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Joseph Black (1728-1799)

En 1761 Black se dio cuenta de que la aplicación de calor al hielo, no lo convertía inmediatamente en líquido, sino
que el hielo absorbía cierta cantidad de calor sin aumentar su temperatura. También observó que la aplicación de
calor al agua hirviendo, no daba como resultado la inmediata evaporación. De estos trabajos dedujo que el calor
aplicado, tanto al hielo como al agua hirviente, debía tener una cierta combinación con las partículas de hielo y
de agua y convertirse en "calor latente", es decir el calor necesario para producir esos cambios de estado. Este
descubrimiento fue una de sus mayores aportaciones científicas y marcó el comienzo de la termodinámica. Esto
resultó ser importante, no solamente en el campo científico, sino que también fue decisivo para el desarrollo de
la máquina de vapor.

Benoit Paul Émile Clapeyron (1799-1864)

En 1834, en honor al fallecimiento del físico Nicolás Leonard Sadi Carnot en 1832, Clapeyron, considerado uno de
los padres de la termodinámica, publica un documento titulado “Puissance motrice de la chaleur” (La fuerza
directora del calor) donde presenta la obra del científico fallecido (ciclo del Carnot) modificada. Lo presentó como
una curva cerrada en un diagrama siendo una gráfica de la presión en función del volumen (gráfica de Clapeyron).

Siendo el primero en obtener la ecuación termodinámica que relaciona la tensión de vapor de una sustancia con
la variación termodinámica.

Años después, el físico y matemático alemán Rudolf Julius Emmanuel Clausius (1822-1888) deduce la Relación de
Clausius-Clapeyron (Ecuación Clausius-Clapeyron) que se vuelve fundamental en el estudio de transiciones de
fases de primer orden, es decir, entre dos estados de la materia, tales como sólido y líquido. Esta ecuación
proporciona la pendiente de la curva de coexistencia de dos fases en equilibrio en el diagrama P-T (presión-
temperatura).

Thomas Andrews (1813-1912)

En 1869, el químico, físico y médico irlandés Thomas Andrews hizo una importante aportación con respecto a la
licuefacción de los gases, ya que hoy en día nos beneficiamos considerablemente como el oxígeno líquido en los
hospitales, o las bombas de butano, o el combustible para cohetes en la carrera espacial. Pero él no fue el primero
en incurrir en la investigación sobre este cambio de estado sino fue el físico británico Michael Faraday (1791-
1867) que comprobó que algunos fases se podían licuar sometiéndolos a presión, pero se dio con la sorpresa que
había otros, como el oxígeno, el nitrógeno y el hidrógeno, que no cambiaban de estado por mucha presión que
se ejerciera sobre ellos, nombrándolos “gases permanente”.

Entonces la investigación de Faraday fue la base para Andrews. El médico decidió experimentar con el gas de
dióxido de carbono (〖CO〗_2) ya que sometiéndolo a presión podía licuarse a temperatura ambiente. Durante
su experimentación, utilizó una muestra de 〖CO〗_2 líquido, y se dio cuenta que sometida a presión iba poco a
poco elevando su temperatura, lo que le forzaba a aumentar considerablemente la presión para mantener el gas
en estado líquido. Cuando la temperatura llegaba a 31°C, todo el líquido se había transformado en gas, no dejando
ya ese estado aunque se aumentara la presión. En ese instante Andrews comprendió que para cada gas había una
temperatura por encima de la cual solamente la presión era insuficiente para licuarlo. A esta temperatura la
denominó punto crítico.

Cuando los gases se encuentran por encima de su temperatura crítica, observó que seguían la ley de Boyle (1627-
1601) que nos dice que la presión de un gas encerrado en un recipiente es inversamente proporcional al volumen
del recipiente cuando la temperatura se mantiene constante, en otras palabras, cuando aumenta la presión, el
volumen disminuye, mientras que si disminuimos la presión, el volumen aumenta.

