Resumen Etica
Resumen Etica
CAPITULO 1 (Debeljuh)
Naturaleza de la ética:
La ética está para ayudar al hombre a vivir mejor, en un sentido más humano.
Se puede decir que una persona es lo que es su comportamiento moral y por eso la ética resulta tan
importante que no deja indiferentes a los hombres.
Es el propio sujeto el que, como consecuencia de sus decisiones, alcanzará la felicidad o la frustración. Por
eso, al tomar conciencia de su libertad y ejercerla, el hombre se enfrenta con la cuestión de su
responsabilidad.
La ética pretende esclarecer filosóficamente la esencia de la vida moral, con el propósito de formular
normas y criterios de juicio que puedan constituir una válida orientación en el ejercicio responsable de la
libertad personal.
La ética es la parte de la filosofía que estudia la vida moral del hombre. Se centra en una dimensión
particular dentro de la realidad humana: el comportamiento libre de la persona y, por ende, su conducta
responsable.
La ética reflexiona sobre el significado último y profundo de la vida moral y se pregunta por el fin que
persigue el hombre en su vivir, para determinar, a partir de esa meta, aquellos comportamientos mediante
los cuales podrá alcanzar la felicidad.
Según su etimología, ética provine del griego éthos, que se traduce por ciencia de las costumbres.
La ética estudiará los primeros principios que orientan la conciencia en la búsqueda de la elección y de la
ejecución del bien.
El objeto de la ética:
El ámbito de la realidad estudiado por la ética está constituido por la persona humana, considerada no en
su condición física o psicológica, sino en el ser y en la configuración buena (virtuosa) o mala (viciosa) que se
da a sí misma mediante acciones.
El objeto material de la ética son las acciones humanas; acciones que son fruto de la decisión de la
persona.
El objeto formal de la ética es la moralidad de los actos humanos. Es decir que lo que a la ética le interesa y
es su objeto de estudio propio son los actos humanos en su calidad de buenos o malos, los actos humanos
en cuanto se ordenan al fin último.
La ética es una ciencia especulativo-práctica y no simplemente práctica.
La ética es también una ciencia normativa porque establece leyes o normas para que el hombre sepa elegir
bien.
La ética es un conjunto de conocimientos sistemáticos, racionales, basado en la experiencia y fundados en
principios. Es una ciencia teórico-práctica y normativa. Proporciona criterios para la acción y ayuda a
formular juicios sobre el valor moral de los actos humanos concretos a fin de mejorar al hombre como
persona. Es rectora de la conducta humana porque da normas para la vida, orienta, dirige y encauza las
decisiones libres de los hombres.
El punto de partida de la reflexión ética: la experiencia moral
El fenómeno moral, antes de ser objeto de reflexión filosófica, es una realidad conscientemente vivida por
el hombre. Se presenta a la conciencia antes de cualquier elaboración o justificación filosófica. Este sentido
moral que califica los actos humanos es propio de todo sujeto y suele llamarse conocimiento moral
espontáneo. La ética toma esta experiencia moral, indisoluble unida a cada acción, como punto de partida
y fuente de sus datos.
A la hora de valorar una acción, la persona cuenta con sus convicciones éticas, su conocimiento acerca de
las virtudes, conoce la experiencia del sentido del deber y tiene conciencia de la satisfacción o frustración
que sigue a sus acciones. Todo esto constituye la experiencia moral a partir de la cual reflexiona la ética
filosófica.
Los hechos de experiencia que constituyen el punto de partida de la ética pueden ser de dos tipos: los de
experiencia externa (hechos sensoriales), captados por la percepción sensitiva, y los de experiencia interna
(hechos de conciencia), que son instituciones que se imponen por sí mismas a la razón.
El método compositivo
La inteligencia procede de dos modos para la elaboración del conocimiento científico: por la inducción y
por la deducción. En la inducción se pasa de lo particular a lo universal, de los casos particulares a un
principio o ley universal. En la deducción se parte de un principio o ley para explicar algo particular. El
método que utiliza la ética no puede ser exclusivamente inductivo ni deductivo. La ética conoce la realidad
per no se agota en ella.
