones, los psicólogos y la psicología
tienen un carácter, una vocación tecnocrática, páctica, no ensayística ni crítica. El cambio

31
Ver Foucault, op. cit.
32
Esto responde a ciertas posturas, más bien esgrimidas desde la sociología, referidas a la
psicología en una cierta "cultura narcisista": "el narcisismo encuentra su modelo en la
psicologización de lo socia, de lo político, de la escena pública en general, en la subjetivización
de todas las actividades antaño impersonales u objetivas. La familia y múltiples organizaciones
son ya medios de expresión, tecnologías analíticas y terapéuticas...". En: La era del vacío: ensayos
sobre el individualismo contemporáneo, (1983) de Gilles Lipovetsky, Ed: Anagrama, Barcelona,
1992. O también: "acosado por la ansiedad, la depresión, un vago descontento, una sensación de
vacío interior, el "hombre psicológico" del siglo veinte (...) busca (...)estar en paz (...). Y sus
principales aliados en esa lucha por la serenidad son los terapeutas (...) el individuo recurre a
ellos con la esperanza de lograr el equivalente moderno de la salvación, la "salud mental". En: La
cultura del narcisismo (1979), de Christopher Lasch, ed: Andres Bello, Santiago, 1999.

20 Documentos “Praxis”
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es el no cambio, es la adaptación. Se proponen soluciones a conflictos, se arreglan
“efectos”, jamás se arriesga un intento de comprensión del porqué de los fenómenos que
golpean la puerta a la consulta del psicólogo.

La relación de unas cosas con otras,


iba borrando poco a poco las cosas33

En la lectura de los artículos del Utopista Pragmático existe un meta- eje, un


"nuevo paradigma" que demarca el terreno sobre el cuál se dan los saberes y las prácticas
antes analizados. La comprensión de este marco paradigmático es un acto completamente
necesario para el análisis de los artículos psicológicos de la revista Utopista Pragmático
del diario la nación.

Por una parte permite hacer inteligible el sentido de estos artículos, en tanto hace
evidente la definición de realidad a partir de la cual se articulan los conceptos y
relaciones. De los mismos artículos se extrae la visión de crisis de los tiempos modernos
que se interpreta como un legado del siglo XX, de la revolución tecnológica: “Profunda
transformación que está alterando los cimientos materiales y culturales sobre los que se
sustentó el proyecto de la modernidad. Se trata de una transformación revolucionaria ...;
es un movimiento telúrico silencioso que está remeciendo todos los recovecos del globo,
con un ritmo de aceleración tal que no permite previsiones ni prospectivas”. “Nuestros
actos cotidianos, nuestras relaciones humanas y nuestro mundo interior también están
pasando por esta revolución silenciosa”. A partir de este ambiente de crisis se postula la
emergencia de lo que Luis Weinstein profiere como una “alternativa cultural susceptible
a orientar en la perspectiva del sentido común y en la epistemología, en las metas
políticas y en los esfuerzos por desarrollar la educación y la salud.” 34 En el aspecto
epistemológico es la física quien aporta dos temas básicos; la interrelación fundamental y
la interdependencia de los fenómenos del universo, y la naturaleza intrínsecamente
dinámica de la realidad, que sustenta las bases para el paradigma de la complejidad.
Además se fundamenta en los postulados filosóficos de una ecología profunda y de u
nuevo modo de hacer ciencia que pone en vigencia una comprensión mecanicista del
mundo que básicamente asume la contradicción y ha dejado de hablar de objetos asilados.
Según María Teresa Pozzoli, lo central de este “nuevo paradigma” es la noción de red,
que ayuda a interpretar la naturaleza de los sistemas vivos y sus interacciones
constituyentes, sin reducir ni simplificar la complejidad que le es esencial35. Es así como
se da paso a la visión de los sistemas de vida interconectados conectados estamos
integrados, hay una relación de cada humano con el todo y, por ende con los otros
humanos y con la naturaleza. 36

Por otra parte, el hecho de explicitar las nociones e ideales de este nuevo
paradigma se puede interpretar como un gesto de politización donde se intenta promover

33
Lihn, Enrique, Kandisky 1904, Peña de Extrañamiento, 1986.
34
Weinstein, L. Red como Fin. Utopista Pragmático.Revista N°82
35
Pozzoli, M. Enredándonos en el Nuevo Paradigma. Utopista Pragmático. N°91
36
Weinstein, L. Red como Fin. Utopista Pragmático.Revista N°82

Documentos “Praxis” 21
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una nueva forma de simbolizar la realidad, pensar el lazo social y las relaciones
comunitarias “un paradigma controla no sólo los las teorías y los razonamientos
científicos, sino también el campo cognitivo general de una cultura y por supuesto, la
praxis derivada de los principios teóricos, explícita o implícitamente formulados”37 de
esta forma se entiende el énfasis puesto en el enseñar como forma de vehiculizar e
instaurar esta nueva manera de ver la realidad. “Se trata de un nuevo paradigma básico
que invita a una profunda renovación de los proyectos de vida y de la acción político
social” "Tiene sentido como red de instancias formativas, favorecedora de cambios en el
sentido común y de proyectos de vida".38

De esta manera la idea central de este marco paradigmático tiene su fundamento


y horizonte en construir un nuevo referente, una nueva forma de hacer política, una vuelta
al asombrarse por la realidad. Esto ya que en el actual contexto de democracia de nuestro
país, existe una gran cantidad de gente que no encuentra sentidos, que no se siente
integrada y participante de la ciudadanía.

A su vez en el campo disciplinar de la psicología las respuestas que


hegemónicamente ha suministrado ese saber no están dando actualmente respuestas a la
crisis de sentido que vive nuestra sociedad y específicamente la disciplina. Esto ya que,
esa psicología hegemónica se fundamenta en el paradigma moderno del control funcional
de los seres humanos, que hoy está siendo socavado pues no da cuenta de la complejidad
humana, ni de la diversidad inherente a la riqueza cultural de toda comunidad. Es por esto
que en el caso de la psicología, se intenta reconstruir una cierta orientación de las
prácticas en el sentido de que se constituyan los psicólogos en agentes del cambio
cultural y no en agentes destinados al control social. De esta forma la praxis en salud
mental, particular, orientada en la perspectiva de una sociedad saludable a través de un
desarrollo a escala humana, basado en necesidades y capacidades humanas, con el marco
referencial de la integración fraterna y de la visión existencial de la condición humana (L.
Weinstein, 2002).

37
Pozzoli, M. Educar para Enamorarse del Mundo. Utopista Pragmático. N°94.
37
Weinstein, L. Red como Fin. Utopista Pragmático.Revista N°82.

22 Documentos “Praxis”
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
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Documentos “Praxis” 23
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
Historia de la locura en el Chile del siglo XIX. 1

María Alejandra Ponce & Francisca Rodríguez

El concepto de locura que posee una sociedad determinada es reflejo de ésta y


por lo tanto se transforma de acuerdo a los cambios en los valores y creencias que
ocurren en cada periodo histórico de la misma.

En el año 1961, se publica el libro “Historia de la locura en la época clásica” de


Michel Foucault. En él se encuentra una importante denuncia histórica y crítica que nos
permite comenzar a comprender cómo (a partir de la articulación de prácticas discursivas
del hacer y con qué criterios2), se ha ido delimitando la locura a lo largo de la historia.

Foucault da cuenta, a través de la arqueología del saber como metodología de


investigación3, de cómo la imagen y el significado de la locura se han ido transformando
a través de la historia, ya que alguna vez la locura tuvo ausencia de censura y de
exclusión, e incluso se le otorgó un lugar específico e importante dentro de la sociedad.

Sin embargo, dicho libro se limita a la historia de la época clásica en Europa,


excluyendo sucesos de similares características que ocurrirían en otros países en años
posteriores, como en Chile, que en ese entonces era colonia de un reino europeo, lo que le
significó gran semejanza en algunos de los procesos sociales e históricos que por aquella
época vivía el viejo continente. Es así como, si nos remontamos algunos siglos después
de dicha época, podremos observar los mismo rasgos descritos por Foucault para
entender la historia de la locura en el contexto europeo, re- producida por nuestra
realidad cultural. De este modo, observamos por ejemplo, como en el año 1852 se funda
en nuestro país La Casa de Orates, antecedente del Hospital Psiquiátrico, primer
establecimiento del país que se dedicó a la reclusión de enajenados mentales, cuya
historia permite reflexionar y relacionar los hechos allí acontecidos con el planteamiento
realizado por Foucault.

1
Trabajo presentado en le Cátedra de Psicología de la Personalidad. Ayudante Silvana Vëto.
2
Estas prácticas discursivas se observan a través de la historia, con diversas formas de
internamiento e intercambio; y variados criterios, como por ejemplo, de castigo, de moral, de
razón, de pecado, de falta, de error, de animalidad, de "liberación". Foucault da cuenta de cómo la
imagen y el significado de la locura se han ido transformando, ya que alguna vez la locura tuvo
ausencia de censura y de exclusión, e incluso se le otorgó un lugar específico e importante dentro
de la sociedad.
3
Con esta metodología, cuestiona el pasado no desde la historia, sino que desde zonas marginales
como la estética, poesía, teatro, literatura y otros medios de expresión. Es así como rescata de entre
la obra de El Bosco, el cuadro titulado “La nave de los locos”, donde se hace resaltar la idea del
navegar sin rumbo, de un encierro representado por su marginación en las afueras de la ciudad,
concepción perteneciente a la época del Renacimiento.

24 Documentos “Praxis”
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El concepto de “loco” pasa de estar íntimamente ligado a la naturaleza y a lo
divino, a estar ligado a lo enfermo; de ser dejado en manos de la naturaleza para su
curación, a través de la libertad del vagar sin rumbo, a ser recluido en el interior de un
hospital; de ser atendido por lo religioso que sacaba a relucir la existencia de Dios y de su
poder, a ser atendido por el médico que lograba crear la verdad del loco por medio del
ritual como producción de la verdad.

Asimismo, existen ciertos puntos de relación entre la denuncia realizada por


Foucault con respecto a las prácticas de reclusión de la locura propias de la época Clásica
y la historia de las instituciones psiquiátricas en Chile durante el siglo XIX.

En primer lugar, la figura del loco se ubicaba entre lo divino y lo diabólico, entre
el estar en gracia con Dios o ser objeto de su castigo por medio del mal de la locura, la
que era vista desde una concepción negativa en tanto producto de un castigo divino por
los pecados cometidos. Por ende fue dejada en una situación de miseria y abandono.
Asimismo el loco era percibido, desde el punto de vista social, como un peligro para los
ciudadanos “sanos”, por lo que se le encerraba con e fin de conservar el orden, seguridad
y paz social.

Por ser considerada como una posesión demoníaca, la locura era tratada desde y
por la Iglesia por medio de la realización de rituales de expulsión del demonio, es decir,
exorcismos. A lo largo de la colonia y durante la primera mitad del siglo XIX, podemos
ver que el alienado es concebido como un desposeído de la razón, pero sigue formando
parte del mundo cristiano como un símbolo de la presencia del demonio e instrumento de
la gloria de Dios (Foucault, 1984). El mejor ejemplo de las concepciones sobrenaturales y
mágicas de la alienación mental que se tenía en aquella época en Chile, es el renombrado
caso de Carmen Marín, la endemoniada de Santiago4.

Las instituciones utilizadas para la reclusión de los enfermos mentales se


caracterizaron por el hacinamiento, descuido y suciedad, tanto en Europa como en Chile,
donde, como ya se mencionó, se creó en 1852 la Casa de Orates de Nuestra Señora María
de los Ángeles, que "en sus orígenes (...) se nos revela como un establecimiento con más
características de ser un centro de detención que un hospital"5. Era más importante la
reclusión que la cura, dada la molestia y el peligro que los locos representaban para el
orden social de la época, siendo internados de manera irregular en un principio.

Como indica Foucault en su recorrido arqueológico del saber y como ocurrió en


Chile, la Iglesia se hace cargo de estos “sujetos” alienados a modo de obras de caridad y
piedad. Así la historia sigue un curso similar entre un pasado ligado a lo divino y un
presente centrado en la naturaleza humana.

4
Ver Roa, A. Demonios y Psiquiatría, (1974), Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile.
5
Camus, P. Filantropía, Medicina y Locura: La Casa de Orates de Santiago 1852-1894. En:
Historia, Vol. 27, Publicaciones Electrónicas, Instituto de Historia, Pontificia Universidad Católica
de Chile, 1993, pp. 99.

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El médico tenía un rol secundario subordinado a las "juntas de vecinos
honorables" (que era una de las formas de la beneficencia y caridad), y a la autoridad de
las órdenes religiosas, que se consagraron a la tarea de la asistencia de los enfermos y de
los establecimientos de salud desde sus inicios, tales como la orden de los Hermanos
Hospitalarios de San Juan de Dios.

En segundo lugar, el poder y conocimiento sobre la locura y el portador de ésta


(el loco), pasa del clero a la figura del médico, siendo la enfermedad tratada de manera
acorde con el conocimiento acuñado hasta el momento. Este último punto resulta de gran
significancia ya que existe un cambio en la concepción de la locura, moviéndose desde la
idea de posesión demoníaca a la idea de una enfermedad como tal, ubicada en la mente
del sin-razón.

Al comenzar a ser atendida por el médico, el saber de la enfermedad es


monopolizado por éste, creándose una relación de poder y sometimiento. El poder y el
saber van intrínsecamente ligados: el saber del médico le da poder por sobre la verdad del
loco, lo posiciona por sobre el loco.

Así mismo, dentro del tratamiento involucrado en la forma de concebir la


enfermedad, el ritual cambió, siendo utilizado como una forma de lograr la verdad prueba
y más tarde la verdad constatación. Un ejemplo de esto es el ya mencionado caso de la
Endemoniada de Santiago, en el que se producía el ritual para poder obtener la
enfermedad como signo, se producía el ritual, incitando la manifestación del
padecimiento, para tener así las pruebas fehacientes que se buscaban, ya se tratase de una
enfermedad mental, ya de una posesión demoníaca, según la perspectiva con la que se
abordara.

De esta manera podemos llegar a concluir que existe una relación entre la
denuncia realizada por Foucault respecto de las prácticas de reclusión de la locura
propias de la época clásica y la historia de las instituciones psiquiátricas en Chile. Y más
aún, los puntos aquí señalados dejan entrever que en nuestro país se re-produjo una
historia de la locura similar a la de Europa, pero llevada al contexto propio de un país
latinoamericano heredero de una tradición europea.

Así mismo, cabe destacar la importancia de aprender y conocer nuestro pasado,


para entender nuestro presente y plantearnos desafíos a futuro en el ámbito de la
Psicología que vayan acorde con los nuevos tiempos.

Bibliografía :

- Camus, P. Filantropía, Medicina y Locura: La Casa de Orates de Santiago 1852-


1894. En: Historia, Vol. 27, Publicaciones Electrónicas, Instituto de Historia,
Pontificia Universidad Católica de Chile, 1993, páginas 89-140.

- Escobar, E. Historia del Hospital Psiquiátrico (1852-1952). En: Revista de


Psiquiatría Vol. VII, Santiago de Chile, 1990, pp. 361-368.

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- Foucault, M. Enfermedad Mental y Personalidad. (1984) Ediciones Paidós
Ibérica SA, España, 1991.

- Foucault, M. Historia de la Locura en la Época Clásica (1964). Editorial Fondo


de Cultura Económica, 1999 Tomo I.

- Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. 50 años de Amor 1932-1982:


Clínica Nuestra Señora del Carmen. (1983) Editorial Universitaria, Santiago de
Chile.

- Medina, E. Panorama institucional de la Psiquiatría Chilena, En: Revista de


Psiquiatría Vol. VII, Santiago de Chile, 1990, pp. 346-347.

- Roa, A. Demonio y Psiquiatría, (1974), Editorial Andrés Bello.

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Posiciones de la memoria:
una lectura del concepto de memoria en la teoría freudiana a partir de algunas
hipótesis de J. Lacan.1

Silvana Veto

“Es por tanto y por la menor de sus palabras, que el sujeto habla,
que no puede hacer sino como siempre, una vez más,
nombrarse sin saberlo, sin saber con qué nombre.”
J. Lacan, 1961.

