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Museo Nacional de Etnografía y Folklore - MUSEF

El “Juramento” para el sivivire:


Instrumentos musicales, danzas y
músicas en San Ignacio de Moxos
Richard Mújica Angulo1

Resumen

En el presente texto realizaré una breve descripción del contexto general de la localidad de San
Ignacio de Moxos2 del departamento de Beni, de su calendario y las principales danzas de la
“Ichapekene Piesta” celebrada el 31 de julio de cada año; luego analizaré los instrumentos
musicales empleados en dicha festividad dando un énfasis principal al Sivivire (flauta traversa)
interpreta en cada una de sus músicas. A partir de ello mostraré el vínculo existente en la
interpretación de este instrumento con aspectos corporales (en la construcción del mismo) y
rituales (en la consolidación de su identidad como músico) existente entre los intérpretes y los
instrumentos musicales dando así un panorama musical diverso en esta localidad.

Palabras Clave: Etnomusicología, Organología, San Ignacio de Moxos, Sivivire, Instrumentos


Musicales, Ichapekene Piesta.

INTRODUCCIÓN

En la actualidad Bolivia está viviendo una etapa de realce de las manifestaciones culturales,
pero este no es equitativa en su alcance. Muchas músicas y danzas son reconocidas y
defendidas incluso a nivel internacional,3 sin margo poco se hace en referencia a estas
manifestaciones vinculadas a contextos rurales; menos aún vinculadas a tierras bajas.

En ese entendido, en el presente texto mencionaré a la música y danzas de un sector de las


tierras bajas de Bolivia, concretamente de la localidad de San Ignacio de Mojos del
departamento del Beni. De este complejo cultural tocaré específicamente el tema musical
vinculado a algunos de los instrumentos musicales que en este sector se interpretan. Por lo
cual, tanto la descripciones de sus contextos festivos y dancísticos se citarán más de forma
complementaria y referencial. No obstante, no es para menos proponer algunos criterios sobre
este respecto, ya que cuando se refieren a las músicas y danzas estas sólo son entendidas
muchas veces sólo como un “acompañamiento” a la danza, cuando en realidad todos los
elementos son interdependientes.

1
El autor es Antropólogo de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Integrante de PachaKamani:
Espacio Intercultural de Práctica e Investigación Ancestral (http://pachakamani.blogspot.com). Técnico de la
Unidad de Patrimonio Inmaterial del Viceministerio de Interculturalidad; diseñador de la Revista Cultural
Multimedia: “Pacha Kamani” Año 1 – Nº 001, Formato DVD-ROOM. Áreas de interés: antropología de la
música, etnomusicología, patrimonio cultural, ritualidad. Correo electrónico: richard.mujica@yahoo.es
2
Sobre la escritura del nombre de esta localidad, Rivero (2005:11) aclara que su pronunciación es “mojos”
con “j” y no con “x”, pues ésta es la forma empleada por las comunidades. En el 2010 hubo una petición de
los Caciques en corregir la forma de escritura pero no se aceptó ya que se afirma que el nombre escrito con
“x” es de conocimiento público, especialmente turístico. En este texto se empleará la “j”, vale decir: Mojos.
3
El caso de la Morenada y la Diablada ante la “usurpación” por países vecinos.

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Este artículo enfocará más la descripción de los instrumentos musicales empleados en la fiesta,
más conocida como “Ichapekene Piesta” de San Ignacio de Mojos dando un énfasis principal al
Sivivire (flauta traversa) que se interpreta en cada una de sus músicas; a partir de ello mostré el
vinculo existente en la interpretación de este instrumento con aspectos corporales (en la
construcción del mismo) y rituales (en la consolidación de su identidad como músico) existente
entre los intérpretes y su instrumento musical dando así un panorama musical diverso en esta
localidad.

Iniciar describiendo el contexto general de la localidad de San Ignacio de Mojos; para luego
presentar el calendario festivo que soporta a la Ichapekene Piesta. Luego de mencionar las
principales danzas que participan de esta festividad describiré los instrumentos musicales que
se emplean en cada una de las danzas; todo ello, como preámbulo para describir al Sivivire.

1. SAN IGNACIO DE MOJOS, CARACTERÍSTICAS Y UBICACIÓN

El pueblo de San Ignacio de Mojos es considerado el centro cultural de la provincia Mojos.4 Se


encuentra al norte de Bolivia en el departamento del Beni y dista a 89 km. (tres horas) de su
ciudad capital Trinidad. Sobresale la importancia de lo que hoy se conoce como patrimonio
inmaterial, el sistema festivo que denota un entramado religioso combinando prácticas de
origen católico con expresiones indígenas propias de sus habitantes. La diversidad de danzas y
músicas que cargadas de significados expresan manifestaciones sagradas de alta carga mítica y
espiritual. El principal contexto que propició el desarrollo de la cultura de Mojos se basa en el
paisaje natural conformado por inmensos ríos y bosques. Lugar en el cual se da existencia de
un patrimonio arqueológico considerable muestra un largo pasado histórico expresado en los
camellones y el sistema de manejo hidráulico desplegado en tiempos pasados (Eyzaguirre
2012:54). Por ello, se puede apreciar que varios elementos y aspectos de la forma de vida de
San Ignacio de Mojos dan cuenta de su importancia cultural para la provincia y el departamento.

1.1. Algunos elementos históricos


Para el entendimiento de la cultura mojeña es importante la referencia histórica. Mojos en la
época prehispánica, estaría poblada por varios grupos étnicos de habla arawac. Los cuales
vivían en grandes aldeas ubicadas en terraplenes, de los cuales quedaron terraplenes e hileras
de cultivos como evidencia arqueológica de importancia (Ibarra Graso1985:360-361). A finales
del siglo XVII la población indígena habría sido diezmada por diversas enfermedades y por la
búsqueda de esclavos. Entre los años 1667 a 1767, se conforma la provincia jesuítica de Mojos
quienes reunieron a diferentes grupos étnicos para “instruirlos” estableciendo el sistema de
cabildo español como forma de organización socio política (Eyzaguirre 2012:54-55). En Mojos la
reducción se basó en la conjunción de alrededor de diecisiete parcialidades.5La influencia
jesuítica abarcó a ámbitos como la introducción del ganado y el establecimiento de haciendas;
las cuales, luego de la expulsión de los jesuitas de América (1767, dictamen del Rey Carlos III).
Así San Ignacio de Mojos fue fundada el primero de noviembre de 1689 a la cabeza del padre

4
Mediante Ley 3270 de 8 de diciembre de 2005, se declara al idioma "Mojeño" como Patrimonio Cultural
Intangible de la Nación, siendo una prioridad nacional su preservación, así como la música, su folklore
autóctono de los pueblos indígenas y originarios de la etnia mojeña.
5
Involucrando a grupos como Cañacures, Punuana, Casaveono, Ovoporono, Ursiono, Taurivonoco,
Camamana, Churimana, Furiavocono, Paravocono, Caritsiriono, Arrevocono, Monuveono, Gayupina,
Moayocono, Chusevocono, Comovocono. De estas parcialidades, siete pertenecen al pueblo Mojos (Ibarra
Graso1985:359-361).