La ética debe empezar por reconocer los datos de la conciencia moral para tratar de interpretarlos y, al
descubrir su significación última, llega a los principios que hacen posible la deducción. Se debe, por tanto,
partir del hecho moral para llegar al fundamento último de su significación y de su valor. A este método
Tomás de Aquino lo denomina método compositivo. Consiste en comprender el significado ético de una
acción a la luz de los primeros principios morales a través de la inducción filosófica. Este modo de proceder
presupone una base intelectual (primeros principios) y otra experimental (la inducción filosófica, distinta
de la utilizada por las ciencias positivas)
En síntesis, la ética, tomando como fuente y punto de partida la experiencia vital y utilizando el método
compositivo, tiene como tarea la elaboración filosófica de la racionalidad contenida en los actos morales:
interpreta y fundamenta los contenidos de orden ético y el sentido mismo de la experiencia moral. Todo
esto ha de hacerlo sin olvidar que se dirige a hombres libres, que no sólo deber saber qué es el bien sino
querer hacerlo, es decir, desarrollar al máximo toda la capacidad de perfección inscripta en la naturaleza
humana. Este es el desafío que se le presenta a la ética: enseñar el bien y persuadir a la persona para que
quiera obrarlo.
Relación de la ética con otras disciplinas
Ética y psicología
La psicología estudia las facultades humanas y su modo concreto de actuar. Constata los hechos pero no
juzga esa actuación. Tal es la misión de la ética como reguladora del comportamiento.
El aporte de la psicología a la valoración ética de los actos morales es incalculable: los elementos
constitutivos de la eticidad, la conciencia, la libertad responsable, el temperamento, los condicionamientos
genéticos y del ambiente tienen un contenido psicológico que la ética no puede ignorar.
Problemas éticos como el de la culpabilidad, el remordimiento, la responsabilidad, la conciencia no se
pueden estudiar sin tener en cuenta los factores psíquicos que intervienen. La ética presupone muchos
conceptos que le suministra, de manera científica, la psicología.
Ahora bien, la ética y la psicología tienen objetos formales diversos.
La psicología sólo se ocupa de la facticidad de los actos humanos. Mientras que la ética examina los actos
humanos como algo susceptible de una recta orientación moral.
La psicología es una ciencia descriptiva: constata los hechos y los explica, indica cómo son y cómo
proceden los actos humanos. La ética, en cambio, es una ciencia normativa que tiene por finalidad
determinar cómo deber ser los actos humanos, es decir, dirige la actividad humana hacia el bien.
Esta relación tan estrecha entre la psicología y la ética posibilita una fructuosa colaboración, pero puede
ser causa también de problemas y malentendidos por ambas partes.
UNIDAD 2
CAPÍTULO 5
Elementos para la valoración ética de una acción
La bondad o maldad de los actos no depende, solamente, de que sean o no ordenables al fin último, sino
también de la intención con que se realizan, puesto que sólo en la intimidad del hombre nacer el orden o
desorden de la persona al fin último.
Para valorar un acto como bueno o malo es preciso considerar tres aspectos:
- El objeto del acto en sí mismo
- El fin o intención que el sujeto se propone ese acto
- Las circunstancias que lo rodean
El objeto
El objeto es el contenido o materia del acto voluntario que, por serlo, implica que es conocido
racionalmente por la persona y elegido por la voluntad. Entonces, el objeto moral es aquello a lo que la
acción tiende de suyo, considerándolo en su relación con la norma moral.
El objeto es la acción misma del sujeto, pero tomada según su valoración ética.
El fin
El fin del acto moral es el objetivo al que la persona ordena sus acciones, es decir, lo que se propone
conseguir. El fin es la intención principal del agente, sin la cual el acto no se realizaría.
La finalidad es la intención que tiene el sujeto al realizar un acto y puede coincidir o no con el objeto de la
acción.
A penas una acción se concreta, es decir, es realizada por una persona, deja en forma automática de ser
indiferente. La intención determina los actos intrínsecamente indiferentes.
Las circunstancias
Las circunstancias (del latín circun stare: hallarse alrededor) son diversos factores o aspectos accidentales
del objeto o de la intención del sujeto que afectan, de algún modo, a la bondad de la acción.
Las principales circunstancias que rodean a un acto y poseen un influjo moral, son:
- Características o cualidades de la persona que obra: es más grave la acción del que tiene más autoridad
y da mal ejemplo.
- Cualidad y cantidad del objeto sobre el que versa la acción: no es lo mismo robar 5 pesos a robar 500
pesos; y no es lo mismo insultar a los padres que a un desconocido.
- Lugar en que se realiza la acción: no obrar mal en público a hacerlo en privado o en un lugar sagrado.
- Medios empleados: no es lo mismo robar a mano armada a hurtar sin violencia.
- Modo de obrar: es distinto actuar con plena deliberación a hacerlo movido por la pasión.
- Cantidad y cualidad del tiempo: hacerlo en tiempo de guerra, o en tiempo de paz
- Motivo por el que se realiza un acto: ayudar por solidaridad, o para ser reconocido
- Las consecuencias de la acción: consecuencias previsibles, o imprevistos o inevitables.