¿Porqué habría de ser importante pensar la noción de memoria en psicoanálisis?

Llegado cierto punto en la lectura de Freud, como también de Lacan – punto por lo
demás no demasiado avanzado, sino punto de partida – se hace indispensable, se exige,
cierto pensamiento de la memoria. ¿Porqué esta exigencia?

Ya en 1895, Freud escribe: “Cualquier teoría psicológica atendible tiene que brindar
una explicación de la «memoria».”2 Este es un anuncio de su Proyecto de Psicología, es
decir no sólo de ese escrito, sino del proyecto freudiano propiamente tal.

Freud desarrollará esta explicación de la memoria que hará de su teoría una atendible.
Pero habría que preguntarse, sin embargo, porqué Freud mismo considera que cualquier
teoría psicológica debe brindar esa explicación para ser atendible.

Esto se resuelve comprendiendo qué es lo que Freud designa con “teoría


psicológica”. A partir de la Interpretación de los Sueños, Freud delimita el campo de lo
psíquico. Es que para él lo psíquico propiamente tal no es la conciencia, como se venía
enunciando en toda la tradición filosófica y en algunas corrientes de la psicología, sino lo
inconsciente: “Lo inconsciente es el círculo más vasto, que incluye en sí al círculo más
pequeño de lo conciente; todo lo conciente tiene una etapa previa inconciente, mientras
que lo inconsciente puede persistir en esa etapa y, no obstante, reclamar para sí el valor
íntegro de una operación psíquica. Lo inconsciente es lo psíquico verdaderamente
real...”3 (el subrayado es mío)

Desde aquí se anuda lo inconsciente a la memoria: si una teoría psicológica es para


Freud una teoría de lo inconsciente – pues lo inconsciente es su objeto – y al mismo

1
Avances de Investigación: Tesis de Grado para optar al grado de licenciatura en Psicología.
2
Freud, S.: Proyecto de psicología (1950 [1895]). O. C., vol. I., Bs. As., Amorrortu Editores, 1998,
pág. 343.
3
Freud, S. La interpretación de los sueños (1900[1899]). O. C., vol. V., Bs. As., Amorrortu
Editores, 1998, pág. 600.

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tiempo reclama que dicha teoría debe brindar una explicación de la memoria, entonces
toda teoría de lo inconciente exige una explicación de la memoria.

Pongo en juego la siguiente hipótesis: lo inconsciente propiamente tal es siempre una


operatoria de la memoria.

Para sostener esta hipótesis es necesario primero, plantear ciertos lineamientos de lo


que Freud articuló acerca de la memoria. En segundo lugar, los límites de dicha
articulación. Tercero, enunciar brevemente los aportes de algunas hipótesis de Lacan a
dicha articulación.

Cierta ligazón entre la memoria y la constitución del aparato psíquico establece una
serie de relaciones fundamentales: “Lo esencialmente nuevo en mi teoría es, entonces, la
tesis de que la memoria no preexiste de manera simple, sino múltiple, está registrada en
diversas variedades de signos.”4

Primero, la memoria pre- existe. De este modo Freud la localiza como supuesto
necesario a la constitución del aparato psíquico. Segundo, la memoria está signada,
registrada en signos, y en una multiplicidad de ellos. Pero ¿cuál es la operación del
registro? ¿qué se signa? ¿dónde se registran los signos?

El momento originario – y por tanto conjetural – de la inscripción del signo, es la


vivencia del terror (Freud, 1900) anudada a la vivencia de satisfacción (Freud, 1895): el
niño, desvalido, dependiente y sometido al otro para sobrevivir, sólo puede acceder al
cese de la excitación interna (Drang) llamando la atención de un otro que pueda llevar a
cabo la acción específica en el mundo exterior que cese su malestar. Ese llamado es el
grito ante el terror. El Drang que Freud coloca al comienzo de la vivencia de satisfacción
(Freud, 1895) es la elevación de la excitación que provoca la vivencia del terror; la
posibilidad de que el otro no responda a ese llamado y de estar, así, sometido y alienado
en el otro. Ahora bien, esta vivencia deja como efecto una inscripción, un escrito: una
huella mnémica que es la represión primordial instalando con ello el campo de lo
inconsciente radical, aquel insusceptible de conciencia.

La intervención del otro que opera la acción específica aligerando la tensión y por
ende el displacer, es la vivencia de satisfacción: con esta intervención se hace el paso de
la necesidad al deseo, ya que la imagen mnémica del objeto queda anudada de ahí en más
al aumento de la excitación de la necesidad. Ahora, cada vez que aparezca la necesidad,
una moción psíquica buscará investir la imagen del objeto: “Una moción de esa índole es
lo que llamamos deseo...”5 Cabe recordar aquí sin embargo, que ese objeto es aquel
radicalmente perdido o, en palabras de Freud, desde el comienzo alucinado (Freud,
1900).

4
Freud, S. Carta 52. (1896) en Fragmentos de la correspondencia con Fliess (1950 [1892- 99]). O.
C., vol. I., Bs. As., Amorrortu Editores, 1998, pág. 274.
5
Freud, S. La interpretación de los sueños (1900[1989]). O. C., vol. V, Bs. As., Amorrortu
Editores, 1998, pág. 558.

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Estas dos vivencias dejan como efecto lo que Freud llama motivos compulsivos
(Freud, 1895), es decir, que instalan la compulsión a la repetición (Freud, 1920), y son la
represión primordial y el deseo. Así entonces, las huellas, las escrituras de estas primeras
inscripciones; la represión primordial y la imagen mnémica del objeto perdido, son el
fundamento de lo inconsciente:
Hay una escritura en el fundamento.

Por otra parte, Freud plantea la ingerencia de las huellas mnémicas tanto en la
constitución de la neurosis como en su tratamiento.

Para Freud, la contracción de la neurosis demanda elaborar una posible etiología, una
hipótesis acerca del desarrollo psicosexual y, en consecuencia – como se verá – la
temporalidad de las huellas mnémicas.

En un primer momento teórico, para Freud la neurosis está ligada a la teoría del
trauma; una seducción real, en la infancia, deja una huella que, permaneciendo en lo
inconsciente, será reactivada en la pubertad constituyéndose entonces, retroactivamente –
nachträglich – como traumática. Más adelante, esta hipótesis será reelaborada
enfatizando la cuestión de los recuerdos encubridores (Freud, 1899) y las fantasías.
Aquellas escenas no tienen porqué ser efectivamente vividas, sino que son construidas.
Esto lo lleva a plantear a su vez, el valor de la realidad psíquica versus la realidad
material o histórica (Freud, 1918) en la constitución de la neurosis.

La temporalidad de la huella es retroactiva. Esto se introduce por el desarrollo


psicosexual; la sexualidad infantil – momento de inscripción de las primeras huellas -
sucumbe ante el período de latencia o diferimiento, se reprime. Pero luego, con la
operación de la castración, el advenimiento de la diferencia sexual y el nuevo despertar
de la sexualidad en la pubertad, las huellas ya inscriptas establecen nuevos nexos y
ejercen sus efectos a posteriori, constituyendo la neurosis propiamente tal. Las huellas
cobran eficacia al momento de su “recuerdo”, pero éste no es un recuerdo conciente, sino
desfigurado en síntomas. Así es como el síntoma es una forma de la memoria. El valor de
la realidad material de lo recordado es desplazado por el valor de la construcción
psíquica.

A partir de aquí, Freud elabora una metodología de tratamiento: “En términos


descriptivos: llenar las lagunas del recuerdo; en términos dinámicos: vencer las
resistencias de represión.”6

El neurótico está enfermo de memoria; he ahí el valor de la amnesia neurótica. Ha


“olvidado” - en el sentido de la conciencia (represión) -, ya que en el inconciente no hay
olvido posible. Ha enfermado porque recuerda lo que permanece reprimido (“olvidado”)
bajo la forma de la repetición en el síntoma. El síntoma es una repetición de las huellas
mnémicas y, entonces, la repetición es operación de la memoria, así como la memoria es
una forma de la repetición.

6
Freud, S. Recordar, repetir y reelaborar (Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis, II)
(1914). O. C., vol. XII, Bs. As., Amorrortu Editores, 1998, pp. 149- 150.

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Si de esto ha enfermado, entonces por ahí debe curarse; debe repetir en el dispositivo
analítico, con la neurosis de transferencia, aquello de lo que enfermó. Así es como esta
repetición, en transferencia, es una forma del recuerdo, pero no ya actuado, como expone
Freud en Recordar, repetir y reelaborar (1914) o en acto, sino en un ámbito psíquico; a
través de la palabra.

De manera somera, estos son los ámbitos para pensar la memoria en la teoría
freudiana, cuyas limitaciones – como se habrá observado – son bastante amplias.
Primero, Freud no trabaja exhaustivamente la cuestión del signo, como forma de escritura
de la huella mnémica, que se inscribe en el aparato. Esto se presta a confusiones por
ejemplo, a propósito de la noción de representación y, por ende, de la dualidad interior/
exterior. Segundo, la represión primordial no está claramente desarrollada, Freud dice
que aquello que allí se reprime es una agencia representante de pulsión, inaugurando lo
inconsciente propiamente tal, pero ya la noción de pulsión en su teoría es problemática
por el cruce que establece con lo somático y, además, como tercer punto, no hay una
elaboración precisa acerca de la constitución del sujeto a partir de la represión
primordial. Cuarto, no queda clara la relación entre la inscripción de la huella y la
represión primordial. Quinto, no hay distinciones entre recuerdo y rememoración por
ejemplo, como tampoco deslindes claros entre recuerdo, olvido y memoria. Y por último,
Freud no alcanza a elaborar una teoría clara acerca de los nexos y relaciones entre
recuerdo y repetición, para plantear sus relaciones con la memoria y lo inconsciente.

Ciertas hipótesis de J. Lacan permiten aclarar algunas de estas limitaciones. Lacan


elabora y hace entrar en el psicoanálisis una teoría del lenguaje que le permite distinguir
registros de la experiencia psicoanalítica. Así, esta experiencia queda establecida como
experiencia de la palabra y del lenguaje. Desde aquí, desarrolla una teoría del
inconsciente y del sujeto psicoanalítico (noción, esta última que no está en Freud).

Aquello que Freud llama signo, como constituyente de las huellas mnémicas, Lacan
lo articula como significante, entonces la memoria queda constituida por significantes o,
más bien, cadenas significantes. Por otra parte, e introduciendo elementos de lógica y
topología en el lenguaje, Lacan puede prescindir y criticar la noción de representación y
la dicotomía interior/ exterior.

La noción de significante y cadena significante, a través del concepto rasgo unario,


permite aclarar la cuestión de la inscripción de la huella y la represión primordial en
relación con la constitución del sujeto.

El rasgo unario es utilizado para explicar la inscripción de la cadena significante en


su forma más depurada. El rasgo unario es un significante distinto en tanto soporta a toda
la cadena de significantes: “... podría ser sustituido a todos los elementos de lo que
constituye la cadena significante, soportar esa cadena por sí solo, y simplemente por ser
siempre el mismo.”7 Entonces, a partir de la identificación al rasgo unario, de un único

7
Lacan, J. Seminario 9: La identificación (1961- 62). Inédito, clase del 22 de noviembre de 1961,
pág. 11

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rasgo que viene del Otro, el sujeto se constituye como elemento que aparecerá entre los
significantes de la cadena, permitiéndole contarse como uno igual a ningún otro, como
aquello que puede ser representado por un significante para otro significante (Lacan,
1961).
Sobre este rasgo unario recae la represión originaria (Urvendrangt). Esta marca
de la represión primordial, ese número perdido, es el que instituye la memoria, la
insistencia del significante y la repetición, fundando e inscribiendo al sujeto propiamente
analítico.

De ahí en más, en cada palabra que se dice, lo que se repite es ese número perdido,
ese rasgo unario reprimido y hecho marca: “... lo que ella quiere decir en tanto
automatismo de repetición, es que está allí para hacer surgir, para recordar, para hacer
insistir algo que no es otra cosa en su esencia sino un significante designable por su
función, especialmente bajo esta faz que introduce en el ciclo de sus repeticiones la
diferencia, la distinción, la unicidad (...) Digamos que el comportamiento desde entonces
es expresable como el comportamiento número tanto...”8 (el subrayado es mío)

Ahora bien, en cuanto a las distinciones entre recuerdo y rememoración, Lacan


también aportará algo nuevo; es que a lo que se suele aludir con recuerdo no es del
mismo registro que la memoria propiamente psicoanalítica. Esta última Lacan la designa
como rememoración o memoración (Lacan, 1966).

En cuanto al recuerdo, podemos decir que supone, al igual que la reminiscencia de la


filosofía antigua (aunque en rigor no son lo mismo), a la conciencia, mientras que la
memoria o rememoración propiamente psicoanalítica prescinde completamente de la
conciencia y, es más, exige la no participación de la conciencia para ser designada como
tal: “... la memoración de que se trata en el inconciente – freudiano, se sobreentiende –
no es del registro que suele suponérsele a la memoria, en la medida que sería propiedad
de lo vivo.

(...) podemos, en las cadenas ordenadas de un lenguaje formal, encontrar toda la


apariencia de una memoración: muy especialmente de la que exige el descubrimiento de
Freud.”9

Así, la memoria psicoanalítica, inconsciente, es memoria que se ordena según las


cadenas de un lenguaje formal, es decir, por una cadena significante sosportada por uno
particular, en oposición a la memoria de lo vivo, de lo animal, que supone ciclos
comportamentales repetitivos en ausencia de significantes, y en oposición también a toda
noción de memoria, en la vertiente del recuerdo que suponga una conciencia, así como el
recuerdo o la reminiscencia.

La memoria, en cuanto fundada por la represión primordial no guarda relación alguna


con el olvido, puesto que para que algo sea olvidado debió haber sido primero objeto de

8
Ibid, clase del 10 de diciembre de 1961, pág. 1
9
Lacan, J. El Seminario sobre La Carta Robada (1956 y 1966) en Escritos 1. México D. F., Siglo
Veintiuno Editores, 1998, pp. 35- 36.

Documentos “Praxis” 33
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conciencia. No obstante, lo reprimido originariamente no lo fue ni lo será jamás, es
aquello inconsciente insusceptible de conciencia.

En la forma de la represión propiamente tal o “esfuerzo de dar caza” (Freud, 1915), el


olvido es necesario puesto que se reprime allí algo que fue objeto de conciencia y que fue
olvidado, teniendo efectos como por ejemplo síntomas, pero que puede ser traído
nuevamente a la conciencia estableciendo los lazos que lo hacen comprensible. Algo se
olvido y luego se recuerda. Esta es la forma a la que Freud refiere cuando postula la meta
del análisis como vencer las resistencias que mantienen la represión, o llenar las lagunas
del recuerdo; esas lagunas, las que alguna vez fueron concientes. Por eso a Freud aquí le
faltan estas distinciones, porque entonces pareciera que el análisis se trata de curarse de
lo inconciente, pero justamente hay “algo inconsciente” que no puede ser recordado – ni
olvidado – porque nunca fue objeto de conciencia.

Ese “algo inconsciente” pre- existe, inaugura y permite tanto la conciencia como lo
inconsciente (la cadena significante de la otra escena): el rasgo unario caído bajo la
represión primordial que deja esa marca, esa huella que soportará toda la cadena.

Eso es lo que constituye la memoria analítica propiamente tal; la memoria que


enuncié hipotéticamente como experiencia privilegiada del inconsciente, la que sostiene
que el inconciente es una operatoria de la memoria, un juego – no azaroso, por cierto – de
la huella en su repetición.

34 Documentos “Praxis”
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Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
Bibliografía:

- Freud, S.: Proyecto de psicología (1950 [1895]). O. C., vol. I., Bs. As., Amorrortu
Editores, 1998.