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Marbán (Eyzaguirre 2012:55) bajo los criterios establecidos por los Jesuitas. Luego, con la
independencia de Bolivia en 1825, inició un fuerte movimiento migratorio a este sector a partir
de concesiones cedidas a extranjeros. Quienes apropiándose del ganado indígena
establecieron grandes haciendas ganaderas, todo ello en la última mitad del siglo XIX. Luego,
entre 1870 y 1920, el auge de la goma impulsó la migración de productores de goma hacia las
regiones gomeras del norte quienes indujeron a los indígenas a firmar contratos laborales.La
Provincia de Mojos fue creada por Ley del 27 de noviembre de 1.941, en el gobierno del General
Enrique Peñaranda, sustituyendo el nombre de Marbán, con los cantones de San Lorenzo y San
Francisco. Mojos está compuesta por cuatro distritos municipales (San Ignacio, San Francisco,
San Lorenzo y Desengaño) y los territorios indígenas.

Al igual que muchos municipios en Bolivia, en la actualidad, Mojos enfrenta numerosos


problemas relacionados con la definición de sus límites territoriales. En algunos casos, los
linderos no han sido definidos, mientras que en otros los límites definidos por la “Comisión de
Límites” han sido cuestionados. Pero en el ámbito cultural su importancia resalta nuevamente.
Es así que en 1975, se dio el Primer Festival Folklórico del Beni, y las danzas ignacianas ganaron
el Primer Premio, justificándose así el título de “Capital Folklórica del Beni”;6 posteriormente en
1996 comenzó la reestructuración de San Ignacio, rescatando el estilo jesuita del templo. En lo
que a su reconocimiento internacional se refiere, en 1997 San Ignacio fue declarado como la
Capital de Mojos como “Capital Espiritual de las Ex Misiones del Cono Sur de América”; y en
esta gestión el Ministerio de Culturas a solicitud del Cabildo Indigenal se encuentra
gestionando ante UNESCO la inscripción de la Ichapekene Piesta a la Lista Representativa como
patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

1.2. Aspectos sobre la población y organización social y política

La población del municipio de San Ignacio de Mojospresenta una importante diversidad


cultural. De acuerdo al Censo 2001 del INEesta localidad alcanza a 20.496 habitantes, de los
cuales 10.996 serían varones y 9.500 mujeres. El municipio de Mojoscuenta con la mayor
cantidad de población indígena del departamento del Beni, identificando 4 pueblos indígenas
parte de este municipio:Mojeño (Trinitario, Ignaciano), Chiman, Yuracaré y Movimas.Si bien la
lengua que se habla actualmente en esta población es el castellano, a toda esta región le
corresponden la familia lingüística Arawak (o arawak, o arawaka). Dentro de la familia
lingüística Arawak se encuentran el Mojeño Ignaciano y el Mojeño Trinitario.7

En lo que a su organización económica se refiere, la ganadería forma parte importante de la


economía del municipio; a ello le siguen la actividad piscícola, la producción forestal, la
agricultura y formas de intercambio. Uno de los sectores productivos más importantes es el
ganadero, la Asociación de Ganaderos de San Ignacio de Mojos está compuesta por 40
miembros, la propiedad de ganado es de más de mil cabezas de ganado, así mismo en ella
existen ganaderos grandes, uno de ellos llega a las 25 mil cabezas.

Por otro lado, la población de San Ignacio de Mojos, heredera de una forma y organización
jesuítica, presenta un epicentro organizacional: la Plaza. Sobre ella se erigen los centros de
administración municipal, la Iglesia, algunos centros de comercio como los bancos. Sus

6
Resolución Nº 06/2000 – 30/3/2000
7
Los Chimanes corresponde a la familia lingüística Moseten, Yuracaré su grupo lingüístico no tiene una
clasificación específica, los Movima tampoco tiene una familia lingüística definida.

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construcciones aunque con diferentes tipos de materiales aún mantienen el estilo colonial. Por
otro lado también se encuentran el Estadio, el Hospital, la Posta Sanitaria, el Cementerio, y a
poca distancia el aeropuerto.

La autoridad tradicional es el Cabildo representado por el Corregidor acompañado de los


Caciques; el cual cuenta con 25 representantes de cada comunidad indígena. El rol del
Corregidor es llevar adelante el control de la población desde actividades familiares hasta las
fiestas, relacionamiento así a gran parte de las instituciones que componen la población.
Actualmente, siguiendo los criterios jesuíticos el Cabildo Indigenal está compuesto por “un
Capital Grande, dos caciques, dos intendentes, cuatro alféreces, dos fiscales, dos policías, once
comisarios, un camaretero y un secretario (Eyzaguirre 2012:55) cada uno lleva sus propias
funciones en sus distintas áreas. Al Corregidor tradicionalmente se le denomina
TaytaóTata(persona sabia), quien integra a los sectores, organizaciones, instituciones y
familias, el que encierra el respeto y educación heredada por la cultura de los abuelos. El
Cabildo no percibe ningún ingreso, el Corregidor no tiene sueldo, por lo que muchas no todas
las personas asumen la responsabilidad de este cargo, y por otro lado, el Corregidor debe ser
una persona mayor de entre 40 a 50 años, como garantía de su responsabilidad (Parroquias de
Mojos 1988:32). La autoridad del Corregidor es elegida en una gran reunión del Cabildo
Indigenal incluyendo la participación de las agrupaciones de las Danzas e incluso personas de
las comunidades; esta es una práctica que la realiza el cabildo sin ninguna intromisión de la
junta la prefectura, subprefectura, Comités Cívicos u otros.

2. CALENDARIO FESTIVO Y LA CELEBRACIÓN DEL SANTO SAN IGNACIO

2.1. Calendario festivo de San Ignacio

Las festividades de San Ignacio de Mojos en la actualidad muestran simbologías que forman
parte de la vida de los pueblos de la región. Vinculan a la naturaleza con la espiritualidad
desarrollada a través de un fuerte componente mítico-religioso, de carácter católico y
ancestral, expresados mediante seres del entorno natural (como el tigre, aves y peces), que a
su vez remiten a ancestrales espíritus protectores de la naturaleza de la cual forman parte. El
rasgo central de estas expresiones culturales se condensan en las danzas y la música, que son
el reencuentro con los orígenes culturales, los roles y jerarquías sociales provocando la
rememoración de la memoria de los pueblos de Mojos.