Resumiendo: para que una acción sea buena, es necesario que lo sean sus tres elementos: objeto bueno,
fin bueno y circunstancias buenas; para que el acto sea malo, basta con que lo sea cualquiera de sus
elementos. Si alguno de ellos se opone a la ley moral, la acción es mala. “El bien nace de la rectitud total; el
mal nace de un solo defecto”, afirma Santo Tomás de Aquino.
Valoración de las consecuencias de una acción
Es absolutamente imposible definir un acto sin considerar sus precisos efectos: actuar significa producir
efectos.
Las personas responsables, antes de obrar, deben plantearse si sus acciones traerán aparejadas otras
consecuencias.
Santo Tomás de Aquino afirma que “los efectos o consecuencias del acto externo añaden bondad o malicia
en la medida en que han sido previstos o debían haberse previsto.”
Los efectos del obrar -si han sido previstos y queridos- también forman parte de lo elegido y, por tanto,
caen bajo la responsabilidad moral del sujeto.
Las consecuencias se toman en cuenta en la medida en que derivan de la voluntad, es decir, cuando tales
efectos fueron previstos o al menos debían razonablemente haberse considerado. “No se puede eludir la
responsabilidad de las consecuencias razonablemente previsibles por el solo hecho de que no formen
parte de los objetivos.
Es preciso estudiar la posibilidad de evitar las consecuencias negativas con medios razonables. Habría culpa
moral si se pudieran eliminar o disminuir esos efectos negativos y no se hiciera.
Valoración de las acciones con efectos indirectos (acción de doble efecto)
Se llama acción de doble efecto al caso de la acción que tiene a la vez efectos buenos y malos y la posible
licitud de realizarla. La acción posee, por una parte, un objeto directo bueno y, por otra, un efecto
indirecto que no interesa ni es querido de ningún modo, pero que está inevitablemente ligado a la acción
que se quiere realizar.
Conviene remarcar que si el acto tiene un objeto malo, el problema ni siquiera se plantea.
Condiciones de licitud moral:
- que la acción sea en sí misma buena o indiferente: un acto en sí mismo inmoral no puede
justificarse por más que se esperen de él grandes bienes.
- que el efecto bueno sea el efecto inmediato, es decir, que el efecto bueno no sea obtenido a través
del malo: el efecto bueno debe seguirse de la acción, al menos con igual inmediatez que el malo,
nunca mediante el efecto malo; de otro modo, el efecto malo sería el medio para obtener el bueno
y no es lícito hacer un mal para conseguir un bien.
- que la intención del agente sea buena: el fin del sujeto debe ser honesto, es decir, debe querer
únicamente el efecto bueno y rechazar de verdad el malo.
- que exista una causa o necesidad proporcionalmente grave para realizar la acción: No se puede
tolerar un efecto negativo grave por una causa leve. Por ejemplo: no sería lícito matar a un ladrón
para defender bienes de escaso valor y sí sería lícito en caso de legítima defensa. Los efectos
negativos solo son tolerables cuando se da una causa proporcionada
Responsabilidad por las acciones ajenas
Pueden enumerarse tres modos de inducción:
- la petición: consiste en pedir o mandar una acción ya sea de manera explícita o tácita
- la persuasión: consiste en aconsejar, alabar, criticar o incentivar las acciones ajenas. La
responsabilidad por ellas dependerá de si se ha inducido a una buena o mala acción.
- la ejemplaridad: consiste en la influencia querida o sólo prevista que la acción de una persona
puede causar sobre la voluntad de otra.
El acto humano
La moralidad es una cualidad propia y exclusiva del obrar humano, pues solo el hombre tiene la potestad
de cumplir o no con sus actos el orden al fin último u orden moral.
1. El acto humano se caracteriza fundamentalmente por ser libre
La libertad es la capacidad de la voluntad de moverse por sí misma al bien que la razón le presenta.
La libertad supone el conocimiento intelectual del bien
Los agentes racionales (la persona) conocen ellos mismos la razón de bien, y por lo tanto su inclinación no
les viene dada simplemente desde afuera. Al conocer el bien, lo interiorizan, por lo tanto, el movimiento
efectivo hacia el surge intrínsecamente. El origen interior del acto voluntario es una característica esencial
del obrar libre del hombre.
El conocimiento del bien permite el dominio sobre los actos.
El dominio de los actos, propio de las criaturas libres, no es la simple espontaneidad que caracteriza toda
acción viviente.
La espontaneidad se da siempre que el movimiento procede de un principio vital. Para que haya pleno
dominio del acto, es necesaria la posición cognoscitiva del bien, conocida bajo la especifica razón de bien,
esto solo lo puede hacer la inteligencia.