- Freud, S. Fragmentos de la correspondencia con Fliess (1950 [1892- 99]). O. C.,


vol. I., Bs. As., Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. Sobre los recuerdos encubridores. (1899). O. C., vol. III. Bs. As.,
Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. La interpretación de los sueños (1900[1899]). O. C., vol. V., Bs. As.,
Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. Tres ensayos de teoría sexual. (1905). O. C., vol. VII. Bs. As.,
Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. Mis tesis sobre el papel de la sexualidad en la etiología de las neurosis.


(1906 [1905]). O. C., vol. VII. Bs. As., Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. Recordar, repetir y reelaborar (Nuevos consejos sobre la técnica del


psicoanálisis, II) (1914). O. C., vol. XII, Bs. As., Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. La represión. (1915). O. C., vol. XIV. Bs. As., Amorrortu Editores,
1998.

- Freud, S. De la historia de una neurosis infantil. (1918 [1914]). O. C., vol. XVII.
Bs. As., Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. Más allá del principio del placer. (1920). O. C., vol. XVIII. Bs. As.,
Amorrortu Editores, 1998.

- Freud, S. Nota sobre la «pizarra mágica». (1925 [1924]). O. C., vol. XIX, Bs. As.,
Amorrortu Editores, 1998.

- Lacan, J. El Seminario. Libro 3. Las Psicosis. (1955- 1956). Bs. As., Editorial
Paidós, 1984.

- Lacan, J. El Seminario sobre La Carta Robada (1956 y 1966) en Escritos 1.


México D. F., Siglo Veintiuno Editores, 1998.

- Lacan, J. La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud.


(1957). Escritos 1. México D. F., Siglo Veintiuno Editores, 1998.

- Lacan, J. Seminario 9: La identificación (1961- 62). Inédito.

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PRACTICAS Y RELATOS

36 Documentos “Praxis”
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“Semillas de amor”: significaciones sobre afectividad y sexualidad que
construyen los niños de Lo Valledor

Andrea Espinoza, Diego García, Elena Gatica, María Mercedes, Esteban Tomic &
María José Villanueva.

Este artículo surge en el contexto de una investigación realizada en la Cátedra


Taller de Desarrollo Profesional y Personal de II año del año 2002 en la sección a cargo
de la docente Elisa Ansoleaga M.

Queremos destacar que, en esta instancia académica, tuvimos la oportunidad de


realizar un significativo aprendizaje en términos de una primera aproximación al trabajo
práctico que no tan sólo ha sido el conocer la construcción de la realidad y las
significaciones de los niños de la Escuela de Lo Valledor, sino que además, nos significó
conocer el entramado afectivo de sus vivencias y comprobar la fuerza del contexto social
en relación a su desarrollo.

Este trabajo además nos involucró personalmente enfrentándonos con nuestras


emociones y prejuicios, así, fue un aporte a nuestro desarrollo en términos personales.
Dado lo anterior, uno de nuestros objetivos fue abrir una dimensión empática en donde
los lentes paradigmáticos y culturales se difuminan y se pierden en la diferencia y
similitud de las significaciones que se tengan de los temas investigados.

Objetivo, Metodología y recolección de información

El objetivo de esta investigación fue: indagar las significaciones de niños, de 5to


a 8o básico de la escuela de Lo Valledor, en relación al tema de la sexualidad y pautas
afectivas y -si las hubiere- estudiar sus relaciones.

Esta investigación se realizó desde un paradigma constructivista y se utilizó una


metodología cualitativa, indagando en la visión que ellos (los niños) tienen de sí mismo y
de su mundo circundante, en otras palabras, se trató de consignar lo que se omite porque
no se ve o lo que se olvida en la ideología de lo obvio.

La información utilizada se recogió mediante visitas periódicas a la escuela Lo


Valledor, recolectando información a través de entrevistas semi-estructuradas, apoyadas
por grabadoras, cámara filmadora, cámara de fotos, con el propósito de transcribir las
entrevistas, y dejar plasmado nuestros encuentros con los niños en cassettes de vídeo.

Análisis

A continuación intentaremos sintetizar del mejor modo posible lo que fue el análisis,
interpretación y conclusiones de este trabajo de investigación:

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1. Modelaje para un sano desarrollo psicosexual

A raíz del estudio nos atrevemos a concluir que en la medida que el niño o niña
cuenta con representaciones adecuadas de sí mismo y de modelos de parejas saludables,
pueden dar cuenta de un mejor desarrollo de su sexualidad, adquiriendo mayor
responsabilidad de sus actos, y desplegando una gran capacidad para dar y entregar amor.

En cuanto al desarrollo psicosexual, los alumnos comienzan a conformar una


identidad sexual, por medio de los estereotipos de género y las representaciones de lo que
es ser hombre y mujer en su contexto social.

Por otra parte, consideramos que el amor y la comprensión que reciban estos
niños de los distintos modelos a seguir (padres, profesores, pares, etc.), son los mejores
predictores de un sano desarrollo sexual a futuro.

2. Significaciones del afecto

Con respecto a las significaciones de pautas afectivas de los alumnos, pudimos


observar que los niños, de alguna manera, reiteran y ejecutan las pautas aprendidas de sus
modelos, utilizando las mismas pautas de vinculación que han visto y vivenciado, lo
característico de éstas es que se observa una ambivalencia en cuanto se experimenta una
gran necesidad de estar con el otro y al mismo tiempo una gran desconfianza hacia el
otro, ya sean amigos, parejas, etc.

3. Significaciones sobre sexualidad

En relación a las significaciones sobre sexualidad de estos niños, se ve que existe


un acercamiento de tipo sexual -acercamiento que satisface sus necesidades de carácter
físico- en el cual no están involucrados los afectos.

Se aprecia en el grupo de entrevistados un interés marcado por los semejantes del


sexo opuesto, en este caso, la forma de vincularse comienza por juegos exploratorios
sexuales, en los que niños y niñas buscan tener algún tipo de acercamiento físico (besos,
abrazos, entre otros). Perciben los cambios biológicos del sexo contrario con agrado
cuando estos son notables.

Con relación al acercamiento físico, podemos ver que la mayoría de los alumnos
no han llegado a un grado profundo de contacto físico, existiendo solo algunos casos de
niños que han expresado tener relaciones sexuales.

En cuanto a la expresión y conversación de estos temas, en su mayoría, no se


vislumbraba una clara vergüenza al referirse al tema, salvo ciertas excepciones. Esto
significa que el tema estaría naturalizado en el lenguaje, lo cual es una ventaja al
momento de trabajarlo.

38 Documentos “Praxis”
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
4. Ambivalencia entre pautas afectivas y sexualidad

Podemos dar cuenta que las pautas afectivas y la sexualidad, se relacionan


ambivalentemente, en el sentido de que hay una búsqueda de cariño y amor con un cierto
temor a ser heridos o desilusionados, esto se manifiesta en una conducta de tipo sexual
en el que hay un cierto acercamiento físico más que afectivo.

5. Comunicación relacional

En términos relacionales, podemos notar que en la comunicación que existe entre


los alumnos, y de parte de los profesores hacia los alumnos tiene un cariz agresivo, es
decir que los tratos agresivos, ya sean despectivos o bien desconfirmantes, son pautas
recurrentes y normalizadas. Al mismo tiempo, llama la atención la ausencia de palabras
de afecto o de reconocimiento.

Por otra parte, los alumnos se ven a ellos mismos pololeando, pero no con un
compromiso a futuro, ni un profundo acercamiento. Al hablar de matrimonio o de
convivencia (amor de pareja) se ubican en un plano a largo plazo, donde siempre se
manifiesta el temor a la infidelidad.

6. Autoestima, pautas afectivas y sexualidad

En cuanto al amor que expresan a sí mismos, en las niñas se aprecia que existe un
cuidado hacia sí mismas y una valoración que las hace respetarse frente al sexo opuesto.
En el caso de los niños, el amor a sí mismos se expresa en la preocupación por su aspecto
físico, en la confianza de ser dignos de amor y en el sentimiento de aceptación por parte
del sexo opuesto.

7. Conductas responsables (VIH)

No existe una percepción de riesgo de la salud. Las distintas consecuencias que


trae consigo el tener relaciones sexuales, no son percibidas con amplitud por los alumnos,
sino que sólo desprenden de ello la posibilidad de quedar o dejar embarazadas, y no se
postula la posibilidad y el temor de adquirir SIDA o alguna enfermedad venérea.

Bibliografía :

- Bloch, Henriette y otros. Gran Diccionario de Psicología. Editorial del Prado,


1996.
- Maier, Henry. Tres teorías sobre el desarrollo del niño. Editorial Amorrortu,
1991.
- Amar, José Juan. Educación Infantil y Desarrollo Social. Editorial Uninorte,
1994.
- Florencio, Urzúa, Ramón. La salud del adolescente en Chile. Impreso en los
talleres de la corporación de promoción universitaria, 1988.

Documentos “Praxis” 39
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
- Ambrosio, Henríquez, Kopplin, Marchan, Romaggi, Pérez, Villaseca.
Compromisos antes de tiempo. Editorial Iberoamericana.
- Bowlby, John. Vínculos afectivos: formación, desarrollo y pérdida. Editorial
Morata.
- Robert Crooks, Karla Baur. Nuestra sexualidad, pagina 72. Editorial International
Thomon.
- S. Moscovici. Psicología Social, II. Editorial Paidós.
- Crespo, Suárez, Eduardo. Introducción a la Psicología Social. Editorial
Universitas.

40 Documentos “Praxis”
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
“Significaciones de las interacciones en una familia Legüina influenciada por
la autoridad materna y su implicancia para las futuras generaciones”

Nicole Buberte, Paola Carrillo, Pilar de la Maza, Mónica Feris,


Ana María Miranda & Ivonne Uilla

El presente artículo pretende dar a conocer los resultados de la investigación:


“Significaciones de las interacciones en una familia Legüina influenciada por la autoridad
materna y su implicancia para las futuras generaciones”, la cual fue realizada por alumnas
de segundo año de psicología de la Universidad Diego Portales, en el marco del Taller
Profesional, impartido por Paulina Chávez, el segundo semestre del año en curso.

En esta investigación, entenderemos que cada persona y cada familia es un


universo particular y que, por lo tanto, las interacciones que se suscitan en el entramado
social dependen de los distintos matices propios de la historia familiar.

La sociedad alberga distintos tipos de familias, entre ellas las que crecen sin una
figura paterna. Este es el caso de la familia Pérez Cárcamo1 que ha sido el pilar
fundamental de la realidad construida subjetivamente a partir de la presente
investigación.

Al adentrarnos en el interior de esta familia tan solo con la consigna de un


sencillo pero valioso “cuéntame tu historia”, abrimos las puertas a que emergiera tras el
relato de cada integrante, el modo de interactuar que entre sí ellos mantienen y las
relaciones que se dan dentro de este sistema familiar. Modo de interactuar y relacionarse,
que a la hora de querer comprender las “significaciones de las interacciones en una
familia legüina influenciada por la autoridad materna y su implicancia en las futuras
generaciones”, se tornan antecedentes de gran importancia.

Contextualización

Es importante señalar que nuestra investigación toma como lugar de estudio a la


población La Legua de Emergencia, localidad de extrema pobreza, la cual es afectada por
diversos factores que hacen de ella un escenario muy singular e interesante.

Marco Teórico

La interpretación del relato de familia, la basamos en una elaboración propia de


un marco teórico, el cual es fruto de la recopilación de datos y conceptos de diversas
fuentes, que ha nuestro criterio son relevantes para el caso particular, que nos reúne.
Conceptos tales como interacción social, familia, rol de la madre entre otros.

1
Los nombres y apellidos de los protagonistas de esta historia han sido cambiados con el fin de
preservar su intimidad.

Documentos “Praxis” 41
Facultad de Ciencias Humanas y Educación
Universidad Diego Portales.Santiago, 2002-2003.
Metodología

La investigación requirió, de un acercamiento que nos permitiera acceder,


comprender y descubrir, a los integrantes de las familias Legüinas, y a las familias en sí
mismas, de un modo cualitativo. Por lo que utilizamos el Método Biográfico, mas
específicamente “Relato de vida”.

Historia Familiar

Tras escuchar los seis relatos de vida de los integrantes de la familia Pérez
Carcamo, que participaron de la presente investigación, procedimos a visualizar los temas
más recurrentes, a un orden cronológico de los sucesos, y posteriormente a la elaboración
y escritura de la Historia Familiar, elaboración en la cual tratamos de guardar la máxima
fidelidad y coherencia con las historias de vidas escuchadas, pero inevitablemente la
escritura responde también a nuestro modo de ver el mundo.

Interpretación

A continuación se presenta el análisis que realizamos a la historia de la familia


Pérez Carcamo, familia que como todas presenta contradicciones y conflictos, ya que
como sabemos no existe un modo absoluto y único de ver la realidad, sino que cada
individuo gracias a su subjetividad construye su propia realidad.

Esto produce ambigüedad, la cual muchas veces nos conlleva a conflictos y


contradicciones, comprensibles si aceptamos el concepto de familia como sistema. La
característica que entrecruza todos los relatos de la investigación es el tema del poder que
ejerce la señora Maria para con sus hijos, que a la vez es mal utilizado en términos
manipuladores, lo que desencadena una gama de distintos tipos de violencia que se
manifiestan a la hora de escuchar los relatos y de observar cómo vive esta familia. El
poder al cual se hace alusión podría entenderse analizando ciertos antecedentes
importantes que incidieron en su forma de enfrentar el mundo. Un primer antecedente
explicativo podría ser la sacrificada infancia vivida por Maria, en la cual tuvo que asumir
un rol de adulta que no correspondía a sus 10 años. Por la otra, aparece el período de
drogadicción durante su juventud y primera parte de la adultez, etapa que
indudablemente marca la vida de su familia de modo desfavorable, ya que sus hijos la
vivenciaron con un marcado sentimiento de abandono. A modo de hipótesis, podríamos
deducir que la señora Maria siente que durante un marcado periodo de su vida, debido a
su ausencia, perdió el respeto y reconocimiento de sus hijos, por lo que su forma de
solucionar sus conflictos y de hacerse respetar es mediante el autoritarismo, que en este
caso se traduce en violencia ya sea física o psicológica. De lo anterior podemos decir que
esta ausencia produce un sentimiento de ambivalencia en los hijos, quienes por un lado
sienten cariño, el deseo de querer cumplir las expectativas que su madre tiene de ellos, y
por otro sienten rabia producto de la fuerte represión a sus ansias de mayor libertad, lo
cual se observa en Isaías, Jonatan y Marllori. Quienes además comparten el ver a su

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hermano mayor, Samuel como el hijo ejemplar que su madre tiene. Lo cual no está lejos
del sentir que la madre expresa. La sobre valoración que Maria tiene de él, podría
entenderse tomando como antecedente que su rehabilitación del consumo de drogas fue
vivida como un milagro; puesto que se produjo por el peligro de muerte que corrió
Samuel, lo que la hizo descubrir a Dios y su posterior conversión a la religión evangélica.
Esto hace que ella viva inconscientemente su experiencia como fuente de sabiduría, lo
cual la hace sentirse capaz de determinar lo que es bueno y malo para sus hijos e
idealizarse por su fortaleza. Todos estos antecedentes hacen que esta familia, como un
todo, esté llena de sentimientos ambivalentes y de contradicciones de discurso. Cabe
destacar un patrón que se repite en el relato de los tres hijos que participaron en la
investigación, el cual es el deseo de irse de la casa, aunque algunos con más intensidad
que otros; es una situación que se explicaría por la sensación de poca libertad que se
produce al interior del hogar debido al autoritarismo materno. Sin embargo, este deseo de
dejar el hogar es uno de los polos de una situación ambivalente que podría darse por una
especie de manipulación inconsciente o consciente que ejerce la madre. La contraparte
sería la idealización, respeto y obediencia que le deben a la madre por haber salido de la
droga por ellos. Por lo observado, podemos inferir que la madre recalca su heroísmo por
haberse rehabilitado y sacrificado para sacar adelante a su familia. Este sería el origen de
un sentimiento de culpa tácito que se produce en ellos al momento de pensar en irse de la
casa. Hipotetizando el discurso inconsciente de estos adolescentes sería algo así como
“tengo rabia con mi mamá por la represión que me impone, quiero irme de la casa, pero la
quiero y la valoro porque ella dio todo por mí, ¡cómo yo me voy a ir haciéndola sufrir!.
Culpable yo, que siento ganas de irme”. Esto refleja una contradicción emocional la cual
se traduce en un sentimiento constante de angustia. Por otra parte, hemos notado que
existe un doble discurso entre los integrantes de esta familia. Esto se ve claramente en el
tema de la violencia, ya que la madre relata que nunca ha agredido físicamente a sus
hijos, mientras tanto Marllori lo contrario, y manifiesta además, sentirse desplazada por
su hermana, poco querida por su madre, explotada por sus compañeras de colegio y
familia, además de un sentimiento de discriminación por parte de esta última. Tras esto
nos percatamos, que toma reiteradas veces el plano de víctima. Este hecho podría estar
influenciado la señora Maria, ya que ella victimiza a su hija, y al hacerlo, le traspasa esta
posición frente a la vida que viene desde ella misma. Mira a su hija sin poder despegarse
de lo que ha sido su vida, es decir, le transmite sus temores y sus deseos no cumplidos lo
que hace que la sobreproteja para evitar las consecuencias que en su caso se dieron, sin
darse cuenta que está ocasionando similares efectos en su hija, cohartando así su niñez y
juventud al igual que en su experiencia. Haciendo un paralelo entre las vidas de la madre
y la hija se ve que la madre debió salir a la fuerza de su casa a trabajar, cortando estas
etapas y hoy la hija debe quedarse a la fuerza dentro del hogar sin poder desarrollarlas.