Una de las principales instituciones del pueblo mojeño es el Cabildo Indigenal el cual tiene
como misión la reproducción cultural, mediante la celebración de sus tradiciones festivas. Para
lo cual organizan la realización de las diez y seis festividades que conforman su calendario
festivo compuesto de manifestaciones religiosas, rituales. Ello implica que durante todo el año,
al terminar una festividadinicia los preparativos de la siguiente mostrando la importancia de la
concepción de “sistema” a este panorama festivo. En el Cuadro Nº 1, se muestran las
festividades que conforman el mencionado sistema festivo en Sal Ignacio de Mojos.

Otras festividades consideradas “menores” son: Mercedes, Santa Teresa, Asunta, Purísima,
donde también se celebran a las imágenes con velorios y misas.

2.2. Desarrollo festivo de la IchapekenePiesta


Del gran panorama festivo expuesto, la fiesta de mayor importancia es la “IchapekenePiesta”, o
la Fiesta Grande de San Ignacio de Mojos realizada el 31 de julio de cada año en conmemoración

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de la defunción de su patrono San Ignacio de Loyola. Esta es la fiesta depositaria del mayor
esfuerzo de las autoridades del Gran Cabildo Indigenal y de un grupo numeroso de
colaboradores. Este evento constituye el referente cultural que da mayor prestigio y renombre
a Mojos generando uno de los mayores movimientos económicos a nivel local por concepto de
turismo.

Cuadro Nº 1.
Calendario Festivo de San Ignacio de Mojos

Festividad Fecha
Fiesta de Navidad 24 de diciembre
Fiesta de los Inocentes 28 de diciembre
Fiesta de Año Nuevo, donde se realiza la posesión 1º de enero
de las autoridades (cacique corregidor, cabildo
indigenal)
Fiesta de los Reyes Magos 6 de enero
El día de los Barcos con la que se cierra de la fiesta 15 de enero
navideña
Fiesta de la Virgen de la Candelaria, en la cual se 2 de febrero
"juramentan" los nuevos encargados de la iglesia,
las mamitas, doctrineros, etc.; además de los
conjuntos folklóricos sus caciques, bailadores,
músicos (flauteros, cajeros, y otros).
Carnaval se conforma en la Preparación para la
cuaresma, con celebraciones en la iglesia los tres
días domingo lunes martes y miércoles de ceniza, y
viernes inicia el tiempo de cuaresma con los
sermones.
Cuaresma - Semana Santa es otra festividad en la Movible en el mes
que se rememora la "La Pasión de Cristo", desde el de abril
viernes 7 viernes hasta llegar la semana santa.
Fiesta de Pentecostés y Espíritu Santo, con misas Movible
solemnes.
Corpus Cristi con gran solemnidad; Movible

Fiesta a la Virgen del Carmen 16 de julio

Fiesta patronal del Santo San Ignacio que se inicia 31 de julio


con la novena con los cantos propios de San
Ignacio
Fiesta de Todos Santos se conmemora a los 1 de noviembre
difuntos.

Fuente: Elaboración propia en base entrevistas

La Ichapekene Piesta o celebración de la fiesta de San Ignacio de Mojos constituye desde hace
mucho tiempo el acontecimiento religioso-cultural más importante del departamento del Beni
a partir de su reconocimiento como “Capital Folclórica del Beni” y “Capital Espiritual del Cono
Sur” del sub-continente. La fiesta se compone de tres grades momentos: Los preparativos,
donde el Cabildo Indigenal, mediante sus miembros y directivos inicia con las actividades de
planificación, organización y ejecución de tareas con al menos tres meses de

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anticipación.Nueve días antes de la festividad se realizan las “novenas” en honor a San Ignacio
mostrando un profundo sentimiento se religioso.

Fotografía Nº 1.
Los Tigres en la Marcha (Mújica, 2012)

Fotografía Nº 2.
Macheteros en la Marcha frente al atrio de la iglesia (Mújica, 2012)

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Posteriormente, el desarrollo de la festividad, consiste en la secuencia de varias actividades


repartidas en cinco días. Primero, el 30 de julio es el Gran Paseo de los Conjuntos de danza por
todo el pueblo (“saludo a la Aurora”); recorrido del tintiririnti y Procesión de los Conjuntos de
Danza; Juegos de Chaskeros. Segundo, el 31 de julio es el recorrido de visita a los velorios de
santos; procesión de la imagen de San Ignacio; la realización del almuerzo colectivo servido en
el Cabildo Indigenal; el Jocheo de toros; y la Fiesta de conjuntos a cargo del coro musical del
Gran Cabildo Indigenal. Tercero, el 1 de agosto es la Parada del palo encebau (encebado);
almuerzo colectivo; jocheo de toros; y fiesta de conjuntos musicales. Cuarto, el 2 de agosto
inicia con el almuerzo colectivo, seguido de la procesión de despedida de la fiesta de todos los
Conjuntos de Danza, el Jocheo de toros y cierre de la fiesta en la plaza a cargo del coro musical
de Cabildo Indigenal; Recorrido de visita a los velorios de santos. Y por último, quinto día, el 3
de agosto la población de concentra y recoge de los Conjuntos de Danza en sus propias sedes,
terminando con un almuerzo colectivo.

Por las características de cada una de las danzas, estas poseen varios elementos simbólicos y
rituales que la relacionan a un pasado histórico más largo, incluso anterior a la presencia
jesuítica.8 Esta continuidad cultural hace de San Ignacio un espacio sin igual como muestra de
las dinámicas culturales que viven estas comunidades. Las agrupaciones tiene el nombre de la
propia danza cuyos apelativos muestran gran relación con el entorno natural y espiritual que le
rodea; las principales danzas que participan son: Sargentos Judíos, Angelitos, Ciervos, Achus,
Sol y luna, Ovejitos, Chinisiri, Toritos, Pescados, Tigres, Chunchus, Cabildo–Abadesas y Coro
Musical, Toreros y Macheteros. Todas ellas participes directos en el proceso festivo, desde la
Novena hasta días posteriores a la festividad.

Fotografía Nº 3. Los Angelitos: Detalle del giro estacional que usualmente hacen todos personajes de los grupos al
danzar el tayrimarapi, cada vuelta es acompañado de un grito de júbilo: “¡nacio!”(Mújica, 2012)

8
Sin embargo en este artículo no se discutirán los elementos relacionados a la danza sino a los instrumentos
musicales y por medio de este a la música. Para mayor información de las danzas partícipes de la Fiesta de
San Ignacio consultar Rivero (2005:35-52).

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Fotografía Nº 4. Los Chunchos danzando el Tayrimarapi.