La libertad, en esta vida, va acompañada de indeterminación.
El acto de la voluntad puede recaer sobre el fin ultimo o sobre los medios que a él que se encaminan. El
dominio puede ejercerse sobre la intención del fin o sobre la elección de los medios.
Los bienes (medios o fin) no imponen una adhesión necesaria de la voluntad.
A) Ante el fin ultimo en general la voluntad asiente con necesidad este movimiento, es la raíz de la
indeterminación de nuestro apetito voluntario ante los bienes particulares.
B) Frente al fin ultimo concreto, que es Dios, la voluntad no es determinada necesariamente, ya que la
inteligencia conoce a Dios solo de modo deficiente y analógico. La voluntad experimenta ante dios una
autentica obligatoriedad moral, que no anula la posibilidad de rechazarlo.
C) Con respecto a los medios que llevan al fin último, la voluntad queda indeterminada, porque son
bienes particulares: la voluntad los quiere relativamente, en cuando conducen al fin último.
La esencia de la libertad consiste en la autodeterminación al bien.
La libertad supone un cierto grado de indeterminación: todos los bienes que la inteligencia presenta a la
voluntad son finitos e incapaces de por si de producir una adhesión necesaria. Esta indeterminación, y la
consiguiente posibilidad de elegir lo que en realidad no es bueno, es una característica de la libertad
humana.
La naturaleza intima de la libertad es la autodeterminación hacia el bien. Quien obra el mal realiza un acto
libre, es psicológicamente libre, pero la elección del mal es un acto defectuoso moralmente
Libertad y moralidad.
La libertad humana tiene su ultimo sentido en la vida moral. La libertad es una perfección si se usa bien, su
mal uso es el peor de los males.
2. El acto humano procede de la inteligencia y de la voluntad.
Como el hombre es señor de sus obras por la razón y la voluntad se llaman actos humanos los que
proceden de la voluntad deliberada. Los actos humanos nacen de la voluntad ilustrada por la inteligencia,
porque la voluntad no puede querer nada si no ha sido presentado antes por el intelecto. El papel del
conocimiento es mostrar a la voluntad su objeto; lo propio de la voluntad es moverse a si misma y a las
demás potencias hacia ese objeto.
Influjo del conocimiento en el acto humano: la advertencia.
La actividad voluntaria va acompañada de la conciencia intelectual o advertencia, que es el acto por el que
la mente capta una acción propia y su moralidad. La advertencia constitutiva del acto moral es el
conocimiento de su bondad o malicia, que supone el conocimiento del acto mismo.
La advertencia puede ser actual o virtual, según que la captación de la mente se de en el momento mismo
del acto o que se haya dado en un acto anterior y aun perdure o influya.
Atendiendo al grado de intensidad, la advertencia puede ser plena o semiplena. Se da advertencia plena
cuando el hombre conoce perfectamente lo que hace y la moralidad de su acción. Es semiplena, cuando
ese conocimiento encuentra algún obstáculo (estado de somnolencia, ebriedad)
La voluntariedad del acto humano: el consentimiento.
El consentimiento es el acto de la voluntad por el que esta se aplica a obrar en orden a la consecución de
un fin.
El consentimiento puede versar sobre el objeto de una acción o sobre su causa.
a) Si la voluntad quiere el objeto en si mismo, se habla de voluntario directo.
b) Si simplemente lo permite, como efecto secundario previsto y ligado a lo que directamente se quiere,
se habla de voluntario indirecto.
c) Si la voluntad consiste en una acción que es causa de otras, se dice que estas últimas son voluntarias
“in causa”, las acciones que se comenten en estado de embriaguez son voluntarias in causa si la
embriaguez ha sido consentida.
El consentimiento puede ser perfecto o imperfecto, según que la voluntad se adhiera al objeto de modo
total o parcial. El consentimiento perfecto supone que la voluntad se entrega sin reservas al objeto.
La voluntariedad del acto puede ser destruida por la violencia. Acto violento es el que procede de un
principio exterior, y contrario a la voluntad del sujeto que padece coacción.
También influye en la voluntariedad el miedo, que suele definirse como una trepidación de la mente ante
un mal próximo. El miedo puede disminuir la voluntariedad.
En qué consiste lo moral?
Diversidad de concepciones morales
Se define concepción moral como cualquier sistema mas o menos coherente de valores, principios,
normas, preceptos, actitudes, etc. Que sirve de orientación para la vida de una persona o grupo. Todos
adoptamos determinada concepción moral, con ella juzgamos lo que hacen los demás y lo que hacemos
nosotros mismos, por ella nos sentimos a veces orgullosos de nuestro comportamiento y otras veces
también pesarosos y culpables.