Al principio, nuestra intención era realizar dos visitas, lo que en algunos casos no
se pudo realizar, pero en los casos que se realizó, se notó un quiebre entre la una y la otra.
Por ejemplo, curiosamente en el segundo relato de Marllori, la joven habló más desde el
“yo hago” que desde el “yo siento”. Frente a estas situaciones, hipotetizamos que el
autoritarismo materno se impuso como forma de resolver y evitar posibles conflictos
como que se mostrara una realidad que no era la que la madre quería proyectarnos.
Además hemos notado a través del relato de la Sra. Maria, que todo tema lo auto refiere a
su propia vivencia, por lo mismo es interesante notar que la madre es la causa y efecto de

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todos los relatos (incluso el de ella misma). Esto sin duda, ha marcado el tipo de vínculo
que los hijos han creado con la figura materna, incidiendo en las significaciones de su
vida actual y su vida futura, como sujetos individuales y como elementos importantes de
un nuevo sistema interrelacionado que hemos llamado familia.

Según todo lo que hemos recorrido con la familia Pérez Carcamo, podríamos
hacer una hipótesis específica en cuanto a la implicación que tiene el poder de la madre y
las consecuencias que arrastrarían los hijos en la adultez como futuros padres de familia.
Como Isaías, Jonatan y Marllori se encuentran en el período adolescente, es muy
probable que experimenten la sensación de arrancar de todo lo que les disgusta de su
madre, renegando de seguir su forma de vida. Sin embargo, ¿hasta dónde será posible ir
en contra de las influencias maternas?... Gail Sheehy en su libro “Las crisis de la edad
adulta” nos da la respuesta: “...Nos encogemos de hombros frente a la más leve
insinuación de que somos como nuestros padres, que de todo el tiempo de permanecer
junto a ellos pueden reflejarse en nuestros actos y actitudes actuales. – Yo no – es el
lema – yo soy diferente”. De esta manera, es comprensible que los hijos de la señora
María vivan un rechazo a la realidad en la adolescencia, aunque en su adultez repitan las
pautas de agresión y poder que introyectaron en la niñez. Esto suena pesimista, pero
creemos que es labor de la psicología revertir la situación para no hacer que el vínculo
que tenemos con nuestros padres sea la causa directa del vínculo que tendremos con
nuestros hijos. En definitiva, que nuestra vida no esté tan determinada por la influencia
de nuestros padres.

Bibliografía :

- Christiane Olivier, “Los hijos de Yocasta”, México, Fondo de cultura


económica,1980.

- Gregorio Rodríguez, Javier Gill, Eduardo García, “Metodología de la


investigación cualitativa”, Ediciones Aljibe, S.L. 1996.

- Papalia.D, Wendskos,S. McGraw-Hill, “ Psicología del desarrollo”,1998.


- Horton.P, Hunt.Ch. Mc Graw-Hill, “Sociología”, 1998.

- Serrano. M, “Del femenino, el deseo y su fina puntada con el campo de lo


materno”, Tesis para optar al grado de Licenciado en Psicología, Universidad
Diego Portales, 2001.

- Andrea Espinosa, "El grupo la esquina en jóvenes de un sector popular urbano” (


Tesis para otorgar el grado de licenciatura en psicología.).

- http:://www.quepasa.cl/revista/1397/21.html.

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Significaciones de las interacciones agresivas, entre niños y niñas de quinto y
sexto básico en la sala de clases de la escuela Poeta Gonzalo Rojas, y cómo
estas se relacionan con el aprendizaje

Jose Miguel Adaros, Carolina Alegría, Andrea Berríos, Macarena Churruca, Carolina
Delherbe, Carlos Guzmán, Jose Paulo Montenegro & Karla Ulzurrun

El tema de la educación siempre ocupa un lugar privilegiado y central en los


discursos respecto a los diferentes problemas que aquejan contantemente a la sociedad,
tales como delincuencia, drogadicción y cesantía, y es representado como principal
fuente de las causas que pudiesen tener dichos conflictos. Al adentrarnos en el tema de la
educación de los niños y en la representación que ésta tiene, nos encontramos con dos
factores que complementan esta idea sobre las razones de los problemas ya antes
mencionados. Dichos factores son la familia y la agresividad.

Educación

Influencia

Familia Agresividad

Es en este contexto y dentro del taller de formación profesional, que tuvo como
objetivo central, acercar al estudiante al rol y vivir la responsabilidad que debe tener un
psicólogo, en donde se desarrolla la investigación que tiene por finalidad el analizar el
cómo las significaciones de pautas de interacción agresivas influyen en el aprendizaje de
los niños. Dicha investigación se realizó en la escuela Poeta Gonzalo Rojas, que se
encuentra dentro de las escuelas denominadas “críticas” por el nivel y la calidad del
aprendizaje que tiene sus alumnos, en niños de cursos, que son descritos por los mismos
profesores, como desordenados y de mal comportamiento. Para la investigación se
tomaron en cuenta factores y conceptos que influyen tanto en la agresividad como en el
efecto que esta posee en la calidad del aprendizaje. Estos factores son el contexto de
aprendizaje, simbolizado por la sala de clases, el aprendizaje significativo, que sitúa al
sujeto como constructor de conocimiento, interacción social e interacción simbólica, eje
central tanto del comportamiento agresivo junto con las metodologías de aprendizaje.

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Los resultados de la investigación realizada en terreno, específicamente en las
salas de clases de quinto y sexto básico, y en donde se ocuparon metodologías tales como
observaciones, entrevistas y detonadores, como por ejemplo improvisaciones teatrales o
juegos como la campana musical, describen cómo se relacionan los factores ya antes
mencionados y las diferentes maneras en que influyen unos con otros, formando así un
problema, o mejor dicho una situación, la cual se hace difícil de aprehender y que
evidencia la complejidad de una posible, y mas difícil aun, solución.

Una de las primeras cosas que se puede observar dentro de las respuestas dadas
por lo mismos alumnos es la importancia que el contexto y el ambiente tienen para ellos
al momento de pensar en un buen aprendizaje, son repetitivos los adjetivos ideales como
tranquilo, callado y limpio, importancia que está presente en la conciencia de los alumnos
y que sin embargo no se da dentro de las salas de clases. Además del contexto inmediato,
por decirlo así, de la sala de clases, está la influencia que el contexto familiar y social
ejerce en los significados que los alumnos van construyendo en conjunto con sus pares,
es así como se encuentra que la mayoría de los niños viven en situaciones
socioeconómicas bajas, y que además tienen problemas de violencia intra – familiar, “Mi
papá le pegaba a mi mamá hasta que ella lo mandó preso”1, hechos que ellos llevan a la
escuela y que se refleja en las pautas de interacciones, tanto con los demás niños con los
profesores, y en donde no hay un aprendizaje ni una reconstrucción de un significado más
positivo sobre las interacciones con el resto. Sobre lo mismo se encuentra que no existe
una negociación óptima sobre los contenidos y las metodologías a utilizar, por parte del
profesor y del alumno, lo cual crea una desmotivación y un desinterés que se reflejan en
una incomprensión del conocimiento o las razones de este, a la vez que alimenta el
rechazo tanto al profesor como al contenido. Esta falta de negociación es vista a través de
una falta de definición de roles del alumno y del profesor, no existe un conocimiento de
los deberes y los derechos que cada uno tiene, ni el por qué de aquellos deberes, ni el
cómo se deben ejercer dichos derechos, lo que crea una rivalidad entre el profesor y el
alumno, que los niños muestran con agresividad y desorden, por ejemplo, existe la
prohibición de comer en clases, no obstante, casi todos los alumnos comen chicles y
comen en clases quitándose la comida entre ellos2. Además, influida por la situación de la
familia, existe la construcción de una significado en donde el más fuerte es aquel que
domina al débil, por lo que la agresividad se vuelve un mecanismo de defensa en las
interacciones simbólicas y significativas, y gracias a esto, este comportamiento agresivo y
desafiante adquiere una cotidianeidad dentro de dichas interacciones, lo que afecta
también los pocos esfuerzos de los profesores para tratar de imponer orden, esfuerzo que
al cabo de un par de minutos o gritos toma uno de tres rumbos, alienta el desorden y la
agresividad, logra algo de orden pero aumenta el rechazo por parte de los alumnos hacia
los contenidos, o simplemente se extingue. Distintos caminos que sin embargo llevan
todos a lo mismo, una interferencia o entorpecimiento en el aprendizaje de los niños.

1
Jose Miguel Adaros, Carolina Alegría, Andrea Berríos, Macarena Churruca, Carolina Delherbe,
Carlos Guzmán, Jose Paulo Montenegro, Karla Ulzurrun. “Significaciones de las interacciones
agresivas, entre niños y niñas de quinto y sexto básico en la sala de clases de la escuela Poeta
Gonzalo Rojas, y como estas se relacionan con el aprendizaje”, Chile, 2002, p. 28
2
Ibid., p. 29

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Si vemos al aprendizaje como un proceso de construcción que se da a través de
las interacciones, se puede vislumbrar la importancia que tiene que el niño se sienta
participe de la construcción o de dicho proceso de aprendizaje, es decir, que las
metodologías que se utilicen para el aprendizaje sean guiadas de tal manera que el niño
las sienta como propias, cosa que no sucede y que a su vez evidencia la falta de
negociación por ambas partes. Es así como los niños manifiestan que aquellos
aprendizajes que más significativos han sido para ellos, se han realizado cuando ellos
mismos se han sentido protagonistas de la actividad o de la construcción de esta. Sin
embargo los niños tampoco logran un interés por la construcción de conocimiento, ni por
aprender, ya que no son capaces de relacionar dichos conocimientos con sus experiencias
previas, lo que convierte al contenido bruto, que el profesor entrega en clases, al
aprendizaje más cercano a lo significativo. Un ejemplo de esto es la preferencia por las
matemáticas, en donde “prefieren que les repitan los contenidos de la asignatura y que
los escriba en la pizarra”3 no dando la oportunidad de que el niño manipule, explore y
cree el significado de dicho conocimiento.

Este tipo de interacción y de enseñanza, sumado al ambiente social y familiar de


los niños y a la recurrente violencia en dichas interacciones, tiene como consecuencia que
el niño, a pesar de entender y conocer, no logre internalizar normas de autorregulación.
Lo que tiene como consecuencia que el niño comience a imitar aquellos modelos que lo
rodean, tanto en la escuela como en su ambiente familiar y social, los cuales se
caracterizan por una respuesta agresiva, con lo cual adquiere una pauta conductual y de
interacción simbólica similar. Este proceso de modelamiento que el niño esta teniendo en
su etapa de aprendizaje le informa al niño los modos de conductas, que en este caso son
agresivas, y a su vez informa de las consecuencias de dichas conductas agresivas, y como
esas tienen a ser agradables, en el sentido de que el niño consigue lo que quiere, como
por ejemplo, dominar al otro, o evita aquello que no desea, así como el control del
profesor, este modelo tiene una alta probabilidad de que se vuelva a repetir en un futuro.

Finalmente es indudable que el ambiente social, así como las interacciones que se
crean en este espacio son de vital importancia por la influencia que esta ejerce en los
modos de comportarse de los niños. Es así como factores del tipo social, sumado a
factores culturales y económicos, están determinando o por lo menos incentivando y/o
encausando el comportamiento de los niños a pautas de respuestas agresivas. Las cuales
son llevadas al contexto de aprendizajes, en donde se les construye una significación en
conjunto con los demás niños que viven también este tipo de situaciones. Esta
significación hace que la conducta en la sala de clase y la postura de los niños frente al
aprendizaje se torne inadecuada para un proceso óptimo, poniendo muchas veces una
rivalidad entre ellos y el profesor, quien no posee las herramientas para crear una
metodología adecuada para incentivar al niño a ser participe de su propio proceso de
aprendizaje, con lo cual se podría llegar a crear nuevas significaciones, a través de
vinculaciones e interacciones más simbólicas, que modificarían tanto la conducta
agresiva de los niños, como la calidad en su proceso de aprendizaje.

3
Ibid., p. 31

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Es así como la hostilidad en las relaciones familiares, que influye en la
agresividad de los niños, trasciende este ámbito intra – familiar, para expresarse como un
fenómeno social latente, que fomentará la agresión en distintos ámbitos, como en este
caso la educación de los niños, lo que interfiere, deforma y frena el aprendizaje, logrando
así un desgaste en la calidad de este, lo que trasforma a esta maraña de situaciones y
factores interrelacionados e interdependientes o influyentes en el foco principal de las
políticas sobre la educación, ya que se convierten en las raíces predictivas de problemas
finales como la delincuencia, la deserción escolar o la cesantía.

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PSICOLOGIA Y CINE

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Análisis cinematográfico de “La otra mujer”

Claudia Barriga Buzeta

Ficha Técnica

Título: La Otra Mujer (Another Woman)


Año: 1988
País: EE.UU.
Director: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Protagonistas: Gena Rowlands, Mia Farrow, Gene Hackman
Productora: Jack Rollins & Charles H. Joffe Productions
Distribución: Orion Pictures

Resúmen de la Trama

La película narra la historia de una mujer de cincuenta años, Marion Post,


enfrentada a un momento de crisis vital que la lleva a recorder los eventos más
importantes de su vida, conectándose por primera vez con las emociones que sus
experiencias le han producido y que hasta el momento ha logrado evadir. De diversas
maneras, Marion va rememorando y reconstruyendo la trama de sus relaciones familiares
y amorosas, develándose a través de estos recuerdos una historia de enajenación de los
propios sentimientos, y de aquellos de quienes la rodean. En este camino de
reelaboración, Marion debe ir asumiendo los errores que ha cometido en sus relaciones
interpersonales y la soledad que la embarga, a pesar de ser reconocida como una mujer de
éxito personal y profesional. Decidida a escribir un nuevo libro de filosofía, Marion
arrienda un departamento donde puede trabajar desconectada de ruidos e interferencias
de cualquier tipo. Sin embargo, ya en su primer día en esta nueva oficina, nota que, a
través de un conducto de ventilación, puede oír con total claridad un diálogo
psicoterapéutico desde una consulta psicológica que funciona en un departamento vecino.
Inmediatamente decide tapar el conducto con unos almohadones, logrando volver así al
silencio deseado. Se duerme y es despertada por una voz triste y angustiada que captura
su atención: el almohadón ha caído y vuelve a escucharse lo que sucede en la consulta.
Esta vez, Marion no puede evitar oír lo que se dice. La paciente es una mujer que narra
una situación angustiosa: se despertó en medio de la noche, sintiendo que se aparecían
ante ella todos los engaños y autoengaños de su vida. Dice: “es como si se hubiese
descorrido un velo, y pudiese verme claramente”. Estas palabras impactan a Marion,
quien previamente había descrito su vida como una en que había llegado a “un grado
decente de realización profesional y personal, más allá de lo cual no me detengo a
pensar”. Terminada la sesión, Marion se asoma al pasillo, para ver a la paciente: se trata
de una mujer veinte años más joven, y embarazada.