Detalle del cruce de ambas filas (Mújica, 2012)

Fotografía Nº 5. Los pescaditos.


Danzan en círculo como parte de la coreografía del virimarapi (Mújica, 2012)

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3. BREVE RELACIÓN DE LOS INSTRUMENTOS MUSICALES EN SAN IGNACIO DEMOJOS

Una de las principales referencia a los instrumentos musicales de Mojos son las de Alcides
D’orbigny, quién en 1832 observó estos instrumentos en grupos de hasta 90 interpretes con
instrumentos en distintos tamaños y tonos, conformado una especie de “acordes”. Según
estos relatos, el bajón tenía 13 tubos, actualmente se registraron bajones de 10 tubos. Gran
parte de los instrumentos de Mojos son precolombinos. Estos pueblos, además de contar con
estos instrumentos, hacían uso del canto. Los misioneros decidieron adoptar los instrumentos
musicales modificándolos a pautas europeas; pero se rechazó la música vocal indígena
apoyando en su lugar música concertada y poemas sagrados estrictamente religiosos

Cada uno de los grupos de danza participes de la “Ichapekene Piesta” cuenta con música
tradicional propia. El conjunto de músicos está compuesto principalmente de un instrumento
aerófono: el Sivivire (la flauta traversa de bambú, fotografía Nº 6) y dos o tres membranófonos:
la caja (Fotografía Nº 8), la tampura (Fotografía Nº 7) y el sankuti (Fotografía Nº 9); la presencia
de estos últimos depende de cada danza, ya que algunos no llevan la “caja” y otros carecen de
“sankuti”. A este conjunto de instrumentos musicales se añaden dos de gran importancia en la
región de Mojos: el Bajón (Fotografía Nº 10) y el violín9 (Fotografía Nº 11), ambos son
interpretados por los taytas del Coro Musical.

Cuadro Nº 2.
Relación de las danzas e instrumentos musicales utilizados

Nº Danza Sivivire Sankuti Caja Tampura Chonono Bajón Violín Chuyu'i


1 Sargentos Judíos X X X
2 Angelitos X X X
3 Kajauna– Ciervos X X X X
4 Achu X X X
5 Sol y Luna X X X X
6 Ovejitos X X X X
7 Chínisiri X X X X
8 Torito X X X X
9 Pescados X X X
10 Ichini(Tigre) X X X X
11 Chunchus X X X X
12 Cabildo - Coro - Abadesas 2 X X 2 X
13 Toreros X X X
14 Machetero X X X X X X
Fuente: Elaboración propia en base a los datos de campo

Como se ve en el Cuadro Nº 2, los instrumentos que siempre están presentes en la


interpretación de ls músicas en Mojos son el sivivire y la caja, seguidos del sankuti y la tampura.
Seguidamente, se describirá las características de estos instrumentos.

9
Dado que este artículo busca mostrar los instrumentos “tradicionales” no se desarrollaran las características
del violín.

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3.1. Sankuti

Instrumento musical membranófono elaborado en base al “corazón” del tronco de árboles


como la mara y el juchi, considerados como “finos” (Fotografía Nº 9). Las membranas del
sankuti (Cavour, 2010:246-247) son hechas de “cuero de res” el cual tiene mucho grosor y es
cambiado eventualmente. Las correas que sujetan las membranas así como las empleadas para
colgar el instrumento en el hombro también están hechas del mismo cuero. Las dimensiones
del instrumento pueden variar de una danza a otra, sin embargo tiene una medida promedio de
21,5 cm. de diámetro, con un alto de 24 cm. donde la caja de resonancia tienen un espesor de
1,5 cm de grosor.

Para tañer este instrumento se emplea una baqueta denominada “palitoke” que los lugareños
traducen como “Palito que se toca”.Este material le otorga gran durabilidad lo que hace que
sea “heredado”de un músico a otro, y por otro lado, se le otorga el sentido de “antiguo” ya
que se afirma que “el antiguo lo hicieron”.

3.2. Kajane o Caja (Tambor)

Otro instrumento membranófono muy empleado en las danzas es la caja o tambor. Sus
dimensiones promedio son de 38 cm. de diámetro por 23 cm. de altura (Fotografía Nº 8). La caja
de resonancia está hecha en base a corteza de árbol de toco; para su obtención es perforada y
luego “cavada” con ayuda de cinceles artesanales. El cuero utilizado en las membranas es de
sullu de vaca, vale decir de la cría del ganado bovino10 el cual es envuelto en un aro de bejuco
que le da la forma circular. Y cuenta con un sobrearo o y’ana de casi 5 cm. de ancho hecho de
madera v’i (jianaki). En la membrana posterior se sujeta una cuerda de algodón a manera de
“charlera” para que el instrumento aumente su vibración.

Para su interpretación la caja es colgada del cuerpo con ayuda de una correa hecha de cuero de
res; y se hace uso del palitoki también denominado cajaneraki,11 un par de baquetas de unos 34
cm. de largo hechos de madera de gabetillo, chonta y de cuchi. En algunas ocasiones a la buena
interpretación de los instrumentos musicales, en especial a los membranófonos se hace
mención a que “Se tesa con una cuerda… ‘ya lo hace rezar’”

3.3. Tampura (bombo)

La Tampura12 es el membranófono asemejado al bombo, el cual tiene mayores dimensiones que


los otros, con un diámetro de 46 cm. y 22 cm. de alto (Fotografía Nº 7). La caja de resonancia
está hecha en base a madera blanca de toco o jocho’o. Las membranas generalmente son de
cuero de res y en algunos casos presenta inscripciones pintadas; por otro lado, indican que este
cuero es del cuello de la res, el cual es curtido lavándolo con ceniza para “que no lo cambie el
sereno” o sea para que no cambie el sonido.13 El instrumento que ayuda a su interpretación es
una baqueta de madera de v’idenominadata’earaki o tampuraraki (“toca bombo”), el cual mide
26,5 cm. de largo, el mango tiene 3 cm. de grosor y tiene una especie de mazo de 6 cm. de
diámetro.
10
En el caso del grupo de músicos de la danza del Torito, las membranas se realizan también del cuero de
“manechi” un mono del monte.
11
Una frase en mojeño empleada para la interpretación de la caja con las baquetas es “t’aearakita caja”.
12
Cfr. Cavour (2010:229-231).
13
Afirmación hecha por el grupo de músicos de la danza del ACHU.

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Fotografía Nº 6. Sivivire, flauta. Fotografía Nº 7. Tampura, bombo.