Todas las concepciones morales contienen algunos elementos que pueden entrar en contradicción con los
de otras concepciones morales diferentes. Sin embargo, cada concepción moral, pretende que su modo
particular de entender la vida humana es el modo más adecuado de hacerlo.
¿En qué consiste la moralidad?
Distintos modos de comprender lo moral.
Determinar en que consiste lo moral constituye el primer problema de la ética. A lo largo de la historia de
la filosofía han ido surgiendo diferentes concepciones de la moralidad. La filosofía antigua y medieval
centraba sus reflexiones en la noción de ser, la moralidad era entendida como una dimensión del ser
humano. En la edad moderna, la filosofía se centró en el concepto de conciencia, y la moralidad se
entendió como una forma peculiar de conciencia, la conciencia moral como conciencia del deber. En el
siglo XX, la moralidad será contemplada como un fenómeno que se manifiesta en la existencia de un
lenguaje moral formado por expresiones tales como justo, injusto, mentira. La moralidad es considerada
como un fenómeno universal.
La moralidad puede presentes todos a algunos de los siguientes rasgos:
a) La moralidad es el ámbito de la realización de la vida buena, de la vida feliz, tanto si la felicidad es
entendida como placer o como autorrealización
b) La moralidad es el ajustamiento a normas específicamente humanas.
c) La moralidad es la aptitud para la solución pacifica de conflictos.
d) La moralidad es la asunción de las vicisitudes propias de la comunidad a la que uno pertenece.
e) La moralidad es la asunción de unos principios universales que nos permiten evaluar críticamente las
concepciones morales ajenas y las de la propia comunidad.
La moralidad como adquisición de las virtudes que conducen a la felicidad
Entre los filósofos de la antigua Grecia lo moral se concibe como búsqueda de la felicidad. Ser moral era
sinónimo de aplicar el intelecto a la tarea de descubrir y escoger en cada momento los medios mas
oportunos para alcanzar una vida plena. La base para conducirse moralmente es una correcta deliberación,
es decir, un uso adecuado de la racionalidad (racionalidad prudente). La racionalidad técnica es la que
delibera sobre los medios mas adecuados para alcanzar ciertos fines puntuales.
La felicidad puede ser entendida de diversas maneras. Los hedonistas la entienden como placer, como
satisfacción de los sentidos y ausencia de dolor. Los eudaimonistas la entienden no como placer, aunque
aceptan que este forma parte del todo, pero añaden que lo esencial para ser feliz es realizar la actividad
que es propia de cada tipo de seres. Para Aristóteles, esta actividad es entender el mundo, estudiar y
reflexionar. Otras escuelas filosóficas como el cristianismo, la entienden como ejercicio de otras
actividades.
La moralidad del carácter individual: una capacidad para enfrentar la vida sin “desmoralizarse”
Entre las éticas que entienden la felicidad como autorrealización encontramos la obra de Ortega y Gasset.
Esta ética consiste en la formación del carácter individual, de tal modo que el desarrollo personal permita a
cada cual enfrentar los retos de la vida con un estado de animo robusto y potente: se trata de tener la
moral alta, lo contrario a sentirse desmoralizado. El individuo alto de moral es el que sigue un
entrenamiento. Para ello es preciso tener claras las metas que uno desea alcanzar a lo largo de la vida y
poseer un cierto grado de confianza en la propia capacidad de alcanzar dichas metas. Es decir, es preciso
contar con un proyecto vital de autorrealización y con una buena dosis de autoestima.
La moralidad del deber. Lo moral como cumplimiento de deberes hacia lo que es fin en si mismo
En la antigüedad entendía que la moralidad consiste básicamente en un ajustamiento de la propia
intención y de la propia conducta a los dictados universales de la razón.
En la ética medieval se produce un progresivo refuerzo de esa categoría de “ley natural”, centrada en la
noción de deber. La moralidad debe explicar que los hombres tienden por naturaleza a la felicidad, pero
que esta es una dimensión en la que se asemejan a los restantes seres naturales. El ámbito moral es aquí
el de la realización de la autonomía humana, la realización de la humanidad. La grandeza del hombre no
consiste en ser capaz de ciencia sino de ser capaz de vida moral, por lo tanto, el sentido de la existencia
humana ya no seria el de alcanzar la felicidad, sino el de la conservación y promoción de lo absolutamente
valioso; la vida de todas las personas.
La moralidad como aptitud para la solución pacifica de los conflictos.