Tras esta primera experiencia escuchando las sesiones de la otra mujer, Marion
comienza a observar sus experiencias cotidianas desde otra perspectiva: en particular,
comienza a ver su relación matrimonial (es su segundo matrimonio) como una relación

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distante y desapasionada, en que predomina una intensa vida social por sobre el
acercamiento íntimo. Marion recuerda la posibilidad que tuvo de huir a última hora de
este compromiso matrimonial con Ken cuando un amigo de éste, Larry, le ofreció fugarse
con él a Santa Fe. Marion prefirió quedarse con Ken, a quien describía ya entonces como:
“un gran doctor, un hombre culto y honorable, me encanta leer libros con él”. En otros
aspectos de su vida, Marion se va abriendo a ver cómo su juicio de las relaciones con
otros no corresponde a lo que ellos sienten: cree que su hijastra la admira, pero escucha
una conversación en que ésta dice temerle; le dice a su hermano que eran muy cercanos, y
él le responde que siente que la avergüenza y la incomoda; su cuñada le hace ver que si
bien el hermano la idolatra, al mismo tiempo la odia; recuerda una relación íntima con
una amiga y descubre en un reencuentro que esa amiga se alejó de ella por celos y por
considerarla traicionera. Ante muchas de estas revelaciones Marion reacciona diciendo
que “no acepta eso”. Esta actitud va cambiando a medida que va reconstruyendo su vida,
y llega a asumir que siempre ha estado sola y aterrorizada de sus sentimientos. Marion se
acostumbra a destapar el conducto de ventilación en cada sesión de la paciente que llamó
su atención. Las cosas que ésta va narrando y las respuestas del psicoterapeuta son cada
vez más acordes a lo que Marion va recordando y soñando. Es en sueños que logra
recordar y enfrentar dos eventos cruciales: un aborto en su primer matrimonio (con Sam,
un profesor universitario, mucho mayor que ella), que llevó a la ruptura de esta relación,
y el suicidio, años después, de este ex marido, que ella hasta el momento había
considerado una muerte accidental por mezclar píldoras y alcohol. Un encuentro casual
permite a Marion conocer a la paciente personalmente. La invita a almorzar para
conocerla mejor, y en vez de ello, habla de su propia vida y sus problemas. Al momento
de irse, Marion ve a su marido almorzando románticamente con su mejor amiga. Vuelve a
su oficina: escucha a Hope, la paciente, hablar al terapeuta de esta triste mujer a la que
conoció, que parecería tenerlo todo y no tiene nada: es cómo podría ser ella si siguiese
como está. Marion llora, vuelve a su casa, enfrenta a Ken y lo deja. Visita a su hermano,
le ofrece cambiar, le pide estar más cerca de él. Vuelve a su oficina y se detiene en su
trabajo para leer una novela de su último amor, Larry. En ésta, se revive un fugaz
momento de pasión entre ambos. El recuerdo de esto, y la idea de la posibilidad de
permitirse intensidad y pasión, hacen que Marion, por primera vez, se sienta en paz.

Análisis

Plano Intersubjetivo

Ciertamente, el plano relacional de esta película gira en torno a Marion y su


forma de relacionarse con los demás personajes: su estilo frío, distante y eminentemente
intelectualizador en los contactos interpersonales es lo que va a definir la forma en que se
desarrollan todas las interacciones. En primer lugar, cabe señalar que el origen de este
estilo relacional nos remite a la familia, en particular a lo que puede considerarse un
mandato del padre: cuando Marion le pregunta por su estado, dada la reciente muerte de
la madre, el padre comenta: “A esta edad espero estar inmunizado”. Para reforzar esta
inmunidad quiere eliminar todos los recuerdos de su mujer, aduciendo que “hay veces en
que ni siquiera un historiador debe mirar al pasado”. De esta escena entre Marion y su
padre se infiere retrospectivamente una historia ingrata de modos de interrelación

Documentos “Praxis” 51
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familiar, que probablemente estableció las reglas interaccionales que Marion ha seguido
durante toda su vida. Los recuerdos de la época de juventud evocan el desapego en el
modo de relacionarse con lo humano, desapego que llega a tener tintes de alienación.
Incluso al recordar a la madre la describe como “una persona que gustaba de las cosas
bellas: la naturaleza, la música y la poesía, ésa era toda su existencia”. No hay mención a
las personas, sino a la obra de Dios y de los genios. Ese amor por lo bello, que es en
principio sensibilidad, parece ocultar sin embargo un temor a lo imperfecto, y por ende, a
eso de lo humano que no es ni divino ni genial. Así, tanto el padre como Marion se
aproximan a lo humano como idea, y no a los humanos. Ello se reflejaría en sus
actividades, tal vez las más abstractas en que la humanidad se ha pensado a sí misma: la
historia, y luego más aún, la filosofía. El atisbo de sensibilidad que ofrecía esa mirada
materna debe ser abandonado en pos de buscar la excelencia que ubique a Marion por
encima de sus congéneres.

Así se demuestra este desapego parental de lo humano: en su necesidad de enviar


a Marion a estudiar en una prestigiosa universidad, donde podrá llegar a “ser alguien”,
siempre que deje de “soñar despierta con sus acuarelas”. Esto se hace sin importar que el
costo de este éxito profesional e intelectual sea no sólo la muerte de una parte de Marion
(la que amaba pintar, la que encontraba un medio de expression en eso) sino también el
sacrificio de su hermano Paul, quien debía entrar a trabajar a una fábrica de cajas de
cartón, que odiaba, para que hubiese dinero suficiente para Marion. Paul ocupa el lugar
del hermano imperfecto, con fracasos en su vida profesional y personal (al comienzo de
la película está cercano a un divorcio), que se ve constantemente juzgado por su padre y
por Marion, pero a quienes debe recurrir constantemente para favores económicos. Su
situación lo deja en condiciones de ser constantemente humillado, y tal vez es esa
vivencia lo que le da la lucidez para justificar su odio a ellos diciendo que “viven en su
propio mundo”. Se refiere tal vez con esto a un mundo al que su voz imperfecta no puede
llegar, como lo refleja la reacción del padre ante su divorcio: “nada de Paul me sorprende
y prefiero no escucharlo”. En esta aseveración se hace explícita la sensación que Paul
también percibe desde Marion y que explica al decir: “me di cuenta de que te incomodaba
escucharme, de que te avergonzabas de mis fracasos y mis sentimientos, me alejé de ti
para no incomodarte más”. Paul, que en algún momento había querido ser escritor,
sometió una novela suya a la crítica de su hermana, quien la calificó de “demasiado
sensiblera y emocional”, aduciendo que el resto del mundo no tenía por qué atender a sus
tormentos y necesidades afectivas, y que sólo eran de interés para él. Cabe suponer
entonces que ese “otro mundo” al que alude Paul, y en el que viven Marion y su padre, es
un mundo al que la voz de la emoción, la imperfección, el fracaso, la fealdad, y sobre
todo la sensación emocional personal no tiene llegada. Allí sólo se permite la entrada a la
supuesta armonía (monotonía) de la perfección racional e intelectual.

La historia de las relaciones interpersonales de Marion es la historia de la forma


en que ese mundo intelectualmente superior impide una y otra vez el surgimiento de
experiencias de intensidad afectiva, de riqueza emocional, de contacto real con el otro. El
drama es que esto, además, se da en el autoengaño constante de una persona que, como
recuerda una antigua amiga (Claire) “siempre quiso salvar a la humanidad”. Marion es
miembro de Amnistía Internacional y de la Unión Civil Americana, organizaciones
preocupadas de los derechos y el bienestar de los seres humanos. Sin embargo, se

52 Documentos “Praxis”
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muestra incapaz de considerar en los aspectos más básicos a aquellos con los que ha
tenido relaciones más íntimas. Ya en esa pregunta condescendiente al propio padre:
“¿han sido muy duros estos últimos meses para ti?” se ubica a sí misma en una postura
superior, como si no cupiese preguntar si para ella ha sido dura la pérdida de su madre,
como si el dolor por el duelo estuviese más allá de sí misma. Esa actitud ante la muerte de
su madre deja de ser sorprendente cuando se descubre la frialdad con que abordó antes la
decisión de un aborto, tomándola unilateralmente, sin consultar al padre del niño, y
debiendo soportar después su ira. El diálogo al respecto ilumina nuevamente la forma en
que Marion se acerca hasta a los vínculos más primarios. Sam, el padre del niño, le
recuerda que ella amaba la idea de tener hijos, y ella le pregunta si efectivamente él
quiere traer un niño a este mundo, con toda su miseria. A él no le queda sino espetarle
como insulto su total carencia de sentimientos y su exacerbado interés por la carrera y la
vida intelectual, cosa que, sin embargo, le había atraído de ella en primer lugar (“eras la
más brillante de mis alumnas”). La superioridad intelectual y la ambición académica que
alguna vez le habían servido para atraer y seducir se convertía ahora en una condena, y
probablemente en el comienzo del fin de ese primer matrimonio. Sin embargo, Marion no
fue capaz de reconocer la trampa en que se ponía al aferrarse a su inteligencia como
único recurso para conseguir el aprecio y admiración de los otros, negándose a
abandonarla para dar acogida, amor y vida a esos otros. Su renuncia a la maternidad es la
prueba final de que Marion estaba decidida a hacer fructificar su vida a través de una
obra “de la mente”, en el ámbito de su carrera académica en la filosofía; y de que los
frutos del amor y del cuerpo podían dejarse para las personas más comunes, para aquellos
que no veían con claridad las “miserias del mundo”. Aumenta así esas miserias, a tal
punto que su arruinada relación matrimonial lleva probablemente al posterior suicidio de
Sam, que Marion se niega a ver como una renuncia a este mundo, y prefiere identificar
como un error.

Del mismo modo resuelve Marion todos los conflictos: a su hijastra le dice que
para llevarse mejor con su madre debe “elevarse por sobre ella”; a su cuñada, cuando ésta
comienza a hacerle revelaciones poco elogiosas le dice que “nunca” se deja llevar a ese
tipo de conversación; cuando ella finalmente le revela que su hermano en cierto sentido la
odia, afirma que “no acepta eso”, como si estuviese en su poder aceptar o rechazar los
sentimientos de otros, confiriéndoles o negándoles realidad según eso. Su hábito de
ponerse por encima de todos y de todo para analizar y controlar las situaciones hace que
muchos no puedan sino caer entre los polos de idolatrarla como a un ser de extrema
sabiduría, paciencia y autocontrol, y odiarla por su carácter condenatorio. A nadie le es
posible amarla, al menos no en tanto ostente esa superioridad. Sólo Larry es capaz de
hacer surgir en ella un momento de arrebato apasionado, un momento en que se deja
llevar, pero rápidamente se “reconstruye un muro”, y Marion vuelve a su mundo propio y
a su matrimonio con Ken. Ante esto, Larry reacciona diciendo: “tal vez me equivoqué
contigo, tal vez son los dos del mismo tipo”. Efectivamente, la relación de Marion y Ken
se vuelve comprensible cuando se compara cómo ambos han ido guiando sus vidas. Se
conocen y entablan primero una relación adúltera, en la que incluso llegan a tener un
encuentro furtivo en un hotel mientras a la esposa de Ken se le extirpan los ovarios en un
hospital. Esta insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, ante la pérdida, y, a fin de cuentas,
ante la femineidad y la maternidad así simbolizada, muestra a Ken como un equivalente
de la Marion de esa época. Del mismo modo en que Marion dice “no aceptar” los

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sentimientos de otros que le son condenatorios, Ken dice a su esposa, cuando ésta le
recrimina su abandono e infidelidad, que “acepta su condena”, arrogándose también el
derecho de decidir si otorga valor y validez a lo que otros sienten. Por cierto, lo hace sin
demostrar ni compasión, ni remordimiento; y sin hacerse cargo de ninguna de las
consecuencias que sus actos poco sinceros y egoístas tienen sobre los demás. Esto ultimo
no lo ve Marion, que, en cambio, considera que Ken “manejó bien” una situación difícil,
privilegiando en su juicio de la situación la habilidad de Ken para “salvar” una situación
bochornosa por sobre su sensibilidad. La indolencia ante el otro y el empecinamiento en
decider sólo de acuerdo a la propia conveniencia y comodidad son rasgos que se les
vuelven comunes. Más tarde, Marion verá esta indolencia volverse contra sí al descubrir
la infidelidad de Ken. Sólo entonces, y gracias al proceso de reflexión que ha llevado a
cabo, podrá reconocer que esa traición era de esperarse, pues ellos mismos actuaron de
igual forma por meses.

De toda esta vida enajenada de los propios sentimientos y desconectada de los de


los demás viene a rescatarla una extraña relación con dos desconocidos. Si no puede tener
compasión por aquellos a quienes ve cara a cara cotidianamente, sí podrá sentirla por esa
voz angustiada y triste que se deja oír desde la consulta vecina. Si aquellos que intentan
desesperadamente confrontarla con sus autoengaños e impulsarla a un cambio en su vida
no logran ser escuchados, sí lo logrará ese terapeuta que no le habla a ella, sino a su
semejante. Las preguntas que él le hace a Hope, Marion se las contestará a sí misma. Lo
que Hope calla en una sesión de terapia silenciosa, Marion lo dirá en sueños y recuerdos.
Ese extraño lugar que el destino le ofrece al dejarla adentrarse en esas sesiones de
análisis sin entrar en ellas, la pone en la curiosa y nueva situación de ser cuestionada por
otro sin sentirse asustada ni expuesta, y de escuchar los sentimientos de otro sin tener el
poder de juzgarlo, condenarlo, aceptarlo o rechazarlo. Así, sólo despojada del temor y del
poder con que juzga y condena a otros, puede comenzar a verse a sí misma. La manera en
que se produce y desarrolla esta situación, que actúa como una terapia para Marion, es tal
vez la única que podía afectar a una mujer como ella. El muro que rodeaba sus vínculos
humanos no podía aislarla de una situación en que era imposible combatir a esos
vínculos. ¿Cómo podia argumentar contra aquello que claramente le hablaba a ella sin
dirigirse a ella? ¿Cómo podía desconocer aquello que le hablaba de sí, pero que no venía
de su propia voz? Finalmente, ¿cómo podía Marion recurrir a su arma de ponerse en el
lugar de superioridad intellectual o moral que tanto le acomodaba, si no había cómo
rebajar a ese otro que la interpelaba desde la distancia? Es paradójicamente esta relación
sin relación que se establece con Hope (Esperanza) y el terapeuta, aquella desde donde
podrá ir revisitando todos sus vínculos interpersonales, toda su historia de relaciones. La
pasión vital que intentó alguna vez entrar en su vida de forma total –como un hijo, como
un gran amor– y que ella aplastó con su muro de aislamiento, entrará esta vez colándose
subrepticiamente, y como si se tratase de la vida de otra persona. Sin embargo, y
conociendo la frialdad anterior de Marion, ¿cómo no suponer que ese primer brote de
compasión hacia la voz angustiada de Hope no era compasión por esa misma angustia
acallada en sí misma?

Plano Intrasubjetivo

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¿De qué manera se configura la identidad que lleva a Marion a relacionarse de
este modo con los demás? No se puede sino pensar que ese muro que construye en torno
a sí misma, y que también la separa de sus emociones y sus recuerdos oculta algo que, de
uno u otro modo, no se quiere ver. Ya al comienzo de la película se sugiere esto, al decir
Marion que “a los cincuenta años había llegado a un nivel decente de realización
profesional y personal”, y que “más allá de ello, prefiero no pensar”. Es así que
inmediatamente nos preguntamos por ese más allá al que Marion no quiere acceder, lugar
que, a medida que avanza la trama, se identifica como el único que podría hacer
comprensible el sufrimiento y la angustia de Marion.