Instrumentos aerófono (Mújica, 2012) Instrumento membranófono
(Mújica, 2012)

Fotografía Nº 8. Caja, tambor. Instrumento Fotografía Nº 9. Sankuti Instrumento


membranófono (Mújica, 2012) membranófono (Mújica, 2012)

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Fotografía Nº 10. Bajón del Coro Musical Fotografía Nº 11. Violín del Coro Musical,
Instrumento aerófono (Mújica, 2012) instrumento cordófono (Mújica, 2012)

Fotografía Nº 12. Chuyu’i. Instrumento aerófono (Mújica, Fotografía Nº 13. Chonono. Instrumento
2012) Idiofono (Mújica, 2012)

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3.4. Chonono o cascabelana


En un idiófono empleado por los danzantes, especialmente hombres, de cada danza
(Fotografía Nº 13). Consiste en una trozo rectangular de cuero (de 10 por 64 cm.) al cual van
sujetas semillas o cascabeles; la base rectangular tiene dos tiras laterales utilizadas para
amarrarlas a las piernas justo en la articulación de la rodilla. En el caso de las danzas del
machetero las semillas utilizadas en el chonono son de chakai y para otras danzas se emplea el
naviri. Y para danzas como los toritos y ciervos se emplean cascabeles de bronce.

Estos instrumentos acompañan a la música dándole un compás rítmico a partir de la danza de


sus intérpretes, esto hace referencia a que los danzantes también tienen un papel importante
como interpretes del chonono.14

3.5. El Bajón
Es uno de los instrumentos musicales más difundidos de la región, por lo cual ampliaré su
descripción (Fotografía Nº 10). Este instrumento aerófono, conformado por pares (macho-
hembra) a primera vista se parece a una especie de flauta de pan pero con boquillas de madera
en cada uno de los tubos; sin embargo, se trata de unas “trompetas múltiples” construidas a
base de varios tubos de hojas enrolladas atadas en “forma de balsa o ala”, donde cada tubo es
acomodado en una sola hilera (Waisman 2002:533).

El Bajón está elaborado con los siguientes materiales: Hoja de Cusi, varas de cogollo que
estructuran la parte interna de cada tubo; hilo de algodón o hilo “camba” (itsepite cajare)
mezclada con cera (Mápaji) de abeja “señorita”. Las boquillas torneadas de madera de cedro
para cada tubo; donde una “peineta” (de 56.5 x 4 cm) hecha de madera sujeta a todos los
tubos (de 56.5 x 4 cm). Cada uno de los tubos tiene asignado una sigla del alfabeto grabada en
la “peineta” que hace referencia a la afinación de cada uno de ellos. El tubo de mayor tamaño
tiene una base de goma sujetado en la parte inferior para facilitar su apoyo en el suelo.

Los pasos empleados para la elaboración del bajón son el armado delsoporte o estructura de
cogollo; enrollado o superposición de hojas de Cusi, atado (liado) con cordel (pita) de algodón
hilado, embadurnado con cera de abeja para fortificar el hilo y apoyar el agarre. Y se emplean
herramientas como el Tumare (cuchillo) y la Capotera (aguja).

Este instrumento musical se interpreta de mediante la “técnica dialogada” entre el Bajón


macho y Bajón hembra. Vale decir que la melodía se entreteje de forma dialogada entre los dos
intérpretes del instrumento. El sonido que emite este instrumento es grave.La forma de
interpretación de los bajones se basa en el soplido. Cada intérprete sujeta el bajón
horizontalmente con ambas manos apretando los labios en la boquilla para tocarlos de forma
similar a una trompeta. Sin embargo, por el tamaño del instrumento el ejecutante no puede
sujetar solo el bajón, por ello, requiere de la ayuda de otra persona que sostenga el
instrumento desde el extremo inferior.

El bajón tiene un rol muy reconocido como parte de la orquesta típica de San Ignacio,
orientándose su interpretación para acompañar los cánticos sagrados de misas, procesiones
religiosas y “velorios” de santos y vírgenes. Los instrumentistas o ejecutantes del bajón son
especialistas y gozan de alto prestigio en la comunidad.Los bajones actualmente son
acompañados por un violín, dos flautas, caja y tampura.

14
Cfr. Cavour (2010:352-353).

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Una de las principales referencia son las de Alcides D’orbigny, quién en 1832 observó estos
instrumentos en grupos de hasta 90 interpretes con instrumentos en distintos tamaños y
tonos, conformado una especie de “acordes”. Según estos relatos, el bajón tenía 13 tubos,
actualmente se registraron bajones de 10 tubos.15Hipótesis no confirmadas plantean que el
nombre original de este instrumento podría ser “ippijíraseco” aunque actualmente sólo se
emplea el nombre de Bajón (Waisman 2002:534).

El Bajón16 Macho está compuesto de diez (10) tubos ordenados de mayor a menor en una sola
hilera. El tubo de mayor tamaño mide 159 c.m. de largo y el más pequeño 28.5 cm. y el ancho
superior del instrumento mide 56,5 cm. En el siguiente cuadro se detallan la sigla del tubo, el
largo de su medida, el diámetro de la boquilla y finalmente la afinación del instrumento:

Sigla Largo(cm) Afinación


A 159 F# +4
F 141 G#
G 116 C -2
H17 94 C# +2
D 78 E +3
F 63 G# +1
A 50 B
C 41 C# -4
E 36 Eb +4
G 28.5 D -2

Por otro lado, el Bajón Hembra está compuesto de diez (10) tubos ordenados de mayor a
menor en una sola hilera. El tubo de mayor tamaño mide 140 c.m. de largo y el más pequeño 29
cm. Cada uno de los tubos tiene asignado una sigla del alfabeto grabada en la “peineta” que
hace referencia a la afinación de cada uno de ellos. El tubo de mayor tamaño tiene una base de
goma sujetado para facilitar su apoyo en el suelo. Sus medidas son alto 140 cm. por 56,5 cm. de
ancho. En el siguiente cuadro se detallan la sigla del tubo, el largo de su medida, el nombre
otorgado localmente y finalmente la afinación del instrumento:

Sigla Largo (cm) Nombre Afinación


G 140 G +2
F 125.5 A -2
H 106.5 C
C 87 Sùifau Eb +3
E 71 Élamí G / F#
g 56 Yesúréru A +40
H 46 Mi si C +40
D 39.5 Delasandre D -1
F 32.5 Fa C# +3
A 29 L[?] F# -2

15
También se encontraron bajones de 13 tubos en el registro realizado en CENTRO PEDAGÓGICO Y
CULTURAL DE PORTALES (1984). Música Tradicional de Bolivia. Comentario de Disco.
16
Crf. Cavour (2010:156-160).
17
Según Waisman (2002:534) estas siglas fueron introducidas cuando el bajón fue modificado para participar
de las agrupaciones musicales religiosas; hacen referencia a la escritura alemana de las notas musicales: A=la,
F=fa, G=sol, H=si, D=re, C=do y E=mi.