Surge en los países democráticos de occidente, en las primeras décadas del siglo XX. Se caracteriza, por
concebir la moralidad como una cuestión en la que ha de primar la reflexión acerca del ámbito social.
Los precedentes se encuentran en la “fundamentación de la metafísica de las costumbres” de Kant. El
considera que cada persona debe ser considerada como un fin en si misma, y la organización económica,
política y social deberá girar en torno a cada ser humano. Las teorías del contrato social ofrecen una
solución a través de la idea del pacto social, en el cual, cada uno renuncia a parte de su voluntad individual
para ingresar en la general.
La moralidad como practica solidaria de las virtudes comunitarias
Surge en los últimos años del siglo XX la corriente filosófica comunitarista, que propone entender la
moralidad como una cuestión de identificación de cada individuo con su propia comunidad concreta.
Un ser humano solo llega a madurar como tal cuando se identifica con una comunidad concreta, porque
solo puede adquirir su personalidad por pertenecía a ella.
Sin embargo, hemos de apuntar que la moralidad no puede limitarse a la solidaridad grupal a la que
apuntan las éticas comunitaristas, sino que es preciso dar cuenta de una solidaridad universalista que esta
presente en una multitud de manifestaciones del fenómeno moral.
La moralidad como cumplimiento de principios universales
En oposición a las posiciones comunitarista, ha surgido una perspectiva de análisis del fenómeno moral
que distingue tres niveles de desarrollo de la conciencia moral en los seres humanos. Teoría elaborada por
Kohlberg. En la que diferencia un nivel convencional en el que la moralidad se manifiesta en la tendencia
del individuo a identificarse con su propia comunidad, de modo que identifica las normas morales
correctas. En el nivel posconvencional, la persona es capaz de distinguir las normas comunitarias,
convencionales establecidas, de los principios universalistas de justicia.
Contraste entre el ámbito moral y otros ámbitos.
Tipo de Fuente de las Caracteres de la Destinatarios de las normas Tribunal ultimo
normas normas obligación ante el que
respondes
Conciencia psicológica es “ser consciente” (darse cuenta), lo cual expresa la complejidad de vivir su
propia experiencia.
No existe una consciencia pura, sino que está referida a contenidos.
Posee un campo de acción.
La conciencia hace referencia al yo.
Existen diversos niveles de conciencia psicológica: vivencia elemental, conciencia espontanea,
conciencia refleja.
No posee localización neurológica.
Esquema biologicista
Esquema sociologicista
Esquema freudiano
Esquema de equilibrio psico-socia (J.Piaget)
Esquema conductista skinneriano
Tras ver estos esquemas nos damos cuenta que toda comprensión de la moralidad se apoya sobre una
determinada comprensión de la génesis de la conciencia moral en el individuo.
Desarrollo de la conciencia moral
El desarrollo de la conciencia moral es expresado en etapas descriptas por N.J Bull, estas son:
Anomia (0 a 6 años): se la podría considerar como la etapa sin moral, pero es mas conveniente
apreciarla como etapa pre-moral por lo que se la podría ver como una eta pre-conciente y pre-
responsable del desarrollo de la conciencia moral.
Heteronomía (7-8 años) es una etapa y nivel de moral externa, ya que es impuesta al sujeto desde
afuera.
Etapa de sociología (9 a 12 años) los criterios éticos se conforman en base a las relaciones con los
demás dentro de la sociedad. Es externo en cuanto a que proviene del grupo, e interno ya que la
persona esta inmersa dentro del grupo como un factor de decisión.
Etapa de autonomía (13 años en adelante) etapa y nivel de la moral interna. Marca el final del
desarrollo moral y califica el nivel regulador de la conciencia a nivel adulto.
Surge cuando las normas de regulación de la persona surgen de su interior.
UNIDAD 4
Los sociólogos definen "profesión" a aquel grupo humano que se caracteriza por: tener un cuerpo
coherente de conocimientos específicos con una teoría unificadora, aceptada ampliamente por sus
miembros; que les permite poseer capacidades y técnicas particulares basadas en esos conocimientos;
haciéndolos acreedores de un prestigio social reconocido; generando así, expectativas explícitas de
confiabilidad moral; que se expresan en un Código de Ética.
Puede decirse que el "ethos" de una profesión como la del psicólogo es el conjunto de aquellas actitudes,
normas éticas específicas, y maneras de juzgar las conductas morales, que la caracterizan como grupo
sociológico. Es, simultáneamente, el conjunto de las actitudes vividas por los profesionales y la "tradición
propia de interpretación" de cuál es la forma "correcta" de comportarse en la relación profesional con las
personas. En términos prácticos, el ethos se traduce en una especie de estímulo mutuo entre los colegas,
para que cada uno se mantenga fiel a su responsabilidad profesional, evitando toda posible desviación de
los patrones usuales. Al
conjunto de todos estos aspectos se ha llamado Ética Profesional que es una rama especializada de la Ética.