En medio siglo, aplicando las ideas de Thomas Andrews, se habían conseguido licuar todo los gases y ya no había
gases permanentes.
James Thomson (1822-1892)

En 1873, el profesor Thomson propuso el término punto triple para describir las condiciones para las que los
estados sólido, líquido y de vapor en equilibrio, en su libro “A quantitative investigation of certain relations
between the gaseous, the liquid, and the solid states of water-substance”. (Thomson, J. 1873).

Francois Marie Raoult (1830-1901)

En 1878, el químico francés Raoult, estudia el descenso del punto de congelación y de la presión de vapor del
agua, producida al disolver 18 sales diferentes. Sin embargo, no fue el primero en incurrir en estas investigaciones.
Un siglo antes, Richard Watson y Charles Blagden, habían señalado que el punto de congelación de las sales
descendía proporcionalmente al peso de la sal disuelta, conociéndolo como la ley de Blagden. Otra investigación
antes de la de Raoult, fue en 1871 por el suizo Luis de Coppet que reconoce que los descensos en los puntos de
congelación del agua producidos por diferentes solutos eran proporcionalmente a sus “pesos atómicos”. En esos
tiempos existía una gran controversia sobre los pesos atómicos y los pesos equivalentes, postulando algunos
importantes científicos franceses que el peso atómico del oxígeno era 8, y que el agua tenía por formula OH. Sin
embargo, Raoult va a demostrar que el descenso de punto de congelación producido por solutos orgánicos en el
agua, implicaba que el peso atómico del oxígeno era 16, y el de la molécula de agua 18, y por lo tanto su fórmula
H_2 O, pero teoricamente el sueco Guldberg lo había predicho en 1870.

En 1874, Raoult recopila todas sus observaciones experimentales para publicar en Comptes rendus (revista
científica más importante de Francia) su famosa ley que llevó por título: “Loi de congélation des solutions
aqueuses des matieres organiques” (En disoluciones diluidas, no iónicas ni volátiles, el aumento del punto de
ebullición-aumento ebulloscópico-y el descenso del punto de congelación-descenso crioscópico-del disolvente
son directamente proporcionales a la concentración molal del soluto y dependen de la naturaleza del disolvente,
pero no de la del soluto).

Así, la ley de Raoult del descenso crioscópico se convirtió en el método más útil para la determinación de masas
moleculares de sustancias orgánicas, especialmente tras haber sido mejorado por el alemán Ernst Otto Beckmann
que usó un termómetro creado por él mismo en 1888. Los trabajos de Raoult también fueron utilizados, entre
otros, por Jacobus Henricus van 't Hoff y Wilhelm Ostwald, como apoyo para la hipótesis de la disociación
electrolítica en las disoluciones, además de permitir a Svante August Arrhenius disponer de pruebas
experimentales para su teoría de la disociación electrolítica.

Jacobus Henricus van´t Hoff (1852-1892)

El químico holandés van´t Hoff realizó un estudio sistemático de las propiedades coligativas de las disoluciones
publicado en 1885 en su obra “Teoría de las soluciones”. En ese trabajo observó que un extenso grupo de
disoluciones no obedecía las leyes simples que había descubierto Raoult, incluso variando las diluciones. Esas
anomalías, que eran excepcionalmente elevadas en el caso de muchos electrolitos, condujeron a van 't Hoff a
introducir el llamado «factor de van 't Hoff», un factor empírico que intenta corregir la ecuación de Raoult para
poder aplicarla en electrolitos.

Décima Conferencia General de Pesos y Medidas (1954)

El punto de referencia se cambió a un punto reproducible con mucha mayor precisión, que fue el punto triple del
agua, al cual se le asigna el valor de 273.16 K. La escala Celsius también se volvió a definir en esta conferencia en
términos de la escala de temperatura del gas ideal y un solo punto fijo, que es de nuevo el punto triple del agua
con un valor asignado de 0.01 °C. La temperatura de ebullición del agua (el punto de vapor) se determinó
nuevamente de forma experimental cómo 100.00 °C y, por consiguiente, hubo una buena concordancia entre la
anterior y la nueva escala Celsius (Çengel y Boles, 2012).