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Fotografía Nº 14. Detalle de las peinetas del Bajón que muestra las siglas de cada nota (Mújica, 2012)

4. SIVIVIRE, LAS FLAUTAS EN LA FIESTA

4.1. Características del instrumento musical

El Sivivire18 es un instrumento aerófono (Fotografía Nº 6). Es una flauta de tubo con


embocadura lateral 0 (clasificado como 411.2 según Hornbostel-Sachs) característico en la
interpretación de la música, empleándose en diferentes géneros musicales y danzas de San
Ignacio de Mojos. El instrumento tiene siete orificios: seis digitables y uno que hace de
embocadura (la fotografía muestra la vista anterior), el extremo base presenta el orificio de
salida completo, y en el otro extremo se rellena la parte frontal con cera de abeja (lado
embocadura).

Esta flauta (se toma como base de descripción el Sivivire de los Macheteros19) es interpretada
prácticamente en todo el calendario anual festivo del lugar.En un conjunto de músicos se
interpreta sólo un Sivivire y generalmente está acompañado de membranófonos: tampura,
sankuti y caja (Fotografía Nº 15). El ejecutante por lo general es varón, lo denominan “flautero”
y es él mismo quien construye su flauta (Fotografía Nº 18 y 19).

Las piezas musicales localmente son denominadas “toque”. Por ello cada danza tiene
diferentes “toques” de acuerdo a la situación ritual o festiva en la cual se ejecuta.De forma
general el repertorio musical de cada danza está conformado por la marcha (de uso ritual
especialmente en procesiones), el tayr’imarapi (taquirari “especial”) primera pieza interpretada
luego de la marcha; y finalmente, el v’irimarapi (taquirari “festivo”) que se interpreta como
parte de la fiesta misma. Existe una melodía específica para cada santo o virgen, el cual se
marca específicamente en la marcha. Respecto de esto Cirilo Yaca20 afirma: “tiene que

18
Variantes en la forma de escritura se presenta en la comunidad de San Javier que lo denominan Sh-vivre
(Fundación Simón I. Patiño y Sánchez 2001:71).
19
Dos aclaraciones al respecto: primero, el Machetero en San Ignacio de Mojos es conocido como Chiripieru
(cfr. Cabrera 2003); segundo, la flauta empleada para interpretar el Machetero en la región trinitaria de Mojos
se denomina fifano y está elaborada en base al hueso del ala del bato (cfr. Cavour 2010:169-171).
20
Cirilo Yaca, inicia su vida como músico en 1956 (luego se salir del cuartel), era “bombillero” tocada la caja
en las fiestas del pueblo. Luego empezó a tocar el sivivire con los Macheteros. Comenzó aprendiendo piezas
de los “taytas” (abuelos) macheteros, luego fue inventando las suyas. Es un reconocido constructor de flautas

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acompañar a las imágenes, a los santos. Para acompañar y visitar a estos ocupan la Marcha”;
por ello nos habla de un principal elemento del repertorio musical “la marcha” música de
carácter sagrado y ritual. Otro elemento que conforma este repertorio es el “taquirari”
(v’irimarapi): “el que vale más es el taquirari (...) se cambia el toque y se toca el taquirari en la
fiesta, es más bonito, más entrador (...) la Marcha tiene un sólo paso (...) Cada conjunto tiene
su entrada [la marcha] y tiene su taquirari”. Este el papel del instrumento, la danza y el
repertorio musical de las músicas y danzas de Mojos.

Fotografía Nº 15. Instrumentos que acompañan al Sivivire: Tampura, Caja y Sankuti (Mújica, 2012)

Los materiales empleados en la realización de instrumentos de basa en la tsakana (takuara fina


o “castilla”), caña-bambú empleada para construirlo. Este material antiguamente se
encontraba en las regiones extensas del monte; posteriormente, por causa de la expansión de
las tierras de pastoreo que los ganaderos deciden ampliar, se reducen los lugares donde se
encontraba este material. La inexistencia del material obliga a utilizar tubos plásticos de cañería
y otros materiales como el aluminio. Por otro lado, el Mápaji (Cera de Abeja), empleado para
tapar el extremo de la flauta.Luego, también se presentan flautas de plástico de “cañería”,
empleadas por la falta de la takuara tradicional.

La elaboración de este instrumento es de dominio de todo flautero y está muy vinculado al


individuo. Las técnicas empleadas para su elaboración iniciarían con la recolección de la caña:
se limpia el orificio central. Se inicia la medida desde la base (cola) marcando el primer orificio
digitable (dista el ancho de tres dedos). Luego, desde esta marca, se toma la medida de “mi
cuarta” (distancia entre los dedos meñique y pulgar de la palma abierta); y se marca el orificio
central digitable. Se emplea la misma medida (“mi cuarta”) para marcar el orificio de la
embocadura o boquilla. Realizadas estas tres primeras marcas se señala equidistantemente los
lugares donde se realizarán las cuatro perforaciones necesarias para la digitación de la flauta

y compositor de piezas musicales como el “Machetero Loco” (compuesto en un viaje a Trinidad), “El
Triunfo” (en un viaje a Méjico) y muchas otras melodías que actualmente se han difundido y adaptado a
diferentes géneros; ahora son parte del repertorio folklórico tradicional del Beni.

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(Ilustración Nº 1).Los orificios se hacen con el tumare, un cuchillo en punta; y la emisión del
sonido se ajusta moviendo (hacia adentro o afuera) la cera de abeja que tapa el extremo de la
embocadura, sólo la correcta posición permitirá la emisión de octavas. Por tanto, las
dimensiones del Sivivire depende de dos factores: (1) la danza o “toque” que se interpretará; y
(2) las características corporales (la mano) del instrumentista, ya que cada quién busca el
tamaño más cómodo para su interpretación.

Ilustración Nº 1.
Proceso de elaboración del Sivivire

Fuente: Elaboración propia

Según Cavour no se tiene claro el origen de estas flautas; ya que por un lado, serian traídas a
América durante la conquista española; y por otro, se encontraron algunas evidencias de
flautas traversas hechas de hueso en California y Jalapa (Cavour 1994: 161-162).Ambas hipótesis
podrían aplicarse a nuestro caso, ya que los Sivivire poseen algunos principios jesuíticos
evidentes. Al mismo tiempo, y por el contrario, la existencia de flautas de hueso y sus
denominativos locales hacen pensar que pueden ser instrumentos precolombinos.

Por otro lado, Cirilo Yaca explica que realizó flautas hechas de “hojas de papaya, haciendo unos
agujeritos... sonaba la flauta (...)”. Sin embargo, en épocas precoloniales, estos pueblos,
además de contar ya con estos instrumentos, hacían uso especial del canto. Por ello, los
misioneros decidieron adoptar los instrumentos musicales locales modificándolos a pautas

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europeas; pero se rechazó la música vocal indígena apoyando en su lugar música concertada y
poemas sagrados estrictamente religiosos. Seguidamente en la Ilustración Nº 2 se presenta un
cuadro donde figuran las medidas y afinaciones de algunos Sivivire, mostrando así las variantes
de longitud y afinación en cada uno de los casos.