Las voces que Marion comienza a escuchar la aproximan a aquello de si misma


que hasta ahora ha mantenido oculto. Algunas aseveraciones de Hope, la paciente vecina,
son las primeras que hablan de lo que le sucede y ha sucedido a Marion, y es su voz la
primera que puede expresar lo que para Marion era indecible: la tristeza y la angustia,
provocadas por la sensación de haberse estado engañando y de haber vivido, hasta el
momento, en una constante impostura. Llega a escuchar precisamente esto en el momento
en que más quería y requería “desconectarse de todo”, para escribir su nuevo libro. En el
afán de buscar un lugar ajeno e inmune se ve arrastrada a encontrarse consigo misma.

La manera en que Marion comienza a recordarse desde entonces nos muestra a


una mujer que, de muchas maneras, ha renunciado a serlo. Ya desde los recuerdos de
juventud vemos que su opción fue seguir el camino propuesto por el padre: el mundo del
academicismo y de las palabras: la historia, la filosofía; y que abandonó aquello que
valoraba la madre: la belleza y, en especial, la posibilidad de crearla (Marion deja de
pintar acuarelas) y de disfrutarla. El acercamiento de Marion al arte seguirá la ruta de lo
fijado por el padre: un poema de Rilke será analizado y publicado como ensayo por
Marion, en tanto que en el mismo viejo volumen encuentra el poema favorito de la
madre, ni analizado, ni comentado, sino manchado por las lágrimas de una lectora
sensible. Más tarde veremos a una Marion que, comentando la puesta en escena de un
drama de Brecht, no puede decir sino que fue “una puesta inteligente”, y que sólo le
perturbaron los problemas de latraducción. No queda verdaderamente claro en qué
momento de su vida Marion asume que esta opción por el mundo de lo masculino, tal
como lo presenta su padre, debe significar la desconexión de toda posibilidad de pasión e
intimidad real en el contacto con los demás seres humanos, o de sensibilidad emotiva ante
las obras de arte.

Las evidencias de su abandono de la femineidad, o de su búsqueda de imitar un


modo masculino de ser, se suceden. En primer lugar, su tendencia a seducir a los hombres
por medio de su aura de inteligencia y profundidad, y no, por el contrario, siguiendo los
impulsos y deseos de su cuerpo y su intuición. Su aspecto es, desde muy joven, el de una
mujer que intenta ocultar su femineidad corporal: se viste con trajes cerrados, de colores
oscuros y severos, no se maquilla, y toma su cabello hacia atrás, del modo que lo haría tal
vez una monja sin su hábito. Sin embargo, llega a seducir incluso al novio de su major
amiga, atrayéndolo con su conversación interesante y temas de profundidad filosófica.
Atrae así hacia ella todo lo que en realidad, más que amor, es admiración por parte de los
hombres. Marion no se reconoce en este retrato que de ella hace su amiga: lo considera
una fantasía, y se defiende diciendo que no aceptaba las proposiciones de los hombres así

Documentos “Praxis” 55
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seducidos, pero, como le hace ver Claire, aún desde lo inconsciente surgía esa necesidad
de impresionar a otros con su superioridad, que en este caso, significaba mostrarse
superior a su amiga, más digna de ser considerada, más digna de compartir el mundo de
los hombres.

De esta forma, es natural que el primer marido de Marion resultase ser un


académico, su maestro. Es, a la vez, un hombre que puede ser su padre, y uno que la lleva
hacia donde su padre quería que estuviese: brillando en el ámbito de las ideas. También
en este caso Marion hubo de sobresalir: fue “la más brillante de las alumnas”, y eso le
ganó el amor de su maestro y su matrimonio. Sam deposita en ella su confianza y su
esfuerzo por perfeccionarla aún más, y nuevamente, como en su familia de origen,
Marion descubre que puede satisfacer a los otros y obtener su afecto pareciéndose a ellos
y acallando su femineidad. En este caso, la renuncia es más dolorosa: siente que debe
impedir el nacimiento de su hijo para seguir siendo la Marion que los demás idolatran y a
la que consideran exitosa. Por otra parte, puede suponerse lo extraño que le era haber
concebido un niño con este hombre tan parecido al padre, tan identificable con él, y a
través del cual, por lo menos, se planteaba la satisfacción de las metas paternas. Se
trataba de un hombre al que, en una escena anterior, había besado a través de una
máscara, como si hubiese, por alguna razón, necesidad de esconderse u ocultarse detrás
de ese disfraz. Si antes, renunciando a las acuarelas y a la sensibilidad emotiva ante lo
artístico, Marion había resignado lo que su madre le ofrecía como camino, esta vez debía
eliminar lo que el amor y su propia naturaleza femenina le imponían como una realidad
ya en desarrollo. Con el aborto lo hace, y por primera vez recibe una condena a su falta
de sentimiento. Sam, a quien tal vez pensaba agradar con la decisión, se muestra
decepcionado y herido, quizás logrando sólo entonces definirse como completamente
distinto al padre de Marion. Tan distinto es, que jamás logra inmunizarse a la pérdida de
su hijo, y termina también con su propia vida, en un acto que tiene matices de castigo y
de condena.

No es posible dilucidar si esta primera condena desde otro es lo que instaura la


culpa en Marion, o si el aborto en sí mismo se instala para siempre en su inconsciente y
su conciencia como uno de los hechos en que “es mejor no pensar”. Sin embargo, el
impacto que tiene sobre Marion la imagen de la paciente embarazada remite claramente a
esa experiencia ineludible de un pasado al que el padre recomienda no regresar. Esta
culpa o vergüenza por haber cometido un acto contrario a la vida, y ciertamente discutible
en términos éticos no puede permanecer ajena, por más que Marion lo intente, a lo que se
volverá su tema de investigación filosófica: la ética y la responsabilidad moral. Hay
evidencia sutil de esta vinculación en la escena en que una antigua alumna elogia a
Marion por haber cambiado su vida con las conferencias y clases sobre este tema, sin
haber indicios de que Marion llegue a recibir tal alabanza con orgullo o alegría.
Suponemos que la recriminación, posiblemente inconsciente, por su propia actuación
frente a los dilemas ético-morales de su vida, no le permiten recibir con inocencia ese
comentario, sobre todo si lo asocial al recuerdo del aborto y al del suicidio. Su renuencia
a aprovechar la última oportunidad de su vida de ceder ante el deseo y la pasión que en
ella despierta Larry aparece como una renuncia final a su femineidad. Al preferir
continuar con su noviazgo y matrimonio con Ken, que ya se vislumbra como una unión
cómoda, pero no amorosa, Marion termina de construir el muro que hace imposible que

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otros la vean como una mujer en la que vive el deseo. Más tarde se quejará a su marido,
por no tratarla de forma apasionada y romántica (“¿tú me harías el amor en el suelo de la
sala?”, “¿por qué ya no hacemos nunca el amor?”), sin poder reconocer que ella misma,
con su máscara de mujer perfectamente adecuada, ha ido definiendo y delimitando cada
vez más los modos en que permite que los otros se acerquen a ella: “nunca te vi como el
tipo de suelo duro”, le responderá Ken.

La reflexión que a los cincuenta años debe comenzar a hacer Marion sobre esta
historia que es su vida, sería absurda si surgiese de la misma racionalidad seca y represiva
que la ha dominado hasta entonces. Así como los primeros atisbos de sensibilidad surgen
escuchando a otros, las primeras confesiones e insights de Marion surgen en sueños,
como si estuviesen hablando otros, pero en un juego de personajes en que son todos ella
misma. Pone en boca de su padre algo que él diría: “pedí muy poco de mí mismo”, pero
llenando esta frase de un nuevo significado, en que aquello que no se pidió a sí misma fue
tal vez la honestidad de haber reconocido y aceptado las debilidades de su ser, y sobre
todo sus pasiones. Por primera vez, en sueños, ve a ese terapeuta al que ha estado
espiando. Éste le pregunta su opinion sobre el caso de Hope, o, en realidad, sobre su
propio caso, y es aquí donde este terapeuta---la misma Marion en su sueño---logra develar
el hilo que ha conducido su vida: “intento evitar que se suicide, lo ha estado haciendo
lenta y metódicamente desde su juventud”. Tal vez solo desde este insight en sueños,
Marion podrá elaborar lo que hasta ahora ve como un temor a sentir: “tenía miedo de los
sentimientos que podría tener por el bebé” y reconocerlo como una seguidilla de
decisiones autodestructivas, en que mató su sensibilidad, y su pasión, y en el camino de
las cuales murieron su hijo y su marido. Tal vez sólo después de esto puede trazar esa
línea sutil que une la muerte prematura de un ser en desarrollo, el suicidio de un adulto y
la muerte en vida de una mujer que ha ido renunciando de a poco a sí misma.

Finalmente, tras estas experiencias de análisis a escondidas y en sueños, Marion


llega a conocer a Hope, a la que encuentra casualmente en una tienda de antigüedades.
Ambas observan un cuadro de Klimt, que representa a una mujer embarazada. Hope llora,
Marion la consuela: es uno de los cuadros más optimistas del pintor. Este último
encuentro connota nuevamente la idea de la maternidad posible como el nexo que
identifica a Marion con la joven Hope, maternidad que grafica, como ninguna otra cosa
podría, que es otra mujer la que está al frente, y que es en otra mujer donde se puede
encontrar un reflejo sincero, que no oculta ni opaca, sino que ilumina.
Desde aquí no hay lugar que no te vea
Debes cambiar tu vida
R. M. Rilke

Este es el verso que Marion encuentra en un viejo libro de su madre, manchado


por lo que ella supone sus lágrimas. ¿Qué lugar puede ser ése que lo deja a uno tan al
descubierto? ¿Qué hace que esa imposibilidad de ocultarse imponga un cambio en la
propia vida? En el caso de Marion, ese lugar no es otro que su propia autoconciencia.
Aún en el más extremo intento por aislarse, el mundo se cuela entre los muros para
hablarle de sí, para verla a ella. La disposición a dejarse ver lo que todos los espejos que

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la rodean le devuelven como imagen es suficiente cambio como para llevar su vida a otro
nivel.

¿En qué caso mejor que en el de Marion se ilustra ese tipo de labor que lleva a
actuar por la humanidad olvidando a los humanos, a luchar contra la injusticia y la
crueldad siendo injustos y crueles, a discutir la ética y la responsabilidad moral sin poder
ni responderse a sí mismo por los propios actos y decisiones? ¿En qué caso mejor que en
éste vemos que esto se nutre del olvido y negación de las propias emociones y hasta del
propio cuerpo, de los que se abjura como si fuesen un obstáculo a la mejor vida en el
mundo de la abstracción y perfección de las ideas? Marion escribía libros y dictaba
conferencias de ética y responsabilidad moral; participaba de organizaciones de derechos
humanos, declaraba hasta en sueños sufrir por la injusticia y la crueldad, por la
humanidad y el universo. Como lo dice su amiga Claire, “quería salvar a la humanidad”.
¿Cómo salva a la humanidad toda el que es él mismo un humano sufriente? Al parecer,
esta preocupación altruista en abstracto no era más que un velo para ocultar la propia
precariedad emocional, la ausencia de una verdadera passion por las personas y
compasión por el sufrimiento de esos seres humanos más familiares y cercanos.

Sólo a medida que Marion va logrando ver en los eventos de su vida algo que en
realidad le interpela y se vuelve lleno de sentido para su estadía en este mundo, alcanza
por primera vez un estado de paz. Esto, y el recuerdo de que en ella está la capacidad de
dejarse llevar por el amor más que por cualquier otra cosa, la llevan a un estado en que
puede ser lo suficientemente humilde como para reconocer la soledad en que se ha dejado
vivir hasta el momento (así lo admite frente a su esposo), y lo suficientemente sabia como
para comprender que tanto los recuerdos del amor como los del desamor, el sufrimiento y
la culpa los llevará consigo y los tendrá también perdidos para siempre: “y me preguntaba
si un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido”. Desde este nuevo estado, se
abre camino a la esperanza, a ese optimismo del cuadro de la mujer embarazada, a ese
cambio en la vida que la lleva a ser luminosa, explícita, posible de ser mostrada a
cualquier lugar en toda su riqueza y también en toda su miseria. Así, cuando se lleva a
cuestas la propia historia, y cuando no se es inmune a ella, se puede dejar de ser inmune a
los otros.

Plano Simbólico

La película en su totalidad se estructura como un viaje al pasado, un pasado que


debe ser revisitado para poder elaborar y, de cierto modo purgar, los sentimientos de
culpa, vergüenza, arrepentimiento, frustración y angustia en que se encuentra la
protagonista en este momento de su vida. Los elementos simbólicos que atraviesan el film
remiten a esa temporalidad ambigua del film, que va y viene del pasado al presente, y que
incluso mezcla ambos en escenas de sueños. En ellos, Marion revive su pasado, y se
confunde su aspecto actual con su aspecto juvenil, como si la Marion de cincuenta años
quisiese volver a los antiguos acontecimientos y discutirlos desde sus sentimientos
actuales, incluso cambiarlos, pero ni siquiera los sueños permiten esto, y ella debe revivir
en ellos su aborto y el suicidio de su primer marido. Debe, en ellos, reactuar escenas de
su vida, sin posibilidad de alterarlas, lo que por una parte aumenta su angustia y su temor

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y, por otra, la devuelve a esas experiencias y situaciones, repitiéndolas y recalcando que
son ineludibles.

La película comienza con un tic-tac de reloj, y posteriormente continua con la


escena de un cumpleaños. Se mezclan así las ideas del continuo paso del tiempo y de los
hitos que sin embargo nos detienen para mirar atrás. Las primeras escenas nos muestran
también la relevancia que tiene, para gatillar este afán retrospectivo, la aparición de la
muerte como punto final de esta existencia en el tiempo. La madre de Marion acaba de
morir, y ella debe volver al hogar de su niñez para reordenar y revisar el legado de su
madre. Se nos aparece inmediatamente la primera paradoja: el padre, historiador, no
quiere mirar al pasado, quiere ser inmune a él y al dolor que pueda suscitarle. ¿La
solución? Guardar todos los recuerdos de esa madre amorosa en cajas de cartón, que irán
a parar a alguna oscura bodega, cajas de cartón, al igual que aquellas a las que se condenó
a trabajar a Paul para financiar los estudios de su hermana, que cumplen su destino final
sepultando todo recuerdo afectivo. De estos recuerdos, rescata Marion uno: una foto de la
casa durante el otoño. Este otoño nos perseguirá durante el resto de la película a través de
los colores amarillos y sepia que en ella predominan, como dando a entender que Marion
está en el otoño de su vida, que se acerca su propia muerte (que ella ve en la pantera
negra del poema de Rilke), y que la consume una mezcla de tristeza y nostalgia por lo que
ha perdido y lo que ha dejado pasar durante su existencia.

A este constante retorno al pasado, se opone la figura de la esperanza, claramente


representada, desde su nombre, en Hope. No solo el nombre, sino también su embarazo,
su juventud y su introspección más temprana que la de Marion, la instalan como esa
segunda oportunidad de vida, como ese camino alternativo a la dureza que Marion forjó
para sí. Ambas se encuentran finalmente observando el cuadro de Klimt que representa
también a la esperanza, desnuda y a la espera de un hijo, y comparten la mezcla de miedo
y optimismo que esa figura encerraba, y en la que ambas se veían. El hecho de que el
encuentro fuese en una tienda de antigüedades sugiere la interpretación de que Hope
corresponde a la Marion de la antigüedad, así como lo confirma el hecho de que ambas
hayan pintado acuarelas en su juventud. En ese depósito de antigüedades, que podría ser
asimilable a las cajas de cartón de los recuerdos muertos, se envuelve, ya hacia el final de
la película, la imagen de mujeres vivas que llevan dentro de sí nuevas vidas. Del mismo
modo, puede pensarse que la invitación que Larry hace a Marion, de irse con él a Santa
Fe, no habla sólo de un lugar físico, sino de la posibilidad de llevarla a un lugar en que la
esperanza e incluso la espiritualidad cupiesen en su vida.