"Ética" o "Filosofía Moral" (con mayúscula) es la disciplina filosófica que reflexiona de forma sistemática y
metódica sobre el sentido, validez y licitud (bondad o corrección) de los actos humanos individuales y
sociales en la convivencia social. Escrita con minúscula o usada como adjetivo "ética" o "moral" hace
referencia al modo subjetivo que tiene una persona o un grupo humano determinado, de encarnar los
valores morales.
La Ética o Filosofía Moral no tiene como objeto evaluar la subjetividad de las personas, sino valorar la
objetividad de las acciones humanas en la convivencia, a la luz de los valores morales. Cuando la ética
reflexiona, no se preocupa de buscar cuales son las distintas "sensibilidades" morales subjetivas que se dan
en las sociedades, sino que intenta encontrar aquellos criterios universales, que eliminen la arbitrariedad
de las relaciones humanas y lleven al ser humano a hacerse cada vez más plenamente hombre.
Un código de ética profesional es una organización sistemática del "ethos profesional", es decir de las
responsabilidades morales que provienen del rol social del profesional y de las expectativas que las
personas tienen derecho a exigir en la relación con el psicólogo. Representa un esfuerzo por garantizar y
fomentar el ethos de la profesión frente a la sociedad.
1. Declarativa: formula cuales son los valores fundamentales sobre los que está basada una determinada
ética profesional;
2. Identificativa: permite dar identidad y rol social a la profesión, mediante la uniformidad de su conducta
ética;
3. Informativa: comunica a la sociedad cuál son los fundamentos y criterios éticos específicos sobre los que
se va a basar la relación profesional-persona;
4. Discriminativa: diferencia los actos lícitos de los ilícitos; los que están de acuerdo con la ética profesional
y los que no lo están.
5. Metodológica y valorativa: da cauces para las decisiones éticas concretas y permite valorar
determinadas circunstancias específicamente previstas por los códigos
6. Coercitiva: establece cauces para el control social de las conductas negativas desde un punto
de vista ético;
7. Protectiva: protege a la profesión de las amenazas que la sociedad puede ejercer sobre ella.
2. Los principios morales. Un principio ético es un imperativo categórico justificable por la razón humana
como válido para todo tiempo y espacio. Son orientaciones o guías para que la razón humana pueda saber
cómo se puede concretar el valor ético último: la dignidad de la persona humana.
3. Las normas morales son aquellas prescripciones que establecen qué acciones de una cierta clase deben
o no deben hacerse para concretar los Principios Éticos básicos en la realidad práctica. Las normas éticas
pueden ser de carácter fundamental o de carácter particular. En la práctica profesional hay tres normas
éticas básicas en toda relación con los clientes: la de veracidad, de fidelidad a los acuerdos o promesas, y
de confidencialidad.
4. Se consideran juicios (éticos) particulares aquellas valoraciones concretas que hace un individuo, grupo
o sociedad cuando compara lo que sucede en la realidad con los deberes éticos que está llamado a
cumplir. En otras palabras, cuando juzga si, en una circunstancia concreta, puede o no aplicar las normas o
principios éticos antes mencionados. La capacidad de juicio, se ejerce por el uso de la "Prudencia" o
capacitación que se adquiere por la práctica repetida de aplicar los ideales éticos en la realidad mediante el
"ensayo y error".
1. EL PRINCIPIO DE BENEFICENCIA
Cuando se trata de la práctica ética, el deber de no perjudicar sería lo primero que hay que buscar.
El Principio de Beneficencia tiene tres niveles diferentes de obligatoriedad, en lo que tiene que ver con la
práctica profesional:
1: debo hacer el bien al menos no causando el mal o provocando un daño. Es el nivel más imprescindible
y básico. El profesional tiene el imperativo ético de no perjudicar a otros intencionalmente.
2: debo hacer el bien ayudando a solucionar determinadas necesidades humanas. Este nivel es el que
corresponde a la mayoría de las prestaciones de los profesionales, cuando responden a las demandas de
ayuda de sus clientes o pacientes.
3: debo hacer el bien a la totalidad de la persona. Este nivel tiene un contenido mucho más inespecífico,
porque no se limita a responder a la demanda puntual de la persona sino que va mucho más allá. Trata de
satisfacer la necesidad que tiene todo individuo de ser beneficiado en la totalidad de su ser. El deber de
beneficiar a la totalidad de una persona consiste en hacer todo aquello que aumente en ella su vida de
relación con los demás y su capacidad de vivir consciente y libremente de acuerdo a sus valores y deseos.