Ilustración Nº 2
Gráfico del Sivivire y Cuadro comparativo de afinación y medidas

Nº de orificios digitables (TAP=orificios tapados) Medida (cm.)


0
DANZA 6 TAP. 5 TAP. 4 TAP. 3 TAP. 2 TAP. 1 TAP. LARGO DIAM.
(LIBRES)
MACHETERO FA SOL -20 SOL # +25 LA # DO -10 RE -10 FA -10 53,5 2,4
PESCADOS FA-4 RE+20 DO LA # SOL#+4 SOL FA 40 2
CHUNCHU G# +10 Bb +15 B +40 D -40 Eb +40 F +2 G# -40 50,5 2,6
Fuente: Elaboración propia

4.2. El “juramento” de los músicos


La interpretación de cualquier instrumento musical en Mojos inicia de forma temprana. Desde
que los jóvenes inician sus primeras interpretaciones a partir del uso de otros
elementosnaturales como lo mencionó Cirilo Yaca quién habría elaborado sus primeras flautas
con “hojas de papaya, haciendo unos agujeritos... sonaba la flauta (...)” (Cirilo Yaca 26 de julio
de 2010). Sin embargo, en épocas precoloniales, estos pueblos, además de contar ya con estos
instrumentos, hacían uso especial del canto. Por ello, los misioneros decidieron adoptar los
instrumentos musicales locales modificándolos a pautas europeas; pero se rechazó la música
vocal indígena apoyando en su lugar música concertada y poemas sagrados estrictamente
religiosos (Waisman 2002:533-534).

Por otro lado la interpretación musical está muy vinculada con los elementos de la naturaleza.
Sobré esto se explica: “El Machetero es el Chirípieru, es un pajarito que silba igualito al
machetero, cuando están subiendo las aguas (octubre, noviembre, diciembre)”; en castellano
se llama “jichitarumá” (Cirilo Yaca 26 de julio de 2010).

Sin embargo, uno de los momentos que literalmente marcan y definen la vida de los músicos e
intérpretes es el “juramento”. Cada músico luego de iniciar su aprendizaje individual puede
formar parte de uno de los grupos, pero su carácter sólo es en un sentido provisorio o
“respaldo”. Esto cambia al momento que el grupo de taytas músicos ven que el nuevo
intérprete cumple con las expectativas interpretativas, ya que aceptan que este nuevo músico
realice el “juramento”. Este ritual de paso se realiza en la iglesia, en la festividad de la Virgen de
la Candelaria el dos de febrero, donde el Padre le señala con la “bendición” designando al
músico la interpretación específica de un instrumento musical y su pertenencia a un grupo de
danza (Marcial Jare 21 de julio de 2010). Desde ese momento el intérprete queda en ese rol
“hasta cuando fallece”; vale decir que el juramento dura toda la vida “dios nomas sabe hasta
cuándo el cuerpo va aguantar” (Cirilo Yaca 26/07/2010).

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Fotografía Nº 16. Cirilo Yaca, Flautero de los Chiripieruinterpretando el Sivivire (Mújica, 2012)

¿Cuál la necesidad de realizar este juramento? Los músicos en San Ignacio de Mojos son muy
respetados y reconocidos en la comunidad al grado incluso de los Caciques. Por un lado, este
prestigio se eleva cuando el intérprete además de conocer detalladamente la construcción de
su propio instrumento también realiza otros (como es el caso de Robin Cuellar prácticamente
uno de los pocos músicos que además de ser violinista fabrica e interpreta los bajones) y más
aún si compone sus músicas. Por otro lado, esto denota un estatus en los músicos el cual es
descrito por Waisman. El autor afirma que ya para la época misional los músicos gozaban de un
reconocimiento muy alto en la estructura social y de poder en Mojos, que lo ubicaba incluso
después de los Caciques; este estatus había aumentado más aún luego de la exclusión de los
jesuitas, ya que “[l]as perturbaciones que siguieron a la expulsión incrementaron su rol como
distribuidores de poder y mediadores entre las autoridades blancas y la población indígena”
(Waisman 2002:535). Esta característica del músico mojeño tiene implícita una carga muy fuerte
en su rol de liderazgo; al respecto Waisman afirma que Pedro Ignacio Muiba, “líder de la
rebelión independista de 1810 en Trinidad de Mojos […] era aparentemente músico, y uno de
sus colaboradores, Baltasar Cayuba, organista” (Waisman 2002:536); concluyendo que “[t]al
era el prestigio y el poder de la profesión, que muchos se hacían pasar por músicos ante los
oficiales del gobierno, para gozar de los privilegios asociados con ese título” (Waisman
2002:536).

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Fotografía Nº 17. Manuel Sambrana, Flautero del Coro Musical, interpretando el Sivivire (Mújica, 2012)

Por lo cual, esta importancia histórica que poseen los músicos en Mojos sería la razón para que
el individuo que quiera ser reconocido como tal tenga que realizar este “juramento” ante la
institución más importante para la comunidad como es la Iglesia. Por lo cual el juramento bien
puede ser entendido como un rito de paso que consolida la identidad de la persona al
ascenderla al estatus de músico en sus diferentes especialidades. Se conoce incluso que varios
instrumentos musicales como el sankuti fueron heredados de anteriores músicos al morir el
portador, por ello prácticamente se desconoce la antigüedad de estos instrumentos.
Ratificando así el criterio de que el músico es tal hasta el día en el muere.

4.3. El repertorio musical de los grupos

En esta región la melodía o pieza musical es conocida como “toque”. Por lo cual su diversidad
musical hace referencia a la existencia de varios “toques” propios de cada agrupación y
especialmente orientados a su ejecución en una fiesta específica y a un momento específico de
la fiesta.Los músicos de San Ignacio identifican un “primer toque” y un “segundo toque” como
las principales melodías empleadas por cada conjunto. Estos son: la “marcha”, el “tayrimarapi”
y el “v’irimarapi”.21

Cada grupo inicia su interpretación con la “marcha” (Fotografías Nº 1 y 2). Esta pieza musical es
empleada en dos principales momentos: Primero y más importante, la marcha tiene que
acompañar a las imágenes, a los santos, principalmente en las procesiones. Además, emplea
esta pieza para acompañar y visitar a los “velorios” o rituales ofrecidos a las imágenes. Todo
21
Estas piezas musicales muestran diferencias rítmicas y melódicas entre cada uno de los géneros de danza
los cuales no se analizarán en este artículo.