Otro tema que se abarca también desde un nivel simbólico es el del ocultamiento
en que Marion ha estado viviendo toda su vida. Además de la imagen del muro, que Larry
siente que se alza entre ellos después de su primer encuentro apasionado, aparece la
máscara que Marion regala a Sam y a través de la cual lo besa, como escondiendo su
verdadero ser, nuevamente, en un momento en que supuestamente se está completamente
entregado y expuesto ante otro. Su primer intento de tapar el conducto de ventilación con
un almohadón, da cuenta, de la misma forma, de su necesidad de aislarse del contacto y
de no exponerse a escuchar o sentir cosas que pudiesen ser inapropiadas. Sólo cuando cae
el almohadón puede ella comenzar su proceso de desocultación, coincidiendo la caída de
éste con lo que narra Hope “fue como si se hubiese descorrido un velo, y pudiese verme

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claramente”. Esos conductos de aire que llevan a que Marion comience a revelarse ante sí
misma (a develarse) son, probablemente, los que impiden su muerte, su lento suicidio,
como lo describe el terapeuta en sueños. Curiosamente son esos conductos de aire, que se
cuelan en su habitación solitaria los que impiden que muera, como Sam, por ahogo, y
sola, en un cuarto arrendado.

Plano Ideológico

Claramente, como se ha visto en los apartados anteriores, esta película intenta


transmitir una actitud crítica ante el intelectualismo vacuo que de cierta forma reina en el
grupo social allí representado. Al retratarlo como una especie de cortina de humo
filosófica y pseudo-social, que oculta en realidad sufrimientos, errores y heridas de la
vida más íntima e interpersonal, Allen propone una mirada de lo humano que implica
abordar en primer lugar los propios conflictos y miserias antes de poder ubicarse en el
lugar de juzgar a la humanidad o de salvarla. Por cierto, se transmite finalmente la idea de
que una sincera observación y comprensión de la propia vida y de su sentido en el mundo
microsocial en que se desenvuelve, desemboca finalmente en una cierta sensación de
humildad y serenidad, que, ya de por sí, extingue ese afán superiorizante que caracteriza a
los círculos intelectuales.

Si éste es el mensaje ideológico relativamente explícito en la película, cabe hacer


notar, sin embargo, que otros temas quedan en segundo plano, dando cuenta de ciertas
naturalizaciones en torno a cómo y en quiénes se da esta reflexión iluminadora propuesta
por el autor. En primer lugar, ¿por qué la elegida para hacer este proceso de
reconstrucción y resignificación es una mujer? ¿Por qué la única que puede despertarla de
la negación de sí misma es otra mujer? Si bien esto ubica a las mujeres como seres que se
muestran más introspectivos y reflexivos, también, de cierta forma, da a entender que la
mujer se traiciona a sí misma más que los hombres cuando aspira al mundo del éxito
profesional e intelectual, y que ya el hecho de elegir ese tipo de actividad presupone un
suceso extraordinario, que tuerce el curso natural de los eventos. La presencia del aborto
como tema de trascendencia vital hace gráfica esa disyuntiva que supuestamente tendría
que abordarse desde lo femenino: la opción por el mundo del pensamiento no pasa sólo
por la renuncia y la negación pasivas de cierto aspecto de su ser, sino por una eliminación
activa de aquello que le es dado a la mujer: un hijo, la maternidad. Esta ruptura, además,
es juzgada como la peor muestra de insensibilidad y crueldad por quien, al igual que ella,
vive en el mundo del éxito académico, y se enamoró de ella en primer lugar por su brillo
intelectual. La indignada reacción de Sam ante el aborto parece decir: “estaba bien que
fueras inteligente y exitosa, pero hay un límite, ese límite es tu maternidad”. La condena
que hace Sam, y la que posteriormente se hace Marion a sí misma, la instalación de los
significados de esperanza y el optimismo en una mujer embarazada, el comentario de
Larry “tener una hija fue la experiencia más grande de mi vida”; todo vuelve a instaurar
la idea de que el mayor pecado de Marion fue, más que renunciar a su propia vida
emocional, renunciar a su maternidad, exponiendo así su opción por “la vida de la mente”
como un crimen aun mayor, en tanto es una traición a su género. No se puede sino pensar
que el crecimiento de Marion se nos hace ver como un retorno a lo debido, en tanto que si
el protagonista hubiese sido un hombre, su crecimiento hubiese aparecido como algo

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extraordinario. Así también, en forma especular, se aprecia que el fracaso profesional de
Paul también aparece como un pecado mayor, en tanto él es hombre. También cabe hacer
notar que, anteriormente, se presenta el trabajo académico de Marion casi como una
reivindicación feminista, al decirle una ex-alumna que ella era “la inspiración de todas las
mujeres del departamento de filosofía”, centrando la atención en el hecho de que una
mujer hubiese llegado a una posición prestigiosa, más que en el valor real de su trabajo.

En otro nivel, que también conlleva connotaciones ideológicas, encontramos la


reflexión que la película presenta sobre la situación psicoterapéutica y/o psicoanalítica, y
sobre la manera en que ésta aborda la introspección y los procesos de elaboración y
cambio. Se muestra, en primer lugar, una situación de psicoterapia común: una paciente
asiste regularmente a una consulta, habla o calla durante su hora, y el psicólogo intenta
guiar su reflexión, iluminar las situaciones en que está, interpretar sus dichos y sus
sueños. Al mismo tiempo, en cambio, se nos presenta una situación extraordinaria: esas
sesiones son escuchadas por otra mujer, que, a partir de ellas, comienza el proceso de
introspección y autoanálisis más importante de su vida. ¿Qué elemento de esa situación
es lo terapéutico para Marion, y qué lo es para Hope? Si bien están en situaciones
diferentes, la respuesta final parece ser la misma: es el encuentro con otro en el que es
posible reconocerse. Marion comienza a atender a la consulta vecina cuando escucha una
angustia que hace eco en ella, y va cambiando a medida que va haciendo suyas las
palabras de Hope. Hope asiste a su última sesión después de su encuentro con Marion, y
cuenta que ha conocido a una mujer muy triste, y que le asusta pensar que puede llegar a
ser como ella si sigue viviendo como lo ha hecho hasta ahora; después de este encuentro,
deja de asistir a la terapia.

Ya se ha visto cómo Marion solía asumir una posición de superioridad que le


hacía imposible contactarse verdaderamente con lo humano: cómo ponía un muro entre
ella y los demás, y cómo intentaba ocultar por todos los medios sus emociones. Sería
difícil no hacer el paralelo entre esta actitud y la que se observa en el psicoterapeuta de
Hope, un hombre serio, callado, que hace preguntas, observaciones e interpretaciones,
pero que no revela nada de sí, permaneciendo ajeno e intacto ante la angustia que se le
expone. Además, se trata de un hombre mayor, en el que seguramente le sería difícil
reflejarse a una joven embarazada. La superioridad, o al menos la asimetría que se ilustra
en esa relación entre la paciente y el terapeuta, es asimilable a la que Marion asumía en
términos de querer “salvar a la humanidad” sin poder contactarse con los humanos. De
cierto modo, se nos transmite el mensaje de que una transformación sincera de uno
mismo y otros debe venir de una simetría vivencial, más que de una superioridad
intelectual condescendiente. Incluso se sugiere que estas relaciones que nos permiten
vernos en otros, y crecer, son casuales: se cuelan en nuestras vidas por las rendijas y
conductos de nuestra vida cotidiana, y que se parecen más a los sueños o al teatro
(escenarios que el film utiliza para retratar los recuerdos de Marion) que a la situación
ortodoxa de psicoterapia, buscada voluntariamente y con su encuadre perfectamente
delimitado.

La situación de escucha en que se involucra Marion es, de hecho, una violación


del espacio terapéutico. En la historia, se viola el derecho de Hope de hablar en la
intimidad y en la seguridad del secreto profesional, cuestionándose de paso la posibilidad

Documentos “Praxis” 61
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real de un encuadre terapéutico que sea verdaderamente seguro y confidencial, como
promete serlo. Hope, cuyas intimidades está escuchando Marion (y tal vez no sólo ella)
jamás llega a saberlo, y por lo tanto, está desprotegida y desamparada ante los abusos a
que esto hubiese podido acarrear. En la película, al quedar connotada esta violación como
de resultados finalmente positivos tanto para Marion como para Hope, se viola de cierta
forma la idea o imagen social a la que podría aspirar la psicoterapia, de ser el espacio que
mejor garantiza (con su respaldo teórico y científico) la búsqueda y logro de el
autoconocimiento emocional e interpersonal1. Si bien se presenta el espacio terapéutico
como uno que abre la posibilidad de expresión sincera acerca del mundo afectivo (Hope
habla en ese espacio, y eso despierta a Marion), hay una postura crítica frente a la idea de
que ese mero hablar de sí pueda ser transformador, y, en cambio, se sugiere que la
escucha de otro semejante es más potente en su capacidad de aproximarnos a nosotros
mismos.

Plano Estético

Si es el escuchar a un semejante el que nos acerca a nuestros dolores y conflicto,


si verlo sufriendo, angustiado, melancólico, avergonzado o arrepentido, nos remite a esos
mismos sentimientos y a los acontecimientos de nuestras vidas que los suscitan, ¿cómo
no preguntarse si, finalmente, no se está reivindicando la apreciación y contemplación
artística como una vía más natural y sincera hacia el autoconocimiento que la propia
psicoterapia o el psicoanálisis? No hay ninguna disciplina artística ausente en el
desarrollo de la historia, a través de todas ellas se sugiere la posibilidad de conexión real
con lo humano.

Nos encontramos en primer lugar con la pintura. El abandono de esa práctica


artística por parte de Marion y también de Hope es la primera señal de una especie de
enajenamiento de la propia sensibilidad. Será ante el cuadro de un artista que se
producirá el reencuentro final con ésta, pudiendo ambas mujeres recordar con nostalgia
cuánto amaban pintar, y cuánto han echado de menos esa vía de expresión, juzgada por el
padre como una manera de “sonar despierto”. El acercamiento a la literatura también
presenta una disyuntiva de opciones: Marion declara que para escribir un libro se
requería que “me aislase de todo excepto mi trabajo”. Su hermano, en cambio, vació en
su novela toda su vida, uniéndola a ella, enriqueciéndola con su experiencia afectiva
personal. Lo mismo hace Larry, que también escribe una novela, elaborando en ella su
experiencia con Marion, y logrando retratarla con tal sinceridad que lleva que Marion se
reconozca en ella y llegue a ese sentimiento de paz que finalmente la inunda. La
diferencia con que abordan la escritura Marion y los dos hombres se nos muestra como la
diferencia entre la escritura intelectual (un libro de filosofía) y la literatura, la primera
elaborada desde las alturas de la abstracción, la segunda, con sus raíces en la experiencia
del amor y del dolor. De igual forma, con la poesía y el teatro, Marion se relaciona en
principio de manera lejana (los analiza en ensayos, los critica), y sólo al ver las lágrimas

1
De hecho, en otro film de Allen, Everybody Says I Love You, dos niñas escuchan las sesiones de
los pacientes de su madre, y utilizan sus conocimientos sobre las fantasías de una de ellas para
lograr que su padre la seduzca. En este caso, el descuido de la confidencialidad terapéutica conduce
a un abuso y a un perjuicio en la paciente.

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de su madre sobre unos versos puede conmoverse sinceramente ante ellos, y sentir que le
hablan, conminándola a un cambio vital.

El caso del teatro aparece de una segunda manera: en sueños, Marion se


encuentra en una sala teatral en la que debe ver y actuar las escenas de su vida. La
escenificación remite al espectador, por supuesto, al propio cine, que aparece así sugerido
como una instancia semejante en la cual puede estarse representando la vida de
cualquiera de nosotros. Así como Marion comienza su proceso al escuchar algo que “no
le correspondía”, así uno mismo, en su afán por distraerse yendo al cine o a cualquier tipo
de espectáculo, podría terminar por retrotraerse a sí, pues, por todas parte se cuela lo que
nos habla de nosotros mismos, y a eso, parece decirnos Allen, debemos escuchar. La
riqueza de los recursos utilizados para ir reconstruyendo la vida de Marion: teatro,
literatura, poesía, sueños, pintura, es también la riqueza que el film parece indicar de los
lugares en que hay reflejos para el propio sufrir. Si no se une todo esto a la propia
reflexión, bien se podría estar haciendo el ejercicio vacío y vano de hablar de sí, solo,
como si no se tuviese semejantes.

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Análisis cinematográfico de “Antes de la Lluvia”

Francisca Atria, Diego del Piano & María José Junco

Ficha técnica

Título: Antes de la Lluvia (Before the Rain)


Año: 1994
País: Macedonia
Director: Milcho Manchevski
Protagonistas: Katrin Cartlidge, Rade Serbedzija, Gregoire Olin
Premios: ‘León de Oro’ a la mejor película, Festival de Venecia, 1994

El presente trabajo tiene por objeto dar a conocer, de una manera no exhaustiva,
los aspectos más relevantes de esta excelente producción. Esperamos que sea del agrado
del lector, puesto que hemos puesto en juego todas nuestras capacidades para interpretar
lo que el director nos quiso decir, y para salvar los obstáculos temporales con que nos
quiso confundir.

Resumen de la trama

El argumento de la película está dividido en tres partes, las que se entrelazan en


tiempo, personajes y situaciones. La película transcurre con el trasfondo de tensiones en
los Balcanes, entre albaneses y macedonios, y situaciones de violencia en todo Europa.

En el primer episodio (“Palabras”), se nos presenta a un joven monje, Kiril, bajo


votos de silencio, que se encuentra en un monasterio en las montañas de Macedonia. Una
tarde, poco antes de que se desate una tormenta, una joven albanesa, Zamira, llega al
monasterio escapando de un grupo de macedonios que desean vengar la muerte de un
familiar, atribuida a ella. La joven se esconde en la pieza del monje, quien la protege con
su silencio. Dos días más tarde, Zamira es sorprendida por los superiores de Kiril, quien
es marginado de la congregación y de sus votos, y se va con la joven. En plena huida por
las sierras macedónicas, son interceptados por la familia de ella, quienes, molestos por la
revuelta que ha provocado su conducta, terminan matándole ante la intención de irse lejos
con el ex monje.

El segundo episodio, titulado “Rostros”, transcurre en la ajetreada ciudad de


Londres, en donde Anne, una editora fotográfica, se entera de su embarazo. La noticia la
pone en una situación difícil, puesto que su amor está dividido entre Nick, su marido, y
Aleksandar, un desmotivado fotógrafo bélico. Esta parte tiene lugar casi íntegramente en
un solo día. Por la mañana, la noticia. Por la tarde, se encuentra con Aleksandar, quien
está decidido a volver a su natal Macedonia, y le pide a ella que partan juntos esa misma
noche. Ante la imposibilidad de Anne de partir inmediatamente, él se despide para
siempre. En la noche, Anne acude a cenar con Nick. Durante la comida, le cuenta del

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embarazo y le pide el divorcio, pero un sujeto enloquecido entra en el lugar y balea a la
gente matando, entre otros, al mismísimo Nick.

La tercera y última parte, "Fotografías”, trata acerca del retorno de Aleksandar, el


fotógrafo, a su tierra natal en Macedonia. Allí se reencuentra con sus paisajes, con su
familia, y consigo mismo. Y descubre que en aquel lugar que ha abandonado hace 16
años, se ha agudizado un conflicto de siglos. Albaneses y macedonios, otrora pacíficos
vecinos, están a un paso de la guerra, y el odio llega incluso a dividir a las familias. Y se
encuentra también con un viejo -y actualizado- amor, Hana. Ella es madre de Zamira, la
joven que en el futuro pasado será buscada por asesinato, y pedirá ayuda a Aleksandar
para la protección de su hija. Siguiendo la petición da Hana, Aleksandar rescata a Zamira
de manos de los macedonios que la habían capturado (la propia familia de Aleksandar) y,
en momentos en que la alejaba del lugar, la familia le conmina a entregarla. Ante la
negativa, Aleksandar es asesinado por su primo, y la joven huye ante la perplejidad del
resto de la familia. De este modo, la joven se encamina a un monasterio, momento que
nos remite al inicio de la película.

