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EL SERVICIO DE APOSTOLADO

Se llama apostolado: “a toda la actividad del cuerpo Místico, que tiende a propagar el Reino de
Cristo por toda la tierra” (CIC numeral 863). También se puede expresar como una experiencia
personal de salvación, y luego de la propia experiencia ser testimonio ante otros de haber sido
salvados por Jesús, mediante tal acogida y la participación en la Fe, se reúnen en el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, para buscar juntos el reino, construirlo, vivirlo y transmitirlo En el
apostolado:

 Reafirmamos el compromiso bautismal.


 Reafirmamos el sentido de ser llamados.
 Somos portadores de la doctrina Cristiana
 Amamos al otro, como nos amó Jesús

Este apostolado de la Iglesia Catolica no se reduce solo a un anuncio espiritual de salvación,


sino que también debe convertirse en militancia activa, para lograr que las condiciones de salvación
se den en la realidad cotidiana del hombre, haciendo realidad la presencia del reino entre nosotros,
con la vivencia de todos los valores del reino, de amor y de justicia, que implanto el mismo Jesús.

Misión del apostolado:

La misión del apostolado es hacer participar a los hombres en la comunión que existe entre el
Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, expresado en el amor entre todos, y de esta forma crear, y
mantener un mundo de justicia y de paz. Unidos por el amor de Cristo. Es una misión de Cristo
dada por el Padre, y continuada por los apóstoles, hasta nuestros tiempos “El que los escucha a
ustedes, me escucha mí, y el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a
mi, rechaza al que me envió” (Lc. 10, 16).

Formas de apostolados: A través de :

 Testimonio: Debe existir coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos. Tener un
estilo de vida dentro de la doctrina cristiana.
 Palabras Compartir nuestras experiencias del amor y salvación de Jesús en nuestra vida,
de igual forma evangelizando con la palabra de Dios.
 Obras: Con nuestra forma de actuar, demostramos el mundo de amor y de justicia que
Dios desea para cada uno de nosotros, en nuestra familia, comunidades y en la Iglesia

El servicio cristiano:

“… el que entre ustedes quiera ser grande, deberá servir a los demás…”(Mt 20, 26) El gran
modelo de Siervo de Dios , está representado en el Señor Jesús, “Porque el hijo del hombre, no
vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida por el rescate de muchos.. “ (Lc. 22, 27; Jn. 13,
13-14) .
El servicio cristiano, más que un Don es un ministerio al que todo cristiano católico está llamado
a realizar, es una expresión del amor de Dios, por lo tanto el servicio no solo tiene que ser con lo que
hacemos, sino sobre todo con la actitud y propósito para el cual lo hacemos “ … sigan firmes y
constantes, trabajando siempre más y más en la obra del Señor….” (1 Co. 15,58), es servir cara a
cara al Señor, en nuestra familia, comunidad, trabajos, en la iglesia, en fin donde el hermano
necesite conocer del Reino de Dios.

Evangelización:

Es proclamar la liberación salvadora de Dios, en la historia de cada pueblo, llevando la buena


nueva (CPV-8), al igual que los discípulos escuchamos la voz de Cristo que nos envía “vayan por
todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia…” (Mc. 16,15).El anuncio de la palabra de Dios,
no se reduce a una enseñanza, exige la respuesta de FE, como consentimiento y compromiso, con
miras a la alianza entre Dios y su pueblo.

Compromiso:

Es lo que transforma una promesa de Jesús en realidad, a través de nuestra palabra hecha con
valentía de nuestra intensión. Decirle a Dios SI, es experimentar en nosotros el Amor de Dios, y
hacerlo vivir a los hermanos es acrecentarlo en nosotros mismos.

El compromiso implica: Decisión, Valentía, obediencia, dejarse conducir por el Espíritu Santo y
entrega al amor de Dios.

(Lc 1, 38) “Entonces María dijo: Yo soy esclava del Señor, que Dios haga conmigo, como me has
dicho…” La palabra pronunciad por ella, puede sentirse únicamente Sierva, instrumento útil para la
realización concreta del querer del Padre.

Al enamorarnos del Señor nos comprometemos con la Iglesia, dejándonos que el Espíritu Santo
obre en nosotros, y así ir descubriendo cual es nuestro apostolado a través de los dones y carismas
recibidos, (Rm. 12, 6-8)

Como fieles comprometidos con Dios, debemos ser sal y luz del Mundo (Mt. 5, 13-16), ser sal es
ser capaz de dar sentido a lo que hacemos, es tener la consistencia personal necesaria para
impregnar el mundo con el sabor de Dios; ser luz nos invita a ayudar a otros a descubrir el auténtico
camino, es mostrar al Padre, es hacer visible la estela de Jesucristo, para que otros la puedan
seguir, es acercar la palabra para que sea una referencia a la hora de interpretar los
acontecimientos de la vida.