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esto, nos lleva a concluir que esta pieza musical se emplea en momentos o situaciones
específicas: “la marcha” es una música de carácter solemne, sagrado y ritual. Segundo aspecto
relacionado al “primer toque”, define que la marcha se interpreta mientras el grupo avanza o
se traslada de un lado a otro. Cada grupo de danza interpreta una marcha específica para cada
fiesta, la cual no debe confundirse.

El “segundo toque”, denominado “tayrimarapi” es cuando la agrupación se encuentra


danzando en un solo sitio (Fotografías Nº 3 y 4). Esta segunda pieza denota más movimiento y
ligereza pero no deja de ser ritual ya que se emplea una vez concluido el recorrido; por ejemplo
en la iglesia o alguna casa que tenga una imagen o santo. El grupo llega ejecutando la marcha,
una vez en el lugar, concluyen esa pieza e inicia el “tayrimarapi”. En esta pieza, la agrupación
integra danza en dirección al altar de la casa (o en dirección a la puerta de la iglesia, según sea
el caso). Para los pobladores, esta pieza es más alegre que la anterior y motiva a la danza.

Finalmente, luego de interpretar ambos “toques”, se abre el abanico musical, ya que inicia la
interpretación del “v’irimarapi” comúnmente denominado “taquirari” (Fotografías Nº 5).22 Este
momento propicia el cierre de un primer episodio ritual, sagrado, en otras palabras: protocolar.
Seguidamente, se abre otro momento, la fiesta misma, donde las melodías ya son dirigidas a la
gente, el baile es más espontáneo propiciando un espacio incluso lúdico. En este nuevo
episodio, incluso la gente, invitados y otros pueden solicitar a los maestros músicos, la
ejecución de alguna pieza en particular.

A MANERA DE CONCLUSIÓN

A lo largo del artículo realicé un énfasis intencionado en los instrumentos musicales de los
cuales presenté al Sivivire. La descripción del macro contexto social y cultural ayudó a
comprender que los pobladores de la localidad de San Ignacio de Mojos, pese a la distancia, no
se encuentran aislados; sino desde la época prehispánica han formado parte de las dinámicas
culturales y procesos históricos que todo pueblo atraviesa en Bolivia. El desarrollo de la propia
festividad muestra este complejo entramado cultural formado a partir de los criterios jesuíticos
impuestos y las formas espirituales asumidas como propias. Esta carga religiosa será así
fundamental para los habitantes de esta región —y quizá para gran parte de los pueblos que
forman parte de las tierras bajas—. De esta manera ingresé a un campo más descriptivo de las
características de los instrumentos musicales, pero en especial del Sivivire intentando dar un
panorama, lo más completo posible, de su interpretación, desde su elaboración hasta su
interpretación.

Mediante el breve análisis del instrumento musical en cuestión quise mostrar la diversidad
cultural presente a partir de la música. Como se vio las agrupaciones musicales (a diferencia del
sector andino) no se componen en “tropas”, o sea en grupos de músicos que tocan el mismo
instrumento; pues de hecho si así quisieran eso no funcionaría. La principal razón es que pese a
que los instrumentos responden a similares características morfológicas, el sonido que estos
emiten difieren impidiendo así hipotéticas conformaciones grupales del mismo instrumento.
Estas diferencias sonoras radicarían en dos razones. La primera, referida a la vinculación del
instrumento musical con el repertorio musical, relacionado a un contexto festivo específico;
vale decir, que cada fiesta tiene su propia música, y cada música tienen su propio instrumento.
22
Sobre la etimología del término ver Cabrera Mendoza, David (2003) Legendario Chiripieru, Santa
Cruz:s/e.

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La segunda, quizá más importante, es la vinculación que tiene la sonoridad del instrumentos
musical con las apreciaciones del instrumentista; apreciaciones tanto estéticas como
corporales. Ya que la construcción de un instrumento musical, en este caso el sivivire, depende
literalmente “de la mano” de su ejecutante; cada músico elaborará su instrumento de acuerdo
a su “comodidad” corporal, o sea el instrumento se ajusta a su cuerpo.

Por otro lado, el Sivivire tiene una vinculación ritual con la identidad como músico de su
intérprete. Si bien un músico inicia su aprendizaje desde su juventud, esta actividad puede ser
entendida, para su comunidad, sólo como distracción y no como compromiso. Al igual que en
otras comunidad indígenas la actividad musical de una persona es muy reconocida otorgándole
el respeto de su grupo. En el caso de San Ignacio de Mojos este vínculo es aún más fuerte ya
que cada persona que se dedica a la actividad musical o de danza tiene añadido un rol espiritual
y de liderazgo. Luego de años de práctica y superada la aceptación de los maestros (tayta)
músicos, el nuevo instrumentista es reconocido como músico, en este caso “flautero”, a partir
del compromiso espiritual asumido al realizar el “juramento” en la iglesia en la festividad de la
Candelaria el 2 de febrero. Con ello el músico consolida su identidad como instrumentista de un
tipo específico de instrumento musical “hasta el día de su muerte”, con pocas posibilidades de
interpretar (públicamente) otros instrumentos musicales, Cirilo Yaca lo decía “yo sólo sé del
machetero” y “dios nomas sabe hasta cuándo el cuerpo va aguantar” (Cirilo Yaca 26 de julio de
2010).

Con este artículo se mostró un fragmento del universo musical de San Ignacio de Mojos, el cual
vinculó a los instrumentos musicales con el rol de sus intérpretes. No se podría concluir con
este documento sin mencionar las actuales transformaciones o adaptaciones que han sufrido
los actuales instrumentos con la inclusión de nuevos materiales. Muchos sivivire están hechos
de plástico y cañería, algunos sankutiy cajas utilizan como caja de resonancia tubos plásticos de
gran diámetroo latas cilíndricas. Sin embargo todos estos cambios pueden ser entendidos
como claros ejemplos de la necesidad de dar continuidad a estas manifestaciones musicales;
vale decir, estas pueden ser acciones de una estrategia de continuidad. Por tanto, este breve
aporte se podría complementar con otras investigaciones que profundicen las danzas, su
coreografía y significado; así como otras, que por medio de un análisis musicológico, puedan
encontrar los patrones musicales del repertorio mojeño; sin mencionar el complejo contexto
festivo y ritual.

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Entrevistas:
Cirilo Yaca Émata, 81 años. Nacido en San Ignacio de Mojos, músico, artesano. Fecha 26/07/10
Robin Cuellar. Músico y compositor. Fecha: 27/03/10
Manuel Sambrana, Flautero del Coro musical. Fecha: 27/03/10
Marcial JareApace, Maestro Capilla Coro Musical. Fecha 21/07/10

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