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Ivone Dayana Castillo Romero

Brayan Yair Romero Cuellar

MORRIS Y LA LINGÜÍSTICA EN EL SIGLO XX

La semiótica tuvo su esplendor durante la primera mitad del siglo XX con autores del
círculo de Praga como Saussure y Peirce. Ellos buscaban desarrollar una ciencia lingüística
a partir de la comprensión del significado de los signos. Luego, con la etapa
translingüística en la que sobresalen las teorías de Peirce, la semiótica logró su estatus
como ciencia. No obstante, para 1938 Charles Morris con su texto fundamento de la
teoría de los signos terminó de consolidar el estudio de los signos y marcó un precedente
para posteriores investigaciones relacionadas no solamente con la lingüística, sino con
otras ciencias en general. Existen dos contribuciones de Morris a la semiótica. La primera
es la transversalidad de la ciencia de los signos a otras ciencias; y la segunda es la
definición de unos elementos que definirían, posteriormente, el estudio de la lingüística
en sus distintas dimensiones: la sintaxis, la semántica y la pragmática.

La semiótica tal y como lo expresa Morris es la ciencia de las demás ciencias. Dado que la
existencia del hombre y el desarrollo de su pensamiento gira en torno a los signos, la
semiótica participa en los procesos esenciales de construcción del conocimiento para la
compresión del mundo. Gracias a su doble vínculo; es decir, es una ciencia más y un
instrumento de las demás ciencias, la semiótica constituye la base tanto de las ciencias
formales como de las ciencias sociales, psicológicas y humanísticas puesto que les
permite a los individuos entenderlas y los resultados de las mismas son expresados por
medio de los signos: “Los signos y la ciencia están inextricablemente conectados, habida
cuenta de que la ciencia, simultáneamente, ofrece a los hombres signos más fiables y
expresa sus resultados en sistemas de signos”(Morris,1938), ello da muestra del carácter
transversal de la ciencia de los signos, ya que establece una relación recíproca con las
demás fuentes de conocimiento o ciencias donde estas últimas formulan o plantean sus
teorías a través del lenguaje. Y qué es el lenguaje sino un conjunto de signos.
Ivone Dayana Castillo Romero
Brayan Yair Romero Cuellar

Así como Morris define la semiótica como ciencia lingüística, también especifica unos
componentes que subyacen a está ciencia y que son explicables a partir de un estudio de
los signos. Estos elementos son el designatum, el interpretante, y el vehículo sígnico, A
través de ellos el ser humano logra desenvolver toda su actividad lingüística, esto es,
realizar combinaciones y relaciones entre objetos que le permitan representar y entender
el mundo. Así, las diferentes ramas que hacen parte hoy de la lingüística tales como la
sintaxis, la semántica y la pragmática obedecen a los elementos mencionados. Ello con el
fin de ofrecer un análisis más amplio de cómo tiene lugar ese sistema complejo de
interconexiones entre objetos a través de unos vehículos sígnicos que determinarán la
constitución del mundo como un universo de signos.

En conclusión, Morris se ha convertido en un referente para el desarrollo de estudios


tanto de semiótica como de lingüística en el siglo XX puesto que sugiere que la semiótica
será indispensable en la proporción del lenguaje utilizado en las ciencias como
instrumento de expresión de conocimiento. Además, Morris permite vislumbrar unos
constituyentes del lenguaje a partir de los cuales se puede dar una mejor comprensión
del funcionamiento del lenguaje en cuanto a un conjunto de signos que interactúan y
establecen relaciones unos con otros para que el ser humano pueda abstraer las ideas
del mundo.