Análisis

“Con una bandada de pájaros chillones que huyen


a través del cielo negro, la gente está en silencio,
me duele la sangre de esperar”
- Mesa Selimovich -

En la zona de los Balcanes se vive un clima bélico que involucra a muchos


pueblos, entre ellos Macedonia y Albania, que solían vivir en paz. Sin embargo, la
tensión ha ido creciendo progresivamente entre ellos, generándose una guerra civil, en la
cual todos son partícipes, y cada uno se va involucrando en una cadena de violencia
donde un hecho desencadena venganza, y esa venganza desencadena más venganza.
Como dice el abuelo de Zamira, “la sangre llama a la sangre”.

A través de las imágenes se nos muestra claramente la diferencia entre dos


culturas. Por un lado, el filme nos transporta a Londres, una ciudad moderna, agitada y
ruidosa, en contraste con Macedonia, con sus paisajes caracterizados por la tranquilidad y
plenitud. A pesar de esta evidente oposición, la violencia se ciñe sobre ambos lugares,
culturalmente tan distantes pero similares en su agresividad. Como señala uno de los
personajes, “la guerra es como un virus”, aparece aquí y allá, determinando las formas de
relación de los sujetos individuales. “La paz es la excepción, no la regla”, sentencia
también Aleksandar Kirkov. Esta política del ojo por ojo, diente por diente, hace de la
violencia un espiral interminable. La expansión de la violencia ha sido tal, que esta
penetra hasta el círculo familiar. “El que la hace la paga” es el lema, y “caiga quien
caiga” debe cumplirse. No se acepta la traición, ni las rebeldías de nadie, y se puede
llegar a matar a hermanos y a primos, como el director nos lo muestra de forma tan
desgarradora en la película. Con tanto nivel de hostilidad, es difícil que el amor se ponga
por sobre los afanes de venganza o ajusticiamiento. Cabe mencionar que el director no
está interesado en juzgar estos actos, ni en tomar partes en el conflicto: sólo nos muestra
lo que, mediante su conocimiento de la historia de su país, sucede.

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Tres partes de una misma historia, tres historias que se unen y forman parte de un
todo. En cada una de estas partes los personajes se ven enfrentados a tomar decisiones
que determinarán drásticamente el curso de sus vidas. En el primer episodio, Kiril debe
elegir entre proteger a Zamira o cumplir con las exigencias de ser monje, creándosele un
conflicto de normativas, que, por lo demás resulta paradójico. Debe omitir información
ante sus superiores, para proteger la vida de una muchacha, cuya vida debiera estar
protegida primero por los superiores, rectores en la zona del cristianismo.

En la segunda parte, Annie se ve en la necesidad de dar un vuelco a su vida vacía.


Debe optar entre el amor que le pueda entregar un infeliz matrimonio y la apasionada
atracción que siente por Aleksandar, su fotográfico amante.

Luego, en la tercera parte, Aleksandar enfrenta su propia encrucijada. Hana, una


albanesa de la cual siempre ha estado prendado, le pide que rescate y proteja a su hija,
Zamira, la que –dicho sea de paso- es probablemente su propia hija. Para protegerla, debe
traicionar a su propia familia y a su pueblo.

Estos tres conflictos que surgen de la necesidad de tomar decisiones, se producen


por una ambivalencia a nivel individual en cada uno de los personajes y, por otra parte,
por la imposibilidad de evitar las decisiones, que vienen impuestas desde el exterior; es
decir, es imperiosa la necesidad de optar en cada una de las distintas situaciones, lo que
hace imposible el rehusarse a tomar partido. Ante esta obligatoriedad los protagonistas se
ven envueltos por la duda, lo que los lleva a preguntarse en cada caso por lo que quieren,
por lo que desean. Esto se ve reflejado, cuando en dos momentos decisivos de la película
aparece, como por casualidad, la canción “So what ‘you want” (‘entonces, qué es lo que
quieres’). Ejemplo de esto es cuando Alex le propone a Anne que se vayan a Macedonia
(estando en el cementerio) y ella no puede irse. Aparece entonces una joven en cuya radio
escucha el mencionado tema.

El saber lo que se quiere, lo que se desea, implica responsabilidad por las


decisiones que se toman, hacerse cargo de las opciones. En este sentido, en la película se
muestra el acto de vomitar recurrentemente. El vomitar se nos muestra como el síntoma
de la dificultad que conlleva la responsabilidad de cada decisión. Representa el sacar
fuera los miedos y temores, para enfrentarse con la transgresión de las normas en pos del
cumplimiento de los deseos.

Otro denominador común de las tres historias, ahora en un nivel relacional, es la


triangularidad amorosa que se evidencia. Kiril, el monje, ama a Dios y además desea a
Zamira; Anne ama a su marido Nick y a la vez desea a Aleksandar; y por su parte
Aleksandar ama a dos mujeres: Anne y Hana.

Si miramos ahora, en un nivel superior las tres historias, notamos que existe otro
patrón recurrente. Desde aquí observamos que toda cultura está normada y reglada, y
tiene diferentes formas de poner límites, y eso hace que el individuo deba tener que
escoger entre mantenerse dentro de los límites o sobrepasarlos. Este conflicto de opciones
cruza las tres partes de la película: el conflicto principal en cada una de ellas es tener que
tomar la decisión de sobrepasar o no las reglas y restricciones que les imponen las

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instituciones. En la primera parte, “palabras”, el conflicto está relacionado con la
institución religiosa, dado que Kiril se vio obligado a tomar la decisión de ocultar o no a
Zamira, cosa que constituiría un pecado porque debía engañar a los demás monjes.
Además tuvo una disyuntiva interna al darse cuenta que aún en su condición de monje
deseaba a Zamira, se sentía atraído por ella, y eso significaba serle infiel a Dios. Él opta
por sobrepasar las normas y esto implica abandonar su condición de monje y todo lo que
eso conlleva. En la segunda parte, “rostros”, el conflicto está relacionado con la
institución del matrimonio, ya que Anne, siendo una mujer casada (y con un hijo por
venir), tuvo una aventura amorosa, y ahora se ve obligada a elegir entre quedarse con su
marido, rigiéndose por las imposiciones matrimoniales, o simplemente irse con su amante
Aleksandar, destruyendo su matrimonio. Por último, en la tercera parte (“fotografías”) el
conflicto está relacionado con la institución de la familia. Alex debe optar por ‘traicionar’
a su familia y a su pueblo, salvando a Zamira, quien aparte de pertenecer a otra familia,
es albanesa, y esto complica más la decisión, puesto que Alex es macedonio. En los tres
casos ellos optan por transgredir la norma, por sobrepasar los límites impuestos por las
diferentes instituciones. Lamentablemente, estas transgresiones no llegaron a buen
término.

Como se dejó entrever anteriormente, una relación que no está explícita en la


película, pero cuya indagación es plausible, es la existente entre Aleksandar y la hija de
Hana, Zamira. Si bien Alex se fue de Macedonia hace 24 años, realizó una visita hace 16,
y en esa oportunidad tuvo que –como el mismo señala- huir. Zamira puede tener 16 años,
y Hana le encomienda a Alex la protección de su hija, diciéndole que lo haga “como si
fuera su propia hija”. Se nos muestra claro que, además, entre los dos hay una tensión que
nos habla, más que de un amor platónico, un amor que realmente tuvo lugar, quizá
provocando un problema familiar y la necesariedad de la partida de Alex hace 16 años.
Además, a Mitre le molesta la situación Hana-Alex (recordar conversación de la comida
familiar), y hay un conflicto no resuelto entre Alex y él: ¿será quizá que en el pasado
compitieron por ella?. Como dato adicional, queremos llamar la atención sobre el hecho
de que es el hermano de Zamira quien le da muerte, y el abuelo pareciera no haberla
considerado nunca como legítima nieta (recordemos que dijo tenerla encerrada y con su
pelo muy corto). Se puede leer que la joven es bastarda, o que, al menos, no nace bajo el
matrimonio de Hana y su marido.

La temporalidad juega un rol esencial en la película: las ideas de “el círculo no es


redondo” y “el tiempo nunca muere” están a la base, le dan forma a la(s) historia(s). En
la película no existe principio ni fin; es más, el final nos traslada al comienzo y el
principio nos lleva al fin, superponiéndose los tiempos.

La lógica común no nos sirve como una manera de comprender la película,


puesto que el tiempo en ella no es lineal, sino más bien circular. Pero esto no entendiendo
lo circular como redondo, sino más bien como una especie de espiral ad infinitum. Que el
círculo no sea redondo implica que hay algo que parece un círculo pero que en sí no lo
es; desde un punto de vista gestáltico, nosotros tendemos a llenar espacios para ver un
todo coherente. Es así como en la película, sin quererlo tenemos que ‘completar’ la cuasi-
circularidad temporal que se presenta, tomando a la historia como si fuese todo circular,
siendo que en realidad nos estamos engañando con esa ilusión de completud perfecta,

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porque estamos obviando saltos importantes(como describiremos luego), que nos
evidencian que el círculo no es redondo y que estamos completando algo que no está
completo, que tendemos a ver que en la historia el principio es el fin y el fin el principio,
cuando más bien parece ser que su organización es en espiral, un espiral infinito, que no
conduce a una estructura constante o continua; sino que tiene superposiciones
temporales, que más se acercan a lo recursivo. En ese sentido es que “el tiempo nunca
muere”, puesto que los hechos no comienzan ni terminan, sino que avanzan hacia un
futuro-pasado.

Futuro, pasado y presente se unen de una forma tal, que sería incomprensible la
película si quisiéramos establecer un orden cronológico, puesto que no lo tiene: existe
una multicausalidad y una multifinalidad, por lo que no es posible distinguir causas y
efectos, o bien cuál hecho antecedió a otro. Intentar realizar esa operación carece de
sentido.

A través de la película existen dos momentos en que el fenómeno del tiempo


antes descrito se hace evidente, no sólo en su circularidad sino también en la
superposición temporal. Por ejemplo, cuando al comienzo de la película, Anne mira
desde lejos el funeral de Aleksandar y del primo de éste, Bojan. Nótese que aquí el
director hace parecer como uno sólo ambos funerales. Esto fue posible pesquisarlo
mediante el uso de reproducción lenta en el videograbador. Esto, aparte de ser peculiar
por el hecho de juntar dos eventos en uno, es extraño que Anne esté en ese lugar, en ese
momento, observando el funeral y a Kiril siendo monje, debido a que en el segundo
episodio de la película –“rostros”- ella ve fotos de la muerte de Zamira y del joven ex-
monje a su lado. Esto es incomprensible con una temporalidad lineal: Anne, que ya había
visto esas fotos (lo que implicaba que Alex había muerto hace tiempo), aparece como
desplazada temporalmente. Adicionalmente, el día en que ella ve las fotos, Alex se
encontraba partiendo a Macedonia desde Londres, cosa que tampoco es comprensible
desde una perspectiva lineal, debido a que las fotos representaban que Alex ya estaba
muerto, pero ese día él estaba en Londres, vivo, produciéndose la contradicción.

Otro aspecto relevante, es la relación existente entre los títulos de los capítulos y
el contenido de éstos. En el primero, “Palabras”, nos encontramos con la paradoja de un
monje silencioso, cuya omisión de palabra salva (al menos por un momento) la vida de la
joven Zamira. En la segunda parte, “Rostros”, ella ve en un momento su rostro reflejado
en un espejo fragmentado, metaforizando la fragmentación propia de su persona, con un
bebé dentro y con el conflicto de tomar una decisión entre sus amantes, y el problema
adicional de traer un bebé a un mundo cuyas fotos reflejan la violencia y la muerte
imperante. Más tarde, ella señala que Aleksandar ha cambiado su rostro: lo ha cambiado
porque su cámara ha matado. Y luego, ella ve con desesperación el rostro de su marido
asesinado, clamando “tu rostro, tu rostro”, como no aceptando el cambio entre la vida de
hace un momento y la muerte actual de él. Finalmente, en el tercer episodio,
“Fotografías”, las fotos son la evidencia de la vida. Las fotos del asesinato recuerdan ese
momento en que el retrato de la guerra deja de tener sentido para Alex, el que mediante la
ruptura de ellas busca negar el infortunado evento. Por otra parte, la foto familiar en
Macedonia busca como afianzar el nuevo estatus, el nuevo rol y la nueva identidad de
Alex, fijándola a un papel fotosensible para dejar atrás el pasado, para no mirar atrás.

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Antes de la lluvia nos relata, como su nombre lo indica, acontecimientos que
tienen lugar antes de que llueva. Es más, todos los personajes parecieran esperar
ansiosamente la llegada de ésta, la cual se anuncia una y otra vez a lo largo de toda la
película. Así por ejemplo, el anciano monje de Macedonia muestra a Kiril cómo ha
comenzado a llover a lo lejos, y anuncia la pronta llegada de ésta al lugar. En Londres se
escucha el pronóstico del tiempo anunciando la lluvia, y más tarde Alex escribe a Anne
contándole que en Macedonia la lluvia está ad portas.

En Macedonia, una lugar predominantemente seco, la llegada del agua tiene una
vital importancia, es por esto que sus habitantes la añoran. La lluvia representa en la
película el deseo, el cumplimiento de los sueños, el cambio. Esto se nos muestra en dos
momentos de la película muy similares. Nos referimos a los sueños que tienen Kiril y
Aleksandar en los que despiertan de noche, y tienen frente a ellos a la mujer deseada. En
ambos casos, mientras sueñan, en el exterior está lloviendo, y es esa lluvia la que
pareciera anunciar que, al terminar el sueño, el deseo de tener a aquellas mujeres
realmente al frente, se cumple.

La lluvia entonces va asociada al deseo y estos deseos conllevan la necesariedad


de tomar partido, de optar. Esto implica remover sentimientos, lo que nos enfrenta al
miedo y a la incertidumbre. La llegada de la lluvia nos enfrenta a la muerte,
concretamente la de Aleksandar Kirkov. Simbólicamente esta muerte representa el
resultado de las opciones y decisiones tomadas. Toda opción implica cambio y el cambio
consiste en modificar lo antiguo, en tomar nuevos caminos. Así, a través de toda la
película se espera la llegada de la lluvia, expresándonos esta problemática recurrente de
tener que tomar decisiones, de la elección y la incertidumbre. La lluvia es los resultados,
los frutos de este proceso. La lluvia lo remueve todo.

Queremos destacar el importante papel que cumple la música y cómo ésta


enriquece enormemente la película. El excelente grupo Anastasia, macedónico, es el
encargado de sumergirnos en ese mundo de sonidos y armonías propio de esa región del
globo, con sus particulares instrumentos, acompañando a las imágenes y paisajes del
filme.

Al inicio del segundo episodio, que trata del retorno de Aleksandar a su tierra
natal, se escucha un tema de un grupo punk británico, que dice :”Home is where your
heart is, home is so remote…” (El hogar es donde está tu corazón, el hogar está tan
remoto) introduciéndonos a los deseos de Aleksandar.

Conclusión

El recorrido por este filme nos introduce en una visión del tiempo y del mundo
que rompe nuestros esquemas y concepciones previos a través de los cuales percibimos y
concebimos los fenómenos. Pareciese que Milcho Manchevski nos quiere dar a conocer a
los occidentales una mirada nueva del mundo y del universo, del tiempo y del espacio.
Según esta visión el universo es un todo indisoluble, una especie de unión ad integrum,

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en el que la totalidad de sus elementos están íntimamente conectados entre sí y son
interdependientes.
Así, historias de vida individuales se enlazan con otras historias de vida, en
apariencia lejanas entre sí, pero que desde un prisma superior muestran la complejidad de
su conexión.

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