2. EL PRINCIPIO DE AUTONOMIA
"Todo hombre merece ser respetado en las decisiones no perjudiciales a otros". El principio de autonomía
considera que el peso de autoridad que tiene una determinada decisión, se deriva del mutuo
consentimiento que entablan los individuos. Como consecuencia, si no hay tal consentimiento no puede
haber verdadera autoridad. A su vez, el mutuo consentimiento sólo se puede originar en el hecho de que
cada persona sea un centro autónomo de decisión al que no se puede violar sin destruir lo básico en la
convivencia humana. De ahí que el respeto al derecho de consentir de los participantes en la comunidad
de acción comunicativa, sea una condición necesaria para la existencia de una comunidad moral.
3. PRINCIPIO DE JUSTICIA
Es aquel imperativo moral que nos obliga, en primer lugar, a la igual consideración y respeto por todos los
seres humanos. Esto supone evitar todo tipo de discriminación; ya sea por motivo de edad, condición
social, credo religioso, raza o nacionalidad. Pero, sobre todo, implica el deber moral positivo de brindar
eficazmente a todos los ciudadanos, la igualdad de oportunidades para acceder al común sistema de
libertades abiertas para todos. En otras palabras, quiere decir que se debe garantizar el derecho de todo
ciudadano a la igual oportunidad de buscar la satisfacción de las necesidades básicas, como son: la vida, la
salud, la libertad, la educación y el trabajo;
En segundo lugar, el Principio de Justicia implica que sólo es éticamente justificable aceptar diferencias de
algún tipo entre los seres humanos, si esas diferencias son las menores humanamente posibles y las que
más favorecen al grupo menos favorecido.
1. LA REGLA DE LA CONFIDENCIALIDAD
2. LA REGLA DE VERACIDAD
Veracidad en tanto deber de comunicar al paciente lo que éste tiene derecho a saber para que pueda
decidir sobre la base de esta información. Se trata de reconocer el derecho de autonomía de cada persona
y, a partir de allí, lograr el consentimiento válido, que es el acto por el que la persona decide que suceda
algo que le compete a sí, pero que es realizado por otros.
Por Promesa puede entenderse el compromiso que uno asume de realizar u omitir algún acto en relación
con otra persona.
Por fidelidad (o lealtad) se puede entender al mismo tiempo una virtud y una norma. Aquí nos referiremos
a la fidelidad como la obligación que genera en una persona el haber prometido una promesa o haber
aceptado un acuerdo.
El que no cumple una promesa es culpable de no haber mantenido la palabra dada y de perjudicar al otro
por todas las decisiones que lo hizo tomar a partir de la promesa. Una promesa o acuerdo que no se
cumple, equivale a haber afirmado como verdad un acontecimiento que se verifica a posteriori como falso,
porque los hechos no están acordes con las afirmaciones que el sujeto ha asegurado categóricamente con
respecto al futuro y que han llevado al interlocutor a tomar decisiones de acuerdo a esas informaciones.
Puede decirse que la fidelidad a las promesas es lo que garantiza el mayor bien para el mayor número.
Una de las aspiraciones más permanentemente aludidas a lo largo de la historia de la moral es, que el
individuo pase del mero "hacer" actos correctos a "ser" éticamente recto. Esto quiere decir que la persona
haya interiorizado de tal manera los valores, principios y normas morales que, su sentir, razonar y actuar se
hayan vuelto coherentes y compatibles entre sí. De darse esto, aquellos actos que el psicólogo exterioriza
como comportamiento ético serán, simultáneamente, lo que el profesional es en su interioridad.
Puede definirse una virtud, como un hábito, una disposición, una actitud, un rasgo permanente de la
persona, que se orienta hacia el bien moral. O también como la interiorización de los valores morales, de
tal manera que el sujeto tenga la predisposición permanente a ponerlos en práctica, sin que haya ningún
control externo.
La formación de las virtudes es uno de los grandes temas de la educación ética del psicólogo.
"Ser psicólogo" o "ser psiquiatra" no consiste en "poseer" determinado tipo de informaciones sino en algo
mucho más profundo y difícil de medir: en "ser" una persona psicoafectivamente capaz de interaccionar
sanamente con sus pacientes. A todo ese conjunto de características cognoscitivas, afectivas y sociales, así
como a sus consiguientes maneras de proceder desde un punto de vista técnico y ético, le hemos llamado
el "ethos" del psicólogo.
UNIDAD 6